Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes la firma de un acuerdo con los líderes de Egipto, Qatar y Turquía para garantizar la implementación del acuerdo de paz que pone fin a la guerra en Gaza tras más de dos años.

EFE

“Hemos logrado lo que todos decían que era imposible. Por fin tenemos paz en Oriente Medio”, expuso Trump tras la ceremonia de rúbrica llevada a cabo en el balneario egipcio de Sharm el Sheij, en una cumbre centrada en el conflicto palestino-israelí y sus consecuencias humanitarias.

La jornada culminó con la suscripción conjunta de una declaración formal para facilitar el cese de hostilidades y abrir paso a una negociación política entre las partes enfrentadas en Gaza.

“Juntos hemos logrado lo que todos decían que era imposible”, subrayó Trump.

El mandatario estadounidense dirigió su discurso a los líderes internacionales asistentes y resaltó el carácter histórico del pacto para la región.

Junto a Trump, el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi, el emir de Qatar y el presidente de Turquía firmaron el documento en calidad de garantes. El texto incluye la supervisión conjunta de la tregua, un esquema para el intercambio de rehenes y presos palestinos y la reactivación de canales diplomáticos en busca de un acuerdo global para el enclave.

En la misma cumbre, Al Sisi detalló los próximos pasos tras la entrada en vigor del alto el fuego.

“Egipto trabajará con Estados Unidos en coordinación con socios en los próximos días para sentar las bases de la reconstrucción de la Franja (de Gaza) y tenemos la intención de organizar una conferencia sobre recuperación inicial, reconstrucción y desarrollo”, anunció el mandatario egipcio ante la prensa internacional.

En su intervención posterior al discurso de Abdel Fattah al Sisi, Trump declaró: “Este es el día en que personas de toda la región y del mundo han estado trabajando, esforzándose, esperando y rezando, pues han logrado cosas durante el último mes que considero realmente impensables”.

“Nadie pensó que esto pudiera suceder con el acuerdo histórico que acabamos de firmar. Esas oraciones de millones finalmente han sido escuchadas”, añadió Trump.

El mandatario estadounidense también describió el alcance de la ayuda humanitaria tras la firma del acuerdo.

“Tras años de sufrimiento y derramamiento de sangre, la guerra en Gaza ha terminado. La ayuda humanitaria está llegando a raudales, incluyendo cientos de camiones cargados de alimentos, equipo médico y otros suministros, gran parte de los cuales han sido pagados por las personas presentes en esta sala”, dijo.

La declaración incluye el compromiso de organizar un foro multilateral de donantes y organismos de desarrollo, a fin de movilizar recursos para la rehabilitación de infraestructuras críticas en Gaza. La agenda de la cumbre contempla la reactivación de los sistemas de salud, educación y energía del territorio, ampliamente afectados por los bombardeos y los meses de enfrentamientos armados.

En el documento firmado, las partes se comprometieron a la implementación progresiva de garantías de seguridad para ambas poblaciones civiles, la facilitación de ayuda humanitaria, la reanudación de suministros básicos y el diseño de un mecanismo para el futuro gobierno interino de Gaza. Trump enfatizó que este acuerdo representa “el principio del fin del sufrimiento en la región” y pidió la colaboración internacional para su cumplimiento.

El pacto reconoce la posición de los países árabes como garantes del proceso y les otorga un papel clave para interceder en nombre de las comunidades palestinas y monitorear el respeto al alto el fuego. Las autoridades de Egipto, Qatar y Turquía reafirmaron su disposición a cooperar en el seguimiento de los compromisos y contribuir a la transición política y la estabilidad en Gaza.

Durante la cumbre, también quedó sentado que los trabajos para la reconstrucción material y el desarrollo se coordinarán desde Egipto, apoyados por Estados Unidos y respaldados por aportes de organizaciones multilaterales. El plan contempla la asignación de fondos dirigidos a la infraestructura, la atención a desplazados y la recuperación del tejido económico y social del territorio palestino.

El evento en Sharm el Sheij marcó la conclusión de la primera ronda de negociaciones y dio origen a un calendario de seguimiento para verificar avances. Voceros de las delegaciones árabes manifestaron que la comunidad internacional será invitada a sumarse al proceso de reconstrucción y a respaldar iniciativas humanitarias.

Se prevé que los detalles sobre la conferencia de donantes, la integración de equipos técnicos y el monitoreo de la implementación queden definidos en una serie de consultas durante los próximos días, en tanto continúan los esfuerzos diplomáticos para consolidar la tregua y evitar retrocesos en el proceso de paz.

Tras la liberación de los últimos rehenes vivos por parte de Hamás en la Franja de Gaza, el gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en la principal fuerza captora de presos políticos extranjeros del mundo, según un informe divulgado por la ONG Foro Penal.

El Nacional

De acuerdo con la organización, al menos 89 ciudadanos de más de 20 países permanecen detenidos arbitrariamente en Venezuela por motivos políticos, muchos de ellos bajo condiciones de tortura o aislamiento.

89 presos políticos extranjeros en cárceles venezolanas

El registro de Foro Penal, actualizado al 15 de septiembre de 2025, señala que los colombianos encabezan la lista de presos políticos extranjeros con 21. También figuran tres españoles, dos alemanes, dos argentinos, dos ecuatorianos, dos franceses, dos neerlandeses, dos peruanos y dos ucranianos.

Además, hay detenidos de República Checa, Cuba, Líbano, Pakistán, Guyana, Hungría, Italia y Rumania.

En el caso de venezolanos con doble nacionalidad, Foro Penal documentó 13 colombianos, 13 españoles, 6 italianos, 5 portugueses, 1 chileno, 1 chipriota, 1 argentino y 1 húngaro.

También destacan dos casos particulares: una persona con nacionalidad iraní e irlandesa y otra con pasaporte polaco y ucraniano.

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El régimen de Nicolás Maduro afirmó este lunes que la presión internacional «debe continuar» hasta que se logre una «paz justa» para Palestina, cuando está pronto a firmarse, hoy mismo, el fin de la guerra en Gaza, que ya ha avanzado con la liberación de rehenes israelíes vivos y prisioneros palestinos.

EFE

En un comunicado, el Ejecutivo de Nicolás Maduro destacó que la «movilización popular internacional, junto a la presión política y diplomática global, incluida la de los Estados y pueblos árabes y musulmanes del mundo, han sido decisivas para abrir este proceso» de paz.

Por tanto, agregó, «dicha movilización debe continuar hasta que se cumplan plenamente los mandatos de la legalidad internacional, en particular las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que exigen la retirada de las fuerzas de ocupación de los territorios invadidos en 1967 y la creación del Estado de Palestina con Jerusalén Oriental como su capital».

El régimen venezolano señaló que este acuerdo tiene lugar «luego de la destrucción casi total de la Franja de Gaza, donde indicó más de 65.000 personas, en su mayoría niñas, niños, mujeres y civiles indefensos, fueron asesinadas por los bombardeos criminales de las fuerzas ocupantes sionistas, en flagrante violación del derecho internacional humanitario».

«Venezuela sostiene que la paz verdadera solo podrá alcanzarse mediante la aplicación de la justicia internacional, que implique la investigación y el enjuiciamiento de los criminales de guerra y violadores de derechos humanos responsables de los crímenes cometidos contra el pueblo palestino», manifestó.

Para este lunes, está previsto que se firme un acuerdo de paz en la ciudad balneario egipcia Sharm el Sheij. Ni Israel ni el grupo palestino Hamás estarán presentes, sin embargo, en esta cita, a la que sí acudirán una treintena de jefes de Estado, de Gobierno o líderes de organismos internacionales.

Querida María Corina Machado:

Hoy te escribo, no como dirigente sindical ni como político, sino como un venezolano que ha vivido y sufrido en carne propia la historia reciente de nuestro país. Te escribo con la voz cansada de los años, pero con el alma encendida de orgullo y esperanza al verte erguida, firme, con la mirada limpia de quien jamás claudicó ante la injusticia, el miedo o la mentira.

Has dado una lección de grandeza al mundo entero. Tu nombre ya no pertenece solo a la política venezolana: pertenece a la historia de la humanidad, porque tu lucha ha sido y sigue siendo una batalla épica por la paz verdadera, esa que nace del “reconocimiento a la verdad y al derecho ajeno”, del respeto a la libertad, de la justicia como base de la convivencia pacífica.

La paz no es silencio. La paz no es rendición. La paz, como tú la has entendido y defendido, es el “acto supremo de la dignidad humana”: el derecho de un pueblo a vivir libre, a elegir, a expresarse y a soñar sin miedo.

Como viejo luchador social, te confieso que pocas veces en mi vida vi una fuerza moral tan serena y tan firme como la tuya. En ti he visto reflejada la rebeldía de toda una generación que no se resignó, que se levanta una y otra vez con la verdad como única arma y la esperanza como único escudo.

Tu perseverancia, tu serenidad ante la adversidad y tu fe en una transición en paz y con justicia son el mayor legado que dejarás a Venezuela. No hay reconocimiento más alto que el que te otorga el pueblo cuando ve en ti una referencia ética, una mujer que encarna lo mejor de nuestra nación: el coraje de Bolívar, la claridad de Andrés Bello y la ternura inquebrantable de nuestras madres.

Recibir un reconocimiento universal por la lucha por la paz no hace más que confirmar lo que los venezolanos ya sabíamos: que tú representas los auténticos valores de nuestra Nación y la lucha por esa causa justa y noble con entrega total.

En nombre de quienes seguimos creyendo en la democracia, en el trabajo digno y en la justicia social, te doy las gracias. Gracias por ser ejemplo, por no rendirte y por mostrarnos que la política también puede ser un acto de amor.

Hoy, como un viejo sindicalista que ha visto pasar dictaduras, cárceles y exilios, me inclino con respeto ante tu fuerza moral. Eres, María Corina, la voz limpia de un país que despertó. Eres el símbolo de una Venezuela que no se rinde y que volverá a ser libre.

Tu amigo:

Carlos Ortega
Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)
Exiliado, venezolano y obrero del alma democrática.

La libertad de Venezuela está cerca y los venezolanos lo tienen claro. Este lunes las principales universidades del país amanecieron con pancartas en las que los jóvenes ratifican que están listos para el cambio definitivo: «Está pasando», fue el mensaje que se vio en más de 10 casas de estudio.

Vente Venezuela

De esta manera, queda claro que los venezolanos esperan dar el paso para reconstruir al país. 

Al menos 10 universidades de todo el territorio nacional alzaron la voz a favor de un cambio político en el país y una transición ordenada. Entre las casas de estudio se encuentran:

La Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello,  la Universidad de Los Andes en Mérida, la Universidad de Carabobo, la Universidad  Nacional Experimental del Táchira, la UCV Maracay, la UDO en Maracay, la UDO Nueva Esparta, la Universidad Politécnica Territorial de Falcón ‘Alonso Gamero’, la Universidad Simón Bolívar.

«El Nobel tiene sello ucabista»

En las redes sociales se difundieron las imágenes de las universidades y los ciudadanos expresaron que el país está camino a conquistar la libertad y consolidar la Venezuela Tierra de Gracia. 

«El Nobel tiene sello ucabista». Fue el mensaje que se vio en la Universidad Católica Andrés Bello, alma mater de María Corina Machado, haciendo referencia al Premio Nobel de la Paz 2025, que fue otorgado a Machado la semana pasada.

El Premio Nobel de la Paz 2025 otorgado a María Corina Machado subraya la importancia del derecho fundamental a la participación política y la urgente necesidad de garantizar los derechos humanos de quienes lo ejercen.

El gobierno de Venezuela continúa persiguiendo sistemáticamente a las voces críticas y a las que percibe como tales, al tiempo que asfixia el espacio cívico y democrático, cometiendo el crimen de lesa humanidad de persecución por motivos políticos, por medio de detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual, así como otras violaciones conexas.

El premio Nobel de la Paz 2025 es una oportunidad para recordar a las víctimas y su derecho a la justicia, así como para redoblar todos los esfuerzos necesarios en la lucha contra la impunidad, la protección de los derechos civiles y políticos de todas las personas en Venezuela, y la prevención de futuras violaciones.

La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela reconoció a María Corina Machado como víctima de represión política en su informe de 2023.

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas

El régimen de Nicolás Maduro y sus colaboradores han intentado, con desesperación, sembrar una narrativa de miedo: “Si sacamos a Maduro del poder (que usurpa), Venezuela se sumirá en el caos”. Esta maniobra, cargada de cinismo, busca perpetuar un régimen que ha hundido al país en una tragedia sin precedentes. Pero, como bien lo ha señalado María Corina Machado, la realidad debe verse en contraste: el caos no es una amenaza futura, es la devastadora realidad que los venezolanos padecemos hoy. Librar a Venezuela de Maduro no traerá caos, sino que lo expulsará, abriendo las puertas a la paz, la justicia y el progreso que encarna el Plan Tierra de Gracia, listo para desplegarse con un gobierno de transición liderado por Edmundo Gonzalez Urrutia.

El caos es lo que vivimos ahora. Caos es una población acorralada por una catástrofe humanitaria, donde el hambre y la miseria son el pan de cada día. Caos es el desgarramiento de millones de familias separadas, con seres queridos forzados a emigrar en busca de un futuro que el régimen les truncó. Caos es ver nuestras cárceles repletas de presos políticos, ciudadanos inocentes castigados por pensar diferente. Caos es la ausencia de servicios públicos esenciales: la luz que falla, el agua que no llega, el gas que escasea, la gasolina que se convierte en lujo, la salud que colapsa y la educación que se desvanece quedando e atrapada en un rezago que vamos a superar.

Caos es el saqueo descarado de los recursos de la nación, mientras el Banco Central de Venezuela, otrora símbolo de estabilidad, yace en ruinas, con un signo monetario reducido a polvo. Caos es la demolición de nuestra industria petrolera, el desmantelamiento de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), el asalto a nuestras tierras para desatar la defenestración de pujantes empresas agropecuarias y la quiebra de miles de fábricas que alguna vez fueron orgullo nacional. Caos es el desempleo que asfixia, la deserción escolar que condena a generaciones, la entrega de nuestra soberanía a los castristas de Cuba y la conversión de Venezuela en un refugio de narco-guerrillas y terroristas.

Por eso, los venezolanos hemos decidido con firmeza: el cambio no es una opción, es una urgencia. No queremos perpetuar este caos que Maduro y su régimen representan. Queremos echarlo, clausurarlo, y dar paso a una era de libertad, paz, justicia y progreso. Venezuela no es tierra de odio, ni de diferencias raciales, ni de fanatismos religiosos. Somos un pueblo bondadoso, entusiasta y emprendedor, que históricamente ha sabido superar adversidades con unidad y esperanza. Los “apoderados” que hablan por Maduro buscan sembrar pánico alegando que “Venezuela reciclará las tragedias de Irak y Libia. ¡Absolutamente falso!

En Irak, la caída de Saddam Hussein en 2003 desató una lucha de poder entre sunitas, chiitas y kurdos, exacerbada por décadas de represión sectaria. En Libia, la fragmentación tras la caída de Gadafi en 2011 se debió más a divisiones tribales y regionales, en un contexto de ausencia institucional. Venezuela, en cambio, tiene una sociedad relativamente homogénea en términos religiosos (predominantemente cristiana) y étnicos, sin divisiones dogmáticas marcadas que puedan escalar a un conflicto armado generalizado. En Libia, la proliferación de milicias armadas tras la revolución de 2011 llevó a una guerra civil prolongada. En Irak, grupos como Al-Qaeda y, más tarde, ISIS, aprovecharon el vacío de poder. En Venezuela, aunque existen grupos relacionados con la violencia como los «colectivos» al servicio de Maduro, estos no tienen la misma capacidad militar ni la autonomía de las milicias libias o iraquíes. Además, las Fuerzas Armadas Venezolanas, aunque con una élite atada al régimen con los hilos de la corrupción, la mayoría de sus efectivos (70%) sufragaron a favor de Edmundo Gonzalez en los comicios del pasado 28 de julio. No se descarta que componentes de esa Fuerza Armada puedan desempeñar un papel clave en la transición, apoyando sin remilgos a un nuevo gobierno y adaptándose, sin condiciones, a su rol en él. 

En Irak y Libia, las intervenciones extranjeras y los intereses de potencias regionales (como Irán, Arabia Saudita o Turquía) alimentaron conflictos proxy o guerras por delegación, que son enfrentamientos en los que potencias externas no combaten directamente, sino que apoyan a grupos o actores locales (como dictaduras, milicias o rebeldes) para que luchen en su nombre, promoviendo sus intereses estratégicos, políticos o económicos sin involucrarse de manera directa. Estas potencias proporcionan recursos como armas, financiación, entrenamiento o apoyo diplomático a las partes en conflicto, usando el escenario local como un «tablero» para su rivalidad. En Venezuela, aunque hay intereses externos ( Rusia, China, Irán, Cuba), la región latinoamericana está abrazada a la causa por la libertad de Venezuela, aunada a la coalición trasatlántica contra el narcotráfico y el terrorismo que promueve el gobierno de los estados Unidos, lo que reduce al mínimo la probabilidad de que una salida de Maduro derive en un conflicto regional o internacional.

Las tensiones en Venezuela son principalmente políticas, ideológicas y morales que desembocan en una batalla entre el bien y el mal. La crisis venezolana se caracteriza por un colapso económico y humanitario (hiperinflación, escasez, migración masiva), y no por un conflicto armado generalizado. A diferencia de Irak o Libia, donde la violencia tribal ya existía antes de la caída de los regímenes, en Venezuela la violencia es localizada en el terrorismo de Estado que ejecuta Maduro (represión estatal, crimen organizado) y no hay un conflicto armado estructurado. La transición se centraría en la reconstrucción ética, social, económica y la reconciliación humanitaria y política, más que en combatir insurgencias armadas.

A pesar de la polarización, los venezolanos compartimos una identidad nacional fuerte, reforzada por décadas de democracia antes del chavismo. Esto contrasta con Irak, donde las divisiones sectarias eran históricamente profundas, o Libia, donde las lealtades tribales predominaban. La sociedad venezolana, aunque dividida, ha mostrado capacidad de movilización pacífica enarbolando banderas (como las marchas cívicas celebradas a lo largo de estos 5 lustros, incluidos revocatorios, plebiscitos o las elecciones de julio de 2024), nunca mostrando ni amenazando con armas de fuego, lo que sugiere que una transición podría canalizarse a través de mecanismos políticos más que violentos.

La Venezuela de aquellos años que exhibía a una población fracturada y estremecida por turbulencias de polarización entre chavistas y opositores ha cambiado. Esa página la hemos pasado. Veamos: el 28 de julio de 2024 más del 70% de los ciudadanos votaron por la opción de Edmundo y María Corina. Al día de hoy más del 90% respaldan un cambio profundo en el país. En esos guarismos están registrados también mujeres y hombres de todos los ámbitos sociales, económicos, gremiales, estudiantiles, culturales y militares, que antes se proclamaban “chavistas”, pero que hoy no esconden su malestar y hartazgo por todo lo que representa Maduro.

La salida de Maduro y el inicio de una transición no será “coser y cantar” porque el país está destrozado en todos los órdenes, pero las condiciones de Venezuela hacen improbable un escenario de caos como el de Irak o Libia. Sin embargo, el éxito de una transición dependería de la capacidad de los actores políticos para negociar, procurar la cohesión de las Fuerzas Armadas ahora desestructuradas y consolidar el apoyo internacional para estabilizar la economía, activando el Plan Tierra de Gracia que contempla sacar con urgencia a la gente de la pobreza en la que está postrada. Y en esa línea están operando eficientemente en llave María Corina Machado y Edmundo Gonzalez.

Lejos de caer en el caos, la salida de Maduro será el inicio de una gran fiesta nacional, un momento de celebración para cerrar uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia y de la humanidad. Con el Plan Tierra de Gracia y un gobierno de transición atinadamente conducido, construiremos juntos una Venezuela donde reine la prosperidad, la reconciliación y la justicia. El caos no viene, el caos se va. Y con él, se irá Maduro y todo lo que representa. ¡Adelante, Venezuela, hacia la libertad!

antonioledezma.net

El presidente estadounidense, Donald Trump, subrayó en el Parlamento israelí (Knéset) que este lunes, en el que se va a firmar el final de dos años de guerra entre Israel y Hamás, es un día «de profunda alegría, de gran esperanza, de fe renovada», que marca no solo el fin de un conflicto, sino el de «una era de terror y muerte».

EFE

«Nos reunimos en un día de profunda alegría, de gran esperanza, de fe renovada», dijo al inicio de su intervención tras haberse reunido poco antes con familiares de rehenes israelíes.

El líder republicano consideró que «esto no es solo el fin de una guerra, es el fin de una era de terror y muerte y el comienzo de una era de fe, esperanza y de Dios». El inicio, añadió, de «una armonía duradera para Israel y todas las naciones de lo que pronto será una región verdaderamente magnífica».

«Creo firmemente que este es el amanecer histórico de un nuevo Oriente Medio», añadió entre aplausos constantes, mostrando además su «profundo agradecimiento a todas las naciones del mundo árabe y musulmán que se unieron para presionar a Hamás para que liberara a los rehenes y los dejara ir».

Para que esto fuera posible, señaló, se recibió «mucha ayuda», «de muchas personas que uno no sospecharía».

«Es un triunfo increíble para Israel y para el mundo que todas estas naciones estén trabajando juntas como socias por la paz. Y no es algo muy común», destacó Trump, que este mismo lunes llegó a Israel.

Trump había sido recibido en el aeropuerto de Tel Aviv por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por el presidente del país, Isaac Herzog, y por miembros de la delegación estadounidense que ya se encontraban en Israel, encabezados por su yerno Jared Kushner y su hija Ivanka.

Tras su reunión con familiares de los rehenes y su intervención ante la Knéset, su agenda continúa en la ciudad balneario egipcia de Sharm el Sheij, donde está prevista la llamada Cumbre de Paz, a la que asistirán más de treinta países, más de veinte de ellos representados por sus jefes de Estado o de Gobierno.

Edmundo González Urrutia, anunció a través de su cuenta en X el inicio de la distribución masiva del Informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas sobre Venezuela.

La Patilla

González busca que el documento, que detalla las violaciones a los derechos humanos, sea conocido por la mayor cantidad de personas posible.

El presidente electo por el 70% de los venezolanos el pasado 28 de julio de 2024 declaró que hay «documentos que hablan por un país, testimonios que trascienden la historia», refiriéndose al informe que recoge años de dolor, testimonios y pruebas.

Desde su oficina, el González confirmó el envío de las primeras 50 copias del informe. El objetivo central de esta acción es evitar que se pueda alegar desconocimiento de los hechos documentados por la ONU.

«Quiero que nadie diga: ‘yo no sabía.’ La verdad está documentada. El mundo debe conocer los hechos», sentenció.

Los venezolanos cerramos la semana anterior con la inmensa alegría de conocer el veredicto de la Academia Sueca: una compatriota —nada más y nada menos que María Corina Machado— había sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025. Una nación cargada de tanto dolor por la ignominia de la cruel dictadura madurista sintió en el alma una gran emoción, una especial identidad y una renovada esperanza.

La emoción de saber que la líder de la sociedad democrática, quien condujo a la nación a la gran victoria popular del 28 de julio de 2024, jornada en la cual nos involucramos millones de ciudadanos era reconocida con tan elevada distinción, significaba que el esfuerzo y sacrificio de cada participante estaban siendo reconocidos.

Significaba, además, un reconocimiento a la mujer venezolana, porque una de sus más corajudas e inteligentes luchadoras recibía ese premio, aunque algunas pocas congéneres y organizaciones supuestamente “defensoras de los derechos de las mujeres” callaran o criticaran ese reconocimiento. La inmensa mayoría de la nación se sintió allí representada, identificada y reconocida.

El premio a María Corina llegó para renovar la esperanza de nuestro pueblo en la próxima conquista de la democracia, en la expulsión del poder de la camarilla criminal que burló la soberanía popular, nítidamente expresada en las urnas electorales el 28 de julio de 2024.

Además del mérito inocultable e incontrovertible que tiene la larga lucha política de María Corina Machado, y del reconocimiento a sus elevadas virtudes humanas que significa este premio, el mismo representa una clara condena a la dictadura madurista. El veredicto tiene, además, un valor adicional, porque precisamente fue Noruega el país que promovió el diálogo entre los agentes de la dictadura y una representación de la oposición política de nuestro país, diálogo que luego fracasó por la falta de honestidad de la camarilla en esas jornadas.

Como bien lo señala el veredicto del Nobel, el premio se le otorga a María Corina Machado por su “incansable labor en favor de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.

El comité, además, agregó que “María Corina Machado cumple con los tres criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel para la selección de un Premio Nobel de la Paz. Ha cohesionado a la oposición de su país, nunca ha flaqueado en su resistencia a la militarización de la sociedad venezolana y ha apoyado firmemente una transición pacífica a la democracia”.

Esos conceptos, provenientes de un país y de una institución que no forman parte del debate político cotidiano, constituyen una clara descripción de la naturaleza fraudulenta, violenta y criminal de quienes usurpan el poder en nuestro país. Nadie hoy en el mundo —ni siquiera sus tarifados defensores— puede ocultar las características que hacen del régimen madurista una cruel dictadura que nos robó la democracia.

Las circunstancias de la vida mostraron, el mismo día, las dos caras de nuestra tragedia: por una parte, la de la nación emocionada y esperanzada por el Nobel 2025; y por la otra, la de la camarilla criminal desesperada, solicitando auxilio en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ante la requisitoria que los Estados Unidos de América le tiene planteada por los múltiples crímenes cometidos.

Los personajes soberbios que se ufanaban de quedarse en el poder “por las buenas o por las malas”, que han sido guapos para matar, secuestrar, perseguir y hostigar a quienes pensamos distinto, sin respetar nuestros derechos fundamentales, salen ahora a pedir clemencia en la ONU, a alegar normas de derecho, a presentarse como personas de bien. Por fortuna, el mundo los conoce. Eso explica la soledad y el desprecio que los acompañan en esta hora.

El mundo civilizado, el mundo democrático, respalda sin lugar a dudas la expulsión del poder de esa banda criminal. Solo de esa forma podrá hacerse valer la decisión abrumadoramente mayoritaria tomada por la nación venezolana: regresar a la democracia de la mano de nuestro presidente electo, Edmundo González Urrutia, y con el acompañamiento de la líder de la sociedad democrática, hoy flamante Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.

César Pérez Vivas
Lunes, 13 de octubre de 2025

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