Hace 5,700 años, una mujer de cabello oscuro y ojos azules mascaba un trozo de brea, la cual fue escupida y, con el paso del tiempo, quedó envuelto en barro por varios milenios, hasta que un grupo de arqueólogos lo descubrieron durante las excavaciones de Syltholm, y posteriormente los científicos de la Universidad de Copenhague extrajeron el genoma completo de la mujer.
El grupo de investigadores, liderados por el Dr. Hannes Schroeder, lograron extraer el genoma completo preservado en este tipo de “chicle”, siendo la primera vez que se extrae un genoma humano antiguo completo de algo que no sean huesos.
De esta forma, el equipo pudo determinar el aspecto físico de quien mascaba este pedazo de brea, de poco más de un centímetro de longitud. Al realizar el análisis genético, los investigadores no solo pudieron determinar el color de piel, cabello y ojos del individuo, sino también el perfil patógeno y microbiano bucal.
“Pudimos recuperar ADN de microbios orales y de varios patógenos humanos importantes (incluidos fragmentos de ADN del virus del Epstein-Barr, que infecta al 90% de los humanos en la actualidad), lo que hace que esta sea una fuente muy valiosa de ADN antiguo, especialmente para períodos de los que no tenemos restos humanos”, comentó el Dr. Hannes Schroeder, investigador de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Copenhague, y autor principal del estudio publicado en la revista Nature.
“Este estudio puede ayudarnos a comprender cómo los patógenos han evolucionado y se han propagado a lo largo del tiempo, y qué es lo que los hace particularmente virulentos en un entorno determinado. Al mismo tiempo, puede ayudar a predecir cómo se comportará un patógeno en el futuro y cómo podría ser contenido o erradicado”, dice Hannes Schroeder.
El estudio ha sido publicado en la revista Nature.
Los avisos de empleos como ventas y área comercial son los más solicitados en Panamá según detalla el Reporte del Mercado Laboral en Panamá al mes de Abril del 2023, realizado por Konzerta Panamá
Por área con mayor solicitud del mes de abril se sitúan en el sector comercial representando con un 32.4%, Recursos Humanos y Tecnología son las menos demandadas para abril. Otras áreas con demanda son Administración y Finanzas 20.8%, Producción-Abastecimiento y Logística 17.9%.
En cuanto a las postulaciones el área de Comercial es la que más postulaciones recibe seguido de Administración con 23.5%. Con menos postulaciones Recursos Humanos registra tan solo un 2.3%, Tecnología y Sistemas un 3.2% y Marketing 3.5%.
El reporte indica que el salario promedio requerido por los hombres aumentó en el último mes un 1.65%, mientras que el de las mujeres se incrementó en 0.55%. La diferencia salarial según género se ubica en 4.88%. Los hombres en Panamá requieren un salario promedio de US$1,075 por mes, mientras que las mujeres pretenden US$1,050.
En la evolución del salario según seniority podemos observar que el segmento Senior/ Semi-Senior se mantiene estable con un ligero aumento del 0.10%, el segmento Jefe o Supervisor cae 0.59% y el segmento Junior aumenta 1.13%. El segmento Senior/Semi-Senior, el puesto de Líder de Proyecto es el que recibe el mayor requerimiento salarial, US$2,300, mientras que en el segmento de Jefe o Superior en el puesto de Tecnología de la Información se pretenden US$2,800.
En el segmento Junior, los postulantes de Ingeniería Civil son los de mayor pretensión con US$1,800 mientras que los postulantes de Call Center son los que pretenden el salario más bajo US$600.00.
Para el mes de abril las postulaciones según género tuvieron una leve variación, destacando una mayor postulación por parte de hombres con un 53% versus las mujeres con un 47%. La participación de las mujeres se acota a medida que se incrementa el seniority del puesto como se observa en la posición de Jefe/Superior la diferencia alcanza un 20%.
Con una preparación de al menos un año de anticipación, equipos de emergencia, seguridad y salud de Panamá y la región iniciaron este martes 13 de junio el III Simulacro Regional de Respuesta a Desastres y Asistencia Humanitaria, primero para el país.
El ejercicio busca medir la capacidad de respuestas de los diferentes estamentos de emergencia y rescate en eventos como: un terremoto 7.5 en la Falla de Pedro Miguel y Falla de Azuero, derrame de hidrocarburos, fuga de gas, incendio estructural, onda tropical, entre otros tipos de evacuaciones.
Se darán varios escenarios de terremoto, estructuras colapsadas, incendio estructural, derrame de hidrocarburos, ciberataque y riesgo biológico; y reiteró que es solo un ejercicio práctico y no será una situación real.
Contingentes de grupos especializados de búsqueda y rescate (USAR por sus siglas en inglés) de países de la región brindarán apoyo técnico, logístico y de coordinación durante 36 horas de trabajo, continua e ininterrumpida en las que deben ser autosuficientes con integrantes especializados de los 5 componentes que la conforman: planificación, búsqueda y rescate, administración, logística y médico.
Participan todos los países de Centroamérica, República Dominicana, Canadá, México, EE.UU. Argentina, Israel y Japón. Otros países se sumarán de manera virtual, toda vez que esta actividad cuenta con el apoyo de la ONU, OPS, Nasa y la NOAA entre otros.
Kasim Portugal, jefe del departamento de emergencias en salud del Ministerio de Salud (Minsa) resaltó la participación del equipo de salud en este tipo de ejercicio de capacitación.
Portugal aclaró que se trata de una situación controlada y dentro de las instalaciones sanitarias establecidas hará un simulacro en el área administrativa sin entorpecer las atenciones médicas de los pacientes.
En el epicentro del evento en el sector de Amador, se encuentran establecidos equipos médicos de emergencia nacionales. Son módulos que convierten en instalaciones sanitarias temporales con un equipo conformado por laboratoristas, biomédicoss, equipo manual, equipo de mantenimiento, entre otros que son parte de la atención sanitaria, explicó Portugal.
Se trata del III Simulacro Regional de Respuesta a Desastres y Asistencia Humanitaria, pero el primero en multiamenazas que permite a Panamá valorar sus planes de emergencia, la coordinación con organismos internacionales, las capacidades en búsqueda y respuesta, así como otras atenciones de emergencia, detalló el teniente coronel Ángel Delgado del Benemérito Cuerpo de Bombero de Panamá.
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Denuncias por supuestos actos de corrupción en el manejo de más de $200 millones de la descentralización para favorecer la campaña del hoy candidato presidencial José Gabriel Carrizo, empañan el proceso de elecciones internas del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
La mañana de ayer, el abogado Abdiel González presentó ante la Procuraduría General de la Nación (PGN), una denuncia criminal en contra la Autoridad Nacional de Transparencia por el presunto delito de malversación de fondos y peculado para favorecer la campaña del vicepresidente Carrizo.
Dentro de la denuncia también se incluye al contralor general de la República, Gerardo Solís, el ministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander y el propio vicepresidente.
En la misma, el denunciante hace referencia a publicaciones de medios de comunicación, donde se detalla como a algunas juntas comunales del país, principalmente del PRD, se les ordenó el pagó de fondos de descentralización.
También el jurista manifestó que según la ley, las juntas comunales no deberían recibir fondos superiores a los 110 mil dólares de forma directa, algo que según las publicaciones no se realizó de esta forma.
La denuncia del abogado González se suma a la hecha el pasado domingo, por el precandidato presidencial y presidente de la Asamblea Nacional, Crispiano Adames, quien afirmó que a un candidato, a través de los fondos de descentralización, se le destinó recursos a los candidatos afines al mismo.
Algo que, según Adames, se hizo con la anuencia del presidente de la República, Laurentino Cortizo Cohen.
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Las agencias de inteligencia de Estados Unidos están preparando planes de evacuación para los ciudadanos estadounidenses que viven en Taiwán a medida que las tensiones con China se recrudecen.
El medio especializado The Messenger informó este lunes, citando a tres fuentes del gobierno estadounidense, que Estados Unidos está preparando planes de evacuación para los ciudadanos estadounidenses que viven en Taiwán.
La planificación ha estado en marcha durante al menos seis meses y “se ha calentado en los últimos dos meses más o menos”, dijo un alto funcionario de inteligencia norteamericano que habló con The Messenger bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a discutir la planificación.
El funcionario dijo que un “mayor nivel de tensión” ha impulsado los preparativos. “No es nada que no leerías en las noticias”, dijo el funcionario a The Messenger. “Las fuerzas se acumulan. China alineándose con Rusia en Ucrania“.
Otra de las fuentes citadas por el medio estadounidense afirmó que la invasión rusa de Ucrania ha sido uno de los principales impulsores de la planificación. “Ucrania llevó a revisar los planes“, afirmó.
El proceso de planificación se ha mantenido en secreto porque es un tema delicado para el gobierno taiwanés, dijo una de las fuentes. En este sentido, un ex funcionario del Departamento de Estado sentenció que “incluso hablar de un plan de evacuación hace que la gente piense que algo puede estar sucediendo“.
“La geografía física de Taiwán es un factor importante“, dijo una de las fuentes, que también agregó que suele haber solo una ruta principal entre dos puntos, razón por la cual muchos túneles podrían convertirse en cuellos de botella.
En este sentido, cabe resaltar que, si se ordenaran evacuaciones, es probable que cientos de miles de otros extranjeros en Taiwán, y ciudadanos taiwaneses, también usen esas vías de escape, sumándose al pánico generalizado.
Si bien los detalles de los planes de evacuación aún están siendo discutidos, todas las fuentes coincidieron en que cualquier evacuación de Taiwán plantearía múltiples desafíos. Si bien los números no son oficiales, decenas de miles de estadounidenses se encuentran en Taiwán actualmente, y muchos han reportado crecientes amenazas del ejército chino y del Partido Comunista en los últimos años.
Así como algunos funcionarios estadounidenses han dicho que podría ocurrir una invasión en los próximos años, otros funcionarios y expertos dudan de que el gobierno chino recurra a la fuerza en su promesa de larga data de “reunificarse” con Taiwán, aunque esta opción cada vez parece menos factible.
A pesar de que el gobierno de Estados Unidos no ha querido pronunciarse a este respecto, Martin Meiners, portavoz del Pentágono, afirmó que “no vemos un conflicto en el Estrecho de Taiwán como inminente o inevitable“, pero no desmintió que exista un plan de evacuación, prácticamente confirmándolo.
Las tensiones entre Estados Unidos y China se han disparado en los últimos meses tras una serie de visitas de alto nivel a la isla y a Estados Unidos por parte de políticos estadounidenses y taiwaneses respectivamente.
Además, un globo espía chino atravesó territorio estadounidense antes de ser derribado en febrero de este año, lo cual fue condenado por Beijing, que afirma que solo se usó con fines civiles y científicos. El incidente hizo que el secretario de Estado, Antony Blinken, cancelara una visita oficial a China.
Por el contrario, altos diplomáticos de China y Estados Unidos participaron en discusiones “francas y productivas” en Beijing el martes, las cuales alcanzaron un acuerdo para mantener líneas abiertas de comunicación con el fin de evitar que las tensiones se conviertan en conflicto.
En este marco, Daniel Kritenbrink, subsecretario de Estado para Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico, se convirtió en el funcionario de más alto rango en visitar China tras el derribo del globo a principios de febrero.
Planificar una evacuación de Taiwán “es algo muy prudente”, dijo Mark Cancian, asesor principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. “El hecho de que Estados Unidos esté haciendo esto no significa que esperen que haya una guerra. Es solo una declaración de que podría haber una guerra“, señaló.
La guía general del Departamento de Estado insta a los ciudadanos en el extranjero a utilizar el transporte comercial para salir antes de una crisis, pero eso no siempre es posible, sobre todo en casos repentinos. Además, Cancian señaló el desafío de mantener corredores seguros para las evacuaciones y la ayuda humanitaria en Ucrania como ejemplo.
John McLaughlin, ex director interino de la CIA y practicante residente en la Escuela de Estudios Internacionales Johns Hopkins, dijo que un paso básico pero crítico para la planificación de la evacuación en Taiwán es identificar y localizar a los ciudadanos estadounidenses en la isla.
“Una cosa que podrían hacer, que yo haría, es encontrar una manera de decirle a los estadounidenses que se registren en esta base de datos“, dijo McLaughlin a The Messenger, refiriéndose al registro del Departamento de Estado para ciudadanos estadounidenses que viven en el extranjero.
Los planificadores del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa también son responsables de identificar posibles puntos de encuentro, rutas de evacuación y modos de tránsito para una variedad de contingencias.
“Desde el punto de vista de la contingencia”, dijo McLaughlin, “es necesario anticipar cuántos aviones vas a necesitar, qué velocidad van a tener que estar preparados para entrar y salir, y quién está a cargo de eso. Y luego está el transporte interno, cómo llevar a la gente a los aeropuertos y salir”.
Otros gobiernos ya han elaborado planes de evacuación para Taiwán o están en proceso de hacerlo. Entre ellos, cabe mencionar, primero, a Indonesia, que tiene aproximadamente 300.000 ciudadanos en Taiwán, la mayor población extranjera en la isla, compuesta principalmente por trabajadores migrantes.
En segundo lugar, funcionarios de Filipinas, que tiene unos 150.000 ciudadanos en Taiwán, también han dicho que tienen planes de contingencia en marcha. Por último, el año pasado, Japón y Taiwán comenzaron conversaciones sobre un plan de evacuación para ciudadanos japoneses.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) gestionó 65,9 millones de dólares para luchar contra el hambre en Venezuela en 2022, según el informe anual del organismo difundido este lunes, en el que, además, detalla los aportes hechos a sectores como la salud y la educación.
El documento, que rinde cuenta del marco de cooperación entre la ONU y el Estado venezolano, muestra los resultados alcanzados el año pasado a través del trabajo humanitario y del apoyo a mecanismos para el desarrollo.
Para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número dos, que llama a los países a poner fin al hambre en el año 2030, la ONU “ejecutó” 65,96 millones de dólares en 2022 a través de 46 proyectos, señala el escrito, en el que no se explica la procedencia de los fondos.
Asimismo, se invirtieron 49,3 millones de dólares en el área de salud y bienestar y 47,7 millones en educación, entre otras cantidades menores para un total de 187,5 millones de dólares “ejecutados por la ONU con base en lo reportado” en el marco de cooperación.
La organización considera que en 2022 hizo tres “grandes aportes” para el logro de los ODS en el país: “llegar a las personas más vulnerables” con algún tipo de asistencia, apoyar la recuperación socioeconómica -luego de ocho años de contracción- y “contribuir al diálogo social y abordar los derechos humanos”.
El año pasado, la ONU recibió 309,6 millones de dólares para la ayuda humanitaria en Venezuela, lo que representa el 38,9 % de los fondos que requirió y con lo que alcanzaron a 2.800.000 personas con necesidades urgentes.
En otro orden, hace dos semanas, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) le exigió al régimen de Nicolás Maduro combatir la trata de personas y la violencia de género en Venezuela.
Tras examinar al Estado durante su último periodo de sesiones, el órgano de Naciones Unidas publicó sus conclusiones sobre el país caribeño; y manifestó su “preocupación por la falta de una ley específica y exhaustiva sobre la trata de personas y por el retraso en la publicación del Plan Nacional contra la Trata de Personas”.
Además, recomendó combatir el reclutamiento forzoso, y la trata de mujeres y niñas por grupos armados irregulares, en particular en el contexto del arco minero del Orinoco, y a lo largo de las fronteras con Brasil y Colombia, e investigar todas las denuncias de formas contemporáneas de esclavitud.
En este sentido, pidió a Venezuela que “elabore un protocolo para la pronta identificación y remisión de las mujeres y niñas víctimas de trata a los servicios apropiados, especialmente en las zonas fronterizas”.
También solicitó a las autoridades que asignen “fondos suficientes para garantizar servicios de apoyo adecuados a las víctimas de trata, incluidos refugios, asesoramiento psicosocial, programas de reintegración y acceso efectivo a los procedimientos de determinación de la condición de refugiado para quienes pudieran necesitar protección internacional”.
El ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y favorito para ser el candidato republicano a la Casa Blanca en 2024, calificó este martes como un “abuso de poder malvado y atroz” su inculpación en un tribunal federal de Miami por la forma en la que gestionó documentos secretos gubernamentales.
Ante partidarios congregados en su club de golf de Nueva Jersey, Trump acusó a la Administración Biden de arremeter contra él, “su principal adversario político” de cara a las presidenciales del año que viene, en las que podría ser su rival si logra la nominación republicana.
“Es injerencia electoral”, dijo.
Es la primera vez que un ex presidente estadounidense es inculpado a nivel federal. La fiscalía lo acusa de haber conservado documentos confidenciales tras abandonar la Casa Blanca, en los que figuraba información secreta sobre armas nucleares.
Horas antes, un juez federal le leyó en Miami los 37 cargos que le imputa, entre ellos los de “retención ilegal de información relacionada con la seguridad nacional”, “obstrucción a la justicia” y “falso testimonio”.
“Nos declaramos sin duda no culpable”, dijo Todd Blanche, el abogado de Trump durante la audiencia.
El ex presidente, que este miércoles cumple 77 años, permaneció en silencio y con un semblante serio.
“Uno de los días más tristes en la historia de nuestro país. Somos una nación en declive”, afirmó Trump en su plataforma Truth Social, y repitió que se considera víctima de una “cacería de brujas”.
En su discurso de este martes, Trump repitió una serie de descalificaciones contra el Departamento de Justicia estadounidense y contra el fiscal especial Jack Smith, encargado del caso de los documentos.
También defendió su autoridad para desclasificar material sensible a su antojo, y dijo que otros mandatarios, como los ex presidentes Bill Clinton o George W. Bush, también incurrieron en fallos similares sin que se les imputara ningún delito.
A la salida del juzgado, en un restaurante cubano convertido en centro de reunión de militantes republicanos, Trump recibió un baño de multitudes.
“Creo que transcurre bien”, declaró a sus simpatizantes que se adelantaron un día para cantarle el “cumpleaños feliz”.
Respaldo
Un grupo de partidarios del ex presidente lo esperó este martes en el exterior de la corte con gorras rojas con el lema “Make America Great Again”.
“No puedo creer que esté pasando por esto otra vez”, dijo a la agencia de noticias AFP Lázaro Ezenar. Se refiere a los cargos penales por fraude contable presentados contra Trump en abril en el estado de Nueva York, a raíz de un pago realizado antes de las presidenciales de 2016 para silenciar a una actriz porno que dice haber sido su amante.
El caso de Miami parece más comprometedor que el de Nueva York, aunque Trump ha demostrado más de una vez que sobrevive políticamente a los problemas, cuando no los convierte en una oportunidad.
En Estados Unidos una ley obliga a los presidentes a enviar todos sus correos electrónicos, cartas y otros documentos de trabajo a los Archivos Nacionales y otra prohíbe guardar secretos de Estado en lugares no autorizados e inseguros.
En enero de 2021, cuando se fue de la Casa Blanca rumbo a su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, Trump se llevó decenas de cajas llenas de archivos.
Allanamiento del FBI
Según el acta de acusación, esas cajas quedaron apiladas en el escenario de una sala de baile del complejo hotelero antes de ser transportadas hasta un trastero cerca de una piscina. Algunas llevaban la mención “secreto defensa”.
En enero de 2022, tras recibir varias solicitudes de las autoridades, Trump decidió devolver cajas con unos 200 documentos clasificados.
Convencidos de que no había entregado todos los documentos en su poder, varios agentes del FBI registraron Mar-a-Lago el 8 de agosto y se llevaron otra treintena de cajas con 11.000 documentos en su interior.
Después de su inculpación en Nueva York, Trump se jactó de haber recibido millones de dólares de sus seguidores. Muchos de ellos, convencidos de que el ex presidente es víctima de un complot, le siguen dando su apoyo contra viento y marea.
Un apoyo que es necesario para Trump quien enfrenta otras investigaciones judiciales. Una fiscal de Georgia debe anunciar de aquí a septiembre el resultado de su investigación sobre las supuestas presiones que ejerció para intentar cambiar el resultado de las presidenciales de 2020.
El ex mandatario también está bajo el foco de la justicia por su presunto papel en el ataque al Capitolio por parte de una turba de seguidores del magnate en enero de 2021.
El juicio penal por el caso abierto en Nueva York se celebrará probablemente a principios de 2024, en plena campaña por las primarias republicanas, en las que Trump es el gran favorito.
Los habitantes de algunas zonas de Alemania no deberían sorprenderse si oyen golpes sónicos en los próximos días. El Air Defender de la OTAN, una demostración de poderío aéreo multinacional planificada ya en 2018 y coordinada por Alemania, pretende mejorar la defensa conjunta del territorio euroatlántico y servir como medida de disuasión contra posibles agresores como Rusia.
En Ucrania se han equipado drones pequeños y baratos con granadas para lanzarlas sobre las fuerzas enemigas, lo que recuerda los antiguos ataques aéreos, cuando los pilotos de la Primera Guerra Mundial lanzaban explosivos a mano desde sus lentos biplanos.
Otros drones realizan misiones suicidas, que pueden ser difíciles de neutralizar tanto desde tierra como desde el aire.
«Esta guerra tiene el aspecto que tiene porque ninguna de las partes logra establecer una superioridad aérea», declaró a DW Torben Schütz, investigador asociado en seguridad y defensa del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP).
Ucrania: estudio de caso y advertencia
Para empezar, la fuerza aérea ucraniana era pequeña y antigua, y la defensa aérea del país depende de las armas que sus socios estén dispuestos a entregar. Las fuerzas aéreas rusas son temibles sobre el papel, pero no han sabido aprovechar al máximo sus ventajas técnicas y numéricas. Rusia todavía puede lanzar misiles de alta velocidad desde lejos, pero ambas partes han recurrido a soluciones estándar que pueden parecer más improvisadas que estratégicas.
La guerra de Ucrania ha hecho que los estrategas occidentales se pregunten hasta qué punto esto refleja el futuro de los conflictos y también cómo evitar un escenario en el que la superioridad en materia de entrenamientos y tecnología quede anulada por enjambres de drones fácilmente disponibles, por no hablar de los ciberataques y las interferencias electrónicas.
Una fuerza hombre-máquina
Alemania se ha mostrado reticente a incorporar drones, especialmente armados, a su ejército. Por otra parte, dispone de una flota de aviones de combate envejecida. De los 100.000 millones de euros (108.000 millones de dólares) de gasto suplementario en defensa, más de 8.000 millones (8.600 millones de dólares) se han reservado para adquirir hasta 35 aviones F-35, el avión caza de fabricación estadounidense capaz de transportar armas nucleares.
Los defensores del poderío aéreo tradicional sostienen que la tecnología de los aviones no tripulados aún no puede superar al vuelo con pilotos humanos. Los aviones son más potentes, lo que les permite transportar cargas más pesadas, y son menos susceptibles de sufrir ciberataques e interferencias electrónicas que podrían derribar un dron.
Las operaciones de combate aéreo de la próxima generación podrían vincular unidades pilotadas y autónomas. El Sistema Aéreo de Combate Futuro, una iniciativa franco-alemana auspiciada por Airbus, un fabricante aeronáutico europeo, pretende hacer exactamente eso.
Dado el ritmo del avance tecnológico, es aconsejable evitar sacar «conclusiones precipitadas para nuestras propias fuerzas (OTAN) de los conflictos pasados y actuales», como en Ucrania y Siria y entre Armenia y Azerbaiyán, dijo a DW el teniente coronel Torben Arnold.
Para el militar alemán, que es profesor visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, las lecciones aprendidas «no se transfieren de uno en uno». Considera que incluso con la llegada de la inteligencia artificial, los drones no dejan obsoletos a los aviones de combate. Al menos, «todavía no».
¿Puede cualquier ser humano cometer los más atroces crímenes contra la humanidad solo por obediencia a la autoridad? Es una pregunta que muchos académicos se han preguntado a lo largo del siglo XX, sobre todo después de presenciar crímenes masivos contra la humanidad como los campos de exterminio del III Reich o las guerras entre potencias económicas. Circunstancias límite en que la violencia y la muerte eran percibidas con indiferencia por una parte importante de la población.
De hecho, han sido un buen puñado los investigadores que han dado un paso más allá y han tratado de encontrar las claves psicológicas que explican por qué, en determinadas circunstancias, los seres humanos somos capaces de transgredir nuestros valores morales.
Stanley Milgram: un psicólogo norteamericano
Stanley Milgram fue un psicólogo de la Universidad de Yale llevó en el año de 1961 una serie de experimentos cuya finalidad era medir la disposición de un participante para obedecer las órdenes de una autoridad, incluso cuando estas órdenes pudieran ocasionar un conflicto con su sistema de valores y su conciencia.
¿Hasta qué punto somos totalmente conscientes de las consecuencias de nuestros actos cuando tomamos una decisión dura por obedecer a la autoridad? ¿Qué complejos mecanismos intervienen en la obediencia actos que van en contra de nuestra ética?
La preparación del experimento de Milgram
Milgram reclutó a un total de 40 participantes por correo y por anuncio en el periódico en el cual se les invitaba a formar parte de un experimento sobre “memoria y el aprendizaje” por lo que además, por el simple hecho de participar se les pagaría una cifra de cuatro dólares (equivalente a unos 28 actuales) asegurándole que conservarían el pago “independientemente de lo que pasará después de su llegada”.
Se les hizo saber que para el experimento hacían falta tres personas: el investigador (que portaba una bata blanca y fungía como autoridad) el maestro y el alumno. A los voluntarios siempre se les asignaba mediante un falso sorteo el papel de maestro, mientras que el papel del alumno siempre sería asignado a un cómplice de Milgram. Tanto maestro como alumno serían asignados en habitaciones diferentes pero conjuntas, el maestro observaba siempre con el alumno (que en realidad siempre era el cómplice) era atado a una silla para “evitar movimientos involuntarios” y se le colocaban electrodos, mientras el maestro era asignado en la otra habitación frente a un generador de descarga eléctrica con treinta interruptores que regulaban la intensidad de la descarga en incrementos de 15 voltios, oscilando entre 15 y 450 voltios y que, según el investigador, proporcionaría la descarga indicada al alumno.
Milgram también s****e aseguró de colocar etiquetas que indicaran la intensidad de la descarga (moderado, fuerte, peligro: descarga grave y XXX). La realidad era que dicho generador era falso, pues no proporcionaba ninguna descarga al alumno y sólo producía sonido al pulsar los interruptores.
La mecánica del experimento
El sujeto reclutado o maestro fue instruido para enseñar pares de palabras al aprendiz y de que, en caso de que cometiera algún error, el alumno debía ser castigado aplicándole una descarga eléctrica, que sería 15 voltios más potente tras cada error.
Evidentemente, el alumno nunca recibió descargas. Sin embargo, para dotar de realismo la situación de cara al participante, tras pulsar el interruptor, se activaba un audio grabado anteriormente con lamentos y gritos que con cada interruptor incrementaba y se hacían más quejumbrosos. Si el maestro se negaba o llamaba al investigador (que se hallaba cerca de él en la misma habitación) éste respondía con una respuesta predefinida y un tanto persuasiva: “continúe por favor”, “siga por favor”, “el experimento necesita que usted siga”, “es absolutamente esencial que continúe”, “usted no tiene otra opción, debe continuar”. Y en caso de que el sujeto preguntara quién era responsable si algo le pasaba al alumno, el experimentador se limitaba a contestar que él era el responsable.
Resultados
Durante la mayor parte del experimento, muchos sujetos mostraron signos de tensión y angustia cuando escuchaban los alaridos en la habitación contigua que, aparentemente, eran provocados por las descargas eléctricas. Tres sujetos tuvieron “ataques largos e incontrolables” y si bien, la mayoría de los sujetos se sentían incómodos haciéndolo, los cuarenta sujetos obedecieron hasta los 300 voltios mientras que 25 de los 40 sujetos siguieron aplicando descargas hasta el nivel máximo de 450 voltios.
Esto revela que el 65% de los sujetos llegó hasta el final, inclusive cuando en algunas grabaciones el sujeto se quejaba de tener problemas cardíacos. El experimento concluyó por el experimentador tras tres descargas de 450 voltios.
Conclusiones extraídas por Stanley Milgram
Las conclusiones del experimento a las que llegó Milgram pueden resumirse en los siguientes puntos:
A) Cuando el sujeto obedece los dictados de la autoridad, su conciencia deja de funcionar y se produce una abdicación de la responsabilidad.
B) Los sujetos son más obedientes cuanto menos han contactado con la víctima y cuanto más lejos se hallan físicamente de ésta.
C) Los sujetos con personalidad autoritaria son más obedientes que los no autoritarios (clasificados así, tras una evaluación de tendencias fascistas) .
D) A mayor proximidad con la autoridad, mayor obediencia.
E) A mayor formación académica, menor intimidación produce la autoridad, por lo que hay disminución de la obediencia.
F) Personas que han recibido instrucción de tipo militar o con severa disciplina son más propensos a obedecer.
G) Hombres y mujeres jóvenes obedecen por igual.
H) El sujeto siempre tiende a justificarse a sus actos inexplicables.
Relevancia criminológica del experimento
Tras la Segunda Guerra Mundial, se llevaron juicios posteriores a los criminales de guerra (entre ellos Adolf Eichmann) por el holocausto judío. La defensa de Eichmann y de los alemanes cuando declaraban en juicio por crímenes contra la humanidad fue que ellos sencillamente se remitían a cumplir y seguir órdenes, lo que posteriormente llevó a Milgram a plantearse las siguientes preguntas ¿Los nazis fueron realmente malvados y desalmados o se trató de un fenómeno grupal que podría ocurrirle a cualquiera en las mismas condiciones? ¿Podría ser que Eichmann y su millón de cómplices en el holocausto solo siguieran órdenes de Hitler y Himmler?
La obediencia a la autoridad, un principio que explicaría la violencia institucionalizada
El principio de obediencia a la autoridad ha sido defendido en nuestras civilizaciones como uno de los pilares en los que se sostiene la sociedad. En un plano general, es la obediencia a la autoridad la que permite la protección del sujeto, sin embargo la exacerbada obediencia puede resultar un arma de doble filo cuando el socorrido discurso de “solo obedecía órdenes” exime de responsabilidades y disfraza de deber los impulsos sádicos.
Antes del experimento, algunos expertos hipotetizaban que sólo un 1% al 3% de los individuos activaría el interruptor de 450 voltios (y que dichos sujetos además experimentarían alguna patología, psicopatía o impulsos sádicos) Pese a ello, se descartó que alguno de los voluntarios tuvieran patología alguna, así como también se descartó la agresividad como motivación tras una serie de diversos exámenes a los voluntarios. Vistos los datos, Milgram postuló dos teorías para intentar explicar los fenómenos.
Primera teoría: la conformidad con el grupo
La primera basada en los trabajos de conformidad de Asch, plantea que un sujeto que no tiene la habilidad ni el conocimiento para tomar decisiones, (particularmente ante una crisis) transferirá las decisiones al grupo.
Segunda teoría: la cosificación
La segunda teoría, más ampliamente aceptada es conocida como cosificación, y hace referencia a que la esencia de la obediencia consiste en que la persona se percibe únicamente como un instrumento para la realización de los deseos de la otra persona y por ende, no se considera como responsable de sus actos. Así ocurrida esta “transformación” de la autopercepción, todas las características esenciales de la obediencia ocurren.
Un experimento que supuso un antes y un después en la Psicología social
El experimento de Milgram representa uno de los experimentos de la Psicología social de mayor interés a la criminología a la hora de demostrar la fragilidad de los valores humanos ante la obediencia ciega a la autoridad.
Sus resultados demostraron que personas ordinarias, ante la orden de una figura con apenas un poco de autoridad, son capaces de actuar con crueldad. De esta manera la criminología ha logrado entender cómo algunos criminales que han cometido salvajes genocidios y ataques terroristas han desarrollado un nivel muy alto de obediencia a lo que ellos consideran autoridad.
José Antonio Páez, nacido en Curpa (Acarigua), Capitanía General de Venezuela, Imperio español, el 13 de junio de 1790, fue un caudillo de la independencia venezolana, fundador y presidente de la Cuarta República de Venezuela. Al frente de su ejército de llaneros, contribuyó al triunfo del movimiento emancipador liderado por Simón Bolívar; el mismo Libertador destacó su papel en la decisiva batalla de Carabobo (1821), con la que quedó definitivamente afianzada la independencia de Venezuela.
Sin embargo, pese a la fidelidad y compromiso con el Libertador que había mostrado en las campañas militares, José Antonio Páez nunca asumió plenamente el proyecto de Bolívar de integrar las colonias liberadas en la «Gran Colombia» (1819-1830), confederación que agrupó los territorios de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. Poco respetuoso con la cadena de mando y con cierta tendencia a extralimitarse en sus funciones como comandante en jefe del departamento de Venezuela, José Antonio Páez terminó liderando a partir de 1826 «la Cosiata», movimiento separatista venezolano que conduciría en 1830 a la desmembración de la Gran Colombia.
El mismo Páez dirigió la transición a la nueva Venezuela independiente, que se constituyó en República (la cuarta) y lo eligió como primer presidente (1831-1835). Reelegido para el período 1839-1843, el peso de su inmensa influencia política se dejaría sentir hasta 1847, e incluso en los tiempos del «Monagato» (1847-1858) y la Guerra Federal (1859-1863), etapas en que los liberales intensificaron la lucha contra la conformación conservadora que Páez había impreso a la República.
El Centauro de los Llanos
Muy lejos de la Caracas criolla de ímpetus revolucionarios y asideros conservadores de finales del siglo XVIII, José Antonio Páez nació en Curpa, en el actual Estado de Portuguesa, el 13 de junio de 1790. Descendiente de canarios, era hijo de Juan Victorio Páez y María Violante Herrera, ambos de fortuna muy escasa. La familia se encontraba más bien desarticulada; el padre vivía en la ciudad de Guanare y trabajaba para el gobierno colonial en un estanco de tabaco, mientras la madre iba asignando destinos a sus ocho hijos.
Cuando tenía ocho años de edad, Páez fue enviado por su madre a estudiar en una pequeña escuela de Guama. Obviamente, las letras no alentaban las expectativas de aquella familia, pues la colonia no reservaba muchos derechos para las clases desposeídas. Sin embargo, nada de esto sería impedimento para que su hijo se formara en aquello por lo cual se distinguiría. La escuela de Páez fue la que ofrecían los Llanos de Apure, y su estirpe era la del llanero. Grandes extensiones de tierras con vastos pastizales húmedos, secos o inundados, según la temporada, componían el paisaje de esta especie de hombres, cuya actividad era lidiar con las bestias del ganado caballar y vacuno en un horizonte que sólo se comprendía a sí mismo.
Huyendo de un incidente que le costó la vida a un bandido que quería asaltarle, Páez se internó en los Llanos y se empleó como peón en el hato de La Calzada, propiedad de Manuel Pulido. Bajo las órdenes del negro Manuelote, esclavo de Pulido y capataz de la hacienda, aprendió todo aquello que un llanero debe saber: ojear el ganado, medirse en el rodeo, armar la yunta, herrar, enlazar, colear. Para todo ello tuvo que aprender a montar de forma tal que su cuerpo se fusionara con la bestia hasta parecer un centauro. «Imagínese el lector cuán duro debía ser el aprendizaje de semejante vida (diría Páez en su autobiografía), que sólo podía resistir el hombre de robusta complexión o que se había acostumbrado desde muy joven. […] Mi cuerpo, a fuerza de golpes, se volvió de hierro, y mi alma adquirió, con las adversidades en los primeros años, ese temple que la educación más esmerada difícilmente habría podido darle.»
La ganadería se había convertido en ese entonces en un sustituto importante del arruinado comercio del cacao, y ello atrajo a muchos comerciantes a fundar haciendas allí donde conseguían rodear a unas cuantas bestias salvajes. Tal era el caso de Manuel Pulido y sería también el de Páez, a quien Pulido le ofreció la posibilidad de ayudarle en la comercialización del ganado en el hato del Paguey. Fue tal la destreza que adquirió Páez en esta actividad que decidió independizarse, conquistar sus propias tierras y vender su propio ganado.
Comenzó entonces una nueva vida para José Antonio Páez, que no abandonaría jamás. Cuando todavía ejercía de pequeño comerciante, en uno de sus acostumbrados recorridos de Acarigua a Barinas, conoció en el pueblo de Canaguá a Dominga Ortiz Orzúa, huérfana de diecisiete años con quien se casó en esa ciudad en julio de 1809. La vida conyugal se vería interrumpida por causa de la llamada Gran Guerra iniciada en 1811, y se nutriría únicamente de encuentros infrecuentes hasta 1821, año en que apareció Barbarita Nieves en la vida del futuro caudillo. Dos hijos nacieron del vientre de doña Dominga: Manuel Antonio y María del Rosario.
Extraña foto del General José Antonio Páez y su nieta María, en aquellos años de su ocaso
La independencia de Venezuela
Como tantos otros venezolanos, Páez había permanecido ajeno a la intentona independentista del precursor Francisco de Miranda, que había encabezado en 1806 dos expediciones militares fracasadas al poco de desembarcar. Dos años después, sin embargo, las circunstancias históricas llevaron a una coyuntura mucho más favorable para aquellos criollos que aspiraban a la independencia: en 1808, Napoleón invadió España y obligó al monarca español a abdicar en favor de su hermano, José I Bonaparte.
Ello desató la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), conflicto que fue en gran medida una desgastadora guerra de guerrillas alimentada por el rechazo popular al rey francés, cuya autoridad fue contestada con el establecimiento en Sevilla de una Junta Suprema de España e Indias, relevada en 1810 por el Consejo de Regencia de Cádiz. El vacío de poder en la metrópoli fue aprovechado por los múltiples grupos que, desde variados puntos de la geografía hispanoamericana, venían conspirando por la independencia de las colonias.
En la Capitanía General de Venezuela, el golpe de mano tuvo lugar el 19 de abril de 1810: el capitán general de Venezuela, Vicente Emparan, hubo de renunciar a su autoridad en beneficio de la nueva Junta Suprema de Venezuela, teóricamente subordinada al Consejo de Regencia de Cádiz y, por ende, al depuesto monarca español Fernando VII. En la práctica, y a instancias de la Sociedad Patriótica fundada por Francisco de Miranda, el Congreso Constituyente convocado un año después proclamó la independencia de Venezuela (5 de julio de 1811) y emprendió la redacción y sanción de una Constitución Federal.
En realidad, más que una contienda separatista, el estallido de una verdadera guerra civil fue la consecuencia más inmediata de la declaración de independencia de Venezuela. Las diferencias entre los criollos patriotas y los criollos adeptos al todavía prisionero rey español Fernando VII no fueron sino una de las aristas del conflicto; el bando realista comandado por Domingo de Monteverde, que se oponía también al levantamiento, halló la mayoría de sus fuerzas militares en los recién configurados ejércitos de pardos y esclavos. La cuestión de fondo era una lucha entre clases y castas por la tenencia de la tierra, por la obtención o pérdida de privilegios políticos y por las reivindicaciones estamentarias de los desposeídos.
Nada diferente sucedía en los Llanos de Apure, donde la situación se vivió como un confuso llamado a las armas. Las noticias llegaban por intermedio de algunos dueños de haciendas, quienes, aterrorizados por la posible pérdida de sus tierras, decidían armar sus propios ejércitos. Tal fue el caso de Manuel Pulido, quien no tardó en convocar a Páez para que le ayudara a entrenar a sus hombres en pro de esta causa defensiva. En esta maraña de confusiones, cuyo resultado sería la derrota y capitulación de Francisco de Miranda (que había sido nombrado «generalísimo» del ejército republicano) y la caída de la Primera República en 1812, José Antonio Páez se definió como patriota y se incorporó a las tropas republicanas que mandaba Pulido.
El regreso de José Antonio Páez a los Llanos se produjo en 1813; en 1814 se trasladó a Mérida, donde permaneció hasta septiembre del mismo año, cuando volvió nuevamente a los Llanos. No saldría de este territorio hasta 1818, cuando sumó sus tropas a las del ejército del futuro «Libertador de América», Simón Bolívar, que había relevado a Miranda en el liderazgo del movimiento independentista. Páez, se dice, siempre estuvo enfrentado contra los realistas, con independencia de que los intereses que lo movilizaran tendieran, en un principio, más hacia la defensa de los territorios que hacia la llamada causa emancipadora.
Reclutado y prófugo del batallón realista a cargo de Antonio Tíscar en 1813, Páez logró armar progresivamente un poderoso ejército patriota que ya para 1818 era una de las principales fuerzas con las que contaban los independentistas. La estrategia de reclutamiento era la de ofrecer tierras a cambio de lealtad militar; esta táctica se convirtió en una de las armas más poderosas a favor de la definitiva obtención de la independencia en 1821, pero también fue lo que permitió a Páez convertirse en uno de los principales latifundistas del país.
Hasta 1816, las batallas libradas por José Antonio Páez como capitán de caballería perseguían sólo el propósito de la defensa y conquista de nuevos territorios; la batalla de las Matas Guerrereñas, en noviembre de 1813, es uno de los combates que se destacan de este período. Entre 1816 y 1818, sin embargo, José Antonio Páez se consolidó como jefe supremo de los ejércitos llaneros. Su carisma era impresionante, y su temeridad, no sólo en la estrategia del combate, sino también en el desconocimiento de la jerarquía de mando cuando lo consideraba necesario, le permitieron ganar adeptos en su escalada hacia la posición de máximo caudillo.
Fueron los tiempos de las famosas batallas de Chire, Mata de la Miel, Yagual y Mucuritas; en ellas se peleaba con arma blanca, se hacía el rodeo al enemigo, y se empuñaba la lanza con la cual la víctima caía abatida, luego de haber sido levantada casi a la altura de dos metros por el impacto del arma sobre su cuerpo a la velocidad del centauro. Se atacaba por varios flancos en forma simultánea, por la retaguardia y especialmente a contragolpe, el estilo preferido del caudillo, quien se hizo famoso por la táctica de «vuelvan caras», «¡vuelvan, carajo!» o «volver riendas», que consistía en hacerse perseguir por el enemigo y repentinamente darse la vuelta y emprender el contraataque. Fueron también los tiempos del retorno del rey Fernando VII al poder y del temible general realista Pablo Morillo, llamado el Pacificador, a quien no se lograría vencer sino hasta 1821.
Con el propósito de unificar los ejércitos venezolanos, Simón Bolívar se trasladó a los Llanos para entrevistarse con el general Páez; el encuentro se produjo el 30 de enero de 1818 en el hato Cañafístola. La unión de ambos ejércitos se realizó de manera inmediata, gracias a la predisposición de Bolívar a otorgar tierras a los llaneros y al carisma de Páez para seducir a sus hombres. Páez convenció a Bolívar de seguir una estrategia que los llevaría a enfrentarse con Pablo Morillo en las riberas del Apure y a vencerlo en la famosa batalla de las Queseras del Medio, el 2 de abril de 1819; con ello obtuvieron Páez y sus soldados el galardón de la Cruz de los Libertadores.
En 1821, después de un año de relativa calma, Bolívar rompió la tregua que había pactado con el general Morillo. Páez, acatando las órdenes del Libertador, partió a su encuentro desde Achaguas hacia San Carlos el 10 de mayo de 1821, con mil infantes, mil quinientos jinetes, dos mil caballos de reserva y cuatro mil novillos. La cita tenía como propósito planear la estrategia de aquella contienda conocida como la batalla de Carabobo (24 de junio de 1821), en la cual se venció definitivamente a los ejércitos realistas de Venezuela. «El bizarro general Páez (diría Bolívar al vicepresidente de Colombia), a la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas. […] La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe del Ejército.»
La Cosiata
La batalla de Carabobo supuso la consolidación irreversible de la independencia de Venezuela; pero dos años antes de llegar a esta culminación, Simón Bolívar había ya comenzado a materializar su proyecto de construir una gran confederación al estilo estadounidense con las colonias liberadas. En 1819, el mismo año en que la victoria de Bolívar sobre los españoles en la batalla de Boyacá dio la independencia a la actual Colombia, quedó constituida en el Congreso de Angostura la «Gran Colombia» (1819-1830). Presidida por el mismo Bolívar, la flamante República agrupaba por el momento Venezuela y Colombia; pronto se incorporarían a ella Ecuador y Panamá.
La Venezuela adherida a la «Gran Colombia» había quedado dividida en tres departamentos: Venezuela (provincias de Caracas, Carabobo, Barquisimeto, Barinas y Apure), Orinoco (provincias de Guayana, Cumaná, Barcelona y Margarita) y Zulia (provincias de Maracaibo, Coro, Mérida y Trujillo). En 1821, José Antonio Páez asumió el cargo de comandante general del ejército del departamento de Venezuela, en cuyo ejercicio, lejos de consolidar la unión de la nueva gran república (como deseaba y esperaba Bolívar), acabaría convirtiéndose en el líder del movimiento de separación de Venezuela conocido como «La Cosiata» (cosa pequeña).
El clima de inestabilidad política existente en toda la Gran Colombia en 1825 sería aprovechado por Páez para iniciar su escalada definitiva al poder. Después de la toma del castillo de Puerto Cabello en noviembre de 1823, Páez se desligó progresivamente del poder ejecutivo y ejerció su poderío militar de forma independiente y extralimitada. En enero de 1826, Páez se vio implicado en las acciones represivas llevados a cabo por los batallones Anzoátegui y Apure, a propósito del reclutamiento de la población, en las ciudades de Caracas y Valencia.
Tales hechos llevarían al senado colombiano a suspenderlo de su cargo en virtud de las denuncias que habían presentado contra él las municipalidades de Valencia y Caracas. Páez debía comparecer ante el congreso colombiano, pero se negó y prefirió secundar las revueltas que, en su nombre, promovieron sus allegados. Ante el miedo a una nueva guerra, José Antonio Páez fue repuesto en sus funciones el 6 de abril de 1826.
La Cosiata estaba en proceso, y los conspiradores veían en la figura del caudillo al hombre capaz de consumar la separación de Venezuela de la Gran Colombia. A mediados de mayo de 1826, Páez fue nombrado jefe superior civil y militar de Venezuela; sin embargo, se comprometió a cumplir las leyes siempre y cuando se desconociera la autoridad de Bogotá, y el cabildo de Caracas y otras municipalidades secundaron su propuesta. Páez había sido instado entonces por los conspiradores, entre los que se encontraba Miguel Peña, a convocar una Asamblea Nacional Constituyente, y fijó para el 10 de enero de 1827 el inicio de las sesiones.
Bolívar, enterado de los acontecimientos en Perú, regresó a Venezuela con el objeto de poner orden, implantó una serie de medidas y ratificó a Páez en su cargo de jefe superior civil y militar. El fracaso de la Convención de Ocaña (1828), en la que fue imposible limar las asperezas, llevó a Bolívar a autoproclamarse dictador de la Gran Colombia, en un desesperado intento de salvaguardar la unidad. Venezuela, sin embargo, continuó su proceso de separación y, a finales de noviembre de 1929, una Asamblea celebrada en el Convento de San Francisco de Caracas desconoció la autoridad del Libertador y entregó el poder a José Antonio Páez.
En la presidencia de Venezuela
El 13 de enero de 1830 Páez estableció un gobierno provisional y convocó elecciones; el 20 de febrero se reunieron las Asambleas primarias que eligieron a los diputados del Congreso Constituyente de Valencia; el Congreso, reunido a comienzos de mayo, nombró presidente provisional de la República de Venezuela a Páez, quien formó gobierno con la camarilla que siempre le había acompañado. Comenzaba entonces la ingente tarea de pacificar y construir un Estado que comprendía un territorio empobrecido y desarticulado de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados, con una población aproximada de 700.000 habitantes.
El Congreso aprobó una Constitución pactada de corte centro-federal y nombró a José Antonio Páez, en marzo de 1831, presidente constitucional de la República de Venezuela para el período 1831-1835. El caudillo, que sería el eje central de la política venezolana hasta 1847, organizó una nueva oligarquía, hallada entre los antiguos hacendados y dueños de hatos, los generales beneficiados por el reparto de tierras, los comerciantes y la clase mantuana de siempre. Las bases del gobierno, aunque con algunos descontentos, eran medianamente sólidas.
La figura de Páez servía como mediación entre el Estado y los excluidos, mientras la oligarquía aseguraba su continuidad en el poder mediante el establecimiento de la participación censitaria en las elecciones y el voto indirecto. El presidente no logró ejercer el poder a nivel nacional en virtud de la desarticulación en la cual se encontraba el país, dominado por caudillos regionales sobre todo en las zonas de Oriente y los Llanos. Sin embargo, Páez dictó algunas medidas de importancia, como la organización de las finanzas públicas, la eliminación del sistema de alcabala y la supresión del monopolio del tabaco y de los derechos de exportación del café y el algodón.
El panorama político de 1834 perfilaba unos comicios reñidos. José María Vargas, representante del poder civilista, resultó electo por mayoría para el período 1835-1839. Pero inmediatamente estalló la llamada «Revolución de las Reformas», originada en las filas del ejército y liderada por Santiago Mariño, y nuevamente José Antonio Páez entró en escena con el objeto de pacificar la situación. En calidad de ministro de la Defensa logró apaciguar la insurrección; fue famoso su «Decreto Monstruo», en el cual se establecía la pena del cadalso para los cabecillas de la revuelta.
A pesar de haber implantado importantes medidas, sobre todo en la educación y la salud, José María Vargas renunció a su mandato en mayo de 1836, entre otras razones porque consideraba que Páez no le brindaba suficiente apoyo. El León de Payara fue otro de los apodos que recibió Páez con motivo de haber sofocado una segunda revuelta en 1837, mientras Carlos Soublette se encontraba a cargo de la presidencia.
En 1838 José Antonio Páez fue elegido nuevamente presidente constitucional (1839-1843). En este período Páez tuvo que afrontar el deterioro en los intercambios entre los países monoexportadores y los países en proceso de industrialización, pese a lo cual logró cancelar un 33 por ciento de la deuda contraída durante la guerra. Creó la Sociedad de Amigos del País y en 1842 repatrió los restos del Libertador. Paralelamente se creó la sociedad liberal caraqueña, futuro Partido Liberal de Venezuela, y el periódico El Venezolano, órgano de divulgación de la organización liberal, en franca oposición al gobierno. Antonio Leocadio Guzmán se erigió entonces como uno de los líderes de la oposición.
Hacia 1847, el partido liberal había cobrado fuerza en varias ciudades y barriadas del territorio nacional; su carácter policlasista vaticinaba la guerra civil que enfrentaría a los venezolanos a partir de 1859. En marzo de 1847, José Tadeo Monagas asumió la presidencia de la República con el apoyo de José Antonio Páez, como estrategia de los conservadores para calmar las aspiraciones de los liberales, encarnadas en figuras como el citado Antonio Leocadio Guzmán y Ezequiel Zamora.
El «Monagato» y la Guerra Federal
Sin embargo, no tardaría en instaurarse el llamado «Monagato» (1847-1858), década en que José Tadeo Monagas alternó el poder con su hermano José Gregorio Monagas, y Páez comenzó a sufrir las penas de la defenestración. En 1848, José Tadeo Monagas cometió un atentado contra el Congreso, y Páez asumió la defensa del mismo, esta vez por la vía del alzamiento y la revuelta. La primera asonada llevada a cabo por Páez en Calabozo y San Fernando terminó con la derrota del caudillo, quien huyó sin pensarlo dos veces a Nueva Granada. Desde Ocaña pasó a Santa Marta, en donde embarcó hacia Jamaica, Saint-Thomas y Curazao, para planear desde allí su segunda expedición.
El 2 de julio de 1849 desembarcó en la Vela de Coro con la intención de armar un ejército, pero falló en su intento y fue hecho prisionero y llevado al castillo de San Antonio en Cumaná. Mientras duraba su presidio, Páez era visitado por su hija María del Rosario y su esposa doña Dominga, reaparecida después de treinta años. Gracias a las diligencias de la esposa ante José Tadeo Monagas, Páez logró salir en libertad y embarcarse en el buque Libertador rumbo a Saint-Thomas. Hasta allí lo acompañó su mujer (28 de mayo de 1850) para cerciorarse de que llegaba en buenas condiciones, y cumplido tal propósito regresó para no volver a verlo jamás. De Saint-Thomas pasó Páez a los Estados Unidos, donde fue recibido con todos los honores en las ciudades de Filadelfia, Nueva York, Baltimore y Washington.
El país lo seguía aclamando ante las arbitrariedades cometidas por los hermanos Monagas; tal circunstancia explica su última participación en la vida política venezolana. Caído ya el Monagato, el presidente Julián Castro (1858-1859) lo nombró jefe militar. Había estallado la Guerra Federal (1859-1863), conflagración civil entre conservadores y liberales en la que el septuagenario fundador de la República iba todavía a tener su papel. Páez, en Valencia, organizó una confabulación para ser aclamado dictador cuando triunfara el bando conservador, y sin más se marchó nuevamente a Nueva York.
A su regreso, la coalición conservadora, encabezada primero por el presidente Manuel Felipe de Tovar (1859-1861) y luego por Pedro Gual, lo nombró comandante general de todos los ejércitos del gobierno. La estrategia de Páez era reconciliarse con los federales, pero esto irritó sobremanera al presidente Gual, quien entonces fue hecho prisionero; acto seguido se nombró a Páez dictador (1861). Sin embargo, sus intentos de negociación fracasaron, y en 1863 Antonio Guzmán Blanco le propuso abandonar el poder y firmar un acuerdo, el Tratado de Coche, por el cual se comprometían ambos bandos a terminar la guerra.
Los últimos diez años de la vida de José Antonio Páez estuvieron nutridos por los viajes que nunca había podido realizar y sus recuerdos, que convirtió en gloria. En su autobiografía evoca instantes como aquellos en Valencia cuando, para agradar a su amada Barbarita, representó Otelo junto a Carlos Soublette; o aquellos otros en que su figura de caudillo se transformaba por instantes en la de un excelente violonchelista.
Después de una larga estancia en Nueva York, todavía tuvo tiempo de visitar Brasil y Uruguay, y de establecerse en Buenos Aires, donde compuso una canción a una niña, intentó negociar con cuero de ganado y fue nombrado brigadier general de la nación por el presidente Domingo Faustino Sarmiento. Regresó a Nueva York, de donde salió nuevamente hacia el sur en febrero de 1872. Cruzó el istmo de Panamá para viajar a Perú, donde fue recibido con honores, y vía México volvió a Nueva York, donde falleció el 6 de mayo de 1873.
La autobiografía de Páez revela las múltiples facetas de un hombre que, movido por el azar de una guerra civil con tinte independentista, pasó de peón de hacienda y comerciante de ganado a jefe de los ejércitos llaneros y gran caudillo de la patria. Un panorama de alianzas políticas y militares necesarias en un escenario de máxima inestabilidad trazó las circunstancias que posibilitaron a un individuo de condición humilde convertirse en presidente de la República y en el gran defensor de Venezuela. En este sentido, la multiplicidad de intereses que albergó la Independencia de Venezuela y el nacimiento de la República encuentra su representación máxima en la figura de José Antonio Páez.