Armando Esteban Quito

El 29 de enero del año 1886 la historia de los vehículos conoció uno de sus más importantes hitos. El ingeniero alemán Carl Benz presentó en la Oficina Imperial de Patentes de Berlín la patente de un vehículo de tres ruedas con motor a gasolina.

Automoción del Oeste

El Benz Patent-Motorwagen («auto a motor patentado Benz», traducido de la lengua alemana) es un modelo de automóvil construido por Carl Benz en 1885, considerado como el primer vehículo de la historia diseñado para ser impulsado por un motor de combustión interna.1​ El coste inicial de su fabricación en 1885 fue de 600 marcos de oro alemanes,​ aproximadamente 150 dólares de la época (equivalente a 4524 dólares y 3.100,11 € de hoy en día).

Obtuvo la patente alemana número 37435, a la que aspiraba Benz el 29 de enero de 1886. Se tuvieron que llevar a cabo varios procedimientos oficiales, concediendo la patente finalmente en noviembre de ese mismo año.

La presentación pública del producto se hizo el 3 de julio de 1886 en la Ringstrasse (Ringstraße) de Mannheim. Fue la mujer de Benz, Bertha, quien financió el desarrollo del invento, aunque la ley de aquel tiempo no permitía a una mujer casada registrar la patente.3​ También fue ella la que realizó el primer viaje en automóvil, en agosto de 1888.

Se fabricaron unos 25 Patent-Motorwagen entre 1886 y 1893.

Patent-Motorwagen

Tras desarrollar un motor de pistones de dos tiempos en 1873, Benz se centró en desarrollar un vehículo motorizado, mientras mantenía su negocio de diseño y fabricación de motores fijos junto con sus socios.

El Benz Patent-Motorwagen era un automóvil de tres ruedas con un motor de tracción trasera. Contenía muchas innovaciones: estaba construido de tubo de acero con paneles de madera; las ruedas, de llanta de acero y caucho sólido, eran un diseño propio de Benz. La dirección se realizaba mediante una cremallera y piñón que pivotaba la rueda delantera. Se usaron resortes completamente elípticos en la parte trasera, junto con un eje rígido y cadena de transmisión en ambos lados. La transmisión se realizaba con un sistema simple de correa de una sola velocidad, variando el par motor entre un disco abierto y un drive disc.

La administración Trump ejercerá control directo sobre los ingresos derivados de la venta de petróleo venezolano actualmente bajo sanciones, destinando inicialmente esos recursos a servicios gubernamentales básicos como seguridad y sanidad, según anunció el miércoles el secretario de Estado Marco Rubio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. El sistema de supervisión, que implica el depósito de fondos en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro estadounidense, forma parte de la estrategia de Washington para influir en la transición política del país sudamericano tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero.

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El mecanismo funciona como una intervención financiera diseñada para mantener cierta estabilidad operativa en Venezuela mientras Estados Unidos define el futuro del régimen chavista encabezado por Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada tras la operación que extrajo a Maduro de Caracas. Rubio precisó que los fondos se depositarán en cuentas que el Tesoro estadounidense supervisará, y que Venezuela podrá utilizar ese dinero para pagar servicios policiales o adquirir medicamentos, pero bajo estricta auditoría para verificar que se emplee según lo autorizado. El sistema permitirá a Washington aprobar o rechazar los presupuestos mensuales que presente el chavismo.

El secretario de Estado presentó el esquema como una medida de emergencia para evitar un “colapso sistémico” en Venezuela, al tiempo que rechazó que Estados Unidos subsidiará inversiones en la industria petrolera del país. La cuenta se estableció inicialmente en Qatar para evitar embargos de acreedores estadounidenses y sortear complicaciones legales derivadas de que Washington no reconocía la legitimidad del régimen de Maduro. Según Rubio, ya se han reservado cientos de millones de dólares, con una proyección de hasta 3.000 millones adicionales.

La estructura se basa en una distinción técnica que Rubio subrayó ante los senadores: “Es una cuenta que pertenece a Venezuela, pero tiene sanciones estadounidenses como mecanismo de bloqueo. Solo controlamos la dispersión del dinero, no controlamos el dinero en sí”. El modelo replica parcialmente sistemas de supervisión financiera empleados en contextos de reconstrucción posconflicto, aunque con la particularidad de que Estados Unidos no se limita a auditar, sino que decide qué gastos autoriza.

La líder del régimen de Venezuela, Delcy Rodríguez, había anunciado el 20 de enero que el efectivo de las ventas petroleras fluiría hacia dos fondos soberanos: uno para respaldar los servicios sanitarios en crisis y otro para reforzar la infraestructura pública, incluida la red eléctrica. Los hospitales venezolanos atraviesan una situación crítica en la que los pacientes deben aportar insumos básicos para sus propias atenciones, desde jeringas hasta tornillos quirúrgicos, además de pagar pruebas de laboratorio e imágenes en centros privados. Durante un acto televisado días después de asumir, Rodríguez señaló que su gobierno y la administración estadounidense han establecido “canales de comunicación respetuosos y corteses” desde la captura de Maduro.

El petróleo venezolano se encuentra en el centro de una compleja disputa geopolítica que Trump ha convertido en prioridad de su política exterior hacia América Latina. Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, con 303.200 millones de barriles según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, lo que representa aproximadamente el 19% del total global. Esta cifra supera en seis veces las reservas estadounidenses y duplica las de Arabia Saudita. Sin embargo, la producción actual contrasta dramáticamente con ese potencial: en 2025 el país bombeó un promedio de 1,08 millones de barriles diarios, una fracción de los 3,1 millones que producía en 1998, antes de que Hugo Chávez llegara al poder.

La mayor parte de las reservas venezolanas se concentra en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde el crudo extrapesado resulta costoso de extraer y procesar por su alta densidad. Este tipo de petróleo requiere diluyentes especiales, como la nafta, para poder ser transportado. Durante años, Venezuela recibió estos diluyentes desde Rusia mediante la denominada “flota fantasma”, una red de petroleros antiguos que opera al margen de las regulaciones internacionales para evadir sanciones.

La industria petrolera venezolana ha operado durante años mediante una sofisticada red de evasión de sanciones que involucra decenas de buques fantasma, empresas intermediarias y mecanismos de pago alternativos. Estos petroleros, que suman más de 70 según análisis independientes, transportaron en 2024 aproximadamente 400.000 barriles diarios hacia refinerías chinas. Las tácticas incluyen apagar o falsificar señales GPS, cambiar nombres y banderas constantemente, realizar transferencias de crudo en alta mar para ocultar su origen, y operar con propietarios poco claros registrados en jurisdicciones opacas.

China se consolidó como el principal destino del crudo venezolano tras la ruptura con Estados Unidos en 2019. En septiembre de 2024, el 84% del petróleo exportado por Venezuela se dirigió al gigante asiático, directa o indirectamente. Las transacciones prescindieron del dólar estadounidense y se realizaron en yuanes o mediante criptomonedas, particularmente la stablecoin Tether, según documentos del Departamento de Justicia estadounidense. Este esquema permitió al régimen de Maduro sostener flujos de ingresos pese al cerco financiero occidental.

El bloqueo naval que Trump ordenó en diciembre sobre “todos los petroleros sancionados” que entren o salgan de Venezuela desató una crisis operativa. Al menos siete buques han sido incautados desde entonces por fuerzas estadounidenses en el Caribe y el Atlántico. Los petroleros comenzaron a salir de las sombras días después de la captura de Maduro, cuando algunos activaron sus transpondedores para revelar ubicaciones que habían mantenido ocultas durante meses. El superpetrolero Marbella, cuya posición fue un misterio durante más de un año, apareció súbitamente frente a la costa venezolana con 1,9 millones de barriles a bordo.

Las confiscaciones generaron tensiones diplomáticas con Beijing, que acusó a Washington de “grave violación del derecho internacional” tras la intercepción del petrolero Centuries, que transportaba 1,8 millones de barriles de crudo venezolano hacia China. El buque había cargado bajo el nombre falso “Crag” y operaba a través de Satau Tijana Oil Trading, uno de los múltiples intermediarios que PDVSA utiliza para comercializar su producción con refinerías independientes chinas. La estrategia de intermediación mediante empresas registradas en terceros países diluye el rastreo legal, aunque cada intermediario cobra su parte, reduciendo los ingresos reales que llegan a Venezuela.

Durante la audiencia en el Senado,demócratas y algunos republicanos presionaron a Rubio para obtener detalles sobre cómo Estados Unidos garantizará transparencia en el manejo del petróleo venezolano. El senador Chris Murphy advirtió sobre los riesgos del esquema: “Están tomando su petróleo a punta de pistola, lo están reteniendo y vendiendo, están decidiendo cómo y para qué propósitos se usará ese dinero en un país de 30 millones de personas. Muchos de nosotros creemos que eso está destinado al fracaso”.

Rubio defendió que bajo Maduro la industria petrolera benefició a líderes corruptos del régimen y a países como China, que compraba el crudo venezolano con descuentos sustanciales. Aseguró que ahora los líderes interinos de Venezuela están asistiendo a Estados Unidos en la incautación de cargamentos ilegales. El modelo implica que Washington dicte instrucciones sobre cómo puede y no puede gastarse el dinero, con auditorías periódicas para verificar el cumplimiento. Rubio calificó el mecanismo como un “paso intermedio” que permite “dividir los ingresos para que no haya un colapso sistémico mientras trabajamos en esta recuperación y transición”.

La Asamblea Nacional venezolana comenzó a debatir la semana pasada una reforma a la Ley de Hidrocarburos solicitada por Rodríguez, con el objetivo de crear condiciones para atraer inversión privada extranjera. El presidente de la estatal Petróleos de Venezuela, Héctor Obregón, anunció una meta de incrementar la producción un 18% en 2026, hasta aproximadamente 1,4 millones de barriles diarios. Trump ha instado a ejecutivos de las principales petroleras mundiales a invertir “al menos 100.000 millones de dólares” para revitalizar la infraestructura venezolana, ofreciendo “protección y seguridad del gobierno” a largo plazo.

A estas alturas, no parece exagerado afirmar que no existe, dentro de la administración estadounidense (y probablemente en buena parte del sistema político internacional), un dirigente con mayor claridad conceptual, histórica y estratégica sobre lo que ocurre en Venezuela que el secretario de Estado Marco Rubio. No se trata solo de conocimiento técnico o de acumulación de información: Rubio entiende la naturaleza del chavismo. Entiende su lógica de poder, su condición criminal, su entramado internacional y, sobre todo, el tipo de respuestas que una tiranía como la chavista exige para ser efectivamente desmontada.

Rubio sabe lo que es la barbarie chavista. Sabe cuál ha sido el tamaño de su destrucción institucional, económica y moral. Sabe de sus alianzas con autocracias extrahemisféricas, con redes de narcotráfico y con organizaciones terroristas. Y sabe, también, que ponerle fin no es el resultado de un gesto único ni de una solución mágica, sino de una secuencia de acciones, de etapas claramente diferenciadas y de un tiempo prudencial que combine presión, control y conducción política. Pero sabe algo aún más importante: que no hay salida posible que no implique el fin definitivo de la tiranía.

Ese punto, central e innegociable, ya fue decidido por los venezolanos. En las urnas, cuando derrotaron a Nicolás Maduro en julio de 2024. Pero también, y quizá con mayor profundidad, en la vida cotidiana, en las conversaciones familiares, en el exilio forzado, en el miedo acumulado y en el rechazo masivo a un régimen que convirtió al país en una plataforma criminal. Rubio parte de ese dato: el chavismo no gobierna por consenso ni por hegemonía ideológica, sino por coerción, miedo y corrupción.

No es casual, entonces, que en su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado haya sido tan explícito al describir al régimen: un Estado capturado por un narcotraficante acusado, convertido en base de operaciones de Irán, socio estratégico de Rusia, proveedor de petróleo barato para China y articulador regional de grupos como las FARC y el ELN. No en un rincón remoto del mundo, sino en pleno hemisferio occidental.

Lo que presentó, en esencia, fue una hoja de ruta. Todavía incompleta (han pasado apenas 25 días desde la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores), pero suficientemente clara como para entender la arquitectura general del proceso en marcha.

El esquema es nítido: trabajar con lo que queda del chavismo en el poder formal (Delcy y Jorge Rodríguez, fundamentalmente), pero no bajo ninguna lógica de alianza ni de co-gobierno. Se trata de cooperación bajo tutela. Una relación vertical, no horizontal. No hay negociación entre pares, sino exigencias concretas que deben cumplirse. Desde la política energética y el desmontaje del marco socialista heredado de Chávez, hasta la liberación total de los presos políticos, que el propio Rubio estima en alrededor de dos mil personas.

Aquí hay un punto clave: el chavismo residual es obligado a administrarse a sí mismo en su propia demolición. Debe desmantelar su entramado criminal, romper con sus alianzas internacionales tóxicas, colaborar en la neutralización de grupos narcoterroristas —propios y extranjeros— y, al mismo tiempo, desmontar el aparato de terror interno que sostuvo al régimen durante años. Todo ello bajo supervisión externa y con evaluación permanente basada en hechos, no en discursos.

La llamada fase de “estabilización” no es solo humanitaria. Es también, y sobre todo, una fase de seguridad. Por eso Rubio insiste en la necesidad de presencia estadounidense en el terreno: reapertura de la embajada, despliegue diplomático y cooperación directa con agencias de inteligencia y seguridad. No como ocupación, sino como garantía de control del proceso. Nada de esto es improvisado. Nada de esto es simbólico.

En paralelo, se establece un mecanismo financiero transitorio que busca evitar la repetición del saqueo sistemático de la renta petrolera. Los ingresos no quedan a discreción de la cleptocracia chavista, sino que pasan por cuentas controladas, primero en Qatar y luego en el Departamento del Tesoro estadounidense. El uso de esos fondos está estrictamente condicionado a gastos previamente aprobados: salud, insumos, equipos, atención básica. Es un esquema de corto plazo que apunta a cubrir urgencias sin financiar corrupción.

No se trata de un “Plan Marshall” para Venezuela. No hace falta. El dinero existe. Los recursos están ahí. El problema histórico no fue la falta de riqueza, sino su administración criminal. Esta vez, el control es externo, la rendición de cuentas es obligatoria y la discrecionalidad quedó atrás.

Todo este proceso tiene un horizonte claro: la transición democrática. No hay, todavía, una fecha cerrada. Y es lógico que no la haya. Las transición, para que sea realmente democrática, requieren condiciones mínimas: liberación total de presos políticos, apertura del espacio público, garantías para la oposición, seguridad jurídica y presencia institucional efectiva. Rubio fue claro: hoy no hay condiciones para elecciones. Pero el objetivo final es ese.

Y aquí aparece otro elemento central de su lectura: el liderazgo. Rubio sabe, porque lo ha visto durante años, que existe una líder indiscutible del proceso democrático venezolano: María Corina Machado. No solo la conoce; la ha respaldado de manera explícita, al punto de haberla postulado al Premio Nobel de la Paz, que ganó. Sabe que representa algo más profundo que una candidatura: representa una ruptura ética, una coherencia política y una conexión real con la sociedad.

Sabe, también, que la oposición venezolana es diversa. Que incluye a antiguos chavistas desencantados, a demócratas de larga data y a una diáspora que debe ser parte del proceso. De ahí su insistencia en una reconciliación nacional auténtica, no impuesta, donde todos los sectores estén representados. Pero también sabe distinguir lo accesorio de lo indispensable: Delcy puede ser funcional por un tiempo corto; María Corina es estructural.

Hay, además, un mensaje que Rubio repite y que conviene subrayar: la reconstrucción de Venezuela es, en última instancia, tarea de los venezolanos. Estados Unidos ayuda (y ayuda porque le conviene geopolíticamente), pero no reemplaza a la sociedad venezolana ni a su liderazgo democrático.

Mientras escribía este texto, María Corina Machado está reunida con Marco Rubio. Probablemente hablando del plan de reconstrucción, pero también —y quizás sobre todo— del regreso al país, del acompañamiento a los familiares de los presos políticos y del rol que le toca jugar al frente del mayor movimiento social de liberación que haya conocido Venezuela. Ella es la garantía. Lo saben. Por eso la protegen, aunque para algunos propagandistas se trata de otra cosa (ya saben, esos que antes decían que todo era “humo”).

Porque a esta altura ya es evidente para todos los actores relevantes: Rubio lo sabe, Trump lo sabe, y el mundo lo empieza a asumir. El chavismo residual puede ser útil durante una transición controlada. Pero la Venezuela libre, próspera y democrática que viene solo es imaginable con María Corina Machado al frente.

Walter Molina

Mariana González, hija del líder de la oposición venezolano Edmundo González Urrutia, informó este miércoles que un tribunal prohibió a su esposo, Rafael Tudares, salir del país y declarar a los medios de comunicación, en cumplimiento de la medida cautelar sustitutiva impuesta por las autoridades del régimen venezolano tras su excarcelación la semana pasada.

EFE

“No podemos brindar declaraciones a medios de comunicación, ni compartir información alguna sobre cualquier aspecto vinculado con su caso”, explicó González en su cuenta de la red social X.

Además, detalló que Tudares debe cumplir un “régimen de presentaciones periódicas, prohibición de salida del país y prohibición de dar declaraciones a medios de comunicación, así como realizar cualquier tipo de comunicación pública en prensa, radio, televisión y cualquier otro medio electrónico”.

“Gracias por el respeto, comprensión y empatía ante lo que aquí estamos comunicando, con el fin de cumplir, como nos corresponde, con las medidas judiciales que se le han establecido a Rafael”, agregó Mariana González.

Rafael Tudares, yerno de Edmundo González Urrutia, fue excarcelado la semana pasada tras haber pasado 380 días detenido y haber soportado, según denunció su esposa el 22 de enero, “más de un año en una inhumana situación de desaparición forzada”.

“Finalmente, se ha confirmado la liberación de Rafael Tudares Bracho, mi yerno. Este ha sido un año marcado por la incertidumbre, el silencio y la angustia que conocen quienes han vivido la ausencia forzada de un familiar. Por eso, esta noticia trae alivio, en primer lugar a su familia. Pero sería un error reducir este hecho a una historia personal”, afirmó González Urrutia en un mensaje difundido en su cuenta de X tras la excarcelación de Tudares el pasado 22 de enero.

Y agregó: “Hay hombres y mujeres que continúan privados de libertad por razones políticas, sin garantías, sin debido proceso y, en muchos casos, sin verdad. La verdad es asumir que estas personas no deberían estar presas y que cada día de privación de libertad prolonga una violación que sigue abierta”.

Tudares fue arrestado el 7 de enero de 2025, tres días antes de la investidura del ex dictador Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo. En esa misma jornada también fueron detenidos el defensor de derechos humanos Carlos Correa y el excandidato presidencial opositor Enrique Márquez, ambos ya excarcelados.

En diciembre pasado, el preso político fue condenado a 30 años de prisión acusado de conspiración y terrorismo, cargos que diversas ONG y figuras de la oposición rechazaron al considerar que se trató de un arresto motivado políticamente, ya que Tudares es yerno de González Urrutia.

Cabe mencionar que la ONG Foro Penal confirmó el miércoles la excarcelación de 20 nuevos presos políticos en Venezuela, lo que eleva a 297 el número de casos verificados por la organización desde que inició el proceso de liberaciones el pasado 8 de enero, tras el anuncio del régimen interino encabezado por Delcy Rodríguez.

El organismo advirtió que aún permanecen cientos de personas detenidas por motivos políticos y reclamó mayor claridad sobre el alcance y las condiciones de las excarcelaciones.

Alfredo Romero, director de Foro Penal, informó en la red social X que las últimas liberaciones corresponden a 15 venezolanos y 5 extranjeros que recuperaron la libertad este martes. En ese sentido, mencionó que 19 de estas excarcelaciones tuvieron lugar en la cárcel El Rodeo I, en el estado Miranda, al norte del país, y una más en la región de Amazonas, en la frontera con Brasil y Colombia.

“Con estos nuevos casos, elevamos a 297 los casos verificados en los últimos veinte días”, indicó Romero. Sin embargo, la organización calcula que hasta el domingo había cerca de 800 presos políticos en Venezuela.

El proceso de liberaciones fue anunciado por el régimen venezolano el 8 de enero, tras la captura y extradición de Nicolás Maduro a Estados Unidos.

La líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, se reunió el miércoles con el secretario de Estado de Estados UnidosMarco Rubio. Las imágenes del encuentro fueron difundidas por la referente opositora, quien planteó la necesidad de construir “instituciones democráticas robustas, libertad y dignidad” en Venezuela.

Infobae

En el mensaje mensaje que compartió el miércoles en su cuenta de X, Machado agradeció la “gran conversación” mantenida en la sede del Departamento de Estado en Washington con el funcionario estadounidense, interpretando la reunión como una clara señal del interés prioritario que la administración del presidente Donald Trump otorga a la crisis venezolana.

Según la Premio Nobel de la Paz, el encuentro confirma que Venezuela sigue siendo una prioridad ante las “amenazas, desafíos y oportunidades” que enfrenta el continente.

Machado aprovechó la publicación para hacer un balance crítico sobre los “27 años de devastación criminal” en el país. Frente a este escenario, llamó a la acción colectiva, exhortando a los venezolanos a aportar su talento y esfuerzo para la reconstrucción nacional.

En ese sentido, planteó como objetivos centrales la construcción de “instituciones democráticas robustas, libertad y dignidad”, condiciones que consideró imprescindibles para el retorno de la diáspora y para que “nuestros hijos puedan volver a casa”.

Tengan la seguridad de que con el apoyo de nuestros genuinos aliados y de la mano de Dios, ¡lo vamos a lograr!”, concluyó Machado.

Tras su encuentro con Rubio, la Premio Nobel de la Paz transmitió un mensaje claro: Venezuela requiere una transición democrática completa que no deje espacio para que se perpetúen las estructuras de poder chavistas.

La reunión se llevó a cabo después de la comparecencia de Rubio ante el Senado, donde delineó la estrategia de la administración Trump para Venezuela tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

En sus declaraciones a la prensa, Machado evitó responder de manera directa si participaría en un gobierno de transición junto a Delcy Rodríguez, actual presidenta interina del régimen venezolano.

Sin embargo, fue enfática al afirmar que su objetivo es facilitar “una transición real” y restituir las instituciones que garanticen la justicia y el reencuentro de los venezolanos, dejando claro que no busca la estabilidad de “un sector del régimen en el poder”.

Nosotros estamos dispuestos y estamos trabajando en facilitar una transición real. Esto no es una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder”, expresó Machado, aludiendo a lo que considera un proceso fallido tras la disolución de la Unión Soviética.

En ese sentido, insistió en que su meta es restaurar las instituciones y lograr una verdadera justicia para Venezuela, no garantizar la continuidad de quienes estuvieron comprometidos con el régimen anterior.

María Corina Machado también manifestó su intención de regresar a Venezuela lo antes posible, aunque no descartó realizar visitas a otros países en el corto plazo para concretar acuerdos y mantener conversaciones que considera indispensables antes de su retorno.

Por su parte, en su comparecencia ante el Senado, Marco Rubio dejó en claro que Estados Unidos no tiene previsto realizar una nueva intervención militar en Venezuela, aunque no descartó recurrir al uso de la fuerza si Delcy Rodríguez no coopera con Washington.

El secretario de Estado explicó que el Departamento de Estado supervisará de cerca el desempeño de las autoridades interinas y señaló la posibilidad de que María Corina Machado participe en el proceso de transición, aunque reconoció que “el control de las armas y las instituciones lo tiene el régimen”.

En un comunicado oficial emitido desde su sede en Caracas, el Partido de la Reconciliación Nacional (PRN) expresa su decisión de respaldar proactivamente el nuevo escenario político surgido el 3 de enero de 2026, con la Presidenta (E) Dra. Delcy Rodríguez al frente.

Priorizando la estabilidad, la recuperación económica y una transición ordenada, el PRN apuesta por la unión nacional y por darle tiempo al gobierno interino para reconstruir el país, en el marco de una relación renovada y cooperativa con Estados Unidos.

El calendario hípico nacional se prepara para un evento de especial relevancia este domingo 1 de febrero. El Instituto Nacional de Hipódromos (INH), a través de sus canales oficiales, ratificó la programación de la reunión número cinco de la presente temporada.

Meridiano

La jornada consta de diez desafíos de alta competitividad que prometen cautivar a la afición; sin embargo, el foco de atención recae sobre el retorno a la escena local de un profesional de comprobada eficacia: el entrenador Oscar Manuel González.

Aunque su presencia en las mañanas de traqueos en la arena de Coche era un hecho público, su nombre no figuraba aún en el programa oficial. La espera concluyó este lunes con la publicación de los inscritos, donde González inscribió formalmente a cuatro de sus pupilos, lo cual marca el inicio de una nueva etapa en su carrera dentro del patio venezolano.

Una artillería lista para la acción: La Rinconada Reunión 5

El preparador no escatimó en recursos para su reaparición y contará con jinetes de primer nivel para escoltar a sus ejemplares. El itinerario de la cuadra de González iniciará en la primera competencia del programa, donde la yegua Toda Una Rubia saltará a la pista bajo la conducción del joven prospecto Derrick Dellan. La prueba se disputará en un trayecto de 1.100 metros, distancia propicia para evaluar la velocidad inicial de la ejemplar.

La acción continuará en la cuarta carrera con Doble Ataque. Para este compromiso, el entrenador confió la responsabilidad a Jhonathan Aray, jinete de confianza que buscará optimizar el rendimiento del purasangre en los 1.100 metros del recorrido. Posteriormente, en la octava competencia (cuarta válida para el 5y6), la yunta se conformará con el experimentado Jean Carlos Rodríguez, quien guiará los estribos de Gran Morey.

Finalmente, el cierre de la jornada para el establo de González ocurrirá en la «carrera de los acumulados». En la décima prueba del orden, el preparador presentará a Mitología, ejemplar que contará con el respaldo del internacional Robert Capriles. Esta combinación de preparador y jinete genera, desde ya, una enorme expectativa entre los apostadores del juego de las mayorías.

Un palmarés con sello internacional

El regreso de Oscar Manuel González no es un hecho menor para la hípica venezolana. El profesional arriba con el prestigio de haber triunfado en los escenarios más exigentes del norte. Su victoria más reciente en los Estados Unidos se registró el pasado 28 de noviembre en el hipódromo de Gulfstream Park. En aquella oportunidad, su pupilo Adios Mate, con la monta del panameño Miguel Ángel Vásquez, dominó la prueba de principio a fin para detener el crono en 64,2 para los 1.100 metros.

Ese triunfo selló una hoja de servicios impecable en el exterior. Durante su estancia en el hipismo estadounidense, González acumuló un total de 206 victorias, 214 segundos lugares y 203 terceros puestos. Estas cifras se desprenden de un universo de 1.550 actuaciones, con una producción económica que superó los $5.435.839 para sus respectivos propietarios.

Entrenador: Oscar Manuel González Presentados  

La comunidad hípica de La Rinconada recibe con entusiasmo a un estratega que demostró su capacidad en otras latitudes y que ahora pone su experiencia al servicio del espectáculo nacional. El primer domingo de febrero no será solo una jornada más de carreras; será el escenario donde la técnica de González buscará reencontrarse con el recinto de ganadores en el majestuoso óvalo caraqueño.

La líder venezolana María Corina Machado pidió este miércoles, tras reunirse en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que haya una «transición real» en Venezuela tras la cual no quede «un sector del régimen en el poder».

El Nacional

Machado salió de la reunión asegurando que son «horas y días decisivos» para el futuro del país y afirmó que su movimiento tiene el respaldo del jefe de la diplomacia estadounidense, a quien definió como «una de las personas que mejor entiende el hemisferio».

«Nosotros estamos dispuestos y estamos trabajando en facilitar una transición real. Esto no es una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder», respondió a la prensa al ser cuestionada si estaría dispuesta a entrar en un gobierno de transición con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

Machado subrayó que su objetivo es que se «restituyan» las instituciones que garanticen «la justicia» y el «reencuentro de los venezolanos», pero no la estabilidad de «un sector del régimen en el poder».

«Puedo asegurar a los venezolanos que la transición a la democracia tendrá lugar, porque contamos con el respaldo de las democracias más importantes del mundo y, muy especialmente, del gobierno del presidente Donald Trump», afirmó.

La líder opositora expresó ante Rubio su intención de regresar a Venezuela lo antes posible y afirmó que trabaja para lograrlo, aunque no descartó pasar previamente por otros países, un plan que, según señaló, cambia constantemente.

Consultada sobre las recientes declaraciones de Rodríguez, quien aseguró que ya no acepta órdenes del exterior, respondió que «no se trata de lo que diga esa señora, sino de lo que está haciendo».

«Empezamos a ver cómo el aparato represivo comienza a debilitarse. ¿Es suficiente? No, desde luego, pero las señales son extraordinarias», declaró.

Machado señaló que, aunque más de 300 personas han sido liberadas, más de 700 permanecen detenidas y se han registrado nuevos arrestos en lo que va de mes.

Rubio recibió a Machado en el Departamento de Estado tras participar en una audiencia en el Senado sobre la política de Trump hacia Venezuela, en la que dijo Estados Unidos no planea un ataque militar en el país, aunque no lo descarta si Delcy Rodríguez no coopera con Washington.

El secretario de Estado abrió la puerta además a que Machado participe en el proceso de transición, aunque recordó que «el control de las armas y las instituciones lo tiene el régimen».

Javier, un cubano de 55 años, zigzaguea por una calle de Centro Habana para no tropezar con la basura que invade la acera y llega hasta la mitad de la vía. El olor agrio hace que entrecierre los ojos, como quien corta una cebolla.

EFE

“Nadie se ocupa de esto. Tienen una cochinada con gusanos, todo eso ahí. Se está metiendo hasta para las casas. Todos los días está peor. Dicen que no hay gasolina (para los camiones recolectores)… pero yo no sé”, se queja con EFE.

Hace tres meses el Gobierno cubano anunció por lo alto una cruzada para acabar con las montañas de basura, prometiendo «un antes y un después» frente a esta lacra y mostró al presidente, Miguel Díaz-Canel, recogiendo en la calle junto con voluntarios.

Estos días, los montones de basura se suceden en casi cada esquina de la capital, según las autoridades, por los camiones averiados y, sobre todo, la falta de combustible, agudizada por el fin del suministro desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.

Una vecina, cuya ventana da justo enfrente de la cordillera de desperdicios por donde pasó Javier, se contiene cuando se le pregunta sobre por qué la recogida se ha convertido en una tarea prácticamente imposible.

“Si dijera lo que pienso, iría presa”, dice con voz baja la anciana. En la cuadra no es la única que contiene sus críticas por temor a represalias. Como si hablar de algo evidente a simple vista y que les perjudica se tratara de un crimen.

En medio del barrio se encuentra la parroquia del sacerdote español Alberto Sola, quien se ha cansado de chocar contra las paredes para que alguien, el que sea, pueda ayudar a limpiar.

«Hemos ido a todas las instituciones: Epidemiología, Sanidad, el Poder Popular, bueno, he recorrido toda La Habana, toda, toda. (Las autoridades) lo saben, pero te dicen: ‘Sí, padre, es que no hay combustible, es que no hay camiones…’. Sí, pero yo no veo esto en ninguna casa del partido”, afirma en referencia al Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal.

Cuando le planteó a sus colegas cubanos la posibilidad de que entre ellos se encargaran de recoger la basura, le advirtieron de que se podría meter en problemas.

“Es un poco frustrante. Tú estás luchando aquí, te duele ver esto y dices: ‘Bueno, a las autoridades les tiene que doler más’. Hay una indolencia muy grande”, se lamenta.

La basura es solo un síntoma más de la crisis total de Cuba: la isla ha perdido un 15 % de su producto interno bruto (PIB) en seis años y la escasez de básicos, la inflación, la migración masiva y apagones de más de 20 horas diarias se han convertido en la norma.

Enfermedades por mosquitos

El Ejecutivo cubano ha calificado la “higienización” de La Habana como un asunto prioritario. La preocupación no solo es estética, también es un problema de salud pública. Los depósitos desbordados se han convertido en un caldo de cultivo perfecto para la reproducción de los mosquitos que transmiten el chikunguña y el dengue.

Cuba reconoció en 2025 sufrir una epidemia por estas enfermedades, pero a finales del año pasado las autoridades dejaron de difundir cifras. Según la Organización Panamericana de Salud (OPS), que se nutre de datos oficiales, 65 personas han muerto por la crisis sanitaria (más de la mitad, menores de edad) y un total de 81.909 se han infectado.

La habanera Estrella Ramos, que padeció chikunguña y sufrió durante cinco meses de los dolores de articulaciones y el letargo que provoca esta enfermedad, ve claramente la relación.

“En todas partes, en todas las esquinas, hay basura. Y no vamos a tapar el sol con un dedo. Hay que ponerle seriedad a este país”, dice mientras los vecinos la miran con preocupación. Alguno le pide que baje el tono para evitar problemas.

Pero Ramos continúa: “Hay muchos niños enfermos y muchas personas mayores enfermas, producto de todas las cochinadas que hay aquí en La Habana”.

Unas calles más adelante pasa un camión recolector con un grupo de personas que se identifican como presos. A falta de trabajadores, el Estado ha utilizado a gente con condenas menores, como esta cuadrilla de cuatro personas, que levanta lo que puede con cartones de cerveza o con sus propias manos a falta de herramientas y guantes.

Tras meses después de iniciar la campaña contra la basura, el primer ministro, Manuel Marrero, reconoció que las cosas no estaban saliendo como hubiesen querido desde el Gobierno. “Nosotros y el pueblo nos merecemos que todo este esfuerzo esté premiado con resultados, y hoy no se aprecian los resultados», reconoció.

Michael Schumacher es un legendario expiloto alemán, considerado uno de los más grandes de la Fórmula 1, famoso por sus siete campeonatos mundiales y su dominio con Ferrari.

NTN24

Tras un grave accidente de esquí en 2013, su salud se mantiene en estricta privacidad. No obstante, luego de más de diez años de total reserva informativa, un reporte difundido por el medio de comunicación británico, Daily Mail, ha despertado la ilusión de los fanáticos del exconductor de la escudería del ‘Cavallino Rampante’.

El informe del mencionado espacio periodístico asegura que ‘Schumi’ ya no permanece confinado de manera permanente a una cama.

Asimismo, asevera que, si bien el germano cuenta con la asistencia constante de un equipo especializado compuesto por médicos, enfermeros y terapeutas, “ya puede movilizarse mediante una silla de ruedas”.

En cuanto a su capacidad de comunicación, fuentes cercanas al expiloto del deporte de los motores indican que “puede comprender lo que ocurre a su alrededor, aunque no puede expresarse verbalmente”.

En ese sentido, se menciona que el parpadeo aparece como posible forma de interacción entre Schumacher y su círculo más cercano.

Pese a estos avances, especialistas subrayan que las consecuencias del grave traumatismo craneoencefálico sufrido en 2013 siguen siendo severas y que el proceso de recuperación avanza de manera muy lenta.

‘El Káiser», como también lo apodan sus seguidores, divide su tiempo entre su residencia en Gland, Suiza, ubicada a orillas del lago Lemán, y su propiedad en Mallorca, España, donde recibe atención médica las 24 horas.

Un hecho excepcional se produjo en septiembre de 2024, cuando se informó que estuvo presente en la boda de su hija Gina-Maria en la villa familiar de Mallorca, lo que marcó su primera aparición conocida tras más de once años fuera del ámbito público.

Su esposa, Corinna Schumacher, continúa al frente del estricto círculo que resguarda su intimidad, limitando el acceso únicamente a familiares cercanos y amistades de máxima confianza.

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