El 23 de julio de 2023 se celebraron las elecciones generales en España, tanto para el Congreso como para el Senado. Estas elecciones se llevaron a cabo en esta fecha porque Pedro Sánchez, el actual presidente del Gobierno español, las adelantó para frenar la caída de su partido tras la debacle socialista del “28-M”, fecha en la que hubo elecciones municipales y regionales en gran parte de España, donde la izquierda tuvo uno de sus peores resultados en la historia.
La Derecha Diario
Todas las encuestas indicaban la posibilidad de sumar una mayoría absoluta entre el centro-derecha (Partido Popular) y los conservadores de Vox. Sin embargo, el resultado no fue el esperado y la derecha se quedó a tan solo 5 escaños de lograr la mayoría absoluta.
¿Qué pasó para que la derecha no lograra una victoria que parecía asegurada? El PP, en vez de darle el golpe de gracia al PSOE, se dedicó a menospreciar y lanzar una fuerte campaña en contra de Vox. Esto dio a entender que la relación de ambos partidos era complicada, y muchos indecisos que a lo mejor quiso votar al PP o a Vox se acabó absteniendo, ya que una mala relación podía poner en riesgo la gobernabilidad del país.
Además, el PP de Feijóo dijo en reiteradas ocasiones que su socio prioritario si necesitaba los votos iba a ser el PSOE, cosa que aún pudo ahuyentar aún más los posibles votantes. Asimismo, la campaña horrorosa del PP, que ya daba por sentado que iban a ganar, y que no tenía ningún mensaje claro, sólo “echar a Sánchez de la Moncloa”, hizo que finalmente la izquierda pudiese formar gobierno, respaldándose en los partidos separatistas de Cataluña.
Desde las elecciones, y especialmente en los últimos 33 días, de manera continua, el pueblo español se manifiesta día tras día en la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). El motivo de estas manifestaciones es la amnistía que quiere aprobar el gobierno de Pedro Sánchez.
La amnistía tiene un único objetivo: que Sánchez pueda ser presidente del gobierno español, ya que no hay otra configuración de partidos que lo lleven a la reelección. Han intentado disimularlo con diferentes relatos, pero al fin y al cabo, Sánchez quiere aprobar esta amnistía porque sabe que depende de los partidos independentistas catalanes para ser presidente, no por otra razón.
De hecho, antes de las elecciones, todo cargo del PSOE negaba rotundamente que iban a aprobar la amnistía, es más, ellos decían que era un ataque flagrante contra la ley. Sin embargo, después de las elecciones, tuvieron que reconvertir el discurso para intentar vender a sus votantes y a la población que la amnistía traería paz y concordia a Cataluña y a España.
Hay que ser muy claros: la amnistía implica eliminar todo delito que hayan cometido los responsables políticos del referéndum ilegal en España y el intento de independencia del año 2017. Además, de perdonar actos vandálicos del grupo “CDR” y “Tsunami Democràtic”, dos organizaciones que han sido responsables de atacar propiedad tanto pública como privada.
Carles Puigdemont, entonces presidente de la Generalitat de Cataluña, fue el que huyó a Bruselas para salir impune. Ahora, si esta amnistía se aprueba, Puigdemont podrá volver y tendrá vía libre para poder ser candidato de nuevo a Presidente de la Generalitat e intentar hacer otro referéndum, esta vez, el objetivo sería hacer un referéndum acordado como el caso escocés o de Quebec.
La gente puede estar a favor o en contra de un referéndum, pero lo que no se puede defender es saltarse la constitución española y el aviso de todas las asociaciones de jueces que alertan sobre la peligrosidad que tiene esta ley, así como el precedente que se crea.
Es saltarse la separación de poderes y cargarse el Estado de Derecho, ya que está eliminando todo el proceso judicial hecho con anterioridad. Asimismo, en el acuerdo entre el partido de Puigdemont (JUNTS) y el PSOE, existe la afirmación de que hubo “lawfare”, es decir, la instrumentalización de la justicia con fines políticos.
Vox ha sido el único partido que ha intentado parar este golpe a la separación de poderes, algo que será realmente difícil, ya que la mayoría de los medios de comunicación mainstream están con Sánchez.
Asimismo, el Partido Popular, que teóricamente es el líder de la oposición por número de escaños, no ha apoyado en ningún momento estas concentraciones que está habiendo en Ferraz contra Sánchez. Vox, sin embargo, está intentando por todos los medios internacionalizar el conflicto.
En primer lugar, la llegada del famoso periodista estadounidense, Tucker Carlson, hizo que muchas personas de Estados Unidos se enterarán de lo que estaba sucediendo en España, haciendo eco en todos los seguidores de Carlson de Europa. En segundo lugar, ECR (grupo europeo al que pertenece Vox) ha hecho una campaña en la Unión Europea para que sepan lo que está pasando e intentar pararlo a través del organismo supranacional.
No obstante, los españoles tienen poca confianza en la ayuda del resto de Europa, y las autoridades de la UE se han desvinculado y han dicho que se trata de un asunto interno, algo que es correcto, que los burócratas no se metan en asuntos de política interna, pero demuestra una gran hipocresía, ya que sí se meten en la política interna de otros países, como es el caso de Hungría y Polonia, tan solo por tener una agenda conservadora.
Las elecciones europeas de 2024 pueden ser un gran avance para parar este golpe a la democracia, de hecho, esto no es una cosa de izquierdas o de derechas, es algo de sentido común, ningún gobernante puede atentar contra la Constitución, mentir deliberadamente sobre que no ibas a hacer y luego hacer totalmente lo contrario.
Europa necesita que los patriotas sean la primera fuerza política, algo que podría lograrse si los dos bloques de derecha, el ECR y el ID, se juntaran, además de la entrada de Fidesz, podría dejar en jaque mate al Parlamento Europeo.
Existen diferencias entre ambos bloques, e incluso algunas líneas rojas entre los partidos, pero la unión de los patriotas es la única que puede reconducir el rumbo del Viejo Continente. La derecha, los verdaderos conservadores, están comenzando a ganar en toda Europa y en el mundo, lo vimos en Italia, en Suecia, en Finlandia y ahora lo hemos visto en Los Países Bajos y Argentina.
El año que viene, puede pasar lo mismo en Rumanía con el partido AUR, en Portugal con la entrada de Chega en el gobierno y en Estados Unidos si vuelve Trump. Además, de estar atento a sitios como Alemania, donde AfD está ganando cada vez más fuerza.
Europa debe de ser una Europa libre y sin ninguna agenda impuesta, dejar de ser vasallos de Estados Unidos y rechazar serlo de Rusia o China. Europa debe tener su propia agenda, recuperar su soberanía y ser la Europa grande y fuerte que siempre fue, sin someterse a ninguna superpotencia y reconvertirse como una, pero no una Europa unificada y federal, sino una Europa fuerte de naciones soberanas y libres.