Armando Esteban Quito

En la que podría calificarse como la declaración más diciente contra el presidente colombiano Gustavo Petro, el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, dio a conocer el domingo 4 de enero de 2026 un mensaje que causó revuelo en las redes sociales: y en el que, además de calificar como un “enfermo” al jefe de Estado, advirtió lo que podría ser un final anticipado del actual Gobierno, en caso de que no se registre un cambio en la política antidrogas.

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Desde el Air Force Oneen donde se alistaba para su viaje desde Florida a Washington, Trump habló sobre el futuro de la administración de la política regional. Y no dudó en señalar lo que considera una situación insostenible: todo esto en medio de los interrogantes sobre la reciente incursión en Venezuela, con la captura del dictador Nicolás Maduro, y la postura de su administración, de recuperar a los vecinos de la región que, según él, están “enfermos” por el socialismo.

“Venezuela está enferma, Colombia también está muy enferma. Gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a los Estados Unidos, y no va a estar haciéndolo por mucho tiempo, déjame decirte”, afirmó Donald Trump al medio presente durante el vuelo presidencial, en el que dejó clara su posición frente a cómo desde Colombia Petro insiste en defender su postura y, entre otras, calificar la detención de Maduro como un secuestro. Minutos después de que el jefe de Estado colombiano atacó con un extenso mensaje al presidente norteamericano, este no tuvo problema en lanzar duros calificativos sobre sus capacidades y hacer una clara advertencia sobre lo que podría ser el futuro del país.

Donald Trump dijo que contemplaría una operación militar en Colombia: “Suena bien”

Y es que, consultado sobre el alcance de sus palabras, Trump reiteró su amenaza explícita respecto a la continuidad del primer mandatario colombiano. “No va a estar haciéndolo por mucho tiempo. Él tiene procesadoras de cocaína y fábricas de cocaína. No va a estar haciéndolo por mucho tiempo”, aseguró Trump, que sugirió con ello que la administración estadounidense contempla medidas de mayor envergadura para atajar lo que considera la principal amenaza del país.

En medio del intercambio con la prensa, en la que también confirmó que hubo muertos cubanos en los bombardeos a Caracas, y aprovecho para enviarle un mensaje a México y Cuba, una de las voces presentes preguntó a Trump si existe la posibilidad de una intervención estadounidense en Colombia. Ante la consulta, Trump respondió de manera directa: “Eh, suena bien para mí. Sí”, expresó el mandatario, en uno de los apartes que más impacto causó de su intervención.

Vale destacar que en la rueda de prensa efectuada el sábado 3 de enero en Mar-a-lago, Trump ya había dado un avance sobre lo que pensaba de Petro. “Él (Petro) tiene fábricas e industrias donde produce esta droga, él está haciendo cocaína y enviándola a Estados Unidos”, afirmó el jefe de Estado de los EE. UU. durante la conferencia en la que habló, en extenso, del ataque al régimen venezolano, y en la que fue preguntado por sus percepciones del líder de izquierda.

En respuesta, Petro recién respondió minutos antes de las fuertes afirmaciones de Trump, aunque tampoco dejó de lado los términos de grueso calibre. “Sé perfectamente que lo hecho por Donald Trump es aberrante. Han destruido el Estado de derecho a nivel mundial. Se han orinado sangrientamente sobre la soberanía sagrada de toda Latinoamérica y el Caribe”, puntualizó en su extenso mensaje en X, en el que se opuso a la intervención en Venezuela.

Y, a nivel personal, fue incluso más allá. “Usted se tomó la soberbia de castigar mi opinión, mis palabras en contra del genocidio palestino. Su castigo es tratarme falsamente de narcotraficante y de tener fábricas de cocaína, yo no tengo carro, ni haciendas en el exterior, mi casa aún la pago al banco con mi salario. Es injusto y yo lucho contra las injusticias”, expresó Petro, que se defendió de los calificativos que en la víspera había lanzado su contradictor.

Durante las declaraciones, el presidente norteamericano también trasladó su interés en la violencia regional, cuando uno de los comunicadores recordó los señalamientos del secretario de Estado, Marco Rubio, sobre el régimen que gobierna la isla. “¿Sabes por qué? Porque matan a mucha gente. Sí”, expresó el presidente norteamericano, que reafirmó su intención de combatir a los gobiernos de la región que percibe como hostiles a los intereses estadounidenses.

La actitud del ex dictador venezolano Nicolás Maduro en los días previos a su captura por parte de fuerzas estadounidenses fue un factor determinante en la decisión de la Casa Blanca para ejecutar la operación militar que lo llevó a una prisión en Nueva York por cargos de narcoterrorismo.

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Según funcionarios citados por el diario The New York Times, los repetidos bailes públicos del líder chavista y sus mensajes en tono de burla fueron percibidos en Washington como provocaciones y señales de que el dictador depuesto no creía en la seriedad de las advertencias hechas por el presidente Donald Trump.

En actos transmitidos desde el palacio de Miraflores, Maduro se mostró bailando junto a su esposa al ritmo de canciones electrónicas con frases en inglés como “no war, no crazy war, peace, peace, yes peace”, mientras arengaba a la juventud venezolana a rechazar cualquier intervención extranjera.

Es viernes y me voy de rumba. ¡A mí no me para nadie! ¡Música!”, celebró Maduro ante una multitud de jóvenes, en un gesto que fue interpretado por la administración Trump como una muestra de desprecio ante la presión internacional y los despliegues militares estadounidenses en el Caribe.

El último baile público de Nicolás Maduro ocurrió a finales de diciembre, durante la inauguración de la Escuela Internacional de Liderazgo de la Mujer en el estado Aragua.

En ese acto, el dictador venezolano volvió a moverse al ritmo de “No crazy war”, la canción que ha sido utilizada como consigna en los eventos oficiales del régimen y que se popularizó entre sus seguidores en las últimas semanas. La escena se repitió frente a una audiencia de mujeres, a las que Maduro instó a liderar una “batalla comunicacional” contra lo que calificó como “noticias falsas” difundidas por medios estadounidenses sobre la situación en Venezuela.

En su discurso, Maduro arremetió contra la cobertura internacional y acusó a los medios de comunicación de Estados Unidos de mentir sistemáticamente sobre su régimen y el país. “Todo lo que dicen es mentira”, sentenció, antes de animar a sus simpatizantes a utilizar las redes sociales y múltiples idiomas, para romper lo que describió como un “veto y censura” en torno a la realidad venezolana.

Para los asesores de Trump, la imagen de Maduro bailando y arengando a sus seguidores fue la gota que colmó la paciencia.

“Estaba claro que Maduro pensaba que todo era un farol y que no íbamos a actuar”, señaló un alto funcionario citado por The New York Times. La decisión final llegó el sábado por la noche, cuando Trump autorizó la operación militar que involucró a un equipo de élite de Delta Force, helicópteros y el mayor despliegue naval estadounidense en aguas del Caribe en décadas.

El objetivo: capturar al dirigente venezolano y trasladarlo, primero al navío de asalto Iwo Jima, y luego a una prisión federal en Estados Unidos.

La operación, ejecutada sin margen de error, se produjo tras meses de presión diplomática, sanciones y advertencias a Maduro y su entorno. La administración estadounidense había dejado claro que consideraba a Maduro responsable de liderar una red criminal de narcotráfico y corrupción, y que su permanencia en el poder era incompatible con una salida negociada a la crisis venezolana.

Las investigaciones judiciales en Nueva York ya habían formalizado acusaciones de narcoterrorismo y tráfico de armas contra el ex dictador y varios de sus principales colaboradores.

En la madrugada del domingo, mientras la noticia de la captura recorría el continente, Trump explicó en una rueda de prensa que Estados Unidos no podía esperar más tiempo ante lo que describió como una amenaza para la seguridad regional y la estabilidad hemisférica.

El presidente estadounidense anunció que su gobierno asumirá la administración provisional de Venezuela hasta la instauración de una transición reconocida por Washington. Además, Trump indicó que la chavista Delcy Rodríguez, será la principal interlocutora para avanzar en negociaciones sobre el futuro político y económico del país sudamericano.

Un funcionario estadounidense reveló a The New York Times que la preferencia por Rodríguez se debió a “la convicción de que protegerá los intereses de Estados Unidos en el sector petrolero venezolano y permitirá una negociación profesional”.

La Casa Blanca espera que el nuevo liderazgo facilite la transición y la cooperación en temas estratégicos, especialmente en materia energética.

Cuba admite la muerte de 32 ciudadanos, entre ellos agentes y militares, que se encontraban en Caracas al momento de la intervención militar de Estados Unidos que capturó a Maduro.

A continuación el comunicado completo:

Como resultado del criminal ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, efectuado en la madrugada del 3 de enero de 2026, perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano.

Fieles a sus responsabilidades con la seguridad y la defensa, nuestros compatriotas cumplieron digna y heroicamente con su deber y cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones.

Una vez comprobada su identidad, los familiares de nuestros compañeros caídos fueron informados, y recibieron las sentidas condolencias y apoyo del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, y del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como de las jefaturas de ambos ministerios.

Víctimas de un nuevo acto criminal de agresión y terrorismo de Estado, los combatientes supieron poner en alto con su actuación heroica, el sentir solidario de millones de compatriotas. El Gobierno Revolucionario organizará las acciones correspondientes para rendirles el merecido tributo.

El presidente Donald Trump afirmó el domingo por la noche que Delcy Rodríguez “está cooperando” con Estados Unidos, en el marco de la transición política en Venezuela, según declaró a periodistas a bordo del Air Force One.

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El líder republicano señaló que Estados Unidos está “a cargo” de Venezuela y que mantiene contactos con “la gente que acaba de asumir el cargo”. Al ser consultado sobre quién ejerce el control político del país, evitó dar detalles. “No me pregunten quién está a cargo, porque les daré una respuesta, y será muy controvertida”, dijo.

El presidente estadounidense afirmó que aún no habló personalmente con Rodríguez, aunque indicó que otras personas sí mantuvieron conversaciones con ella. “Hablaré con ella en el momento adecuado”, declaró.

Durante el intercambio con la prensa, Trump describió la situación de Venezuela en términos críticos y vinculó esa cooperación con los intereses estratégicos de Washington. “Venezuela es ahora mismo un país muerto. Tenemos que recuperarlo, y vamos a necesitar grandes inversiones de las compañías petroleras para que la infraestructura esté lista para funcionar”, afirmó.

El mandatario rechazó la idea de que Rodríguez haya respondido a Estados Unidos con críticas formales, pese a comentarios en los que la dirigente venezolana sostuvo que la operación representa una flagrante violación del derecho internacional y de la soberanía del país. Trump negó esa interpretación y afirmó que recibe un mensaje distinto. “Ustedes escuchan a una persona diferente de la que yo escucho”, dijo.

En ese contexto, Trump sostuvo que en el corto plazo necesita que le Rodríguez le otorgue a Estados Unidos “acceso total”. “Necesitamos acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y a otros recursos de su país que nos permitan reconstruirlo”, declaró.

El anuncio de Trump ocurrió a bordo del avión «Air Force One» en horas de la noche de este domingo, afirmando que «estamos pensando en abrir embajada en Caracas y nos han pedido que lo hagamos».

Las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron en paralelo al avance del proceso judicial contra el ex dictador venezolano Nicolás Maduro. Trump afirmó que el país enfrenta “simplemente vamos a pasar por un juicio muy duro” antes de la comparecencia del ex líder chavista ante un tribunal federal.

“El caso es infalible. La gente está muy contenta con lo que hemos hecho”, dijo el mandatario.

Nicolás Maduro tiene previsto comparecer por primera vez al mediodía del lunes, hora local, ante un tribunal federal de la ciudad de Nueva York. El caso está bajo la supervisión del juez de distrito estadounidense Alvin K. Hellerstein, a quien Trump calificó como “muy respetado”.

El núcleo del expediente gira en torno a cargos por “narcoterrorismo” y conspiración para el tráfico de drogas, una figura penal que combina delitos de narcotráfico con el uso de la violencia o de estructuras armadas para facilitar la distribución de estupefacientes. El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que el ex líder de la dictadura chavista participó durante años en un entramado destinado a introducir toneladas de cocaína en territorio estadounidense, con el Estado venezolano como plataforma de protección y logística.

La funcionaria a cargo de la transición en Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió el domingo una relación “equilibrada y respetuosa” con Estados Unidos, un día después de que las fuerzas estadounidenses atacaran Caracas y capturaran al dictador Nicolás Maduro.

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“Consideramos que es una prioridad avanzar hacia una relación equilibrada y respetuosa entre Estados Unidos y Venezuela”, escribió Rodríguez en Telegram.

“Extendemos una invitación al gobierno de Estados Unidos para trabajar juntos en una agenda de cooperación que apunte al desarrollo compartido”, concluyó.

La madrugada del sábado marcó un punto de quiebre no solo para el poder político en Venezuela, sino también para el entramado criminal que durante años encontró refugio, movilidad y protección al otro lado de la frontera. La captura de Nicolás Maduro, tras la incursión armada de Estados Unidos en Caracas, activó de inmediato alertas de inteligencia en Colombia ante lo que hoy se perfila como un éxodo de cabecillas criminales que, hasta hace pocas semanas, delinquían con relativa tranquilidad desde territorio venezolano.

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Información de inteligencia militar advierte que peligrosos jefes de estructuras armadas ilegales comenzaron a evaluar rutas, contactos y condiciones para regresar a Colombia, en un movimiento defensivo provocado por el despliegue inusitado de tropas, aeronaves y portaviones estadounidenses en el Caribe. Ese despliegue, que antecedió a la operación en Caracas, fue interpretado por los grupos armados como una amenaza directa a su histórica retaguardia en Venezuela.

Durante años, cabecillas del Frente de Guerra Oriental, el Frente Nororiental y miembros del Comando Central (Coce) del ELN gozaron de privilegios, libertad de movimiento y comodidades en el vecino país. Hoy, ese escenario cambió abruptamente. La llegada de fuerzas especiales de Estados Unidos, con capacidades tecnológicas y de inteligencia de alto nivel, los obligó a replantear su permanencia en un territorio que dejó de ser seguro.

En ese contexto, las autoridades lograron identificar movimientos de figuras clave como alias ‘Silvana Guerrero’ y alias ‘Ricardo’, quienes estarían “flotando” entre Venezuela y la región del Catatumbo, intentando mantener el control de sus redes criminales mientras evitan quedar expuestos. A ellos se suman alias ‘Parmenio’ y alias ‘Caballo de Guerra’, integrantes de la misma estructura, que habrían iniciado desplazamientos similares hacia zonas fronterizas colombianas.

El Frente de Guerra Oriental, uno de los más poderosos y violentos del ELN, también estaría replegando a sus principales jefes. Entre ellos figuran alias ‘Pablito’, por quien se ofrece una recompensa de hasta cinco mil millones de pesos, y alias ‘Cendales’. Ambos habrían cruzado nuevamente a Colombia con el objetivo de reorganizar sus estructuras logísticas y armadas, en medio de una disputa feroz con disidencias de las Farc por el control ilegal del territorio en departamentos estratégicos como Arauca, Vichada, Casanare y Boyacá.

Desde el Coce del ELN, los informes de inteligencia señalan movimientos asociados a Eliécer Herlinto Chamorro, alias ‘Antonio García’, otro objetivo de alto valor por quien las autoridades ofrecen hasta 4.378 millones de pesos. Su eventual salida de Venezuela representaría un golpe simbólico y operativo para una organización que encontró durante años en ese país su principal santuario político y militar.

Con menores márgenes de maniobra aparecen los cabecillas de la autodenominada Segunda Marquetalia. Aunque su arraigo en Venezuela sería más limitado, con menos territorio, menores comodidades y seguridad reducida, allí permanecerían alias ‘Iván Márquez’, también con una recompensa de 4.378 millones de pesos, y Géner García Molina, conocido como Francisco Javier Builes o John 40. Para ellos, el escenario es aún más complejo: regresar a Colombia implica quedar expuestos, pero quedarse supone enfrentar un entorno cada vez más hostil e impredecible.

Este retorno forzado tiene un costo claro para los jefes criminales: perder los lujos, la protección y la relativa invisibilidad que les ofrecía Venezuela. En Colombia, en cambio, los espera un aparato militar y de inteligencia en máxima alerta, con operaciones ya en preparación contra estos objetivos de alto valor estratégico. Las autoridades saben que se trata de un momento crítico para golpear estructuras debilitadas y en reacomodo.

Conscientes de ese riesgo, los cabecillas no descartarían una jugada política. Fuentes de inteligencia advierten que algunos podrían intentar acercamientos con el Gobierno Nacional para abrir diálogos exploratorios de paz, aprovechando los poco más de siete meses que le restan a la actual administración. En ese eventual escenario, buscarían exigir ceses al fuego bilaterales que les permitan oxigenarse, reorganizarse y establecer campamentos en sus zonas de influencia criminal.

La caída del régimen venezolano no solo sacudió el tablero geopolítico regional: también desmanteló, de golpe, el principal refugio de las economías criminales transnacionales. Hoy, la frontera colombo-venezolana vuelve a convertirse en un corredor de riesgo, no por la salida de civiles, sino por el retorno de algunos de los hombres más buscados del país, acorralados, expuestos y cada vez con menos dónde esconderse.

El presidente electo de Venezuela, Edmundo González, se pronunció la tarde del domingo 4 de enero a través de un video publicado en su cuenta oficial de X (antes Twitter), un día después de que Nicolás Maduro fuera capturado por autoridades de Estados Unidos durante un operativo realizado en Caracas en la madrugada del sábado 3 de enero.

La Patilla

En su mensaje, Edmundo González aseguró que los hechos recientes marcan “un punto de inflexión en la historia reciente del país”, aunque advirtió que no son suficientes para concretar la normalización democrática de Venezuela.

González reconoció que existen sentimientos encontrados entre los venezolanos tras los acontecimientos, y afirmó que estos son comprensibles y respetables.

Sin embargo, subrayó que la transición democrática real solo será posible cuando se produzca la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, civiles y militares, detenidos por razones de conciencia, y se respete “sin ambigüedades” la voluntad popular expresada en las elecciones del 28 de julio de 2024.

“El hecho de que quien usurpó el poder ya no se encuentre en el país y enfrente a la justicia configura un nuevo escenario político, pero no sustituye las tareas fundamentales que aún tenemos por delante”, afirmó el mandatario electo, quien insistió en que ninguna transición democrática es posible mientras exista un solo venezolano encarcelado de manera injusta.

En su declaración, Edmundo González recalcó que su legitimidad proviene del mandato popular, tal como lo establece el artículo 5 de la Constitución, y del respaldo mayoritario y sostenido de millones de venezolanos que aspiran a un país en paz, con instituciones sólidas y futuro. “Ese respaldo jamás será traicionado”, sostuvo.

Asimismo, hizo un llamado a la unidad nacional como eje central para la reconstrucción del país, la sanación social y la reconciliación, dejando claro que este proceso debe darse con verdad y justicia, sin impunidad.

“Venezuela necesita unidad para garantizar que nunca más el poder sea usado contra su propio pueblo”, enfatizó.

Como presidente de los venezolanos y comandante en jefe, González dirigió un mensaje “sereno y claro” a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y a los cuerpos de seguridad del Estado, recordándoles que su deber es cumplir y hacer cumplir el mandato soberano expresado el 28 de julio de 2024. Reiteró que su lealtad debe estar con la Constitución, el pueblo y la República.

“Este es un momento histórico. Lo asumimos con serenidad, claridad y compromiso democrático”, concluyó González, asegurando que el país que viene debe ser uno de derechos, instituciones y esperanza, construido con la participación de todos los venezolanos.

Cuba, ausente. Rusia, ausente. China, ausente. Irán, ausente.

Por: Laureano Pérez Izquierdo – Infobae

Ninguna de estas autocracias movió una pieza de su tablero para defender la última torre de Nicolás Maduro. Ni siquiera la dictadura cubana, cuya misión última era cuidar la espalda del venezolano cuando tocaran a su puerta. Ahora, el hombre por cuya cabeza había una recompensa de 50 millones de dólares enfrentará un tribunal en el distrito de Nueva York donde se lo acusará de diferentes y aberrantes delitos encuadrados todos bajo un neologismo: narcoterrorista.

No sólo falló la barrera de protección física que La Habana dispuso desde hace años para rodear -y controlar- a Maduro. También fue inútil uno de los trofeos más preciados de Cuba: su sistema de inteligencia para prevenir el cadalso. Nadie aún en el Palacio de Miraflores explicó por qué no pudieron impedir que una unidad del Delta Force -unidad de elite del Ejército- llevara esposados a Maduro y su esposa Cilia Flores. ¿Los custodios quedaron paralizados? ¿Lo entregaron? ¿No estaban disponibles en ese momento?

Para peor, Cuba no identificó a tiempo al informante que la CIA infiltró en el círculo íntimo de Maduro y que instruyó a la agencia de inteligencia norteamericana sobre el paradero exacto del dictador al momento de su captura. Desde hacía meses -de acuerdo a The Wall Street Journal- la CIA seguía con lupa al líder chavista acusado de narcoterrorismo. ¿A cuántos jerarcas más infiltró? ¿Cuántas personas de confianza le quedan a Diosdado Cabello o a Vladimir Padrino López? El generalísimo volvió a buscar en su agenda los contactos que supo cultivar.

Un ultimátum también sobrevuela la capital cubana. Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, fue contundente: “Si yo viviera en La Habana y formara parte del gobierno, estaría al menos un poco preocupado”. ¿Next?

El caso de Rusia no es nuevo. Sólo pudo reaccionar con una impostada indignación -como Irán– a la incursión de los Estados Unidos que este 3 de enero de 2026 puso fin a una era oscura en Venezuela. Algo similar ocurrió hace poco más de un año -el 8 de diciembre de 2024- cuando un grupo encabezados por Ahmed Al-Sharaa tomó el poder en pocas horas en Damasco y depuso a otro dictador sanguinario, Bashar Al-AssadVladimir Putin no hizo nada por su socio.

En aquel momento, sin embargo, Al-Assad pudo escapar junto a su familia a un exilio en las afueras de MoscúMaduro ni siquiera tuvo esa oportunidad. Eso fue lo único que le pudo garantizar Putin a su compañero geográfico más cercano: un techo y comida. En principio no es poco. A diferencia del caribeño, el hombre que comandó Siria con látigo durante décadas no tendrá que enfrentar un tribunal por violaciones a los derechos humanos, crímenes de guerra, tortura y demás aberraciones que se sucedieron durante su estadía en el poder sirio.

Debido a que se trata del país vecino más cercano de Venezuela, diferentes personalidades políticas en Colombia han reaccionado tras el ataque de Estados Unidos contra la dictadura de Nicolás Maduro, que terminó con la detención del caraqueño de 63 años.

Por: Jimmy Nomesqui Rivera – Infobae

El pronunciamiento más destacado ha sido el del presidente Gustavo Petro, que rechazó lo registrado y afirmó que la violencia no resolverá los problemas de Venezuela.

“Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz. Ese es el principio de la autodeterminación de los pueblos que es base del sistema de las Naciones Unidas. Invito al pueblo venezolano a encontrar los caminos del diálogo civil y su unidad. Sin soberanía no hay nación. Es la paz el camino y el diálogo entre los pueblos es fundamental para la unión nacional. Diálogo y más diálogo es nuestra propuesta“, escribió el presidente de Colombia en su cuenta de X.

La reacción del mandatario provocó los pronunciamientos de varias figuras de la oposición, que lo señalaron de estar a favor de la dictadura venezolana y afirmaron que postura de Gustavo Petro no representa el sentir de los colombianos.

Entre los opositores que celebraron la captura de Maduro se encuentra la senadora María Fernanda Cabal, que afirmó que América del Sur será libre cuando caiga hasta el último “tirano”.

“La libertad se cuida y se preserva con valentía. Quienes le han causado dolor al pueblo venezolano deben pagar por sus crímenes y nosotros debemos seguir de pie, en defensa de nuestro continente hasta que salga el último tirano“, escribió la opositora del Gobierno Petro.

Francisco Santos afirmó que Maduro fue entregado

Dejando a un lado los debates polémicos, durante una entrevista con NTN, el exvicepresidente Francisco Santos decidió analizar los detalles del operativo registrado en la madrugada del 3 de enero para entregar su hipótesis al respecto.

Santos llamó la atención al indicar que, en su concepto, considera que el dictador venezolano fue traicionado por la vicepresidenta de ese país, Delcy Rodríguez.

No lo sacaron, lo entregaron, estoy absolutamente seguro de que lo entregó Delcy. Toda la información que tenemos, empieza uno a sumar y dice: «uy, esta fue una operación en la que lo entregan», obviamente tienen que montar el escenario”

Para Santos, la participación de Rodríguez fue confirmada en el discurso de Donald Trump, que reveló que ella será la encargada de estar al frente de la presidencia de Venezuela mientras avanza el proceso para que el país sudamericano vuelva a tener una democracia sólida.

“El presidente Trump dice que Delcy va a ser la de la transición, entonces Delcy va a ser la de la transición. Ella tiene absolutamente claro el papel que va a jugar. Creo que a quien le va a tocar más duro es a María Corina (Machado), que se va a tener que ganar un lugar”, mencionó Francisco Santos.

Por último, el exvicepresidente de Colombia le restó importancia al discurso realizado por Delcy Rodríguez, en el que rechazó la captura de Nicolás Maduro y pidió su liberación, y aseguró que el chavismo entregó al dictador para poder prolongar su presencia en el poder por un tiempo más.

“Vamos a ver hasta donde Marco (Rubio) maneja esto. No me suena a casualidad que le hayan hecho ese revestimiento de gran líder (a Delcy Rodríguez). Estamos viendo un momento difícil para la democracia en Venezuela. Así como el chavismo sobrevivió a la muerte de Maduro, si las cosas siguen como van… Vamos a ver un chavismo que sobrevive a la captura de Maduro“, puntualizó Francisco Santos en su intervención.

El chavismo ha recibido un duro golpe, pero se niega a capitular a sus ambiciones. Delcy Rodríguez quiere ser la sucesora del tirano, garantizando un Madurismo sin Maduro. Es decir, una salida negociada, pragmática y peligrosa.

Por: Arturo McFields Yescas – Infobae

Maduro fue arrestado con colaboración interna. De acuerdo con declaraciones preliminares, desde agosto se conocían todos sus pasos. Por lo tanto, la operación de captura (o entrega) fue precisa y perfecta, sin errores y sin bajas.

La caída de Maduro es una victoria extraordinaria que debe ser bien administrada. Si bien es cierto es importante garantizar estabilidad política y económica, esos intereses jamás pueden estar por encima del tema central: El reconocimiento de las autoridades legítimamente electas.

María Corina debe ser incluida y no ignorada. Lejos de toda sombra de duda, la Nobel de la Paz, tiene la fortaleza, inteligencia e integridad necesaria para contribuir de manera protagónica en la transición post Maduro. No es una opción es un imperativo.

El chavismo es un monstruo de 3 cabezas. Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino. Los tres bloques son poderosos y problemáticos, pero solo uno será el interlocutor con Estados Unidos: Delcy Rodríguez. Los otros recibirán una oferta que no podrán rechazar.

La lucha cuesta arriba de María Corina. La ganadora del premio Nobel tendrá que seguir luchando hasta el final. Contra el pragmatismo político, la dictadura y los detractores de siempre. La lucha no ha terminado únicamente ha cambiado el contexto.

Un liderazgo fuerte en Estados Unidos. El presidente Trump hizo lo que varias administraciones prometieron, pero ninguna pudo cumplir: Sacar al tirano de Miraflores y dar una oportunidad a la democracia, la seguridad y la institucionalidad.

La izquierda perdió la brújula. Mientras el mundo cierra filas celebrando la caída del dictador, los presidentes de Brasil, México, Chile y Colombia se atrincheran para defender al tirano, olvidando el tema central: El retorno de la democracia a Venezuela.

El mensaje para Cuba, Nicaragua, Colombia y México. La captura de Maduro deja un mensaje claro: Estados Unidos combatirá al narcotráfico y a los tiranos con todos los recursos disponibles, incluyendo el militar. Particularmente el militar.

No es el final es el principio. Los jugadores políticos en Venezuela han cambiado, pero el desafío sigue siendo el mismo. El fin de la tiranía, la transición democrática y el reconocimiento del presidente Edmundo González Urrutia.

Cuidar el momento. La salida de Maduro no puede ser un cambio de forma sino de fondo. La meta no puede ser dividida, diluida o derivada en otras acciones o intereses. La democracia y la libertad no pueden ser negociadas.

El 3 de enero de 2026 quedará en la historia. Puede ser el día de la caída de un dictador o la reinvención de un nuevo modelo autoritario hibrido. En el primero, el objetivo es la democracia, en el segundo el objetivo es incierto.

La lucha por la libertad es hasta el final. Tras la caída de Maduro queda claro que la democracia no es fácil, es complicada y lejos de ser una carrera de velocidad es una carrera de obstáculos y resistencia. La libertad de Venezuela todavía hay que seguirla construyendo y la salida de Maduro es sin lugar a dudas un gran comienzo. Lo mejor esta por venir.

*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.

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