Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La velocidad de internet se convierte en un factor crucial para el desarrollo económico, la educación y el entretenimiento en la era digital. Pese a ello, no todos los países disfrutan de una conectividad rápida y accesible. Latinoamérica, en particular, enfrenta grandes desafíos en este ámbito al posicionar un país de la región como el que cuenta con el internet más lento y uno de los más caros.

La República

Esta disyuntiva afecta la calidad de vida de sus habitantes y pone de manifiesto las desigualdades tecnológicas a nivel mundial. La nación, con restricciones gubernamentales y una infraestructura tecnológica obsoleta, refleja un escenario donde el acceso a información y servicios en línea presenta limitaciones, hecho que marca una brecha significativa con respecto a otras naciones de la región.

¿Cuál es el país de Latinoamérica que tiene el internet más lento del mundo?

Cuba cuenta con el mal honor de tener el internet más lento del mundo, de acuerdo a los datos del Speedtest Global Index. Informes recientes señalan que la isla cuenta con una velocidad de apenas 7,21 Mbps – 5 horas, 23 minutos, 37 segundos. Estas velocidades dificultan tareas tan básicas como la descarga de contenido multimedia o la navegación fluida en la web.

La lentitud del internet no es solo un inconveniente para los usuarios, sino que también representa un obstáculo significativo para el desarrollo económico y social del país. La conectividad limitada impide el crecimiento de negocios digitales, la implementación de sistemas educativos en línea y la participación en el mercado global de la información.

El monopolio estatal sobre las telecomunicaciones en Cuba, ejercido por ETECSA, es una de las causas que limita la competencia y la inversión en infraestructura de red. Además, las sanciones económicas y las restricciones políticas dificultan la actualización tecnológica y el acceso a servicios globales, lo que causa que se permanezca con una infraestructura obsoleta.

La falta de inversión en tecnologías de conexión modernas, como la fibra óptica y las redes 4G o 5G, contribuyen significativamente a la lentitud del internet. Esto se suma a las políticas de censura y control de contenido en línea, lo cual agrava la situación y deja a la población con pocas opciones para conectarse al mundo digital.

Estos son los 10 países con la peor velocidad de descarga de internet del mundo:

  • Cuba (7,21 Mbps – 5 horas, 23 minutos, 37 segundos)
  • Turkmenistán (8,84 Mbps – 4 horas, 23 minutos, 57 segundos)
  • Afganistán (9,28 Mbps – 4 horas, 11 minutos, 26 segundos)
  • Burundi (9,62 Mbps – 4 horas, 2 minutos, 33 segundos)
  • Gambia (10,63 Mbps – 3 horas, 39 minutos, 30 segundos)
  • Siria (11,06 Mbps – 3 horas, 30 minutos, 58 segundos)
  • Sudán (11,34 Mbps – 3 horas, 25 minutos, 45 segundos)
  • Yemen (11,44 Mbps – 3 horas, 23 minutos, 57 segundos)
  • Mozambique (11,51 Mbps – 3 horas, 22 minutos, 43 segundos)
  • Túnez (11,88 Mbps – 3 horas, 16 minutos, 24 segundos)

¿Por qué el internet de Cuba es uno de los más caros de la región?

A pesar de ofrecer una de las velocidades más lentas, el costo del internet en Cuba es notablemente alto en comparación con otros países de Latinoamérica. Esto se da porque, para lograr conectarse a internet en la isla, es necesario adquirir una tarjeta de la compañía ETECSA, con un costo promedio de US$25 y trae 2,5 GB, 20 minutos y 20 SMS durante 30 días. Cabe mencionar que la tarjeta tiene un tiempo determinado de 30 minutos de uso.

Debido a los elevados costos del servicio de internet, la brecha por el acceso se hizo aún mayor generando revuelo en la población así un claro ejemplo fue polémico apagón total, llevado a cabo en julio del 2021 cuando el gobierno decidió restringir el acceso a las redes sociales, derribando todas las señales de WIFI e inhabilitando las redes por un periodo de 72 horas.

Magalli Meda, jefe de campaña del Comando Nacional Con Vzla, sostuvo este lunes que la realización de unas elecciones limpias y libres en Venezuela que permitan la participación de María Corina Machado, pasan por retomar el acuerdo de Barbados y que la comunidad internacional presione para que se pueda garantizarse ese escenario este año, de lo contrario «están inhabilitando la decisión de un país que se pronunció el 22 de octubre».

Vente Venezuela

«Esto no es más que una demostración de lo que tenemos ya mucho tiempo viendo que es la negación por parte del régimen de ir a un proceso de elecciones legítimas y limpias en las que el país confíe y crea (…) Quedan 10 días efectivamente para que tomen una decisión, aquí Barbados se montó precisamente para garantizarle a las partes -porque aquí hay dos candidatos- paara garantizarle a María Corina Machado y a Nicolás Maduro que vamos a unas elecciones que van a elegir», explicó.

En este sentido, Meda recalcó que «si el régimen toma la decisión como lo estamos viendo hoy en la página web del CNE que María Corina está inhabilitada, pues está inhabilitando la decisión de tres millones de venezolanos que se pronunciaron el 22 de octubre del año pasado y que tienen una candidata legitimada».

Con respecto a este tema, el enlace legal del Comando Con Vzla, Perkins Rocha, explicó que no se puede hablar de una inhabilitación que no existe.

«El acto no existe, no se puede pedir nulidad de lo que no existe. El CNE incorpora un calificativo sin base jurídica y sin base administrativa. La pregunta que habría que hacerle al CNE es ¿de dónde saca esa información? Nuestra candidata está habilitada porque no existe una sentencia condenatoria que así lo establezca (…) La inhabilitación en Venezuela, mientras exista orden constitucional, es una sanción penal accesoria ¿qué significa esto? que tiene que haber otro delito que la justifique», argumentó.

Barbados sobre la mesa

La jefa del Comando Con Vzla enfatizó que volver a Barbados es el camino a la transición política en Venezuela.

«Ir a unas elecciones en donde ellos deciden el candidato, serán unas primarias del régimen; por eso apostamos que se retome el acuerdo de Barbados para darle la garantía a los venezolanos que van a elegir en una elección para que este año se produzca el cambio a la democracia».

Sobre la detención arbitraria de Emill Brandt, afirmó: «es gravísimo, es el cuarto jefe de campaña que tenemos preso, desaparecido (…) A esta ahora no sabemos dónde está Emill, que es el jefe del Comando de Campaña de María Corina Machado en el estado Barinas».

En este sentido, Rocha aseveró que aún se desconoce el paradero del dirigente estadal de Vente Barinas. «No sabemos si está en Barinas o fue trasladado a Caracas.

Por otro lado, detalló que, en el caso de Juan Freites, Guillermo López y Luis Camacaro, «los familiares, quienes son los principales dolientes de esta injusticia, han tenido contacto con ellos y están tranquilos, pero preocupados por su integridad física».

Finalmente, Meda pidió a los países interesados en que haya un solución a la crisis venezolana pronunciarse para que puede resolverse y detener la diáspora más grande de los últimos años.

«Aprovecho para hablarle al mundo y a los gobiernos, tenemos la diáspora más brutal que se ha podido llevar adelante en los últimos años, ¿Qué están haciendo para que esto pare?», cuestionó.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) advierte a los agentes que estén atentos a los miembros de una notoria pandilla carcelaria venezolana que cruza la frontera sur, justo cuando el país socialista se niega a aceptar de regreso a sus ciudadanos.

Fox News

Una fuente de CBP proporcionó a Fox News un boletín interno de inteligencia de CBP que revela tatuajes e identificadores de Tren de Aragua, una pandilla carcelaria venezolana. Miembros de esa pandilla han estado ingresando ilegalmente a Estados Unidos a través de la frontera sur.

Fox News informó la semana pasada que el hermano del sospechoso del asesinato del estudiante de Georgia, Laken Riley, tiene vínculos con la pandilla. Tanto el sospechoso como su hermano son venezolanos que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos.

Las autoridades federales han estado advirtiendo que la pandilla, también conocida como TdA y conocida por sus violentas guerras territoriales a medida que se expandió a otros países de América del Sur y Central, está tratando de establecerse en Estados Unidos, donde la policía ya la está vinculando con el crimen organizado. El FBI también ha advertido que la pandilla podría asociarse con la sanguinaria MS-13.

El mes pasado se reveló que dos sospechosos del asalto a dos agentes de policía de Nueva York eran miembros de TdA.

Pero fuentes de CBP y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han expresado su frustración a Fox News porque los pandilleros venezolanos son extremadamente difíciles de deportar porque Venezuela actualmente no los acepta de regreso.

Solo 834 venezolanos fueron deportados en el año fiscal 2023, según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), a pesar de que hubo más de 335.000 encuentros en la frontera. La administración había comenzado a devolver inmigrantes ilegales de Venezuela directamente a la dictadura socialista en octubre como parte de una forma de desalentar el flujo hacia la frontera.

Si bien la administración recibió críticas por los vuelos de los activistas de inmigración, quienes argumentaron que Venezuela no era un país apropiado para devolver a los migrantes debido a sus abusos contra los derechos humanos, funcionarios de la administración dijeron a los periodistas en enero que estaban buscando aumentar el número de vuelos.

Un funcionario dijo que “tenemos la intención de aumentar los vuelos de repatriación a Venezuela” y que la administración lo ve como una “parte crítica” de la estrategia de inmigración más amplia.

“Es un elemento disuasorio importante”, dijeron, y los funcionarios también dijeron que estaban complacidos de que México ahora también transportara migrantes directamente a Venezuela.

En diciembre, el gobierno había hecho excepciones limitadas a las sanciones a una aerolínea venezolana para ayudar a facilitar los vuelos de deportación desde Canadá y América Latina.

Pero el mes pasado, el Wall Street Journal informó que el régimen de Maduro detuvo los vuelos de migrantes deportados tanto de Estados Unidos como de México después de que Estados Unidos volviera a imponer algunas sanciones económicas. Los vuelos finalizaron a finales de enero, dijeron los funcionarios al medio, después de alrededor de 1.800 regresos.

Antes de comenzar los vuelos el año pasado, la administración había extendido las protecciones de deportación a casi 500.000 venezolanos que ya se encontraban en Estados Unidos en septiembre. Venezuela también es parte de un controvertido programa de libertad condicional para cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos (CHNV) que permite a 30.000 migrantes con patrocinadores volar a Estados Unidos cada mes.

A Fox le dicen que los venezolanos todavía pueden ser expulsados ​​a México, pero que muchos luego suelen volver a entrar ilegalmente a Estados Unidos como una «fuga».

Tras el asesinato de un exmilitar venezolano en Chile, el presidente del país prometió que su gobierno acabaría con los principales sospechosos: el grupo criminal venezolano Tren de Aragua.

InSight Crime

En una entrevista con el medio ADN el 11 de marzo, el presidente chileno Gabriel Boric se comprometió a desmantelar al Tren de Aragua. “Los vamos a perseguir por cielo, mar y tierra”, afirmó.

El pronunciamiento, la referencia directa más dura del presidente al grupo desde su aparición en el país, se produjo después de que el fiscal general de Chile, Héctor Barros, responsabilizara al grupo del secuestro y asesinato de Ronald Ojeda, ex teniente primero de las fuerzas armadas venezolanas.

El 1 de marzo, agentes de policía descubrieron el cadáver de Ojeda en una maleta enterrada bajo cemento en Maipú, un sector del suroeste de Santiago, donde anteriormente se habían descubierto múltiples “casas de tortura” del Tren de Aragua. El mismo día, la policía detuvo a un joven venezolano de 17 años por el secuestro y asesinato. Se han emitido notificaciones de Interpol contra otros dos sospechosos que, según se cree, han huido a Bolivia y Perú.

Al menos tres individuos vestidos de policías secuestraron a Ojeda desde su apartamento, situado en un decimocuarto piso en el norte de Santiago, poco después de las 3 de la madrugada del 21 de febrero y lo obligaron a subir a un carro, que posteriormente fue encontrado abandonado junto con los uniformes de policía.

Ojeda se encontraba en Chile desde que escapó de Venezuela, donde había sido detenido y torturado por las autoridades por un supuesto intento fallido de golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro.

El gobierno de Maduro expulsó a Ojeda del ejército y lo denunció en múltiples ocasiones. La más recientemente ocurrió en enero de 2024, cuando el Ministerio de Defensa afirmó que había planeado “acciones criminales y terroristas” contra el gobierno.

Ojeda no había recibido amenazas de grupos criminales antes de su secuestro, pero se sentía en peligro debido a su condición de refugiado, según declaró a InSight Crime el abogado de la esposa de Ojeda, Juan Carlos Manríquez.

El ex teniente primero creía que “el régimen lo estaba persiguiendo”, comentó su hermano al medio chileno La Tercera.

Aunque hasta ahora no hay pruebas que lo confirmen, uno de los sospechosos trabajó para el exvicepresidente venezolano Tareck El Aissami durante su etapa como gobernador del estado venezolano de Aragua, según documentos oficiales publicados por medios chilenos. Durante el mandato de El Assaimi como gobernador del estado natal del Tren de Aragua, el grupo se hizo más fuerte y recibió un trato preferente por parte de las autoridades.

El fiscal general de Chile afirmó que el crimen podría haber sido ordenado por alguien fuera de Chile y no ha descartado que pudiera tener una motivación política.

Análisis de InSight Crime

Independientemente de si alguien del Estado venezolano contrató al Tren de Aragua para llevar a cabo el secuestro, el crimen parece marcar una nueva fase en la evolución delictiva del grupo.

En el pasado, las acciones del Tren de Aragua habían sido más rudimentarias y burdas, publicando vídeos en Internet en los que amenazaba con matar a civiles en Lima, Perú, y desechando cadáveres en las esquinas de Bogotá, Colombia.

Sin embargo, el secuestro de Ojeda —con el uso de uniformes policiales y la decisión de llevárselo de su casa en lugar de utilizar el método más sencillo y común de secuestrarlo en público— muestra un nivel inusual de sofisticación y coraje.

“Se trata de un plan bastante considerable”, declaró Manríquez a InSight Crime. “Ejecutaron al menos seis etapas, un estudio previo, la extracción…[involucró] personas de apoyo, varios automóviles, la ruta de escape, labores de despiste… y testimonios que señalan que durante la ejecución de este hecho sí iban entregando reportes de que esta operación estaba en marcha. O sea, dan cuenta de que hay algún mandante.”

Los investigadores no han revelado quién ordenó el secuestro y asesinato de Ojeda, pero la planificación que habría requerido sugiere que sus captores eran conscientes del estatus de su víctima y de la atención que generaría el crimen. La ausencia de una exigencia de recompensa también lo diferencia del estilo de secuestro típico del Tren de Aragua, tanto en Venezuela como en el extranjero.

Se trata de la segunda vez que se vincula al grupo con un asesinato por encargo de gran repercusión —el primero fue el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Colombia en mayo de 2022—, lo que sugiere que la organización ofrece ahora este tipo de “servicios” delictivos.

La expansión de la organización desde Venezuela por toda Suramérica se basó en el tráfico de migrantes y la trata de personas, pero su adaptabilidad y la búsqueda de oportunidades delictivas han impulsado su continuo crecimiento. Sus células transnacionales están implicadas en delitos que van desde la extorsión a la explotación sexual, pasando por el tráfico de drogas a pequeña escala.

La pandilla también ha dado muestras de intentar manipular las instituciones chilenas mediante la intimidación o la corrupción. Múltiples jueces han intentado excusarse de un juicio contra los Gallegos, una facción del Tren de Aragua, y uno de ellos lo hizo sobre la base de una amistad con uno de los acusados, según El Mostrador. La Corte Suprema ha ordenado eliminar de la página web del Poder Judicial cualquier información que permita identificar a los jueces implicados en el caso, presuntamente por temor a represalias.

La presencia transnacional de la organización, que le ha permitido albergar a asociados que son buscados en un país, en una célula radicada en otro país, puede explicar por qué algunos miembros tienen una percepción de impunidad.

Asimismo, su estructura, con células en gran medida independientes en varios países, confiere a la organización una flexibilidad que impide que cualquier operación policial contra una célula se convierta en una sentencia de muerte para el Tren de Aragua en su conjunto.

Hace ya veinte años que nos pusieron una inmensa bomba en las vías por las que España transitaba hacia un futuro que, fuera cual fuera, fuerzas poderosas decidieron abortar. Por eso nos hicieron descarrilar. Para que la nación más antigua de Europa y una de las pocas decisivas en la historia de la Humanidad entrara en una etapa de vertiginosa degradación, perversión y podredumbre interior que permitiera la instrumentalización de nuestra desgracia en servicio de intereses de dichas fuerzas, ajenos y hostiles a la nación española.

Por: Hermann Tertsch – La Gaceta de la Iberosfera

Después de aquel 11 de marzo del 2004 que llevó en volandas al poder a quienes jamás lo habrían logrado sin la sangre de 193 muertos y dos mil heridos, España entró en una de las fases más vergonzosas, dañinas e indignas de su larguísima historia que ya estaba cuajada de dramáticos avatares y trágicas vicisitudes. Pero hay que buscar bien en esta turbulenta evolución de siglos de la España moderna para encontrar 20 años seguidos en los que sólo han gobernado por turnos, la vileza y la cobardía, sin ápice de verdad, dignidad y patriotismo.

Sólo los directamente beneficiados por aquella matanza, que son claramente quienes hoy gobiernan España y las fuerzas foráneas que la instigaron, tienen la osadía de pretender que la sentencia de aquel juez Bermúdez que daba carpetazo a los atentados de Atocha, tras haberse destruido sólo en días las pruebas, resolvía el caso definitivamente. Las bombas, los muertos y la España postrada dieron el poder a esta alianza que ya estaba en gestación entre las fuerzas separatistas, terroristas, totalitarias y las fuerzas con mantos ideológicos globalistas y socialdemócratas del «centrismo» rojo y azul, volcados en el control del poder por el bien de intereses propios y foráneos.

No pretendo saber quiénes idearon y ordenaron la ejecución de este atentado contra la Nación Española para cambiar radicalmente su rumbo y destino. Pero sí soy uno de tantos españoles que sabe bien, por experiencia propia, de la obsesión de dichos beneficiarios internos de la tragedia por impedir que se cuestione, investigue y rebata la ridícula visión oficial que se deriva de la sentencia. Las bombas convirtieron España en un gran campo de ensayo en territorio europeo de procesos totalitarios sólo aplicados antes fuera del continente.

Y claro está que nos convertimos en un país aún más entregado a los intereses de las dos grandes potencias europeas, Francia y Alemania, centradas ya en transformar la UE en un megaestado bajo su dirección. También de nuestro vecino del sur, Marruecos. Y por si fuera poco, también sometidos a la cada vez mayor influencia del proceso iberoamericano de secuestro de la izquierda por el crimen organizado. Éste, representado por Hugo Chavez Frías, fue quien protagonizó la primera visita de un jefe de Estado a la España gobernada por Rodríguez Zapatero, jefe de gobierno por la gracia de las bombas. Y fue Hugo Chávez con otros dirigentes criminales del llamado Socialismo del Siglo XXI los que organizaron y financiaron el desembarco de la franquicia chavista para secuestrar, con leninistas españoles a su servicio, aquel movimiento de protesta juvenil del 15M para convertirlo en Podemos y así forzar al PSOE a una radicalización en sus bases que se llevó por delante a todos los dirigentes que pudieran aun albergar un mínimo de sentido de Estado, aquellos que murieron tras el retorno triunfante en primarias del indeseable defraudador que habían expulsado de la secretaria general pero que, insensatos, no expulsaron del partido como delincuente que era tras intentar estafar en las urnas a sus compañeros.

Y así España, como fue vanguardia en el proceso de descomposición de las democracias parlamentarias en los Años Treinta se convirtió en adelantada en el desmantelamiento de los mecanismos de control del gobierno. El devenir no ha podido ser más trágico. Zapatero puso las bases para llevar al Estado hacia la dictadura de la mentira, el Partido Popular le ganó siete años después de las bombas y sólo gracias a la crisis económica unas elecciones. Y no pasó nada. La mediocridad tramposa se instaló a gestionar primero la crisis económica y después la crisis política que su falta de decisión alimentaba sin cesar. Y hubo un golpe. Y un 155. Y los jueces actuaron. Pero después nada. Todo siguió por los carriles políticos e ideológicos que habían impuesto quienes volaron las vías de Atocha. Y el gobierno memo e indolente de un líder tan despreciable como Mariano Rajoy se dejó atropellar por su propia cobardía, España quedó entregada a una izquierda ya plenamente identificada, tanto en Podemos como en el PSOE, con el socialismo del crimen organizado. Así este, desde Iberoamérica, corrompía a comunistas y socialistas españoles con Pedevesa y muchas otras modalidades de maletas Delcy y los convertía en servidumbre. Lograban así los narcocomunistas y todas las redes del blanqueo y tráfico que el Foro de Sao Paulo, después su otra careta del Grupo de Puebla, dieran el salto al Atlántico y establecieran en la Península esa cabeza de playa para la entrada de todo su negocio y todos los mecanismos de influencia política e impunidad criminal en la Unión Europea.

Y ahí estamos ahora. España gobernado por una banda de malhechores íntimamente relacionada con los regímenes más criminales del globo. Unos con Rusia, todos con Venezuela y Cuba, con Bolivia y el Brasil de Lula y la Colombia de Petro y a Zapatero lo tienen para las relaciones con todos, incluidos las relaciones personales privilegiadas con los peores como Maduro y por supuesto con los chinos, cada vez más presentes en Sudamérica y México, allí donde la banda de los Koldos que es la actual izquierda española en el poder, sacia sus instintos más primitivos de codicia.

Olvidada la broma de que las bombas las pusieron los cuatro moritos que se comieron el «marrón»… ¿Quién puso las bombas que secuestraron a España con la evidente intención de destruirla, acelerar y hacer irreversible su división y degradación en unas taifas gobernadas arbitrariamente por criminales? Para que un gobierno central en pacto con estos poderes territoriales pueda perpetuarse al impedirse toda posibilidad de cambio político hacia una recuperación de la nación, de la libertad, de la verdad, de la democracia, de la dignidad?

Beneficiarios evidentes y directos han sido aquellos que, como después hemos sabido, cuando estallan las bombas ya negociaban en secreto esa alianza de PSOE, terroristas vascos y separatistas catalanes, con este concepto hacia la creación de un «régimen progresista» como el que hoy gobierna. Pero sin duda tuvo otros capitalizados del proceso que se institucionaliza a partir de aquellas elecciones. Otros más importantes que las bandas delincuentes que hoy disfrutan con esa artificiosa y perversa mayoría parlamentaria en España. Fuerzas que no querían que España tuviera para el siglo que comenzaba entonces un papel propio, con soberanía y aliados que podían haber desarrollado otros ejes y espacios que no fueran el triste y humillante sino bajo del rodillo franco-alemán en Bruselas y hasta de la prepotencia y procacidad de Rabat.

Veinte años después, nuestra curiosidad sigue en pie. Pero nuestra prioridad tienen que ser ya acabar con los efectos del 11M, con el secuestro de España y su futuro por las fuerzas que llegaron al poder por la matanza y que responden a muchos intereses viles dentro del país y muchos otros foráneos. Llegados a donde estamos, es iluso creer que hay un retorno a la libertad, a la democracia y al imperio de la ley que no sea traumática de alguna forma traumática. Porque las instituciones están en su mayoría secuestradas por criminales prácticamente desde aquella noche electoral tras las bombas y los secuestradores no soltarán al rehén porque es el que les da todo el poder para el abuso sin límites y toda la impunidad para este abuso y el delito.

No hay motivos para el derrotismo ni la resignación. Veinte años después hemos avanzado con la toma de conciencia de muchos los españoles de que estamos de nuevo en una guerra larvada por la independencia, la libertad y nuestros derechos, una guerra que van ganando el enemigo por falta de reacción, presencia de ánimo, por tanta cobardía e indolencia de muchos que juraron defender las leyes y la nación, y no lo han hecho cuando han podido. Pero cada vez son más los españoles que saben que es una contienda que no se puede perder porque es existencial y esencial, de ella depende la continuidad histórica de España. Estamos mejor que hace quince o diez años porque muchos sabemos con quiénes no se puede contar, porque son falsos defensores. Y estamos mejor sobre todo porque hoy sabemos bien lo mal que estamos. Lo presos que estamos. Lo sometidos, maltratados, saqueados y humillados que estamos. Nos jugamos seguir existiendo como españoles y seres libres. Por eso tenemos un deber hacia nuestros descendientes, hacia nuestros antepasados y nuestra historia y hacia nuestro honor de ganarla.

En su desastroso y enfurecido discurso sobre el Estado de la Nación, Joe Biden se refirió de nuevo en abundantes citas al ‘asalto al Capitolio‘, presentándolo como un intento de golpe de Estado achacable a Donald Trump, y precisamente es el cargo de insurgencia el que está permitiendo a jueces de toda la unión retirar de los colegios electorales las papeletas del expresidente republicano.

La Gaceta de la Iberosfera

A estas alturas, las pruebas gráficas —cientos de horas de vídeo— ya parecen dejar claro que aquello fue más una trampa llena de agentes federales que una rebelión organizada, pero ahora sabemos algo más, algo que el propio Trump viene diciendo desde el principio: en cualquier caso, él no estaba detrás de los disturbios, y se esforzó por disolverlos.

Ahora sabemos que el Comité del 6 de enero de la exdiputada republicana Liz Cheney suprimió las pruebas de que el presidente Donald Trump presionó para que se enviaran 10.000 tropas de la Guardia Nacional para proteger la capital de la nación, según muestra una transcripción previamente oculta obtenida por The Federalist.

Cheney y su comité afirmaron falsamente que «no tenían pruebas» para respaldar las afirmaciones de los funcionarios de Trump de que la Casa Blanca había comunicado su deseo de enviar 10.000 soldados de la Guardia Nacional. De hecho, una de las primeras entrevistas transcritas y realizadas por el comité incluía precisamente esa evidencia de una fuente clave. La entrevista, a la que Cheney asistió y en la que participó personalmente, no ha sido publicada hasta ahora.

La primera entrevista transcrita del subjefe de gabinete Anthony Ornato con el comité se llevó a cabo el 28 de enero de 2022. En ella, les dijo a Cheney y a sus investigadores que escuchó al jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, presionar a la alcaldesa de Washington DC, Muriel Bowser, para que solicitara tantos funcionarios nacionales como fuese necesarios para proteger la ciudad.

También testificó que el presidente Trump había sugerido que se necesitarían 10.000 para mantener la paz en las manifestaciones públicas y protestas programadas para el 6 de enero de 2021. Ornato también describió la frustración de la Casa Blanca con el lento despliegue de asistencia por parte del Secretario de Defensa interino Christopher Miller.

El comité no sólo no caracterizó con precisión la entrevista, sino que suprimió la transcripción de la revisión pública. Además de eso, los aliados del comité comenzaron a publicar historias críticas e incluso teorías de conspiración sobre Ornato antes de las entrevistas de seguimiento con él. Ornato era un funcionario de carrera del Servicio Secreto que había sido asignado al puesto de seguridad de la Casa Blanca.

Quiero contarles algo que viví en el último recorrido que hicimos en Barinas, Portuguesa y Mérida.

Yo venía en una moto, camino a la concentración en Acarigua, cuando este muchacho del video me empieza a gritar desde su moto.

Me dijo cosas increíbles que no sé ni cómo escuché con el ruido. Se llama Carlos y luego logró llegar entre la multitud hasta la tarima.

Lo que más me sorprendió fue que mencionó la palabra clave: confianza. Esto es lo que hoy a mí me mueve y me hace avanzar, la confianza en el pueblo de Venezuela.

Si algo me da seguridad, es esto.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, se refirió nuevamente al secuestro y homicidio del exteniente venezolano Ronald Ojeda y su reciente vinculación con miembros del grupo delictivo Tren de Aragua.

Noticia Al Día

Para Boric, este crimen “demuestra que hay grupos de crimen organizado que tienen redes operativas que terminan permeando en diferentes sectores”.

En esa línea, destacó la labor de las policías, ya que “a la semana ya la PDI y Carabineros establecieron lo que había sucedido, hay detenidos y se estableció el vínculo de una organización criminal como el Tren de Aragua, que se le está golpeando en diferentes frentes”.

“Y en eso no vamos a cejar (no cederán) y vamos a ser implacables. Todos los que sean parte del Tren de Aragua en Chile sepan que los vamos a perseguir por cielo, mar y tierra. Y los vamos a encontrar, los vamos a meter presos y vamos a desarticular su organización”, concluyó el presidente Boric.

La dictadura comunista soviética repetía machaconamente sus consignas para que calaran bien en la población. Del mismo modo, la obsesiva repetición del término «sostenible» y la ubicua presencia del logo multicolor de la Agenda 2030 son signos del nuevo totalitarismo que nos están colando por la puerta de atrás en una sociedad debilitada por la Cultura del Miedo y por la pérdida de referentes morales. A esto hay que sumar el poder de la corrección política, concepto creado por el marxismo-leninismo, la cual marca unas lindes ―infranqueables bajo pena de linchamiento u ostracismo― hoy decididas por una misteriosa Autoridad Superior y transmitidas por los obedientes medios de comunicación. Hay que reconocer que la corrección política ha cumplido con su misión: asfixiar el libre pensamiento y crear un miedo generalizado a disentir.

Por: Fernando del Pino Calvo-Sotelo – FPCS

En el caso de la Agenda 2030, la mayoría de las empresas e instituciones repite la consigna como muestra de virtud social, aunque nadie conozca muy bien su contenido. ¿Qué es la Agenda 2030? Y, si es tan importante, ¿por qué no ha sido votada por nadie?

¿Qué es en realidad la Agenda 2030?

La «Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible» es un acuerdo propiciado por la ONU en el año 2015 para sustituir a la olvidada Declaración del Milenio (2000-2015). Una diferencia importante entre ambos textos estriba en que ésta pasó desapercibida mientras que la Agenda 2030 ha sido embutida, encajada, empujada, encastrada, empotrada en la sociedad con tanta fuerza que, en comparación, la alimentación forzada de las ocas parece un acto de libre albedrío de los pobres animales.

La Agenda posee 17 objetivos y 169 metas con la aparente finalidad de «poner fin a la pobreza y el hambre (…) y proteger al planeta». Su lenguaje es voluntarista y rimbombante: «Aspiramos a un mundo sin pobreza, hambre, enfermedades ni privaciones» con un crecimiento «sostenible, inclusivo y sostenido» (soniquete que se repite como un mantra). De hecho, el texto es completamente utópico, lo que por sí mismo debería ser una primera fuente de preocupación, no en balde las utopías del s. XX ―en especial, el comunismo― mataron a más de 100 millones de personas en todo el mundo.

El lenguaje del documento ofrece bastantes indicios sobre su verdadera naturaleza. En sus cuarenta páginas[1] la palabra «sostenible» aparece mencionada 223 veces y la palabra inclusivo, 23. Por el contrario, el término «libertad» sólo se menciona en 3 ocasiones, «familia» sólo en 1 y «propiedad privada», ninguna, o sea, 0, coincidiendo con el eslogan del Foro Económico Mundial de Davos (WEF), «socio estratégico» de la Agenda 2030: «No tendrás nada y serás feliz».

Una de las tres únicas veces en que se menciona la palabra libertad es para afirmar que la Agenda busca «fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad». Es ésta una expresión inquietante, dado que el término libertad no requiere de nuevas reinterpretaciones. Así, dada la naturaleza orwelliana del texto, resulta imperativo acudir a la «neolengua» descrita en la novela 1984, en la que el Ministerio del Amor se dedicaba a la represión y el de la Verdad, a la propaganda más engañosa. De este modo, la traducción real de la frase anterior sería la siguiente: «La Agenda 2030 tiene como objeto fortalecer la dominación universal dentro de un concepto más restringido de libertad». Se comprende mejor, ¿verdad?

Para discernir la verdad sobre la oscura sombra que proyecta esta iniciativa de la ONU ―es decir, del globalismo― es necesario distinguir entre los objetivos que propugna, aparentemente loables, y los medios que propone para alcanzarlos, completamente opuestos a la consecución de dichos fines. Recuerden que el abismo existente entre unos fines aparentemente benéficos y unos medios perversos ha sido precisamente lo que ha caracterizado a las utopías más destructivas de la Historia.

Un programa totalitario y liberticida

La primera crítica que puede hacerse al utópico programa de la Agenda 2030 es su carácter totalitario, pues aspira a controlar la totalidad de la vida de los individuos ―incluyendo qué y cuánto comen, y qué y cuánto consumen―. Como hemos mencionado, el concepto de libertad brilla por su ausencia y es remplazado por un acérrimo estatismo. En efecto, la libertad individual y la iniciativa privada son ninguneadas a favor de un constante intervencionismo estatal al que se atribuye un carácter benéfico y una capacidad sobrehumana de solucionar todos los problemas.

El intervencionismo que propone resulta tan exagerado que recuerda a los Planes Quinquenales de la extinta URSS. Por ejemplo, especifica objetivos concretos de crecimiento del PIB en los países menos adelantados y la «duplicación» (¿por imperativo legal?) del peso de la industria («inclusiva y sostenible») en el PIB de esos mismos países.

Las similitudes con el comunismo continúan, pues también propone reducir no sólo la desigualdad de oportunidades, sino también «la desigualdad de resultados». En esta línea, se compromete a efectuar «cambios fundamentales en la manera en que nuestras sociedades producen y consumen bienes y servicios» y formula un axioma revelador: el crecimiento económico (sostenido, inclusivo y sostenible) «solo será posible si se comparte la riqueza y se combate la desigualdad de los ingresos». Así, aboga por aumentar la progresividad de los impuestos y reforzar «la reglamentación y vigilancia de las instituciones» desde un Estado al que se le otorga «plena soberanía permanente sobre la totalidad de su riqueza, sus recursos naturales y su actividad económica».

Por último, declara pomposamente que actúa «en nombre de los pueblos a los que servimos». Exactamente, ¿cómo y cuándo se han manifestado «los pueblos» sobre la Agenda 2030? ¿Y podrían decirme en qué país el poder político sirve al pueblo en vez de servirse de él?

La ideología y la religión climática en la Agenda 2030

Sin embargo, lo más determinante de la Agenda 2030 es que, lejos de ser un documento políticamente aséptico, posee una carga ideológica muy determinada.

En primer lugar, es materialista, pues omite toda dimensión trascendental del ser humano, convertido en poco más que un animal o un robot, a pesar de que el 72% de la población del planeta ―el pueblo al que dicen servir― cree en Dios (sólo el 10% se declara ateo) y que una amplia mayoría cree que hay vida después de la muerte[2]. Aunque el 62% de la población mundial vive en países donde se conculca el derecho a la libertad religiosa (siendo la religión cristiana la más perseguida[3]), el texto en ningún momento la menciona, como tampoco menciona la libertad de expresión. Asimismo, su desprecio por el ser humano lleva a colocarlo al mismo nivel que las demás criaturas en un mundo «donde todas las formas de vida puedan prosperar sin temor ni violencia».

Cómo no, la Agenda 2030 defiende la ideología de género (palabra repetida 15 veces en el documento): «la incorporación sistemática de una perspectiva de género en la implementación de esta Agenda es crucial». También apoya el aborto bajo el eufemismo de «salud reproductiva de la mujer» y relega a la familia a un puesto secundario en un mundo caracterizado por la relación de servidumbre entre el amo (el Estado omnipotente) y su siervo, un individuo aislado y solo, ninguneando a la familia como unidad fundamental de la sociedad y como sujeto de derechos previos a la existencia del Estado.

En cuanto a su apoyo a la religión climática ―que menciona 20 veces― la Agenda 2030 tiene el mismo tinte pesimista y catastrofista del primer informe del Club de Roma ―un documento seminal del movimiento globalista― con una conciencia de escasez cuya única solución es, aparentemente, la aceptación de una tiranía global dirigida por una élite que quiere hacernos la vida ciertamente incómoda mientras nos salva de un peligro inexistente. Así, repite la habitual letanía apocalíptica climática alertando del «peligro para la supervivencia de muchas sociedades» causado (entre otros factores) por un pretendido aumento de los desastres naturales y de las sequías y un supuesto agotamiento de los recursos, tres afirmaciones no sustentadas por los datos[4].

Naturalmente, la Agenda 2030 propone aumentar la proporción de energías renovables para lograr un suministro de energía «asequible, fiable y sostenible» y «duplicar» la eficiencia energética. El problema es que las energías renovables a las que implícitamente hace referencia (eólica y fotovoltaica) nunca serán ni eficientes, ni fiables ni asequibles al ser intermitentes y depender de la existencia de suficiente viento o radiación solar, que sólo se dan en determinadas latitudes, estaciones u horas del día. Así, las fuentes renovables exigirán siempre un respaldo de energías térmicas tradicionales, lo que implica una cara redundancia de sistemas de generación o, en su defecto, una vida vivida entre apagones intermitentes.

Objetivo: reducir la producción de alimentos

Con similares contradicciones —en lo que quizá sea la prueba más evidente de su hipocresía—, la Agenda 2030 asegura querer poner fin al hambre y duplicar la productividad agrícola mientras propone medidas que promueven justo lo contrario, es decir, que crearán hambrunas. Así, bajo la habitual coartada medioambiental el texto supone una verdadera declaración de guerra al campo, lo que ha llevado en muchos países a una justificada reacción de ganaderos y agricultores que luchan por su supervivencia, que es la nuestra.

En el caso de los ganaderos, la guerra toma la forma de una grotesca demonización del ganado como emisor de metano y de una inmoral campaña contra el consumo de carne y proteína animal, clave para la salud. En el caso de los agricultores, la Agenda 2030 quiere imponer una reducción en el uso de agua, fertilizantes y pesticidas. Con su doblez habitual, afirma querer «aumentar el uso eficiente de los recursos hídricos», pero a la vez obliga a «restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los ríos» (es decir, destruir presas), lo que merma la capacidad de riego. Asimismo, con el pretexto de reducir la contaminación marina, propone primero controlar las «actividades terrestres», incluyendo «la polución por nutrientes» (es decir, los fertilizantes), y luego reducir «la liberación de productos químicos a la atmósfera, el agua y el suelo» (es decir, los pesticidas). Sin agua para alimentar las plantas, sin fertilizantes para nutrir la tierra y sin pesticidas para eliminar las plagas, ¿cómo se va a mejorar la productividad agrícola? ¿No se logrará más bien revertir la maravillosa Revolución Verde, que permitió multiplicar el rendimiento de los cultivos y alimentar a una población creciente? Voy más allá: ¿Creen ustedes que los autores de la Agenda 2030 ignoran que éste será precisamente el resultado?

El caso de Sri Lanka es el canario en la mina. En 2021, el gobierno de aquel país decidió prohibir los fertilizantes químicos y los pesticidas con los típicos argumentos medioambientales. Su presidente alardeó de ello en un discurso en la cumbre climática del COP26 en el que abogó por la agricultura orgánica y por las energías renovables. «El hombre debe vivir en sintonía con la naturaleza», afirmó citando textualmente un punto de la Agenda 2030. Tres años antes, el Foro Económico Mundial (WEF) había publicado un artículo del entonces primer ministro en el que publicitaba su “visión”. El país logró un rating ESG de 98.1 sobre 100 y se convirtió en el niño mimado de la ONU y en un modelo de aplicación de la Agenda 2030. Pues bien, en sólo seis meses la producción agrícola cayó un 20% y los precios aumentaron un 50% mientras ciertos productos, como los tomates y las zanahorias, multiplicaban su precio por cinco. En un país productor de arroz, el gobierno se vio obligado a importarlo, y finalmente llegó la hambruna, las masas asaltaron el palacio presidencial y el presidente huyó mientras el WEF corría a borrar el mencionado artículo de su web, pero el daño estaba hecho: hoy la desnutrición infantil sigue siendo un problema en Sri Lanka[5].

Conclusión

Bajo el bonito manto de unos fines aparentemente nobles, la Agenda 2030 oculta un programa empobrecedor y misántropo y nos dirige hacia un mundo con permanentes cartillas de racionamiento. Afirma querer combatir la pobreza, pero sus políticas no harán más que aumentarla al suprimir la libertad y la propiedad privada, piezas clave para el progreso económico. Enaltece a un Estado al que dota de atributos divinos (omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia) mientras desprecia a la persona, a la que reserva el papel de siervo de la élite gobernante. Hace creer, contra de toda evidencia, que son los Estados y no los individuos los que crean riqueza, olvidando que es el individuo el que crea riqueza y el Estado parasitario el que se apropia de ella. Finalmente, plantea una actitud paternalista y neocolonialista hacia los habitantes de los países más pobres, negándoles la dignidad que les corresponde y la capacidad de ser protagonistas de su destino.

El globalismo que inspira la Agenda 2030 sabe que el control (y la reducción) de la población mundial requiere del control de las fuentes de energía y de los alimentos, y éste es el verdadero objetivo de esa ingeniería social astutamente denominada cambio climático.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, desde el punto de vista de sus resultados la Agenda 2030 está siendo un calamitoso fracaso, algo reconocido ya por la propia ONU[6] y el Banco Mundial[7]. En efecto, habiendo transcurrido más de la mitad del plazo con que contaba para lograr sus objetivos aparentes, no se ha reducido la pobreza extrema ni el hambre, la mortalidad infantil y maternal apenas han variado, la mortalidad por malaria, lejos de disminuir, ha aumentado (gracias al veto de pesticidas por razones «medioambientales»), y el «pleno empleo» sigue siendo una quimera.

Sin embargo, a los autores de la Agenda 2030 sus 17 objetivos no les importan en absoluto. Su verdadero objetivo es sólo uno: la dominación, lograda mediante la imposición de un nuevo orden mundial basado en un férreo control estatal y en la servidumbre de un ser humano despojado de derechos.

La última edición del Índice Global de Terrorismo (GTI, por sus siglas en inglés) del Instituto para la Economía y la Paz, publicada en febrero de este año, estima que el terrorismo causó 8.352 muertes en todo el mundo en 2023. Esta cifra es la más alta desde 2017 y representa un aumento del 22% con respecto a 2022. El número de países que registraron muertes por terrorismo cayó a 41, considerablemente menos que el pico de 57 países registrados en 2015 y los 44 en 2022.

María Florencia Melo – Statista

El índice mide el impacto directo e indirecto del terrorismo en 163 países en términos de atentados, muertes, heridos, rehenes, daños a la propiedad y los efectos psicológicos que el terrorismo tiene en la población.

De acuerdo con el reporte, «con diferencia, el mayor ataque terrorista ocurrido en 2023 fue el ataque del 7 de octubre perpetrado por militantes liderados por Hamás en Israel. En el ataque murieron 1.200 personas y fue el mayor ataque terrorista desde el 11 de septiembre, y uno de los ataques terroristas más grandes en la historia». Las consecuencias «han sido inmensas y todavía están desarrollándose, con aproximadamente 25.000 palestinos asesinados por respuesta militar de represalia de Israel hasta febrero de 2024» según una consulta del Instituto al periódico The Guardian ese mes.

Aunque Israel sufrió el mayor ataque terrorista en 2023, no fue el país más afectado por el terrorismo, ya que Burkina Faso ocupa el primer lugar en el índice. En los 13 años que se publica el reporte, es la primera vez que un país distinto de Afganistán o Irak está en lo más alto del ranking. Según el informe, «casi 2.000 personas murieron en ataques terroristas en Burkina Faso en 258 incidentes, lo que representa casi una cuarta parte de todas las muertes terroristas a nivel mundial».

De acuerdo con el índice, a escala mundial, «el grupo terrorista más mortífero por noveno año consecutivo fue Estado Islámico (EI), con 1.636 muertes atribuidas en 20 países».

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