Armando Esteban Quito

Las Naciones Unidas (ONU) confirmó en su informe diario del conflicto que la tregua se ha respetado en los tres días que lleva en vigor, sin combates ni bombardeos, lo que ha permitido aumentar la ayuda humanitaria, aunque reportó la muerte de un palestino en Gaza este domingo en un incidente con el ejército israelí, mientras otros siete fueron asesinados en Cisjordania.

EFE

La víctima palestina en Gaza, según ya había indicado el domingo la Media Luna Roja, murió en un incidente que involucró disparos de un tanque israelí en el campo de refugiados de Al Maghazi, en la zona central de la franja, donde también hubo un herido, indicó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

Por otro lado, durante el fin de semana fuerzas israelíes mataron en redadas a siete palestinos, cuatro de ellos menores de edad, en Cisjordania, donde el número de fallecidos desde el inicio de las hostilidades el 7 de octubre se eleva, según la ONU, a 230 (ocho de ellas asesinadas por colonos).

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Con todo, Naciones Unidas subrayó que la tregua se ha mantenido a gran escala durante tres días consecutivos, lo que en las últimas 24 horas permitió la entrada de camiones con ayuda humanitaria a Gaza, aunque en esta ocasión no pudo ser contabilizado el número exacto de vehículos.

En el norte de Gaza, la zona más asolada por el conflicto y ocupada de facto por las fuerzas israelíes, la Media Luna Roja Palestina pudo distribuir el domingo más de mil toneladas de alimentos al campo de refugiados de Jabalia, así como tiendas de campaña, ropa de abrigo, agua embotellada y suministros médicos.

Asimismo, el domingo pudieron ser evacuados 17 pacientes y heridos, junto con 11 acompañantes, en el hospital Al Ahli, uno de los pocos operativos en la mitad norte de la franja.

La tregua ha conseguido por primera vez desde el inicio del conflicto que las agencias humanitarias lleven gas para cocinar a Gaza, lo que según la ONU se ha traducido en largas colas en las estaciones de distribución, de hasta dos kilómetros, en las que mucha gente ha tenido que pasarse la noche esperando.

Pese a ello, mucha gente sigue utilizando todo tipo de combustibles improvisados, incluidas las puertas y ventanas de sus propias casas, en una Gaza donde según el informe diario los precios de los alimentos se han disparado durante el conflicto.

El precio general de la comida ha aumentado 10%, aunque aún son mayores las subidas de alimentos específicos como vegetales (32%), trigo (65%) o agua embotellada (100%).

Pese a la tregua, se mantiene la presión de las fuerzas israelíes sobre el movimiento de los palestinos, que continúan teniendo prohibido pasar del sur al norte de Gaza, mientras Israel sigue conminando a los que están en la mitad septentrional a evacuar a la meridional.

Las cifras de evacuados al sur, que llegaron a ser de miles cada día, se han reducido sin embargo con la tregua y el domingo se registraron menos de 400, indicó el informe, que sigue dando testimonio de detenciones de algunos palestinos que tratan de hacer esa ruta por el único corredor abierto por las fuerzas israelíes.

La tregua permitió el domingo sacar del norte de Gaza 7.600 dosis de vacunas para llevarlas al sur, ante el temor de que se inutilizaran por falta de refrigeración; este mes más de 11.000 niños han sido inmunizados en el sur de la franja, pese a las dificultades derivadas del conflicto.

El ejército de Israel afirmó este domingo que 14 rehenes israelíes y tres extranjeros retenidos en la Franja de Gaza por el movimiento islamista Hamás fueron entregados al Comité Internacional de la Cruz Roja en el territorio palestino.

AFP

“Según la información recibida de la Cruz Roja, 14 rehenes israelíes y tres rehenes extranjeros fueron transferidos a la Cruz Roja”, declaró un comunicado castrense, en el tercer día de una tregua entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás, según un acuerdo que incluye también la liberación de presos palestinos retenidos en cárceles israelíes.

A espera de una confirmación oficial sobre la identidad de los liberados, medios israelíes informaron de que entre los 13 israelíes puestos en libertad después del rehén ruso hay 9 niños y cuatro mujeres.

El gobierno de Israel publicó los nombres de los 14 rehenes israelíes -cuatro mujeres, nueve menores y un hombre con doble nacionalidad rusa- que el grupo islamista Hamás liberó este domingo junto a tres tailandeses, sumando un total de 58 rehenes liberados desde el viernes pasado.

“El gobierno israelí acoge con agrado a los diecisiete secuestrados que regresan a Israel, catorce de nuestros ciudadanos y tres extranjeros”, indicó un comunicado de la Oficina del Primer Ministro, Benjamín Netanyahu.

Entre los israelíes liberados se encuentran se encuentran Chen Goldstein Almog, una mujer de 48 años, junto a sus hijos Agam, de 17, Gal, de 11 años y Tal de ocho.

También Hagar Brodetz, una mujer de 40 años, junto a sus hijos Ofri, de 10, Yuval, de ocho y Oriya, de cuatro.

Las hermanas Dafna y Ela Elikim, de 15 y ocho años respectivamente, también fueron liberadas, así como Alma Avraham, de 84, Aviva Adrienne Siegel, de 62 y Avigail Idan, de cuatro años y con doble nacionalidad israelí-estadounidense.

Ron Krivoi, un israelo-ruso de 25 años, también fue liberado, como un gesto de Hamás hacia el gobierno de Rusia.

Por su parte, las Brigadas Al Qasam, brazo armado de Hamás, confirmaron a través de su canal de Telegram que entregaron a la Cruz Roja 13 rehenes israelíes, tres tailandeses y un ruso.

Estas personas se suman a otros 41 rehenes liberados el viernes y sábado, entre ellas 26 israelíes, 14 tailandeses y un filipino.

Los rehenes liberados hoy fueron puestos en libertad en el marco de un acuerdo de intercambio de rehenes por presos que incluye un alto el fuego temporal de cuatro días en vigor desde el pasado viernes y la entrada de ayuda humanitaria en Gaza.

En base a este acuerdo, 39 presos palestinos en cárceles israelíes serán liberados este domingo, tal como sucedió ayer y anteayer.

El acuerdo, mediado por Catar, Egipto y EEUU, prevé la liberación de un total de 50 rehenes israelíes a cambio de 150 presos palestinos y podría extenderse en caso de que Hamás se comprometa a entregar al menos diez cautivos por día.

Israel declaró la guerra a Hamás el 7 de octubre tras un ataque del grupo islamista que incluyó el lanzamiento de más de 4.000 cohetes y la infiltración de unos 3.000 milicianos que mataron a unas 1.200 personas y secuestraron a más de 240 en comunidades israelíes cercanas a la Franja de Gaza.

Las fuerzas aéreas, navales y terrestres de Israel han contraatacado desde entonces sobre el enclave palestino, donde ya suman más de 14.800 muertos, la mayoría niños y mujeres, y estima que más de 7.000 están desaparecidos bajo los escombros, por lo que la cifra de víctimas mortales podría ser aún más alta.

El ministro jordano de Asuntos Exteriores, Aiman Safadi, ha hecho una declaración muy dura: la guerra que Israel libra contra Hamás en la Franja de Gaza es una «agresión flagrante» contra la población civil palestina y amenaza con desestabilizar todo Cercano Oriente. Al impedir el suministro de alimentos, medicinas y combustible, Israel está cometiendo «crímenes de guerra», declaró Safadi. Su país se considera prooccidental dentro de la región e incluso mantiene relaciones oficiales con Israel desde mediados de los años 90, aunque en un clima político bastante frío.

DW

El ministro no dejó dudas de que la relación es, actualmente, peor de lo habitual: «Todos tenemos que señalar en voz alta y claramente la catástrofe que la guerra israelí significa, no sólo para la Franja de Gaza, sino para toda la región», afirmó Safadi en el llamado Diálogo de Manama del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Bahréin.

Con foco en el sufrimiento de los palestinos

Las palabras de Safadi dejan claro que incluso los Estados árabes que han reconocido diplomáticamente a Israel se están distanciando actualmente de la respuesta militar de ese país al ataque terrorista perpetrado allí por la organización terrorista Hamas del 7 de octubre. El hecho de que Hamás esté clasificado como organización terrorista en Alemania, la Unión Europea, Estados Unidos y otros países apenas juega un papel en este momento. Lo que es más importante es la solidaridad que muchos ciudadanos de los países árabes sienten por los palestinos en la Franja de Gaza, especialmente en vista del elevado y creciente número de muertes allí desde el comienzo de la respuesta militar israelí.

En particular los Estados árabes no han demostrado, hasta ahora, la voluntad de participar en la construcción de un nuevo orden político cuando llegue el fin del conflicto en la Franja de Gaza, algo que todavía no es previsible. El ministro Safadi enfatizó que los Estados árabes no estaban dispuestos a dejar que Israel se saliera con la suya y luego limpiara el «desorden» causado. Los representantes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita expresaron opiniones similares.

«No ser visto como un enemigo»

Esa reticencia tiene principalmente razones políticas. Por un lado, está la cuestión de la seguridad, y de si Israel realmente logrará destruir a Hamás y volverlo inofensivo. Safadi no lo cree. «Simplemente no entiendo cómo se puede lograr este objetivo», citó la agencia de prensa alemana DPA en Manama: «Hamás es una idea» y una idea no se puede erradicar con bombas, según el ministro jordano.

Asumir en el futuro responsabilidades políticas, e incluso militares, en la Franja de Gaza, donde podrían persistir las estructuras de Hamás o, al menos, la simpatía popular por la organización terrorista, pondría a Jordania en una situación extremadamente delicada, incluida la posible acusación de «complicidad», lo cual es peligroso en términos de política interior.

Por ello, Safadi no considera que el futuro político de la franja costera sea responsabilidad jordana o árabe: «Permítanme dejarlo muy claro. Ninguna tropa árabe irá a Gaza. Ninguna. No seremos vistos como el enemigo».

Postura ambivalente

Según Nicolas Fromm, politólogo de la Universidad Helmut Schmidt, de Hamburgo, el hecho de que el ministro jordano de Asuntos Exteriores manifieste sus reservas no es una coincidencia. «Jordania ya tiene un tratado de paz con Israel desde hace mucho tiempo. Los dos países llevan décadas colaborando en muchos aspectos. Por eso el reino jordano ha sido y sigue siendo muy criticado en algunas partes del mundo árabe», asegura Fromm.

Es probable que otros Estados árabes se encuentren en una situación similar, especialmente los del Golfo. Algunos de ellos, como los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, firmaron acuerdos de normalización de las relaciones con Israel hace apenas unos años. Otros, como Arabia Saudita, al menos mantuvieron buenas relaciones no oficiales con Israel hasta hace poco. Es probable que también ellos se encuentren ahora en una disyuntiva, ya que parte de la población se opone a esa postura.

«La cuestión palestina sigue desempeñando un papel importante en el mundo árabe y también tiene un gran potencial de movilización emocional y política», afirma Eckart Woertz, director del Instituto GIGA de Estudios de Oriente Medio, en Hamburgo. Los gobernantes no pueden, según Woertz, ignorar el estado de ánimo de la población.

Sin embargo, es probable que al menos algunos Estados del Golfo tengan una actitud bastante ambivalente hacia la guerra en Gaza, indica Woertz. Algunos Estados árabes tienen una «relación muy crítica» con Hamás: «Es una rama de la Hermanos Musulmanes, que está en Egipto, en Arabia Saudita, y es considerada una organización terrorista en los Emiratos», señala Woertz.

El desafío de la recuperación de Gaza

Por tanto, los gobiernos de estos países podrían estar, sin manifestarlo, bastante satisfechos si se neutralizara a Hamás en la Franja de Gaza o, si, por lo menos, se restringieran sus posibilidades de acción.

Otro desafío importante después del fin de la guerra será, probablemente, ayudar a la Franja de Gaza, que ya estaba económicamente empobrecida antes de que comenzara la guerra, a recuperarse. Es poco probable que la zona, que ha sido bloqueada repetidamente por Israel y Egipto durante años, pueda hacerlo por sí sola.

«Pero nadie -ni Israel, ni Estados Unidos, ni los Estados árabes, ni los líderes palestinos- quiere asumir la responsabilidad de esto», afirmó la revista The Economist, resumiendo los resultados de la reunión de diálogo en Manama.

Ucrania afirmó el sábado que derribó 71 drones rusos durante la noche, en lo que calificó como el peor ataque con estos aparatos contra la capital, Kiev, desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.

AFP

Cinco personas resultaron heridas, entre ellas un niño de 11 años, y decenas de edificios quedaron sin electricidad, señalaron las autoridades ucranianas.

El ejército del aire destruyó 71 drones de ataque Shahed. “La mayor parte fueron derribados en la región de Kiev”, precisó el ejército.

La alerta aérea en la ciudad duró seis horas, y los restos de drones caídos causaron incendios y dañaron edificios en distintos puntos de la capital, indicó el alcalde, Vitali Klitschko.

“El enemigo continúa sembrando el terror”, dijo el regidor.

El ataque provocó cortes de suministro eléctrico a gran escala en la capital, tras romperse una línea de alimentación, indicó el ministerio ucraniano de Energía.

“En consecuencia, 77 edificios residenciales y 120 edificios de la parte central de la ciudad quedaron sin electricidad”, detalló el ministerio.

Los ataques con drones se multiplicaron en los últimos meses, y han sido obra tanto de las fuerzas de Kiev como de las fuerzas rusas.

Rusia indicó el viernes haber derribado 16 drones ucranianos en el sur del país y sobre la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014 y blanco regular de ataques de las fuerzas de Kiev, por su valor estratégico en el mar Negro.

El mismo día, el ejército ucraniano dijo que sus sistemas de defensa aérea habían abatido durante la noche tres drones de ataque de fabricación iraní, lanzados por las fuerzas rusas.

El ataque de este sábado coincide por otro lado con la conmemoración en Ucrania del “Holodomor”, la hambruna y muerte de millones de personas en el país en la década de 1930 a causa de la política del líder soviético Jósif Stalin.

“Más de 70 [drones] Shahed la noche de la conmemoración de Holodomor (…) Los dirigentes rusos están orgullosos de su capacidad de matar”, comentó en sus redes sociales el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien enfatizó que es “imposible” olvidar o perdonar esos crímenes del estalinismo.

Ucrania perdió entre cuatro y ocho millones de habitantes en la gran hambruna de 1932-1933 durante el proceso de colectivización de sus tierras. Dicha hambruna, según los historiadores, fue orquestada por Stalin para reprimir cualquier veleidad nacionalista e independentista en el país, por entonces una república soviética.

Vladimir Putin volvió a jugar su carta de ambigüedad ante sus colegas del G-20 esta semana. Dijo por primera vez desde que comenzó la invasión a Ucrania hace 21 meses que había que pensar en cómo “detener la tragedia” de la guerra. “Por cierto, Rusia nunca ha rechazado las conversaciones de paz con Ucrania”, aclaró. ¿Sacó Putin la bandera blanca? ¿Quiere una mesa de negociaciones?, se preguntaron de inmediato todos los que estaban conectados a esta cumbre virtual organizada por el primer ministro indio, Narendra Modi. Con las horas, se hizo evidente que lo que busca Putin es que Occidente empuje a Ucrania a negociar aprovechando el cansancio que provoca la guerra y el hecho de que apareciera otro grave conflicto, el de Gaza, “compitiendo” por la atención del planeta.

Infobae

Otro invierno en guerra en la estepa ucraniana será muy doloroso y costoso para todos. Fuentes gubernamentales estadounidenses sugieren que Rusia puede haber sufrido 120.000 muertos y entre 170.000 y 180.000 heridos. Las cifras ucranianas son de 70.000 muertos y 120.000 heridos. Los ataques sin mayor sentido contra edificios y centros comerciales ucranianos por parte de los rusos por segundo año consecutivo están haciendo mella en la población civil ucraniana que hasta el momento se mostró muy estoica. Y ni hablar de los aliados occidentales que ya entregaron 160.000 millones de dólares en ayuda. La economía rusa también comienza a tambalear en algunos sectores. La “guerra eterna” no parece ser “negocio” para nadie. Y en esa grieta es donde se metió Putin.

Siempre hay que recordar que cuando todo esto empezó en febrero de 2022, Putin había planificado tomar Kiev en tres días y el resto de Ucrania en seis semanas. Estaba convencido de que el comediante venido a presidente, Volodimir Zelensky, no iba a poder organizar una resistencia efectiva de ninguna manera. La sorpresa para el Kremlin fue mayúscula cuando las fuerzas ucranianas no solo resistieron, sino que acorralaron a las muy superiores tropas rusas en el oeste y suroeste del país. No menos sorpresa para el Kremlin fue la unanimidad de Europa y estados Unidos en ayudar a Ucrania y enfrentar la invasión como un peligro para las democracias liberales del planeta.

“Sí, por supuesto, las acciones militares son siempre una tragedia”, dijo Putin después de describir lo que estaba sucediendo como “una guerra” por primera vez en lugar del eufemístico término del Kremlin de “operación militar especial”. Enseguida, dio el giro discursivo que buscaba para comparar la invasión que él ordenó con lo que sucede en Medio Oriente. “¿Y el exterminio de la población civil en Palestina, en la Franja de Gaza hoy, no es escandaloso?”. preguntó Putin. Para concluir con el argumento que quería introducir ante los líderes de los 20 países más influyentes: aquí hay una guerra de Occidente contra todos nosotros. Pone a los palestinos en la misma bolsa que a los ucranianos de raíces rusas que él dice defender y a quienes quiere “liberar”.

Putin ya había marcado con claridad sus pretensiones durante la celebración, el 30 de septiembre, del llamado Día de la Reunificación de las Nuevas Regiones con la Federación Rusa. Al conmemorarse el primer aniversario de la anexión de las regiones ucranianas de Donetsk, Luhansk, Kherson y Zaporizhzhia -aunque la mayoría ni siquiera estaban bajo control ruso en aquel momento-, brindó a Putin la oportunidad de retomar una de sus obsesiones actuales: que se trata de una lucha “por la Madre Patria, por nuestra soberanía, valores espirituales, unidad y victoria.”

En mayo, en el desfile del Día de la Victoria que conmemora el fin de la Segunda Guerra Mundial, Putin había lanzado que “se ha desatado una verdadera guerra contra nuestra patria”. Agitó el espectro de la Gran Guerra Patria (como los rusos describen la II Guerra Mundial) y advirtió de que “la civilización se encuentra de nuevo en un punto de inflexión decisivo” porque “las élites globalistas occidentales” estarían decididas a “destruir y diezmar” a Rusia.

Por un lado, esto fue interpretado como una coartada apocalíptica para justificar el relativo fracaso de su “operación militar especial” pero por el otro, marcaba que lo que él plantea va mucho más allá de esta guerra y que es una lucha existencial con un Occidente hostil sin un final real a la vista. Y en ese sentido, alarga en el tiempo una confrontación que pareciera estar empantanada desde hace meses sin avances decisivos de ninguna de las dos fuerzas. Se mantiene en el poder como el líder de un país agredido y en guerra. Desde su lógica, esa es la forma de acumular poder y conservarlo.

Pero la realidad interna de la economía rusa no acompaña esa lógica. El último presupuesto prevé que el gasto militar aumente casi un 70% el próximo año, hasta un nivel que triplica el gasto combinado en sanidad, educación y protección medioambiental. En las regiones más alejadas de Moscú se siente el deterioro de la calidad de vida y cada vez hay mayores expresiones de resistencia de la población a entregar sus hijos para la guerra a pesar de la dura represión.

En el campo de batalla, por ahora Putin simplemente gana porque no pierde. La contraofensiva ucraniana de este verano rompió la primera línea defensiva rusa en la región de Zaporizhzhia, y abrió algunas brechas en la segunda. La esperanza de Kiev es que, si no puede partir en dos a las fuerzas invasoras, al menos llegue lo suficientemente lejos como para poder bombardear con artillería los enlaces por carretera y ferrocarril del “puente terrestre” que conecta Crimea con el territorio continental ruso.

Con el comienzo de las nevadas, las acciones van a ir disminuyendo y las fuerzas rusas van a a usar esta “tregua” del invierno para volver a levantar más defensas como lo hicieron el año pasado. Los generales del Kremlin saben que no pueden apostar a un avance decisivo. Por eso su estrategia es a perdurar en las zonas conquistadas, reunir más tropas y esperar que disminuya la voluntad occidental de seguir financiando a Ucrania.

Desde el punto de vista ucraniano, incluso si lograran concentrar una fuerza suficiente y un poder aéreo -que ahora no tienen- para “tirar al mar” a los rusos y encerrarlos en la península de Crimea, esto no significaría el fin de la guerra porque continuarían los lanzamientos de misiles contra la población civil y los ataques a las tropas con drones kamikazes. Putin jugó con esta sombría perspectiva cuando esta semana pareció dispuesto a una negociación. Si la guerra se detiene en este momento, se queda con el 17% del territorio ucraniano, incluida Crimea que ya había conquistado en 2014. Un negocio redondo para él y sus ambiciones de poder absoluto por siempre.

Sabe que ninguna guerra es eterna pero que la paz está aún muy lejos en el horizonte. Con la temporada electoral estadounidense en vista y muchos legisladores demócratas haciendo fuerza con los republicanos por terminar el financiamiento a Ucrania así como la guerra en Gaza sin un final cierto, Putin cree que tiene una ventaja comparativa y lo expresó claramente.

Cuando el presidente electo de Argentina Javier Milei aún no ha asumido, el socialismo del siglo 21 o castrochavismo ya ha iniciado públicamente la conspiración para derrocarlo, repitiendo operaciones con las que ha desestabilizado, subordinado y depuesto presidentes y gobiernos democráticos en Latinoamérica. Esta situación impone al nuevo presidente de Argentina la urgencia de adoptar una clara política exterior y una sólida seguridad democrática para garantizar el cumplimiento de su mandato.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

Socialismo del siglo 21 es la denominación política asumida por las dictaduras de Latinoamérica bajo mando de Cuba, integradas por Venezuela, Bolivia y Nicaragua, y por los gobiernos para dictatoriales de Fernández/Kirchner de Argentina, López Obrador de México, Boric de Chile, Petro de Colombia y Lula da Silva de Brasil. Es denominado también castrochavismo, un neologismo que describe la asociación de los dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez en un sistema de delincuencia organizada trasnacional que perpetra, encubre y defiende la violación de derechos humanos, terrorismo de Estado, narcotráfico, terrorismo, crímenes de lesa humanidad, trata de personas, migraciones forzadas y más.

El dictador de Venezuela Nicolás Maduro declaró respecto a la elección de Javier Milei como Presidente de Argentina, que “nosotros no vamos a callar porque es una tremenda amenaza la llegada de un extremista de derecha, con un proyecto colonial, absolutamente colonial, arrodillado al imperialismo norteamericano”, agregando que Milei “representa la derecha neonazi de Argentina que pretende liderar un proyecto colonial en toda América Latina y el Caribe”. Deja clara la posición y decisión de las dictaduras.

Los presidentes para dictatoriales son elegidos en países con democracia pero deben su llegada al poder al castrochavismo, por lo que subordinan su gobierno y país al sostenimiento y encubrimiento de las dictaduras mediante una política exterior y acciones internas entreguistas. López Obrador desde México criticó la elección de Milei diciendo que “nosotros respetamos la decisión que tomó un grupo mayoritario en Argentina….aunque es algo que consideramos no les va ayudar….ya es claro que no coincidimos con los que sostienen una política autoritaria, privatizadora, racista, clasista”. Petro desde Colombia escribió: “Ha ganado la extrema derecha en Argentina; es la decisión de su sociedad. Triste para América Latina y ya veremos…el neoliberalismo ya no tiene propuesta para la sociedad”.

Las conspiraciones castrochavistras a lo largo de todo este siglo persiguen por lo menos tres objetivos: el primero y central es derrocar al gobierno, atribuyéndole los crímenes del derrocamiento para perseguir a sus miembros; si no lo logran buscan modificaciones sustanciales a la estructura institucional del país con la bandera de la “constituyente” y otros cambios; y si eso tampoco se consigue, debilitarán al presidente y al gobierno creando condiciones de desgaste para impulsar un candidato de su amaño que gane las próximas elecciones.

Empezando el siglo fue derrocado el presidente de Ecuador Jamil Mahuad a días de haber dolarizado la economía de su país; cayó el presidente de Argentina Fernando de la Rua; luego fue derrocado el presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada; depuesto el presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez; derribado de su cargo el Secretario General de la OEA Miguel Antel Rodríguez; destituido por golpista Pedro Castillo en Perú; Guillermo Lasso forzado a la muerte cruzada acaba de dejar anticipadamente la presidencia de Ecuador.

Este método se usó en 2019 y 2020 en Chile, Ecuador y Colombia, y en 2022 y 2023 en Perú. En Chile con el presiente Piñera lograron las fases uno y dos, debilitaron al gobierno y consiguieron la asamblea constituyente con cuyo pretexto Boric ganó las elecciones; en Colombia debilitaron al gobierno del presiente Duque y luego hicieron a Petro presidente; en Ecuador el presiente Lenin Moreno resistió el golpe de estado y no cedió ninguna de las fases pero terminó su mandato con popularidad destrozada; en Perú la presidenta Boluarte se debate en las fases una y dos de una conspiración aparentemente detenida por algún tipo de acuerdo.

Una de las características del castrochavismo es que siempre hace públicos sus objetivos como el mejor mecanismo para confundir a sus víctimas que simplemente no creen hasta que es demasiado tarde. La conspiración contra Javier Milei ha comenzado con el asesinato de su reputación interna e internacional señalándolo como “ultraderechista”, manipulando su autoproclamada condición de “libertario” con la de “autoritario, privatizador, racista, clasista, neonazi, colonial y pro imperialismo norteamericano”, el enemigo, mientras activan el aparato interno con soporte operativo y de inteligencia de Cuba, Bolivia, Venezuela, de las FARC, el ELN, el Foro de Sao Paolo y más.

Borges exaltó hace casi un siglo las excelencias del Religio Medici (La religión de un médico) de Sir Thomas Browne (1605-1682), hombre controversial que fue muy perseguido por su humanista heterodoxia.

Ibsen Martínez – El Nacional

El crítico italiano Mario Praz, gran erudito en literatura inglesa, erige a Browne como “uno de los Santos Padres del ensayo moderno, detrás de Montaigne: uno de los primeros en explorar la desconocida región del yo cotidiano. La religión de un médico es un libro único”.

Por mi parte, no habría dado nunca con Sir Thomas de no ser por un escritor guyanés que, siendo embajador de su país en Venezuela cuando aquel apenas comenzaba a ser una nación independiente, dictó en Caracas, allá por 1970, un breve ciclo de conferencias sobre autores británicos.

El embajador se llamaba Edward Ricardo Braithwaite, expiloto de la Real Fuerza Aérea británica durante la Segunda Guerra Mundial y doctor en Física por la Universidad de Cambridge. El embajador Braithwaite fue autor, también, de una exitosísima novela autobiográfica: Al maestro con cariño (To Sir, with love). Llevada al cine en 1967, Sidney Poitier encarnó en ella al embajador Braithwaite en su experiencia como profesor de una secundaria en el barrio londinense de Stepney, durante los años sesenta del siglo pasado.

El inopinado interés de Maduro por la centenaria disputa fronteriza con Guyana y el empeño que ha puesto en convocar un referéndum me han hecho recordar las tardes del embajador Braithwaite. Sus conferencias, patrocinadas por el British Council, fueron más bien charlas en petit comité que tenían lugar en una terraza de San Román que miraba al valle de Caracas.

Los padres de Braithwaite eran ambos egresados de Oxford y pertenecían a la clase media afroguyanesa. Pudieron mandarlo al City College de Nueva York de donde, en 1940, el embajador se alistó en la Real Fuerza Aérea. Como piloto de Spitfires voló muchas misiones sobre el teatro europeo. Recordaba con afecto la camaradería de su unidad y afirmó siempre que entre aquellos pilotos casi exclusivamente blancos jamás se sintió discriminado. Las cosas cambiaron por completo al terminar la guerra.

Aunque Braithwaite ganó un doctorado en Física por la Universidad de Cambridge, anduvo desempleado los primeros años de posguerra. Acudió a una veintena de concursos para suplir plazas de docencia universitaria. Quedaban siempre en llamarlo y luego nada: el problema era su color, desde luego.

Amargamente desalentado, un día se hallaba sentado en el banco de un parque y entabló conversación con un anciano londinense muy simpático que escuchó su lamento y lo encaminó a una carrera como profesor de escuela secundaria. Sus experiencias en un barrio pobre del este de Londres nutrieron la novela que en 1959, a los 47 años, le trajo repentina fama. Allí comenzó una brillante carrera humanitaria.

A comienzos de los años sesenta, Braithwaite acumulaba ya una gran experiencia como funcionario de Servicios Sociales en el Reino Unido. La Federación Mundial de Veteranos de Guerra, que agrupa hoy a más de 60 millones de personas, lo nombró en 1968 alto consejero en Derechos Humanos. En esto, independiente ya Guyana desde 1966, su país destacó a Braithwaite ante la Unesco y luego, como embajador especial en Venezuela. Las cosas no andaban bien entre ambos países.

El año anterior, una rebelión armada de separatistas guyaneses debió replegarse hasta una base militar venezolana en donde solicitaron asilo. Esto ocurría poco después de que Caracas denunciase el fraudulento laudo arbitral de París que en 1899 despojó a Venezuela de la tres cuartas partes del actual territorio guyanés. Georgetown acusó a Caracas de provocación belicista.

En 1970, los gobiernos del Reino Unido, Guyana y Venezuela suscribieron en Puerto España, Trinidad, un protocolo que suspendía las reclamaciones venezolanas durante 12 años. Nadie en círculos diplomáticos puso entonces en duda que el prestigio y la capacidad de persuasión de Braithwaite fueron fundamentales en el acuerdo que preservó la paz entre Venezuela y Guyana.

De las antiguas colonias británicas en América, Guyana llegó a ser, a fines del siglo pasado, una de las más pobres. Desde 2015, cuando se registró el hallazgo de grandes reservas submarinas de petróleo, el país de 800.000 habitantes va camino a ser el cuarto productor mundial de petróleo obtenido mar adentro, por delante de Qatar, Estados Unidos, México y Noruega. Su ingreso fiscal hasta la fecha rebasa los 1.600 millones de dólares.

Es comprensible que la camarilla cleptómana de Nicolás Maduro, que ha convertido la otrora rica Venezuela en un erial donde campea una pobreza y puesto al país detrás de Haití, quiera reanimar la reclamación territorial acusando a Guyana de subastar yacimientos que según Caracas se hallan en las áreas marinas en reclamación y no le pertenecen. Maduro ha convocado un referéndum consultivo para dentro de tres semanas.

Las preguntas que hace el referéndum son marrulleras, confusionistas y chantajean al electorado con patriotera retórica antiimperialista. Todo ello a pesar de que, en la década pasada Hugo Chávez desistió, paladinamente, con argumentos igualmente antiimperialistas, de echar adelante la disputa limítrofe. Llegó a proponer el desarrollo conjunto de la zona en reclamación.

La oposición partidista, característicamente, titubea ante un referéndum inoportuno y emponzoñado, una bravuconada de clara inspiración militarista que torpemente busca “unificar” a la población propalando una conspiración de la ExxonMobil y el gobierno de Georgetown. No oculta la codicia que lo mueve. Por sobre todo, es insidiosamente inicuo: no es lícito absorber –ocupar—unilateralmente una zona aún en litigo.

Uno se pregunta quién podrá hoy en Guyana saudita ver ventaja alguna en hacerse ciudadano del petroestado más fallido del mundo cuyos gobernantes han volatilizado un millón de millones de dólares en un cuarto de siglo y se hallan imputados en masa ante la Corte Penal de La Haya por crímenes de lesa humanidad. La oposición venezolana, característicamente, titubea ante un referéndum extemporáneo, una bravuconada militarista que no oculta la codicia que lo mueve. ¿Temen los timoratos políticos venezolanos que llamar a la abstención en el marrullero referéndum pueda enajenarles el voto de quienes aún quedan en el país?

Ciertamente, la abstención no ha sido buena idea en el pasado. Sin embargo, llamar a responder “No” a las cinco emponzoñadas preguntas de Maduro no sería abstenerse sino un desafío que bien vale la pena lanzar a la dictadura en la antesala de una reelección presidencial que Maduro, cada día más forzado a medirse con María Corina Machado, no debería ganar. Con lo que vuelvo a nuestro admirable embajador Braithwaite.

Poco después de firmado el protocolo de Puerto España dejó el servicio diplomático y, ahora sí, se dedicó a la academia. Enseñó literatura en New York University y en la reputada Universidad de Howard, en Washington D.C., hasta su muerte en 2016, a los 104 años.

Casi podría decir que contra mi voluntad regreso al Esequibo, el tema me resulta doloroso en extremo, lo evado consistentemente, creo que en él se yuxtaponen y abrazan errores graves de distintos orígenes, ni la democracia civil, ni esta “guarandinga” que llaman “el proceso” han estado voluntaria o involuntariamente a la altura del reto.

Alfredo Coronil Hartmann – El Nacional

Sin embargo, no podemos confundir errores y complicidad, el régimen actual, desde su comienzo, ab initio dirían los romanos, optó por subordinarse a la política exterior cubana, Fidel se cansó de alinearse con Guyana y contra Venezuela, de manera reiterada, desde su frustrado intento de seducción en su primera visita en 1959.

No obstante, al acceder Chávez al poder, aún quienes teníamos reservas enormes sobre el comandante y su capacidad, su idoneidad para conducir el Estado. No pensamos –al menos yo no lo hice- que un oficial de las FAN pudiera ser blando, obsecuente y criminalmente negligente en asuntos que afectan la soberanía territorial de Venezuela. Eso –creía yo- sería contranatura, para cualquiera que vistiese el uniforme y nunca sería aceptado ni por la oficialidad ni por ningún elemento castrense. Les ruego perdonen mi ingenuidad, obviamente me equivoqué.

Llegué a tener en mis manos borradores de proyectos de acuerdo de la República, con algunos países africanos, con textos que tenían muy mal disimulado el membrete de la Cancillería cubana. No los guardé para hacer avioncitos de papel, fueron donde debían ir.

Venezuela ha sido un peón, servicial y afónico de Cuba desde que Chávez llegó al poder; su más duradero canciller, Nicolás Maduro, no produjo –hasta donde se sabe- ninguna protesta o advertencia en la materia.

Ahora emerge o trata de emerger de la depresión que han debido producirle las primarias de la oposición y su categórico resultado, travestido de Cid Campeador, súbitamente poseso de una fiebre patriotera y escandalosa que lo que produce es risa. Sabemos que estudio o algo similar en Cuba, donde se hizo amigo de Tirofijo y otros malvivientes y aconsejado por alguien –probablemente insular también– tiene la desfachatez de echar mano del torturado tema del Esequibo como diversión –en sentido militar– para intentar fabricar un mascarón de proa que lo salve de su cantada derrota electoral en 2024.

Habrá, no nos engañemos, algunos elementos del mundo político que “caigan” gratuita o muy bien remunerada mente en “el farol” de ocasión. Ya he visto algunos alterados cuchufletos agrediendo a la candidata del pueblo venezolano y tildándola o al menos insinuando de una supuesta falta de patriotismo, no vale la pena responderles, no tienen la entidad ni política, ni intelectual, ni cívica para ello. Tengo una conocida debilidad por los perros, pero esos “perros de alquiler” que ladren lo que quieran. Lo necesario es mantener un curso firme y asertivo. Con la conciencia y el corazón limpios, como los tiene María Corina Machado.

China no detectó patógenos «inusuales o nuevos» relacionados con un repunte de enfermedades respiratorias en el norte del país, confirmó este viernes 24 de noviembre la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS, que no ve razones para imponer restricciones de viaje a la nación asiática, había solicitado esta semana a China información detallada sobre el reciente incremento en casos de enfermedades respiratorias y de brotes de neumonía infantil. En tanto, el Gobierno de la India informó que sigue de cerca la situación en el país vecino.

France 24

El norte de China detectó un incremento de «las enfermedades de tipo influenza» desde mediados de octubre en comparación con los datos de los tres años anteriores, aseguró la OMS.

Tras el anuncio, la agencia sanitaria de la ONU solicitó al país asiático información adicional «sobre un aumento de enfermedades respiratorias y de focos de neumonía en niños», según señaló en un comunicado publicado en la red X.

Las autoridades chinas respondieron «que no se ha detectado ningún patógeno inusual o nuevo ni presentaciones clínicas inusuales,», afirmó la OMS el jueves.

Según las autoridades, se trata del «mencionado aumento general de las enfermedades respiratorias debido a múltiples patógenos conocidos», añadió.

La Comisión Nacional de Salud declaró la semana pasada a la prensa que el repunte de las enfermedades respiratorias obedecía al levantamiento de las restricciones anticovid y a la circulación de otros patógenos conocidos.

La capital china, en el norte del país, atraviesa una ola de frío, con temperaturas que se prevén muy por debajo de los 0 ºC el viernes, según los medios estatales.

Las temperaturas se desplomaron cuando Beijing «entró en la temporada de alta incidencia de enfermedades respiratorias infecciosas«, dijo el vicedirector y experto epidemiológico del centro de prevención de enfermedades de la ciudad, Wang Quanyi, a medios estatales.

Beijing «muestra actualmente una tendencia de múltiples patógenos que coexisten», afirmó.

«Es invierno»

En el Hospital Infantil del Instituto Capital de Pediatría de Beijing, periodistas vieron numerosos padres con sus hijos en la sala de espera.

Una madre de apellido Zhang acompañaba a su hijo de nueve años que, según ella, tenía neumonía. «Recientemente enfermaron muchos niños», aseguró.

Con ella coincide Li Meiling, de 42 años, cuya hija de ocho años padecía neumonía por microplasma, un patógeno que provoca dolor de garganta, fatiga y fiebre.

Pero la madre no estaba «particularmente preocupada» por el aviso de la OMS. «Es invierno: es normal que haya más casos de enfermedades respiratorias», aseguró.

El 21 de noviembre, los medios y el sistema público de vigilancia de enfermedades ProMED informaron de brotes de neumonía no diagnosticada en niños en el norte de China.

La OMS pidió por ello «informaciones epidemiológicas y clínicas suplementarias, así como resultados de laboratorio de los focos detectados en niños».

También reclamó «informaciones complementarias sobre las tendencias recientes de circulación de agentes patógenos conocidos, especialmente la gripe, el SARS-CoV-2 (el virus responsable del covid-19), el VRS que afecta a bebés y del mycoplasma pneumoniae, así como el grado de congestión del sistema sanitario», agregó el comunicado.

Durante la pandemia del covid-19, cuyos primeros casos se detectaron en China a finales de 2019, la OMS reprochó a Beijing la falta de transparencia y cooperación.

La agencia sanitaria de la ONU y distintos países denunciaron también esta falta de cooperación de China en la investigación para determinar los orígenes de la pandemia, que todavía no ha llegado a conclusiones definitivas.

El ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino López, afirmó este viernes que la eventual instalación de bases militares con apoyo de Estados Unidos en la frontera con Guyana no «resuelve» el diferendo territorial que sostienen ambos países hace un siglo por el Esequibo.

AFP

En el «territorio que estamos reclamando veo un presidente uniformándose de campaña, de militar, lo vimos ayer también en una población llamada Kaikán, allí cerquitica de Anacoco, en la frontera, provocando y además diciendo que está convocando al Comando Sur (de Estados Unidos) a dirimir esta controversia», dijo Padrino durante un acto en Caracas.

De esta manera reaccionó a las declaraciones del vicepresidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, que anunció la visita de equipos del Departamento de Defensa de Estados Unidos la próxima semana para tratar la opción de establecer «bases militares» en el Esequibo, un territorio de 160.000 km2 rico en petróleo y recursos naturales bajo administración de Georgetown por el que ambos países mantienen un litigio.

«Con esos estilos y esas formas de guapetón de barrio (envalentonado) no es que vamos a resolver este asunto, este diferendo, no es así, se lo digo al presidente de la república cooperativa de Guyana (Irfaan Ali) (…) no es con esa arrogancia», remarcó el jefe militar.

«Esto se resuelve como lo ha dicho el presidente Nicolás Maduro: con diálogo, con diplomacia, conversando, llegando a un acuerdo satisfactorio para ambas partes como lo reza el Acuerdo de Ginebra», zanjó Padrino.

Aunque Guyana dice no haber tenido antes interés en bases militares, Jagdeo indicó el jueves que están llamados a «proteger» el «interés nacional». «Todas las opciones disponibles serán aprovechadas», dijo el vicepresidente guyanés en rueda de prensa.

Señaló además que Guyana espera que la disputa pueda resolverse en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuya jurisdicción en este caso es desconocida por Venezuela.

Guyana apela a un laudo arbitral de 1899 en el que se fijaron las fronteras actuales, mientras que Venezuela reivindica el Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966 con Reino Unido antes de la independencia guyanesa, que anuló el laudo y estableció bases para una solución negociada.

La pugna se recrudeció con el descubrimiento de yacimientos petroleros en la región y negociaciones de Guyana con el gigante energético estadounidense ExxonMobil para su explotación.

El gobierno de Venezuela impulsa un referendo consultivo para el próximo 3 de diciembre en el que preguntará a sus ciudadanos si apoyan otorgar la nacionalidad a los 125.000 habitantes de la región en disputa y crear una nueva provincia venezolana llamada «Guayana Esequiba».

Guyana ha rechazado la consulta, que ha sido calificada por su presidente como «una amenaza a la paz en América Latina y el Caribe».

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