“Se han perdido más de 790 500 hectáreas de bosque en el periodo 2000-2020 en los estados amazónicos de Venezuela, como consecuencia de la expansión de actividades agropecuarias, mineras y, en menor medida, desarrollo de infraestructura”, dice el reporte ‘Cobertura del suelo en la Amazonía venezolana’ de SOS Orinoco, una organización de la sociedad civil venezolana de denuncia e incidencia. No solo se han perdido bosques amazónicos, sino también 290 000 hectáreas de sabanas naturales. Es decir, sumando estos dos ecosistemas, Venezuela ha perdido más de un millón de hectáreas de cobertura natural, según un reporte realizado con imágenes satelitales que se publicó durante marzo de 2023.
Por: David Tarazona – Mongabay
“La velocidad de crecimiento de la deforestación amazónica en Venezuela es la más alta en la región. Particularmente la del bosque primario”, agrega Alejandro Álvarez, biólogo y coordinador de la organización no gubernamental venezolana Clima21.
Para 2020, la minería y la actividad agropecuaria expandieron en 1.6 veces el área que ocupaban en el año 2000, con una tasa de expansión anual de casi 50 000 hectáreas por año. Sin embargo, esta tendencia empeoró, según indican los expertos, cuando el gobierno de Nicolás Maduro creó el Arco Minero, una política de minería en un polígono específico, pero que se ha expandido fuera de sus límites. “Con la intensificación de estas actividades en la región entre 2015-2020, la tasa de expansión en este periodo supera las 75 000 hectáreas por año”, describe el informe.
La situación es preocupante ya que el incremento de la minería parece incontrolable. El informe resalta este fenómeno: “Sumando las zonas de explotación más todas aquellas áreas que potencialmente pueden verse afectadas y destruidas por esta actividad, encontramos que el área de afectación entre 2000 y 2020 es de al menos 200 000 hectáreas, lo que representa una expansión de más de 500 %”.
Un experto de SOS Orinoco, que pidió protección de su identidad por temas de seguridad, explicó la dinámica. “Hemos encontrado que se han perdido más de un millón de hectáreas desde el año 2000 hasta el 2020. Al menos el 40 % de la cobertura vegetal se ha perdido desde 2015. Es justo el año anterior a la creación del Arco Minero. A partir de ese momento la deforestación se aceleró. No solo por la minería directamente, sino por la actividad de sostén asociada a esta, como la deforestación por temas agropecuarios, para alimentar a los mineros”, asegura el investigador.
El informe además proyecta que para 2025, si la tendencia continúa, se habrán perdido 1.3 millones de hectáreas de cobertura vegetal entre bosques y sabanas, es decir unas 300 000 adicionales a las deforestadas hasta 2020. Para 2030, la pérdida podría llegar a 1.5 millones, es decir, medio millón más que la cifra de 2020.

Las posibles causas y los focos de deforestación
El estudio de SOS Orinoco revela que las dos posibles causas principales de la deforestación son la actividad agropecuaria y la minería. “Los principales motores de pérdida de bosque serían la minería ilegal, la actividad agropecuaria y la expansión de zonas urbanas. Aunque la actividad agropecuaria es la que mayor área ha deforestado, la tendencia de mayor crecimiento es la minería”, dice el experto de SOS Orinoco.
La actividad agropecuaria va de la mano con la explotación de minerales. “No es una actividad agropecuaria independiente a la minería. Es para alimentar a las comunidades que realizan la minería cerca de los cultivos”, agrega el investigador.
Por su parte, Alejandro Álvarez asegura que “hay evidencia de una agricultura itinerante, de pequeña escala y es la principal causa de deforestación en el Estado Bolívar. Pero ahí falta algo, puede haber una mezcla de factores. Por ejemplo, un aumento en la demanda de alimentos en las zonas mineras. Solamente en la zona del Callao, en el Estado Bolívar, la población aumentó un 1000 % en 10 años”, señala.
La minería en Venezuela se concentra principalmente en los estados amazónicos Bolívar y Amazonas. En Bolívar, los focos están en los parques nacionales Canaima, Caura y “el distrito minero al oriente en municipios como el Callao”, según Álvarez, de la ONG Clima21, que en 2022 publicó un informe en el que también se destacó el problema de la deforestación asociada a minería.
El experto de SOS Orinoco, que habló bajo anonimato, destaca que hay un foco de minería en Las Claritas, en el Estado Bolívar; que todo el borde del Parque Nacional Canaima está siendo explotado continuamente, y que cada vez hay más hallazgos de minería en esta zona, no solo en el borde sino dentro del área protegida.

En el Estado Amazonas, la degradación ambiental minera se presenta en el Parque Nacional Cerro Yapacana y en las zonas donde habitan los indígenas yanomami, como la sierra del Parque Nacional Parima Tapirapecó y el cerro Delgado Chalbaud. Cerca de la frontera con Brasil se ha expandido la minería ilegal y los expertos señalan que de ese país provienen los mineros que están explotando la zona. Un estudio anterior de SOS Orinoco denunció la existencia de al menos 50 focos de minería ilegal durante el 2022 en este estado y en tierras yanomami.
Según datos de SOS Orinoco y Clima21, los ríos más afectados por la minería son Cuyuni, Caura, Atabapo, Ventuari y Caroní.
El Arco Minero ha tenido un grave impacto sobre el medio ambiente. Aunque la minería que opera dentro de dicha área tiene autorización legal del gobierno, hay constantes denuncias sobre sus malas prácticas ambientales, contaminación y destrucción de ecosistemas. “Tanto dentro como fuera del área del Arco Minero, la minería es ilegal debido a la utilización del mercurio y los abusos de derechos humanos”, comenta Cristina Burelli de SOS Orinoco. El experto que pidió protección de su identidad dijo que esa minería es ilegal porque “el Arco Minero se creó sin aprobación de la Asamblea Nacional, además de que la mayor parte del oro exportado desde Venezuela no es declarado al Banco Central y se envía como contrabando”.
Fuera del área del Arco Minero, la minería ha invadido áreas protegidas como los parques nacionales Canaima y Yapacana. La situación en Yapacana tiene un agravante y es que está ubicado en el Estado Amazonas, donde la minería es ilegal desde la década de los noventa, según decreto presidencial.
“Gran parte de la actividad minera se está haciendo por fuera del polígono del Arco Minero, ocurriendo en parques nacionales. Pero también dentro del Arco Minero, que es un polígono enorme que cubre el 12 % del país y es más grande que varios países europeos. Toda la minería, incluso la que está fuera del polígono es permitida por el gobierno”, comenta el experto de SOS Orinoco.
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