Armando Esteban Quito

Aunque la historiografía oficial tomó el 24 de julio basándose en su Fe de Bautismo, el propio Simón Bolívar consideraba y afirmaba en su correspondencia privada que su nacimiento había sido el 25 de julio, día de Santiago Apóstol (santo patrón de la ciudad de Caracas).

La fuente primaria más contundente proviene del puño y letra del propio Libertador en sus cartas personales, donde explícitamente se refiere al 25 de julio como el día de su aniversario.
Carta a Francisco de Paula Santander (Fechada el 24 de julio de 1829).

» Aprovecho la ocasión para felicitarlo, mañana es el cumpleaños de Ud., y el de la Batalla de Vargas […] _Mañana es día de mi cumpleaños.» Simón Bolívar

Según los registros orales y memorias de la familia transmitidas a sus albaceas y cronistas coloniales, en la casa solariega de San Jacinto se celebraba el nacimiento del niño el 25 de julio, por ser el día de San Santiago. Don Feliciano inculcó en su nieto la convicción de haber nacido en la madrugada o víspera del día de Santiago.

Para entender por qué existe la divergencia con la versión del propio Bolívar, es imprescindible revisar la fuente primaria documental eclesial:

Fe de Bautismo de Simón Bolívar Libro XV de Bautismos (1775-1790), Folio 128, Acta N.º 608 . Parroquia El Sagrario, Catedral de Caracas, 30 de julio de 1783. «[…] bauticé, puse óleo y crisma y di bendición a Simón, José, Antonio, de la Santísima Trinidad, párvulo que nació el 24 de julio del corriente, hijo legítimo de D. Juan Vicente Bolívar y de Doña Concepción Palacios y Sojo …» Dr. Juan Félix Jerez de Aristeguieta (Primo y padrino de bautismo).

Es muy probable que Bolívar haya nacido a altas horas de la noche del 24 de julio o en la madrugada del 25 de julio de 1783. En la costumbre de la época, el amanuense o el sacerdote pudo anotar la víspera (24 de julio) en el libro eclesiástico, mientras la familia mantuvo la celebración en el día de San Santiago (25 de julio).

La ciudad de Caracas fue fundada bajo el nombre de Santiago de León de Caracas. Que el niño naciera en la víspera o el mismo 25 de julio otorgaba una fuerte carga simbólica familiar a la festividad de Santiago Apóstol.

Prof. José David López.
Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia del Estado Carabobo y 1er Vicepresidente de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.

El merengue caraqueño conocido popularmente como música cañonera o merengue “rucaneao” se originó a finales del siglo XIX y comienza a conocerse durante las primeras décadas del siglo XX. Debe el nombre de “cañonera” por la costumbre que tenían sus músicos de irrumpir en los zaguanes de las casa haciendo explotar un pequeño cañón de bambú lleno de carburo.

Por: Jesús Suárez – Mind Meister

Los instrumentos originales para interpretarlo consistían en un rayo de queso (charrasca), un tambor grave muchas veces sustituido por una conga con un palo en la mano y un redoblante y un patrón básico de conga de 5/8. En sus comienzos, la música cañonera y su consiguiente baile, fueron considerados como vulgares y por tanto prohibidos en las “casas de familias” y salones de baile.

A partir de las décadas de los cuarenta y cincuenta, el merengue junto a otras expresiones de la música cañonera, eran ya del gusto de la mayoría de los caraqueños y podían conseguirse orquestas en los clubes de modas de la época, siendo una de las más conocidas la orquesta del maestro Luís Alfonso Larrain. Para el año 1946 surgen los «Los Antaños del Stadium«, uno de los intérpretes de música cañonera de larga tradición y los responsables de que el merengue caraqueño no haya caído en el olvido. Los clásicos más importantes en este ritmo son “La pelota de Carey” y “Claveles de Galipán”.

Este tipo de Merengue vio su auge entre los años ’20 y los años ’40 del siglo XX surgiendo como un ritmo muy de moda en los locales de humilde condición llamados mabiles y que eran muy mal vistos por la alta sociedad. Sin embargo poco a poco fue conquistando los grandes locales de baile de Caracas por influencia de las orquestas de baile y de compositores/arreglistas/directores como Eduardo Serrano y Luis Alfonzo Larrain. El otro lugar que hizo posible la popularidad del merengue fue en las barriadas con la aparición de los cañones, grupos improvisados de música que amenizaban las fiestas y cuyo nombre se debía a que anunciaban su llegada con un cañón hecho con cartón y carburo mojado, combinación explosiva. Los cañoneros no solamente tocaban merengues, sino también valses, joropos y pasodobles y gozaban del aprecio de la gente humilde y sus fiestas de época.

Entre los merengues más conocidos se puede contar: La zapoara, El frutero, Chucho y Ceferina, El espanto, Compadre Pancho, Los hijos de la noche, entre otros. Se toca en compases de 5/8 con un movimiento alternativo abajo y arriba donde el movimiento de la muñeca es muy importante para darle más sabor al ritmo y por lo general puede acompañarse de tambor, mandolina, flauta o clarinete (de preferencia) e incluso de piano.

Desde 1924 era popular la orquesta Jazz Band Bonnet del profesor Carlos Bonnet, quien más tarde habría de componer la Marcha 1-BC con la cual se identificaría la Broadcasting Caracas, luego llamada Radio Caracas. La orquesta de Bonnet apareció para sustituir la Orquesta Ayacucho Nº 1 que, en algún momento, grabó los primeros sones cubanos en Venezuela. Entonces, los cañoneros y otros músicos, incluyendo a los llamados cantadores, podían ser contratados en la esquina de La Torre. Como en sus alrededores había muchos bares, esos músicos se presentaban a tocar en las casas encandilados. Su número era de tres, siendo sus instrumentos, por lo general, cuatro, guitarra grande y charrasca de cobre o cacho. Los valses, guasas, pasodobles criollos y merengues que tocaban constituían el set bailable de las fiestecitas populares y de carnavales, si bien en las casas los pollos, como eran llamados los antiguos chamos, comenzaban a bailar con picó (pick up) y música cubana. Esas reuniones hogareñas eran llamadas “veladas”, y los conjuntos que ya asomaban sólo tocaban música instrumental, pues entonces no se estilaba tener cantante. Por asociar a los “pollos” con el arroz con pollo, esas fiestas pasaron a ser llamadas arrocitos, antes que picoteos.

Así como antes lo había sido la zona de Puente Hierro, pero peor, El Silencio con sus temibles callejones y covachas, era el epicentro rojo de la ciudad donde había música y escándalos a toda hora, pues ésta era zona de gente “alegre”. En los años veinte, funcionaba allí el mabil El Milagro, famoso por su merengue tramao o rucaneao. Los bailadores se ponían el medio correspondiente al pago de cada pieza en una oreja. Al decir de Caremis, “así estaban preparados para no interrumpir el abrazo con la pareja ni el ritmo para pagarle al cobrador, que se metía entre las danzantes parejas después de haber contado y cantado a viva voz el número de caballeros en la pista, para conocimiento de los músicos, que de esta manera recibían tan curioso inventario, según los sombreros o gorras que iban contando y que los hombres no se quitaban ni para bailar”. Para completar el cuadro, basta decir que en esos proletarios bailes de escote, no faltaban las damas de la vida ligera, sifón de cerveza y un policía en la puerta, porque las peleas podían ser de pronóstico reservado.

Los toreros y artistas de comedias visitaban La Península de Miguel González y luego, de Blas Murria; pero los lugares de moda eran La Francia y La India, donde había música selecta, la cual se ofrecía todos los jueves y domingos en la Plaza Bolívar. Allí, en la víspera de Año Nuevo de esos años, era de rigor tocar una pieza musical de Verdi titulada Il ritocco de la mezzanotte (El retoque de la medianoche), la cual era interpretada pocos minutos antes de las doce. Para ello se dividía la banda en dos partes opuestas, a distancia, ejecutando alternativamente trozos de la pieza, con lo cual se lograba un efecto estereofónico. El momento culminante de la ejecución estaba a cargo del cornetín del profesor italiano Rafael Denti, que arrancaba su dramático y sentimental solo desde la azotea del vecino Hotel Klindt en la Plaza.

En 1922 el Gobierno se vio obligado a cerrar el Molino Rojo, conocido local de envite y azar y de bailes de Carnaval, ubicado cerca de la actual Plaza Miranda. El local existía desde los tiempos de Castro y allí se bailaban los indecentes merengues tramaos. La decretada clausura se debió a las cada vez más frecuentes riñas que allí se suscitaban, durante años, con veras, navajas y cuchillos. Las autoridades recordaron el carnaval de 1901, cuando se armó una trifulca que arrojó un saldo de tres muertos y doce heridos, sin contar las gemas, armas, abanicos y hasta prendas íntimas esparcidas por el suelo; de modo que los días de antaño no siempre fueron una papayita.

Sesenta y un días después de su última aparición pública, Daniel Ortega regresó el 19 de julio al escenario político con un discurso que provocó una de las mayores condenas internacionales de los últimos años.

Por: Wilmar Iglesias – Infobae

Durante el acto por el 47 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, celebrado en la Plaza de la Fe de Managua, el dictador declaró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, en referencia a la oposición política, a la que acusó de responder a intereses de Estados Unidos y de sectores somocistas.

En la misma intervención anunció que coordinaría con la Asamblea Nacional la construcción de un “muro” legal para impedir que esos sectores regresaran al poder por la vía electoral.

Aplausos y condenas

La frase fue recibida dentro del acto con aplausos de miles de simpatizantes sandinistas. Sin embargo, apenas comenzó a circular el video íntegro del discurso, las reacciones trascendieron rápidamente las fronteras de Nicaragua. Gobiernos, organismos internacionales, dirigentes políticos y organizaciones de derechos humanos interpretaron las palabras de Ortega como el reconocimiento explícito de que su administración abandonaba incluso la apariencia de celebrar elecciones competitivas.

Las primeras respuestas llegaron desde Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la declaración demostraba “la cobardía y el miedo a la voluntad del pueblo” por parte de Ortega y Rosario Murillo. Añadió que ambos gobernantes habían abandonado incluso la apariencia de contar con respaldo popular y llamó a la comunidad internacional a actuar de manera conjunta frente al régimen.

La Organización de los Estados Americanos también reaccionó con rapidez. Su secretario general, Albert Ramdin, sostuvo que las declaraciones únicamente oficializaban una realidad que las actuaciones del régimen ya venían mostrando desde hacía años: el abandono de la democracia y hasta de su apariencia formal.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos calificó las palabras de Ortega como incompatibles con los principios de la democracia representativa y afirmó que confirmaban la consolidación de un régimen autoritario caracterizado por la supresión de derechos y libertades.

Al día siguiente se sumó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Volker Türk sostuvo que los acontecimientos profundizaban las restricciones a las libertades fundamentales y el desmantelamiento del espacio cívico en Nicaragua. El funcionario pidió restablecer el Estado de derecho y garantizar que toda persona pudiera votar y postularse a cargos públicos sin discriminación política.

En la región también comenzaron a acumularse los pronunciamientos. Panamá y República Dominicana llamaron a consultas a sus embajadores en Managua y calificaron la eliminación del derecho al voto como un agravio contra los principios democráticos.

Costa Rica recordó que nunca reconoció las elecciones presidenciales de 2021, reiteró su respaldo a procesos electorales libres y transparentes y su ministro de la Presidencia, Rodrigo Chaves, resumió la posición oficial con una frase breve: “Gracias a Dios Costa Rica es una democracia y siempre habrá elecciones”.

El Congreso costarricense aprobó además una moción unánime de condena, mientras varios expresidentes se pronunciaron en el mismo sentido.

Dirigentes opositores nicaragüenses en el exilio, organizaciones civiles y analistas interpretaron el discurso como un paso más dentro del proceso de concentración absoluta del poder iniciado años atrás mediante la cancelación de partidos políticos, el encarcelamiento de precandidatos presidenciales, el cierre de organizaciones civiles y las reformas constitucionales que ampliaron las facultades del Ejecutivo.

Parlamento a “cumplir el mandato”

Mientras las condenas crecían, el régimen respondió acelerando el siguiente paso político. Dos días después del discurso, la Asamblea Nacional anunció que había iniciado los análisis y consultas para cumplir el “mandato” de Ortega mediante reformas constitucionales y legales.

El Parlamento informó que trabajaría junto con el Consejo Supremo Electoral para diseñar el nuevo marco jurídico y adelantó que las modificaciones serían sometidas a votación durante la primera semana de agosto.

La rapidez con que actuó el Legislativo reforzó la percepción de que las palabras de Ortega no habían sido una improvisación, sino el anuncio público de una decisión política previamente definida.

El presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, confirmó además que los diputados iniciarían consultas con magistrados del Consejo Supremo Electoral para identificar todos los cambios necesarios y evitar cualquier “resquicio” que permitiera, según dijo, la manipulación de los “imperios y sus lacayos”. También anunció que el proyecto sería presentado antes de finalizar julio para ser aprobado durante la primera semana de agosto.

Sin embargo, mientras el Parlamento avanzaba con las reformas, la presión diplomática continuaba aumentando.

Chile y Guatemala expresaron igualmente su rechazo a las declaraciones de Ortega, mientras desde Europa comenzaron a multiplicarse los pronunciamientos de parlamentarios y funcionarios comunitarios.

La vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, Hana Jalloul Muro, condenó que el gobernante hubiera arrebatado a los nicaragüenses su derecho a elegir y participar políticamente. Recordó que el país llevaba dos décadas bajo un proceso continuo de represión y exigió la liberación de los presos políticos y la celebración de elecciones justas.

Reinterpretar a Ortega

Fue precisamente en ese contexto de creciente aislamiento internacional cuando el discurso oficial comenzó a cambiar. Sin desmentir nunca a Ortega ni reconocer que hubiese cometido un exceso verbal, los principales voceros del régimen empezaron a ofrecer una interpretación distinta de sus palabras.

La estrategia consistió en sostener que el mandatario nunca quiso decir que desaparecerían las elecciones, sino únicamente que no volverían a celebrarse procesos supuestamente controlados por Estados Unidos.

Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, aseguró públicamente que Ortega “no dijo que no iban a haber elecciones”, sino que nunca volverían elecciones “en manos de los imperialistas”. Según esa versión, el país seguiría celebrando comicios, aunque bajo un nuevo marco constitucional que impediría cualquier influencia extranjera.

Sin embargo, Porras evitó explicar quiénes podrían competir en esos procesos o cómo participarían los cientos de opositores encarcelados, desterrados o despojados de su nacionalidad por el propio régimen.

En su primera comparecencia pública tras el discurso del 19 de julio, Rosario Murillo afirmó que las reformas impulsadas por el Gobierno permitirían celebrar “procesos soberanos, libres y democráticos de elección nacional y local de autoridades”, organizados exclusivamente por los nicaragüenses y sin injerencia extranjera.

Ese primer intento de explicación no implicó una rectificación de las palabras pronunciadas por Ortega. Murillo nunca afirmó que el mandatario se hubiera expresado incorrectamente ni que hubiese querido decir otra cosa. Su estrategia consistió en redefinir el significado de las elecciones. Según su narrativa, el país continuaría celebrando procesos electorales, pero únicamente bajo reglas establecidas por las instituciones controladas por el Estado y sin participación de actores considerados vinculados a intereses extranjeros.

El discurso se endureció conforme crecían las condenas internacionales. Después de las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, Murillo respondió calificando de «perros» a quienes cuestionaban la decisión del Gobierno y sostuvo que Nicaragua avanzaba hacia un nuevo modelo democrático.

Mientras los principales dirigentes del oficialismo difundían esa interpretación, la maquinaria de propaganda del Frente Sandinista trasladó el mismo mensaje a las redes sociales. Cuentas identificadas con el aparato de comunicación gubernamental comenzaron a sostener que las palabras de Ortega habían sido «sacadas de contexto» o malinterpretadas por la prensa internacional y la oposición.

Algunos propagandistas incluso intentaron modificar el sentido literal de la frase pronunciada el 19 de julio. Argumentaron que Ortega no había dicho que “no volverán a haber elecciones”, sino que «no volverán a ver elecciones“, utilizando el verbo “ver” y no el verbo “haber”. Esa explicación pretendía sostener que el mandatario se refería únicamente a quienes el régimen considera golpistas o traidores a la patria.

Sin embargo, la transcripción oficial publicada por el propio portal gubernamental El 19 Digital reprodujo las palabras exactamente como fueron escuchadas durante el acto público: «no volverán a haber elecciones“. El video íntegro del discurso también mostraba con claridad la expresión utilizada por Ortega, lo que debilitó la explicación difundida posteriormente por los propagandistas.

Entre quienes impulsaron esa narrativa figuró Amílcar Dubois, quien sostuvo en redes sociales que la frase había sido sacada de contexto y que Ortega en realidad se refería a otro tipo de elecciones. El estadounidense Ben Norton también afirmó que Washington y los medios internacionales estaban difundiendo propaganda basada en una interpretación falsa de las declaraciones del mandatario nicaragüense. Ambos coincidieron en presentar las críticas internacionales como parte de una campaña de desinformación impulsada desde el exterior.

Cambios de versión

Para el abogado y analista nicaragüense Yader Morazán, la evolución del discurso oficial reflejó una reacción directa al costo diplomático que provocaron las palabras de Ortega. “El 19 de julio, cuando Ortega gritó ‘aquí no volverá a haber elecciones’, les tocaron el hombro para que aplaudieran como focas amaestradas. Esa misma noche salieron a defenderlo con uñas y dientes. Pero apenas les llovieron las reacciones internacionales, les cambiaron la versión y ahora andan repitiendo que ‘solo era contra los golpistas’ y que ‘sí van a haber elecciones propias’“, afirmó.

Morazán añadió que el cambio de narrativa evidenciaba la disciplina interna del aparato propagandístico. “Primero les mandan a aplaudir, después a defender, luego a mentir y al final les ordenan que digan que nosotros somos los que no escuchamos lo que todos oímos“, sostuvo.

El abogado también consideró que el intento de reinterpretar el discurso presidencial terminó generando una contradicción difícil de sostener. “Apenas vieron la reacción internacional, Ortega y Murillo ya se echaron para atrás y tergiversan sus propias palabras. El mismo que gritó ‘aquí no volverá a haber elecciones’ ahora sale con que sí van a haber, pero solo para quienes le caen bien“, señaló, en referencia a la exclusión de opositores encarcelados, desterrados, desnacionalizados o inhabilitados políticamente.

El skyline (del inglés, “línea de cielo”) o por influencia del francés panorama urbain, (panorama urbano) es el perfil o la visión total o parcial de las edificaciones más altas (en especial los rascacielos) de una ciudad, representa pues el horizonte artificial creado por la estructura total de la misma. Los panoramas urbanos constituyen una especie de huella dactilar de las urbes, ya que no hay dos iguales. Antes de la fotografía, las pinturas eran los medios plásticos por excelencia para plasmar los horizontes citadinos.

Por: Octavio Sisco Ricciardi – Red Patrimonio VE

En la Galería de Arte Nacional en Caracas podemos apreciar un óleo sobre tela del pintor, escultor y dorador caraqueño del período colonial, Juan Pedro López (1724-1787) que representa la primera instantánea conocida de la ciudad de mediados del siglo XVIII vista desde la pequeña colina de El Calvario dirección Oeste-Este.

En el cuadro aparece “Nuestra Señora de Caracas” advocación impulsada por el entonces Obispo Diego Antonio Diez Madroñero para dotar a Caracas de una patrona, acompañada de una corte santoral mayormente femenina. En su parte superior y central destaca la Virgen coronada por dos ángeles; a la derecha de María, Santa Ana, su madre, patrona de la Metropolitana de Caracas; y un poco más abajo el Apóstol Santiago, patrono de la ciudad. A la izquierda de la Virgen, se observan a Santa Rosa de Lima y Santa Rosalía; la primera, representante de los estudios eclesiásticos, al fundarse, bajo su advocación, el Seminario de Santa Rosa en 1673; y la segunda, abogada contra la peste, por haber salvado de ella a la capital en 1696. En medio de los ángeles, aparece un querubín que presenta a la Reina de los Cielos el escudo de armas concedido por Felipe II a Caracas en 1591: una venera sostenida por un león rampante coronado, en la cual figura la cruz de Santiago. Laureando el grupo celestial, una cinta con la estampa que dice: Ave María Santísima, para recordar la concesión hecha por Carlos III a la ciudad mediante Real Cédula firmada en San Lorenzo de El Escorial el 6 de noviembre de 1763.

Debajo de este conjunto está el skyline de Caracas. Al centro, está la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) con los arcos y equipamiento para el mercado, construidas por órdenes del gobernador Felipe Ricardos en 1754; al frente, la Catedral con su torre alta de 4 cuerpos que luego del fatídico terremoto de 1812 con la posterior reconstrucción, se bajó a 3. Frente a la plaza, a la derecha del observador, se aprecia la cuadra donde estaba el palacio del obispo (hoy Palacio Arzobispal) y en la esquina, con una pequeña cúpula, la Universidad (Hoy la capilla de Santa Rosa de Lima, recinto que acogió a los firmantes del Acta de Independencia en 1811). Al fondo a la derecha, la torre que pertenecía a la Iglesia de La Candelaria y la más cercana de la Catedral (a la izquierda del espectador) la de San Mauricio (hoy Santa Capilla), sitio donde se celebró la primera misa fundacional la ciudad. Casi perdida al fondo a la derecha, se aprecia la cúpula del templo de San Pablo, lugar original de veneración del Nazareno que lleva su nombre (hoy en la Basílica de Santa Teresa), posteriormente demolido en tiempos de Guzmán Blanco para levantar el Teatro Municipal.

El óleo original ejecutado en 1766, estuvo expuesto al aire libre desde aquel año hasta 1876 en la esquina de La Torre (Catedral), la más céntrica de aquella Caracas hasta que fue trasladada al Museo Nacional por órdenes de Guzmán Blanco, como lo refiere Arístides Rojas en sus “Leyendas Históricas”. Otra copia se conserva en el Palacio Municipal de Caracas.

Caracas 1776

Durante un evento oficial de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó con entusiasmo el papel protagónico que el Secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, está desempeñando en la conducción y restructuración estratégica de Venezuela.

La Patilla

“Chris Wright… resultó ser este tipo de aquí. Y ha resultado ser increíble, realmente increíble. Está dirigiendo Venezuela, está dirigiendo mucho, más de lo que nadie ha dirigido antes, creo que podemos decir, Chris, ¿verdad? Está haciendo un gran trabajo, así que lo apreciamos, gracias”, manifestó el mandatario republicano.

Las palabras de Trump se enmarcan dentro de la estrecha supervisión directa que Washington ha establecido sobre el sector energético e institucional venezolano tras los acontecimientos de principios de año.

Tras el operativo militar del pasado 3 de enero de 2026 en el que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Caracas, el Departamento de Energía de EEUU asumió un papel tutelar sobre la industria de los hidrocarburos y la infraestructura clave de la nación suramericana.

Wright ha supervisado la implementación del acuerdo energético de emergencia, mediante el cual EEUU pasó a administrar las exportaciones petroleras venezolanas y la colocación del crudo en los mercados internacionales.

En febrero de 2026, el Secretario de Energía realizó visitas oficiales a Caracas y a las zonas estratégicas de la Faja Petrolífera del Orinoco. Allí mantuvo reuniones directas con Delcy Rodríguez, y directivos de petroleras internacionales.

Bajo el liderazgo de Wright, la administración estadounidense ha acelerado la emisión de licencias operativas para permitir el retorno masivo y la expansión de empresas multinacionales (como Chevron y Repsol).

Asimismo, se ha encargado de gestionar compromisos de inversión superiores a los 100 millones de dólares para modernizar la infraestructura energética del país, con la meta declarada de duplicar la capacidad productiva en el corto plazo.

Con estas acciones, la administración Trump reafirma que la reestructuración de la economía venezolana continuará siendo coordinada prioritariamente desde el Departamento de Energía de Estados Unidos.

El Banco Mundial estimó este jueves en 19.600 millones de dólares los daños físicos directos provocados por los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio y advirtió que una reconstrucción lenta podría frenar la recuperación económica del país durante la próxima década.

EFE

La evaluación, elaborada mediante la metodología Global Rapid Damage Estimation (Grade), concluye que 47% de los daños corresponde a viviendas, con pérdidas valoradas en 9.300 millones de dólares, mientras que la infraestructura sufrió daños por 5.200 millones (27%) y los edificios no residenciales por 5.000 millones (26%).

El informe de la institución resalta que las zonas más afectadas fueron La Guaira y Distrito Capital, que concentraron cerca de 47% del impacto económico total.

Los nuevos datos también señalan que los estados Miranda y Carabobo registraron pérdidas de consideración, de modo que junto con La Guaira y el Distrito Capital concentraron 85% de los daños estimados por el organismo internacional.

“La recuperación efectiva comienza con información fiable”, afirmó la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, quien aseguró que la evaluación ofrece al gobierno venezolano y a sus socios base objetiva para planificar la reconstrucción y reiteró el compromiso de la institución de apoyar ese proceso.

El análisis indica que si la reconstrucción se financia únicamente mediante la reasignación de recursos de otros proyectos de inversión y no aumenta la inversión pública y privada, las obras podrían seguir inconclusas dentro de 10 años.

En ese escenario, la capacidad productiva, el producto interno bruto y el consumo permanecerían por debajo de los niveles previos al desastre hasta al menos 2036.

El Banco Mundial indicó que trabaja con el gobierno de Venezuela y con otros organismos multilaterales, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), para definir el apoyo técnico y financiero para las siguientes fases de evaluación, recuperación y reconstrucción.

Los sismos del 24 de junio, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y figuran entre los más devastadores de la historia reciente de Venezuela.

El informe se publica apenas tres meses después de que el Banco Mundial anunció en abril la reanudación de sus relaciones con Venezuela, suspendidas desde 2019 por la disputa internacional sobre el reconocimiento del gobierno, entonces dirigido por Nicolás Maduro, quien fue detenido el 3 de enero por Estados Unidos y trasladado a una cárcel de Nueva York.

El balance de muertos por el doble terremoto de hace un mes en la zona norte de Venezuela ascendió el miércoles a 5.398, después de que las autoridades sumaran 52 fallecimientos, informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

Hablemos acerca de la paradoja terminal del poder destructivo. La historia de la humanidad puede leerse como la historia de sus armas. Primero fue una piedra, después una lanza, un fusil, un misil y, finalmente, artefactos capaces de borrar ciudades enteras en segundos. Durante milenios, la lógica fue implacable, quien poseía el arma superior imponía su voluntad.

Hay una escena que el cine antiguo repite hasta el cansancio, un hombre con un cuchillo controla a varias personas desarmadas; el arma no domina por el daño que puede causar, domina porque convence a los demás de que resistir es peor que obedecer; la violencia real casi nunca es necesaria, basta con su promesa.

Ese principio ha acompañado toda la evolución de la guerra, pero llega un momento en que comienza a fracturarse.

Cada generación de armamento aumenta el poder de destruir, pero también eleva el coste de utilizarlo. Pasa cuando una guerra puede arrasar economías y generaciones enteras, el concepto de victoria empieza a perder sentido al derrotar al adversario y destruir simultáneamente aquello que se pretendía defender.

El miedo tiene una vida útil y puede paralizar durante un tiempo, pero rara vez gobierna de forma indefinida. Las sociedades terminan adaptándose, descubren que vivir permanentemente sometidas a una amenaza equivale, en términos prácticos, a haber sido ya derrotadas y cuando ese punto llega, el arma deja de ser garantía de obediencia.

Rusia invadió Ucrania en 2022 con el segundo ejército del mundo y la amenaza nuclear como telón de fondo; tres años después, ha perdido más de trescientos mil soldados, su economía soporta el mayor régimen de sanciones de la historia moderna y ha conseguido exactamente lo que pretendía evitar, una OTAN más cohesionada y una Europa rearmada. El poder de destruir ha quedado demostrado; sin embargo, el poder de ganar no.

América Latina ofrece dos variantes igualmente reveladoras. En Colombia, cincuenta años de conflicto entre el Estado y las FARC con miles de millones en ayuda militar estadounidense de por medio, terminaron no en una victoria sino en un acuerdo de paz nacido del agotamiento mutuo. La fuerza suprimió una organización, pero no las condiciones que la generaron y hoy operan disidencias en los mismos territorios mientras que en México, la militarización declarada en 2006 fragmentó los grandes cárteles en decenas de organizaciones más pequeñas y más violentas, más de cuatrocientos cincuenta mil homicidios después, los cárteles son hoy más poderosos que antes y deja notar que la superioridad armada frente a un adversario descentralizado no produce victoria mas si produce escalada.

Jung hubiera dicho acerca de esto que la fuerza nunca destruye aquello que combate, solo lo reprime y lo reprimido no desaparece, se hunde y regresa más fragmentado y más autónomo. Lo que él llamó la sombra, lo que una sociedad se niega a mirar en sí misma, no se elimina con armas; se entierra hasta que reemerge con otro rostro.

Por eso la fuerza suprime la organización pero no las condiciones que la engendraron y por eso el Estado que adopta la gramática del criminal termina poseído por aquello que decía combatir. Donde el vínculo se apaga, el poder ocupa el vacío, se confunde entonces la autoridad con la mera capacidad de hacer daño.

Pero la paradoja no opera solo entre naciones; hay una progresión que explica buena parte del mundo contemporáneo y que pocas veces se nombra con claridad.

La violencia no nace organizada, nace en un individuo que descubre, generalmente en la infancia, que la fuerza resuelve lo que la negociación no puede y cuando ese individuo encuentra a otros que han aprendido lo mismo, nace el grupo, la pandilla, la banda. La lógica no cambia; solo cambia la escala y el miedo no se ejerce sobre una persona sino sobre un barrio; el territorio se convierte en recurso, quien lo controla cobra, extorsiona, recluta.

El siguiente paso es la institucionalización. El gang adquiere capacidad militar, red de corrupción e influencia sobre el Estado; ya no opera en los márgenes del sistema, lo coloniza y es asi como en algunos países de América Latina ese proceso ha llegado tan lejos que resulta difícil distinguir dónde termina el Estado y dónde comienza el crimen organizado.

Y entonces aparece la variante más peligrosa, el gobierno que adopta esa misma gramática.

Venezuela es el laboratorio más claro y más doloroso de esta progresión. Lo que comenzó como un proyecto político con apoyo popular genuino derivó en algo cualitativamente distinto, un aparato de poder que utiliza la violencia no para ganar guerras ni derrotar enemigos externos, sino para sobrevivir a sí mismo. Los colectivos paramilitares disuaden la disidencia donde la policía no llega, los servicios de inteligencia —documentados por la ONU como instrumentos de detención arbitraria y tortura— eliminan la oposición y el ejército no defiende las fronteras, defiende el régimen.

El resultado, más de siete millones de emigrantes, una economía que llegó a contraerse un ochenta por ciento en una década y una población sometida no por convicción sino por agotamiento. Y aquí está la clave que conecta Venezuela con todo lo anterior,  el régimen no usa las armas para ganar, las usa para que nadie intente quitarle lo que tiene. No es una estrategia de conquista; luce más bien como una estrategia de perpetuación.

Esta es la forma más degradada del poder armado, no la guerra ni la conquista, sino la extorsión permanente de una sociedad por parte de quienes controlan las armas y han decidido que eso es suficiente para gobernar pero incluso ese modelo tiene fecha de caducidad, ya que las sociedades sometidas al miedo crónico no se extinguen, emigran, se reorganizan, construyen resistencias y Venezuela lleva años demostrándolo.

La gran paradoja de nuestra época es que hemos construido armas progresivamente más poderosas mientras hacemos progresivamente más imposible utilizarlas sin convertir la victoria en derrota. Quizá la historia nunca haya tratado sobre quién acumula el mayor arsenal, más bien haya tratado sobre cuánto tarda la humanidad en comprender que el miedo tiene rendimientos decrecientes porque llega un punto en que ya nadie gana.

Cuando todos pueden destruirse mutuamente, el vencedor desaparece de la ecuación, solo queda el costo compartido de haber confundido, durante siglos, poder con capacidad de hacer daño. La evolución tecnológica no ha resuelto esa confusión, más bien la ha hecho, sencillamente, más cara.

Rafael Egañez Anderson

Protección Civil (PC) desmintió este jueves reportes sobre un supuesto rescate de sobrevivientes en el complejo residencial OPP26, en el estado La Guaira, y aseguró que no existe confirmación oficial de personas con vida en esa estructura, casi un mes después del doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio.

El Nacional

La declaración se produjo luego de que durante la madrugada se viralizaron en redes sociales transmisiones en vivo que afirmaban que equipos de rescate habían detectado indicios de vida entre los escombros del edificio. Las imágenes mostraban a decenas de ciudadanos, rescatistas y funcionarios de la policía Nacional Bolivariana concentrados en el lugar, mientras miles de usuarios seguían la cobertura a través de TikTok.

Frente a esas versiones, el organismo aclaró que la información difundida carece de veracidad.

“La información difundida durante la madrugada de este 23 de julio, referente a presuntos rescates de sobrevivientes en la estructura OPP26 del estado La Guaira, son falsos”, indicó PC en comunicado difundido por el Ministerio de Comunicación en Telegram.

El organismo recordó que las novedades relacionadas con las operaciones desplegadas tras la emergencia solo serán informadas mediante canales oficiales.

Reiteró que cualquier actualización sobre las labores de búsqueda y rescate será “comunicada de manera oportuna, transparente y exclusiva a través de los medios y voceros oficiales”.

Hasta la fecha, el último rescate de una persona con vida ocurrió el 2 de julio, cuando el vigilante Hernán Gil fue localizado después de permanecer ocho días bajo los escombros. El caso fue confirmado por el equipo de las Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación de Desastres (Undac).

Mientras avanzan las labores de recuperación, el balance oficial mantiene en 5.398 el número de fallecidos y en 16.740 la cifra de heridos por los terremotos.

En paralelo, el gobierno venezolano convocó este jueves a los familiares que aún buscan a niños y adolescentes desaparecidos para que se sometan a pruebas de verificación, con el objetivo de identificar 38 cuerpos que permanecen en la morgue provisional habilitada en el puerto de La Guaira.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ordenó este miércoles el ascenso de 58 oficiales del Ejército Bolivariano a los grados de general de brigada, general de división y mayor general, de acuerdo con cuatro resoluciones del Ministerio de Defensa.

El Nacional

Las promociones quedaron establecidas en las resoluciones N.º 001109, 001110, 001111 y 001112, y fueron otorgados con antigüedad al 5 de julio.

Entre las decisiones destaca el ascenso del general de división Javier Enrique Magallanes al grado de mayor general en la categoría efectivo de comando, mediante la Resolución N.º 001109.

A través de la Resolución N.º 001110, el Ejecutivo también promovió al general de división Miguel Antonio Yilales Arteaga al grado de mayor general, igualmente en la categoría efectivo de comando.

Ejecutivo formaliza el ascenso de generales y coroneles

La Resolución N.º 001111 oficializó el ascenso de 27 generales de brigada al grado de general de división en la categoría efectivo de comando. En la lista figuran oficiales como Yoel José Corcega Caraballo, Ezequiel Ramón Espinoza Escobar, Okler Roberto Yustiz Castillo, Jesús Manuel Carpio Medina, Francisco José Levison Carrillo, Miguel Darío Colmenares Coronado, Walner Humberto Vivas Méndez, Jesús Rafael Calvo Araque, Crismarth Darío Mavo Sánchez, Ronald Alexander Lugo Díaz, Acisclo Guillermo Chaparro Godoy, Manuel Emilio Belzarez Escobar, Hilars José Larrarte Sosa, Trino Alexander Pabón Castellanos, Alex Alberto Monsanto Obando, Marlon Alexandr Ramírez Chacón, Darwin José Reyes Romero, José Sebastián Mota, Mario José Arana Araque, Óscar Lisandro Quevedo Quintero, Luis Enrique Pinto Rosales, Luis Alberto Moreno Coronado, Edickson José Martínez Prato, Marlon Rafael Hernández Barrios, Johnnie Javier Arévalo Vargas y Tito Armando Gómez Ávila.

La Resolución N.º 001112 dispuso el ascenso de 29 coroneles al grado de general de brigada en la categoría efectivo de comando. Entre los promovidos se encuentran Gustavo Gregorio Godoy Briceño, Jhan Frank Romero Dale, Ángel David Navas Rumbos, Juan Manuel Lugo Rivera, Jhobermar Antonio Escalona Yusti, Héctor José Castillo Riera, Ramón Alí Osorio Merchán, Jorge Luis Montilla Seijas, Helmer Miguel Prato Veloz, Luis Manuel Camargo Salazar, Nerio Enrique Schmilinski Dávila, Armind Josueth Salazar Álvarez, Germán Alexander Ojeda Moreno, Nico Emilio García Coro, Joel Antonio Alayón Poveda, Samuel Guillermo Testamarck Díaz, William José Ortega Tejada, Luis Enrique Tovar Bastidas, Jhefferson Jesús Quiñones Chirino, Javier Paul Páez López, Martín Sócrate Rodríguez Sotillo, Alexander de Jesús Torres Fernández, Eduan Wigerard Rodríguez Díaz, David Arnaldo Mendoza García, Ángel Jesús Molina Peña, Rafael Méndez Castillo, Luis Argenis Rivero Delgado y Rogelio Enrique Antúnez González.

Estas promociones se suman a las anunciadas horas antes por el gobierno, cuando fueron ascendidos otros 112 integrantes del ejército al grado de coronel en las categorías de efectivo de comando, efectivo técnico, efectivo de tropa y asimilado, también con efecto retroactivo al 5 de julio.

La presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, anunció a través de su cuenta en X que a partir del próximo 1 de agosto se convocará a todos los sectores democráticos a un proceso de consulta con el objetivo de recibir propuestas y enriquecer la hoja de ruta política.

La Patilla

Figuera destacó el rol fundamental de María Corina Machado en este esfuerzo unitario, destacando la necesidad de articular a las distintas fuerzas de la oposición para consolidar una estrategia conjunta frente al escenario político del país.

Asimismo, la parlamentaria respaldó las declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, al señalar que el camino hacia la reconciliación nacional requiere de amplitud, pluralidad y una participación incluyente. En este sentido, reafirmó que la construcción de un frente representativo constituye un pilar imprescindible para avanzar de manera decidida hacia una transición electoral democrática y pacífica en Venezuela.

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