Armando Esteban Quito

La respuesta de Estados Unidos al contexto venezolano ha pasado de una disuasión por sanciones a una coerción cinética activa. A fines de agosto de 2025, se intensificó un aumento de tropas navales en el sur del Caribe.

El Nacional

Este despliegue es de una magnitud considerable, involucrando 20% de la fuerza naval estadounidense movilizada en todo el mundo. El contingente incluye aproximadamente 15.000 soldados, aviones caza F-35 y misiles de largo alcance, incluidos los Tomahawk.

La presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford en la región subraya la seriedad de la amenaza militar. Aunque el objetivo declarado es combatir el narcotráfico, la escala y el tipo de armamento sugieren una finalidad primordialmente de coerción política.

Washington ha intensificado sus acusaciones, vinculando a Nicolás Maduro con los carteles del narcotráfico (Cartel de los Soles). El factor legal más relevante es la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO).

Esta designación fue realizada por el secretario de Estado Marco Rubio. Estratégicamente, amplía las facultades legales de Estados Unidos para perseguir a Maduro y su círculo íntimo en virtud de la legislación antiterrorista.

Al calificar a Maduro de terrorista, la administración Trump justifica la posible escalada de acciones militares quirúrgicas contra activos e infraestructura dentro de Venezuela. Esto se puede realizar sin necesidad de recurrir a una declaración de guerra formal.

El rechazo a la transición gradual

La política de la administración Trump se caracteriza por una combinación calculada de amenazas abiertas y un acercamiento insinuado, cuyo fin es maximizar su capacidad de negociación. Trump ha sugerido que la designación FTO permite a su ejército atacar la infraestructura del gobierno.

Días antes, el presidente incluso insinuó que ya había tomado una decisión sobre la acción específica a emprender en Venezuela. Esta postura de confrontación está diseñada para desestabilizar el comando y control del régimen venezolano.

Esta interpretación se valida con el rechazo categórico de la Casa Blanca a una propuesta de transición ofrecida por funcionarios venezolanos en noviembre de 2025. La oferta incluía la salida de Maduro tras un período de dos a tres años.

La propuesta también mencionaba que Delcy Rodríguez asumiría de forma interina, comprometiéndose a no postularse a la reelección. Washington rechazó la oferta por considerar el tiempo de transición excesivo.

Exigencia de salida inmediata

Estados Unidos enfatizó que cualquier transición debería implicar una salida inmediata de Nicolás Maduro. El rechazo a la oferta de transición de 2-3 años es una señal inequívoca.

La presión militar no busca un compromiso político a largo plazo, sino la capitulación a corto plazo. La estrategia busca forzar al régimen para que acepte una salida inmediata y protegida para evitar la cárcel.

Esto cierra la puerta a un escenario de transición «suave» que pudiera ser controlada por el chavismo. La estrategia dual de Washington está diseñada para mantener la presión máxima sin incurrir en el alto costo de una invasión.

El alto riesgo para el ciudadano común

El análisis estratégico identifica que el principal riesgo es la espiral de riesgo accidental. Un error de cálculo grave por parte de Estados Unidos al ejecutar una operación encubierta autorizada podría ser un motor de escalada.

Un incidente marítimo que resulte en víctimas significativas también podría provocar una respuesta escalada del régimen. Este ambiente de seguridad se deteriorará, manteniendo la preocupación por el riesgo físico para la población.

El más reciente Boletín SAMAN de Cáritas Venezuela (agosto de 2025) ofrece una radiografía descarnada del país. Los números son fríos, pero el contexto los vuelve devastadores: Venezuela sigue atrapada en una crisis humanitaria que no cede, y lo que muestra el estudio es que la desnutrición infantil ha regresado a niveles equivalentes a los peores años del colapso, cuando en 2016 comenzó la respuesta humanitaria de emergencia. A casi una década, nada ha mejorado lo suficiente y muchos indicadores, incluso, han vuelto a empeorar.

La Gran Aldea

El informe evaluó a 2.502 niños menores de cinco años y a 740 mujeres embarazadas o lactantes en 20 estados del país, una cobertura que no pretende ser representativa de toda Venezuela, pero sí es considerada un termómetro preciso de las zonas más vulnerables, aquellas donde el deterioro siempre se siente primero.

Los resultados son inequívocos. El 9,1% de los niños evaluados presenta Desnutrición Aguda Global (moderada y severa), lo que equivale a unos 228 niños con una condición que, sin tratamiento rápido, puede significar un daño irreversible e incluso la muerte. Si se suman aquellos en riesgo de desnutrición, la cifra asciende a 29,5%, es decir, alrededor de 738 niños. En términos de la clasificación internacional IPC, Venezuela se ubica en Fase II (Estrés), pero el mapa interno revela algo peor: uno de cada cinco estados ya está en Fase IV (Emergencia) y otro cuarto del país en Fase III (Crisis).

El más reciente Boletín SAMAN de Cáritas Venezuela (agosto de 2025) ofrece una radiografía descarnada del país. Los números son fríos, pero el contexto los vuelve devastadores: Venezuela sigue atrapada en una crisis humanitaria que no cede, y lo que muestra el estudio es que la desnutrición infantil ha regresado a niveles equivalentes a los peores años del colapso, cuando en 2016 comenzó la respuesta humanitaria de emergencia. A casi una década, nada ha mejorado lo suficiente y muchos indicadores, incluso, han vuelto a empeorar.

El informe evaluó a 2.502 niños menores de cinco años y a 740 mujeres embarazadas o lactantes en 20 estados del país, una cobertura que no pretende ser representativa de toda Venezuela, pero sí es considerada un termómetro preciso de las zonas más vulnerables, aquellas donde el deterioro siempre se siente primero.

Los resultados son inequívocos. El 9,1% de los niños evaluados presenta Desnutrición Aguda Global (moderada y severa), lo que equivale a unos 228 niños con una condición que, sin tratamiento rápido, puede significar un daño irreversible e incluso la muerte. Si se suman aquellos en riesgo de desnutrición, la cifra asciende a 29,5%, es decir, alrededor de 738 niños. En términos de la clasificación internacional IPC, Venezuela se ubica en Fase II (Estrés), pero el mapa interno revela algo peor: uno de cada cinco estados ya está en Fase IV (Emergencia) y otro cuarto del país en Fase III (Crisis).

A esta situación se suma la precariedad creciente en los hogares. En las encuestas familiares aplicadas en ocho estados, 76% de las familias ha tenido que liquidar sus ahorros para comer54% se ha endeudado, y 59% ha experimentado privación en cantidad y calidad de alimentos. A ello se agrega otro elemento detonante: más del 90% de los hogares no cuenta con acceso continuo al agua potable, un colapso del servicio que dificulta todo, desde la lactancia y la preparación de alimentos hasta la prevención de enfermedades gastrointestinales que profundizan la desnutrición.

El comportamiento histórico de la desnutrición en Venezuela completa el cuadro. Según el informe, hubo dos momentos de empeoramiento agudo: el colapso económico, político y social entre 2017 y 2018, y luego el impacto de la pandemia, seguido por un repunte severo desde 2023, un periodo marcado por mayor deterioro, menor financiamiento humanitario y menos organizaciones capaces de dar respuesta. Lo más grave es la constatación de fondo: ni siquiera en los mejores periodos de “mejoría” fue posible salir de las Fases II y III de severidad humanitaria, lo que significa que las condiciones estructurales nunca fueron resueltas.

Esto lleva a la pregunta fundamental: ¿cómo llegó Venezuela a este punto? Los datos humanitarios solo muestran la superficie; la causa está en las decisiones de un poder político que administró los mayores ingresos petroleros de la historia del país y los dilapidó en corrupción, clientelismo y represión. Durante los años de bonanza, el régimen tuvo recursos suficientes para haber construido un sistema de salud sólido, un modelo productivo diversificado, una red de protección social y una institucionalidad capaz de evitar esta catástrofe. En lugar de eso, instauró una estructura autoritaria cuya principal política pública ha sido el control social y el terrorismo de Estado.

Es imposible separar la desnutrición infantil de la destrucción institucional, la hiperinflación, la persecución política, el colapso de los servicios y —sobre todo— la sistemática desviación de recursos públicos. Ningún fenómeno humanitario ocurre en el vacío. Y en Venezuela, los niños que hoy no pueden acceder a una alimentación mínima son la consecuencia directa de décadas de saqueo y represión. Cáritas lo explica en cifras; la vida diaria lo confirma en cada hogar.

Por eso, cualquier camino para revertir este dolor exige abordar la raíz de la crisis. Mientras en Venezuela persista un régimen que destruyó las bases económicas del país, que se robó los fondos públicos en los años de mayor prosperidad petrolera, y que opera mediante mecanismos de violencia y control, no habrá recuperación posible. Ayuda humanitaria, sí; atención urgente, indispensable. Pero una salida sostenible solo será viable cuando el país recupere instituciones, Estado de derecho y un mínimo de libertad cívica, condiciones incompatibles con la permanencia del régimen que llevó a Venezuela a esta tragedia.

Los niños venezolanos siguen creciendo en emergencia. Y ninguna nación puede reconstruirse si condena a su infancia al hambre. Por eso, la salida del régimen no es un deseo político: es la condición más básica para que Venezuela pueda empezar a sanar.

El audio de la entrevista entre Daniel Basteiro, corresponsal de Bloomberg, y Rosa Villavicencio, canciller colombiana, salió a la luz este jueves después de que el Palacio de San Carlos negara en un comunicado que apoye una salida consensuada de Nicolás Maduro para que evite la cárcel.

La Patilla

Las controvertidas declaraciones se dieron en medio del cerco militar del presidente estadounidense, Donald Trump, quien espera acabar con el tráfico de drogas en el mar Caribe, un delito del que acusa a Maduro.

Después de la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) a la región, el mandatario norteamericano ha aceptado escuchar las peticiones de Maduro antes de escalar la tensión bélica.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha apoyado a Maduro y cuestionado el hundimiento de narcolanchas en el mar Caribe y el océano Pacífico.

Pregunta: Si hubiera un plan que diera garantías a Maduro de una transición sin él en el poder, ¿usted cree que el presidente Maduro debería considerarlo?

Respuesta: Sí, yo creo que, de hecho, lo ha considerado, que puede haber una salida, una transición, donde pues él pueda irse sin que tenga que pasar a lo mejor por la cárcel y que haya alguien que pueda hacer esa transición y que pueda haber unas elecciones, pues que estén legitimadas con un proceso transparente. Pues sería lo más sano y es lo que nosotros decimos y lo que se le está proponiendo. Y creo que Maduro estaría por aceptarlo.

Pregunta: ¿Estaría por aceptarlo?

Respuesta: Yo creo que ya lo aceptaría. Ese es el planteamiento.

Pregunta: ¿Y qué le lleva a usted a pensar eso? Porque hasta ahora, evidentemente, es algo que…

Respuesta: No, porque, bueno, eh, ha estado buscando mediaciones, pero otra cosa es que Estados Unidos quiera aceptar, que para mediar las dos partes deben aceptar.

Pregunta: Claro. ¿Por qué no es posible una alianza con Brasil o México sobre esta cuestión, de Colombia también? Es decir, que haya una especie de, de posición más o menos común sobre este asunto, como sí hubo en otros, en otros momentos.

Respuesta: Brasil ha propuesto ser el mediador, y lo ha dicho el presidente (Luiz Inácio) Lula (Da Silva) y sería bueno que aceptaran, pero,como le digo, en esto no solamente Venezuela debe aceptar, también, digamos el gobierno Maduro, también debe aceptar la oposición. Y si las dos partes aceptan la mediación, pues podría llegarse a algún acuerdo, ¿no? Yo creo que en eso seguimos insistiendo, en que haya esa posibilidad de mediación. 

Crisis diplomática, metida de pata

Tras una entrevista publicada por Bloomberg de la canciller Rosa Yolanda Villavicencio, con un supuesto apoyo oficial de Colombia a un plan para la salida negociada de Nicolás Maduro, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado para aclarar la situación y marcar distancia frente a versiones que sacarían de contexto las declaraciones.

La polémica comenzó cuando se expuso una entrevista que la canciller habría concedido a Bloomberg en Madrid, España. Allí, la funcionaria señaló que Colombia respaldaría una propuesta para que el dictador venezolano entregue el poder a un gobierno de transición capaz de convocar nuevas elecciones.

También señaló esa publicación que Maduro “estaría dispuesto a aceptarlo” si se le garantiza seguridad frente a eventuales procesos judiciales.

Ante la difusión de esa información, la Cancillería aseguró que “la información que ha circulado en las últimas horas… no corresponde a lo expresado por la canciller Villavicencio”.

El ministerio también reafirmó que el Gobierno de Colombia respeta el derecho internacional, la no injerencia en asuntos internos y la soberanía de otros países.

El texto también enfatiza que la relación con Venezuela debe preservarse, que no puede verse afectada por informaciones descontextualizadas.

En la entrevista a Bloomberg, Villavicencio había descrito la posibilidad de una salida negociada como “la opción más sana” si se consigue el respaldo de la oposición venezolana y garantías de no persecución para Maduro.

Además, en la misma habría una advertencia del Gobierno colombiano sobre el riesgo humanitario que supondría cualquier intervención militar —en especial una acción directa por parte de Estado Unidos— y el posible nuevo éxodo de migrantes que se podría generar.

La publicación hizo que la entidad inmediatamente saliera a aclarar las versiones que estaban circulando en el medio y otros.

El déficit de taurina, un nutriente producido en el organismo y presente en muchos alimentos puede potenciar el envejecimiento, según un estudio en gusanos, ratones y monos que constata que la ingesta de suplementos de este aminoácido podría favorecer una vida más larga y saludable.

DW

El trabajo, publicado en Science, está liderado por investigadores de la Universidad de Columbia y, aunque importante, queda mucha investigación para trasladarlo a humanos. «Solo un ensayo clínico aleatorizado en personas determinará si la taurina tiene realmente beneficios para la salud», confirma Vijay Yadav, director del estudio.

Así, aunque los investigadores afirman que la taurina puede ser un «elixir de la vida», aseguran que aún no se ha comprobado su eficacia en las personas. Por ello, el equipo recomienda no comprar pastillas de taurina o excederse con bebidas energéticas con taurina para intentar vivir más tiempo.

La taurina, aminoácidos abundantes en animales

Yadav descubrió el papel de la taurina en la formación de los huesos durante sus investigaciones previas sobre la osteoporosis. Al mismo tiempo, otros científicos comprobaron que sus niveles estaban relacionados con la función inmunitaria, la obesidad y el sistema nervioso.

«Nos dimos cuenta de que si la taurina regula todos estos procesos que disminuyen con la edad, quizá sus niveles en el torrente sanguíneo afecten a la salud general y a la esperanza de vida», afirma Yadav.

La taurina –un micronutriente semiesencial– es uno de los aminoácidos más abundantes en los animales. Se encuentra de forma natural en carne, pescado o productos lácteos y también está disponible como suplemento alimentario.

Los experimentos

Una de las cosas que analizó el equipo fueron los niveles de taurina en el torrente sanguíneo de ratones, monos y personas, y descubrió que su abundancia disminuye sustancialmente con la edad. En los humanos, los niveles de taurina en individuos de 60 años eran solo un tercio de los encontrados en niños de 5 años.

Los investigadores empezaron sus experimentos con cerca de 250 ratones hembras y machos de 14 meses (unos 45 años en términos humanos). Cada día, alimentaban a la mitad con un bolo de taurina o una solución de control, informa un comunicado del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia.

El equipo observó que la taurina aumentaba la esperanza media de vida un 12 % en las hembras y un 10 % en los machos. Eso significaba de tres a cuatro meses más, equivalentes a unos siete u ocho años humanos.

Múltiples beneficios de la taurina

Para saber cómo repercutía en la salud, los expertos midieron diversos parámetros en ratones y descubrieron que a los 2 años (60 en años humanos) los animales suplementados durante un año estaban más sanos en casi todos los aspectos que sus homólogos no tratados.

Descubrieron que la taurina suprimía el aumento de peso asociado a la edad en ratones hembra (incluso con menopausia), aumentaba el gasto energético, incrementaba la masa ósea y mejoraba la resistencia y fuerza muscular, entre otros beneficios.

A nivel celular, mejoró funciones que suelen declinar con la edad. Por ejemplo, el suplemento redujo el número de «células zombis» (células viejas que deberían morir pero que persisten y liberan sustancias nocivas), incrementó el número de células madre presentes en algunos tejidos y disminuyó los daños en el ADN. 

Se observaron efectos similares en monos rhesus de mediana edad tratados durante seis meses con taurina. 

¿Suplementos de taurina aumentarán la longevidad en humanos?

Los investigadores aún no saben si estos suplementos mejorarán la salud o aumentarán la longevidad en humanos, pero dos experimentos sugieren que tiene potencial.

En el primero, analizaron la relación entre los niveles de taurina y unos 50 parámetros de salud en 12 000 adultos europeos mayores de 60 años. 

En general, aquellos con mayores niveles de taurina estaban más sanos, con menos casos de diabetes de tipo 2, menores niveles de obesidad, menor hipertensión y niveles más bajos de inflamación. 

«Se trata de asociaciones que no establecen causalidad», admite Yadav, «pero los resultados son coherentes con la posibilidad de que la deficiencia de taurina contribuya al envejecimiento humano».

El segundo estudio probó si la taurina responderían al ejercicio. Se midieron sus niveles antes y después de que una variedad de atletas masculinos e individuos sedentarios terminaran un entrenamiento de ciclismo, y se vio un aumento significativo del aminoácido en todos.

Este estudio «sugiere que la taurina podría ser un elixir de vida (…) que nos ayude a vivir más tiempo y más saludable», concluye Yadav, quien insiste en que todavía son necesarios ensayos clínicos en humanos. 

En un artículo de opinión que acompaña este estudio, Joseph McGaunn y Joseph A. Baur, de la Universidad de Pensilvania, recuerdan que, como sucede con cualquier intervención, el suplemento de taurina para mejorar la salud y longevidad humanas debe abordarse con precaución.

«El potencial de riesgos aún merece consideración, porque faltan ensayos de seguridad en humanos a largo plazo y las dosis equivalentes utilizadas en este estudio serían muy elevadas en personas». 

El frenético ritmo de vida que llevamos, las prisas, las horas delante de una pantalla… todo ello termina afectando a nuestra higiene del sueño. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad ya ha advertido de que el consumo de diazepam (comercializado como Valium) para tratar problemas de sueño se ha incrementado un 110%, lo que implica que más de 5 millones de personas en España toman una pastilla para dormir.

Por: C. Amanda Osuna – Infobae

Son muchos los mitos que existen en torno al sueño, comenzando por cuál es la cantidad de horas adecuada que debemos dormir. Lo primero que debemos saber es que estas varían en función de nuestra edad, pues un niño y un anciano no necesitan descansar las mismas horas. Entonces, ¿cuál es el tiempo recomendado para cada persona?

El doctor Eduardo Estivill es especialista en medicina del sueño, director de la Clínica Eduard Estivill y presidente de la Fundación Estivill Sueño. El experto explica que hemos de entender el sueño como un “taller de reparación y restauración de todo lo que gastamos y de todo lo que aprendemos durante el día”. Esta misma premisa es la que nos indica las horas que tenemos que dormir.

“Un niño de cinco años que aprende mucho y se mueve mucho necesita que el sueño dure, como mínimo, once horas. Un adolescente que sigue aprendiendo mucho y moviéndose mucho necesita, como mínimo, nueve horas de funcionamiento del taller, es decir, nueve horas de sueño”, explica el doctor.

Suele ocurrir que los niños son quienes más respetan estas horas de sueño por la preocupación de los padres, pero ¿qué pasa con los adultos? ¿Cuántos cumplen realmente con las horas que deben descansar? El doctor Estivill alerta de que muy pocos duermen lo que necesitan: “La mayoría van cortos de sueño y hacen aquello que no se puede hacer, que es dormir seis horas entre semana y después recuperar en el fin de semana. Esto es imposible, el sueño no se recupera, se pierde”. Así, el número de horas de sueño que un adulto debe tener son ocho.

Cuando llegamos alrededor de los 65 o 70 años, la actividad física tiende a reducirse considerablemente, así como la mental, pues ya no aprendemos tantas cosas como los niños. Por ello, “con seis horas de sueño nocturno son suficientes, que hemos de completar con unas pequeñas siestas durante el día”.

Los riesgos para la salud de no dormir lo suficiente

Dormir poco o no dormir lo suficiente puede acarrear diversos peligros para la salud física y mental de una persona, como explica MedlinePlus:

  • Problemas de concentración y memoria. La falta de sueño puede provocar torpeza mental, dificultad para concentrarse y cometer más errores.
  • Riesgo de enfermedades cardiovasculares. La privación del sueño puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y ser una de las principales causas de muerte a nivel mundial.
  • Debilitamiento del sistema inmunológico. La falta de sueño puede hacer que el sistema inmunológico sea menos efectivo para combatir infecciones y enfermedades.
  • Trastornos del estado de ánimo. La falta de sueño puede desencadenar problemas de ansiedad, depresión e irritabilidad.
  • Problemas metabólicos y de peso. Dormir poco puede influir en el metabolismo y llevar a alteraciones metabólicas, aumentando el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.

El hígado uno de los órganos que más funciones cumple. Se encarga de liberar la sangre de sustancias nocivas, como el alcohol y las drogas; usa el azúcar como fuente de energía cuando los niveles están bajos y es una fuente de provisión de hierro para el cuerpo.

BBC Mundo

Y así como los excesos sostenidos pueden causar serios daños en este órgano (como cirrosis o falla hepática por abundante consumo de alcohol), existen algunos alimentos que pueden ayudar a mejorar su funcionamiento.

«Mi consejo es evitar los alimentos que son hepatóxicos como las grasas saturadas, los fritos y el alcohol», le dijo a BBC Mundo la nutricionista argentina Magdalena Boccardo.

En BBC Mundo te presentamos cuáles son cinco de los mejores alimentos que ayudan en la salud del hígado.

Ajo

El ajo tiene propiedades que ayudan a regular y mejorar el funcionamiento del hígado.

«Tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a regular el trabajo del hígado», apunta la nutricionista Grace Fjeldberg en el portal de la Clínica Mayo.

«Lo recomendable es aplastarlo y luego consumirlo para aprovechar sus propiedades».

El ajo, según los expertos, también es recomendado por su alto contenido de alicina, que ayuda a la limpieza del hígado.

Manzana

Gracias a su alto contenido en fibra, la manzana también es una gran aliada a la hora de cuidar el hígado.

«Es importante cuidar este aspecto, porque, entre otras cosas, las proteínas que se forman en el hígado trasportan el hierro, vitamina A y el cobre al resto de nuestro cuerpo donde se necesitan están nutrientes», le dice a BBC Mundo a nutricionista colombiana Sandra Milena Cardona.

Otro atributo es que contiene una gran cantidad de vitamina C, que también actúa como antioxidante y protege a las células de daños externos.

Varios expertos recomiendan las verdes, para promover una mayor acción de la fibra.

Brócoli

De cocción olorosa, el brócoli puede ser uno de los alimentos más odiados por niños e incluso algunos adultos, pero no se puede negar que es una verdura con grandes propiedades nutritivas.

En el caso del hígado, ayudará a neutralizar elementos nocivos que puedan afectar su funcionamiento.

«Es importante este tipo de alimentos que ayudan a reducir la síntesis del colesterol», indicó Cardona.

Los expertos también indican que es una rica fuente de vitamina A, que previene el envejecimiento de las células.

Limón

Otra fruta en la que aparece la vitamina C, que es una gran colaboradora del hígado.

«El zumo del limón contiene una gran cantidad de vitamina C concentrada. Un limón pequeño contiene un tercio de la cantidad recomendada al día de esta vitamina», señala Jill Corleone, nutricionista de la Universidad de Nueva York (EE.UU.).

Y referencia el estudio publicado por la Biblioteca Nacional de Salud de EE.UU. en el que se indica que el jugo extraído de un cítrico de este tipo tiene una gran cantidad de «antioxidantes que reducen la inflamación, eliminan los radicales libres y mejoran la capacidad del cuerpo para procesar la glucosa».

«Son varios los estudios que lo confirman: el limón contiene vitamina C, flavonoides, carotenoides y otros compuestos bioactivos que combaten el daño oxidativo y protegen el hígado», agrega Corleone.

Aguacate

El aguacate o palta ha sido bautizado como el «oro verde» y poco a poco se está convirtiendo en uno de los alimentos de producción más rentable en el planeta.

Pero también puede ser un aliado a la hora de defender al hígado de posibles daños.

Varios estudios señalan que el aguacate es una gran fuente de grasas saludables, que puede ayudar a la protección del hígado y la depuración de sustancias nocivas o innecesarias.

«El mayor consejo es que debe haber una alimentación equilibrada y saludable que le aportes todos los nutrientes necesarios al hígado», relata la nutricionista Cardona.

«Uno de los principales consejos es la utilización de grasas más saludables como aguacate, aceite de oliva y nueces y semillas», concluyó.

Sin embargo, en igual medida señala que se debe tener mucho cuidado con su consumo en exceso, debido a que esta grasa saludable, que también puede encontrarse en el aceite de oliva, puede causar lo que se conoce como hígado graso.

El anuncio realizado el 29 de septiembre de 2025 por la vicepresidenta ejecutiva de que el primer mandatario nacional había firmado un decreto de estado de conmoción exterior que «sería activado» en caso de una agresión militar, abrió un debate inmediato sobre su existencia real y sus implicaciones jurídicas.

Acceso a la Justicia

Más allá del mensaje político, lo cierto es que un estado de excepción no se presume: debe cumplir pasos estrictos previstos en la Constitución y en la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción (LOEE). Esta nota expone, de manera integral, lo que se sabe y lo que no, así como lo que exige el ordenamiento venezolano para que una medida como esta pueda entrar en vigor.

Un decreto anunciado, pero no vigente

La LOEE en su artículo 22 establece que un estado de excepción entra en vigencia desde el momento en que es dictado por el Ejecutivo nacional; sin embargo, para su validez es necesario también que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declare su constitucionalidad y que sea aprobado por la Asamblea Nacional (AN) o su comisión delegada dentro de un lapso de 8 días (artículos 339 y 33).

Han pasado 50 días desde el anuncio de la firma del decreto de conmoción exterior y ninguno de estos procedimientos ha sido informado públicamente, ni sus resultas, por lo que es evidente que el estado de conmoción exterior aún no está vigente; esto lo corrobora el hecho que no se conoce su publicación en Gaceta Oficial. Además, el contenido del decreto firmado el 29 de septiembre tampoco está disponible, a pesar de que la LOEE exige que sea publicado después de su firma en la Gaceta Oficial o por lo menos en medios de comunicación.

De tal manera, el estado de conmoción exterior no está vigente, lo que confirma lo afirmado por la vicepresidenta ejecutiva cuando anunció, como se dijo anteriormente, que se activaría si hubiera una agresión militar. Al respecto debe decirse que ni la Constitución ni la LOEE prevén la declaratoria de un estado de excepción de conmoción exterior condicionado, por lo que pareciera que se trató más bien de una advertencia sobre lo que ocurriría en caso de que se verificara una agresión militar.

¿Cuándo procede la conmoción exterior y qué facultades tiene el Ejecutivo?

La figura de la conmoción exterior puede decretarse en casos de guerra, invasión o amenaza grave a la soberanía o a la seguridad nacional, supuestos recogidos en los artículos 338 de la Constitución y 14 de la LOEE.

Sin embargo, aun en esa circunstancia, es importante tener presente que las facultades que la Constitución concede al Ejecutivo nacional son limitadas y deben cumplir criterios estrictos. En primer lugar, solo puede adoptar medidas indispensables para enfrentar la situación excepcional que se presente y únicamente cuando los mecanismos ordinarios del Estado no sean suficientes para atenderla. En segundo lugar, todas las medidas deben respetar los derechos fundamentales y adecuarse al principio de proporcionalidad. Esto significa que no pueden tomarse decisiones que excedan lo estrictamente necesario para atender la situación que generó el decreto.

Límites constitucionales y legales del estado de excepción

Ni la Constitución ni los tratados internacionales permiten suspender derechos durante un estado de excepción. La carta magna solo autoriza imponer limitaciones puntuales, siempre que se indiquen claramente. Además, existen derechos que no pueden restringirse bajo ningún concepto: la vida, la integridad personal, el debido proceso, la información, la prohibición de la incomunicación y la prohibición de la tortura.

Estas garantías provienen tanto de los artículos 337 y 339 constitucionales como de normas internacionales, entre ellas el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 4.2) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 27.4). Asimismo, el artículo 7 de la LOEE menciona las garantías a los derechos que no pueden ser restringidas, cualquiera sea el estado de excepción establecido.

Por otra parte, la duración máxima de un estado de conmoción exterior es de 90 días, prorrogable una sola vez por 90 días adicionales, para un total posible de 180 días (artículo 338 de la Constitución y 5 de la LOEE), y aun bajo este tipo de medida extraordinaria, los poderes públicos deben seguir funcionando con normalidad; el estado de excepción no paraliza las instituciones, como expresamente establece el artículo 339 constitucional.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

Saber si un estado de excepción como el anunciado estado de conmoción exterior está vigente o no, no es un asunto menor. Con la información disponible, se puede afirmar que aún no está en vigor, ya que no consta la declaratoria de su constitucionalidad por parte del TSJ ni ha sido aprobado por la AN dentro de los 8 días siguientes a su firma como exige el ordenamiento jurídico venezolano. Tampoco se conoce su texto ni ha sido publicado en Gaceta Oficial. Sin estos elementos, el decreto carece de eficacia legal y no produce efectos sobre los derechos, libertades o funcionamiento institucional del país.

En un contexto político complejo, estar informado es fundamental: solo conociendo las reglas puedes exigir que se respeten tus derechos y que el poder actúe dentro de la Constitución.

Donald Trump afirmó el viernes que ya tenía una idea más o menos clara de su plan para Venezuela, pero que no podía revelarlo. Con un grupo de ataque de portaaviones y unos 15.000 efectivos desplegados en la región, resulta difícil imaginar que la decisión del presidente sea retirarse y volver a casa.

Por: Bret Stephens – Infobae

He sido muy crítico al pedirle al gobierno que actúe contra la dictadura de Nicolás Maduro en Caracas; una columna que escribí en enero se publicó bajo el título “Depongan a Maduro ”. Con la guerra a la vuelta de la esquina, posiblemente en cuestión de días, vale la pena reiterar este argumento y analizar las posibles consecuencias negativas.

Analicémoslo punto por punto.

¿Hay algún interés vital estadounidense en juego? Sí, y no es solo aquel del que habla constantemente la administración: las drogas.No cabe duda de que el régimen está profundamente implicado en el narcotráfico, aunque existen dudas sobre si Maduro dirige un cártel propiamente dicho. El análisis más riguroso que conozco, un informe de 2022 del centro de estudios InSight Crime , señala que el papel principal del presidente y sus secuaces es garantizar que el sistema de narcotráfico funcione en beneficio del régimen, colocando a personal corrupto y leal en puestos políticos y militares estratégicos.

Pero el mayor desafío que plantea el régimen de Maduro es que es a la vez importador y exportador de inestabilidad. Importador, porque sus estrechos lazos económicos y estratégicos con China , Rusia e Irán otorgan a los enemigos de Estados Unidos una importante base de operaciones en el continente americano, que, según se informa, Teherán podría utilizar para la producción de drones kamikaze . Exportador, porque su catastrófica mala gestión ha generado un éxodo masivo de refugiados y migrantes —casi ocho millones hasta la fecha— con consecuencias devastadoras en todo el hemisferio. Ambas tendencias persistirán mientras el régimen se mantenga en el poder.

¿Existen alternativas viables al conflicto? Las sanciones económicas contra el régimen durante el primer mandato de Trump han tenido el efecto típico de este tipo de sanciones: empobrecer a la población y permitir que el régimen se afiance en el poder mediante el control de bienes cada vez más escasos. El gobierno de Biden buscó la distensión con el régimen aliviando algunas de esas sanciones , solo para reinstaurarlas tras concluir que Maduro había incumplido sus promesas de reformas democráticas . Las elecciones del año pasado, que la oposición ganó por aplastante margen, fueron robadas. La líder opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz de este año, vive en la clandestinidad.

Esto deja dos alternativas plausibles. La primera, sugerida por Maduro, es otorgar a Estados Unidos una participación en la vasta riqueza mineral de Venezuela, a cambio de permitirle mantenerse en el poder. Para mi sorpresa, Trump rechazó ese pacto casi colonialista. La segunda es usar una demostración de fuerza para persuadir a Maduro y a sus altos funcionarios de que huyan del país, tal como lo hicieron Bashar al-Asad y sus secuaces en Siria. Para mi sorpresa también, eso tampoco ha sucedido. Al menos no todavía. El domingo, Trump dijo que estaba considerando dialogar con Maduro, quizá para hacer más atractiva esta última opción.

¿Existe una justificación moral para un cambio de régimen? Fuera de Corea del Norte, pocos gobiernos han generado tanta miseria para su propio pueblo como el de Venezuela. Hambrunabrutalidad políticacorrupcióncolapso socialviolencia endémicacolapso del sistema de saludcatástrofes ambientales: lo único más impactante que la autodestrucción de este país, otrora rico, es la relativa indiferencia ante la catástrofe, al menos entre los supuestos benefactores que suelen lamentarse del sufrimiento ajeno. ¿Por qué Greta Thunberg no ha viajado a Caracas con envíos simbólicos de alimentos?

Cualquier persona con principios morales debería desear que esto termine. La pregunta clave es si la intervención estadounidense empeoraría aún más las cosas.

¿Podría esto convertirse en otro fiasco? La intervención significa guerra, y la guerra significa muerte: incluso el rápido y efectivo derrocamiento de Manuel Noriega en Panamá en 1989 provocó la muerte de 26 estadounidenses y varios cientos de panameños. Las fuerzas mejor armadas de Maduro podrían ofrecer una dura resistencia. O podrían replegarse al interior del país e iniciar una insurgencia, tal vez uniéndose a los narcotráfico-insurgentes al otro lado de la frontera, en Colombia.

La ley de las consecuencias no deseadas es irrevocable. Pero también existen diferencias importantes entre Venezuela e Irak o Libia. Entre ellas se encuentra un líder elegido democráticamente, Edmundo González, que podría gobernar con legitimidad inmediata y un amplio apoyo popular. Entre ellas se encuentra la clara reticencia de Trump a desplegar tropas estadounidenses sobre el terreno durante un período prolongado. Y entre ellas se encuentra el hecho de que podemos aprender de nuestros errores del pasado, sobre todo prometiendo amnistía inmediata y empleos para los soldados, policías y funcionarios del régimen actual que no estén implicados en sus crímenes.

¿Cuál es el equilibrio de riesgos? Las consecuencias imprevistas deben sopesarse frente a los riesgos previsibles de la inacción. Si Trump se abstiene de actuar o realiza ataques limitados contra objetivos vinculados al narcotráfico, permitiendo que Maduro se mantenga en el poder, el dictador venezolano lo interpretará, con razón, como una rotunda victoria y reivindicación. Estados Unidos solo habrá logrado fortalecer su determinación de aferrarse al poder en lugar de cederlo. Y la vacilación de Trump se interpretará, especialmente en Moscú y Pekín, como una clara señal de debilidad que solo puede envalentonarlos, tal como sucedió con la retirada del presidente Biden de Afganistán.

¿Qué se debe hacer? A Maduro se le debería dar una última oportunidad para abordar un vuelo con quien y lo que pueda llevar consigo y marcharse ileso y sin ser perseguido, ya sea a La Habana, Moscú u otra capital amiga. De no ser así, merece el mismo trato que Noriega: ser capturado y extraditado a Estados Unidos para enfrentar cargos, junto con la destrucción de las defensas aéreas y las capacidades de mando y control de Venezuela, la incautación de sus principales bases militares y órdenes de arresto contra todos los altos mandos, con promesas de clemencia para quienes se entreguen.

«Si empiezas a tomar Viena, toma Viena», se dice que Napoleón le dijo a uno de sus generales. Lo mismo para Caracas, señor presidente.

El expresidente colombiano Andrés Pastrana afirmó que cualquier posible operación estadounidense en Venezuela «será una extracción y no una invasión», enmarcando lo que él cree que sería el enfoque probable de Washington para el cambio de régimen en el país sudamericano.

Por: Pedro Camacho – Latin Times

Pastrana hizo esta declaración en una entrevista con el medio local NTN24 mientras hablaba sobre una nueva declaración emitida por la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), un grupo de 32 expresidentes.

Pastrana, miembro de IDEA, afirmó que el último comunicado de la coalición reconoce formalmente a Edmundo González Urrutia y María Corina Machado como presidente y vicepresidenta constitucionales de Venezuela. Según él, IDEA «nació para Venezuela» y existe para defender la legitimidad democrática.

Pastrana continuó argumentando que González ya no debería ser descrito como «presidente electo», afirmando que el líder de la oposición se convirtió en el presidente legítimo del país cuando se le impidió entrar a Venezuela para asumir el cargo.

«Cuando se le impidió al presidente electo entrar en Venezuela para asumir el cargo, se gestó el golpe de Estado», declaró Pastrana a NTN24 . «Desde ese momento, el presidente constitucional de Venezuela es Edmundo González y su vicepresidenta es María Corina Machado».

Pastrana afirmó que la declaración busca alentar a los gobiernos extranjeros a reconocer formalmente a ambos líderes. «Edmundo es presidente de hecho y de derecho», declaró, añadiendo que «nadie cuestiona la legitimidad de María Corina y Edmundo; lo que se cuestiona es la legitimidad de la narcodictadura en Venezuela».

La declaración de IDEA se hace eco de las conclusiones revisadas por el Centro Carter, que informó que González recibió el 67,1% de los votos válidos en las elecciones de julio de 2024. El gobierno de Maduro rechazó esos resultados, y los grupos de derechos humanos han documentado patrones de represión, detenciones arbitrarias y persecución política.

Desde entonces, Pastrana ha denunciado activamente los resultados. A principios de enero de 2025, anunció que nueve expresidentes planeaban acompañar a González de regreso a Caracas para su investidura. Este intento se vio frustrado cuando las autoridades venezolanas les negaron la entrada, los calificaron de «invasores» y amenazaron a González con el arresto inmediato por cargos que incluían traición y usurpación de funciones.

El gobierno de Maduro había acusado previamente a Pastrana y a otros exlíderes de participar en una «operación de intervención» para desestabilizar el país, acusaciones que los gobiernos regionales han rechazado.

La última declaración de IDEA insta a los gobiernos de todo el hemisferio y a los organismos multilaterales a reconocer a González y Machado y a apoyar una transición política. El grupo argumenta que la dirigencia opositora cuenta con legitimidad democrática y que el reconocimiento internacional es necesario para ayudar a resolver la prolongada crisis política de Venezuela.

Era oficial de la Guardia Nacional y jefe de inteligencia, el dueño del terror. Cursó estudios en la Escuela de las Américas, llegó a estar en la nómina de la CIA durante las negociaciones por el Canal. Tenía información sobre el gobierno cubano y, más tarde, sobre el gobierno sandinista, llevando apoyo logístico a los contras.

Por: Héctor Schamis – Semana

Pero también era doble agente; pasaba información a Cuba y armas al sandinismo y al FMLN salvadoreño. Lo hacía por su cuenta, según algunos, a espaldas del presidente Torrijos. La muerte de este último en 1981, en un sospechoso accidente de aviación, permitió a Manuel Noriega llegar a la cima. Ya entonces general —y dictador a partir de 1984, pero nunca presidente— concentró en sus manos el poder político, la represión y el dinero.

Aunque en realidad era triple agente: hombre del Cartel de Medellín y socio en sus negocios, narcotráfico y lavado. Por añadidura, ello incluía a las Farc. En eso fue pionero, precursor de un tipo de régimen que sería más conocido en este siglo: una dictadura, instrumento del crimen organizado. Un orden político sostenido y financiado por negocios ilícitos, a la postre un conglomerado criminal que controlaba el aparato del Estado. Hoy sería un “narcoestado”.

Ante ello, en noviembre de 1987, una resolución del Senado de Estados Unidos suspendió la ayuda económica y militar a Panamá, lo que precipitó el default de la deuda externa y generó una contracción del producto del 20 %. En febrero de 1988, el Departamento de Justicia lo imputó por doce cargos. “En lenguaje simple, Noriega utilizó su posición para vender Panamá a los narcotraficantes”, dijo entonces el fiscal —United States Attorney de Miami— que formuló la acusación.

En las elecciones de mayo de 1989 la oposición ganó por un margen de tres a uno. Ello quedó documentado por el conteo independiente de la alianza ADOC en los distritos, que se anticipó a un fraude por parte del gobierno. Para cuando el oficialismo llevó actas falsas a los centros de cómputos, la información brindada por la oposición ya estaba instalada en la sociedad. Observadores internacionales liderados por el Centro Carter, con el propio Jimmy Carter al frente de la misión, y un grupo de observadores designados por el presidente George H. W. Bush corroboraron dicho resultado. Noriega declaró la nulidad de las elecciones por “interferencia extranjera”, pero el presidente electo era Guillermo Endara.

El fraude —bajo la forma de nulidad— fue acompañado por una violenta represión, en general ejecutada por los “Batallones de la Dignidad”, cuerpo paramilitar creado por Noriega en abril de 1988. Las imágenes del presidente electo ensangrentado se propagaron por el mundo. Ello hizo que la crisis política interna pusiera a Noriega en aprietos frente a la comunidad internacional, lo que precipitó la invasión de Estados Unidos en diciembre de 1989. Noriega fue depuesto, capturado y trasladado a Miami para enfrentarse a un tribunal. Endara se juramentó el 20 de diciembre.

Haga el lector fast-forward hasta el 26 de marzo de 2020. Ese día, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra altos funcionarios del chavismo y ofreció recompensas por información útil para su captura. Son 14 en total, con Nicolás Maduro a la cabeza. El expediente detalla la asociación de la dictadura venezolana con el Cartel de los Soles y las FARC disidentes. La imputación por “narcoterrorismo” se radicó en el mismo distrito judicial, en Miami. A su vez, en agosto de 2025, el Departamento de Estado aumentó la recompensa y el Departamento del Tesoro designó al Cartel de los Soles como “organización terrorista global”.

Las dos historias no podrían ser más parecidas. Solo que la de Venezuela es más extendida en el tiempo, más criminal y con efectos pronunciados en toda la región. Se ha intentado todo; la protesta social fue respondida con represión; el voto, con fraude; el diálogo, con mala fe; la ayuda internacional, con corrupción. La crisis económica y humanitaria, cuyo origen es anterior a cualquier sanción económica, derivó en el éxodo de un cuarto de los venezolanos.

Esa es la organización terrorista que controla el Estado en Venezuela, que comete crímenes de lesa humanidad en el país y luego los exporta. Venezuela ya está invadida: por la inteligencia cubana, los consejeros militares rusos, los mercenarios de Wagner y los operadores de Hezbollah, además de varios carteles. En Venezuela ya hubo una negociación, fue el 28 de julio de 2024. Eso es una elección, una solución de compromiso y un pacto de gobernabilidad. En Venezuela ya hay un presidente electo legítimo: Edmundo González; Maduro usurpa el poder.

Para Maduro existe la Doctrina de la Responsabilidad de Proteger de Naciones Unidas de 2005, R2P. Esta postula que la soberanía conlleva la responsabilidad de los Estados de proteger a la población de crímenes atroces y violaciones graves de derechos humanos, y que, en caso de incumplimiento, dicha responsabilidad recae en la comunidad internacional. Así, contempla la posibilidad de usar la fuerza bajo la autoridad del Consejo de Seguridad. Voto en favor de R2P.

Ya nadie recuerda que George H. W. Bush vulneró la soberanía de Panamá. Hoy Panamá es un Estado confiable, con una democracia robusta y una economía próspera. Pues ocurre que Maduro es Noriega, pero con esteroides. A esta altura, es improbable un repliegue militar de Estados Unidos. Todo escenario de una intervención militar está plagado de incertidumbres. Y solo tenemos una certeza: nada será peor para Venezuela y todo el hemisferio que Maduro y su organización criminal continúen en el poder.

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