Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Una decena de países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) desautorizó este martes (19.03.2024) a la presidenta de HondurasXiomara Castro, por las felicitaciones que expresó en nombre del bloque a Vladimir Putin por su reelección en Rusia.

DW

Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay sostuvieron en un comunicado conjunto que no se trató de una postura acordada entre los países miembros.

«El mensaje emitido por la presidenta Castro en su perfil de la red social X, sobre las felicitaciones extendidas al presidente Vladimir Putin, debe entenderse exclusivamente como una declaración realizada en su condición de presidenta de Honduras, y no en su condición de representante de la Presidencia Pro Tempore de la Celac», expresaron los países en el comunicado, divulgado la noche del martes por varias cancillerías.

«No se realizaron las consultas previas con los Estados miembros», añadieron los representantes de los países en el mensaje. 

Castro había dicho en X que en su «condición de presidenta de Honduras y presidenta Pro Tempore» de la Celac enviaba un «mensaje de felicitación al presidente Vladimir Putin por su convincente victoria en las elecciones». 

Castro comentó sobre Haití y conflicto entre Israel y Hamás

Putin fue reelegido con 87,28% de los votos para un quinto mandato, en unos comicios sin un candidato opositor con opciones reales y que se celebraron también en zonas de Ucrania ocupadas por las fuerzas rusas.

Su reelección fue aplaudida por sus aliados, incluidos países latinoamericanos como Venezuela, Cuba y Nicaragua, y denunciada por las potencias occidentales, entre ellas EE.UU. y la Unión Europea.

Del mismo modo, los representantes de los miembros de la Celac desautorizaron otros dos pronunciamientos de Castro: un mensaje dirigido al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, sobre al conflicto entre Israel y Hamas; y una carta dirigida a los jefes de Estado de la Celac sobre la situación en Haití.

«No corresponde a una comunicación acordada por la Celac», reafirmaron los países, que pidieron que de ahora en adelante se sigan «los procedimientos aprobados por los Jefes de Estado y de Gobierno para el Funcionamiento Orgánico de la Celac«.

«Eso significa que todos los documentos y manifestaciones deben ser consultados y adoptados con la aprobación de la totalidad de sus miembros, siendo el consenso la regla» en el bloque, agregó.

En un acontecimiento que pasó casi desapercibido en medio de los dramas y las crisis que golpean a América Latina cada semana, los últimos días de febrero el Gobierno cubano pidió ayuda a las Naciones Unidas para abordar una creciente escasez de alimentos.

Por: Juan Pablo Spinetto – Infobae

El grito de ayuda sin precedentes de un régimen comunista que siempre se ha enorgullecido de su modelo de bienestar social refleja la terrible situación económica de Cuba. Afectada por el endurecimiento de las restricciones estadounidenses, la decadencia de la producción nacional, una débil industria turística posterior al coronavirus y la indiferencia de sus aliados, la isla está viviendo sus peores días en términos económicos desde el colapso de la Unión Soviética, hace ya más de tres décadas. Tras una serie de apagones, el fin de semana pasado la gente salió a las calles a gritar “¡corriente y comida!”, una inusual muestra de malestar social desde la agitación que sacudió la isla en julio de 2021, la que el régimen contuvo con una fuerza aplastante.

La situación económica actual es un enorme desafío para el Partido Comunista de Cuba, que ha controlado la vida de la nación desde la revolución de Fidel Castro en 1959. Evidencia de ello es la búsqueda de chivos expiatorios internos y distracciones: el presidente Miguel Díaz-Canel anunció una inusual investigación contra Alejandro Gil Fernández, un viejo aliado y amigo, por presunta corrupción tras despedirlo del cargo de ministro de Economía.

Por supuesto, en cuanto a distracciones, siempre está el embargo estadounidense, la excusa histórica de Cuba en tiempos de malestar económico. Sí, el embargo es un anacronismo de la Guerra Fría que debería haberse levantado hace mucho tiempo, pero no es el responsable de la escasez de alimentos de la isla: desde 2001, Cuba ha podido importar alimentos y otros productos agrícolas de Estados Unidos, por una suma de más de USD 7.000 millones. Y un embargo impuesto hace 62 años no puede explicar por qué la isla perdió al menos medio millón de ciudadanos, o cerca del 5% de la población total de Cuba, entre 2021 y 2023. Se trata de cubanos jóvenes y educados que escapan del hambre, la mala gestión económica y la represión política.

Más allá de las acusaciones, lo que estamos presenciando es el colapso del régimen socialista cubano. Esta transición podría llevar décadas. O podría suceder de manera muy parecida a la que el gran aficionado a Cuba, Ernest Hemingway, describió una vez sobre las quiebras: “primero de forma gradual… y luego, de forma repentina”. Una cosa está clara: la crisis no se puede solucionar sin cambiar fundamentalmente el modelo de país centralizado y controlado por el Estado, donde los burócratas gobiernan todos los aspectos de la vida pública. Ese cambio político, que debe surgir desde dentro de la sociedad cubana, amenaza la supervivencia del régimen y el futuro de la revolución, un riesgo inaceptable para la vieja guardia bien alimentada que aún dirige el país. Esa es la esencia del conflicto en este momento.

Esta situación representa una prueba importante para la región, pero también una oportunidad. Por ingenuo que parezca, imaginemos una Cuba funcional y más libre, en la que sus profesionales y su fuerza laboral altamente calificada son capaces de aprovechar el potencial del país, desde el turismo hasta la agricultura, la cultura, o incluso el petróleo.

Sin embargo, el escenario más previsible ahora es uno de incertidumbre y caos. Algunos legisladores estadounidenses podrían celebrar un colapso repentino del régimen cubano como un éxito político pero, en el enorme caso hipotético que eso sucediera, no hay una oposición organizada esperando para tomar el control y corregir el rumbo del barco. Tampoco sabemos cuál sería la reacción de los militares cubanos. Como me dijo William LeoGrande, observador de Cuba desde hace mucho tiempo y profesor de gobierno en la Escuela de Asuntos Públicos de la American University en Washington DC, “el resultado podría ser un Estado fallido con migración masiva y el establecimiento de organizaciones criminales transnacionales. Eso sería un problema mucho mayor para Estados Unidos, un desastre potencial”.

Por ahora, el Gobierno de Cuba está tratando de solucionar sus problemas económicos implementando un programa de austeridad profundamente impopular que incluye quintuplicar los precios de la gasolina —el diésel y la gasolina pasaron de 25 pesos cubanos a 132 pesos cubanos, o un alza del 428 por ciento— en un intento por cerrar un enorme agujero presupuestario —que se estima que alcanza el 18,5% del PIB— y por contener la inflación galopante. Está buscando nueva ayuda externa, como la solicitud de alimentos a la ONU, y trabajando para lograr la recuperación total de su importante industria turística. Existe la posibilidad de que un aumento de la producción local que permita mayores exportaciones, una recuperación de las remesas y una serie de otros factores logren reactivar la economía y permitir que el Gobierno sobreviva a los efectos inmediatos de la crisis, según LeoGrande.

Pero ese sería el mejor de los escenarios para un sistema que ya pasó su fecha de caducidad. Es posible que los izquierdistas latinoamericanos de la vieja escuela, como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el mexicano Andrés Manuel López Obrador, el colombiano Gustavo Petro y, por supuesto, el venezolano Nicolás Maduro, todavía recurran a Cuba en busca de inspiración ideológica. Pero como han señalado otros comentaristas, los latinoamericanos más jóvenes son -en el mejor de los casos- indiferentes. Además, a pesar de todas las especulaciones sobre las relaciones estratégicas de Cuba con Rusia y China (Díaz-Canel visitó ambas naciones en 2022), la realidad es que, más allá de su alineación geopolítica y rivalidad contra Estados Unidos, estas naciones se muestran reacias a financiar un Gobierno con un historial sistémico de incumplimiento de su deuda.

Mientras Estados Unidos se prepara para elegir un presidente en noviembre, Cuba también parece enterrada al final de las prioridades estratégicas del Tío Sam (aparte de lidiar con la afluencia de cubanos en la frontera suroeste). Dada la cantidad de otros asuntos geopolíticos en ebullición y la mala política de entablar relaciones con el régimen cubano después de su brutal represión de 2021, la reticencia de la Administración Biden es comprensible.

Sin embargo, Washington —al igual que América Latina y el resto del mundo— tiene poderosas razones para no renunciar a imaginar una Cuba moderna y prepararse para una transición, ya sea difícil o suave. Se deben realizar más esfuerzos para promover vínculos con el incipiente sector privado de Cuba, que surgió tras la legalización de empresas más pequeñas en 2021 y que, según algunos cálculos, ya emplea a alrededor del 35% de la fuerza laboral de la isla. Eso aumentaría la actividad comercial y fortalecería la interdependencia económica del país.

Pero, como me dijo John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial de Estados Unidos-Cuba, esa estrategia involucra riesgos para el régimen: “Cuando se permite que los empresarios ganen dinero, se comienza a hacer muy visible que hay gente rica en Cuba y gente que no lo es. ¿Cuán exitoso puede ser alguien antes de que el Gobierno decida quitarle todo?”.

Aun así, Kavulich está presionando para que la embajada estadounidense apruebe una lista de pequeñas empresas cubanas con las que los ciudadanos podrían hacer negocios, fomentando relaciones comerciales dentro de las regulaciones y prohibiciones existentes, incluso mientras continúa el actual congelamiento político con esta nación.

Pareciera que fue hace un siglo que el presidente Barack Obama visitó la isla —el primer presidente estadounidense en hacerlo en 88 años— y que los Rolling Stones tocaron para medio millón de cubanos en la Ciudad Deportiva de La Habana. Sin embargo, eso fue apenas en 2016, lo que demuestra que las cosas pueden cambiar rápidamente a ambos lados del estrecho de Florida.

Como dijo recientemente el gran escritor cubano Leonardo Padura a un medio brasileño: “Creo que lo que más falta hoy no es la comida, el combustible, la electricidad o el café, lo que más falta es la esperanza”. Y eso puede seguir siendo escaso bajo el Gobierno actual, pero por el bien del pueblo de Cuba, sus vecinos deberían ayudar a mantener viva la esperanza.

Vladimir Putin, el presidente de Rusia, y Ebrahim Raisi, su homólogo iraní, tienen varias cosas en común. Ambos pertenecen a un pequeño grupo de líderes que son objeto personalmente de las sanciones estadounidenses. Aunque ninguno de los dos viaja mucho, ambos han estado en China en los últimos años. Y ambos parecen cada vez más queridos el uno por el otro. En diciembre se reunieron en el Kremlin para discutir la guerra en Gaza. El 18 de marzo, Raisi se apresuró a felicitar a Putin por su victoria electoral “decisiva”.

The Economist / vía Infobae

Durante gran parte de la historia, Rusia, Irán y China fueron menos amigables. Imperialistas de corazón, a menudo se entrometían en los vecindarios de otros y se disputaban el control de las rutas comerciales de Asia. Sin embargo, últimamente las acciones de Estados Unidos han cambiado la dinámica. En 2020, dos años después de salir de un acuerdo que limitaba el programa nuclear de Irán, el Tío Sam volvió a imponer un embargo; En enero de este año se anunciaron más sanciones para castigar a Irán por apoyar a Hamás y a los rebeldes hutíes de Yemen. Rusia cayó bajo sanciones occidentales en 2022, después de invadir Ucrania, y recientemente se endurecieron. Mientras tanto, China enfrenta sus propias restricciones, que podrían volverse mucho más estrictas si Donald Trump es elegido presidente en noviembre. Unidos por un enemigo común, el trío ahora promete promover una política exterior común: apoyo a un mundo multipolar que ya no esté dominado por Estados Unidos. Todos ven unos vínculos económicos más fuertes como la base de su nueva alianza.

China ha prometido una asociación “sin límites” con Rusia y firmó un “acuerdo estratégico” por 25 años y 400.000 millones de dólares con Irán en 2021. Los tres países se están uniendo a los mismos clubes multilaterales, como los BRICS. El comercio bilateral entre ellos está creciendo; Se están elaborando planes para bloques libres de aranceles, nuevos sistemas de pago y rutas comerciales que eviten las ubicaciones controladas por Occidente. Para Estados Unidos y sus aliados, esto es materia de pesadillas. Un eje antioccidental próspero podría ayudar a los enemigos a eludir sanciones, ganar guerras y reclutar a otros actores malignos. La nueva entente involucra áreas donde los vínculos ya son fuertes, otras donde la colaboración es sólo parcial y algunas cuestiones sin resolver. ¿Cómo podría ser la alianza dentro de cinco a diez años?

Comienza con un negocio en auge. China ha sido durante mucho tiempo cliente de petroestados, incluidos Irán y Rusia. Pero estos dos también solían vender mucho petróleo a Europa, que estaba cerca de los campos de Rusia y de fácil acceso desde el Golfo. Desde que Europa empezó a desairarlos, China ha estado comprando barriles a precios de ganga. Los flujos desde los puertos occidentales de Rusia han aumentado a 500.000 barriles por día (b/d), frente a menos de 100.000 antes de la guerra, calcula Reid l’Anson de Kpler, una empresa de datos. En diciembre, eso elevó las importaciones de crudo ruso a 2,2 millones de b/d, o el 19% del total de China, frente a los 1,5 millones de b/d de hace dos años. En la segunda mitad del año pasado, las exportaciones de Irán a China promediaron 1 millón de b/d, un aumento del 150% con respecto al mismo período de 2021.

Mientras que las sanciones occidentales permiten que cualquier persona fuera del G7 importe petróleo ruso, la industria energética iraní está sujeta a las llamadas sanciones secundarias, que restringen a terceros países. Sin embargo, desde 2022, la administración Biden ha relajado la aplicación de las normas, dispuesta a que se incumplan las reglas si eso significa precios más bajos. El resultado ha sido un aumento de las importaciones chinas, cuyos beneficiarios no son las empresas estatales chinas, que algún día podrían verse expuestas a sanciones, sino las “refinerías tetera” más pequeñas sin presencia en el extranjero. Como beneficio adicional, China también obtiene gas barato de Rusia: las importaciones a través del gasoducto Power of Siberia se han duplicado desde la invasión de Ucrania por parte de Putin.

Rusia e Irán no tienen más remedio que vender a China. Por el contrario, China sólo está sujeta a restricciones a las importaciones de tecnología occidental: no enfrenta prohibiciones financieras ni embargos comerciales. Por lo tanto, puede comprar petróleo de otros países, y lo hace, lo que le da ventaja en las negociaciones. China obtiene suministros rusos e iraníes con un descuento de entre 15 y 30 dólares sobre el precio mundial del petróleo y luego procesa los hidrocarburos baratos para convertirlos en productos de mayor valor. La capacidad de producción de su industria petroquímica ha crecido más en los últimos dos años que la de todos los demás países juntos desde 2019. China también produce enormes volúmenes de productos refinados de petróleo.

Comercio, no ayuda

Impulsar el comercio de productos básicos entre los tres países siempre iba a ser la parte fácil. Todo el mundo quiere petróleo; una vez en un barco, se puede enviar a cualquier parte. Sin embargo, China tiene una política informal de limitar la dependencia de cualquier proveedor de materias primas al 15-20% de sus necesidades totales, lo que significa que está cerca del máximo que querrá importar de Irán y Rusia. Aunque el comercio todavía es suficiente para proporcionar a los dos países un salvavidas, sólo será útil si pueden gastar las divisas obtenidas en la importación de bienes. De ahí la ambición de desarrollar otros tipos de comercio.

Las exportaciones de China a Rusia se han disparado como era de esperar. Mientras las restricciones de la covid-19 estrangulaban su economía, China intentó compensarlo impulsando las exportaciones manufactureras. En lugar de zapatos y camisetas, intentó vender productos de alto valor, como maquinaria y dispositivos mecánicos, para los cuales Rusia actuó como mercado de prueba. El año pasado, el mayor importador de automóviles chinos no fue Europa, un gran comprador de vehículos eléctricos, sino Rusia, que compró tres veces más automóviles de gasolina que antes de la guerra.

Las encuestas a gerentes de compras muestran que las empresas iraníes carecen constantemente de “materias primas”, una categoría que incluye tanto productos sofisticados, como chips de computadora, como otros más básicos, como piezas de plástico. Esto obstaculiza la industria manufacturera de Irán, que es tan grande como su sector petrolero. Sin embargo, China exporta pocas piezas y sólo entre 300 y 500 automóviles al mes a Irán, en comparación con aproximadamente 3.000 al vecino Irak. No muchos de los exportadores de productos manufacturados de China, que venden mucho a Occidente, son lo suficientemente valientes como para arriesgarse a represalias estadounidenses.

En teoría, más negocios con Rusia podrían ayudar a Irán. Los dos países se abastecen mutuamente de bienes útiles. Desde 2022, Irán ha vendido a Rusia drones y sistemas de armas que están causando daños en Ucrania: su primer apoyo militar a un país no islámico desde la revolución de 1979. A principios de este año, Irán también envió a Rusia 1 millón de barriles de crudo por camión cisterna, otra novedad. Pero las sanciones complican los vínculos más profundos. Aunque Rusia dejó de publicar estadísticas detalladas en 2023, los datos del tráfico marítimo en el Mar Caspio muestran sólo un modesto aumento desde 2022, cuando los líderes del país fijaron un objetivo ambicioso para impulsar el comercio bilateral.

El comercio limitado entre Irán y Rusia significa que carecen de canales bancarios y sistemas de pago comunes. A pesar de la presión del gobierno, ni el spfs (la alternativa rusa al swift, el sistema global de mensajería interbancaria) ni el Mir (la respuesta rusa a las redes de tarjetas de crédito estadounidenses) son ampliamente utilizados por los bancos iraníes. Los esfuerzos por desdolarizar el comercio llevaron a la creación de un intercambio del rublo rial en agosto de 2022, pero los volúmenes de transacciones siguen siendo bajos.

Para resistir las sanciones a largo plazo, Irán y Rusia también necesitan inversiones, el área de cooperación más débil en la actualidad. El stock de inversión extranjera directa de China en la República Islámica se ha mantenido estable desde 2014, incluso cuando ha invertido dinero en otras economías emergentes, y con aproximadamente 3.000 millones de dólares sigue siendo insignificante para una economía del tamaño de Irán. Los acuerdos acordados durante la última visita del presidente de Irán a Beijing, que podrían estar valorados en 10.000 millones de dólares como máximo, quedan eclipsados por los 50.000 millones de dólares que China prometió a Arabia Saudita, el gran rival de Irán, en 2022.

Aunque China sigue involucrada en proyectos rusos como Arctic Lng, una instalación de licuefacción de gas en el norte del país, no ha adquirido activos abandonados por empresas occidentales, señala Rachel Ziemba, del grupo de expertos CNAS, ni ha respaldado nuevas empresas. Rusia esperaba que China financiara el gasoducto Power of Siberia 2, que transportará 50.000 millones de metros cúbicos de gas al Reino Medio cuando esté terminado, casi tanto como el gasoducto más grande de Rusia utilizado para entregar a Europa. Sin el apoyo de China, el proyecto está ahora en el limbo.

Un poco de ayuda de tus amigos

La alianza ya ha logrado algo notable: salvar a sus miembros más jóvenes del colapso ante los embargos occidentales. ¿Pero ha alcanzado su máximo potencial? La respuesta depende de la capacidad de sus miembros para superar obstáculos externos e internos.

Varios foros tienen como objetivo promover la cooperación y la inversión transfronteriza. En julio pasado, Irán se convirtió en el noveno miembro de la Organización de Cooperación de Shanghai, una alianza de seguridad liderada por China que también incluye a Rusia. En diciembre firmó un acuerdo de libre comercio con la Unión Económica Euroasiática liderada por Rusia, que cubre gran parte de Asia Central. En enero se unió a los BRIC, un grupo de mercados emergentes que incluye tanto a China como a Rusia.

Estas reuniones le dan al trío más oportunidades de hablar. En cumbres recientes, los ministros iraníes y rusos han reactivado las negociaciones para ampliar el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (Instc), una ruta de 7.200 kilómetros que conecta Rusia con el Océano Índico a través de Irán. En la actualidad, el grano ruso debe viajar al Medio Oriente a través del Bósforo controlado por la OTAN. La propuesta, que incluye una combinación de carreteras, ferrocarriles y puertos, podría convertir a Irán en un mercado de exportación para Rusia.

Las burocracias de Irán y Rusia tienen relativamente poca experiencia en trabajar juntas, y la cantidad de inversión requerida es desalentadora: el Banco Euroasiático de Desarrollo, respaldado por Rusia, estima que será de 26 mil millones de dólares sólo en Irán y Rusia. Reunir ese financiamiento, en dos países que no son conocidos por ser amigables con los inversionistas, sería difícil en el mejor de los casos, y mucho menos bajo sanciones. Aún así, la idea está ganando terreno. El 1 de febrero, los enviados discutieron los próximos pasos para el ferrocarril Rasht-Astara, un proyecto de 1.600 millones de dólares que podría facilitar el tránsito de carga en el norte de Irán. El año pasado, Rusia utilizó parte del INSTC para transportar mercancías a Irán por ferrocarril por primera vez.

El problema más grave es que las economías de Irán y Rusia son demasiado similares para ser socios comerciales naturales. De las 15 principales categorías de bienes que cada uno exporta, nueve son compartidas; Diez de sus 15 mayores importaciones también son iguales. Sólo dos de los 15 productos más buscados de Rusia se encuentran entre las principales exportaciones de Irán. Cuando Irán tiene brechas de demanda que Rusia podría cubrir, como en automóviles, electrónica y maquinaria, la capacidad de producción de Rusia está limitada.

Con las ganancias del comercio restringidas por varias sanciones, la relación entre los dos países será competitiva, particularmente en lo que respecta a las exportaciones de energía. Desde que Occidente impuso un embargo al petróleo ruso, el país ha estado compitiendo con Irán para ganar una mayor proporción de las importaciones de China, lo que ha resultado en una guerra de precios. Es una batalla que Irán está perdiendo. Rusia es el mayor productor de petróleo y su energía no está sujeta a sanciones secundarias. Parte de su crudo también puede enviarse a China, una opción más barata.

Tener la ventaja hace que Rusia no esté interesada en ofrecer ayuda a sus aliados. Al principio de la guerra, los partidarios de Ucrania temían que Rusia e Irán se unieran para evadir las sanciones. En cambio, Rusia desarrolló su propia flota “en la sombra” de petroleros y no dio acceso a los iraníes, dice Yesar Al-Maleki de mees, un equipo de investigación. Irán ha buscado fondos y tecnología rusos para aprovechar sus gigantescas reservas de gas; Rusia ha brindado poca ayuda hasta ahora.

En otras áreas, China se ha convertido en un competidor de Irán. Hasta hace poco, la importante base manufacturera de la República Islámica era una fuente de resiliencia. El país podría aprovechar una moneda devaluada para vender nueces y artículos de tocador, dice Esfandyar Batmanghelidj de Bourse & Bazaar Foundation, otro grupo de expertos. Su esperanza, con el tiempo, era ascender en la cadena de valor, exportando unidades de aire acondicionado y tal vez incluso automóviles. China está frustrando esos sueños. A medida que avanza hacia exportaciones de mayor valor, está inundando los mercados objetivo de Irán con versiones mejores y más baratas de estos productos.

Occidente parece tener poco apetito por sanciones secundarias generalizadas. Pero las medidas existentes seguirán causando problemas. En diciembre, Estados Unidos anunció sanciones para cualquiera que tratara con empresas rusas en industrias como la construcción, la manufactura y la tecnología. Estos son similares a los que impuso a Irán en 2011, que luego fueron suspendidos en 2015, después de que se firmara el acuerdo nuclear. Antes de la suspensión, las medidas provocaron que las importaciones iraníes procedentes de China cayeran en picado. Hay pruebas de que algunos bancos chinos ya se están deshaciendo de los negocios rusos.

Aunque estas nuevas sanciones no están dirigidas al sector energético de Rusia, podrían obstaculizar el comercio de petróleo de Rusia con clientes distintos de China si los bancos reaccionan interrumpiendo los negocios con el gigante energético. Desde octubre, Estados Unidos también ha impuesto sanciones a 50 petroleros que, según afirma, violan las sanciones impuestas a Rusia; Alrededor de la mitad de ellos no han cargado petróleo ruso desde entonces. Todo esto hace que las exportaciones a China sean más necesarias y más difíciles para Rusia, lo que seguramente aumentará la competencia con Irán. Estados Unidos podría avivar aún más las llamas apoyándose en Malasia para inhibir el contrabando de petróleo en sus aguas, ahogando los flujos iraníes. Y la propia China está bajo un creciente escrutinio. En febrero, la UE anunció sanciones a tres empresas chinas que, según ella, están ayudando a Rusia.

El espantametro

Entonces, en esta etapa, la entente antioccidental es preocupante, pero no realmente aterradora. ¿Cómo se desarrollará en los años y décadas venideros? El escenario más probable es que siga siendo un vehículo que sirva a los intereses de China, en lugar de convertirse en una verdadera asociación. China lo utilizará mientras pueda obtener beneficios oportunistas y no llegará a darle las alas adecuadas. China se negará a respaldar rutas comerciales o sistemas de pago alternativos, porque no quiere poner en riesgo sus negocios en Occidente.

Sin embargo, eso podría cambiar si Estados Unidos, tal vez durante una segunda presidencia de Trump, intenta expulsar a China de los mercados occidentales. Sin nada más que perder, China destinaría muchos más recursos a formar un bloque alternativo e inevitablemente intentaría aprovechar las relaciones existentes y ampliar sus alianzas. Los socios menores pueden no estar contentos: sus industrias manufactureras se verían afectadas a medida que China redirija sus exportaciones. Estados Unidos también sufriría: sus consumidores pagarían más por sus importaciones y, con el tiempo, sus líderes verían el primer desafío serio a su dominio del sistema de comercio global.

¿Reía la gente en la Edad Media? Probablemente muchos piensan que no. A fin de cuentas, somos carne de tópico: nuestro sentido común (ese “todo el mundo sabe que”) nos dice que la época era sucia, oscura, misógina, terraplanista y, en general, cualquier cosa que no nos guste.

National Geographic Historia

Que todo eso sea mentira es lo de menos, porque cumple una función: esa creencia nos reconforta, nos hace sentir superiores a las gentes del pasado o a otras culturas “que aún siguen en la Edad Media”, y eso basta.

Por eso, “todo el mundo sabe que” el Medievo era una época especialmente lúgubre, donde reinaban el miedo, la angustia y la represión: supuestamente, la risa estaba incluso condenada por la Iglesia, que atenazaba con su poder omnímodo a las masas.

Y sin embargo, nada de eso es cierto. Hasta tal punto que los habitantes de la Edad Media real podían tomarse unas libertades para el humor que a ojos del presente resultan cuando menos chocantes.

LAS CANCIONES DE ISABEL Y FERNANDO
En la biblioteca del Palacio Real de Madrid se conserva un libro (un “códice”) maravilloso: el Cancionero musical de palacio. Gracias a él podemos conocer la letra y partitura de cientos de canciones que sonaban en la corte de Isabel y Fernando de Trastámara, los “Reyes Católicos” españoles.

No pocas de ellas fueron compuestas por Juan del Enzina, nacido en las tierras del viejo reino de León, que acabaría siendo prior de la catedral leonesa. Una de las más curiosas, titulada “Si abrá en este baldrés”, narra cómo a tres mozas parece quedárseles corto, en algún sentido, ese misterioso objeto.

La edición actual del diccionario de la Real Academia Española conserva aún la voz baldrés o baldés, que define como “Piel de oveja curtida, suave y endeble, empleada especialmente para guantes”. Las versiones anteriores añadían, tímidamente, “y otras cosas”.

Como el siglo XV era algo menos mojigato, podemos conocer la verdadera naturaleza del objeto en cuestión gracias al anónimo texto satírico conocido como las Coplas del provincial. En él se preguntaba sin remilgos “a cómo vale el valdrés / por falta de cuerpo de hombre”.

Cabe sospechar que, medio milenio después, en las cortes reales ya no se cantan esas cosas. O, al menos, no se ponen por escrito. Con el correr de los siglos, nuestros oídos parecen haberse vuelto mucho más sensibles al escándalo que los de los Reyes Católicos.

LAS RISAS DEL CLERO
En el París del año 1414, una epidemia de tos ferina dio pie a una canción humorística muy popular entre los niños que se reunían en cuadrillas para hacer los recados de la tarde. Su estribillo decía así: “Vuestro coño tiene tos, comadre / Vuestro coño tiene tos, tiene tos”.

Pocas cosas hay más humanas que ese recurso a la risa como mecanismo liberador frente al miedo que produce una epidemia. Por eso sorprende que, mientras que un clérigo de la época no tuvo reparos en recoger estas palabras textualmente en su crónica (conocida como Diario de un burgués de París), la historiadora que preparó en 1990 una edición de la misma para el gran público se sintiese obligada a censurar el vocablo malsonante.

Un milenio antes, el 13 de agosto de 1099, la elección papal se celebraba en esta ocasión en la venerable basílica romana de San Clemente de Letrán. La ceremonia tenía lugar a la vista de unos frescos entonces recientes que cubrían las paredes de la iglesia, en los que se narraban los milagros del santo titular.

En uno de ellos, situado muy cerca del altar, la risa cobra un especial protagonismo. A la manera de una viñeta de tebeo moderno con bocadillos, podemos ver allí a varios personajes acompañados de sus frases respectivas.

El efecto cómico se produce por contraste: San Clemente se expresa solemnemente en latín, y los paganos que intentan apresarlo sin éxito dicen zafiedades en lengua vulgar (sus palabras son, de hecho, uno de los testimonios escritos más antiguos de los romances itálicos). El jefe de los paganos emite una orden crudamente realista, posiblemente el más hilarante de los textos fundacionales de una lengua: “Fili dele pute traite” (“¡Hijos de puta, arrastrad!”).

No parece que la broma disgustase a los prelados allí reunidos, ya que eligieron como papa precisamente al cardenal al frente de la basílica, Raniero de Bleda, quien adoptaría el nombre pontifical de Pascual II. A diferencia de nosotros, las gentes del siglo XI encontraban espacio para el sentido del humor incluso en los asuntos sagrados.

LA CULPA NO ES DEL MEDIEVO
De hecho, la comicidad era un elemento esencial de la cultura medieval en todas sus manifestaciones: arte, literatura, música, rituales, costumbres…

Claro que la Edad Media, como cualquier otra época, tuvo sus fanáticos, sus inquisidores, sus eunucos, sus predicadores de rostro enjuto y corazón helado, sus enemigos del cuerpo, el placer y la alegría. Pero a lo largo de aquellos siglos nunca dejaron de ser una minoría, incluso dentro del clero.

En general, los intelectuales y los clérigos del Medievo se atenían a la opinión de Aristóteles, para quien la risa era un atributo humano esencial. Por eso cuando, allá por el año 1000, el monje Notker escribía en la abadía de San Gall (en la actual Suiza) un libro de definiciones, no encontró otra mejor para el ser humano que la de “animal racional, mortal, capaz de reír”.

No fueron los tiempos medievales sino otros posteriores los que erradicaron la estación carnavalesca, las cencerradas, la fiesta de los locos, la risa pascual o las travesuras de la víspera de Todos los Santos. La anulación de la risa, como la doma de los cuerpos, es un fenómeno mucho más reciente de lo que nos gustaría creer. Tanto, que todavía está en marcha. Y a qué velocidad.The Conversation

“Nos advirtieron nada más conocerse la detención en Barcelona. Hemos ajustado todos los protocolos de seguridad, los tenemos a la hora. ¡Dios con nosotros!”.

El Mundo

El pasado jueves saltaron todas las alarmas para quienes luchan contra la revolución bolivariana y han recalado en España. Así lo confirmó bajo anonimato a Crónicauno de los rebeldes perseguidos por la dictadura de Nicolás Maduro, exiliado desde hace un tiempo en Cataluña.

Horas antes, la Policía Nacional había informado sobre la captura en Barcelona de Jason Robert Guerrero Flores, “miembro destacado” del Tren de Aragua, la megabanda venezolana que ha extendido sus tentáculos por todo el continente americano. Convertida en la tercera mafia transnacional del crimen en América Latina, se sitúa sólo por detrás de la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Ya aparece por delante de las bandas narcos que azotan hoy Ecuador y de la mara Salvatruchas.

Sobre el detenido recaía una notificación roja de Interpol al estar buscado en Venezuela por delitos de terrorismo, tráfico de seres humanos y de armas, extorsión, blanqueo de capitales y asociación para delinquir. Pero lo que más llamó la atención para quienes conocen los entresijos de esta banda de crimen organizado son los lazos muy estrechos que el capturado por el grupo especial de la Policía Nacional creado para luchar contra su implantación en España mantiene con el gran líder, el famoso y temido Niño Guerrero: son hermanos.

El Tren de Aragua, que dispone de entre 3.000 y 5.000 soldados, se ha expandido desde la cárcel de Tocorón en Venezuela a Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil y EEUU, con sus negocios millonarios que añaden prostitución, sicariatos, contrabando y crimen cibernético a los ya sabidos de venta de drogas y armas y tráfico de seres humanos. Una gigantesca máquina del crimen que fabrica noticias todos los días en el continente.

«Las autoridades chilenas, al iniciar sus investigaciones sobre el Tren de Aragua, identificaron transacciones en 2022 que conectaban con España, creían que se trataba de lavado de dinero, lo que llevaba a sospechar que habían llegado al país», explica a Crónica Ronna Rísquez, autora de El Tren de Aragua, la banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina. En las filtraciones obtenidas por Rísquez no aparecía el hermano del Niño Guerrero.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Mundo

Los menores de edad que sufren disforia de género ya no recibirán bloqueadores de la pubertad, según ha asegurado el servicio de salud pública de Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés).

La Gaceta de la Iberosfera

El NHS, uno de los servicios de salud pioneros en este tipo de tratamientos, ha decidido ahora dar marcha atrás con el argumento de que no existe evidencia científica de que cuán seguro es tomar ese tipo de medicamentos o si son clínicamente efectivos para justificar su prescripción a niños y jóvenes «en transición».

«Hemos llegado a la conclusión de que no hay suficiente evidencia que respalde la seguridad o la eficacia clínica de las hormonas supresoras de la pubertad para que el tratamiento esté disponible de forma rutinaria en este momento», ha asegurado el servicio de salud.

Los bloqueadores de la pubertad detienen los cambios físicos que trae consigo la pubertad en el cuerpo de un niño, como el desarrollo de los senos o el vello facial. La decisión del NHS significa que los nuevos servicios regionales de atención a menores de 18 años con disforia de género , que se inaugurarán el próximo mes, no los utilizarán como parte del tratamiento.

A partir de ahora, los niños y jóvenes sólo podrán obtenerlos si participan en un ensayo clínico. Está previsto que al menos uno de estos ensayos comience a finales de este año, pero no se han publicado detalles sobre quién será elegible para unirse a él.

La decisión del NHS reafirma la posición que ya adoptó el año pasado sobre los bloqueadores de la pubertad después de que la Dra. Hilary Cass, que dirige una revisión independiente sobre los servicios de identidad de género para menores de 18 años, emitiera un comunicado en contra de la prescripción rutinaria de estos medicamentos.

A finales de 2020, el NHS de Inglaterra pidió a Cass, expresidente del Royal College of Paediatrics and Child Health, que investigara estos tratamientos. En ese momento, la clínica Tavistock y Portman de Londres los suministraba a discreción, una acción que recibió las críticas de los expertos y que terminó con la orden de cierre de esa clínica, que se hará efectiva a finales de este mes.

Tras el cierre de Tavistock, se abrirán dos nuevos centros especializados: Great Ormond Street en Londres y el hospital infantil Alder Hey en Liverpool. Sin embargo, los servicios que brindarán estos hospitales serán, según fuentes del NHS, «fundamentalmente diferentes del servicio actual, en línea con las recomendaciones de Cass».

El Gobierno de Reino Unido ha celebrado decisión del NHS. «Acogemos con satisfacción esta decisión histórica del NHS de poner fin a la prescripción rutinaria de bloqueadores de la pubertad y esta guía que reconoce que la atención debe basarse en evidencia, en la opinión clínica de expertos y en el interés superior del niño», aseguró Maria Caulfield, ministra de Salud.

Un año después del escándalo de corrupción en Venezuela que llevó a su renuncia, el poderoso exministro de Petróleo Tareck El Aissami está desaparecido de la vida pública. ¿Dónde está? ¿Es investigado? Son preguntas sin respuesta del hermético chavismo gobernante.

AFP

Solo está claro que atrás quedaron sus días como hombre de confianza del presidente Nicolás Maduro, de quien fue vicepresidente (2017-2018), y de su antecesor Hugo Chávez.

El Aissami, de 49 años y sancionado por Estados Unidos, dimitió el 20 de marzo de 2023 tras el anuncio de investigaciones judiciales por una trama vinculada con la venta de crudo a través de criptoactivos, apuesta con la que el gobierno buscaba eludir las sanciones financieras de Washington contra Venezuela, que tiene las mayores reservas petroleras del mundo: 297.000 millones de barriles.

Fueron arrestados 61 funcionarios, políticos y empresarios tras un desfalco de más de 15.000 millones de dólares, según informes de prensa.

“En virtud de las investigaciones que se han iniciado sobre graves hechos de corrupción en PDVSA [Petróleos de Venezuela], he tomado la decisión de presentar mi renuncia”, escribió entonces en la red social X, expresando “apoyo” a ese proceso.

“¡Vamos con todo, caiga quien caiga!”, prometió Maduro tras aceptar su renuncia.

Sin embargo, el nombre de El Aissami entró en una gaveta bajo llave. El exministro nunca más apareció en público y la renuncia es su última publicación en redes sociales.

Su desaparición alimentó teorías conspirativas: unos dicen que estaría detenido en una mansión en un fuerte militar en Caracas, otros que tiene graves problemas de salud. El gobierno ni lo nombra.

“El tema de El Aissami ha seguido el mismo patrón de hermetismo, desde el punto de vista informativo y comunicacional, que el de otras coyunturas como el fallecimiento del presidente Chávez (en 2013) o casos de crisis interna en la coalición oficial, así que solo hay especulaciones”, comenta a la AFP el politólogo John Magdaleno.

¿Justicia o purga?

El Ministerio Público informó el año pasado del pase a juicio de 22 de los 61 arrestados. Los tribunales aún no han fijado fecha para las audiencias.

“Nos encontramos en la fase intermedia a la espera de celebrar la audiencia preliminar de las diferentes tramas”, dijo a la AFP el fiscal general, Tarek William Saab, que evitó referirse en particular a El Aissami.

Cercanos colaboradores del exministro figuran entre los detenidos, entre ellos Joselit Ramírez, funcionario encargado de las operaciones estatales con criptoactivos.

“¿Qué pasó con las acusaciones de corrupción?”, se pregunta el doctor en Ciencias Políticas y profesor universitario Daniel Varnagy. “No ha pasado nada (…), porque el objetivo era que una persona no esté en el centro del poder”.

Hubo, considera Varnagy, una “depuración” en el chavismo: “Cuando alguien toma demasiado poder y pudiera modificar o cambiar toma de decisiones de los principales actores políticos (…), viene la purga”.

Analistas consideran que su salida puede responder a una pugna entre facciones de poder.

“¡Por Dios! ¿Desde cuándo la corrupción, el desfalco, es un hecho político? ¿Dónde está la ideología allí? ¿Robar es una ideología?”, dijo al momento de las detenciones el fiscal Saab.

Bajo la lupa

Sobre la industria petrolera de Venezuela cursan numerosas investigaciones judiciales.

Rafael Ramírez, muy próximo a Chávez, fue acusado de corrupción durante su gestión como ministro de Petróleo (2002-2014) y presidente de PDVSA (2004-2014); y está prófugo en Italia.

Otros dos titulares de la cartera, Eulogio del Pino y Nelson Martínez, fueron detenidos. Martínez falleció bajo custodia.

El Aissami, abogado de origen sirio-libanés, tomó el ministerio de Petróleo en abril de 2020 en plena pandemia de covid-19 para una “reestructuración”, según su nombramiento. Prometió sin éxito levantar a un millón de barriles diarios (bd) la golpeada producción, que llegó caer por debajo de los 400.000, un mínimo en décadas.

Retomó operaciones con petroleras extranjeras como Chevron, en medio de un proceso de flexibilización de las sanciones estadounidenses.

Tras su salida, un militar, Pedro Tellechea, que era presidente de PDVSA desde enero de 2023, le sucedió.

La producción hoy sobrepasa los 800.000 bd, aún lejos de los tres millones de 2008. Expertos vinculan el desplome con falta de inversión y multimillonaria corrupción.

El partido Vente Venezuela confirmó este martes 19 de marzo, la detención arbitraria de su coordinador en el municipio Girardot del estado Aragua, Joe Villamizar, por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

La Patilla

En un mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter), la organización política informó que están a la espera de su presentación en tribunales, así como el acceso a su defensa privada.

“Hacemos un llamado al debido proceso y el respeto a sus derechos fundamentales”, alertó.

El Aeropuerto Internacional de Tocumen fue calificado como el más puntual en la categoría de aeropuertos medianos, en el  mes de febrero de 2024, según el índice de puntualidad que realiza periódicamente la consultora Cirium.

ANPanamá

De acuerdo con los indicadores de Cirium, el Aeropuerto Internacional de Tocumen alcanzó una tasa de salida a tiempo del 93.88% desplazando al segundo lugar al Aeropuerto Internacional de Osaka en Japón, que obtuvo un 89.99%. En tercer lugar, se ubicó el Aeropuerto Internacional de Brasilia en Brasil, con un 88.89%. Para un aeropuerto, se considera que el vuelo sale a tiempo dentro de los 15 minutos siguientes a la hora programada.

El gerente general de Tocumen, S.A. Raffoul Arab, dijo: «Es un orgullo que Tocumen ocupe en las primeras posiciones por su eficiencia y seguridad operacional. Esto refleja el esfuerzo de equipo de nuestro personal, controladores,  aerolíneas y empresas de soporte en tierra.» 

Cirium, es una empresa consultora independiente, dedicada al análisis de datos de vuelos en tiempo real, que recopila información de más de 600 fuentes de vuelos en tiempo real para sus evaluaciones con información proviene de diversas fuentes, incluyendo aerolíneas, aeropuertos, sistemas de distribución global, datos posicionales, autoridades de aviación civil y proveedores de servicios de navegación aérea, entre otros.

Para garantizar la precisión y la adecuada representación de los datos, Cirium cuenta con una junta de asesores independientes compuesta por expertos de la industria de la aviación. Esta junta supervisa rigurosamente la exactitud de la información presentada por la empresa, asegurando una visión imparcial del sector.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), al mes de enero de 2024 las exportaciones panameñas ascendieron a US$85.4 millones, sin el cobre, lo que corresponde a US$62.9 millones en exportaciones de los sectores productivos y US$22.4 millones en exportaciones de valor agregado desde regímenes especiales.

ANPanamá

Los US$62.9 millones de las exportaciones de los sectores agropecuario, agroindustrial, industrial y pesquero, representan el segundo valor más alto registrado desde el año 2010, destaca el reporte.

El informe también muestra que el valor del primer mes del año refleja un incremento de más de 9%, comparado con el mismo periodo del año anterior, que fue de US$57.5 millones.

Entre los productos más exportados, el banano se mantuvo como el principal en enero de 2024 y representaron el 16.4% del total, seguidos por los camarones congelados con 11.3%, medicamentos (antihistamínicos y antipiréticos) 6.14%, grasas y aceites de pescado con 5.6%, desperdicios de hierro o acero con 5.2%, aceite de palma en bruto con 4.6%, y teca en bruto con 4.2%.

En tanto, los principales destinos de exportación en este lapso fueron Taiwán y los Países Bajos, ambos con US$8.9 millones, así como Estados Unidos, que en el acumulado del año 2023 fue el mayor comprador de los productos panameños.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top