Armando Esteban Quito

La seguridad ciudadana en Venezuela durante la transición hacia la democracia plantea un desafío crucial para la oposición que busca llegar al poder en 2024. El tema se ha convertido en pregunta recurrente que se hacen los ciudadanos y que demanda una respuesta que vaya más allá de las buenas intenciones o de promesas irrealizables en el contexto de conflictividad que vive el país.

Alberto Ray

Pero no sólo los ciudadanos dentro de Venezuela necesitan entender cómo se va a enfrentar el reto de la seguridad, también la comunidad internacional, que ha manifestado su intención de apoyar el proceso de redemocratización del país, espera un planteamiento estratégico viable y que ayude progresivamente a brindar ciertas garantías que vayan de la mano con las oportunidades de inversión y desarrollo económico y social.

La naturaleza del problema de seguridad en Venezuela es compleja, pero no imposible de resolver. Por un lado, tenemos un Estado fragmentado con una parte significativa del territorio controlado por fuerzas armadas no estatales, y criminales bajo el auspicio del régimen en el poder. Por la otra, el país tiene el peor índice de Estado de derecho en el continente y está entre los últimos del planeta, lo que se traduce en cifras de impunidad que rozan el 100%. A esto debemos sumarle la narrativa que el chavismo ha instaurado durante los últimos 25 años, saturada de polarización, violencia y ruptura del tejido social, potenciada con el estado de anomia y la pérdida de oportunidades de desarrollo para la población más joven, que fácilmente termina en las redes de la delincuencia o, al no ver futuro, decide emigrar en búsqueda de bienestar, al altísimo costo de dejar atrás a la familia.

Por dónde comenzar

Contraintuitivamente, una estrategia para atender el problema de la seguridad ciudadana en Venezuela no comienza por hacer algo, sino por deshacer muchas cosas. A esto debe combinarse el hecho que, en las actuales circunstancias, mientras más se explique, más claves se le revelan al régimen y a sus aliados criminales; por tanto, estamos en un punto donde menos es más. En todo caso, vamos a referirnos a aspectos que deben ser no sólo conocidos, sino debatidos públicamente, y que en principio podrían asociarse a tres pilares sobre los que se soporta la estructura del poder con capacidad de desestabilizar a posteriori el renacer de la democracia en un clima de libertad.

El primer pilar por desarticular es la narrativa del régimen: “Nosotros o el caos”. Con ella, el chavismo ha intimidado y paralizado por décadas el cambio en Venezuela. Esta amenaza permanente sobre la sociedad ha servido para el chantaje dentro y fuera del país, y en más de una oportunidad ha funcionado para disuadir acciones más contundentes de la comunidad internacional que hubiesen apuntalado una negociación más equilibrada hacia una transición.

El segundo pilar a remover es la doctrina instalada desde los inicios del chavismo sobre el enemigo interno. Este esquema de control del poder es un clásico y por su efectividad ha sido utilizado por regímenes de izquierda y derecha a lo largo del tiempo. En el caso venezolano se enfoca en una política de defensa que transforma la soberanía del Estado en un modelo de protección del poder, lo que se traduce en el fortalecimiento de los órganos de inteligencia en detrimento de las unidades militares y policiales convencionales de resguardo del territorio, así como la generación del Estado General de Sospecha sobre la población y los poderes del Estado. Esta doctrina convierte al Estado de derecho en un instrumento de control y persecución política, y sirve para reorientar las funciones de seguridad y resguardo hacia una estructura de Estado policial y corrupto, que antepone la defensa de los jerarcas en el poder a la del Estado y la vida de sus ciudadanos.

El tercer pilar es el de la pax criminal. Este es un fenómeno social que surge a partir de la ausencia del Estado sobre el territorio, en el cual organizaciones armadas de delincuencia organizada o con fines subversivos toman control de los espacios para cometer crímenes y ejercer de facto funciones de seguridad y protección, convirtiéndose en los reguladores de la vida y las relaciones entre los ciudadanos. En el caso venezolano, este proceso ha ocurrido como un acto deliberado del régimen en el poder, quienes lo han auspiciado, a fin de aprovecharlo como instrumento en las acciones represivas y control, propias de la doctrina del enemigo interno. En este punto es conveniente señalar que la fragmentación de los grupos de poder, si bien ha sido una estrategia de supervivencia que hasta ahora ha hecho resilientes a las bandas criminales y organizaciones irregulares, también es una debilidad severa, ya que no les resulta sencillo coordinar esfuerzos y los aísla territorialmente, facilitando la identificación y su eventual neutralización.

Es evidente que la desarticulación y desmontaje de estos pilares requiere una acción nacional e internacional coordinada, el concurso de unas fuerzas militares y de seguridad institucionalizadas y leales a principios y valores, así como la voluntad decidida y la acción política del gobierno que asuma el mando a partir de la victoria electoral de un nuevo gobierno con vocación democrática.

El abordaje estratégico de la seguridad

Por su complejidad, la seguridad en Venezuela no puede ser resuelta con una acción única, sino que requiere una estrategia integral que diseñe, coordine y ejecute diversas actividades en el tiempo, todas orientadas hacia un propósito bien definido. En este sentido, lo más conveniente y deseable es que surja una política de seguridad ciudadana viable a partir de un cambio en las estructuras del poder y como producto de un proceso electoral limpio y justo, ya que sería la ruta más favorable hacia una transición pacífica. Esta política podría parecerse a algo como esto:

Trabajaremos para revalorizar la vida de los ciudadanos. Crearemos entornos seguros, que promuevan la regeneración del tejido social y democrático de la nación donde los venezolanos podamos vivir en paz, certeza y tranquilidad, y libres de amenazas a la vida, la familia, la libertad y la propiedad. La seguridad ciudadana, en el entendido que su propósito va más allá de la superación de amenazas, procurará por todos los medios a su alcance estimular decididamente la creación de condiciones para el desarrollo humano, social, económico y cultural del país.

Bajo esta política, el plan de seguridad ciudadana deberá tener como mínimo tres objetivos. El primero e indispensable está asociado a la estabilidad del nuevo gobierno y la garantía de protección a la vida, los bienes y el desarrollo de la actividad productiva. A este primer gran compromiso se le suman la imperiosa necesidad de restablecer la confianza en la institucionalidad de los órganos de seguridad, y como complemento, la obligación de asegurar la soberanía nacional bajo el Estado de derecho, en un clima de respeto a la ley, el debido proceso y la estricta observancia a los derechos humanos.

Otro gran tema de la seguridad ciudadana y que determina su eficacia se vincula con las estructuras que tendrán como misión la coordinación y despliegue de los planes, mientras se combaten las amenazas, que sin lugar a duda estarán presentes y aprovecharán cualquier brecha para generar caos y promover el fracaso de la nueva administración. Aquí se requerirá al menos dos órganos, uno dedicado a la coordinación y control de gestión policial y otro que centralice las funciones de inteligencia y que tenga como objetivo la identificación, desarrollo estratégico y abordaje de amenazas a la democracia y la soberanía.

Para cerrar el círculo será necesario abordar tres ejes complementarios de la seguridad:

El primero es el conjunto de la justicia criminal – fiscalía – tribunales – cárceles, sobre el cual habrá que desarrollar un esfuerzo inmenso de depuración y luego coordinación para hacer más ágiles y eficientes a las instituciones responsables de estos procesos. Aquí se van a necesitar programas bien diseñados para la aceleración de causas a través de la incorporación de fiscales y jueces especiales, con el fin de lograr el respeto de los derechos humanos de los privados de libertad, el descongestionamiento de los retenes y la construcción de nuevas cárceles.

El segundo eje tiene su principal engranaje en el involucramiento ciudadano, la educación para la prevención y el rescate de espacios públicos. Esto es un plan ambicioso de amplio espectro y que cruza transversalmente todas las instancias de la gestión pública. Se trata de sensibilizar al ciudadano en torno a la detección temprana de vulnerabilidades y la creación de conciencia de riesgo, así como al cambio cultural orientado a formar personas involucradas con la seguridad y la generación de espacios de certeza.

Adicionalmente, deberá activarse un plan nacional para la recomposición, reparación y mantenimiento continuo de áreas verdes, plazas, parques, calles y avenidas, colegios y universidades, instalaciones deportivas y centros culturales para el disfrute programado de los ciudadanos, sobre todo de jóvenes y adolescentes, a los fines de crear verdaderas alternativas de desarrollo, esparcimiento y actividades sanas para la población.

El tercer gran eje es el de la protección civil. En Venezuela tenemos un déficit acumulado de décadas en cuanto a la formación, equipamiento y número de servidores públicos que cumplen la importantísima tarea de estar en la primera línea de respuesta frente a emergencias, accidentes, desastres naturales y otras tantas necesidades de la población. Estamos obligados a desarrollar con máxima prioridad este mega plan, que debe comenzar a rendir frutos de forma casi inmediata y que igualmente involucra a todas las instancias de la administración pública.

Para poner en marcha la estrategia de seguridad ciudadana es indispensable apartar las diferencias políticas que en las primeras de cambio se van a presentar con la instalación del nuevo gobierno. La seguridad ciudadana es en sí misma una unidad definida de propósitos y está por encima de cualquier diferencia ideológica. El liderazgo del próximo presidente de la república y su equipo de gobierno será determinante en este aspecto. De igual manera, va a requerir la máxima colaboración de los otros poderes del Estado, ya que habrá que reformar leyes y códigos, y cambiar varios principios doctrinarios con los que ha operado el régimen actual.

Qué esperar de una nueva política de seguridad ciudadana

Si tuviésemos que sintetizar en pocas palabras la acción de una política de seguridad, habría que poner por delante la urgencia de restaurar el orden y la paz ciudadana, mientras vamos minimizando el estado de anomia en el que estamos inmersos. Dada la realidad actual de Venezuela, es obvio que existan altas expectativas sobre las mejoras en la seguridad y los impactos que tendrá en la calidad de vida de los ciudadanos. En tal sentido es fundamental priorizar esfuerzos y recursos para retornar a un nivel tolerable de certeza para la vida y luego ir decantando en los ámbitos más estructurales de la política.

La seguridad se construye a partir de mejoras tangibles en los indicadores, tales como; tasas de homicidio, tasas de robo y hurto, impunidad, etc. y que luego se traducen en cambios de la percepción del ciudadano en relación con su entorno.

Lo óptimo sería que el nuevo gobierno pueda mostrar avances en los primeros 100 días y luego cada seis meses reportar los logros, a fin de mostrar no sólo transparencia en la gestión, sino mejoras en los indicadores. Un plan de seguridad ciudadana de corto y mediano plazo puede, luego de los primeros 1000 días, generar cambios sustanciales en la calidad de vida de los venezolanos y una nueva percepción sobre el clima de estabilidad del país.

Los objetivos medibles del plan pueden agruparse en seis grandes dimensiones, que estarían enmarcadas en aspectos tales como; 1) restauración de la cultura de la vida y la paz ciudadana, 2) reducción de las amenazas criminales y recuperación del territorio, 3) mejora de los indicadores de impunidad, 4) reinstitucionalización y mejoras tecnológicas y socioeconómicas de los cuerpos de seguridad, 5) seguridad como eje de la reactivación económica y social, y 6) cultura de prevención y protección civil e incremento de capacidades para la respuesta a emergencias.

Son muchas las necesidades que en materia de seguridad ciudadana demandan atención en Venezuela, y no todas podrán abordarse con las primeras acciones. Sin embargo, es clave destacar que, desde hace ya algún tiempo, un número significativo de profesionales en el terreno de la seguridad ciudadana viene investigando, trabajando y aportando ideas y soluciones que pueden activarse con mucha rapidez. Asimismo, existe una voluntad inmensa de parte de miles de ciudadanos pertenecientes a nuestros cuerpos de seguridad, civiles y militares, tanto activos como retirados, que han manifestado su disposición a integrar esta gran fuerza para la regeneración de la democracia en Venezuela, a lo que corresponde un esfuerzo de coordinación para llevar a cabo este proyecto. Si se hace bien, tendrá la ventaja adicional de construir cohesión social entre grupos que, hasta ahora, nunca han colaborado entre ellos.

El desafío de la seguridad ciudadana en Venezuela será un proceso complejo de tres etapas, que quizás deban iniciarse en simultáneo, y que comienza por estabilizar al país y a sus nuevas autoridades, a partir de allí, es indispensable la reinstitucionalización de nuestras fuerzas de seguridad, y en un tercer movimiento proceder a la recuperación de nuestros espacios y nuestra soberanía. Venezuela podrá retomar la senda del desarrollo sólo si la seguridad, en el más amplio sentido, es asumida como un eje transversal al proceso.

Alberto Ray es coordinador de seguridad ciudadana para el plan de gobierno de María Corina Machado

La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao, por sus siglas en inglés), el pasado 30 de julio, sentenció una posible intervención militar en Níger, si la junta militar, responsable del golpe de Estado en Níger, no devuelve el poder al presidente democráticamente electo Mohamed Bazoum, encerrado en el Palacio Presidencial desde el 26 de julio. El plazo venció el pasado seis de agosto.

France 24

El comisionado de asuntos políticos, paz y seguridad de la Cedeao, Abdel-Fatau Musah, aseguró que de no obtener el resultado esperado, el plan de intervención, la decisión de cuándo y dónde atacar la tomarán los jefes de Estado de los 15 países miembros de la organización, sin proporcionar detalles a los golpistas.

Otras sanciones por parte de la Cedeao a Níger han llevado a cortes de energía y al aumento del precio de alimentos básicos.

Pese a ello, el líder golpista, el general Abdourahamane Tiani, no ha dado señales de retirarse o cambiar el rumbo del golpe. De hecho, la junta militar informó que había cerrado el espacio aéreo de Níger a partir del domingo hasta nuevo aviso, citando la amenaza de una intervención militar del bloque regional de África occidental.

La junta, que lidera Tiani, asegura que la inseguridad, que persiste en el país, es una de las razones más importantes para justificar la abrupta toma del poder. Sin embargo, otros países, donde juntas militares se adueñaron del poder, han mostrado incremento de la violencia, por ejemplo en Burkina Faso, según recalcó la Agencia de la ONU para los refugiados en julio de este año.

Entretanto, en Niamey, capital de Níger, la calma prevalece entre los ciudadanos. Las bodas y celebraciones, que generalmente se llevan a cabo los fines de semana en el país, se han desarrollado con total regularidad durante este fin de semana.

En paralelo, cerca de 100 personas organizaron una patrulla, cerca de una base aérea en Niamey, y se comprometieron a mostrar resistencia no violenta como apoyo a la actual administración militar, de ser necesario.

Níger, protagonista en el panorama internacional

El país, miembro de la región del Sahel, el quinto país más pobre del mundo, según la Agencia de la ONU para los refugiados, con una tasa de pobreza de 50, 6 % (a 2018), al mismo tiempo es considerado estratégico para gran parte de países occidentales y para China, gracias a su riqueza de uranio y petróleo, por lo que juega un papel importante en el comercio de minerales.

Además, Níger ha generado preocupación internacional dada la amenaza terrorista que representan grupos extremistas como Al-Qaeda y el Estado Islámico, que se disputan territorios africanos. Pese a esto, antes del golpe de Estado, su gobierno representaba la fuerza de la democracia en la zona.

El número total de delitos registrados en el periodo enero a marzo de 2023 fue de 588.785 (un 7,2% más que en el mismo periodo de 2022).

La Gaceta de la Iberosfera

El 81,7% (480.906) corresponden a la categoría de criminalidad convencional (homicidios, agresiones sexuales, robos, hurtos, etc) y el 18,3% (107.879) se incluyen en la cibercriminalidad (estafas informáticas y otros ciberdelitos), según el balance de criminalidad presentado por el Ministerio del Interior y basado en la información registrada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil), las policías autonómicas (Ertzaintza, Mossos y Policía Foral de Navarra) y también las policías locales.

Los delitos contra la libertad sexual pasaron de 3.682 a 4.303 (un 16,9% más) coincidiendo con los primeros meses de la ley del sólo sí es sí —entró en vigor el 7 de octubre y fue reformada a finales de abril—. Así, hubo 1.021 agresiones sexuales con penetración frente a las 984 del mismo periodo del año anterior (un 3,8% más). El resto de delitos contra la libertad sexual crecieron un 21,6% (pasando de 2.698 a 3.282).

Es preciso señalar que el Consejo General del Poder Judicial cifró en junio en 1.127 las rebajas de pena a violadores y pederastas —y en 115 las excarcelaciones— por la norma aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez.

El órgano de gobierno de los jueces precisó que estas cifras reflejaban la información proporcionada desde el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) y las audiencias provinciales.

En este sentido agregó que de las 1.127 reducciones de condena —no ha habido una nueva actualización— 968 fueron acordadas por las audiencias provinciales, 133 por los TSJ, 25 por el Supremo y solamente una por la Audiencia Nacional. Las excarcelaciones se concentraron en las audiencias provinciales, con 105, y tan sólo una decena en los TSJ.

«Con confianza, con firmeza. Con seguridad. Jamás he conducido a mis hijos al delito. Jamás me favorecería del delito de alguno de ellos. Mi vida politica está en función de la justicia social y la Paz de Colombia”, expresó el Presidente de Colombia, Gustavo Petro, este 4 de agosto en Twitter, ante las declaraciones de su hijo, Nicolás Petro, de que habría entrado «dinero ilícito” a la campaña presidencial de 2022, aparte de haberse enriquecido (Petro hijo) con los mismos dineros.

DW

Declaraciones – aún por verificarse – , pero que ya han causado inmensa conmoción dentro y fuera del país. En la historia de Colombia nunca un hijo de un presidente había sido detenido y llevado en esposas, y junto con su ex esposa, a la Fiscalía. En las primeras audiencias Petro hijo afirmó querer «colaborar con la Justicia”. Eso quiere decir, en Colombia, delatar a quienes habrían participado o sabían de la comición del posible delito y entregar evidencias de ello.

Tres problemas que se profundizan

Esta nueva situación «agrava tres problemas ya existentes”, dice a DW el politólogo y senador del partido Alianza Verde Ariel Ávila: «El primero es que el Gobierno de Petro carece de una coalición mayoritaria. Ni los partidos tradicionales quieren dejar reformar nada ni el presidente ayuda con sus formas. Luego, no hay como pasar una sola reforma más en el Congreso de la República”, explica Ávila. 

El segundo problema, a su juicio, es que «todo indica que el partido del Presidente (Colombia Humana) va a sufrir un gran fracaso en las elecciones regionales (29 de octubre)”. Y el tercer problema es «la fuerte polarización de la sociedad, ahora exarcebada por el nuevo escándalo”, agrega Ávila, para quien «esto es un cóctel muy peligroso”.

Un «cóctel” que puede llevar prácticamente a paralizar la gestión administrativa. «La etapa probatoria de las actuales acusaciones puede durar meses o años”, advierte a DW, por su parte, el sociólogo Eduardo Pizarro, profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia, quien explica que «uno de los problemas más graves que existen en todos los sistemas democráticos donde hay financiamiento privado es que los topes (del gasto en campañas electorales) se desbordan sistemáticamente”. En el caso de Colombia, el Consejo Nacional Electoral tendrá que determinar si efectivamente los montos se sobrepasaron.

Costa Atlántica, origen de tornados de la corrupción en Colombia

La región de origen de los dineros ilegales es conocida: la Costa Atlántica. Allí, en el departamento del Atlántico, Nicolás Petro ocupaba desde 2020 una curul en la Asamblea Departamental. La idea era disputarle la supremacía del poder al llamado «Clan Char”, contra el que hay innumerables acusaciones de corrupción.

Ariel Ávila, autor del libro «Herederos del mal: clanes, mafias y mermelada”, describe a DW que los llamados clanes «son políticos o casas políticas donde hay hijos, esposas, familiares que han gobernado un departamento, una región, una ciudad, un pueblo por años y años. En donde han establecido un sistema corrupto y clientelista. Y hay quienes dicen que es imposible ganar una elección presidencial sin el apoyo, así sea parcial de dichos clanes políticos”.

«Herederos del mal” muestra la dificultad de desenmascarar a los políticos aliados con estos grupos criminales, que una y otra vez ganan elecciones gracias a la entrega de dádivas, compra de votos y capitales heredados de parapolíticos y el narcotráfico.

¿Renunciará o no renunciará?

Por último, a pesar de que algunos ciudadanos ya le piden a Petro su renuncia, a Pizarro, autor del libro «El Fenómeno de las Micro-empresas Electorales”, le causa sorpresa lo «cauta” que ha reaccionado la oposición” en Colombia, mientras considera «desafiantes” las palabras de Petro, que este 3 de agosto en la ciudad de Sincelejo dijo que él había sido elegido por el pueblo hasta el 7 de agosto de 2026 y que iba a permanecer en el poder hasta esa fecha.

Por su parte, el senador verde Ariel Ávila concluye que en Colombia «nadie va a renunciar” y agrega que «este es un sistema presidencialista muy fuerte”. Ávila recuerda que «tampoco renunciaron ni Álvaro Uribe, habiendo gobernado con los parapolíticos, ni Ernesto Samper, acusado en el proceso 8000 por dineros del narcotráfico en su campaña, y pues mucho menos Petro”.

La palabra, de nuevo, la tienen las instituciones del Estado de derecho, que en Colombia han resistido los ataques de guerrillas, paramilitares, narcotraficantes y políticos y empresarios asociados con todos los anteriores. Hoy «lo único seguro”, concluye Ariel Ávila «es que este escándalo será un eterno lastre para el presidente Gustavo Petro”.

Iván Freites, secretario de Profesionales y Técnicos de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela, dijo que detuvieron la producción en la refinería de Amuay, en el estado Falcón. Por este motivo, advierte que la gasolina podría escasear en el país.

El Nacional

«Insólito: Pdvsa detiene la catalítica de Amuay, a escasos ocho días de entrar en operación, luego de reparaciones que se extendieron por seis meses. Y el FCC de Cardón también está detenido desde el domingo», explicó en su cuenta en Twitter.

Además de esto, aseguró: «Ambas plantas se paran porque no hay VGO consecuencia de la baja tasa de procesamiento de crudo».

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

El separatismo no sólo tiene en común su odio a España, sino un elemento blanqueado en los últimos años: su vocación terrorista. Todo separatismo antiespañol ha creado un grupo terrorista. Resistencia Galega en Galicia, ETA en el País Vasco y Terra Lliure en Cataluña han sido el brazo armado de un nacionalismo que recogía las nueces en los parlamentos mientras su facción encapuchada agitaba el árbol con el tiro en la nuca.

Javier Torres – La Gaceta de la Iberosfera

Incluso en Canarias el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario sembró el terror en las islas. Aunque de su existencia apenas se escribe, su legado de sangre no fue menor: un muerto e indirectamente 583 más y 61 heridos por la catástrofe aérea del aeropuerto de Los Rodeos en 1977, pues —como acreditó el Tribunal Supremo en 2014— el accidente fue consecuencia de la bomba colocada por el MPAIAC, banda fundada por Antonio Cubillo.

Es evidente que de haberse tratado de grupos terroristas de extrema derecha el PSOE jamás hubiera tenido las mismas contemplaciones que con todos ellos. Al contrario, Zapatero se erigió en arquitecto del proceso de blanqueo que convirtió a Otegui en «hombre de paz» y al brazo político, Bildu, en un partido más hasta el punto de estar hoy en la dirección del Estado. Casi 20 años después del inicio de la rendición del Estado, ni Zapatero ni Rajoy ni Sánchez han querido sacar a la luz las actas de la negociación PSOE-ETA.

Ese idilio, como sostiene el historiador Pío Moa, se debe a que ambos comparten ideología: antifranquismo y socialismo. Nada explica mejor este proceso de incorporación de ETA a las instituciones que la ley de memoria histórica que deslegitima la Transición, la monarquía salida de ella y el bando nacional de la guerra civil. La resurrección de las dos Españas y la condena de una de ellas —con penas de cárcel incluidas en la nueva ley de memoria democrática para quien rebata las tesis oficiales— es la forma en que Zapatero ha convertido al terrorismo en actor político del bloque que manda en España.

Logrado el marco que identifica la democracia con el Frente Popular de 1936, es más fácil digerir un Gobierno con el PSOE, la extrema izquierda, ETA y el separatismo golpista. La otra consecuencia es la aceleración del proceso de abandono del Estado en regiones como Cataluña, País Vasco o Galicia, donde la hostilidad contra España es cada vez más frecuente. Un ejemplo: si el año pasado el grupo separatista ‘Mocidade pola Independencia’ quemó una bandera de España en la víspera del día de Santiago, este año -y por primera vez- el himno de España no sonó el día de Padrón en Santiago de Compostela, un acto de hermanamiento incluido en la programación de las fiestas del apóstol.

Para comprender el idilio que el separatismo y la extrema izquierda mantienen con el terrorismo hay que mirar, sobre todo, al PSOE, el pegamento de toda la operación. La historia criminal de los socialistas está fuera de duda y quizá por eso se oculta en los libros de texto. Nadie puede rebatir que el PSOE promovió un golpe de Estado en octubre de 1934 contra el Gobierno conservador de la II República.

Tampoco que el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, amenazara de muerte a Antonio Maura en el Congreso: «Los elementos proletarios hemos llegado al extremo de considerar que antes que su señoría suba al poder debemos ir hasta el atentado personal». O que el propio Iglesias dejara esta perla: «Estaremos en la legalidad mientras la legalidad nos permita adquirir lo que necesitamos; fuera de la legalidad cuando ella no nos permita alcanzar sus aspiraciones». Dos semanas después Maura sufriría un atentado con pistola a manos del joven socialista Manuel Posa, que casi acaba con su vida.

Menos aún aparece en los manuales de Historia de los estudiantes españoles que la izquierda (socialista, anarquista o separatista) asesinó a cinco presidentes del Gobierno en apenas 100 años: a Prim en 1870, a Cánovas del Castillo en 1897, a Canalejas en 1912, a Eduardo Dato en 1921 y a Carrero Blanco en 1973.

Casi 100 años después las cosas apenas han cambiado. La agencia de la Unión Europea para la cooperación policial, Europol, publicó hace poco su informe anual sobre terrorismo y violencia política relativo a 2022. El año pasado los países miembros de la UE reportaron 28 ataques terroristas, 12 frustrados a tiempo. La mayoría de esos atentados (18) los cometió la extrema izquierda o anarquista, que se cebaron especialmente con Italia (8), Grecia (3), Bélgica (1) y España (1). Además, el terrorismo de extrema izquierda aumentó en 2022 en comparación con 2021, cuando sólo un país europeo informó de un ataque de tal naturaleza.

Mientras el discurso oficial sostiene que la violencia no es el camino, que es ilegítimo lograr cualquier fin a través de la fuerza, es decir, que abandonada la violencia, el fin —pongamos la disolución de España- es plenamente legítimo, el separatismo -en su versión encorbatada o con pasamontañas— ha avanzado de manera notable. El caso vasco es la mayor demostración de la rentabilidad de la violencia, ya que ocupa 52 de los 75 escaños del parlamento regional. Con Bildu en las instituciones el secesionismo vasco jamás ha tenido tanta fuerza.

Frente al «libertad, libertad, sin ira libertad» y las manos pintadas de blanco de las manifestaciones contra ETA, la realidad es que la violencia ha tenido recompensa. Entre 60.000 y 200.000 personas han huido del País Vasco —según recoge el Proyecto Retorno del Instituto Vasco de Criminología— por la coacción ejercida por la pinza ETA-PNV durante décadas. Esta violencia política empleada de manera sistemática y prolongada contra el enemigo, por más que el discurso oficial sostenga lo contrario, es rentable para quien la emplea, mas no para quien la sufre.

Los campos petroleros de Venezuela ya no están únicamente en la mira de Chevron, Repsol o Eni, ahora se han interesado otras dos empresas que pretenden explotar cuatro campos ubicados en la prolífica Cuenca Oriental de Venezuela.

Banca y Negocios

Según un comunicado de prensa de la petrolera canadiense New Stratus Energy, ya se han firmado acuerdos iniciales con GoldPillar, una empresa con sede en las Islas Vírgenes Británicas, para una posible empresa conjunta con Petróleos de Venezuela S.A. («PDVSA») a fin de desarrollar activos de petróleo y gas en el país.

La participación de New Stratus en GoldPillar sería del 50%, y esta, a su vez, tendrá posiciones operativas y de capital en empresas mixtas con PDVSA que oscilarán entre el 40% y el 49,99%.

Sin embargo, la empresa señala en el comunicado de prensa que la intención sería alcanzar posiciones mayoritarias en el capital a través de las negociaciones en curso con PDVSA y conforme a lo permitido por la normativa aplicable.

Como parte del acuerdo con PDVSA, GoldPillar anticipará el efectivo necesario para financiar los gastos de capital y los gastos operativos de las empresas mixtas pertinentes en los términos de los planes de negocio aprobados conjuntamente con las autoridades venezolanas para cada empresa mixta.

Los 4 campos petroleros

Entre los activos se incluirían cuatro campos petroleros terrestres de la prolífica Cuenca Oriental, la más extensa del país al comprender los estados Anzoátegui, Monagas, Guárico, Sucre y Delta Amacuro.

Dichos campos han producido casi 600 millones de barriles de petróleo equivalente (boe) desde que comenzó la producción en 1959 y produjeron a una tasa máxima de 60.000 barriles de petróleo equivalente por día (boepd) en 1960.

No obstante, «debido a la erosión de la infraestructura y la falta de inversión de capital, la producción de estos campos petroleros ha sido mínima desde 2017», dijo New Stratus en el comunicado.

Se estima que los gastos operativos sean de aproximadamente US$ 709 millones y los gastos de capital de aproximadamente US$ 693 millones, ambos de los cuales se espera que se financien principalmente a través del flujo de efectivo durante el transcurso de un contrato de 27 años.

Por su parte, GoldPillar espera que a finales de agosto de 2023 obtenga la aprobación final de las autoridades locales y complete esta transacción con PDVSA.

A su vez, la empresa tendría como objetivo comenzar las actividades en los campos petroleros tan pronto como en octubre de 2023.

Por último, todas las ganancias de las ventas de crudo y productos en volúmenes aprobados por PDVSA, administrados y atribuibles a GoldPillar se utilizarán para reembolsar los gastos de capital y los costos operativos, así como para pagar dividendos a los accionistas de GoldPillar.

Venezuela avanza a «pasos agigantados» en una «nueva economía productiva», afirmó este sábado Nicolás Maduro, quien, sin embargo, aseguró que aún «falta mucho por hacer».

EFE

«Vamos con pasos agigantados por una Venezuela próspera, con una nueva economía productiva y máxima felicidad social», dijo el jefe de Estado a través de su cuenta de Twitter.

El mandatario expresó que el «milagro económico y productivo en Venezuela» se trata de «una bendición» que también se ha logrado «gracias al trabajo de todas y todos» los ciudadanos.

El pasado jueves, Maduro señaló que el crecimiento económico del país para 2023 se proyecta en un «mínimo» de 5,5 %, y negó que la nación haya caído, nuevamente, en recesión.

Asimismo, afirmó que el país empezó a «sustituir completamente» las importaciones por producción local, gracias al «trabajo en equipo» entre el Gobierno, los productores y el pueblo.

Indicó entonces que una evidencia del «crecimiento» de la «economía real» de la nación es el incremento de un 47,99 % de la siembra de cereales hasta julio en comparación con el mismo período de 2022.

El Ejecutivo apuesta por una «nueva etapa» económica en la que el país no dependa totalmente del petróleo y que tenga el objetivo de «producir bienes, servicios y riqueza para satisfacer las necesidades del pueblo de Venezuela y para recuperar y reconstruir el estado de bienestar social».

Una comisión que evalúa los perfiles de los candidatos a integrar al nuevo poder electoral en Venezuela dio por concluida la ronda de entrevistas y reducirá la lista de postulados a 45 nombres.

Por: Gustavo Ocando Alex – La Voz de América

José Gregorio Correa, vicepresidente del Comité de Postulaciones Electorales de la Asamblea Nacional de 2020, de mayoría chavista, precisó que el número de aspirantes al Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano es actualmente de 121.

No precisó quiénes habían pasado los filtros del comité de una lista original de 153 postulados, que luego se redujo a 132, antes de las reuniones del viernes.

El Parlamento venezolano prevé elegir en las próximas semanas a cinco rectores principales y 10 suplentes del poder electoral.

La renovación del CNE ocurrió por la renuncia sorpresiva de la mayor parte de los rectores elegidos en 2021.

Esos directivos del poder comicial debían culminar sus gestiones dentro de cinco años, pero esas dimisiones de funcionarios asociados con el oficialismo derivaron en el actual proceso.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a La Voz de América

Recientemente, el Sistema Teleférico Warairarepano informó que prestará servicio comercial en la temporada vacacional, de miércoles a domingo.

Meridiano

Mientras que las entradas generales tienen un valor de diez dólares. Por su parte, la tarifa de los niños es de 6 dólares. Asimismo, el traslado en las cabinas VIP, cuya capacidad es para cuatro personas, tiene un costo de 60 dólares.

De acuerdo a la información publicada por el Sistema Teleférico en sus redes sociales, el horario de atención varía diariamente. A continuación, te lo detallamos: Miércoles, Jueves y Viernes a partir de las 10 AM. El fin de semana inicia a las 9 AM.

Los temporadistas podrán disfrutar del hermoso paisaje del Parque Nacional El Ávila, en un recorrido que dura al menos 15 minutos, por las estaciones del Sistema de Teleférico.

Cabe destacar que inicia sus actividades regulares, luego de una interrupción por labores de mantenimiento en el complejo turístico.

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