Armando Esteban Quito

Junto con el adulterio, el pecado original de las sociedades ha sido la corrupción, que tiene muchas formas y funciones. En este episodio conversamos con Gabriel Cifuentes, analista y ex secretario de transparencia, sobre los recurrentes escándalos de corrupción en el país, y en particular, de este gobierno.

La contienda que enfrento a Henrique Salas Romer y Hugo Chávez, fue entre dos modelos de ruptura. Dos maneras distintas de cómo había que partir aguas con un sistema que ya había agotado prácticamente todas las posibilidades de desarrollo económico, social y cultural del país.

El Pacto de Punto Fijo tuvo, ciertamente, su justificación histórica. Fue un modelo para refundar la democracia después de la dictadura; fortalecer las fuerzas democráticas del momento y, digámoslo también, para garantizar que el fervor popular no derivara hacia el partido Comunista y las disidencias de izquierda de los partidos más importantes, que se habían deslumbrado con la entrada de Fidel Castro en La Habana, tras su experiencia guerrillera en la Sierra Maestra.

Aquel pacto había entrado en crisis y fue entonces cuando, los dueños de las cajas de los machetes, convinieron en fabricar, como sucedáneo, una mesa de cuatro patas para sostener al sistema. Esas patas eran: AD, Copei, Fedecámaras y la CTV.

Esta mesa se desvencijo con el Caracazo y crujió, definitivamente, con la intentona del 4F.

Con las pocas reservas políticas que aún quedaban e impulsados (también hay que decirlo) por la voluntad política del presidente Pérez, se abre paso en el país, como una verdadera válvula de escape a las tensiones sociales acumuladas, el proceso de descentralización, con la elección directa de gobernadores y alcaldes.

Este hecho se constituyó en una ruptura radical pero cívica y democrática con el viejo país. Chávez representaba otra muy distinta. Cuando esta última versión triunfa en las elecciones de 1.999 se impuso, con ella, un modelo de retorno al centralismo y a la jefatura única del país. La gata se subió a la batea, cuando Ceresole terminó convenciéndolo de que, para liderar al país, solo hacía falta una unión entre el caudillo, el ejército y el pueblo.

Con todo, Chávez tuvo la gran oportunidad de crear una nueva unidad nacional después de la ruptura, pero contrariamente a ello, acentuó la polarización y fortaleció el poder central.

Resaltar este hecho es importante porque a toda gran ruptura debe seguir un proceso de unidad nacional. Eso es lo que diferencia a los gobiernos liderados por estadistas, de otros que no lo son.

Pero también este modelo hizo crisis. Venezuela, debía romper con él y lo ha hecho. El chavismo es hoy una minoría y la ruptura social y espiritual de la Nación, con esa hegemonía, está consumada.

Sin embargo, lo suigéneris, lo inédito de esta nueva ruptura es que, paralelamente, conviviendo con ella y sin haber alcanzado antes el poder institucional, la unidad se ha ido fraguando desde la calle y desde los ciudadanos. Las matemáticas lo demuestran fehacientemente, más del 80% de los venezolanos quiere un salir de esta pesadilla y esto no ocurriría, si la base social y política del chavismo no hubiese basculado hacia el cambio político.

Para explicar mejor este fenómeno, es necesario pasar revista a la movilización espectacular que ha tenido lugar en las giras que ha realizado María Corina Machado y poner atención a la receptividad popular y social que han tenido sus encuentros con la gente.

Esa nueva unidad, lograda, como hemos dichos en la calle y con la gente, ha creado o forzado mecanismos inéditos de la actuación política. Ha logrado acuerdos entre fuerzas disimiles; las ha hecho converger en la candidatura de Edmundo González y, sobre todo, ha hecho renacer la esperanza entre los venezolanos.

Esta combinación dialéctica entre ruptura y unidad y esa convivencia de ambos fenómenos en simultaneo, es lo que confirma la nueva naturaleza del liderazgo nacido el 22 de octubre.

Es evidente que quedan pendientes muchas tareas, desafíos y acechanzas, pero enfrentarlos unidos y mandatados por la fuerza social, espiritual y ciudadana de los venezolanos, es un acontecimiento mayor de la política nacional que no habíamos tenido desde hace mucho tiempo y que no podemos desperdiciar.

Julio Castillo Sagarzazu

En su nuevo libro, Sebastian Grundberger, director de la Fundación Adenauer en Uruguay, critica el rol del Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, CLACSO y la Alianza Progresista de Estados Unidos en el deterioro a la democracia de la región.

Expediente Público

“La izquierda moderada contribuye al avance del autoritarismo en América Latina al formar parte de redes transnacionales que sustentan las dictaduras”, afirma Grundberger.

“A la izquierda progresistas no reprocho su progresismo, sino que se están aliando en espacios que apoyan a dictaduras”, expresó Sebastian Grundberger, jefe del Programa Regional de Apoyo a los Partidos Políticos y la Democracia en América Latina y la Oficina de Uruguay de la Fundación Konrad Adenauer.

“Su tribalismo de pertenecer a una izquierda sobrepasa a su conocimiento de que son dictaduras. Esto también en la derecha con Nayib Bukele (en El Salvador), puedo decir que tiene éxitos en seguridad, pero como demócrata no puedo apoyar una dictadura ya sea tenga problemas o éxitos”, continuó.

Grundberger dio estas declaraciones en la presentación de su libro “La galaxia rosa: Cómo el Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla y sus aliados internacionales socavan la democracia en América Latina”, promovida de forma virtual el 24 de abril por la organización Gobierno y Diálogo Político (GAPAC).

Grupo de Puebla no promueve democracia

Para Grundberger, “aquellos que se llaman progresistas son demócratas, liberales; es una tendencia (política), pero el Grupo de Puebla no es progresista, porque son autoritarios. “como organización sirve a la causa autoritaria, sirven a proteger dictaduras y a las narrativas rusas y chinas”, agregó.

En su libro, Grundberger describe el papel de varios actores de la izquierda en América Latina como son el Grupo de Puebla, Foro de Sao Paulo y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Por otro lado, también tienen países aliados como China, Rusia e incluso Irán, lo cual es contradictorio, porque entre estos grupos hay feministas que hablan en Russia Today o aparecen en la televisión iraní, el primero con una política conservadora y el segundo donde literalmente apedrean a las mujeres.

Estas relaciones son “oportunismo puro. En el fondo, es el poder, el dinero, la dominación y compartir con aliados un interés particular: debilitar a Estados Unidos. No tengo otra explicación”, dijo el autor.

¿Quiénes son? 

El Foro de Sao Paulo promovido a finales de siglo XX por un líder sindical brasileño y actual presidente, Lula da Silva, junto al dictador cubano Fidel Castro, y el Grupo de Puebla fundado en 2019 son los más conocidos de esta tendencia. 

La Internacional Progresista es relativamente desconocida. “Al comenzar a investigar, me sorprendió profundamente, pues representa el ala más izquierdista del Partido Demócrata, influenciada por figuras como Bernie Sanders y el Instituto Sanders”.  

La radicalidad de sus comunidades y su activismo son notables, difundiendo propaganda de la dictadura cubana y participando activamente en el Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo. 

CLACSO promueve narrativas autoritarias

Por otra parte, CLACSO, aunque se presenta como una institución académica, “en realidad es un vehículo para promover narrativas autoritarias”.  

“La extrema cercanía con regímenes como el cubano, que no cuestiona ni los atropellos de derechos humanos, evidencia una clara contradicción a su discurso antiimperialista y anticapitalista”, continúa el autor. 

Los aliados, incluyendo a China, Rusia e Irán, reflejan una agenda común contra los Estados Unidos y la democracia occidental, aunque signifique alinearse también con un estado teocrático.  

Aunque menos evidente, China también se beneficia de los regímenes autoritarios y lidera la llamada «galaxia rosa» en su contrapeso a Occidente, considerando al régimen autoritario como superior a la democracia occidental. 

La participación de figuras políticas y académicas, como el presidente brasileño Lula y el boliviano Luis Arce, los expresidentes ecuatoriano Rafael Correa, el colombiano Ernesto Samper, el argentino Alberto Fernández, entre otros, en diversas plataformas, muestra una estrategia hábil para amplificar su influencia. 

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De pronto, un concurso musical se transformó en un tablero de la geopolítica, la maldición de los tiempos interesantes tiene esas cosas. La celebración de Eurovisión nos devolvió una visión en el que las turbas semihumanas, ágrafas, sucias, corrieran por las ciudades medievales europeas clamando contra la presencia de una bruja judía. En la bella Malmö muchas, miles y miles de personas invadieron las calles, esta semana, uniformados con banderas palestinas y kufiyas, como antes se uniformaron de violeta o de verde. En su demencia colectiva, lo más suave que cantaron fue «Del río al mar», el mantra que invoca la desaparición del Estado de Israel, pero se sabe que cuando la masa se ceba puede pedir cualquier cosa. Recordemos que pidieron la cárcel o la muerte para quienes no se inyectaran los menjunjes que hoy se sacan disimuladamente del mercado. Pidieron la muerte al macho y gritaron que nuestros padres y hermanos eran violadores que se debían exterminar. Pidieron, con el mismo fervor y fanática convicción que dejemos de usar autos, comer carne y tener hijos. Siempre hay un genocidio inminente al que aludir.

Por: Karina Mariani – La Gaceta de la Iberosfera

Esta vez los muchísimos manifestantes (que dicho sea de paso tienen tanto tiempo libre y recursos como para acampar en Columbia, pasarse unos días en Suecia o festejar las elecciones en Londres) se la tomaron contra Eden Golan. Eden es judía, con eso alcanza para que la detesten, pero es además israelí y como tal actuaba en la semifinal del Festival de la Canción de Eurovisión, atrevimiento que los puso furiosos. Entonces cancelar a Eden se convirtió en un vital acto revolucionario. Entre los manifestantes estaba Greta Thunberg y está muy bien que estuviera porque Greta es una metáfora perfecta del material con el que se construye esta Revolución de los Tarados. Greta es más vieja que Eden, ya no es la alienada chiquita gerenciada por sus abusivos padres. Greta, una mujer cuyo rostro tiene tallada la amargura, hastiada de privilegios, dinero y marketing, acudió a hostigar a Eden con otros adultos, tan privilegiados como ella, tan parasitarios como ella, que fueron a amenazar la seguridad física y mental de una niña judía que cantaba una canción.

Por cierto, la controversia política alrededor de Israel participando en Eurovisión es histórica. Pero lo notable es que las quejas del siglo pasado provenían de los países de Medio Oriente, en cambio ahora son manifestaciones de occidente. Las turbas occidentales que se generaron a partir del peor ataque contra los judíos desde el Holocausto, han generado la viralización del antisionismo bajo el paraguas del «derecho internacional» y los «derechos humanos» y piden justicia para una imaginada Narnia Palestina, laica, feminista y democrática.

Pero la narrativa que hoy insufla el odio hacia Eden es un ejemplo más de la victoria del relato de la vieja izquierda. Se trata del aparato de propaganda más exitoso de todos los tiempos. Es la narrativa que transformó en héroes a la Pasionaria, a Allende, al Che; y es la historia oficial que hoy es la que manda. La misma que convierte al terrorismo en heroica resistencia. Es una narrativa que no tiene nada que ver con la realidad, pero que ha tenido un gran impacto en la política. El mecanismo es idéntico tanto con el Che como con los que invadieron Israel el fatídico 7 de octubre: Habiéndoles puesto el manto de víctimas, consiguen el aliento de esa masa de manifestantes antiOccidente que hoy insultan a Eden, como antes lo hicieron con Cervantes y con Jefferson. Esta narrativa no es inocua, es la que los depositó en poder en casi todas partes, la que inunda ONU, la que arruinó las universidades, la que gobierna EEUU. Y es una narrativa que se ha mantenido en el poder porque (mayoritariamente) la derecha la ha tomado como propia hasta hacerse indistinguible de ella.

Esta semana el ambiente en Malmö era igual al de los campus gramscianos en Columbia o en Harvard. El ambiente huele como las manifestaciones del 15M, como las de Occupy Wall Street. El ambiente es de una fealdad confortable, contradictoria, caótica en su autoindulgencia. Ese ambiente abucheó coordinadamente a Eden en el ensayo general, haciendo caer sobre la joven toda responsabilidad. Responsabilidad de qué, si cabe la pregunta. La responsabilidad de toda esa misma narrativa gobernante, la responsabilidad de toda la historia del pueblo judío que, para los manifestantes, es el epítome de la colonización del hombre blanco que nos trajo hasta esta maldita sociedad. Es un razonamiento delirante porque se trata de racismo en toda regla. Es castigo contra el Estado judío y su gente focalizado en la persona de Eden.

Al igual que las hordas de manifestantes de las universidades, los asediadores de Malmö parecen haber desarrollado sólidas posturas sobre la historia del pueblo judío en la región, aunque cuando se les pregunta no pueden explicar el origen de sus reclamos, no saben nada de historia, ni dónde está Gaza, ni quiénes gobernarían la Narnia Palestina que añoran. Simplemente siguen la ortodoxia del odio a su cultura y aplauden la consigna del momento, ayer el terror climático, antes de ayer la leyenda negra, el mes pasado el heteropatriarcado y hoy la destrucción de Israel sumado a la reducción de las emisiones de carbono y la carne artificial.

Cualquier foco de pasión queda legitimado si la causa ataca a Occidente y los nuevos revolucionarios han creado un conjunto rotativo de causas: acabar con la desigualdad, descolonizar, reescribir la historia, multiplicar las identidades sexuales, reparar el racismo estructural. Lo que se les oponga atenta contra los derechos humanos, entendidos según los manifestantes y ONU, como un conjunto de obligaciones positivas impuestas a los Estados occidentales exclusivamente. Eso sí, un sistema de derechos humanos gerenciados por los Estados islamistas donde tales derechos no tienen cabida. ¿Paradójico? Tal vez, al punto que dichos Estados pueden apedrear mujeres, colgar de grúas a homosexuales, violar sistemáticamente a niñas o financiar el terrorismo sin que esto afecte en lo más mínimo su posición de tutores del humanismo. Esta una situación descabellada es la comprobación implícita de que a nadie importan los derechos humanos y que la pretensión de universalidad es sólo un mecanismo de control.

Ahora bien, el control por parte de la izquierda de las instituciones como organismos internacionales, universidades, medios e industria del espectáculo; junto a la exitosa cancelación de sus críticos y contra narrativas constituyen en conjunto la mayor amenaza para nuestra cultura en toda la historia. Los histéricos, complacientes, ignorantes manifestantes que vemos en Malmö detestan el espacio en el que viven, el idioma con el que se comunican, la historia de su civilización y el cuerpo que habitan. Los actos de violencia del 7 de octubre son, para ellos, invenciones sionistas, diseñadas para profundizar el dominio blanco. Y puede ser incluso peor, que sepan que todo es verdad pero consideran que se trata de un acto de resistencia heroica.

Nada podrá hacerlos reparar en la ironía de que alientan un sistema social de esclavitud y violencia patriarcal brutal, lo que nos regresa a la funcionalidad de la Revolución de los Tarados. Existen numerosos grupos de apoyo al terrorismo islamista que son bien dignos de análisis. Hay un grupo llamado Fatties For Palestine y están los famosos Queers for Palestina, la realidad es que son muchas las agrupaciones de personas que no podrían sobrevivir 15 minutos bajo el régimen de la sharia. Pero su idiotez no los hace menos útiles y son quienes piden a gritos que sea Eden la que no pueda cantar, en lugar de pedir protección frente a quienes los exterminarían sin pestañear.

Se han vuelto tan locos que no sólo ven a las víctimas de un pogromo como los opresores, sino que ven a sus verdugos como aliados. Lo que me lleva de regreso a Eurovisión, a las hordas tratando de linchar a Eden, a los manifestantes sobre financiados, estúpidos clones de Greta; y a Hamás, Hezbolá y los líderes de Catar, Irán o Yemen saludando con alborozo a quienes salieron a las calles en apoyo y solidaridad con la lucha yihadista. Existen muchos precedentes trágicos para la idea de que una sociedad pueda suicidarse para cumplir sus fantasías ideológicas. Claro ejemplo es la Alemania nazi dedicando mano de obra y recursos al asesinato de judíos, en lugar de destinarlos al esfuerzo bélico. Los nazis priorizaron sus deseos de un mundo sin judíos más que a su propia victoria.

La Revolución de los Tarados prioriza su deseo de terminar con toda la cultura occidental, aunque esto signifique morir en atentados, apuñalamientos o violaciones masivas y descuartizamientos. No es que no se dan cuenta de que están masacrando a su civilización, es que su ideología así lo demanda. Todo eso ocurre desde hace años en occidente, y sin embargo, en las marchas ondean las banderas de Isis. Realmente prefieren la sharía al legado judeocristiano. Realmente se están abrazando a sus exterminadores. Si triunfa, como venimos viendo, la Revolución de los Tarados, la caída está a la vuelta de la esquina. Nos enfrentamos a un eje de fanatismo suicida con diferentes sucursales dedicadas al ecologismo, al indigenismo, al animalismo, al feminismo, al urbanismo de 15 minutos o a la hormonización de niños, todos uniéndose al islamismo. Nunca se trató de Palestina, ni de Israel, ni de Eurovisión ni de Eden, es una revolución contra la propia casa.

El gobierno de Argentina aumentará la presión sobre Venezuela para que conceda un salvoconducto a seis asistentes de la oposición que habían buscado refugio en su embajada en Caracas, dijeron fuentes oficiales, agregando que corrían riesgo físico si no abandonaban el país.

Reuters

Dos altos funcionarios argentinos dijeron a Reuters la semana pasada que la administración de Nicolás Maduro, que buscaba ahuyentar a sus rivales políticos antes de las elecciones presidenciales de julio, había incumplido sus promesas de permitir que los seis abandonaran el país de manera segura.

En marzo, colaboradores de la líder de la oposición venezolana María Corina Machado solicitaron asilo en la embajada de Argentina en Caracas, luego de que un fiscal local emitiera órdenes de arresto en su contra por conspiración. A Machado, que ha negado cualquier acusación de mala conducta por parte de su equipo, se le impidió ser candidata en las próximas elecciones a pesar de ser la favorita en las encuestas.

El chavismo ha estado persiguiendo a candidatos políticos de la oposición, incluido Machado, a pesar de los compromisos electorales firmados el año pasado, una tendencia que llevó a Washington a volver a imponer amplias sanciones petroleras en abril.

En abril, Reuters informó, citando una fuente oficial venezolana, que el chavismo permitiría que los seis asistentes salieran de manera segura para poder viajar a Buenos Aires.b

Sin embargo, altas fuentes argentinas del gobierno del libertario de derecha Javier Milei dijeron a Reuters que nunca se había otorgado tal concesión.

“Venezuela no está dando salvoconductos, no está cumpliendo con lo acordado ni con la Convención sobre Asilo Diplomático (1954)”, dijo una de las fuentes, funcionario de la Cancillería argentina.

“En la residencia oficial argentina en Caracas está toda la oficina de campaña de Machado, quienes son perseguidos políticos“, agregó la persona, que pidió no ser identificada. “Tienen que salir de Caracas porque su integridad física está en peligro“.

El Ministerio de Información de Venezuela no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Los comentarios argentinos, no reportados anteriormente, marcan un importante endurecimiento del tono sobre el tema de la embajada del país contra Maduro, ejerciendo presión diplomática sobre él apenas unos meses antes de las controvertidas elecciones del país rico en petróleo.

Una tercera fuente venezolana con conocimiento del asunto dijo que esperaban que Argentina hiciera un impulso significativo y más público sobre el asunto esta semana, con el objetivo de ejercer más presión regional sobre Caracas.

“Es probable que pronto otros países comiencen a pronunciarse pidiendo una solución a este tema“, añadió la primera fuente del gobierno argentino.

Un segundo funcionario del gobierno argentino, que habló bajo condición de anonimato, dijo que el país esperaba que la región “exigiera a Venezuela respetar y cumplir la Convención“.

“Venezuela debe otorgar salvoconductos sin condiciones para que los seis solicitantes de asilo puedan salir de la residencia”.

Narcotráfico, migraciones forzadas, inseguridad ciudadana, terrorismo, crisis sociales y económicas, falta de desarrollo sostenible, presos y exiliados políticos, confrontaciones internas, reposicionamiento del antiimperialismo y antisemitismo, supresión de la libertad de prensa, penetración de China, Rusia e Irán, y muchas más penurias que sufren hoy los pueblos de las Américas, son efectos causados por las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo. La existencia de un grupo de regímenes de crimen organizado transnacional que controla Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua es el origen de la crisis de seguridad en la región.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

El orden jurídico internacional establece entre otras múltiples disposiciones en la Convención de Palermo que por “grupo delictivo organizado” se entenderá́ un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material.

El detentar la representación internacional de estados miembros de la comunidad internacional da a los dictadores la condición de sujetos de derecho, con las mismas potestades y privilegios que cualquier jefe de estado democrático, con la diferencia que los dictadores usan esa condición para proteger, promover y legitimar crímenes: el narcotráfico proclamándolo como instrumento de lucha antiimperialista, promoviendo el fracaso de la lucha antinarcóticos y pidiendo la legalización de drogas duras; el terrorismo convirtiendo en víctimas a los perpetradores; las guerrillas presentando a los asesinos como luchadores; las migraciones forzadas que los mismos dictadores producen, justificada con la narrativa de pobreza.

Las dictaduras en las Américas son un solo cuerpo liderado por Cuba, que se ha expandido con su mismo sistema de terrorismo de Estado y convertido en sus satélites a Venezuela, Bolivia y Nicaragua; perdieron Ecuador que detentaron con Rafael Correa y ahora intentan destrozar la democracia de Colombia donde han iniciado la repetición de su agenda “constituyente” con un gobierno de minoría pero con control de la violencia y el crimen. No reconocer esta realidad objetiva o tratar de disfrazarla por conveniencia o temor, es el error más grande de los líderes democráticos, porque equivale a no identificar al adversario y sus capacidades, a partir de lo que ninguna estrategia puede ser exitosa.

Las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua que empezaron como movimiento populista bolivariano bajo el auspicio del dictador Hugo Chávez (muy oportunamente fallecido para permitir el liderazgo de Cuba), tienen como marca política el “socialismo del siglo 21″, con su alias el “castrochavismo”, e importantes mecanismos de operación como el “foro de Sao Paulo” y el intento de recrear una instancia política con el “Grupo de Puebla”. Es la narrativa de presentar como movimiento político de izquierdas a todas la expresiones de crímenes que van desde la usurpación violenta del poder, el terrorismo de estado, persecuciones, detenciones indebidas, torturas, destierros, corrupción, asesinatos, conspiraciones, secuestros, extorsiones, narcotráfico, trata de personas, todo tipo de delitos económicos, crímenes contra la libertad y crímenes de lesa humanidad.

La expansión del grupo criminal no se limita al control indefinido de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, se expande por medio del mecanismo de toma del poder mediante elecciones en países con democracia. Auspician candidatos, insisten indefinidamente en ellos, invierten extraordinarios recursos de procedencia criminosa para la destrucción del sistema de liderazgos democráticos y asesinato de reputaciones, modifican la reglas electorales y ganan elecciones como ha sucedido en México con López Obrador, en Chile con Boric, en Colombia con Petro y en Argentina con Fernández/Kirchner y en Brasil con Lula. Se trata de los “gobiernos para dictatoriales” que aunque son gobiernos de minoría, ponen la política exterior de los países que controlan y gran parte de sus recursos internos al servicio de las dictaduras. Los hechos lo prueban.

Dictaduras y gobiernos para dictatoriales del socialismo del siglo 21 o castrochavismo tienen la misma política exterior de entreguismo a las dictaduras de China, Rusia e Irán, a tiempo que confrontan a las democracias, se proclaman antiimperialistas, atacan a Israel y ayudan o soslayan la invasión de Rusia a Ucrania. Todos los regímenes dictatoriales castrochavistas y sus influidos han asumido grandes deudas con China, entregado riquezas naturales y espacios territoriales a Rusia, abierto relaciones y recursos a Irán y una mezcla de todo eso y más, en decisiones secretas o disfrazadas de alta traición, que en democracia nunca hubieran pasado el escrutinio de la opinión pública, del estado de derecho, ni de los poderes del Estado.

La expansión estratégica de las dictaduras de China, Rusia e Irán en las Américas es el resultado de la falta de democracia en los países bajo control del crimen organizado y ese es el origen de la inseguridad hemisférica.

La situación se torna desesperante. No hay manera de levantar los  números que arrojan los estudios de opinión, tanto los de ellos como los  independientes. La Sala Situacional en Miraflores se ha convertido en un  hervidero. Dicen que han ampliado sus integrantes. Otros afirman lo  contrario: que apenas unos cuantos tienen acceso y asiento. Lo cierto es  que, por los pasillos de las más importantes oficinas públicas, sobre todo  en aquellas donde pululan jefes, jefecillos, atornillados y segundones, se  percibe un ambiente de angustia y terror. 

Las giras y declaraciones de María Corina Machado y Edmundo  González Urrutia, principalmente, a pesar de las restricciones y  zancadillas de rigor, han provocado que un hilito frío les recorra la espalda y se haya convertido en un desagradable y perpetuo acompañante. Las  huellas de las manos sudorosas sobre las mesas y escritorios son testigos fehacientes de la inquietud y el miedo. 

Hay gritos, órdenes variadas, pero también contradictorias. Los  gobernadores y alcaldes afines al régimen llevan el mayor peso en estas  erráticas lides. La culpa no es del presidente, el ministro o del grupo más  cercano, es del mandatario regional o local, aseguran. Una fórmula muy traqueteada para eludir responsabilidades. 

Hay llamadas del exterior. Jefes de Estado y de gobierno conminan, que ya no sugieren, la realización de un proceso electoral transparente,  pacífico, creíble y democrático. Los presidentes Lula y Petro han  planteado la posibilidad de efectuar un plebiscito para suscribir un pacto de “paz y reconocimiento” que impida la persecución, violación de los derechos fundamentales y, sobre todo, el exterminio político o personal. Aunque no sea factible, por cuanto nuestra Constitución no permite este  tipo consultas, nada obsta para que se suscriba un gran acuerdo  nacional, tal como lo ha promovido Eduardo Fernández, que garantice un  traspaso de gobierno en sana paz, que respete lo convenido y que  promueva una transición de largo aliento y con metas específicas. 

El régimen está de correderas. La avalancha opositora es demasiado  grande para un puñado de funcionarios y adeptos que no entienden cómo  todo se ha venido abajo. Que ya ni la permanente invocación del comandante Chávez causa efecto y mucho menos despierta entusiasmo y solidaridad. Definitivamente, todo se derrumbó, como nos lo recuerda  la letra de una conocida canción. 

La realidad al gobierno se le presenta contraria y delicada. Esto lo hace  más peligroso, agresivo y audaz. Hay que estar ojo avizor para que no  nos sorprenda en nuestra buena fe y credibilidad. 

Los venezolanos quieren elegir. Y lo decimos con la mayor precisión  posible. Elecciones conforme lo establece la Constitución: “El sufragio es  un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas  y secretas…”(art. 63). Entonces, no se está exigiendo nada del otro  mundo. Se trata solo de dar cumplimiento a este precepto legal. 

Hay mucho miedo y confusión. El régimen no encuentra la manera de  “voltear la tortilla”, electoralmente hablando. Cada día crece la  desafección, el abandono a sus cansonas promesas, consignas y -sobre  todo – la decisión de favorecer a quien representa una Venezuela distinta,  moderna y democrática. 

La oportunidad es de oro. Por fin, el tan ansiado consenso cristalizó en  las principales fuerzas opositoras. Esto da aliento para seguir adelante, con una esperanza enorme. Del lado contrario, un hilo frío recorre sus  espaldas, inconmovible, como demostración de una gran verdad: Ya no  los quieren!

América Latina tiene en agenda para este año un total de seis elecciones presidenciales, de las cuales ya se han realizado dos (El Salvador y Panamá) y, en orden cronológico, restan las de República Dominicana (19 de mayo); México (2 de junio); Venezuela (28 de julio) y Uruguay (27 de octubre), además de las de Estados Unidos previstas para el martes 5 de noviembre.

Por: Edward Rodríguez – Infobae

En cada uno de estos países, excluyendo a Venezuela, el evento electoral se traduce en una jornada cívica y democrática, obviamente con los antagonismos propios de quienes compiten, con reglas claras y un árbitro transparente, incluyendo la observación internacional y con resultados reconocidos por los perdedores.

Es lo que solía ocurrir en Venezuela, tradicionalmente en la llamada IV República donde de manera ininterrumpida se realizaron elecciones presidenciales, y aunque las cifras entre los candidatos fueran muy estrechas, como sucedió en 1968 cuando Rafael Caldera derrotó a Gonzalo Barrios por menos de 40 mil votos, nunca hubo dudas sobre la legitimidad del ganador.

Así transcurrió la etapa democrática desde la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1959 y la posterior elección de Rómulo Betancourt como presidente, hasta el triunfo de Hugo Chávez Frías en 1998, quien encarnó un amplio deseo de cambio de la población, ante el desgaste del bipartidismo instaurado por Acción Democrática y Copei.

Chávez supo aprovechar la estabilidad institucional y la independencia de los distintos poderes públicos, incluyendo el sistema electoral, para llegar al Palacio de Miraflores en medio de altísimos niveles de popularidad y con el compromiso de gobernar sólo cinco años y respetar las reglas democráticas. Nada más lejos de la realidad. Utilizó el método de Carlos Menem, ex presidente de Argentina en los años 90, quien argumentaba ante sus colaboradores: “si digo lo que voy a hacer, nunca ganaría elecciones”.

Con Chávez primero y luego con Maduro, la competencia electoral ha sido, cada vez, un camino tortuoso para los factores de oposición en Venezuela. Partidos políticos proscritos, dirigentes encarcelados, censura a la prensa libre, control del Consejo Nacional Electoral (CNE), del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), son hechos que demuestran el complejo derrotero que le ha tocado enfrentar a quienes se atrevieron disputar el poder a la hegemonía Chávez-Maduro.

Es innecesario agregar episodios y eventos para entender cómo Venezuela ha llegado, a pocas semanas de la elección presidencial de este año, con esperanzas de derrotar a Nicolás Maduro, dado el inmenso rechazo que tiene entre los votantes (una encuesta realizada a mediados de abril vía WhatsApp da cuenta que el 98.3% de los consultados están convencidos de ir a votar por una opción distinta a Maduro; lo que se traduce en un piso de 6.8 millones de votantes para la oposición), pero también con mucha incertidumbre de que, antes del 28 de julio, se produzca alguna jugada oficialista que intente evitar un resultado ampliamente favorable a la oposición.

Maduro y su entorno han sido sorprendidos por unos adversarios, que para esta elección decidieron sortear cada obstáculo que el gobierno impone, y al momento de escribir este artículo, el candidato Edmundo González Urrutia, un diplomático de carrera, desconocido en el mundo político, se mantiene como favorito para ganar, según señalan todas las encuestadoras de prestigio en Venezuela (la encuesta vía WhatsApp mencionada anteriormente refleja que aglutina 6.5 millones de votantes, de los 6.8 millones que representan el piso opositor).

González Urrutia es un aspirante a la presidencia que realiza una campaña atípica en Venezuela y me atrevería a decir que también en el mundo, pues no ha salido de Caracas ni tiene contacto físico con los electores. Es una estrategia diseñada por María Corina Machado, quien sigue realizando giras por todo el territorio nacional para incentivar la participación de cara a las elecciones del 28 de julio y con ello elevar la intención del voto hacia el candidato de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), organización que representa a 10 de los principales partidos de oposición en el país.

El reloj no se detiene ni tampoco las expectativas de los ciudadanos. Los días transcurren en medio de una tensa calma y una guerra de declaraciones de parte de Maduro y sus colaboradores, quienes buscan elevar el nivel de incertidumbre de una posible entrega del poder en caso de ser vencidos por Edmundo González.

Lo ha advertido el otro candidato presidencial de la oposición, Enrique Márquez, quien es una figura de reconocida trayectoria como parlamentario y experto en asuntos electorales ya que fue rector del CNE, quien esta semana alertó que “con conocimiento de causa, el gobierno va a intentar eliminar candidaturas o suspender las elecciones”.

Es comentario generalizado hoy entre la mayoría de los venezolanos que no hay manera posible de que Maduro pueda vencer con votos al candidato opositor. Sin embargo, persiste el temor de que una decisión de la justicia o del sistema electoral haga trizas todo lo alcanzado hasta ahora por los factores democráticos y Maduro reedite el accionar de Daniel Ortega en Nicaragua, demostrando que no entiende que la realidad venezolana es distinta a la nicaragüense; o incluso que suspenda, bajo cualquier pretexto, la cita electoral del 28 de julio.

A diferencia de El Salvador, Panamá, República Dominicana, México y Uruguay, sólo por citar los países que este año forman parte del calendario electoral presidencial, cada día que transcurre en Venezuela es como subir lentamente una montaña, sin la certeza de llegar o quedarnos en el camino.

¿Se atreverá Maduro, con decisiones autoritarias, impedir que los venezolanos se expresen con el voto, aún y cuando esto signifique perder el apoyo de Brasil y Colombia quienes abogan por elecciones libres; o por el contrario, decidirá competir y entregar el poder que ejerce desde 2013?

Esperemos que opte por la última opción, aunque no debe sorprender si se inclina por afianzar el talante autoritario y autocrático que lo ha caracterizado.

La tragedia que se vive en el sur de Brasil, donde las inundaciones por las fuertes lluvias que azotan la región desde hace dos semanas ya han dejado 146 muertos y 132 desaparecidos, puede empeorar en las próximas horas debido a la crecida de los ríos por los temporales.

EFE

Según un nuevo reporte de la Defensa Civil, fueron registrados dos óbitos y siete desaparecidos adicionales.

Las alertas por el clima en la región han dificultado las labores de rescate y las acciones se han concentrado en la distribución de ayuda humanitaria a los 620.000 desplazados, de los cuales 82.200 están en albergues provisionales.

En total son 2,1 millones de personas damnificadas por la falta de vivienda, alimentos, agua, energía y servicios médicos.

En Rio Grande do Sul, estado fronterizo con Argentina y Uruguay, se vive el panorama más dramático de la región, pues las inundaciones ya dejan 145 muertos y 806 heridos.

En el vecino estado de Santa Catarina, afectado en menor grado por la catástrofe, se ha notificado un óbito, pero las cifras pueden cambiar en las próximas horas por los temporales, que no dan tregua desde el amanecer en seis municipios fronterizos con Rio Grande do Sul.

Las alertas emitidas este domingo por el Centro Nacional de Vigilancia y Alerta de Desastres (Cemaden) permanecen activas, especialmente en el Vale de Taquarí, una de las regiones más afectadas, y en Porto Alegre, la capital de Rio Grande do Sul, cuyo centro histórico permanece inundado y puede empeorar si el río Guaíba sobrepasa de nuevo los cinco metros.

Según la entidad, el Guaíba recibirá entre el domingo y el lunes toda el agua que se mueve por las cuencas de los ríos Jacuí, Taquari-Antas, Caí, Sinos y Gravataí, todos crecidos.

Las alarmas también continúan reforzándose para el municipio de Uruguaiana, en la frontera con Argentina, donde las aguas del Río Uruguay ya sobrepasaron los niveles críticos y continúan creciendo.

En el país vecino, los temporales ya se sienten en la ciudad de Concordia, donde las autoridades han tenido que evacuar a 547 personas, de las cuales, 329 fueron trasladadas a domicilios particulares y 218 a albergues.

El gobernador de Río Grande do Sul, Eduardo Leite, reiteró este domingo el llamado que ha hecho en los últimos días para que los desplazados no vuelvan a sus hogares hasta que se normalice completamente la situación, para evitar más tragedias humanas.

Salvar lo que se pueda

No obstante, en varios municipios de Río Grande do Sul, algunos de los habitantes, que tuvieron que evacuar sus hogares, regresaron temporalmente a primeras horas del día a sus casas, cuando las lluvias habían menguado un poco, para intentar rescatar algunas pertenencias.

Así lo pudo constatar EFE en el municipio de Río Pardo, en el centroeste del estado, donde solo algunos de los habitantes que viven cerca del río que lleva el mismo nombre pudieron acceder a sus viviendas, pues varias quedaron cubiertas hasta el tejado.

En medio de un infinito lodazal, las familias rebuscaban entre los destrozos objetos de valor sentimental que no podría reponer ningún dinero, mientras miraban con desesperanza la destrucción que había dejado a su paso la fuerza de la naturaleza.

Para Sandra Santos, una humilde mujer de 70 años, lo más triste fue perder las fotos de los cinco hijos que con mucho esfuerzo lograron sacar adelante con su esposo.

«Nuestra vida nunca fue fácil, fue de mucho sacrificio. Ver todo esto nos duele, duele mucho», aseguró a EFE.

Vía Rumbo Propio

No es una fantasía. Existen todas las condiciones objetivas y buena parte de las subjetivas para ganarle la partida al desgobierno. Pero el mandado no está hecho y la intrincada carrera de obstáculos apenas comienza.

No hay operaciones exitosas sin sustento en una estrategia política. Hay que presentarle al país la propuesta de transición plural y de mediano plazo que incluya acuerdos que hagan posible un cambio de gobierno pacífico y en responsabilidad.

Es oportuno que Edmundo González Urrutia y María Corina Machado  le abran cauce a un nuevo ciclo político dentro de una línea de fortalecimiento de las condiciones de cambio y de acrecentar las energías de todos para continuar en la vía electoral por más atropellos del régimen.   

La comunicación política moderna y las campañas electorales, se han complejizado y, por otra se han especializado, al igual que lo ha hecho la sociedad. Así que, el primer paso para construir una campaña electoral dentro del marco de la comunicación política moderna, es partir de un método que nos permita aprovechar al máximo las herramientas disponibles, para lograr los objetivos trazados. Para tales fines, debemos partir por el principio, y esto nos lleva a establecer un método confiable, probado y efectivo, que nos permita de la manera más rápida y eficiente, construir la campaña electoral sobre bases absolutamente sólidas.

Cada campaña es única e irrepetible, así que, hay que estudiar con profundidad el entorno de lo que se está viviendo, en ese momento histórico preciso. Saber cuál es la realidad económica, social, política. Hay que entender la historia de los hechos, el por qué y cómo se llegó a la situación actual.

Las campañas tienden a ser un gran caos, un frenesí impresionante. Hasta cierto punto es lógico, el calor de la lucha política puede despertar muchas pasiones. Sin embargo, la función de un jefe de campaña y la de un grupo consultor, es generar las condiciones para que, ese “caos” funcione y logre sus objetivos.

Si nos preocupamos de la acción del próximo gobierno, es menester pensar en el respaldo que el ciudadano ofrecerá a la acción de gobierno y, esto tendrá una fuerte incidencia en la gobernabilidad. No se trata solo de hacer una gestión o un mandatario bien evaluado, se trata de que el ciudadano acompañe y, en algunos casos, hasta se comprometa con la gestión.

Las Líneas de mando deben ser claras y bien definidas, que nadie en la campaña tenga dudas de cuál es el orden jerárquico en el mando de la campaña y los distintos niveles de mando y alcances de los mismos. Por otra parte, una campaña bien organizada debe contar con lo que usualmente se ha llamada Sala Situacional. Esta instancia está conformada por un pequeño grupo elite, gente con capacidad de pensar estratégicamente, cuya principal función es monitorear la campaña propia y la de los adversarios, dibujar posibles escenarios, planificar y recomendar al comando de campaña y al propio candidato, algunas acciones tácticas que, alineadas con la estrategia, sirvan para propósitos determinados, en función de la coyuntura presente o futura que se puede prever. En esta instancia juega un rol fundamental el talento humano con el que podamos contar y, el nivel de su compromiso con la campaña.

La campaña debe ser realista, dirigida a conocer y proponer soluciones eficaces a los problemas reales e inmediatos de la ciudadanía, porque en ella difunde los lineamientos principales de su programa de gobierno y porque teniendo un claro concepto de lo que significa la responsabilidad de gobernar, reta al desgobierno  a un debate de ideas y ejecutorias; lo reta a comparar los dos programas de gobierno. Confrontar los resultados obtenidos después de haber gobernado con la mayor opulencia económica conocida en nuestra historia.

En Rumbo Propio no tenemos dudas que ganaremos las elecciones del 28 de julio, cobraremos el triunfo y Edmundo González Urrutia, con el fiel acompañamiento de María Corina Machado, gobernará al país superando los logros y las metas establecidas.

De la última proclama de Bolívar hecha en Santa Marta, Colombia, ya al final de sus días; esta frase debe ser correctamente interpretada y, sobre todo, aplicada. Que “SE CONSOLIDE LA UNIÓN”, que pareciera era el  mensaje central.

Esta es una lucha del Bien contra el Mal y que el Bien saldrá victorioso.  Vamos en la ruta ciudadana rumbo a la Venezuela Posible.   Que  nadie  lo  dude,  esto  es  hasta  el  final.

CONSEJO FUNDACIONAL

Editorial

13 de mayo 2024

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