Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Las acciones de Ferrari se desplomaron hasta un 6,3% en la Bolsa de Milán el martes, poco después de que la legendaria marca italiana presentara la Luce, su primer vehículo totalmente eléctrico, en una ceremonia celebrada en Roma. Los títulos con cotización en Estados Unidos cayeron un 3% en las operaciones previas a la apertura del mercado. El papel acumula una caída de más del 31% en los últimos doce meses.

Infobae

El analista de Oddo BHF Anthony Dick no dejó lugar a interpretaciones: “Es, con diferencia, la reacción más pronunciada que hemos visto ante el diseño de un automóvil. El mercado ha hablado“, dijo a CNBC.

La Luce —cuyo nombre en italiano significa “luz”— es el primer automóvil de cinco plazas en la historia de Ferrari. Mide 5,02 metros de largo, acelera de cero a 100 kilómetros por hora en aproximadamente 2,5 segundos, alcanza una velocidad máxima de 310 kilómetros por hora y tiene un precio de salida de 550.000 euros (unos 640.000 dólares). Las entregas a clientes están previstas para el cuarto trimestre del año. Pese a ello, toda la producción de 2027 ya está agotada.

El diseño, encargado al colectivo LoveFrom del ex director de diseño de Apple, Jony Ive, es la fuente principal de la controversia. La silueta de cuatro puertas con techo acristalado y líneas puras se aleja radicalmente de la estética característica de la marca, al punto de que analistas y aficionados señalan que el modelo se asemeja más a un superdeportivo chino de última generación que a un Ferrari tradicional. Salvo por el escudo del Cavallino Rampante y las llantas, el auto podría confundirse con un vehículo de otro origen.

Para intentar preservar la identidad sonora de la marca, Ferrari desarrolló un sistema que capta y amplifica las vibraciones de los motores eléctricos y las transmite al habitáculo a través de la estructura metálica del vehículo, buscando ofrecer una experiencia auditiva sin recurrir a sonidos artificiales. El propio CEO Vigna reconoció que el sonido asociado a la Luce es el de un motor eléctrico, y defendió que “lo importante es la emoción que se le transmite al conductor”.

Las reacciones dentro de la propia historia de la marca ilustran la polarización que genera el modelo. El presidente de Ferrari, John Elkann, defendió la apuesta con convicción: “Es importante que Ferrari en cada momento logre interpretar el mañana de manera valiente y trate de hacer lo que nunca se ha hecho”. Elkann reveló que el proyecto arrancó hace cinco años, en plena pandemia, y que el objetivo no era necesariamente fabricar un auto eléctrico, sino “contribuir al futuro con algo innovador”. Sobre el escepticismo de los puristas, fue pragmático: “Habrá quien se apasione y quien sea más escéptico. Pero creo que también lograremos acercar a quienes jamás habrían imaginado comprar un Ferrari”.

En las antípodas, el ex presidente Luca Cordero di Montezemolo, uno de los artífices del resurgimiento del Cavallino en los años 90, no ocultó su malestar ante los periodistas: “Si dijera lo que pienso, le haría daño a Ferrari. Se corre el riesgo de destruir un mito. Lo lamento muchísimo”. Consultado sobre qué podría hacerse, fue categórico: “Espero que al menos quiten el caballito de ese auto”. Y ante una pregunta sobre la competencia china, cerró con ironía: “Sin duda, este es un auto que, al menos, los chinos no nos copiarán”.

Por qué caen las acciones

Los analistas atribuyen la reacción bursátil a una combinación de factores. Michael Field, estratega jefe de renta variable de Morningstar, señaló a CNBC que muchos fanáticos de la marca consideran que abrazar el concepto eléctrico diluye la identidad de una firma construida sobre el diseño clásico y la potencia del motor de combustión. Desde el punto de vista inversor, advirtió, existe el temor de que los elevados costos de investigación y desarrollo presionen los márgenes y reduzcan los retornos.

El contexto sectorial tampoco ayuda. Porsche, Lamborghini y otros fabricantes de lujo han frenado sus planes de electrificación ante una demanda más débil de lo esperado. Ferrari ingresa así al mercado eléctrico en el momento más delicado: cuando el entusiasmo global por los vehículos eléctricos de lujo se enfría con rapidez.

La caída del martes no es un fenómeno aislado. Según fuentes del mercado italiano, el declive del título comenzó a acelerarse en enero de 2026, cuando Ferrari redujo su objetivo de electrificación del 40% al 20% de su gama para 2030, lo que muchos inversores interpretaron como una señal de desaceleración de la demanda eléctrica premium. A ello se sumó, en marzo, la suspensión parcial de entregas en Medio Oriente a raíz de la crisis geopolítica en la región.

Entre 2019 y 2025, Ferrari casi duplicó sus ingresos, de 3.770 millones a más de 7.000 millones de euros, impulsada por el aumento del precio promedio y los modelos de mayor margen. El temor del mercado es que la compañía esté llegando a un punto de saturación en su modelo de crecimiento, justo cuando apuesta por una tecnología que divide tanto a sus clientes como a sus accionistas.

La desnutrición infantil sigue siendo una de las más complejas aristas de la crisis humanitaria en Venezuela.

NTN24

Según reportes, poco más del 20% de los niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda o están en riesgo de padecerla.

El hambre severa ha provocado decenas de muertes documentadas, aunque las cifras «oficiales» de mortalidad (de la dictadura) suelen estar subregistradas.

Henry Alviarez, coordinador nacional del partido político Vente Venezuela, habló sobre este asunto en el programa La Tarde de NTN24.

«Hay niños menores de cinco años muriendo por desnutrición. Lo he denunciado (…) y a médicos les están prohibiendo que en las actas de defunción digan que mueren por desnutrición», expresó el entrevistado.

En un informe del año 2018, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reconoció que «cada vez más niños en Venezuela sufren desnutrición como consecuencia de la prolongada crisis».

Desde entonces, organizaciones de DD. HH. han hecho llamados para que se agilice la puesta en marcha de una respuesta sistematizada contra la desnutrición.

El exfiscal Zair Mundaray afirmó este lunes 25 de mayo que durante la más reciente audiencia del caso PDVSA-Cripto, el empresario Samark López denunció haber sido presionado por el ahora exfiscal general Tarek William Saab para grabar videos en los que debía acusar a dirigentes chavistas y opositores de conspirar contra Nicolás Maduro.

La Patilla

A través de una publicación en X, Mundaray sostuvo que la audiencia terminó hace pocas horas y que las declaraciones de López generaron silencio dentro de la sala. Según el exfiscal,  López aseguró que  Saab le exigía señalar inicialmente a Diosdado Cabello como supuesto cabecilla de una conspiración para sacar a Maduro del poder.

“Debía inculpar de primero a Diosdado Cabello de querer tumbar a Maduro y que para eso recababan dinero y compraban voluntades”, escribió Mundaray.

El exfiscal también afirmó que, de acuerdo con las declaraciones atribuidas a López, Saab pretendía incluir en esa supuesta trama a dirigentes opositores como Julio Borges y Leopoldo López, además de varios periodistas cuyos nombres no fueron mencionados.

Mundaray aseguró que López sostuvo ante el tribunal que el objetivo de estas acusaciones era fabricar expedientes contra figuras consideradas incómodas para el poder o utilizarlas posteriormente con fines de presión y extorsión política. “Quería tener señalamientos contra muchas personas, algunos para quitarlos del medio en caso de ser obstáculos en su sostenimiento en el poder y en otros casos para extorsionarlos”, señaló.

Las declaraciones ocurren en medio del juicio por el caso Pdvsa-Cripto, considerado uno de los mayores escándalos de corrupción vinculados a la estatal petrolera venezolana. Durante las últimas semanas, Mundaray ha venido difundiendo detalles de las audiencias relacionadas con Tareck El Aissami y López, incluyendo denuncias de presuntas torturas, presiones y fracturas internas dentro del chavismo.

María Corina Machado ha encabezado una cumbre “histórica” en Panamá con una treintena de dirigentes opositores, que incluso va más allá de la Plataforma Unitaria. Liberales, conservadores, chavistas disidentes, socialdemócratas, democristianos, centristas y regionalistas reunidos para decidir una hoja de ruta común con el objetivo de ganar unas elecciones presidenciales que no aparecen, de momento, en el horizonte político de los hermanos Delcy y Jorge, sacudidos hoy por el descalabro judicial del tercero de los Rodríguez, el ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.

El Mundo

Durante la década prodigiosa de Zapatero en Venezuela, mientras otros negociaban con él o miraban a otro lado, la Premio Nobel de la Paz advirtió y criticó sin ambages sus maniobras, mientras el ex líder del PSOE operaba una y otra vez para dejarla en fuera de juego. El tiempo ha venido a darle la razón.

Pregunta: La bomba informativa del año explosionó en España esta semana: primer presidente de Gobierno imputado por tráfico de influencias, organización criminal y falsedad documental en el caso Plus Ultra, la aerolínea hispanovenezolana. La punta de un iceberg de grueso calado marcado por las labores de Zapatero en Venezuela y su connivencia y complicidad con el chavismo. ¿Sorprendida?

Respuesta: No (tajante).

P: ¿Por qué?

R: Lamentablemente todas estas investigaciones y escándalos terminan llevando a Venezuela. Y son parte del saqueo más cruel de la historia de la Humanidad. Un país donde no solamente su riqueza, su territorio, sus instituciones se entregaron al crimen organizado, sometiendo a una nación al hambre, a la miseria y a la migración. Es trágico, pero es la verdad.

P: “Al final la historia será implacable, todo se va a saber”, vaticinó usted hace un año, en entrevista con EL MUNDO, sobre la cercanía del Gobierno español y de Zapatero al chavismo. Como si tuviera una bola de cristal…

R: Tengo la convicción de que todo saldrá a flote, que toda la verdad se sabrá pronto. Y no solamente con estos escándalos, sino con todo lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo al día de hoy en Venezuela (fuentes independientes calculan que la revolución desfalcó 500.000 millones de dólares al país).

P: Zapatero insistió durante una década de que se trataba de un mediador en Venezuela, pero jamás se encontró con usted.

R: ¿Mediador entre quién? Esa es la pregunta.

P: En el auto del juez se lee cómo quienes rodean a Zapatero se carcajean de su labor como “vigilante” de las elecciones parlamentarias de 2020, en las que el bloque democrático no participó ante el fraude evidente. “Zapatero manda aquí”, dice uno de ellos antes de los comicios fake. La historia pareciera dar la razón a quienes no participaron entonces en esos y otros comicios, incluida usted.

R: Es que eso no fueron elecciones. Si algo queremos nosotros es que existan elecciones limpias, pero en una elección el voto elige. Eso fue una gran maniobra, que buscaba consolidar a una tiranía, sacrificando la soberanía popular. Se inscribieron quienes a ellos les dio la gana, amenazaron o encerraron a quienes les preocupaban, votaron quienes ellos decidieron que votaban y después publicaron los resultados que les convenía. Otro ejemplo: las supuestas elecciones parlamentarias del 2025, hace un año. ¿Qué ocurrió allí? Todos quienes participamos y defendimos los resultados de las presidenciales del 28 de julio de 2024, estábamos presos, asilados, exiliados o escondidos. ¿Quiénes participaron entonces? Los que el régimen quería y en circunscripciones fraudulentas. ¿Qué ocurrió? No votó ni el 10% de la población. Acto seguido, el régimen asignó puestos por encima de los votos que ellos mismos reconocieron. Es una cosa tan grotesca que solo se explica en una estructura como esta que usted describe de la corrupción en España y Venezuela, en la que se sienten intocables. Es tan burdo que uno dice: es una brutalidad, los van a agarrar, ¿por qué hacen eso de manera tan descarada? La única explicación es que se sienten intocables hasta que los alcanza la historia.

Puedes leer la nota completa en El Mundo

El lanzamiento del Ferrari Luce, el primer eléctrico puro de la marca italiana, ha desatado una ola de críticas por su diseño controvertido. Pero detrás de las burlas en redes sobre su aspecto “bulboso” y poco ferrarista, una hipótesis gana fuerza entre analistas y puristas: Ferrari habría creado un modelo eléctrico poco atractivo a propósito para cumplir con las estrictas normas de emisiones de la Unión Europea con el mínimo esfuerzo comercial posible.

MFM

Según el Reglamento (UE) 2019/631 y sus actualizaciones, los fabricantes deben alcanzar un promedio de emisiones de CO₂ de su flota cada vez más bajo: alrededor de 93,6 g/km para 2025-2027 y el objetivo de cero emisiones al escape en 2035. Quien supere el límite paga multas de 95 euros por cada gramo de exceso por vehículo vendido, lo que puede ascender a decenas o cientos de millones de euros.

Ferrari, como fabricante de bajo volumen (Small Volume Manufacturer o SVM, con menos de 10.000 unidades registradas al año en la UE), disfruta de ciertas derogaciones y objetivos adaptados. Aun así, sus superdeportivos de combustión emiten cifras muy altas (fácilmente por encima de 250-300 g/km). Incluir en la flota un vehículo de cero emisiones como el Luce permite “bajar el promedio” sin necesidad de electrificar toda la gama ni comprometer el grueso de su negocio.

Un EV “para marcar la casilla”

Críticos argumentan que el Luce —un liftback de 5 puertas con más de 1.000 CV, precio superior a los 600.000 dólares y un diseño que ha sido calificado de “frío”, “genérico” o directamente “feo” por muchos ferraristi— no busca conquistar el corazón de los clientes tradicionales de Ferrari, sino simplemente sumar unidades de cero emisiones al cálculo de la flota.

No se trataría de un producto pensado para vender miles de unidades, sino de un “ticking the box” (marcar la casilla) regulatorio: producir el mínimo necesario de EVs para compensar las emisiones de los icónicos V8 y V12 y evitar multas millonarias, manteniendo al mismo tiempo la exclusividad y los altos márgenes de los modelos de combustión e híbridos.

Ferrari ha moderado públicamente sus objetivos de electrificación (reduciéndolos en algunos anuncios) y apuesta por una estrategia multienergética que incluye híbridos, combustión y e-fuels. El Luce encajaría como la herramienta mínima indispensable para navegar la regulación europea hasta 2035, año en que las derogaciones SVM podrían endurecerse.

Reacciones divididas

Desde Maranello defienden el Luce como un avance tecnológico que mantiene el ADN Ferrari en prestaciones y experiencia de conducción. Sin embargo, en foros, redes y medios especializados abundan las voces que ven en él un compromiso regulatorio más que una declaración de intenciones.

“Es más fácil vender unos pocos Luce caros y polémicos que transformar toda la marca”, resume un analista del sector que prefiere el anonimato. Mientras, la Comisión Europea mantiene la presión con objetivos de descarbonización, aunque ha introducido flexibilidad (promedios trianuales y otras medidas) ante la ralentización de la demanda de eléctricos.

¿Es el Luce un mal necesario para que Ferrari siga siendo Ferrari? ¿O un síntoma de que incluso las marcas más exclusivas deben doblegarse ante Bruselas? La respuesta llegará con las cifras reales de ventas y el impacto en el promedio de emisiones de la flota en los próximos años.

El portavoz del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), capitán Tim Hawkins, confirmó este lunes a Fox News, AxiosReuters y Bloomberg que fuerzas estadounidenses realizaron “ataques defensivos” contra objetivos militares iraníes después de detectar amenazas en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles para el suministro energético global.

Reuters

Según explicó, las operaciones incluyeron bombardeos contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas navales cerca de la estratégica vía marítima.

Las fuerzas estadounidenses realizaron ataques en defensa propia para proteger a nuestras tropas frente a amenazas planteadas por fuerzas iraníes”, declaró Hawkins.

El vocero agregó que entre los blancos alcanzados había “sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban desplegar minas”. También afirmó que el CENTCOM “continúa defendiendo a sus fuerzas mientras actúa con moderación durante el actual alto el fuego”.

De acuerdo con información revelada por Fox News citando a altos funcionarios estadounidenses, dos embarcaciones de la Guardia Revolucionaria iraní fueron detectadas mientras colocaban minas en aguas cercanas al estrecho de Ormuz. La respuesta militar de Estados Unidos incluyó la destrucción de ambos barcos y un ataque adicional contra una batería antiaérea ubicada en Bandar Abbas, en el sur de Irán.

Según esas fuentes, el sistema de defensa aérea iraní estaba apuntando contra aeronaves estadounidenses que operaban en la zona.

“Estos fueron ataques defensivos”, señaló Hawkins citado por Fox News. Remarcó que estas acciones “no significan que el alto el fuego haya terminado” y aclaró que Washington no busca una nueva escalada militar con Teherán.

La administración de Donald Trump intenta mantener vigente la tregua alcanzada semanas atrás mientras continúan las negociaciones diplomáticas para reducir la tensión regional y avanzar hacia un posible acuerdo con Irán.

El estrecho de Ormuz se convirtió en el punto crítico del conflicto desde el comienzo de la guerra regional. Aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo atraviesa diariamente ese paso marítimo situado entre Irán y Omán. Cualquier incidente en la zona tiene impacto inmediato sobre los mercados energéticos internacionales.

Washington acusa desde hace meses a Irán de utilizar minas navales y restricciones marítimas para presionar a Estados Unidos y sus aliados. En respuesta, el Pentágono reforzó su presencia militar en el Golfo Pérsico y desplegó operaciones navales y aéreas para garantizar la circulación de buques comerciales.

Explosiones en el sur de Irán

Los ataques confirmados este lunes ocurrieron poco después de reportes sobre explosiones en Bandar Abbas y otras localidades costeras del sur iraní. Medios estatales iraníes informaron que varias detonaciones fueron escuchadas en zonas próximas al estrecho de Ormuz, aunque inicialmente no se conocía el origen de los incidentes.

La agencia Mehr aseguró posteriormente que la situación en Bandar Abbas estaba “bajo control” y afirmó que no existía “motivo de preocupación”. Por su parte, Tasnim informó que al menos tres explosiones fueron registradas en la ciudad portuaria, mientras que Fars reportó detonaciones cerca de Sirik y Jask, dos localidades situadas sobre la costa iraní.

El conflicto alrededor del estrecho de Ormuz se intensificó desde el inicio de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos. Las restricciones impuestas sobre la navegación provocaron fuertes subas en el precio internacional del petróleo y encendieron alertas sobre una posible crisis energética global.

Funcionarios estadounidenses sostienen que Irán mantiene capacidad para continuar colocando minas marítimas pese a los ataques realizados por Washington en las últimas semanas. La Casa Blanca considera que cualquier interrupción prolongada del tránsito marítimo en la zona representaría una amenaza directa para la economía mundial.

Tras tres meses, la guerra en Irán ha alcanzado un punto crítico. El conflicto se ha estancado. La Guardia Revolucionaria Islámica mantiene el control y no parece haberse debilitado significativamente como fuerza de combate. Israel parece haber reducido sus operaciones en Irán, centrándose ahora en la lucha contra Hezbolá en el Líbano. El estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, con cierto tránsito de buques permitido por Irán y Estados Unidos, ambos con la capacidad de bloquearlo pero no de despejarlo. Las negociaciones de paz han fracasado hasta el momento. Estados Unidos exige que Irán entregue su material nuclear y abra el estrecho; no ha hecho ninguna de las dos cosas. En resumen, ninguna de las partes ha infligido suficiente daño como para obligar a la otra a rendirse.

Por George Friedman – Geopoliticla Futures

A partir de aquí, la guerra puede desarrollarse de tres maneras: una de las partes debilita a la otra, se llega a un acuerdo de paz o se convierte en una de esas guerras permanentes, que duran muchos años sin que ninguna de las partes esté dispuesta o sea capaz de ponerle fin.

La pregunta, entonces, es si Estados Unidos está dispuesto o es capaz de lanzar un ataque devastador contra la Guardia Revolucionaria Islámica. La otra cara de la moneda es si Irán cree poder resistir tal ataque. Dado que Teherán aún no ha capitulado, probablemente crea que sí.

Antes de que Estados Unidos decida sus próximos pasos, necesita determinar si posee la capacidad militar para lanzar una ofensiva devastadora y si cuenta con el capital político necesario para financiar un ataque de tal envergadura. El apoyo a la guerra en Estados Unidos es limitado, sobre todo debido a la postura previa del presidente Donald Trump de oponerse a las guerras en el hemisferio oriental. Además, queda por ver si un ataque movilizaría a la República Islámica en oposición a Estados Unidos. Hasta el momento, la Guardia Revolucionaria Islámica parece controlar Irán internamente, y no existen indicios claros de un movimiento pacifista dentro del país. No se debe descartar la presión de terceros; el precio del petróleo y sus repercusiones en los precios de los alimentos y la inflación podrían obligar a otro país a impulsar a una de las partes en conflicto a actuar (o a permanecer inactiva). Si existe actualmente un tercero con esa influencia, es evidente que no ha ejercido la presión suficiente para marcar la diferencia.

En mi opinión, esto significa que ni Estados Unidos ni Irán están dispuestos a modificar sus exigencias en aras de un acuerdo, y nadie más está dispuesto o capacitado para obligarlos a negociar. Irán no puede hacer concesiones sin parecer débil, y aunque Estados Unidos tiene más margen de maniobra, aún no tiene motivos para hacerlo.

La solución más obvia, entonces, sería un despliegue masivo de fuerzas estadounidenses para intimidar a Irán. Si Irán no se deja intimidar, Washington lanzaría una invasión, destruiría la Guardia Revolucionaria e impondría la paz.

Dejando de lado las consideraciones políticas internas, este enfoque presenta un par de problemas. Primero, Washington tiene un historial deficiente en cuanto a invasiones para imponer sus objetivos. Segundo, la Guardia Revolucionaria no es un enemigo fácil de vencer. Estaría defendiendo su patria y su ideología, por lo que no hay garantía de que Estados Unidos pueda derrotar militarmente a Irán.

Dados los acontecimientos en Ucrania, es evidente que la naturaleza de la guerra ha cambiado, de modo que los drones y los misiles pueden neutralizar fácilmente los ataques terrestres convencionales. Irán no cuenta con la inteligencia satelital necesaria para la selección de objetivos, aunque podría obtenerla de otros países. Asimismo, la dispersión de las fuerzas terrestres de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) dificulta que las fuerzas estadounidenses también puedan atacar a la IRGC.

La alternativa, entonces, consistiría en intensos ataques aéreos para destruir la capacidad de Irán de fabricar drones y tomar el control del perímetro del país para impedir que otros países, en particular Rusia, enviaran sus propios drones en apoyo de Irán. Esto requeriría aislar a Irán antes de lanzar la ofensiva principal. El proceso de aislamiento en sí mismo sería difícil, y exigiría una fuerza militar masiva incluso antes de que comenzara la invasión. Mientras tanto, el precio del petróleo debilitaría las economías de todo el mundo, incluida la de Estados Unidos, disminuyendo la popularidad de Trump y debilitando su control.

La otra opción sería un despliegue masivo de drones estadounidenses, combinado con ataques aéreos y terrestres a gran escala, para paralizar al ejército iraní. Los bombarderos tripulados de la Segunda Guerra Mundial y Vietnam debilitaron al enemigo, pero no lo derrotaron. Ahora, las bombas se lanzan por sí solas, pero las zonas de impacto de las armas convencionales siguen siendo limitadas, y la cantidad de drones y misiles necesarios para doblegar a Irán sería enorme.

La cuestión de la guerra no es si debe librarse, sino si puede librarse al precio que una nación está dispuesta a pagar. La guerra en Irán no parece cumplir con este criterio. Aun así, este es un momento crítico. Independientemente de si mi análisis es correcto o no, parece que Irán cederá ante Estados Unidos para intensificar la guerra. Si lo hace, le beneficiará. Duraría mucho tiempo, y una guerra prolongada no solo perjudicaría a Trump a nivel interno, sino también a la economía mundial, al menos mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado.

No me queda claro qué decidirá Trump, pero toda decisión conlleva peligro y riesgos políticos y económicos. El análisis geopolítico no predice cómo terminará una guerra, pero sí predice que Estados Unidos necesita que esta guerra termine. La cuestión de las capacidades nucleares de Irán puede abordarse más adelante.

Matthieu Pigasse, socio de la banca de inversión estadounidense Centerview Partners y reconocido militante del Partido Socialista francés, se ha convertido en el asesor clave para la reestructuración de la deuda externa de Venezuela, estimada en alrededor de 150.000 a 170.000 millones de dólares.

MFM

El banquero francés llegó a la proyección privada del documental de Melania Trump en la Casa Blanca justo cuando estaba a punto de cerrar uno de los mayores acuerdos de su carrera. Su presencia en el exclusivo evento —al que asistieron el presidente Donald Trump, Mike Tyson, la reina Rania de Jordania y ejecutivos como Tim Cook de Apple— resultó inusual: Pigasse es un histórico defensor del socialismo francés y crítico del gobierno israelí.

Un proceso histórico

Venezuela anunció formalmente el 13 de mayo de 2026 el inicio de un “proceso integral y ordenado” de reestructuración de su deuda soberana y de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Centerview Partners fue designada como asesora financiera principal. Se trata de uno de los mayores ejercicios de este tipo en la historia reciente, que busca normalizar las relaciones del país con los acreedores internacionales y atraer inversión fresca, especialmente en el sector petrolero.

Pigasse, exjefe global de fusiones y adquisiciones y asesoría soberana en Lazard, cuenta con una extensa experiencia en reestructuraciones complejas de deuda (Grecia, Argentina, Irak, Chipre, entre otros). Su contratación por parte de Caracas se produce tras el levantamiento parcial de sanciones estadounidenses y en un contexto de transición política tras el colapso del régimen de Nicolás Maduro.

Perfil de un “banquero de izquierda”

Nacido en 1968, Pigasse inició su carrera en el Tesoro francés gestionando la deuda estatal. Militante socialista, fue cercano a figuras como Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius. Ha criticado las políticas de austeridad y se ha posicionado públicamente en temas de izquierda, incluyendo el apoyo a causas culturales y críticas a ciertas políticas israelíes. También es propietario de medios como Les Inrockuptibles y Radio Nova.

Su involucramiento en Venezuela no es nuevo: según reportes, Pigasse ha tenido vínculos previos con el chavismo y visitó Caracas en varias ocasiones.

Desafíos por delante

La reestructuración enfrenta obstáculos monumentales: bonos en default desde 2017, intereses acumulados, laudos arbitrales millonarios, reclamos de empresas energéticas y posiciones de acreedores como China y Rusia. Caracas planea presentar su marco macroeconómico y análisis de sostenibilidad de la deuda en junio de 2026.

Analistas consideran que el éxito dependerá de la implementación de reformas creíbles, la recuperación de la producción petrolera y la confianza de los inversores internacionales.

La ironía del caso —un banquero socialista francés asesorando a Venezuela en Wall Street y codeándose en eventos de la Casa Blanca de Trump— resume las contradicciones de las finanzas globales: la ideología se diluye ante la magnitud de los números. Pigasse, posible aspirante presidencial en Francia, suma ahora a su currículum uno de los retos financieros más complejos del siglo XXI.

En el tenis de alta competencia, hay una diferencia abismal entre el espectador que critica desde la grada y el jugador que está en la cancha. Cuando un tenista de élite, alguien que ha dominado el court por años y cuya técnica es indiscutible, decide arriesgar una bola difícil, el aficionado casual suele gritar: «¡Eso no se hace!» o «¡Ese golpe es un error!». Pero el jugador no está mirando la jugada individual; está mirando el match point del torneo.

Hoy, ante las críticas sobre con quién se sienta o con quién dialoga María Corina Machado, observamos un fenómeno similar. Hay quienes, desde la comodidad de la opinión de pasillo y el romanticismo político, exigen una pureza que en la vida real es, a menudo, inoperante. Olvidan que no estamos en una partida amistosa de exhibición; estamos jugando el futuro de un país que ha sido demolido por años de escombros y telarañas.

Es curioso notar cómo aquellos que dicen confiar en ella, se convierten en sus jueces más severos ante el primer paso que no entienden. Seamos claros: María Corina no está «lavándole la cara» a nadie. Quien crea eso, subestima profundamente a la líder con más del 90% de aceptación en el país. Ella no está allí para hacer relaciones públicas con personajes cuestionados; ella está allí para remover los escombros que impiden la reconstrucción nacional.

Comparar su estrategia con una «jugada maestra» no es un cliché; es una necesidad analítica. Pensemos en la «Defensa Siciliana» en el ajedrez. Es una apertura que parece arriesgada, que invita al oponente a creer que tiene control o ventaja, pero que en realidad está diseñada para forzar un desequilibrio que solo el jugador que tiene el plan claro puede capitalizar. Ella sabe exactamente quién es cada quien. María Corina no improvisa; mientras otros se pierden en el chisme y el análisis superficial, ella está operando en un nivel de profundidad donde la ética se mide por el resultado final: una democracia en paz.

Confiar en María Corina no es un cheque en blanco, es un reconocimiento a una trayectoria. ¿Cuándo nos ha decepcionado? ¿En qué momento su coherencia se ha fracturado? Jamás. Ha sido la única capaz de mantener el norte cuando todos los demás perdían la brújula. Si ella está sentada en esa mesa, no es porque haya cambiado sus principios, es porque está haciendo lo que hay que hacer para sacar el país adelante.

Dejemos de lado el romanticismo ingenuo de la política de redes sociales. La política real, la que transforma naciones, no se hace con gestos para la galería, se hace tomando decisiones incómodas que nadie más se atreve a tomar.

María Corina está limpiando el terreno. Está moviendo piezas en un tablero donde otros solo ven piezas estáticas. Su claridad no está en la complacencia, está en la visión de futuro. Confiar en ella es entender que el objetivo no es ganar una discusión de pasillo, sino ganar el juego definitivo por Venezuela.

El campeonato está en juego. Y en la cancha, ella es la única que tiene la raqueta en la mano.

Vamos por más…

@jgerbasi

Antes de Roosevelt, la presidencia estadounidense era relativamente pasiva. Después de Roosevelt, el presidente se convirtió en figura dominante de la política nacional e internacional Análisis político

ORLANDO VIERA-BLANCO
26/05/2026

Hoy quiero contarles un viaje fabulado en el que conocí y compartí vida con el Presidente 26 de los EEUU: Theodore Roosevelt. Un hombre, un líder, un estadista maravilloso, cuya debilidad congénita, la falta de aire en sus pulmones y las más dolorosas pérdidas que puede sufrir un ser humano, no le impidieron convertirse en un fajador, un alma errante—apasionada, fascinante e inquebrantable—que refundó los EE.UU de América.

Conocí a Theodore Roosevelt cuando todavía él era un muchacho frágil que parecía condenado a vivir entre almohadas, libros y ataques de asma. Esta es la historia de mis vivencias compartidas en un viaje imaginario al pasado que explica fascinantemente el presente y el futuro.

De como los ejemplos de los hombres irrepetibles, hacen historia, hacen grandeza, hacen patria.

Recuerdo [a Roosevelt] en aquella casa de Manhattan, en la calle 20 Este, donde el aire de Nueva York se mezclaba con el olor a cuero de encuadernaciones antiguas y remedios. Nadie hubiese imaginado que aquel niño de pecho oprimido y ojos encendidos se convertiría algún día en Theodore Roosevelt, el hombre que cambiaría la relación de EEUU con el mundo y que transformaría la presidencia en una institución vigorosa, magnánima, casi imperial.

  1. Muere Lincoln y la luz se va de tu vida…

Lo observé por primera vez una noche de invierno. Tenía apenas unos años y luchaba desesperadamente por respirar mientras su padre, Theodore Roosevelt Sr., lo sostenía en brazos cerca de una ventana abierta. El muchacho jadeaba como si estuviera peleando contra un enemigo invisible. Aquella enfermedad, lejos de derrotarlo, fue la forja de su carácter. Su padre le repetía: “Tienes la mente, pero no el cuerpo; debes construirlo”.

Y Teddy, como lo llamarían después millones de estadounidenses, decidió obedecer. Desde entonces comenzó la batalla más importante de su vida: la guerra contra su propia debilidad.

Vi cómo ’hacia sombras’ en un pequeño gimnasio improvisado de su casa. Como aprendió boxeo para dejar de ser el niño enfermizo que otros muchachos golpeaban. Como transformó la fatiga en combustible, el sufrimiento en disciplina, la disciplina en voluntad, que fue carácter y determinación. Aquella obstinación sería el sello de toda su existencia.

Era un niño extraordinariamente curioso. Mientras otros coleccionaban juguetes, él coleccionaba huesos, insectos y aves disecadas. Fundó junto a sus hermanos el pequeño “Museo Roosevelt de Historia Natural”, donde clasificaba animales con la precisión de un científico y la pasión de un aventurero. Su fascinación por la naturaleza no era una extravagancia infantil. Fue el origen de una visión que más tarde lo llevaría a convertirse en el gran conservacionista de América. Años después, siendo presidente, esa misma pasión salvaría millones de acres de bosques y parques nacionales.

En 1865 presenciamos desde la ventana de su casa—junto a su hermano Elliott—la caravana fúnebre de Abraham Lincoln. Su asesinato estremecía al país. Más de cien mil almas concurrieron a darle el último adiós. Una cifra inmensa para la época. Había muerto en manos del crimen el Presidente 16 de los EEUU. Quién hubiese pensado que desde aquella ventana de una mañana nublada y lúgubre, observaba conmocionado el futuro Presidente 26 de EEUU. Aquella imagen nunca se apartó de su mente.

Entró en Harvard University como un joven brillante, intenso y obsesionado por el conocimiento. Allí devoraba libros con una velocidad asombrosa. Estudiaba historia, biología, filosofía y estrategia naval [una materia que marcó su vida]. Practicaba boxeo hasta sangrar y remaba como si quisiera demostrarle al mundo que ya no era aquel muchacho asmático.

Fue en Harvard donde comenzó a descubrir su destino. No deseaba ser simplemente un académico. Quería participar en la vida pública. Quería influir en el curso de la nación.

La muerte de su padre en 1878 lo destruyó emocionalmente. Nunca lo vi llorar tanto. Decía que había perdido “al mejor hombre” que había conocido. Pero incluso esa tragedia se convirtió en motor. Roosevelt se alimentaba de la adversidad.

En aquellos años escribió su primera gran obra: The Naval War of 1812. Era todavía un joven [20] y ya pensaba como estratega. Entendía que las naciones modernas no serían dominadas únicamente por ejércitos terrestres sino por el poder marítimo. Aquella obsesión por la marina de guerra definiría más tarde su política exterior y explicaría su empeño en construir una flota poderosa para EEUU.

En 1880 se casó con Alice Hathaway Lee Roosevelt, una joven elegante y luminosa. Theodore era feliz. Pero el destino le reservaba uno de los golpes más crueles de su vida. El 14/02/1884-el mismo día en que murió su madre-también falleció Alice horas más tarde, dos días después de dar a luz a su hija.

Nunca olvidaré aquella página de su diario marcada con una gran X negra y una frase breve: “La luz se ha ido de mi vida”. Roosevelt huyó entonces hacia el oeste americano.

Las Dakotas lo salvaron.

El hombre refinado de Nueva York se transformó en vaquero. Aprendió a montar bajo tormentas de nieve, a perseguir ladrones de caballos y sobrevivir entre rancheros endurecidos por el viento y la soledad. Allí terminó de construir el carácter feroz que más tarde vería el mundo entero.

En el Oeste comprendió que América era algo más que Wall Street y los clubes aristocráticos del Este. Descubrió el espíritu de frontera, la ética del esfuerzo y la rudeza que admiraba en los pioneros. Aquella experiencia moldeó su visión nacionalista y expansionista. Decía que nunca habría llegado a presidente sin Dakota.

Cuando regresó a Nueva York ya no era simplemente un intelectual brillante. Era un hombre endurecido. Entró de lleno en política dentro del Republican Party y rápidamente ganó fama como reformista incorruptible.

En la Asamblea Estatal de Nueva York combatió a empresarios corruptos y a las maquinarias políticas que controlaban la ciudad. Su energía era volcánica. Parecía incapaz de actuar con moderación.

Lo vi enfrentarse a magnates ferroviarios, denunciar sobornos y desafiar a los caciques republicanos de Albany. Muchos lo consideraban imprudente. Otros lo veían como un idealista peligroso. Pero Theodore entendía algo esencial: la política no podía sobrevivir indefinidamente subordinada a los monopolios.

Esa convicción sería el núcleo moral de su presidencia. Después de algunos años como comisionado de policía de Nueva York— donde patrullaba personalmente las calles durante la madrugada para combatir corrupción y crimen—Roosevelt fue nombrado Subsecretario de Marina bajo la presidencia de William McKinley.

Allí encontró el escenario perfecto para su ambición estratégica.

De NY a Washington, CUBA y Puerto Rico.

Estaba convencido de que EEUU debía convertirse en potencia mundial. Admiraba las ideas del estratega naval Alfred Thayer Mahan, quien sostenía que el dominio de los mares equivalía al dominio global. Theodore compartía plenamente esa visión.

Cuando explotó el acorazado USS Maine en el puerto de La Habana [1898], Roosevelt prácticamente empujó al país hacia la guerra contra España. Mientras muchos en Washington dudaban, él veía una oportunidad histórica: expulsar definitivamente a España del hemisferio y proyectar a EEUU como imperio emergente.

Renunció a su cargo y organizó el legendario regimiento de los Rough Riders y Buffalo Soldiers. Jamás olvidaré la escena en Cuba, Roosevelt cabalgando bajo fuego enemigo durante la batalla de San Juan y Kettle Hill, agitando el sombrero y gritando órdenes entre disparos. Aquello fue más que una acción militar; fue la construcción deliberada de un mito político. Y ganó la medalla de honor.

Los periódicos estadounidenses lo convirtieron en héroe nacional. La guerra hispano-estadounidense transformó radicalmente el equilibrio de poder en el Caribe. España perdió sus últimas grandes colonias americanas.

Cuba quedó bajo tutela estadounidense. Puerto Rico pasó a manos de Washington. Y EEUU inició una nueva era como potencia ultramarina.

Roosevelt entendió inmediatamente el significado estratégico de aquellos cambios. Historias que no se repiten sino que se hacen. Para él Puerto Rico era una llave naval del Caribe y un punto fundamental para proteger el futuro Canal de Panamá. Cuba, aunque formalmente independiente, quedaría dentro de la esfera de influencia norteamericana. Theodore concebía el Caribe como un lago estratégico de Estados Unidos.

En 1898 fue elegido gobernador de Nueva York. Desde Albany comenzó a desarrollar las ideas que más tarde definirían su presidencia. Atacó monopolios, reguló empresas ferroviarias, defendió reformas administrativas y promovió políticas progresistas destinadas a limitar los excesos del capitalismo. Era un republicano, sí, pero profundamente distinto de los conservadores tradicionales.

Creía en el poder del Estado para arbitrar entre grandes corporaciones y ciudadanos comunes. No odiaba la riqueza; odiaba los abusos derivados de ella.

En 1900 el establishment republicano quiso apartarlo de Nueva York enviándolo a la vicepresidencia junto a McKinley. Muchos consideraban la vicepresidencia un cementerio político. Theodore aceptó. Recuerdo que me dijo una noche: “Preferiría ser cualquier cosa antes que vicepresidente”. El destino tenía otros planes.

De Presidente encargado a leyenda viva. El “Square Deal”

El 6/09/1901, mientras visitaba la Pan-American Exposition en Buffalo, McKinley fue baleado por el anarquista Leon Czolgosz. Roosevelt se encontraba en las montañas Adirondack cuando recibió la noticia de que el presidente agonizaba. Cabalgó y viajó apresuradamente hacia Buffalo atravesando bosques y estaciones ferroviarias. Cuando llegó, McKinley había muerto.

A los 42 años Theodore Roosevelt juró como presidente de los EEUU. Nunca olvidaré su expresión aquella noche. No parecía un hombre celebrando el poder. Parecía alguien consciente de que acababa de entrar en la historia. Con Roosevelt comenzó verdaderamente el siglo americano.

Su primera presidencia estuvo marcada por una idea central: el fortalecimiento del poder nacional estadounidense tanto dentro como fuera de sus fronteras. En política interna impulsó el famoso “Square Deal” [Trato Justo, Juego Limpio programa de su Presidencia 1901-1909]; un programa que buscaba equilibrio entre trabajadores, consumidores y grandes empresas.

Utilizó la Ley Sherman Antitrust[antimonopolio]. Empresas ferroviarias y la poderosa Standard Oil quedaron bajo presión federal. Por eso fue conocido como el “trust buster”, el destructor de monopolios. Lo que realmente me llamó la atención fue la fuerza con la que enfrentó grandes huelgas obreras. Durante la huelga del carbón de 1902 actuó como mediador entre empresarios y trabajadores, algo inédito para un presidente estadounidense. Roosevelt entendía que un Estado moderno debía intervenir para evitar el colapso social.

Otra de sus grandes reformas fue la regulación sanitaria. Tras el escándalo provocado por las denuncias sobre la industria cárnica estadounidense, impulsó leyes de inspección de alimentos y medicamentos que cambiaron para siempre la relación consumidor-productor.

Pero quizá donde más profundamente dejó huella fue en la conservación ambiental. Theodore veía los bosques y parques nacionales casi como catedrales patrióticas. Creó reservas forestales, monumentos nacionales y refugios de vida silvestre. Protegió más de doscientos millones de acres de territorio [unas 80 millones de hectáreas] es decir, unos 800 mil Kilómetros cuadrados, lo que equivale a casi toda Venezuela.

Política exterior: La doctrina del garrote y la mano de seda.

“Habla suavemente y lleva un gran garrote”, repetía constantemente. Aquella filosofía del Big Stick convirtió a EEUU en árbitro y policía del hemisferio occidental.

La construcción del Canal de Panamá fue probablemente su obra geopolítica más trascendental. Roosevelt comprendía que unir Atlántico y Pacífico transformaría el comercio y la proyección militar mundial.

La obra más importante de la era moderna, se inicia en 1904 bajo su presidencia [un año después que Panamá logra la independencia de Colombia]. Participan más de 75.000 trabajadores y culmina en 1914, con un costo de 375 millones de dólares de la época [unos 12 mil millones de dólares hoy]. El Canal se convirtió en el eje de dominio y control de EEUU en todo el continente.

En el Caribe también formuló el llamado Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, afirmando que EEUU podía intervenir en países latinoamericanos para prevenir inestabilidad o interferencia europea. Aquello expandió enormemente el alcance del poder estadounidense en América Latina.

En Venezuela intervino diplomáticamente durante el bloqueo naval europeo de 1902. Al inicio toleró la presencia de Alemanes, británicos e Italianos en las costas Venezolanas. Después movilizó fuerzas navales, y promovió el arbitraje, acciones que recuerdo fueron conocidas como el corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe. En Cuba mantuvo ocupación e influencia estratégica. En Puerto Rico consolidó la presencia política y militar estadounidense. Theodore concebía el Caribe como el cinturón defensivo de la nación. Bueno acotar que tales incidentes inspiraron la doctrina Drago del Canciller Argentino Luis María Drago, según la cual las naciones no deberían ser obligadas a pagar sus deudas a través del uso de la fuerza militar.

Al mismo tiempo Roosevelt proyectó el poder estadounidense hacia Asia y el Pacífico. Fortaleció la marina, impulsó la presencia estadounidense en Filipinas y negoció el fin de la guerra ruso-japonesa, mediación que más tarde le otorgaría el Premio Nobel de la Paz [primera norteamericano y personalidad no europea en ganarlo]. Puso el dinero [del premio] en un fondo fiduciario y su familia [al morir Roosevelt] lo dedicó a obras de beneficencia.

Antes de Roosevelt, la presidencia estadounidense era relativamente pasiva. Después de Roosevelt, el presidente se convirtió en figura dominante de la política nacional e internacional.

En nuestra próxima entrega nuestras vivencias con Theodore en la Casa Blanca; por cierto, sede administrativa de gobierno que Roosevelt no concebía. Historia viva de EE.UU hoy que, sin duda, marca su relación con el resto del mundo.

Un salto al futuro que quizás sea la diferencia por la superviviencia del toda la humanidad. Continuará…

Abogado. Ex Embajador de Venezuela en Canadá @ovierablanco *vierablanco@gmail.com

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