Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La desaparición de un joven que trataba de llegar a Aruba en una embarcación junto con un grupo de migrantes, pone de relieve el drama de los “balseros” venezolanos que arriesgan sus vidas lanzándose al mar rumbo al Caribe Neerlandés buscando mejores condiciones de vida.

Por: Pedro Pablo Peñaloza – Infobae

El portal arubeño 24Ora publicó el domingo 31 de mayo un caso representativo de este fenómeno. Un bote zarpó desde las costas del estado Falcón, en la región noroccidental, con destino a la isla. Además de migrantes, la lancha llevaba un cargamento de droga.

Las personas se tiraron al agua para llegar nadando a la orilla. Algunos habrían logrado colarse, burlando los controles policiales. Pero hasta la fecha permanece desaparecido un hombre de 23 años, que tiene en Aruba a familiares sin papeles.

Hechos como este se repiten con frecuencia. Desde Falcón, uno de los estados más pobres de Venezuela, se pueden ver las luces de Curazao y Aruba, a 70 y 20 kilómetros de sus costas, respectivamente.

En la zona operan bandas que se dedican al tráfico de personas, que en oportunidades además de trasladar a seres humanos transportan drogas, armas y hasta animales exóticos.

Durante décadas, estos dos territorios del Reino de los Países Bajos sacaban provecho de los visitantes venezolanos, que iban a disfrutar de sus playas y a dejar miles de dólares en sus tiendas.

Con la explosión de la crisis política y económica en la República Bolivariana, Caracas llegó al extremo de cerrar las fronteras por años y las islas ahora exigen visa a los venezolanos. Oranjestad aún mantiene la prohibición a los vuelos directos con Venezuela.

Gran problema

La Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes (R4V), que agrupa a agencias de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil, señala que hasta febrero de 2026 solo en América Latina y el Caribe se cuantificaban casi 7 millones de venezolanos en condición de refugiados y migrantes.

Con una estadística de esa dimensión, los números que reportan Aruba y Curazao, con 11 mil 500 y 7 mil, respectivamente, parecen casi anecdóticos. Sin embargo, en ciertos momentos los venezolanos han representado más del 10% de la población total de las islas. En su último censo, las autoridades curazoleñas reconocían el “incremento significativo” de la diáspora venezolana, la que más ha crecido desde 2011.

La migración ilegal está marcando la relación entre Venezuela y sus vecinos neerlandeses. La página Crónicas del Caribe -especializada en este tema- reporta que entre 2018 y 2025 se registraron 33 embarcaciones interceptadas con migrantes.

La base de datos muestra que los zarpes interceptados hacia Aruba y Curazao no son hechos aislados, sino una práctica sostenida en el tiempo que comienza a registrarse desde 2018 y continúa en los años siguientes. Si bien la cantidad de embarcaciones varía de un año a otro, a partir de 2020 se observa un repunte”, observan. De acuerdo con esta investigación, 61% se dirigía a Aruba y el 39% restante a Curazao.

Negocio

Crónicas del Caribe recabó información sobre un total de 16 personas declaradas muertas oficialmente y 65 desaparecidos en estas travesías. La mayoría con un rango de edad entre los 18 y 25 años. Entre los desaparecidos hay siete infantes.

En septiembre de 2023, el Ministerio Público de Willemstad alertó sobre “un aumento marcado de tráfico de menores, particularmente entre Venezuela y Curazao”.

“Los niños traficados varían en edad entre los cuatro y los 15 años, y a menudo son transportados en embarcaciones que también llevan drogas y armas de fuego a bordo”, indicó la Fiscalía curazoleña. Por esas fechas, se registró la detención de cinco niños que viajaban en una lancha con el objetivo de reencontrarse con sus padres y familiares en la isla.

Parientes de fallecidos y desaparecidos exigen a las autoridades venezolanas que castiguen a los responsables de estos viajes clandestinos, pero al final se impone la impunidad. El negocio es sustancioso.

“No tenemos información del promedio de cuánto pagó la mayoría de los desaparecidos para subir a las embarcaciones, pero al menos 14 pagaron más de 400 dólares y hay hasta quienes dejaron un carro en garantía y un caso que canceló 2 mil dólares”, según Crónicas del Caribe.

 La líder venezolana María Corina Machado aseguró este martes en el Oslo Freedom Forum que Venezuela atraviesa la fase “definitiva y final” de su camino hacia la libertad y afirmó que la legitimidad de cualquier transición democrática debe estar fundamentada en la voluntad popular expresada por los ciudadanos.

Vente Venezuela

Machado participó de manera presencial en el foro internacional dedicado a la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Durante su intervención, titulada The People Are the Mandate (“La gente es el mandato”), defendió que los venezolanos han sostenido la soberanía nacional durante más de dos décadas a pesar de la represión, la crisis económica y el éxodo masivo.

La Premio Nobel de la Paz 2025 recordó que el 28 de julio de 2024 marcó, a su juicio, un punto de inflexión en la historia reciente del país. “Ese día no fue simplemente una elección presidencial. Fue un acto de valentía cívica”, afirmó. Sostuvo además que millones de venezolanos participaron en un proceso que describió como desigual y controlado por el régimen, pero en el que, según dijo, la ciudadanía logró expresar su voluntad de cambio.

Machado destacó el papel de los ciudadanos que resguardaron las actas electorales y preservaron los resultados de la jornada. “Esas actas se convirtieron en mucho más que documentos electorales. Se convirtieron en la prueba de la voluntad de una nación y de su alma”, expresó ante los asistentes.

Nunca debemos tener miedo del pueblo

A lo largo de su discurso insistió en que la legitimidad política no puede entenderse como un elemento secundario dentro de un proceso de transición. “El país votó por el cambio el 28 de julio y está ansioso por avanzar sin más demora”, señaló. Añadió que “la legitimidad es el fundamento de la reconstrucción democrática” y la condición necesaria para recuperar la confianza en las instituciones y avanzar hacia una sociedad libre.

La dirigente sostuvo que el país necesita estabilidad, reconstrucción económica y una transición democrática ordenada. En ese sentido, manifestó su respaldo a un marco de transición que combine la estabilización institucional, la recuperación económica y social, y la celebración de elecciones libres y justas. También afirmó que cualquier acuerdo nacional duradero debe construirse con la participación de los ciudadanos.

“Por eso nunca debemos tener miedo del pueblo. El pueblo no es el peligro en la transición de Venezuela. Es la garantía”, afirmó Machado, quien defendió la necesidad de pasar de una etapa de resistencia política a una fase centrada en la gobernabilidad y la reconstrucción institucional.

“Sabemos que el pueblo venezolano ratificará su mandato”

Durante su intervención también se refirió al encuentro que sostuvo recientemente en Panamá con migrantes venezolanos y dirigentes políticos. De esas conversaciones surgió el llamado Manifiesto de Panamá, un documento que plantea una hoja de ruta para una transición democrática y promueve un gran acuerdo nacional que incluya a sectores políticos, empresariales, laborales, religiosos y sociales.

Machado aseguró que, si una solución pacífica y democrática requiere volver a las urnas bajo condiciones plenamente libres y justas, la oposición está preparada para participar. “Sabemos que la gente ratificará su mandato. Y bajo condiciones libres y justas, lo hará con aún más fuerza”, afirmó.

En la parte final de su discurso reivindicó la importancia de las instituciones democráticas y de la soberanía popular. “La libertad sin instituciones es frágil. La gobernabilidad sin legitimidad es temporal. Y un gobierno sin la gente no es democrático”, expresó.

La líder opositora cerró su participación con una reflexión sobre el futuro del país, inspirada en las palabras de una mujer caraqueña. “Somos como un bosque después de un incendio. La lluvia finalmente ha llegado. Ya puedo ver el vapor elevándose desde la tierra y los primeros brotes verdes apareciendo”, relató.

Esa imagen, dijo, resume el momento que vive Venezuela. “Venezuela está comenzando a florecer de nuevo”, afirmó. “La gente es mi mandato. Es la fuente de legitimidad. Es el fundamento del futuro democrático de Venezuela. Y es la razón por la que sé que Venezuela será libre”.

El Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela notificó a las aerolíneas y navieras que operan en el país que los pagos en moneda extranjera por combustible deberán ser depositados directamente en una cuenta del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

El Nacional

La comunicación fue fechada el 28 de mayo y enviada con membrete de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Incluyó las indicaciones de las autoridades de EE UU para realizar las transferencias en una cuenta del Tesoro estadounidense, según publicó el lunes el medio español El Diario

Según el documento adjunto, “el gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Estado, puede recibir fondos estadounidenses en nombre de Venezuela mediante Fedwire”.

La notificación señala que los recursos serán depositados en una “cuenta de custodia de Venezuela”. Además, establece que cada transferencia debe especificar el concepto correspondiente, ya sea petróleo, oro, minerales u otros recursos.

La medida aplica a los pagos por combustible JET A1, MGO e IFO 380. Estos productos son utilizados por la aviación y el transporte marítimo, afirmaron fuentes a El Diario.

La carta está firmada por Yolimar Cedeño, gerente de Ventas de la Vicepresidencia de Comercio y Suministro Nacional de Pdvsa.

Las aerolíneas y navieras deberán consignar los comprobantes de pago ante sus asesores de ventas para realizar la conciliación correspondiente y garantizar el suministro de combustible.

En enero, después de la captura de Nicolás Maduro, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habló sobre un acuerdo relacionado con la comercialización de recursos venezolanos.

“El acuerdo es el siguiente: sobre el petróleo sancionado y en cuarentena, les permitiremos comercializarlo a precios de mercado, no con el descuento que obtenía China. A cambio, los fondos se depositarán en una cuenta que supervisaremos y ellos gastarán ese dinero en beneficio del pueblo venezolano”, dijo Rubio en su momento.

Las fuentes citadas en la información consideran que esta medida implica un control directo de los pagos derivados de la venta de recursos venezolanos.

El agua potable en Cumaná es extremadamente escasa. Los apagones diarios asolan la ciudad. El viento aúlla entre los restos saqueados de su otrora ilustre universidad. Los carroñeros rebuscan en los vertederos de basura restos de comida.

Por: Simón Romero con fotografías de Adriana Loureiro Fernández – The New York Times

Gran parte de Cumaná, ciudad del este de Venezuela que en su día fue una joya de la corona de la base industrial del país, tiene el aire de una zona de guerra marcada por la batalla.

Esta ciudad costera es un mundo totalmente distinto del de Caracas, la capital, que se encuentra en la cúspide de un auge que la aísla en gran medida de la decadencia de la mayor parte de Venezuela.

Después de que las fuerzas estadounidenses derrocaran y capturaran a Nicolás Maduro, en enero, los petroleros y los magnates de las criptomonedas se han apresurado a viajar a Caracas para explorar posibles acuerdos.

Cumaná cuenta una historia muy diferente: la de la economía destruida del resto del país, que podría tardar generaciones en reconstruirse.

Los edificios vandalizados de la Universidad de Oriente, antaño uno de los centros de investigación marina más importantes de Latinoamérica.

En mayo, atravesé en carro el este de Venezuela, un viaje de sol a sol a través de más de 20 puestos de control militares y policiales, para ver de primera mano las condiciones de vida fuera de la capital.

“¿Viste los bombardeos con misiles en Ucrania de los que todo el mundo habla?”, dijo José Luis Sánchez, de 56 años, presidente del Colegio de Economistas del Estado Sucre, un grupo empresarial. Con un toque de humor negro, añadió: “Bueno, a veces decimos que nuestra ciudad se parece a Kiev”.

No fueron los bombardeos los que arrasaron gran parte de Cumaná. Por el contrario, la culpa la tienen el régimen de partido único, la desastrosa gestión económica y las campañas de venganza ideológica, dicen quienes ahora expresan abiertamente su disidencia en la ciudad de medio millón de habitantes, a medida que comienzan a suavizarse las restricciones autoritarias de Venezuela a la libertad de expresión.

Cuando Hugo Chávez subió al poder hace 27 años, Cumaná figuraba, junto con otros centros industriales como Ciudad Guayana y Valencia, entre las ciudades que contribuyeron a convertir a Venezuela en una potencia regional. Cumaná era un epicentro de la industria pesquera y conservera de toda la cuenca del Caribe, y procesaba una cantidad asombrosa del atún y las sardinas que se consumían en toda Sudamérica.

Prosperaban los astilleros que construían barcos de pesca comercial. El mayor orgullo de Cumaná era una planta de Toyota que fabricaba Land Cruisers, los legendarios vehículos de tracción en las cuatro ruedas que se convirtieron en un clásico en toda Venezuela.

Hombres recogiendo agua de un arroyo contaminado en Cumaná. El acceso al agua potable está gravemente limitado en la ciudad.

Entonces Chávez se embarcó en una oleada de adquisiciones de empresas privadas por parte del Estado, una pieza clave en su plan de construir una economía socialista bajo su control. Cumaná y el estado circundante de Sucre, bastión chavista, se convirtieron en un laboratorio de estos esfuerzos.

Las expropiaciones destinadas inicialmente a garantizar la seguridad alimentaria nacional privaron de capital privado a la industria conservera de Cumaná. El hundimiento de la producción en otras empresas estatales de otros lugares de Venezuela privó entonces a las conserveras de lo que más necesitaban: latas de metal.

En la actualidad, muchas conserveras funcionan a duras penas, están cerradas de manera temporal o están abandonadas por completo, como una del barrio de Caigüire, lo que se suma al paisaje de ruinas de Cumaná.

La planta de montaje de Toyota, paralizada en varias ocasiones por huelgas apoyadas por el gobierno y enfrentamientos sindicales, se redujo por fases. La espiral de hiperinflación de la economía, hace una década, la obligó finalmente a cerrar, junto con todo su ecosistema de proveedores locales.

Con su sector manufacturero destruido, Cumaná depende ahora, como gran parte del país, del gobierno de Venezuela para cubrir sus necesidades básicas.

De compras en el mercado central de Cumaná. La decadencia de la ciudad simbolizaba la disparidad entre la capital, Caracas, en auge, y gran parte del interior del país.

Este nuevo capítulo no va bien.

En febrero, un desprendimiento de rocas en el interior de un túnel del embalse que suministra el agua a Cumaná provocó un colapso en todo el sistema. Al no poder solucionar el problema, las autoridades ordenaron un severo programa de racionamiento destinado a preservar el agua que pudiera transportarse en camiones cisterna.

Escenas de caos acompañan ahora la llegada de estos camiones, con residentes que suplican, a veces a gritos, que se les permita llenar jarras de plástico. Los soldados, armados con rifles semiautomáticos, están preparados para impedir que se produzcan enfrentamientos.

Cuando no llegan los camiones públicos, los camiones cisterna privados llenan el vacío. Pero las presiones inflacionistas han hecho que los precios del agua se disparen, y un solo recipiente de 20 litros cuesta hasta 8 dólares, una carga considerable para las familias que ya subsisten con salarios bajos y una subvención mensual del gobierno de 240 dólares.

Quien no puede permitirse comprar agua embotellada se ve obligado a caminar hasta los puntos de recogida públicos o a pozos improvisados. Los negocios han cerrado. Las escuelas han suspendido las clases porque las instalaciones carecen de agua para el saneamiento básico y los baños.

Yamileth Sotillo, de 43 años, asistenta que vive en Brisas del Golfo, un asentamiento ilegal, dijo que esperaba que las cosas mejoraran después de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro en enero y lo sustituyeran por Delcy Rodríguez, su vicepresidenta.

Pero la crisis del agua empeoró mucho una situación que ya era mala, dijo.

“Todavía no se ve queso en la tostada”, dijo Sotillo, usando una expresión popular venezolana.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a The New York Times

La condena a cadena perpetua de Vickrum Digwa no ha cerrado la herida. Al contrario, ha abierto un debate nacional doloroso y creciente: en Inglaterra, ser inglés nativo puede convertirte en sospechoso por defecto cuando entra en juego una acusación de racismo, aunque provenga del propio agresor y aunque estés desangrándote en el suelo.

MFM

Henry Nowak, estudiante británico-polaco de 18 años, fue apuñalado cinco veces con un kirpan sij de 21 cm el 3 de diciembre de 2025. Cuando llegó la policía, el agresor y su familia repitieron insistentemente que Henry lo había agredido racialmente y le había quitado el turbante. Los agentes, en lugar de priorizar la evidente herida mortal del joven que repetía “I’ve been stabbed” y “I can’t breathe”, lo esposaron. Henry murió desangrado mientras estaba detenido. La versión del asesino —calificada después por el fiscal como “wicked lie” (mentira perversa)— fue creída de inmediato.

Las imágenes de la bodycam, que han circulado ampliamente, han provocado una ola de indignación que trasciende el caso aislado. Ciudadanos, comentaristas y políticos como Nigel Farage o Suella Braverman hablan abiertamente de “racismo anti-blanco institucional” y “two-tier policing”: un sistema de dos velocidades donde la población inglesa nativa recibe un trato más severo o menos protector cuando se invoca la narrativa de odio racial contra ella.

“La policía priorizó las palabras hirientes sobre un chico muriéndose a sus pies”, resumió un presentador de GB News. Para muchos ingleses, este no es un fallo operativo puntual, sino la consecuencia previsible de años de entrenamiento “anti-racista” que, según sus críticos, ha mutado en desconfianza sistemática hacia los blancos británicos. El miedo a ser tachados de racistas parece pesar más que la evidencia física: un joven sangrando profusamente versus un agresor ileso que juega la carta racial.

Desde Starmer hacia abajo, el silencio inicial —o las respuestas tibias— ha alimentado la percepción de que el establishment prefiere no mirar de frente este tipo de casos. La familia de Henry exige una investigación “transparente y sin miedo”, mientras que en redes y calles crece el sentimiento de que los ingleses son tratados como ciudadanos de segunda en su propio país: su palabra vale menos, su dolor se cuestiona más rápido y su protección se supedita a la evitación de “aparentar racismo”.

Este caso no ocurre en el vacío. Forma parte de un patrón más amplio de quejas sobre bandas de violadores ignorados durante años por temor a “estigmatizar comunidades”, protestas tratadas con distinta dureza según el origen étnico de los manifestantes, y políticas de diversidad que, en la práctica, parecen desplazar la prioridad de proteger primero a los nativos.

La familia de Henry Nowak sigue exigiendo respuestas. La IOPC investiga las acciones policiales. Pero para muchos, la verdadera pregunta ya no es si existe racismo sistémico en Inglaterra, sino contra quién se dirige realmente.

Maleantes importados

Sí, la familia Digwa estuvo muy involucrada en la escena y en la versión falsa que se dio a la policía, pero hasta ahora solo la madre ha sido condenada.

  • La madre (Kiran Kaur, 53 años): Fue condenada por asistir a un delincuente al quitar el arma del asesinato (el kirpan) de la escena y esconderla en casa. Su sentencia está pendiente (programada para julio 2026). Vickrum le pidió directamente que se llevara el cuchillo mientras hablaba con la policía.
  • El hermano (Gurpreet / Germeet Digwa): Llegó poco después del apuñalamiento, hizo la llamada al 999 y repitió insistentemente la mentira de que Henry había agredido racialmente a Vickrum, le había quitado el turbante y que no había armas involucradas. También ayudó a contener a Henry. Fue arrestado inicialmente, pero no ha sido acusado ni condenado por perjurio, obstrucción o complicidad (al menos hasta la información más reciente).
  • El padre: Llegó a la escena, participó deteniendo físicamente a Henry (que ya estaba herido de muerte) y estuvo presente mientras se mantenía la versión falsa. También fue arrestado inicialmente junto con el resto de la familia, pero no ha sido procesado.

En los remarks de sentencia del juez (1 de junio 2026) se menciona explícitamente que las mentiras de Vickrum llevaron a la detención temporal de su padre, hermano y madre, pero solo la madre enfrentó cargos por ayudar a encubrir (al llevarse el arma). Hay críticas fuertes y llamadas públicas (incluyendo de políticos) para que la policía y la fiscalía expliquen por qué el hermano y el padre no han sido acusados, especialmente por la llamada falsa y por no informar que Henry había sido apuñalado gravemente.

El caso sigue generando mucha indignación precisamente por el rol de toda la familia en difundir la narrativa falsa que llevó a que la policía esposara a Henry mientras se desangraba. La familia de Henry exige una investigación completa no solo de la policía, sino de todo lo ocurrido esa noche.

La indignación es real y profunda. No se trata solo de un asesinato. Se trata de un país que, para una parte creciente de su población originaria, parece haber normalizado que ser inglés sea, en sí mismo, motivo de sospecha. Mientras no se aborde con honestidad este sesgo invertido, la brecha entre la gente común y las instituciones no hará más que ensancharse.

Cuando pienso hoy en Roosevelt no recuerdo solamente al presidente, al guerrero o al reformista. Recuerdo al hombre que convirtió su fragilidad en fuerza y su vida en una batalla permanente contra la mediocridad, el miedo y la resignación

ORLANDO VIERA-BLANCO
02/06/2026

Antes de Theodore Roosevelt, la presidencia estadounidense era un despacho. Después de Roosevelt, la Casa Blanca se convirtió en el centro del poder mundial.

Nunca olvidaré aquella madrugada del 14 de septiembre de 1901.

La noticia llegó como un disparo que atravesó la montaña. Theodore Roosevelt se encontraba en North Creek, descendiendo apresuradamente desde Adirondack después de haber recibido informes contradictorios sobre la salud del presidente William McKinley. Horas antes todos pensaban que sobreviviría al atentado en la Pan-American Exposition de Buffalo. Pero el anarquista Leon Czolgosz había cambiado el destino de América.

Theodore Roosevelt con sólo 42 años asumiría lo que el destino había reservado a él y a su nación: Ser Presidente de EEUU y convertirla en la primera potencia del mundo. Un legado que aún vive.

La gran tragedia, las grandes batallas, el bronco salvaje

Recuerdo perfectamente el silencio de Roosevelt cuando leyó el telegrama confirmando la muerte de McKinley. No habló durante varios minutos. Miró hacia los bosques oscuros, respiró profundamente y finalmente dijo: “Una gran tragedia ha caído sobre la nación.”

Viajamos toda la noche hacia Buffalo. Theodore comprendía que el país no sólo había perdido un presidente; había entrado en una nueva era. Cuando juró como presidente [26] de los EEUU en la casa de Ansley Wilcox con apenas 42 años, se convirtió en el presidente más joven de la historia americana. Muchos republicanos conservadores estaban aterrados.

Lo recuerdo entrando al salón con una mezcla extraña de solemnidad y energía contenida. No parecía un hombre que hubiese alcanzado el poder. Parecía un hombre preparándose para una batalla. Y en efecto lo era.

Los viejos dirigentes republicanos, encabezados por el senador Mark Hanna, desconfiaban profundamente de Roosevelt. Lo consideraban impulsivo, impredecible, demasiado independiente. Temían que destruyera la alianza entre Wall Street, las corporaciones y el Partido Republicano que había dominado la política estadounidense desde la Guerra Civil.

Uno de sus detractores me confesó una noche en Washington: “Ese hombre [Roosevelt] es un bronco salvaje. No podremos controlarlo.” Tenían razón. Desde el primer día Roosevelt entendió algo fundamental: la presidencia no debía ser un cargo administrativo sino un instrumento activo de transformación nacional.

La Casa Blanca cambió inmediatamente. Hasta entonces era una residencia ceremonial y distante. Theodore la convirtió en un hervidero político. Periodistas entrando y saliendo, asesores discutiendo estrategias, diplomáticos extranjeros aguardando reuniones improvisadas, oficiales militares consultando mapas del Caribe y el Pacífico.

Roosevelt vivía la presidencia como un soldado vive una campaña militar. Dormía poco. Leía compulsivamente. Dictaba cartas a velocidad frenética. Cabalgaba en las mañanas, boxeaba dentro de la Casa Blanca y caminaba como un huracán por los pasillos.

Recuerdo que una tarde, mientras observábamos desde una ventana del ala oeste [West Wind] me dijo: “No hay nada más solitario que la presidencia. Pero tampoco existe mayor oportunidad para hacer historia.” Y Theodore quería hacer historia todos los días.

Muy pronto inició su guerra contra los monopolios. EEUU vivía dominado por gigantes corporativos: ferrocarriles, bancos, compañías petroleras y conglomerados industriales acumulaban riquezas inmensas mientras millones de trabajadores sobrevivían en condiciones miserables.

Roosevelt decía constantemente: “No estoy en contra la riqueza. Estoy contra la riqueza depredadora.” Fue entonces cuando comenzó la ofensiva contra los grandes trusts. Con la Ley Sherman Antitrust enfrentó a poderosos intereses económicos que ningún presidente anterior se había atrevido. Recuerdo particularmente su choque con J.P. Morgan y la Northern Securities Company, el gigantesco monopolio ferroviario.

Muchos empresarios creían que Roosevelt simplemente estaba actuando para ganar popularidad. No entendían que él concebía la regulación como una cuestión moral y patriótica. “El gobierno no pertenece a Wall Street, pertenece al pueblo estadounidense.”

La guerra política en Washington. El Square Deal

Los periódicos conservadores comenzaron a llamarlo socialista. Los magnates financieros lo acusaban de destruir la prosperidad nacional. Pero las clases medias y los trabajadores lo adoraban. Theodore había descubierto una nueva fuente de poder: la opinión pública.

Fue probablemente el primer presidente moderno en comprender el valor estratégico de los medios de comunicación. Invitaba a periodistas constantemente a la Casa Blanca, ofrecía entrevistas improvisadas y utilizaba la prensa para presionar al Congreso. Recuerdo verlo caminar sonriendo entre reporteros mientras decía: “No puedo gobernar sin el pueblo.” Y el pueblo lo escuchaba.

Durante la gran huelga del carbón de 1902 observé quizás uno de los momentos más decisivos de su presidencia. El país estaba al borde de una crisis energética. Los propietarios de minas se negaban a negociar con los trabajadores y millones de estadounidenses corrían el riesgo de quedarse sin calefacción durante el invierno.

Roosevelt tomó una decisión sin precedentes: intervino como mediador entre empresarios y obreros. Hasta entonces los presidentes solían alinearse automáticamente con las grandes compañías. Theodore rompió esa tradición […] Recuerdo la furia de varios industriales cuando Roosevelt insinuó utilizar tropas federales para garantizar la producción de carbón. Pero él insistía: “Un Square Deal [trato justo] para cada hombre.”

*Aquella frase—Square Deal—se convirtió en el símbolo de su presidencia. No era socialismo. No era populismo. Era algo distinto: un nacionalismo progresista donde el Estado actuaba como árbitro entre el capital y la sociedad. La Casa Blanca también se convirtió en escenario de sensibles disputas raciales.

Nunca olvidaré la cena que Theodore ofreció a Booker T. Washington en 1901. Fue la primera vez que un líder afroamericano era invitado oficialmente a cenar con un presidente en la Casa Blanca. El sur segregacionista explotó de indignación. Gobernadores, senadores y periódicos sureños reaccionaron como si Roosevelt hubiese destruido el orden racial estadounidense.

Theodore sabía perfectamente el costo político de aquel gesto, pero aún así lo hizo. Más tarde me confesó: “No podía tratar como inferior a un hombre al que respeto intelectualmente.” Pero Roosevelt era también un hombre lleno de contradicciones propias de su tiempo. Admiraba el coraje de los soldados negros que combatieron junto a él en Cuba y al mismo tiempo aceptaba muchas de las estructuras raciales predominantes en la sociedad estadounidense. Era progresista y conservador a la vez.

Así era Theodore: una mezcla compleja de modernidad y tradición.

Sin embargo—hemos comentado—su pasión casi espiritual era la naturaleza. Su fascinación por la vida silvestre era trepidante y podría decir que su interpretación del poder era tan majestuosa y vital como su pasión y respeto por la cultura verde y originaria. Era un León enjaulado en la Casa Blanca, que rugía cuando le embestía y salivaba sed de justicia.

Entre árboles gigantes y océanos te vea…

Nunca vi a Roosevelt tan feliz como durante nuestras excursiones por Yosemite, Yellowstone o los grandes bosques del Oeste. Miraba los árboles gigantescos como si fueran monumentos sagrados. “La nación se destruye cuando destruye su tierra,” repetía. Una frase muy potente e inmensamente atinada, porque cada nación, cada ciudadano es su tierra y la tierra es sólo tiempo y espacio silencioso, sin su corazón que son sus lugareños. Sí un nativo atenta contra su hábitat, atenta contra su vida.

Muchos empresarios madereros lo odiaban por ello. No comprendían esas simbiosis entre hombre, naturaleza y ambiente […] Roosevelt creó reservas forestales, refugios de vida silvestre, monumentos nacionales y parques protegidos a una escala jamás vista en la historia moderna. Utilizó órdenes ejecutivas agresivamente, desafiando al Congreso y a los intereses privados.

Una noche, revisando mapas forestales junto a Gifford Pinchot [conservador padre de la gestión científica de los bosques de EEUU] me dijo: “Dentro de cien años nadie recordará nuestras discusiones políticas. Pero sí recordarán si salvamos estas montañas.” Y las salvó.

Protegió cerca de 230 millones de acres de territorio estadounidense [900 mil Km2 aprox] es decir, casi el equivalente a Venezuela, el doble de Francia o España [500 mil Km2] o casi el triple que Japón o Alemania [370 mil km2]. Y de proteger extensos territorios también visualizó el dominio de los océanos.

Un día amaneció viendo obsesivamente el Istmo de Panamá en un mapa. Buenos días Presidente. ¿Qué le preocupa? Reconocía perfectamente aquella mirada. Ojos que hablan, retina que late cuando se le metía algo en la cabeza (y en el corazón). “Quien controle ese canal controlará dos océanos,” decía.

Esa era la dimensión real de un pensamiento perdurable y trascendente en su tiempo. Ese es el gran legado para EEUU y el planeta. Y entre árboles gigantescos y océanos infinitos, el bronco —salvaje, justo e indómito—hizo otra América.

De suave hablar, con el mazo dando… Panamá

Theodore no sólo pensaba en América. Pensaba en el mundo. Su política exterior transformó radicalmente el papel internacional de EEUU. Recuerdo perfectamente la frase que más repetía: “Habla suavemente y lleva un gran garrote.” Aquella doctrina del Big Stick definió toda una época.

Roosevelt estaba convencido que el poder sin fuerza era inútil y que la diplomacia sólo funcionaba cuando detrás existía capacidad militar real. Veía el mundo como un escenario de competencia permanente entre grandes potencias. Admiraba al Imperio Británico, desconfiaba profundamente de Alemania y Rusia, y consideraba que EEUU debía convertirse inevitablemente en árbitro del hemisferio occidental.

Roosevelt impulsó decisivamente la independencia de Panamá frente a Colombia y garantizó militarmente el nacimiento del nuevo Estado panameño. Sus críticos lo acusaron de imperialista. Sus defensores lo consideraron un estratega visionario. Probablemente ambas cosas eran ciertas.

Cuando visitamos las obras del Canal en 1906, Theodore parecía un ingeniero más. Caminaba entre excavadoras, conversaba con obreros cubiertos de barro y examinaba personalmente los avances. Fue el primer presidente estadounidense que abandonó oficialmente el territorio continental durante su mandato. Y disfrutaba cada minuto.

La crisis venezolana de 1902 lo marcó profundamente.

Alemanes, británicos e italianos habían bloqueado puertos venezolanos exigiendo pagos de deuda. Roosevelt temía especialmente que Alemania utilizara el conflicto para establecer presencia militar permanente en el Caribe. Movilizó la marina estadounidense y promovió arbitrajes internacionales para evitar una escalada mayor. Theodore comprendía que el Caribe era el cinturón defensivo de EEUU.

También proyectó poder hacia Asia. Mantuvo relaciones complejas con Japón, admirando su modernización militar pero desconfiando de sus ambiciones imperiales. Mediando el fin de la guerra ruso-japonesa logró convertirse en el primer estadounidense en ganar el Premio Nobel de la Paz.

Paradójicamente, el hombre del gran garrote recibía el máximo reconocimiento diplomático del mundo.

Cuando recibió la noticia sonrió y dijo: “Preferiría haber ganado otra batalla en San Juan Hill.” Así era Roosevelt, un irreverente empedernido. Un potro salvaje de fusta en mano pero verbo suave. Guerrero, intelectual, reformista, imperialista, conservacionista, nacionalista y soñador al mismo tiempo.

Recuerdo una conversación nocturna en la Casa Blanca mientras observábamos el Potomac. Theodore parecía cansado por primera vez. Me dijo lentamente: “El gran problema de las democracias modernas será siempre el mismo: cómo impedir que unos pocos hombres ricos gobiernen sobre millones.”

Después de su Presidencia. El alce macho, el Bull Moose.

Cuando abandonó la presidencia en 1909, Roosevelt no se retiró realmente del poder ni de la historia. África lo recibió entre safaris, expediciones científicas y peligros que parecían alimentar nuevamente su espíritu aventurero. Más tarde regresó a la política para disputar otra batalla imposible: desafiar a su propio partido y construir el movimiento progresista Bull Moose.

Incluso después de recibir un disparo durante la campaña de 14/10/1912, insistió en continuar hablando ante la multitud antes de recibir atención médica. “Se necesita más que una bala para matar un Bull Moose” dijo aquella noche con el pecho ensangrentado y la voz intacta. No quiso asistencia médica y siguió camino a dar su discurso a Milwaukee Auditorium:

“Señoras y señores. No se si comprenden que acabo de recibir un disparo”. A pesar de tener una bala alojada en el pecho habló durante 84 minutos. Aquel hombre estuvo muy cerca de morir, pero como cazador sabía que resistiría porque no tosía con sangre, respiraba con relativa normalidad y un grueso estuche de gafas habría impedido que la bala atravesara a profundidad.

Pero el tiempo finalmente alcanzó al hombre, al bronco, al alce, que parecía indestructible. La muerte de su hijo Quentin durante la I Guerra Mundial quebró algo profundo dentro de Theodore. Nunca volvió a ser el mismo. Su energía feroz comenzó lentamente a apagarse.

La madrugada del 6 de enero de 1919, Theodore Roosevelt murió a los 60 años, mientras dormía en Oyster Bay, Nueva York. Muere por una embolia pulmonar. Secuelas de múltiples accidentes de caza, infecciones recurrentes, asma severa durante su infancia, pero además, el dolor profundo en el alma por las pérdidas de su padre, madre, esposa e hijo.

Cuando la noticia llegó al mundo, un viejo político republicano pronunció una frase que jamás olvidé: “La muerte tuvo que llevárselo dormido, porque si Theodore hubiese estado despierto, habría peleado.”

Cuando pienso hoy en Roosevelt no recuerdo solamente al presidente, al guerrero o al reformista. Recuerdo al hombre que convirtió su fragilidad en fuerza y su vida en una batalla permanente contra la mediocridad, el miedo y la resignación.

Fue tormenta y brújula. Fue pólvora y pensamiento. Fue la voz impaciente de una nación joven que descubre su destino. Y así partió Theodore Roosevelt, no en el fragor de una batalla ni bajo los reflectores de la tribuna que tantas veces conquistó con su voz, sino en el silencio sereno de la madrugada…La muerte encontró descanso donde la vida había encontrado propósito..

Roosevelt enseñó que el coraje no es ausencia de miedo, sino la decisión de avanzar a pesar de él; que la adversidad no es una excusa para la resignación, sino una invitación a la superación y que la grandeza de una nación comienza por el carácter de sus ciudadanos.

Más de un siglo después Theodore Roosevelt sigue recordándonos que la vida debe vivirse con vigor y honor. Como las montañas que admiraba y los bosques que ayudó a preservar, su legado se levanta al paso del tiempo: un monumento no de piedra ni de bronce, sino de voluntad, servicio y carácter. Es donde los hombres hacen historia. Cuando el valor no nace del ego sino del amor por la gente y su libertad.

Esa es la huella de Theodore Roosevelt. Una vida como la de un gran secoya: fuerte y resiliente, de raíces profundas y valores sólidos, cuya grandeza humilde se elevó hacia el cielo, siendo el primero saborear la luz, obligando a la historia a no pasar de él, sino haciendo que la historia cabalgara y se moviese con él…a su ritmo, a su paso, a su suave y denso respirar.

Abogado. Ex Embajador de Venezuela en Canadá
@ovierablanco. vierablanco@gmail.com

Si tu iPhone no encendía al conectarlo, Apple ya tiene una solución. La compañía ha lanzado una actualización específica para los modelos más recientes de su línea, dirigida a resolver un fallo que impedía que algunos dispositivos respondieran al cargador en situaciones críticas de batería.

Por: Rafael Montoro – Infobae

Con la llegada de iOS 26.5.1, los usuarios de iPhone 17, en todas sus versiones, y del iPhone Air, pueden dejar atrás los problemas relacionados con la recarga mediante cable cuando la energía estaba a punto de agotarse completamente.

Actualización iOS 26.5.1: solución para el problema de carga en iPhone 17

Apple ha puesto en circulación la versión iOS 26.5.1 con el objetivo de corregir un error que afectaba a un grupo reducido de usuarios de iPhone 17, iPhone 17 Pro, iPhone 17 Max y iPhone Air.

El inconveniente se manifestaba cuando la batería alcanzaba un nivel muy bajo: al intentar conectar el dispositivo a un cargador USB-C, el teléfono no respondía y no lograba mantenerse encendido. Incluso si el móvil se apagaba por falta de energía, este no lograba reiniciarse al conectarlo de nuevo a la corriente usando el cable.

La compañía no ha dado detalles técnicos sobre el alcance del error ni sobre cuántos usuarios se vieron perjudicados, pero sí aclaró que la actualización está dirigida únicamente a los modelos señalados. Así, el parche no ofrece soluciones para otros problemas del sistema operativo ni está disponible en el resto de los dispositivos.

Fallo de batería: descripción del error y primeros reportes

El error comenzó a reportarse en abril, cuando varios usuarios dieron cuenta de que sus iPhone 17 o iPhone Air no respondían a la carga por cable al estar casi sin batería.

El comportamiento anómalo incluía la imposibilidad de recuperar el funcionamiento normal del dispositivo tras conectarlo a un cargador tradicional. Sorprendentemente, la única alternativa que funcionaba era dejar el móvil conectado durante 10 o 15 minutos a un cargador MagSafe o a una batería externa compatible con esa tecnología, tras lo cual el equipo finalmente respondía.

En ese contexto, surgieron especulaciones respecto a la causa del problema. Algunos usuarios sugirieron que podría tratarse de un fallo del software que gestiona la batería, especialmente vinculado al reconocimiento del voltaje mínimo necesario para reiniciar el dispositivo. Sin embargo, hasta el momento, no hay confirmación oficial de que esa haya sido la raíz del inconveniente.

Recomendaciones para instalar iOS 26.5.1 en iPhone 17 y Air

La actualización a iOS 26.5.1 está llegando, de forma automática, a los modelos afectados. Para quienes no reciban la notificación, existe la posibilidad de realizar la comprobación manual accediendo al menú de Ajustes, luego en General y finalmente en Actualización de software.

Antes de proceder con la descarga e instalación, se recomienda realizar una copia de seguridad de los datos para evitar cualquier imprevisto.

Aunque Apple aseguró que el problema afectó solo a una cantidad pequeña de usuarios, la recomendación es instalar iOS 26.5.1 en cualquier iPhone 17 o iPhone Air compatible, haya o no experimentado el fallo. La actualización tiene como único objetivo solucionar este inconveniente de carga y no introduce modificaciones adicionales en el sistema.

Exclusividad de la solución para los modelos recientes de iPhone

El parche lanzado por Apple está disponible únicamente para los modelos iPhone 17, iPhone 17 Pro, iPhone 17 Max y iPhone Air. Dispositivos de generaciones anteriores o de otras líneas no recibirán la actualización, ya que el fallo no se habría presentado en esos equipos.

La respuesta de la compañía se produjo tras analizar las quejas de los usuarios y priorizar una solución específica, sin extender el alcance del parche a otros posibles errores del sistema operativo.

De esta manera, quienes cuenten con alguno de los modelos señalados ya pueden acceder a la solución definitiva para el problema de carga por cable, manteniendo la operatividad habitual de sus dispositivos tras instalar iOS 26.5.1.

Serena Williams anunció su regreso al tenis profesional en el torneo de dobles del Queen’s Club, en Londres, casi cuatro años después de su última aparición en una cancha. La estadounidense, ganadora de 23 títulos de Grand Slam, competirá en el cuadro de dobles del torneo WTA 500 del 8 al 14 de junio gracias a una invitación especial de la organización, según confirmó la propia entidad en un comunicado este lunes.

AFP

La última vez que Williams pisó una cancha en competencia oficial fue en septiembre de 2022, cuando cayó ante la australiana Ajla Tomljanović en la tercera ronda del US Open. En aquella ocasión, la tenista evitó hablar de retiro definitivo y señaló que estaba “evolucionando” hacia una nueva etapa lejos de la competencia profesional. En el medio, volvió a ser mamá de Adira River (en 2017 ya había recibido en su vida a Alexis Olympia). Tres años y medio después, esa evolución da un giro hacia el regreso.

La Federación Británica de Tenis celebró el anuncio con un mensaje directo: “Serena Williams está de vuelta. La leyenda regresará al tenis en el dobles del HSBC Championships”. La WTA también le dio la bienvenida de manera oficial al confirmar su participación en el evento londinense.

Williams competirá junto a Victoria Mboko, una joven tenista canadiense de 19 años, en lo que será una asociación que combina décadas de experiencia con la juventud de una promesa emergente del circuito. La pareja accede al torneo mediante una wild card otorgada por la organización.

El torneo de Queen’s funciona históricamente como una de las principales escalas de preparación para Wimbledon, que arranca poco más de tres semanas después. No es un dato menor: el All England Club es el escenario donde Williams ha escrito algunas de las páginas más memorables de su carrera, con siete títulos en individuales y seis en dobles, estos últimos junto a su hermana Venus Williams. La pista de hierba londinense es, en muchos sentidos, el terreno en el que la estadounidense se ha sentido más cómoda a lo largo de su trayectoria.

La trayectoria de la norteamericana la ubica entre las figuras más destacadas del tenis de todos los tiempos. Permaneció 319 semanas en la cima del ranking mundial, conquistó 73 trofeos individuales y logró completar el denominado Serena Slam, al encadenar los cuatro Grand Slam de manera consecutiva en dos períodos distintos: entre 2002 y 2003, y nuevamente entre 2014 y 2015. En total, acumula 39 títulos de Grand Slam entre individuales y dobles.

Su palmarés olímpico completa un legado sin precedentes en el tenis femenino. Williams sumó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos, una en singles y tres en dobles junto a Venus, y es la única jugadora en la historia que ha completado el Golden Slam tanto en individuales como en dobles, un logro que combina la victoria en los cuatro Grand Slams y el oro olímpico en la misma categoría.

Ahora, a sus 44 años, Williams afronta este regreso en la modalidad de dobles, lo que le permite reintegrarse al circuito con una exigencia física diferente a la del juego individual. El torneo de Queen’s, que comienza el 8 de junio, será el primer banco de pruebas para evaluar en qué condiciones regresa la estadounidense tras su extensa pausa y si este retorno podría extenderse hasta Wimbledon, que arranca el 30 de junio.

El ministro de Asuntos Exteriores de Noruega Espen Barth Eide reiteró este lunes el respaldo de su país a una salida democrática para Venezuela, tras sostener un encuentro con la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, durante su visita a Oslo.

El Nacional

A través de un mensaje publicado en la red social X, el jefe de la diplomacia noruega calificó la reunión como “inspiradora” y destacó la necesidad de avanzar hacia una institucionalidad democrática como condición indispensable para la recuperación del país.

“Un proceso democrático es el único camino hacia la estabilidad y prosperidad duraderas en Venezuela”, señaló Eide.

El pronunciamiento se produce en momentos en que Venezuela atraviesa una compleja etapa de transición política tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero de este año. En las últimas semanas, distintos actores internacionales han insistido en la necesidad de celebrar elecciones con garantías y fortalecer las instituciones democráticas para lograr una estabilidad sostenible.

Durante su mensaje, el canciller noruego también subrayó que los desafíos económicos que enfrenta Venezuela no podrán resolverse únicamente mediante ajustes financieros o medidas de mercado.

“Las reformas económicas deben ir de la mano con las reformas democráticas”, advirtió.

Para Eide, la consolidación institucional constituye uno de los principales requisitos para atraer inversiones, generar confianza y sentar las bases de una recuperación económica de largo plazo.

“El progreso real requiere instituciones sólidas”, aseguró.

La reunión con Machado ocurre en un momento de creciente actividad internacional de la dirigente opositora. En las últimas semanas, la Nobel de la Paz ha sostenido encuentros con líderes políticos, organismos multilaterales y representantes de distintos gobiernos para promover una transición democrática y la realización de elecciones presidenciales con garantías.

Al cumplirse este miércoles 3 de junio cinco meses de la defenestración de Nicolás Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez, aumenta el debate sobre la legitimidad de quien ocupa la Presidencia de la República y la demanda de elecciones.

Por: Pedro Pablo Peñaloza – Infobae

La Constitución bolivariana es clara. O eso parece. “Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes”, reza el artículo 233.

Ahora, esa misma disposición establece entre las causales de la falta absoluta la muerte, renuncia, destitución decretada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), incapacidad física o mental permanente certificada por el TSJ y la Asamblea Nacional (AN), el abandono del cargo declarado por la AN, o la revocación popular del mandato.

El chavismo dice que entre los motivos no aparece un ataque militar como el ejecutado el 3 de enero por Estados Unidos, que concluyó con la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores. Basándose en esa premisa, el Poder Judicial elude la falta absoluta y en su lugar ha creado la figura de la “ausencia forzosa”, que no existe en el marco legal vigente.

Antes de entregarle el testigo a Delcy Rodríguez, la Sala Constitucional del TSJ explicó que realizaría una “interpretación sistemática y teleológica” con el fin de “garantizar la continuidad administrativa del Estado y la defensa de la Nación” sin “decidir de fondo sobre la calificación jurídica definitiva de la falta presidencial temporal o absoluta”.

Difícil

La elección presidencial se ha convertido en un quebradero de cabeza para los venezolanos, que ya experimentaron la falta absoluta de un Presidente cuando Hugo Chávez murió el 5 de marzo de 2013.

Tal como lo establece la Carta Magna, los ciudadanos volvieron a las urnas el 14 de abril de 2013 y Maduro derrotó al candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, por un estrecho margen de 1,49%, en medio de denuncias sobre irregularidades en el proceso.

En 2018, luego del fracaso de una mesa de negociación, Maduro adelantó las elecciones presidenciales y se hizo reelegir prácticamente sin competencia, pues la oposición llamó a la abstención. Y la gota que rebasó el vaso llegó el 28 de julio de 2024, cuando el Consejo Nacional Electoral proclamó vencedor a Maduro sin presentar las actas de escrutinio.

Los comprobantes en poder de la oposición muestran el triunfo de su abanderado, Edmundo González Urrutia, por una diferencia de más de 3 millones de sufragios.

Nadie ha votado por Delcy Rodríguez, quien ocupaba la Vicepresidencia de la República por decisión de Maduro. No solo la oposición, encabezada por María Corina Machado, sino expertos legales, defensores de Derecho Humanos y activistas de la sociedad civil exigen que se declare la falta absoluta y se convoquen elecciones, pero el oficialismo ve para otro lado.

Silla caliente

Pese al reclamo generalizado, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo de Maduro, manifestó al diario ABC de Madrid: “Cuando camino por la calle, no tengo la sensación de que los venezolanos quieran votar todavía este año. La gente necesita respirar, un plan que conduzca al crecimiento económico”.

En esa misma línea se ha expresado el presidente del Parlamento y hermano de la mandataria interina, Jorge Rodríguez, señalando que la prioridad es recuperar la economía y no llamar a elecciones en el mediano plazo.

“Lo más importante ahorita es la economía. Es necesario que la economía avance a un dinamismo tal que la población sienta que todo este proceso valió la pena. No podría decirte exactamente cuándo, ni siquiera cuál va a ser la primera elección”, dijo al diario El País de Madrid el legislador Rodríguez, quien en su condición de jefe del Parlamento conducirá el proceso para la renovación del Consejo Nacional Electoral.

En un tono aún más directo, la diputada Iris Varela, reconocida vocera del chavismo radical, indicó: “La legitimidad del Presidente no está en discusión, es un prisionero de guerra, es un preso político (…) Vamos a cuidarle la silla, con quién le estamos cuidando la silla a Maduro, con Delcy. Es la única que se puede sentar ahí”.

Para no dejar lugar a dudas, Varela envió este mensaje a los opositores: “Olvídense que aquí va a haber elecciones presidenciales, olvídense del tango que Gardel murió”.

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