Armando Esteban Quito

Cuando Delcy Rodríguez tenía siete años ocurrió un suceso trágico que condicionó toda su vida y la de su hermano, Jorge, que entonces tenía once. A partir de ese momento, su madre les fue inoculando un rencor y un resentimiento que, 50 años después, explica su odio a la oposición, a todo el que piensa diferente a ellos.

Por: Almudena Martínez-Fornés – El Debate

El 25 de julio de 1976 su padre, Jorge Antonio Rodríguez, murió a los 34 años tras ser sometido a torturas en los sótanos de la DISIP (Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención) de Caracas. En aquel momento el socialista Carlos Andrés Pérez gobernaba Venezuela y aquella muerte, que fue denunciada por el fiscal general de la República, conmocionó a los venezolanos por los excesos cometidos.

El secuestro más largo de la historia

El padre de Delcy era un guerrillero radical de extrema izquierda –fue uno de los fundadores de la Liga Socialista, una organización marxista-leninista–, pero no fue detenido por sus ideas, sino por haber participado en el secuestro del empresario estadounidense William Frank Niehous, a quien mantuvieron retenido durante tres años y cuatro meses, y ya nunca volvió a ser el mismo de siempre. Aquel fue el secuestro más largo de la historia de Venezuela.

Niehous era el gerente de la empresa procesadora de vidrios Owens Illinois en Venezuela, pero los revolucionarios de la izquierda radical, le señalaron como agente de la CIA y decían que había estado involucrado en la caída de Salvador Allende. En febrero de 1976 le drogaron y le secuestraron en su casa, cerca de Caracas, en presencia de su mujer y sus tres hijos y, después, según algunas fuentes, pidieron 3,5 millones de dólares de rescate.

Cinco meses después del secuestro, la Policía detuvo al padre de Delcy Rodríguez, a quien le sobrevino la muerte dos días después de haber sido sometido a torturas: la autopsia reveló hemorragias internas, el hígado estallado, siete costillas rotas, quemaduras… Jorge Antonio Rodríguez dejó dos niños huérfanos y una viuda, Delcy Gómez, que inculcó en sus hijos el mandato de buscar el poder para vengar la muerte de su padre. Por esa razón, Delcy hija estudió Derecho: «Tomé una decisión de hacer justicia con el caso de mi papá», afirmó ella misma después.

La muerte del padre no impidió que sus hijos pudieran estudiar sus carreras en la Universidad pública de Venezuela. Delcy completó sus estudios en Londres y París, pero nunca se adaptó a la vida en la capital francesa porque, según ella, había «mucho rechazo a los migrantes» y «en el metro quemaban a los árabes vivos».

Cuando Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela, y Delcy y su hermano Jorge asumieron sus primeros cargos políticos, los dos hermanos se ocuparon de blanquear el recuerdo de su padre. Le convirtieron en un mártir revolucionario, al que cada 25 de julio se le rinde homenaje en el Cementerio General del Sur en Caracas.

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La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, sostuvo una entrevista el pasado lunes en la que lanzó advertencias contra Diosdado Cabello y Nicolás Ernesto Maduro Guerra, alias «Nicolasito», hijo del líder chavista recientemente capturado en Fuerte Tiuna, Caracas, por órdenes del presidente Donald Trump.

La Patilla

«Esto estaba dentro de las facultades del presidente según el artículo 2. Era una función policial arrestar a las personas acusadas en Venezuela. Nuestras fuerzas armadas llevaron a cabo una ejecución impecable, sin fallos, fue increíble. Estados Unidos y el hemisferio occidental están más seguros esta noche», justificó Bondi durante su diálogo con el presentador Sean Hannity para Fox News.

«Maduro y su esposa están acusados de dirigir, y por ahora solo es una acusación formal, están acusados de dirigir los asesinatos, secuestros y agresiones de cualquiera que se interpusiera en su camino, y también de cualquiera que intentara detener su negocio de drogas. También se les acusa de introducir toneladas de drogas en este país. Nicolás Maduro está acusado de introducir cientos y cientos de toneladas de cocaína en nuestro país, y se le acusa de colaborar no solo con el Tren de Aragua (TDA), sino también con (el cartel de) Sinaloa, todos los cárteles de México, Colombia y Venezuela», comentó la fiscal general sobre los cargos contra Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores.

«Y lo que eso significa es que sabemos que este monstruo liberó a innumerables acusados, desde prisiones y manicomios, en nuestro país. No se trata solo de drogas. El presidente ha salvado esta noche miles de vidas, innumerables vidas relacionadas con el tráfico de drogas, pero también ha protegido a los estadounidenses de los miembros de la TDA que Maduro ha dejado entrar en nuestro país», apuntó Bondi.

Sobre futuras operaciones en Venezuela, Bondi aseguró que «todo lo demás sigue sobre la mesa. No solo con ellos, sino también con otros acusados. Hemos hecho pública una acusación formal en la que se les imputan los cargos que he mencionado».

«El hijo de Nicolás Maduro está acusado. (Diosdado) Cabello está acusado. Otras personas están acusadas», subrayó en referencia al «indicment» que los señala.

Por último, sentenció que el futuro judicial de Maduro y su esposa está sellado.

«Ellos dos están ahora mismo en Nueva York para enfrentarse a la justicia. Pero podrían enfrentarse a cargos en otros lugares. Nada, nada está descartado. Estas personas deben permanecer entre rejas. Son responsables de la pérdida de tantas vidas. Y no se trata de traficantes de droga callejeros, son narcotraficantes».

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que la jefa del régimen de Venezuela, Delcy Rodríguez, está procediendo al cierre de un centro de torturas en el corazón de Caracas, tras la caída de Nicolás Maduro.

Durante un acto de su partido, Trump aseguró que el chavismo en Venezuela “tenían una cámara de tortura en medio de Caracas, que ahora está siendo clausurada”, en referencia a las instalaciones en las que son detenidos los presos políticos de ese país, aunque no hizo mención directa al Helicoide.

Según Trump, la decisión de clausurar el mencionado centro estaría a cargo de Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada del país tras la detención de Maduro el fin de semana.

El mandatario estadounidense se refirió a Maduro como “un tipo violento” y sostuvo que “ha matado a millones de personas” y ha dirigido torturas desde el poder.

“Ha torturado. Tienen una cámara de tortura en medio de Caracas que están cerrando. Pero ha torturado gente”, subrayó.

La primera reacción fue de euforia y de celebración espontánea. Los venezolanos por fin veían al tirano que los había encarcelado, reprimido, empobrecido y expatriado en manos de la fuerza Delta de Estados Unidos, vendado, esposado, rumbo a un tribunal donde se vería obligado a rendir cuentas por su carrera delictiva. No sólo era una sorpresa, era la recompensa postergada a tanto sufrimiento y a tanto derroche de energía. Porque los venezolanos no se quedaron nunca cruzados de brazos. En los pasados veinticinco años lo intentaron todo, desde la movilización ciudadana y la protesta, hasta las elecciones y las mesas de negociación (incluso una torpísima intentona golpista), y el resultado siempre fue el mismo: el atropello, la trampa, el cinismo y la vulgar celebración pública de la viveza de sus opresores.

Por: Carlos Granés – ABC

Ver la debilidad del régimen, la impostura de sus bravuconadas, el pasmo con el que las autoridades observaban cómo salía volando su mandamás para no volver nunca a Venezuela, fue catártico. Quien no se alegrara con esa noticia no había entendido nada o veía con buenos ojos el infierno que tuvieron que soportar los venezolanos. La legalidad internacional que se violó con la intervención no había evitado que Maduro cometiera ejecuciones extrajudiciales, torturas y persecución política, crímenes de lesa humanidad y escupitajos que lanzaba el tirano sobre cualquier norma impresa en el Estatuto de Roma, la Carta de la ONU o la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Ya habíamos entendido cómo los populistas desmoronaban las democracias, pero lo que seguíamos sin saber, porque lo que solía funcionar ya no servía de nada, era qué debían hacer los demócratas para acabar con una dictadura. La falta de respuestas acabó invocando los misiles de Trump.

Hubo euforia, pues, pero tras la celebración hemos tenido que apretar los dientes, rebajar el entusiasmo y enfrentar lo que se viene, que tampoco se ajusta a lo deseado. La mayor preocupación que se percibe es la ausencia de una palabra que todo el mundo quería escuchar, democracia, obliterada por completo y a conciencia del discurso público de Trump. No ha aparecido en su Estrategia de Seguridad Nacional ni en las justificaciones de la intervención en Caracas, y parece ya no figurar en el acervo lingüístico de los funcionarios de la Casa Blanca. Nadie habla de transición ni de normalización de la vida institucional, ni siquiera de los presos políticos, porque esa no es la prioridad del Gobierno estadounidense. Si algo cambió en estos años es que Estados Unidos dejó de defender sus valores democráticos dentro de sus fronteras y de exportarlos fuera de ellas. Con Trump llegó el ocaso del idealismo estadounidense y el comienzo de un siglo XXI marcado por el ejercicio rudo del poder y la búsqueda de beneficios comerciales. ‘America First’, esas dos palabras que sí hemos oído repetir hasta la náusea, significan eso: el hemisferio occidental va a tener que alinearse con los intereses de Estados Unidos. Quien lo haga saldrá beneficiado, o al menos no le irá tan mal, y quien se resista pagará las consecuencias.

En Venezuela, esto significa lo que ya se ha hecho explícito. El interés inmediato de Trump es beneficiar a Estados Unidos. Esto supone controlar los recursos petroleros, y no tanto para suplir su demanda interna como para impedir que China y Rusia se beneficien e intervengan en los asuntos regionales. Este objetivo, al menos de manera inmediata, no demanda una transición democrática. A Trump le basta con someter a la cúpula madurista que se queda en el poder, y forzarla a que sean ellos mismos quienes controlen al Ejército, desmantelen los colectivos armados, cesen toda colaboración con las bandas narcoterroristas colombianas (que ya regresan a su país de origen, según parece), gestionen la vida cotidiana del Gobierno y, en resumidas cuentas, eviten experiencias caóticas como las de Irak o Siria. Trump y Marco Rubio, sobre todo este último, se juegan mucho con esta operación, y lo que menos les interesa es que haya brotes de anarquía que obliguen a una ocupación de largo aliento.

Digámoslo de una vez: con el descabezamiento del régimen y la sumisión de Delcy Rodriguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino se abre una verdadera opción para que Venezuela recupere su democracia, pero no fue para eso que Trump secuestró a Maduro. Seamos aún más realistas, incluso malpensados: puede que finalmente haya democracia en Venezuela, pero sólo si a Trump le conviene que la haya. Y acabemos siendo del todo crudos: es más fácil negociar con delincuentes arrepentidos y asustados, sin ninguna legitimidad ni otra opción que obedecer para seguir los pasos de Maduro, que con una mujer que tiene el apoyo de los venezolanos y un premio Nobel. Eso puede explicar que ni Edmundo González ni María Corina Machado hayan aparecido aún en la ecuación que maneja Trump para Venezuela. Mientras no haya garantía de estabilidad que permita a las compañías estadounidenses controlar el petróleo y asegurar la millonaria inversión que tendrán que hacer para reactivar un sector en bancarrota, los vencedores en las pasadas elecciones permanecerán en un segundo plano.

Pero esto no significa que el escenario sea del todo apocalíptico o que se ajuste a la caricatura distópica que se dibuja en la mente de los más pesimistas. Hay que tener en cuenta una variable que ha pasado desapercibida. Por ahora todo el mundo está en sus casas, a la espera de cómo se desarrollan los acontecimientos, pero los venezolanos ya han sentido el cambio de aire, la imagen de la libertad ha quedado sembrada en sus cabezas y muchos fantasean con volver a su país. Es poco probable que se vayan a resignar a vivir bajo un ‘madurismo 2.0’ de baja intensidad. Puede que ahora Delcy Rodriguez garantice la calma y el equilibrio, pero a largo plazo su liderazgo es inviable. Si el pueblo se vuelve a levantar y protesta masivamente como en 2017, ¿un gobierno tutelado por Estados Unidos se va a atrever a usar la violencia para reprimirlo? No logro imaginarlo. Lejos de beneficiar a Estados Unidos, la perpetuación de una dictadura descafeinada puede ser la causa de desestabilización que intenta conjurar.

En definitiva, todo irá más lento, habrá mucho escollos, una cuenta muy cara que pagar y muchos condicionantes que van a socavar, y no solo en Venezuela, en toda la región, la soberanía nacional. Pero al final, no por ética democrática sino por simple pragmatismo, lo sensato para Trump, y sobre todo para Rubio, que se juega una posible nominación presidencial, es que quienes ganaron las elecciones del 28 de julio de 2024 entren en escena para encauzar una transición o participar en unas nuevas elecciones. Ya no hay finales felices en este nuevo orden mundial, pero dentro de lo que cabe, rebajado todo idealismo y sumidos en el realismo sucio del trumpismo, este no estaría del todo mal.

La expresión “run de country’ [gobernar el país] no significa una tutela de dominio e intervención. Es una condición de coparticipación en la toma de decisiones tradicionales, que aseguren estabilidad y recuperación

ORLANDO VIERA-BLANCO 06/01/2026

Venezuela ante el quiebre del Estado cooptado y la oportunidad de una transición democrática, entra en una etapa de sensibles desafíos. No es un falso dilema entre el uso o la continuidad de la fuerza y la restauración inmediata del estado de derecho. Es la implementación de un plan político complejo, ordenado y vigilado, para acometer una restitución que no sólo es institucional sino es profundamente ética, cultural y social.

Uno de los errores recurrentes en el debate sobre Venezuela ha sido reducir cualquier acción internacional contundente a una dicotomía simplista: intervención militar o inacción diplomática. La historia del derecho internacional y de la seguridad estratégica demuestra que existe una tercera vía, el enforcement internacional

Una modalidad excepcional, limitada y jurídicamente defendible de uso de la fuerza-distinta de la guerra-orientada a hacer cumplir normas fundamentales frente a amenazas criminales transnacionales.

Bajo esta lógica, el uso de la fuerza es persuasivo, selectivo y puntual. Logrado objetivos de captura o cese de actividades criminales, la transición de un estado devastado por un modelo de poder totalitario y violento, comporta progresividad, decantamiento, orden y pragmatismo.

Venezuela no plantea hoy un problema clásico de soberanía, sino uno más complejo y peligroso: la captura del Estado por criminales con proyección internacional, dedicados al narcotráfico, al financiamiento ilícito y a la cooperación con actores terroristas [fundamentos legales de la acusación formulada por la Fiscalía de EEUU]. En este contexto, la pregunta es hasta dónde llega el uso de la fuerza [cómo, contra quién y con qué límites] y donde comienza la racionalidad política, la estrategia restitutiva y la construcción de un pacto de gobernabilidad transicional, conductor del restablecimiento definitivo de la constitucionalidad, la democracia y las libertades públicas.

Legítima defensa y crimen transnacional: el marco jurídico olvidado

El artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas reconoce el derecho inherente a la legítima defensa, no sólo frente a ejércitos regulares, sino ante amenazas reales, continuas y atribuibles. Desde los atentados de Sep-11-2001, la doctrina internacional ha evolucionado hacia el estándar de los Estados “unwilling or unable”: cuando un Estado no quiere o no puede impedir que su territorio sea usado como plataforma de agresión criminal, la comunidad internacional—o el Estado directamente afectado—puede actuar de forma proporcional y limitada.

Autores como Michael Schmitt y Harold Koh han explicado cómo esta doctrina se aplica a amenazas asimétricas, especialmente cuando existe colusión entre el poder político y redes criminales. Venezuela encaja con precisión en esta categoría: no se trata de fallas institucionales aisladas, sino de una simbiosis muy peligrosa por inabordable e inasible, entre estado y delito. El narcotráfico, el terrorismo y la pérdida del control de la legalidad, generan un perverso sistema de inmunidad en funcionarios convertidos en facilitadores y perpetradores crímenes de lesa humanidad y delitos internacionales. En este terreno la autodefensa y el deber de proteger merecen una visión evolutiva de su concepto, dimensión y aplicación.

El narcotráfico, como señalan Phil Williams y Moisés Naím, no es sólo un delito económico, sino un sistema de poder capaz de erosionar Estados y desestabilizar regiones. Cuando altos funcionarios convierten al aparato estatal en instrumento del crimen, ganan inmunidad funcional en el derecho interno y la pierden en el derecho internacional […] El precedente más citado es Manuel Noriega en Panamá (1989). La operación estadounidense [Causa Justa] no fue declarada una guerra contra Panamá, sino una acción de enforcement contra un jefe de Estado que había devenido en un capo criminal, acusado por tribunales federales. El caso Noriega ilustra un principio clave: la soberanía no es un escudo para el crimen organizado.

Pero la historia no es idéntica. El caso Venezolano es más complejo y global. La extensión y presencia de la actividad criminal en el corazón del estado y el epicentro del poder, más sus capacidades para conseguir aliados y cooperantes internacionales, redimensiona las acciones de enforcement, sin desnaturalizarlas. Aquí subyace la diferencia entre considerar lo sucedido el 3 de enero 2026 como un acto de guerra [que no lo es] vs. un acto puntual, selectivo, de captura y quiebre.

Enforcement vs. guerra: una distinción esencial

Siguiendo a Thomas Schelling, la coerción moderna no busca destruir al adversario, sino modificar conductas específicas. Un acto de guerra persigue la derrota total del Estado enemigo; un acto de enforcement tiene objetivos individualizados: captura, neutralización, restitución del orden. Es un evento temporalmente acotado que evita la ocupación territorial y se rige por la proporcionalidad y la progresividad restauradora de la legalidad.

En este marco, la acción dirigida contra el vértice del poder en Venezuela no fue una invasión, sino una operación de cumplimiento del derecho penal internacional ampliado, similar—aunque más compleja—a capturas extraterritoriales de grandes jefes criminales.

El régimen de Caracas no es ideológico ni institucional. Es como diría Douglass North, un “orden de acceso limitado” basado en lealtades transaccionales. La cohesión del sistema depende de un pacto central: protección a cambio de obediencia. En consecuencia la captura del núcleo dirigente produce ruptura del pacto de impunidad, quiebre latente en las FFAA [cuya lealtad no es doctrinaria sino instrumental] y fragmentación de las élites económicas y políticas, que buscan sobrevivir negociando.

A diferencia de regímenes dictatoriales clásicos, no existe un mecanismo de sucesión estable. El colapso-aunque súbito- supone un manejo ‘de crisis’ prudencial y controlado, cuyos desenlaces definitivos deberán agotar fases de reforma, reordenamiento y relegitimación. Esta es la dificultad de una transición política desde un estado capturado. No es un salto inmediato de entrada de la coalición democrática. Puede sugerir un modelo híbrido de poder, sostenible.

Es la transición de la transición. En este terreno inédito- difuso, difícil y movedizo-el agente de enforcement ha sido cuidadoso y prudente en no generar revueltas ni enfrentamientos civiles, capaces de frustrar el objetivo final: la concreción de una transición ordenada y pacífica camino a una nueva democracia real.

Después del quiebre: transición, no vacío. Una finta necesaria

Aquí reside el punto crucial: el enforcement no crea democracia ipso facto, pero elimina el principal obstáculo estructural para que esta sea posible. La transición sostenible exige liderazgo civil legítimo, reglas claras y acompañamiento internacional. Por lo pronto aplica lo último. El liderazgo civil y las reglas claras sugieren una espera, una entrada estratégica.

María Corina Machado encarna los elementos esenciales para una transición: i.-Legitimidad popular verificable; ii.-Claridad moral; iii.-Coherencia estratégica. […] Su liderazgo no es el de una caudilla, sino el de una figura bisagra capaz de articular a la sociedad civil, la diáspora y la comunidad internacional.

El factor coercitivo comporta un desafío que es la reinstitucionalización de las FFAA. La sostenibilidad de una transición a la democracia no puede depender del agente externo, aun siendo necesario en fase inicial. Maria Corina debe entender el liderazgo y la estrategia de EEUU en esta fase. Pero EEUU deberá respetar el liderazgo de Maria Corina y de cualquier actor relevante en la fase de restauración democrática (que así lo ha expresado su Secretario del Departamento de Estado).

El apoyo vigilante de la administración Trump es un factor fundamental de sostenibilidad transicional. Sin duda no es incondicional. Tampoco es ideal porque los tiempos no son los que anhelamos, sino los necesarios. La experiencia demuestra que el apoyo estadounidense efectivo combina costo-beneficio, seguridad nacional y hemisférica, dividendo político y económico. La expresión “run de country’ [gobernar el país] no significa una tutela de dominio e intervención. Es una condición de coparticipación en la toma de decisiones tradicionales, que aseguren estabilidad y recuperación, a fin de cuentas, intereses y beneficios compartidos [Dixit Marco Rubio Sec. del Departamento de Estado, EEUU].

El proceso de quiebre no es absoluto. La grieta se convirtió en una zanja imposible de librar. Tampoco luce un período largo [Carlos Giménez. Representante [R] Congreso EEUU]. Nuevos actos de represión podrían catalizar el quiebre definitivo. Negociación? Si, pero igualmente condicionada y sujeta al menú que el agente de enforcement imponga. La finta de la administración Trump, es estratégica. La respuesta: un guión necesario. Pero la última palabra la tiene la Casa Blanca.

Una oportunidad excepcional. A modo conclusivo

Venezuela se encuentra ante una coyuntura histórica en la que enforcement, derecho internacional y transición democrática convergen. No se trata de imponer un régimen desde afuera, sino de desbloquear un sistema secuestrado.

Si el quiebre ocurre y se gestiona con liderazgo civil legítimo, reglas claras y apoyo internacional vigilante, Venezuela podría iniciar—por primera vez en décadas—una transición real, sostenible, ordenada, pacífica y democrática. Nuevas elecciones lucen inevitables. Un proceso constituyente, aconsejable.

La historia demuestra que los Estados no renacen por la fuerza. Sólo la fuerza del derecho logra finalmente imponerse […] Como hemos sostenido, el caso venezolano no encaja en las categorías clásicas del derecho internacional público, porque el poder político dejó de ser un fin en sí mismo y pasó a ser un instrumento operativo del crimen organizado, por lo cual no será una transición como otras. Será única, inédita, sin precedentes…como inédita fue la ocupación criminal del país. No se trata de un “Estado fallido” en sentido clásico [Dictadura convencional confiscatoria del Estado de derecho], sino de un Estado deliberadamente capturado, funcional al narcotráfico, al contrabando de oro, a la corrupción sistémica y a redes de protección transnacional.

Desde esta perspectiva, la soberanía deja de ser un escudo y se convierte en una fachada, una idea que conecta con la doctrina desarrollada tras los juicios de Núremberg y, más recientemente, con la erosión del principio de inmunidad en casos de crímenes internacionales complejos.

Hemos insistido en que la amenaza venezolana debe leerse en clave hemisférica, no doméstica, por lo que prohibido olvidar, la cadena de despojos, desplazamientos, dolor y sufrimiento infringido a los venezolanos e incluso a países vecinos. No cabe hablar de agresores externos ni de un estado-víctima de una soberanía ultrajada, sino de agresores internos contra una soberanía popular profanada, donde las verdaderas víctimas ha sido el pueblo venezolano.

Calificar cualquier acción contundente como “guerra” distorsiona la realidad. Victimiza al agresor, oculta su naturaleza e invita a una evaluación política y jurídicamente incorrecta.

Es la negación sistemática de la necesidad de redimensionamiento de la responsabilidad de prevenir y proteger consagrada en la Carta de las Naciones Unidas y en los Tratados Internacionales contra el crimen y las mafias transnacionales. Esta idea se alinea con la noción de “autoridad internacional de última ratio”, desarrollada por autores como Antonio Cassese, cuando el orden jurídico es incapaz de hacerse cumplir por vías ordinarias.

Transición: restitución institucional, no refundación caótica

La transición venezolana no debe confundirse con una tabula rasa. La sostenibilidad democrática exige restituir la Constitución, reordenar el Estado de derecho y separar justicia de revancha. Aquí converge con la idea de una justicia transicional inteligente, que combine rendición de cuentas, incentivos claros para la desmovilización del aparato represor, garantías mínimas para evitar el colapso administrativo y agotamiento de un proceso impostergable e histórico de redención socio-política. En el medio están los ciudadanos que deben mantener la calma sin dejar de organizarse y comprender una dinámica compleja pero resolutoria.

Lo anterior explica la posición asumida por la Casa Blanca. No se trata de respetar hilos constitucionales, acatar “sentencias de continuidad administrativa” o simular un abandono forzado de cargo. Tampoco interpretar ‘como deseos reales’ los expresados por la Casa Blanca, sino realpolitik. Son factores [si acaso concesiones] circunstanciales y condicionales a un salto definitivo hacia la transición democrática real .

No es una refundación caótica. Tiempos para ordenar, tiempos para organizarse, tiempos de reunificarnos y prepararnos al milagro venezolano. Es la racionalidad necesaria para pasar de un estado-capturado a un estado democrático moderno y liberal. La alegría viene de la mano de un proceso de restitución institucional, sostenible. La democracia plena llegará en el momento apropiado. La política decanta.

Cuando la ley fue capturada por la fuerza, caminar por el derecho es un acto de coraje, de paciencia, carácter y mucha prudencia. Es la defensa de nuestro derecho a recuperar la libertad y la felicidad.

Un derecho-a ser libres y felices-que es la forma más alta de dignidad.

@ovierablanco vierablanco@gmail.com

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó que las compañías petroleras estadounidenses que invierten en la reconstrucción de Venezuela podrían recibir reembolsos del gobierno o mediante ingresos futuros, informó NBC News , citando una entrevista con el presidente.

Seeking Alpha

Trump estimó que el proyecto para reactivar la infraestructura petrolera de Venezuela podría tardar menos de 18 meses. «Se tendrá que gastar una enorme cantidad de dinero, y las compañías petroleras lo gastarán, y luego recibirán un reembolso de nosotros o de los ingresos», declaró.

«Se gastará una cantidad muy sustancial de dinero», dijo Trump. «Pero les irá muy bien». «Y al país le irá bien», añadió.

Trump afirmó que creía que aprovechar las reservas petroleras de Venezuela reduciría los precios del petróleo. «Que Venezuela sea productora de petróleo es bueno para Estados Unidos porque mantiene bajos los precios del petróleo».

«Las compañías petroleras sabían perfectamente que estábamos pensando en hacer algo», dijo Trump. «Pero no les dijimos que lo haríamos».

Grandes empresas como ExxonMobil ( XOM ), Chevron ( CVX ) y ConocoPhillips ( COP ) se mantienen cautelosas debido a las confiscaciones de activos anteriores y los riesgos políticos. XOM, CVX y COP registraron ligeras alzas el martes durante las operaciones previas a la apertura del mercado.

Según se informa, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, planea hablar esta semana con ejecutivos de compañías petroleras sobre la reconstrucción de la industria energética de Venezuela.

A mi amada familia, a mis Ohana de vida, mis amigos del alma y mis lectores:

Hoy, 6 de enero, la historia nos narra la travesía de tres sabios que abandonaron la comodidad de lo conocido para seguir una señal en el firmamento. Pero más allá de la tradición, los Reyes Magos representan el arquetipo de la Búsqueda del Sentido. Son la prueba viviente de que el ser humano no se mueve solo por instinto, sino por una llamada trascendental.

Desde la psicología profunda, hoy los invito a ver este día como la cartografía de nuestra propia alma. Los Magos no tenían un mapa, tenían una intuición sagrada. No tenían certezas materiales, tenían una convicción ontológica. Y es ahí, en esa tensión entre el desierto de la duda y el brillo de la estrella, donde se forja el espíritu superior.

En este gran teatro del mundo, donde cada uno de nosotros enfrenta su propia noche oscura, debemos rescatar el valor de los tesoros que la divinidad ha depositado en nuestro interior:

  1. El Oro de la Identidad Sagrada: Siguiendo el pensamiento de los grandes místicos, nuestro «oro» es reconocer que somos chispas divinas. Mi deseo es que recuperen su soberanía espiritual: esa paz que el mundo no puede dar y que ninguna circunstancia externa puede arrebatar. Sean reyes de su propio templo interior.
  2. El Incienso de la Conexión Vertical: La logoterapia nos enseña que el hombre que encuentra un «para qué» es capaz de elevarse sobre su propia biología. Que su incienso sea la oración activa; esa conversación ininterrumpida con el Creador que convierte cada acto cotidiano en una obra de arte espiritual. No busquen solo existir, busquen trascender.
  3. La Mirra de la Resiliencia Crística: La mirra representa nuestra humanidad vulnerable, pero también nuestra capacidad de redención. En mi filosofía de «Mantenerse en Movimiento», la mirra es la unción que sana nuestras heridas para convertirnos en «sanadores heridos». Es la fuerza para transformar la caída en un salto de fe y el dolor en una cátedra de amor.

No nos engañemos: el desierto del mundo actual es árido y las sombras acechan. Pero la esperanza no es una espera pasiva ni una simple táctica; es una gracia en acción. Es la certeza psicológica y teológica de que no caminamos solos. Estamos acompañados por un «Ejército de Ángeles» y por la comunión de los santos que guían nuestros pasos en la clandestinidad del corazón.

A mis lectores: sigan buscando la verdad con la humildad del sabio. A mi familia y amigos: gracias por ser el pesebre donde siempre encuentro refugio.

Que esta epifanía sea el despertar de un compromiso: el de no detenernos nunca ante la adversidad. Porque mientras el alma busque la luz, el camino siempre aparecerá bajo nuestros pies. El movimiento es vida, y la vida en Dios es victoria eterna.

¡Feliz Día de Reyes para todos! ¡Mantengamos la mirada en lo alto, los pies firmes en la senda y el corazón encendido en la fe!

Con amor, bendiciones y una esperanza inquebrantable,

Vamos por más…
@jgerbasi

La historia sobre los «Magos de Oriente» aparece bien definida en los Evangelios Apócrifos, en los que el término «mago» se ha de interpretar como un sinónimo de astrólogo.

National Geographic Historia

El 5 de enero es una noche en la que los corazones infantiles palpitan aceleradamente y cuando cierran los ojos sueñan con ilusión que los Reyes Magos de Oriente les traigan los regalos ansiados. Esperan que la carta que enviaron hace tanto tiempo con el encabezamiento «Queridos Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar» llegue a su destinatario sin problemas.

Es tanta la emoción y el nerviosismo de los más pequeños que, en el silencio de la noche, de tanto pensar en ellos, les parece oír el sonido de sus pasos y el roce de sus túnicas de seda por los pasillos.

Pero, ¿sabemos cuál es el origen de los Reyes Magos? La única alusión que tenemos a estos personajes aparece en el Evangelio de San Mateo, en el que se menciona a unos «magos», de quienes no da nombres, ni dice que fueran reyes y ni mucho menos que fueran tres. El Evangelio cuenta que unos magos llegados de Oriente fueron guiados por una estrella para que adorasen al rey de los judíos que acababa de nacer.

Al enterarse de esta noticia, Herodes el Grande, que por esa época era el rey de Judea, los mandó llamar para interrogarlos, y les hizo prometer que una vez hallaran al niño se lo comunicarían para que pudiera adorarlo él también.

Tras abandonar el palacio y ser guiados por la estrella, los magos encontraron al niño en un establo en Belén, junto a María y José. Al postrarse ante él y ofrecerle oro, el metal de los reyes; incienso, la ofrenda de los dioses; y mirra, como anuncio de sus futuros padecimientos, fueron advertidos por un ángel de que no volvieran al palacio de Herodes ya que este solo quería acabar con la vida del niño.

Los evangelios ofrecen muy pocos datos sobre los Reyes Magos;en realidad, la historia sobre los «Magos de Oriente» aparece bien definida en los Evangelios Apócrifos, muy ricos en descripciones sobre estos personajes. En ellos, el término «mago» se ha de interpretar como un sinónimo de astrólogo, un sabio que puede, a través de la lectura de las estrellas, predecir acontecimientos.

Quinto Séptimo Tertuliano, padre de la Iglesia en el siglo III, creyó ver una mención a los tres Reyes Magos en el Salmo 72 del Antiguo Testamento, que dice lo siguiente: «Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que le rindan homenaje todos los reyes». El hecho de que fueran tres se vincula tanto a la Santísima Trinidad como al número de regalos que estos personajes llevaron al niño Jesús.

A pesar de las respuestas que se puedan encontrar en la Biblia, el origen de los Reyes Magos tal como los conocemos en la actualidad tiene su origen en una larga tradición medieval que los «bautizó» con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.

En España, y gracias a los testimonios escritos y artísticos que se guardan en la Biblioteca Nacional de España, somos testigos del nacimiento de esta leyenda a lo largo de los siglos, en concreto en una de las piezas más excepcionales de la literatura española del sigo XII, el llamado Auto de los Reyes Magos, una obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo que se conserva en lengua castellana. En dicha obra aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar, pero no son definidos como «reyes», sino como steleros, es decir, astrólogos.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar aparecieron por primera vez en el famoso mosaico del siglo VI en la basílica de San Apolinar el Nuevo en la ciudad italiana de Ravena. Según un manuscrito del siglo XIII, se creía que los Magos podían proteger contra la epilepsia, y bastaba con rezar una breve oración al oído de un enfermo pronunciando el nombre de los tres Reyes para curarlo. En algunos puntos de Europa, el día 6 de enero se inscribían sus iniciales, GBM, en todas las puertas de las casas y en los establos para salvaguardar a las personas y a los animales contra el ataque de demonios y brujas.

La adoración de los Reyes fue un motivo pictórico que alcanzó su máximo esplendor durante el Renacimiento. Grandes maestros como Masaccio, Fra Angelico, Gozzoli o Botticelli, en Italia; Van der Weyden, Memling, El Bosco y Rubens, en Flandes, y El Greco, Velázquez y otros, en España, recrearon la famosa escena. La imagen era siempre la misma en la tradición cristiana: tres reyes vestidos con áureos trajes y acompañados de exóticos séquitos, arrodillados en un humilde establo de Belén.

UNA FESTIVIDAD LLENA DE TRADICIONES

En la actualidad, la festividad de los Reyes Magos viene cargada de tradiciones como la de la Cabalgata del día 5 de enero, en la que, como antesala de lo que ocurrirá durante la noche, los tres Reyes Magos desfilan en maravillosas carrozas acompañados de sus séquitos. Los Magos reparten caramelos y los pajes de cada rey recogen las cartas de los niños más rezagados.

Otra costumbre de la Noche de Reyes es dejar los zapatos de cada miembro de la familia en el balcón para que Sus Majestades depositen dulces en su interior. Esto tiene su origen en una curiosa leyenda: dos amigos del niño Jesús, apenados de verle siempre descalzo debido a la pobreza de su familia, quisieron darle sus propios zapatos; pero como eran usados, en un intento de que parecieran nuevos, y para que tuvieran mejor aspecto, los generosos niños se esforzaron en limpiarlos al máximo, así que los lavaron y los dejaron por la noche en el balcón para que se secaran.

Al día siguiente, milagrosamente los zapatos aparecieron llenos de regalos y dulces como premio a su buen corazón. Los Reyes Magos habían pasado aquella noche por allí y habían recompensado la bondad de los dos niños.

Tampoco se debe olvidar dejar agua y pan para los camellos, y una copita de licor o un vaso de leche y turrones para que los cansados Reyes recuperen fuerzas. Pero no todos los niños recibirán un regalo por su buen comportamiento. Está establecido que los Reyes dejarán un trozo de carbón a todos los niños que se hayan portado mal durante el año (en la actualidad se deja al niño travieso un trozo de azúcar que imita al carbón).

Para acabar el día más maravilloso del año no puede faltar el dulce por excelencia: el «Roscón» o «Tortell» de Reyes. Consiste en un bollo en forma de rosca adornado con fruta escarchada, y aunque el original se prepara con mazapán, en la actualidad puede rellenarse de crema, nata e incluso de chocolate. Sobre el roscón, se dispone una corona de rey mago que coronará al afortunado que encuentre la figurita escondida en su interior. Por contra, a quién descubra el haba no le quedará más remedio que pagar el precio del dulce.

A pesar de vivir en la era de la tecnología, hay tradiciones que perduran con el tiempo, de modo que no queda otro remedio que acostarse pronto, dejar los zapatos bien limpios, comida para los camellos y un detalle para Sus Majestades de Oriente.

Hugo Carvajal, conocido como “El Pollo”, fue durante años el jefe de inteligencia militar de Venezuela y colaborador cercano del fallecido presidente Hugo Chávez. Su trayectoria al frente de los servicios de inteligencia le permitió acceder a información privilegiada sobre las operaciones internas del gobierno venezolano, así como sobre presuntas actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico. Tras la muerte de Chávez, Carvajal inicialmente respaldó al entonces sucesor designado, Nicolás Maduro, pero en 2019 cambió de bando y manifestó públicamente su apoyo a Juan Guaidó, el opositor respaldado por Estados Unidos en el intento de derrocamiento de Maduro.

Infobae

En junio del año pasado, Carvajal se declaró culpable de cuatro delitos relacionados con narcotráfico y narco-terrorismo, en el mismo proceso judicial en el que está implicado Maduro. Las autoridades estadounidenses lo acusan de haber utilizado su cargo para facilitar el envío de 5.580 kilogramos de cocaína en un avión desde Venezuela hacia México en 2006, a cambio de recibir millones de dólares de organizaciones criminales. Desde su entrega a Estados Unidos, Carvajal permanece detenido en el Metropolitan Detention Facility de Brooklyn, donde también se encuentra Maduro.

Pese a que su declaración de culpabilidad no incluyó una oferta de reducción de pena ni un acuerdo formal con la fiscalía, Carvajal ha mostrado interés en colaborar con el gobierno estadounidense. Su abogado, Rovert Feitel, aseguró a Associated Press que el ex general posee información de “extraordinaria importancia” para la seguridad nacional y la aplicación de la ley en Estados Unidos. Analistas legales sostienen que, dada la gravedad de los delitos imputados, la cooperación de Carvajal podría traducirse en una rebaja significativa de la condena, cuyo dictado está programado para el próximo mes.

La posibilidad de que Carvajal se convierta en testigo principal de la acusación ha sido considerada por diversos expertos legales, quienes destacan el potencial valor de su testimonio en el juicio contra Maduro. El exfiscal federal Neama Rahmani declaró a The New York Post que Carvajal representa precisamente el perfil de testigo que suele ser presentado en este tipo de casos federales. Rahmani explicó que, si el ex jefe de inteligencia decide testificar y lo hace con veracidad, podría obtener una “reducción significativa” de su sentencia, dado el alto rango de penas en los procesos de narcotráfico.

El ex fiscal Dick Gregorie, quien participó en el juicio por narcotráfico contra el exlíder panameño Manuel Noriega en 1988, consideró “muy probable” que Carvajal sea preparado para prestar declaración por parte de la fiscalía. Gregorie sugirió que, si existiera un acuerdo previo, las autoridades ya habrían iniciado su proceso de preparación como testigo semanas o incluso meses atrás. Además de Carvajal, la fiscalía prevé contar con testigos adicionales, entre los que se incluyen antiguos funcionarios venezolanos y narcotraficantes involucrados en la logística de envío de cocaína.

El caso Noriega es citado por los expertos como antecedente relevante en la estrategia procesal de la fiscalía, al tratarse también de un ex jefe de Estado extranjero acusado y condenado en Estados Unidos por delitos similares. Gregorie indicó que las similitudes entre ambos procesos podrían influir en la dinámica del juicio y en la selección de los testigos clave.

La defensa de Maduro tiene previsto desplegar varios argumentos para intentar desestimar las acusaciones, según han señalado especialistas en derecho internacional y penal. Uno de los ejes principales será la invocación de inmunidad soberana, bajo la premisa de que, como jefe de Estado, Maduro gozaría de protección frente a los tribunales estadounidenses. Sin embargo, Rahmani puntualizó a The New York Post que esta estrategia difícilmente prosperará, ya que el gobierno de Estados Unidos no reconoce a Maduro como líder legítimo de Venezuela, y la determinación sobre el reconocimiento de gobiernos recae en el Departamento de Estado, alejando así el caso del ámbito judicial hacia el terreno político.

Otro argumento anticipado por la defensa consiste en alegar el desconocimiento de las actividades de narcotráfico ejecutadas por subordinados dentro de su administración. No obstante, expertos consideran que la fiscalía cuenta con pruebas y testimonios que refutarían esa postura. Adicionalmente, la defensa podría cuestionar la legalidad tanto del arresto de Maduro como de la obtención de pruebas, planteando que la detención fue violenta y que las autoridades estadounidenses no respetaron los procedimientos legales venezolanos, en particular en lo relativo al uso de escuchas telefónicas. Gregorie recordó que argumentos similares fueron presentados durante el juicio contra Noriega, sin éxito en última instancia.

La acusación formal contra Maduro y sus allegados se deriva de una investigación iniciada en 2020, en la que se le imputa haber utilizado su posición para colaborar con organizaciones delictivas internacionales en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos durante más de una década. Entre los grupos señalados por las autoridades estadounidenses figuran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Cártel de Sinaloa, los Zetas y el Tren de Aragua. La fiscalía sostiene que, bajo la dirección de Maduro, este entramado habría facilitado el movimiento de miles de toneladas de droga a través de rutas controladas desde Venezuela.

En la operación militar que culminó con su captura el sábado, Maduro fue arrestado junto a su esposa Cilia Flores. Ambos, así como su hijo Nicolás Maduro Guerra, enfrentan cargos relacionados con la presunta red de narcotráfico. La acusación incluye detalles específicos, como el transporte de grandes volúmenes de cocaína por vía aérea y la supuesta recepción de pagos millonarios de parte de narcotraficantes a cambio de protección y logística. Las autoridades describen la estructura como una asociación ilícita orientada a consolidar poder político y económico mediante el control de actividades criminales transnacionales.

Fuentes del chavismo aclararon este lunes que las fuertes ráfagas de disparos escuchadas por diversos testigos cerca del palacio presidencial de Venezuela, en Caracas fueron debido a unos drones que sobrevolaron sin permiso y aclararon que el país «se encuentra en total tranquilidad».

La Patilla / EFE

La fuente indicó que la «Policía emitió disparo de forma disuasiva» ante la presencia de los drones, y subrayó que «no ocurrió ningún enfrentamiento».

«Todo el país se encuentra en total tranquilidad», concluyó.

Más temprano, en redes sociales circularon videos en los que se escuchan los disparos, mientras que testigos aseguraron a EFE que en los alrededores se oía el paso de numerosos motoristas.

El incidente tuvo lugar horas después de que la chavista Delcy Rodríguez jurara como «presidenta encargada» del país tras la captura el pasado sábado de Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar estadounidense en Caracas y tres estados vecinos.

Rodríguez, juramentada por su hermano, el presidente de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), el chavista Jorge Rodríguez, abrió este lunes un nuevo capítulo político para el chavismo de sus casi 26 años de historia.

La funcionaria se convirtió, por orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en la primera mujer en la historia de Venezuela en encabezar el Ejecutivo dos días después de la captura de Maduro, quien hoy compareció junto a su esposa ante un tribunal federal de Nueva York, ante el que se declararon no culpables de todos los cargos.

Rodríguez aseguró, durante la ceremonia de juramentación, que en estas «horas terribles de amenazas contra la estabilidad» no va a descansar «ni un minuto para garantizar la paz».

No fuimos

La Casa Blanca se pronunció la noche de este lunes 5 de enero respecto a los reportes de detonaciones y fuego antiaéreo en las inmediaciones del Palacio de Miraflores.

Un alto funcionario de la administración estadounidense declaró a la corresponsal de NewsNation, Kellie Meyer, que Washington está al tanto de los incidentes en la capital venezolana.

La fuente oficial aseguró que el gobierno estadounidense está «siguiendo de cerca los informes de disparos en Venezuela». Sin embargo, fue enfático al deslindar responsabilidad sobre estos hechos específicos. «Estados Unidos no está involucrado», sentenció el funcionario.

Esta declaración surge en medio de la confusión generada por el avistamiento de un presunto dron y la posterior activación de las defensas antiaéreas del palacio presidencial, aclarando que, a diferencia de la operación del sábado, esta situación no corresponde a una maniobra estadounidense.

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