Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente estadounidense Donald Trump se encuentra en el Reino Unido para una visita de Estado de dos días que busca demostrar que el vínculo transatlántico sigue siendo fuerte, a pesar de las diferencias sobre Ucrania, Medio Oriente y el futuro de la alianza occidental.

Infobae

El rey Carlos III recibió a Trump en el Castillo de Windsor, donde el presidente disfrutó de la mayor pompa real el miércoles. Acompañó a Carlos en un carruaje dorado tirado por caballos por la vasta finca de Windsor e inspeccionó a la guardia de honor con sus tradicionales sombreros de piel de oso. Las autoridades informaron que 1.300 miembros del ejército británico participaron en la mayor bienvenida militar para una visita de Estado al Reino Unido que se recuerda.

Trump es el primer presidente estadounidense y líder mundial invitado a una segunda visita de Estado al Reino Unido. Después de su bienvenida real, mantendrá conversaciones con el primer ministro Keir Starmer el jueves en Chequers, el retiro rural del líder británico.

Una guardia de honor, compuesta por soldados y oficiales de la Guardia de Granaderos, la Guardia de Coldstream y la Guardia Escocesa, desfiló junto a Trump y el Rey Carlos.

La ceremonia formal de bienvenida en el patio del castillo contó con la guardia de honor más grande jamás realizada para una visita de estado al Reino Unido, dijeron los funcionarios.

Habrá una pausa en las ceremonias militares mientras los Trump se retiran al interior del Castillo de Windsor para almorzar con miembros de la familia real en el Comedor de Estado.

El rey Carlos, la reina Camila y los Trump ocuparon sus lugares en el estrado mientras se arriaban los colores estatales y se interpretaba el himno nacional de Estados Unidos. Trump saludó y la primera dama se llevó la mano al pecho.

Luego, Trump fue escoltado por un oficial mientras caminaba a lo largo de una fila de soldados con túnicas rojas y sombreros de piel de oso.

Charles lo acompañó, siguiéndolo a poca distancia. Él y el presidente conversaron un rato antes de regresar juntos al estrado real.

“El vuelo conjunto de los aviones F-35 del Reino Unido y Estados Unidos es una demostración de la fortaleza de la relación entre ambos países en materia de defensa y seguridad”, afirmó el Ministerio de Defensa británico.

Unos 120 caballos y 1.300 miembros del ejército británico, algunos con túnicas rojas y cascos con plumas doradas, agasajaron a Trump.

La dirigente política María Corina Machado agradeció este miércoles a los representantes del Senado de Colombia, luego que asignaron al llamado Cartel de los Soles, que estaría encabezado por altos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro, como organización terrorista.

La Patilla

“Nuestro profundo agradecimiento a los valientes senadores de Colombia que el día de ayer aprobaron la designación del Cartel de los Soles como organización criminal transnacional y terrorista”, publicó la exdiputada a través de su cuenta en X.

Machado agregó que para lograr la “paz en Colombia es necesario que exista libertad en Venezuela”. 

Las reacciones de la líder opositora son en referencia a que el pasado martes 16 de septiembre, los representantes del Senado colombiano votaron a favor de catalogar a este grupo como organización terrorista. 

Esto se suma a las posiciones de EEUU, Puerto Rico, Paraguay, Argentina, Ecuador, Trinidad y Tobago, Guyana y República Dominicana como los países que consideran a este grupo como una problema para la estabilidad en la región.  

El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, anunció este miércoles que el Ejército de Estados Unidos buscaba “sembrarle droga” a la embarcación atunera venezolana, que fue detenida en el mar territorial de Venezuela el pasado fin de semana.

La Patilla

“Lo que querían era sembrarle droga a una embarcación venezolana, eso es todo. Lo que hicieron con la embarcación de pescadores venezolanos es una muestra de ello, pero no contaban con la astucia de uno de los pescadores que lo grabó todo”, dijo Cabello durante una rueda de prensa.

Aseguró que una vez que alertaron sobre la intervención del barco, activaron las lanchas de patrullaje de la Guardia Nacional pero ya los funcionarios estadounidenses «no estaban en el lugar».

Las declaración de Cabello son en referencia al operativo militar de Estados Unidos en el mar Caribe, para detener el narcotráfico que, según la administración de Donald Trump, sale de Venezuela.

El funcionario chavista también aseguró que EEUU “condena a muerte” a todos los pescadores que operan en el lugar, por la destrucción de las embarcaciones que estarían transportando droga: “Esas lanchas estas tapadas, cómo saben ellos que había ahí. Para saberlo, hay que llegarles”, dijo.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este miércoles que en las investigaciones judiciales de su país sobre narcotráfico «no aparece un cartel de los soles», luego de que el Senado aprobara anoche una proposición que declara a ese grupo como organización criminal transnacional vinculada al régimen venezolano de Nicolás Maduro.

El Nacional

«En nuestras investigaciones judiciales sobre el narcotráfico no aparece un ‘cartel de los soles'», afirmó Petro en su cuenta de X en la que aseguró que la cocaína que llega a Venezuela por el estado Apure proviene del centro de Colombia.

El jefe de Estado colombiano añadió que en el Catatumbo, región fronteriza con Venezuela, «la cocaína es controlada por grupos armados que se han fortalecido» y destacó que ya existen más de cinco mil hectáreas de cultivos de coca en fase de erradicación voluntaria y un proceso de paz en curso con disidencias de las FARC, con zonas de concentración acordadas.

Petro sobre el Tren de Aragua

Petro también se refirió al grupo criminal venezolano Tren de Aragua, del que dijo que en Colombia han sido capturados «decenas de integrantes» y que está compuesto por migrantes excluidos dedicados a actividades delincuenciales que «no se pueden denominar como terroristas».

En contraste, el mandatario señaló que en el departamento del Cauca (suroeste), el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, sí han desarrollado «actividades que se pueden catalogar como terrorismo», al afectar masivamente a la población civil con explosivos o al usarla como escudo ante las operaciones militares.

En la víspera, el Senado colombiano aprobó una proposición en la que declaró al denominado «cartel de los soles» como organización criminal transnacional, vinculada al narcotráfico y al terrorismo, y exhortó al Gobierno a cumplir sus compromisos internacionales en la materia.

Petro ya había desestimado esa tesis en agosto, cuando calificó al cartel como «una excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no les obedecen».

Washington acusa a Maduro y a altos funcionarios venezolanos de liderar el ‘cartel de los soles’ y ofrece una recompensa de cincuenta millones de dólares por información que permita su arresto. 

Héctor Rodríguez, ministro de Educación, dijo que las tareas escolares generan violencia en la familia y expresó que ha evaluado eliminarlas.

El Nacional

“Tengo dudas sobre las tareas. Creo que las tareas generan mucho conflicto familiar. Porque el papá y la mamá, que están trabajando todo el día, llegan en la noche sin tener siempre las herramientas. Si a un maestro nos cuesta, imagínense un papá y una mamá que jamás han reflexionado sobre estos temas, y genera mucha violencia familiar”, expresó el funcionario.

Enfatizó que su propuesta no busca decisiones apresuradas, sino un «análisis» profundo que incluya la participación de distintos actores.

“No lo quiero hacer a lo loco, quiero que lo reflexionemos, que hagan un grupo de estudios sobre este tema, que consultemos con el movimiento de familia y las maestras de aula”, señaló.

Rodríguez aseguró que diversos estudios consultados muestran que las tareas escolares pueden desencadenar gritos, castigos y maltrato, y consideró necesario buscar alternativas que mantengan la comunicación entre escuela y hogar sin generar conflictos.

“Hay quienes dicen: ‘Ya va, Héctor, porque es un conector entre la escuela y el representante’. Bueno, busquemos otras alternativas”, afirmó.

Instó a inscribir a todos los niños sin burocracia ni requisitos

El ministro de Educación también pidió a los directores y docentes garantizar la inscripción de todos los niños y adolescentes en los planteles educativos, independientemente de que carezcan de documentos, útiles escolares o uniformes.

“Les pido cero burocracia, que si les falta un documento, que si hay que nivelarlos, lo hacemos. Si el niño no tiene zapatos, uniforme o útiles, se los damos, pero no podemos dejar a ningún niño, a ninguna niña, sin inscribir”, afirmó Rodríguez.

También resaltó la importancia de acompañar a los estudiantes, especialmente aquellos que provienen de entornos difíciles, enfrentan movilidad reducida o viven lejos de sus escuelas. “Inscribirlos es un reto, pero que vayan a clases todos los días es un reto mayor. Somos corresponsables de esto; si el niño falta, hay que alertar, tocarle la puerta y saber el porqué”, añadió.

Maduro denunció que Venezuela está siendo víctima de una “guerra multiforme” por parte de Estados Unidos, en medio de crecientes tensiones militares luego de que fuerzas estadounidenses destruyeran tres narcolanchas provenientes de territorio venezolano en el mar Caribe.

La Patilla

Durante el Consejo Nacional por la Soberanía y la Paz, Maduro aseguró que Washington viola de manera sistemática el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, al justificar su despliegue naval y aéreo en aguas cercanas a las costas venezolanas bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico y los presuntos vínculos con el Cartel de los Soles.

“Venezuela está siendo sometida de manera inmoral, violando todo el derecho internacional. El gobierno de Estados Unidos ha sometido a nuestro país a una guerra multiforme y en las últimas cinco semanas a una amenaza absolutamente repudiable, criminal e inmoral, que ha hecho despertar el espíritu patriótico”, declaró Maduro.

El líder chavista recalcó que lo que está en juego trasciende lo nacional: “Esto no es un problema nacional, este es un problema de carácter internacional. Por Venezuela hoy corre un fervor patriótico, de amor profundo por el derecho que tenemos a la paz, a la soberanía y a la autodeterminación”, afirmó.

Maduro también insistió en que la unión y la reconciliación son necesarias para enfrentar la coyuntura.

“La unión y la reconciliación serán bienvenidas siempre. Hoy estamos reunidos para defender nuestro derecho a ser soberanos, libres y a vivir en paz”, sentenció.

El despliegue de Estados Unidos en el Caribe se ha intensificado en las últimas semanas con operaciones conjuntas entre la Marina y la Fuerza Aérea, lo que ha derivado en la intercepción y destrucción de tres embarcaciones rápidas que, según el Comando Sur, transportaban droga desde Venezuela.

El chavismo ha rechazado estas acciones y las califica como un “acto de agresión” que busca justificar sanciones y presionar políticamente al régimen de Maduro.

Las fortunas se forjan gracias a emprendedores e inversores cuando las tecnologías revolucionarias dan lugar a oleadas de empresas innovadoras y atractivas para la inversión. Pensemos en el ferrocarril, el proceso Bessemer, la energía eléctrica, el motor de combustión interna o el microprocesador; cada uno de ellos, como una chispa perdida en una fábrica de fuegos artificiales, desencadenó décadas de innovaciones posteriores, se expandió por todos los ámbitos de la sociedad y catapultó a un nuevo grupo de inventores e inversores al poder, la influencia y la riqueza.

Por: Jerry Neumann – Colossus

Sin embargo, algunas innovaciones tecnológicas, aunque transformadoras para la sociedad, generan poca riqueza; en cambio, refuerzan el statu quo. Quince años antes del microprocesador, otra idea revolucionaria, la contenerización del transporte marítimo, llegó en un momento menos propicio, cuando el avance tecnológico era una carrera de élite, y los inventores e inversores no se beneficiaban de la actividad ininterrumpida.

Cualquiera que invierta en algo nuevo debe responder a dos preguntas: primero, ¿cuánto valor creará esta innovación? y segundo, ¿quién lo captará? Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) fueron una revolución cuyo valor fue captado por las startups y dio lugar a miles de nuevos ricos fundadores, empleados e inversores. En cambio, la contenerización del transporte marítimo fue una revolución cuyo valor se dispersó tanto que, al final, solo enriqueció temporalmente a un fundador y, ligeramente, a un inversor.

¿Se parece más la IA generativa a lo primero o a lo segundo? ¿Será la base de muchas fortunas industriales futuras o un perdedor neto para la comunidad inversora en su conjunto, con algunos ganadores de suma cero aquí y allá?

Hay maneras de ganar dinero invirtiendo en los frutos de la IA, pero dependerán de asumir esto último: que estemos en una época menos propicia para inventores e inversores, que los desarrolladores de modelos de IA y las empresas de aplicaciones acaben compitiendo entre sí hasta formar un oligopolio, y que las ganancias de la IA no beneficien a sus desarrolladores, sino a los clientes. Por lo tanto, gran parte del dinero que se invierte en IA se invierte en lugares equivocados, y salvo un par de afortunados inversores iniciales, quienes ganen dinero serán los que tengan la previsión de salir pronto.

El microprocesador fue revolucionario , pero quienes lo inventaron en Intel en 1971 no lo vieron así; simplemente querían evitar tener que diseñar chipsets para calculadoras de escritorio desde cero cada vez. Sin embargo, personas externas se dieron cuenta de que podían usar el microprocesador para construir sus propias computadoras personales, y los entusiastas también lo hicieron. Miles de inventores encontraron configuraciones y usos que Intel jamás soñó. Esta invención distribuida y sin permisos desencadenó una «gran oleada de desarrollo», como la llama la economista Carlota Pérez, impulsada por la tecnología pero también por fuerzas económicas y sociales. [1]

A principios de la década de 1970, no había una demanda real de computadoras personales; eran juguetes caros. Pero quienes las experimentaron sentaron las bases técnicas y crearon una comunidad. Luego, alrededor de 1975, un cambio radical en el costo de los microprocesadores hizo viable el mercado de las computadoras personales. El Intel 8080 tenía un precio de lista inicial de $360 ($2,300 en dólares actuales). MITS apenas podía obtener ganancias con su Altair a un precio de venta al por mayor de $75 cada una ($490 hoy). Pero cuando MOS Technologies comenzó a vender su 6502 a $25 ($150 hoy), Steve Wozniak pudo permitirse construir un prototipo para Apple. El 6502 y el Zilog Z80, de precio similar, forzaron la bajada de precios de Intel. La naciente comunidad de PC comenzó a generar emprendedores y surgieron una veintena de empresas, cada una con un producto ligeramente diferente.

Nadie podría haber sabido a mediados de la década de 1970 que la PC (y productos similares a la PC, como cajeros automáticos, terminales POS, teléfonos inteligentes, etc.) revolucionarían todo. Mientras Steve Jobs les decía a los inversores que algún día todos los hogares tendrían una computadora personal (una subestimación enorme, como resultó), otros cuestionaban la necesidad de las computadoras personales en absoluto. Incluso en 1979, los anuncios de Apple no te decían lo que una computadora personal podía hacer, preguntaban qué hacías con ella. [2] Los fabricantes de computadoras establecidos (IBM, HP, DEC) no tenían ningún interés en un producto que sus clientes no pedían. Nadie «necesitaba» una computadora, por lo que las PC no se compraban, se vendían. Las nuevas empresas llamativas como Apple y Sinclair usaron la publicidad exagerada para hacerse notar, mientras que las empresas con puntos de apoyo en la electrónica de consumo como Atari, Commodore y Tandy/RadioShack usaron fuertes conexiones minoristas para poner sus PC frente a clientes potenciales. 

El mercado creció lentamente al principio, acelerándose solo a medida que los experimentos condujeron a aplicaciones prácticas como la hoja de cálculo, introducida en 1979. A medida que su uso se incrementó, la observación de su uso redujo la incertidumbre, lo que propició una mayor adopción en un ciclo que se retroalimentaba. Este tipo de impulso creciente requiere tiempo en cada ola tecnológica: por ejemplo, la electricidad tardó casi 30 años en llegar a la mitad de los hogares estadounidenses, y aproximadamente el mismo tiempo para las computadoras personales. [3] Cuando una revolución tecnológica lo cambia todo, requiere una enorme cantidad de innovación, inversión, narrativa, tiempo y, en general, trabajo. También absorbe todo el dinero y el talento disponibles. Al igual que los paradigmas científicos de Kuhn, cualquier tecnología que no forme parte del paradigma tecnoeconómico de la ola parecerá un espectáculo secundario. [4]

Fuente : [3]

El crecimiento incipiente de las computadoras personales atrajo a inversores —capitalistas de riesgo— que comenzaron a realizar apuestas arriesgadas en nuevas empresas. Este desarrollo incentivó a más inventores, emprendedores e investigadores, lo que a su vez atrajo más capital especulativo.

Empresas como IBM, el gigante de la informática anterior a la PC, experimentaron un rendimiento relativo bajo. No creían que la PC pudiera sobrevivir lo suficiente como para ser competente en su mercado y no les importaban los nuevos mercados pequeños que buscaban una solución más económica.

Retroactivamente, atribuimos a los pioneros de la PC el poder de profetas, no de visionarios. Pero en aquel entonces, nadie, salvo un pequeño grupo de pioneros, le prestó atención. Medios de comunicación tradicionales como The New York Times no tomaron la PC en serio hasta después del lanzamiento de IBM en agosto de 1981. En todo 1976, año de la fundación de Apple Computer, el NYT solo mencionó las PC cuatro veces. [5] Al parecer, solo los locos, los inadaptados, los rebeldes y los alborotadores prestaban atención.

Fuente : [5]

Es el elemento sorpresa lo que debería impactarnos con más fuerza al comparar los inicios de la revolución informática con la actualidad. Nadie prestó atención a las computadoras personales en la década de 1970. En 2025, parece que solo hablamos de IA.

Las grandes empresas detestan las sorpresas. Por eso, la incertidumbre es una ventaja ideal para las startups. Apple jamás habría sobrevivido a la entrada de IBM en el mercado en 1979, y solo sobrevivió para competir un día más tras recaudar 100 millones de dólares en su salida a bolsa de 1980. Era el único competidor restante tras la depuración inducida por IBM. [6]

Fuente : [6]

A medida que la tecnología se afianzaba y comenzaba a mostrar potencial, se le unieron innovaciones en software, memoria y periféricos como unidades de disquete y módems. Se reforzaron mutuamente, y cada avance ejerció presión sobre las tecnologías adyacentes. Cuando alguna parte del sistema frenaba a las demás, los inversores se apresuraron a financiar ese sector. Por ejemplo, a medida que el aumento de la memoria de las PC permitía un software más complejo, surgió la necesidad de más almacenamiento externo, lo que llevó al inversor de capital riesgo Dave Marquardt a invertir en el fabricante de unidades de disco Seagate en 1980. Seagate le proporcionó a Marquardt una rentabilidad de 40 veces cuando salió a bolsa en 1981. Otros inversores se dieron cuenta, y unos 270 millones de dólares se invirtieron en la industria en los tres años siguientes. [7]

El dinero también se invirtió a raudales en la infraestructura subyacente (redes de fibra óptica, fabricación de chips, etc.), de modo que la capacidad nunca fue un cuello de botella. Las empresas que utilizaron el nuevo sistema tecnológico para superar a las empresas establecidas comenzaron a ganar cuota de mercado, e incluso los competidores más serios se dieron cuenta de que debían adoptar la nueva tecnología o desaparecer. El entusiasmo se convirtió en espuma que, a su vez, se convirtió en una burbuja de inversión: el frenesí de las puntocom de finales de la década de 1990. Por lo tanto, la oleada de las TIC fue similar a las anteriores —como la fiebre inversora de la década de 1830 y la de los locos años veinte, que siguieron a la construcción de infraestructura de canales y ferrocarriles, respectivamente— en las que la respuesta humana a cada etapa generaba previsiblemente la siguiente.

Cuando estalló la burbuja puntocom, la sociedad desaprobaba los excesos del sector y los gobiernos descubrieron que contaban con el apoyo popular para reafirmar su autoridad sobre las empresas tecnológicas y sus inversores. Esto frenó la locura. En lugar de la innovación descontrolada de la burbuja, las empresas comenzaron a expandirse a mercados consolidados, y los financieros pasaron de la especulación a la inversión. Los emprendedores comenzaron a centrarse en encontrar aplicaciones en lugar de innovar en las tecnologías subyacentes. Las mejoras tecnológicas continuaron, pero el cambio se volvió más evolutivo que revolucionario.

A medida que el cambio se ralentizaba, las empresas adquirieron confianza para invertir a largo plazo. Comenzaron a combinar diversas partes del sistema de nuevas maneras para generar valor para un grupo más amplio de usuarios. La sobreconstrucción masiva de redes de telecomunicaciones de fibra óptica y otras infraestructuras durante el frenesí dejó abundante capacidad a bajo costo, lo que mantuvo bajos los costos de expansión. Fue una época excelente para el empresario y el inversor.

En cambio, la sociedad no necesitó que estallara una burbuja para empezar a criticar duramente a la IA. Dado que la reacción negativa a la tecnología lleva una década, esto nos parece normal. Pero la reacción negativa a la IA difiere de la alta estima general, anterior al ciclo, que gozaron figuras como Bill Gates, Steve Jobs, Jeff Bezos y otros que crearon grandes empresas tecnológicas. El mundo odia el cambio, y solo le dio un respiro a la tecnología en los años 80 y 90 porque aún parecía reversible: podía desaparecer si salía mal. Esto dio a los primeros innovadores informáticos cierto margen de maniobra para experimentar. Ahora que todo el mundo sabe que las computadoras llegaron para quedarse, a la IA ya no se le permite la misma actitud de esperar y ver qué pasa. Se la considera parte de la revolución de las TIC.

El economista Pérez divide cada ola tecnológica en cuatro fases predecibles: irrupción, frenesí, sinergia y madurez. Cada una tiene un perfil de inversión característico.

Los dos intermedios, frenesí y sinergia, son los más fáciles para los inversores. El frenesí se da cuando todos se suman y los inversores son recompensados ​​por asumir grandes riesgos en ideas no probadas, lo que culmina en la burbuja, cuando desaparecen las ganancias teóricas. Cuando regresa la racionalidad, comienza la fase de sinergia, a medida que las empresas hacen que sus productos sean utilizables y productivos para una amplia gama de usuarios. La sinergia recompensa a quienes son pacientes, exigentes y pueden aportar algo más que dinero.

La irrupción y la madurez son etapas en las que es más difícil invertir.

Invertir en la década de 1970 era más difícil de lo que parece en retrospectiva. Para invertir entre 1971 y 1975, había que ser un auténtico creyente o un conglomerado con una estrategia de diversificación imprudente. Intel fue una gran inversión, aunque al principio parecía una empresa de electrónica de la generación anterior. MOS Technologies se fundó en 1969 para competir con Texas Instruments, pero vendió la mayoría de sus acciones a Allen-Bradley para mantenerse a flote. Zilog fue fundada en 1975 por Exxon (¡Exxon!). Apple fue una gran inversión, pero no tenía ninguna de las características que buscan los inversores de capital riesgo, ya que el PC seguía siendo una solución en busca de un problema.

Fue más tarde, a principios de los 80, cuando proliferaron las grandes oportunidades: fabricantes de PC (Compaq, Dell), software y sistemas operativos (Microsoft, Electronic Arts, Adobe), periféricos (Seagate), estaciones de trabajo (Sun) y tiendas de informática (Businessland), entre otros. Si invertías en los ganadores, te iba bien. Pero seguía habiendo más dinero que ideas, lo que significaba que no era una época dorada para la inversión. Para 1983, había más de 70 empresas compitiendo solo en el sector de las unidades de disco, y las valoraciones se desplomaron. Mucha gente labró su fortuna en los 70 y 80, y muchos VC se hicieron famosos en esa época. Pero la mayor ventaja de ser un inversor en la etapa de irrupción era desarrollar el conocimiento institucional para invertir pronto y con éxito en las fases de frenesí y sinergia.

Invertir en la fase de madurez es aún más difícil. En la irrupción, es difícil prever qué sucederá; en la madurez, no ocurre gran cosa. La incertidumbre sobre qué funcionará y cómo reaccionarán los clientes y la sociedad prácticamente ha desaparecido. Todo es predecible y todos actuamos de forma predecible.

La falta de dinamismo permite que las empresas con sinergias exitosas se mantengan afianzadas (véase: el Nifty 50 y las FAANG), pero el crecimiento se dificulta. Empiezan a entrar en los mercados de las demás, a conglomerarse, a subir precios y a reducir costos. La era de los productos con precios para atraer nuevos clientes termina, y la calidad se resiente. Las grandes empresas siguen abrazando la idea de la innovación revolucionaria, pero sienten la necesidad de controlar cómo se utilizan sus avances. El gasto en I+D se redirige desde la innovación de productos y procesos hacia intentos cada vez más infructuosos de encontrar maneras de extender el paradigma actual. Las empresas lo presentan como un afán de ganar, pero en realidad es miedo a perder.

La innovación puede surgir durante la madurez, a veces de forma espectacular. Pero como estas innovaciones solo encuentran apoyo si encajan en el paradigma de la ola actual, quedan fácilmente atrapadas en los pozos de gravedad de las empresas dominantes. Esto significa que ganar dinero como emprendedor o inversor en ellas es casi imposible. La IA generativa está siendo claramente capturada por las empresas dominantes de TIC, lo que plantea la pregunta de si esta vez será diferente para inventores e inversores; una pregunta distinta a si la IA en sí misma es una tecnología revolucionaria.

La contenerización marítima fue una innovación de última generación que transformó el mundo, marcó el inicio de nuestra era moderna de globalización, generó profundos cambios en la sociedad y la economía, y contribuyó a un rápido crecimiento del bienestar. Pero quizás solo una o dos personas ganaron mucho dinero invirtiendo en ella.

El año 1956 marcó el final de la ola anterior. Pero ese año, la compañía que pronto se conocería como SeaLand revolucionó el transporte marítimo de mercancías con el lanzamiento del primer portacontenedores, el Ideal-X. El fundador de SeaLand, Malcom McLean, tuvo la revelación de que el trabajo de los camioneros, los ferrocarriles y las navieras era transportar mercancías del expedidor al destino, no conducir camiones, llenar vagones de carga ni cargar barcos. SeaLand permitió que la carga se transfiriera sin problemas de un modo a otro, ahorrando tiempo, haciendo el transporte más predecible y reduciendo costos, tanto los de carga, descarga y recarga como los de un barco parado en el puerto mientras se cargaba y descargaba. [8]

Los beneficios de la contenerización, si se materializara, eran evidentes. Todos podían apreciar las eficiencias, y a los clientes no les importa cómo llega algo al lugar donde pueden comprarlo, siempre y cuando llegue. Pero los estibadores perderían trabajo, los políticos perderían los votos de quienes perdieron su trabajo, las autoridades portuarias perderían el apoyo de los políticos, los reguladores federales serían culpados por las consecuencias adversas, los ferrocarriles podrían perder carga a manos de las navieras, las navieras podrían perder carga a manos de nuevas navieras, y todo costaría una fortuna. La mayoría pensaba que McLean nunca lograría hacerlo funcionar.

McLean se abrió paso entre la oposición. Compró y modernizó buques de guerra excedentes, reduciendo costos. Se dedicó al transporte marítimo costero, un negocio en decadencia en la era de las nuevas autopistas interestatales, para evitar la competencia. Se instaló en Newark, Nueva Jersey, en lugar del centro de transporte marítimo de Hell’s Kitchen, para conseguir la aprobación de la autoridad portuaria y evitar la congestión en Manhattan. Y llegó a un acuerdo con el sindicato de estibadores de Nueva York, lo cual solo fue posible porque era un actor pequeño que, según ellos, no representaba una amenaza.

Fuente : [10]

Pero la competencia y los reguladores actuaron con demasiada rapidez como para que McLean pudiera aprovechar las pocas barreras de entrada que podrían haber estado a su disposición: dominio de los puertos, acuerdos exclusivos con navieras u otras formas de transporte, estandarización de tecnología patentada, etc. [9] Cuando empezó a parecer que podría funcionar, alrededor de 1965, las evidentes ventajas de la contenerización hicieron que todas las grandes navieras entraran en el negocio, y la competencia despegó. Aunque el transporte de mercancías en contenedores representaba menos del 1% del comercio total en 1968, el número de portacontenedores ya estaba aumentando rápidamente. [10] La capacidad superó la demanda durante años. 

El aumento de la competencia desencadenó una guerra de tarifas, lo que a su vez redujo las ganancias, lo que a su vez propició la consolidación y la formación de cárteles. Mientras tanto, el coste de construir buques portacontenedores cada vez más grandes y las instalaciones portuarias para gestionarlos hizo que el negocio requiriera una gran inversión de capital. McLean previó el futuro y vendió SeaLand a RJ Reynolds en enero de 1969. Fue, quizás, el único empresario que salió indemne.

La visión integral tardó mucho en hacerse realidad. Pero alrededor de 1980, comenzó una drástica caída del coste del transporte marítimo. [11] Esto contribuyó a un auge del comercio internacional [12] y permitió a los fabricantes trasladarse de países con salarios más altos a países con salarios más bajos, haciendo que la contenerización fuera irreversible.

Fuente : [11]

Algunos ganaron dinero, por supuesto; siempre hay alguien que lo hace. McLean lo hizo, al igual que el magnate naviero Daniel Ludwig, quien había invertido 8,5 millones de dólares en la predecesora de SeaLand, McLean Industries, a 8,50 dólares por acción en 1965 y la vendió en 1969 a 50 dólares por acción. [13] Los constructores navales también ganaron dinero: entre 1967 y 1972, se gastaron unos 10 000 millones de dólares (80 000 millones de dólares en dólares de 2025) en la construcción de portacontenedores. Los contratistas que construyeron los nuevos puertos de contenedores también ganaron dinero. Y, posteriormente, las navieras que se consolidaron y dominaron el negocio, como Maersk y Evergreen, alcanzaron un gran tamaño. Pero, «para RJ Reynolds, y para otras empresas que habían buscado un crecimiento rápido invirtiendo en el transporte marítimo de contenedores a finales de la década de 1960, sus inversiones solo les trajeron decepciones». [14] Aparte de McLean y Ludwig, es difícil encontrar a alguien que se haya enriquecido gracias a la contenerización en sí, porque la competencia y los costos de capital hicieron que fuera difícil crecer rápidamente o lograr márgenes altos.

Fuente : [12]

El negocio terminó dominado principalmente por las empresas anteriores, y los márgenes se dirigieron a las empresas que enviaban los productos, no a las que los enviaban a través de ellas. Empresas como IKEA se beneficiaron de los envíos económicos, pasando de ser una empresa escandinava provincial en 1972 a ser el mayor minorista de muebles del mundo en 2008; el transporte en contenedores fue la solución perfecta para los muebles en paquete plano de IKEA. Otras, como Walmart, aprovecharon la previsibilidad que ofrece la contenedorización para reducir el inventario y sus costos asociados.

En retrospectiva, es fácil ver cómo se podría haber invertido en la contenerización: no en la industria del transporte de contenedores en sí, sino en las industrias que se beneficiaron de ella. Pero incluso en este caso, el éxito de empresas como Walmart, Costco y Target se vio acompañado del fracaso de otras. Las consecuencias de la contenerización llevaron a Sears y Woolworth a una espiral descendente, pusieron fin a Montgomery Ward y A&P, y llevaron a Macy’s a la quiebra antes de ser rescatada y reducida por Federated. Mientras tanto, en Carolina del Norte, «la capital mundial del mueble», los fabricantes de muebles intentaron competir con IKEA importando piezas baratas de China. Terminaron siendo reemplazados por sus proveedores. [15]

Si hubiera habido más tiempo para construir fosos, podría haber existido unas cuantas empresas de contenerización dominantes, y sus responsables estarían en la cima de la lista Forbes 400, mientras que sus inversores serían legendarios. Pero construir fosos lleva tiempo y, a diferencia de la computadora personal, la adopción de la contenerización no fue una sorpresa: todas las empresas con intereses en juego contaban con un plan estratégico de inmediato.

El economista Joseph Schumpeter afirmó que «la competencia perfecta se suspende, y siempre se ha suspendido temporalmente, cada vez que se introduce algo nuevo». [16] Pero la contenerización demuestra que esto no es cierto al final de las oleadas tecnológicas. Y dado que no hay beneficio económico durante la competencia perfecta, los innovadores no pueden obtener ganancias durante la madurez. Al igual que la contenerización, la introducción de la IA no condujo a un período de ganancias protegidas para sus innovadores. Condujo a una competencia descontrolada inmediata.

Supongamos que la IA generativa es revolucionaria (pero también que, como cada vez es más evidente, esta tecnología en particular ya se encuentra en una fase evolutiva). Creará un gran valor para la economía, y los inversores esperan captar parte de él. Cuándo, quién y cómo dependerá de si la IA representa el fin de la ola de las TIC o el comienzo de una nueva. 

Si la IA hubiera iniciado una nueva era, habría habido un largo período de incertidumbre y experimentación. Habría existido una población de pioneros experimentando con sus propios modelos. Cuando miles o millones de personas experimentan con la tecnología para resolver problemas de maneras completamente nuevas, sus usos proliferan. Pero, al utilizar modelos propiedad de las grandes empresas de IA, su capacidad para experimentar plenamente se limita a lo permitido por las empresas establecidas, quienes no desean permitir un desafío prolongado al statu quo.

Esto no significa que la IA no pueda iniciar la próxima revolución tecnológica. Podría hacerlo si la experimentación se vuelve económica, distribuida y sin permisos, como Wozniak ensamblando computadoras en su garaje, Ford construyendo su primer motor de combustión interna en su cocina o Trevithick construyendo su máquina de vapor de alta presión tan pronto como expiraron las patentes de James Watt. Cuando cualquier aspirante a innovador pueda construir y entrenar un LLM en su portátil y usarlo como le dicte su imaginación, podría ser la semilla del próximo gran conjunto de cambios: algo revolucionario en lugar de evolutivo. Pero hasta que eso suceda, no puede haber irrupción.

La IA es, en cambio, el epítome de la ola de las TIC. Los visionarios de la informática de la década de 1960 se propusieron construir una máquina capaz de pensar, algo que sus sucesores finalmente lograron, ampliando los avances en algoritmos, chips, datos e infraestructura de centros de datos. Al igual que la contenerización, la IA es una extensión de algo anterior, y por lo tanto, a nadie le sorprende lo que puede y hará. En la década de 1970, a la gente le llevó tiempo comprender la conveniencia de una computación potente y ubicua. Pero en 2025, las máquinas que piensan mejor que las anteriores son fáciles de entender.

Consideremos hasta qué punto el progreso de la IA rima con la evolución empresarial de la contenerización:

En la columna «La IA rima», los primeros cuatro puntos ya están en marcha. La forma de invertir depende de si cree que los puntos 5 a 7 son los siguientes.

Los economistas predicen que la IA aumentará el PIB mundial entre un 1 % [17] y más del 7 % [18] durante la próxima década, lo que equivale a entre 1 y 7 billones de dólares de nuevo valor creado. La gran pregunta es dónde se depositará ese dinero a medida que fluya a través de la cadena de valor.

La mayoría de los análisis del mercado de IA incluyen una veintena o más categorías, cada una de las cuales se divide en clientes e industrias a las que se presta servicio. Sin embargo, estas cambiarán drásticamente en los próximos años. En lugar de eso, se podría simplemente seguir el flujo de dinero para simplificar la taxonomía de las empresas:

Lo que sugiere la historia de la contenerización es que, si aún no inviertes en una empresa modelo, no deberías molestarte. Sam Altman y algunos otros pioneros podrían amasar una fortuna, como McLean y Ludwig. Pero los enormes costes de construir y gestionar un modelo, sumado a la intensa competencia, significan que, al final, solo habrá unas pocas empresas, cada una financiada y propiedad de las mayores empresas tecnológicas. Si ya inviertes, felicidades: habrá consolidación, así que podrías salir.

Los modelos de dominio específico, como Cursor o Harvey, formarán parte de la consolidación. Probablemente sean los modelos más valiosos. Sin embargo, su ajuste es relativamente económico y existen importantes economías de alcance. Por otro lado, al igual que Google tuvo que comprar Invite Media en 2010 para determinar cómo vender a las agencias de publicidad, las empresas de modelos de dominio específico que se han ganado la confianza de sus clientes serán objetivos prioritarios de adquisición. Y aunque parece posible que los modelos que generan recursos distintos al lenguaje, como Midjourney o Runway, utilicen su arquitectura ligeramente diferente para forjar un camino tecnológico independiente, las empresas LLM también han entrado con facilidad en este espacio. Queda por ver si esto aplica a empresas como Osmo.

Aunque es demasiado tarde para invertir en las empresas modelo, la profusión de empresas que utilizan los modelos para resolver problemas específicos continúa: Perplexity, InflectionAI, Writer, Abridge y un centenar más. Pero si alguna de ellas se vuelve muy valiosa, las empresas modelo se quedarán con sus ganancias, ya sea mediante precios discriminatorios o integración vertical. En otras palabras, el éxito significará el fracaso, una tesis siempre errónea. En algún momento, las empresas modelo y las empresas de aplicaciones convergerán: simplemente habrá empresas de IA, y solo unas pocas. Habrá algunos ganadores, como siempre, pero las inversiones en la capa de aplicaciones en su conjunto serán perjudiciales. 

Sin embargo, se aplica la misma advertencia: si una empresa de aplicaciones logra crear una base de clientes o un equipo excepcional, podría ser adquirida. Pero estas empresas no son realmente tecnológicas; están construyendo un mercado especulativo y, como tal, deben fijar su precio. Otra advertencia es que habrá inversores que se lucren arbitrando con compradores presas del miedo a perderse algo de dinero, dispuestos a pagar de más. Pero esto no es realmente «invertir».

Podría existir una oportunidad de inversión en empresas que gestionan la interfaz entre los gigantes de la IA y sus clientes, o que protegen los datos de las empresas modelo —como Hugging Face o Glean—, ya ​​que estas empresas son, por naturaleza, independientes de los modelos. Sin embargo, ningún análogo en el mercado del transporte marítimo posterior a la contenerización alcanzó un gran tamaño. Incluso las empresas de intermediación exitosas en el ámbito de la IA probablemente terminarán siendo medianas, ya que las empresas modelo no les permitirán obtener ventaja estratégica, otra consecuencia de la ausencia de sorpresas.

Cuando una industria se perfila como grande, pero existe incertidumbre sobre su evolución, suele ser lógico recurrir a los proveedores de la industria. En el caso de la IA, esto se refiere a los proveedores de chips, empresas de datos y empresas de nube/centros de datos: SambaNova, Scale AI y Lambda, así como las que llevan mucho tiempo en el mercado, como Nvidia y Bloomberg.

Los argumentos a favor de los datos son contradictorios. Los datos generales —es decir, lo que la mayoría de la gente sabe, incluyendo todo lo que cualquiera sabía hace más de, digamos, 10 años, y la mayor parte de lo aprendido después— son un commodity. Puede que haya margen para que unas pocas empresas se encarguen del trabajo pesado de recopilarlos y etiquetarlos, pero dado que la recopilación y el etiquetado podrían ser mejor realizados por la propia IA, no habrá mucha influencia en los precios. Los modelos específicos de cada dominio necesitarán datos especializados, y otros modelos intentarán responder preguntas sobre el momento actual. Los datos específicos, oportunos y difíciles de reproducir serán valiosos. Este no es un mercado nuevo, por supuesto; Bloomberg y otras empresas lo han aprovechado bien. Una base de clientes más concentrada reducirá los precios de estos datos, mientras que un uso más amplio aumentará los ingresos. En resumen, esto probablemente será una ventaja para el sector, aunque no una enorme. Se crearán nuevas empresas, pero solo un par en las que valga la pena invertir.

El alto gasto de capital de las empresas de IA se destinará principalmente a las empresas de infraestructura. Estas empresas ya están valoradas con esta expectativa, por lo que no habrá sorpresas positivas. Sin embargo, cabe considerar que la construcción naval se benefició de la contenerización desde 1965 hasta el colapso de la demanda después de aproximadamente 1973. [19] Si las empresas de IA se consolidan o actúan en conjunto, incluso una pequeña recesión que las obligue a ahorrar efectivo podría convertirse en una disminución grave, repentina y duradera del gasto en infraestructura. Esto dejaría a empresas como Nvidia y sus competidores emergentes —quienes deben realizar compromisos a largo plazo con los proveedores y con la expansión de la capacidad— incapaces de reducir los costos para adaptarse al nuevo y menor tamaño del mercado. Las empresas que cotizan para una curva en S están sobrevaloradas si hay un pico y un declive.

Fuente : [19]

Todo esto significa que los inversores no deberían nadar contracorriente, sino pescar río abajo: las empresas cuyos productos dependen de la obtención de resultados de alta calidad a partir de información algo ambigua verán una mayor productividad y mayores beneficios. Estos sectores incluyen los servicios profesionales, la sanidad, la educación, los servicios financieros y los servicios creativos, que en conjunto representan entre un tercio y la mitad del PIB mundial y no han experimentado un aumento significativo de la productividad gracias a la automatización. La IA puede ayudar a reducir costes, pero, al igual que con la contenerización, la forma en que cada empresa incorpore la reducción de costes en sus estrategias —y lo que decida hacer con los ahorros— determinará el éxito. Dicho sin rodeos, utilizar los ahorros de costes para aumentar los beneficios en lugar de aumentar los ingresos es una estrategia perdedora.

Las empresas que se beneficiarán más rápidamente serán aquellas cuyas estrategias ya están condicionadas a la reducción de costos. La estrategia tradicional de IKEA fue vender muebles de calidad a precios bajos y compensarlo con el volumen. Tras la expansión global gracias a la contenedorización, IKEA se convirtió en el minorista más grande del mundo e Ingvar Kamprad (el IK de IKEA) se hizo multimillonario. De igual manera, Walmart, cuya estrategia se basaba en un alto volumen y precios bajos en mercados desatendidos, se benefició tanto del ahorro de costos como de las cadenas de suministro justo a tiempo, lo que permitió una mayor variedad de productos y menores costos de inventario.

Las empresas actuales de trabajo del conocimiento que ya priorizan los mismos valores son la forma menos arriesgada de apostar por la IA, pero se formarán o reestructurarán nuevas empresas con una estrategia de alto volumen y bajo coste, tal como lo hizo Costco a principios de los 80. Las nuevas empresas competirán con las empresas establecidas, pero con una perspectiva de cero y perspectiva. En cualquier caso, existen pocas barreras de entrada, por lo que cada una de estas empresas se enfrentará a una fuerte competencia y operará en mercados fragmentados. Una gestión experimentada y una ejecución impecable serán clave.

Ser emprendedor será una propuesta fabulosa en estos sectores. Ser inversor será más difícil. Las empresas no necesitarán mucho capital privado —IKEA nunca necesitó captar capital de riesgo, y Costco solo recaudó una ronda en 1983 antes de salir a bolsa en 1985— porque implementar tecnología que ahorre costos no requiere una inversión intensiva en capital. Al igual que con la contenerización, habrá un largo desfase entre el impulso tecnológico y las mejores inversiones. Las oportunidades llegarán más tarde.

Los selectores de acciones también ganarán dinero, pero deben ser selectivos. En el extremo superior de las proyecciones, un crecimiento adicional del PIB del 7% durante diez años en un tercio de la economía ofrece un impulso de tan solo alrededor del 2% anual a estas empresas, incluso menor si se reduce el crecimiento de la productividad de los productos TIC más antiguos. El principal cambio de valor se dará hacia las empresas que están adoptando las implicaciones estratégicas de la IA, en comparación con las que no lo están, como ocurrió con Walmart, que se benefició de Sears, que aprovechó los precios más bajos de los productos, pero no se reinventó.

Sin embargo, los consumidores serán los mayores beneficiarios. Las oleadas anteriores de mecanización beneficiaron la productividad laboral en la industria manufacturera, reduciendo los precios y ahorrando dinero a los consumidores. Sin embargo, el aumento de la productividad laboral en la industria manufacturera también impulsó el aumento de los salarios en este sector. Los salarios en las empresas de servicios tuvieron que subir para competir, aunque estas no se beneficiaron de las ganancias de productividad. Esto provocó un aumento en el precio de los servicios. [20] La proporción del gasto de los hogares en alimentos y ropa pasó del 55 % en 1918 al 16 % en 2023, [21] pero el costo de los servicios intensivos en conocimiento, como la atención médica y la educación, ha crecido muy por encima de la inflación. 

Algo similar ocurrirá con la IA: los servicios intensivos en conocimiento se abaratarán, lo que permitirá a los consumidores adquirir más, mientras que los servicios que requieren interacción personal se encarecerán, representando un mayor porcentaje del gasto familiar. Esto apunta a oportunidades evidentes en ambos ámbitos. Pero la gran noticia es que la mayor parte del nuevo valor generado por la IA será captado por los consumidores, quienes deberían ver una mayor variedad de bienes intensivos en conocimiento a precios razonables, y un acceso más amplio y asequible a servicios como la atención médica, la educación y el asesoramiento.

No hay nada mejor que el comienzo de una nueva era , cuando las oportunidades de visualizar, inventar y construir empresas que transforman el mundo se traducen en dinero, fama y gloria. Pero no hay nada más peligroso para inversores y emprendedores que las ilusiones. Las lecciones aprendidas al invertir en tecnología durante los últimos 50 años no son las adecuadas para aplicar ahora. La forma de invertir en IA es analizar las implicaciones de que los trabajadores del conocimiento se vuelvan más eficientes, imaginar qué mercados abre esta eficiencia e invertir en ellos. Durante décadas, la forma de ganar dinero era apostar por lo nuevo. Ahora, hay que apostar por las oportunidades que abre.

Es la ironía más negra, como una broma pesada del universo, que Charlie Kirk fuera asesinado a tiros mientras hablaba sobre la violencia armada. Esa palabra, «violencia», fue la última que pronunció. Milisegundos después, sufrió una violencia de la peor calaña . De hecho, debemos ser más específicos: Kirk estaba hablando de violencia trans segundos antes de su muerte. Estaba respondiendo a uno de sus interlocutores estudiantes, quien parecía restarle importancia al fenómeno de los tiroteos masivos trans. El estudiante acosó a Kirk para que dijera cuántos tiroteos de este tipo había habido. «Demasiados», respondió Kirk. Segundos después, le cortaron la arteria carótida y murió.

Por: Brendan O’Neill – Spiked

No sugiero que Kirk fuera ejecutado por atreverse a hablar sobre la violencia trans. El pistolero no pudo oír lo que Kirk decía; estaba en una azotea a 200 metros de distancia. Sin embargo, aunque podría ser una coincidencia que Kirk fuera asesinado de forma tan tiránica justo cuando lamentaba el giro violento de la ideología trans, resulta escalofriantemente digno de mención. Porque captura una oscura verdad sobre este acto de cultura de la cancelación militante, esta brutal censura a balazos: a saber, que Kirk fue aparentemente atacado por su afición a dar voz blasfema a hechos e ideas que la gente progresista preferiría censurar.

La cuestión es que tenía razón: hay demasiados tiroteos contra personas trans. La ideología trans ha dado un giro violento. La secta trans parece cada vez más consumida por una animadversión brutal hacia cualquiera que disienta de sus ortodoxias de la posverdad; hacia esos fóbicos, perras y herejes que se atreven a negar su validación a hombres que dicen ser mujeres o jóvenes que dicen ser no binarios. Y para gente como Charlie Kirk: basta con observar la enfermiza celebración de su muerte entre los pelos azules possexo y possocial en ese pozo negro digital de locura trans. Pensaste que la «revolución» sería «mágicamente incruenta», preguntó un conocido activista trans incluso antes de que el cuerpo de Kirk se enfriara.

Tanto las circunstancias del asesinato de Kirk como sus consecuencias arrojan una luz implacable sobre el narcisismo apocalíptico de la histeria trans en su fase final. Es profundamente significativo que muriera a tiros mientras expresaba ideas erróneas sobre el activismo trans y que gran parte de la demonización póstuma que la clase activista ha ejercido sobre él se haya centrado en su transfobia. El espectro trans proyecta su sombra sobre casi todos los elementos de este brutal asesinato, y debemos tener la libertad de hablar de ello sin temor a la cancelación ni a represalias.

Se habla de un tiroteo de inspiración trans. Esperamos saber más ahora que un sospechoso, Tyler Robinson, está detenido. Un informe preliminar de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos indica que los casquillos recuperados del arma del asesino tenían grabadas declaraciones «transgénero y antifascistas». Esto ya se ha confirmado parcialmente. En una conferencia de prensa hoy, las autoridades informaron que un casquillo decía «¡Oye, fascista!». Otro tenía la letra de un himno antifascista italiano. Otro decía «Notas bultos», que supuestamente hace referencia a un meme sobre la obsesión de la gente común con los bultos de las personas trans. Esperamos más información sobre qué pasaba por la mente de este hombre mientras supuestamente destrozaba la vida de Charlie Kirk.

Para mí, sin embargo, lo que llama la atención es la desfachatez de los comentaristas, que criticaron con furia a quienes se preguntaban si este podría haber sido un asesinato inspirado por la comunidad trans, incluso mientras ellos mismos denunciaban las opiniones «problemáticas» de Kirk sobre las personas trans. «¿Cómo te atreves a decir que este asesinato estuvo relacionado con las personas trans?», dijeron en un suspiro, y en el siguiente condenaron a Kirk como un pecador que violaba sus sagradas creencias trans. Parecen querer ambas cosas: enterrar la idea de que esto tuviera algo que ver con las personas trans, a la vez que insinúan groseramente que la «transfobia» de Kirk lo convertía en una mala persona y posiblemente en un objetivo. Me parece que están diciendo: «El activismo trans no lo mató, pero sería comprensible si lo hubiera hecho».

«MAGA ya está culpando a las personas trans por la muerte de Charlie Kirk», denuncia New Republic . Están explotando su asesinato para «impulsar sus políticas transfóbicas», afirma. Huelga decir que las personas trans no deberían ser consideradas culpables colectivamente por el asesinato de Kirk, sobre todo teniendo en cuenta que el principal sospechoso no parece serlo. Y, sin embargo, si la gente en internet se pregunta en voz alta si Kirk podría haber sido asesinado en parte por sus blasfemias «antitrans», ¿se les puede culpar? Después de todo, su supuesto desprecio sacrílego por el culto a la fluidez de género ha sido puesto en el centro de la inquisición digital póstuma de su vida y creencias.

Kirk era «alegremente» «antitrans», dice la revista Them . Tenía un largo historial de «transfobia», dice, atribuyendo a su cadáver el error moral más grave en la era del woke. Socialist Worker , en su ahora infame y odioso artículo titulado «Las gallinas de Charlie KKKirk vuelven al gallinero», dijo que Kirk «construyó su carrera» sobre intolerancias como la «transfobia». «Lo detestaba», era «tóxico» y «repetidamente avivaba el miedo sobre las personas transgénero», despotricó un escritor del Advocate . Sorprendentemente, el San Francisco Chronicle dijo que las personas trans y otras personas podrían experimentar un «alivio de la ansiedad» ahora que Kirk «ya no puede promover su visión del mundo racista, misógina, homofóbica y transfóbica». Sin embargo, no debería «regodearse» por su muerte, dice generosamente. En resumen, respiren aliviados ahora que el transfóbico ha muerto, pero no se alegren por ello.

Mi pregunta es: ¿por qué te obsesionas con las opiniones trans de Kirk tan pronto después de su muerte si no es para insinuar, consciente o inconscientemente, que ofrecen algún tipo de contexto moral para lo que le hicieron? Creía en el sexo biológico. Quería que los hombres se alejaran del deporte femenino. Se oponía a la drogadicción y la mutilación de niños pequeños confusos. Estas son opiniones normales compartidas por millones. Gritar «¡Era transfóbico!» incluso antes de su entierro sería como gritar «¡Era brexitfóbica!» tras el asesinato terrorista de la diputada laborista Jo Cox en 2016. Es decir, da la impresión de que existe una conexión lógica entre lo que Kirk creía y lo que sufrió. Que una cosa sigue a la otra.

Otros han ido más allá y han aplaudido abiertamente la ejecución de este hereje «antitrans». Como escribió Jenny Holland en Spiked , los falsos progresistas se han regodeado con el cuerpo de este hombre que cometió el pecado de pensar diferente a ellos. Esto incluye a los eunucos burgueses que inundan TikTok con su cháchara trans. Y la «cómica» trans Brandy Bryant, quien se burló: «Última hora: Charlie Kirk pierde el debate sobre armas». Lo más sorprendente fue que Jesse James Rose , un joven peludo que se hace pasar por una «chica», les dijo a sus más de 500.000 seguidores en TikTok que «La compasión por Charlie Kirk es jodidamente extraña».

«Le dispararon», dijo Rose, «mientras decía algo transfóbico sobre las personas trans». ¿Así que ahora es transfóbico hablar de asesinatos en masa perpetrados por personas trans? «Me confunde cómo pensaste que la revolución sería mágicamente incruenta», continuó Rose. ¡Pum! Ahí está. El tratamiento del asesinato de Kirk como una especie de activismo, como una venganza «revolucionaria» por sus opiniones «transfóbicas». No sé ustedes, pero a mí me horroriza que cientos de miles de jóvenes en TikTok estén siendo adoctrinados con una apología tan enfermiza por la masacre de un padre de 31 años y dos hijos.

«No le echen la culpa a la ideología trans», dicen. «Este fue un acto revolucionario contra la transfobia», dicen. Decídanse. ¿A este joven le dispararon en el cuello y lo hicieron desangrarse en público por atreverse a decir que no se puede tener pene y ser mujer, o no? ¿Fue un acto de violencia extrema al estilo de la Inquisición por el pecado de no entender biología, o no? En cierto sentido, no importa si el sospechoso disparó a Kirk por sus opiniones «antitrans», porque ahora sabemos que hay mucha gente en nuestra sociedad que piensa que algo así habría estado bien. El sistema judicial se ocupará de ese acto de violencia en la Universidad del Valle de Utah; nos corresponde al resto de nosotros enfrentar el culto al pensamiento violento que se está extendiendo como una plaga en los círculos progresistas, y especialmente en la secta trans.

El asesinato de Kirk ha sacado a la superficie de nuestras sociedades, como la espuma en el agua, la inclinación violenta hacia la ideología trans. Tenía razón al afirmar que la violencia trans es una lacra creciente. En Estados Unidos, se han producido al menos cinco tiroteos masivos perpetrados por agitadores trans agraviados. El mes pasado se produjo la masacre en la Escuela Católica Annunciation de Minneapolis, donde un hombre trans presuntamente disparó contra niños pequeños que rezaban, matando a dos e hiriendo a muchos más. La grosera burla, «¿Dónde está tu Dios?», estaba escrita en una de sus armas. También se produjo la masacre en una escuela cristiana de Nashville en 2023, en la que murieron seis personas. Y el tiroteo en una escuela de Denver en 2019. Y una masacre en un almacén de Maryland en 2018.

El sueño de la violencia parece impregnar el pensamiento trans. El alboroto por la muerte de Charlie Kirk en ese sitio infernal de liberales, Bluesky, llegó a tal punto que sus jefes tuvieron que advertir a sus 38 millones de usuarios para que se mantuvieran dentro de las «normas de la comunidad». Y gran parte del júbilo posterior a Kirk giraba en torno a la cuestión trans. «¿Podemos tener a J.K. Rowling ahora?», preguntó un canalla de Bluesky . Sería por «el bien común de las personas trans». Esta no es la primera vez que un acto de violencia hace que la gente se emocione ante la perspectiva de que un destino similar le suceda a esa bruja Rowling. Cuando expresó su horror por el intento de asesinato de Salman Rushdie en 2022, un usuario X respondió: «No te preocupes, tú eres el siguiente».

La muerte de Rowling es objeto de una ferviente fantasía en la secta trans. «Que vuelva la quema de brujas… Es broma», rezaba una pancarta en una de esas marchas de misóginos que siguieron al fallo del Tribunal Supremo del Reino Unido de que los hombres son hombres y las mujeres son mujeres. Literalmente quieren atarla a la hoguera por el delito de creer que las mujeres existen. Un autor trans incluso escribió un libro titulado Manhunt que contó con regocijo la muerte de Rowling. «La única TERF buena es una TERF muerta», dicen las enfermizas pancartas de estos travestis egocéntricos. « Decapiten a las TERF », decía uno en Edimburgo. La misoginia de ISIS se encuentra con la misoginia de las personas trans en esta retorcida fantasía de decapitar violentamente a las mujeres que se niegan a inclinarse ante los hombres vestidos de gala.

No se trata solo de retórica violenta. Las mujeres que critican el género han sido bombardeadas con amenazas de violación y de muerte. Uno de los actos que me abrió los ojos al horror misógino de las personas trans fue la agresión violenta contra la feminista Maria MacLachlan, entonces de 60 años, en Hyde Park en 2017. Activistas trans la tiraron al suelo y la patearon repetidamente . ¿Y quién puede olvidar esa visión distópica de Kellie-Jay Keen siendo atacada por una turba salvaje de misóginos en Auckland en 2023 por su ofensa moral al creer que deberíamos «Dejar que las mujeres hablen»?

La violencia, o su amenaza implícita, se cierne sobre la ideología trans. Se ve en esas multitudes de hombres vestidos de mujer que se reúnen en eventos críticos de género para acallar a las zorras presumidas que se atreven a negar sus delirios identitarios. Se ve en las amenazas, casi pandilleras, contra académicas como Kathleen Stock y Selina Todd por su delito de expresión basado en creencias sexuales. Se ve en su fantasía pervertida de librar a la Tierra de J.K. Rowling para que los hombres gordos en bikini nunca más tengan que ver uno de sus tuits concisos y provocativos. Y se ve en el baile sobre la tumba de Charlie Kirk antes de que siquiera esté en ella.

Necesitamos hablar sobre esta cultura amenazante que rodea cada aspecto de la comunidad trans. Sus procesos de pensamiento, sus banderas, sus ambiciones: todo está plagado de la fantasía salvajemente antisocial de borrar o al menos silenciar a mujeres y hombres, pero sobre todo a las mujeres, que tienen el descaro de rehuir la locura ideológica del «cambio de sexo». La cuestión es la siguiente: la violencia contra las personas trans no es accidental. No es un desafortunado añadido a una causa por lo demás típicamente «progresista». No, esta militancia implacable y sexista es una consecuencia directa del narcisismo apocalíptico que sustenta a las personas trans en particular y a las políticas identitarias en general.

El problema con el delirio trans es que se desmorona ante la ausencia de consentimiento público. En cuanto alguien dice «Esto no es real», toda la farsa se tambalea. Por eso los hombres que se hacen pasar por mujeres reaccionan con tanta furia cuando las mujeres les dicen que salgan del baño: porque reconocen instintivamente que no se trata de una simple molestia pasajera, sino de un cuestionamiento de toda su identidad alucinatoria. El narcisista requiere una validación constante y acrítica, lo que significa que incluso una sola expresión de duda basta para sentirse acorralado, socavado y en peligro. Y sabemos cómo los hombres egocéntricos tienden a responder en tales situaciones: con amenazas, incluso con violencia.

Christopher Lasch escribió sobre cómo el narcisista «depende de los demás para validar su autoestima». No puede vivir «sin un público admirador». «Para el narcisista», dijo Lasch, «el mundo es un espejo», mientras que para el «individualista austero» de mayor edad, el mundo era «un desierto vacío que debía moldear a su gusto». Como resultado, el narcisista desarrolla una relación «transaccional» con los demás, viéndolos menos como seres libres e iguales y más como validadores pasivos de su propio sentido de persona e importancia. En el culto al narcisismo, el conciudadano se reduce a un simple embaucador moral, y su principal deber es maquillar la identidad, por irreal que sea.

El transgenerismo representa la institucionalización definitiva de lo que Lasch llamó la «cultura del narcisismo». Pues en esta ideología, la autoimagen del individuo carece por completo de fundamento real —es pura invención—, lo que lo hace aún más dependiente de la disposición del público a suspender cada una de sus facultades críticas y decir obsequiosamente: «Sí, eres una mujer». Si no lo hacen, si se atreven a romper el espejo que estos hombres arrogantemente esperan que sea el mundo, entonces la historia engañosa que se cuentan empieza a desmoronarse. Se sienten amenazados existencialmente y arremeten.

El peligro de la política identitaria reside precisamente en la creación de una relación de dependencia entre el identitario egocéntrico y el público en general. En esta distopía del mundo real, nos relacionamos menos como ciudadanos iguales que como demandantes y proveedores de validación. Nuestras relaciones se vuelven, como dijo Lasch, completamente «transaccionales». Nos vemos reducidos a unidades en un tablero de ajedrez en el gran juego del «reconocimiento». Si a esto le sumamos el hecho de que las instituciones sociales han consentido psicóticamente a las personas trans, y el hecho de que los hombres, perdidos en esta falsa religión, tienden a desarrollar un desprecio misógino por las mujeres que les niegan su validación, el resultado es un narcisismo con tintes verdaderamente violentos: la política identitaria en su forma más tóxica y desagradable.

¿El resultado final? Incluso el sangriento asesinato de un padre joven puede ser celebrado porque proporciona un » alivio de la ansiedad «. Da un respiro a los narcisistas. Elimina del mundo a alguien que cometió el pecado más grave: se negó a sacrificar la verdad de sus propios ojos con el fin de validar la falaz autoimagen de las «mujeres con pene». Cuando la vida humana se considera un pequeño precio a pagar por complacer la idea misógina de que la feminidad es una identidad fácil de adquirir, sabemos que nuestras sociedades están en serios problemas. No fue el vil asesinato de Kirk lo «revolucionario». Fue la determinación de las mujeres de negar la validación a los hombres que les han robado su sexo, y en el proceso, destruir esta ideología letal de una vez por todas.

«No vamos a permitir que un cártel de narcoterroristas se haga pasar por un gobierno legítimo dentro de nuestro hemisferio», sentenció el Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, con una claridad inútil de refutar.

Sus palabras no son solo una declaración; constituyen un rechazo frontal a la pretensión de Nicolás Maduro y su banda de mantener la usurpación del poder en Venezuela, mientras trafican con el sufrimiento de pueblos enteros.

En un hemisferio donde la democracia ha sido herida una y otra vez, la postura de Marco Rubio, en nombre del gobierno de Donald Trump, es un símbolo inequívoco de firmeza.

No se trata de política, sino de principios.

Cuando un cártel narcoterrorista como el de Maduro y sus cómplices se enquista en una nación como Venezuela, corrompe todo lo que toca: la libertad, la justicia, la prosperidad.

Pretender que esas estructuras criminales son gobiernos legítimos es insultar la dignidad de millones de venezolanos que claman por un futuro sin cadenas.

Esta advertencia no es solo para estos tiranos, sino también para los cómplices silenciosos que, por conveniencia o miedo, cierran los ojos ante la verdad.

Marco Rubio nos recuerda que la indiferencia es el aliado más peligroso de la opresión.

Su mensaje es un llamado a la acción: no basta con condenar, hay que actuar.

Porque permitir que un cartel de narcoterroristas se disfrace de gobierno no es solo una traición a un país, sino a la idea misma de humanidad.

En este momento decisivo, las palabras de Marco Rubio, en nombre del gobierno estadounidense, no solo desafían, sino que inspiran.

Nos obligan a mirar de frente la realidad y a preguntarnos: ¿Qué estamos dispuestos a hacer cada uno de nosotros para poner fin a esta terrible situación?

La respuesta debe ser clara: luchar, con todos los recursos a nuestro alcance, por la verdad, la justicia y la libertad.

Porque un país libre no se construye con silencio, sino con el valor de quienes se atreven a alzar la voz y actuar.

Omar González Moreno

Escrito por John R. Lott Jr. y el representante Thomas Massie a través de RealClearPolitics ,

Una profunda crisis de salud mental yace en el corazón de la violencia en Estados Unidos. Decarlos Brown Jr., el hombre que apuñaló brutalmente a muerte a la mujer ucraniana en Charlotte, Carolina del Norte, estuvo internado en un hospital psiquiátrico a principios de este año y fue diagnosticado con esquizofrenia. Pero los médicos no lo habrían dado de alta si lo hubieran considerado un peligro para sí mismo o para los demás.

De manera similar, los asesinos de la Escuela Católica Annunciation de Minneapolis y de la Escuela Covenant de Nashville padecían enfermedades mentales. Casi todos los autores de tiroteos masivos también padecían pensamientos suicidas.

“ Nunca podremos resolver problemas como la falta de vivienda y la salud mental recurriendo a la detención”, advirtió la alcaldesa de Charlotte, Vi Lyles, tras el apuñalamiento. “Las enfermedades mentales son solo eso: una enfermedad. Deben ser tratadas con la misma compasión”. Tras el ataque de Minneapolis, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, subrayó el problema: “El problema es el corazón humano. Es la salud mental. Hay cosas que podemos hacer”.

Sin embargo, a pesar de que más de la mitad de los tiradores públicos masivos de los últimos 25 años ya estaban bajo la atención de profesionales de la salud mental, ninguno fue identificado como un peligro para sí mismo ni para los demás. Numerosas investigaciones académicas exploran ahora por qué los expertos en salud mental a menudo no predicen estos ataques.

Cuando los profesionales no pueden identificar las amenazas antes de que ocurra una tragedia, la sociedad debe preguntarse: ¿Cuál es el plan de respaldo?

El asesino de la escuela de Minneapolis admitió : «Estoy muy deprimido y he tenido pensamientos suicidas durante años». Tras el tiroteo en la escuela de Nashville, la policía concluyó que el asesino «sufrió una depresión profunda y muchos pensamientos suicidas a lo largo de su vida». Sin embargo, incluso con atención psiquiátrica regular, los expertos no encontraron indicios de intención homicida o suicida.

El asesino del supermercado de Buffalo de 2022 mostró el mismo patrón. En junio de 2021, cuando le preguntaron sobre sus planes para el futuro, respondió que quería asistir a la escuela de verano, asesinar gente allí y luego suicidarse. Alarmado, su profesor lo envió a una evaluación con dos profesionales de la salud mental. Les dijo que era una broma y lo dejaron ir. Más tarde admitió : «Me libré porque me aferré a la historia de que me iba a escapar de clase y simplemente lo escribí estúpidamente. No era una broma, lo escribí porque eso era lo que planeaba hacer».

Muchos asesinos en masa conocidos consultaron con psiquiatras antes de sus ataques . El mayor Nidal Malik Hasan, quien asesinó a 13 personas en Fort Hood en 2009, era psiquiatra del Ejército. Elliot Rodger (Santa Bárbara) había recibido años de terapia de alto nivel, pero al igual que el asesino de Buffalo, Rodger simplemente sabía que no debía revelar sus verdaderas intenciones. El psiquiatra del Ejército que vio por última vez a Ivan Lopez (el segundo tirador de Fort Hood) concluyó que no había indicios de probable violencia, ni hacia él ni hacia otros.

La psiquiatra de James Holmes, autor del tiroteo en el cine de Aurora, advirtió a las autoridades de la Universidad de Colorado sobre las fantasías violentas de Holmes poco antes del ataque , pero incluso ella descartó la amenaza, considerándola insuficiente para la custodia. Tanto un psicólogo designado por el tribunal como un psiquiatra del hospital determinaron que Seung-Hui Cho, autor del tiroteo en Virginia Tech, no representaba ningún peligro para sí mismo ni para los demás.

Los psiquiatras tienen todo el incentivo para acertar con estos diagnósticos. Más allá del orgullo profesional y el deseo de ayudar, enfrentan la obligación legal de denunciar las amenazas. Familiares de víctimas incluso han demandado a psiquiatras por no recomendar el confinamiento. A pesar de ello, los psiquiatras subestiman constantemente el peligro.

El problema es tan profundo que ha generado toda una literatura académica . Algunos expertos sugieren que los psiquiatras intenten demostrar su valentía o se desensibilicen al riesgo. La formación adicional en casos inusuales puede ser útil, pero predecir resultados tan inusuales siempre será extremadamente difícil.

En retrospectiva, las señales de alerta parecen obvias . Antes del ataque, incluso para los expertos, rara vez lo eran. Y al abordar las enfermedades mentales, no debemos estigmatizarlas. Las personas con enfermedades mentales tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de violencia que los perpetradores. Solo una pequeña fracción llega a cometer un asesinato.

Tomemos como ejemplo la esquizofrenia: más de 3,5 millones de estadounidenses viven con este trastorno, pero solo un esquizofrénico ha cometido un atentado masivo desde 2019. Esto hace que la probabilidad de que se produzca un delito de este tipo sea inferior a una en 3,5 millones, lo que lo convierte en una situación extremadamente rara.

Nadie quiere que personas peligrosas tengan acceso a armas. ¿Vamos a desarmar a todas las personas con problemas mentales, aunque ellas mismas corran un mayor riesgo de sufrir delitos violentos? Una mujer que conocemos vio cómo su acosador asesinaba a su marido delante de ella . Estaba muy deprimida, pero temía que, al buscar ayuda psicológica, le negaran el derecho a poseer un arma (que necesitaba para protegerse).

Otro factor que dificulta detener estos ataques es que se planifican con mucha antelación, siendo seis meses el tiempo mínimo. La masacre de Sandy Hook se planeó durante más de dos años y medio, lo que le dio al perpetrador tiempo de sobra para obtener armas.

Estos asesinos, como el reciente atacante de Minneapolis , suelen declarar abiertamente en sus manifiestos y diarios que atacan «zonas libres de armas». Puede que estén locos, pero no son estúpidos. Esperan morir, pero quieren llamar la atención cuando mueren. Saben que cuanto mayor sea el número de muertos, más cobertura mediática recibirán. Por eso eligen lugares donde nadie puede defenderse.

El ataque en Charlotte ocurrió en una zona libre de armas. La mujer no tuvo oportunidad de defenderse cuando el atacante la atacó por la espalda, y nadie en el tren intervino. Los transeúntes pudieron haber dudado por miedo; después de todo, el asesino era un hombre corpulento armado con un cuchillo, aunque los cuchillos también están prohibidos en el transporte público. Si alguien hubiera portado un arma de fuego, podría haber impedido el asalto, tal como lo hizo un veterano de la Marina en julio en un Walmart de Michigan , donde a punta de pistola obligó a un atacante que blandía un cuchillo a soltar el arma. Otros que intentaron detener al atacante sin arma fueron apuñalados.

Nuestro sistema de salud mental no puede ser la última línea de defensa; se nos escapan demasiados errores. Si los profesionales de la salud mental no pueden detener con fiabilidad a estos atacantes antes de que ataquen, debemos preguntarnos: ¿cuál es el plan B? Dejar a las víctimas desprotegidas no es la mejor opción.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top