Armando Esteban Quito

A raíz de las atrocidades del 7 de octubre, la guerra resultante entre Israel y Hamás y las volátiles consecuencias en los países occidentales con poblaciones de inmigrantes supuestamente enriquecidas, ha habido una nerviosa reevaluación del «multiculturalismo» como artículo de derecho patrocinado por el Estado.

Por: Harrison Pitt – The European Conservative

¿Es esto lo mejor que podemos hacer? Angela Merkel y David Cameron, difícilmente los favoritos de la derecha disidente, admitían los fracasos del multiculturalismo ya a principios o mediados de la década de 2010. ¿Se supone que debemos impresionarnos de que políticos como Suella Braverman hayan logrado darse cuenta de que esto sigue siendo cierto? Hay mucho espacio, así como todas las garantías, para que Braverman vaya más allá, particularmente dado el desprecio generalizado que ya la tienen los comunistas raciales y otros locos que se burlarán si la mujer se cepilla los dientes por la mañana. .

Un artículo muy confuso sobre este tema, recomendado por Braverman en X, fue publicado recientemente en el Telegraph por una comentarista llamada Isabella Wallersteiner. Como es típico de alguien con suficiente agudeza para notar un problema, pero demasiado abrumado por dogmas normativos para sacar conclusiones que valgan la pena, sostiene que los ataques del 7 de octubre y los estallidos de fanatismo etnoreligioso en las calles de Londres como resultado han revelado, por fin, la locura del multiculturalismo.

Antes de esto, por supuesto, todo iba a las mil maravillas. Dejando a un lado los incidentes terroristas ocasionales, el aumento de las bandas de violadores y las leyes de blasfemia de facto , al menos había consuelo en otros lugares: un alcalde musulmán perfectamente integrado de Londres que casualmente llena el tubo con poesía vengativa contra los blancos, no por mencionar a un autodenominado “hijo de la tierra de Pakistán” que dirige Escocia y tiene un historial de hablar sobre los escoceses nativos en formas que, si se dijeran de los judíos, pertenecerían a las páginas de Der Stürmer . Aún así, si nos sentimos caritativos, tal vez sea necesario decir «más vale tarde que nunca».

Excepto que empeora. «No hemos creado un crisol armonioso», continúa Wallersteiner, «sino una sociedad donde los prejuicios y las tensiones pueden agravarse». Esto implica que hubiera sido bueno para el pueblo británico en su conjunto, así como para los cuatro grupos étnicos fundadores del Reino Unido en particular, que su identidad cultural se disolviera en una sopa insípida y cosmopolita, aunque sólo fuera el experimento, para el cual nunca nos ofrecimos voluntarios como conejillos de indias; había ocurrido sin tropiezos divisivos. No se espera que ningún otro pueblo distintivo, ya sea ucraniano o israelí, sufra tal liquidación. ¿Por qué los británicos angloceltas deberían ser diferentes?

Más concretamente, ¿cómo es que tantos críticos del multiculturalismo nunca se molestan en preguntar por qué es inviable? Suelen detenerse en seco al notar las fallas y luego dejarlas ahí. Sin embargo, ¿es de extrañar que no sólo los británicos nativos, sino también las diásporas de inmigrantes recién importados, se resistan a que sus particularidades se diluyan gradualmente?

Como lo ha dejado muy claro el caos social en las ciudades europeas debido a un conflicto a miles de kilómetros de distancia, el hecho es que los inmigrantes, por muy encantadores que sean como individuos, están dispuestos a identificarse más fervientemente con sus antecedentes ancestrales (ya sean étnicos, religiosos o ambos). que con la cultura de las naciones en las que han optado por vivir. El multiculturalismo no es tanto la causa sino el producto de estas lealtades tribales. Resistirlos a nivel político es librar una cruzada de Sísifo contra la propia naturaleza humana.

Cuando personas como Braverman denuncian el multiculturalismo como un fracaso, tienen razón en espíritu, pero se equivocan irremediablemente en términos de detalle. «Durante demasiado tiempo», continúa el artículo de opinión elogiado por Braverman, «creímos que abrazar la ‘diversidad’ sin considerar cómo diferentes culturas, creencias y derechos podrían chocar, proporcionaría una integración armoniosa y cohesión social». Lo que se supone que “nosotros” denota en esta frase, si no liberales complacientes con la costumbre de llamar racistas a sus críticos reivindicados, no es inmediatamente obvio. El autor añade luego: “No fue así, y no será así, hasta que solucionemos los factores subyacentes que llevan a algunos a radicalizarse”. En verdad, los “factores subyacentes” que impiden que la diversidad funcione en la práctica son la dinámica demasiado humana de la diversidad misma. Cualquiera que sea la línea divisoria en un momento dado o en un lugar determinado, el tribalismo siempre será una característica vital de la psicología humana individual y colectiva.

Este tipo de complacencia va de la mano de una visión radicalmente empobrecida de lo que significa ser una nación. Wallersteiner acusa así al multiculturalismo de no “defender valores compartidos como la democracia, los derechos humanos, la tolerancia y la coexistencia pacífica”. Este anodino conjunto de principios liberales podría describir fácilmente a Finlandia como a Gran Bretaña. ¿Se supone que debemos creer que un país no es más que la suma total de los lemas más queridos de sus miembros más bougie? Como argumenté recientemente en The Podcast of the Lotus Eaters, Lord Bolingbroke no creía en muchas de las cosas que hoy pasan por «valores británicos». ¿Le hace esto menos británico que, digamos, un nigeriano yoruba que lo hace?

Definir una nación con una lista de viñetas de moda es desnudar una rica herencia de significado. También nomina a los descendientes de las personas que lo construyeron para su eliminación. Después de todo, toda la apuesta del nacionalismo cívico consiste en suponer que, mientras haya una continuidad de los «valores compartidos», no sólo es posible, sino pan comido, reemplazar a una población fundadora establecida desde hace mucho tiempo y quedarse con exactamente la misma cantidad de dinero. mismo país.

Además de ser un organismo sujeto a cambios en los valores colectivos, no se puede esperar que una nación asimile a ningún inmigrante (y mucho menos a cientos de miles) a menos que a los posibles nuevos miembros se les encomiende la tarea de integrarse en algo real: la herencia viva de una nación existente. gente. Difícilmente se puede esperar que se asimilen a algo que está a punto de desaparecer. Incluso en teoría, sería absurdo pensar que cualquiera pudiera asimilarse a Japón si los colonizadores franceses intercambiaran al pueblo japonés. En el mejor de los casos, deberían encontrarse integrándose en un puesto de avanzada de Francia en el este de Asia.

Las pruebas de civismo engañosas no nos salvarán. Ningún número de ataques al multiculturalismo hará que sea menos peligroso complacer el discurso corporativo antihumano que sostiene que un pueblo, arraigado en una historia compartida y en vínculos ancestrales instintivos, puede vivir únicamente de valores sintéticos.

El exgobernador de Bolívar, Andrés Velásquez, se refirió sobre las inhabilitaciones políticas e irregularidades en el sistema automatizado de postulación para los candidatos presidenciales en las próximas elecciones del 28 de julio.

La Patilla

“El apartheid político electoral que Maduro aplica en estás elecciones es INACEPTABLE. La dignidad ciudadana no puede seguir siendo aplastada por Maduro”, sentenció Velásquez.

El líder del partido Causa R exigió “respeto a nuestros derechos ciudadanos es el reclamo nacional. Respeten el derecho de Corina Yoris a ser candidata”.

El pasado domingo, Velásquez expresó que “Maduro pretende designar al candidato opositor. Rechazamos que los candidatos tengan que pasar los caprichosos ‘filtros o trabas’ que establece Maduro. Esto sencillamente significa negar derechos de participación y elección libre de los ciudadanos”.

El lunes 1 de abril, el presidente de Colombia Gustavo Petro calificó como un «golpe antidemocrático” la inhabilitación de María Corina Machado por parte de las autoridades administrativas del régimen de Nicolás Maduro. 

Por: Ramón Cardozo – DW

Al día siguiente, Francisco Palmieri, jefe de la misión de Estados Unidos para Venezuela, declaró que la administración de Biden mantenía su posición respecto a que María Corina Machado  debía ser habilitada y participar como candidata en las venideras elecciones presidenciales del 28 de julio en Venezuela. Palmieri recalcó que «si quieren legitimidad, hay que avanzar hacia una elección competitiva e inclusiva”.

Estas críticas y exigencias se suman a las declaraciones que en el mismo tenor han sido expresadas durante la última semana por el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Antonio Tajani; el portavoz adjunto de Relaciones Exteriores de Alemania, Christian Wagner; el portavoz principal de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Peter Stano; el Departamento de Estado de los Estados Unidos; el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile; el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia; y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá.

El bloqueo de Corina M y Corina Y

De igual forma, los gobiernos de Argentina, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, en una declaración conjunta suscrita el 25 de marzo, manifestaron su «seria preocupación» por el desarrollo del proceso electoral venezolano. La inquietud de estos gobiernos de la región no solo se limita a las inhabilitaciones de opositores y al bloqueo de la inscripción de Corina Yoris en el CNE, sino que también abarca la «integridad y transparencia del proceso electoral en su totalidad».

La creciente ola de críticas internacionales debido a las flagrantes violaciones a las garantías y derechos electorales de los venezolanos, así como el hecho de que dentro de estas relevantes voces se encuentren gobernantes y lideres de izquierda, como Lula, Petro y el ex presidente uruguayo José Mujica, quienes históricamente han respaldado al régimen chavista, ha socavado considerablemente los intentos de Nicolás Maduro de convencer a la comunidad internacional de que en Venezuela se está llevando a cabo un proceso electoral democrático, justo y transparente.

Dentro de los pocos que han alzado la voz internacionalmente para respaldar a Maduro están los gobiernos no democráticos como Nicaragua, Cuba y China. Tanto Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, como Bruno Rodríguez, canciller de Cuba, y Lin Jian, portavoz de la Cancillería China, expresaron su oposición a la injerencia de otros países en los asuntos internos venezolanos. No obstante, el impacto del respaldo de estos regímenes autocráticos, en términos de legitimar las próximas elecciones presidenciales venezolanas, es limitado e incluso contraproducente.

Insultos soeces del régimen de Maduro contra críticos de la izquierda latinoamericana

La evidencia del fuerte impacto negativo que las críticas internacionales han tenido sobre la estrategia de legitimación electoral del régimen autocrático de Maduro se refleja en las respuestas destempladas que han dado sus principales portavoces frente a los cuestionamientos recibidos.

Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, usando una expresión despectiva y vulgar, arremetió en sus redes sociales contra Petro, Lula y Mujica, manifestándoles: «No nos metemos en los asuntos de nadie. Métanse sus opiniones por donde les quepan”.

Nicolás Maduro, por su parte, no vaciló en señalar, de manera implícita pero inequívoca, a Lula, Petro y Mujica como representantes de una «izquierda cobarde” y cómplice, incapaz de condenar los golpes y maniobras que amenazan la paz de la revolución bolivariana. Así mismo, Maduro desestimó las opiniones de los gobiernos que han cuestionado el sistema electoral venezolano, calificándolos como parte de un «circo internacional».

Previamente, el canciller venezolano Yván Gil, en un comunicado fechado el 26 de marzo, acusó la Cancillería brasileña de injerencista, sugiriendo que actuaba bajo la influencia de los Estados Unidos. Del mismo modo, en otro comunicado fechado el 28 de marzo, acusó al gobierno estadounidense de ser los «dueños de este circo que intenta desacreditar las próximas elecciones presidenciales».

En la misma línea oficialista, Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), a través de un comunicado fechado el 28 de marzo, acusó a la administración Biden de intentar «desprestigiar» las elecciones venezolanas. Amoroso señaló que la inscripción de 13 candidatos postulados por 37 organizaciones y partidos políticos para las próximas elecciones presidenciales es «una fabulosa demostración de la diversidad política e ideológica de la oferta política en Venezuela». En su comunicado, Amoroso dio a entender que la exclusión de Corina Yoris del tarjetón electoral se debe a la falta de respaldo de organizaciones políticas registradas o a la falta de apoyo de un grupo importante de electores.

Maduro trata de zafarse del «crucial» Acuerdo de Barbados

Aparte de la inhabilitación arbitraria de María Corina Machado por parte de funcionarios administrativos, así como el bloqueo a Corina Yoris «sin justificación política, ni legal”, tal y como lo denunció Lula, la gran mayoría de los reclamos expresados por los gobiernos coinciden en la violación flagrante y continuada por parte del régimen de Maduro del llamado «Acuerdo de Barbados”.

Este acuerdo, cuyos compromisos se limitan a establecer los derechos políticos y garantías electorales mínimas que deben darse para que las próximas elecciones puedan considerarse democráticas, se ha convertido para el régimen de Maduro en una camisa de fuerza de la cual ha intentado evadirse.  Ya sea acusando a la oposición de incumplirlo o intentando sustituirlo por el llamado «Acuerdo Amplio de Caracas”, suscrito el 29 de febrero de ese año. Este acuerdo fue suscrito con un conjunto de fuerzas políticas cuya condición real de opositores está fuertemente cuestionada por la opinión pública. Hasta el momento, ambas tácticas han fracasado pues la comunidad internacional sigue utilizando los compromisos de Barbados como la verdadera referencia para juzgar el desarrollo y la legitimidad del proceso electoral venezolano.

Apelando al Acuerdo de Barbados, María Corina Machado se dirigió este 3 de abril a los gobiernos de 18 países y al Alto Representante de la Unión Europea (UE), denunciando que cinco meses después de su firma, este compromiso ha sido «integralmente violado” por parte del régimen de Nicolás Maduro. Machado enumera en su misiva una la larga lista de graves violaciones a las garantías y derechos electorales de la oposición, y advierte sobre la posibilidad de que ella sea objeto de una detención injustificada. Por ello, considera indispensable extremar los recursos diplomáticos para que se cumplan las condiciones establecidas en este acuerdo.

El 3 de abril, luego de una visita de dos días a Venezuela, el secretario de Estado del Reino de Noruega, Andreas Motzfeldt, calificó como «crucial» el respeto al Acuerdo de Barbados, subrayando la necesidad de que la comunidad internacional respalde el Acuerdo y se establezca la Comisión de Seguimiento y Verificación prevista en el mismo. Motzfeldt no abordó en su declaración cuál había sido la respuesta del régimen de Maduro a esta solicitud.

Nicolás Maduro afirmó la semana pasada que Estados Unidos se encuentra instalando bases militares secretas en el Esequibo, el territorio de 160.000 km2 disputado por Venezuela y Guyana, sin embargo, el gobierno estadounidense negó dicha información.

El Nacional

«No hay planes para una base militar secreta. Y hemos dicho muchas veces que hay un fallo arbitral de 1899 sobre la frontera entre Guyana y Venezuela, y queremos que ambas partes respeten ese fallo y lo hagan pacíficamente», afirmó John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en una rueda de prensa.

Durante un acto político el pasado miércoles, Maduro acusó a Estados Unidos de construir bases militares secretas del Comando Sur y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en el Esequibo para supuestamente atacar a Venezuela.

«Tenemos información comprobada, en territorio de la Guayana Esequiba (…) han instalado bases militares secretas del Comando Sur y núcleos de la CIA para preparar agresiones a la población de Tumeremo, a la población del sur y de oriente de Venezuela, y para prepararse en una escalada contra Venezuela», afirmó tras promulgar la Ley Orgánica para la Defensa del Esequibo desde el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo en Caracas.

También dijo que el presidente guyanés, Irfaan Ali, no gobierna su país, que está, según denunció, regido por militares estadounidenses y por la petrolera norteamericana ExxonMobil, que explota riquezas en el área en cuestión, con autorización de Georgetown.

«A Guyana la gobierna el Comando Sur, la CIA y la ExxonMobil, y no estoy exagerando. Controlan el Congreso, a los partidos que hacen vida, gobierno y oposición, controlan el gobierno completo, controlan totalmente las fuerzas de defensa guyanesas, las fuerzas policiales», sostuvo.

En diciembre del año pasado, el Comando Sur de Estados Unidos y la Fuerza de Defensa de Guyana realizaron operaciones de vuelo en territorio guyanés como parte de operaciones de rutina que, según la embajada de Estados Unidos en Georgetown, buscaban mejorar la cooperación entre ambos países.

La histórica controversia entre Caracas y Georgetown por el Esequibo, territorio de unos 160.000 kilómetros cuadrados rico en recursos naturales, se agudizó en meses recientes, luego de que el gobierno guyanés otorgó concesiones petroleras en áreas pendientes de delimitación.

Vía Rumbo Propio

Desde una perspectiva ética y política, el patrón asumido por la libertad es el Estado y, en consecuencia, el Estado es la actualización de la libertad en la historia. El Estado no es un conjunto de individuos sino una totalidad orgánica en la que idealmente se maximizan tanto los intereses personales como los comunitarios. Abarca todas las instituciones necesarias para la vida humana, derecho, familia, sociedad civil, ciencia, religión, arte, filosofía. El Estado tiene una «constitución» y un sistema de gobierno.

Dos verdades opuestas ayudaron a dar forma a esta excelente nación en la que vivimos. Primero, el hombre nace libre. En segundo lugar, el hombre es imperfecto. Nuestros Padres Libertadores conocían estas dos verdades y buscaron forjar una nación que mantuviera la primera y al mismo tiempo nos protegiera de la segunda.

Es común que se hable del estado-nación como un ser “vivo” con personalidad propia, y que toma “decisiones” y “actúa” como cualquier persona o ser humano. Este antropomorfismo esta tan arraigado que es bastante complicado -por no decir casi imposible- encontrar personas que no se expresen de dicha manera.

Son muchas las teorías jurídico-políticas que intentan -desde la antigüedad- justificar la existencia de un estado “autónomo” “independiente” y por encima de los individuos.

Nosotros en Rumbo Propio venimos sosteniendo que, entre el estado-nación y los individuos las diferencias reales residen en quienes detentan el poder político. Este poder político se traduce -a nuestro juicio- en la facultad de dictar leyes que puedan ser impuestas a otras personas, para lo cual aquellas personas que se arrogan el poder político se valen de un monopolio, siendo indiferente si este monopolio se lo atribuyen los que legislan, o bien es otorgado por quienes serán legislados. Si el Estado ha de prever la incidencia de sus actos esto significa que no puede dejar elección a los afectados. Allí donde el Estado puede prever exactamente los efectos de las vías de acción alternativas sobre los individuos en particular, es el Estado quien elige entre los diferentes fines. Si deseamos crear nuevas oportunidades abiertas a todos, ofrecer opciones que la gente pueda usar como quiera, los resultados precisos no pueden ser previstos. En otros términos, quienes ostentan el poder político-legal, traducido en el monopolio de la creación de leyes que -por definición- se hallan en condiciones de imponer a quienes no gozan de dicho poder, excepto de carácter formal, mediato, o a largo plazo, en virtud de alguna teoría política de representación, y si estas leyes pretenden prever puntualmente la consecuencia de cada acto estatal, ello no deja margen de acción alguno a las personas que se encuentran sometidas al imperio oficial. Si se intentara lo anterior, implicaría que el estado-nación no puede dar resquicio mínimo de libertad individual.

La libertad es una cualidad de la existencia, una cualidad por lo tanto entitativa, constitutiva del ente, sin la cual la existencia no es posible.   la libertad consistente en fundir la voluntad propia con la voluntad del Estado, que hace libre a los sujetos estatizados mediante su participación. La libertad no puede ser más que libertad individual, libertad del ente en la acción, libertad en concreto. El estado, por su parte, es solo el reflejo simbólico de la meditación humana acerca de la libertad individual, meditación que conduce al establecimiento de leyes, instituciones y autoridades a los efectos de coordinar aquellas libertades individuales en el seno de la convivencia ciudadana.

Las normas generales, o leyes genuinas, a diferencia de las órdenes específicas, tienen que proyectarse, pues, para operar en circunstancias que no pueden preverse con detalle, y, por consiguiente, no pueden conocerse de antemano sus efectos sobre cada fin o cada individuo en particular. Sólo de este modo le es posible al legislador ser imparcial.

Lógicamente, si tenemos en cuenta que las leyes son creaciones humanas que están destinadas a tener efectos sobre otras acciones humanas, resulta obvio que aquellas leyes que procuran prever la mayor cantidad de consecuencias posibles de la actividad de otras personas, tienen que necesariamente limitar la libertad de elección -y, por consiguiente- de acción de un número mayoritario de individuos.

De aquí a decir que la planificación estatal  opera en contra de la libertad humana hay un solo y certero paso. En suma, se trata de individuos que encaramados desde una posición de poder ensayan planificar la vida de sus semejantes. Bien visto, el estado-nación (tal como hoy en día se lo acepta popularmente) se reduce sencillamente a esto último: se le otorga el poder de decidir sobre la vida o destinos de la gran masa de votantes que, paradójicamente, suelen votar proyectos políticos que los sojuzgan y -muchas veces- los humillan al mismo tiempo. Debemos tener en consideración que la gran mayoría de nuestras “leyes actuales” no son más que lo que Hayek bien denomina “órdenes específicas”, las que cada vez están más lejos del concepto de norma general.

En un mundo donde todo estuviera exactamente previsto, le sería muy difícil al Estado hacer algo y permanecer imparcial. Allí donde se conocen los efectos precisos de la política del Estado sobre los individuos en particular, donde el Estado se propone directamente estos efectos particulares, no puede menos de conocer esos efectos, y no puede, por ende, ser imparcial. Tiene necesariamente que tomar partido, imponer a la gente sus valoraciones y, en lugar de ayudar a ésta al logro de sus propios fines, elegir por ella los fines.

De forma análoga, donde toda elección humana estuviera puntualmente legislada, sería bastante difícil que cualquier persona no cayera de inmediato en alguna infracción por apartarse un milímetro de lo que el legislador hubiera previsto como objetivo de esa norma destinada a determinar la conducta de un tercero. Recordemos que los actos del estado-nación siempre se proyectan y se plasman a través de leyes (a tales fines, es indistinto que se las llame normas, decretos, resoluciones, es decir su denominación técnico-legal). La legislación es la característica del actuar de los estados, por ello para conocer la índole o la definición política de un estado cualquiera debemos detenernos en el examen de la legislación vigente en el mismo. En este caso, quien planifica la vida de otros, es lisa y llanamente un dictador, sin importar demasiado la forma en que el mismo haya accedido al poder, esto es: si por vía de elecciones o por las de hecho o de facto.

En pocas palabras, si no se controla al gobierno, las libertades se erosionan lentamente.

Las preguntas con las que nosotros, tanto “nosotros” como Rumbo Propio como “nosotros” los ciudadanos de este pais, debemos enfrentar son estas: ¿Ha ido nuestro gobierno demasiado lejos? ¿Hemos erosionado demasiado nuestra libertad con demasiadas reglas y restricciones? Si las respuestas son “sí”, ¿podemos entonces rectificar reglas innecesarias eliminándolas? ¿Esta regla nos alejará más de la ‘libertad perfecta’?  Dado que la respuesta a esta última pregunta probablemente sea “SÍ”, debemos preguntarnos: ¿merece la pena? Definitivamente SI, lo cual nos hace trabajar con mayor firmeza nuestras propuestas de cambio.

Venezuela despertó, queremos un cambio profundo, una transformación total. Esta esperanza que crece día a día es porque sabemos que esta vez sí vamos a derrotar al desgobierno. Esta es una lucha espiritual más que electoral. Es una lucha vivencial. Estamos seguros que triunfaremos.

Tenemos la fe puesta en que pronto seremos un país, del primer mundo. Vamos en la ruta ciudadana rumbo a la Venezuela Posible.

CONSEJO FUNDACIONAL

Editorial

8 de abril 2024

Angelin Venegas es la segunda pesista venezolana que clasifica a los Juegos Olímpicos París 2024. El triunfo lo obtuvo este 3 de abril durante la Copa del Mundo de Halterofilia Phuket 2024, en Tailandia.

El Pitazo

Venegas, oriunda del estado Trujillo, se posicionó en el 5to lugar del mundo en su categoría de 59kg. Además, impuso dos nuevos récords nacionales superando su marca de 101kg a 103kg en la modalidad arranque y también superó los 226kg tras alzar un total de 229kg.

Venezolanos clasificados a París 2024

Angelin Venegas sería la decima novena atleta venezolana que llevará la bandera del país a París 2024, sumándosele a en esta categoría a la también pesista Katherin Echandia.

Los Juegos Olímpicos se celebrarán a partir del 26 de julio y los demás venezolanos que ya están en esta lista de París 2024 son:

  • Yulimar Rojas, en triple salto.
  • Alfonso Mestre, en 400 y 800 metros libre en natación.
  • Douglas Gómez, en pistola rápida 25 metros.
  • Leonel Martínez, en modalidad de foso (trap).
  • Patricia Ferrando, en adiestramiento de jinete.
  • Luis Fernando Larrazábal, en salto de jinete.
  • Omailyn Alcalá, boxeo de 57 kilogramos.
  • Jesús Cova, en boxeo 63,5.
  • Raiber Rodríguez, en lucha grecorromana de 60 kilogramos.
  • Betzabeth Arguello, en lucha libre de 53 kilogramos.
  • Soleymi Caraballo, en lucha libre de 68 kilogramos.
  • Anthony Montero, en en lucha libre de 74 kilogramos.
  • Rubén, Francisco y Jesús Limardo en esgrimas.
  • Gabriel Lugo, también como esgrimista.

Recientemente se presentó en la Asamblea Nacional una ley contra El Fascismo, Neo Fascismo y otras expresiones similares.

Ángel Muñoz Flores – Opinión y Noticias

Es propicio el momento para abordar aunque sea de manera sucinta como lo permite un artículo de esta dimensión, un tema tan importante como el de las ideas políticas. Se debe partir del creador del fascismo, es decir, de Benito Mussolini. Este fue maestro y periodista procedente de un hogar que profesaba ideas anarquistas y socialistas. Miembro del Partido Socialista Italiano (PSI), incluso dirigió su periódico oficial Avanti. Sirvió como soldado en la primera guerra mundial. En 1919, fundó los Fasci italiani di Combattimento, éstos eran grupos paramilitares de asalto, que se distinguían por usar camisas negras y por su exacerbada violencia contra sus adversarios políticos. Para los Fasci di Combattimento tomó un símbolo de la Roma antigua, los Fascie de los Lictores.

Mussolini era partidario de un gobierno dirigido por un hombre fuerte, idea que prevalece siempre ante crisis agudas. Los fascios di Combattimento fueron convertidos en el Partido Nacional Fascista (PNF). La doctrina de este partido era un batiburrillo de anarcosindicalismo, socialismo, colectivismo, nacionalismo, autoritarismo y exaltación de la violencia. Niega los principios de la democracia liberal, de los derechos individuales, rechaza la modernidad y los principios de la revolución francesa; la libertad, la igualdad y la fraternidad. Mussolini usa por primera vez el concepto totalitarismo para referirse al gobierno, desde luego propone la totalidad de los poderes en manos de un solo hombre o grupo, como fue durante la monarquía absoluta, de allí el culto a la tradición y el rechazo de la división de poderes, propuesta por Locke y Montesquieu. Es nacionalista por tanto xenófobo y racista. Exalta la violencia y la supremacía del Estado sobre el individuo, de allí su lema Todo dentro del Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado. Desde luego el Estado era Mussolini y la organización fascista.

El fascismo gobernó en Italia desde 1922 hasta 1945, eliminó a la oposición, la libertad de prensa y estableció una tiranía de partido único. Durante este régimen para que una persona pudiera trabajar para el Estado o recibir cualquier beneficio de éste debía afiliarse al Partido Fascista, realizar el juramento de fidelidad a la revolución fascista, así adquiría el carnet que muchos llamaban carnet del pan. La educación era de adoctrinamiento a través de manuales que imponían una neolengua favorable al régimen. Gobiernos como este, fueron también el Nazismo de Hitler y el falangismo de Franco. Por extensión se les ha atribuido el concepto a gobiernos dictatoriales, autoritarios, autocráticos o totalitarios. Incluso en esta categoría entran también las dictaduras comunistas. Así lo expresa Jorge Rivadaneyra y Fernando Mires. Como puede observarse el fascismo es de manera general aplicable a los gobiernos, a menos que exista un partido político que exprese de manera programática y teórica los principios doctrinarios del fascismo.

El término de neofascismo se ha aplicado a movimientos ultranacionalistas, sobre todo en Europa, también a los gobiernos que han llegado al poder utilizando los métodos de la democracia liberal y comienzan a destruirla a través de leyes que van eliminando a la oposición, las libertades y las posibilidades de ser reemplazados en el poder. Umberto Eco escribió un excelente ensayo El Fascismo eterno  donde en 14 puntos teoriza al respecto. Manuel Caballero en La peste militar lo resume en: militarismo, formación de grupos de asalto, culto a la personalidad, rechazo a la modernidad, machismo, culto de la fuerza y de la guerra.

Después de veinticinco años de ejercicio gubernamental el saldo no puede ser peor.

Maduro ha sido protagonista de primera línea todo este tiempo. En la época de Chávez fue Canciller y vicepresidente también estuvo encargado de la Presidencia. Quizás el más cercano colaborador del para entonces jefe del estado quien, al borde del sepulcro, pidió a los venezolanos que lo eligieran en las elecciones posteriores a su muerte. Así ha sido. Jamás podrá evadir la enorme responsabilidad de ser protagonista fundamental del desastre nacional.

Electo y reelecto para dos períodos de seis años cada uno en procesos de discutible apego al orden jurídico y político existente, ahora quiere seis años más. El problema es que el país está harto de lo existente. Aspira a un cambio radical y poner punto final a lo que Nicolás Maduro representa. Sabe qué en elecciones verdaderamente democráticas y libres será irremediablemente derrotado.

En esas circunstancias sólo tiene tres opciones. La primera es competir con dignidad asumiendo la real posibilidad de sufrir una aparatosa derrota y aceptar los resultados. La segunda sería violentar la normativa electoral utilizando el poder derivado de la posición que detenta. Con él uso de la violencia abierta y encubierta, así como los recursos económicos y financieros tratar de dividir lo más posible a los sectores opositores democráticos y, al mismo tiempo, generar la mayor abstención posible. Pareciera que camina por este peligroso sendero sin que aumente la aceptación de su candidatura. La tercera es la que le recomendamos por el bien tanto de él como de su familia y allegados más cercanos. Debería anunciar que no será candidato y organizar su retiro de la presidencia para entregarla luego de una sana transición. A esto se refiere María Corina en las pocas oportunidades en las que ha hablado de “salida negociada”.

Sin temor a equivocarme estoy más optimista que nunca. Nos acercamos al final, sean cuales sean los acontecimientos de los próximos días y meses. Tengo la impresión de que los países latinoamericanos y buena parte del mundo occidental tienen la misma actitud. Lo refleja las declaraciones recientes de algunos de los más importantes dirigentes de la izquierda socialista, incluidos importantes Jefes de Estado hasta ahora identificados con el Socialismo del Siglo XXI.

El 22 de octubre del año pasado, mediante primarias limpias y abiertas a todos los venezolanos, María Corina fue elegida para liderizar a Venezuela entera. Es insólito que algunos que no quisieron participar en ellas, asomen ahora sus aspiraciones presidenciales y traten de erosionar la figura de la actual lidereza del pueblo venezolano.

Debemos repetir lo dicho en varias ocasiones. Las próximas elecciones sin María Corina o sin Corina Yoris, señalada por ella como eventual candidata, perderían toda legitimidad. Mientras tanto, alerta máxima. La represión está a la vuelta de la esquina con el proyecto de ley sobre el “fascismo y etc” que discute la Asamblea Nacional.

oalvarezpaz@gmail.com

https://alvarezpaz.blogspot.com

Costa Rica acoge a casi 30.000 migrantes venezolanos de manera permanente, que aportan unos 40 millones de dólares anuales al fisco pero que enfrentan una serie de barreras para su integración plena, reveló este jueves un estudio publicado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

EFE

El ‘Estudio del impacto económico de la población migrante venezolana en Costa Rica’, con datos del 2022, indica que en Costa Rica viven 29.906 venezolanos, de los cuales 11.000 han logrado regularizar su estatus migratorio y 18.405 aún permanecen con un estatus irregular.

El informe estima que el impacto actual de los venezolanos asciende a 40,2 millones de dólares que aportan al fisco anualmente, monto que podría ascender a los 47,5 millones de dólares si se logran regularizar a las 18.405 personas que se encuentran con un estatus migratorio irregular.

«A raíz de los datos revelados y las estimaciones potenciales, se puede concluir que el impacto fiscal de la migración venezolana en Costa Rica es positivo. Esto implica que aunque el país está incurriendo en gastos para la gestión migratoria, el retorno de esta inversión es mayor, incluso con el panorama de retos para la integración efectiva», afirma el estudio.

Otros datos de la investigación indican que la población migrante y refugiada venezolana en Costa Rica cuenta con un alto porcentaje de personas profesionales, ya que el 73,9 % cuenta con estudios superiores, incluyendo doctorados y maestrías, y un 17,1 % con estudios técnicos superiores.

En la primera campaña presidencial electoral de Bill Clinton, su estratega James Carville diseñó tres mensajes simples, uno de los cuales ha trascendido en el tiempo y al cual se le atribuye el mayor peso en el cambio de tendencia de los votantes que favorecían inicial y abrumadoramente al presidente Bush contra el entonces gobernador de Arkansas: “The economy, stupid“.

“Es la economía, estúpido” puso en el centro del debate lo que más interesaba a los votantes estadounidenses: la economía y obvio como esta modelaba la situación de las familias americanas.

¿Qué decir de la economía venezolana?

De los países más ricos del mundo, veinte y cinco años de gobierno “chavomadurista” convirtieron al nuestro en una nación empobrecida con una economía que colapsó producto de una tormenta perfecta: el empeño de implantar un modelo de gestión político fracasado en el mundo -denominado aquí el Socialismo del Siglo XXI- y una larga lista de sanciones extranjeras gestionadas por unos pocos radicales a quienes nada les duele el sufrimiento ocasionado a nuestro pueblo.

¿Es posible la recuperación de la economía venezolana?

Sin lugar a dudas sí.

Una economía abierta; de garantías plenas y estímulos de variada naturaleza para la inversión privada nacional y extranjera; de apoyo a los emprendedores; apalancada en el crédito, moderadas las cargas tributarias; desburocratizados procesos en la administración pública, veladora de la transparencia; minimizadas las regulaciones; con un Estado en el que se cuide de la formación de recursos humanos altamente competitivos a la par que la protección de los trabajadores primero sueldos, salarios dignos -también jubilaciones y pensiones-; permitirá dar un salto hacia la prosperidad generalizadas que si es posible.

Necesario a la par un gobierno que reinserte a Venezuela en el escenario internacional, que reestablezca relaciones diplomáticas y comerciales con antiguos aliados, los Estados Unidos, la Unión Europea, nuestros vecinos del continente, preservando las existentes con aquellos que se han mantenido al lado en los últimos años, China, la India, Turquía, Rusia, los países árabes productores de petróleo.

Obligatorio el cese de la confrontación. Nada nos ha causado tanto daño como las peleas fratricidas que se extienden por décadas. Si queremos un mañana diferente es imprescindible entendernos, esforzarnos juntos, todos somos necesarios.

En los tiempos por venir, si hacemos lo correcto Venezuela puede experimentar un verdadero milagro económico. No vacilemos, que en semanas, el 28 de Julio, vamos a tener a mano la oportunidad de comenzar a forjar el país que soñamos y merecemos.

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