Armando Esteban Quito

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el sábado en una operación militar sin precedentes cierra abruptamente 12 años de gobierno que transformaron a Venezuela de una de las democracias más estables de América Latina en un Estado fallido. Los números, fríos e implacables, documentan una de las mayores catástrofes humanitarias, económicas y políticas que ha vivido la región en tiempos de paz. Organismos internacionales como la ONU, el Fondo Monetario Internacional y decenas de organizaciones de derechos humanos han construido durante más de una década un registro exhaustivo de lo que significó la era Maduro para los 28 millones de venezolanos.

Por: Andrea Bonzo – Infobae

Cuando Maduro heredó el poder tras la muerte de Hugo Chávez en marzo de 2013, Venezuela ya mostraba señales de deterioro. Pero lo que vino después superó las peores proyecciones. Este es el balance, contado en cifras verificadas por organismos internacionales y organizaciones independientes, de cómo un país colapsó. El esfuerzo de documentación independiente ha sido imprescindible: el Instituto Nacional de Estadística (INE), organismo oficial, dejó de publicar indicadores clave durante años —entre 2014 y 2018 no difundió cifras de pobreza— y cuando finalmente lo hizo en 2018, afirmó que la pobreza había disminuido en medio de una hiperinflación del 130.060%. La opacidad estadística obligó a la ONU, el FMI, ACNUR y a ONG como Foro Penal y Provea a documentar con sus propios métodos la realidad venezolana.

La violencia como herramienta: más de 300 muertos en protestas

Las calles venezolanas se tiñeron de sangre de forma recurrente durante el gobierno de Maduro. Entre 2013 y 2018, al menos 215 personas murieron en el contexto de manifestaciones antigubernamentales, según documentó Provea, el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos. En 2019, otras 67 personas fueron asesinadas durante y después de las manifestaciones, según documentaron conjuntamente Provea y el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS). Y en 2024, 25 personas más perdieron la vida en apenas cuatro días de protestas postelectorales.

El total supera las 300 víctimas mortales en manifestaciones durante los 12 años de Maduro, según los diversos registros de organizaciones de derechos humanos.

El año más sangriento fue 2017. Entre abril y julio, mientras Venezuela ardía en protestas diarias, murieron entre 127 y 157 personas según distintos registros. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos fue contundente en su evaluaciónresponsabilizó directamente a las fuerzas de seguridad del Estado de al menos 73 de esas muertes por uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva. Las imágenes de jóvenes enfrentando a tanquetas con piedras, de manifestantes heridos siendo arrastrados por compañeros, de madres llorando sobre cuerpos sin vida, definieron ese período.

Un panel de expertos independientes designado por la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó en 2018 que existían fundamentos razonables para determinar que se cometieron crímenes de lesa humanidad en VenezuelaEl informe responsabilizó tanto a las fuerzas de seguridad como a grupos civiles armados —los llamados colectivos— de 131 muertes durante las protestas de 2014 y 2017.

Porque 2017 no fue el único episodio. En 2014, las protestas estudiantiles dejaron 43 personas fallecidas entre febrero y mayo. En 2019, cuando Juan Guaidó emergió como líder opositor y una parte de la comunidad internacional lo reconoció como presidente interino, otras 61 personas perdieron la vida en circunstancias vinculadas a las manifestaciones, según registró Provea.

El ciclo se repitió en 2024. Tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, consideradas fraudulentas por la oposición y la comunidad internacional, Provea documentó 25 personas asesinadas en apenas cuatro días de protestas. La letalidad fue inédita: casi la mitad de las muertes registradas durante más de 150 días de protestas en 2019, concentradas en solo 96 horas. La represión había alcanzado una nueva dimensión de violencia.

Para poner estas cifras en perspectiva: durante los 21 años que comprenden los gobiernos de Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera y Hugo Chávez, murieron en protestas 77 personas, según el mismo registro de Provea. En solo los primeros seis años de Maduro, la cifra se triplicó.

Las cárceles del régimen: 18.612 detenciones políticas

Si las calles fueron el escenario de la represión visible, las cárceles se convirtieron en el instrumento de control invisible. Los números que maneja el Foro Penal, la organización no gubernamental venezolana especializada en documentar presos políticos, son abrumadores. Al 29 de diciembre de 2024, había 863 presos políticos en Venezuela. De ellos, 755 son hombres, 106 Mujeres y 1 adolescente; 687 son civiles y 176 Militares.

Pero esta cifra de un momento específico no captura la magnitud total de la represión. Desde 2014, el Foro Penal ha documentado 18.612 detenciones por motivos políticos. Miles de venezolanos han pasado por las cárceles del régimen acusados de delitos como “traición a la patria”, “instigación al odio”, “terrorismo” o simplemente por expresar críticas en redes sociales.

La mayoría de los presos políticos actuales fueron detenidos tras las elecciones de julio de 2024. Según cifras del propio gobierno venezolano, más de 2.400 personas fueron arrestadas entre el 29 de julio y el 13 de agosto de ese año. Esta cifra representa el 94% del total de detenidos registrados durante los cuatro meses completos del ciclo de protestas de 2017. La represión postelectoral de 2024 superó en intensidad y rapidez cualquier oleada anterior.

Además de los presos, más de 9.000 personas viven con medidas restrictivas de libertad impuestas de manera arbitraria: prohibición de salida del país, presentaciones periódicas en tribunales, arraigo domiciliario. Sus vidas están suspendidas en un limbo legal, sin poder trabajar normalmente, viajar o ejercer sus derechos básicos.

El Foro Penal también documenta algo aún más grave: 17 presos políticos han muerto bajo custodia estatal desde 2014. Algunos por falta de atención médica, otros en circunstancias nunca esclarecidas. El régimen siempre negó la existencia de presos políticos, insistiendo en que todos son “terroristas”, “golpistas” o “mercenarios al servicio del imperio”.

El gran éxodo: 7.9 millones de venezolanos huyeron

Si hay una cifra que resume la magnitud de la crisis venezolana es esta: 7.9 millones de personas han abandonado el país, según datos oficiales de ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados. Es casi el 30% de la población que tenía Venezuela cuando Maduro llegó al poder. Para ponerlo en perspectiva: es como si Argentina viera emigrar a 12 millones de ciudadanos oEspaña perdiera 14 millones de habitantes en una década.

Este éxodo es la segunda mayor crisis migratoria del mundo contemporáneo, solo superada por Siria. Pero hay una diferencia crucial: Siria está en guerra civil desde 2011. Venezuela no tuvo guerra —al menos no oficialmente— y sin embargo expulsó a casi un tercio de su población.

La mayoría de los venezolanos desplazados, aproximadamente 6.7 millones, permanece en América Latina y el Caribe. Colombia absorbió más de 2.8 millones. Perú acogió a más de 1.5 millones. Chile, Ecuador, Brasil, Argentina, cada uno recibió cientos de miles. Según reportó ACNUR en junio de 2024, Venezuela lidera el ranking mundial de refugiados reconocidos y personas que necesitan protección internacional: 370.200 tienen estatus formal de refugiados y otros 5.9 millones requieren protección internacional.

La Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), coordinada por ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones, proyectó en diciembre de 2024 que el número de migrantes y refugiados venezolanos en América Latina y el Caribe alcanzará 7.03 millones en 2025 y 7.32 millones en 2026. Otros 730,000 venezolanos más abandonarán el país en estos dos años, según estas estimaciones. La hemorragia migratoria no se detiene.

Este éxodo tiene rostros concretos: familias enteras que caminaron miles de kilómetros desde Caracas hasta Lima o Santiago de Chile, cargando niños pequeños y lo poco que pudieron llevar. Médicos venezolanos manejando Uber en Buenos Aires. Ingenieros petroleros trabajando en restaurantes de Miami. Abogadas limpiando casas en Madrid. Una generación completa de profesionales dispersa por el mundo, con títulos universitarios que muchas veces no son reconocidos en los países de acogida. Es la mayor diáspora en la historia de América Latina.

Censura, cierre de medios y periodistas detenidos

La represión de Maduro no se limitó a las calles y las cárceles. La libertad de prensa, ese termómetro esencial de cualquier democracia, fue sistemáticamente desmantelada. En la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF), Venezuela ocupó el puesto 160 de 180 países. Solo 20 países en el mundo tienen peor libertad de prensa que Venezuela. En América Latina, únicamente Cuba (165) y Nicaragua (172) están por debajo.

RSF documenta que tras el acceso de Maduro al poder, las medidas gubernamentales contra la pluralidad de los medios se acentuaron dramáticamente. La organización registró la desaparición de las ediciones impresas de más de 100 periódicos, víctimas de una política estatal de control de papel prensa y de un marco legal restrictivo que la organización califica como un “estrangulamiento” sistemático de la prensa independiente.

Las emisoras de radio corrieron peor suerte. Según los registros históricos de la organización Espacio Público, al cierre de 2024 se contabilizan al menos 300 emisoras de radio clausuradas desde el año 2003. El grueso de esta ofensiva ocurrió durante la gestión de Nicolás Maduro: solo entre 2003 y 2022 se documentaron 285 cierres, lo que representó el 71% del total de medios de comunicación extintos en ese periodo.

El control sobre los medios radiofónicos se complementó con la reconfiguración del mapa televisivo nacional. Casos emblemáticos como el cese de concesión de RCTV en 2007 —objeto de una sentencia condenatoria contra el Estado por parte de la Corte IDH— sentaron el precedente para la posterior “asfixia económica” y cambio forzado de línea editorial de plantas como Globovisión en 2013, eliminando los últimos espacios de crítica con alcance nacional en señal abierta.

En la era digital, la censura adoptó nuevas formas. Según el informe «Redes de Control» de la organización VE sin Filtro, entre julio de 2024 y enero de 2025 se ejecutaron 79 bloqueos contra sitios web de medios de comunicación, servicios de VPN y plataformas de derechos humanos. Esta estrategia, validada por la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU, limitó el acceso a información independiente en momentos críticos, afectando incluso el uso de aplicaciones de mensajería y redes sociales mediante restricciones aplicadas por proveedores de internet estatales y privados.

Para los periodistas, ejercer su profesión se volvió un acto de valentía que podía costar la libertad. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) documentó en mayo de 2025 que 15 periodistas permanecían detenidos arbitrariamente. La organización, respaldada por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), destaca que 12 de estos comunicadores fueron arrestados en el contexto de las protestas tras las elecciones de julio de 2024, enfrentando cargos graves como ‘terrorismo’, ‘incitación al odio’ y ‘conspiración’, delitos que las organizaciones internacionales califican como un uso instrumental del sistema judicial para silenciar la cobertura independiente.

Muchos periodistas optaron por el exilio. Según estimaciones de organizaciones gremiales, más de 300 periodistas venezolanos están trabajando desde el extranjero, informando sobre su país desde Colombia, Estados Unidos, España o Argentina. Informar desde dentro de Venezuela se convirtió en sinónimo de autocensura o riesgo permanente.

El colapso económico: una economía reducida al 28%

Pero si hay un área donde el desastre alcanzó proporciones históricas fue la economía. Según la base de datos de Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, la economía venezolana de 2024 representa apenas el 28% de lo que era en 2013. Dicho de otra forma: casi tres cuartas partes de la economía se evaporaron en poco más de una década. Es uno de los colapsos económicos más severos jamás registrados en un país en tiempos de paz.

El propio Banco Central de Venezuela reconoció en 2019 que la economía había perdido más de la mitad de su tamaño en solo cinco años. Entre el tercer trimestre de 2013 y el tercero de 2018, el PIB cayó un 52.3%. Otros análisis económicos independientes calculan caídas de entre 80% y 83% en el período completo 2013-2021.

Para entender la magnitud: durante la Gran Depresión de los años treinta, considerada la peor crisis económica del siglo XX, la economía estadounidense cayó aproximadamente un 30%. Venezuela perdió casi tres veces más que eso. Solo países devastados por guerras —como Irak, Líbano o la antigua Yugoslavia— han experimentado colapsos económicos de esta magnitud.

La hiperinflación que pulverizó el dinero

La palabra que define este período es hiperinflación. Entre 2017 y 2021, Venezuela vivió cuatro años consecutivos de hiperinflación, un fenómeno económico extremadamente raro en la historia moderna. En 2018, la inflación anual alcanzó el 130,060%, según cifras del propio Banco Central de Venezuela. Para poner esto en perspectiva: un producto que costaba 100 bolívares en enero, costaba 130.000 bolívares en diciembre del mismo año.

Los billetes se convirtieron en papel sin valor. Los venezolanos comenzaron a pesar el dinero en vez de contarlo porque era más rápido. Se hicieron virales las imágenes de personas fabricando carteras y bolsos con billetes de bolívares porque el material valía más que el dinero en sí. La inflación acumulada entre 2013 y 2019 superó los 5,395 millones por ciento, según datos oficiales. Los ahorros de toda una vida se evaporaron en semanas. Las pensiones quedaron reducidas a centavos de dólar.

Para 2026, aunque técnicamente Venezuela salió de la hiperinflación, el FMI proyectó una inflación del 682 %.

Mientras tanto, la economía venezolana se dolarizó de facto: las transacciones se realizan mayoritariamente en dólares estadounidenses, con el bolívar relegado a un papel marginal.

El petróleo que dejó de fluir

Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del planeta. Durante décadas, el petróleo financió los programas sociales del chavismo y mantuvo a flote al país. Pero bajo Maduro, incluso esta ventaja natural se convirtió en una maldición. Los ingresos por exportaciones petroleras cayeron de 85,603 millones de dólares en 2013 a 29,810 millones en 2018, según datos de la OPEP. Una caída del 65% en solo cinco años.

Según los datos más recientes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)y registros de Trading Economics, la producción de crudo cerró el año 2025 con un promedio de 1,14 millones de barriles diarios (mb/d) según cifras oficiales, aunque fuentes secundarias sitúan la cifra real cerca de los 934.000 bpd.

Si bien estos números representan una mejora frente al mínimo histórico de 392.000 bpd registrado en julio de 2020, la cifra sigue estando a una fracción de los 3,5 millones de barriles diarios que el país producía a finales de la década de los noventa. Aunque Venezuela logró recuperar el puesto como tercer productor de la región —rebasando nuevamente a Colombia—, la brecha frente a potencias como Brasil (3,2 mb/d) o Guyana (600.000+ bpd y en ascenso) es ahora estructural.

PDVSA, la empresa petrolera estatal que fue orgullo nacional, quedó desmantelada por una combinación letal de corrupción rampante, incompetencia técnica y falta de inversión. Las sanciones estadounidenses, impuestas desde 2017 y endurecidas progresivamente, complicaron aún más el panorama.

Las plataformas petroleras en el lago de Maracaibo se oxidaron. Los campos petroleros del oriente del país operan con equipos obsoletos. Los oleoductos tienen fugas. Venezuela, el país con más petróleo del mundo, importa gasolina porque sus refinerías no funcionan. Las colas de automóviles esperando combustible durante horas o días se convirtieron en una imagen habitual durante años.

El panorama se ha visto agravado por el endurecimiento de las tensiones diplomáticas a finales de 2025; tras un breve alivio mediante licencias especiales (como la de Chevron), el inicio de 2026 está marcado por una nueva fase de restricciones y vigilancia naval sobre los buques sancionados, lo que dificulta el objetivo gubernamental de alcanzar la meta de los 2 millones de barriles.

El impacto social: 87% en la pobreza

Las consecuencias humanas de este colapso son devastadoras. Según la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), el 86.9% de la población venezolana vive en situación de pobreza. Casi nueve de cada diez venezolanos no tienen ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. El desabastecimiento de alimentos y medicinas se convirtió en una crisis humanitaria que aún persiste.

En el sector salud, la Encuesta Nacional de Hospitales reportó que el desabastecimiento de insumos básicos en salas de emergencia alcanzó un promedio del 70%, según los últimos datos disponibles para 2024. No hay guantes, jeringas, anestesia. Los quirófanos están cerrados por falta de equipos. Los pacientes deben llevar sus propios medicamentos, vendas, suero. La mortalidad infantil y materna aumentó dramáticamente. Enfermedades que se creían erradicadas —como el sarampión, la difteria, la malaria— reaparecieron.

La crisis social en Venezuela ha golpeado con especial dureza a los extremos de la población y al sector académico. Según el último reporte de Cáritas Venezuela, la desnutrición aguda infantil en zonas vulnerables se mantiene en niveles de crisis, mientras que las personas mayores enfrentan una situación de “indigencia institucionalizada”.

La organización Convite AC reporta que las pensiones estatales apenas cubren el 2% de las necesidades nutricionales básicas de un adulto mayor. En el ámbito educativo, el Observatorio de Universidades advierte que el sistema público de educación superior,otrora gratuito y de calidad, está en riesgo de parálisis técnica: con salarios que para finales de 2025 no superaban los 15 dólares mensuales en el escalafón inicial, miles de catedráticos han abandonado las aulas, dejando a las universidades históricas del país con menos de la mitad de su planta docente original.

El legado de Maduro: un país destrozado

Estos números —resultado de años de trabajo meticuloso de investigadores, economistas, activistas de derechos humanos y periodistas— cuentan la historia de una nación destrozada.

La captura de Maduro por fuerzas estadounidenses el sábado cierra este capítulo de forma abrupta y genera infinitas preguntas sobre el futuro. Pero independientemente de lo que venga, el legado de sus 12 años en el poder es indiscutible: un país en ruinas que tardará décadas en recuperarse, si es que lo hace algún día.

En una rueda de prensa celebrada este sábado en Doral (Florida), el congresista republicano Mario Díaz-Balart defendió apasionadamente el respaldo inquebrantable de los legisladores republicanos a la líder opositora venezolana María Corina Machado, un día después de la histórica operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

MFM

Durante el encuentro con la prensa, acompañado por sus colegas María Elvira Salazar y Carlos Giménez, Díaz-Balart interrumpió enfáticamente a un reportero que cuestionaba si los republicanos estaban dispuestos a apoyar a Machado y a Edmundo González Urrutia. «¡No toleraré que me pongan palabras en la boca ni en la de mis colegas!», exclamó el congresista, visiblemente molesto.

«Hemos sido consistentes desde el primer día», afirmó Díaz-Balart, agregando con convicción: «Estoy convencido de que habrá una transición y, cuando se celebren elecciones –ya sean nuevas o se valide las últimas–, la próxima presidenta democráticamente elegida de Venezuela será María Corina Machado».

Estas declaraciones contrastan con comentarios previos del presidente Donald Trump, quien ha expresado ciertas reservas sobre el nivel de apoyo interno que tiene Machado en Venezuela, aunque ha elogiado la operación que llevó a la captura de Maduro por cargos de narcoterrorismo en Nueva York.

La rueda de prensa se produjo en medio de la euforia en comunidades venezolanas en Florida y Caracas por la caída del régimen, pero también ante preocupaciones internacionales por la intervención estadounidense. Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025 por su lucha pacífica por la democracia, ha declarado que la oposición está preparada para asumir el poder y reconocer a Edmundo González Urrutia –candidato en las elecciones de 2024– como presidente legítimo.

Los legisladores republicanos de origen cubano y venezolano elogiaron la acción decisiva de Trump y advirtieron que regímenes similares en Cuba y Nicaragua no sobrevivirán a esta administración. Sin embargo, el tenso intercambio con los medios puso de manifiesto posibles divisiones en el bando republicano sobre el rol exacto de Machado y González en la transición.

La situación en Venezuela sigue siendo volátil, con celebraciones en las calles, pero también condenas de líderes internacionales por la operación militar. Washington ha anunciado que supervisará temporalmente el país hasta una «transición segura», mientras la oposición impulsa un proceso democrático rápido liderado por sus figuras electas.

Nicolás Maduro, llegó a la ciudad de Nueva York el domingo tras ser capturado por fuerzas estadounidenses en una redada nocturna sorpresiva en su base militar en Caracas . El líder venezolano capturado fue esposado y trasladado a la sede de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en Manhattan.

Mientras Maduro era llevado a la oficina de la DEA, ofreció un sereno saludo de Año Nuevo a los oficiales de la DEA que lo escoltaban. Se ha difundido un video que muestra a Maduro siendo llevado a la sede por dos oficiales de la DEA. Se vio al presidente venezolano sonriendo mientras decía «Buenas noches, Feliz Año Nuevo» a quienes lo acompañaban.

Maduro y su esposa, Cilia Flores, aterrizaron primero en la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart, en el estado de Nueva York, después de lo cual fueron transportados en helicóptero a la oficina de la DEA en Manhattan y posteriormente al Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn.

Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan cargos criminales en Estados Unidos luego de que el presidente Trump anunciara el sábado temprano que Estados Unidos atacó Caracas y los tomó bajo custodia.

NPR

Una nueva acusación formal, revelada en un tribunal federal de Nueva York, acusa a Maduro de conspiración narcoterrorista, conspiración para la importación de cocaína y cargos relacionados con armas. Flores y otros altos funcionarios venezolanos, incluido el hijo de Maduro, también enfrentan cargos.

La fiscal general Pam Bondi, en una publicación en X, escribió que Maduro y su esposa «pronto enfrentarán toda la ira de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses».

Según la acusación, durante más de 25 años los líderes de Venezuela «han abusado de sus posiciones de confianza pública y corrompido instituciones otrora legítimas para importar toneladas de cocaína a Estados Unidos».

Alega que desde 1999, Maduro y sus coacusados ​​se han asociado con organizaciones internacionales de narcotráfico, incluidos el Cártel de Sinaloa de México y Los Zetas, grupos narcoterroristas colombianos y la pandilla venezolana Tren de Aragua, para enviar drogas ilícitas a Estados Unidos.

La élite política y militar de Venezuela se enriqueció mientras brindaba protección y apoyo logístico a los narcotraficantes, según la acusación.

También detalla acciones específicas que Maduro presuntamente llevó a cabo como parte de la conspiración. Indica, por ejemplo, que entre 2006 y 2008, cuando se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores, Maduro vendió pasaportes diplomáticos venezolanos a conocidos narcotraficantes «para ayudar a los narcotraficantes que buscaban trasladar ganancias del narcotráfico desde México a Venezuela bajo cobertura diplomática».

También habría facilitado vuelos de aviones privados bajo cobertura diplomática para traer dinero del narcotráfico desde México a Venezuela.

La fiscalía alega que Maduro y Flores colaboraron durante años para traficar cocaína que previamente había sido incautada por las fuerzas del orden venezolanas. Afirman que Maduro contaba con sus propias bandas patrocinadas por el Estado para proteger sus operaciones y que ordenaban secuestros, golpizas y asesinatos contra quienes les debían dinero del narcotráfico o que de alguna otra forma debilitaban su operación de narcotráfico.

La nueva acusación se suma a los cargos contra Maduro y otros funcionarios venezolanos que se anunciaron en marzo de 2020 durante la primera administración de Trump.

Maduro negó esas acusaciones iniciales y llamó al diálogo con EEUU, antes de ser capturado.

La actual administración Trump ha aumentado la presión sobre Maduro durante el último año. Estados Unidos aumentó la recompensa por su arresto a 50 millones de dólares y designó al Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera .

Por otra parte, la Corte Penal Internacional ha estado investigando al gobierno venezolano por presunta tortura, violencia sexual y detenciones arbitrarias.

Tras ser capturado en una operación militar nocturna que sacudió a la región, el depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro fue trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos criminales ante la Justicia federal. El operativo se concretó en la madrugada del sábado en Caracas, desde donde Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron extraídos de una base militar y llevados en un vuelo reservado hasta Nueva York.

Infobae

El presidente Donald Trump sostuvo que la acción forma parte de una estrategia para “reordenar” el escenario político en Venezuela y avanzar sobre sus vastas reservas de petróleo, mientras que el chavismo denunció el hecho como un acto “imperialista”.

La pareja está acusada de integrar una conspiración de narcoterrorismo con alcance internacional.

Ya en suelo norteamericano, el ex dictador venezolano fue trasladado al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn. Se trata de una de las prisiones federales más conocidas de Estados Unidos, administrada por la Oficina Federal de Prisiones (BOP) y utilizada históricamente para la detención de presos de alto perfil. Allí permanecerá alojado, al menos de manera momentánea, hasta su primera audiencia judicial.

Por sus pasillos pasaron narcotraficantes, mafiosos y acusados de terrorismo, un antecedente que vuelve a poner al penal en el centro de la escena internacional.

Ubicada en el barrio de Sunset Park, al sur de Brooklyn, la cárcel se encuentra estratégicamente emplazada entre oficinas de la fiscalía federal y dos tribunales federales. El complejo está rodeado por estrictas medidas de seguridad: barricadas de acero capaces de frenar un camión de más de siete toneladas, sistemas de vigilancia electrónica de última generación y cámaras con capacidad para captar imágenes a gran distancia. Además, cuenta con pasillos internos que conectan el penal con edificios judiciales, lo que permite traslados sin exposición pública cuando se trata de detenidos sensibles.

Actualmente, el MDC alberga a más de 1.300 reclusos y entre ellos figuran algunos de los nombres más notorios del narcotráfico mexicano, como Rafael Caro Quintero, Ismael “El Mayo” Zambada y Néstor Isidro Pérez Salas, alias “El Nini”, todos extraditados a Estados Unidos y a la espera de juicio por cargos vinculados al tráfico de drogas y crímenes violentos.

Antes que ellos, también estuvo detenido allí Joaquín “El Chapo” Guzmán, además de figuras históricas del crimen organizado como John Gotti y miembros de Al Qaeda arrestados tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La rutina diaria es estricta: los internos pasan gran parte del tiempo encerrados en sus celdas, con acceso limitado a recreación, visitas y comunicaciones telefónicas.

Uno de los sectores más severos del penal es la División de Internamiento Especial, conocida como SHU.

Ubicada en la planta 10, allí los detenidos permanecen hasta 23 horas al día en celdas de poco más de seis metros de largo, sin contacto entre ellos. Las comidas se sirven dentro de las celdas y el ejercicio se realiza en un espacio recreativo separado.

La seguridad del MDC se reforzó con el paso del tiempo tras una serie de episodios críticos.

En 1982, un intento de fuga incluyó el secuestro de un helicóptero turístico para rescatar a un preso desde el techo del edificio. A fines de los años setenta, tres internos lograron escapar tras cortar los barrotes de sus ventanas. Pero uno de los hechos más graves ocurrió en 2000, cuando Mamdouh Mahmud Salim, considerado la mano derecha de Osama bin Laden, apuñaló a un guardia con un peine afilado mientras esperaba juicio por terrorismo. Desde entonces, los protocolos de control se endurecieron de manera significativa.

Maduro es acusado de liderar el “Cartel de los Soles”, una organización que fue incluida por el gobierno de Donald Trump en la lista de grupos narcoterroristas. Entre las acusaciones figuran conspiración para narcotráfico internacional, narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense y vínculos con organizaciones armadas, como las FARC, para emplear el narcotráfico con fines políticos.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, informó el sábado por la noche que las restricciones al espacio aéreo en el Caribe, implementadas en la mañana tras el ataque estadounidense sobre Venezuela, se levantarán al inicio de este domingo 4 de enero.

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“Las restricciones originales en el espacio aéreo del Caribe expiran a las 00:00 ET y los vuelos pueden reanudarse. Las aerolíneas están informadas y actualizarán sus horarios rápidamente. Por favor, continúen contactando a su aerolínea si su vuelo se vio afectado por las restricciones”, informó el funcionario estadounidense a través de su perfil en la red social X.

Anteriormente, destacó que en la madrugada del sábado, en apoyo al Departamento de Guerra, la Administración Federal de Aviación (FAA) restringió el espacio aéreo en el Caribe y Venezuela para garantizar la seguridad de los pasajeros.

“Cuando corresponda, estas restricciones se levantarán. Por favor, contacten directamente con sus aerolíneas si su vuelo se ha visto afectado. Que Dios bendiga al presidente Trump y a las fuerzas armadas de Estados Unidos”, escribió Duffy antes de dar la información actualizada.

Durante la madrugada, Estados Unidos lanzó un ataque sobre varios puntos del territorio venezolano, incluida Caracas, y capturó al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron posteriormente trasladados, por mar y aire, hasta Nueva York, donde enfrentarán un proceso judicial por cargos de narcotráfico, entre otros.

Como consecuencia, las principales aerolíneas estadounidenses se vieron obligadas a cancelar centenares de vuelos en el Caribe este sábado. La medida afectó a compañías como American Airlines, Delta Air Lines, JetBlue, Southwest Airlines y United Airlines.

JetBlue informó la cancelación de al menos 215 vuelos debido al cierre del espacio aéreo para operaciones militares. Puerto Rico fue el destino más afectado, con al menos 357 vuelos cancelados en el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín. En Aruba, parte del reino de los Países Bajos, se cancelaron otros 89 vuelos, muchos de ellos operados por la aerolínea neerlandesa KLM.

La restricción aérea reforzó el impacto regional del conflicto y explicó, en parte, la cancelación masiva de vuelos desde Miami hacia el Caribe, ya que muchas rutas comerciales dependen de corredores cercanos al espacio aéreo venezolano.

De forma paralela, la plataforma de rastreo Flightradar24, que monitorea vuelos en tiempo real, reportó que no hubo ningún avión comercial sobrevolando Venezuela, lo que confirmó el aislamiento aéreo casi total del país durante las operaciones estadounidenses. El vacío en los radares mostró la magnitud del operativo y la cautela de las aerolíneas internacionales frente a una situación inédita en la región.

En el Aeropuerto Internacional de Miami, las cancelaciones de vuelos hacia el Caribe y rutas regionales generaron largas filas, consultas constantes a aerolíneas y reprogramaciones de último momento. Muchos pasajeros eran residentes latinos con viajes familiares, laborales o de conexión internacional, lo que amplificó el impacto logístico y emocional en una población estrechamente vinculada a lo que ocurre en Venezuela.

Las aerolíneas y autoridades aeroportuarias advirtieron que podrían producirse nuevos ajustes o cancelaciones en función de la evolución de la situación de seguridad regional y las decisiones de los gobiernos involucrados.

Donald Trump: “Estamos listos para una segunda ola de ataques en Venezuela si es necesaria”

La incertidumbre entre los pasajeros de vuelos cancelados y reprogramados aún está activa tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, en una conferencia de prensa, sostuvo: “Estamos listos para una segunda ola de ataques en Venezuela si es necesaria”.

El mandatario elogió el trabajo de quienes llevaron adelante el operativo en Caracas. “Fue una operación extraordinaria en Venezuela. Fue la fuerza que se utilizó para traer al dictador Maduro. Este fue un ataque en suelo muy parecido a lo que fue la eliminación de las fuerzas iraníes el año pasado. Maduro fue exitosamente capturado en la mitad de la noche”, describió.

Estaba oscuroLas luces de Caracas se apagaron en gran medida debido a cierta experiencia que tenemos”, narró; al tiempo que confirmó que Maduro fue detenido junto a su esposa, Cilia Flores. “Ambos tendrán que enfrentar a la justicia de Estados Unidos. Fueron acusados en Nueva York por una campaña mortal del narcotráfico».

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó este sábado que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma de forma interina las funciones del presidente Nicolás Maduro, tras su arresto por parte de Estados Unidos luego del bombardeo en Caracas.

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“Se ordena que la ciudadana Delcy Eloína Rodríguez Gómez, vicepresidenta ejecutiva de la República, asuma y ejerza en condición de encargada todas las atribuciones, debes y facultades inherentes al cargo de presidente de la República Bolivariana de Venezuela, con el fin de garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación”, informó la presidenta de la Sala Constitucional, Tania D´Amelio, al leer un comunicado transmitido de forma obligatoria en radio y televisión.

El fallo descarta por ahora la falta absoluta de Maduro, que obligaría a convocar elecciones en los 30 días siguientes.

La decisión del Tribunal Supremo de Justicia se tomó “vista la agresión militar extranjera suscitada” y “que tuvo por objeto el secuestro del presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros”. El detenido y extraído de Venezuela fue trasladado a una prisión federal en Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico y terrorismo, entre otros.

La captura se produjo en el marco de una ofensiva de fuerzas estadounidenses que atacaron la capital venezolana y otros tres estados del país. La sentencia del tribunal interpreta la ausencia de Maduro como “temporal”, lo que permite que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma las funciones presidenciales por hasta 90 días, con posibilidad de prórroga por otros tres meses más si así lo decide el Parlamento.

En caso de declararse la falta absoluta de Maduro, la legislación venezolana establece la convocatoria de elecciones presidenciales en un plazo de 30 días. La nueva Asamblea Nacional, elegida ilegítimamente en mayo, inicia funciones el lunes.

Rodríguez, informó este sábado sobre la activación del Consejo de Defensa de la Nación, organismo que preside, y la remisión al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del decreto de estado de conmoción exterior. Rodríguez señaló que se espera que la Corte declare la constitucionalidad del decreto “en las próximas horas” para que las autoridades puedan proceder a su ejecución.

“Suscrito el decreto, estamos procediendo en este Consejo de Defensa de la Nación a entregarlo a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia para su respaldo constitucional”, expresó Rodríguez durante una reunión del Consejo de Defensa, en la que participaron ministros y jefes militares, transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

En un mensaje desafiante dirigido a Estados Unidos, Rodríguez afirmó que el “único” presidente de Venezuela es Nicolás Maduro. En ese sentido, subrayó que el decreto fue firmado por Maduro, quien —según su relato— fue capturado por fuerzas estadounidenses durante la madrugada de este sábado en el marco de un ataque en Caracas y otros estados del país.

El Consejo de Defensa de la Nación permanece activo y espera la decisión de la Sala Constitucional del TSJ para que, una vez declarada la constitucionalidad, “todo lo que esté previsto en ese Decreto de Conmoción Externa se ejecute a partir de ese momento”, según detalló Rodríguez.

De acuerdo con la nueva presidenta interina del régimen, las facultades otorgadas por el decreto permitirán la movilización de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en todo el territorio, el control militar inmediato de la infraestructura de servicios públicos, la industria de hidrocarburos y las empresas básicas para asegurar su “pleno funcionamiento”, así como la activación de todos los planes de seguridad ciudadana.

De forma sorpresiva, durante la madrugada del sábado 3 de enero, el Gobierno de Estados Unidos lanzó un ataque militar en Venezuela que ha terminado con la captura y extracción del dictador Nicolás Maduro y de su mujer, Cilia Flores.

ABC

La acción militar no se debe a una escalada militar sino a una acción puntual destinada a capturar al presidente venezolano y a la primera dama. Los ataques de produjeron en Caracas y sus alrededores, aunque también se actuó en objetivos en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.

Los bombardeos aéreos han seleccionado quirúrgicamente objetivos militares: en el Cuartel de la Montaña, la base aérea de La Carlota y las instalaciones militares de Fuerte Tiuna.

Pero el plato fuerte de la ofensiva estadounidense de este sábado en Venezuela era la captura del propio Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El presidente estadounidense, Donald Trump, y los altos mandos del Pentágono, han dado los detalles de la misión, conocida como operación Resolución Absoluta:

El ataque de este 3 de enero es la culminación de una creciente presencia militar de Estados Unidos en el Caribe desde el verano. El presidente Donald Trump se había asegurado durante los últimos meses la posibilidad de atacar a cualquier punto de Venezuela. Podía lanzar misiles de largo alcance desde buques y submarinos, realizar incursiones rápidas con fuerzas especiales transportadas en convertiplanos y golpear centros de mando desde el aire. También puede bloquear puertos y rutas marítimas para cortar cualquier vía de salida. El pasado mes de octubre ya había más de diez mil efectivos en la zona con especial atención a la frontera con Colombia.

A mi edad avanzada y en retiro, estoy ya desactualizado en mis conocimientos sobre los aspectos técnicos y financieros de nuestra industria petrolera y solo me atreveré a hacer unas reflexiones sobre los aspectos de filosofía de acción, que deberá animar el futuro desarrollo de la industria petrolera venezolana. No dudo que mucho de lo que yo pueda decir ya ha sido tomado en cuenta, pero lo que abunda no daña.  

Reflexión 1. Debemos establecer claramente la política petrolera a seguir

Con la llegada del primer día del nuevo gobierno democrático que reemplazará a la dictadura chavista que ha destruido al país, comenzará un esfuerzo de transformación política, financiera y social que no tiene parangón en la historia venezolana. Más que al final de la guerra de independencia, más que al final de la guerra federal, nuestro país necesitará no solo lavar su cara sino cambiar de actitud en casi todos los órdenes. La transformación deberá llevarse a cabo en paralelo, en los múltiples aspectos de la vida nacional: el papel del Estado, la participación del sector privado, la recuperación de los sectores de salud, educación e infraestructura casi completamente destruidos, la modificación actitudinal masiva del pueblo venezolano, en base a programas de educación ciudadana sistemáticos y perseverantes, la promoción de confianza en el nuevo gobierno como ingrediente esencial para atraer tanto la suficiente ayuda financiera de los organismos multilaterales como la inversión del capital privado internacional.

Reflexión 2. Establecer las conexiones indispensables con el mundo exterior

Como se verá, es mucho lo que el país requiere hacer, desde el día uno. Lograrlo necesitará de la mayor ayuda y participación posibles del mundo exterior, tanto de organismos internacionales como de países en forma bilateral y del sector privado internacional, para lo cual será necesario establecer confianza en el nuevo gobierno y en su apego a las leyes internacionales, así como ofrecer los mayores incentivos posibles a quienes muestren interés por venir al país.

Reflexión 3. Tener listo el plan de desarrollo de la industria petrolera desde el día uno de la democracia

Es inevitable pensar en los recursos petroleros venezolanos como la mayor y más rápida fuente de ingresos para el país, un país que se encontrará abrumado por las deudas, por la escasez de reservas financieras en moneda dura y por una economía en casi total colapso. Ello hace especialmente urgente la puesta en marcha de un plan bien concebido para hacer crecer la producción petrolera en el país. Sé que existe un plan orientado a establecer una producción de unos 3 millones de barriles diarios en los próximos diez años. Esto parece lento, pero no lo es, al tomarse en cuenta la situación actual de nuestros yacimientos petroleros, del mantenimiento de las plantas y equipos, de la necesidad de negociar contratos con empresas privadas nacionales e internacionales y, en fin, poner a marchar de manera eficiente una industria que ha sido llevada a la ruina. Lo que sí parece cierto es que Venezuela no podrá depender solamente de la industria petrolera para generar el volumen de ingresos financieros que necesitará para recuperar su fisonomía normal, después del desastre de estos últimos 25 años, pero sí podrá establecer una base de ingresos importante en el mediano plazo.

Reflexión 4. La necesidad del recurso humano capacitado y totalmente dedicado a su labor profesional, sin intereses personales de ningún tipo

El corazón de la industria petrolera ha sido siempre y será ahora más importante que nunca un equipo humano bien entrenado técnicamente, bien gerenciado y, sobre todo, muy honesto y consciente de su deber ciudadano. La industria petrolera que tendremos va a depender de buenos contratos de operación con el sector privado nacional e internacional. El personal que entre a manejar estos procesos de contratación, y tenga la autoridad para tomar las decisiones estratégicas sobre el curso de la nueva industria petrolera venezolana, deberá estar dedicado a esa tarea con total abandono de sus intereses personales. Ello será muy importante porque las características de la nueva industria petrolera venezolana darán múltiples oportunidades para el establecimiento de empresas de servicios petroleros nacionales y para toda clase de actividad comercial relacionada con la industria, lo cual creará un entorno propicio a los conflictos de interés.

Reflexión 5. Papel de Pdvsa

Qué hacer con Pdvsa será asunto a establecer con total claridad. Venezuela debe comenzar su nueva vida libre y democrática con una definición clara de su política petrolera: ¿operada esencialmente por el sector privado o manejada aun por el Estado? Todavía existe en el país apoyo a la idea de una industria petrolera en manos de una Pdvsa remozada, lo que sería un nuevo acto de fe en la capacidad del Estado de manejar a la industria petrolera a los deseados niveles de pulcritud y eficiencia con una nueva versión de la empresa estatal. La experiencia que el país ha tenido, no solamente en los últimos 25 años, sino aun en la etapa 1983-1999, en la cual Pdvsa todavía era manejada razonablemente bien, con gerentes profesionales, nos indica claramente que la politización de los cuadros gerenciales de la industria petrolera en manos del Estado es un fenómeno inevitable, por su gran capacidad de generar cuantiosos ingresos y su importancia para la vida del país. Pdvsa representa una entidad a la cual el país político no puede evitar tratar de controlar. Esa tentación malsana debe ser minimizada mediante la implantación de un modelo de industria petrolera nacional que mantenga la facultad de supervisar y planificar estratégicamente el desarrollo de la industria, pero coloque en manos privadas y profesionales su operación. Esta es una dualidad que mantiene intacta la facultad de la nación venezolana de dirigir su industria, sin tener que perforar los pozos y refinar los crudos, manteniendo la operación a niveles óptimos de eficiencia. Seríamos dueños del avión, pero tendríamos pilotos profesionales que nos conduzcan adónde queremos ir.  

Reflexión 6. Un posible papel de Pdvsa en la transición

Durante los primeros 2-3 años de transición, Pdvsa permanecería en actividad, manejado por gerentes profesionales, debido a que no existiría todavía, en el día uno de la democracia, un sistema de contratación y operación acordado con participación del sector privado. Establecer estos contratos y echar a andar el nuevo modelo tomaría algún tiempo. El organismo que existe en este momento, Pdvsa, puede ser utilizado de manera dual, como empresa productora de los volúmenes que ya se producen en el país y, al mismo tiempo, como la primera versión de la agencia de hidrocarburos, la cual será el organismo que se encargaría finalmente de manejar la supervisión de la actividad petrolera. La transición servirá para ir minimizando el papel operador de Pdvsa y para manejar su remplazo por la figura de la Agencia de Hidrocarburos, entidad supervisora y reguladora que formará parte del entorno organizacional de la industria petrolera nacional.

Reflexión 7. Cuán grande deberá ser la producción petrolera nacional

El nivel de producción que tendrá la futura industria petrolera venezolana presenta dos aspectos que podrían chocar entre sí: uno es el volumen de ingresos petroleros que el nuevo liderazgo del país piense que es necesario. Esta necesidad va a ser cuantiosa y el liderazgo político podría pensar que la industria petrolera puede y debe proveer esos fondos. Esto podría llevar al sector político a pensar en niveles de producción del orden de los 4 a 5 millones de barriles diarios. El otro aspecto es el nivel óptimo de producción petrolera, que será técnica y operacionalmente deseable o posible. Recalco, no el nivel máximo sino el nivel óptimo. Hay técnicos venezolanos competentes que dicen que solo la Faja puede soportar una producción de 5 millones de barriles diarios. Otros dicen que ese nivel es difícil o técnicamente indeseable de mantener, por la intensidad del esfuerzo necesario, dada la alta declinación natural de los pozos de la Faja. 

Lo deseable será establecer el nivel óptimo de producción que logre combinar un ingreso estable, un nivel también óptimo de capacidad de producción que permita al país abrir y cerrar producción en respuesta rápida a los vaivenes del mercado internacional, una tasa de producción que mantenga a los yacimientos de petróleo en su mejor forma, para lograr su máxima duración y recuperación del petróleo allí contenido y un nivel de producción que no represente una indebida amenaza al medio ambiente.

Intuitivamente pienso en la cifra de 3,5 millones de barriles al día, como ese nivel óptimo de producción para la nueva industria petrolera nacional. Ese nivel estará también en línea con las tendencias que predominan a nivel global sobre el uso de combustibles fósiles. La Venezuela democrática deberá ser ejemplo de respeto al ambiente, algo que países grandes como los Estados Unidos no hacen. El liderazgo actual estadounidense podría presionar a Venezuela para producir a niveles exageradamente altos, que choquen con los mejores intereses nacionales.

Gustavo Coronel

Al menos 40 personas murieron en el ataque estadounidense a Venezuela la madrugada del sábado, incluyendo personal militar y civiles, según un alto funcionario venezolano que habló bajo condición de anonimato para describir los informes preliminares.

The New York Times

El presidente Trump, en declaraciones a Fox News el sábado, afirmó que ningún soldado estadounidense había muerto. Sin embargo, sugirió que algunos militares habían resultado heridos. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, declaró más tarde ese mismo día, en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago con el Sr. Trump, que los helicópteros estadounidenses que se movilizaban para rescatar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa habían sido atacados. Añadió que un helicóptero había sido alcanzado, pero que «seguía en condiciones de volar», y que todos los aviones estadounidenses «regresaron a casa».

Inmediatamente después del ataque estadounidense, comenzaron a surgir detalles de la muerte de un civil venezolano en Catia La Mar, una zona costera de bajos recursos al oeste del aeropuerto de Caracas. Allí, un ataque aéreo impactó un complejo de apartamentos de tres pisos y derribó un muro exterior la madrugada del sábado, mientras las fuerzas estadounidenses asaltaban la ciudad.

El ataque mató a Rosa González, de 80 años, dijo su familia, e hirió gravemente a una segunda persona.

Por la tarde, un investigador del gobierno estuvo presente en la zona del ataque, entrevistando a testigos y recogiendo proyectiles.

Wilman González, sobrino de la Sra. González, dijo que se agachó al oír el impacto alrededor de las 2 de la madrugada, pero casi pierde un ojo. Tenía tres puntos de sutura en un lado de la cara.

El Sr. González, quien parecía aturdido horas después, mostró a los periodistas dónde había impactado la artillería estadounidense. Al preguntarle adónde iría ahora que había perdido su hogar, simplemente respondió: «No lo sé». Habló poco mientras se agachaba y buscaba cualquier objeto de valor que pudiera rescatar. Tomó un paraguas viejo y cargó con un juego de calzoncillos.

El ataque dejó el interior de un apartamento expuesto al público. Entre los escombros se encontraba un retrato del héroe independentista venezolano Simón Bolívar que parecía acribillado por metralla.

Un vecino, un hombre de 70 años llamado Jorge, que se negó a dar su apellido, dijo que lo perdió todo en el ataque aéreo

Varias personas se congregaron afuera el sábado por la tarde mientras otras registraban lo que quedaba de sus apartamentos. La mayoría apenas hablaba.

Algunos residentes afuera estaban rezando. Otros estaban enojados.

Un hombre, que se identificó como Javier, atribuyó el ataque a Venezuela a la codicia, en aparente referencia al deseo declarado de la administración Trump de permitir que empresas estadounidenses tomen el control de los yacimientos petrolíferos venezolanos. La vida de personas como él, dijo, no significaba nada.

Los residentes afirmaron que cuatro hombres intentaron rescatar a la Sra. González tras el ataque aéreo. La subieron a una motocicleta y la llevaron a un hospital, pero la declararon muerta al llegar.

Otra mujer también fue llevada al hospital; a los residentes se les dijo más tarde que había sobrevivido, pero que estaba en condición crítica.

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