Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El chavismo ha pasado de la incredulidad a la sorpresa, de la sorpresa a la indignación y de la indignación al espanto. “Falta que nos disparen a los edificios donde estamos, coño”, resume un alto mando chavista cercano a Nicolás Maduro.

Por: Juan Diego Quesada – EL PAÍS

Maduro y su círculo más próximo pensaban, al principio, cuando se desplegó una flota militar en el límite con aguas venezolanas, que era una táctica de Estados Unidos para abrir algún tipo de negociación política. Con el paso de los días, sin embargo, se han convencido de que Washington se prepara para una invasión. Un sacerdote se pasea estos días por el país rociando con agua bendita tanques del ejército bolivariano.

“Están en una primera fase de amenaza”, añade la misma fuente. “Con eso buscan que la gente entre en pánico y haga compra nerviosa [acopio de víveres]. Y no, no lo consiguieron. Eso era una forma de provocar un quiebre interno, de lograr que unidades militares se rebelaran. Sin eso, ¿qué queda? Acabarse este país a punta de misil”, concluye. El chavismo, en cualquier caso, no se fía de su solidez interna y realiza investigaciones constantes entre sus tropas. El número dos del régimen, Diosdado Cabello, aparece en sus eventos televisados con una gorra en la que se lee “Dudar es traición”, por si a alguien le quedaba alguna duda.

Cabello y Maduro se juegan todo en este envite con Estados Unidos. Incluso su supervivencia.

La preocupación es evidente en el Palacio de Miraflores, la residencia presidencial. Nunca Maduro se había sentido tan en peligro, aunque no ha demostrado síntomas de flaqueza en ninguna de sus intervenciones públicas. “¡Este pueblo tiene quien lo defienda!”, gritó la otra noche frente a sus tropas. El peligro viene del mar.

El régimen de Nicolás Maduro en Venezuela ha intensificado en las últimas semanas su persecución contra familiares de opositores políticos, incluyendo detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas de menores de edad, adolescentes y adultos mayores.

NTN24

Entre los casos más recientes destaca el de la familia Guillén en el estado Carabobo. El 4 y 5 de septiembre, agentes policiales detuvieron arbitrariamente a Miriam Fernández Ruiz, de 72 años, a su nieta Chantal Guillén, de 21, e incluso a una bebé de 2 años. Aunque los menores fueron liberados, Miriam y Chantal continúan desaparecidas.

«En Venezuela nadie que alce la voz, que diga la verdad, que afirme y defienda la victoria del 28 de julio donde exaltamos a Edmundo González como presidente electo, está seguro. Todos estamos amenazados en Venezuela», declaró Marcos Velazco, hijo del opositor Julio Velasco, quien fue secuestrado el 2 de septiembre.

Martha Tineo, directora de la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, explicó que este patrón de persecución familiar ya había sido documentado por la Misión de Determinación de Hechos de la ONU sobre Venezuela en 2020-2021.

«Es una política de Estado, la persecución política se extiende a las familias, en algunos casos para presionar y lograr la captura de algún considerado enemigo de las autoridades venezolanas», señaló.

Orlando Moreno, coordinar del Comité de Derechos Humanos del movimiento opositor Vente Venezuela, denunció que en los últimos días se han registrado al menos 10 casos de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas de familiares de activistas en distintos estados del país.

«Estamos hablando de más de 823 personas secuestradas por motivos políticos, de los cuales cerca de 100 están en desaparición forzada o incomunicados», afirmó Moreno.

La líder opositora María Corina Machado calificó estas acciones como «maldad absoluta» y llamó a la comunidad internacional a entender cómo opera el terrorismo de Estado en Venezuela.

«No solo desaparecen inocentes por escribir un post o protestar por hambre. Estos criminales se llevan presos a los familiares, a la nieta de dos años, a los abuelitos o al padre», denunció.

Organizaciones de derechos humanos hacen un llamado urgente a la comunidad internacional para que intervenga y detenga estas prácticas que violan flagrantemente los derechos humanos. Advierten que la situación se ha vuelto crítica y que el régimen de Maduro está escalando sus tácticas represivas de cara a las elecciones presidenciales previstas para 2024.

La periodista y precandidata presidencial colombiana, Vicky Dávila, lanzó duras acusaciones contra Gustavo Petro y su relación con Nicolás Maduro durante una entrevista ofrecida al canal internacional VPITV.

La Patilla

Dávila aseguró que el gobernante colombiano conoce perfectamente cómo opera el narcotráfico en la frontera, donde a su juicio el chavismo ejerce un control total:

“Maduro ha dicho que Petro es su consejero… Petro sabe que Maduro controla la cocaína en la frontera. Es igual a Maduro y a Chávez”, afirmó.

Sobre la gestión de Petro, la precandidata fue más allá y lo señaló de no combatir el narcotráfico en Colombia:

“Este gobierno no ha luchado contra el narcotráfico y, de alguna manera, se ha aliado con los narcos. Pero las Fuerzas Armadas de Colombia no permitirán que se salte la Constitución”.

La periodista también se refirió al papel de Estados Unidos y a las acciones de Donald Trump contra la dictadura chavista:

“Que lo tumbe, el pueblo venezolano no puede seguir a merced de un narcorégimen. No hay democracia ni soberanía, se robaron todo… Queremos que los venezolanos sean libres y que Maduro rinda cuentas”.

En cuanto al despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, Dávila no dudó en respaldar a Trump: “Trump, haz lo tuyo, que se acabe la narcodictadura de Nicolás Maduro… Esto solo se puede combatir si hay un gobierno normal en el país vecino. Si llegamos y la dictadura no ha caído, como gobierno facilitaremos su caída”.

«La cultura del asesinato se está extendiendo en la izquierda. En California, los activistas están bautizando propuestas electorales en honor a Luigi Mangione. La izquierda está sumida en un frenesí violento. Cualquier revés, ya sea perder unas elecciones o un juicio, justifica una respuesta de máxima violencia. Esta es la consecuencia natural de la cultura de protesta de la izquierda, que tolera la violencia y el caos durante años. La cobardía de los fiscales locales y las autoridades escolares ha convertido a la izquierda en una bomba de relojería«. Charlie Kirk, 7 abril. 2025, en X

La Gaceta de la Iberosfera

·¿La izquierda identitaria avanza o retrocede? Si el wokismo está en decadencia, ¿por qué sus adeptos se están volviendo cada vez más violentos? Mucho se ha hablado de la caída en desgracia del wokismo, y en muchos aspectos parece que el hartazgo del mundo hacia esta ideología desquiciada ha alcanzado un punto de inflexión. Pero en el ciclo poswoke la energía antioccidental persiste, porque el declive de algunas de sus causas no significa el colapso de la cosmovisión subyacente. Para entender lo que nos depara este ciclo, es necesario no confundir el retroceso de ciertos movimientos identitarios con el agotamiento del proyecto antioccidental.

Luego de décadas de hegemonía política y cultural, las generaciones criadas bajo este proyecto han sido educadas para ver a Occidente como un entramado de sistemas opresivos. Esos niños, ahora jóvenes, han crecido bajo un designio moral enardecido de odio que justifica la violencia. Si bien es cierto que hay indicios reales de esta retirada —los hemos desarrollado aquíaquí y aquí— y que las estadísticas muestran una caída del apoyo público al activismo trans o al dogma corporativo DEI, lo que se viene ya no son las disputas por pronombres, ataques a estatuas o intentos inútiles de imponer el lenguaje inclusivo, luchas que dominaron la última década. Lo que se viene es aún peor, porque se sienten acorralados, burlados y en plena etapa de radicalización.

El brutal asesinato de Charlie Kirk, sumado a la orgía de festejos que este crimen tuvo en la wokesfera, nos recuerda que quienes crecieron adoctrinados en el wokismo no harán una retirada civilizada. Y no hablamos sólo de jóvenes festejando crímenes en TikTok, sino de Stephen King usando su poder mediático para deshumanizar a la víctima, de la mayoría de los medios tradicionales y de las agencias de noticias ensayando argumentos para justificar la ejecución del creador de Turning Point, y del desbloqueo de todo freno inhibitorio para manifestar la sed de sangre.

Empleados públicos, maestros, periodistas y políticos mostraron sin pudor su algarabía por el fusilamiento de un hombre que nunca ejerció un cargo público, que no cometió ningún delito y que simplemente opinaba distinto. Aun sabiendo que esas posturas podrían costarles sus trabajos, becas estudiantiles o relaciones personales, se expresaron sin reservas. Los parlamentos norteamericano y europeo se negaron a guardar un minuto de silencio por este crimen. Esto va más allá de un señalamiento moral: marca un antes y un después, porque la progresía está diciendo que está preparada para aceptar sin objeciones la violencia política.

La locura desatada por este homicidio es la misma que se pudo ver entre los fans de Luigi Mangione, el chacal que mató a sangre fría a un ejecutivo de seguros médicos en plena calle. Festejos similares se registraron por el asesinato de la ejecutiva inmobiliaria Wesley LePatner, por el de los diplomáticos israelíes Yaron Lischinsky y Sarah Milgram en Washington D. C., y ni hablar de los intentos de asesinato de Donald Trump. Todos estos indicios muestran un lado más oscuro que ya está emergiendo: lo que viene es más duro y peligroso, y apunta directamente a la cabeza del que piensa distinto.

Ocurre que suscribir a la cosmovisión izquierdista exige adoptar un marco interseccional del mundo, arraigado en la dicotomía opresores-oprimidos, que atribuye virtud moral al desmantelamiento de cualquier sistema catalogado como opresivo. Pero esta cosmovisión es adaptativa: cuando una causa pierde fuerza, surge otra para ocupar su lugar. Se trata de un fanatismo dinámico que, una vez internalizado, puede reutilizarse contra cualquier sistema de poder percibido. Tras intentar desmantelar las malignas fuerzas del patriarcado, la supremacía blanca o el colonialismo, su próximo objetivo puede ser también el sistema democrático. Y se está creando el caldo de cultivo para que esto resulte justificable.

El optimismo respecto de la decadencia de la izquierda ya nos ha jugado malas pasadas. Tras la caída del Muro de Berlín y la implosión de la URSS, Francis Fukuyama publicó en 1992 El fin de la historia y el último hombre, donde sostenía que la historia, como lucha de ideologías, había terminado, dado que las democracias liberales se imponían masivamente. Su entusiasmo no le permitió ver la capacidad adaptativa de la izquierda como sistema de búsqueda de poder e imposición totalitaria. Algo parecido ocurre con el reciente texto de Eric Kaufmann, publicado en mayo de este año en The Wall Street Journal«Bienvenidos a la era política posprogresista», en el que habla del final de sesenta años de auge del progresismo. Ciertas causas identitarias pueden estar perdiendo fuerza, sí, pero el ciclo poswoke es virulento, y en retirada se asemeja a un animal rabioso y acorralado.

El victimismo, élan vital de las corrientes identitarias de izquierda, sigue vigente y más fuerte que nunca. Nada puede contradecir a la víctima de turno, supuestamente oprimida por un sistema injusto y cruel; y quienes cuestionan sus motivos son catalogados como cómplices de los opresores. Esta fórmula insuperable se ha repetido en los últimos años: nadie se atrevió a cuestionar la furia asesina del movimiento BLM, nadie se opuso al movimiento #MeToo en su apogeo, nadie contradijo a Greta Thunberg cuando gritaba «how dare you», y nadie osó decirles a los trans que la biología era más importante que su autopercepción. Todos estos movimientos lograron grandes avances políticos presentándose como mártires perseguidos, amables y nobles, a quienes los opresores impedían vivir en paz. El activismo victimista actual es el antifa propalestino, y como antes, ahora vemos intentos de codificar y penalizar la «islamofobia» para proteger a los yihadistas bajo la categoría de «perseguidos y oprimidos».

Pero toda esta autocomplacencia, garantismo y visión dialectizante de Occidente fue dejando sedimentos y años después nos encontramos ante un peligro inminente. El Instituto de Investigación sobre el Contagio de la Red (NCRI) publicó una encuesta que mostraba que el 55,2 % de los izquierdistas consideraba justificado asesinar a Donald Trump y el 48,6% a Elon Musk. El director del estudio, Joel Finkelstein, señaló: «Lo que antes era un tabú cultural se ha vuelto aceptable» y agregó: “Estamos observando un cambio claro: glorificación, aumento de los intentos y cambio de normas, todo ello convergiendo en lo que definimos como ‘cultura del asesinato’».

Claro que no toda esta energía tomará la forma de disparos, pero sí de tolerancia hacia modelos violentos de vida. En Nueva York, por ejemplo, Zohran Mamdani es el favorito en la carrera por gobernar la ciudad más icónica de Occidente. La bruja de Hansel y Gretel, llevando engañados a los niños a su soñada casita de dulces, parece razonable en comparación con el catálogo de promesas ridículas del candidato islamocomunista Mamdani. Sin embargo, gran parte de los neoyorquinos parecen dispuestos a entrar sonrientes a esa casita de chocolate, incluso muchísimos miembros de la comunidad judía de la Gran Manzana. Mamdani representa, abiertamente, el odio al occidente capitalista; y su discurso es la unión de la narrativa poscolonial y la lucha comunista más rancia, que busca abolir el capitalismo e instaurar el socialismo. En figuras como él se ve un nuevo tipo de política de masas dispuesta a ingresar al viejo totalitarismo por la vía de las urnas.

Lo que emerge es una síntesis entre la Teoría Crítica de la raza y la lucha de clases. Esa combinación, novedosa en Estados Unidos pero conocida en los países que cayeron víctimas del socialismo del Siglo XXI, anuncia el crecimiento de una izquierda cada vez más radicalizada, inculcada durante décadas, y sin reparos para quienes ejercen la acción violenta. Al contrario: el contagio, el adoctrinamiento y la complacencia convertirán a la intolerancia en un movimiento popular. Incluso el asesinato en masa, en nombre de la «justicia social», se vuelve justificable y defendible.

La historia nos enseña que los momentos de aparente victoria sobre las ideologías totalitarias suelen ser precisamente cuando estas mutan hacia formas más letales. El ciclo post woke tiene enormes ventajas y oportunidades para quienes luchan por la libertad y el sentido común, pero no implica el final del izquierdismo, sino una metamorfosis más peligrosa. Su decadencia no implica renuncia, sino radicalización despiadada y autoritaria. Enfrentar esta etapa requiere de una comprensión profunda de los mecanismos psicológicos y culturales que han llevado a esta situación. La gran pregunta es si Occidente tendrá la lucidez para ver lo que se viene, o si, como tantas veces antes, se dejará arrastrar sonriente hacia la casita de chocolate.

El asesinato de Charlie Kirk en la Universidad del Valle de Utah ha sacudido a la opinión pública estadounidense, mientras surgen nuevos detalles sobre el presunto autor, Tyler Robinson, y las circunstancias que rodearon el crimen.

Infobae

Según reveló el director del FBI, Kash Patel, en una entrevista con Fox News, el sospechoso escribió en un mensaje previo al ataque que manifestaba su intención de acabar con la vida del influencer conservador. “Tengo la oportunidad de liquidar a Charlie Kirk y la voy a aprovechar”, afirmaba, según Patel.

El funcionario precisó que la nota fue hallada en la vivienda de la pareja sentimental de Robinson y que, aunque el documento fue destruido, “encontramos evidencia forense de la misma y confirmamos lo que decía gracias a nuestra postura agresiva en las entrevistas con el FBI”, explicó.

La investigación ha avanzado con la identificación de pruebas materiales que vinculan a Robinson con el lugar del crimen. Patel detalló que “se encontró ADN coincidente con el de Robinson en el lugar desde donde disparó el tirador de Kirk, así como en la toalla que cubría el arma homicida cuando el asesino la arrojó al bosque”, según sus declaraciones a Fox News. El director del FBI también confirmó que el sospechoso, de 22 años, “no está cooperando con los investigadores luego de su arresto el viernes”.

El proceso de detención de Robinson se produjo tras la intervención de su padre, quien logró persuadirlo para que se entregara a las autoridades. Mientras tanto, los investigadores continúan recopilando información sobre el móvil del ataque.

El gobernador de Utah, Spencer Cox, señaló que Robinson “no le gustaba Kirk y es posible que se haya ‘radicalizado’ en Internet”, según declaró a ABC News. Cox citó como indicios los grabados en los casquillos de bala hallados en el rifle utilizado y mensajes de una aplicación de chat atribuidos al sospechoso, que un compañero de habitación entregó a la policía.

Familiares y amigos de Robinson han descrito un cambio en su orientación política en los últimos años, inclinándose hacia la izquierda y pasando “grandes cantidades de tiempo navegando por los ‘rincones oscuros de Internet’”, según relató Cox a ABC News. El gobernador también precisó que “el compañero de piso era su pareja sentimental, un hombre en transición a mujer”, y subrayó que “ha sido increíblemente cooperativo; esta pareja ha sido muy cooperativa; no tenía ni idea de que esto estaba sucediendo”.

Las redes sociales y plataformas de mensajería jugaron un papel relevante en los momentos posteriores al crimen. Cox confirmó que Robinson “bromeaba activamente con conocidos en la plataforma de mensajería Discord después de que notaron que se parecía al tirador de Kirk”.

El gobernador afirmó a ABC News que “esas conversaciones sin duda estaban ocurriendo. Y no creían que fuera él; todo era broma hasta que admitió que sí lo era”.

“Estos son hallazgos de investigación factualmente precisos del FBI que hemos entregado a las autoridades locales y federales para que tomen sus decisiones procesales”, indicó.

Asimismo, remarcó que, por la magnitud del caso, la ciudadanía debía conocer la información. “Creo que este incidente es de tal importancia pública que el público tiene derecho a saberlo. Y les dije que estoy comprometido con la transparencia, y eso es lo que estoy haciendo”, sostuvo.

El director de investigación también puso el foco en un interrogante central: la inacción del interlocutor del sospechoso. “¿Por qué esa persona con la que estaba hablando no dijo algo? ¿Por qué esa persona dijo algo?”, planteó, aclarando que la investigación continúa en curso.

De acuerdo con mensajes obtenidos por The New York Times, la interacción en Discord incluyó la publicación de imágenes de vigilancia y la mención directa al usuario de Robinson. Un participante escribió “wya” —abreviatura de “¿dónde estás?”— junto a un emoji de calavera, a lo que Robinson respondió casi de inmediato: “Mi doble está tratando de meterme en problemas”. Otro usuario, en tono de burla, escribió: “¡Tyler mató a Charlie!” en el chat grupal.

La identificación y detención de Robinson requirió casi dos días, durante los cuales las autoridades difundieron imágenes de vigilancia del sospechoso, que vestía una camiseta oscura de manga larga, pantalones largos, gafas de sol y una gorra de béisbol con un triángulo, según la información oficial.

El gobernador Cox reiteró en varios noticieros que los investigadores aún buscan esclarecer el motivo del ataque y anticipó que podrían surgir nuevos datos tras la comparecencia judicial de Robinson, prevista para el martes. Como parte de la investigación, los agentes entrevistaron a familiares del sospechoso y ejecutaron una orden de allanamiento en la residencia familiar enWashington, Utah, a unos 386 kilómetros (240 millas) al suroeste de la Universidad del Valle de Utah.

Los registros estatales muestran que Robinson está registrado para votar, aunque no está afiliado a ningún partido político y figura como inactivo, lo que indica que no participó en las dos últimas elecciones generales. Sus padres, en cambio, están registrados como republicanos. En el ámbito académico, Robinson fue un estudiante de cuadro de honor en la escuela secundaria, con un puntaje en el percentil 99 a nivel nacional en exámenes estandarizados, y fue admitido en la Universidad Estatal de Utah en 2021 con una beca académica de prestigio, según un video familiar.

Sin embargo, la universidad confirmó que solo asistió un semestre. Actualmente, Robinson cursa el tercer año del programa de aprendizaje de electricidad en Dixie Technical College, en St. George.

El arresto de Robinson se produjo bajo sospecha de homicidio capital, delitos de armas y obstrucción, y se esperaba que fuera acusado formalmente el martes antes de su primera comparecencia ante el tribunal.

En medio del dolor, Erika, la viuda de Kirk, ofreció sus primeras palabras públicas desde el asesinato. Desde la oficina donde su esposo presentaba su pódcast, recordó: “Él amaba Estados Unidos, la naturaleza y a los Chicago Cubs. Pero sobre todo, Charlie amaba a sus hijos y me amaba con todo su corazón”, dijo Erika. Dirigiéndose a quienes considera responsables del crimen, expresó: “No tienes idea del fuego que has encendido en esta esposa. El llanto de esta viuda resonará en todo el mundo como un grito de guerra”, afirmó.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido que Israel no pueda participar en ninguna competición deportiva internacional y pide que se le apliquen las mismas restricciones que a Rusia en este sentido.

La Gaceta de la Iberosfera

En la reunión de la comisión interparlamentaria en el Congreso de los Diputados, ante los diputados, senadores y europarlamentarios socialistas, ha insistido en su ataque a Israel.

«Nuestra posición es clara y rotunda, hasta que no cese la barbarie, ni Rusia ni Israel deben estar en ninguna competición internacional más», ha indicado al día siguiente de la violencia ultraizquierdista en la última etapa de La Vuelta a España en Madrid que obligó a cancelarla y se saldó con una veintena de policías heridos.

María Corina Machado apenas ha sentido el sol en su piel en 14 meses. Ha visto a miles de personas en las pantallas, pero salvo un breve y peligroso momento, casi nadie cara a cara. Ha permanecido oculta desde los días posteriores a las elecciones presidenciales de Venezuela, cuando las autoridades leales a Nicolás Maduro, el líder autocrático del país, declararon que había ganado un tercer mandato. Machado se negó a dar marcha atrás; se negó a aceptar los resultados de unas elecciones que se han calificado de contaminadas, fraudulentas y profundamente viciadas; una contienda cuyo resultado, en palabras del exsecretario de Estado estadounidense Anthony J. Blinken, «no refleja la voluntad ni el voto del pueblo venezolano».

Por: Fernanda Santos – ELLE

Machado, quien cumple 58 años este mes, es madre, ingeniera industrial de profesión y una figura política influyente gracias a su inquebrantable determinación por restaurar la democracia en Venezuela. No importa que la hayan despojado de su escaño en la Asamblea Nacional, el cual ganó con una mayoría récord de votos en 2010. No importa que la hayan agredido físicamente, acusado de traición y presuntamente conspirado para asesinar a Maduro, todo para silenciarla. No importa que el gobierno le haya prohibido inscribirse como candidata a las elecciones presidenciales generales tras ganar las primarias de 2023 con el 92% de los votos.

Machado promovió a Edmundo González Urrutia, exdiplomático y novato político, para que se postulara en su lugar, y tras las elecciones, fue reconocido por Estados Unidos y el Parlamento Europeo como el legítimo líder de Venezuela. Sin embargo, después de que Maduro se declarara vencedor y emitiera una orden de arresto en su contra, González huyó a España en septiembre pasado. Maduro declaró entonces que Machado también había abandonado el país, llamándolos a ambos «cobardes» durante unas declaraciones televisadas.

Ahora, en un par de entrevistas en video con ELLE, la pared blanca y desnuda que hay detrás de ella no ofrece ninguna pista de dónde está, Machado insiste: «Estoy en Venezuela. Siempre he estado en Venezuela».

Su esposo se fue del país. También lo hicieron sus hermanas y su madre octogenaria, una influencia fundamental, quien solía decirle a la joven Machado: «Quienes tienen la suerte de tener más oportunidades y apoyo son quienes deberían contribuir más».

Machado tiene tres hijos. El menor, Henrique, fue el primero en irse. Ricardo le siguió. La mayor, Ana Corina, insistió en quedarse para estar al lado de Machado mientras su círculo se estrechaba.

Machado me cuenta sobre el día, hace más de 13 años, en que eso cambió. En 2012, siendo aún legisladora, se presentó en la Asamblea Nacional y denunció con valentía la corrupción del gobierno del predecesor de Maduro, Hugo Chávez, arquitecto y ejecutor de la revolución socialista venezolana. Recuerda cómo el miedo la invadió de repente y se quedó en silencio. «¿Dónde está mi hija ahora mismo, mientras hablo, mientras digo todo esto?», se preguntaba. ¿Y si su activismo declarado pudiera perjudicar a su hija?

Salió del salón, corrió a casa y le dijo a Ana Corina: «Tienes que irte». Ese, dice Machado, «fue el momento en que me di cuenta de que no podía hacer ambas cosas. No podía ser una buena madre, cuidar de mi hija y, al mismo tiempo, asumir la responsabilidad de luchar por la democracia en mi país».imágenes getty

Es probable que el estadounidense promedio haya oído hablar de los desafíos internos de Venezuela a través del contexto de los aproximadamente 8 millones de migrantes que han huido del país desde que la abrupta caída de la producción y los precios del petróleo sumió al país en una profunda crisis política y económica. Unos 660.000 de estos migrantes ingresaron a Estados Unidos entre 2011 y 2023, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. Han llegado aquí por razones similares a las que impulsaron a Machado a la política: la desigualdad sistémica, una sociedad civil en decadencia y un gobierno plagado de manipulación, intimidación y represión.

Machado es conocida como la «Dama de Hierro Venezolana», un guiño a las similitudes entre su estilo sensato y su ideología conservadora y de libre mercado, y la de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher. Ha trabajado durante más de 20 años para forjar una coalición amplia y diversa de oposición a Chávez y Maduro, movilizando a sus partidarios incluso en zonas del país que han sido sus bastiones históricos.

“No puedes seguir quejándote de la política y de los políticos si no les das una oportunidad”.

Nació en una familia privilegiada: su madre era psicóloga y su padre, fallecido en 2023, un exitoso empresario. «Adoraba a mi padre», dice Machado, «y decidí demostrarle que no necesitaba un hijo para seguir sus pasos». Estudió ingeniería industrial y trabajó en la empresa siderúrgica que él dirigía. «Crecí con ese sentido de responsabilidad hacia mi país. Pero siempre pensé que serviría a mi país dirigiendo una empresa y creando empleo. Nunca, jamás, metiéndome en la política».

Aunque su familia le inculcó lo que ella llama «una conciencia de generosidad», no fue hasta que asistió a la Universidad Católica Andrés Bello en la capital, Caracas, que vio de cerca las profundas divisiones sociales de Venezuela. Trabajó como voluntaria en un barrio marginal y extenso llamado La Pradera, dando clases a niños de tan solo cuatro años en un aula improvisada en la azotea. (No tenía barandillas, y pasaba mucho tiempo preocupándose por si alguien se caía por la borda). Machado tenía unos 18 años en ese momento, y confiesa que se sentía culpable por no haberse dado cuenta de lo cerca que estaba de las personas que tenían tan poco y luchaban a diario, y, dice, «no estaba haciendo nada al respecto».ADRIANA LOUREIRO FERNÁNDEZ/The New York Times/Redux

Ese fue su despertar, pero su decisión de dedicarse a la política llegó más tarde: después de la universidad, tras trabajar junto a su padre, y después de que Chávez comenzara a consolidar el poder y la precaria estabilidad de Venezuela comenzara a desmoronarse. Cofundó Súmate, una organización de vigilancia electoral, donde comprendió que «no puedes seguir quejándote de la política y los políticos si no te esfuerzas». Se graduó del Programa de Becarios Mundiales Maurice R. Greenberg de la Universidad de Yale en 2009. Un año después, se postuló para el Congreso.

En aquel entonces, Machado era poco conocida. Casi nadie creía que pudiera ganar: «Porque eres mujer, por ser ingeniera, por tener dinero en tu familia», recuerda. En la cultura fuertemente patriarcal de Latinoamérica, la mayoría de las mujeres que triunfan en la política tienen parentesco o el apoyo de los hombres en el poder. Machado se convertiría en una rara excepción, construyendo su propio capital político.

Ser subestimada la motivaba. Fue una de los 65 candidatos de la oposición que obtuvieron escaños en la Asamblea Nacional en 2010, rompiendo la supermayoría de los socialistas. Chávez, sin embargo, había logrado redefinir la composición del Congreso antes de las elecciones, conservando la mayoría y, con ello, afianzando su control.

Cuando Chávez falleció de cáncer en 2013, Maduro, entonces su vicepresidente, se comprometió a continuar su legado. Machado no ha escatimado palabras al denunciarlo. Un matiz de ira tiñe su tono cuando llama a Maduro «una amenaza real, presente y creciente para la seguridad del hemisferio». Caracteriza su régimen como uno al que «no le importa el bienestar del pueblo», que quiere que su gente «sea miserable, débil y sin educación», y que los está «obligando a irse por millones». No está pidiendo a la comunidad internacional que intervenga, afirma con rotundidad. («[El cambio] viene de adentro, de abajo hacia arriba, ¿sabe?»). Pero, sostiene, derrocar a Maduro sería «una opción beneficiosa para todas las naciones democráticas del hemisferio occidental. Por razones de seguridad, por razones comerciales, por razones migratorias y humanitarias, desde todas las perspectivas».imágenes getty

La última noche que Machado durmió en casa fue la víspera de las elecciones presidenciales: el 27 de julio de 2024. No empacó; tenía toda la intención de regresar al día siguiente. Y a medida que avanzaba el recuento de votos, este mostraba «resultados impresionantes y favorables» para su aliado González, recuerda. Temprano a la mañana siguiente, el gobierno anunció la reelección de Maduro. Los líderes de Brasil, Colombia y México, anteriormente simpatizantes o neutrales con Maduro, comenzaron a clamar por pruebas de su victoria, mientras miles de venezolanos se unían a las protestas. Machado apareció entre ellos sin previo aviso, se subió al techo de un auto y, en un discurso improvisado, le dijo a la enorme multitud que la rodeaba: «No nos iremos de las calles».

El gobierno respondió con una brutal represión, según Human Rights Watch. La violencia fue generalizada, pues las autoridades actuaron contra los jóvenes, las mujeres, los ancianos y los transeúntes, afirma Machado. Ella misma recibió mensajes amenazantes que la llamaban terrorista y le advertían que el gobierno la perseguiría.

“En ese momento, tuve que tomar la decisión de protegerme”, me cuenta Machado. Tuvo que desaparecer.

Machado ha aprendido a cortarse el pelo. Ha aprendido a hacer arepas casi tan buenas como las de su esposo, aunque la primera vez que lo intentó, le quedaron «crudas», dice.

Ha adoptado una rutina para darle orden a sus días. Tiende la cama al levantarse y se viste como si saliera de casa. Cuando hablamos, lleva maquillaje ligero y un rosario al cuello. Los rosarios se convirtieron en un símbolo de su campaña presidencial: tiene más de 7000, cada uno de ellos regalado por un venezolano que conoció.

Reza cada mañana y cada noche, y es también cuando planea su trabajo para el día siguiente. «No estamos neutralizados», afirma. Desde su paradero desconocido, sigue liderando la oposición y organizándose. El trabajo parece ser lo que la impulsa.imágenes getty

Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, cuyo trabajo se centra en la investigación y la defensa de los derechos humanos, me dice que hay evidencia para creer que cualquier persona que se oponga al régimen de Maduro está en peligro en Venezuela, ya sea «periodista, defensor de derechos humanos, activista social o líder comunitario. Si eres María Corina Machado, tu nivel de inseguridad es aún mayor. Todos entendemos, todos sabemos, que enfrenta un riesgo tremendo. Pero parece dispuesta a correr el riesgo». Jiménez dice que, dado el sofisticado aparato de vigilancia del gobierno, es probable que las autoridades ya sepan dónde está Machado.

Solo ha aparecido en dos ocasiones desde que se escondió: en un mitin un mes después de las elecciones y de nuevo el 9 de enero, un día antes de la investidura de Maduro. Habló brevemente ante un grupo de simpatizantes y luego se marchó en el asiento trasero de una motocicleta. Posteriormente, afirma, las fuerzas gubernamentales interceptaron la motocicleta y la detuvieron temporalmente. Ese mismo día, escribió en X: «¡Ahora estoy a salvo y con más determinación que nunca para seguir a su lado HASTA EL FINAL!» (El gobierno negó haberla detenido).

“ No se lo deseo a nadie ”, me dice Machado. Sin embargo, estar en un aislamiento casi total “también es una oportunidad para la reflexión y el conocimiento propio, para conocerse a uno mismo ”, una oportunidad para aprender más sobre sí misma y, como ella misma lo expresa, “obligarse a superar los desafíos”.

Y ha sido un desafío. Porque ha sido largo. Porque ha estado lleno de incertidumbre. Pero así es como se libran las «guerras transformadoras», insiste. «No me gusta usar esa palabra: guerra. Pero hay que entender que esta es una lucha entre el bien y el mal. Es una lucha sustancial y espiritual. Por difícil que sea, estoy absolutamente convencida, absolutamente segura, de que triunfaremos. De que prevaleceremos».

Si eso sucede, Machado es plenamente consciente de que la oposición —y, en muchos sentidos, ella misma— tiene la responsabilidad de reconstruir la democracia. «Eso hará de Venezuela una sociedad brillante, próspera, justa y libre donde los niños volverán y nadie tendrá que salir del país jamás», me dice, con las manos cruzadas sobre el escritorio.

Le digo que supongo que también se refiere a sus propios hijos. ¿Sueña con que regresen a Venezuela? Hace una pausa, dibuja una sonrisa en sus labios y dice: «Eso es lo que me hace despertar cada día de mi vida».

El venezolano Salvador Pérez tuvo este domingo una jornada para la historia en las Grandes Ligas al conseguir el jonrón número 300 de su trayectoria y alcanzar las 1.000 carreras impulsadas en su recorrido por el beisbol estadounidense.

El Nacional

En la jornada también destacaron los venezolanos Maikel García, Freddy Fermín, Robert Suárez, Oswald Peraza, Sandy León y Keider Montero.

Salvador Pérez conectó su tercer jonrón en los últimos dos juegos y produjo cinco carreras para liderar la victoria por paliza de los Reales de Kansas City ante los Filis de Filadelfia.

Asimismo, Salvador Pérez tiene una línea ofensiva de por vida de .301/.339/.546, con 191 vuelacercas y 679 producidas, en 3.413 apariciones legales repartidas en 804 desafíos. En 2015 el valenciano guió a Kansas City a su segunda Serie Mundial, primera desde 1985, llevándose el honor de ser el Más Valioso de esa contienda frente a los Mets de Nueva York.

Salvador Pérez registró el juego 21 de múltiples cuadrangulares en su carrera, cuarta cifra más alta de por vida entre venezolanos, y el cuarto de la temporada.

El criollo Maikel García anotó en una ocasión por los Reales.

Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) ha anunciado una querella contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y varios de sus ministros.

La Gaceta de la Iberosfera

«Desde ACOM queremos expresar nuestra profunda preocupación por los acontecimientos ocurridos en la etapa de este domingo de la Vuelta Ciclista a España. Estos hechos, sumados a los numerosos antecedentes que venimos denunciando de forma sistemática en los últimos años, representan un nuevo ataque a los principios de igualdad, neutralidad institucional y respeto a la legalidad vigente«.

«Nuestra organización lleva tiempo alertando de la utilización de eventos deportivos de relevancia nacional para difundir mensajes políticos que no tienen cabida en un Estado de derecho. La permisividad de las autoridades frente a estas prácticas constituye, a nuestro juicio, una grave vulneración de los principios democráticos que deben garantizarse para todos los ciudadanos. Por todo ello, ACOM anuncia que presentará una querella contra Pedro Sánchez y ministros de su Gobierno ante el Tribunal Supremo a fin de que se depuren las responsabilidades legales correspondientes y se restablezca el respeto a la ley y a las instituciones».

«Informamos de que continuamos nuestra acción en la Audiencia Nacional mediante la interposición de un recurso de reforma subsidiario, en el marco de los procedimientos ya en curso. Seguiremos informando sobre el avance de las acciones judiciales y llamamos a la sociedad civil a mantenerse vigilante para evitar que se normalicen situaciones que ponen en riesgo la convivencia democrática.

La geopolítica que toca a los 35 países de las Américas está cambiando. Las relaciones entre el poder político y el territorio, marcadas por quién y cómo se asume y ejerce el poder político fueron difusas y contrarias a la democracia en lo que va de este siglo, permitiendo que el crimen organizado detente el poder por medio de la expansión de la dictadura de Cuba y la penetración de China, Rusia e Irán. La nueva política exterior de Estados Unidos cambia la geopolítica regional y busca poner al crimen fuera del poder político.

Por: Carlos Sánchez Berzain – Infobae

Recordemos que “la geopolítica es la ciencia política y estratégica que estudia las relaciones entre el territorio y el poder político”. Se articula mediante la política exterior de los Estados, que es “el conjunto de acciones diseñadas y aplicadas por un gobierno para promover, defender y hacer prevalecer los intereses de su país en el ámbito internacional”.

La década de los noventa del siglo pasado, fue un tiempo de fortalecimiento y consolidación de la democracia en las Américas, marcada por la caída del muro de Berlín, la extinción de la Unión Soviética y la finalización de la Guerra Fría con el triunfo del capitalismo sobre el comunismo. De los 35 estados de la región, 34 eran democracias y solo Cuba terminaba el siglo XX como dictadura en crisis. Pero el escenario cambió cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela en 1999 y produjo la recuperación y expansión de la dictadura cubana y cambiando la geopolítica regional.

Los primeros 25 años de este siglo en las Américas, están marcados por la expansión de la dictadura de Cuba, que llegó a liderar Latinoamérica en la Cumbre de las Américas de Panamá 2015. El acuerdo entre Hugo Chávez, Fidel Castro y Lula da Silva que inició operaciones con bajo perfil en 1999, se convirtió en un poderoso sistema —hoy socialismo del siglo 21 o castrochavismo— en base al petróleo de Venezuela, la experticia subversiva y criminal de Cuba que implantó y exportó su metodología de terrorismo de Estado, la corrupción transnacional con recursos federales de Brasil bajo mando de Lula conocida como Lava Jato, la retirada de Estados Unidos de la región con su cambio de política exterior luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, actividades criminales desde el poder con impunidad, la persecución de líderes democráticos, la destrucción del sistema de partidos y más.

Pasamos de una dictadura en 1999 hasta cinco con Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, de las que solo Ecuador retornó a la democracia por la valiente acción del presidente Lenin Moreno. Un escenario geopolítico en que las dictaduras son narcoestados liderados por Cuba con su principal plataforma en Venezuela, que abrieron la región a las dictaduras de China, Rusia e Irán, que desestabilizan las democracias —incluyendo a Estados Unidos— con operaciones de “guerra híbrida” que comprenden desde las migraciones forzadas, narcotráfico, delincuencia común transnacionalizada, tráfico de personas, hasta la desestabilización interna, la penetración de instituciones, terrorismo, asesinatos y más, con discurso antimperialista y legitimación del delito.

Por cuestiones de seguridad nacional la política exterior de Estados Unidos ha cambiado identificando a los agresores en materia de migración forzada, narcotráfico, terrorismo y otros delitos, rompiendo la coartada de encubrir el crimen en el poder político dictatorialmente usurpado, como sucede con el “Cartel de los Soles” que controla Venezuela. Varios países como Argentina, Perú, Ecuador, República Dominicana, Paraguay, Costa Rica, han asumido la misma política exterior señalando al grupo narco-terrorista que somete a Venezuela, mientras que regímenes de Cuba, Bolivia, Nicaragua y de Colombia, Brasil, México, Honduras amparan al señalado cartel.

En la lucha contra la delincuencia común transnacionalizada Ecuador, Chile, El Salvador, Perú y otros, han tomado medidas de aplicación de la ley, e incluso México ha procedido a la extradición de acusados de narcotráfico que había resistido alegando soberanía. Gobiernos y regímenes de toda la región entienden que el crimen debe dejar de detentar el poder político y hay una creciente —antes ausente— eficiencia en la lucha contra el crimen.

La presencia de inversiones de China, la expansión de la “ruta de la seda”, sus operaciones en el Canal de Panamá y en importantes espacios de diferentes países de Latinoamérica están bajo observación. La presencia y expansión de Irán es develada en toda la región. Lula, usando el poder de Brasil, continúa tratando de mantener el statu quo con discurso nacionalista y anti dólar. El régimen se debilita en Bolivia, donde parece que perderá el gobierno, pero no está dispuesto a perder el poder. La mayor tensión se concentra en las operaciones militares de EEUU en el Caribe respecto al narco-terrorismo del Cartel de los Soles, y más.

La realidad objetiva ha cambiado, el crimen está identificado y será separado de la política y del poder, las dictaduras se debilitan y los pueblos aceleran la recuperación de su libertad, los gobiernos se realinean en la lucha contra el crimen y la geopolítica ya es otra.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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