Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció nuevas declaraciones este jueves 11 de diciembre en las que amplió las razones detrás de su campaña de máxima presión contra el régimen de Nicolás Maduro. Al ser consultado sobre si las acciones responden al control del petróleo o al narcotráfico, el mandatario aseguró que «se trata de muchas cosas», poniendo el foco principal en la crisis migratoria y la seguridad nacional.

La Patilla

Trump acusó al régimen chavista de vaciar sus centros de reclusión y hospitales psiquiátricos para enviar criminales a Estados Unidos. «Han permitido que millones de personas entren a nuestro país procedentes de sus cárceles, de pandillas, de narcotraficantes y de instituciones psiquiátricas», afirmó, citando una cifra específica. «11.888 asesinos entraron a nuestro país. Muchos de ellos son de Venezuela».

El jefe de Estado hizo mención explícita a la banda criminal Tren de Aragua, asegurando que miles de sus miembros, a los que calificó como parte de la «pandilla más violenta», salieron de las prisiones venezolanas hacia suelo norteamericano. «Nos han tratado mal, y supongo que ahora nosotros no los estamos tratando tan bien», sentenció, justificando la dureza de su política exterior.

En cuanto al combate al narcotráfico, Trump presentó cifras de éxito sobre el bloqueo naval, asegurando que el tráfico de drogas por mar «ha disminuido un 92%». Sin embargo, lanzó una advertencia directa sobre una escalada en las operaciones militares.

«Cualquiera que se involucre en eso [el 8% restante] ahora mismo no le va a ir bien», advirtió el presidente, para luego anunciar que «también empezaremos a combatirlo en tierra»

La arriesgada operación de rescate que permitió a María Corina Machado salir de Venezuela y llegar a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz estuvo marcada por una serie de incidentes que casi la dejan varada en el mar Caribe.

Infobae

La líder opositora venezolana, reconocida por su enfrentamiento con el régimen de Nicolás Maduro, permaneció incomunicada durante horas en aguas agitadas, hasta que un equipo de extracción logró localizarla y ponerla a salvo, según relató The Wall Street Journal.

En la madrugada del martes, tras más de tres horas a la deriva en el Golfo de Venezuela, Machado y su pequeño grupo de acompañantes fueron rescatados por un equipo liderado por Bryan Stern, un veterano de combate estadounidense.

El GPS de la embarcación en la que viajaban había caído al agua y el dispositivo de respaldo también falló, lo que impidió que llegaran al punto de encuentro previsto. La situación generó una búsqueda contrarreloj en condiciones extremadamente peligrosas, con olas de hasta tres metros (10 pies) y sin comunicación con el exterior. Stern, al confirmar que Machado estaba a salvo, informó a su equipo con el mensaje: “Jackpot, jackpot, jackpot”.

En un video de prueba de vida enviado a funcionarios estadounidenses y compartido con The Wall Street Journal, Machado aparece en la embarcación, visiblemente afectada por el oleaje, y declara: “Mi nombre es María Corina Machado. Estoy viva, a salvo y muy agradecida”.

Stern, quien dirige una organización especializada en extracciones de alto riesgo compuesta por ex miembros de operaciones especiales e inteligencia, denominó la misión como Operación Dinamita Dorada, en alusión al Nobel de la Paz y a Alfred Nobel, inventor de la dinamita.

La travesía de Machado duró casi tres días. Partió por tierra desde las afueras de Caracas hasta un pueblo pesquero en la costa caribeña venezolana, y luego cruzó en bote hasta la isla neerlandesa de Curaçao, en un trayecto marítimo de aproximadamente doce horas. Desde allí, un jet privado la trasladó a Oslo, donde llegó poco después de la ceremonia de entrega del Nobel, que fue recibida en su nombre por su hija.

El operativo, financiado por donantes privados y sin fondos del gobierno estadounidense, involucró a más de treinta personas bajo la coordinación de Stern y su firma Grey Bull, con sede en Tampa.

Stern relató a The Wall Street Journal que mantuvo comunicación constante con altos mandos militares de Estados Unidos antes y durante la operación, compartiendo ubicaciones en tiempo real, describiendo bloqueos y solicitando apoyo cuando perdieron contacto con la embarcación de Machado.

Aunque el Departamento de Estado y el Pentágono remitieron consultas a la Casa Blanca, y esta no respondió, funcionarios estadounidenses de distintos niveles siguieron el desarrollo de la misión a través de mensajes y notas de voz enviadas por Stern y su equipo.

La extracción de Machado representó un desafío excepcional, ya que se trataba de una figura ampliamente reconocida que había pasado a la clandestinidad tras ser excluida de las elecciones de 2024, en las que su partido resultó vencedor según Estados Unidos, aunque Maduro desconoció esos resultados.

Stern comparó la dificultad de mover a Machado con la de trasladar a una figura política de alto perfil en Estados Unidos: “Mover a María es como mover a Hillary Clinton”, afirmó.

El plan contempló al menos nueve escenarios distintos, desde rescates aéreos hasta rutas por Guyana o Colombia. Para despistar a posibles perseguidores, el equipo difundió rumores falsos sobre el paradero de Machado, sugiriendo que se encontraba en Europa, en camino a Colombia o incluso a bordo de un vuelo estadounidense.

Stern negó cualquier colaboración con autoridades venezolanas y subrayó que la operación se realizó sin ayuda del régimen o las fuerzas armadas de Venezuela.

El lunes por la tarde, Machado abandonó su escondite disfrazada y con peluca. El equipo tomó precauciones para evitar rastreos digitales.

Al llegar a la playa, los operativos enfrentaron problemas mecánicos con la embarcación, una lancha de pesca elegida deliberadamente por su aspecto modesto para evitar llamar la atención de las fuerzas estadounidenses, que han intensificado la destrucción de embarcaciones sospechosas de narcotráfico en la región.

La reparación del motor provocó un retraso de doce horas, y el grupo zarpó al anochecer en lugar de la madrugada, como estaba previsto.

Durante la travesía, las condiciones meteorológicas adversas dificultaron el avance y provocaron que uno de los tripulantes sufriera mareos severos.

No obstante, el mal tiempo también ayudó a que la lancha pasara desapercibida para los radares marítimos. Stern expresó su preocupación por la posibilidad de ser confundidos con traficantes y atacados por fuerzas estadounidenses, que han hundido más de veinte embarcaciones en la zona recientemente. Por ello, notificó a funcionarios de defensa de Estados Unidos sobre su presencia y solicitó que evitaran cualquier acción que pudiera poner en riesgo la operación.

El encuentro en alta mar se complicó cuando la lancha de Machado se desvió veinticinco millas (40 kilómetros) del punto acordado. Tras horas de incertidumbre y mensajes con oficiales de la Marina estadounidense, la comunicación se restableció cerca de las once de la noche.

El equipo de Stern localizó la embarcación, verificó que los ocupantes no estuvieran armados y trasladó a Machado a la nave principal. Stern documentó el rescate con una fotografía enviada por satélite a funcionarios estadounidenses, en la que ambos aparecen exhaustos pero sonrientes.

En el trayecto hacia Curaçao, Machado conversó principalmente sobre su hija, a quien no veía desde hacía dos años. Una vez en la isla, Stern contactó brevemente a las autoridades neerlandesas, pero evitó dar detalles para no comprometerlas ante el régimen venezolano.

Machado permaneció en Curaçao solo unas horas, aprovechando la ventana de veinticuatro horas que permite la entrada formal al país, antes de abordar el vuelo privado hacia Oslo a las 6:42 de la mañana.

Al llegar a Noruega, Machado calificó la operación de rescate como un “milagro”.

La posibilidad de una salida negociada para la crisis política en Venezuela se ha convertido en un tema central en el debate público, especialmente ante la presión creciente sobre el régimen de Nicolás Maduro.

Desde la perspectiva de la premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, el desenlace de cualquier proceso de negociación estará condicionado por la correlación de fuerzas y el reconocimiento de la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 28 de julio de 2024.

“Ustedes saben muy bien que los términos de una negociación dependen del punto de partida, de cómo llegamos allí y evidentemente de las fuerzas relativas en el momento que se inicia esa negociación”, subrayando que los detalles concretos de cualquier acuerdo solo podrán definirse una vez que se establezcan las condiciones iniciales.

Machado enfatizó que cualquier transición política que surja de un proceso negociador deberá sustentarse en la legitimidad democrática y el respeto a la legalidad vigente.

“Lo que yo sí les puedo garantizar a los venezolanos, es que si se da una transición producto de una negociación, partirá del reconocimiento de lo que ha sido la soberanía popular en el 28 de julio y obviamente del respeto a la Constitución venezolana”. Esta afirmación refuerza la idea de que la base de cualquier acuerdo debe ser la voluntad ciudadana y el marco constitucional.

La dirigente opositora también abordó la necesidad de ofrecer incentivos a quienes, desde el propio régimen, estén dispuestos a facilitar una transición.

“Obviamente estamos construyendo y hemos expresado los términos de respeto de la justicia e incentivos para que aquellos que quieran colaborar por parte de distintos componentes del régimen tengan los incentivos para hacerlo lo antes posible”. De este modo, Machado plantea que la colaboración interna es un factor clave para acelerar el proceso de cambio.

El paso del tiempo, según la visión de Machado, juega en contra del régimen de Maduro y fortalece la posición de la oposición.

“Mientras más se tarden, la posición que tiene el régimen se deteriora cada día que pasa; el tiempo está en contra de Nicolás Maduro y el régimen y a favor de la posición de los venezolanos”, remarcando el desgaste progresivo del régimen.

Machado fue categórica al afirmar que la salida de Maduro es inevitable, con o sin acuerdo.

“Y te repito, Maduro va a salir como sea, con o sin negociación”.

Machado ha sido durante mucho tiempo el rostro de la resistencia al régimen de Venezuela durante 26 años. Ahora, también es laureada con el Premio Nobel de la Paz.

Machado, la líder opositora venezolana que impulsó a millones de venezolanos a rechazar al dictador Nicolás Maduro en las elecciones del año pasado, apareció en público el jueves por primera vez en 11 meses tras su llegada a Noruega, donde su hija recibió el premio en su nombre el día anterior.

Machado había estado escondida desde el 9 de enero, cuando fue brevemente detenida tras unirse a simpatizantes durante una protesta antigubernamental en la capital de Venezuela, Caracas.

Su obtención del Nobel por su lucha para lograr una transición democrática en su nación sudamericana fue anunciada el 10 de octubre. Horas después de saludar desde el balcón de un hotel a una multitud que la aclamaba afuera el jueves, Machado dijo a los periodistas que continuará la lucha por la democracia de su patria y prometió regresar pronto a su país.

“Mi vuelta será cuando piense que las condiciones son propensas en termino de seguridad, no depende de la salida del régimen. Será en cuanto sea posible”, afirmó.

El autoritario Nicolás Maduro está cada vez más aislado mientras Pekín y Moscú limitan su apoyo a la retórica mientras se centran en otras prioridades geopolíticas, según analistas regionales citados por BBC Mundo.

Latin Times

«Le queda poco tiempo», dijo Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios sobre China de la Universidad Andrés Bello de Chile . «El respaldo que una vez tuvo ya no existe en términos reales, más allá de ciertas declaraciones retóricas».

Reyes Matta también dijo al medio que ni China ni Rusia han mostrado voluntad de proporcionar el nivel de apoyo militar visto en crisis anteriores.

Este cambio marca un cambio con respecto a 2019, cuando ambos países rechazaron el reconocimiento internacional del líder opositor Juan Guaidó y ofrecieron asistencia económica y militar. Los analistas afirman que su postura actual sugiere que Maduro enfrenta la crisis actual en gran medida sin su ayuda.

Funcionarios rusos y chinos han expresado recientemente su solidaridad con Venezuela y han advertido contra la «agresión directa», pero a diferencia de 2018, cuando Moscú desplegó más de 100 militares y bombarderos con capacidad nuclear en Caracas, esta vez sus acciones se limitan a palabras.

Reyes Matta afirmó que ambos gobiernos ahora ven mayores riesgos al profundizar el apoyo. La guerra de Rusia en Ucrania ha absorbido recursos financieros y militares, mientras que China trabaja para estabilizar las relaciones con Estados Unidos tras las recientes conversaciones entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping. «Hoy en día no hay motivos para que Rusia o China arriesguen la defensa de Venezuela», afirmó, señalando las posibles consecuencias económicas y diplomáticas.

La reevaluación de China también se produce tras años de disminución de la rentabilidad de los préstamos a Venezuela, a medida que su economía y su industria petrolera se deterioraban. Vladimir Rouvinski, director del laboratorio de investigación PoInt de la Universidad Icesi en Colombia, declaró a BBC Mundo:

«Creo que China está dispuesta a negociar con cualquier gobierno que eventualmente pueda reemplazar a Maduro, y considera que apoyarlo demasiado ahora podría traer consecuencias negativas cuando el régimen caiga».

«No creo que ni Rusia ni China estén dispuestas a apoyar a un régimen con tan poco respaldo interno», declaró Reyes Matta. Rouvinski coincidió, afirmando que «esta vez, Maduro está completamente solo» y que, si bien ambas potencias siguen criticando la intervención estadounidense, «no están dispuestas a ir más allá».

Sin embargo, Maduro ha insistido públicamente en que la cooperación estratégica con China y Rusia sigue siendo fuerte y ha agradecido a ambos gobiernos por su apoyo.

En declaraciones a la televisión estatal a finales de noviembre, Maduro elogió la relación de Venezuela con China como una de «profunda, amplia y estable confianza», añadiendo que los acontecimientos recientes habían «fortalecido nuestra alianza». También mostró una carta que, según él, le envió el presidente ruso, Vladimir Putin, antes de su cumpleaños, en la que el jefe de Estado ruso reafirmaba el apoyo de Moscú y expresaba su confianza en que Venezuela «superaría todas las pruebas con dignidad», según informa CNN .

El gobierno de Estados Unidos endureció su postura frente a Venezuela tras la reciente incautación de un petrolero sancionado cerca de las costas venezolanas, un operativo que aumentó la tensión en la región. Sin embargo, la Casa Blanca aseguró el jueves que el presidente Donald Trump “no está interesado en una guerra prolongada” con Venezuela.

El Nacional

Durante la conferencia de prensa diaria, la secretaria de prensa Karoline Leavitt respondió sobre la posibilidad de un conflicto armado. “Definitivamente, eso no está dentro de los planes del presidente. Ha sido muy claro al respecto: quiere paz”, manifestó.

Incremento de operaciones en el Caribe

Leavitt defendió el incremento de operaciones militares en el mar Caribe asegurando que el mandatario estadounidense está enfocado en frenar “el tráfico de drogas ilegales a Estados Unidos, que toman la vida de cientos de miles de estadounidenses”.

La portavoz afirmó que el presidente “piensa en eso todos los días” y destacó que cada intervención contra las llamadas narcolanchas representa la interrupción de una cadena que alimenta el mercado ilícito en EE UU.

Mientras tanto, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, reconoció que al menos 83 personas han muerto en estas operaciones marítimas desde septiembre, una cifra que ha elevado el escrutinio sobre la legalidad y proporcionalidad del uso de la fuerza en la campaña denominada Lanza del Sur.

Trump anuncia incautación de petrolero cerca de Venezuela

La preocupación internacional aumentó después de que fuerzas estadounidenses abordaran un petrolero sancionado, al que EE UU acusa de transportar crudo iraní y venezolano para redes ilícitas, cerca de Venezuela. Según Leavitt, el buque está siendo trasladado a un puerto estadounidense, donde enfrentará un procedimiento judicial.

“Hay un proceso legal para la confiscación de ese petróleo, y ese proceso legal será seguido”, afirmó. Washington sostiene que el barco operaba bajo falsa bandera y estaba asociado a actividades de contrabando energético, aunque el gobierno de Nicolás Maduro denunció la acción como un “robo descarado”.

La portavoz también informó que la tripulación está siendo interrogada y que el cargamento se encuentra “en proceso de decomiso”, aunque contradijo declaraciones previas del propio Trump, quien un día antes insinuó que Estados Unidos podría quedarse con el crudo.

Doble objetivo: narcotráfico y sanciones

Consultada sobre si la campaña se dirige realmente al tráfico de drogas o al petróleo venezolano, Leavitt sostuvo que el gobierno estadounidense está “enfocado en hacer muchas cosas” en el hemisferio occidental, y mencionó dos prioridades: detener el flujo de narcóticos y reforzar el cumplimiento de sanciones que buscan limitar los ingresos del régimen de Nicolás Maduro.

Sostuvo además que Trump ejecuta “un enfoque nuevo que no ha sido tomado por ninguna administración desde hace bastante tiempo”, marcando distancia de las políticas de Barack Obama y Joe Biden hacia Venezuela.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, conversó la semana pasada por teléfono con Nicolás Maduro, según admitieron el jueves fuentes oficiales, que confirmaron además que la llamada fue después de un contacto con el líder estadounidense, Donald Trump.

EFE

La conversación con Maduro, la primera que Lula mantuvo después de más un año con el mandatario venezolano, fue «rápida y cordial» y ocurrió después de que, el pasado 2 de diciembre, el jefe de Estado brasileño llamó por teléfono a Trump, según dijeron a EFE fuentes oficiales.

Con Maduro, hablaron sobre «la paz en América Latina», según explicaron esas mismas fuentes, que no ahondaron en el contenido de la conversación.

Lula conversó con Trump el pasado 2 de diciembre, cuando, según ambos gobiernos, dialogaron sobre las negociaciones que apuntan a eliminar las sanciones comerciales que Estados Unidos le impuso a Brasil en represalia por el juicio que llevó a la cárcel al expresidente y líder de la ultraderecha brasileña Jair Bolsonaro.

Tanto Lula como Trump consideraron «muy buena» esa conversación y manifestaron su interés en avanzar en el diálogo sobre los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre parte de los productos brasileños desde agosto pasado.

Pero la Presidencia brasileña agregó, sobre el diálogo con Trump, que Lula había planteado la posibilidad de estrechar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, en la que Estados Unidos se escuda para justificar su amplio despliegue militar en el Caribe.

El presidente brasileño ha criticado las acciones de la fuerza bélica que Estados Unidos ha situado en aguas internacionales próximas a Venezuela, así como ha instado a mantener a América Latina y el Caribe como una zona libre de conflictos.

El gobierno brasileño no reconoció el resultado de las elecciones del año pasado en Venezuela, en la que le fue atribuida a Maduro una polémica victoria en las urnas, y desde entonces Lula había dejado virtualmente congeladas las relaciones con el líder venezolano.

Tras el inicio de las operaciones estadounidenses en el Caribe, Lula ha insistido en que la solución para la crisis en Venezuela debe ser a través del diálogo y ha instado a preservar a América Latina y el Caribe como «una región de paz».

El gobierno de El Salvador y la empresa xAI, de Elon Musk, anunciaron una alianza para implementar el primer programa educativo nacional impulsado por inteligencia artificial en más de 5.000 escuelas públicas del país centroamericano.

AP

El programa ofrecerá tutorías adaptativas alineadas con el currículo escolar, ajustadas al ritmo, las preferencias y el nivel de dominio de cada estudiante, garantizando que más de un millón de niños, desde centros urbanos hasta comunidades rurales, reciban una educación de nivel adaptadas a sus necesidades, según el acuerdo.

Además, miles de docentes participarán como aliados claves en el proceso de transformación digital del sistema educativo salvadoreño.

“Grok será utilizado a nivel nacional en El Salvador para educación personalizada”, dijo Musk en su cuenta de la red social X.

Tras el anuncio, el presidente Nayib Bukele aclaró en X que “como todas las invenciones transformadoras, la IA no es en sí misma ni la salvación ni la perdición, es un espejo. Refleja las intenciones de quienes la utilizan y somos nosotros quienes determinamos si contribuye a la destrucción o al florecimiento humano”.

La empresa xAI señaló que su misión es impulsar el descubrimiento científico y profundizar la comprensión colectiva del universo.

Agregó que “esta alianza encarna ese propósito al aprovechar las capacidades innovadoras de Grok para acelerar el aprendizaje a gran escala, reducir las brechas educativas y fomentar la innovación que beneficia a la humanidad. Es un paso hacia el acceso universal a la IA avanzada, reimaginando cómo las naciones construyen conocimiento para las generaciones futuras”.

“El Salvador demuestra que las naciones pueden alcanzar la cima mediante políticas audaces y una visión estratégica”, agregó el mandatario.

El Salvador empezó a implementar en noviembre complementada con inteligencia artificial que permite consultas médicas virtuales gratis y la disponibilidad de más de 1.400 médicos las 24 horas del día.

La teniente Kinberlyn Carolina Pirona Ruiz fue acusada, en febrero de 2014, junto con otros militares, por el Tribunal Sexto de Control de Carabobo por los violentos hechos contra manifestantes. Es la misma oficial que investigó el caso del periodista Ramón de Jesús Centeno Navas, detenido desde febrero de 2022. Pirona aparece en el más reciente informe de la Misión de Determinación de los Hechos sobre el caso Venezuela, que puntualiza responsabilidades de la GNB en crímenes de lesa humanidad.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

El primer caso que describen es el de Juan Manuel Carrasco González, estudiante de origen español, de 21 años, cuya escalofriante historia de abusos y denegación de justicia empezó la noche del 13 de febrero de 2014, en Valencia, estado Carabobo.

Esa noche, funcionarios de la GNB, que perseguían manifestantes, dispararon gases lacrimógenos y perdigones. Juan Manuel Carrasco González y otras tres personas, incluida una mujer, se introdujeron en un vehículo para resguardarse; ocho funcionarios les dispararon perdigones rompiendo las ventanas del carro.

Luego sacaron al conductor del vehículo y lo golpearon con una patada en la cara, y también golpearon a la mujer, quien logró huir con la ayuda de Carrasco, “mientras los funcionarios de la GNB continuaron golpeando y pateando a los tres hombres, utilizando las culatas de sus armas”.

“Los funcionarios los arrastraron y se alejaron del carro diciendo: ‘¿Ves cómo quemas tu propio auto?’ antes de que los propios funcionarios le prendieran fuego”.

Cerca de la medianoche, a Carrasco y los otros detenidos, los trasladan al Destacamento de Seguridad Urbana (DESUR) de la GNB en Carabobo, donde fueron obligados a dormir sentados; “los funcionarios los pateaban ocasionalmente al pasar y les arrojaban agua”.

En el informe “Crímenes de lesa humanidad: el rol de la Guardia Nacional Bolivariana”, del 11 de diciembre de 2025, la Misión de determinación de los hechos sobre Venezuela profundiza en la responsabilidad de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en dichas violaciones, puntualizando hechos y responsabilidades atribuibles en los distintos niveles de la cadena de mando.

La farsa de la Fiscalía

El Ministerio Público inicia la investigación penal al día siguiente, 14 de febrero de 2014, que “recae en la Fiscalía Sexta del estado de Carabobo, a cargo del fiscal superior Hankel Escalona, la fiscal Nidia González y la fiscal auxiliar segunda Anahí Vargas”, destaca el informe de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU.

Es importante destacar que el nombre correcto del fiscal es Hahkell Yamil Escalona Abonkheir, quien había ocupado varios cargos en fiscalías de los estados Portuguesa y Carabobo, un año después, el 19 de noviembre de 2015 fue nombrado coordinador de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (SUNDDE) en Acarigua, Portuguesa.

La fiscal auxiliar segunda, Anahí Vargas, ya era esposa del Mayor Ephraín Enrique Verdú Torrelles, segundo comandante del Destacamento de Seguridad Urbana (Desur) en Carabobo y es uno de los actualmente imputados por el fiscal federal argentino, Carlos Stornelli, por presuntos crímenes de lesa humanidad, junto a otros 13 militares venezolanos, en el marco de la jurisdicción universal.

Ignorando las denuncias

Entre las diligencias practicadas, en el expediente de Juan Manuel Carrasco y otras 11 personas, la Fiscalía “consigna seis informes médico-forenses”, los cuales documentan que el joven estudiante de 21 años “presentaba contusiones y traumatismos en la cabeza y el cuerpo, así como abrasiones anales compatibles con penetración por un objeto no identificado”.

Funcionarios de la GNB que participaron en el operativo rindieron declaraciones, detallando la actuación de los distintos destacamentos durante la represión en las inmediaciones del Distribuidor El Trigal y los hechos posteriores en el DESUR Carabobo.

El 15 de febrero de 2014, en la audiencia de presentación, “Carrasco y las demás personas imputadas relataron las violencias sufridas y mostraron sus lesiones. Carrasco informó a la jueza y a la fiscal que había sido violado, que tenía dificultades para sentarse y que continuaba sangrando”.

También, otras víctimas describieron lesiones en distintas partes del cuerpo, incluyendo heridas en la cabeza, y denunciaron el robo de objetos personales. Aun con esos testimonios y las observaciones médicas previas, “la jueza no adoptó medida alguna para ordenar una investigación inmediata sobre los malos tratos y la violación denunciada”.

Acusados

La Misión de la ONU destaca que el 23 de febrero de 2014 el Ministerio Público acusó ante el Tribunal Sexto en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal al sargento primero Luis Alejandro Blanco Cedeño, al primer teniente Luis Neil Mejías Aponte y a la teniente Kinberlyn Carolina Pirona Ruiz, quienes eran enfermero y jefa de servicios del DESUR, respectivamente.

A Blanco Cedeño lo acusaron como autor material del delito de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, maltrato físico y verbal y encubrimiento.

Mejías Aponte y Pirona Ruiz fueron imputados únicamente por encubrimiento.

A pesar de la gravedad de los delitos que superan los 10 años, la Fiscalía solicitó para los tres acusados medidas cautelares sustitutivas de libertad. “A pesar del testimonio de Carrasco y de los informes médico-forenses, la violación sexual no fue investigada”.

El 24 de febrero, la entonces fiscal general Luisa Marvelia Ortega Díaz, negó públicamente la existencia de violación.

Cuatro meses después, el 11 de junio de 2014, siete de las víctimas, entre ellos el estudiante Juan Manuel Carrasco González, presentaron acusación particular propia contra los tres funcionarios por tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes, y encubrimiento.

El 7 de julio de 2014, también denunciaron ante la Fiscalía 28 con competencia en Derechos Fundamentales del estado de Carabobo a ocho funcionarios adicionales de la GNB, por coautoría en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

El juicio oral ante el Tribunal Sexto fue suspendido en cuatro oportunidades por diversos motivos. Luego, el caso pasó al juez Jesús Yépez, del Tribunal Sexto de Carabobo, pero por el fallecimiento del juez de la causa, el proceso debía reiniciarse con un nuevo juez.

Así, el nuevo juicio oral y público fue fijado para el 27 de noviembre de 2025, pero el fiscal nacional no se presentó ese día y el juicio fue pospuesto para el 25 de enero de 2026.

Pese a las denuncias públicas de Carrasco y su abogado, y a los informes médicos que acreditan lesiones anales compatibles con penetración por objeto, la violación sexual no fue incorporada en la acusación contra Blanco Cedeño.

“Las autoridades alegaron que Carrasco solo había reportado golpes durante el reconocimiento médico y que no mencionó la violación durante su audiencia de presentación, y sostuvieron que las pruebas médicas no respaldaban su versión”.

Hasta noviembre de 2025, dice la Misión de Determinación de los Hechos que los tres funcionarios de la GNB “continúan bajo medidas cautelares sustitutivas a la detención, y no se ha iniciado ninguna investigación respecto de los otros ocho militares denunciados.

La cadena de mando

De acuerdo con la investigación de la Misión, la estructura de mando bajo la cual actuaron los funcionarios involucrados se organizaba del siguiente modo.

Político estratégico: máxima autoridad Nicolás Maduro como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Orden público: la conducción operativa correspondía al Ministerio de Defensa en cabeza de la almirante Carmen Teresa Meléndez Rivas, quien coordinaba con el ministro de Interiores, Justicia y Paz, encabezado por el MG (Ej) Miguel Rodríguez Torres, “quienes daban las instrucciones operativas dirigidas a los cuerpos de seguridad”.

La Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) estaba a cargo del mayor general (GNB) Justo José Noguera Pietri.

La Misión de la ONU dice que recibió testimonios recibidos por la Misión indican que, a pesar de ser función del Ministerio de Defensa, las instrucciones operativas en materia de orden público “eran transmitidas por el Ministerio del Interior, Justicia y Paz, que coordinaba directamente con los mandos de la GNB desplegados en los Estados”.

Según la investigación de la Misión, en febrero de 2014, el entonces comandante general de la GNB, MG Justo José Noguera Pietri, “ordenó el despliegue de unidades especiales desde Caracas para reforzar a los Comandos Regionales de la GNB en distintas localidades del territorio venezolano ante la escalada de protestas”.

Agrega el informe de la Misión que “con información obtenida de fuentes con conocimiento directo de los hechos, el Comando Regional N°2 de la GNB en Carabobo estaba a cargo del general de Brigada Arquímedes Herrera Russo; actuando como segundo comandante el coronel Ramón Adolfo Pimentel Avilán”.

En el caso de Carabobo, destaca el Informe de la Misión, al teniente coronel Frank Osuna Díaz, comandante del Destacamento N°24, responsable directo del operativo. “En el DESUR Carabobo, la unidad donde fueron recluidas y recibieron malos tratos las personas detenidas, el coronel Douglas González Casamayor era el comandante, y su segundo al mando el mayor Ephraín Enrique Verdú Torrelles”.

Menciona el informe de la Misión de Naciones Unidas que, en el nivel superior de coordinación regional, la REDI (Región Estratégica de Defensa Integral) Central, estaba bajo el mando de quien es hoy en día diputado del Partido Socialista (PSUV), MG (GNB) Antonio José Benavides Torres.

En la ZODI (Zona Operativa de Defensa Integral) del estado Carabobo se encontraba para el año 2014 el entonces General de División Carlos Augusto Leal Tellería, quien actualmente es el ministro de Alimentación.

Finalmente, en la cadena de mando señalada por la Misión están “funcionarios del DESUR Carabobo y del Destacamento N°24 de la GNB que participaron en la represión de manifestaciones, detenciones arbitrarias, malos tratos, torturas y violencia sexual ocurridas en las inmediaciones del Distribuidor El Trigal, en Valencia”.

La pregunta circula por las calles de Cuba con la misma insistencia que los apagones: «¿Y si Maduro cae, qué nos espera?» Es un interrogante que reaparece cada vez que Miraflores está en aprietos y que, en estos días, vuelve a arder en conversaciones de esquina, en colas y en taxis colectivos.

Por: Yoani Sánchez – DW

Desde La Habana se observa Caracas como quien vigila un muro que sostiene parte de su propia casa: cualquier fisura al otro lado del Caribe amenaza con un derrumbe del régimen en esta orilla.

Durante más de dos décadas, desde que Hugo Chávez inauguró la era del petróleo subsidiado y los abrazos ideológicos, Venezuela ha sido el pulmón externo del castrismo. Con Nicolás Maduro, ese vínculo se ha mantenido. Para el poder cubano, el chavismo no solo ha sido un surtidor de crudo: también un apoyo diplomático, un vocero fiel en organismos internacionales y un aliado dispuesto a repetir, sin cambios de entonación, la narrativa de la resistencia antiimperialista a la que se aferra la cúpula habanera.

Ahora que el cerco de Washington se estrecha sobre Maduro, vale la pena analizar su peso real en el mantenimiento del régimen cubano. A esta alturas conviene matizar: la dependencia petrolera cubana ya no es la misma que en la primera década de este siglo. En los últimos años, el crudo mexicano y los envíos rusos han ido ocupando el espacio que ha cedido una PDVSA exhausta, incapaz de mantener los viejos niveles de suministro.

Una pieza importante

La Habana se ha visto obligada a diversificar porque, sencillamente, Caracas ya no puede regalar lo que no tiene. Pero incluso en su decadencia, Venezuela continúa siendo una pieza importante: no solo por el petróleo que aún llega, sino por el soporte político y la cobertura en labores de inteligencia en el continente que, durante años, ha brindado a su contraparte en la Isla.

El Gobierno cubano también ha construido un relato en el que la supervivencia de Maduro es, de algún modo, la prueba de su propia resiliencia. La caída del régimen en Caracas enviaría un mensaje devastador: el modelo del socialismo del siglo XXI se ha ido completamente al garete. De manera que perder Miraflores ahondaría el aislamiento de La Habana y limitaría su penetración ideológica en América Latina. 

¿Significa esto que un cambio en Venezuela precipitaría automáticamente una apertura democrática en Cuba? La historia aconseja prudencia. Cuando la Unión Soviética se desplomó, los pronósticos de un final inminente para el castrismo se multiplicaron. Sin embargo, el país no se abrió al pluralismo, sino a la crisis del Período Especial, a la represión y a un pragmatismo económico limitado que permitió al régimen sobrevivir sin transformarse. En lugar de democratizarse, la Plaza de la Revolución de La Habana se atrincheró.

Más precariedad y más represión

La caída de Maduro, de ocurrir, pondría al régimen cubano bajo una presión inédita en este siglo. Reduciría apoyos internacionales, recortaría el margen de maniobra diplomático y, quizás, obligaría a una reforma económica más profunda. Pero no debemos confundir presión con cambio. La élite cubana ha demostrado que su capacidad de posponer lo inevitable es casi infinita. Y aunque los tiempos históricos parecen acelerarse en América Latina, en Cuba el reloj oficial avanza a la velocidad que dicta un grupo de nonagenarios.

Si Maduro es capturado o hace las maletas, a corto plazo Cuba se hundirá en una mayor precariedad económica: menos petróleo, menos divisas, más tensión social. La Habana buscará sustituir lo que pierda en Caracas con nuevas alianzas —Moscú, México, quizás Argelia o Irán— y con más presión sobre los bolsillos nacionales: tarifas, impuestos, dualidades monetarias recicladas. También veremos más represión, porque cada crisis externa se traduce en paranoia doméstica. 

¿Qué pasará entonces? Probablemente lo que ya conocemos: reajustes, negociaciones discretas, nuevas fuentes de petróleo, viejas consignas recicladas. A mediano plazo, la desaparición del chavismo podría debilitar uno de los pilares simbólicos del castrismo: la idea de que su proyecto tiene herederos regionales. Un Maduro caído es un espejo roto. Y los regímenes no llevan bien las grietas en los espejos.

La detención del empresario y propietario de Plus Ultra, Julio Martínez, y del CEO de la aerolínea, Roberto Roselli, ha sacudido con fuerza los cimientos de un rescate público que llevaba tiempo bajo sospecha. La operación, llevada a cabo este jueves por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), incluyó el registro durante varias horas de la sede de la compañía en Madrid y ha intensificado como nunca el foco sobre las conexiones entre la aerolínea, el entorno chavista y los apoyos políticos de alto nivel que facilitaron su salvamento con dinero público.

La Gaceta de la Iberosfera

El impacto del operativo va mucho más allá de la compañía aérea. Según fuentes del entorno del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consultadas por The Objective, el exjefe del Ejecutivo se encuentra «nervioso» tras la detención de Julio Martínez, con quien mantiene una relación personal desde hace años. Aunque públicamente Zapatero ha tratado de restar relevancia a los hechos y ha asegurado no estar preocupado, en privado la inquietud resulta evidente, según coinciden esas mismas fuentes.

La investigación policial llega en un momento especialmente comprometido para el expresidente, después de que The Objective revelara que intercedió personalmente ante el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, para garantizar que Plus Ultra obtuviera el certificado de empresa viable, requisito imprescindible para acceder al rescate de 53 millones de euros concedido por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Sin ese aval, el dinero jamás habría salido de las arcas públicas.

Zapatero acudió al Ministerio de Transportes, en el Paseo de la Castellana, para reunirse con Ábalos con un objetivo claro: lograr que Plus Ultra fuera declarada “empresa estratégica”. Esa calificación resultaba imprescindible para acceder al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), gestionado por la SEPI y dependiente del Ministerio de Hacienda.

Las fuentes consultadas sostienen que Zapatero actuó como mediador directo en ese encuentro, empleando su influencia política dentro del Ejecutivo para desbloquear un proceso que, en condiciones normales, habría encontrado serios obstáculos debido a la situación real de la aerolínea. “Zapatero exigió que le concedieran el rescate a Plus Ultra”, asegura una fuente presente en las negociaciones.

La presión se canalizó, principalmente, a través de el entonces secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, cuyo informe resultaba determinante para que una empresa fuera reconocida como estratégica. El FASEE establecía criterios estrictos desde su creación: solo podían beneficiarse compañías con un peso relevante en la economía o cuya desaparición supusiera un riesgo real para un sector clave.

A pesar de esos requisitos, y contra el criterio técnico de varios responsables consultados posteriormente, Plus Ultra obtuvo finalmente el informe favorable de la Secretaría de Estado de Transportes. La Dirección General de Aviación Civil, dependiente de Saura, elaboró el documento que abrió la puerta al rescate.

El contenido del informe provocó sorpresa y preocupación dentro de la propia SEPI. Según fuentes conocedoras de los análisis internos, los datos no encajaban con los parámetros habituales para considerar estratégica a una aerolínea. Plus Ultra operaba apenas el 0,03% de los vuelos en España y ocupaba el puesto 166 entre las compañías activas en el país. Su flota se limitaba a cuatro aviones alquilados, con solo uno operativo en el momento de solicitar la ayuda. Tampoco destacaba por volumen de empleo ni por solidez financiera, ya que acumulaba pérdidas antes de la pandemia.

“El informe elevaba a estratégica a una empresa que, por tamaño, plantilla y presencia en el mercado, no lo era”, explican fuentes que conocieron de primera mano la tramitación. La contradicción generó un profundo malestar interno, agravado por el hecho de que otras compañías con mayor peso económico y cientos de trabajadores vieron rechazadas sus solicitudes. El caso de la editorial SM, con 685 empleados, resultó especialmente ilustrativo.

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