Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó este martes 28 de octubre una potencial «invasión a la patria de Bolívar», calificándola como «la traición máxima a la historia» de América Latina, al tiempo que reiteró su distancia con el régimen de Nicolás Maduro.

La Patilla

A través de su cuenta en la red social X, el mandatario colombiano fijó su posición sobre la crisis venezolana y la escalada militar en el Caribe. «No defiendo a Maduro, no reconocí su elección», escribió Petro.

Seguidamente, el presidente neogranadino expresó su rechazo a una intervención militar. «…pero menos defiendo una invasión a la patria de Bolívar, eso sería la traición máxima a la historia y el futuro de toda la América Latina y el Caribe», afirmó.

Petro concluyó su mensaje invocando el principio de soberanía nacional. «Los problemas de los venezolanos los arreglan los venezolanos. Ese es el principio de autodeterminación de los pueblos», puntualizó.

La creciente presencia militar de Estados Unidos en el Caribe ha transformado el tablero geopolítico del hemisferio. Con el despliegue más significativo de capacidades navales y aéreas en décadas —incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford, bombarderos estratégicos y sistemas de inteligencia avanzada— Washington ha dejado claro que el statu quo frente al Cártel de los Soles, una organización criminal transnacional con control de Estado, resulta insostenible.

La pregunta no es si Estados Unidos puede ejercer su poder militar, sino si sabrá emplearlo con inteligencia para evitar una guerra contra el narcoterrorismo que podría redibujar el mapa político de América Latina. Lo que está en juego no es solo la caída del liderazgo criminal que sostiene al régimen, sino el futuro mismo de la estabilidad democrática en la región.

La historia demuestra que incluso las intervenciones exitosas pueden desatar inestabilidad cuando carecen de una visión estratégica integral. Irak, Libia y, en un contexto distinto, Panamá ofrecen lecciones que no deben olvidarse.

La tentación de “hacer algo”

Resulta comprensible que dentro y fuera de Venezuela aumente la sensación de urgencia por actuar. La devastación económica, los crímenes de lesa humanidad, la captura del Estado por redes criminales y la crisis migratoria más grave del hemisferio alimentan la idea de que solo una acción de fuerza podría cerrar el ciclo del narcoestado.

Pero la historia advierte: entrar siempre es más fácil que salir.

Estados Unidos ha vivido esta paradoja antes. En Panamá (1989) capturó a Manuel Noriega en una operación precisa, aunque dejó resentimientos regionales. En Irak (2003) y Libia (2011), la caída de Hussein y Gadafi trajo años de fragmentación, terrorismo y vacío de poder.

En América Latina, la memoria de la Guerra Fría —Bahía de Cochinos (1961), Granada (1983), Chile (1973)— sigue viva. Cada episodio tuvo su contexto y legitimidad, pero todos dejaron cicatrices. La región continúa siendo profundamente sensible a cualquier acción militar estadounidense percibida como imposición.

Frente a un Estado capturado por el Cártel de los Soles, la respuesta requiere firmeza, claridad moral y contención estratégica. La fuerza es un recurso de último nivel dentro del poder, nunca su primer reflejo.

El primer movimiento

Estados Unidos ya ha ejecutado el primer movimiento: un despliegue que amplía su abanico de opciones estratégicas. En la lógica de los conflictos contemporáneos, el juego se desarrolla en secuencia, con movimientos anticipados.

El propósito no consiste en “neutralizar al cártel” mediante un ataque directo, sino en guiar a la coalición que lo sostiene hacia una ruptura interna: una presión sincronizada —interna y externa— que fuerce el colapso del narcorrégimen sin guerra, preservando las instituciones y la estabilidad democrática.

Maduro comprende que un enfrentamiento con Estados Unidos sería suicida. También sabe que ha sobrevivido a sanciones y aislamiento apostando a la fatiga política del cortoplacismo presidencialista estadounidense. Es la táctica perfeccionada por Corea del Norte: resistir hasta que el costo de intervenir supere el de tolerar.

Sin embargo, el desenlace no se definirá en Washington, sino en Caracas.

El movimiento decisivo está dentro de Venezuela

En toda transición coercitiva, los militares actúan como bisagra. Irak y Libia demostraron el error de desmantelar instituciones sin alternativas: se abrió el paso al extremismo y al caos. En Panamá, la disolución de las fuerzas armadas generó un vacío que tardó décadas en cerrarse.

Venezuela enfrenta un escenario distinto. No se trata de imponer un cambio desde fuera, sino de hacer cumplir la decisión soberana del pueblo, que eligió a Edmundo González Urrutia como presidente legítimo el 28 de julio de 2024.

Una transición sostenible exige que sectores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana comprendan que su supervivencia institucional depende de separarse de las estructuras criminales del poder. Estados Unidos no busca su destrucción, sino promover su papel como garante del orden interno y actor responsable en la transición.

El reto consiste en reconfigurar los incentivos para que la FANB entienda que su mejor decisión histórica es acompañar el cambio político antes de ser arrastrada por el colapso del régimen, tal como lo expresó el 28J.

El peor escenario

Una acción militar sin preparación política y regional conduciría a un resultado híbrido entre Libia e Irak: 

caída del narcorrégimen sin estructura para gobernar,

disputas entre facciones civiles y criminales, 

flujos migratorios masivos hacia los países vecinos, y 

la probable injerencia de potencias rivales como Rusia, Irán o China.

La región no puede permitirse ese lujo. Venezuela está entrelazada económica, social y territorialmente con América Latina.

Advertencia a los gobiernos de la región

Muchos gobiernos latinoamericanos han optado por observar desde la distancia, temerosos de alinearse con Washington o de interferir en lo que llaman “asuntos internos”. Sin embargo, el conflicto venezolano dejó de ser un asunto interno hace tiempo.

La presencia de grupos armados en la frontera colombo–venezolana, la expansión del crimen organizado en Colombia, Ecuador, Chile y Perú, y la crisis migratoria en todo el continente muestran que la neutralidad tiene un costo creciente.

Quien no participe en la solución será arrastrado por sus consecuencias.

La mejor estrategia para evitar una guerra

Una solución efectiva y sostenible debe basarse en cinco principios esenciales:

Disuasión creíble: mantener el despliegue militar como presión legítima, no como preludio de ataque.

Canales con la FANB: ofrecer garantías de preservación institucional bajo una transición democrática.

Acuerdo regional mínimo: construir una posición común entre los países clave del hemisferio.

Plan para el día después: asistencia humanitaria, seguridad fronteriza y elecciones generales supervisadas internacionalmente.

Restauración sin revancha: evitar la humillación del derrotado, porque la estabilidad necesita reconciliación, no venganza.

Un llamado hemisférico

América Latina no puede seguir esperando que Washington resuelva sus crisis para luego juzgar los resultados. La región debe articular un frente diplomático, económico y de seguridad que acompañe una transición venezolana sin guerra y con legitimidad.

Los países latinoamericanos tienen la capacidad —y la responsabilidad— de actuar como garantes del proceso, coordinar la asistencia humanitaria y respaldar la restitución de la soberanía popular sin desmoronar al Estado.

El momento de decidir

La cuestión ya no es si Venezuela cambiará, sino cómo y a qué costo.

La historia no recordará las palabras de los gobiernos, sino las decisiones que tomaron cuando una nación enfrentó la narcotiranía.

Hoy, el hemisferio tiene ante sí una oportunidad única: evitar una guerra sin renunciar a la justicia ni a la libertad.

Actuar con visión, coraje y propósito común será el verdadero movimiento que cambie el curso de la historia.

Antonio de la Cruz
Director ejecutivo de Inter American Trends

Un hombre resultó herido tras recibir dos impactos de bala cuando se encontraba en los exteriores de su vivienda. El atacante dejó una nota con una advertencia firmada por «El Ampa de Ancón».

La Patilla

Un hombre identificado como Dante Ramírez Díaz, fue herido por un sujeto que le propinó dos impactos de bala en el tórax y la cadera, cuando se encontraba en los exteriores de su vivienda, en Ancón.

Según las imágenes grabadas por el atacante, luego de disparar contra la víctima, el agresor dejó una nota que señala «Este es un aviso volaremos en pedazos sus casas a todas las personas que alquilen sus casas o cuartos a venezolanos. Hoy declaramos la guerra a todos los venezolanos que extorsionen en Ancón».

La misiva, firmada por «El Ampa de Ancón» agrega «Tienen 24 horas para que se retiren de Ancón y si no lo hacen empezaremos a matar a cada venezolano sean o no culpables o inocentes. Están advertidos»

El régimen del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, intensificó en los últimos meses la adopción de criptomonedas como forma de eludir el crecimiento de las sanciones impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Trading View

De acuerdo con un reportaje de esta semana de The New York Times, la estrategia de Maduro comenzó a finales del año pasado, tras la victoria de Trump. Desde entonces, gran parte del petróleo venezolano exportado a China ha pasado a pagarse a través de stablecoins respaldadas en el dólar americano, como Tether (USDT), que han llegado a representar hasta el 50% de las divisas en el país.

En otro frente, Maduro abrió las puertas de Venezuela para los exchanges de criptomonedas y otras Prestadoras de Servicios de Activos Virtuales (PSAVs). Esto fomentó en el país la creación de una especie de «ruta financiera paralela», ya que ciudadanos comunes y conductores de aplicaciones pasaron a utilizar exchanges de criptomonedas como Binance para la conversión de bolívares en stablecoins y otras criptomonedas.

Según la publicación, Tether, la principal stablecoin por capitalización de mercado, se negó a comentar el asunto, afirmando que coopera con las autoridades en casos de lavado de dinero. A pesar de esto, los especialistas recordaron que la emisora de USDT posee mecanismos para rastrear y congelar tokens, lo que puede ser un riesgo para Caracas.

La posibilidad de rastreo y congelamiento de stablecoins del «ecosistema paralelo de Maduro» fue mencionada porque la estrategia del presidente venezolano fue precisamente usar las criptomonedas para escapar del radar de Estados Unidos, que consigue supervisar y bloquear fácilmente las remesas en dólares a través de bancos tradicionales. Además, el World Economic Outlook (WEO), informe publicado este mes por el Fondo Monetario Internacional (FMI), estimó que la inflación en Venezuela salte del 269,6% este año al 682,1% en 2026. Lo que puede empujar aún más a Venezuela hacia las criptomonedas, ya que el país gestiona parte de sus finanzas públicas vía la blockchain.

Otros números van en la misma dirección, entre ellos el aumento del 12% en las exportaciones de petróleo este año. Esto llevó a algunos economistas y empresarios a apostar que Maduro puede evitar una caída financiera deseada por Trump, usando criptomonedas.

Si hay un país capaz de probar que, incluso con su economía en caída, no cambia de gobierno, ese país es Venezuela. Cuando el país se empobrece, el gobierno no se debilita, dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano que estudia sanciones en la Universidad de Denver.

Con pérdidas, la estadounidense Chevron, que inyectó casi 2.400 millones de dólares en la economía venezolana el año pasado, cerca de un tercio del suministro de moneda fuerte circulante en el país suramericano, entregó en agosto la mitad de su producción de petróleo a la estatal venezolana PDVSA. Esto sucedió después de que el gobierno de Trump prohibiera la inyección de dinero de la empresa en Venezuela, abriendo el camino para las stablecoins provenientes de China, principalmente.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró este lunes que su país y Rusia están, «en la práctica, más unidos que nunca», tras celebrar la promulgación por parte de su homólogo ruso, Vladímir Putin, de la ley de ratificación de Tratado de Asociación Estratégica entre ambas naciones, firmado en mayo.

EFE

«Estamos nosotros caminando hacia niveles superiores de trabajo para el desarrollo. La alianza histórica y estratégica que ha firmado el presidente Putin y que yo he firmado aquí en Venezuela es para la paz, es para el desarrollo», expresó el mandatario en su programa semanal ‘Con Maduro+’, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

El líder chavista aseveró que ese acuerdo «no se queda en la teoría» ni «en un documento frío» y, en ese sentido, anunció que este martes se celebrará un «encuentro poderoso» entre «cientos de empresarios de industrias muy desarrolladas rusas» y otros «cientos» de sus pares venezolanos, sin dar más detalles de este evento.

Por su parte, Rusia advirtió hoy de que la situación en torno a Venezuela debe desarrollarse según «la letra y el espíritu» del derecho internacional, en relación al gran despliegue de fuerzas navales de Estados Unidos en el Caribe, frente a la costa venezolana.

«Venezuela es un Estado soberano y, en cualquier caso, partimos de la premisa de que todo lo que ocurre en torno a Venezuela debe hacerse en concordancia con la letra y espíritu del derecho internacional», dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.

Al mismo tiempo, eludió responder a la pregunta de cuál será la reacción de Moscú en caso de que Estados Unidos lance una operación militar contra Venezuela.

Peskov afirmó que la situación en torno a Venezuela no fue abordada en los recientes contactos entre Moscú y Washington, ya que -subrayó- «no figuraba en la agenda» de éstos.

Rusia y Venezuela firmaron en mayo de este año un tratado de asociación estratégica, que amplía la interacción entre ambos países en las esferas política y económica, incluyendo energía, minería, transporte y comunicaciones, así como en seguridad y lucha contra el terrorismo y el extremismo.

Esta semana el presidente de Rusia, Vladímir Putin, promulgó la ley de ratificación del tratado, algo que hizo Nicolás Maduro, el pasado día 8.

Según un estudio de expertos del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, el despliegue de efectivos navales estadounidenses en el Caribe, frente a Venezuela, ya es el más grande de la historia del país norteamericano desde la primera Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991).

Los operadores políticos del régimen narcoterrorista de Nicolás Maduro vuelven a las andadas.

Con tono teatral denunciaron la supuesta captura de cuatro personas a las que acusan de formar parte de un “plan de la CIA” para atacar un buque de Estados Unidos en Trinidad y Tobago.

Una vez más, el chavismo intenta inventar enemigos externos para tapar sus propios crímenes internos.

No hay pruebas, no hay evidencias, solo un discurso cargado de odio y paranoia que busca desviar la atención de la hambruna, la represión y el dolor que sufre el pueblo venezolano.

La realidad es que el régimen de Nicolás Maduro y su vocero Diosdado Cabello viven de fabricar conspiraciones.

Pretenden presentarse como víctimas de potencias extranjeras cuando, en verdad, son verdugos de millones de venezolanos.

Pero cada mentira los desnuda más, cada día que pasan aferrados débilmente al poder que usurpan.

Cada farsa los deja al descubierto frente al mundo. Y cada montaje confirma que se saben acorralados, sin futuro, sostenidos solo por la represión y la propaganda.

El pueblo venezolano no necesita cuentos de espías ni complots inventados; lo que necesita es que abandonen el poder que ilegítimamente ejercen.

Necesita libertad, pan y justicia.

1.- Estamos en el umbral, ha dicho varias veces María Corina Machado, JEFE DE LA OPOSICIÓN, denominación que se le da en los países democráticos, sean monárquicos o republicanos, al investido por la mayoría opositora y reconocido como tal para ser su vocero autorizado.

Estar en el umbral significa estar en la entrada. ¿De qué? Del FINAL. ¿Cuál FINAL? El FINAL de la tiranía que nos oprime. La trascendencia de este FINAL es que, no sólo será el FINAL de la tiranía, sino también el FINAL de la época más oprobiosa de la historia de Venezuela republicana: podemos llamarla la resurrección de Boves (cesión de la soberanía, saqueo generalizado, crimen organizado, persecución y muerte a los patriotas). 

3.- En 2002, cuando apenas comenzaba esta tiranía, estuvimos más allá del umbral. Entramos y después de estar adentro nos dejamos desalojar. El mayor error: no haber convocado al pueblo a la calle a respaldar al nuevo gobierno. Si un millón de manifestantes derrocó a Chávez, con toda seguridad más de 2 millones hubieran salido a las calles a respaldar al nuevo gobierno. Ceguera política no haberlo hecho. Estoy seguro de que con María Corina será distinto, porque tiene el don de líder y valentía con sagacidad para enfrentar las dificultades.  Además un buen equipo la acompaña.     

No obstante, contaré brevemente mi experiencia de 2002 simplemente para que la tengan presente. 

3.- La inmensa manifestación del 11 de abril 2002 contra Chávez se calculó en 1 millón de personas. Entonces se informó en  la madrugada siguiente por los medios que Chávez había renunciado. No lo dijo él. Nadie mostró su carta de renuncia. Ahí comencé a sospechar una trampa. 

Mi extrañeza era mayor porque una semana antes coincidí en una reunión de amigos con una persona muy bien informada quien me hizo esta confidencia: “ya todo está planeado por los mejores abogados de Caracas.” Le dije entonces: “me complace saberlo pero aunque yo sólo soy un modesto abogado provinciano, me gustaría opinar al respecto, porque tengo experiencia política y este asunto no es meramente jurídico. ES DE ALTA POLÍTICA. Consígueme el contacto.” Me contestó que no había tiempo. 

3.- En la mañana del 12 de abril se creó una gran incertidumbre después de la supuesta renuncia de Chávez. Era la confirmación para mí de que su renuncia era una trampa para confundir y crear la imagen de una vulgar asonada. Entonces me fui a RCTV donde me cedieron espacio televisivo en el cual dije para sorpresa de los allí presente: la renuncia de un presidente hay que probarla mostrando la carta de renuncia. Además hay que presentarla a la Asamblea Nacional. Aceptada la renuncia se debe convocar al Vice-Presidente para tomarle el juramento como sucesor del renunciante. No podemos hablar de una renuncia que nadie ha visto y en el supuesto de que llegue a existir, entonces no se ha logrado el objetivo del movimiento de masas puesto que el Vice-Presidente, del mismo partido e igualmente golpista, es quien lo sucederá en el cargo.” 

Entonces añadí: “aquí lo que procede es aplicar la Constitución la cual no sólo autoriza sino ordena un acto de fuerza para restablecer su vigencia, cuando haya sido violada en este caso por un GOLPE DE ESTADO ó AUTOGOLPE del Presidente de la República, como en efecto lo dio Chávez.” Este acto de fuerza para restablecer la vigencia de la Constitución es el que he llamado CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL. Es CONTRAGOLPE porque es la respuesta a un GOLPE DE ESTADO. Y es CONSTITUCIONAL porque lo autoriza y ordena la Constitución. Está claro: la Constitución lo ordena y lo impone como un deber de civiles y militares. 

Mi intervención por TV desconcertó a todos los que estaban celebrando la supuesta renuncia de Chávez. Yo fui la voz discordante. Un amigo militar entendió perfectamente lo que dije. Fue a mi casa y me invitó a ir a Miraflores a exponer mi opinión. Le contesté: “no voy adonde no soy invitado.” Insistió tanto que terminé accediendo. Al llegar a Miraflores pregunté dónde está la renuncia de Chávez. Nadie me contestaba. El de más confianza me dijo: “no vengas a aguarnos la fiesta, por favor.” Ahí me convencí de que los “mejores abogados”, al caer en la trampa, habían desperdiciado la mejor oportunidad de evitarnos  la peor tiranía. Todo por olvidar que Derecho y Política son morochos pero no gemelos. Pongo de ejemplo de complementación efectiva entre ambos a la colaboración entre Bolívar y Cristóbal Mendoza en la Campaña Admirable. Quedó clarísima en la invitación del Libertador a Mendoza: “Venga conmigo. Yo voy adelante libertando a los pueblos y usted, doctor Mendoza, me sigue organizándolos”. Así quedó claro el rol de cada uno. El político adelante abriendo el paso porque es el líder y el abogado detrás dándole forma jurídica a sus actos y propósitos. No al revés. 

4.- He contado lo dicho para que no se repita el fracaso de 2002. Lo completaré diciendo: la Constitución tanto la de 1961 como la de 1999 ordenan el CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL. Ambas con el fin de que la restauración de la democracia no parezca un GOLPE DE ESTADO. Lo presentan como un CONTRAGOLPE que empata el hilo suelto de la Constitución violada, el “hilo constitucional” roto, con el hilo de la Constitución restablecida en su “efectiva vigencia”. 

El término HILO CONSTITUCIONAL tiene abolengo en Venezuela. Es la denominación tradicional de la continuidad constitucional, dando la imagen de que toda Constitución sucede a la anterior siguiendo el procedimiento que la derogada estableció. Las une un hilo, llamado “HILO CONSTITUCIONAL”. Queda roto el “hilo constitucional” cuando se deroga la Constitución por la fuerza incluyendo como tal un procedimiento distinto al que ella establece para su derogación. 

El CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL es el acto de fuerza con el cual se vuelven a empatar las dos partes del HILO CONSTITUCIONAL: la rota por el GOLPE DE ESTADO con la nueva que restablece la constitucionalidad. Este empate forma un nudo.   

5.- Cuando se cruce el umbral que conduce a EL FINAL se debe dar el CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL para poder llegar a la meta. Y decirlo con claridad: es el acto de fuerza que ordena la Constitución en respuesta al GOLPE DE ESTADO del usurpador. Al darlo, se estará cumpliendo con la orden impartida por la Constitución. 

Llegado a este punto surgen esta interrogante: dónde y cuándo fue roto el “HILO CONSTITUCIONAL”? La respuesta a esta pregunta, determina con cuál Constitución (la de 1961 o la de 1999) hay que empatar el “hilo constitucional”? Y al decidirlo, cuáles pasos procede dar apenas tomado el poder?  

Dejo pendiente la respuesta.  

petitdacosta@gmail.com

En tiempos en que el actual gobernante se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores de Hugo Chávez, una comunicación de la representación diplomática venezolana en Líbano informaba con candidez a Caracas sobre un caso que expuso el mecanismo por el cual alijos de cocaína, transportados por compatriotas hasta Medio Oriente, se destinaban a financiar al grupo fundamentalista chií. Ese comercio ilícito se suma a otros nexos de coordinación y apoyo entre las dos partes, denunciados esta semana en una audiencia del Senado estadounidense.

Por: Valentina Lares – Armando Info

Corría el año 2010. Hugo Chávez estaba vivo y Nicolás Maduro era el canciller de su gobierno. Todavía no se avizoraban ni el cáncer terminal de uno ni la futura dictadura del otro, pero en un país muy distante ya se divisaban rastros inquietantes de una alianza que ambos le procuraron a la autodenominada Revolución Bolivariana: su relación con Hezbolá, la milicia de la minoría chií concentrada en el Sur de Líbano, a la que patrocina el régimen de los ayatolas desde Irán.

La historia de esa sociedad non-sancta es vieja, pero nunca se ha contado del todo. De que este relato, además de pendiente, sigue teniendo relevancia, fue prueba la audiencia especial celebrada esta semana en el Senado de Estados Unidos en Washington sobre el papel de Hezbolá en América Latina. En la sesión comparecieron varios expertos, quienes coincidieron en señalar que, desde la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1999, Venezuela forjó una muy sonada cooperación con Irán y otra, más subrepticia, con Hezbolá; ambas serían profundizadas por Nicolás Maduro desde 2013. Describieron operaciones como la facilitación de más de 10.000 pasaportes venezolanos para supuestos miembros de ese y otros grupos radicales islámicos, o la habilitación de zonas del estado Nueva Esparta -provincia insular del Caribe nororiental venezolano- para entrenamientos y la creación de estructuras para el lavado de activos y el financiamiento de la falange chií.

En la cita, sin embargo, faltó mostrar un documento revelador que, procedente del seno del propio Estado venezolano, detallaba con sencillez y genuino asombro un ejemplo concreto y hasta ahora desconocido de esas relaciones carnales entre Caracas y la milicia.

Se trata de una carta que debió quedar sepultada en el archivo muerto -y, acaso, en el olvido intencional- de la Casa Amarilla, la histórica sede de la Cancillería venezolana, en el casco colonial de Caracas. El documento, elaborado desde las filas del propio servicio diplomático venezolano, fue obtenido, revisado y contrastado con fuentes por Armando.info, que contó para ello con el apoyo del Proyecto de Reportería del Crimen Organizado y la Corrupción (Occrp, por sus siglas en inglés). Se refiere a la captura, en Líbano, de un grupo de venezolanos junto con “otros ciudadanos libaneses” que portaban 50 kilogramos de cocaína, de cuya venta se generarían fondos para entregar Hezbolá.

La prensa libanesa reseñó aquel operativo en el que, con fecha de septiembre de 2010, se incautaron en total 255 kilogramos de cocaína (incluyendo los 50 kilos que transportaban los venezolanos). El hallazgo del cargamento a su vez condujo al desmantelamiento de una banda de tráfico de drogas que operaba regularmente entre Venezuela y Líbano. 

Los reporteros recogieron los detalles, escasos, que la Oficina de Control de Drogas de la policía libanesa difundió sobre la redada: los nombres de los implicados, pero apenas identificados con sus iniciales, así como la ruta del cargamento, que habría salido desde Venezuela a Damasco, la capital siria -entonces todavía bajo control del régimen baazista de la familia Al Assad, aliado de Moscú y Teherán y, por lo tanto, de Caracas- y que de allí llegó por tierra al sur de Beirut. 

Pero lo que en los informes de las autoridades policiales libanesas eran datos codificados, en la carta, remitida entonces por la embajadora venezolana en Líbano hasta 2019, Zoed Karam Duaijin, al viceministro de exteriores para Asia, Medio Oriente y Oceanía de la época, Temir Porras, cobraba nitidez.

Por ejemplo, la misiva de la diplomática daba los nombres de los involucrados y hasta incluyó una cita textual de la Oficina para el Control de Drogas libanesa, según la cual uno de los detenidos, al ser interrogado, confesó que “formaban una banda perteneciente a Hizbollah [sic], liderada por Mohamad Hassan Saleh”, quien “logró huir”.

Otro dato que el público no conoció entonces pero que Karam informaba a cabalidad en su carta a Porras, fue que, según se lee, “de acuerdo con la información suministrada por la policía libanesa, se presume que la droga forma parte de un cargamento de 250 kg que ‘se estaría enviando desde Venezuela a través de la Línea Aérea Conviasa, utilizando el vuelo Caracas – Damasco, operación que supuestamente estaría amparada con la complicidad de algunas autoridades en los aeropuertos de ambos países, para luego transportarla hacia el territorio libanés’”.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Armando Info

El pasado 26 de octubre, durante una reunión bilateral celebrada en Malasia, Lula da Silva ofreció al presidente Donald Trump su intermediación en medio de las tensiones entre Estados Unidos y la dictadura venezolana. Se trata de un engaño, una burda trampa, que busca, una vez más, ganar tiempo para favorecer los intereses del narco-dictador Nicolás Maduro.

Por: Alejandro Peña Esclusa – VOZ

Lula no solo es el fundador del Foro de Sao Paulo, organización a la cual pertenece Maduro, sino que actualmente es su jefe máximo, después de la muerte de Fidel Castro y de Hugo Chávez.

El pasado 17 de octubre, en un apasionado discurso que dio en el Congreso del Partido Comunista del Brasil, Lula defendió la “soberanía” de Cuba y de Venezuela ante las supuestas agresiones de Estados Unidos. Nada dijo Lula sobre el Cartel de los Soles ni sobre los delitos de lesa humanidad que comete el régimen venezolano. En mayo de 2023, Lula dijo que las violaciones a los derechos humanos en Venezuela eran producto de una “narrativa construida”.

Ese mismo día, el exjefe de contra inteligencia de Hugo Chávez, Hugo “El Pollo” Carvajal, declaró ante el juez Alvin K. Hellerstein, en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, que el régimen venezolano había financiado la campaña electoral de Lula.

Ya el año pasado Lula se ofreció como “mediador” de Maduro, comportándose en la práctica como su principal aliado. Con motivo de las elecciones del 28 de julio de 2024, Lula asumió -sin que nadie se lo pidiera- la intermediación entre Maduro y la oposición venezolana; pero lo que hizo el presidente brasileño fue, en realidad, ganar tiempo para que el régimen venezolano pudiera mantenerse en el poder, reprimiendo ferozmente a la disidencia.

La estrategia de Lula consistió en ignorar las actas oficiales presentadas por la oposición; luego convenció a Joe Biden y a Europa de esperar a la presentación de las actas por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE); y finalmente propuso repetir las elecciones y establecer una negociación directa entre Nicolás Maduro y el presidente electo, Edmundo González, pero sin la participación de María Corina Machado.

Además, bajo la mirada complaciente de Lula da Silva, Maduro asedió durante meses a los miembros del equipo de María Corina Machado, asilados en la Embajada de Argentina en Caracas. En esa oportunidad, Lula le puso una trampa al presidente Javier Milei, ofreciéndose a custodiar su embajada, dado que el gobierno argentino y el régimen venezolano habían roto relaciones diplomáticas. Lula permitió, sin hacer ningún reclamo, que Maduro aplicara tortura sicológica al equipo de Machado. La situación se resolvió luego de una operación de extracción que sacó al equipo de la Embajada y lo llevó a Estados Unidos.

La alianza de Lula con la dictadura venezolana es de vieja data. En diciembre de 2002, Lula envió el tanquero Amazon Explorer para salvar a Chávez de la huelga petrolera. En 2006, Lula viajo a Venezuela para hacer campaña en favor de Chávez. En 2008, Lula declaro que «Chávez es el mejor presidente que ha tenido Venezuela en los últimos cien años«. Los ejemplos continúan y son muchos.

Alejandro Peña Esclusa es ingeniero, escritor y exprisionero político venezolano. Experto en el Foro de Sao Paulo. Asesor de la Fundación Disenso (España) y del Centro de Derechos Fundamentales (Hungría).

La Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por el chavismo, declaró este martes «persona non grata» a la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. La medida, aprobada por unanimidad, acusa a la gobernante de adoptar una «postura guerrerista» al permitir ejercicios militares estadounidenses en su territorio, que Caracas considera una «amenaza» y un plan para «agredir la soberanía» venezolana.

El Nacional

Durante la sesión, el tono de las acusaciones escaló rápidamente. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, lanzó una andanada de insultos contra Persad-Bissessar, afirmando que «se arrastra como los gusanos» y calificando su gobierno como «una basura».

«Venezuela ama al pueblo de Trinidad y Tobago y lo ha demostrado repetidamente, pero ese es un gobierno deleznable el de Trinidad y Tobago, eso es una basura de gobierno el de Trinidad y Tobago, esa señora está permitiendo que Trinidad y Tobago sea utilizado como un portaaviones contra Venezuela», añadió.

Suspensión de acuerdos de gas

Rodríguez vinculó directamente la declaración con una acción económica concreta: la suspensión de los convenios de gas con la isla, decisión ya tomada por el Ejecutivo de Nicolás Maduro. «Es inaceptable mantener un acuerdo que favorece a Trinidad y Tobago si se ha convertido en un agente de la agresión contra Venezuela», justificó.

La postura de Trinidad y Tobago

Frente a las acusaciones, el gobierno trinitense se defendió. El lunes, su Ministerio de Asuntos Exteriores negó que los ejercicios con la Armada estadounidense busquen provocar a Venezuela, insistiendo en que su «verdadero propósito» es la lucha contra el crimen transnacional y la cooperación humanitaria en la región.

Este choque diplomático se produce durante un extenso despliegue naval estadounidense en el Caribe, que Washington justifica como operaciones antidrogas. Sin embargo, el gobierno de Maduro lo denuncia como «provocación militar» orquestada por la CIA con el fin último de lograr un «cambio de régimen» en Venezuela, profundizando la crisis geopolítica en la región.

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