Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia ha dejado un mensaje contundente: el país se encuentra ante una encrucijada histórica marcada por visiones profundamente polarizadas. Los resultados obtenidos por Abelardo de la Espriella, quien alcanzó el primer lugar contrariando los pronósticos de numerosas encuestadoras, reflejan no solo una nueva dinámica electoral , sino también el deseo de una parte significativa de los colombianos de imprimir un cambio de rumbo frente a las inconvenientes políticas impulsadas por Gustavo Petro durante su mandato de cuatro años.

La segunda vuelta, prevista para el próximo 21 de junio, se anuncia como una de las más disputadas de la historia reciente colombiana. La confrontación entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda trasciende la competencia entre dos candidatos: representa la confrontación entre dos modelos claramente diferenciados acerca del futuro de la nación. De allí que uno de los balances relevantes dejados por la primera vuelta, haya sido la fuerte polarización del voto. Ambos candidatos concentraron cerca del ochenta y cinco por ciento de los sufragios, dejando escaso espacio para posiciones intermedias. El electorado pareció pues inclinarse por opciones muy definidas, relegando las propuestas que procuraron presentarse como alternativas moderadas o de centro.

En ese contexto, resultó llamativa la baja votación obtenida por Paloma Valencia, dirigente de reconocida trayectoria en el seno del partido uribista Centro Democrático, y como destacada Senadora de la República. Su estrategia de buscar apoyos en sectores moderados con la escogencia de Juan Daniel Oviedo como candidato vicepresidencial no produjo los resultados esperados. Sin embargo, el caudal electoral alcanzado por Paloma, cercano al siete por ciento, adquiere especial relevancia de cara a la segunda vuelta, al igual que el cuatro por ciento obtenido por el centrista Sergio Fajardo, mientras que los partidos tradicionales han visto muy reducida su capacidad de influencia.

Las adhesiones anunciadas tras los comicios en favor de Abelardo de la Espriella por parte de Paloma Valencia, Álvaro Uribe, Enrique Peñalosa, Juan Carlos Pinzón y David Luna, entre otros, constituyen una señal de importancia. Distinta ha sido la posición asumida por Juan Daniel Oviedo, cuyas declaraciones después de conocerse los resultados reafirmaron su aparente renuencia a respaldar a de la Espriella, confirmando la percepción de que su incorporación como fórmula vicepresidencial terminó restando más votos que los que aportó a la candidatura de Valencia. Ahora, más allá de las diferencias y heridas que pudieran surgir durante la campaña, es más clara la convicción de que Colombia enfrenta una elección de enorme trascendencia, en la cual el sentido de Estado y el interés nacional deberían imponerse sobre consideraciones o intereses personales o grupales.

La confrontación entre los dos finalistas refleja visiones contrapuestas acerca del Estado, la economía y la democracia. Mientras Iván Cepeda representa la continuidad y profundización de un proyecto político de orientación socialista, caracterizado por un mayor intervencionismo estatal, reformas estructurales y la convocatoria de un proceso constituyente, De la Espriella centra su prioridad en el fortalecimiento de la seguridad, el combate frontal contra el crimen organizado, la defensa de las instituciones y una concepción liberal de la economía.

En este marco, la incorporación de José Manuel Restrepo como candidato vicepresidencial de Abelardo de la Espriella ha contribuido a fortalecer su candidatura. La experiencia de Restrepo como un destacado exministro, como Rector de varias universidades, con una sólida formación académica y reconocido manejo de los asuntos económicos, han generado una señal de confianza para amplios sectores nacionales. De hecho, De la Espriella ha manifestado que delegaría en Restrepo el manejo de temas económicos sensibles así como la planificación estratégica, reservándose una atención más directa a aspectos regionales y de política interna.

Los resultados regionales de la primera vuelta ofrecen igualmente valiosas lecciones. Cepeda obtuvo victorias en Cartagena, Soacha, Cali, Pasto y Tunja; mientras que de la Espriella se impuso en Medellín, Bucaramanga, Cúcuta, Ibagué, Manizales, Pereira, Armenia y Neiva. En otras ciudades, incluyendo Bogotá y la costa atlántica, las diferencias fueron menores que en el pasado. Colombia vuelve así a mostrar una geografía electoral diversa, donde las preocupaciones económicas, sociales y de seguridad se expresan de manera diferenciada, además de evidenciarse que, en determinadas regiones, la influencia de los grupos armados irregulares o de las estructuras vinculadas al crimen organizado, ejercen una incidencia significativa sobre el comportamiento electoral.

Llama la atención que, apenas fueron conocidos los resultados, el presidente Petro y el candidato Cepeda formularan cuestionamientos a la limpieza del proceso electoral, aunque horas después, Cepeda rectificó las denuncias por falta de evidencias. La Registraduría Nacional defendió la transparencia del proceso y rechazó los señalamientos, que podrían mostrar la intención de Petro de empañar el proceso en la segunda vuelta, con fines insospechados. De otra parte, es claro que el presidente de la República carece de atribuciones para objetar resultados electorales, menos aún en ausencia de pruebas fehacientes. Es además contradictorio que quienes ejercen el poder sean quienes siembren dudas sobre la legitimidad del proceso. La fortaleza de una democracia descansa precisamente en el respeto a las reglas del juego y en la aceptación de la voluntad popular cuando esta se expresa libremente en las urnas.

Más allá de la coyuntura electoral inmediata, está en juego el rumbo estratégico de Colombia para las próximas décadas. Las decisiones que adopte el próximo gobierno tendrán efectos duraderos sobre la estabilidad institucional, la inversión, el crecimiento económico, la seguridad ciudadana y la confianza en las instituciones democráticas, amén de las implicaciones geopolíticas más allá de sus fronteras. Colombia es hoy la cuarta economía de América Latina y su orientación política impacta la realidad regional en asuntos sensibles como la lucha contra el narcotráfico, la seguridad fronteriza, la relación con el régimen venezolano y la influencia que pueda ejercer sobre la esperada transición democrática en Venezuela.

La experiencia de los últimos años muestra que las políticas de “paz total” no han producido los resultados esperados en materia de seguridad. Por el contrario, diversos indicadores reflejan la persistencia de la violencia, el fortalecimiento de grupos armados ilegales y la expansión de actividades vinculadas al narcotráfico, incluido el aumento de las áreas cultivadas de coca, que se estiman en unas 300.000 hectáreas, así como el crecimiento de la extorsión y la minería ilegal.

La responsabilidad histórica sobre el futuro de Colombia recae ahora para la segunda vuelta en los votantes indecisos, en quienes optaron por el voto en blanco y en los ciudadanos que respaldaron otras opciones durante la primera vuelta. La estrategia de los dos candidatos finalistas se centrará sin dudas en tratar de sumar nuevos votantes, cuya decisión deberá trascender las diferencias circunstanciales para centrarse en una valoración consciente de las consecuencias que cada proyecto político pueda tener para el país. Corresponderá además a las instituciones republicanas ejercer plenamente a futuro, sus funciones de vigilancia, equilibrio y control.

En suma, la reflexión serena y responsable, así como la comprensión de las implicaciones que encierra cada alternativa, determinarán el destino de Colombia. El próximo 21 de junio no solo se decidirá quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años, sino qué modelo o visión de país prevalecerá hacia las próximas décadas.

Para ello, será importante que, durante el breve interregno que conduce a la segunda vuelta, los colombianos tengan la oportunidad de conocer con mayor profundidad las propuestas e intenciones de los candidatos presidenciales y de sus fórmulas vicepresidenciales. En efecto, los debates públicos abiertos y directos, sin evasivas ni ambigüedades, constituyen una herramienta indispensable para que el electorado pueda discernir sobre la trascendencia de su voto, especialmente el de los jóvenes, a quienes pertenece en mayor medida el futuro de la nación.

Pedro F. Carmona Estanga

La más reciente encuesta de la firma Meganálisis “Verdad Venezuela – Mayo 2026”, realizada entre el 20 y el 27 de mayo, refleja un panorama de profundo deterioro económico, fallas graves en servicios básicos y un rechazo masivo al chavismo, con demandas crecientes de cambio político inmediato.

MFM

    Según el estudio, el ingreso familiar promedio real se sitúa en apenas 298 dólares mensuales, lo que evidencia una incapacidad crónica para cubrir gastos básicos y confirma el colapso del poder adquisitivo de los hogares venezolanos.

    El servicio eléctrico continúa en crisis terminal: el 95% de los hogares reportó fallas en el último mes, mientras que el 81,5% sufre apagones de al menos cuatro días por semana, con una duración promedio de 4,73 horas. Ante esta situación, el 87,9% de los encuestados exige la eliminación de Corpoelec.

    En el plano político, los resultados muestran un desplome histórico de la identificación con el chavismo. Solo el 4,3% de la población se declara chavista en la actualidad. Además, el 92,1% de quienes votaron por el chavismo en el pasado expresa arrepentimiento y vergüenza. Para el 87,2%, el socialismo es el principal responsable del caos y la miseria que vive el país.

    Frente a posibles escenarios internacionales, el 71,2% percibe que los intereses de Donald Trump en Venezuela se limitan al extractivismo petrolero, y solo el 5,8% cree que priorizaría el bienestar ciudadano.

    Pese al descontento generalizado, persiste una fuerte demanda democrática: el 74,6% exige la realización de elecciones presidenciales urgentes. En un hipotético enfrentamiento, María Corina Machado obtendría una ventaja aplastante de 78,1 puntos sobre Delcy Rodríguez.

    Finalmente, en materia de justicia transicional, el 87,1% de los venezolanos rechaza procesos de “perdón sin castigos” o amnesia social. La memoria de los atropellos, especialmente a los presos políticos, permanece intacta y genera indignación generalizada.

    La encuesta Meganálisis, tradicionalmente considerada una de las más consistentes del país, fue difundida este martes a través de la cuenta oficial de la encuestadora y ya está disponible en versión completa (español e inglés) en su sitio web y canal de Telegram.

    Al menos 13 personas murieron y decenas resultaron heridas durante una nueva ola de ataques rusos contra distintas regiones de Ucrania en la madrugada de este martes, según informaron autoridades ucranianas. La ofensiva incluyó el lanzamiento de 73 misiles y 656 drones contra varios puntos del país, con Kiev, Dnipró, Poltava, Kharkiv y Zaporizhia entre los principales objetivos.

    AFP

    La Fuerza Aérea de Ucrania indicó que las defensas antiaéreas destruyeron o neutralizaron 40 misiles y 602 drones. Sin embargo, las autoridades reportaron impactos de 30 misiles balísticos, tres misiles de crucero y 33 drones en al menos 38 ubicaciones. Además, restos de drones interceptados cayeron en otras 15 zonas.

    La capital ucraniana concentró parte de los ataques más severos. El jefe de la administración militar de Kiev, Timor Tkatchenko, confirmó que “se confirmó la muerte de cuatro personas en Kiev” y señaló que al menos 29 personas resultaron heridas, entre ellas dos niños. Horas antes, había advertido a la población que “el enemigo está atacando con misiles balísticos”.

    El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania elevó posteriormente el balance de la capital a 58 heridos, incluidos tres menores. Los bombardeos causaron daños en edificios residenciales y otras infraestructuras civiles en ocho distritos de la ciudad.

    Uno de los episodios más graves ocurrió en el distrito de Podil, donde un edificio residencial sufrió un colapso parcial tras un ataque ruso. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, afirmó que el inmueble fue alcanzado por un ataque de tipo “doble golpe”, una táctica que consiste en lanzar un segundo proyectil contra el mismo objetivo poco después del primero.

    Tkatchenko advirtió que los equipos de rescate buscaban posibles sobrevivientes entre los escombros. “Los informes preliminares indican que hay personas atrapadas bajo los escombros”, escribió en Telegram.

    En el distrito de Podilskyi, un edificio de nueve plantas sufrió daños en sus pisos superiores y varias personas quedaron atrapadas bajo los restos de la estructura. Las tareas de rescate continuaban durante la madrugada mientras la alerta aérea seguía vigente. En Solomianskyi, los daños alcanzaron edificios residenciales de 20 y 24 plantas.

    Las autoridades también informaron que un presunto impacto de misil provocó un incendio en un edificio residencial de 24 pisos en el distrito de Shevchenkivskyi. Otro fuego afectó a un inmueble de nueve plantas en Podil tras la caída de restos de proyectiles sobre el techo.

    Además de los edificios residenciales, los ataques alcanzaron una clínica médica y provocaron la caída de escombros dentro del predio de un jardín de infantes. También se registraron cortes de energía en tres distritos de la capital.

    En la región central de Dnipropetrovsk, las autoridades reportaron al menos seis muertos y 36 heridos después de los ataques contra la ciudad de Dnipró. Según el Servicio Estatal de Emergencias, un segundo bombardeo impactó cuando los rescatistas llegaban al lugar de una explosión previa, lo que provocó la muerte de un integrante de los equipos de emergencia.

    El jefe de la administración militar regional, Oleksandr Ganja, señaló que “el balance del ataque ruso contra Dnipró sigue aumentando” mientras continuaban las tareas de evaluación de daños.

    En Kharkiv, otra de las principales ciudades del este ucraniano, al menos 14 personas resultaron heridas. Las autoridades reportaron daños en viviendas, garajes y vehículos. Un edificio residencial de dos plantas y parte de un bloque de apartamentos de cuatro pisos sufrieron destrucción, mientras varias personas quedaron atrapadas bajo los escombros.

    El alcalde de la ciudad, Igor Terekhov, informó que Kharkiv fue “atacada por 15 drones y dos misiles”, según un mensaje difundido a través de Telegram.

    Las explosiones se extendieron durante gran parte de la noche. Días antes, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, había advertido sobre la posibilidad de una nueva ofensiva rusa de gran escala. En un mensaje dirigido a la población el lunes por la noche, sostuvo que “las advertencias de inteligencia sobre ataques rusos siguen vigentes. Es posible un ataque masivo; lo han preparado”.

    La nueva ofensiva se produjo en medio de una escalada de operaciones entre ambos países. Según Zelensky, las fuerzas ucranianas atacaron 15 refinerías rusas entre enero y mayo, acciones que, de acuerdo con el mandatario, afectaron el 40% de la principal capacidad de refinación de petróleo de Rusia.

    Por su parte, autoridades rusas informaron un incendio en la refinería de Ilski, ubicada en la región de Krasnodar, en el sur del país. El cuartel general operativo regional indicó que el fuego comenzó después de un ataque con aeronaves no tripuladas.

    La organización Transparencia Venezuela reportó que los bienes identificados en investigaciones internacionales vinculadas a redes de corrupción con origen en Venezuela superan los 3.900 millones de dólares, según un informe divulgado esta semana.

    La Patilla

    De acuerdo con el reporte, entre 2009 y abril de 2026 se rastrearon al menos 719 bienes relacionados con 48 casos de presunta corrupción investigados en 21 países.

    La ONG señaló que 287 de esos activos ya fueron decomisados por autoridades internacionales, mientras que otros 432 permanecen congelados o en procesos judiciales de confiscación.

    Según Transparencia Venezuela, el impacto económico total de los bienes bajo control judicial o administrativo alcanza los 3.994 millones de dólares, de los cuales más de 1.314 millones corresponden a activos decomisados y 2.679 millones a bienes asegurados o congelados.

    El informe precisa que Estados Unidos concentra la mayor cantidad de decomisos debido a investigaciones relacionadas con tramas de corrupción dentro de PDVSA. También aparecen bienes localizados en España, Suiza, Italia, Colombia, Argentina, Panamá, Reino Unido, Francia y otros países.

    Entre las personas mencionadas con mayor cantidad de activos confiscados figura el extesorero nacional Alejandro Andrade Cedeño, con 87 bienes decomisados por autoridades estadounidenses. Asimismo, el documento destaca el caso de María Lila Bravo de Rincón, vinculada a propiedades aseguradas en España.

    La organización propuso la creación de un fondo independiente destinado a custodiar y administrar activos recuperados de la corrupción, con el objetivo de dirigir esos recursos a escuelas, hospitales, servicios públicos y programas sociales en Venezuela.

    Ramón Gordils, exviceministro de Cooperación Económica de Nicolás Maduro y posterior embajador de Venezuela en Noruega, fue el nexo entre Plus Ultra y José Luis Rodríguez Zapatero para que el expresidente mediara en el rescate de 53 millones de euros concedido por el Gobierno de Pedro Sánchez a la aerolínea en marzo de 2021, según informa The Objective.

    La Gaceta de la Iberosfera

    Así lo recoge la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional en la investigación que afecta al entorno del exdirigente socialista. Gordils ya había sido señalado anteriormente por Hugo El Pollo Carvajal ante la Audiencia Nacional por su presunta participación en la financiación venezolana de Podemos.

    Antes de ser extraditado a Estados Unidos, el antiguo jefe de la inteligencia chavista entregó al juez Manuel García-Castellón documentación sobre el supuesto envío de dinero a través de valija diplomática. Aunque aquellos pagos nunca llegaron a acreditarse judicialmente, la Fiscalía consideró creíble la versión del exmilitar venezolano.

    Las pruebas que cercan ahora a Zapatero parten de Estados Unidos. El auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama revela que la agencia Homeland Security Investigations trasladó a la Justicia española información extraída del teléfono móvil de Rodolfo Reyes, accionista venezolano de Plus Ultra.

    En los mensajes intervenidos, Reyes sugería al presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, utilizar dos vías extraoficiales para conseguir la ayuda pública: una a través de José Luis Ábalos, entonces ministro de Transportes, y otra mediante Zapatero.

    Los directivos de Plus Ultra activaron entonces la vía chavista para llegar al expresidente. Según el auto, Reyes contactó con Ramón Gordils para sondear un posible acceso a Zapatero. «Tú crees que podemos pedir ayuda a Zapatero… tema lobby político Plus Ultra Líneas Aéreas. Ayudas públicas y/o financiamiento», le escribió el accionista en marzo de 2020. Gordils respondió abriendo la puerta al contacto: «Vayan recorriendo la ruta formal. Y yo busco cómo llegarle a ZP».

    Reyes trasladó después la conversación a Martínez Sola, que respondió con una frase que refleja el tono de las gestiones: «Como dice un amigo, vamos a follar aunque tenga que pagar un poquitín».

    Los contactos con el hombre de confianza de Maduro se intensificaron en los meses siguientes. En abril de 2020, Reyes informó al presidente de Plus Ultra de que había conseguido acceder a Zapatero y le pidió que llamara a Manuel Aarón Fajardo, considerado el hombre fuerte del expresidente en Venezuela e hijo de un senador actual del PSOE. «Acaba de hacerse el puente con ZP (…) Escríbele de parte de Ramón Gordils», escribió Reyes.

    Martínez Sola, detenido el pasado diciembre junto al CEO de la aerolínea, Roberto Roselli, contactó entonces con Fajardo. Más tarde, el propio Reyes comunicó a Gordils que el presidente de Plus Ultra había hablado durante 11 minutos con Zapatero: «Le explicó todo (…) Luego, cuando tú puedas, le preguntas». El exviceministro chavista respondió: «Ya nos enteraremos».

    En los meses posteriores se sucedieron las comunicaciones entre los directivos de Plus Ultra, Fajardo y Julio Martínez Martínez, a quien los investigadores consideran el testaferro del expresidente del Gobierno. El 18 de mayo de 2020, el CEO de la compañía dijo a Reyes que no hablaba directamente con Zapatero, sino con su «lacayo».

    Los investigadores identifican a esa persona con el propietario de Análisis Relevante, la consultora que pagó casi medio millón de euros al antiguo líder socialista por informes «escritos y orales». Fue también quien suscribió un acuerdo con la aerolínea por el 1% del rescate.

    El nombre de Zapatero ya había aparecido en las declaraciones de El Pollo Carvajal en la Audiencia Nacional. El antiguo jefe de la inteligencia venezolana, detenido en Madrid en septiembre de 2021 y extraditado a Estados Unidos dos años después, declaró que Podemos recibió pagos de la petrolera estatal PDVSA a cambio de informes de asesoría sin contenido real.

    Carvajal señaló pagos de 200.000 euros al fundador de Podemos Juan Carlos Monedero y, semanas después, entregó un escrito en el que describía el supuesto mecanismo de financiación de la formación morada.

    Según ese documento, existían tres vías principales. La más relevante habría sido la valija diplomática, el sistema de correspondencia oficial entre el Gobierno venezolano y sus agentes diplomáticos. En esa operativa aparecía implicado Ramón Gordils, que además de viceministro de Cooperación Económica ejercía como presidente del Banco de Comercio Exterior de Venezuela.

    La Fiscalía Anticorrupción, encabezada por Alejandro Luzón, junto a los fiscales Ana Cuenca y Juan Pavía, concluyó que las pruebas aportadas por Carvajal contra Podemos eran «verosímiles». El exjefe de la inteligencia venezolana afirmó que el Gobierno de Hugo Chávez pagó 5,7 millones de euros en 2008 a la Fundación CEPS, considerada precursora política de Podemos, con el objetivo de «propiciar un cambio político más afín al Gobierno bolivariano».

    El nombre de Gordils vuelve ahora a aparecer en otra pieza del mismo ecosistema chavista: la conexión entre Plus Ultra y Zapatero para lograr un rescate público millonario concedido por el Gobierno de Sánchez.

    El abogado y activista político venezolano Edgard Simón Rodríguez, coordinador de la organización 20 Venezuela en Estados Unidos, calificó de “histórico” el Manifiesto de Panamá y destacó que marca la hoja de ruta para la transición democrática en el país.

    MFM

    En un video difundido en Instagram, Rodríguez afirmó que en el documento “quedó claro que la ruta es la señalada por el Secretario de Estado Marco Rubio, bajo el liderazgo indiscutido de la Nobel de la Paz María Corina Machado”, en articulación con las fuerzas políticas y la sociedad civil.

    “Vamos camino a elecciones libres para la transición a la libertad plena y la reinstitucionalización de los poderes públicos. Porque el mandato del 22 de octubre de 2023 y del 28 de julio de 2024 sigue vigente”, enfatizó.

    El activista presentó el manifiesto como un paso clave para avanzar hacia la democracia plena en Venezuela.

    Las exportaciones de petróleo de Venezuela aumentaron ligeramente hasta 1,25 millones de barriles diarios en mayo, su tercer mes consecutivo de aumento, impulsado por más cargas hacia Estados Unidos, India y Europa, según datos de transporte marítimo el lunes.

    Por: Marianna Párraga y Mircely Guanipa – Reuters

    La producción y exportación venezolana de crudo se han recuperado este año, ya que Washington ha relajado las sanciones y las empresas extranjeras han ampliado proyectos de petróleo y gas en la nación de la OPEP.

    El Ministerio del Poder Popular de Hidrocarburos ha pronosticado una producción de crudo de 1,37 millones de barriles diarios para finales de año, lo que implicaría un aumento del 22% respecto a los 1,12 millones de barriles diarios producidos a finales de 2025 y una cifra no vista desde que se impusieron las sanciones energéticas estadounidenses en 2019.

    El crecimiento también ha permitido a Venezuela reanudar las exportaciones a países a los que no había podido vender su petróleo en años.

    El volumen de crudo y productos refinados enviados desde el país sudamericano en mayo fue un 0,7% superior al de abril y se situó un 61% por encima de las exportaciones del mismo mes del año pasado, según los datos, basados en movimientos de petroleros y registros de la empresa estatal PDVSA.

    Se exportaron un total de 67 cargamentos.

    Estados Unidos fue nuevamente el primer destino del petróleo venezolano con unos 558.000 barriles diarios, seguido por India con 427.000 barriles diarios y Europa con 169.000 barriles diarios, según los datos y documentos.

    Lea más en Reuters

    Las recientes declaraciones del economista y exdiputado opositor José Guerra (Primero Justicia) han generado fuerte controversia en Venezuela. Al regresar del exilio, Guerra afirmó en una entrevista que no desea ver a Diosdado Cabello en prisión ni a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional (CPI), sino “en la calle haciendo política en minoría, con las libertades que ellos nos quitaron”. Propuso además una ley de amnistía general que incluya al PSUV.

    MFM

    Estas palabras, emitidas en el programa de Vladimir Villegas, reviven un posicionamiento similar expresado por Guerra en 2020 y han sido interpretadas por sectores opositores como una apuesta por la reconciliación negociada, mientras otros las critican como una defensa de la impunidad, típicas de un agente del alacranato.

    ¿Quién es Diosdado Cabello y de qué se le acusa?

    Diosdado Cabello Rondón, actual ministro del Interior, Justicia y Paz, es una de las figuras más poderosas del chavismo. Militar de origen, ha ocupado cargos clave como presidente de la Asamblea Nacional (2005-2011 y en periodos posteriores), gobernador de Miranda y dirigente del PSUV. Es considerado por analistas como uno de los hombres fuertes del régimen, con influencia significativa en el aparato militar, de seguridad y comunicacional.

    Principales acusaciones internacionales:

    • Narcotráfico y “Cartel de los Soles”: En 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente a Cabello, junto a Maduro y otros altos funcionarios, de liderar una organización narcoterrorista vinculada a las FARC. Se le señala como figura central del Cartel de los Soles, una red de tráfico de drogas incrustada en las Fuerzas Armadas venezolanas.
    • Corrupción y lavado de dinero: El Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC) lo sancionó en 2018 por corrupción, narcotráfico y malversación de fondos públicos. Se le acusa de utilizar su influencia para enriquecimiento personal, extorsión y lavado de activos a través de testaferros. Su familia y allegados también han sido sancionados.
    • Represión y violaciones de derechos humanos: Como ministro del Interior y figura clave en la cadena de mando, se le vincula con la represión de protestas, detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones extrajudiciales documentadas por organismos como Human Rights Watch, la Misión de Determinación de Hechos de la ONU y la CPI. Informes señalan que bajo su influencia o supervisión se han cometido abusos sistemáticos contra opositores, manifestantes y presos políticos.

    Impacto de su cadena de mando en los venezolanos

    La “cadena de mando” bajo Cabello —que abarca fuerzas de seguridad (SEBIN, FAES, PNB), instituciones judiciales y el control político-militar— ha sido señalada por múltiples informes internacionales como responsable de un patrón de violaciones graves:

    • Represión violenta: Miles de detenciones arbitrarias, torturas y muertes en manifestaciones (especialmente 2014, 2017 y 2019). La Misión de la ONU ha documentado falta de investigaciones independientes y responsabilidad en altos niveles.
    • Control y censura: Supervisión de medios y represión a la disidencia, incluyendo allanamientos a medios críticos.
    • Crisis humanitaria agravada: Su rol en el aparato de seguridad ha coincidido con el deterioro institucional, contribuyendo a la emigración masiva de más de 7 millones de venezolanos, escasez de servicios básicos y colapso económico, en un contexto donde la corrupción y el control autoritario han impedido una transición democrática.
    • Impunidad: Organismos internacionales destacan que las violaciones sistemáticas de DDHH bajo esta estructura han quedado en gran medida sin castigo, con injerencia política en el Poder Judicial.

    Cabello ha rechazado sistemáticamente estas acusaciones, calificándolas de ataques imperialistas y negando cualquier vínculo con el narcotráfico o violaciones de derechos.

    Las declaraciones de José Guerra ponen sobre la mesa el dilema entre justicia transicional y reconciliación política. Mientras algunos ven en la amnistía una vía para la estabilidad, otros exigen justicia y pagar por los daños causados a millones de venezolanos durante más de dos décadas de crisis.

    El senador y candidato presidencial de Colombia Iván Cepeda ha expresado en varias ocasiones admiración por el difunto excomandante del régimen de Venezuela Hugo Chávez.

    NTN24

    Tras el fallecimiento de Chávez en 2013, Cepeda lo exaltó como «el arquitecto de un nuevo orden en nuestro continente».

    A su vez, el dirigente político de izquierda destacó el papel de Chávez en la «integración profunda de los pueblos de América Latina».

    Cabe señalar que Hugo Chávez sentó las bases institucionales, políticas y legales que permitieron la transición de Venezuela hacia un régimen autoritario.

    Si bien Chávez ganó popularidad inicial a través de elecciones en 1999, durante su mandato socavó la democracia.

    Por ello, las declaraciones históricas del congresista del Pacto Histórico, Cepeda, han sido objeto de debate y críticas en el escenario político colombiano.

    A pocos días de las elecciones presidenciales en Colombia, según diferentes encuestas, Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia figuran como lo aspirtantes más fuertes a ocupar la Casa de Nariño.

    Los comicios presidenciales de Colombia de 2026 se realizarán el próximo domingo 31 de mayo. En esta contienda se elegirá al presidente y vicepresidente de la República para el período 2026-2030.

    Vale mencionar que, el periodo presidencial en Colombia es de cuatro años, sin posibilidad de reelección inmediata.

    En caso de una posible segunda vuelta se disputaría el 21 de junio. El Artículo 190 de la Constitución Política de Colombia establece que para elegir presidente se requiere la mitad más uno de los votos.

    En ese sentido, si ningún candidato obtiene esta mayoría absoluta, se debe realizar una segunda vuelta.

    Ya en segunda vuelta se medirán los dos candidatos que obtuvieron las votaciones más altas en primera vuelta.

    Se conoció esta semana un informe de 104 páginas que revela que al menos 13 de los 59 relatores especiales de derechos humanos reciben dinero de los mismos regímenes que deberían vigilar, y que no existe ningún mecanismo para removerlos. Esta denuncia se suma a la pila de vergüenzas, inconsistencias, trampas, deshonestidades y miserias que son moneda cotidiana en la organización supranacional más importante del mundo.

    Por: Karina Mariani – La Gaceta de la Iberosfera

    ¿Qué sucede cuando el organismo encargado de vigilar a los peores gobiernos del mundo es financiado por ellos?

    En mayo de 2026, UN Watch, publicó una investigación que da una respuesta documentada, caso por caso, con nombres, montos y fechas. La conclusión no admite matices: una porción significativa de los expertos de derechos humanos que el mundo trata como árbitros neutrales son, en los hechos, portavoces remunerados de los regímenes que supuestamente fiscalizan.

    El informe, titulado «From Watchdogs to Ideologues» analiza la trayectoria de los “relatores especiales del Consejo de Derechos Humanos» y traza un patrón que no puede explicarse por coincidencia ni por mala suerte en los nombramientos. China transfirió dinero directamente a las oficinas de relatores que luego guardaron silencio sobre los «campos de internamiento» uigur. Rusia financió al experto que durante meses defendió al Kremlin contra sanciones internacionales, incluso después de la invasión a Ucrania. Arabia Saudita entregó fondos a la relatora sobre violencia de género que a continuación negó públicamente los crímenes sexuales cometidos por Hamás el 7 de octubre de 2023. Ninguno de estos expertos fue sancionado. Ninguno fue removido. Todos conservan sus acreditaciones de la ONU.

    Los números de fondo ilustran la distorsión. Entre el 7 de octubre de 2023 y marzo de 2026, los relatores emitieron 148 declaraciones dirigidas contra Israel. En el mismo período produjeron 64 sobre la guerra de Rusia en Ucrania, 62 sobre Myanmar (donde una junta militar ejecuta aldeas enteras) y apenas 24 sobre Sudán, cuya guerra civil ha generado uno de los peores colapsos humanitarios del siglo. La magnitud de la desproporción no puede explicarse por la gravedad comparada de los conflictos sino como resultado de un activismo militante instalado en el corazón mismo de la institución que se supone es la custodia de los derechos humanos universales.

    Para medir esta decadencia y malicia, hay que recordar el punto de partida. El sistema de relatores especiales nació en 1967, cuando la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (predecesora del actual Consejo) necesitaba una forma de investigar el apartheid en Sudáfrica sin depender de los gobiernos implicados. La solución fue elegante: expertos independientes, sin sueldo de la ONU, que reportaran con libertad lo que encontraran sobre el terreno. Su desvinculación económica garantizaría su desvinculación política. En 1975, el mismo mecanismo se aplicó a Chile. En la década de 1980 se crearon los primeros relatores temáticos, sobre ejecuciones extrajudiciales y tortura, expandiendo el alcance del sistema más allá de países particulares hacia problemas globales.

    Durante décadas, el sistema funcionó con suficiente credibilidad como para que sus informes fueran incorporados como fuentes de autoridad por tribunales internacionales. El Centro Europeo para el Derecho y la Justicia identificó 140 sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que citan trabajos de los Procedimientos Especiales, además de referencias frecuentes en los fallos de la Corte Interamericana. Esa reputación acumulada es el activo que está siendo explotado.

    La fractura se volvió estructural en 2006, cuando la Comisión de Derechos Humanos fue reemplazada por el Consejo de Derechos Humanos, integrado por 47 naciones, la mayoría de las cuales no son democracias. A finales de ese año, el secretario general Kofi Annan describió el sistema de relatores como «la joya de la corona del sistema de derechos humanos de la ONU.» Lo que no dijo fue que el nuevo Consejo carecía de incentivos para nombrar expertos que incomodaran a sus miembros, y que el mecanismo de selección era lo suficientemente opaco como para que esa captura ocurriera en silencio.

    En 2014 se filtró un cable diplomático que expuso el desastre. El embajador de Marruecos, en el comité de selección, había enviado a su cancillería las preguntas de la entrevista antes de evaluar a una candidata marroquí. Esa candidata obtuvo la máxima calificación y fue nombrada para el cargo. Esto fue denunciado y se presentaron quejas, pero la ONU no tomó ninguna medida.

    Para 2011, los auditores internos de la propia organización habían advertido formalmente que el esquema de financiamiento externo “earmarked funding” generaba «influencia indebida» sobre la agenda de los expertos. Recomendaron reducirlo. La advertencia fue archivada. Quince años después, el informe de UN Watch documenta sus consecuencias.

    La corrupción del sistema no requirió conspiraciones elaboradas. Bastó con tres grietas estructurales que cuesta mucho pensar que no fueron creadas adrede.

    La primera es lo que en la jerga de organismos internacionales se llama earmarked funding (contribuciones que un gobierno donante destina específicamente a la oficina de un relator particular, no al presupuesto general de la ONU). La diferencia con una contribución ordinaria es decisiva: cuando un país dona al fondo común, el dinero se diluye entre decenas de mandatos y la Oficina del Alto Comisionado decide cómo distribuirlo. Cuando dona con destino fijo, está pagando directamente el funcionamiento de una oficina concreta durante meses o años. El relator recibe personal, viajes, investigación y plataforma financiados por el mismo gobierno que debería estar vigilando.

    En algunos casos el mecanismo opera de forma difusa: el régimen financia el mandato en general y la orientación de los informes se alinea con esa fuente de un modo que resulta difícil probar pero imposible ignorar. En otros, la dirección es quirúrgica: Open Society Foundations reconoció públicamente que una donación de 2017 estaba diseñada para influir en la elección del tema del informe anual de una relatora específica. Esto significa que un gobierno puede transferir dinero directamente a la oficina del relator cuyo mandato se superpone con sus intereses. No hay auditoría sistemática que lo detecte. Las declaraciones financieras son voluntarias e inconsistentes. El mecanismo no requiere ni siquiera el acuerdo explícito del relator sobre su agenda: basta con que el financiamiento fluya hacia quienes ya piensan lo que el donante quiere que se piense.

    La segunda grieta es la selección politizada. Los candidatos son evaluados por un Grupo Consultivo de cinco embajadores, uno por región, que elabora un ranking y eleva recomendaciones al presidente del Consejo. En teoría, los criterios son independencia, imparcialidad e integridad. En la práctica, los gobiernos autoritarios que dominan el Consejo colocan en ese comité a representantes que filtran candidatos según afinidad ideológica. El caso de la embajada marroquí es un ejemplo de la forma habitual de funcionamiento del sistema.

    La tercera es la impunidad permanente. Una vez en funciones, un relator es virtualmente inamovible. No existe ningún procedimiento formal de destitución en el Consejo de Derechos Humanos. Las quejas éticas se derivan a un comité integrado por los propios relatores. Un experto puede publicar en redes sociales insultos racistas, puede defender públicamente a organizaciones terroristas, puede recibir dinero de un régimen mientras emite informes favorables a ese régimen, y nada de eso activa consecuencia institucional alguna.

    El informe muestra casos concretos, declaraciones rastreables y transferencias verificables. Los perfiles más representativos que el patrón documenta deberían haber generado al menos renuncias, pero nadie espera de ONU respuestas morales ni éticas.

    Alena Douhan: relatora sobre sanciones occidentales

    Su accionar refleja un objetivo que salta a la vista: argumentar que las sanciones que Occidente impone a dictaduras son la causa de sus crisis humanitarias, no la corrupción ni la represión de esos mismos regímenes. China le transfirió casi un millón de dólares a lo largo de cinco años. Rusia le entregó 265.000 dólares entre 2020 y 2021; los meses siguientes, Douhan publicó informes defendiendo al Kremlin de las sanciones norteamericanas y siguió haciéndolo después de la invasión a Ucrania. Qatar aportó 50.000 dólares, y Douhan promovió luego que los países del Golfo levantaran sus sanciones a Doha, sin hacer ninguna mención al historial documentado de Qatar como financiador de redes terroristas. El total recibido de esas tres fuentes supera el millón trescientos mil dólares.

    Irene Khan: relatora sobre libertad de expresión

    Para empezar a entender este zafarrancho, basta saber que fue designada con el respaldo del representante chino en el comité de selección. Antes del nombramiento, había visitado China en varias ocasiones y elogiado públicamente la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Una vez en funciones, su agenda mostró una coherencia notable con ese historial: guardó silencio sobre el encarcelamiento masivo de periodistas en Venezuela, sobre los cortes sistemáticos de internet en Irán y Turquía, y sobre la censura en Arabia Saudita. En cambio, dedicó una visita completa a Alemania para denunciar la supuesta represión de manifestantes propalestinos, y presentó ante la Asamblea General un informe que acusa a los gobiernos occidentales de suprimir voces críticas en sus universidades. Su oficina recibió 775.000 dólares de la Fundación Wellspring, una organización estadounidense de izquierda que opera con fondos opacos. Ha defendido a periodistas de Al Jazeera señalados por vínculos con Hamás, y describe los señalamientos de antisemitismo en los campus como mecanismos para silenciar disidencia política.

    Tlaleng Mofokeng: relatora sobre el derecho a la salud

    Declaró públicamente que Hamás no es una organización terrorista y que la lucha armada del grupo tiene legitimidad. Fue encontrada culpable de conducta indebida por la autoridad regulatoria médica de Sudáfrica, en parte por haber atacado en redes sociales al director de UN Watch, Hillel Neuer, con lenguaje que el propio organismo regulador consideró inaceptable. El informe documenta además que ha promovido la prostitución como opción para adolescentes en debates sobre salud sexual, y ha afirmado falsamente que Estados Unidos ocupa militarmente Haití. Nada de esto generó ninguna revisión de su mandato.

    Ben Saul: relator sobre lucha contra el terrorismo

    Recibió 150.000 dólares de China en 2024. En ese mismo período no emitió ninguna declaración sobre la persecución china de la minoría uigur, un caso de represión que Pekín justifica oficialmente como política antiterrorista (que es exactamente el área de mandato de Saul). Ha descrito a Estados Unidos como una distopía y ha pedido el arresto de sus funcionarios de seguridad por asesinato en masa. Rechaza la definición de antisemitismo más utilizada internacionalmente, la de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, calificándola de instrumento político. Cuando Irán lanzó ataques directos contra Israel en 2024, salió en defensa de Teherán y criticó a los países que intentaron interceptar los proyectiles.

    George Katrougalos: experto sobre orden internacional democrático

    Exministro de Relaciones Exteriores de Grecia por el partido de izquierda radical SYRIZA, cuestiona abiertamente si el modelo democrático tiene alguna superioridad legítima sobre otros sistemas de gobierno. En 2025, año en que su oficina recibió 100.000 dólares de China, promovió públicamente el libro del presidente Xi Jinping y elogió su visión política. Viajó a Teherán para expresar condolencias al gobierno iraní por los que calificó como crímenes norteamericanos e israelíes. Ha propuesto crear un asiento permanente en el Consejo de Seguridad para el «mundo musulmán», lo que en la práctica otorgaría poder de veto a regímenes como el iraní o el qatarí.

    Michael Fakhri: relator sobre el derecho a la alimentación

    Venezuela prohíbe sistemáticamente el acceso de monitores independientes de la ONU a su territorio. Curiosamente, Fakhri fue la excepción. En realidad, es aún peor: el régimen de Maduro lo invitó especialmente. Fakhri aceptó y aprovechó la visita para presentar al gobierno venezolano como víctima de la presión externa, sin ninguna referencia a las décadas de corrupción institucional que explican la crisis del país. Ha dirigido una campaña que acusa a Israel de provocar hambre deliberada como arma de guerra, mientras sus informes no contienen ninguna mención a la tragedia de los rehenes israelíes mientras estuvieron en manos de Hamás, a varios de los cuales se les negó agua y alimentos durante meses. También acusó a Canadá de cometer genocidio.

    Reem Alsalem: relatora sobre violencia contra la mujer

    En los meses que siguieron al 7 de octubre de 2023, con documentación de organismos internacionales, testimonios judiciales y evidencia forense confirmando crímenes sexuales cometidos por Hamás durante los ataques, Alsalem negó repetidamente que existiera prueba independiente de esas violaciones. Al mismo tiempo, amplificó denuncias sin verificar contra soldados israelíes basadas en fuentes con vínculos a organizaciones terroristas. El dato más revelador de su perfil financiero: recibió 70.000 dólares de Arabia Saudita y otros 100.000 del Consejo de Cooperación del Golfo, un bloque de monarquías que somete a las mujeres a sistemas de tutela masculina legalmente consagrados. Esos regímenes financiaron a la persona encargada de defender los derechos de las mujeres ante la ONU.

    Balakrishnan Rajagopal: relator sobre el derecho a la vivienda

    Argumenta que el derecho internacional es fundamentalmente una construcción al servicio de los intereses de Washington y pone en duda que Estados Unidos sea moralmente diferente de China como actor global. Sus informes sobre Gaza acusan a Israel de lo que denomina «domicidio». Paralelamente, no ha producido ningún informe relevante sobre el desplazamiento forzado de la minoría uigur en China , el caso contemporáneo más grande y documentado de violación masiva del derecho a la vivienda, ni sobre la respuesta del Estado turco tras los terremotos que dejaron decenas de miles de muertos.

    El informe reconstruye con detalle los montos transferidos desde regímenes autoritarios hacia mandatos específicos. China es el mayor financiador documentado, y el total de fondos provenientes exclusivamente de gobiernos no democráticos supera el millón ochocientos mil dólares en los últimos cinco años, solo para estos trece casos. A esos montos hay que agregar los flujos provenientes de fundaciones privadas con agendas políticas declaradas. La Fundación Ford entregó más de seis millones de dólares a distintos mandatos entre 2015 y 2023. Open Society Foundations aportó alrededor de tres millones. El volumen total de financiamiento externo con intereses propios supera holgadamente los diez millones de dólares en la última década.

    China, Rusia, Qatar, Arabia Saudí e Irán llevan décadas trabajando en bloque dentro del sistema de la ONU para redirigir el escrutinio internacional hacia las democracias occidentales, alejándolo de sus propios abusos. Los relatores que financian son el instrumento de esa estrategia. El membrete de las Naciones Unidas convierte esa propaganda en documentos citables ante tribunales internacionales.

    Esa consecuencia no es menor. La Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional tratan los informes de los relatores como fuentes de autoridad. Los gobiernos occidentales los incorporan a sus debates de política exterior. Las universidades los estudian como bibliografía. Cuando un relator financiado por Qatar produce un informe que presenta a Israel de determinada manera, ese documento viaja hacia los argumentos de la fiscalía de la CPI, hacia los razonamientos de los jueces de La Haya, hacia los debates en los parlamentos de democracias que creen estar citando una fuente neutral.

    UN Watch llega a la conclusión de que la reforma interna no es viable mientras el Consejo de Derechos Humanos esté controlado por países que no tienen incentivo para producirla. Lo cierto es que los miembros democráticos deberían imponer mecanismos de verificación serios e impedir que cualquier activista obtenga validez automática usando el membrete de la ONU para operar contra occidente.

    Los Estados miembros también deberían prohibir el earmarked funding. Las declaraciones financieras de las oficinas de los relatores deberían ser obligatorias, estandarizadas y auditadas. Los estándares de evidencia deben ser restablecidos: no es aceptable que un relator cite como fuente a una ONG sin verificar sus vínculos ni su metodología. Y debe crearse un mecanismo real de remoción, compuesto por democracias con independencia judicial demostrada, con capacidad de actuar cuando un titular de mandato viole los principios que supuestamente encarna.

    Pero es casi imposible que esto vaya a ocurrir. El activo que los regímenes autoritarios están explotando es la reputación y el «sello» y el asalto de las dictaduras sobre la gobernanza de ONU no es reversible. No al menos en el corto plazo.

    Lo que el informe describe no es una colección de escándalos individuales ni unas pocas manzanas podridas en una institución por lo demás sana. Es la historia de una toma hostil que produjo este resultado. El sistema está actualmente diseñado de tal manera para que las personas menos probas y más corruptas operen sin consecuencias. Mientras esto no cambie, el membrete azul seguirá siendo el mejor negocio de la diplomacia totalitaria.

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