Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Un heroico comerciante abordó y desarmó a uno de los terroristas que abrieron fuego el domingo durante una celebración de Hanukkah en Bondi Beach, Australia.

The New York Post

Un video capturó el momento en que el buen samaritano Ahmed al-Ahmed, de 43 años, vestido con una camisa blanca, se acercó sigilosamente por detrás al hombre armado con una escopeta y le arrebató el arma.

Ahmed, dueño de un puesto de frutas local, apunta entonces con el arma al terrorista, quien cae al suelo antes de huir.

Durante sus heroicas acciones, el segundo terrorista le disparó dos veces en el brazo y fue trasladado a un hospital para ser operado, según un familiar.

«Está en el hospital y no sabemos exactamente qué está pasando. Esperamos que se recupere. Es un héroe, sin reservas», declaró su primo, identificado solo como Mustafa, al medio australiano 7News.

Su familia anunció más tarde que se estaba recuperando de la cirugía.

Otro video lo muestra ensangrentado pero consciente, siendo tratado en el lugar por sus heridas.

Las acciones de Ahmed son aún más extraordinarias dado el hecho de que supuestamente no tenía experiencia con armas antes del tiroteo del domingo, según su familia. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, elogió las acciones de Ahmed en su reunión de gabinete del domingo.

“Vimos las acciones de un hombre valiente… un musulmán valiente, y lo saludo por impedir que uno de los terroristas matara a judíos inocentes”, dijo, según  informó el Times of Israel.

Sus palabras fueron repetidas por políticos en Australia, donde el Primer Ministro llamó “héroes” a quienes ayudaron, sin hacer referencia directa a Al-Ahmed.

El primer ministro izquierdista Anthony Albanese rindió homenaje a los australianos comunes que, sin dudarlo, se pusieron en peligro para mantener a sus compatriotas a salvo y agregó que «estos australianos son héroes y su valentía ha salvado vidas».

Dos personas fueron encontradas muertas a puñaladas este domingo en una residencia del oeste de Los Ángeles que pertenece al director de cine Rob Reiner y a su esposa, Michele, confirmó TMZ.

Infobae

Según los reportes iniciales, las autoridades llegaron al domicilio alrededor de las 15:30 hora del Pacífico tras recibir un llamado de auxilio por motivos médicos, y descubrieron los cuerpos de un hombre de aproximadamente 78 años y una mujer de unos 68 años.

La vivienda, ubicada en un exclusivo barrio de West L.A., pertenece efectivamente a Reiner, conocido por dirigir la película This Is Spinal Tap y por su amplia trayectoria en Hollywood como actor y productor.

Diez minutos después de la llegada del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD), oficiales del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) arribaron al lugar y comenzaron una investigación formal sobre las circunstancias de las muertes.

Rob Reiner es un cineasta de renombre, proveniente de una histórica familia de Hollywood, pues era hijo del comediante y director Carl Reiner, ha construido una carrera que combina la actuación, la dirección y la producción, dejando una marca indeleble en la industria del entretenimiento.

Entre sus películas más destacadas se incluyen clásicos como This Is Spinal Tap, La princesa prometida, Cuenta conmigo, Misery, Cuando Harry conoció a Sally… y El presidente estadounidense, filmes que han consolidado su reputación como un creador versátil y comprometido con historias memorables.

Antes de trasladarse detrás de la cámara, Reiner alcanzó gran popularidad como actor al interpretar a Michael “Meathead” Stivic en All in the Family. Durante nueve temporadas, dio vida al yerno hippie de Archie Bunker, el intolerante y fanfarrón obrero interpretado por Carroll O’Connor, un papel que lo convirtió en un rostro familiar en millones de hogares estadounidenses.

Además de su faceta actoral, Reiner es cofundador de Castle Rock, la productora responsable de éxitos como In the Line of Fire, City Slickers, el aclamado drama The Shawshank Redemption y la emblemática serie Seinfeld.

Su influencia en Hollywood no se limita a la pantalla; también fue una voz destacada en la política, participando activamente en iniciativas electorales en California y siendo un importante recaudador de fondos para el Partido Demócrata. Reiner se mostró como un crítico consistente del expresidente Donald Trump y utiliza su plataforma para promover causas progresistas en la industria y en la sociedad.

Reiner se casó con Michele Singer en 1989 y juntos tienen tres hijos: Jake, Nick y Romy. Además, es padre adoptivo de la actriz Tracy Reiner, hija de su primera esposa, la fallecida actriz y directora Penny Marshall.

Singer, además de su rol como esposa, trabajó como fotógrafa y fue responsable de la icónica portada de El Arte de la Negociación, protagonizada por Donald Trump.

La líder opositora de Venezuela y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, instó a la comunidad internacional a reforzar la presión contra el dictador Nicolás Maduro, al considerar que solo mediante una acción coordinada y sostenida será posible abrir el camino a una transición política en Venezuela.

Europa Press

Para mantener la libertad y alcanzarla, se necesita fuerza; lo contrario sería la paz de los muertos”, declaró Machado en entrevista con la cadena CBS.

Las declaraciones se produjeron en medio de las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de extender a tierra las operaciones contra el narcotráfico vinculadas al Cartel de los Soles, organización terrorista liderada por altos funcionarios del chavismo.

Machado se distanció de ese debate y fue tajante al afirmar que la oposición no participa ni participará en decisiones de seguridad nacional de otros países.

Ni estamos involucrados, ni nos involucraremos, en las políticas de seguridad nacional de otra nación”, sostuvo.

Machado, quien esta semana recibió en Oslo el Premio Nobel de la Paz tras salir secretamente de Venezuela tras un año en la clandestinidad, descartó de plano un escenario de guerra interna. A su juicio, la cohesión social del país impide ese desenlace.

“La sociedad venezolana es la más cohesionada de la región y me atrevería a decir del mundo”, afirmó durante la entrevista, al rechazar versiones que alertan sobre una posible guerra civil.

En su diagnóstico sobre la situación del país, la líder opositora describió al régimen de Maduro como una estructura criminal con vínculos internacionales. Señaló que Venezuela se ha convertido en un espacio donde operan redes de crimen organizado y actores armados extranjeros. En este contexto, mencionó a países como Rusia, Irán y Cuba, así como a organizaciones como Hezbollah, Hamas, la guerrilla colombiana y carteles del narcotráfico, a los que acusó de actuar “libremente y en colaboración con Maduro y su régimen”.

Machado respaldó las acciones estadounidenses orientadas a cortar esas redes, al considerar que afectan directamente la capacidad de la dictadura venezolana para sostenerse.

“Como toda estructura criminal, sufre cuando se interrumpen los flujos de sus actividades delictivas”, dijo. Añadió que durante años la oposición reclamó la aplicación de la ley y sostuvo que ahora ese proceso comenzó.

Era fundamental aplicar la ley, y por fin está sucediendo. Por eso creo que el régimen tiene los días contados”, aseguró.

Consultada sobre si aceptaría una intervención militar extranjera, evitó avalar ese escenario y centró su respuesta en la necesidad de aumentar la presión política y legal.

Aceptaríamos cada vez más presión para que Maduro comprenda que tiene que irse, que su tiempo se agotó”, afirmó, sin referirse a una invasión.

Machado también remarcó que el proceso venezolano no responde a patrones clásicos de cambio de gobierno.

Este no es un cambio de régimen convencional”, explicó, al compararlo con otros contextos donde existieron elecciones competitivas. Según indicó, el respaldo ciudadano al cambio político alcanza al 70% de la población, lo que, en su visión, otorga un mandato claro que debe ser respetado.

Lo que necesitamos es apoyo para hacer cumplir esa decisión”, señaló.

La dirigente opositora planteó como objetivo inmediato una estrategia internacional basada en acciones legales coordinadas. Llamó a gobiernos de Estados Unidos, el Caribe, América Latina y Europa a reforzar mecanismos que limiten las actividades ilegales del régimen. El propósito, explicó, es elevar el costo de sostenerse en el poder.

Una vez que el precio de permanecer en el poder es mayor que el de dejarlo, el régimen se desmoronará”, afirmó, y ubicó allí la posibilidad de una transición negociada.

No obstante, advirtió sobre riesgos internos. Señaló que sectores del chavismo podrían intentar bloquear ese proceso, lo que, a su juicio, obliga a “aislar y neutralizar esas amenazas”.

En ese marco, indicó que la oposición mantiene contactos dentro de las fuerzas armadas.

Creemos que más del 80% de nuestras fuerzas armadas se unirían y apoyarían el movimiento democrático una vez que la transición esté en marcha”, concluyó.

El más reciente foro Perspectivas Económicas de la firma de consultoría e investigación Ecoanalítica —celebrado recientemente en el Hotel JW Marriott de Caracas— dejaron un mapa nítido de hacia dónde se mueve la economía venezolana y qué pueden esperar las empresas en un año marcado por mayor inflación, menor disponibilidad de divisas y un entorno internacional más incierto. 

Por: Tony Frangie Mawad – Ecosistema

Entre las premisas centrales destacan un crecimiento sostenido únicamente por el petróleo y los sectores esenciales, la persistencia de un tipo de cambio oficial por encima de los VES/USD 300 y una brecha cambiaria volátil, además de un mercado interno cada vez más condicionado por bajos ingresos y consumo restringido. 

Mientras bienes esenciales, salud, tecnología y servicios profesionales siguen siendo los ganadores de la era post-pandemia, otros sectores —como la construcción, los servicios de gobierno y el área comercial— continúan rezagados. A esto se suman factores completamente fuera del control empresarial: un marco tributario que difícilmente cambiará y el impacto internacional de la escalada de tensiones con Estados Unidos, que seguirán marcando el pulso económico del país en 2026.

La economía pisa el freno… otra vez

En los primeros tres trimestres de 2025, los índices de actividad, oferta y demanda muestran un frenazo evidente: crecieron apenas 3,5%, 4,8% y 0,1% interanual, muy por debajo del dinamismo exhibido en 2024, cuando avanzaron 9,7%, 18,2% y 5,8%, respectivamente. Tanto la oferta como la demanda han ido perdiendo impulso trimestre tras trimestre, mientras que el índice general de actividad económica se desliza hacia terreno prácticamente plano, anticipando que el país entra en una fase de crecimiento débil, similar a lo sucedido durante el “frenazo económico” de 2023.

Los esenciales mandan; el resto apenas avanza

Entre 2021 y 2024, el crecimiento económico se apoyó en actividades directamente vinculadas a necesidades básicas y servicios de alta demanda. Alimentos lideró con una expansión acumulada de 42,3%, seguido por salud (33%) y servicios profesionales (30,2%). Más atrás aparecen comercio (26%), medios de pago (17,5%) y tecnología (16,2%). La distribución del crecimiento refuerza un patrón de consumo austero, donde prosperan los sectores esenciales y los servicios ligados a productividad y transaccionalidad.

Bajos ingresos, bajo consumo: la ecuación del 2026

El panorama de ingresos confirma la fragilidad del consumo: el 69,5% de la población gana menos de $300 al mes, mientras que otro 18,4% está entre $301 y $600. Apenas 6,2% recibe entre $600 y $1.000, y sólo 5,9% supera los $1.000 mensuales. Con un ingreso promedio de $256,65, la mayoría de los hogares opera en niveles que sólo permiten cubrir necesidades inmediatas, limitando cualquier expansión del mercado interno.

La comida se come el ingreso

La estructura del gasto revela la estrechez del bolsillo venezolano: la comida absorbe cerca del 60% del ingreso familiar, seguida muy de lejos por medicina —alrededor de 15%— y gasolina. Rubros como transporte público, servicios básicos, telefonía, seguros y educación se mantienen en proporciones mínimas, mostrando que no hay espacio para consumo discrecional ni para bienes de lujo; la mayor parte del ingreso se destina simplemente a sostener el día a día.

El crédito crece, pero no alcanza

Aunque la cartera de crédito en dólares ha mostrado un incremento progresivo desde finales de 2023, sigue siendo mínima frente a las necesidades reales del sector privado. El volumen total –por encima de los $2.000 millones– apenas representa 2,3% del PIB, muy por debajo de economías comparables, mientras que la demanda de financiamiento empresarial se mantiene cerca de los $11.000 millones, muy por encima de la capacidad actual del sistema bancario. El resultado es un sector privado con margen para crecer, pero sin acceso al crédito necesario para hacerlo.

Industria lenta, ventas frías

La desaceleración golpea simultáneamente al sector manufacturero y a las ventas comerciales, revelando un enfriamiento más amplio de la actividad productiva y del consumo. En el Área Metropolitana de Caracas, las ventas comerciales crecieron apenas 3,1% interanual en octubre y acumulan solo 0,6% en diez meses, pese al rebote puntual de 7,8% frente a septiembre. La tendencia de fondo es descendente: el promedio móvil de 12 meses cayó desde los picos de mediados de 2024 hacia cifras cercanas al 2–3% a finales de 2025, aunque lejos de las contracciones del 2023.

La industria manufacturera refleja un patrón similar: luego de expansiones interanuales de más de 20% y 30% en 2022 y parte de 2024, el sector entra en un ritmo mucho más bajo, con variaciones modestas o incluso negativas en algunos trimestres de 2025. 

Empresas atrapadas entre la prudencia y la desaceleración

Los resultados de la encuesta empresarial de Ecoanalítica muestran que el sector privado opera con expectativas bajas y fuerte dependencia del entorno macroeconómico. El tipo de cambio es considerado una variable “muy importante” por 75% de las empresas, seguido por la actividad económica y la inflación, lo que confirma que la planificación sigue atada a variables volátiles. 

En cuanto a expectativas para los próximos doce meses, el 51% de las empresas en octubre de 2025 espera un desempeño “regular”, apenas un 32% cree que será “bueno” y solo un 10% anticipa un resultado “malo”. Al comparar con el mismo mes del año previo, el pesimismo aumenta: en octubre 2025, el 35% de las empresas calificó su desempeño como “regular” y el 26% como “malo”, mientras que sólo 32% lo consideró “bueno” y 7% “muy bueno”. En conjunto, las cifras revelan un aparato empresarial atrapado entre la prudencia, la desaceleración y la ausencia de señales de mejora clara en 2025.

Pagan en bolívares, ajustan por costo de vida y rezan por estabilidad

Las empresas venezolanas continúan anclando sus políticas salariales al bolívar: el 44% paga remuneraciones exclusivamente en moneda local y un 35% lo hace bajo esquemas mixtos, mientras solo 14% paga algunos puestos en dólares y el resto en bolívares. A la hora de fijar los montos, la estrategia dominante es ajustar por el tipo de cambio oficial del BCV (47%), seguida por ajustes según costo de vida (19%).

En paralelo, el empleo permanece prácticamente congelado: en los últimos doce meses el 56,1% de las empresas mantuvo estable su plantilla, mientras 22,8% la redujo y solo 21,1% la aumentó, reforzando la idea de un mercado laboral que se mueve poco incluso en medio de la desaceleración económica.

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Un vuelo de JetBlue procedente de la pequeña nación caribeña de Curazao detuvo su ascenso para evitar chocar con un avión cisterna de reabastecimiento de combustible de la Fuerza Aérea de Estados Unidos el viernes, y el piloto culpó al avión militar por cruzar su camino.

AP

“Casi chocamos en el aire aquí arriba”, dijo el piloto de JetBlue, según una grabación de su conversación con el control de tráfico aéreo. “Pasaron justo en nuestra trayectoria de vuelo… No tienen el transpondedor encendido, es indignante”.

El incidente afectó al vuelo 1112 de JetBlue, procedente de Curazao, frente a la costa de Venezuela, con destino al aeropuerto JFK de Nueva York. Esto ocurre en un momento en que el ejército estadounidense ha intensificado sus actividades de interdicción de drogas en el Caribe y busca aumentar la presión sobre el gobierno venezolano.

“Acabamos de pasar un avión justo delante de nosotros a menos de 8 kilómetros, quizás a 3 o 5 kilómetros, pero era un avión de reabastecimiento en vuelo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y estaba a nuestra altitud”, dijo el piloto. “Tuvimos que detener el ascenso”. El piloto añadió que el avión de la Fuerza Aérea se dirigió entonces hacia el espacio aéreo venezolano.

Derek Dombrowski, portavoz de JetBlue, declaró el domingo: «Hemos reportado este incidente a las autoridades federales y participaremos en cualquier investigación». Añadió: «Nuestra tripulación está capacitada en los procedimientos adecuados para diversas situaciones de vuelo, y agradecemos a la tripulación por informar de inmediato esta situación a nuestro equipo directivo».

El mes pasado , la Administración Federal de Aviación emitió una advertencia a las aeronaves estadounidenses instándolas a “tener precaución” cuando se encuentren en el espacio aéreo venezolano, “debido al empeoramiento de la situación de seguridad y la intensificación de la actividad militar en Venezuela o sus alrededores”.

Según la grabación del tráfico aéreo, el controlador le respondió al piloto: “Ha sido indignante con la aeronave no identificada en nuestro aire”.

La democracia contemporánea revela una crisis profunda que amenaza directamente los cimientos de la civilización judeocristiana. En America Latina está realidad se expresa con crudeza: gobiernos frágiles, instituciones debilitadas, partidos políticos desprestigiados, liderazgo escaso, corrupción persistente y violaciones sistemáticas de derechos y libertades. Todo ello ocurre en un escenario marcado por un déficit estructural de capital social, una pobreza ética y una débil cultura cívica, que limita la capacidad de respuesta de las sociedades.

Las complejas nuevas realidades que amenazan los históricos valores de la cultura judeocristiana, en la que se fundamenta la democracia, obligan a repensar esta institución que se considera como la menos mala de las formas de gobierno. Una institución que se originó, hace más de 2000 años en Atenas y que, desde los tiempos de Sócrates, Platón y Aristóteles, se señala que la calidad de la misma depende de la calidad de los ciudadanos. Así desde los orígenes de ese sistema que prevaleció por un largo tiempo en Atenas, se planteó que una democracia solida no se sostiene únicamente mediante normas y procedimientos, sino gracias a personas con pensamiento crítico, ética cívica y compromiso con el bien comun.

Por ello Sócrates advertía que una democracia sin ciudadanos reflexivos degenera fácilmente en demagogia y que la educación moral es soporte fundamental de la política. Igualmente su discípulo Platón, en su Republica, proponía la educación como pilar absoluto del orden político y que sólo quienes posee conocimientos y virtud deberían dirigir la política. Para Aristóteles la democracia requiere ciudadanos virtuosos y advertía que promover la educación cívica debía ser un deber del Estado; insistiendo que un buen ciudadano debe cultivar hábitos éticos, como la prudencia, la justicia y la templanza, ya que la democracia no puede sobrevivir sin ciudadanos que practiquen la virtud y que comprendan la responsabilidad de su participación.

Ese debate, lejos de ser arqueología intelectual, es hoy más urgente que nunca. La posmodernidad está marcada por el dogma woke que amenaza a la persona, rechaza la razón y desprecia la autoridad. Está orientada por el Globalismo, el marxismo cultural y el NOM que desconocen la democracia y el Estado-nación. Esta amenazada por el fundamentalismo islamico como enemigo de los valores judeocristianos. Y está igualmente señalada por la erosión de la verdad, la polarización emocional, la desinformación digital y el descrédito de las instituciones. Frente a estas preocupantes realidades se impone un tipo de ciudadanía distinta: crítica, informada, resiliiente y capaz de cooperar en entornos complejos para asegurar la vigencia de una nueva democracia y los valores culturales de nuestra sociedad.

Por todo lo anterior se requiere promover una nueva educación orientada a fortalecer la cultura cívica. Esa nueva agenda educativa debe fomentar el pensamiento crítico, desarrollar competencias digitales, desarrollar la ética pública, desde la familia y la escuela hasta el servicio civil como herramienta para erradicar el perverso cáncer de la corrupción. Esa nueva educación, con una pedagogía de educación en valores debe además impulsar la participación social, creando espacios donde la gente aprenda mediante la práctica a deliberar y colaborar. Todo ello con una narrativa democrática, que conecte libertad, responsabilidad y bien común en lenguaje comprensible para la ciudadanía.

En síntesis: los clásicos insistieron en que la democracia sólo prospera si se educa a quienes la sostienen. Por ello el desafío actual es adaptar -con una nueva educación- esa vieja lección a un mundo donde la ciudadanía necesita nuevas herramientas para enfrentar las complejas realidades globales que amenazan nuestra civilización. Es decir para impulsar una nueva democracia en donde prevalezca la libertad y en donde los ciudadanos, dotados de sólida cultura cívica y valores éticos sepan cogobernar, elegir y revocar oportunamente cuando fallen los elegidos.

José Ignacio Moreno León

Una operación militar estadounidense culminó esta semana con la incautación del petrolero venezolano Skipper frente a las costas de Venezuela. La embarcación, cargada con casi dos millones de barriles de crudo venezolano y registrada a nombre de la firma Triton Navigation Corp. en las Islas Marshall, representaba un engranaje central en la red de cooperación energética y financiera entre el régimen de Nicolás Maduro y el de Cuba, según investigaciones citadas por The New York Times y The Economist.

Infobae

El Skipper zarpó el 4 de diciembre con su cargamento de petróleo pesado desde Venezuela. Documentos internos de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y declaraciones de funcionarios de la industria petrolera recogidos por The New York Times identifican que el destino declarado de la embarcación era el puerto cubano de Matanzas, bajo contrato conjunto entre Cubametales, la comercializadora estatal cubana, y una compañía ligada al comerciante panameño Ramón Carretero.

Este empresario, sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, ha manejado una fracción sustancial del flujo de crudo entre Caracas y La Habana, facilitando operaciones que, en muchos casos, eluden el mercado internacional tradicional.

De acuerdo con datos presentados en The New York Timeslas firmas de Carretero han gestionado hasta una cuarta parte del crudo exportado por PDVSA, mientras que Cubametales obtuvo en lo que va del año contratos por unos 65.000 barriles diarios, cifra que creció 29% respecto de 2024 y supera ampliamente las compras del año anterior.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la incautación del barco durante una reunión en la Casa Blanca

El tránsito del Skipper incluyó la transferencia de una modesta cantidad del crudo –50.000 barriles– al buque Neptune 6, que luego se dirigió hacia Cuba, según la firma Kpler de datos marítimos. El resto del cargamento del Skipper, sin embargo, apuntó hacia Asia, lo que corresponde a una modalidad frecuente: parte del petróleo supuestamente destinado a la isla termina siendo revendido en el mercado asiático, en particular en China, para obtener divisas esenciales que alivian la situación económica del régimen cubano.

La operación de incautación ocurrió el 10 de diciembre, cuando tropas de elite estadounidenses abordaron el Skipper desde helicópteros Black Hawk. The Economist consignó que no se produjeron enfrentamientos y que la tripulación, compuesta en su mayoría por marinos rusos, no planteó resistencia.

El gobierno estadounidense comunicó que la captura del petrolero responde a la política de sanciones contra el régimen de Maduro y sus aliados. La fiscal general estadounidense Pam Bondi aseguró que la acción se justificó porque el buque transportaba crudo venezolano e iraní eludiendo sanciones, mientras que el presidente Donald Trump afirmó: “Fue confiscado por una muy buena razón” y estimó el valor del crudo en alrededor de 80 millones de dólares.

Autoridades del régimen cubano calificaron la incautación como un “acto de piratería y terrorismo marítimo”, denunciando que esta política busca obstaculizar el intercambio de recursos energéticos entre Venezuela y Cuba. Caracas declaró que la intervención representa otro caso de lo que consideró “piratería” y “secuestro” en aguas internacionales por parte de Washington.

La Casa Blanca y funcionarios estadounidenses indicaron a The Economist que la acción sobre el Skipper no será la última, agregando que existen planes para intervenir otras embarcaciones involucradas en la red de exportación petrolera venezolana.

El despliegue de una fuerza naval en el Caribe por parte de Estados Unidos se presenta oficialmente como parte de una campaña contra el narcotráfico, pero fuentes citadas por The Economist vinculan este dispositivo también con la presión hacia la salida de Maduro del poder. En ese sentido, expertos consultados, como Francisco J. Monaldi de la Universidad Rice, destacan el funcionamiento de una flota de “buques fantasma” vinculada a Venezuela, Irán y Rusia. Estas naves operan desde 2019 con nombres y banderas cambiantes, transpondedores apagados y propiedad registrada en empresas de papel, lo que dificulta su rastreo y permite sortear sanciones comerciales.

El costo de las maniobras para el régimen venezolano se proyecta en el alza de tarifas de fletes y comisiones para los intermediarios que operan estos buques, que con cada nuevo operativo incrementan sus primas de riesgo. Empresarios que colaboran con el régimen venezolano, entrevistados por The Economist, estiman que este encarecimiento puede reducir aún más el margen de beneficio para PDVSA y complicar el acceso a compradores dispuestos a asumir riesgos legales y financieros aumentados. La estatal venezolana exige desde hace meses el pago adelantado de la carga antes de que los buques zarpen, una condición que, tras lo ocurrido con el Skipper, pocos intermediarios aceptarían sin mayores garantías.

Las sanciones y operativos norteamericanos afectan no solo la economía venezolana, sino también la cubana, dada la dependencia energética de la isla. The New York Times documentó que los embarques de crudo venezolano son insuficientes para resolver las crisis de abastecimiento y apagones en Cuba, aunque sigue conformando un factor decisivo en la supervivencia política y financiera del régimen de La Habana.

La operación, según analistas citados por ambos medios, también marca un nuevo episodio en el enfrentamiento geopolítico entre Estados Unidos, Venezuela, Cuba, Irán y Rusia, actores que compiten y cooperan a la vez en el mercado global de crudo sancionado.

Por el momento, la Casa Blanca no ha emitido comentarios adicionales tras la incautación, que abre un nuevo capítulo en la estrategia de presión sobre los regímenes de Caracas y La Habana.

El secretario de Estado y asesor de seguridad nacional del presidente Trump lleva mucho tiempo intentando socavar o derrocar al gobierno de Cuba, que mantiene estrechos vínculos económicos y de seguridad con Venezuela.

The New York Times

Una llamada telefónica antes del amanecer despertó al presidente Donald Trump. Su asesor de seguridad nacional tenía noticias urgentes sobre Venezuela.

Las protestas estaban estallando, algunos soldados habían desertado y el líder autocrático del país, Nicolás Maduro, había sido trasladado a toda prisa a un complejo militar. Parecía que podrían obligarlo a abandonar el poder. “Guau”, dijo Trump, según las memorias de John Bolton, entonces asesor de seguridad nacional.

Ese momento esperanzador para Trump, en su primer mandato, duró poco. En parte debido a la ayuda que Maduro recibió de Cuba, la revuelta fracasó, según funcionarios del gobierno estadounidense. Eso decepcionó no solo al presidente y a sus principales ayudantes, sino también a Marco Rubio, el senador republicano por Florida que había sido uno de los impulsores de un esfuerzo para derrocar al líder venezolano.

Casi siete años después, Maduro sigue en el poder. Rubio, ahora secretario de Estado y asesor interino de seguridad nacional de Trump, es uno de los principales artífices de la creciente campaña de presión militar contra Venezuela. Y aunque expulsar a Maduro parece ser un objetivo inmediato de la política estadounidense, hacerlo podría ayudar a cumplir otro sueño de Rubio desde hace décadas: asestar un golpe crítico a Cuba.

Su teoría del cambio implica cortar todo apoyo a Cuba”, dijo Juan Gonzalez, quien fue el principal asesor del presidente Joe Biden en la Casa Blanca para asuntos del hemisferio occidental. “Según este planteamiento, una vez que Venezuela caiga, Cuba le seguirá”.

Rubio ha insinuado la idea en público, como cuando le dijo a NPR a principios de 2019 que una Cuba debilitada sería una “consecuencia” bienvenida de un cambio en el gobierno de Venezuela, aunque no fuera “la razón central” para echar a Maduro. “Todo lo que sea malo para una dictadura comunista es algo que apoyo”, dijo.

En privado, ha sido más directo. Como senador, Rubio discutía habitualmente el apoyo de Maduro a La Habana en detalle con sus colegas, así como con funcionarios estadounidenses y diplomáticos extranjeros, según un ex asesor del Senado que a menudo estaba presente en las discusiones. El ex asesor dijo que Rubio había “articulado una visión” según la cual separar a Venezuela de Cuba tendría consecuencias desastrosas para el gobierno cubano.

Todo gira en torno a Cuba: cualquier cosa que él pueda hacer para debilitar al régimen cubano”, dijo otro funcionario estadounidense que participó en reuniones informativas con Rubio durante el primer gobierno de Trump. El funcionario y el ex asesor del Senado hablaron bajo condición de anonimato para poder discutir sobre conversaciones privadas.

En 2019, Rubio y los asesores de Trump extrajeron lo que consideraron una importante lección de la fallida ofensiva contra Maduro ese abril: Cuba había sido la pieza clave para salvar a Maduro, no su pueblo ni sus generales.

La inteligencia cubana había alertado a Maduro de la conspiración, y agentes cubanos dentro de su país le ayudaron a aplastarla, dijeron Bolton y otros exfuncionarios. Cuba también tenía un avión esperando, listo para llevarse a Maduro a La Habana, según dijeron entonces funcionarios de Trump.

En sus publicaciones en las redes sociales durante ese periodo, Rubio rechazó la idea de que Maduro fuera objeto de un intento de golpe de Estado, señalando que Estados Unidos no lo consideraba un gobernante legítimo.

El único golpe es el que lleva a cabo Cuba en apoyo del dictador Maduro”, escribió Rubio.

Para Rubio y otros funcionarios estadounidenses, incluidos algunos del gobierno de Biden, el episodio de 2019 puso de relieve los profundos vínculos entre Venezuela y Cuba, cuyos dirigentes políticos de izquierda han puesto trabas a los presidentes estadounidenses desde Dwight D. Eisenhower.

Por su proximidad al extremo sur de Florida, su ideología comunista, la resonancia histórica de la crisis de los misiles cubanos de 1962 y, no menos importante, el poder político de la numerosa comunidad cubanoestadounidense del sur de Florida, la isla ha ejercido durante mucho tiempo una enorme influencia sobre los legisladores de Washington.

Venezuela y Cuba disfrutan de una asociación económica, política y de seguridad que los dirigentes cubanos se esfuerzan por proteger, pues temen que la caída de Maduro y su posible sustitución por un dirigente respaldado por Estados Unidos pueda amenazar su propia supervivencia.

En los últimos meses, el ejército estadounidense ha acumulado una gran fuerza cerca de Venezuela. Está atacando embarcaciones y matando a personas a bordo quienes, según afirman Trump y Rubio, sin presentar pruebas, trafican con drogas. Muchos expertos jurídicos han considerado ilegales estos ataques. Todo ello forma parte de una campaña para presionar a Maduro para que dimita o para derrocarlo por la fuerza, campaña que no cuenta con la autorización del Congreso.

Cuando Trump habló por teléfono con el líder venezolano el mes pasado, le exigió que abandonara el poder, dijo un funcionario del gobierno estadounidense.

El gobierno de Trump intensificó bruscamente su campaña de presión contra Maduro al incautar el miércoles un buque petrolero con petróleo venezolano en el mar Caribe. El petrolero había descargado parte del petróleo en un barco más pequeño con destino a Cuba antes de dirigirse a China, informó el viernes The New York Times.

Aunque Trump y Rubio han enmarcado la ofensiva contra Maduro en la lucha contra el narcotráfico procedente de América Latina, aquellos que mantienen una actitud belicista ante Cuba ven la posibilidad de asestar un golpe al gobierno de La Habana.

Un opositor cubano, José Daniel Ferrer, que huyó a Estados Unidos en octubre tras ser excarcelado y se reunió con Rubio, dijo en una entrevista que deponer a Maduro favorecería también la caída, o posible caída del régimen cubano, al que considera “la matriz del mal”.

Ferrer dijo que Rubio y él hablaron de los vínculos entre Venezuela y Cuba en su reunión del Departamento de Estado del mes pasado.

En una publicación en las redes sociales el viernes, el senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur que ha trabajado estrechamente con Rubio, describió la estrategia final: “Esperemos que se acerque el final del reino del terror de Maduro en Venezuela, y entonces podremos centrarnos en Cuba, uno de sus mayores aliados y uno de los regímenes más opresivos de nuestro patio trasero”.

Es un discurso lejano a la realidad, dicen algunos. El gobierno cubano ha sobrevivido a décadas de aislamiento desde el colapso de la Unión Soviética, su aliada durante la Guerra Fría. Sigue beneficiándose de dos poderosos mecenas, Rusia y China, y depende menos de Venezuela que hace una década. Las sanciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela y el consiguiente colapso económico han obligado a Maduro a reducir sus exportaciones de petróleo a La Habana en los últimos años.

Política en el exilio

Para Rubio, ver desmoronarse el gobierno de Cuba sería uno de los sueños de su vida hecho realidad.

Los padres de Rubio, Mario y Oriales, emigraron a Florida desde Cuba tres años antes del triunfo de la revolución comunista de Fidel Castro en 1959. Al ascender en la política republicana de Florida, Rubio se presentó como enemigo jurado de Castro (“un dictador malvado y asesino”) y de sus sucesores.

En Florida, un estado con más de dos millones de residentes de ascendencia cubana y venezolana, muchos de ellos votantes republicanos, fue una poderosa combinación de mensaje y mensajero.

Como senador, Rubio puso constantemente de relieve la represión política y los abusos contra los derechos humanos en Cuba, y se opuso a cualquier intento de relajar la presión estadounidense sobre su gobierno. Cuando Rubio anunció su candidatura a la presidencia en 2015, lo hizo desde la Torre de la Libertad de Miami, un antiguo centro de procesamiento de refugiados cubanos que huían del gobierno de Castro.

“Rubio surge de la política anticubana de Miami”, dijo Benjamín Rhodes, ex viceconsejero de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama.

Rhodes gestionó el restablecimiento parcial por parte de Obama de los lazos económicos y diplomáticos de Estados Unidos con Cuba e interactuó con Rubio en aquel momento. “Siempre ha estado arraigado a una política de cambio de régimen hacia La Habana: es el núcleo de su identidad”, dijo Rhodes.

“Siempre ha sido un artículo de fe en Miami que si cae el dominó venezolano, le seguirá el dominó cubano”, añadió.

Desde que se incorporó al gobierno de Trump, Rubio ha presionado directamente por su causa ordenando nuevas sanciones contra funcionarios, actividades y empresas del gobierno cubano.

Cuando se le pidió que comentara sobre las opiniones de Rubio sobre Cuba y Venezuela, el Departamento de Estado dijo que ambos regímenes estaban “desestabilizando todo el hemisferio” y añadió que el gobierno de Trump estaba llevando a cabo una campaña antidroga para proteger a los estadounidenses de la amenaza del “veneno enviado a nuestro país por organizaciones terroristas”.

Trump, por su parte, parece menos implicado personalmente en el destino de Cuba, aunque en enero renovó su anterior designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.

Como candidato en 2015, Trump dijo inicialmente que el acercamiento de Obama a La Habana estaba “bien”, antes de adoptar una línea más dura, más en sintonía con la de su partido. En 2019, hablando en Miami ante una audiencia de venezolanos, declaró que “nada podría ser mejor” para el futuro de Cuba “que el renacimiento de la libertad y la democracia en Venezuela”.

El crisol

La moderna asociación Cuba-Venezuela surgió de la admiración de Castro por el predecesor de Maduro, Hugo Chávez, un defensor de los pobres que protagonizó una revolución fallida antes de ganar unas elecciones para tomar el poder como presidente en 1999.

Ambos eran autócratas altaneros que denunciaban el libre mercado y el imperialismo estadounidense al tiempo que celebraban su hermandad socialista. Chávez incluso recibió a Castro en Caracas el día del 75 cumpleaños del líder cubano, dirigiendo a una multitud de miles de personas para que le cantaran “Cumpleaños feliz”.

Con Chávez, Venezuela empezó a suministrar al gobierno de Castro casi 100.000 barriles diarios de petróleo con grandes descuentos, un salvavidas fundamental para una economía cubana atrofiada por décadas de sanciones estadounidenses. A cambio, Castro envió miles de oficiales militares y de inteligencia que ayudaron a capacitar —y vigilar— a las fuerzas de seguridad de Maduro.

Gonzalez, el ex asesor de Biden, advirtió que a menudo se exageraba el papel de los cubanos en Venezuela. Sin embargo, dijo, asesoran a Maduro, llevan a cabo operaciones de contraespionaje e imponen lealtad.

“Todos los miembros del ejército y los de la seguridad presidencial están bajo la lupa”, dijo. “Son elegidos a dedo y vigilados como halcones. Si se salen de la línea, acaban en prisión y son torturados hasta la muerte”.

Esto ha dificultado que Estados Unidos obligue a los oficiales militares a volverse contra Maduro, dijo Gonzalez.

Cuba también ha enviado miles de trabajadores médicos a Venezuela para ayudar al deficiente sistema de salud del país. Han proporcionado una atención importante, pero Maduro también ha manipulado algunos de sus servicios para asegurarse votos para su coalición en las elecciones.

El pacto de petróleo por seguridad sobrevivió a las muertes de Chávez y Castro. Pero las estrictas sanciones impuestas por Trump en su primer mandato, y mantenidas por el presidente Joe Biden, han obstaculizado la capacidad de Maduro para compartir recursos. Venezuela envía ahora a Cuba unos 27.000 barriles diarios, según datos recientes de Pdvsa, la empresa petrolera estatal venezolana, informó Reuters el viernes. Es apenas una cuarta parte de la cantidad que recibía Cuba en el apogeo de Chávez.

Los expertos afirman que el número de profesionales cubanos en Venezuela también ha descendido, aunque las cifras exactas son difíciles de precisar.

El acartonado Maduro, que asumió el poder en 2013, carece del grandioso carisma de su predecesor, pero sigue siendo el otro único líder revolucionario socialista de América Latina con el espíritu de Castro. Su rival política más destacada es la lideresa de la oposición venezolana, María Corina Machado, una conservadora que apoya el libre mercado y que está respaldada desde hace tiempo por Rubio. El secretario de Estado apoyó formalmente su candidatura al Premio Nobel de la Paz, que ella ganó en octubre.

Incluso con un apoyo venezolano disminuido, dijo Rhodes, está claro que La Habana está decidida a proteger a Maduro.

“Los cubanos deben creer que si Maduro es destituido y se produce el ascenso de un gobierno de derecha en Venezuela, eso podría ser la gota que colme el vaso de un gobierno cubano ya de por sí debilitado”, dijo Rhodes.

Pero ese tipo de pensamiento podría ser peligroso, añadió. “Es mucho más probable que Cuba colapse y se convierta en un Estado fallido a que se produzca algún tipo de transición ordenada hacia un gobierno respaldado por Miami”, dijo Rhodes.

Además, el planteamiento de Rubio sobre Venezuela y Cuba implica un riesgo político para él mismo, ya que los críticos ven la amenaza de las costosas políticas de “cambio de régimen” que Estados Unidos ha probado y fracasado. Entre ellos se encuentran algunos de los partidarios acérrimos de Trump, como el ex estratega de la Casa Blanca Stephen Bannon, el presentador de pódcast Tucker Carlson y la asesora informal de Trump Laura Loomer.

Cuba ejerce una atracción singular sobre los belicistas latinoamericanos, y especialmente para los que proceden de familias de la diáspora como la de Rubio, dijo Curt Mills, director ejecutivo de la revista The American Conservative, que se opone a los esfuerzos estadounidenses de cambio de régimen. Esos belicistas ven a los gobiernos políticos de izquierda de la región, desde Nicaragua a Venezuela, “como unos apéndices en última instancia bastante desventurados de La Habana”.

“Cuba”, dijo, “es el crisol”.

El abogado israelí de derechos humanos Arsen Ostrovsky experimentó por segunda vez el horror de un ataque antisemita, esta vez al resultar herido durante el tiroteo registrado en la playa de Bondi, en Sídney.

Infobae

Ostrovsky había sobrevivido dos años antes al ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023 en Israel y se encontraba en Australia para colaborar con la comunidad judía y combatir el antisemitismo.

“Esto fue una auténtica masacre, un baño de sangre”, declaró a la prensa local, todavía conmocionado y sangrando por una herida en la cabeza.

Ostrovsky llegó a Australia dos semanas antes del atentado invitado por organizaciones locales. Durante la mañana de este domingo, cuando compartía la celebración de Hanukkah con su esposa e hijos, el caos irrumpió entre disparos y gritos.

“Vi a niños cayendo al suelo, ancianos tirados, inválidos… la sangre manaba por todas partes. El 7 de octubre había sido la última vez que presencié algo así”, recordó.

Según su testimonio, uno de los atacantes disparaba sin control en todas direcciones creando una escena devastadora.

“Nunca pensé que vería esto en Australia, jamás en mi vida”, dijo.

El temor fue aún mayor cuando, en medio del pánico, Ostrovsky perdió de vista a su familia entre la estampida de asistentes.

“No hay mayor horror que no saber dónde está tu familia”, describió. Después de varios minutos logró reunirse con sus seres queridos. Relató cómo, aún herido, no dudó en pedir ayuda a los socorristas y agradeció haber sobrevivido junto a su esposa y sus hijos.

El activista israelí explicó que su presencia en Australia respondía a su compromiso con la lucha contra el antisemitismo y el odio, que según denuncia se ha agravado en Australia desde los ataques en Israel de octubre y el inicio de la guerra de Gaza.

“Vine exactamente para esto: para combatir el odio sanguinario y devastador que amenaza a la comunidad judía”, remarcó. Tras el atentado de Sídney, Ostrovsky llamó a reforzar la protección y la unidad en las comunidades judías globales.

El atentado de este domingo fue ejecutado por dos hombres durante una festividad judía que congregó a unas mil personas en Bondi Beach. Uno de los agresores murió en el ataque y el otro permanece en estado crítico.

Las autoridades australianas confirmaron que encontraron un artefacto explosivo improvisado cerca del lugar, lo que aumenta las sospechas de un atentado planificado. Testigos describieron escenas de pánico, con asistentes huyendo y cuerpos tendidos en el césped junto a la playa. Las imágenes y videos difundidos muestran heridos asistidos por policías y paramédicos.

El abogado no fue el único en subrayar la magnitud del terror vivido. Otros sobrevivientes, como Haim Levy, narraron minutos de angustia, escondiéndose con sus hijos mientras escuchaban disparos y temiendo por sus vidas.

“Sabía que algo malo iba a pasar y el gobierno no protegió a la comunidad judía”, criticó Levy, quien creció en Israel.

Varias figuras internacionales repudiaron el atentado. El incidente provocó una oleada de condenas y reabrió el debate sobre el aumento del antisemitismo global, con particular alarma en las comunidades judías de Oceanía, América y Europa. El atentado de Bondi Beach ocurrió en un país donde, hasta este episodio, la violencia contra la comunidad judía había sido excepcional.

Paramédicos y testigos describieron un escenario de huida masiva, abandonando bienes personales de la playa ante el temor de nuevos disparos.

La policía mantiene la investigación en marcha y las autoridades insisten en la necesidad de reforzar la protección en eventos comunitarios. Para Arsen Ostrovsky, la experiencia de haber sido testigo de estos dos ataques, en lugares tan distantes, refuerza su determinación de “combatir el odio y defender los valores de respeto y convivencia”.

José Antonio Kast Rist, de 59 años, fue electo presidente de Chile este domingo al imponerse en el balotaje frente a la candidata comunista Jeannette Jara, poniendo fin a un ciclo político de tres postulaciones consecutivas, todas ellas marcadas por un discurso conservador y por la promesa de restablecer el orden, reforzar la seguridad y reactivar el crecimiento económico.

Infobae

Padre de nueve hijos, casado con la abogada Pía Adriasola y miembro del movimiento católico de Schoenstatt, Kast llega al poder con un partido que nunca había gobernado Chile.

Abogado, ex diputado y fundador del Partido Republicano, Kast asumirá en La Moneda con una agenda centrada en seguridad pública, control migratorio y crecimiento económico, los pilares que estructuraron su campaña en la recta final.

Nació en Santiago el 18 de enero de 1966, es el menor de diez hermanos y proviene de una familia de ascendencia alemana. Se formó como abogado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde inició su militancia política en el movimiento gremialista. En ese espacio conoció a Jaime Guzmán, uno de los principales ideólogos de la derecha chilena y fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido en el que Kast militó durante casi dos décadas.

Postuló propuestas como el cierre de la frontera con Bolivia, el refuerzo de la enseñanza religiosa en las escuelas y la liberación de detenidos por crímenes cometidos durante la dictadura militar que a su juicio “fueron injustamente presos”.

Fue diputado en cuatro períodos consecutivos. En 2016 abandonó la UDI tras diferencias con su dirigencia, argumentando que el partido había dejado de defender sus principios fundacionales.

Un año después compitió por primera vez por la Presidencia como independiente y obtuvo un 8% de los votos. El resultado marcó el inicio de una construcción política propia.

En 2019 fundó el Partido Republicano, desde donde consolidó una plataforma de derecha conservadora con énfasis en orden, autoridad y valores tradicionales. En 2021 ganó la primera vuelta presidencial con el 27,8% de los votos, aunque perdió el balotaje frente a Gabriel Boric.

Tras su derrota, Kast participó en foros y encuentros de líderes conservadores en Europa y América. Asistió a la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en Estados Unidos y a eventos organizados por Vox en España.

También mantuvo vínculos con dirigentes como Viktor Orbán, Nayib Bukele y Giorgia Meloni. En noviembre de 2024 felicitó públicamente a Donald Trump por su victoria electoral.

“Mis felicitaciones a Donald Trump. Un nuevo triunfo de la libertad y el sentido común”, escribió en la red X.

La campaña que lo llevó a la Presidencia mostró ajustes tácticos respecto de sus intentos anteriores. Evitó profundizar en temas de agenda valórica y concentró sus mensajes en lo que denominó un “Gobierno de emergencia”.

«Soy un hombre de convicciones, defiendo la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, afirmó durante la campaña. También adelantó el tono simbólico de su mandato: “Vamos a volver a hablar de Dios, de la Patria y de la familia”.

Defiendo la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, insistió durante la campaña.

En materia migratoria, una de sus principales banderas, reiteró propuestas de control estricto de fronteras. En un acto en Viña del Mar aseguró: “Vamos a cerrar las fronteras, le vamos a exigir a esas 300.000 personas que entraron de manera irregular que dejen nuestra patria”. Su discurso en seguridad incluyó un fortalecimiento de las policías y un respaldo explícito a las fuerzas armadas en tareas de control territorial.

Su victoria en el balotaje marcó un punto de inflexión en el sistema político chileno y abrió una nueva etapa en la derecha del país.

Con el cambio político que implica su arribo al poder, Chile inicia un período marcado por la promesa de una restauración conservadora tras casi dos décadas de alternancia progresista y centro-derecha en el Ejecutivo. Este mismo domingo, minutos después de votar, sostuvo que el país atraviesa “una situación muy compleja” y prometió “dejar la vida” para reconstruirlo.

Al cerrar su campaña, Kast resumió el momento con una frase que terminó siendo premonitoria: “La tercera es la vencida”.

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