Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

María Corina ofreció este miércoles una rueda de prensa a su llegada al estado Nueva Esparta, después de visitar la iglesia de la Virgen del Valle.

Vente Venezuela

Aquí te dejamos las mejores citas de la RDP:

  • Aquí no nos engañamos, esta no es una elección en democracia. No es libre, ni democrática.
  • Por algo no querrán la observación electoral internacional.
  • ¿Eso nos va a parar? No, todo lo contrario. Nos obliga a trabajar aún más duro. Y a tener una observación electoral popular.
  • Mano ganada no se tranca.
  • Al no tratarse de una elección libre y justa, y sabiendo las cosas que estos tipos son capaces de hacer, porque son unos tramposos, nos preparamos. Históricamente es un testigo por mesa. El Plan 600K es mucho más que eso. Nosotros estamos montando testigos en todas las mesas y centros del país, en todos. Queremos llegar hasta la última mesa del centro más distante y más chiquito.
  • Esto es mucho más que una elección. Esta es una lucha existencial.
  • Me preguntan por qué voy a ciertos estados donde no hay votos. Hay gente, que es lo importante. Queremos seguir siendo Venezuela y venezolanos.
  • Esta mañana me pasó algo increíble. Un muchachito me dijo “yo quiero que me traigas de regreso a mis hermanos. Prométemelo. Están regados por Latinoamérica”. Esta es la realidad de un país.
  • Ya les dimos la derrota espiritual. Ahora, falta rematarlo y oficializarlo.
  • La organización va cumpliendo los lapsos establecidos. Es súper exigente. Tenemos metas enormes. Empezamos con los parroquiales, y luego con centros y mesas.
  • 600K es una plataforma donde todos los partidos y organizaciones están postulando a su gente.
  • Los Comanditos es una estructura fundamental porque es la organización de la gente. Tú y tus amigos se juntan. Ya empezamos a dar líneas de trabajo.
  • Esto está creciendo a un ritmo y con una fuerza, que efectivamente, al régimen lo que le queda es tratar de que la gente no vaya, entonces asustan, atropellan, amenazan. Pero ya ni eso les funciona. Cada vez que nos ponen un obstáculo, a la gente le da más rabia, la gente se organiza más.
  • Si todos los venezolanos vamos decididos el 28 de julio les quedará muy difícil impedir la victoria de Venezuela.
    A todos nos corresponde hacer valer la soberanía popular, y de los militares lo que espero es que cumplan con su deber, el que está en la Constitución.
  • Tenemos que empezar por la reconstrucción del país: recuperar las instituciones, recuperar la educación. No es tan difícil, pero aquí hemos tenidos a los más corruptos e incompetentes de la historia.
  • Tan pronto traigamos libertad para Venezuela, inmediatamente todo va a cambiar.
  • La alegría que hay en esta campaña es contagiosa. Contrasta con otras cosas que uno ve por ahí.
  • Uno no se puede esconder detrás de las siglas de un partido o un gremio, porque uno tiene una responsabilidad con el país, pero la historia va a juzgar de manera implacable.

Barcos de guerra de la Marina de Rusia, como una fragata y un submarino nuclear, comenzaron a llegar el miércoles al puerto de la capital de Cuba luego de realizar maniobras de práctica en el océano Atlántico, mientras que la Armada de Estados Unidos desplegó buques de guerra y aviones para monitorearlos.

La Nación

Minutos antes de la 8 (9 en la Argentina) entró a la bahía de La Habana a la vanguardia de la flotilla el buque petrolero Pashin, seguido por el remolcador de salvamento Nikolai Chiker decorado con las franjas blanca, azul y roja de la bandera rusa.

En una mañana gris por la niebla y la lluvia pertinaz de la noche anterior, el submarino nuclear Kazan apareció en el horizonte mostrando una parte de su joroba y la torreta sobre la superficie del mar; atrás, la fragata Almirante Gorshkov se acercaba a la bahía que bordea a la capital cubana. Las embarcaciones navegaban acompañadas por guías, pequeños botes que dirigen su avance por el estrecho canal de entrada.

Pequeños grupos de pescadores y otros curiosos a situados a lo largo del paseo marítimo del Malecón de La Habana dieron la bienvenida a los imponentes buques que pasaban cerca del Castillo del Morro, una fortaleza colonial de unos 400 años de antigüedad, a la entrada del puerto habanero.

La Cancillería cubana había confirmado la semana pasada en un comunicado la visita de la flota rusa, que durará cinco días.

El Almirante Gorshkov está equipado con los nuevos misiles hipersónicos Zircon. El arma ha sido diseñada para armar cruceros, fragatas y submarinos rusos, y podría utilizarse tanto contra buques enemigos como contra objetivos terrestres.

El presidente ruso, Vladimir Putin, describió al misil Zircon como un arma potente capaz de penetrar cualquier defensa antimisiles existente al volar nueve veces más rápido que la velocidad del sonido hasta una distancia de más de 1000 kilómetros.

En la víspera, medios rusos publicaron declaraciones del Ministerio de Defensa en Moscú que indicaban que las embarcaciones pertenecientes a la Flota del Norte estuvieron realizando maniobras en el Atlántico, que comenzaron el martes.

El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) indicó la semana pasada que los navíos rusos no portan armas nucleares y no representan una “amenaza para la región”.

La comunidad de inteligencia estadounidense, por su parte, también evaluó que ninguno de los buques rusos lleva armas nucleares, según el Miami Herald, y que la administración del presidente estadounidense, Joe Biden, no está preocupada por esta actividad.

Aún así, Estados Unidos autorizó el despliegue de tres poderosos destructores y un avión de reconocimiento submarino en la región, según indicó al medio estadounidense un funcionario del Comando Norte de Estados Unidos.

La Universidad de Los Andes (ULA) entregará el Doctorado Honoris Causa en Arte a Yordano di Marzo, como reconocimiento a la calidad de su obra vasta y exitosa como cantante y compositor. La ceremonia se celebrará el sábado 22 de junio en la sede de Mérida de la prestigiosa casa de estudios.

El Nacional

«Di Marzo ha sido uno de los cantautores más influyentes de su generación destacándose por su sensibilidad social, por la calidad literaria de sus canciones y por el alto nivel desarrollado en cada uno de sus discos», dice la comunicación del Consejo Universitario de la Facultad de Arte de la ULA, que aprobó su grado por unanimidad en reunión ordinaria a mediados de mayo.

La solicitud, como lo destaca la misiva firmada por el rector de la ULA, profesor Mario Bonucci Rossini, se fundamentó en la prolija trayectoria artística del personaje, que durante más de cinco décadas ha estado poniendo en alto el nombre de Venezuela, con su aporte indiscutible al desarrollo de las artes, en particular el de la música, como pionero en la fusión de elementos tomados del acervo latinoamericano y caribeño junto con el rock, el pop y el jazz.

El Doctorado Honoris Causa de la ULA se suma a la brillante hoja de vida de Yordano, arquitecto egresado de la Universidad Central de Venezuela, quien obtuvo el Latin Grammy a la Excelencia Musical en 2022 en Estados Unidos y recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana, su país natal, en 2023, una condecoración que ha recaído en celebridades como el diseñador de moda Giorgio Armani, el tenor Luciano Pavarotti y la soprano catalana Monserrat Caballé, entre otros.

Tras más de 40 años de carrera y una lista dorada de grandes hits internacionales como «Manantial de corazón», «Perla negra», «Días de junio», «Locos de amor», «Aquel lugar secreto» y «Por estas calles», Yordano está en vísperas del lanzamiento de su álbum 19.

Recientemente, llegó a plataformas digitales «El último tren», adaptación de un tema original de Tom Waits y primer single de Ida y vuelta, obra discográfica que se editará próximamente bajo el sello Sony Music.

El periodista Norbey Marín realiza un análisis de las palabras de Luis Vicente León en su programa «Hasta que Caiga la Tiranía».

Luis Vicente León, en declaraciones recientes, ha tratado de comparar las movilizaciones de María Corina Machado con las de Henrique Capriles en el año 2012, buscando desmotivar al pueblo venezolano que saldrá a votar el 28 de julio por Edmundo González.

Recordemos que el señor León es un vocero desacreditado que en los últimos años ha buscado espacio en los medios propagandistas del régimen.

La lucha actual es clara y se consolidará saliendo a votar masivamente el 28 de julio, unidos y organizados.

Luis Eduardo Martínez: Insto a los rectores del CNE a que dejen de dilatar un asunto tan importante para garantizar la paz de la República como la convocatoria a la firma de un acuerdo/compromiso de respeto y reconocimiento de los resultados de las elecciones presidenciales 2024.

Convoquen de una vez, fijen fecha y sitio, que alli yo estaré puntual como lo señalé desde el minuto siguiente que la propuesta fuese hecha. Y otra vez, dicho popular, “El que gana cobra y el que pierde paga”. ¡El 28 de Julio ganamos y cobramos!

Javier Bertucci afirmó que todos los candidatos presidenciales aceptaron las condiciones del CNE y reconocer los resultados es una actitud normal en demócratas.

«Si tienes 50 mil o 20 mil votos de diferencia, es muy ajustado el resultado y lo normal es no reconocer para hacer una auditoría, pero si el margen es grande y te sacaron 3 o 4 millones de votos por encima es irracional no reconocerlo», indicó en entrevista en Polianalítica.

El tercer episodio de The Acolyte de Disney es una vergüenza para toda la franquicia, aunque lo mismo podría decirse de gran parte de Star Wars en estos días.

Por: Armond White – National Review

Todo este episodio es una broma de mal gusto. Nos enteramos de que Mae y Osha vivían con sus madres en una sociedad de brujas, todas ellas mujeres. Parece que fueron concebidos usando la Fuerza. O algo. Las brujas que usan la fuerza aparentemente también están mal vistas en esta galaxia. A la Fuerza la llaman el Hilo. Estoy sintiendo vibraciones del Lado Oscuro aquí, aunque también tengo la sensación de que este programa intentará ser nervioso y convertir a los Jedi en los malos. Lo cual hemos visto ocurrir aproximadamente media docena de veces en este momento.

Una crítica a The  Acolyte , la nueva y radical imitación de Star Wars de Disney+ , puede superar al bromista de Facebook que opinó que “George Lucas se está revolcando en su tumba”. Explicación: El escritor, productor y director y experto en tecnología George Walton Lucas Jr., que hizo Star Wars en 1977 y luego fundó la instalación de efectos visuales Industrial Light & Magic y la compañía de efectos de audio THX, está muy vivo a su edad. 80 y con un valor de 5.300 millones de dólares según Forbes . Pero Lucas vendió su propiedad más querida a Disney, sometiéndose a su agenda política progresista. El Acólito hace proselitismo sobre un cambio de un sistema mundial patriarcal a uno matriarcal, y eso tiene nerviosos a los fanáticos. Para algunos, Lucas y todo lo que alguna vez representó está prácticamente muerto.

The Acolyte , la última precuela de Star Wars y una serie de streaming de ocho capítulos en Disney+, está ambientada cien años antes de la saga original de Luke Skywalker. Ahí es donde su protagonista femenina, Osha (la actriz birracial y “no binaria” Amandla Stenberg), es una mecánica espacial (meknek) que estudió en el Templo Jedi como padawan (aprendiz). Se ve envuelta en una investigación criminal que descubre su herencia conflictiva y pone a prueba su lealtad a varios maestros Jedi, Indara (Carrie-Anne Moss) y Sol (Lee Jung-jae), que representan la diversificación étnica y de género de los guerreros de la franquicia.

No se trata tanto de un resumen de la trama como de un esbozo de la alegoría política fácil de leer de la serie. La showrunner Leslye Headland ideó The Acolyte utilizando ideas, cifras y jerga de Star Wars para replicar pilares progresistas para el desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG), y el resultado final corporativo, según se dijo, priorizaba “beneficios, personas, planeta”, esta vez. en el sentido interplanetario.

La alegoría del mundo pasado de Headland presenta una fantasía social de ciencia ficción en la que las mujeres gobiernan. Esto incluye no solo a Osha y su misteriosa hermana Mae (gemelas que también son alter egos de héroe/villano), sino también a Indara y Aniseya (Jodie Turner-Smith). Esta última es una bruja y la madre de los gemelos que, al igual que otras mujeres del programa, posee la capacidad de Luke para usar la Fuerza. Promoviendo ESG y DIE (diversidad, inclusión, equidad), The Acolyte prepara a los fanáticos de Star Wars para que acepten un nuevo orden político. “No se trata de bueno o malo. ¡Se trata de poder y de quién puede ejercerlo! Aniseya instruye a Osha: un realineamiento importante, lejos de lo que hizo de El Imperio Contraataca la más moralmente convincente de todas las películas de Star Wars .

Esta absoluta feminización de Star Wars de Lucas también bastardiza su premisa de aventuras para niños. Se está persuadiendo a la última generación de fans para que cambien sus valores éticos y de recepción de la audiencia; deben compatibilizar su asombro con la corrección política de ESG. Y las críticas mixtas de la semana pasada y las respuestas contradictorias de la audiencia (lo que Reddit llama «brigada») son signos de dolores de crecimiento cultural.

Cuando Variety promociona que The Acolyte “le da su propio giro a la tradición sagrada”, acepta todo lo que representa la doctrina ESG. Hollywood Reporter condena cómo la premisa de establishment versus feministas impone “tradiciones a otros con todo el poder de su poder institucional”. A través de The Acolyte , Stenberg, en su doble papel, y Headland se separan de la ortodoxia del Viejo Hollywood de Lucas, vendiendo nueva doctrina.

La maraña de confusión política evidente en las reseñas de The Acolyte y en los comentarios en las redes sociales captura el proceso gradual de esta reforma cultural: primero la resistencia inicial, luego la aceptación dócil. Zack Snyder intenta reimaginar y sexualizar todo esto en Rebel Moon . Mientras tanto, Headland mantiene a The Acolyte bastante asexuado, su subversión de las tradiciones antisépticas y en última instancia banales de Disney.

Para aquellos que no están dispuestos a visitar cualquiera de las docenas de fotocopias de Star Wars , sepan esto: la controversia actual sobre The Acolyte , nombre perfecto para una empresa comercial dirigida a una audiencia juvenil, se asemeja al mismo lavado de cerebro que vincula a algunas personas con los medios tradicionales.

Lo hemos dicho tantas veces que en ocasiones lo dejamos pasar por alto, sin embargo es necesario siempre recordar el daño terrible que el socialismo le ha hecho al país de forma directa o a través de sus alianzas chimbas.

Por ejemplo, qué terribles consecuencias para el país significó aquello que llaman el Caricom, pues Venezuela por años le envió a las naciones del Caribe millones de barriles de petróleo y miles de metros cúbicos de gas muy barato y, esas naciones ni siquiera pagaron sus deudas.

Y, peor aún, ahora están manito agarradas con Guyana con el tema del Esequibo; dándole la espalda a Venezuela.

Tampoco podemos dejar por fuera el costo que sumó para Venezuela las relaciones con los Kirchner de Argentina –Néstor y Cristina– con Evo Morales de Bolivia, con Rafael Correa de Ecuador y con Lula de Brasil.

Ni hablar de las relaciones con Cuba, isla que parece la metrópoli imperial a la cual está subordinada Miraflores.

Y, no podemos dejar de mencionar la dependencia económica con China y con los rusos… Todo un caso.

Los amigotes del finado como Sadam Husein y Muamar el Gadafi y paremos de contar, todos han significado “malas amistades” que no han traído nada positivo para Venezuela.

Sin embargo, la cosa no para allí y Nicolás Maduro continuó con esta mala praxis de buscarse arrejuntes nefastos para la imagen y la economía nacional.

Por ejemplo, vemos cómo Maduro le acaba de entregar a Turquía buena parte del Arco Minero para explotar el oro venezolano.

Ustedes se imaginarán lo que va a ocurrir allí, la corrupción, los ecocidios y el aniquilamiento de las comunidades autoctonas. Una demostración más del poco patriotismo que existe en el alma de los socialistas.

Además, Maduro tomó la desacertada decisión de asociar a PDVSA con una petrolera iraní con el objeto de producir una gasolina de pésima calidad.

Aquí no pegamos una. Pues, todos los acuerdos y convenios que firma Maduro van en detrimento de la nación y todos están basados a sus inclinaciones ideológicas y sus causas doctrinarias.

Lo bueno es que cada vez estamos más cerca de las elecciones presidenciales y el final de esta pesadilla que llaman socialismo.

Magdalena de Hernández, madre de la exdiputada Dignora Hernández, solicitó que la dirigente de Vente Venezuela pueda recibir atención médica inmediata, que fue suspendida «hace 83 días por su detención arbitraria».

Tal Cual

En un video difundido en redes sociales, señaló que la exdiputada padece de un proceso alérgico severo y un leiomioma renal, un tipo de tumor benigno, por los cuales mantiene tratamiento y chequeos médicos constantes. Denunció además que Hernández necesita el medicamento omalizumab «que no se consigue en el país y lo tiene indicado por seis meses».

«Quiero a mi hija sana y libre», insistió Magdalena de Hernández. El pasado 20 de marzo, el fiscal impuesto por la extinta asamblea constituyente, Tarek William Saab, confirmó las detenciones del coordinador de organización de Vente Venezuela, Henry Alviárez, y la secretaria política nacional de ese partido, Dignora Hernández. Ambos fueron acusados de estar involucrados en una supuesta conspiración para «forzar la habilitación» de María Corina Machado a través de sucesos violentos en todo el país.

El vínculo entre el cálculo económico y la personalidad humana

Los economistas y los historiadores han demostrado claramente que la destrucción del valor y la función del dinero por la hiperinflación hace imposible el cálculo económico y conduce a la desintegración económica y social y a la pobreza generalizada. Lo que no se entiende tan claramente, incluso por muchos economistas, es que durante los periodos de inflación rápida, la incapacidad de calcular económicamente socava la naturaleza misma de la propiedad y provoca un marchitamiento de la personalidad humana, que está íntimamente relacionada con la propiedad. Al eliminar los medios de valorar y asignar racionalmente la propiedad, la hiperinflación elimina la base misma de la existencia y la personalidad humanas independientes en un sistema de cooperación social. El resultado inevitable es la disolución de la sociedad de contrato voluntario y su sustitución por un orden hegemónico en el que la propiedad y la personalidad se colectivizan.

Por: Joseph T. Salerno – Mises Institute

El papel central del dinero y la propiedad en la formación de la personalidad humana individual bajo la división del trabajo aún no ha sido investigado en profundidad, y no intentaré hacerlo aquí. Sin embargo, señalaré que al hablar de la personalidad humana, me refiero a lo que se ha denominado, normalmente de forma burlona, la «personalidad burguesa».1 Este es el estado común de pensamiento y ser que caracteriza al individuo moderno que opera en un orden social de propiedad privada. La persona burguesa está orientada a objetivos, tiene interés propio (pero no es necesariamente egoísta), es ahorradora y utiliza el tiempo como un recurso escaso para mejorar su productividad y aumentar su bienestar futuro. Al perseguir sus propios intereses, esta persona debe actuar consciente y repetidamente de forma social. Es decir, debe especializarse en la producción de bienes y servicios valorados por personas que probablemente no conoce. Al producir para esas personas desconocidas e intercambiar con ellas, se integra en lo que Ludwig von Mises denomina la división social del trabajo. La producción especializada y el intercambio voluntario son la esencia de la acción social y se rigen necesariamente por los precios del mercado. Implican la elección deliberada de medios y fines concretos y el cálculo monetario de costes y beneficios. Por lo tanto, la personalidad humana, tal y como se utiliza aquí el término, no se refiere a un conjunto de atributos y cualidades psicológicas, sino más bien a un modo de ser y llegar a ser alguien que se basa en el cálculo económico y la propiedad de bienes. Ingeniero de software, conductor de Uber, restaurador… ninguno podría haber llegado a ser lo que es de no existir el dinero y la propiedad privada.

La destrucción de la propiedad y la personalidad durante la hiperinflación 

Como medio general de intercambio, el dinero es la herramienta para valorar la propiedad, estimar la riqueza y juzgar las perspectivas de bienestar futuro. Una vez que el valor futuro del dinero se vuelve imposible de predecir de forma fiable, la gente corriente pierde la capacidad de utilizar racionalmente su propiedad y preservar su riqueza y, por tanto, se vuelve incapaz de planificar el futuro. Esto no les deja más opción que disipar su riqueza y su energía en la búsqueda de la gratificación inmediata. Este aumento de la preferencia temporal —es decir, de la prima de la satisfacción presente en relación con las satisfacciones futuras— anula el valor del trabajo productivo, el ahorro y la inversión sobria. Provoca una revolución social en la que la clase media productiva, los empresarios, los capitalistas y los inventores son destruidos y sustituidos por jugadores, estafadores y timadores en la cúspide de la estructura social.

Pero la inflación no sólo acaba con los ahorros de las clases productivas y desvía sus energías hacia actividades estériles y corruptas, sino que también deforma y atenúa su personalidad. Nos guste o no, los hombres y las mujeres existen en un mundo en el que no pueden vivir y florecer física o espiritualmente sin propiedad. Como señaló el fundador de la Escuela Austriaca, Carl Menger, «La propiedad no es . . . una cantidad de bienes combinados arbitrariamente, sino un reflejo directo de las necesidades [de una persona], un todo integrado, ninguna de cuyas partes esenciales puede disminuir o aumentar sin afectar a la realización del fin al que sirve». Así pues, la propiedad es el fundamento de la personalidad humana: sin ella no es posible ningún movimiento, actividad o expresión de pensamiento con sentido, ya que la personalidad humana no es la proyección espontánea en el mundo exterior de impulsos internos aleatorios que caracteriza el comportamiento irreflexivo de un bebé humano. La personalidad es la proyección externa de un modo deliberadamente planificado de ser y devenir individual. Como tal, implica una organización consciente de actividades cuya consecución requiere una estructura de medios cuidadosamente elegida; es decir, la propiedad. Por tanto, la propiedad no es un conjunto fortuito de cosas que puedan describirse completamente en términos físicos, sino más bien la encarnación coherente y objetiva de los anhelos y aspiraciones del espíritu humano.

En un sentido real, pues, la propiedad define y delimita la personalidad de un individuo. Una persona no puede ser lo que quiera ser; está rígidamente limitada por los medios de que dispone. No se es verdaderamente novelista si no se dispone de una habitación, un escritorio, un ordenador y un programa de tratamiento de textos; un restaurador debe tener acceso a una cocina repleta de alimentos. Una persona ni siquiera puede dedicarse a actividades de ocio o vocacionales sin poseer medios concretos específicos. No se es pescador sin aparejos de pesca y acceso a una embarcación y una masa de agua; no se puede ser golfista sin la posesión de material de golf o los medios para adquirirlo.

Además, en una economía de intercambio, es el cálculo económico basado en los precios del dinero lo que da sentido a una colección de diferentes tipos de bienes concretos y permite al actor transformar estos bienes en una estructura integrada de propiedad adecuada a su sistema de fines. Sin precios monetarios que le guíen en sus cálculos, una persona actúa con anteojeras cuando inicia una profesión o un negocio porque nunca puede saber si estas actividades generarán ingresos suficientes para ayudar a sostener su existencia. Además, una persona no conoce el grado de su éxito ni su posición en la estructura social a menos que pueda calcular el valor monetario de sus posesiones. ¿Ha alcanzado la eminencia o ha sufrido una decepción aplastante? ¿Es príncipe o pobre?

Las personas ni siquiera pueden saber qué o quiénes serán en el futuro sin conocer el valor monetario de sus ahorros y activos acumulados. Todos sus planes para sí mismos y para sus hijos dependen de este conocimiento. ¿Es probable que una persona se jubile a los sesenta años en una urbanización cerrada con un lujoso campo de golf, o que reciba a los clientes del Walmart local siendo un septuagenario?

El dinero y la propiedad son, por tanto, elementos esenciales en el proceso socioeconómico que condiciona lo que un ser humano es y puede llegar a ser. Sin un cálculo económico basado en un dinero sólido, no sólo es imposible que los empresarios y las empresas calculen razonablemente el posible resultado de decisiones de inversión alternativas, sino que también resulta imposible que una persona sepa siquiera quién es o evalúe razonablemente lo que puede llegar a ser. Durante la hiperinflación alemana, por ejemplo, profesores universitarios y altos funcionarios con sueldos relativamente fijos ya no podían mantenerse a sí mismos ni a sus familias y, de la noche a la mañana, se convirtieron en taxistas y camareros, con todo lo que ello implicaba para sus relaciones profesionales y personales, su posición social y sus perspectivas de jubilación.

La hiperinflación alemana

Los efectos concretos de la destrucción del dinero y de la propiedad sobre la personalidad humana se demuestran más vívidamente en el episodio histórico de la hiperinflación alemana de 1923.

En el caso extremo de la hiperinflación, cuando el valor del dinero se precipita hacia cero, la propiedad pierde su significado, la personalidad humana se marchita y la sociedad se desintegra. El historiador y sociólogo alemán Konrad Heiden, perspicaz observador de la gran hiperinflación alemana, expresó de forma dramática esta importantísima conexión entre el dinero y la propiedad, por un lado, y la personalidad humana, por otro. Escribió Heiden: «El pueblo alemán fue uno de los primeros en presenciar la decadencia de aquellos valores materiales que todo un siglo había tomado como el más elevado de todos los valores. La nación alemana fue una de las primeras en experimentar la muerte de la libre propiedad ilimitada que había dado tanto orgullo real a la humanidad moderna; el dinero había perdido su valor; ¿qué, entonces, podía tener algún valor? Por supuesto, muchos estaban acostumbrados a no tener dinero; pero que incluso con dinero no se tuviera nada… eso era un crepúsculo de los dioses… . . Una cínica frivolidad penetraba en el alma de los hombres; nadie sabía lo que realmente poseía y algunos se preguntaban lo que realmente eran».2

Las ideas de Heiden se ilustran con las declaraciones de una mujer que vivió la hiperinflación alemana. Erna von Pustau era una residente de clase media de Hamburgo que fue entrevistada por la eminente escritora americana Pearl Buck. Las reminiscencias de Pustau revelan cómo el pueblo alemán perdió sus amarras intelectuales y espirituales en medio del caos calculatorio de la hiperinflación. La imposibilidad de realizar cálculos contables sencillos que antes eran rutinarios provocó confusión en el pensamiento y el lenguaje. Como recordaba Pustau: «Difícilmente podíamos decir que nuestro marco estaba bajando, ya que, en cifras, subía y subía y subía constantemente, al igual que los precios, y esto era mucho más visible que la constatación de que el valor de nuestro dinero estaba bajando». Suena confuso, ¿verdad? Pero esta confusión pertenece a la inflación, está inseparablemente unida a ella, y fue una de las razones por las que la gente renunció a pensar las cosas. Todo parecía una locura y eso enloqueció a la gente».

Pustau citó la siguiente línea de una canción popular de la época que aludía a la destrucción de la riqueza causada por el ansia desenfrenada de gratificación inmediata: «Nos estamos bebiendo la cabañita de la abuela y también la primera y la segunda hipoteca». Pustau señaló entonces: «El ahorro es la fuente misma de la riqueza y la salud de una nación sana. Pero ya no tenemos una nación sana. Vamos camino de convertirnos en una nación loca, neurótica y enloquecida». Pustau también comentó el trauma espiritual infligido por el repentino colapso de la estructura social, lamentándose: «Era un mundo triste, un mundo en el que nadie era mejor que el otro y todo era cuestión de azar y de grado. Un mundo triste, y una concepción triste para una niña que aún recordaba los buenos tiempos de la abuela. Nuestros tiempos nos volvieron cínicos».

Amante de la música, Pustau relató una experiencia en la que ella y sus amigos de clase media, repentinamente empobrecidos, se vieron obligados a hacer cola durante horas para comprar entradas de platea para ver El crepúsculo de los dioses de Wagner. La mayoría de los asientos del teatro habían sido comprados por personas que decidieron asistir no porque fueran auténticos amantes de la música, sino porque habían obtenido una ganancia inesperada con la inflación. Este incidente hizo comprender a Pustau que el mal funcionamiento del dinero penetraba hasta el núcleo mismo de la propia identidad y reconfiguró radicalmente sus objetivos y creencias más preciados sobre el mundo. Así, afirmó: «[Los dioses de Wagner] incendiaron el mundo entero, pero lo hicieron por grandes cosas, por actos heroicos, por amor, por esta cosa tan hermosa que es el amor. ¿Y qué pasa con nosotros? Luchamos por billetes, luchamos por centavos. Son estas pequeñas cosas feas las que nos destrozan. . . . Todo estaba tan mezclado con el dinero. Antes considerábamos el dinero como nada y decíamos: «El dinero es sucio» y «No se habla de dinero». Y aquí todo estaba mezclado con dinero y sólo con pequeñas sumas y pequeñas cosas».

Pustau resumió sus recuerdos de la hiperinflación comparando sus efectos culturales y morales con los de la guerra: «Para batalla fue esta inflación, librada con medios financieros. Las ciudades seguían allí, las casas aún no bombardeadas y en ruinas, pero las víctimas eran millones de personas. Habían perdido sus fortunas, sus ahorros; estaban aturdidos y conmocionados por la inflación y no entendían cómo les había sucedido y quién era el enemigo que les había derrotado. Habían perdido la confianza en sí mismos, la sensación de que podían ser dueños de sus vidas si trabajaban lo suficiente, y también habían perdido los viejos valores de la moral, la ética y la decencia».

El sociólogo Heiden resumió vívidamente la lección general de las experiencias de los millones de alemanes que, como Erna Pustau, se vieron atrapados en la hiperinflación: «El hombre se había medido a sí mismo por el dinero; su valor se había medido por el dinero; a través del dinero era alguien o al menos esperaba llegar a ser alguien. Los hombres habían ido y venido, se habían elevado y caído, pero el dinero había sido permanente e inmortal. Ahora el Estado había conseguido matar esta cosa inmortal. El Estado era el conquistador y sucesor del dinero. Y así, el Estado lo era todo. El hombre se miró a sí mismo y vio que no era nada».

Así, como Heiden percibió agudamente, en Alemania la abolición del dinero mediante la hiperinflación dejó sin sentido la propiedad y, por tanto, borró la base de la personalidad humana. Las instituciones sociales y económicas que durante tanto tiempo se habían dado por sentadas se desintegraron y desaparecieron, y la propia estructura social comenzó a disolverse, provocando que la existencia humana se atomizara y quedara sin rumbo. El pensamiento, el lenguaje, los valores, la cultura… todo se deformó a medida que la vida interior del individuo se vaciaba de sentido y propósito y, en gran medida, se extinguía.

Heiden lo resumió concisamente: «El Estado eliminó la propiedad, el sustento, la personalidad, exprimió y redujo al individuo, destruyó su fe en sí mismo destruyendo su propiedad o, peor aún, su fe y esperanza en la propiedad. Las mentes estaban maduras para la gran destrucción. El Estado quebró al hombre económico empezando por el más débil». Heiden no se refiere aquí al «hombre económico» abstracto, sino al hombre burgués de carne y hueso, al ser social cuya existencia está arraigada en la propiedad privada y la economía de mercado.

El Estado como moldeador de la personalidad

No quedaba nada definido salvo el Estado para llenar el vacío económico y espiritual creado por la hiperinflación alemana. Pero un astuto y sagaz político alemán llamado Adolf Hitler comprendió la naturaleza de la inflación como una gigantesca estafa material y espiritual y reconoció la deformación de las almas y personalidades alemanas y la correspondiente desintegración de la sociedad alemana. Hitler se burló del pueblo alemán por tolerar la estafa y al mismo tiempo le prometió alivio material y regeneración espiritual en el Estado, el sucesor del dinero.

Heiden informó que Hitler contó la siguiente historia en una reunión en el verano de 1923: «Acabamos de celebrar un gran festival de gimnasia en Munich. Trescientos mil atletas de todo el país se reunieron aquí. Eso debe de haber traído a nuestra ciudad muchos negocios. . . . Había una anciana que vendía postales. Estaba contenta porque el festival le traería muchos clientes. Se alegró muchísimo cuando las ventas superaron con creces sus expectativas. El negocio había ido realmente bien, o eso creía ella. Pero ahora la anciana está sentada delante de una tienda vacía, llorando a lágrima viva. Con el mísero papel moneda que ha recibido por sus tarjetas, no puede comprar ni una centésima parte de sus antiguas existencias. Su negocio está arruinado, su medio de vida absolutamente destruido. Puede ir a mendigar. Y la misma desesperación se apodera de todo el pueblo. Nos enfrentamos a una revolución».

Hitler observó perspicazmente que una vez que el gobierno había empezado a hacer funcionar las imprentas «a tiempo completo», estaba condenado a continuar la «estafa» hasta el amargo final de un colapso hiperinflacionario. Detener la expansión monetaria revelaría a los trabajadores que sus ingresos reales eran sustancialmente menores de lo que creían y que gran parte se estaba desviando para pagar las reparaciones a las potencias extranjeras, tal como ordenaba el Tratado de Versalles. Esta revelación significaría la caída del gobierno. Mientras tanto, la confianza de la gente en el orden moral y social establecido asociado al capitalismo se haría añicos, ya que los viciosos sustituirían a los virtuosos en la cúspide de la estructura socioeconómica. Como Hitler escribió en su diario en 1923: «El gobierno sigue imprimiendo tranquilamente estas sobras, porque, si se detuviera, eso significaría el fin del gobierno, porque una vez que se detuvieran las imprentas… la estafa saldría inmediatamente a la luz. Porque entonces el trabajador se daría cuenta de que sólo gana un tercio de lo que ganaba en tiempos de paz. . . . Créanme, nuestra miseria aumentará. El sinvergüenza se las arreglará. Pero el empresario decente y sólido que no especula será totalmente aplastado; primero el pequeño de abajo, pero al final también el grande de arriba. Pero el sinvergüenza y el estafador permanecerán, arriba y abajo. La razón: porque el propio Estado se ha convertido en el mayor estafador y timador. Un estado de ladrones».

Ahora bien, aunque Hitler hablaba con más veracidad sobre la naturaleza y los efectos de la inflación que nuestros actuales banqueros centrales y economistas académicos, su intención no era presentar un programa para abolir el «estado de ladrones» y restaurar el dinero sano, la propiedad privada y el orden moral y social del capitalismo. Hitler pretendía más bien asustar y avergonzar a las masas alemanas sin propiedades, desmoralizadas y atomizadas para que abandonaran a los políticos socialdemócratas corruptos y miopes de la República de Weimar y buscaran la salvación en un Estado dictatorial dirigido por su movimiento nacionalsocialista. En consecuencia, Hitler advirtió que la gente que ganaba miles de millones de marcos moriría literalmente de hambre. El agricultor dejaría de vender sus productos por los miles de millones sin valor que sólo puede utilizar para «empapelar su retrete en el montón de estiércol». Lo que Hitler esperaba provocar era lo que llamó la «revuelta de los multimillonarios hambrientos». Según Hitler, «Si el pueblo horrorizado puede morirse de hambre con miles de millones, debe llegar a esta conclusión: no nos someteremos más a un estado que se construye sobre la idea estafadora de la mayoría, ¡queremos la dictadura!»

Sin embargo, Hitler utilizó algo más que el miedo para motivar a sus oyentes. Aprovechó el desprecio que sentían por sí mismos quienes habían sido estafados en sus propiedades y valores morales, y cuyo sentido del yo había sido destrozado. Vio que personas como éstas habían retrocedido al estado inmaduro de la adolescencia y estaban dispuestas a seguir a un líder, a reconstruir sus propios códigos morales y personalidades de acuerdo con el ideal colectivista y nacionalista artificial de la visión retorcida del líder. Hitler se dirigió a ellos y les reprendió en consecuencia: «El pueblo alemán [está] formado por niños, pues sólo un pueblo infantil acepta billetes de un millón de marcos».

Heiden conectó perspicazmente el objetivo de Hitler en sus discursos sobre la hiperinflación con el desvarío de su propia personalidad como producto de la misma catástrofe moral, económica y social de la hiperinflación: «Fue la construcción artificial de un nuevo carácter nacional, un carácter ersatz, una actitud creada de acuerdo con un plan artificial. El pueblo sueña y el adivino le dice lo que está soñando. Esta conversación continua, dominadora y a la vez íntima con el pueblo sólo podía ser llevada a cabo por un hombre que era pueblo y enemigo del pueblo en uno; una personalidad desgarrada que se sentía un fragmento pisoteado del pueblo en su propia no-entidad miserable y oprimida, y se rebelaba con el pueblo contra este destino; pero que al mismo tiempo estaba convencido de la absoluta necesidad de pisotear, coaccionar y sacudir el puño del amo.»

Hitler no sólo utilizó este tema de la degeneración y reconstrucción de la personalidad como recurso retórico. Lo convirtió en uno de los principios fundamentales de la filosofía nacionalsocialista. En un capítulo de Mein Kampf titulado «La personalidad y la concepción del Estado folclórico», Hitler elaboró su visión del Estado nacionalsocialista, cuya «principal tarea» consideraba «educar y preservar al portador del Estado». Subyacente a este estado estaría una filosofía que «no se basa en la idea de la mayoría, sino en la idea de la personalidad».

Para Hitler, la personalidad surge de las ideas inventivas y las acciones creativas de individuos especialmente capaces, pero sólo alcanza su plena realización en el Estado organizado, y especialmente en el liderazgo de ese Estado. Los individuos no poseen la personalidad, sino que son poseídos y moldeados por ella; su propio ser no emana de dentro, sino que penetra desde fuera. Para Hitler, la personalidad se origina únicamente en el líder e impregna y anima a toda la nación, convirtiéndola en un ser vivo. El principio deformado de la personalidad de Hitler impregna y organiza todos los campos del quehacer humano, incluidos el pensamiento, el arte y la vida económica. De hecho, sostenía Hitler, «la idea de la personalidad domina en todas partes: su autoridad hacia abajo y su responsabilidad hacia la personalidad superior». Sin embargo, se ve sofocada y realizada de forma incompleta porque el principio antitético de la mayoría le impide entrar en la vida política. De ahí que Hitler concluyera: «La mejor constitución y forma de Estado es aquella que… eleva a las mejores mentes de la comunidad nacional a una posición de liderazgo y a una influencia de liderazgo». Una década después de la publicación de estas palabras, Hitler iba a tener su Estado ideal, que desplazaría al dinero y a la propiedad privada como moldeadores de la personalidad humana y de la sociedad.

Conclusión

La hiperinflación alemana es un ejemplo histórico concreto de cómo la destrucción de la propiedad afecta a la formación de la personalidad humana. Ilustra un vínculo entre propiedad y personalidad que se basa en los principios universales establecidos por la praxeología, la misma ciencia de la acción humana que engloba la economía sólida. Por el contrario, la disciplina mecanicista, compartimentada e hipermatemática que es la macroeconomía contemporánea nunca podrá llegar a comprender toda la enormidad moral y social de la hiperinflación. Sus profesionales, estrechamente especializados, ni siquiera conocen todas las ramas de la ciencia económica, por no hablar de las disciplinas estrechamente relacionadas de la historia, la sociología, la psicología y la filosofía política. Un conocimiento práctico de las principales conclusiones de estas disciplinas es necesario para un economista que pretenda explicar plenamente las causas y consecuencias de un acontecimiento económico complejo como la hiperinflación alemana de 1923 o la Gran Depresión de los años treinta. Como señaló Friedrich Hayek: «Nadie puede ser un gran economista si no es más que un economista, e incluso estoy tentado de añadir que el economista que no es más que un economista puede convertirse en una molestia, si no en un peligro positivo».

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