Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

En el arco de poco más de una década se ha fraguado como el concreto el liderazgo de María Corina Machado. La dirigente que acaba de ser reconocida con el Premio Nobel de la Paz y que recibió la llamada de notificación desde un lugar en Venezuela desconocido, porque se vio obligada a entrar en clandestinidad hace más de un año, se fue abriendo espacio para conducir el esperado cambio político en el país sudamericano y a la oposición al chavismo en un terreno gobernado por los partidos tradicionales y por los hombres.

Por: Florantonia Singer – El País

Machado fue activista por el derecho al voto, fue diputada independiente y encaró a Hugo Chávez en el Parlamento, fundó su propio partido, aspiró a la presidencia y ha resistido como pocos dirigentes la persecución férrea del aparato represión. Estos son los cinco momentos clave de su carrera política.

“La salida” en el primer año de Maduro

Nicolás Maduro recibió de Hugo Chávez un país moribundo y desencantado. En el primer año de gobierno, poco pudo hacer para frenar la inflación, disimular la escasez de alimentos y medicinas y contener la inseguridad. El 23 de enero de 2024, una fecha icónica para los venezolanos porque se conmemora el fin de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, Machado estaba del lado izquierdo de Leopoldo López. Anunciaron “La salida”, un movimiento popular cuyo objetivo era “encontrar una salida pacífica, democrática y constitucional” al Gobierno de Maduro. Esto comenzaría con asambleas ciudadanas y evolucionaría en un primer ciclo de protestas antigubernamentales contra el heredero del chavismo. Un espeso movimiento estudiantil reclamaba al Gobierno reivindicaciones sociales y días después de la proclama de López, Machado y el también dirigente opositor Antonio Ledezma, en el exilio como López, convocaron a una marcha por el Día de la Juventud. Esta movilización llegó al centro de Caracas, frente a la Fiscalía, y terminó con dos jóvenes asesinados y varios heridos y detenidos. Siguieron dos meses de protestas continuas. Leopoldo López fue encarcelado por “delitos de opinión”. Lo acusaron de que su llamado a “la salida” incentivó la violencia. Ledezma fue sacado a la fuerza de su oficina y llevado a la cárcel. Otros dirigentes de la coalición liderada por Voluntad Popular también fueron apresados. A Machado, que era diputada, le allanaron la inmunidad para investigarla por traición a la patria, la inhabilitaron para ejercer cargos públicos y le dictaron prohibición de salida del país.

Solidaria y crítica con Guaidó

El 2019, otro hito en la crisis política, encuentra a Machado reconfigurando su partido como un movimiento nacional. La irrupción de la presidencia interina de Juan Guaidó se convierte en una oportunidad para Machado para elevar su voz en la comunidad internacional, que finalmente comenzó a poner en duda la legitimidad de Maduro luego de las elecciones amañadas de 2018. Le dio su total apoyo y se convirtió en vocera para pedir medidas de presión contra el Gobierno de Maduro. Fue promotora de la idea de activar el mecanismo TIAR, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de la Organización de Estados Americanos, y apoyó la imposición de sanciones económicas al régimen de Maduro. La salida sería ahora a través de una “coalición liberadora” de Estados de la región. Luego del naufragio de la apuesta de Guaidó, que logró sumar el apoyo de más de 60 democracias del mundo, Machado señaló sus errores. “El país te dio una tarea que no has podido o querido cumplir”, dijo en ese tiempo. En 2023, cuando el dirigente finalmente se fue al exilio, como tantos liderazgos opositores devorados por el chavismo, Machado expresó su solidaridad.

Arrasa en las primarias

En 2023, el chavismo parecía reacomodarse con tranquilidad en el poder. Había pasado lo peor: el momento Guaidó, en el que Donald Trump también estaba sobre el escenario, la hiperinflación y la pandemia. En la Administración Biden, Maduro consiguió licencias petroleras para reflotar sus finanzas, pero también volvió a poner en la mesa una negociación con la oposición de cara al nuevo ciclo electoral. La oposición logró organizar primarias, no sin que el chavismo intentara echar mano. Volvieron a inhabilitar a la dirigente incluso antes de que compitiera. Machado, que había perdido en las primarias de 2012 frente Henrique Capriles Radonski, parecía tener un fuelle político corto, centrado en las clases medias. En las primarias de 2023, demostró que sus ideas liberales y el deseo de cambio político habían convocado un movimiento nacional que captaba seguidores en antiguos bastiones del chavismo. Arrasó en las primarias con 93% de los 2,4 millones de votos que se hicieron.

La jugada del 28 de julio

Machado fue impedida de competir como candidata unitaria escogida en primarias. Los servicios de inteligencia también comenzaron a perseguir a todo su equipo. Cuando quiso inscribir a su sustituta, Corina Yoris ,también bloquearon la posibilidad. El chavismo dejó competir al diplomático de 75 años Edmundo González Urrutia, la siguiente opción que buscó la dirigente para seguir en el juego que ya había iniciado. Lideró una campaña de calle, con encuentros multitudinarios en pueblos. A la par, había preparado una enorme maquinaria de defensa del voto que se activó en la larga jornada del 28 de julio de 2024 para obtener, resguardar y divulgar al mundo las más de 30.000 actas de votación para demostrar que Edmundo González había sido el ganador de la contienda y Maduro se había robado unas elecciones, que contaron con observación internacional del Centro Carter y el Panel de Expertos de Naciones Unidas, organizaciones que dieron validez a las denuncias opositoras. Este ha sido el golpe más duro en la legitimidad de Maduro.

La clandestina

Venezuela después del 28 de julio es otra. La represión se ha incrementado y ya no ocurren grandes movilizaciones de calle como en el pasado. Con González Urrutia en el exilio y casi todos sus colaboradores escondidos o en prisión, Machado decidió entrar en clandestinidad hace más de un año. A principios de este año, desafió al chavismo convocando concentraciones en todo el país. Apareció en una en Caracas, luego de la cual fue detenida brevemente por las fuerzas de seguridad. Ha pasado de lleno a los mensajes en redes sociales y en medios de comunicación para mantener viva la lucha por una transición política pacífica en Venezuela, porque se reconozcan los resultados de las elecciones presidenciales de 2024.

Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, alineó su estrategia a la de Estados Unidos de una lucha contra la criminalidad y el narcotráfico en la que el Gobierno de Maduro es un objetivo. Su equipo más cercano, que permaneció más de un año refugiado en la embajada de Argentina en Caracas, bajo asedio policial, logró salir en una operación secreta, ejecutada en mayo pasado y en la que intervino Estados Unidos. Machado cuenta esto como una nueva victoria en su causa, una demostración de la fuerza de la alianza con Washington, y como una nueva grieta abierta en la fortaleza represiva del chavismo. En este tiempo, sus críticos han señalado el respaldo absoluto a las medidas tomadas por el republicano, que han incluido deportaciones y encarcelamiento de venezolanos inocentes y la eliminación de beneficios migratorios como el TPS. Este viernes que se ha anunciado que ella, y no Trump, ha recibido el Nobel, ha incluido al presidente estadounidense en su primer mensaje como parte de los que la acompañan en la tarea de “conquistar la libertad” en Venezuela.

Cualquier tipo de negociación en este momento en Venezuela empieza y termina en Nicolás Maduro. En nadie más. Los que lo han tratado últimamente al presidente venezolano aseguran que no va a dar un paso al lado y que va a resistir hasta las últimas consecuencias la presión de Estados Unidos. “Ya lo decidió, no se va a ir. Ahora le toca mover ficha a Trump”, señalan fuentes al tanto de la situación.

El País

Maduro y sus principales estrategas políticos y militares observan con mucha preocupación el destacamento de guerra estadounidense fondeado en el Caribe. La Casa Blanca dijo, en un principio, que su misión era atacar a los barcos que transportaran droga hacia su país y así lo han hecho en al menos cuatro ocasiones, con ofensivas letales que han matado a todos los miembros abordo. Sin embargo, con el paso de las semanas ya ni Trump ni Marco Rubio, el secretario de Estado, ocultan que su deseo es que Maduro, al que consideran un líder ilegítimo, deje el poder y se inicie una transición política en Venezuela.

En las condiciones actuales, aseguran las mismas fuentes próximas al Gobierno chavista, eso no va a ocurrir. La última palabra solo la tiene Maduro y su determinación en continuar es absoluta. “Maduro ya prácticamente no tiene otro destino que resistir lo que sea y esperar que Trump dude”, cuentan. En el Palacio de Miraflores, la residencia y sede del Gobierno chavista, manejan un supuesto informe del Pentágono, no se sabe si apócrifo, que aconseja no atacar Venezuela.

“Maduro no se va a ningún lado. Eso seguro”, insisten. El presidente y su entorno calculan que Trump nunca va a dar la orden de atacar militarmente Venezuela. Hacer saltar por los aires lanchas salidas de la costa venezolana, supuestamente cargadas de fajos de droga, ha sido una primera provocación y esperan incluso que eso vaya a más. Ese siguiente escenario, como ya han insinuado desde Washington, podría ser lanzar misiles contra cárteles dentro de territorio venezolano (Rubio sostiene que el presidente venezolano dirige El Cartel de los Soles, una organización criminal nacida en el seno del ejército bolivariano). Maduro se mantendrá firme y buscará apoyo internacional para frenar una invasión, pero saben que responder podría ser fatal.

El alto mando chavista lo compone, además de Maduro, los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge; Diosdado Cabello, el número 2 del régimen; y Vladimir Padrino, el ministro de Defensa. En total, cinco personas. En círculos diplomáticos internacionales, se tenía a Jorge Rodríguez como un moderado que tarde o temprano lideraría una transición democrática, pero se ha visto que no ha sido así. Algunos analistas sostienen que convencer a Padrino de no llevar el enfrentamiento hasta sus últimas consecuencias sería otra opción, pero todos esos caminos, de acuerdo a las fuentes consultadas, están cerrados. Maduro negocia todo, se le consulta todo, dirige todo. El presidente sabe que se juega incluso su integridad física en esta contienda. Ahora mismo están unidos, sin fisuras, enfocados en lo mismo: permanecer en el poder.

Los cinco han desarrollado al máximo el instinto de supervivencia después de más de seis años gobernando en una situación límite. A una crisis económica que redujo el PIB en un 80%, hay que sumar los millones de venezolanos emigrados, las sanciones internacionales que han dificultado su financiación a través del petróleo, las denuncias de violaciones de derechos humanos de organizaciones internacionales y el aislamiento al que otras naciones han sometido al Gobierno, sospechoso de atribuirse el año pasado una victoria electoral que no fue tal. Con todo en contra, los líderes chavistas se han convertido en maratonianos de la resistencia.

Por eso, también creen que esta tormenta pasará. Calculan que el costo de un enfrentamiento armado para Estados Unidos sería muy alto y se citan a sí mismos ejemplos como los de Vietnam o Afganistán. A la hora de pulsar el botón rojo, están convencidos de que Trump se echará atrás. Maduro lo apuesta todo a esa indecisión.

Las historias de origen suelen ser la amalgama de las naciones, ya que constituyen el marco central del sentido de identidad. En las últimas décadas, los países occidentales han sido testigos de disputas especialmente polémicas sobre sus historias de origen.

Por: Karina Mariani – La Gaceta de la Iberosfera

A pesar de ser mayoritariamente democracias liberales con marcos amplios de derechos y libertades, enfrentan tenaces intentos de negar sus historias, en gran medida positivas, y reemplazarlas con narrativas extremadamente condenatorias.

El pecado original marxista

Esto ocurre con particular saña contra el 12 de octubre de 1492, el día en el que Cristóbal Colón realizó una de las mayores proezas de la humanidad, llegando a América con apoyo de los Reyes Católicos y la improbable resistencia de tres rústicas carabelas. Por siglos, generaciones de españoles, de hispanoamericanos y de norteamericanos se sintieron orgullosos de celebrar el famoso descubrimiento. Para los hispanos a ambos lados del Atlántico era, además, una celebración del concepto de hispanidad, que define nuestra forma de ver el mundo. Pero lo que antaño fue la proclamación triunfal de un descubrimiento se ha convertido en una estigmatización.

Desde la primera celebración del Día de Colón en 1792, cuando se conmemoró el 300 aniversario del histórico desembarco, hasta el día en que el presidente Roosevelt lo proclamó festivo en 1937, pasaron apenas un siglo y medio. Pero las transformaciones ideológicas post Segunda Guerra Mundial hacen que tan solo 55 años después, en 1992, la festividad fuese resemantizada. Desde entonces, y especialmente desde 2015, políticos, artistas y académicos han participado en una carrera desenfrenada para adoptar la perspectiva identitaria indigenista del 12 de octubre, redefiniendo maliciosamente la festividad dedicada al descubrimiento de América. Esta redefinición tiene su epítome en el momento en que Joe Biden pasó a determinar que el 12 de octubre era el Día de los Pueblos Indígenas.

La manipulación del 12 de Octubre ha seguido diversos caminos, pero todos han llegado al mismo puerto: la exaltación del multiculturalismo étnico y la sacralización de un abstracto anacrónico: «Los pueblos originarios». En otras palabras, se condena el Descubrimiento de América.

La metáfora de la conquista como un «pecado original» en el proceso de conformación de las naciones americanas encuentra su origen en la obra de Karl Marx, específicamente en el capítulo de El Capital, titulado «La llamada acumulación originaria». En ese capítulo, Marx utiliza la metáfora del «pecado original» de la teología para explicar el origen del capitalismo como un proceso histórico de violencia y despojo. Dentro de este análisis, la conquista de América juega un papel crucial. Marx señala explícitamente que “el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen» son momentos fundamentales de esta acumulación originaria.

Por lo tanto, la conquista de América se convierte, dentro de la narrativa del materialismo histórico, en un pilar explicativo del surgimiento del capitalismo moderno. Este enfoque, que posteriormente sería retomado y ampliado por Lenin para analizar el imperialismo, sitúa la violencia colonial en el origen mismo de la estructura capitalista. La consolidación de esta teoría durante el siglo XX en el combate entre las corrientes de pensamiento de la Guerra Fría es fundamental para entender cómo se forja la mitología poscolonial contemporánea, sentando las bases de una hegemonía narrativa que se definiría por su relación crítica con el pasado de la conquista europea de toda América, tanto en la modalidad del imperio español como del británico.

Estas narrativas alternativas cuentan con un amplio apoyo entre académicos, intelectuales y activistas. Sin embargo, contradicen los hechos objetivos; se las presenta como plausibles sólo exagerando los aspectos negativos, ignorando los positivos y eliminando el contexto pertinente.

Casos paradigmáticos de falsificación histórica

Consideremos la narrativa descolonial estadounidense impuesta por el progresismo elitista del New York Times, conocida como «Proyecto 1619». La fecha refiere al año en que los primeros barcos británicos vendieron a los colonos de Virginia esclavos africanos. El Proyecto 1619 declaraba su intención de replantear la historia del país, colocando la esclavitud como pilar de la historia estadounidense, rechazando la fundación de Estados Unidos en 1776. Este proyecto es el antecedente inmediato de movimientos como Black Lives Matter.

Otra narrativa alternativa es la que reescribe la historia de la fundación de Israel en 1948 y alega una limpieza étnica. Esta corriente se popularizó en la década de 1990 (y es necesario retener esta fecha en orden a establecer la relación con acontecimientos paralelos en el campo de los estudios poscoloniales). Gracias a estas nuevas corrientes historiográficas se afirma a Israel como Estado responsable del continuo conflicto, omitiendo la guerra en la que el mundo árabe buscó destruir el Estado judío desde su nacimiento. Al igual que el Proyecto 1619, la crítica de los nuevos historiadores se basa en una plétora de errores.

Las principales falsedades no residen en la historia convencional sobre su origen, sino en su supuesto reemplazo condenatorio, lo cual no es casual. Y en ningún caso esto es más evidente que en la reescritura de la conquista española de América.

El caso español y la paradoja ignorada: indígenas contra indígenas

Una de las claves de la conquista es que fue realizada, en gran medida, por los propios pueblos indígenas. Lejos de ser una victoria exclusiva de unos pocos cientos de castellanos, el éxito de la campaña fue posible gracias al apoyo militar masivo de los llamados «indios amigos» o auxiliares. Estos pueblos vieron en la llegada de los españoles una oportunidad para liberarse del yugo, por ejemplo, del Imperio Azteca.

La alianza crucial con los tlaxcaltecas, un pueblo que aportó miles de soldados al ejército de Cortés, junto con otros pueblos que se sumaron al esfuerzo bélico contra Tenochtitlan, como los totonacas; los texcocanos, cuyo príncipe Ixtlilxóchitl se convirtió en uno de sus generales más importantes. En esencia, la caída del Imperio Azteca fue el resultado de una rebelión a gran escala de los pueblos sometidos, liderada y aprovechada estratégicamente por Cortés. Esta realidad histórica contradice frontalmente la narrativa simplista de las pobres víctimas indígenas. Sin embargo, es sistemáticamente ignorada por quienes impulsan la visión descolonial, porque no encaja en su esquema binario de opresores y oprimidos.

En consecuencia, la mayor empresa civilizadora de la historia está en crisis, demonizada en Occidente. Los orígenes del pensamiento anticolonial son políticos e ideológicos, parte de una campaña sistemática de descrédito que ha ignorado las complejidades que implicó esta aventura. El mito rousseauniano del buen salvaje que retrata a nativos puros e inocentes tiene poco que ver con el nivel de crueldad, donde la conquista, la usurpación, las ejecuciones y la esclavitud eran comunes, y los sacrificios humanos formaban parte de la estructura religiosa.

Una de las modas actuales es describir la conquista de América como genocidio. Es fundamental reflexionar sobre las causas que hacen que la historia se reescriba así cinco siglos después, dado que la España del siglo XVI fue admirada en todo el mundo por ser pionera en algo que todos deseaban hacer, incluyendo a los pueblos precolombinos.

Colón siempre fue reconocido por ser quien propició el descubrimiento y su logro dio lugar a la creación de una civilización mestiza unida por raíces comunes. Dio paso a una de las culturas más ricas, transmitida por la lengua y arraigada en la educación, el arte y la religión. El fenómeno fue no sólo positivo, sino también legítimo. Millones de personas se beneficiaron a lo largo de estos siglos de un sistema educativo, científico, logístico y jurídico. La sociedad que surgió gracias a Colón y a los Reyes Católicos, entre España y América, fue una de las construcciones culturales más magníficas de la historia humana, que consiguió una síntesis sin precedentes.

Sin embargo, en Occidente, principalmente burócratas educativos, activistas y sindicatos docentes impulsan una intensa campaña para incluir en los currículos estudios étnicos que enfatizan narrativas denunciantes con estas falsas interpretaciones históricas. La generación actual de profesores siente, mayoritariamente y a escala global, un rechazo profundo hacia el pasado, debido a que aplican un enfoque anacrónico e intencionalmente falaz. 

La conquista de las aulas

El verdadero propósito del estudio histórico debería ser comprender cómo era la vida en 1492, en 1619 o en el siglo VII d.C., no condenar a sus protagonistas según los criterios del presente. Esta perspectiva se ha perdido en muchos departamentos de historia modernos, que olvidan que debemos estudiar el pasado en sus propios términos y no a través del prisma moral actual, y mucho menos con el prisma delirante del wokismo que no solo niega los datos históricos sino los biológicos o la mismísima matemática.

Observamos con un insólito complejo de inferioridad cómo los sistemas educativos degradan a las civilizaciones que nos engendraron y consiguen sepultar el esplendor de la conquista en los escombros de una sociedad con crisis de personalidad. Quien no puede contar su historia tiene un problema porque la supervivencia se nutre de las raíces.

Una de las características distintivas de Occidente ha sido la autocrítica. Sin embargo, esta se vuelve una patología cuando se transforma en un deseo destructivo de rechazar la verdad histórica. En este sentido, el principal error de la corriente descolonizadora radica en ignorar que la esclavitud y la conquista fueron prácticas universales y comunes en la historia mundial. Históricamente, estas instituciones no se basaban en la raza; los esclavos eran considerados objetos de intercambio comercial socialmente aceptados en todos los tiempos y culturas. La esclavitud dependía más bien de la desgracia de nacer o estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, siendo un fenómeno normalizado y practicado por todos. Lo realmente relevante es cómo el Occidente libre evolucionó para que estas prácticas pasaran a ser condenadas y rechazadas.

Volvemos a la década del 90 del siglo pasado, momento en el que la izquierda comienza a forjar sus narrativas más eficaces que harían eclosión a comienzos de este siglo hasta dar forma a la ideología woke. En lo que se refiere a una de estas narrativas: «la Leyenda Negra Española», el trasfondo de revisionismo encontró su punto de ebullición global en el marco del Quinto Centenario de 1992. Fue en ese momento cuando se transformó el discurso que pasó de plantear que la epopeya del 12 de octubre de 1492 no fue un «descubrimiento» sino un «genocidio». Este relato fue implantado con inusitada potencia, viralizado para instalarse en el debate público mundial. La figura catalizadora de este movimiento fue la activista guatemalteca Rigoberta Menchú.

La concesión del Premio Nobel de la Paz a Menchú en octubre de 1992 no fue una coincidencia. La decisión del Comité del Nobel de premiarla en ese año específico validó y amplificó universalmente la narrativa que sostenía los «500 años de opresión». Menchú se convirtió en el símbolo viviente del sufrimiento de los pueblos originarios, a pesar de las denuncias sobre la inexactitud de su biografía. Nada importaba: la narrativa decolonial ya había permeado una de las instituciones más prestigiosas del mundo occidental, sensible a las corrientes que buscaban desmantelar las «narrativas eurocéntricas» y dar protagonismo a las «voces del Sur Global».

La generación del resentimiento

Este lento proceso de negación de la historia ha ido adquiriendo tintes agresivos y vandálicos, manifestado en actos de justicia restaurativa que incluyen la retirada de estatuas de Colón para borrar el 12 de octubre de nuestro calendario conmemorativo. Desde hace aproximadamente una década, los grupos del activismo woke-antifascista no han dejado de vandalizar estatuas. El objetivo principal de esta nueva caza de brujas contra objetos inanimados es todo lo relacionado con el Descubrimiento de América, cuyo propósito es estigmatizar cualquier indicio de la gesta civilizatoria independientemente de la verdad histórica. Es evidente que el objetivo de cualquier destrucción iconográfica requiere la reubicación de las raíces. A Colón, que nunca puso un pie en Estados Unidos, lo acusan de desempeñar un papel fundamental en la trata transatlántica de esclavos. Buscan crear un vacío no solo histórico, sino también lógico.

Estas protestas globales buscan remodelar el pasado y así determinar qué personajes merecen ocupar un lugar en la historia común. Pero una vez que se abre esta puerta, es casi imposible cerrarla. Sin rigor histórico, la purga tiende al infinito. El viejo continente y sus herederos americanos se encuentran ante una encrucijada: aceptar pasivamente esta reescritura o defender la riqueza y la complejidad de su historia. Porque quien controla el pasado controla el presente. Y quien controla el presente, como bien sabía Orwell, controla el futuro.

«La Hispanidad creó la Historia Universal, y no hay obra en el mundo, fuera del Cristianismo, comparable a la suya».

Ramiro de Maeztu

Celebrar la hispanidad es, ante todo, celebrar una gesta cultural, espiritual y civilizatoria que hasta ahora no tiene parangón en la historia contemporánea del mundo, y esto resiste cualquier prueba o examen. Hablar de ella, sin más, es hablar del fenómeno que logró vertebrar a ambas orillas del Atlántico una cosmovisión anclada en la fe, la voluntad de crear instituciones y prácticas de vida y la consabida disciplina para hacerlas permanentes en el tiempo, incluso luego del divorcio que supuso la atormentada época de las independencias en América.

Por: Nehomar Hernández – La Gaceta de la Iberosfera

Las cosas no son casuales y las verdades, por más que traten de ocultarse o, directamente omitirse, siempre terminan saliendo a flote: esta misma semana Donald Trump reconocía en Washington la empresa que significó la llegada de Colón a América y el papel crucial que jugó la determinación personal de los Reyes Católicos en la construcción del Nuevo Mundo. En un comunicado de la Casa Blanca básicamente se exaltan las virtudes de un hecho que, con varios siglos de distancia, muchos hispanos aún nos resistimos a apreciar en su completa dimensión: la llegada de España con las carabelas a América supuso un «antes» y un «después» en el devenir de la humanidad.    

Trump, que ha demostrado tener especial debilidad por los grandes momentos y figuras de la historia, ha traslucido así su admiración por el arrojo de una España que fue capaz de lanzarse a poner en marcha un proceso de conformación cultural sobre unos territorios que eran, hasta ese momento, desconocidos para el resto del orbe; y lo hizo con una entrega y una pasión como quizá hasta entonces no se había visto en ningún proceso similar en el planeta. Y vaya que de ello pueden hablar británicos y franceses, pero no nos detendremos en ello, porque las comparaciones siempre son odiosas, y en este caso lo son más.

España, lejos de dedicarse simplemente a colonizar extractivamente y a organizar paredones de fusilamiento racial —como se ha señalado en los tomos que componen la bibliografía negrolegendaria y como sí que lo hicieron otros países de Europa—, se dedicó a entregarle a América un sentido del ser, una razón para estar en el mundo, así como a cimentar el edificio de su proceso evolutivo hacia las sociedades modernas; todo ello sin negar que el camino estuvo lleno de obstáculos y dificultades.

En los días que corren se han tejido en el ciberespacio muchísimos y amplísimos debates sobre lo que implica realmente defender la hispanidad. En el reino de las opiniones cada quien puede creer que tiene la razón, pero quizá lo más conveniente para aproximarse desde un punto de vista certero a esta compleja, pero a la vez fascinante idea, sea recordar una de las premisas de don Ramiro de Maeztu en su ya clásica «Defensa de la Hispanidad», publicada en 1934:

«La Hispanidad, desde luego, no es una raza. Tenía razón el Eco de España para decir que está mal puesto el nombre de Día de la Raza al del 12 de octubre. Sólo podría aceptarse en el sentido de evidenciar que los españoles no le damos importancia a la sangre, ni al color de piel, porque lo que llamamos raza no está constituido por aquellas características que puedan transmitirse a través de obscuridades protoplásmicas, sino por aquellas otras que son la luz del espíritu, como el habla y el credo».

El legado de la magna obra está allí. En este y en el otro lado del océano hay millones de hombres y mujeres que asumen a Dios como su creador, que juzgan importante la vida y la familia, que procuran la búsqueda la libertad, que son compasivos con el otro; hombres y mujeres que, en pocas palabras, aman su cultura y harían todo por defenderla. Esa cultura que, sólo con algunas diferencias, permite que en Madrid, Quito, Bogotá, Buenos Aires, Caracas o Lima, exista una forma de ser común; un sentir que nos hermana.    

Uno de los principales vehículos de esa empatía cultural es el lenguaje. Tal y como lo ha reiterado hasta la saciedad el profesor Carlos Leáñez Aristimuño, el español tiene intrínsecamente una perspectiva que quizá aún los propios hispanos no hemos dimensionado: en un mundo en el que existen cerca de unas 7.000 lenguas, se trata del tercer idioma más hablado en la tierra (existen unos 500 millones de hispanohablantes en todo el planeta). No es poco.

Esto es, por un lado, una muestra del peso histórico que cargamos sobre los hombros y, por el otro, una demostración inequívoca del gran potencial que tiene el mundo hispano de cara a los tiempos por venir si se asume como el gigante que definitivamente es. ¡Viva la Hispanidad!

La actriz Diane Keaton, una de las figuras más queridas y singulares del cine estadounidense, falleció a los 79 años en California, según confirmó su familia a PEOPLE. Por el momento no se han dado más detalles sobre las causas del deceso, y sus seres queridos han pedido respeto y privacidad en este momento de duelo.

Infobae

Keaton se convirtió en un ícono del cine gracias a una carrera que abarcó más de cinco décadas.

Su salto a la fama llegó con su interpretación de Kay Adams, la novia —y más tarde esposa— de Michael Corleone en El Padrino (1972), dirigida por Francis Ford Coppola.

Su naturalidad y profundidad emocional la llevaron a ser reconocida como una actriz distinta en una era dominada por los grandes nombres masculinos de Hollywood.

En 1977 alcanzó el máximo reconocimiento con Annie Hall, de Woody Allen, por la que ganó el Óscar a Mejor Actriz.

De Los Ángeles a Broadway

Keaton, cuyo nombre real fue Diane Hall, nació el 5 de enero de 1946 en Los Ángeles. Era la mayor de cuatro hermanos.

Su padre era ingeniero civil y su madre, ama de casa, pero —como ella misma recordaba— tenía aspiraciones artísticas. “Cantaba. Tocaba el piano. Era hermosa. Fue mi defensora”, recordó la actriz en una entrevista para PEOPLE en 2004.

Tras participar en obras escolares, Keaton estudió drama brevemente antes de mudarse a Nueva York para probar suerte en el teatro. Adoptó el apellido de soltera de su madre, Keaton, porque ya existía una “Diane Hall” registrada en el sindicato de actores.

Su gran oportunidad llegó en 1968, cuando fue elegida como suplente en la producción de Broadway Hair, y llamó la atención por negarse a participar en la escena grupal de desnudo.

Un año después, su destino cambió al ser elegida por Woody Allen como coprotagonista de la comediaPlay It Again, Sam (1969), obra con la que comenzó una larga relación personal y artística.

Unos años después, Francis Ford Coppola le dio el papel de Kay Adams en El Padrino (1972), algo que la actriz resaltó como “el gesto más amable que alguien pudo haber hecho” por ella. “Ni siquiera lo había leído. No sabía absolutamente nada”, confesó en 2022.

Keaton volvió a colaborar con Allen en Sleeper (1973), Love and Death (1975) y Annie Hall (1977), un título aclamado por la crítica.

Por su interpretación de Alvy Singer en dicha comedia, Keaton ganó el Oscar a Mejor Actriz y además se convirtió en un ícono cultural gracias a su estilo excéntrico —chalecos, corbatas y sombreros— que marcó tendencia durante décadas.

Keaton siguió demostrando su versatilidad en dramas como Looking for Mr. Goodbar (1977), Reds(1981) —que le valió otra nominación al Oscar—, Marvin’s Room (1996) y Something’s Gotta Give (2003), por la que fue nominada nuevamente a la Academia.

También protagonizó éxitos de taquilla como El padre de la novia (1991 y 1995), El club de las primeras esposas (1996) y Baby Boom (1987), sus recordadas colaboraciones con la directora Nancy Meyers.

Además de actriz, Keaton fue directora, fotógrafa y autora. Dirigió películas como Unstrung Heroes (1995) y Hanging Up (2000), además de episodios de series como China Beach y Twin Peaks.

Como escritora, publicó tres libros de memorias: Then Again (2011), Let’s Just Say It Wasn’t Pretty (2015) y Brother and Sister (2020).

Fue una apasionada de la fotografía y de la preservación de viviendas históricas en California.

En 2017 recibió el Premio a la Trayectoria del American Film Institute, entregado por su amigo Woody Allen. En lugar de pronunciar un discurso, interpretó la canción “Seems Like Old Times”, la misma que había cantado en Annie Hall.

Su vida personal

Aunque protagonizó algunos idilios con Woody Allen, Al Pacino y Warren Beatty, Diane Keaton nunca se casó. “Me alegra no haberlo hecho. Soy una excéntrica”, expresó a PEOPLE en 2019.

Keaton decidió formar una familia como madre soltera a mediados de los noventa y adoptó a sus dos hijos. Dexter (en 1996) y Duke (en 2001).

“La maternidad no fue un impulso irresistible; fue más bien una idea que había tenido durante mucho tiempo. Así que me lancé”, explicó a Ladies’ Home Journal en 2008.

Fuera del cine, Keaton también fue una defensora del bienestar animal.

En 2017 trabajó con el Helen Woodward Animal Center en California, apoyando campañas de adopción y concientización. “Diane nos está ayudando a crear conciencia mediante entrevistas y anuncios públicos que animan a la gente a adoptar”, contó Mike Arms, director del centro, en declaraciones recogidas por el portal Animal Wellness. Gracias a su colaboración, más de 313,000 animales fueron adoptados en un solo año a través de la iniciativa Home 4 the Holidays.

“Todavía estoy en shock”.

Pasaron poco más de 24 “horas de locura” desde que recibió el Premio Nobel de la Paz y María Corina Machado todavía se muestra conmovida. Desde su clandestinidad, condición que no le impidió en el último año seguir haciendo frente a la tiranía de Nicolás Madurola líder opositora venezolana dialogó con Infobae en medio de su extensa agenda.

Tal como lo aclaró el viernes, la líder de Vente Venezuela aseguró que el premio trasciende lo personal y que corresponde a cada uno de los venezolanos que llevan más de dos décadas sufriendo la opresión del régimen chavista: “Es un reconocimiento a millones y millones de venezolanos que durante veintiséis años han arriesgado su libertad y su vida”. Contó que, tras recibir la impactante noticia, pensó en quienes “murieron en este camino”, en los asesinados, los “que fueron obligados a dejar su país”, y en quienes “ahora están presos o escondidos”.

Consideró, además, que el Nobel “es un impulso monumental a la causa venezolana en el momento crucial”.

Asimismo, reconoció el liderazgo del presidente Donald Trump, a quien también dedicó el galardón y con quien se comunicó el mismo viernes. Machado afirmó que reconocer el rol del jefe de Estado norteamericano por la paz de Venezuela “es un acto de justicia”.

En el marco de la creciente tensión en el Caribe por las acciones militares de Estados Unidos contra el narcotráfico, la líder venezolana aseguró que Maduro, a quien la justicia norteamericana acusa de liderar el cártel de los Soles, tiene una sola opción: “Acepta los términos de una transición negociada a la democracia o se va sin negociación”.

Machado reiteró que “Venezuela pronto será libre”, y aclaró que “el camino a la paz es la libertad y el camino a la libertad es la fuerza”.

“El régimen nos declaró una guerra que nosotros no queríamos, y con los instrumentos de la ciudadanía y con el apoyo de los genuinos demócratas del mundo la vamos a ganar”, concluyó.El momento en que el Comité Noruego llama a María Corina Machado para anunciarle que ganó el Premio Nobel de la Paz

-María Corina, antes que nada felicitaciones por este reconocimiento. ¿Qué representa este premio para usted, para la causa venezolana? ¿Y qué fue lo primero que se le vino a la cabeza cuando terminó esa llamada que todos vimos en la que le anunciaban que era la ganadora?

-En primer lugar, esto es un impulso monumental para la causa venezolana en el momento crucial, definitivo. Siento que es un reconocimiento a millones y millones de venezolanos que durante veintiséis años han arriesgado su libertad, su patrimonio, su vida, sus familias. He estado pensando en cada uno de ellos. Muchos que murieron en este camino, que los asesinaron, que los obligaron a dejar su país, que ahora están presos o escondidos. He estado conversando en estas horas de locura con algunos de los familiares que me han hecho llegar mensajes, porque nuestros héroes se han enterado. Es de cada venezolano que no se ha rendido, que no se ha callado, que cuando nos decían que todo era imposible, decíamos: “Nosotros hacemos posible lo imposible”. Es de esos venezolanos que actúan con integridad, con nobleza, con generosidad, con valentía, con disciplina, con inteligencia. Yo me siento tan orgullosa de ser parte de este movimiento. Yo soy una más, una de millones, y todos los días le doy gracias a Dios por estar aquí y ahora.

-¿Considera que este reconocimiento llegó en el momento justo?

-La única explicación es esa: la mano de Dios. ¿Cómo puede ser un momento tan único, tan oportuno, tan necesario? Porque ha sido además como una inyección de confianza, de energía. Creo que además le da una enorme trascendencia a esta lucha, porque yo creo que lo que está ocurriendo en Venezuela va mucho más allá de los venezolanos. Lo hemos hablado muchas veces. O sea, es montar una estructura que ha utilizado a Venezuela como el hub, como el centro de una dinámica mafiosa, criminal, terrorista, pero que la lucha en sí mismo es una lucha tan ciudadana, tan de la gente, que al lograr nuestro propósito, que está cerca, yo creo que esto será un éxito para la humanidad. Donde triunfa el civismo sobre la barbarie, donde triunfa la justicia sobre el crimen, donde triunfa el orden sobre el caos, donde triunfa el bien sobre el mal. Entonces, yo creo que lo que estamos viendo es una dinámica histórica realmente. Y te repito, me siento conmovida, honrada y super agradecida de ser parte de este enorme movimiento.

-Ayer el presidente Trump comentó que hablaron y agradeció que le dedicaras el premio. ¿Por qué se lo dedicó y qué se puede saber de la charla que mantuvieron?

-En primer lugar, yo le dediqué el premio a todos los venezolanos, es de los venezolanos, y al presidente Trump, por un acto simple de justicia. No solamente porque todo hay que reconocerlo, que en pocos meses de gobierno se han prevenido o resuelto conflictos muy complejos, pero sobre todo por el rol que tiene de liderazgo en la resolución del conflicto en Venezuela. Es un acto de justicia, absolutamente.María Corina Machado aseguró que el dictador Maduro debe decidir su abandona el poder a través de una transición negociada o sin negociación

-Desde el retorno de Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos duplicó la recompensa por Maduro, incluyó al cártel de los Soles en su lista de organizaciones narcoterroristas, y posteriormente inició acciones militares en el Caribe. ¿Cómo ve esta lucha de Washington contra el narco, y cómo ve al chavismo? Desde afuera se ve mucho nerviosismo y paranoia.

-En primer lugar, tenemos años los venezolanos demandando al mundo que asuman que nosotros no estamos enfrentando una dictadura más. Esto no es una dictadura convencional, latinoamericana, jerárquica. Esto es una dinámica absolutamente criminal que ha ido mutando y haciéndose más complejo y más peligroso, no solamente para Venezuela, sino para todo el hemisferio. Ya nadie duda que Venezuela se ha convertido en el canal más importante del narcotráfico, donde el veinticuatro por ciento de la cocaína mundial, dicho por el FBI, pasa por Venezuela. Algunos lo niegan, los cómplices del régimen. Eso es su narrativa, pero ahí está la evidencia. Nadie duda que desde Miraflores se dirige el Tren de Aragua, que ha cometido crímenes desde Canadá hasta Santiago de Chile. Denunciado en la Corte Penal Internacional por el gobierno chileno, implicando directamente a Diosdado Cabello. Nadie duda que en Venezuela hay un cártel que no es que se ha infiltrado, como en otros países, en las instituciones del Estado. Se apoderó del Estado, y utiliza todo, los puertos, los aeropuertos, los vehículos, los aviones, las aduanas, los pasaportes… Todo. Los recursos de Venezuela… ¿Para qué? Obviamente para hacer ellos más y más dinero, para ampliar sus actividades, pero para desestabilizar toda la región mientras tortura y persigue a los venezolanos. Y para debilitar las instituciones democráticas de los Estados Unidos. Han convertido a Venezuela en el santuario donde han confluido, convergido agentes cubanos, chinos, iraníes, de Hezbollah, de Hamas, de los carteles, etcétera. Ya nadie puede negar que Venezuela es el hub del crimen de las Américas y que representa una amenaza para Argentina, para Brasil, para Colombia, para Centroamérica, para el Caribe y para Estados Unidos. Nosotros, desde Venezuela, hemos hecho todo. Hemos recorrido todos los caminos. Caminos cívicos de protestas, y nos han disparado, y nos han torturado y nos han asesinado muchachos. Ganamos elecciones, demostramos nuestra victoria y cometen fraude y se quedan a la fuerza. De diálogos y negociaciones, los hemos recorrido todos. Maduro se compromete y todo lo viola. Al final, hay que entender que lo único que debilita a una estructura criminal es cortarle las fuentes de financiamiento. Se las tienes que cortar. ¿Y de qué vive el chavismo hoy? Ya no les queda nada. No tienen gente, no tienen legitimidad. Ni siquiera las Fuerzas Armadas y los policías están con ellos. Es un país donde el noventa por ciento, incluyendo policías y militares, queremos que se vayan ya. ¿Pero qué les queda? La represión brutal. Finalmente, hemos visto cómo ese abordaje, aplicando la ley, el law enforcement, es lo que se ha impuesto. Y eso es lo que nosotros habíamos pedido desde hace años. ¿Cuál es el efecto? Ya lo estamos viendo: el régimen cada vez más fracturado, dividido, se traicionan, se delatan, ninguno confía en el otro, y evidentemente cada día son más y más los que se dan cuenta que esto se acabó. Maduro tiene una opción: acepta los términos de una transición negociada a la democracia o se va sin negociación. Tú me dirás cuál es mejor para él.

-¿Todavía está abierta esa ventana?

-Se puede ir ya, ahorita, mientras estamos hablando.

-¿Su salida es un hecho? ¿Está cerca?

-No tengo ninguna duda que Venezuela será libre. Y obviamente no voy a especular sobre los días. Los venezolanos hemos aprendido a vivir un día a la vez. Pero yo sí quiero asegurar algo, porque el régimen ha pasado por muchas etapas de negación, de arrastrarse frente a Estados Unidos y otros actores mientras públicamente los insultan. Ahora están en una fase donde lo único que les queda es decir que una vez que se vaya Maduro, porque ya entienden que es inevitable que se vaya Maduro, en Venezuela lo que va a venir es el caos. Y aquí hay que pararlos en seco, tanto a ellos como a sus cómplices dentro y fuera del país. Venezuela es un caos hoy. ¿Qué más caos puede haber en un país donde el treinta por ciento de la población huye? Donde no hay ni agua en los hospitales, donde nuestros niños van solamente dos días a la semana a las escuelas públicas porque no les pagan a los maestros. A donde tiene que ser a punta de tortura y terror mantener a la población en sus hogares. Donde se lleva preso a un maestro porque denuncia que no le alcanza el salario ni para llegar a su trabajo. O se llevan presos a unos economistas porque denuncian los niveles de inflación. ¿De qué me están hablando? Caos es hoy. Y después hablan que si Libia, que si Afganistán, que si las experiencias en Irak… Párense ahí. Estamos hablando de una sociedad que yo me atrevo a decir es la sociedad más cohesionada de América Latina y, cuidado, del mundo. En Venezuela no hay problemas ni diferencias religiosas. Somos profundamente cristianos y católicos. En Venezuela no hay diferencias raciales, no hay diferencias entre regiones del país, no hay diferencias políticas ni sociales. Ni siquiera hoy ya estamos divididos en los que están afuera y los que estamos adentro. Estamos todos unidos y queremos lo mismo y sabemos lo que tenemos que hacer. Y la clave de la estabilidad en la transición es la gente, incluyendo policías, militares, empleados públicos. Tenemos listo todo lo que tenemos que hacer en las primeras cien horas y en los primeros cien días. Y tenemos identificado, esto es muy importante, dónde están los grupos potencialmente que buscarán desestabilizar. Sabemos dónde están, quiénes los integran, dónde se ubican y sabemos cómo los vamos a abordar y eventualmente neutralizar.

-Hace unos días dijo que si le llegara a pasar algo, la instrucción es que la libertad no se negocia. Todos hemos visto constantes amenazas por parte del régimen. Sin embargo, la percepción generalizada es que cualquier acción contra su persona sería cruzar una línea roja. ¿Cómo vive esta situación?

-Yo vivo como todos los venezolanos, un día a la vez. Por supuesto, tengo plena conciencia de los riesgos que enfrentamos todos los venezolanos. ¡Todos! Yo me levanto pensando en nuestros presos políticos, me acuesto pensando en los que están escondidos igual que yo o pasando tanto trabajo fuera de su país, separados de sus familias. Lo que viven mis hijos todos los días, mi mamá, mis hermanas, mi esposo… Inventan rumores de que me agarraron, de que me capturaron. Todos los días llegan estos rumores, son muy crueles. Pero al mismo tiempo, esto nos ha dado una fortaleza, sobre todo espiritual. Yo siento que como sociedad, espiritualmente hemos crecido mucho, y estoy absolutamente convencida de que Venezuela será libre pronto.

-Más allá de las recientes acciones de Estados Unidos, en los últimos meses varios países de la región, como Argentina, Paraguay, Panamá, República Dominicana, entre otros, también incluyeron al cártel de los Soles como entidad terrorista. ¿Cómo es la coordinación actual con los países de la región en esta lucha por la libertad de Venezuela?

-Creo que está pasando algo muy poderoso en América Latina. Yo sé que mucha gente tiende a ser pesimista, yo soy todo lo contrario. Yo creo que como sociedad, como región, hemos aprendido muchísimo de qué ideas funcionan y qué no, y cuáles son los valores que hacen que una sociedad se levante y prospere. Del fracaso monumental del socialismo, del chavismo, del crimen en Venezuela, y lo que provocó con nuestra tristísima diáspora, porque obligaron, forzaron a millones a dejarlo todo. Pero también ha servido para sensibilizar a muchos latinoamericanos y entender que es una misma causa. Lo que ocurre en Venezuela tiene que ver con ustedes en Argentina y lo que ocurre en Bolivia, con nosotros en Venezuela. Y así como liberaremos a Venezuela, tenemos que liberar juntos -y vamos a liberar juntos- a Cuba y a Nicaragua. Yo siento que hay un conjunto de líderes que han ido alzando sus voces. Lo hubo también en el pasado, hay que reconocerlo, pero en este momento son grandes amigos de nuestra causa. Desde luego, Javier Milei, Santiago Peña, Daniel Noboa, presidente Mulino… Son líderes que han estado en esta vanguardia y que han llamado las cosas por su nombre, a pesar de las consecuencias, porque estás enfrentando estructuras criminales. Entonces, yo sí siento que esta coalición que se ha configurado, que está operando en el Caribe, que incluye países europeos, como el Reino Unido, los Países Bajos y Francia, es histórica y única. Incluye además países caribeños que hasta ahora no se habían manifestado de forma tan clara sobre la importancia de la transición a la democracia en Venezuela.

-¿Cree que una vez que Venezuela logre su libertad, lo propio podría ocurrir con Cuba y Nicaragua?

-Es mi absoluto compromiso al pueblo cubano y al pueblo nicaragüense. Esta es la misma causa. Y así como ustedes nos han apoyado, nosotros vamos a estar con ustedes. Y no tengo duda que la salida de Maduro va a derivar en esas ondas expansivas de libertad y democracia en toda la región.

-Ayer vimos que varios líderes internacionales la felicitaron, pero también hubo algunos que hicieron omisión, otros esbozaron críticas. La presidenta de México, por ejemplo, se limitó a responder “sin palabras”, cuando le preguntaron su opinión; Petro criticó una carta en la que pedís ayuda a Netanyahu y Macri en 2018. El arzobispo sudafricano Desmond Tutu, que también recibió el Premio Nobel de la Paz, dijo alguna vez: “Si eres neutral en situaciones de injusticia, entonces elegiste el lado del opresor”. Primero le preguntó cuál es su opinión respecto a la reacción de los mandatario que te mencioné, y segundo, ¿considera que ellos, y muchos otros del pasado, van a ser recordados así por su silencio ante los crímenes de lesa humanidad en Venezuela?

-Nunca más oportuna esta expresión de Desmond Tutu, porque al final entre la opresión y la libertad tú no puedes estar en el medio. Entre la justicia y el crimen, tú no quieres ser equidistante. Entre la vida y la muerte no puedes ser indiferente. Entonces aquí hay solo dos posiciones: o estás con el pueblo de Venezuela, con la democracia, con la libertad, con los derechos humanos y la justicia, o estás con el Cartel de los Soles, Maduro y compañía, y el crimen mundial. Punto. Ser indiferente, callarte la boca, al final te hace cómplice. En este momento solo te diría que la historia va a juzgar implacablemente a los que hicieron lo correcto, a los que hicieron lo incorrecto y a los que no hicieron nada. Y yo siento que los pueblos los están juzgando ya.

-El Vaticano, a través del secretario Pietro Parolin dijo que desea que este Premio Nobel permita “redescubrir” el camino de la democracia en Venezuela. ¿Ha tenido o tiene contacto con el papa León o con su su equipo diplomático?

-Primero te digo que la democracia está en el ADN de los venezolanos. Generaciones que crecimos en democracia y que pensamos que la teníamos para siempre, que venía con el tetero, y aprendimos la lección más dura. Y es que la libertad hay que defenderla todos los días y que si la pierdes, conquistarla es muy doloroso, muy costoso. Entonces eso es lo primero. Lo segundo es que queremos paz, pero paz con libertad. Hemos aprendido que el camino a la paz es la libertad y el camino a la libertad es la fuerza; es la fuerza moral y la fuerza espiritual, y también la fuerza física. Hay que llamar las cosas por su nombre. El régimen nos declaró una guerra que nosotros no queríamos, nos la declaró y con los instrumentos de la ciudadanía y con el apoyo de los genuinos demócratas del mundo, la vamos a ganar, los vamos a derrotar y vamos a construir una nación que habrá aprendido para siempre lo que significa la responsabilidad de cada ciudadano en cuidar la democracia y en cuidar la libertad.

-La última. Ayer el comité del Nobel reconoció que no sabe si va a poder recibir el premio en persona el próximo 10 de diciembre. ¿Confía en que va a poder estar en persona en ese entonces?

-Eso solo lo sabe Dios. Yo tengo profunda confianza en los venezolanos y en Dios.

En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas solicitada por el gobierno de Nicolás Maduro para denunciar supuestas amenazas militares de Estados Unidos en el Caribe, varias delegaciones aprovecharon el foro para arremeter contra el régimen venezolano.

MFM

Lejos de recibir el respaldo unánime que buscaba Caracas, el debate se convirtió en un escenario de críticas frontales, con el Reino Unido tildando al gobierno de «fraudulento» y Estados Unidos reafirmando que Maduro es un «fugitivo de la justicia» y líder de un «cartel narcoterrorista». La reunión, convocada ante la escalada de tensiones por operaciones antinarcóticos estadounidenses, expuso las divisiones profundas en el Consejo y el aislamiento creciente de Maduro en la arena global.

La sesión, que se extendió por varias horas en la sede de la ONU en Nueva York, fue impulsada por una carta del embajador venezolano Samuel Moncada, quien alertó sobre un «despliegue militar sin precedentes» de Washington que, según Caracas, preludia un «ataque armado inminente» bajo el pretexto de combatir el narcotráfico. Moncada argumentó que estas acciones buscan «derrocar al presidente legítimo» y convertir a Venezuela en una «colonia», vinculándolas a la «campaña de propaganda» de EE.UU. contra su gobierno. Sin embargo, el foco del debate se desvió rápidamente hacia las irregularidades electorales en Venezuela y la represión postelectoral, temas que Maduro pretendía esquivar.

El Reino Unido lidera las críticas: «El régimen de Maduro es fraudulento»

La delegación británica, representada por su embajadora permanente, abrió fuego con una declaración contundente que resonó en el hemiciclo. «El Reino Unido se solidariza con el pueblo de Venezuela y su derecho a la democracia, la libertad y la dignidad humana. La pretensión de poder de Nicolás Maduro es fraudulenta», afirmó la diplomática, recordando que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aún no ha publicado los resultados completos de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, que no fueron «libres ni justas». Subrayó que el régimen «no representa la voluntad del pueblo venezolano» y ha profundizado la represión desde los comicios, con más de 800 detenciones arbitrarias y reportes de desapariciones forzadas contra opositores y defensores de derechos humanos.

La británica no escatimó en elogios a la oposición: «Los derechos humanos deben ser protegidos y la voluntad democrática del pueblo venezolano debe ser respetada. El Reino Unido continuará trabajando con socios internacionales para lograr una transición negociada en Venezuela, la única solución que garantiza el respeto a todos los venezolanos por su libertad y dignidad humana».

En un guiño simbólico, felicitó a María Corina Machado por su Premio Nobel de la Paz otorgado este jueves, describiéndola como «una persona inspiradora que ha sido inquebrantable en su lucha por la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho».

El Reino Unido también defendió la lucha global contra el narcotráfico –tema central de la queja venezolana–, pero dejó claro que su compromiso se alinea con «los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas» y socios en Latinoamérica, disociándose implícitamente de las acusaciones de Caracas.

Estados Unidos refuerza el discurso: Maduro, «Jefe del Cartel Narcoterrorista de los Soles»

No menos dura fue la postura de Washington. El portavoz estadounidense John Kelley reafirmó que «Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro ni a sus secuaces como el gobierno de Venezuela». En una declaración que escaló el tono, Kelley acusó directamente a Maduro de ser «un fugitivo de la justicia de EE.UU. y el jefe del cartel narcoterrorista de los Soles», refiriéndose al presunto vínculo del régimen con el tráfico de drogas. Kelley defendió las operaciones militares en el Caribe como parte de una «ofensiva contra los carteles narcoterroristas» que «continuará», negando cualquier plan de agresión y atribuyendo las tensiones a la «desestabilización» provocada por Caracas.

Esta posición, que ignora las demandas de Maduro y pivotea hacia sus vulnerabilidades internas, refleja la estrategia de la administración Trump de presionar al régimen por su presunta complicidad en el narcotráfico, un tema que ha intensificado las sanciones y operaciones en la región. Fuentes diplomáticas indicaron que EE.UU. vetaría cualquier resolución que condene sus acciones, bloqueando el objetivo principal de la sesión venezolana.

Panamá: No reconoce al «Régimen Autoritario» y recuerda que mantiene actas del triunfo de González

El representante panameño felicitó a María Corina Machado por el Nobel de la Paz, por su lucha por la democracia y derechos venezolanos. No reconoció al «régimen autoritario» que ha sumido al país en una crisis humanitaria, y afirmó que Panamá custodia las actas que confirman a Edmundo González como presidente electo. Reiteró apoyo al pueblo y a los 8 millones de exiliados, condenando violaciones de DDHH y persecución política como amenaza a la paz regional.

Apoyo limitado: Rusia y China respaldan a Caracas tibiamente, pero el aislamiento crece

Mientras tanto, aliados tradicionales como Rusia y China ofrecieron respaldo. El representante ruso Vasily Nebenzya denunció la «escalada militar» de EE.UU. como una «situación un paso lejos de la agresión directa», exigiendo que Washington cese las «amenazas» y destacando que Venezuela no figura como «narcoestado» en informes del Departamento de Estado. China, por su parte, rechazó «cualquier injerencia extranjera en los asuntos internos de Venezuela». Sin embargo, estas intervenciones no lograron consensos, y la ONU, a través del subsecretario general Miroslav Jenča, urgió «contención» a todas las partes para evitar una escalada que amenace la «paz regional».

La sesión, que duró cerca de tres horas, no produjo resoluciones vinculantes, pero dejó un precedente: el régimen de Maduro, que buscaba victimizarse ante supuestas amenazas externas, terminó expuesto a críticas internas sobre su legitimidad. Analistas ven en esto un reflejo del aislamiento de Caracas, agravado por el Nobel a Machado y la ofensiva antinarcóticos de EE.UU. «Maduro fue por lana y salió trasquilado», ironizó un usuario en X, resumiendo el sentir opositor.

Gran listado de insultos y hostilidad del régimen de Maduro hacia la ONU

Listado reciente de insultos y acciones hostiles del régimen de Maduro contra la ONU (2023-2025)A continuación, presento un listado cronológico de incidentes recientes documentados, basado en fuentes públicas. Incluyo tanto insultos verbales directos como acciones concretas como expulsiones o declaraciones de «persona non grata». Me enfoco en eventos desde 2023, priorizando lo más reciente. Nota: El régimen ha alternado entre hostilidad y solicitudes de apoyo a la ONU, lo que resalta una instrumentalización selectiva.

  • Octubre 2023: La delegación venezolana, durante una evaluación del Comité de Derechos Humanos de la ONU, profirió descalificaciones masivas contra los expertos, tildándolos de «parciales», con «falta de profesionalismo», «politizados», «irresponsables» y acusándolos de «perder el tiempo». En lugar de responder a las preocupaciones sobre represión, torturas y violaciones, exigieron «respeto» a la presidenta del comité.
  • Febrero 2024: El gobierno de Maduro expulsó a la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH), acusándola de actuar como «agencia de espionaje» al servicio de intereses extranjeros. Se dio un plazo de 72 horas para que el personal abandonara el país, lo que la ONU calificó como un «endurecimiento drástico» de las condiciones para los defensores de derechos humanos. Esta acción siguió a detenciones de opositores y un tuit sobre «desaparición forzada».
  • Abril 2024: Tras la expulsión, Maduro reabrió temporalmente las puertas a la oficina de DDHH de la ONU, pero sin compromisos firmes, como un memorando público de entendimiento.
  • Agosto 2024: En respuesta al informe de la ONU sobre la certificación del «megafraude electoral» en las elecciones venezolanas, el chavismo replicó con insultos, calificándolo de «panfleto vulgar armado desde Washington» y «sarta de mentiras que no merece llamarse informe». Maduro también lo describió como un «apéndice del Departamento de Estado norteamericano» sin «moral para hablar de Venezuela».
  • Junio 2025: El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, insultó directamente al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, llamándolo «pedazo de cosa» y «supuesto Alto Comisionado», en reacción a un reporte sobre violaciones a los derechos de migrantes venezolanos.
  • Julio 2025: El gobierno amenazó con expulsar nuevamente a la Oficina del ACNUDH, citando «actitudes colonialistas y hostiles», lo que generó preocupación internacional por el impacto en el monitoreo de derechos humanos.
  • Septiembre 2025:
    • Maduro reiteró insultos contra informes de la ONU, llamándolos «basura política» e «instrumento de agresión contra nuestro pueblo».
    • La Asamblea Nacional (controlada por el régimen) aprobó una resolución declarando a Volker Türk «persona non grata» por su «actitud colonialista y hostil hacia la soberanía venezolana».
    • El canciller Yván Gil, en un discurso ante la ONU, tildó los reportes de «hostiles» e «intento de chantaje político», negando violaciones y afirmando que en Venezuela «reina la paz social».
  • Agosto-Septiembre 2025: A pesar de no pagar su cuota anual a la ONU desde hace siete años, amenazar a funcionarios, negar visas y espiar paneles electorales, el régimen solicitó apoyo de la ONU contra supuestas «amenazas» de EE.UU. en el Caribe, pasando de insultos a pedidos de «protección» y respeto a la Carta de la ONU.

Estos incidentes reflejan un patrón de confrontación selectiva, donde la ONU es atacada cuando critica al régimen (por ejemplo, en temas electorales y de derechos humanos) pero invocada para legitimación internacional. Fuentes incluyen reportes de prensa y publicaciones en X de analistas y medios.

La líder opositora venezolana María Corina Machado escribió una carta tras ganar el Premio Nobel de la Paz 2025. “Venezuela será libre y este logro propagará coraje y esperanza por todas las Américas porque la libertad, la democracia y la prosperidad son los pilares que nos unen”, manifestó.

Infobae

“Con profunda gratitud, acepto el honor de recibir el Premio Nobel de la Paz, que me confiere el Comité Noruego del Nobel, y que recibo en nombre del pueblo de Venezuela, que ha luchado por su Libertad con admirable coraje, dignidad, inteligencia y amor», comenzó la misiva.

Y siguió: “Los venezolanos hemos sufrido 26 años de violencia y humillación a manos de una tiranía obsesionada con someter a los ciudadanos y quebrar el alma de la nación. La maquinaria de la opresión ha sido brutal y sistemática, caracterizada por detenciones, torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales que constituyen Crímenes de Lesa Humanidad y terrorismo de Estado“.

“Sin embargo, la respuesta del pueblo ha sido firme e indoblegable. Hemos forjado un movimiento cívico formidable, superando las barreras que el régimen construyó para dividirnos, y hemos unido a la nación en un anhelo poderoso: Paz en Libertad. Esta larga travesía ha conllevado costos indescriptibles: miles de vidas entregadas y millones forzados a dejar su tierra», describió.

Luego dijo que el país está hoy muy cerca de alcanzar el objetivo. “Este premio es un impulso único que inyecta energía y confianza en los venezolanos, dentro y fuera del país, para completar nuestra tarea. Este inmenso respaldo demuestra que la comunidad democrática mundial entiende y comparte nuestra lucha. Es un firme llamado para que la transición a la democracia en Venezuela se concrete de inmediato, tal como lo exigimos contundentemente en la victoria electoral del 28 de julio».

“Los venezolanos reconocemos que, así como hemos dado todo en nuestra lucha ciudadana, el apoyo de nuestros genuinos aliados ha sido decisivo. A los pueblos de las Américas y el mundo y a sus valientes líderes que nos respaldan, les transmito mi profundo agradecimiento desde el fondo de mi corazón. La historia de Venezuela escribirá sus nombres de manera indeleble», remarcó.

Y siguió: “Nuestro pueblo entendió que no puede haber Paz sin Libertad, y que conquistarla y defenderla requiere una enorme fuerza moral, espiritual y física. Venezuela será libre, y este logro propagará coraje y esperanza por todas las Américas, porque la libertad, la democracia y la prosperidad son los pilares que nos unen“.

Por último, le envió un mensaje a cada venezolano: “Este premio es tuyo. Es un reconocimiento a lo que hemos logrado juntos y un recordatorio de lo que aún falta. Ahora avanzamos con aún más fuerza, confianza y fe inquebrantable, porque vamos de la mano de Dios, hasta el final».

Asegurar la transición, homenaje al legado de Nobel

La líder opositora venezolana María Corina Machado afirmó este viernes que el mayor homenaje a Alfred Nobel, el magnate sueco creador del Premio Nobel de la Paz, será garantizar la “transición a la democracia” en Venezuela, donde el antichavismo sostiene que hubo “fraude” en las elecciones presidenciales de julio de 2024, en las que el ente electoral proclamó la victoria de Nicolás Maduro.

“El pueblo venezolano ha recibido este reconocimiento del Comité Noruego del Nobel con inmensa emoción y renovada esperanza”, dijo la exdiputada en un mensaje publicado en inglés en la red social X.

Machado sostuvo que el mayor homenaje a Alfred Nobel será también conquistar la “libertad” de Venezuela y así “lograr la paz”.

El gobierno de Donald Trump solicitó este jueves a la isla Granada, alojar al personal y equipo militar estadounidense que permanece desplegado en buques de guerra por el Caribe, en una cruzada contra el narcotráfico.

NTN24

En medio de las latentes tensiones con el régimen de Nicolás Maduro, Estados Unidos gestiona «la instalación temporal de equipos de radar y personal técnico asociado en el Aeropuerto Internacional Maurice Bishop», en territorio cada vez más cercano a Venezuela.

El comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Granada, destaca que ante tal solicitud, cualquier decisión se tomará únicamente después de que se completen todas las evaluaciones técnicas y legales.

«Aseguramos a nuestros ciudadanos que cualquier decisión que se tome se guiará por la soberanía, la seguridad pública y el interés nacional de Granada, incluyendo la protección de nuestra industria turística, los viajeros y el bienestar económico del país», reza el escrito.

A la par, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó a una reunión de emergencia el viernes por la tarde en Nueva York a solicitud del chavismo, que denuncia una «escalada de agresiones» por el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.

El pedido del régimen de Maduro fue apoyado por China y Rusia, miembros del Consejo y dos de sus principales aliados internacionales, confirmó a la AFP una fuente diplomática.

Venezuela pidió la reunión al advertir «que las acciones de Estados Unidos en las últimas semanas, que incluyen destructores misilísticos, aviones de combate, tropas élite y un submarino nuclear cerca de las costas venezolanas, ponen en claro peligro la zona de paz en América Latina y el Caribe».

«Venezuela ha solicitado formalmente una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ante la grave escalada de agresiones y despliegue militar sin precedentes de los Estados Unidos en el Caribe», indicó la cancillería.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, prefirió no omitir comentarios sobre el Premio Nobel de la Paz 2025 otorgado a la líder democrática venezolana, María Corina Machado.

La Patilla

Durante la conferencia diaria en el Palacio Nacional, ante la pregunta sobre el galardón, la ejecutiva respondió: «Sin comentarios».

Al respecto, la mandataria mexicana expresó que siempre respetará «la soberanía y la autodeterminación de los pueblos» y evitó valorar dicho premio.

Aunque el Gobierno mexicano no reconoce formalmente a Nicolás Maduro por no presentar actas de escrutinio oficiales, Sheinbaum decidió distanciarse de la crisis venezolana una vez más.

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