Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Según cifras de Migración Panamá, 52.773 niños, niñas y adolescentes ya han cruzado la inhóspita selva del Darién en los primeros siete meses de 2023, comparado con los 10.407 niños que pasaron en el mismo periodo del año pasado.

DW

La mayoría de estos niños provienen de Venezuela, país que está luchando por recuperarse de una de las peores crisis económicas de la historia moderna, seguido por Haití, el país más desigual de América, y Ecuador que está experimentando niveles agudos de violencia, entre otras razones, por el incremento del narcotráfico en ese país.

Los flujos migratorios han cambiado

«Los  niños, niñas y adolescentes abandonan sus hogares por una serie de factores, que van desde la pobreza hasta las consecuencias socioeconómicas de la pandemia de COVID-19, y el peligro de violencia relacionada con bandas criminales, pasando por los desastres naturales —que el cambio climático agrava— y la búsqueda de reunificación con sus familias”, dice en entrevista exclusiva para DW Laurent Duvillier, jefe regional de comunicación de UNICEF para América Latina y el Caribe.

Los flujos migratorios han cambiado en los últimos años, desde el perfil del hombre joven que salía de su país en búsqueda de mejores oportunidades y medios de vida, a familias enteras desplazándose en toda la región, resalta Duvillier. 

Muchos niños no salen con vida de la selva

«Ir con niños es un riesgo bastante bravo, no se lo deseo a nadie. ¡No pasen esa selva con niños!», le dice a DW Marco Antonio Delahoz, venezolano de 33 años que viaja con su familia hacia Estados Unidos en el momento de la publicación de este artículo. 

Va con sus dos hijos de 4 años y 22 meses de edad junto a su esposa de 26 años y un cuñado. «Vi en la selva niños muertos. Cada vez que avanzábamos podía contar los cuerpos entre niños, mujeres y ancianos que yacían dentro de carpas”, relata Delahoz, quien además contó que su esposa perdió las uñas de los pies a causa de la humedad reposada en sus botas de caucho.

Muertos por el camino

Este venezolano y su familia pasaron hace menos de un mes por el tapón selvático del Darién, en donde, según relata a DW, los grupos delincuenciales cobran 150 dólares para poder ingresar a la selva. 

Tardaron 4 días en atravesar los 160 kilómetros de selva, en donde hay mucho barro, montañas empinadas que, «hacen  fallar las piernas y las rodillas”, narra a DW Delahoz, mientras asegura que la peor parte es la panameña, porque el terreno es de bajada, inestable y tiene muchos deslizamientos fangosos. Allí es donde se ven los muertos, puntualiza.

Las familias que entran a la selva del Darién con niños, huyendo de la violencia y la miseria en sus países de origen, buscan coronar primero ese agreste y peligroso tramo, para luego atravesar al menos 5 países hasta llegar a la frontera mexico-estadounidense, en donde casi culmina la última parte de su sueño americano, lograr pasar al país que, esperan, les dará las oportunidades que no tuvieron en los suyos. 

El río se los lleva

José Antonio Rodríguez, cubano de 33 años, quien logró llegar a Estados Unidos junto a su familia, le cuenta a DW que vio a un padre haitiano muerto con su hija en la orilla del río que toca atravesar en la selva del Darién y que crece cada vez que llueve. Nadie los auxilió, dijo, porque es tanta la presión psicológica y el trauma que se sufre, «que lo que uno quiere es salir rápido de ahí”.

«Ese río no es hondo, pero sí muy caudaloso, por lo que se lleva adultos y niños”, cuenta con dolor Rodríguez, quien asegura que, si tuviera que jamás volvería a pasar por esa selva, pues no sólo pasó dificultades y vio gente muerta, sino que también lo robaron bandas criminales del lado panameño, en donde asegura que además violan mujeres.

Este testimonio lo corrobora Oswaldo David Cordero de 28 años, quien sobrevivió a la selva y agradece no haber tenido la plata suficiente para haber llevado consigo a su mujer y sus dos hijas de 5 y 3 años de edad, quienes se quedaron en Colombia. 

«Vi niñas ahogándose con sus madres. Vi a una mamá con un bebé lactante muertos dentro de una carpa. De hecho, en una ocasión, durante una creciente del río, vi a una mamá y su niña de año y medio ahogándose y algo me dijo que tenía que ayudarlas; las logré sacar a ambas, pero casi me ahogo también”, relató a DW este joven venezolano de Barquisimeto, quien vive en Arizona, Estados Unidos desde hace unos meses.

Asalto en «La Bestia»

Cordero cuenta además, que recibió un tiro en un brazo cuando iba encima del tren mexicano conocido como «La Bestia”. Sucedió en medio de un asalto de las bandas criminales que se suben a mitad de camino a intentar sacar los insumos que transporta este tren que va hasta la frontera entre México y Estados Unidos, cuando de repente comenzó una balacera. «México fue el país más duro. Es un viaje muy riesgoso para los niños, pasan hambre, vi demasiadas cosas que no le deseo a nadie”, remarca Cordero.

Finalmente le dice a los padres que buscan un futuro mejor, que no pasen el Darién con sus hijos: aunque quieran hacerlo por ellos, es muy peligroso, concluye Cordero desde Estados Unidos en donde trata de sobrevivir de manera irregular. 

Este joven padre de familia tardó 4 meses y medio caminando desde Colombia hasta México, sintió hambre, pidió en las calles centroamericanas, porque del Darién salió sólo con 100 dólares de los 350 que traía para toda la la travesía. 

Al menos 600 niños cruzaron solos el Darién en 2022

Pese a que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes se desplazan con sus familias, el número de menores de edad, sin progenitores, que cruzan diferentes fronteras en búsqueda de oportunidades y protección, es cada vez mayor, dice Duvillier a DW desde Unicef. 

«Los niños que cruzan solos, puede que hayan sido separados de sus familias en el camino o que estén intentando reunirse con sus padres u otros familiares en los países de llegada”, resalta para DW, la vocera del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

Por su parte, Alianza por la Niñez, red de sociedad civil colombiana,  le ha hecho llamados al Gobierno colombiano a articularse con el panameño institucionalmente, para hacer frente al tema niñez que atraviesa esa ruta selvática, en donde, aparte de abandono, se está presentando explotación sexual infantil, dice en entrevista exclusiva con DW Angélica Cuenca, Secretaria Ejecutiva de la organización, quien aseveró que infortunadamente, «no hay equipos binacionales responsables del tema infancias, atendiendo la urgencia”. 

Bajo el control de grupos violentos

Carlos del Castillo, asesor en temas de primera infancia refugiada y migrante de Sesame Workshop, complementa desde Bogotá que la situación migratoria supera las capacidades de respuesta en Necoclí (Frontera de Colombia con Panamá), a donde están llegando niños y niñas de primera infancia que ya vienen sometidos a altos niveles de estrés tóxico y con cuadros de desnutrición muy preocupantes, que sumados a los riesgos de protección, los deja en una condición de vulnerabilidad extrema de cara a atravesar una selva e iniciar un tránsito por Centroamérica.

«Lo aterrador de todo esto es que gran parte de la ruta migratoria no está gobernada (estatalmente), y queda bajo el control de grupos violentos, del crimen organizado, traficantes de personas y oficiales corruptos”, dijo a DW, Adam Isacson, director para la Veeduría de Defensa en la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos WOLA, y remarcó que no ve que vaya a disminuír el número de migrantes -adultos o niños- en los próximos años, pues los factores que empujan a la gente a emigrar en esas condiciones, desde la inseguridad, las necesidades económicas y el cambio climático, se están agudizando.

El chavismo no logra salir de los mínimos históricos de autodefinición política en los que se ha sumido desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013 en Venezuela.

Diario Las Américas

Cuando Maduro asumió la presidencia por designación de Hugo Chávez, en abril del año 2013, el 44% de la población se autodefinía como chavista. Durante la última década el número de venezolanos que abiertamente sostiene que se identifica con la llamada Revolución Bolivariana ha tenido recuperaciones coyunturales y esporádicas, pero nunca se ha acercado a los números con los que Maduro tomó formalmente el mando del país.

Según el más reciente estudio de la firma Delphos, apenas 22% de los venezolanos dicen identificarse con el chavismo. Un grupo, además, que se divide a partes iguales entre quienes se dicen chavistas y avalan la gestión de Maduro; y quienes, a pesar de definirse como chavistas no respaldan las acciones de quien figura como jefe del Estado venezolano. En el grupo que se dice chavista, apenas 11% respalda a Maduro, mientras que el resto asegura que está descontento con su gestión.

Por primera vez en varios años, el grupo de personas que se identifican como opositores es la primera minoría del país.

Según Delphos hasta 42% de los venezolanos dicen ser de oposición. No obstante, como ocurre con el chavismo este grupo también se divide al momento de valorar al liderazgo político.

El grupo de quienes se dicen opositores se divide entre 24% que sostienen que apoyan al liderazgo político y 18% que, a pesar de reconocerse como opositores, sostiene que no apoya a los líderes políticos que representan a la oposición.

Según este estudio, 35% de los venezolanos se dicen independientes.

En este escenario, los venezolanos comienzan a transitar la senda de la elección presidencial prevista para el año 2024. Hace seis años, con unos números similares, la oposición decidió no participar en la elección argumentando que no existían condiciones electorales. Aunque las garantías técnicas y políticas para las elecciones han continuado deteriorándose, la oposición venezolana ha decidido regresar a la ruta electoral; impulsada por el sentimiento de cambio político que ha permeado a la mayoría de los venezolanos.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Diario Las Américas

Vea bajo su propio riesgo.

El caricaturista Fernando Pinilla colocó en su usuario de la red social Instagram un video protagonizado por el Chávez del pasado que sin lugar a dudas hiere la sensibilidad de cualquier venezolano con dos dedos de frente.

En estos imperdibles minutos, se puede «apreciar» al desaparecido artífice principal del desastre que vive el país, en alguno de sus actos de masas profetizando de retruque la situación actual del país.

“Si no hubiera llegado la revolución, hoy Venezuela estaría apagada”, vociferaba el ex mandatario, «la revolución está invirtiendo miles de millones en generación eléctrica, en distribución para satisfacer toda la demanda eléctrica».

Luego de 10 años del anuncio oficial de la muerte de Chávez, estas palabras parecen totalmente ridículas escucharlas d3entro de la realidad presente de un país apagado, sin combustible. Lo que sucede cuando los pillos se acercan al dinero…

Lo que nos queda es el futuro… sin pillos.

Socialismo del siglo XII es la marca registrada para presentar como política el sistema de crimen organizado trasnacional que ha expandido la dictadura de Cuba en Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Son las dictaduras castrochavistas que detentan el poder con agenda uniforme de terrorismo de estado, presos políticos, tortura, exilio y narcoestados. Son productores de miseria y miedo que hoy no tienen respaldo popular, están en quiebra, han perdido su narrativa y se han quedado sin opciones.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

Millones de cubanos y venezolanos, miles de nicaragüenses y bolivianos han sido forzados a abandonar sus países por la inseguridad de vivir sin respeto a sus derechos humanos. La consecuencia directa del modelo dictatorial castrista del siglo XX convertido en castrochavismo del siglo XXI es el miedo y la miseria productores migraciones que afectan a toda la región y al mundo y que las dictaduras usan como arma de agresión contra la democracia.

El socialismo del siglo XXI es la repetición del comunismo totalitario derrotado por la historia con la desaparición de la Unión Soviética (1990-91). Es la búsqueda de justificación para el crimen organizado desde Cuba para detentar el poder indefinido con impunidad, discurso populista, de antiimperialismo y lucha contra la pobreza, mientras hacen todo lo contrario. La dictadura de Cuba ha convertido el castrismo comunista del siglo XX en socialismo del siglo 21, más de lo mismo, solo crimen organizado.

Desde hace casi 65 años la dictadura de Cuba produce crimen, miseria y confrontación. Al principio publicitó respaldo popular que hoy es repudio general; en 1959 tomó un país con gran economía y rápidamente lo volvió uno de los más miserables del mundo en el que hoy la gente no puede comer a diario el mínimo de alimentos que un ser humano necesita.

Cuando la dictadura de Cuba agonizaba en su periodo especial después de haber perdido la subvención por la desaparición de la Unión Soviética, llegó a la presidencia de Venezuela Hugo Chávez en 1999 y de inmediato salvó al régimen castrista. Empezó un proceso en el que Cuba ha eliminado a Chávez, controla Venezuela como su colonia principal y la ha llevado a la miseria.

Es la historia de este siglo en las Américas, la expansión de la dictadura de Cuba. Suplantaron la democracia por su sistema en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Ecuador recuperó la democracia por gestión del presidente Lenin Moreno; Bolivia y Venezuela fracasaron por la alta traición y corrupción de los conductores en los momentos históricos del año 2019 y siguientes. Llegaron a países se mantienen con democracia pero que como Argentina con los Kirchner, Brasil con Lula, México con López Obrador, Colombia con Petro, Chile con Boric, dan testimonio del oprobio. Argentina es tal vez el ejemplo más dramático al ubicarse hoy en el sexto lugar en el “índice de la miseria” de Hanke. Colombia con Petro acaba de reportar que la exportación de cocaína superará la del petróleo colombiano.

En 1999 Venezuela era el país más rico y democráticamente estable de Latinoamérica, 25 años después es una dictadura, narcoestado y el más miserable, ha expulsado casi 8 millones de venezolanos y disputa cada año con Cuba el primer lugar en el índice mundial de la miseria. Igualaron a Venezuela y Cuba para abajo, convirtiendo al país más rico en el más miserable.

En Bolivia suplantaron la República por el estado plurinacional que resultó ser el narcoestado, liquidaron la riqueza del gas como liquidaron la del azúcar en Cuba y la del petróleo en Venezuela. Bolivia en 2003 cuando derrocaron al gobierno democrático era potencia exportadora y de reservas de gas, dieron el golpe de estado llamándolo “guerra del gas” y como parte de su triunfo terminaron con el gas para convertirse en satélite de la dictadura cubana.

Nicaragua es una finca de los dictadores Ortega/Murillo que asociados con el gran capital de empresarios locales y de operaciones financieras internacionales opacas lo han convertido en el país centroamericano con menor índice de libertad económica por ineficacia, incertidumbre y corrupción. Como en todas las dictaduras la elite es multimillonaria y necesita impunidad.

Por esta realidad, ninguna de las dictaduras tiene apoyo popular, nadie cree hoy en la revolución cubana, en la revolución bolivariana, en la revolución sandinista ni en el proceso de cambio boliviano. Son mentiras que un día fueron narrativa básica del castrochavismo. Solo insisten en foros internacionales que organizan y financian.

Lo más importante para las dictaduras del socialismo del siglo XXI es que no tienen opciones, no tienen posibilidad de conseguir nada que les permita sobrevivir, su final está señalado por su naturaleza y su fracaso. El ejercicio como “estados criminales” que ya ejercen, no es sostenible.

Carlos Sánchez Berzain es Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

Un parque temático es un conjunto de atracciones organizadas en torno a una línea argumental, se trata de una evolución del antiguo parque de atracciones o feria, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Bajo el Gobierno de Justin Trudeau, Canadá se ha convertido en un parque temático woke, un pantallazo macabro de cómo sería el mundo si esta línea argumental finalmente se impone.

Por: Karina Mariani – La Gaceta de la Iberosfera

Justin Trudeau, el creador del parque woke, es una especie de ícono de la progresía mundial, superficial, falsario, cínico, soberbio y obsesionado con el postureo moralista, un príncipe encantado de la distopía bienpensante que encantó al mundo cuando en 2015 se convirtió en primer ministro canadiense. El culto a la personalidad que lo ha rodeado fue sembrado por él en las redes sociales, con la complacencia mediática mundial que vio en el efebo neosocialista un vehículo ideal para propagar su agenda. Asumió el cargo con sólo 43 años, siendo descendiente de una histórica familia política y se presentó como el primer mandatario «postnacional» de Canadá. Se desconoce si alguien entendió qué demonios significaba eso, pero nadie quiso romper el hechizo, el parque temático recién abría sus puertas y todo era una resplandeciente ensoñación.

Pero claro, para hacer un parque temático verdaderamente woke, se debe fabricar la propia narrativa victimista. ¡No hay wokismo sin opresión! Y las opresiones en las que se basa el wokismo son eternas, no importa si los hechos ocurrieron hace siglos y si ya no queda nadie a quién culpar ni víctimas de los acontecimientos. Esta ideología supone una especie de transmigración de la culpa hacia grupos seleccionados a los que endilgar responsabilidades por las que deben pagar sin haber cometido ningún delito. En este sentido, Trudeau anabolizó la narrativa indigenista para convertir a Canadá en culpable de un «genocidio». Se apoyó en el accionar de escuelas residenciales que Canadá creó tiempo atrás para integrar a los pueblos indígenas con métodos inaceptables para la sociedad actual, pero que ocurrieron hace décadas.

En 2021, Canadá se vio convulsionada por la noticia de que se habían descubierto 215 tumbas sin marcar de alumnos indígenas en los terrenos de una antigua escuela residencial en Kamloops, en Columbia Británica. La cobertura desencadenó violentas protestas, se incendiaron más de 30 iglesias y la condena sempiterna fue a caer en la maldita cultura occidental colonialista. En 2022, el Parlamento votó por unanimidad una moción que describía a las escuelas como genocidas y el mismísimo Papa se sumó a esa narrativa culpando a la Iglesia Católica que dirigió casi el 50% de estas instituciones. Sin esperar la evidencia se bajaron las banderas nacionales y se canceló la celebración del Día de Canadá. Justin Trudeau se arrodilló ante las cámaras con un peluche en la mano, un fetiche que contenía todo su postureo, ante toda la nación que entró, a su vez, en una autoflagelación colectiva viral.

Trudeau prometió millonarios fondos para que las comunidades indígenas buscaran e identificaran cadáveres de niños. Global News anunció el «Descubrimiento de restos humanos en los terrenos de la escuela residencial de Kamloops» y Toronto Star declaró: “Se han encontrado los restos de 215 niños”. “Reportan fosa común de niños indígenas” es como el New York Times tituló el primero de una serie de horripilantes «descubrimientos». Dos años después no se ha encontrado una sola tumba, cuerpo o conjunto de restos en Kamloops, ni en ninguna de las otras comunidades donde se realizaron estudios similares de radar de penetración terrestre. No había cuerpos ni restos humanos a la vista, sólo datos de radar que indican dislocaciones del suelo. Pero el Ministro de Justicia de Canadá, David Lametti, sostuvo que estaba dispuesto a castigar a quienes negaran la narrativa del genocidio. Comunicar datos certificados puede ser un delito penal en el parque temático de Justin.

La idea de llamar genocidio a cualquier narrativa victimista es una de las claves de la cultura woke, no sólo banaliza los verdaderos genocidios sino que sirve para llevar al paroxismo cualquier ansia de venganza y para colectivizar reclamos y demandas de privilegios. Pero también sirve para echar mano de herramientas de control del discurso. Ya en 2015 la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá informó que durante más de un siglo, el objetivo del gobierno había sido «hacer que los pueblos aborígenes dejen de existir… lo que se puede describir mejor como ‘ genocidio cultural ‘”. Pero esto no era suficente para el parque temático de Trudeau y durante su mandato el calificativo «cultural» desapareció. Ahora se considera herético desafiar la afirmación de que en Canadá ocurrió un genocidio en el sentido del Holocausto o el Holodomor y el activismo woke afirma que incluso debatir la aplicabilidad de la palabra «genocidio» es, en sí mismo, una «herramienta de genocidio».

Pero un parque temático woke no sería nada si no fuera profundamente malthusiano. Actualmente en Canadá las autoridades médicas ofrecen suicidio asistido a personas discapacitadas, deprimidas o vulnerables. El número anual de muertes por eutanasia está aumentando velozmente y se estima que 13.500 personas eligieron el suicidio asistido por el Estado el año pasado. Los grupos defensores de DDHH afirman que la permisiva ley de Canadá carece de salvaguardias esenciales para los pacientes sin otras afecciones médicas además de su discapacidad. Tim Stainton, director del Instituto Canadiense para la Inclusión y la Ciudadanía de la Universidad de Columbia Británica, sostiene que la reforma de Trudeau es «probablemente la mayor amenaza existencial para las personas discapacitadas desde el programa nazi en Alemania en la década de 1930«. Particularmente terroríficas han sido las noticias sobre personas en situación de calle a las que se les ha ofrecido la eutanasia como solución a sus problemas de pobreza.

No hay ítem de la agenda bioética wokista que el intenso Trudeau no milite como si no hubiera un mañana. Y, claro está, en cuestiones de ideología de género, el parque temático ofrece miles de atracciones. Toda la parafernalia de la autopercepción y su consecuente imposición social encuentra en Canadá su paraíso. Los casos son hilarantes, salvo para las pobres personas que tienen que padecer este loquero a cielo abierto. Desde hombres autopercibidos mujeres que demandan a los ginecólogos porque no les realizan exámenes médicos para órganos femeninos hasta padres condenados a seis meses de prisión por oponerse a la hormonación de sus hijos.

Los ejemplos se amontonan, la sexualización de los niños es casi un dogma y la simbología relativa a las preferencias sexuales se impone por sobre los símbolos propios del país, como por ejemplo la bandera. Las regulaciones son francamente opresivas, divisorias y destinadas a la delación y al enfrentamiento cívico,la nueva ley en Canadá considera punibles a las personas hasta por llamar “hijo” a un hijo varón que haya cambiado su género. Claro que grupos religiosos o étnicos se han opuesto a las leyes de género de Trudeau, musulmanes o hindúes han protestado abiertamente contra esta ideología lo que puso al joven mandatario en un brete porque se le cruzan dos áreas sensibles de su parque: género vs. multiculturalidad. Pero nada es imposible en el parque woke, con su infinito ingenio perturbado, Trudeau culpó a la derecha americana de que los musulmanes en Canadá se opongan al plan de estudios LGBTI y huyó hacia adelante redoblado la apuesta y amenazando con quitar la custodia a los padres que se opongan a la agenda LGTBI. En Canadá se puede considerar “abuso de menores” que los padres cuestionen la identidad de género de los niños.

El reconocido psicólogo canadiense Jordan Peterson, tal vez uno de los académicos más famosos del mundo, ha sido perseguido recurrentemente por oponerse a que su país se convierta en un parque temático woke. Para con él, Trudeau no ha tenido misericordia «Si crees que tienes derecho a la libertad de expresión en Canadá, estás delirando» ha dicho luego de que fuera obligado a tomar “la capacitación”, una especie de reeducación forzada al estilo maoísta, debido a los comentarios que realizó en sus redes. Peterson sostiene que el Gobierno de Canadá está llenando a las instituciones de censores woke: «Los jueces son progresistas designados por Justin Trudeau y todos los profesionales en Canadá están tan aterrorizados por sus organismos reguladores ‘profesionales’ que guardan silencio. E incluso aquellos que no se sienten intimidados de esa manera, no pueden permitirse la lucha extremadamente costosa e interminable«, agregó.

En el parque temático de Trudeau, Justin es el amo y señor de la vida, la opinión y la propiedad de las personas que allí habitan, después de todo, el neocomunismo no deja de ser comunismo al fin. Cuando se convocaron las protestas “Freedom Convoy” de los camioneros contra las restricciones e imposiciones pandémicas, las reacciones dictatoriales del mandatario no conocieron límites. Invocó la Ley de Emergencias que tuvo su origen durante las guerras mundiales y que otorga al gobierno amplios poderes sobre el orden público en momentos de crisis genuina. Cientos de camioneros fueron arrestados y procesados, desprovistos de sus cuentas bancarias y perseguidos ellos, sus familiares, amigos y empleadores. También se confiscó el dinero que recibieron en donaciones. Recientemente, Trudeau pretendió reescribir la historia y negar las atrocidades y abusos cometidos durante el bienio covídico, tratando a los canadienses como verdaderos imbéciles.

¿Cuánta gasolina se produce y se consume en Venezuela? ¿Por qué la escasez? ¿Con cuáles datos concretos se pueden evaluar las dimensiones de la crisis de suministro que, evidentemente, padece el país?

Banca y Negocios

La ausencia de cifras oficiales genera un panorama oscuro en el que no se sabe si la estrategia de recuperación paulatina de la capacidad de refinación, con poca inversión, servirá para al menos paliar la crisis.

El dirigente sindical petrolero, Iván Freitez, exiliado en Estados Unidos da cifras concretas sobre la producción de gasolina. Según sus datos, provenientes -dice- de fuentes laborales directamente involucradas en el proceso, la extracción total promedio es de 95.000 barriles por día.

Esta producción se distribuye en 50.000 barriles diarios procedentes del Complejo Refinador Paraguaná (CRP) -Amuay y Cardón-; 25.000 barriles por día en promedio que salen de la refinería El Palito; y otros 20.000 que se obtienen en la refinería de Puerto La Cruz.

De esta producción -apunta Freitez- 10.000 barriles diarios se exportan a Cuba, lo cuales equivalen a 10,52% de la producción total, una proporción importante en un contexto de escasez que para la mayoría de los estados del oriente y occidente del país se puede calificar de aguda.

Las cifras sobre el consumo de gasolina son aún más inciertas. En el caso del díésel, se estima una demanda superior a 40.000 barriles por día, pero de gasolina los números divergen entre una cifra teórica de entre 230.000 y 240.000 barriles por día para un parque automotor de 4 millones de unidades, y otra de demanda efectiva que ronda los 110.000 barriles diarios.

«Las gigantescas pérdidas por el subsidio a la gasolina, los regalos al exterior, la corrupción y el incendio de 2012 (en Amuay) acabaron por dinamitar las empresas refinadoras. Los iranies han sido incapaces de reactivarlas», sostiene el economista José Guerra, cofundador del Observatorio Venezolano de Finanzas.

Para Guerra, la producción de gasolina en el país no excede los 70.000 barriles por día.

De acuerdo con el último dato de actividad económica revelado por el Observatorio Venezolano de Finanzas, en el primer semestre del año el PIB se contrajo 7% en términos anualizados

Como detalle relevante a efecto de determinar el impacto de este resultado en el consumo de gasolina, conviene recordar que el OVF señaló que «el gasto público real aproximado por las existencias en la Tesorería Nacional, el crédito bancario real, las ventas del comercio en términos reales y consecuentemente la recaudación del IVA, mostraron contracciones».

Lo que, en consecuencia, significa que una mayor actividad económica pudo haber ejercido presión sobre la demanda de combustible.

La inversión necesaria

Diversos estudios, según ha declarado el economista Rafael Quiroz Serrano, indican que recuperar la industria petrolera venezolana a sus niveles de actividad de 1998 requiere inversiones estimadas por el orden de 25.000 millones de dólares anuales por un lapso de 10 años.

El exdirector externo de PDVSA y economista de larga experiencia, José Toro Hardy, es menos concreto y ha lanzado una estimación de 30.000 millones de dólares por año.

El mayor dilema es cómo conseguir semejante volumen de recursos.

En las redes sociales de PDVSA se muestra un esfuerzo constante para reactivar la infraestructura petrolera, junto con el discurso, según el cual las sanciones de Estados Unidos representan la única causa vigente para la crisis. Antes era el sabotaje de la oposición.

En todo caso, el problema sigue ahí, permanente y con episodios de agudización, como el ocurrido este fin de semana en las principales capitales del país, incluida Caracas. Por ahora, no parece haber solución a la vista.

El gobierno ha venido importando combustible y condensados para la mezcla en refinerías para tratar de mantener un suministro mínimo con racionamientos en algunas zonas del país, pero los cargamentos que llegan son marcadamente insuficientes.

En una entrevista exclusiva para la NBC que será publicada en su totalidad este mismo domingo, Trump ha asegurado que, si fuera reelegido presidente, «resolvería la guerra en 24 horas».

DW

«Si te lo digo exactamente, pierdo todas mis bazas de negociación. Quiero decir, realmente no puedes decir exactamente qué vas a hacer. Pero le diría ciertas cosas a Putin. Le diría ciertas cosas a Zelenski«, ha afirmado el expresidente.

Putin dijo la semana pasada en el Foro Económico Oriental en la ciudad rusa de Vladivostok que había escuchado «que el señor Trump dice que resolverá todas las cuestiones candentes en varios días, incluida la crisis de Ucrania. No podemos evitar sentirnos felices al respecto«, ha sentenciado.

Trump ha asegurado que está satisfecho con los comentarios de Putin. «Me gusta que haya dicho eso», ha afirmado en la entrevista, añadiendo que «eso significa que lo que estoy diciendo es correcto». «Lo llevaría a una habitación. Llevaría a Zelenski a una habitación. Luego los reuniría. Y llegaría a un acuerdo«, ha explicado.

Trump ha seguido evitando dar una explicación de lo que implicaría su plan, aunque ha afirmado que «haría un trato justo para todos» cuando se le ha preguntado si permitiría que el Kremlin conservara el territorio ucraniano que las fuerzas rusas habían tomado ilegalmente por la fuerza.

Aunque Trump no ha dejado claro qué haría en el cargo con respecto al conflicto, sí que ha argumentado durante la entrevista que no habría habido una guerra si hubiera seguido siendo presidente.

«No había nadie más duro que yo con Rusia», ha explicado. «Y aun así me llevaba bien con Putin. Me llevaba muy bien con él. Y eso es algo bueno, no malo. Tiene 1.700 misiles nucleares. Y nosotros también», ha concluido el expresidente.

Lo que la Fuerza Armada Bolivariana no va a lograr explicarle al pueblo venezolano es cómo si los militares tienen la obligación de defender el territorio y la soberanía, además de contar con las armas de la República, permitieron que no menos de 12 mil mineros, nacionales y extranjeros, se instalaran en el cerro Yapacanaal sur de Venezuela, para explotar oro, mientras contaminaban los ríos y atacaban el ambiente. Menos podrán reconocer que la guerrilla colombiana se apropió del gran negocio en la zona, que además del oro, incluye la trata de personas, prostitución, explotación y muerte. La acción más violenta fue cuando el pasado miércoles parte de los mineros, indígenas principalmente, que quedan en el Yapacana se enfrentó con los militares, en el sector Cacique, dejando como resultado a tres mineros muertos y varios heridos.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

Aunque la excusa de la Fuerza Armada es la supuesta preservación ambiental, no es la belleza del tepuy, que se extiende entre los ríos Orinoco y Ventuari, lo que motiva el desalojo del parque nacional; lo que en realidad ocultaría el régimen venezolano es que las minas sean explotadas por grupos aliados nacionales o extranjeros, como ha sucedido con el Arco Minero del Orinoco.

“Sí, es cierto que los indígenas muchas veces son atropellados, pero otras veces las cosas no son como las hacen ver algunos defensores de DDHH indígenas, porque usan su origen para no hacerse responsable de crímenes o delitos. Así ha pasado en la carretera nacional, la trancaron como en tres oportunidades y decían que estaban atropellando a unos indígenas, pero aunque sí eran indígenas, fueron detenidos por la GNB transportando droga, entonces los irregulares les pagaban 50 mil pesos a cada uno, para que montaran la tranca a la altura de Puerto Páez”, le dice a Infobae un dirigente social de Puerto Ayacucho.

Si en algo parece coincidir mucho amazonense es que “en las minas hay un mundo de delito, narcotráfico, trata de personas, prostitución, de todo lo peor que te puedas imaginar. Nadie se beneficia. Ese supuesto desarrollo económico nunca llega ni llegará. La gente sale de allá enferma, endeudada, más empobrecida que cuando se fue, entonces ¿qué mejor calidad de vida es esa?”

Un minero, oriundo del estado Zulia, que pide no ser identificado, dijo a Infobae, el domingo 10 de septiembre, que “los militares nos saquearon. Nosotros sabemos que estamos ilegales aquí, pero no estamos porque queremos, sino por la situación, porque lo otro es irnos para otro país y ser humillados. Ha habido un trato inhumano. Hay niños, personas mayores. Aquí hay gente de todos los estados de Venezuela. Hablo bajito, porque yo estoy corriendo peligro al hablar con usted. Necesitamos los derechos humanos y una garantía para los mineros venezolanos”.

El miércoles 13 de septiembre el maracucho insiste en hablar con Infobae, “uno está consciente del daño que estamos haciéndole al parque, pero la necesidad tiene cara de perro. Aquí la situación cada vez está peor; ya hay heridos y muertos. Los militares están arremetiendo contra el pueblo y lo más seguro es que esas muertes queden impunes y digan que eran de grupos terroristas, pero aquí solo hay civiles venezolanos”.

El jueves 7 de septiembre, el periodista Luis Alejandro Acosta Romero, envía un video desde Mina Nueva, donde asegura que en Monterrey la gente de la mina está en resistencia “y si la Fuerza Armada vuelve a ir, va a salir nuevamente la población criolla y la indígena a defenderse; ellos ayer ganaron porque están organizados para enfrentar a la Fuerza Armada”, agrega que pasó por varias zonas que ya no existen “porque lamentablemente la población no se unió”, pero afirma que Mina Nueva y Cacique está muy poblada.

En el caso de Mina Nueva dijo que iba a ser muy difícil el desalojo. “Se escucha que en Cacique y Mina Nueva las comunidades se van a restear, van a defender sus territorios, hablan de muertos, Dios quiera que no haya, pero aquí no va a haber desalojo. ¿Estarán preparados los militares para enfrentar a un pueblo? porque aún no se han visto videos de muertos que es lo que se aproxima en el Yapacana. Están eliminando las minas fuertes y están en resistencia, están dispuesto a que haya “dos, tres o cinco muertos”.

Agrega que había podido “hablar con militares de relevancia y no quieren hacer esto, no quieren enfrentarse al pueblo; dejemos de pensar que los militares son los malos, porque hay un grupo que es humanista, que está apegado a la Ley, pero están recibiendo instrucciones nacionales, y que sino los relevan de sus cargos como generales o los meten presos”.

“Me encuentro que los que sí están agresivos son los policías de Amazonas y eso es preocupante, que nuestros policías, que todos nos conocemos, que nos vemos en Puerto Ayacucho sean los agresivos, los que hicieron las quemas en las minas, no tuvieron piedad para quemarles los campamentos, robarle las plantas y los corotos. Los collarcitos que los mineros cargan, que son envases con oro, se los reventaban”, dice Acosta en el video.

Al día siguiente, el 8 de septiembre, Alejandro Acosta, quien además de periodista es indígena y secretario político del partido Acción Democrática en el estado Amazonas, fue detenido.

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En las carteleras cinematográficas, emerge una joya fílmica que capta la atención de todos aquellos ávidos de una narrativa cruda y valiente, con raíces profundamente arraigadas en los eventos de las protestas ocurridas en Venezuela en 2014 y 2017 bajo el régimen dictatorial de Nicolás Maduro.

Por: Marcos Colombo – Infobae

“Simón”, la ópera prima del director venezolano Diego Vicentini, nos lleva a un viaje emocional y político a través de la historia de un líder estudiantil que, tras enfrentar la brutalidad de un régimen opresivo, es detenido y torturado, por lo que busca asilo político en Miami.

La película explora temas de trauma, culpa y la difícil decisión de quedarse en el exilio o regresar a enfrentar la tiranía en su país natal.

Uno de los aspectos más sorprendentes de “Simón” es que, a pesar de su contenido crítico y su representación gráfica de los eventos de 2017, el régimen autorizó su exhibición en Venezuela. Sin embargo, no lo hizo sin antes añadir una advertencia en el certificado de autorización, sugiriendo que la película “podría violar la ley contra el odio”.

Esta amenaza latente plantea la posibilidad de que la película pueda ser prohibida en cualquier momento, lo que añade un elemento de suspenso a su proyección en el país.

De hecho, surgió en las redes sociales un rumor sobre la censura de “Simón” en los cines venezolanos. Sin embargo, hasta ahora, la película ha desafiado las expectativas y ha sido permitida para su proyección, a pesar de las advertencias del régimen.

El director, Diego Vicentini, egresado de la prestigiosa New York Film Academy, se embarca en su primer largometraje con la ambición de transmitir la experiencia de los jóvenes manifestantes que arriesgaron sus vidas por un cambio en Venezuela. La película se filmó en Miami en 2021, en medio de la pandemia de COVID-19, y está inspirada en un cortometraje previo que Vicentini rodó en 2019, como parte de su trabajo de tesis para su maestría.

“Simón” ha recorrido un impresionante camino en festivales de cine, acumulando elogios y reconocimientos en cada paso del camino. Su viaje en festivales comenzó con su destacado debut en el Festival de Cine de Florida y el Dallas International Film Festival, donde obtuvo el premio de la audiencia en la categoría de mejor película internacional.

Sin embargo, fue en su propia tierra natal, en el Festival del Cine Venezolano de Mérida, donde alcanzó su máximo reconocimiento, llevándose a casa múltiples premios, incluyendo Mejor Película, Director, Guion, Fotografía, Edición y Actor de Reparto. Esto demuestra no solo la calidad cinematográfica de la película, sino también su poder para resonar profundamente con la audiencia.

Además, fue elegida como la candidata para representar a Venezuela en los Premios Goya, uno de los galardones de cine en español más importantes del mundo, así como también fue la obra seleccionada para representar al país en el New York Latino Film Festival.

La película se estará proyectado en diversas ciudades alrededor del mundo incluyendo Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, Quito, Medellín, Panamá, Miami, Los Ángeles, Palo Alto y Madrid. La demanda por entradas ha sido tan alta que se agotaron rápidamente en varias de estas ciudades.

– ¿Qué te hace sentir que esta película, tu primera película, tenga esta contundencia y este éxito?

-Estos días han sido de muchas emociones desde el estreno en Venezuela. Es un sentimiento como agridulce. El cineasta en mí, por supuesto que está contento con esto. Esto significa que la película está conectando, que a la gente le está gustando. Esto significa que la película funciona, que es lo suficientemente buena como para que no te distraiga lo malo, sino que estás conectado con los personajes. Pero al venezolano dentro de mí le duele. Me duele porque lo que veo es que estamos conectando con una herida y un dolor profundo y silencioso que todos compartimos colectivamente por el país. Me escribe mucha gente que está muy agradecidas por contar esta historia, por verse representados, por no dejar que olvidemos. Porque es palpar y sentir lo que nos duele y que esas heridas las tenemos ahí sangrando aunque queramos verlas o no, y pensando que quizás ya la habíamos superado y claramente no, no las hemos superado y es muy difícil superar algo si no ha habido justicia. Lo lindo es que la película ha sido como una terapia colectiva para poder compartir en una sala para llorar, soltar y abrazarnos entre nosotros. Pero bueno, es agridulce porque es chévere como cineasta, pero como venezolano me duele.

– Desde que se anunció la película, hubo amenazas de que la pudiesen censurar. A pesar de todo este temor, ¿por qué crees que en medio de una dictadura tu película la estén pasando en Venezuela?

-Es difícil tratar de adivinar o anticipar qué es lo que están haciendo. Lo que estoy seguro es que siempre van a hacer lo que ellos piensan que les conviene. Es decir, quizás es tan sencillo como pensar que si la censuran le da más prensa y se demuestra más que son una dictadura y que no hay libertad de expresión. Entonces, como tal vez ha salido gente a decir que la película muestra de lo que es capaz el gobierno si salimos a protestar, entonces la están dejando pasar. Se ha especulado mucho. A mí me importa que el mensaje le llegue a todos los venezolanos. Así que honestamente ahorita no me quejo que siga en salas de cine. Desde que nos sacamos el certificado de Obra Nacional ya nos habían puesto una cláusula que dice que estamos posiblemente en la violando la Ley contra el Odio y la Convivencia Pacífica, que pueden ser de 10 a 20 años de cárcel. Y después, al parecer un abogado metió una denuncia a la Fiscalía porque estamos incitando a la violencia, A nosotros no nos ha llegado ningún comunicado oficial, algo contundente sobre algún tipo de censura. Así que bueno, todo sigue corriendo con normalidad y yo estoy feliz de que el mensaje y la película esté llegando a los venezolanos dentro del país.

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En una época de hiperpartidismo, a veces parece que demócratas y republicanos no pueden ponerse de acuerdo sobre el color de la hierba. Por lo tanto, es notable que 13 demócratas del Senado y siete republicanos firmaran una carta del 31 de agosto dirigida al Secretario de Estado Antony Blinken pidiendo a la administración Biden que despertara y oliera la dictadura en Venezuela.

Por: Mary Anastasia O’Grady – The Wall Street Journal

Las elecciones presidenciales venezolanas de 2024 son una oportunidad para recuperar la democracia, y a Estados Unidos le interesa que esto suceda, explican los senadores en su carta. La economía está en ruinas. “Más de siete millones de venezolanos ya han huido del país desesperados”. La nación no puede “permitirse otra elección fraudulenta, que sólo traerá más sufrimiento” y “fomentará una mayor inestabilidad en las Américas”. Sin embargo, hacia allí se dirige el régimen, que “ya está haciendo todo lo posible para socavar las perspectivas de una votación creíble”.

Hablar de elecciones libres en una dictadura puede parecer absurdo. Los estados policiales construidos por Stalin, Mao, Castro y Chávez aseguraron que el jefe y sus sucesores nunca fueran destituidos del poder. Sin embargo, en la historia moderna ha habido hombres fuertes apartados por la voluntad popular. Le sucedió a Daniel Ortega de Nicaragua en 1990 y a Slobodan Milošević de Serbia en 2000.

En una reciente entrevista telefónica desde Caracas, la candidata presidencial María Corina Machado reconoció múltiples esfuerzos fallidos para restaurar la democracia pacíficamente en su país. Pero esta vez, dice, las cosas son diferentes.

Una razón es que el gobierno venezolano se ha transformado en un sindicato del crimen organizado reconocido internacionalmente, e incluso líderes de izquierda como el presidente chileno Gabriel Boric se han distanciado de él. “Maduro se ha convertido en una figura tóxica”, dice Machado, señalando una investigación en curso sobre acusaciones de crímenes contra la humanidad por parte de la Corte Penal Internacional.

Las primarias de la oposición, previstas para el 22 de octubre, son otro motivo de esperanza. Trece candidatos compiten por una nominación única que los principales partidos de oposición y otros han prometido apoyar. Las primarias gestionadas de forma privada eluden el consejo electoral nacional de Maduro. Se votará en 81 ciudades de todo el mundo para atender a la gran diáspora; Dentro de Venezuela hay 3.010 colegios electorales en los 24 estados.

“Venezuela parecía desmoralizada hace seis meses”, dice Machado. «Pero ya no más.» Hoy es «una sociedad decidida a luchar por la libertad».
La candidata insiste en que el apoyo crítico entre los grupos con los que Maduro (y Chávez) alguna vez contaron se ha desplomado. “Se ha perdido el control que el régimen tenía sobre un gran segmento de la población”. Esto incluye elementos dentro de «las fuerzas armadas, la policía, los grupos paramilitares conocidos como ‘colectivos’. Lo que estoy viendo es que la presión social ha crecido a tal nivel que la gente está desesperada, y los militares también, en las zonas bajas. y rangos medios”. Los grupos de poder dentro del gobierno se están fracturando, dice, haciendo referencia a la purga de marzo del ex miembro de Chávez, Tareck El Aissami, acusado de corrupción en la compañía petrolera estatal Pdvsa.

Una encuesta de junio realizada por la empresa encuestadora venezolana Delphos encontró que el 85% de los venezolanos cree que es necesario un cambio de gobierno. La encuesta colocó a Machado terminando en primer lugar con una ventaja de 27 puntos sobre su rival más cercano. Maduro la considera una amenaza. En junio la descalificó para postularse en 2024.

«Toda su campaña es: ‘No voten por ella porque no le permitirán postularse'», me dijo Machado. Pero la prohibición ha aumentado su popularidad. “Si lo hago bien, quedará claro quién es el líder de la oposición. Maduro se verá obligado, en sus negociaciones con la comunidad internacional, a levantar las prohibiciones a los candidatos y celebrar elecciones libres”.

Machado califica de “absurda” la crisis humanitaria en Venezuela, rica en petróleo, porque “no hay otro país en la región que tenga lo que tiene Venezuela”. Para combatir la pobreza, imagina convertir al país en el centro energético de América del Sur, creando oportunidades en todos los segmentos de la sociedad.

“Los inversores extranjeros que aceptan la falsa premisa de que no hay posibilidad de cambio de régimen, simplemente buscan coexistir. Pero Maduro no es invencible. Recuperaremos la confianza, reestructuraremos la deuda y emprenderemos privatizaciones masivas, y los retornos de las inversiones serán enormes”.

Lo más importante para Machado es que también lo será la calidad de vida de los venezolanos que hoy sufren, más allá de las privaciones materiales, una pérdida inimaginable de seres queridos que se han visto obligados a emigrar.

“Hay un elemento que une a los venezolanos: el deseo de tener a nuestros hijos en casa”, dice. “La gente está luchando por reunir a sus familias o dicen: ‘No quiero que el último se vaya’. Esto ha alcanzado una dimensión espiritual. La gente, muchos de los que se consideran chavistas, dicen: ‘Estoy tan cansado de esta humillación’. Esto va más allá del hambre”.

La migración hacia el exterior es intencional por parte del régimen, dice Machado. «Quieren que la gente se rinda». Pero “cuando la gente ve que cosas que parecen difíciles e improbables son éticamente ineludibles, así es como se logra el cambio”.

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