Armando Esteban Quito

El balance de agresiones a la prensa durante este 5 de enero se ha agravado en las últimas horas. La cifra total de periodistas y trabajadores de medios detenidos ascendió a 14, según el último reporte gremial. Del grupo total, se detalló que once pertenecen a medios y agencias internacionales, mientras que uno labora para un medio nacional.

La Patilla

Hasta el momento, cuatro de los comunicadores han sido liberados, pero diez personas permanecen detenidas. La organización denunciante alertó que algunos de estos trabajadores se encuentran actualmente en situación de «desaparición forzosa», al desconocerse su paradero exacto o centro de reclusión tras la captura.

Los incidentes ocurrieron durante la cobertura de la instalación de la Asamblea Nacional, donde se impusieron severas restricciones informativas. A los reporteros presentes se les prohibió expresamente transmitir en vivo, grabar videos o tomar fotografías del evento.

Dentro del Palacio Legislativo, funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) detuvieron a al menos tres periodistas, trasladándolos al comando de la Guardia Nacional en el recinto. Como parte del procedimiento, los agentes revisaron los teléfonos celulares, exigiendo las claves de acceso para inspeccionar contactos, conversaciones privadas, notas de voz, correos electrónicos, archivos en la nube y cuentas de Instagram.

Se reportó específicamente el caso de Daniel Álvarez, reportero de Televen. Durante su retención, el periodista perdió la custodia de su teléfono móvil por un lapso indeterminado, ya que los funcionarios sacaron el dispositivo del lugar donde lo mantenían interrogado antes de liberarlo. El gremio advirtió que estas acciones vulneran la privacidad y el secreto de las fuentes, configurando un patrón de criminalización del ejercicio periodístico.

La publicación del decreto de Estado de Conmoción Exterior en la Gaceta Oficial abre una nueva fase en la crisis política e institucional venezolana, desencadenada tras la captura del dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York. La norma establece un marco de excepción que concentra amplios poderes en el Ejecutivo en un contexto de confrontación directa con Estados Unidos.

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El texto, fechado el sábado y difundido oficialmente este lunes, lleva la firma de Maduro y fue refrendado por la mandataria encargada Delcy Rodríguez. El decreto tiene rango de ley y fija una duración inicial de 90 días, con la posibilidad de una prórroga por un período idéntico, lo que extiende el horizonte del estado de excepción hasta medio año.

Uno de los ejes centrales de la medida es la instrucción directa a los cuerpos de seguridad para actuar contra quienes el régimen chavista considere partícipes del respaldo a la acción militar estadounidense. “Los órganos de policía nacionales, estadales y municipales deberán emprender de manera inmediata la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de Estados Unidos de América contra el territorio de la República (…) con miras a su juzgamiento”, indica el decreto.

Aunque el anuncio de un eventual estado de conmoción había sido anticipado a finales de septiembre, semanas después del despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe, el contenido específico del decreto se mantuvo bajo reserva. El documento ahora publicado señala que su redacción fue actualizada tras los acontecimientos del fin de semana, en alusión a la detención del dictador caribeño.

La Constitución venezolana contempla el estado de conmoción exterior para situaciones de conflicto que amenacen gravemente la seguridad nacional o el funcionamiento de las instituciones. Sin embargo, se trata de la primera vez que esta figura se activa desde la aprobación de la Carta Magna de 1999, un dato que subraya la excepcionalidad del momento y su impacto en el orden institucional.

Entre las disposiciones más significativas, el decreto ordena la militarización de la infraestructura de servicios públicos, de la industria petrolera y de otras industrias básicas del Estado. El personal que opera en estos sectores quedará “temporalmente sometido al régimen militar”, lo que amplía la presencia y el control de las Fuerzas Armadas sobre áreas clave de la economía y de la vida cotidiana.

El texto también faculta al Ejecutivo a requisar bienes considerados necesarios para la defensa nacional y a suspender derechos como la reunión y la manifestación pública. Además, habilita la adopción de “cualquier otra medida” que el régimen chavista considere necesaria para la protección de la población, una cláusula abierta que refuerza el carácter discrecional del régimen de excepción.

Aunque el decreto afirma que se preservarán derechos como la vida y la libertad personal, reconoce de manera explícita la posibilidad de restringir garantías constitucionales durante su vigencia. La Constitución establece que incluso en estados de excepción deben mantenerse derechos considerados intangibles, como el debido proceso, la prohibición de la incomunicación y la tortura, y el acceso a la información.

El decreto incluye además un llamado a la población a asumir la defensa del país con “fervor patriótico”, en una apelación a la movilización interna que acompaña el endurecimiento del marco legal. El mensaje refuerza una narrativa de amenaza externa y cohesión nacional frente a la intervención extranjera.

La activación del estado de conmoción se apoya en un entramado normativo previo. En 2024, el régimen de Maduro promulgó una ley que castiga el apoyo a sanciones internacionales o a acciones que causen “daño extranjero”, con penas que incluyen la inhabilitación política de por vida y la confiscación de bienes. Ese marco legal adquiere ahora mayor peso bajo el régimen de excepción.

Desde el punto de vista institucional, el decreto puede ser revocado por la Asamblea Nacional o revisado por el Tribunal Supremo de Justicia. Sin embargo, ambos poderes están controlados por el chavismo, lo que limita la existencia de contrapesos efectivos frente a la ampliación de facultades del Ejecutivo.

En un escenario marcado por la detención de Maduro y la escalada de tensión con Washington, la entrada en vigor del estado de conmoción exterior redefine el equilibrio de poder en Venezuela y anticipa un período de fuerte restricción política y social, cuyo alcance dependerá tanto de la duración del decreto como de su aplicación concreta en el territorio.

La funcionaria chavista Delcy Rodríguez fue juramentada en horas de la tarde de este lunes como jefa del régimen venezolano tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.

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La proclamación se realizó en una sesión del Parlamento controlado por el chavismo, un órgano cuya legitimidad es cuestionada por amplios sectores dentro y fuera del país.

Durante el acto, Rodríguez calificó la detención de Maduro y de su esposa como un “secuestro” y afirmó que asumía el cargo “con dolor”.

La designación fue ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia, también alineado con el chavismo, que le otorgó un mandato inicial de 90 días prorrogables.

La juramentación estuvo encabezada por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de Delcy, y contó con la presencia de Nicolás Maduro Guerra, hijo del dictador derrocado

El ex dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró inocente este lunes de varios cargos de narcotráfico ante una corte federal de Nueva York, tras su inesperada captura ordenada por el mandatario estadounidense, Donald Trump. Entre los cargos presentados figuran narcoterrorismoconspiración para importar cocaína y posesión de ametralladoras y otros dispositivos, según la acusación leída en la audiencia judicial.

Reuters

Maduro, de 63 años, compareció con las manos atadas y fue escoltado por agentes armados desde un centro de detención en Brooklyn hasta el tribunal, junto a su esposa, Cilia Flores, también acusada en la investigación. Los fiscales federales de Nueva York sostienen que Maduro habría supervisado una red de tráfico de cocaína con alianzas con organizaciones como los carteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, las FARC colombianas y el Tren de Aragua venezolano. El caso contra Maduro se remonta a 2020, cuando se le imputaron cargos en el contexto de una pesquisa más amplia sobre funcionarios venezolanos y exguerrilleros colombianos, ampliada ahora con nuevos detalles y acusados.

“No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, dijo Maduro en español, según medios. Aseguró haber sido “secuestrado” en su casa en Caracas.

A su vez, Flores declaró: “Soy inocente, completamente inocente”.

El juez Alvin Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo. Mientras tanto, ambos permanecerán encarcelados en Nueva York.

Desde comienzos de siglo, los fiscales sostienen que Maduro habría participado en actividades de narcotráfico, primero como miembro de la Asamblea Nacional, luego como ministro de Relaciones Exteriores y, desde 2013, como presidente tras la muerte de Hugo Chávez. Maduro ha rechazado reiteradamente las acusaciones, a las que calificó como una cortina de humo para justificar intereses estadounidenses sobre los recursos petroleros del país sudamericano.

La captura se produjo el sábado, cuando comandos estadounidenses descendieron en helicóptero sobre Caracas, superaron el cordón de seguridad y sacaron a Maduro del umbral de una habitación segura, según la reconstrucción de los hechos. Mientras tanto, una orden de emergencia emitida en Venezuela instruyó a las fuerzas policiales a detener a cualquier persona que hubiera colaborado con la operación estadounidense.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatía el lunes la legalidad y las consecuencias de la incursión, enfrentando la condena de RusiaChina y aliados de Venezuela, quienes denunciaron la intervención. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, manifestó preocupación tanto por la estabilidad en Venezuela como por la legalidad de la acción militar estadounidense, considerada la mayor intervención en la región desde la invasión de Panamá en 1989.

En el plano económico, las petroleras estadounidenses experimentaron una subida en sus acciones ante la posibilidad de acceder nuevamente a las vastas reservas venezolanas, que ascienden a 303.000 millones de barriles. Trump declaró en el Air Force One que su gobierno trabajará para que las empresas estadounidenses retornen a Venezuela y restablezcan la infraestructura petrolera, afirmando: “Estamos recuperando lo que robaron. Estamos al mando”. La producción petrolera venezolana, sin embargo, se encuentra muy por debajo de su máximo histórico, con una media de 1,1 millones de barriles por día el año pasado, frente a los niveles alcanzados en los años setenta.

La administración Trump considera a Maduro un mandatario ilegítimo tras su controvertida reelección en 2018, señalada por denuncias de irregularidades. Expertos en derecho internacional han cuestionado la legalidad de la operación, algunos calificando las acciones de Trump como una violación al orden internacional basado en reglas. En Caracas, altos funcionarios del gobierno de Maduro se mantienen en sus cargos, mostrando inicialmente resistencia y luego abriendo la puerta a una posible negociación con la administración estadounidense.

«No me van a decir quién es el malo. La maldad la he visto con mis propios ojos».

El periodista Horacio Siciliano publica un potentísimo video para educar al progresismo mundial.

«Estas imágenes fueron hechas por mí, excepto las de los migrantes. Documenté la crisis en Venezuela entre 2014 y 2017. Lo vi. Lo viví».

Imperdible.

El ex dictador venezolano Nicolás Maduro compareció este lunes ante un tribunal federal en Nueva York, donde enfrenta cargos de narcotráfico que podrían derivar en la pena capital si es declarado culpable, según reportó el New York Post.

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Maduro, de 63 años, llegó a la corte escoltado por agentes fuertemente armados tras ser trasladado en helicóptero y vehículos blindados desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde permanece detenido junto a su esposa, Cilia Flores.

Ambos fueron capturados el sábado en una operación militar estadounidense en Caracas que incluyó comandos, bombardeos de aviones de combate y apoyo naval.

Según la legislación federal estadounidense citada por el New York Post, un acusado declarado culpable de violar la Ley de Sustancias Controladas “como parte de una empresa criminal continua” puede ser elegible para la pena de muerte, de acuerdo con información de la Biblioteca del Congreso.

Los delitos capitales federales incluyen principalmente homicidio, traición o espionaje, y delitos relacionados con drogas que no incluyan homicidio. Sin embargo, las sentencias de muerte por delitos de drogas son poco comunes en el sistema judicial estadounidense.

La fiscal general Pam Bondi prometió el sábado en la red social X que Maduro y Flores “pronto enfrentarán toda la furia de la justicia estadounidense en suelo estadounidense en tribunales estadounidenses”, aunque no especificó qué sentencia buscaría el Departamento de Justicia en caso de condena.

El caso ha sido comparado con la captura del dictador panameño Manuel Noriega en 1989, cuando el presidente George H. W. Bush ordenó una intervención militar similar. En ese caso, Estados Unidos optó por encarcelar a Noriega en lugar de solicitar la pena capital.

Maduro y otros líderes venezolanos fueron originalmente nombrados en una acusación de narcotráfico de 2020. Un gran jurado federal añadió nuevos cargos este año, incluyendo conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y dos cargos relacionados con posesión de ametralladoras.

La nueva acusación también incluye a “Nicolasito”, hijo de Maduro, al ministro del Interior venezolano Diosdado Cabello, y a un capo narco prófugo.

El presidente Donald Trump insistió el domingo en que Estados Unidos está “a cargo” de Venezuela y dijo estar en conversaciones con las nuevas autoridades venezolanas encabezadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez.

La líder opositora María Corina Machado afirmó que la detención de Nicolás Maduro representa un hecho decisivo hacia la transición política en Venezuela.

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En un mensaje difundido en la red social X, Machado destacó la movilización del “bravo pueblo de Venezuela”, que se manifestó en 30 países y 130 ciudades a nivel mundial para celebrar lo que considera un avance crucial en el proceso de cambio en el país sudamericano.

Entre las palabras resaltadas por la líder opositora, subrayó la “inevitabilidad e inminencia de la transición en Venezuela”, situando este momento como un punto de inflexión en la situación nacional.

Machado expresó el agradecimiento de los venezolanos al presidente Donald Trump y a su administración, enfatizando la “firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley” que, según sus declaraciones en X, han resultado determinantes en el contexto actual. La opositora aseguró que, en el marco de este nuevo escenario, Venezuela aspira a convertirse en “el principal aliado de Estados Unidos en materia de seguridad, energía, democracia y derechos humanos”.

En su mensaje, Machado concluyó señalando que la libertad de Venezuela “está cerca” y alentó a sus compatriotas a prepararse para celebrar, reencontrarse y recibir de regreso a sus hijos que están fuera del país, en un futuro que considera próximo.

Cuando un régimen personalista colapsa, ya sea por la captura de su líder, como ocurre hoy con Nicolás Maduro, o por su eliminación física, como sucedió con Rafael Leónidas Trujillo en 1961, surge una pregunta inevitable, ¿por qué no se impone de inmediato al líder opositor más popular?, ¿por qué no María Corina Machado hoy, o por qué no entonces el candidato con mayor respaldo popular en República Dominicana?

La respuesta no es moral ni ideológica, es geopolítica y de control del riesgo.

En Venezuela, Estados Unidos tenía capacidad material para neutralizar a Delcy Rodríguez, o para desconocer cualquier continuidad del chavismo y forzar una transferencia directa hacia la oposición. Sin embargo, no lo hizo. Al contrario, toleró, aunque no legitima, que Delcy Rodríguez, figura orgánica del régimen, quedara al frente del aparato estatal de forma provisional. Esto no equivale a respaldo político, sino a una decisión estratégica clásica, preservar continuidad administrativa, control de fuerzas armadas, cadena de mando y estabilidad mínima, mientras se diseña una transición.

La historia dominicana ofrece un espejo casi perfecto. Tras el asesinato de Trujillo, Estados Unidos pudo haber desplazado de inmediato a Joaquín Balaguer, figura íntimamente ligada al trujillismo, y haber impuesto otro liderazgo. No lo hizo. Joaquín Balaguer permaneció como presidente formal porque representaba la continuidad institucional del régimen sin Trujillo, permitiendo descomprimir tensiones, evitar una guerra civil y garantizar que el aparato estatal no colapsara.

El líder popular de la época no era Balaguer, ese líder fue Juan Bosch, quien gozaba de legitimidad social y respaldo democrático real. Sin embargo, Bosch no fue impuesto tras la muerte del dictador, llegó después, mediante elecciones en 1962, cuando el sistema estaba mínimamente estabilizado. Incluso así, fue derrocado al año siguiente, lo que demuestra que las transiciones no se ganan solo con legitimidad popular, sino con control efectivo del poder real.

Este patrón se repite, las potencias no colocan primero al líder más querido, sino al que reduce el riesgo inmediato. El líder popular representa ruptura, el continuista representa contención. En términos crudos, la estabilidad precede a la democracia, no al revés.

Por eso Delcy, como Balaguer, no es el futuro deseado, sino el amortiguador temporal. Y Corina, como Bosch, representa la legitimidad democrática, pero también el desafío al aparato que aún sobrevive. La transición real comienza después, no en el minuto cero del colapso del dictador.

La lección histórica es incómoda pero clara, las transiciones pactadas casi nunca comienzan con justicia plena ni con el líder más legítimo, sino con el mal menor que garantiza que el Estado no implosione. El riesgo no es reconocer esa lógica, el riesgo es confundir la fase de contención con el destino final.

Dr. Félix Portes
X: @FelixPortes

El Gobierno suizo anunció este lunes que ha congelado los activos de Nicolás Maduro y sus asociados en el país con efecto inmediato «como medida de precaución» y ante la «volátil situación» creada tras su arresto por las fuerzas armadas estadounidenses.

EFE

Las autoridades helvéticas apuntaron en un comunicado que la congelación de activos no afectará a ningún miembro del actual gobierno venezolano.

Con esta decisión, que tendrá efecto durante cuatro años, el Ejecutivo quiso asegurarse de que ningún activo que pueda haber sido adquirido ilícitamente se transfiere fuera de Suiza en la situación actual.

Las autoridades helvéticas matizaron que las razones detrás de la caída de Maduro o la cuestión de si esto constituyó una violación del derecho internacional no jugaron un rol decisivo en la decisión de bloquear los fondos.

«El factor decisivo es que se ha producido una caída del poder y que ahora es posible que el país de origen inicie procedimientos judiciales en relación con los activos adquiridos ilícitamente», justificaron las autoridades.

Suiza se acogió a una ley federal que contempla la congelación de activos de extranjeros «políticamente expuestos» cuando hay razones para asumir que fueron adquiridos mediante corrupción, una gestión delictiva u otros delitos graves.

En caso de que esto último se confirmase en futuros procedimientos judiciales, «Suiza se esforzará por garantizar que beneficien al pueblo venezolano».

Suiza recordó que, tras el arresto de Maduro, ha llamado a la desescalada, a la contención y al cumplimiento del derecho internacional, «incluyendo la prohibición del uso de la fuerza y el principio del respeto a la integridad territorial».

El país ha ofrecido «repetidamente» sus buenos oficios a todas las partes para encontrar una solución pacífica a la crisis política en el país sudamericano, recordó.

Ya se estaba avisando desde finales del año pasado y este domingo se ha hecho realidad. El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se convierte en la nueva víctima de la maquinaria judicial de la derecha. Este 4 de enero la asociación Hazte Oír ha aprovechado la detención de Nicolas Maduro para presentar una querella ante la Audiencia Nacional por su presunta “colaboración con la estructura criminal de Nicolás Maduro” basada en noticias de medios como Vozpópuli y declaraciones de Ábalos y Koldo en diferentes medios que describen una supuesta relación económica entre el expresidente y Venezuela.

Por: Marcos García Quesada – Infobae

El escrito, al que ha tenido acceso Infobae, sostiene que Zapatero habría intervenido en hechos susceptibles de encaje en los siguientes delitos previstos en el Código Penal español: tráfico de drogas (arts. 368 y ss. CP), blanqueo de capitales (art. 301 CP) y pertenencia a organización criminal (art. 570 bis CP).

“Lo ocurrido en Estados Unidos no puede quedarse allí. Si existen indicios de una organización criminal dedicada al narcotráfico y al blanqueo, y de quienes habrían facilitado su operativa y su impunidad internacional, España debe investigar hasta el final”, señalan desde Hazte Oír.

El “Cártel de los Soles”

La querella tiene su origen en la operación que ha llevado a cabo Estados Unidos contra Maduro, que ha culminado en su detención. En la acusación formal presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la DEA, se atribuye a Maduro y a la cúpula de su Gobierno de liderar una organización, el denominado “Cártel de los Soles”, responsable de manejar el tráfico de al menos 250 toneladas métricas de cocaína al año, con rutas que salían desde Venezuela hacia Estados Unidos, África Occidental y Europa, siendo España un eje de ingreso clave para el continente.

Las ganancias ilícitas, calculadas en cientos de millones de dólares, eran supuestamente blanqueadas a través de complejas redes financieras internacionales. Según varios documentos oficiales estadounidenses y resoluciones del Parlamento Europeo, el “Cártel de los Soles” está incluido en el listado de organizaciones terroristas señaladas por gestionar narcotráfico y corrupción institucional.

Ante esta situación, la asociación pone el foco en Zapatero, al describir la relación privilegiada que ha mantenido durante años con la cúpula venezolana, describiendo que nunca fue un mero vínculo diplomático, sino una “interacción sostenida con una estructura que, conforme a resoluciones judiciales y administrativas internacionales, operaba como una organización criminal de carácter estatal”.

Reuniones y declaraciones en medios

La acusación se fundamenta más en pruebas indiciarias y no hechos comprobados. Entre ellas destacan las reuniones que el expresidente español mantuvo con Maduro y otros cargos de Venezuela, sobre todo entre 2016 y 2025. El escrito detalla encuentros personales en Caracas, funciones de “mediador” avaladas por el propio régimen venezolano y episodios de “observador electoral” en procesos sistemáticamente señalados por presunto fraude.

En la dimensión económica, la querella expone supuestas maniobras de intermediación financiera y crecimiento patrimonial no justificado. Según los datos consignados, tras su salida de La Moncloa, Zapatero declaró en 2011 y 2012 una situación patrimonial modesta: “activo total de 130.562,14 euros” en bienes, valores y una única parcela.

Sin embargo, la querella utiliza un artículo del medio Vozpópuli que asegura que su patrimonio inmobiliario familiar en 2026 estaría en cifras que superan los 3,7 millones de euros, incluyendo “chalets de lujo y pisos en distintas localizaciones”, lo que supone, según la acusación, un salto cuantitativo y temporalmente correlativo al inicio y profundización de los vínculos entre el querellado y el régimen venezolano. La denuncia enfatiza que esta expansión patrimonial coincide desde 2014–2015 con “la intensificación de la actividad del querellado como interlocutor político y mediador internacional”.El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha asegurado que Mariano Rajoy le pidió que hablara con Nicolás Maduro para que no reconociera la DUI de Cataluña.

El texto sostiene que la posición del expresidente como referente privilegiado del chavismo, sumada al “acceso personal a la cúspide del poder venezolano, intervención activa en operaciones económicas de alto riesgo financiero y presencia constante como figura legitimadora del régimen”, habilita la apertura de una investigación penal para determinar si su evolución económica y patrimonial tiene correlato con los beneficios de una estructura criminal. La petición viene reforzada con testimonios recogidos dentro del caso Koldo en los que José Luis Ábalos o el propio Koldo García declararon en medios que Zapatero “se ha hecho millonario a costa de Venezuela”.

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