Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Terror en Gerona por una cadena de agresiones que, en los últimos meses, ha generado angustia entre mujeres y menores de la ciudad. Según el relato difundido por un periodista de e-notícies, al menos un inmigrante subsahariano protagonizado múltiples ataques que incluyeron escupitajos, acoso físico e incluso tocamientos no consentidos. Entre las víctimas figuran jóvenes, mujeres adultas y hasta bebés de pocos meses, lo que ha disparado la preocupación vecinal.

La Gaceta de la Iberosfera

El caso salió a la luz a raíz de la denuncia de una chica de 18 años, Sofía, quien explicó que mientras paseaba con su madre un hombre se acercó de forma intimidatoria, las escupió y llegó a empujarla antes de huir. Su testimonio, publicado posteriormente en redes sociales, permitió que otras afectadas se reconocieran en un patrón de agresiones similares y se animaran a comunicar lo sucedido.

A partir de ese momento comenzaron a aparecer más casos: una mujer que caminaba con su hija de cinco años y que vio cómo el agresor escupía en dirección a la niña; otra víctima que iba con su bebé de 14 meses y que denunció tanto escupitajos como miradas intimidatorias; e incluso lactantes de cinco meses que también habrían sufrido ataques. Varias jóvenes relataron episodios de acoso físico, manoseos o besos no consentidos, siempre siguiendo un modo de actuación parecido.

Las denuncias, según el periodista, revelaron que no se trataría de un único responsable. La policía investiga al menos a dos hombres que actuarían de forma independiente pero con comportamientos parecidos. Uno de ellos acumula varias acusaciones previas y está pendiente de juicio, previsto para dentro de aproximadamente un año.

La situación se agravó cuando Sofía volvió a encontrarse con su agresor tiempo después de su primera denuncia. El hombre, según relató, llegó a perseguirla hasta que pudo ponerse a salvo al ver un coche patrulla. Para las víctimas, este episodio refleja la sensación de desamparo y la percepción de que los agresores siguen moviéndose con libertad mientras el proceso judicial avanza lentamente.

La difusión del caso en redes sociales ha desempeñado un papel clave para conectar a las afectadas y visibilizar la dimensión del problema. No obstante, según el periodista, esta exposición pública ha generado tensiones políticas en el Ayuntamiento de Gerona, donde se han producido acusaciones cruzadas sobre la gestión de la seguridad y el tratamiento del asunto en el debate público.

Mientras la investigación continúa abierta, el clima entre parte de la ciudadanía es de inquietud y frustración, a la espera de que los procedimientos judiciales avancen y se esclarezca por completo la responsabilidad de los implicados.

Europa atraviesa una escalada sostenida de violencia anticristiana. Según el último informe del Observatorio sobre Intolerancia y Discriminación contra los Cristianos en Europa (OIDAC Europe), el continente registró 2.211 incidentes anticristianos en 2024, entre ellos agresiones físicas, amenazas, atentados incendiarios y asesinatos vinculados al terrorismo islamista.

La Gaceta de la Iberosfera

Aunque la cifra total muestra un ligero descenso respecto a 2023 (2.444 casos), los analistas del organismo advierten de que esa reducción se debe principalmente a datos incompletos, no a una mejora real de la situación.

Entre los episodios más graves del año figuran el asesinato de un monje de 76 años en un monasterio de España, ocurrido en noviembre de 2024, y el asesinato de un feligrés durante una misa dominical en Estambul, un atentado con vínculos con el Estado Islámico. En Francia, una iglesia histórica de Saint-Omer quedó prácticamente destruida en un incendio provocado, mientras que en Dijon nueve personas resultaron heridas después de que se lanzara gas lacrimógeno dentro de un culto adventista.

Alemania es el país europeo con más incendios contra templos cristianos: 33 en 2024, más que cualquier otro Estado miembro. En total, las autoridades alemanas registraron 337 delitos anticristianos, un 22% más que el año anterior. Un informe del Servicio de Prensa Protestante documentó 228 robos, destrozos y profanaciones sólo entre enero y diciembre de 2024.

Francia, Reino Unido, Alemania y España figuran entre los países más afectados. Francia destaca por el elevado número de ataques con motivación islamista, que incluyen la detención de un sospechoso relacionado con un plan inspirado en el ISIS contra Notre Dame de París y la vandalización de un cementerio en el sur del país, donde más de 50 tumbas y una iglesia aparecieron cubiertas con pintadas como «Sométete al islam«.

En septiembre, el cristiano iraquí Ashur Sarnaya, refugiado en Lyon tras huir del ISIS, fue asesinado brutalmente. Según líderes de la comunidad asiria en Francia, Sarnaya había sido señalado por criticar públicamente al islam, un patrón que se repite entre refugiados que vuelven a encontrarse en Europa con la misma violencia de la que habían escapado en Oriente Medio.

El informe también señala que los cristianos se enfrentan a procesos judiciales por expresar públicamente sus creencias, rezar cerca de clínicas abortistas o citar versículos bíblicos. Un ejemplo es el caso de la diputada finlandesa Päivi Räsänen, juzgada por «discurso de odio» tras citar la epístola a los Romanos al cuestionar la participación de su iglesia en un evento del Orgullo.

OIDAC Europe identifica motivaciones diversas entre los ataques donde se pudo determinar el móvil: extremismo islamista, radicalismo de izquierdas, odio ideológico, y 15 incidentes con símbolos o referencias satánicas.

El informe concluye que la cristianofobia se ha convertido en un fenómeno transversal en Europa, con impacto directo en templos, comunidades y libertades fundamentales.

Hace más de dos décadas, el 24 de enero de 2004, aterricé en Bagdad como asesor legal, con una oficina asignada en lo que entonces se conocía como la Zona Verde. Llovía y hacía frío, y mi bolsa de lona cayó en un charco desde un avión C-130 que acababa de realizar un picado en espiral para alcanzar la pista sin riesgo de fuego antiaéreo. Jóvenes soldados estadounidenses me recibieron mientras nos apiñábamos en un vehículo, salíamos a toda velocidad del complejo aeroportuario y luego recorríamos una carretera conocida como la “Autopista de la Muerte” debido a los coches bomba y los francotiradores.

Por: Brett H. McGurk – CNN

¿En qué se ha metido nuestro país?

Ese fue mi primer pensamiento durante aquella angustiosa travesía, y a lo largo de un año, y posteriormente durante los sucesivos Gobiernos, a menudo aconsejé prudencia y cautela al establecer los objetivos de la política exterior estadounidense. Esto es especialmente cierto en lo que respecta al uso del poder militar, cuya aplicación debe estar ligada a objetivos claros, definidos y alcanzables.

Podría pensarse que la situación actual en Venezuela, donde Estados Unidos ha desplegado el 15 % de su poderío naval y está realizando ejercicios terrestres en las cercanías, constituye una advertencia para detenernos antes de que nuestro país se encuentre nuevamente en una situación que no llega a comprender del todo, con consecuencias inciertas.

No tan rápido.

La situación actual en Venezuela se asemeja un poco a la de Iraq y mucho más a la de Panamá de hace 35 años, antes de la operación militar estadounidense para derrocar a un dictador e instaurar un Gobierno electo que gozaba de un amplio apoyo popular. Aquella misión fue un éxito, y Panamá hoy es una democracia funcional, con una relación amistosa con Estados Unidos, si bien no exenta de problemas como la delincuencia y la corrupción.

¿Es posible que estemos tan paralizados por la experiencia de Iraq (y Afganistán) que perdamos la oportunidad de mejorar la vida de los venezolanos y la estabilidad en nuestro propio hemisferio siguiendo el modelo de Panamá?

Venezuela y Panamá: pretextos similares

El 20 de diciembre de 1989, el presidente George H. W. Bush se dirigió a la nación para explicar la razón de la misión que acababa de ordenar en Panamá. Explicó que Panamá estaba gobernada por Manuel Noriega, un narcotraficante acusado, quien pronto sería llevado ante la justicia en Estados Unidos. Bush añadió que Noriega había anulado las elecciones democráticas y que los ganadores de dichas elecciones pronto tomarían el poder en la Ciudad de Panamá, probablemente con un amplio respaldo. El régimen de Noriega también había amenazado y perjudicado a ciudadanos estadounidenses, entre ellos un soldado estadounidense que había sido recientemente abatido por los servicios de seguridad de Noriega.

Finalmente, Bush habló de la importancia estratégica del Canal de Panamá y del compromiso de Washington con los tratados existentes que era improbable que Noriega respetara.

En ese contexto, Bush explicó los objetivos de la misión: “Salvaguardar la vida de los estadounidenses, defender la democracia en Panamá, combatir el narcotráfico y proteger la integridad del Tratado del Canal de Panamá”.

Dos semanas después, Noriega estaba bajo custodia estadounidense, el gobierno de oposición electo tomó el poder y las fuerzas estadounidenses comenzaron a abandonar el país.

Hace poco hablé con un antiguo homólogo militar estadounidense que participó en esta operación, lanzándose en paracaídas sobre Panamá antes del discurso de Bush. “De entre nuestras numerosas intervenciones militares desde Corea”, me dijo, “Panamá debe considerarse una de las más exitosas. Ir allí ahora es ver un país democrático muy próspero”.

Ahora, veamos qué sucede en Venezuela.

El país está gobernado por Nicolás Maduro, quien, al igual que Noriega, enfrenta cargos penales en tribunales estadounidenses. Los cargos contra Maduro son más extensos. Su acusación formal de 2020 en Nueva York incluye cargos de narcoterrorismo, tráfico de drogas y corrupción. También se le acusa de dirigir la organización de narcotráfico “Cártel de los Soles”, a la que el Departamento de Estado acaba de catalogar como Organización Terrorista Extranjera. Washington ha ofrecido una recompensa de US$ 50 millones a quien proporcione información que ayude a capturar a Maduro en Estados Unidos.

Al igual que Noriega, Maduro también ha invalidado sucesivas elecciones y reprimido violentamente los movimientos democráticos dentro de su país. Estados Unidos y la mayoría de sus aliados occidentales reconocen a la oposición liderada por María Corina Machado como el Gobierno legítimo de Venezuela. Según observadores independientes, los partidos de oposición obtuvieron el 70 % del voto nacional en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024, que Maduro afirma haber ganado.

Finalmente, Maduro, al igual que Noriega, ha amenazado y perjudicado a ciudadanos estadounidenses, así como a la paz y a la seguridad regionales. En los últimos años, al igual que sus aliados en Irán, Maduro ha mantenido a estadounidenses como rehenes para maniobrar diplomáticamente con Estados Unidos. Entre estos rehenes se encuentran un marinero estadounidense que vacacionaba en Venezuela, residentes estadounidenses de larga data en el país y ejecutivos de Citgo, la filial estadounidense de la petrolera estatal venezolana, con sede en Estados Unidos.

En 2023, Maduro amenazó con invadir la vecina Guyana, aliada de Estados Unidos, y hoy reclama la soberanía sobre dos tercios de Guyana, justificando su reclamo —de forma muy similar a como Putin lo hizo con el este de Ucrania— con una historia falsa y un referéndum manipulado.

Diferencias significativas

Si Maduro es reemplazado en Caracas, no hay garantía de que las autoridades locales de todo el país colaboren con el nuevo Gobierno, lo que abre la posibilidad de una guerra civil y una violenta lucha por el poder y los recursos. Maduro afirma haber reclutado una milicia de millones de personas para resistir cualquier operación respaldada por Estados Unidos, y si bien esta afirmación puede ser exagerada, debemos presumir que los cárteles de la droga podrían tomar el control de las zonas rurales en lugar de las fuerzas democráticas que esperamos o deseamos que prevalezcan.

Venezuela es más de 10 veces más grande que Panamá, algo para lo que los militares detrás de la planificación probablemente recomienden una fuerza mucho mayor que los casi 26.000 efectivos desplegados en la operación de 1989.

El contexto geoestratégico también es radicalmente distinto. En 1989, la Unión Soviética se había derrumbado con la caída del Muro de Berlín seis semanas antes de la invasión estadounidense de Panamá. Estados Unidos era la gran potencia mundial indiscutible, y no había razón para esperar o anticipar que otras grandes potencias se resistieran a la operación militar o tomaran medidas similares en otros hemisferios.

Hoy, Rusia y China están alineadas con Maduro, y es probable que sus líderes citen cualquier operación estadounidense en Venezuela como una justificación más para perseguir sus propias ambiciones hemisféricas, contra Ucrania y Taiwán, respectivamente.

¿Cuáles son las opciones de Trump?

La semana pasada, el presidente Donald Trump declaró crípticamente que ya había tomado una decisión sobre el curso de acción en Venezuela. Esto ocurrió después de que CNN informara sobre varias reuniones de alto nivel en la Casa Blanca con comandantes militares para analizar las opciones tras el despliegue naval frente a la costa del Caribe y los ejercicios realizados por el Cuerpo de Marines de Estados Unidos en zonas rurales y urbanas de Trinidad y Tobago.

Maduro parece interpretar estas acciones como una posible intervención estadounidense, por lo que movilizó a sus milicias al tiempo que apeló al diálogo, e incluso cantó el himno de paz de John Lennon “Imagine” en un mitín reciente.

Para colmo de males, el Gobierno no ha aclarado los objetivos de la ahora llamada Operación Lanza del Sur. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que la misión era para “defender nuestra patria, erradicar el narcoterrorismo de nuestro hemisferio y proteger a nuestra patria de las drogas que están matando a nuestra gente”. Si bien en las declaraciones oficiales no se ha mencionado la restauración de la democracia en Venezuela ni el objetivo de derrocar a Maduro, Trump ha dicho que los días de Maduro están “contados”, y los despliegues militares, incluido el grupo de ataque del portaaviones más avanzado del arsenal estadounidense, sugieren objetivos que van más allá de las metas declaradas públicamente para la Operación Lanza del Sur.

Sin duda, la destitución de Maduro beneficia tanto a Estados Unidos como al pueblo venezolano. Antes del Gobierno de Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, el país era uno de los más prósperos de Sudamérica; hoy, en cambio, se encuentra sumido en el caos, con una caída del ingreso per cápita del 72 %, una de las mayores crisis económicas de la historia. Según encuestas confiables, más de tres cuartas partes de la población se oponen a su Gobierno, y existe una oposición dispuesta a asumir el poder si se le presenta la oportunidad.

A pesar de su retórica belicista, parece improbable que la administración Trump busque un cambio de régimen por la vía militar, una medida que iría en contra de su declarada aversión a los enfrentamientos militares prolongados. Tampoco les aconsejaría lo contrario. En este momento, las diferencias con Panamá superan las similitudes o la esperanza de que una operación contra Maduro tenga el mismo éxito que la de Panamá hace más de tres décadas.

Pero la administración no debería descartar la influencia que ha acumulado contra Maduro y debería utilizarla eficazmente.

A falta de una operación militar para derrocar a Maduro, el Gobierno puede exigirle que entregue a figuras clave de las redes de narcotráfico en Venezuela, que retire sus reclamos sobre Guyana y que se comprometa a celebrar nuevas elecciones con observadores internacionales, las cuales seguramente perdería. Incluso podría exigir su exilio, tal vez a Rusia, donde se uniría a Bashar al-Asad, el expresidente de Siria, otro dictador que destruyó su propio país en busca del poder. Para que cualquiera de estas medidas funcione, el Gobierno necesitaría el apoyo de sus aliados, incluso en Sudamérica, algo que hasta la fecha no ha podido o no ha querido hacer en lo que respecta a sus objetivos en Venezuela.

En cualquier caso, antes de que Estados Unidos se embarque en una política para reemplazar a Maduro, ya sea por medios militares o de otro tipo, debería haber un debate en el Congreso para sopesar los pros y los contras, algo que hoy tampoco está ocurriendo debido a la disfunción en Washington.

Conclusión

Tras dos décadas de prolongadas intervenciones militares en el extranjero, Estados Unidos, con razón, desconfía de cualquier nuevo movimiento que contemple un cambio de régimen. Aunque esta cautela está justificada, en Venezuela los argumentos para la destitución de Maduro son contundentes y guardan más paralelismos con Panamá que con Iraq. Sin embargo, el despliegue de poder militar frente a sus costas puede utilizarse mejor para alcanzar objetivos que, en última instancia, no requieren su intervención en el país.

Brett McGurk es un analista de asuntos globales de CNN que ocupó altos cargos en materia de seguridad nacional bajo los presidentes George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden.

María Corina Machado emitió este martes «El Manifiesto de la Libertad», un mensaje a todos los venezolanos y al mundo en el que asegura que el país está al borde del retorno democrático.

La Patilla

A continuación, el manifiesto íntegro, que publicó Machado en sus redes sociales:

«Se convirtió en el deber sagrado de los valientes venezolanos levantarse cuando nuestras voces fueron silenciadas, nuestra dignidad negada y nuestra libertad secuestrada por las cadenas de la tiranía. Nosotros, los ciudadanos de Venezuela, no apelamos al poder ni a los privilegios, sino a los derechos eternos que se han otorgado a todos los seres humanos. Es sobre esta base donde nace la verdad. Ningún gobernante, facción o fuerza tiránica tiene la capacidad de dictar a los individuos lo que les pertenece por derecho: la libertad. La dignidad es el catalizador que volverá a elevar los corazones y las mentes de los venezolanos. Motivará la esperanza y creará un nuevo mundo en el que las personas se levantarán de esta oscura era de opresión con una única misión inquebrantable: la libertad. Porque en una república libre, el único soberano es el pueblo, porque nuestra soberanía popular y nacional es inalienable. Y porque los venezolanos sabemos que la libertad debe defenderse cada día.

No hay lugar para el miedo. Por lo tanto, relancemos una sociedad libre en la que nuestro gobierno sirva y el objetivo principal del Estado sea salvaguardar los derechos naturales de todos los venezolanos. Ha llegado el momento de que todas las familias venezolanas vuelvan a estar unidas, para siempre, en nuestra tierra. El mañana pertenece a los valientes. Nos encontramos al borde de una nueva era, en la que prevalecerán los derechos naturales. El largo y violento abuso de poder de este régimen está llegando a su fin. Una nueva Venezuela está surgiendo de las cenizas, renovada en espíritu y unida en propósito, como un fénix renacido, feroz, radiante, imparable. Realizaremos plenamente nuestro potencial, porque la tierra de la alabanza salvaguardará nuestros derechos inalienables de futuras tiranías opresivas, dictaduras y déspotas. Nuestra libertad individual se realizará plenamente para siempre dentro de una nación venezolana que florece con libertad. La dignidad, nuestro principio rector. Sostenemos que la dignidad de cada alma humana es sagrada, el primer principio del que emana toda libertad. La voluntad de trabajar, de crear y de promover el bien común es estimulada por la dignidad. La autoestima de un individuo crece a través de la productividad. Eleva el espíritu humano, lo que a su vez fortalece a toda la comunidad. Que la dignidad sirva como fuerza motriz de nuestra revitalización nacional.

La fuerza que establece ese libre mercado de ideas y empresas, que fomenta el desarrollo completo de cada individuo y que restringe la autoridad del gobierno a su función propia como guardián inquebrantable de nuestros derechos inalienables. Todo venezolano nace con libertad. La libertad no es un privilegio que otorga un gobierno. Más bien, es un derecho inherente entretejido en la esencia misma de nuestra humanidad. Todo venezolano nace con derechos inalienables que le han sido conferidos por nuestro creador, no por el hombre. Ningún régimen, sistema político o tiranía tiene el poder de robarnos lo que es divinamente nuestro: el derecho a vivir con dignidad, a expresarnos libremente, a crear, a soñar y a prosperar como individuos. Regenerar la economía de un pueblo libre. Una Venezuela renovada garantizará el derecho a la propiedad y a recuperar lo que fue robado. La propiedad no es un privilegio de la élite. Es un derecho fundamental, la manifestación física del trabajo y el ingenio de toda una vida de una persona. En lugar de interferir indebidamente, el gobierno proporcionará las condiciones para crear una economía libre y competitiva. La prosperidad de Venezuela depende de la libertad de sus ciudadanos. La historia ha demostrado que cuando el gobierno ejerce una mano dura sobre el mercado, reprime el espíritu humano que proporciona una vitalidad genuina para el crecimiento.

Es hora de devolver el poder al pueblo, a los ciudadanos y al sector privado. Despertaremos la economía, capaz de triplicar su fuerza en una década, liberando a las empresas estatales y devolviendo el desarrollo de nuestros sectores petrolero y gasífero al ingenio de hombres y mujeres libres. La riqueza de Venezuela nunca más se concentrará en manos de un único poder centralizado. Imaginemos una nueva Venezuela situada en lo alto del hemisferio occidental como un centro energético mundial de primer orden, símbolo de independencia e innovación. Una nueva era de unidad en un mercado abierto de ideas, sin agotar a la próxima generación de líderes en todos los sectores empresariales, incluidos la alta tecnología, la agroindustria, el turismo ecológico, la tecnología financiera, la inteligencia artificial, la robótica, los minerales raros y la defensa. Una nación en la que cada ciudadano pueda dedicarse al comercio sin restricciones gubernamentales, pensar de forma independiente y recibir una compensación justa por sus inventos y los frutos de su trabajo. Tal es la promesa de un pueblo autosuficiente, libre para construir, prosperar y liderar. Recordemos que la historia ha demostrado que cuando los individuos prosperan gracias a su trabajo, todos los demás derechos humanos les siguen. Libertad de expresión. El derecho a decir la verdad es la piedra angular de toda libertad. Cuando se silencian las voces, la corrupción se apodera y la justicia desaparece. Venezuela recuperará su voz en cada pueblo, cada aula, cada sala de redacción y cada entorno digital.

El pueblo debe poder expresarse sin temor a la persecución, la censura o las represalias. El avance de Venezuela en esta nueva era depende totalmente del intercambio libre de ideas y del valor para expresarlas. El derecho al voto. Las urnas son la defensa del pueblo contra la opresión. Son sagradas. Todos los venezolanos deben tener derecho a votar de forma segura y sin ningún tipo de manipulación. Nuestro voto es nuestra voz colectiva. La voluntad del pueblo debe reflejarse en las elecciones, y no el poder de unos pocos. Que las elecciones en Venezuela reflejen la plena expresión de nuestra soberanía popular y nunca sean herramientas de sometimiento. Derecho de reunión. Las calles pertenecen al pueblo, no al poder ilegítimo. El corazón de la democracia es el derecho a reunirse, protestar y permanecer unidos. La reunión pacífica de los ciudadanos no supone una amenaza para una nación, sino que la fortalece. El renacimiento de Venezuela comenzará cuando cada uno de nosotros pueda salir de su escondite, caminar sin temor desde las sombras y ondear banderas de esperanza. Derecho a la seguridad. Todo individuo tiene derecho a proteger su vida, su familia, sus bienes y su libertad. Ninguna sociedad democrática puede perdurar cuando sus ciudadanos son incapaces de resistir la opresión o la violencia. El pueblo de Venezuela merece un gobierno debidamente elegido que mantenga la voluntad y la capacidad de garantizar la seguridad de todos y cada uno de los ciudadanos. El futuro de Venezuela requiere el restablecimiento de la confianza entre el Estado y sus ciudadanos.

Esto se logrará promoviendo la legítima defensa, fomentando una cultura de respeto mutuo, responsabilidad y paz. Por lo tanto, reformaremos nuestras fuerzas militares y policiales para que su misión, su propósito sagrado y su deber constitucional sea defender a todo el pueblo de Venezuela, así como nuestro territorio nacional. Traigámoslos de vuelta a casa ahora. Nueve millones de venezolanos se han visto obligados a huir de su patria, dejando atrás a sus familias y amigos, con sus sueños destrozados. Los traeremos de vuelta a casa. Les devolveremos su derecho y su libertad para regresar, para volver a su tierra natal. Cada venezolano debe recuperar a su familia, su hogar y su propio futuro. Crímenes contra la humanidad. Los gritos de los asesinados, torturados y desaparecidos han resonado sin respuesta durante demasiado tiempo. Desde que Maduro asumió el poder, más de 18 000 presos políticos han sufrido. Cada uno de ellos es un testimonio de la brutalidad del régimen. Son vidas humanas, nuestros amigos, familiares, colegas y compañeros. El mundo no debe dar la espalda. El régimen criminal debe rendir cuentas.

Venezuela solo se levantará por completo cuando quienes cometieron crímenes contra la humanidad rindan cuentas ante la ley y la historia. La educación debe resurgir. Las escuelas y universidades de Venezuela deben volver a ser el núcleo de la curiosidad, el conocimiento y el orgullo, la fuerza motriz del progreso. Las aulas de una nación son la fuente de su futuro. Debemos empoderar a nuestros hijos para que se conviertan en una nación de líderes, innovadores y pensadores, invirtiendo en nuestros educadores, en tecnología, en innovación y en la verdad. Nuestras escuelas y universidades del futuro dejarán atrás para siempre la cultura de corrupción actual. Las familias, como primera comunidad, son la base de toda educación, inculcando valores, cultivando virtudes y formando ciudadanos honorables a través de su ejemplo diario. Proteger la tierra de Venezuela. La destrucción de la selva tropical de Venezuela no solo es una catástrofe medioambiental, sino también moral.

La destrucción permanente de nuestros bosques, ríos y biodiversidad priva a nuestros hijos y nietos de su legítima herencia. Una Venezuela libre también debe proteger su tierra y sus extraordinarios recursos naturales. Regresar a la comunidad internacional de democracias. Venezuela se fortalecerá a través de la cooperación y el intercambio internacional. Esperamos con ansias el día en que regresemos al escenario mundial con transparencia, integridad y determinación. Restableceremos alianzas basadas en la prosperidad compartida, la defensa de la democracia, la gestión ambiental, el comercio y los derechos humanos. Nos convertiremos en un pilar de la seguridad democrática y energética en el hemisferio occidental y en un promotor inquebrantable de la libertad en todo el mundo.

Caracas, Venezuela, 9 de noviembre de 2025.»

Venezuela atraviesa una nueva etapa de tensión política e institucional. Las presiones internas y externas sobre el régimen de Nicolás Maduro , sumadas al agotamiento económico y social, han reactivado la posibilidad de un cambio político.

Por: Ramón Cardozo – DW

De producirse la caída de la dictadura y la apertura de un proceso de transición, este sería inevitablemente complejo: el nuevo gobierno enfrentaría los desafíos derivados de un Estado diseñado para preservar la autocracia chavista, una economía devastada, una emergencia humanitaria persistente y un remanente de actores vinculados al chavismo dispuestos a sabotear la redemocratización.

Afortunadamente, el liderazgo democrático cuenta con una hoja de ruta para transitar el complejo camino hacia la recuperación nacional. Desde que la revolución chavista emprendió hace más de dos décadas su tarea de destrucción institucional y económica de Venezuela, las fuerzas democráticas del país, —desde los partidos políticos, universidades, academias, gremios y organizaciones ciudadanas—, comenzaron a elaborar propuestas para una futura reconstrucción nacional.

Algunos de estos esfuerzos destacados son: «Una visión compartida de país: Los siete consensos» (LVQQT- 2011), «Propuestas a la Nación» (Academias Nacionales-2011), «Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional 2013-2019» (MUD-2012), «La consolidación de una transición democrática» (UCAB-2018); «Plan País: El Día Después» (AN-2018), y «Propuestas para el Presente y Futuro de la Economía en Venezuela» (UCAB-KAS-2022).

Coincidiendo en lo medular con ese acervo técnico y político, la líder de la oposición democrática María Corina Machado presentó en 2023, el Plan «Tierra de Gracia”. Esta propuesta fue asumida en 2024 por el legítimo presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, como ruta para guiar la transición democrática venezolana. A continuación, algunas de las medidas más urgentes contempladas en ese programa.

El desmontaje del entramado institucional autocrático chavista

María Corina Machado ha insistido reiteradamente que el chavismo no es una dictadura convencional, sino un sistema autocrático «complejo y adaptativo” que ha fusionado estructuras estatales con actores del crimen organizado y del terrorismo internacional.

Esta naturaleza del régimen exige la necesidad de desmontar ese entramado de mafias, pues como advierte Machado «no es posible cohabitar o convivir con ellas, porque de lo contrario terminan controlando y doblegando a toda la sociedad”.

En esta dirección, el Plan Tierra de Gracia contempla como una de sus medidas de corto plazo el restablecimiento en el país del Estado de derecho y de los principios republicanos de independencia y contrapeso de los poderes públicos. El proceso de reinstitucionalización se iniciaría con la legitimación del Poder legislativo y del Poder Judicial. 

Una vez legitimada la Asamblea Nacional por vía electoral, esta asumiría la renovación de las autoridades de los diversos organismos que constitucionalmente le corresponden. La legitimación del Poder judicial, por su parte, se realizaría garantizando su independencia respecto al gobierno de turno y de los partidos políticos.

Reinstitucionalización, despartidización y profesionalización de la Fuerza Armada

Un aspecto crítico del desmontaje del sistema autocrático chavista es la reinstitucionalización de la Fuerza Armada Nacional. Para alcanzar este objetivo, el Plan Tierra de Gracia propone la despolitización, profesionalización y restablecimiento de la meritocracia como criterio para el ascenso dentro del estamento militar.

Desde el punto de vista doctrinal, se plantea reemplazar la doctrina del «enemigo interno” —que ha transformado a la Fuerza Armada en instrumento de protección del poder chavista— por una doctrina centrada en la defensa genuina de la soberanía nacional y la seguridad continental.

El plan contempla la realineación geopolítica de Venezuela y su Fuerza Armada con los principios e intereses de seguridad del hemisferio occidental, lo que implicaría desalojar la presencia de actores extracontinentales —en clara referencia a Rusia, China e Irán— que el régimen chavista ha permitido operar en el territorio nacional con el propósito declarado de amenazar a los aliados históricos del país. La propuesta incluye la recuperación en el corto plazo de aquellas áreas del territorio nacional que actualmente se encuentran bajo el control de la guerrilla y grupos ilegales. 

Para revertir la actual fragmentación de la estructura y la unidad de mando de la Fuerza Armada Nacional (FAN), el plan plantea como tarea prioritaria la concentración del mando militar exclusivamente en los cuatro componentes tradicionales de la Fuerza Armada, y la disolución perentoria de la Milicia Bolivariana.

Medidas urgentes para detener el colapso e impulsar el crecimiento económico

Para detener el colapso económico y superar más de dos décadas de destrucción ocasionadas por el modelo del socialismo del siglo XXI, el equipo técnico del Plan Tierra de Gracia ha diseñado un programa estratégico de «estabilización expansiva”.

Este enfoque busca, de forma simultánea, estabilizar la macroeconomía en el corto plazo (reduciendo el déficit fiscal, controlando la inflación y logrando estabilidad cambiaria con libre convertibilidad) a la vez que impulsa el crecimiento económico a tasas elevadas en el corto y mediano plazo, mientras se enfrenta de manera inmediata la emergencia humanitaria.

En el corto plazo, las medidas de estabilización incluyen el restablecimiento de las garantías económicas, el respeto a la propiedad privada y la independencia del Banco Central, eliminando el financiamiento monetario del déficit fiscal. Asimismo, se buscaría la reinserción de Venezuela en los flujos globales de comercio e inversión; el inicio de la reestructuración de la deuda externa, incluyendo opciones como swaps de deuda por activos, y la reinserción de Venezuela en los mercados financieros internacionales y organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Respecto a las medidas de expansión económica, se prevé la reactivación del sector energético (petróleo, gas y energías renovables); un plan de inversión masiva para la recuperación de la infraestructura y servicios públicos con el objetivo de estimular la demanda agregada, el crecimiento del empleo y la calidad de vida de los venezolanos; y un amplio programa de privatizaciones de empresas públicas ineficientes para liberar recursos fiscales y atraer inversión privada. Estas medidas estarían acompañadas de políticas de apertura comercial, simplificación regulatoria y reforma fiscal; así como de un programa para aprovechar la diáspora venezolana (académica, científica, tecnológica y empresarial) y vincularla a la recuperación del país.

El financiamiento del plan se sustentaría inicialmente en cuatro fuentes: recursos de organismos y bancos multilaterales; ingresos fiscales derivados de la recuperación de la producción petrolera; ingresos por la venta de activos públicos; e ingresos provenientes de la inversión privada nacional e internacional, incentivada por la apertura económica, la seguridad jurídica y la estabilidad política y económica.

El petróleo como motor del crecimiento

La recuperación de la producción petrolera y gasífera constituye una de las tareas urgentes para la reactivación de la economía venezolana. La industria petrolera se encuentra severamente deteriorada, con niveles de producción muy bajos, sometida a sanciones internacionales, y arrastra una deuda aproximada de unos 45.000 millones de dólares con siete años de atraso.

A pesar de esta lamentable situación, el economista Gustavo García, asesor económico de Machado, sostiene que, adoptando las medidas adecuadas, es posible recuperar de forma acelerada el sector petrolero y convertirlo nuevamente en el motor de crecimiento de la economía.

Las estimaciones del equipo de expertos del Plan Tierra de Gracia señalan que, en un escenario realista, Venezuela podría alcanzar una producción de 4 millones de barriles diarios en una década. Sin embargo, dado que el Estado venezolano no dispone de los ingentes recursos que requiere la recuperación del sector, el plan apunta a la reestructuración de PDVSA y a la apertura total de la industria a la inversión privada.

Atención inmediata a la emergencia humanitaria

Mientras se estabiliza la economía y se retoma la senda del crecimiento, el Plan Tierra de Gracia contempla un conjunto de medidas para atender de forma inmediata la emergencia humanitaria que desde hace más de una década atraviesa el país. 

El plan de emergencia se sostendría con el apoyo de organismos multilaterales y se enfocaría en asegurar el acceso a la alimentación, la salud y la educación a los sectores más vulnerables. Entre las medidas prioritarias destaca la activación inmediata de un Programa de Emergencia Familiar con transferencias monetarias directas a los hogares en pobreza extrema a través de la red bancaria nacional. De forma paralela, se regularizaría el programa de alimentación escolar, el plan nacional de vacunación y el plan de salud materno-infantil.

Finalmente, el plan también incluye medidas institucionales orientadas a defender la transición y favorecer la redemocratización del país. Dentro de estas medidas se encuentran el fin inmediato del adoctrinamiento ideológico en la educación; el sometimiento del sistema de inteligencia (militar y civil) al control parlamentario, eliminando su carácter policial; y la creación de un Centro de Inteligencia especializado en identificar y neutralizar amenazas contra la democracia.

Ahora bien, más allá de lo acertadas que puedan resultar las medidas previstas en esta hoja de ruta, y de la prudencia y sabiduría con que la dirigencia logre implementarlas, el éxito de una futura transición democrática dependerá, en última instancia, del compromiso del pueblo venezolano con la defensa de un régimen fundado en la libertad y la justicia.

Un compromiso que exigirá asumir sacrificios y superar enormes dificultades, como lo hicieron, con profundo sentido de país, aquella generación de venezolanos que, en 1958, emprendieron la ardua tarea de fundar la democracia tras la caída de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

Reconstruir la confianza entre ciudadanos, instituciones y distintos sectores políticos y sociales (comunidades, sindicatos, universidades, iglesia, empresas, comunidades afectadas) es una empresa histórica e impostergable

ORLANDO VIERA-BLANCO
18/11/2025 05:00 am

Hemos desarrollado en nuestras dos entregas anteriores, La redención como política de estado [La Paz difícil I y La pedagogía del alma II], lo que concebimos como el factor fundamental de transición sostenible en Venezuela.

Los primeros capítulos de nuestra reflexión se centran en la paz sostenible donde el elemento clave es la reconciliación colectiva de un pueblo sumido en la miseria, la violencia y un doloroso engaño histórico, que rompió el tejido social y a un quiebre identitario y moral. Hemos dicho que la redención, el perdón, el reconocimiento de las causas que nos llevaron a esta tragedia colectiva sería la primera tarea, conjuntamente políticas de seguridad, humanitarias y económicas. Sin justicia de paz no habrá gobernabilidad, porque lo primero es la recuperación de la confianza grupal.

Venezuela arrastra colapsos institucionales, una economía profundamente dañada (hiperinflación previa, deuda elevada, recuperación irregular) y necesidades humanitarias significativas. Cualquier transición que ignore la reparación social por la vía de la recuperación emocional y cultural, corre alto riesgo de fractura o retorno autoritario.

En esta ocasión, último capítulo de la redención como política de Estado [III], cerramos con la justicia transicional y otros factores conclusivos de una transición sostenible.

Recuperación del tejido social (confianza y cohesión)

Reconstruir la confianza entre ciudadanos, instituciones y distintos sectores políticos y sociales (comunidades, sindicatos, universidades, iglesia, empresas, comunidades afectadas) es una empresa histórica e impostergable.

Hemos mencionado en artículos anteriores, Política y Perdón, la clave de la salida [31/07/2018]; Crónica del Perdón [19/02/19] ;Los Notables y la antipolítica [04/12/23] o Tiempos de redención Política [23/04/2024]; que la pospolítica en Venezuela no debe reeditar actitudes de vocación hegemónica, que impidan un reencuentro social profundamente humanista, cultural y originario.

De Páez a los Hermanos Monagas; de Soublette a Guzmán Blanco, de Falcón a Gómez, pasando por las revoluciones de todos los colores [legales, liberales, conservadoras o restauradoras]; Venezuela fue un candelero de montoneras avivadas por los sables de los hombres a caballo. Murió Gómez y llegaron López Contreras y Medina, los primeros soldados de la democracia, los primeros redentores. Redención republicana, civilista y reformista. Y Betancourt con un Pacto de gobernabilidad y modernidad, nos condujo a una era de estabilidad inédita, pero también de rentismo y diferencias sociales inoportunas, nacidas de un bipartidismo extendido.

Chávez teniendo en sus manos el momento estelar para redimir a una sociedad fatigada y descompuesta producto de una borrachera democrática y petrolera, lo que eligió fue sabotear el perdón y la reconciliación, exacerbando los reflujos históricos y los odios irredentos.

Algunas medidas prácticas serían la implementación de programas masivos de comunicación pública que expliquen el proceso (transparencia desde el día 1): i.-Iniciativas locales de reconstrucción comunitaria (empleo temporal, rehabilitación de servicios básicos) que den resultados visibles en meses [paz comunal, de fondo, originaria]; ii.- Apoyar a ONGs para facilitar diálogos locales y proyectos conjuntos entre comunidades afectadas por violaciones y comunidades receptoras [creación de comisiones de enlace en diferentes disciplinas a saber: educación, salud, migración, seguridad; FFAA, Policías; suministro eléctrico, agua, energía; construcción, vialidad, infraestructuras; agroindustria, pesca; turismo, comunicaciones, tecnología, finanzas [Estado de prosperidad y seguridad]; iii.- Un Estado de justicia sostenible [Justicia transicional conductora del Estado Moderno].

La recuperación de la confianza y de las instituciones pasa por un diagnóstico profundo de los problemas y del estado de cada sector, lo cual demanda transparencia y buena comunicación. El miedo a informar y pertenecer debe desaparecer. Si el cambio no es consensuado no será percibido como legítimo. Entonces resurge la polarización y se bloquea la gobernabilidad.

Reconciliación y justicia de paz: la justicia transnacional

Una de las misiones esenciales para la viabilidad de la gobernanza, es diseñar mecanismos que combinen verdad, reparación, garantías de no repetición y, cuando proceda, sanción proporcional—sin sobrecargar al sistema penal ni provocar venganzas. Estas son las bases de la justicia transicional:

  • i.-Comisión de la verdad plural e independiente (con mandato público, plazos y poder de recomendación);
  • ii.-Mecanismos alternativos de justicia restaurativa/justicia de paz para casos de menor gravedad y para facilitar reparaciones comunitarias (mediación, programas de reparación simbólica y material);
  • iii.- Procesos penales selectivos y transparentes para casos de crímenes de lesa humanidad y corrupción sistémica—evitando “purgas” masivas que deslegitiman el sistema;
  • iv.- Programas de vetting para jueces, fiscales y policías (evaluación profesional y disciplinaria).

La justicia transicional es la forma de transformar la impunidad en confianza institucional. Mal diseñada puede perpetuar resentimientos o paralizar la gobernanza. Fuentes y modelos y lecciones están disponibles para adaptar al contexto venezolano.

El precedente más citado para un enfoque que prioriza el perdón y la reconciliación sobre el castigo es la transición de Sudáfrica tras el apartheid. En lugar de una cadena de juicios penales, el país estableció la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), presidida por el arzobispo Desmond Tutu.

Politólogos como Jon Elster y Ruti G. Teitel abordan estas tensiones. Ruti G. Teitel en su obra Transitional Justice define la justicia transicional como una «justicia en situaciones excepcionales». Sostiene que el dilema entre justicia y paz es un rasgo definitorio, no un defecto. La justicia transicional es intrínsecamente «imperfecta» poque debe sacrificar algo de justicia penal para lograr la estabilidad y la democracia.

Jon Elster [Closing the Books; Transitional Justice in Historical Perspective], analiza las motivaciones de la justicia transicional (castigo, disuasión, exclusión, verdad, etc.). Él subraya que “aunque el castigo es una motivación a menudo se elige la verdad a cambio de impunidad.” Un tipo de perdón como el mejor compromiso para que una sociedad pueda «cerrar los libros» y mirar hacia el futuro.

Soy porque tú eres. La Fuerza transformadora, la corresponsabilidad colectiva

Desmond Tutu-ganador del Premio Nobel de la Paz-articuló poderosamente que la justicia verdadera no es meramente punitiva, sino restaurativa. Su filosofía se centró en el Ubuntu, un concepto africano que se traduce aproximadamente como «la creencia en un vínculo humano universal que conecta a toda la humanidad” […] «Soy porque tú eres».

La CVR ofreció amnistía a los perpetradores que confesaran plenamente sus crímenes ante las víctimas, promoviendo el reconocimiento del daño y la posibilidad de la reconciliación como camino hacia una nueva nación.

El líder sudafricano Nelson Mandela encarnó este espíritu al elegir el perdón y la unidad nacional sobre el revanchismo tras 27 años de prisión. Comprendió que la amargura personal y la sed de venganza destruirían el futuro de la nación, sentando las bases para una solución negociada sin vencedores ni vencidos. Este acto demostró que el perdón, lejos de ser debilidad, es una fuerza transformadora que puede construir puentes entre mundos divididos.

El escritor y pensador checo Václav Havel, líder de la «Revolución de Terciopelo» en Checoslovaquia, enfatizó el papel de la ética y la moral en la política. Abogó por una «política de la palabra» y la «vida en la verdad», que en el contexto venezolano se traduce en la necesidad de nombrar la realidad del daño, pero con la mirada puesta en la responsabilidad cívica compartida para reconstruir. Llegamos a un concepto crucial de empatía y redención: la culpa colectiva. Un reto complejo pero impostergable.

Es primordial subrayar que después de casi tres décadas de desencuentros éticos, ciudadanos, humanos y republicanos, no tenemos una evaluación profunda y detallada de los factores que nos condujeron al mayor descalabro social de nuestra historia. Se habla con propiedad [no negamos otros factores desencuentro] del rentismo petrolero, la borrachera democrática de la IV (y ahora la orgía democrática de la V); la cultura de la corrupción; la desagregación social originaria; las deficiencias en la educación, el estado ausente; el estado docente; el estado voraz, etc.

[…] Pero por razones que no logramos incorporar si acaso por prudencia, tabú o resistencia a confesar, son las [causas] más sensibles y nocivas que nos llevaron a un quiebre grupal histórico: la exclusión social, la indiferencia hacia el otro [violencia pasiva] y la alarmante ausencia de corresponsabilidad civil y ciudadana. Es aquí donde nace el deber de perdonarnos nuestras propias carencias humanas y la impostergable necesidad de reconocer el rechazo y la ignorancia del otro, como factor de distanciamiento y vulnerabilidad a tope.

Sospecho que nadie quiere asumir la responsabilidad de esta pesadilla. Es válido si se piensa que una gran mayoría no puede ser señalada de corrupta, maledicente o criminal. Pero no se trata de esa corresponsabilidad. Se trata de asumir el deber ciudadano de desprendimiento, amor y generosidad, que es solidaridad.

Mucho hemos aprendido de estas virtudes en estos lustros de oscuridad, pero poco se ha escrito como el estado rentista y buchón que parió la democracia pactada, nos condujo a una delegación peligrosa de los gestos fundamentales del ser humano consciente, como la fraternidad, la misericordia y el amor al prójimo. Entonces una sociedad banalizada y embriagada de hedonismo dejó en manos del Estado Mágico-Dios [que todo lo puede, lo manda o lo inventa] la salvación de los justos. El resto nos lavamos las manos.

La Empatía como Herramienta Política

Entonces la transición venezolana requiere que los líderes y ciudadanos abracen la empatía–la capacidad de ponerse en el lugar del otro–como una herramienta política. Esta no es una simple emotividad, sino una estrategia consciente para desescalar el conflicto.

Esto significa: i.- Liderazgo Moral: Los líderes deben ser los primeros en reconocer nuestros errores y omisiones grupales e históricas; modelar el perdón público y la moderación, sustituyendo los llamados al «paredón» por discursos de concordia. ii.-Espacios de Escucha: Crear mecanismos que superen los tabúes para abordar la dimensión social, política y económica del conflicto. iii.- Después la redención económica: La redención social debe ir de la mano con la redención económica, buscando que la recuperación beneficie a los más vulnerables, independientemente de su antigua afiliación política, para romper el círculo de la cooptación y el resentimiento social.

Los pactos de redención política comportan tres condiciones [concurrentes] fundamentales: i.-Acabar con una etapa autoritaria para abrir una de paz y orden institucional; ii.-Construir un estado de prosperidad, agregación social y reivindicación de derechos civiles y ciudadanos iii.-Edificar un Estado moderno sobre la base de los Derechos Humanos, propiedad, justicia y la libertad del individuo frente al Estado. Cada una de estas cualidades obedecen a distintas corrientes de pensamiento, sea socialista, positivista, liberal, republicano o autocrático.

Conclusiones. La posverdad, la pospolítica: la redención

  • 1.-La paz duradera en Venezuela no se logrará sólo mediante la aplicación de la ley, sino cuando una masa crítica de venezolanos decida colectivamente que el amor por el país y por los connacionales prevalece sobre el odio y la venganza; amor entendido como comprensión colectiva y consciente de lo sucedido, de nuestra realidad y de la voluntad de extenderse para nutrir el crecimiento espiritual de otro [definición de M. Scott Peck en El camino menos transitado].
  • 2.-El reencuentro será el resultado de una decisión ética profunda: la de perdonar, recrear el pasado para liberar el futuro; perdonar porque [me]reconozco y comprendo como [co]responsable de un pasado tórrido que [nos] condujo a un presente fragmentado y oscuro. De esa corresponsabilidad colectiva nace la empatía para un reencuentro identitario profundo, que permita llegar a la verdad, la justicia y la paz duradera, que es verdadera la reparación. No sólo material sino espiritual.
  • 3.-El perdón no es un antivalor de la justicia sino una prolongación de ella. Es la justicia como camino hacia el perdón, que es camino hacia la verdad por encima de la impunidad. Ambos se reconcilian en el reconocimiento, concepto hegeliano que Ricoeur retoma para afirmar que “el perdón es el horizonte ético del derecho”.
  • 4.- El argumento que la justicia penal absoluta y la ley deben primar incondicionalmente sobre el perdón republicano en una transición-aunque moralmente sólido-resulta políticamente inviable y estratégicamente ingenuo en contextos de profunda polarización y crímenes masivos como el venezolano. La ley sí se aplica sin matices ni consideración por la paz futura, puede convertirse en la enemiga de la democracia que se busca establecer.
  • 5.-El desafío no es elegir entre perdón o justicia, sino conciliar ambos en un modelo de Justicia Transicional que equilibre la necesidad de la verdad y la responsabilidad con la urgencia de la paz. La clave es no equiparar «justicia» únicamente con la cárcel, sino adoptarla como un concepto más amplio que incluye la verdad, la reparación [material y espiritual], la corresponsabilidad ciudadana y las garantías de NO repetición.
  • 6.- En esencia la justicia no puede «olvidar» (la verdad es irrenunciable) pero la ley penal puede ceder ante un imperativo político y moral superior: salvar la República de la autodestrucción y sentar las bases para una convivencia basada en la empatía y la redención social. Es una elección difícil, pero que prioriza la vida y la estabilidad de millones sobre la satisfacción legal absoluta.

Otros aspectos relevantes como seguridad, recuperación de nuestras FFAA y reordenamientos de nuestras policías [Nacional y regionales]; transparencia de gestión, medidas de emergencias humanitarias, creación de un Consejo de Transición; Construcción de un nuevo Consenso Nacional; desarme y reinserción de grupos violentos; estabilidad económica, etc, los abordaremos en futuras entregas

Estamos en vísperas de una transición histórica. Hagámosla sostenible comprendiendo lo que debemos hacer al día siguiente. La posverdad, la pospolítica, no puede conducirnos al revisionismo, al desquite, al odio irredento y la instalación de una nueva hegemonía de notables, verdugos o supuestos revolucionarios. La tempestad provocada por borracheras democráticas y bacanales violentas debe permutar por la luz de la reintegración grupal, un estado moderno de seguridad y prosperidad, pero igual de espíritu sanador.

Shakespeare en su obra La Tempestad, elevó a Próspero-en medio de su destierro y su dolor-a una proclama de redención cuando su hermano, quien había usurpado el Ducado de Milán, se marchaba de aquella isla desolada a la que [Próspero] había sido exiliado injusta y penosamente […] Sin haber conseguido su perdón, Antonio se dirigió a su hermano Próspero: “Os restituyo el ducado y os suplico que perdonéis mi ofensa. Más, ¿cómo es que Próspero está vivo y vive aquí?

Próspero respondió: Esperad. ¡Ceñid el viento!, ¡Ceñid la tormenta! ¡La grandeza está en la virtud, no en la venganza! Dejadme que su indulgencia, me haga libre…»

Y seremos libres…Ceñid el viento, ceñid la tormenta.

@ovierablanco vierablanco@gmail.com

De muy poco le sirvió a Nicolás Maduro maltratar el himno Imagine, de John Lennon, en el Petare, uno de los barrios populares de Caracas aplastado a sangre y fuego el año pasado tras el megafraude electoral. Horas después de la parodia chavista, Donald Trump movió ficha sobre el gigantesco tablero geopolítico del Caribe y abrió una puerta para la salida negociada del dictador revolucionario, mientras Marco Rubio, su secretario de Estado, puso fecha al ultimátum: 24 de noviembre. «Podríamos tener discusiones con Maduro y veremos cómo resulta eso. Ellos quisieron hablar», adujo Trump ante los periodistas.

El Mundo

Desde que comenzara el despliegue bélico en el Caribe hace tres meses, el «hijo de Chávez» ha movido a su lobby en EEUU para ofrecer a Trump todo el petróleo, oro y gas necesario para mantenerse en su Presidencia fraudulenta, según adelantó The New York Times. Esta estrategia no ha dado resultado, al menos de momento, pese a que el enviado especial de Trump, Ric Grenell, se ha mostrado siempre muy conciliador con Caracas. Entre este seguidor acérrimo del America First y Jorge Rodríguez, negociador jefe de Maduro, se diseñaron los acuerdos de enero para la liberación de una docena de rehenes estadounidenses y la puesta en marcha de un sistema de repatriación de deportados criollos, además de la licencia para que la petrolera Chevron volviera a producir oro negro en territorio venezolano.

El lunes de la semana que viene es el día previsto por Washington para elevar la presión al chavismo y designar al Cártel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO), que pareciera la suma de herramientas legales y financieras que le faltaba a la administración estadounidense para justificar ataques militares en territorio venezolano. En este momento, la red de redes narcos participada por generales revolucionarios y jerarcas chavistas, que según EEUU está liderada por Maduro, está catalogada como una organización terrorista global (SDGT), designación que sólo permite al Departamento del Tesoro perseguir financieramente a los capos del cártel venezolano, además de congelar activos y bloquear transacciones.

En el avance dado a conocer por Rubio, el exsenador cubanoamericano insistió en que el Cártel de los Soles «ha corrompido las instituciones gubernamentales en Venezuela y es responsable de actos de violencia terrorista perpetrados por y con otras organizaciones terroristas designadas (en referencia a las guerrillas colombianas y al Tren de Aragua), así como del narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa». EEUU elevó en agosto el precio por la cabeza de Maduro hasta 50 millones de dólares, el mismo establecido en su día para atrapar a Osama bin Laden.

«Hay anuncios que no son comunicados, son terremotos. La designación del Cártel de los Soles como FTO es uno de ellos. Washington no castigó a Maduro: lo reubicó en la categoría de amenazas que EEUU elimina, no negocia. A partir del 24 de noviembre, Maduro y su estructura dejan de ser un régimen y pasan a ser una célula terrorista con alcance hemisférico», precisó el analista Antonio de la Cruz, presidente de Inter American Trends.

Los avances del domingo se sumaron a la irrupción en el Caribe del Grupo de Ataque del portaaviones Gerald Ford, el más letal del planeta, y los ejercicios militares de los marines en Trinidad y Tobago, a apenas una docena de kilómetros de las costas venezolanas. La ofensiva Lanza del Sur es la más poderosa que se ha visto en el último medio siglo en las aguas caribeñas.

«Trump se ha caracterizado por ser impredecible y eso va de la mano de sentirse siempre al frente del timón. Considero que el ultimátum sirve para que Trump revalúe si lo trazado por sus asesores será la decisión definitiva para la historia de su administración, y para ello quiere estar seguro de todas las alternativas. El ultimátum, sabiendo que el 10% de la Marina estadounidense está desplegada en el Caribe, es una jugada segura para evaluar las reacciones. También se juega con la opinión pública estadounidense y con una base republicana escéptica a iniciar acciones militares comprometedoras. Trump tendrá la última palabra, y probablemente nos lo haga saber en semanas», profundizó para EL MUNDO el internacionalista César Báez.

Puedes leer la nota completa en El Mundo

La devoción a La Chinita, que data desde el 18 de noviembre de 1709, es una de las fiestas tradicionales de Venezuela más alegres y genuinas manifestaciones del fervor religioso de Venezuela, donde destacan las misas, serenatas y procesiones en honor a la Virgen, al son de la gaita zuliana.

Por: Morfema Press / iVenezuela / Venezuela Tuya

Es por este motivo que durante estos días, la gaita suena con especial frenesí y alegría en todo el Zulia. De las numerosas fiestas en honor a la Virgen, quizás la más impresionante sea el llamado Amanecer Gaitero, en el que el pueblo de Maracaibo se congrega en la madrugada del día 18 en la plazoleta de la Basílica, para cantarle a la Chinita las Mañanitas y el Cumpleaños Feliz.

La chinita tricentenaria

De acuerdo con la tradición zuliana, la Chinita llegó a Maracaibo sobre las olas del lago. Cuenta la historia que un día del año 1709, una sencilla mujer acababa de lavar su ropa en las orillas del lago de Maracaibo, cuando repentinamente vio flotando una tablita de madera fina, la cual recogió pensando en que le podría ser útil para tapar la tinaja de agua que tenía en el corredor de su casa.

A la mañana siguiente, cuando estaba colando el café, la mujer escuchó unos golpes como si alguien estuviera llamando. Fue a ver lo que sucedía y quedó sobrecogida de asombro al ver que la tablita brillaba y que aparecía en ella, la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Por tal motivo, la mujer comenzó a gritar ¡Milagro! ¡Milagro!, por lo que de ahí proviene el nombre de El Milagro a la actual avenida junto al lago, donde estaba la casita de la lavandera. Luego de lo sucedido, numerosas personas acudieron a presenciar el prodigio, convirtiéndose por esto la casa de la humilde mujer en un lugar de veneración de la Virgen por parte de múltiples creyentes.

Al tiempo de lo acontecido en casa de la humilde lavandera, las autoridades de Maracaibo decidieron realizar una procesión en honor de la Chinita.

Eligiendo su templo

Cuenta la leyenda, que la Virgen era llevada en hombros por dos hombres elegidos por el propio Gobernador, cuando al doblar una esquina, la imagen se puso tan pesada que impidió seguir moviéndola.

Finalmente, después de muchos ruegos al cielo y súplicas a la Virgen, uno de los presentes exclamó: «Tal vez la Virgen no quiera ir a la Iglesia Matriz y prefiera la de San Juan de Dios».

Según la tradición popular, estas palabras se tomaron como una inspiración divina, ya que, la procesión cambió su rumbo hacia la iglesia de la gente humilde de Maracaibo y la imagen recuperó su peso normal. Es por esto, que desde ese día, la Virgen de la Chiquinquirá, la querida Chinita, protege desde su templo, hoy basílica, al pueblo zuliano.

En la actualidad la casa donde se efectuó el hallazgo se levanta un majestuoso templo hogar de nuestra Santa Patrona en el cual se celebra el santo sacrificio de la misa y aquella tablita milagrosa en la cual se encuentra reflejada la imagen sagrada, se expone con orgullo en este altar, donde podemos ver con gran claridad la indescriptible y soberana aparición de la Virgen de Chiquinquirá.

La calle donde estaba la casa tomó desde ese momento el nombre de Calle del Milagro.

El subsecretario de Estado norteamericano, Jacob S. Helberg, denunció este lunes las acciones del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

El Nacional

En una publicación difundida en la cuenta oficial de X del Departamento de Estado, Helberg calificó al gobierno venezolano de “régimen narcotraficante criminal” y lo acusó de convertir las instituciones del país en “instrumentos de terror”. También afirmó que el Ejecutivo se ha aliado con grupos terroristas internacionales y ha participado activamente en el tráfico de fentanilo y cocaína, sustancias que -según dijo. están afectando a comunidades estadounidenses.

“El régimen narcotraficante criminal de Maduro ha convertido las instituciones de Venezuela en instrumentos de terror, aliándose con grupos terroristas extranjeros y envenenando a nuestras comunidades con fentanilo y cocaína. Estados Unidos no tolerará esta corrupción ni la amenaza que representa para nuestro hemisferio”, expresó Helberg en su mensaje.

Estas declaraciones surgen en un contexto de creciente tensión militar en el Caribe. Desde septiembre, fuerzas estadounidenses han ejecutado más de 20 operaciones y destruido embarcaciones que según Washington estaban vinculadas al narcotráfico. Las acciones han dejado al menos 80 muertos.

Estados Unidos intensifica presión militar mientras Trump abre posibilidad al diálogo
La Casa Blanca declaró un “conflicto armado directo” contra carteles latinoamericanos, reforzando su presencia en aguas internacionales bajo el argumento de combatir el narcoterrorismo.

Simultáneamente, el presidente Donald Trump sorprendió este lunes con una breve declaración en el aeropuerto de Palm Beach, donde aseguró que “Venezuela quiere hablar” y que “podría haber conversaciones con Maduro”. Aunque no ofreció detalles, sus palabras contrastan con la ofensiva militar en curso y con la reciente designación del Cartel de los Soles -presuntamente vinculado a figuras del chavismo- como organización terrorista extranjera.

El Departamento de Estado, sin embargo, ha reiterado en varias oportunidades su preocupación por la situación de derechos humanos en Venezuela, la corrupción y los presuntos vínculos del gobierno con redes criminales transnacionales.

La coincidencia entre el mensaje de Helberg y las declaraciones de Trump refleja una estrategia que combina presión militar con una posible apertura al diálogo, en un momento en el que Caracas podría estar buscando alternativas para aliviar el aislamiento internacional. Pese a ello, la postura oficial del Departamento de Estado continúa siendo de confrontación, y hasta ahora no existe confirmación de un canal formal de comunicación entre ambos gobiernos.

Todos sabemos que nuestros teléfonos no son buenos para nuestras relaciones, pero eso no nos impide usarlos decenas de veces al día.

BBC

Así es como el llamado phubbing —ignorar involuntariamente a alguien por estar pendiente del teléfono móvil— se cuela en los momentos cotidianos.

Esto puede afectar a tu relación haciendo que tu pareja se sienta ignorada, y el uso del teléfono por parte de los padres puede afectar realmente a los niños, debilitando los vínculos con los más pequeños y dañando la autoestima de los mayores.

Según un psicólogo, en lugar de criticarte por tu falta de autocontrol, centrarte en ser más intencional sobre cuándo usamos nuestros dispositivos puede ser más efectivo.

La doctora Kaitlyn Regehr, profesora asociada del University College de Londres, sugiere una forma sencilla de evitar que cojas el teléfono sin pensar cuando estás con otra persona.

Cada vez que vayas a coger el teléfono, explícale a la otra persona por qué lo haces, y cuando termines, déjalo y vuelve a hablar con ella.

Suena casi demasiado fácil, pero la Dra. Regehr explica en Woman’s Hour que este pequeño cambio puede ayudarnos a modificar nuestro comportamiento, ya que a menudo revisamos mensajes, deslizamos notificaciones o «buscamos algo rápidamente» sin pensar.

Lo importante es ser transparente, así que si aparece un mensaje que necesitas revisar, debes decirle a la persona o personas con las que estés: «Solo necesito responder a esto, luego volverás a tener mi atención».

Al nombrar la acción —«Necesito consultar los horarios de mi tren» o «Le estoy respondiendo a mi madre»— interrumpes el hábito automático de revisar el teléfono y también le indicas a la persona que está a tu lado que todavía te importa.

«Evita que la otra persona se sienta ignorada», afirma el Dr. Regehr.

«Y te ayuda a mantenerte responsable, porque es menos probable que te distraigas con otras aplicaciones o te pierdas en el desplazamiento infinito.»

Hacer esto también podría ayudarte a mejorar tus relaciones.

La Dra. Claire Hart, profesora asociada de Psicología en la Universidad de Southampton, dirigió un estudio en el que se entrevistó a 196 personas sobre sus relaciones y el uso del teléfono móvil. En general, los resultados mostraron que cuanto más se siente una persona que está siendo acosada por el teléfono móvil, peor tiende a ser su relación.

«No todos reaccionan de la misma manera», dice el Dr. Hart. «Depende de la personalidad, pero una vez que una persona se siente ignorada, eso puede desencadenar represalias».

«Cada uno coge su propio teléfono, y ahí es cuando se inicia una espiral peligrosa, ya que cada miembro de la pareja se siente rechazado o menos valorado que lo que aparece en la pantalla.»

Cada vez que te distraen con el móvil, pierdes la conexión y, una vez que abandonas un momento compartido para mirar una pantalla, puede llevar un tiempo volver a lo que estaba sucediendo antes.

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