Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Si hay una frase en árabe que se ha hecho familiar en Occidente, y no para bien, es «Alahu Akbar», «Alá es grande», que es lo que, desgraciadamente, han oído por última vez muchas víctimas de atentados en Europa y Estados Unidos. La víctima más reciente, afortunadamente no mortal, ha sido una monja en la capital croata, Zagreb, apuñalada el pasado viernes.

La Gaceta de la Iberosfera

La víctima, Sor Marija Tatjana Zrno, de 34 años, originaria de Šujica en Bosnia y miembro de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, sufrió una puñalada en el abdomen. Logró regresar a su convento antes de ser llevada al Hospital Sestre Milosrdnice, donde los médicos confirmaron que su condición no corre peligro.

El ataque ocurrió en el distrito de Malešnica de Zagreb. El hospital notificó al Departamento de Policía de Zagreb tras el ingreso de la víctima. La policía confirmó que se está llevando a cabo una investigación para determinar todas las circunstancias y no ha publicado más detalles oficiales sobre el autor. Los agentes también están evaluando la posibilidad de una motivación ideológica o religiosa.

La noticia la dio el periodista Marin Vlahović, que escribió desde su cuenta de X: «Acabo de enterarme, por una fuente de confianza, de que una monja fue ingresada en un hospital de Zagreb con una puñalada, presuntamente atacada por un inmigrante que gritaba consignas religiosas. No habría publicado la información si no hubiera provenido de una fuente no oficial que nunca me ha engañado».

El medio de comunicación bosnio Jabuka informó además que el atacante podría haber intentado apuñalar a la monja varias veces. El ataque ha provocado una fuerte reacción en toda la sociedad croata. Figuras públicas, religiosos, periodistas y representantes políticos emitieron mensajes de apoyo y alarma por el ataque, así como críticas dirigidas a algunos medios de comunicación croatas por lo que algunos consideran moderación u omisión respecto a los supuestos antecedentes del atacante.

Según el medio croata Narod, la eurodiputada Marijana Petir denunció el apuñalamiento como «un atentado contra los valores de la sociedad croata y de Europa» y exigió una rápida investigación y rendición de cuentas. Varios comentaristas croatas han comentado que las primeras informaciones aparecidas en los principales medios omitieron mencionar el grito de «Allahu Akbar», en una forma de ocultación a la que, desgraciadamente, ya estamos acostumbrados.

La mañana del 1 de diciembre de 1948 comenzó como cualquier otra en la playa de Somerton, cerca de Adelaida. A primera hora del día, un joven de 16 años, llamado Neil Day, paseaba cuando vio a un hombre vestido de traje, apoyado contra unas piedras, y supuso que dormía tras una larga noche. Quizás estaba ebrio y había decidido quedarse allí a descansar. Horas más tarde, el joyero John Lyons, acompañado de su esposa, pasó por el mismo lugar y notó a un hombre inmóvil. Al acercarse, descubrieron que estaba muerto. Así se activó una investigación policial que, desde ese instante, convertiría a aquel desconocido en el protagonista del misterio más célebre de la crónica policial australiana.

Por: Fernanda Jara – Infobae

Estaba prolijamente vestido, con camisa blanca, corbata, pantalón marrón y zapatos relucientes, un pulóver y un saco europeo a pesar del calor de aquel primer día de diciembre. Sus manos y uñas impecables, su complexión atlética y la ausencia de cicatrices revelaban a alguien que no había hecho trabajo manual, y sus ojos grises y cabello rubio grisáceo contrastaban con la frialdad de su destino. Ningún documento ni etiqueta podía revelar su identidad: todo parecía haber sido cuidadosamente borrado, como si alguien hubiera querido que permaneciera en el anonimato.

Y en uno de sus bolsillos, un pequeño papel con la inscripción persa “tamam shud”, que significa “terminado”, arrancado de la última página de un libro de poemas persas, El Rubaiyat de Omar Khayyám, encontrado más tarde en un coche cercano. Ese hallazgo inicial desató un laberinto de preguntas sin respuesta y sembró la semilla de un misterio que atravesaría décadas. En pleno clima de Guerra Fría, la muerte del desconocido se prestaba a interpretaciones que iban del suicidio al espionaje, del asesinato pasional a la venganza silenciosa de agentes secretos, dejando a Australia con un enigma que parecía desafiar la lógica y el tiempo.

El hallazgo

La escena sorprendió a todos los que se acercaron aquel día a Somerton Park. El hombre estaba semi acostado, boca arriba, con la espalda apoyada en una roca, un cigarrillo de la marca Kensitas sobre la oreja derecha y un paquete de Army Club en el bolsillo, aunque contenía cigarrillos Kensitas en su interior. Entre sus pertenencias también había fósforos, chicles, un boleto de micro y otro de tren, y, lo más inquietante, el papel con la inscripción en persa. Cada detalle parecía meticulosamente preparado para no revelar nada, y la ausencia de etiquetas en la ropa reforzaba la impresión de que alguien había querido borrar cualquier pista.

Desde el primer momento, los investigadores se enfrentaron a un rompecabezas. El cadáver no presentaba signos de violencia externa ni cicatrices, su corazón y órganos eran normales. Más tarde, la autopsia, aunque minuciosa, solo determinó congestión en varios órganos y hemorragia gástrica, sin identificar toxinas o rastros de veneno conocidos. Cada respuesta obtenida abría nuevas preguntas: ¿había muerto por causas naturales, por un suicidio calculado o por un asesinato imposible de rastrear? En ese caso, el cuerpo no hablaba, desafiando la lógica forense.

La noticia del hombre de traje corrió como un reguero de pólvora y, pronto, la prensa se sumó al misterio: al día siguiente todos los diarios locales publicaron noticias contradictorias sobre su identidad y versiones de qué pasó. Hubo quien se presentó en la comisaría para desmentir que él fuera el hombre fallecido, mientras que otras posibles identidades se barajaron sin éxito durante semanas. Cada intento de identificación fallida convertía al hombre en un enigma más sólido, en un protagonista de historias que combinaban lo cotidiano con lo imposible.

La hipótesis del espionaje surgió casi de inmediato. La Guerra Fría comenzaba a teñir de sospecha cada muerte extraña y la aparición de la frase en persa solo reforzó la idea de que aquel hombre podía estar involucrado en actividades secretas y de espionaje. Su aparente buena educación, la limpieza de sus manos y la elección de ropa cara hacían pensar en alguien acostumbrado a moverse con discreción y precisión, casi como un agente encubierto.

La investigación

El caso tomó nuevas dimensiones cuando el 14 de enero se encontró una valija en la estación de trenes de Adelaida, guardada en el depósito el 30 de noviembre y que nadie reclamó. Un hallazgo aparentemente independiente alimentó aún más el misterio: había ropa, una corbata, pantuflas, pijamas, herramientas de electricista, cuchillos recortados e hilos de coser que coincidían con los del saco que vestía aquel cuerpo NN. Todo estaba cuidadosamente organizado, y en varias prendas las etiquetas habían sido cortadas, como si alguien quisiera borrar cualquier pista sobre su procedencia. La valija parecía pertenecer al hombre encontrado en la playa, aunque nada lo confirmaba de manera definitiva.

En paralelo, apareció el famoso libroThe Rubaiyat de Omar Khayyám, en un automóvil cercano a la playa. En la última página había una parte recortada que coincidía con ese trozo que decía “tamam shud”. Además, alguien había escrito a mano una serie de letras aparentemente incomprensibles que podrían haber sido un código. Allí también apareció un número de teléfono que llevaba a Jessica Thompson, una enfermera que vivía a pocos metros de la playa. Su aparición sumó un nuevo nivel de intriga: ¿quién era este hombre y qué vínculo tenía con ella?

Cuando la policía interrogó a la mujer, ésta se mostró nerviosa, negando conocer al fallecido, aunque recordó que alguien la había buscado meses antes. Las pistas parecían mezclar la vida cotidiana con la sospecha de espionaje: un hombre elegante, meticuloso, con un código secreto y vínculos misteriosos… Cada detalle reforzaba la sensación de que la verdad estaba oculta tras un velo de deliberada discreción.

La identidad del hombre se volvió aún más difícil de establecer debido a los constantes fracasos para identificarlo. Numerosas personas ofrecieron información o afirmaron reconocerlo, pero todas las hipótesis fueron descartadas tras las verificaciones formales. Organizaciones como Interpol y el FBI compararon sus huellas digitales y sus características físicas con registros internacionales, sin obtener coincidencias. Mientras tanto, los medios difundían nuevas versiones sobre espionaje, relaciones clandestinas o crímenes imposibles de esclarecer. El cuerpo permaneció embalsamado durante meses y se realizó un molde de yeso de su rostro, que quedó resguardado como recurso para futuras identificaciones, reflejando la dificultad para resolver un caso que desafió la investigación forense y policial por años.

A lo largo de décadas, la investigación osciló entre el mito y la ciencia, con expertos en códigos, genealogistas y forenses intentando descifrar la maraña de objetos, símbolos y relaciones personales que rodeaban al misterioso hombre. La combinación de objetos personales incompletos, el libro enigmático y la proximidad a la enfermera Thompson construyeron un rompecabezas que mantuvo a Australia y al mundo en vilo durante más de setenta años.

La identificación

Décadas más tarde, el profesor Derek Abbott, experto en ADN de la Universidad de Adelaida, retomó el caso como un desafío científico y lo hizo personal. Con la colaboración de la especialista forense Colleen Fitzpatrick, Abbott logró reconstruir el árbol genealógico del hombre mediante muestras de cabello conservadas desde la autopsia, comparando perfiles genéticos con bases de datos de genealogía. La investigación científica, impulsada por la paciencia y la obsesión, permitió reducir las posibilidades hasta dar con un nombre: Carl “Charles” Webb, nacido en 1905. Era un ingeniero eléctrico de Melbourne que en su adolescencia comenzó a jugar fútbol, cosa que explicaba su contextura física y musculosa.

Los análisis confirmaron la coincidencia genética con familiares vivos, revelando detalles de su vida: el hombre había perdido a sus padres y a un hermano en la Segunda Guerra Mundial, se había separado de su esposa y llevaba una vida solitaria. Documentos de divorcio y testimonios de familiares destacaban su inclinación por la escritura de poemas sobre la muerte y antecedentes de intentos de suicidio, rasgos violentos, pero nada explicaba la presencia del enigmático código ni el motivo de su viaje a Adelaida.

Aunque el hallazgo científico puso fin a la incertidumbre sobre su identidad, la causa de su muerte sigue siendo un misterio. Respecto a qué lo mató —si fue por envenenamiento, suicidio o un accidente— nunca fue esclarecido. Tampoco se descifró qué quería decir el mensaje codificado encontrado en el libro, que continúa siendo un enigma que desafía a expertos y aficionados por igual.

Ya pasaron 77 años de preguntas sin respuesta, y la historia de Carl Webb sigue siendo un enigma. Desde aquel primer hallazgo en la arena hasta su identificación genética, el caso del “Hombre de Somerton” entrelaza intriga, espionaje y tragedia personal, consolidándose como uno de los misterios más fascinantes y duraderos de la crónica policial internacional.

Los gobiernos de Noruega, Suecia y Finlandia recomendaron este martes a sus ciudadanos evitar todos los desplazamientos a Venezuela, alegando un deterioro acelerado de la seguridad, tensiones políticas internas y crecientes dificultades para salir del país.

El Nacional

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia informó que desaconseja cualquier viaje al territorio venezolano debido a la “situación de seguridad” que vive la nación suramericana.

Con esta decisión, Estocolmo se suma a la lista de países que han endurecido sus alertas desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el sábado el “cierre total” del espacio aéreo del país, mensaje que el gobierno de Nicolás Maduro rechazó por considerarlo una amenaza.

Finlandia, “hasta nuevo aviso”

Simultáneamente, el Ministerio de Exteriores de Finlandia publicó un comunicado en el que recomendó evitar todo tipo de viajes a Venezuela “hasta nuevo aviso”.

La cartera advirtió que la situación política es “caótica” y que sus efectos se reflejan en episodios de violencia durante manifestaciones en Caracas y otras grandes ciudades, donde las autoridades suelen emplear armas y gases lacrimógenos para dispersar protestas.

También alertó sobre arrestos masivos y detenciones de extranjeros en los últimos meses. Eso, unido a la ausencia de una embajada finlandesa en el país, limita la capacidad de asistencia consular.

La misión diplomática más cercana opera desde Colombia.

Para Noruega, la seguridad es “impredecible”

Noruega elevó este martes su nivel de alerta e instó a sus ciudadanos a evitar totalmente los viajes a Venezuela, al considerar que la seguridad es “impredecible” y que las opciones de transporte dentro y fuera del país se han visto seriamente afectadas.

Oslo recordó que aerolíneas han suspendido vuelos hacia territorio venezolano, lo que podría dejar a los viajeros sin posibilidades de regreso de manera repentina.

Como Suecia y Finlandia, Noruega gestiona sus asuntos consulares con Caracas desde su embajada en Bogotá.

Las advertencias de los tres países nórdicos se producen en un contexto de tensión creciente entre Estados Unidos y Venezuela. Washington mantiene desde septiembre un despliegue naval y aéreo en el Caribe bajo el argumento de reforzar la lucha contra el narcotráfico y ha acusado a Nicolás Maduro de estar vinculado al Cartel de los Soles.

Fuerzas estadounidenses han bombardeado embarcaciones en el Caribe, causando muertes.

Nicolás Maduro ha reforzado su seguridad personal, incluyendo el cambio de camas, y se ha apoyado en Cuba, un aliado clave, ante la creciente amenaza de una intervención militar estadounidense en el país, según varias personas cercanas al régimen venezolano.

The New York Times

Describieron un ambiente de tensión y preocupación que se apodera del círculo íntimo del líder chavista, añadiendo que Maduro creía mantener el control y poder capear la última y más grave amenaza a sus 12 años en el poder.

Maduro ha intentado protegerse de un posible ataque de precisión o una incursión de fuerzas especiales cambiando frecuentemente de lugar de descanso y de celular, según las fuentes. Estas precauciones se han intensificado desde septiembre, según algunas, cuando Estados Unidos comenzó a concentrar buques de guerra y a atacar embarcaciones que, según la administración Trump, traficaban drogas desde Venezuela.

Para reducir el riesgo de traición, Maduro también ha ampliado el papel de los guardaespaldas cubanos en su equipo de seguridad personal y ha agregado más oficiales de contrainteligencia cubanos al ejército venezolano, según una de las fuentes.

En público, sin embargo, Maduro ha intentado minimizar las amenazas de Washington adoptando una apariencia despreocupada y relajada, apareciendo en eventos públicos sin previo aviso, bailando y publicando videos de propaganda en TikTok.

Las siete personas cercanas al régimen venezolano entrevistadas para este artículo hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias o porque no estaban autorizadas a hablar públicamente. El Ministerio de Comunicación, encargado de las consultas de prensa del chavismo, no respondió a una solicitud de comentarios para el artículo.

Puedes leer la nota completa en The New York Times

Una nueva investigación detalla cómo las violencias —desde la trata y la explotación laboral hasta la violencia institucional y la precariedad para mujeres indígenas, migrantes, mayores y personas LGBTIQ+— siguen afectando de forma diferenciada a las mujeres en Venezuela.

El Nacional

El informe, desarrollado por Caleidoscopio Humano y publicado en noviembre bajo el título Resistencias que sanan: haciendo frente al silencio opresor en Venezuela, advierte que la reducción de financiamiento a las organizaciones sociales agravó la invisibilización de estas violencias y limitó la capacidad de monitoreo y respuesta. 

La ONG enfatiza la feminización de la migración y sus consecuencias: muchas mujeres venezolanas que migran en solitario terminan en empleos precarizados, frecuentemente en tareas de cuidado, con jornadas extensas y sin protección, lo que las hace vulnerables a explotación y a rutas de trata.

Caleidoscopio Humano cita datos y estudios regionales para contextualizar estas dinámicas y advierte que el uso de redes sociales y ofertas engañosas ha facilitado la captación por redes de trata.

Casi 5.000 mujeres y niñas víctimas de redes de trata

 Sobre trata y explotación sexual, el informe recoge cifras y denuncias.

Según datos que cita, en los últimos seis años 4.761 mujeres y niñas venezolanas han sido rescatadas de redes de trata, una cifra que representa solo una fracción del problema real.

También enfatiza la doble vulnerabilidad de las mujeres trans, que enfrentan discriminación institucional (imposibilidad para rectificar documentos), falta de acceso a tratamientos médicos y altos riesgos de explotación. 

Caleidoscopio Humano documenta detenciones masivas (la ONG Foro Penal registró 230 mujeres detenidas entre el 28 de julio y el 26 de agosto de 2024) y describe condiciones carcelarias gravísimas.

Agresiones sexuales y torturas contra presas

Se señala el hacinamiento en celdas de hasta 10 personas, racionamiento de agua y comida, falta de clasificación por edad o género y prácticas que configuran tratos crueles, inhumanos y degradantes. 

Registra además violencia sexual y torturas dentro de esos contextos.

Indicó que testimonios señalan desnudez forzada, agresiones sexuales, violaciones y torturas a embarazadas. Entre los casos mencionados aparece la detención arbitraria y el maltrato de adolescentes, y se documenta un caso en Carúpano donde una menor sufrió un ataque de nervios que derivó en daño cerebral, según pruebas médicas mencionadas por la ONG.

Afirma asimismo que muchas detenidas recibieron imputaciones por delitos graves como terrorismo o “instigación al odio”, con penas de 10 a 20 años y sin beneficios procesales, lo que, junto con audiencias virtuales y asignación de abogados públicos, ha limitado el acceso a la defensa y violado garantías del debido proceso.

La organización destacó la muerte de Yenny Lucía Barrios, paciente oncológica que no recibió el acompañamiento necesario y cuya atención médica se vio obstaculizada, y la muerte por desnutrición de Deisy Chirinos, recluida en el Instituto Nacional de Orientación Femenina.

Yenny Barrios es una de las víctimas de la desatención en las cárceles | Foto: archivo

También se alerta sobre el uso de la pobreza menstrual como método de humillación y control dentro de las prisiones.

Indígenas afectadas por la minería ilegal

Caleidoscopio Humano reportó además la situación de mujeres indígenas afectadas por la minería ilegal y proyectos extractivos como el Arco Minero del Orinoco. Estas prácticas las han expuesto a pérdidas de territorios, violencia por parte de grupos armados, trabajo forzado y contaminación por mercurio que impacta la salud reproductiva (abortos espontáneos y riesgos cancerígenos).

El informe subraya la ausencia de cifras oficiales y la necesidad de investigaciones específicas para visibilizar la magnitud del daño. 

En materia legal y de derechos, el informe recuerda que la Constitución venezolana, la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente y tratados internacionales como la Convención Americana y las Reglas de Bangkok consagran garantías que se vulneran sistemáticamente en Venezuela.

Expuso detenciones arbitrarias, negación de visitas conyugales o su comercialización (la ONG documenta cobros desde 60 hasta 300 dólares para permitirlas), falta de audiencias con defensa adecuada y restricciones que discriminan a las mujeres privadas de libertad. 

¿Qué propone Caleidoscopio Humano ante el incremento de violencias contra las mujeres en Venezuela?

Frente a esta realidad, Caleidoscopio Humano plantea:

  • Recuperar y aumentar el financiamiento a las organizaciones de la sociedad civil para sostener mecanismos de monitoreo y atención con enfoque de género e interseccional.
  • Diseñar políticas públicas que atiendan las necesidades de mujeres migrantes, mayores, indígenas y LGBTIQ+.
  • Implementar protocolos de protección contra la trata; garantizar el acceso a la justicia y el debido proceso.
  • Adoptar medidas para revertir la crisis penitenciaria y asegurar condiciones dignas de detención.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este martes en que «muy pronto» comenzarán los ataques estadounidenses contra cárteles del narcotráfico dentro del territorio venezolano, tras el operativo contra lanchas en el Caribe, que acusa de transportar drogas.

EFE

«En tierra es mucho más fácil. Conocemos las rutas que toman. Lo sabemos todo sobre ellos. Sabemos dónde viven. Sabemos dónde viven los malos. Y vamos a empezar con eso también muy pronto», dijo el mandatario a la prensa durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca.

El mandatario ya advirtió la semana pasada que sus Fuerzas Armadas actuarán «muy pronto» en tierra contra supuestos narcotraficantes venezolanos y anunció a pilotos y aerolíneas que deben considerar el espacio aéreo venezolano «cerrado en su totalidad».

Un ataque en territorio venezolano se enmarcaría en la operación bautizada por el Pentágono como Lanza del Sur y que hasta ahora ha destruido a una veintena de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, dejando, según EE.UU., más de 80 personas muertas, acusadas de ser narcotraficantes.

Según el diario The Washington Post, en el primero de esos ataques, ejecutado el pasado 2 de septiembre, se llevó a cabo un segundo bombardeo ordenado supuestamente por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, para matar a dos supervivientes, una acción que podría ser investigada como crimen de guerra.

Preguntado por este tema, Trump dijo que no tiene información al respecto, que confía en Hegseth y que ha escuchado que el almirante al mando de la operación, Frank Bradley, «es una persona extraordinaria».

Trump aseguró además que la destrucción de lanchas supuestamente cargadas con drogas ha salvado «miles de vidas» en Estados Unidos.

Por su parte, Hegseth dijo que no vio supervivientes al monitorear el ataque y criticó a la prensa por difundir información que «no se basa en la verdad».

Tanto la Casa Blanca como el Pentágono han insistido en que todos los ataques son completamente legales y han mostrado su confianza en el trabajo de Bradley.

Estados Unidos ha colocado más misiles de crucero Tomahawk en el Caribe que los que desplegó durante la campaña militar de 2011 que condujo a la caída del hombre fuerte libio Muammar Gaddafi, según cifras publicadas el martes por El Español.

Latin Times

El medio informó que las fuerzas estadounidenses cerca de Venezuela incluyen actualmente un portaaviones, un buque de asalto anfibio, seis destructores, dos cruceros, un submarino nuclear y buques de apoyo, además de 186 misiles Tomahawk, 36 más de los utilizados en la fase inicial de la intervención en Libia. Otras fuerzas incluyen bombarderos B-52, cazas F-35 y drones que operan desde bases regionales, y aproximadamente 20.000 efectivos militares.

Evan Ellis, de la Escuela de Guerra del Ejército de EE. UU., declaró a la publicación que las fuerzas venezolanas cuentan con menos de 100.000 efectivos profesionales y carecen de las defensas aéreas necesarias para contrarrestar una operación a gran escala. El analista Michael Shurkin añadió que la presencia estadounidense representa una fuerza «capaz de enfrentarse a casi cualquier país del mundo».

El Pentágono ha declarado que el aumento de tropas respalda misiones antinarcóticos dirigidas a redes criminales presuntamente vinculadas al régimen venezolano. El Departamento de Estado ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca al arresto del presidente Nicolás Maduro, y la administración Trump ha calificado a altos oficiales militares como el «Cártel de los Soles».

Sin embargo, los analistas han expresado su preocupación por la dirección estratégica. Un análisis publicado por el Instituto Cato a finales de octubre concluyó que la composición de las fuerzas estadounidenses «no está optimizada para las operaciones tradicionales antinarcóticos», sino que se ajusta más a una «campaña aérea y naval sostenida». El informe también advirtió que una intervención «modelo Libia» podría generar una inestabilidad significativa.

Los funcionarios estadounidenses durante el primer mandato de Trump también llevaron a cabo un juego de guerra para examinar lo que podría suceder tras la destitución de Maduro, y los resultados reflejaron las consecuencias de Libia, según un informe de The New York Times publicado el 20 de noviembre. El ejercicio no clasificado predijo grupos armados en competencia, inestabilidad prolongada y ningún camino claro hacia la reconstrucción: resultados similares a la fragmentación que siguió a la caída de Gadafi.

Phil Gunson, del International Crisis Group, dijo al Times que las expectativas de una transición rápida o controlada serían «una fantasía» y que no parecía haber «ningún plan serio sobre lo que sucedería después».

Douglas Farah, un consultor de seguridad nacional que participó en juegos de guerra anteriores, dijo en una evaluación de 2019 que cualquier intervención podría desencadenar «caos por un período sostenido de tiempo», advirtiendo que los riesgos de colapso interno reflejan lecciones de la agitación posterior a la intervención en Libia.

Desde principios de septiembre, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo más de 20 ataques contra presuntos buques de narcotráfico cerca de Venezuela, matando al menos a 80 personas, según las autoridades.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras informó este martes de fallas técnicas en el servicio de divulgación de los resultados de las elecciones generales del 30 de noviembre, exigió una pronta solución a la empresa responsable y garantizó que la declaración final respetará la voluntad ciudadana.

EFE

«El servicio contratado para el portal de divulgación de la información estadística y de las actas de las Juntas Receptoras de Voto (JRV) confrontó problemas técnicos en la jornada de ayer (lunes)», indicó el CNE en un comunicado.

Señaló que la empresa encargada ASD SAS notificó en la madrugada que parte de la información enviada por las juntas receptoras aún no ha sido procesada, por lo que el órgano electoral solicitó reportes detallados tanto a la compañía como al servicio de auditoría externa.

El ente electoral exigió a ASD SAS «la solución más pronta posible» para garantizar el acceso pleno y permanente de la ciudadanía a los datos estadísticos.

Como medida temporal, el CNE habilitó un acceso controlado para que medios de comunicación y partidos políticos puedan observar en tiempo real el procesamiento de la información.

El órgano electoral enfatizó que la reanudación de la divulgación del escrutinio incorporará tanto las actas transmitidas al sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) como aquellas que ingresan a los procedimientos de contingencia.

El «proceso de contingencia 1» incluye actas procesadas que no pudieron transmitirse desde los centros de votación, mientras que el «proceso de contingencia 2» corresponde a documentos que no fueron procesados ni enviados por las juntas receptoras, explicó.

El CNE subrayó que las medidas adoptadas cumplen un objetivo informativo y aseguró que continuará su «labor técnica y jurídica» para emitir la declaratoria de resultados dentro del plazo de 30 días establecido por la Ley Electoral.

Además, reiteró que la resolución final respetará de manera «escrupulosa» la voluntad expresada por los hondureños en las elecciones del domingo, en las que los hondureños eligieron a la persona que sucederá a Xiomara Castro, quien concluirá su mandato el 27 de enero de 2026.

Según el CNE, el candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, quien ha recibido el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, registra el 39,91 % (749.022 votos) frente al 39,89 % (748.507 votos) de Nasralla, una diferencia de apenas 515 sufragios, según el informe del CNE. Ambos partidos son conservadores.

Los hondureños votaron para elegir a un presidente, tres designados presidenciales (vicepresidentes), 128 diputados al Parlamento local, 20 al Centroamericano y 298 corporaciones municipales.

El Departamento de Guerra de Estados Unidos confirmó este martes 2 de diciembre la existencia de una estrategia operativa diseñada para activarse en el escenario de que Nicolás Maduro abandone el poder en Venezuela.

La Patilla

La información fue suministrada por Kingsley Wilson, secretaria de prensa del Pentágono, en medio de la creciente tensión militar en la región del Caribe.

La vocera estadounidense ratificó que Washington maneja escenarios concretos frente a la crisis política en Caracas. Según lo expresado por la funcionaria, la planificación militar y estratégica contempla los pasos a seguir si se concreta un cambio de mando en Caracas, aunque no ofreció detalles específicos sobre la naturaleza logística o táctica de dicho plan.

Wilson fue enfática al señalar que la autoridad final sobre cualquier maniobra recae exclusivamente en la Casa Blanca. «Cualquier acción contra Venezuela será tomada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump».

La declaración busca disipar dudas sobre la autonomía de las operaciones militares en curso. Del mismo modo, la confirmación de un «plan de contingencia» institucionaliza la postura de la administración Trump de prepararse para una transición, forzada o negociada, en el corto plazo.

“No nos rodeaba el océano, pero sí la muerte. La muerte que seguía cayendo de lo alto en aquellos copos tenues, fosforescentes, aquella nevada de pesadilla que de un golpe había borrado casi toda la vida de la gran ciudad”, le cuenta Juan Salvo al historietista casi al principio de El Eternauta. Ese relato fantástico situado en Buenos Aires sobre un fenómeno que nunca ocurrió podría aplicarse —solo cambiando la palabra “nieve” por “gas”— a lo que realmente sucedió en la ciudad india de Bophal entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de diciembre de 1984. Cuando una nube tóxica de isocianato de metilo invadió como un asesino invisible la ciudad que dormía, murieron más de siete mil personas en apenas unas horas, pero otras casi 500.000 quedaron afectadas para siempre. Muchas de ellas, incluso, todavía no habían nacido, porque además de matar rápido, el gas se convirtió en un fantasma siniestro que sigue asolando a la ciudad y su gente.

Por: Daniel Cecchini – Infobae

El gas venenoso provino de un escape que se produjo en la planta de insecticidas que la empresa estadounidense Union Carbide tenía a un kilómetro de la ciudad. “La tragedia de Bophal” sigue siendo el mayor desastre provocado por una industria en la India. Hay quienes dicen que fue un accidente, pero en realidad fue el resultado de un cóctel en el que se combinaron de manera letal la irresponsabilidad deliberada de una empresa multinacional y la inacción de un Gobierno que en lugar de proteger a sus ciudadanos prefirió mirar hacia otro lado, tentado por las inversiones y la corrupción.

Cuando la muerte flota

Fue esa combinación siniestra la que provocó que esa madrugada la nube tóxica que se originó en la planta Union Carbide invadiera Bhopal. Nadie avisó a la ciudad que dormía mientras el viento llevaba hacia ella el gas que sembraría la muerte. Al entrar en contacto con el aire, el isocianato de metilo comenzó a descomponerse en varios gases extremadamente tóxicos —fosgeno, metilamina, soda cáustica y cianuro de hidrógeno—, que formaron una nube letal que, al ser más densa que el aire atmosférico, recorrió toda la ciudad casi al ras del suelo.

Los habitantes comenzaron a sentir un fuerte ardor en los ojos hasta llegar al punto de no poder ver y otros se desmayaron, mientras que muchos corrían desesperadamente hasta quedarse sin aire en los pulmones. Miles de personas y decenas de miles de animales murieron casi inmediatamente, asfixiados por la nube tóxica, mientras otros trataban desesperadamente de escapar de la ciudad, en una evacuación desordenada que provocó decenas de accidentes. La gente moría en la calle y en las casas, en medio de horribles convulsiones, vómitos de sangre y otros dolorosos síntomas. Ninguna de las víctimas de ese primer momento alcanzó a saber qué era eso que flotaba en el aire y las estaba matando. Muchos más murieron en los días siguientes.

Los hospitales no tardaron en colapsar, mientras las autoridades del Gobierno local quedaron prácticamente paralizadas, sin saber qué medidas tomar. Entre los que llegaron por sus propios medios o alcanzaron a ser trasladados a los centros de salud, un gran porcentaje murió allí a causa de hemorragias internas ante la mirada impotente de los médicos y enfermeros. El personal de salud no sabía cómo tratar a las víctimas porque, cuando se produjo el escape, ni la empresa ni el Gobierno indio les informaron qué productos se almacenaban en la fábrica ni qué gas era el que se había escapado. De haberlo sabido tampoco habrían podido hacer mucho, porque al carecer de información previa sobre los tóxicos que usaba la empresa no había en los hospitales antídotos ni otros medicamentos para contrarrestar sus efectos. Recién horas después el Gobierno estatal declaró el estado de catástrofe. Ya era tarde, muy tarde.

Una bomba de tiempo

La planta de Bhopal venía siendo denunciada por afectar el medio ambiente desde 1969, cuando comenzó a verter residuos químicos en el subsuelo, contaminando pozos de agua y acuíferos. Union Carbide sabía los daños que estaba causando, porque tenía estudios sobre la toxicidad del terreno con resultados alarmantes que nunca dio a conocer para evitar el cierre de la planta y el pago de las indemnizaciones por daño ambiental. Esa irresponsabilidad empresarial también era evidente en el funcionamiento cotidiano de la fábrica, con tareas de mantenimiento prácticamente nulas y personal al que casi no se le daba capacitación para reducir los costos. Nadie controlaba en serio a la empresa ni tomaba medidas para que modificara esa situación porque Carbide era una de las compañías más poderosas de India, con fuertes vinculaciones en el Estado y fluidas relaciones con los Gobiernos que se sucedieron desde que desembarcó en el país.

Para 1984, la seguridad de los tanques donde se almacenaba el isocianato de metilo era casi inexistente. En el momento del accidente la instalación albergaba tres tanques de MIC líquido, E-610, E-611 y E- 619, que por normas de seguridad no debían llenarse con más de 30 toneladas —el 50 por ciento de su capacidad— de MIC presurizado con gas nitrógeno inerte.

La empresa tampoco cumplía con ese requisito. En octubre de 1984 el tanque E-610 que contenía 42 toneladas de MIC líquido perdió la capacidad de contener la presión del nitrógeno, lo que significaba que no se pudieron bombear las 42 toneladas de MIC líquido que contenía. Los intentos de restablecer la presión del nitrógeno resultaron infructuosos, por lo que se suspendió la producción de MIC y partes de la planta se cerraron por mantenimiento. Entre los sectores que salieron de funcionamiento se encontraban la torre de antorcha —necesaria para quemar el gas— que tenía una tubería corroída. Con la torre fuera de servicio, la producción no podía reanudarse, porque era imposible quemar el gas, una medida indispensable para evitar que se dispersara por la atmósfera.

Pese a eso, Unión Carbide no demoró en seguir produciendo sus plaguicidas, para lo cual utilizaba el gas de los dos tanques restantes. A principios de diciembre la mayoría de los sistemas de seguridad relacionados con el almacenamiento de MIC funcionaban mal y muchas válvulas y líneas estaban en pésimas condiciones. Por si fuera poco, varios lavadores de venteo y la caldera habían quedado fuera de servicio.

La causa del desastre

El desastre se desencadenó cuando se estaban realizando tareas de limpieza con agua a presión que, por fallas en el mantenimiento en los tanques entró —junto con cristales de cloruro sódico, restos de metal y otras impurezas— en contacto con el gas almacenado en el tanque 610, lo que provocó un incremento en la temperatura que derivó en un exceso de presión que, a su vez, abrió las válvulas de seguridad. Eso fue lo que liberó el gas tóxico a la atmósfera. Así y todo, el desastre se pudo haber evitado si hubiesen funcionado el sistema de refrigeración del tanque y el catalizador de gases previo a la salida al exterior, pero estos dos mecanismos estaban desactivados para ahorrar costos.

A esas fallas técnicas se sumó el factor humano, debido a la falta de capacitación de los empleados. Cuando los instrumentos mostraron que la presión del tanque era excesiva, dieron por hecho —sin comprobarlo— que esa lectura era falsa porque los instrumentos no funcionaban bien.

A las 11.30 de la noche del 2 de diciembrelos trabajadores del área cercana al tanque comenzaron a sentir los efectos del gas y empezaron a buscar una fuga. La encontraron 15 minutos después, pero cuando le avisaron al supervisor les respondió que solucionarían el problema después de hacer la pausa para el té de las 0.15. A esa hora, precisamente, la reacción en el tanque 610 se disparó hasta alcanzar un estado crítico, con parámetros de temperatura y presión fuera de toda escala. Uno de los empleados que había quedado de guardia vio cómo se agrietaba una losa de cemento cuando la válvula de alivio de presión se abrió de golpe.

Durante la hora que siguió se escaparon 30 toneladas de gas a la atmósfera y los trabajadores, impotentes y desesperados, evacuaron la planta y huyeron en dirección contraria al viento para evitar que el gas mortal los alcanzara. El viento se dirigía hacia el peor de los lugares, la ciudad de Bhopal, pero a nadie se le ocurrió avisar.

Cómplices para la impunidad

La planta no volvió a funcionar y quedó como fantasmal testimonio del crimen ambiental que había provocado, mientras todo el entorno quedó seriamente contaminado por sustancias tóxicas y metales pesados que tardarían muchos años en desaparecer. Union Carbide y el Gobierno indio, que asumió de manera hipócrita —cuando ya no tenía remedio— la representación de las víctimas, cerraron en 1989 un acuerdo extrajudicial por el que la empresa pagó 470 millones de dólares. El 93% de las 500.000 personas que recibieron compensaciones obtuvieron 327 euros.

El 7 de junio de 1999, el tribunal indio que juzgaba este desastre condenó a ocho directivos de Union Carbide a dos años de prisión y a abonar una multa de 8.900 euros, lo que fue tomado por la opinión pública como una verdadera burla frente a la tragedia causada por el gigantesco escape de gas letal.

El máximo responsable del desastre, el directivo norteamericano a cargo de la planta, Warren Anderson, quedó impune hasta su muerte. Pocos días después de la fuga de gas, se fugó él mismo del país hacia los Estados Unidos para nunca regresar.

Desde 1999 se han realizado muchos estudios independientes sobre el agua contaminada y los datos fueron de suma gravedad: el mercurio ha superado hasta seis millones de veces los límites de seguridad; el tricloroetileno, un compuesto que afecta al desarrollo de los fetos, más de cincuenta veces; y continuaba detectándose la presencia de isocianato de metilo en la leche materna de las mujeres.

Hoy, a un kilómetro de la fábrica de Union Carbide está la clínica Chingari, que en español significa “chispa”. Allí hay centenares de personas en rehabilitación que todavía sufren las consecuencias de la fuga de gas. Muchos son niños y jóvenes, nacidos después de la tragedia con problemas genéticos. “Los efectos del veneno siguen presentes todavía. Aquellos que nacieron justo después del desastre han crecido y se han casado. Hay niños de segunda e incluso de tercera generación con diferentes discapacidades consecuencia del accidente. Y el Gobierno no hace nada”, explicaba hace dos años Rashida Bee, una de las directivas de la clínica. Y terminó con una reflexión que muchos comparten en Bhopal: “Los que murieron en aquel momento tuvieron suerte. Los supervivientes mueren poco a poco”.

La serie de Netflix

Como El Eternauta, la historieta creada por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, la tragedia de Bhopal también tiene una serie producida por la plataforma Netflix. Fue estrenada en 2023, se llama Los trabajadores del ferrocarril: La historia no contada de Bhopal 1984 y fue creada y dirigida por Shiv Rawail.

La trama de la miniserie gira en torno a tres empleados de los ferrocarriles de India y un ladrón, que ante la aparición de una nube de gas mortal en Bhopal arriesgan sus vidas para salvar las vidas de decenas de pasajeros que esperan la llegada de un tren mientras en los andenes de la estación y en otras partes de la ciudad el fluido venenoso mata a personas que sufren horribles convulsiones como si fueran insectos.

Como se dijo al principio, la diferencia entre una y otra serie, es que El Eternauta es ficción pura mientras que, “basada en hechos reales” como se advierte a los espectadores de Los trabajadores del ferrocarril: La historia no contada de Bhopal 1984, la producción india reconstruye paso a paso el horror de un desastre trágicamente real.

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