Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El pasado 18 de noviembre Thomas, un prometedor jugador de rugby francés de 16 años fue asesinado a puñaladas por varios pandilleros de origen inmigrante que, según los testigos de la pelea, habían expresado su «deseo de matar blancos» momentos antes del ataque.

La Gaceta de la Iberosfera

El asesinato de Thomas ha provocado una ola de protestas en Francia en denuncia de la inseguridad que sufre el país como consecuencia de la inmigración descontrolada, y muchos son los que ya han bautizado este movimiento de protesta como Novembre National, en referencia a la corriente española que desde hace ya 27 días se reúne cada tarde frente a la sede del Partido Socialista en la madrileña calle de Ferraz.

Los franceses están utilizando el mismo nombre y el mismo símbolo —dos letras ‘n’ unidas por la cruz— que los españoles para movilizar a los nacionales que, hartos de un Gobierno que promueve la inmigración descontrolada, sólo han encontrado en sí mismos a quienes puedan agitar la bandera de la nación y de la tradición cristiana de Europa.

Una vez creado el logo, uno de sus integrantes —la mayoría son usuarios anónimos con cuentas con muchos seguidores en Twitter— creó un crowdfunding para poder financiar la impresión de pegatinas con el logo del movimiento. En este momento, la propuesta ya ha recaudado más de 600 euros a través de Gofundme.

«La estética y el simbolismo son los realmente capaces de lograr un impacto real a gran alcance. Es por ello que nos interesa difundir el concepto del Noviembre Nacional y su simbolismo. Por ello te invito a aportar 1€. Con unas pocas personas que lo hagan, podremos imprimir centenares, si no miles de pegatinas, que serán distribuidas y pegadas por distintas ciudades de España. El plan es imprimirlas y regalarlas a partir de esta tarde en Ferraz», explica el creador de la colecta.

Además de contra la amnistía y contra Sánchez, miembros del grupo aseguran que su objetivo es defender la cristiandad. «Una de las frases más coreadas en las protestas de estos días ha sido ‘España cristiana y no musulmana’», recuerda uno de sus integrantes a este diario.

Como en España, y como en Irlanda, estos grupos rápidamente han sido catalogados por el Ejecutivo y por los medios de comunicación como «extrema derecha«. El ministro de Interior francés, Gérald Darmanin, aseguró tras las protestas que aprobará una ley que prohíba la existencia de estos grupos e incluso varias personas han sido ya detenidas por manifestarse en repulsa al asesinato de Thomas y por difundir carteles con frases como «Thomas de 16 años asesinado por bárbaros», «Thomas fue asesinado porque es blanco», «Justicia para Thomas».

La internacionalización del movimiento no sólo ha traspasado la frontera que divide España de Francia, Noviembre Nacional ya tiene réplicas en Irlanda e incluso en Polonia.

«Como polacos, también decimos ¡BASTA DE INUNDAR EUROPA CON INMIGRANTES! No nos importan las tonterías de los gobiernos demoliberales y los intereses de las grandes corporaciones. Sus ganancias resultantes de la afluencia de mano de obra barata son nuestra amenaza y la destrucción de los estados nacionales. No podemos permitir esto. El desarrollo de las grandes empresas y su ‘falta de mano de obra’ no es nuestro problema: si queréis empleados, aumentad los salarios, ¡no traigáis gente peligrosa del otro lado del mundo!», ha escrito en (antes Twitter) la Asociación Juvenil Polaca.

El movimiento, que tiene en contra a buena parte de la clase política que se ha posicionado a favor de políticas de fronteras abiertas aun cuando estas suponen la pérdida de seguridad para los nacionales, sí ha encontrado respaldo en algunos partidos, líderes políticos o figuras públicas.

En España, VOX es la única formación parlamentaria que ha respaldado las protestas frente a Ferraz, que también han sido apoyadas por otras formaciones que no están dentro del Congreso de los Diputados. El presidente del partido, Santiago Abascal, y otros integrantes de VOX han acudido varios días a las movilizaciones e incluso le han dado difusión internacional con la presencia del periodista más influyente de Estados Unidos, Tucker Carlson, que dedicó uno de sus programas a explicar al resto del mundo lo que está ocurriendo en España después de asistir a una de las movilizaciones.

Por su parte, el luchador de la UFC Connor Mcgregor se ha convertido en el principal defensor de los manifestantes irlandeses, lo que ha provocado que la Policía irlandesa abra una investigación en su contra por «discurso de odio en internet».

Y en Francia es Marion Marechal, cabeza de lista de Reconquista, quien se ha puesto del lado de los manifestantes. «Condenaré las manifestaciones de la gigaderecha (como se les califica en medios franceses) el día en que: ya no haya justicia de dos niveles en beneficio de la escoria, el día en que Darmanin destine tantos recursos como sea posible a zonas sin ley, el día en que el racismo contra los blancos sea castigado, y el día en que ya no tenga miedo por mis hijos«, ha asegurado en RTL.

Por su parte, el abogado y presidente del Centro de Reflexión sobre la Seguridad Interior, Thibault de Montbrial, ha enviado una carta abierta al presidente, Emmanuel Macron, en denuncia de la situación. «Ya no hay estaciones para Francia: sólo conoce el invierno de la delincuencia, el invierno de la inmigración, el invierno del islamismo. Los tiroteos mortales, los asesinatos o los intentos de asesinato nunca han sido tan altos desde que se recopilaron estas cifras», ha explicado en esa misiva. Montbrial propone además «abandonar temporalmente» Schengen y recuperar el control de las fronteras, suspender los convenios con instituciones supranacionales «que limiten» a Francia en temas soberanos, y establecer una «política de autoridad» con los países de emigración, «en particular Argelia», así como endurecer «significativamente» las normas de acceso a la nacionalidad.

A menos de dos semanas para la asunción del nuevo Gobierno de Argentina, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, sufrió este martes un nuevo revés judicial. La Cámara Federal de Buenos Aires, un tribunal de segunda instancia, ordenó reabrir la investigación contra Kirchner en la conocida como ‘Ruta del dinero K’, iniciada diez años atrás. Esta causa, centrada en maniobras de lavado de dinero por las que el empresario Lázaro Báez fue condenado en 2021 a doce años de cárcel, había sido cerrada en junio por falta de acusadores. La Cámara decidió revocar el sobreseimiento dictado entonces por el juez Sebastián Casanello, cuando rechazó como querellante a la asociación civil Bases Republicanas, una ONG cercana al macrismo.

El País

La orden de reabrir la investigación fue una decisión dividida. El juez Eduardo Farah votó en minoría por considerar que la ONG no era “una parte habilitada legal y constitucionalmente para querellar penalmente en la causa” y por tanto no podía hacerse lugar a su petición. Los jueces Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi, en cambio, consideraron que sí era pertinente. “Los argumentos expuestos por los querellantes en el recurso resultan suficientes como para advertir la necesidad de despejar por completo la incertidumbre que presenta conocer la verdad de los hechos y la participación de la imputada en esta causa”, manifestó el juez Llorens en el fallo.

Bases Republicanas decidió presentarse como querellante ante la Justicia después de que la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Fisco argentino (Afip) desistiesen de la acusación contra Kirchner. Los organismos estatales se retiraron tras un dictamen adverso de la Fiscalía en el que señalaba que la relación entre Kirchner y Báez no era suficiente para probar la participación de la dirigente en las operaciones de lavado de activos investigadas. El juez Casanello rechazó esta ONG como querellante, pero la Cámara la aprobó.

La causa comenzó en 2013 y gran parte de la investigación ya se debatió en juicio. En 2021, la Justicia encontró culpable a Báez de blanquear activos por 60 millones de dólares entre 2010 y 2013, cuando su nombre figuraba entre los contratistas del Estado preferidos por el kirchnerismo. Báez era entonces dueño de Austral Construcción, una empresa con sede en Santa Cruz, la provincia que fue bastión político del kirchnerismo, que lo convirtió en millonario gracias a jugosos contratos estatales. Un tribunal superior confirmó la culpabilidad de Báez pero rebajó la pena a diez años. La Justicia condenó también por esta causa a los hijos de Báez, al arrepentido Leo Fariña y a un grupo de financistas.

La investigación contra Kirchner por su supuesta vinculación a esas maniobras de lavado, en cambio, nunca prosperó. “No tuve que ver con estas maniobras, ni directa ni indirectamente”, se defendió la expresidenta argentina (2007-2015) cuando fue citada a declarar. En su dictamen, la Fiscalía destacó que era innegable que Kirchner y Báez tenían una “estrecha y directa relación personal”, pero consideró que eso no alcanzaba para mantener la acusación contra ella. Ahora, la investigación contra Kirchner deberá volver a empezar.

Los nuevos aires políticos que soplan en Argentina han llegado a la Justicia, que suele acomodarse a ellos con rapidez. En el ocaso de su poder, Kirchner ha visto cómo se reabrían otras causas contra ella en los últimos meses. En septiembre, la Cámara Federal de Casación Penal, el último tribunal antes de la Corte Suprema, resolvió revocar el sobreseimiento de la expresidenta (2007-2015) en dos causas. En la primera se investiga el supuesto lavado de activos y asociación ilícita a través de una inmobiliaria familiar y de la empresa administradora de sus hoteles en la Patagonia, archivada en noviembre de 2021; y en la segunda, está acusada de encubrir a los iraníes acusados de ser los autores ideológicos del atentado contra la mutual israelita en Buenos Aires (AMIA), que dejó 84 muertos en 1994. Un tribunal oral había cerrado esta causa en octubre de 2021 por no hallar un delito.

El expresidente Mauricio Macri, por el contrario, se vio favorecido por la Justicia. Este jueves, un tribunal de segunda instancia confirmó su sobreseimiento en la causa que lo investigaba por el supuesto espionaje a familiares de las víctimas del submarino ARA San Juan. Además, la Justicia ordenó suspender las elecciones en Boca Juniors, el club de fútbol que catapultó a Macri a la política y al que ahora aspira a volver en calidad de vicepresidente. Kirchner usó esos fallos para acusar al expresidente, hoy aliado con el mandatario electo Javier Milei, de manipular la Justicia a su favor. “Pensar que en Argentina todavía hay quienes hablan de la independencia del Poder Judicial y no se les cae la cara. ¡Mamita!”, tuiteó la vicepresidenta.

Postales de una mañana argentina: Macri confirmó su impunidad en la causa por la muerte de los 44 tripulantes del ARA San Juan, revocó mi sobreseimiento en la causa del “dinero K” y, como parece que no gana, consiguió que el poder judicial suspenda las elecciones en Boca a cinco…— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) November 28, 2023

A partir del próximo 10 de diciembre, Cristina Fernández de Kirchner, de 70 años, no ocupará ningún cargo público ni dispondrá de la inmunidad de la que gozaba hasta ahora como vicepresidenta. Sin embargo, ninguna de las causas abiertas contra ella está firme. La más avanzada es la conocida como Vialidad, en la que hace un año fue condenada a seis años de cárcel por fraude al Estado. En el fallo, que ya ha sido apelado, el tribunal sostuvo haber encontrado certezas de “una extraordinaria maniobra fraudulenta que perjudicó los intereses pecuniarios de la administración pública nacional”. Según el fiscal Diego Luciani, el total defraudado a las arcas estatales ascendió a 1.000 millones de dólares a través de irregularidades en la adjudicación de 51 obras viales en la provincia de Santa Cruz.

La otra gran causa contra la expresidenta es la conocida como Cuadernos de la corrupción, basada en los cuadernos de Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta, quien fue funcionario del Ministerio de Planificación Federal durante el kirchnerismo. La expresidenta está procesada como presunta jefa de una asociación ilícita. Aun si decide mantenerse alejada de la vida política de Argentina, el frente judicial augura que los focos seguirán puestos en Kirchner en los próximos años.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha confirmado este miércoles que asistirá como invitado el próximo 10 de diciembre a la toma de posesión del recién electo presidente de Argentina, Javier Milei, en la ciudad de Buenos Aires.

La Gaceta de la Iberosfera

Fue el propio Milei quien invitó al líder de VOX a asistir a la ceremonia, una cita a la que todavía no se sabe quién acudirá en representación del Gobierno de Pedro Sánchez.

Abascal felicitó el pasado 19 de octubre a Milei por su arrolladora victoria (con más del 55% de los votos) frente al kirchnerista Sergio Massa. «Hoy se abre un camino de futuro y esperanza para los argentinos y para toda Iberoamérica que celebramos en España con especial alegría. ¡Viva España, viva Argentina, vivan libres de socialismo y soberanas!«, manifestó el líder de VOX.

VOX ha informado de que con esta visita a Argentina, Abascal continúa con una agenda internacional que en las últimas semanas le ha llevado a Estrasburgo, donde denunció el golpe del PSOE, y a Roma, donde se reunió con la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni.

Los comerciantes en Venezuela están “preocupados” por la caída del consumo en 2023, mientras el presidente Nicolás Maduro destaca crecimiento económico y signos de recuperación de la actividad comercial.

Por: Nicole Kolster – La Voz de América

Vanesa Salazar, de 33 años, no ha vendido nada en todo el día. Es domingo por la tarde y por un concurrido bulevar de Caracas pasa mucha gente, pero nadie se detiene. Ha sido un 2023 “muy duro” y “fuerte”, que espera que repunte un poco en las dos semanas previas a la Navidad.

Salazar es comerciante informal, lo que en Venezuela se conoce como buhonera. En una mesa junto a una rejilla tiene exhibida ropa de mujer. “Pijamas 2×5”, se lee en un cartel escrito a mano.

“No he vendido ni una sola pieza en todo el día”, dice a la Voz de América, esta mujer que es técnico dental, pero no ejerce.

“Es como una montaña rusa, las ventas. Hay días buenos, hay días que son muy buenos, hay días muy malos, hay días regulares”, describe.

Su puesto se pierde de vista en el kilómetro y medio de este corredor peatonal de la capital venezolana, que concentra un tercio de la economía del país.

“Tengo tiempo que no sé lo que es llegar ni a 50 dólares” en ventas, reprocha Salazar, que tiene un año dedicada a la buhonería, tras regresar a Venezuela de Colombia, uno de varios países donde vivió.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a La Voz de América

El coordinador general de Cecodap, Carlos Trapani, pidió investigar la presencia de militares y de presos al colegio San Agustín del municipio Sucre, en el estado Miranda.

Radio Fe y Alegría

“Los centros educativos no son ni pueden ser espacios para realizar operativos policiales ni militares”, denunció Trapani.

Insistió en que lo ocurrido en el Colegio es “un grave precedente”.

Por otro lado, dijo que las escuelas no pueden usarse “para el registro o permanencia de personas que se encuentren bajo investigación y custodia policial o militar”.

Cecodap pide investigar y sancionar a los responsables

Sobre los hecho, dijo que “es indispensable que el Ministerio Público inicie una investigación a los fines de identificar responsabilidades y aplicar las sanciones”.

“Este grave hecho por sus características y personas involucradas sin lugar a dudas amenaza la integridad y seguridad de la comunidad educativa, especialmente de los estudiantes”, remarcó.

¿Qué pasó en el Colegio San Agustín?

El pasado martes 28 de noviembre se conocieron fotografías de la toma del Colegio San Agustín de El Marqués, del estado Miranda.

En este contexto, vecinos y representantes del colegio denunciaron que funcionarios militares llevaron a un grupo de privados de libertad del centro de reclusión Zona 7.

La acción se habría hecho para ordenar a lo presos y luego devolverlos al recinto carcelario ubicado en Boleíta.

Se espera que representantes de la Defensoría del Pueblo o del Ministerio Público se pronuncien en las próximas horas.

En Beijing han llegado a la conclusión de que Estados Unidos hará cualquier cosa para mantener a China a raya. En Washington insisten en que China está tramando suplantar a Estados Unidos como primera potencia mundial. Para un análisis aleccionador de este creciente antagonismo -y un plan para evitar que provoque una guerra entre superpotencias- visite el piso 33 de un edificio Art Decó en el centro de Manhattan, el despacho de Henry Kissinger.

Por: The Economist – Vía Infobae

El 27 de mayo Kissinger cumplirá 100 años. Nadie vivo tiene más experiencia en asuntos internacionales, primero como estudioso de la diplomacia del siglo XIX, más tarde como asesor de seguridad nacional y secretario de Estado de Estados Unidos, y durante los últimos 46 años como asesor y emisario de monarcas, presidentes y primeros ministros. Kissinger está preocupado. “Ambas partes se han convencido de que la otra representa un peligro estratégico”, afirma. “Vamos camino de una confrontación entre grandes potencias”.

A finales de abril, The Economist habló con Kissinger durante más de ocho horas sobre cómo evitar que la contienda entre China y Estados Unidos desembocara en una guerra. Actualmente está encorvado y camina con dificultad, pero su mente es aguda como una aguja. Mientras contempla sus dos próximos libros, sobre inteligencia artificial (IA) y la naturaleza de las alianzas, sigue más interesado en mirar hacia delante que en rememorar el pasado.

Kissinger está alarmado por la creciente competencia entre China y Estados Unidos por la preeminencia tecnológica y económica. Incluso mientras Rusia cae en la órbita de China y la guerra ensombrece el flanco oriental de Europa, teme que la IA esté a punto de sobrealimentar la rivalidad sino-estadounidense. En todo el mundo, el equilibrio de poder y la base tecnológica de la guerra están cambiando tan rápidamente y de tantas maneras que los países carecen de un principio establecido sobre el que puedan establecer el orden. Si no encuentran ninguno, pueden recurrir a la fuerza. “Estamos en la clásica situación anterior a la primera guerra mundial”, dice, “en la que ninguna de las partes tiene mucho margen de concesión política y en la que cualquier alteración del equilibrio puede tener consecuencias catastróficas”.

Estudiar la guerra un poco más

El Sr. Kissinger es vilipendiado por muchos como belicista por su participación en la guerra de Vietnam, pero considera que el objetivo de su vida es evitar el conflicto entre las grandes potencias. Tras ser testigo de la carnicería causada por la Alemania nazi y sufrir el asesinato de 13 parientes cercanos en el Holocausto, se convenció de que la única forma de evitar un conflicto ruinoso es una diplomacia obstinada, idealmente fortificada por valores compartidos. “Este es el problema que hay que resolver”, afirma. “Y creo que me he pasado la vida intentando resolverlo”. En su opinión, el destino de la humanidad depende de que Estados Unidos y China puedan llevarse bien. Cree que el rápido progreso de IA, en particular, les deja sólo entre cinco y diez años para encontrar un camino.

Kissinger da algunos consejos iniciales a los aspirantes a líderes: “Identifica dónde estás. Sin piedad”. Con ese espíritu, el punto de partida para evitar la guerra es analizar la creciente inquietud de China. A pesar de su reputación de conciliador con el gobierno de Beijing, reconoce que muchos pensadores chinos creen que Estados Unidos está en declive y que, “por tanto, como resultado de una evolución histórica, acabarán suplantándonos”.

Cree que a los dirigentes chinos les molesta que los responsables políticos occidentales hablen de un orden mundial basado en normas, cuando lo que realmente quieren decir es las normas y el orden de Estados Unidos. Los dirigentes chinos se sienten insultados por lo que consideran un trato condescendiente ofrecido por Occidente, de conceder privilegios a China si se comporta (seguramente piensan que los privilegios deberían ser suyos por derecho, como potencia emergente). De hecho, algunos en China sospechan que Estados Unidos nunca la tratará como a un igual y que es una tontería imaginar que podría hacerlo.

Sin embargo, Kissinger también advierte del peligro de malinterpretar las ambiciones de China. En Washington, “dicen que China quiere dominar el mundo… La respuesta es que [en China] quieren ser poderosos”, afirma. “No se dirigen a la dominación mundial en un sentido hitleriano”, afirma. “No es así como piensan ni han pensado nunca en el orden mundial”.

En la Alemania nazi, la guerra era inevitable porque Adolf Hitler la necesitaba, afirma Kissinger, pero China es diferente. Ha conocido a muchos líderes chinos, empezando por Mao Zedong. No dudó de su compromiso ideológico, pero éste siempre ha estado unido a un agudo sentido de los intereses y capacidades de su país.

Kissinger considera que el sistema chino es más confuciano que marxista. Eso enseña a los dirigentes chinos a alcanzar la máxima fuerza de la que su país es capaz y a tratar de ser respetados por sus logros. Los dirigentes chinos quieren ser reconocidos como los jueces definitivos del sistema internacional para sus propios intereses. “Si lograran una superioridad realmente utilizable, ¿la llevarían hasta el punto de imponer la cultura china?”, se pregunta. “No lo sé. Mi instinto es No…[Pero] creo que está en nuestra capacidad evitar que se produzca esa situación mediante una combinación de diplomacia y fuerza.”

Una respuesta natural de Estados Unidos al desafío de la ambición china es sondearla, como forma de identificar cómo mantener el equilibrio entre ambas potencias. Otra es establecer un diálogo permanente entre China y Estados Unidos. China “está intentando desempeñar un papel global. Tenemos que evaluar en cada momento si las concepciones de un papel estratégico son compatibles”. Si no lo son, entonces surgirá la cuestión de la fuerza. “¿Es posible que China y Estados Unidos coexistan sin la amenaza de una guerra total entre ellos? Yo pensaba y sigo pensando que [sí]”. Pero reconoce que el éxito no está garantizado. “Puede fracasar”, afirma. “Y, por tanto, tenemos que ser militarmente lo bastante fuertes para soportar el fracaso”.

La prueba urgente es cómo se comportan China y Estados Unidos respecto a Taiwán. Kissinger recuerda cómo, en la primera visita de Richard Nixon a China en 1972, sólo Mao tenía autoridad para negociar sobre la isla. “Cada vez que Nixon planteaba un tema concreto, Mao decía: ‘Yo soy filósofo. No me ocupo de estos temas. Deja que Zhou [Enlai] y Kissinger lo discutan’… Pero cuando se trataba de Taiwán, era muy explícito. Dijo: ‘Son un puñado de contrarrevolucionarios. No los necesitamos ahora. Podemos esperar 100 años. Algún día los pediremos. Pero falta mucho’”.

El Sr. Kissinger cree que el entendimiento forjado entre Nixon y Mao fue anulado después de sólo 50 de esos 100 años por Donald Trump. Quería inflar su imagen de dureza arrancando concesiones a China en materia de comercio. En política, la administración Biden ha seguido el ejemplo de Trump, pero con una retórica liberal.

Kissinger no habría elegido este camino con respecto a Taiwán, porque una guerra al estilo ucraniano destruiría la isla y devastaría la economía mundial. La guerra también podría hacer retroceder a China internamente, y el mayor temor de sus líderes sigue siendo la agitación interna.

El miedo a la guerra crea motivos para la esperanza. El problema es que ninguna de las partes tiene mucho margen para hacer concesiones. Todos los líderes chinos han afirmado la conexión de su país con Taiwán. Al mismo tiempo, sin embargo, “tal y como han evolucionado las cosas ahora, no es una cuestión sencilla para Estados Unidos abandonar Taiwán sin socavar su posición en otros lugares”.

Para salir de este callejón sin salida, Kissinger se basa en su experiencia en el cargo. Empezaría por rebajar la temperatura, y luego, gradualmente, construiría confianza y una relación de trabajo. En lugar de enumerar todos sus agravios, el presidente estadounidense diría a su homólogo chino: “Señor Presidente, los dos mayores peligros para la paz en estos momentos somos nosotros dos. En el sentido de que tenemos la capacidad de destruir a la humanidad”. China y Estados Unidos, sin anunciar nada formalmente, se propondrían practicar la moderación.

A Kissinger, que nunca ha sido partidario de las burocracias políticas, le gustaría ver a un pequeño grupo de asesores, con fácil acceso entre sí, trabajando juntos tácitamente. Ninguna de las partes cambiaría fundamentalmente su posición respecto a Taiwán, pero Estados Unidos tendría cuidado con el despliegue de sus fuerzas e intentaría no alimentar la sospecha de que apoya la independencia de la isla.

El segundo consejo de Kissinger a los aspirantes a líderes es: “Definir objetivos que puedan alistar a la gente. Encontrar medios, medios descriptibles, de alcanzar esos objetivos”. Taiwán sería sólo la primera de varias áreas en las que las superpotencias podrían encontrar un terreno común y así fomentar la estabilidad mundial.

En un reciente discurso, Janet Yellen, Secretaria del Tesoro estadounidense, sugirió que entre ellas se incluyeran el cambio climático y la economía. Kissinger se muestra escéptico sobre ambas cuestiones. Aunque está “totalmente a favor” de la acción sobre el clima, duda que pueda hacer mucho para crear confianza o ayudar a establecer un equilibrio entre las dos superpotencias. En cuanto a la economía, el peligro es que la agenda comercial sea secuestrada por los halcones que no están dispuestos a dar a China ningún margen de desarrollo.

Esa actitud de todo o nada es una amenaza para la búsqueda más amplia de la distensión. Si Estados Unidos quiere encontrar una forma de convivir con China, no debería buscar un cambio de régimen. El Sr. Kissinger recurre a un tema presente en su pensamiento desde el principio. “En toda diplomacia de la estabilidad tiene que haber algún elemento del mundo del siglo XIX”, afirma. “Y el mundo del siglo XIX se basaba en la proposición de que la existencia de los estados que lo disputaban no estaba en cuestión”.

Algunos estadounidenses creen que una China derrotada se volvería democrática y pacífica. Sin embargo, por mucho que Kissinger prefiriera que China se convirtiera en una democracia, no ve precedentes de ese resultado. Lo más probable es que un colapso del régimen comunista condujera a una guerra civil que se endureciera hasta convertirse en un conflicto ideológico y no hiciera sino aumentar la inestabilidad mundial. “No nos interesa llevar a China a la disolución”, afirma.

En lugar de atrincherarse, Estados Unidos tendrá que reconocer que China tiene intereses. Un buen ejemplo es Ucrania.

El presidente chino, Xi Jinping, se ha puesto en contacto recientemente con Volodymyr Zelensky, su homólogo ucraniano, por primera vez desde que Rusia invadió Ucrania en febrero del año pasado. Muchos observadores han tachado la llamada de Xi de gesto vacío destinado a aplacar a los europeos, que se quejan de que China está demasiado cerca de Rusia. Por el contrario, Kissinger lo ve como una declaración de intenciones seria que complicará la diplomacia en torno a la guerra, pero que también puede crear precisamente el tipo de oportunidad para construir la confianza mutua de las superpotencias.

Kissinger comienza su análisis condenando al presidente ruso, Vladimir Putin. “Al final, Putin cometió un error de juicio catastrófico”, afirma. Pero Occidente no está libre de culpa. “Creo que la decisión de… dejar abierta la adhesión de Ucrania a la OTAN fue muy equivocada”. Fue desestabilizador, porque la promesa de protección de la OTAN sin un plan para llevarla a cabo dejaba a Ucrania mal defendida, al tiempo que garantizaba la ira no sólo de Putin, sino también de muchos de sus compatriotas.

La tarea ahora es poner fin a la guerra, sin preparar el terreno para la siguiente ronda de conflictos. Kissinger dice que quiere que Rusia ceda la mayor parte posible del territorio que conquistó en 2014, pero la realidad es que en cualquier alto el fuego es probable que Rusia conserve Sebastopol (la ciudad más grande de Crimea y la principal base naval rusa en el Mar Negro), como mínimo. Un acuerdo de este tipo, en el que Rusia pierde algunas conquistas pero conserva otras, podría dejar tanto a una Rusia insatisfecha como a una Ucrania insatisfecha.

En su opinión, es una receta para futuros enfrentamientos. “Lo que dicen ahora los europeos es, en mi opinión, peligrosísimo”, afirma. “Porque los europeos están diciendo: ‘No los queremos en la OTAN, porque son demasiado arriesgados. Y por lo tanto, les armaremos hasta los dientes y les daremos las armas más avanzadas’”. Su conclusión es tajante: “Ahora hemos armado a Ucrania hasta el punto de que será el país mejor armado y con los dirigentes menos experimentados estratégicamente de Europa”.

Para establecer una paz duradera en Europa es necesario que Occidente dé dos saltos de imaginación. El primero es que Ucrania se una a la OTAN, como medio de contenerla, además de protegerla. El segundo es que Europa diseñe un acercamiento a Rusia, como forma de crear una frontera oriental estable.

Es comprensible que muchos países occidentales se opongan a uno u otro de estos objetivos. Con China implicada, como aliada de Rusia y oponente de la OTAN, la tarea será aún más difícil. China tiene un interés primordial en que Rusia salga intacta de la guerra de Ucrania. Xi no sólo tiene una asociación “sin límites” con Putin que cumplir, sino que un colapso de Moscú supondría un problema para China, ya que crearía un vacío de poder en Asia Central que correría el riesgo de llenarse con una “guerra civil de tipo sirio”.

Tras la llamada de Xi a Zelensky, Kissinger cree que China podría estar posicionándose para mediar entre Rusia y Ucrania. Como uno de los arquitectos de la política que enfrentó a Estados Unidos y China con la Unión Soviética, duda de que China y Rusia puedan trabajar bien juntas. Es cierto que comparten el recelo hacia Estados Unidos, pero también cree que desconfían instintivamente el uno del otro. “Nunca he conocido a un dirigente ruso que haya hablado bien de China”, afirma. “Y yo nunca he conocido a un líder chino que dijera algo bueno de Rusia”. No son aliados naturales.

Los chinos han entrado en la diplomacia sobre Ucrania como expresión de su interés nacional, afirma Kissinger. Aunque se niegan a tolerar la destrucción de Rusia, reconocen que Ucrania debe seguir siendo un país independiente y han advertido contra el uso de armas nucleares. Puede que incluso acepten el deseo de Ucrania de unirse a la OTAN. “China hace esto, en parte, porque no quiere entrar en conflicto con Estados Unidos”, afirma. “Están creando su propio orden mundial, en la medida en que pueden”.

El segundo ámbito en el que China y Estados Unidos tienen que hablar es la IA. “Estamos en los inicios de una capacidad en la que las máquinas podrían imponer la peste global u otras pandemias”, dice, “no sólo nucleares, sino de cualquier campo de destrucción humana”.

Reconoce que ni siquiera los expertos en Inteligencia Artificial saben cuáles serán sus capacidades (a juzgar por nuestras conversaciones, transcribir un acento alemán marcado y grave está todavía fuera de su alcance). Pero Kissinger cree que la inteligencia artificial se convertirá en un factor clave de la seguridad dentro de cinco años. Compara su potencial perturbador con la invención de la imprenta, que difundió ideas que contribuyeron a provocar las devastadoras guerras de los siglos XVI y XVII.

“Vivimos en un mundo de una destructividad sin precedentes”, advierte Kissinger. A pesar de la doctrina de que debe haber un humano en el bucle, pueden crearse armas automáticas e imparables. “Si nos fijamos en la historia militar, podemos decir que nunca ha sido posible destruir a todos tus adversarios, debido a las limitaciones geográficas y de precisión. [Ahora] no hay limitaciones. Todo adversario es vulnerable al 100%”.

La IA no puede abolirse. Por tanto, China y Estados Unidos tendrán que aprovechar su poder militar hasta cierto punto, como elemento disuasorio. Pero también pueden limitar la amenaza que representa, del mismo modo que las conversaciones sobre el control de armamentos limitaron la amenaza de las armas nucleares. “Creo que tenemos que empezar a intercambiar sobre el impacto de la tecnología en los demás”, afirma. “Tenemos que dar pasos de bebé hacia el control de armas, en los que cada parte presente a la otra material controlable sobre capacidades”. De hecho, cree que las propias negociaciones podrían ayudar a crear la confianza mutua que permita a las superpotencias practicar la moderación. El secreto está en unos líderes lo bastante fuertes y sabios como para comprender que no hay que llevar el ai al límite. “Y si luego confías enteramente en lo que puedes conseguir mediante el poder, es probable que destruyas el mundo”.

El tercer consejo de Kissinger para los aspirantes a líderes es “vincular todo esto a sus objetivos internos, sean cuales sean”. Para Estados Unidos, eso implica aprender a ser más pragmático, centrarse en las cualidades del liderazgo y, sobre todo, renovar la cultura política del país.

El modelo de pensamiento pragmático de Kissinger es India. Recuerda un acto en el que un antiguo administrador indio de alto nivel explicó que la política exterior debería basarse en alianzas no permanentes adaptadas a los problemas, en lugar de atar a un país a grandes estructuras multilaterales.

Este enfoque transaccional no es natural en Estados Unidos. El tema que recorre la épica historia de las relaciones internacionales del Sr. Kissinger, “Diplomacy”, es que Estados Unidos insiste en describir todas sus principales intervenciones exteriores como expresiones de su destino manifiesto de rehacer el mundo a su propia imagen como sociedad libre, democrática y capitalista.

El problema para Kissinger es el corolario, que consiste en que los principios morales anulan con demasiada frecuencia los intereses, incluso cuando no producen cambios deseables. Reconoce que los derechos humanos son importantes, pero no está de acuerdo con situarlos en el centro de su política. La diferencia está entre imponerlos o decir que afectarán a las relaciones, pero la decisión es suya.

“Intentamos [imponerlos] en Sudán”, señala. “Mira Sudán ahora”. De hecho, la insistencia visceral en hacer lo correcto puede convertirse en una excusa para no pensar en las consecuencias de la política, afirma. Según Kissinger, las personas que quieren utilizar el poder para cambiar el mundo suelen ser idealistas, aunque los realistas suelen estar más dispuestos a utilizar la fuerza.

India es un contrapeso esencial al creciente poder de China. Pero también tiene un historial cada vez peor de intolerancia religiosa, parcialidad judicial y una prensa amordazada. Una de las implicaciones -aunque Kissinger no lo comentó directamente- es que India será, por tanto, una prueba de si Estados Unidos puede ser pragmático. Japón será otra. Las relaciones serán tensas si, como predice Kissinger, Japón toma medidas para conseguir armas nucleares en un plazo de cinco años. Con un ojo puesto en las maniobras diplomáticas que más o menos mantuvieron la paz en el siglo XIX, espera que Gran Bretaña y Francia ayuden a Estados Unidos a pensar estratégicamente sobre el equilibrio de poder en Asia.

Se buscan grandes zapateros

El liderazgo también es importante. Kissinger cree desde hace tiempo en el poder de los individuos. Franklin D. Roosevelt fue lo bastante previsor como para preparar a unos Estados Unidos aislacionistas para lo que él consideraba una guerra inevitable contra las potencias del Eje. Charles de Gaulle hizo que Francia creyera en el futuro. John F. Kennedy inspiró a una generación. Otto von Bismarck dirigió la unificación alemana y gobernó con destreza y moderación, pero su país sucumbió a la fiebre de la guerra tras su derrocamiento.

Kissinger reconoce que las noticias 24 horas y las redes sociales dificultan su estilo de diplomacia. “No creo que un presidente de hoy pudiera enviar un emisario con los poderes que yo tenía”, afirma. Pero argumenta que agonizar sobre si un camino a seguir es siquiera posible sería un error. “Si nos fijamos en los líderes a los que he respetado, no se hicieron esa pregunta. Se preguntaban: ‘¿Es necesario?”.

Recuerda el ejemplo de Winston Lord, miembro de su equipo en la administración Nixon. “Cuando intervenimos en Camboya, quiso dimitir. Y yo le dije: ‘Puedes renunciar y marchar por aquí llevando una pancarta. O puedes ayudarnos a resolver la guerra de Vietnam’. Y decidió quedarse… Lo que necesitamos es gente que tome esa decisión: que viva en esta época y quiera hacer algo al respecto, aparte de compadecerse de sí misma”.

El liderazgo refleja la cultura política de un país. A Kissinger, como a muchos republicanos, le preocupa que la educación estadounidense se centre en los momentos más oscuros del país. “Para tener una visión estratégica necesitas tener fe en tu país”, afirma. Se ha perdido la percepción compartida de la valía de Estados Unidos.

También se queja de que los medios de comunicación carecen de sentido de la proporción y del juicio. Cuando él estaba en el cargo, la prensa era hostil, pero él seguía dialogando con ellos. “Me volvían loco”, dice. “Pero eso formaba parte del juego… no eran injustos”. Hoy, en cambio, dice que los medios no tienen ningún incentivo para ser reflexivos. “Mi tema es la necesidad de equilibrio y moderación. Institucionalizar eso. Ese es el objetivo”.

Lo peor de todo, sin embargo, es la propia política. Cuando Kissinger vino a Washington, los políticos de los dos partidos cenaban juntos habitualmente. Se llevaba bien con George McGovern, candidato demócrata a la presidencia. Para un asesor de seguridad nacional del otro bando eso sería improbable hoy en día, cree. Gerald Ford, que asumió el cargo tras la dimisión de Nixon, era el tipo de persona en la que sus oponentes podían confiar para actuar decentemente. Hoy, cualquier medio se considera aceptable.

“Creo que Trump y ahora Biden han llevado [la animosidad] al límite”, afirma Kissinger. Teme que una situación como la del Watergate pueda desembocar en violencia y que Estados Unidos carezca de liderazgo. “No creo que Biden pueda servir de inspiración y… espero que los republicanos puedan presentar a alguien mejor”, afirma. “No es un gran momento histórico”, lamenta, “pero la alternativa es la abdicación total”.

Estados Unidos necesita desesperadamente un pensamiento estratégico a largo plazo, opina. “Ése es nuestro gran reto, que debemos resolver. Si no lo hacemos, las predicciones de fracaso se demostrarán ciertas”.

Si el tiempo apremia y falta liderazgo, ¿dónde quedan las perspectivas de que China y Estados Unidos encuentren una forma de convivir en paz?

“Todos tenemos que admitir que estamos en un mundo nuevo”, afirma Kissinger, “pues cualquier cosa que hagamos puede salir mal. Y no hay un rumbo garantizado”. Aún así, dice sentir esperanza. “Mire, mi vida ha sido difícil, pero eso da pie al optimismo. Y la dificultad también es un reto. No debería ser siempre un obstáculo”.

Subraya que la humanidad ha dado pasos de gigante. Es cierto que ese progreso se ha producido a menudo tras terribles conflictos -después de la Guerra de los Treinta Años, las guerras napoleónicas y la segunda guerra mundial, por ejemplo-, pero la rivalidad entre China y Estados Unidos podría ser diferente. La historia sugiere que, cuando dos potencias de este tipo se enfrentan, el resultado normal es un conflicto militar. “Pero ésta no es una circunstancia normal”, argumenta Kissinger, “debido a la destrucción mutua asegurada y a la inteligencia artificial”.

“Creo que es posible crear un orden mundial sobre la base de reglas a las que podrían unirse Europa, China e India, y eso ya es una buena porción de la humanidad. Así que si nos fijamos en lo práctico, puede acabar bien o al menos puede acabar sin catástrofes y podemos progresar”.

Esa es la tarea de los líderes de las superpotencias actuales. “Immanuel Kant dijo que la paz llegaría o a través del entendimiento humano o a través de una catástrofe”, explica Kissinger. “Pensaba que se produciría a través de la razón, pero no podía garantizarlo. Eso es más o menos lo que yo pienso”.

Así pues, los líderes mundiales tienen una gran responsabilidad. Necesitan realismo para afrontar los peligros que se avecinan, visión para ver que la solución está en lograr un equilibrio entre las fuerzas de sus países y moderación para abstenerse de utilizar al máximo sus poderes ofensivos. “Se trata de un reto sin precedentes y de una gran oportunidad”, afirma Kissinger.

El futuro de la humanidad depende de que lo hagamos bien. Bien entrada la cuarta hora de la conversación del día, y a pocas semanas de la celebración de su cumpleaños, Kissinger añade con su brillo característico: “No estaré para verlo de ninguna de las maneras”.

El exsecretario de Estado estadounidense Henry Kissinger falleció este miércoles a los 100 años de edad en su hogar en Connecticut, informaron los medios de Estados Unidos.

EFE

Su empresa de consultoría confirmó el fallecimiento, aunque no ofreció detalles sobre la causa de la muerte.

El legendario y controvertido diplomático se había mantenido activo hasta el final, a pesar de su avanzada edad. El pasado julio visitó China, ya cumplidos los 100 años, para reunirse con el mandatario del país, Xi Jinping, y funcionarios de alto rango.

También ha sido frecuente ver sus opiniones en los medios sobre asuntos de actualidad como la guerra en Ucrania o los riesgos de la inteligencia artificial.

Kissinger nació el 27 de mayo de 1923 en Fürth (Alemania) en el seno de una familia judía que llegó a Nueva York huyendo del nazismo cuando todavía era un adolescente.

Recibió el premio Nobel de la Paz junto a su homólogo vietnamita Le Duc Thuo por sus negociaciones secretas para acabar con la guerra de Vietnam, y normalizó las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y China durante la presidencia de Richard Nixon (1969-1974).

Sin embargo, también se le recordará por su respaldo a dictaduras como las de Argentina entre 1976 y 1983 y los últimos años del régimen de Francisco Franco en España (terminado con la muerte del líder en 1975), su papel en la Operación Cóndor para reprimir a opositores latinoamericanos de izquierda o su apoyo al golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile en 1973.

Es, hasta el momento, la única persona en la historia de Estados Unidos que ha ocupado a la vez los cargos de secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional.

Seamos honestos, no hay una respuesta única a esta pregunta, ya que depende del gusto personal de cada uno. Sin embargo, hay algunas recomendaciones generales que pueden ayudar a disfrutar mejor de un delicioso whisky.

Terra

Se trata de una de las bebidas alcohólicas más famosas del mundo. Obtiene de la destilación de cereales como la cebada, el trigo o el maíz. Su sabor y aroma dependen de varios factores, como el tipo de cereal, el proceso de elaboración, el tiempo de maduración y el tipo de barrica en la que se almacena. Pero el gusto, es totalmente personal.

Existen diferentes tipos de whisky, ya sea el escocés, el irlandés, el americano o el japonés. Cada uno tiene sus propias características y formas ‘estándar’ de consumo, pero ninguna es un regla inquebrantable. Algunos prefieren beberlo solo, otros con hielo, agua o refresco. Pero ¿cuál es la forma correcta de beber whisky?

De acuerdo con un informe publicado a través de la BBC, el famoso experto consultor de whisky, Blair Bowman, dice lo siguiente:

“Debes beberlo como quieras y no dejar que nadie te diga cómo hacerlo”.

Estas son las recomendaciones más comunes para beber y disfrutar de un buen whisky

Lo ideal es usar un vaso bajo y ancho, llamado vaso de whisky o vaso old fashioned. Este tipo de vaso permite apreciar mejor el color, el aroma y el sabor del whisky.

Se recomienda servir una cantidad moderada de whisky, entre 30 y 50 ml. Esto equivale a un dedo o dos dedos de altura en el vaso. Así se evita que el alcohol se evapore demasiado rápido y se pierdan sus propiedades.

Se puede beber el whisky solo o con un poco de agua. El agua ayuda a abrir los aromas y sabores del whisky, especialmente si es un whisky muy fuerte o ahumado. Se puede usar agua mineral o del grifo, siempre que sea fría y no tenga mucho cloro. La proporción ideal es una parte de agua por cuatro partes de whisky.

Otra opción es beber el whisky con hielo. El famoso ‘whisky en las rocas’. El hielo enfría el whisky y lo hace más suave al paladar. Sin embargo, también diluye el whisky y puede alterar su sabor original. Por eso, se recomienda usar hielos grandes y redondos, que se derriten más lentamente que los hielos pequeños y cuadrados. También se puede usar una piedra fría o una bola metálica para enfriar el whisky sin diluirlo.

Algunas personas prefieren beber el whisky con refresco, como soda, ginger ale o cola. Esta es una forma de suavizar el whisky y darle un toque diferente. Sin embargo, también puede enmascarar el sabor auténtico del whisky y hacerlo menos apreciable. Por eso, se recomienda usar refrescos ligeros y sin mucha azúcar, y mezclarlos en una proporción baja con el whisky.

Lo más importante es beber el whisky con moderación y responsabilidad. El whisky es una bebida alcohólica que puede tener efectos negativos en la salud si se consume en exceso o con frecuencia, como cualquier otro tipo de alcohol. Se recomienda no superar los 30 ml diarios para las mujeres y los 60 ml diarios para los hombres. También se debe evitar conducir o realizar actividades peligrosas después de beber whisky.

No hay una forma correcta de beber whisky, sino que depende del gusto personal de cada uno. Lo ideal es experimentar y probar de los distintos tipos y formas de preparación para encontrar la que más te guste.

Hombre prevenido vale por dos, dice el proverbio. Y bien se podría aplicar al esfuerzo tenaz por encontrar planetas que puedan albergar vida humana. Será necesario -o acaso indispensable- entre otras razones porque llegará el día en que en la Tierra el oxígeno se acabe.

Meteored

Eso afirma un estudio que se publicó en la revista Nature Geoscience. Los investigadores, encabezados por el científico ambiental Kazumi Ozaki, proyectaron la evolución de los gases de nuestra atmósfera modelando los sistemas climáticos, biológicos y geológicos, con casi 400 mil simulaciones.

Utilizamos un modelo combinado de biogeoquímica y clima para examinar la escala de tiempo probable de las condiciones atmosféricas ricas en oxígeno en la Tierra, explica el estudio.

Consideraron los cambios en el brillo del Sol, las variaciones en el dióxido de carbono y los cambios en la biosfera terrestre, para llegar a la conclusión de que en nuestro planeta abundará el metano y, finalmente, se agotará el oxígeno.

La pregunta que puede ser inquietante es obvia: ¿cuándo sucederá eso? Afortunadamente, la respuesta es tranquilizadora, pues será en mil millones de años.

El futuro repite el pasado

Esta configuración de la atmósfera desoxigenada no será completamente nueva. Según explica la investigación, la Tierra ya pasó por un estadio similar conocido como Arcaico (o Eón Arcaico) en el que la atmósfera carecía de oxígeno libre. Esto fue hace unos 4 mil millones de años.

Luego llegó el llamado Gran Evento de Oxidación (GOE, por sus siglas en inglés), en el que los niveles de oxígeno aumentaron bruscamente, debido, principalmente, a la aparición de los primeros organismos fotosintéticos capaces de producir oxígeno. Esto sucedió hace 2.400 millones de años.

Actualmente, el oxígeno constituye alrededor del 21 % de la atmósfera terrestre, lo que posibilita la vida para organismos grandes y complejos, como los humanos. Pero no será eterno. «Descubrimos que la atmósfera oxigenada de la Tierra no será una característica permanente», afirmó Ozaki.

La razón principal del fin del oxígeno, según propone el estudio, está en el proceso de envejecimiento del Sol, que con el correr de los años se calentará más y liberará más energía. Esto llevará a una reducción del dióxido de carbono en la atmósfera, dado que el CO2, al absorber calor, se descompone. «Estamos hablando de alrededor de un millón de veces menos oxígeno del que hay hoy».

Encontramos que la desoxigenación futura es una consecuencia inevitable del aumento de los flujos solares, sostiene la investigación.

Respecto de la búsqueda de planetas habitables por los seres humanos, los investigadores señalan la necesidad de rastrear señales biológicas distintas al oxígeno para aumentar las probabilidades de detectar vida. Este análisis se integra en el proyecto NExSS (Nexus for Exoplanet System Science) de la NASA, enfocado en investigar la habitabilidad en otros planetas aparte del nuestro.

Diez empresas especializadas en la aplicación de programas tecnológicos para la producción agrícola consolidaron oficialmente la creación de la Asociación Venezolana de Agrotecnología (AVAT), con el objetivo de brindar apoyo a los productores nacionales.

HispanoPost

Esta asociación nace con el respaldo y la alianza de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la oficina para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

Asimismo, la creación de AVAT cuenta con apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura de la OEA (IICA) y ESRI Venezuela (empresa en información geoespacial).

José Augusto Linárez, presidente de AVAT, detalló que esta idea inició hace dos años junto a varias empresas de agrotecnología que operan en Venezuela.

«Es una organización líder en la promoción y adopción de tecnologías avanzadas en el sector agrícola de Venezuela», el objetivo de AVAT «es impulsar la agricultura inteligente en el país, fomentando la colaboración y la innovación entre sus miembros y aliados para mejorar la agricultura venezolana», apuntó el líder gremial.

Asimismo, aseguró que la Asociación Venezolana de Agrotecnología es una red de empresas destinadas a «construir puentes entre la innovación y las necesidades de

Venezuela para generar un cambio tangible y sostenible que desbloquee el potencial productivo nacional con soluciones innovadoras».

Linárez precisó que AVAT busca posicionarse como epicentro de la «revolución agrotecnológica venezolana» para aportar valor sostenibilidad y prosperidad a la agricultura del país.

Al ser consultado sobre cómo se encuentra el sector agrícola en materia tecnológica, enfatizó que la necesidad de avanzar en esta área es una necesidad para los productores venezolanos y, con ello, mejorar la productividad nacional.

«Nos encontramos en un momento crucial, hoy más que nunca se vuelve absolutamente necesario apalancar la producción agropecuaria en tecnología. Ser más eficientes y competitivos depende de ello. La tecnología en el campo no es un lujo o algo opcional, además la situación global de este tipo de tecnología es que su precio cada vez es más bajo, hay más innovación y accesibilidad», dijo el presidente de AVAT.

Insistió en que la industria de la agrotecnología en Venezuela aún le falta mucho por desarrollarse. «Tenemos empresas muy buenas, TOP, que son nuestros miembros, que son pioneros y están a la vanguardia, pero aún no cubrimos muchos aspectos que requiere nuestro productor, nuestra agroindustria», sostuvo Linárez.

Acotó que «desde la AVAT promoveremos activamente, y según las necesidades reales de nuestra gente, de nuestro campo, las tendencias tecnológicas a nivel global, pero sobre todo de Latinoamérica donde tenemos un ecosistema muy movido encabezado por nuestros hermanos de Argentina y Brasil, con los que colaboraremos activamente desde nuestra asociación»,

AVAT la integran inicialmente las empresas: Siagrica, Agroo, Grupo Intag, Biofarm, Aerohelicópteros, Agrodrones de Venezuela, Sakura, Drone Pixel, Agrocognitive y A4Agro.

“Son empresas con plataformas en agrotecnología, con trayectoria entre 10 a 15 años y con aplicaciones hechas en Venezuela que satisfacen las necesidades del productor agrícola nacional”, dijo Linárez.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top