Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Cuando en Venezuela se habla de “transición a la democracia” y se invocan los principios de justicia y reparación, todo se concentra principalmente en las víctimas de la represión.

Por: Pedro Pablo Peñaloza – Infobae

Sin embargo, una iniciativa legal del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), plantea reivindicar los derechos de los ciudadanos que sufrieron el despojo de sus bienes por parte del Estado.

Con su anteproyecto de Ley Orgánica de Restitución, Devolución de Activos y Garantía de la Propiedad Privada en Venezuela, Cedice expone la necesidad de “restituir los derechos de propiedad que fueron violados por el Estado venezolano, y en segundo lugar, establecer vías concretas para hacer efectiva esa restitución y al mismo tiempo impedir nuevas violaciones a los derechos de propiedad”.

El Observatorio de Derechos de Propiedad de este tanque de pensamiento detectó que solo entre 2005 y 2014 “se cometieron alrededor de 2.740 violaciones a los derechos de propiedad privada, fundamentalmente a través de actos del Ejecutivo nacional como decretos de expropiación, ocupaciones temporales e intervenciones”.

“Además de las pérdidas materiales y los daños morales ocasionados a las víctimas de estas violaciones, esta política, contraria al Estado de Derecho y a la vigencia del sistema democrático de gobierno, ha generado desconfianza e improductividad en Venezuela, lo que explica la grave disminución y cese de inversiones privadas, nacionales y extranjeras en el país”, sostiene Cedice en la exposición de motivos del texto.

A pagar

El texto consta de seis capítulos y 21 artículos. La disposición número 11 recoge distintas medidas para el restablecimiento y reparación, siendo la primera la “devolución a sus legítimos dueños o sus sucesores de sus bienes de propiedad privada tomados por la fuerza”.

También contempla “el pago en moneda de circulación nacional, según precio de mercado y hecho el ajuste por inflación respectivo, de reparaciones por daño material y daño moral a los legítimos dueños o a sus sucesores por la pérdida total o parcial de bienes de su propiedad privada tomados por la fuerza”.

Proponen otorgar una exención tributaria por un tiempo determinado “a fin de facilitar la reactivación y el funcionamiento eficiente de las actividades económicas afectadas por el Estado”, así como “el pago mediante adjudicación directa de bonos de deuda pública u otros títulos valores emitidos por la República o propiedad de ésta, en los casos en que solo proceda la reparación dineraria”.

El capítulo tres del anteproyecto incluye “la recomendación al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo, así como a la Contraloría General de la República, de investigar y sancionar a los responsables de las violaciones de los derechos de propiedad privada”.

Siervos

Después del ataque militar ejecutado por Estados Unidos el 3 de enero, que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el gobierno venezolano a cargo de Delcy Rodríguez ha dado un giro en el ámbito económico, promoviendo una apertura al capital privado y organizando eventos donde promueve el emprendimiento.

A la espera de los resultados que pueda arrojar la estrategia impulsada por Delcy Rodríguez, Cedice señala que el desconocimiento de los derechos de propiedad privada bajo los periodos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro aumentaron la dependencia de los ciudadanos frente al gobierno, reduciéndolos a la condición de “súbditos fieles, obedientes, a los que se les exige actuar como ‘mendigos agradecidos’”.

Bolivia no vive una crisis social y política. Las calles bloqueadas, los caminos cortados, la escasez inducida, la presión sobre los hospitales, la amenaza de desabastecimiento y el intento de convertir la protesta en un instrumento de veto político no son hechos aislados. Son parte de una tecnología de poder que Evo Morales conoce mejor que nadie: asfixiar a las autoridades para obligarlas a rendirse.

Por: Leonardo Coutinho – Infobae

El error de muchas democracias latinoamericanas es leer estos episodios con la ingenuidad de quien todavía cree que toda movilización callejera es expresión pura de descontento popular. Las sociedades pueden tener reclamos legítimos, y Bolivia ciertamente sufre una crisis económica real. Pero una cosa es el malestar social; otra, muy distinta, es un poder paralelo utilizado para implosionar la gobernabilidad. En el caso boliviano, esto viene con un temperamento especial: la movilización no es social o política. Por detrás de los disturbios está el crimen organizado que se rehúsa a perder el control del país.

Evo Morales construyó su carrera en esa frontera entre la política institucional y el crimen. Nunca fue solamente un líder indígena, un dirigente sindical o un presidente de izquierda. Fue, desde el inicio, el operador político de una forma de poder territorial asentada en el Chapare, en la economía de la coca, en la disciplina de los sindicatos cocaleros y en la capacidad de transformar bloqueos, marchas y violencia en una herramienta de negociación permanente. Su biografía política no puede separarse de esa arquitectura. El mismo hombre que fue presidente de Bolivia por casi 14 años nunca dejó ser el presidente de las organizaciones productoras de hojas de coca, las mismas organizaciones que producen y fabrican la materia prima para la producción de cocaína.

¿Y cómo llegó Morales al poder? Por los mismos medios con los que ahora intenta socavar la administración de Rodrigo Paz. En 2003, Gonzalo Sánchez de Lozada cayó después de semanas de protestas y represión sangrienta. En 2005, Carlos Mesa también terminó arrinconado por bloqueos y movilizaciones. Evo no inventó la crisis boliviana, pero entendió como pocos que en un Estado débil la calle podía sustituir a las instituciones. Aprendió que un presidente podía caer antes de terminar su mandato si el país era paralizado con suficiente intensidad. Y luego convirtió esa lección en doctrina.

Cuando llegó al poder, hizo lo que hicieron los revolucionarios con vocación autoritaria: transformó la presión callejera en arquitectura institucional. Cambió la Constitución, alteró símbolos nacionales, creó una nueva bandera y cambió el propio nombre del país. También capturó tribunales, debilitó contrapesos y convirtió al Estado en un instrumento de permanencia. La revolución dejó de ser promesa y pasó a ser parte del sistema. El Movimiento al Socialismo no gobernó Bolivia como un partido normal, gobernó como una maquinaria de ocupación política, territorial y simbólica.

Pero el componente más incómodo de esa historia no está en la ideología. Está en el crimen.

Durante años, América Latina trató al narcotráfico como un problema policial. Después, como una economía ilícita. Ambas categorías ya son insuficientes. En ciertos países, el crimen organizado dejó de ser una actividad clandestina que corrompe al Estado desde afuera. Pasó a ser parte del propio Estado y de sus políticas. Muy diferente del concepto del narcoestado, donde los criminales ejercen influencia exógena sobre el sistema, en Bolivia las instituciones de Estado pasaron a ejercer las funciones del capo criminal.

Eso es lo que he llamado “Estado Narco”. No se trata simplemente de un gobierno infiltrado por narcotraficantes. Eso sería grave, pero todavía clásico. El Estado Narco es algo más sofisticado y peligroso: es la conversión de capacidades estatales, diplomáticas, militares, policiales, territoriales y logísticas en herramientas funcionales a una economía criminal con objetivos políticos.

En “Hugo Chávez, el Espectro”, (un libro que escribí en 2017) sostuve que el chavismo no debía ser entendido apenas como un proyecto venezolano. Era una matriz regional. Una forma de poder que combinaba ideología, petróleo, inteligencia cubana, narcotráfico, redes diplomáticas, propaganda y desestabilización. En esa matriz, Bolivia no apareció como periferia. Aparecía como engranaje. Venezuela era la plataforma política. Cuba, la arquitectura estratégica. Bolivia, uno de los territorios donde la coca, los sindicatos, la frontera, la aviación y el poder revolucionario pudieron encontrarse.

Describí como vuelos militares eran utilizados para el transporte de cocaína entre Bolivia, Venezuela y Cuba. Droga que tenía como destino final los Estados Unidos. Los mismos testimonios que fueron los casos que yo he relatado también llegaron a las manos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Evo Morales está siendo buscado por la justicia de su país por violación de menores de edad. Pero el líder cocalero sabe que pesa sobre él una extradición inevitable a los Estados Unidos, donde tendrá un futuro muy parecido al de Nicolás Maduro. Para salvar la propia piel y la estructura criminal que hace parte de sus gobiernos y que pasó a ser el eje del Estado boliviano, Morales necesita generar inestabilidad extrema para presionar al gobierno o hasta reemplazarlo.

Lo que ocurre ahora con Rodrigo Paz debe ser leído a partir de ese trasfondo. Paz llegó al poder después de una elección que terminó con casi 20 años de hegemonía del MAS. Su gobierno heredó un país quebrado, sin combustible suficiente, con inflación, escasez de dólares y una estructura estatal deformada por años de clientelismo. Pero tocó un punto todavía más sensible: restableció la cooperación con la DEA, reabrió canales de inteligencia internacional y empezó a mover a Bolivia fuera de la zona de impunidad que el evismo había protegido durante años.

La crisis boliviana actual no es solamente una disputa por precios, subsidios o austeridad. Es una lucha por el sistema operativo del Estado. De un lado, un gobierno débil, inexperto y obligado a administrar una emergencia económica. Del otro, una constelación de sindicatos, cocaleros, mineros, operadores políticos y redes de presión que saben cómo paralizar un país. Entre ambos, una economía criminal que necesita que Bolivia siga siendo territorio opaco, frontera porosa y santuario logístico.

Evo Morales ya no tiene el control absoluto que tuvo. Está judicialmente debilitado, políticamente aislado por parte de su propio campo y fuera de la carrera presidencial. Pero conserva algo decisivo: el conocimiento del método. Sabe cómo convertir una causa social en bloqueo. Un bloqueo en crisis. Una crisis en chantaje. Un chantaje en negociación. Y una negociación en supervivencia política.

Bolivia es hoy el laboratorio de una pregunta mayor para América Latina: ¿puede una estructura narcopolítica perder el poder por la vía electoral sin incendiar el país? En el caso boliviano, la respuesta todavía está en disputa. El esfuerzo de estabilización mirando una transición en Venezuela debe ser considerado un benchmarking en que un régimen absolutamente criminal no fue expuesto a una ruptura, sino a un proceso de contención. La región debe observar con atención, porque lo que ocurre en La Paz no es solamente boliviano. Es parte de una guerra más amplia entre Estados débiles y redes híbridas; entre democracias frágiles y economías criminales; entre instituciones imperfectas y proyectos revolucionarios que descubrieron que el caos también puede gobernar.

La frágil institucionalidad boliviana no se enfrenta solo a una protesta. Está enfrentando a una vieja maquinaria de desestabilización que aprendió a esconder el crimen detrás de la revolución. Y si América Latina vuelve a mirar tarde, como tantas veces hizo, descubrirá que el problema no era apenas Evo Morales, sino un sistema que se adapta a cada uno de nuestros países y que resiste morir.

*Leonardo Coutinho es director ejecutivo del Center for a Secure Free Society, en Washington, D.C.

La evolución de las organizaciones políticas en el siglo XXI nos ha conducido a un fenómeno complejo y, a menudo, perjudicial: la corporativización de los partidos. Bajo este modelo, las agrupaciones políticas han dejado de ser canales de expresión ciudadana para transformarse en verdaderas corporaciones de poder, donde la ideología es sustituida por el cálculo de rentabilidad electoral y el militante es degradado a la condición de cliente o empleado. En esta estructura, el éxito no se mide por el bienestar colectivo o el cumplimiento de un ideario, sino por la acumulación de cuotas de poder, contratos y espacios burocráticos, funcionando con una lógica de jerarquía vertical que imita a las empresas más rígidas del siglo pasado.

Si intentamos identificar algún aspecto positivo en este modelo corporativo, podríamos señalar la eficiencia operativa y la profesionalización de la comunicación. Una estructura corporativa permite una disciplina de mensaje y una logística electoral de la que los movimientos inorgánicos suelen carecer. Sin embargo, este barniz de eficiencia es engañoso. Lo que se gana en orden se pierde en legitimidad. Cuando un partido se maneja como una corporación, la toma de decisiones se concentra en un «directorio» cerrado que ignora el sentir de las bases. Esta profesionalización extrema a menudo termina asfixiante para el debate interno y la espontaneidad del liderazgo emergente, convirtiendo la política en un ejercicio frío, distante y, en última instancia, profundamente antidemocrático.

En Venezuela, el fenómeno de los partidos-corporación ha tenido efectos devastadores. Durante décadas, el país fue testigo de cómo las organizaciones políticas se transformaron en maquinarias de distribución de renta. El «carnet» del partido funcionaba como una acción que daba derecho a dividendos en forma de cargos públicos o favores administrativos. Este modelo no solo corrompió la esencia del servicio público, sino que creó una desconexión total entre las cúpulas y la realidad de la calle. En la actualidad, esta dinámica persiste bajo nuevas formas, donde algunas organizaciones actúan como franquicias políticas que negocian cuotas de poder en mesas cerradas, de espaldas a una ciudadanía que exige soluciones reales y no repartos de oficina.

La corporativización fomenta un vicio: el patrimonialismo político. Los líderes de estos partidos-corporación llegan a creer que la organización es de su propiedad personal. Esta visión impide la alternancia y bloquea la innovación. Al igual que una empresa que se niega a cambiar su producto obsoleto, estos partidos se aferran a tácticas de la tercera generación —personalismo y marketing vacío— mientras el país reclama una política de ciudadanos. El resultado es un ecosistema político saturado de marcas que no representan a nadie, pero que operan como grupos de interés económico bajo el disfraz de una sigla partidista.

Frente a esta visión mercantilista, surge la propuesta donde la estructura del partido no es una pirámide corporativa, sino una red horizontal de nodos. A diferencia de la corporación, que busca el monopolio, la red busca la cooperación. La política debe dejar de ser una transacción de favores para volver a ser un compromiso de valores. La eficiencia no debe venir de la obediencia ciega a un jefe, sino de la inteligencia colectiva y la autonomía de las regiones. La municipalización es, de hecho, el antídoto contra la corporación centralizada; es devolver la propiedad de la política al vecino, al ciudadano de a pie.

La gestión de los partidos modernos debe centrarse en eliminar las «secretarías» burocráticas y sustituirlas por módulos de acción basados en intereses sociales y estilos de vida. Mientras la corporación política busca estandarizar al militante, la red política celebra la diversidad y la amplitud ideológica. Los partidos no deben tener empleados que obedezcan órdenes de un «comité central», sino ciudadanos empoderados que activen sus propios nodos para resolver problemas locales. La política deja de ser un gasto de representación de una élite para convertirse en una inversión social en capital humano y soluciones tangibles.

Es necesario rescatar la política como una actividad de servicio y no de lucro. La decencia y la bondad, de las que hemos hablado en otras oportunidades, son incompatibles con el modelo corporativo de «vencer a cualquier costo». Un partido que se comporta como una corporación depredadora terminará siempre sacrificando sus principios en el altar de la conveniencia inmediata. Por el contrario, un partido de ciudadanos mantiene su integridad porque su activo más valioso no es el control del presupuesto, sino la confianza de la gente. Recuperar esa confianza implica demostrar que la política puede ser técnica y eficiente sin perder su alma y su compromiso ético.

En conclusión, Venezuela no necesita más gerentes de franquicias políticas; necesita líderes que comprendan que el poder es una carga de responsabilidad y no un botín de guerra. El modelo de partido-corporación ha fracasado en darle respuestas al país porque su diseño está hecho para protegerse a sí mismo y no para proteger al ciudadano. La apuesta entonces debe la desarticulación de esas viejas estructuras y la construcción de un movimiento que sea espejo de la sociedad: plural, dinámico y, sobre todo, transparente. Superar la era de las corporaciones políticas es el primer paso para fundar una democracia de ciudadanos libres, donde el único «dueño» del destino nacional sea el propio pueblo venezolano.

Noel Álvarez
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE
Noelalvarez10@gmail.com

El presunto testaferro del ex presidente José Luis Rodríguez ZapateroJulio Martínez Martínez, tenía en su vivienda ubicada en la calle Diego de León, en el barrio Salamanca (Madrid), una agenda de tamaño octavilla de color negro, con serigrafía Plus Ultra donde anotaba «decisiones estratégicas» sobre la liberación de presos en Venezuela o la intervención del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para la repatriación del ganador de las últimas elecciones en Venezuela, Edmundo González.

Por: Ángela Martialay y Gema Peñalosa – El Mundo

Así se recoge en los tomos del sumario del denominado caso Plus Ultra, donde se sitúa a Zapatero como el presunto líder de una «estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» para enriquecerse a través de la misma, gracias a contactos institucionales y empresariales de alto nivel.

En el sumario, al que ha tenido acceso EL MUNDO, consta que los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía se incautaron el pasado 11 de diciembre en la vivienda del testaferro de Rodríguez Zapatero numerosas anotaciones relativas al negocio del petróleo en Venezuela y la compraventa de oro.

En el auto, donde el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama aceptó la inhibición de la juez de Madrid, da importancia a esos hallazgos y pone de relieve que las agendas, halladas en el domicilio de Martínez Martínez, contienen «anotaciones manuscritas que revelan una posible intervención en decisiones estratégicas de carácter público como es la liberación de presos en Venezuela o la intervención de agentes del servicio de inteligencia español (CNI) en relación con lo que parece corresponder con la repatriación de Edmundo González y numerosas anotaciones respecto de la oposición al gobierno de Venezuela».

Entre la documentación incautada al empresario conocido como Julito constan numerosas anotaciones relativas a porcentajes, en una hoja denominada como expresión «temas de interés», donde refleja lo que pudiera corresponder con un plan de negocio relacionado con el petróleo y sus derivados. «En color rojo y entre paréntesis consta el porcentaje, 10 por ciento». Además, la Udef también incautó al que denominado como «lacayo» de Zapatero anotaciones sobre la compraventa de oro, con expresiones tales como «Bandes debe estar disimulado», siendo Bandes el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, entidad estatal.

Por otro lado, la Policía intervino a Julio Martínez Martínez documentación con referencias a altos cargos del estado venezolano como el ministro de desarrollo minero económico de Venezuela o el viceministro de seguimiento y control de desarrollo ecominero. El hombre de paja del ex presidente de Gobierno también tenía referencias a empresas estatales en Venezuela, como la Corporación Venezolana de Minería (CVM), la petrolera PDVSA y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) «directamente vinculadas a actividades de extracción de recursos naturales del país como son, carbón, gas, petróleo, oro o níquel».

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Mundo

Estados Unidos tiene previsto actuar para estrechar el cerco sobre el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Tres fuentes distintas del ámbito policial y judicial en España revelan a THE OBJECTIVE que la Administración estadounidense prepara una «operación inminente» para imputar al presunto «testaferro» de Zapatero, Julio Martínez Martínez, por presuntas operaciones de blanqueo de capitales en Miami.

Por: Katty Garat – The Objective

La imputación se produciría atendiendo al «principio de territorialidad», que implica la comisión de delitos en suelo estadounidense, concretamente «operaciones de blanqueo en Miami». Allí residió el intermediario del expresidente del Gobierno para diferentes operativas presuntamente delictivas investigadas en España, como consta en los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional.

Las fuentes consultadas por este periódico explican que la operación del Departamento de Seguridad Nacional estaría enmarcada en la colaboración con la Justicia entre ambas administraciones y no perseguiría tanto una eventual extradición a EEUU —la cual se habría paralizado por estar siendo juzgado en España— como un mecanismo de presión para que el conocido como ‘Julito’ colabore con la Justicia aportando información sobre el ‘jefe’ del entramado dedicado al tráfico de influencias en mercados como el «petróleo, el oro y las divisas», según figura en el auto del juez que instruye el caso, José Luis Calama.

Los investigadores señalan a Julio Martínez Martínez como el eslabón débil de la cadena, susceptible de aportar información tras la ruptura de las comunicaciones por parte de Zapatero en el momento en que afloró la investigación sobre el caso Plus Ultra en la Audiencia Nacional.

La información que llega a las fuerzas policiales es que la investigación por blanqueo en EEUU está relacionada con la intervención iniciada por EEUU en diciembre del pasado año en Venezuela. No en vano, tal y como consta en el sumario de la causa contra el expresidente Zapatero, al que tuvo acceso este lunes THE OBJECTIVE, Zapatero emerge como un interlocutor privilegiado para los negocios entre el chavismo y otros lugares del mundo: «Zapatero aquí, manda».

Algo que, según fuentes policiales, permitiría establecer los vínculos del exjefe del Ejecutivo español con el régimen de Maduro, que está siendo investigado en Estados Unidos sobre el narcotráfico en Venezuela. El nexo comercial de Zapatero con el chavismo se plasma en el sumario del caso conocido este lunes, donde figura el expresidente como intermediario de China para la compra de petróleo de Venezuela.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a The Objective

Delcy Rodríguez registra un rechazo abrumador en la opinión pública venezolana. Según los resultados de una encuesta nacional realizada por Mass Behavior Research, el 92% de los venezolanos desaprueba su gestión de gobierno en mayo, lo que representa una caída de 4 puntos porcentuales con respecto al mes de marzo.

@MassBehaviorRes

La firma especializada en análisis de comportamiento masivo detalló que solo el 8% aprueba su desempeño, mientras que el restante corresponde a la desaprobación mayoritaria.Principales razones del rechazoEl estudio identifica varios factores que explican estos números:

  • Crisis económica y social persistente: Inflación, bajos salarios y deterioro de la calidad de vida continúan afectando gravemente a la población.
  • Desgaste del oficialismo: El prolongado tiempo en el poder erosiona la imagen del gobierno.
  • Desconexión entre discurso y realidad: Muchos ciudadanos perciben una distancia entre las declaraciones oficiales y los problemas cotidianos.
  • Estilo confrontacional: Su forma de comunicación genera rechazo en sectores moderados y opositores.
  • Percepción de opacidad y corrupción: Falta de transparencia en el manejo de recursos, especialmente los petroleros.
  • Crisis de servicios públicos: Fallas constantes en electricidad, agua y salud impactan negativamente su imagen.
  • Concentración de poder: Se asocia a un reducido grupo que controla las decisiones del Estado.

Además, la encuesta destaca la percepción de que Rodríguez no fue electa en un proceso democrático y que estaría “regalando” recursos del país a cambio de mantenerse en el poder y evitar elecciones.

Metodología

La encuesta fue levantada entre el 1 y el 5 de mayo, con una muestra de 1.200 personas, un margen de error de ±2,83% y un nivel de confianza del 95%. Se trata de un estudio nacional representativo.

Mass Behavior Research, que se dedica a consultas, investigación y análisis de datos en Venezuela, enfatizó que los venezolanos “continúan sin evidenciar mejoras en su situación real” y que las percepciones apuntan a que la crisis económica no mejorará sin inversión extranjera y mayor transparencia en los recursos petroleros.

Esta nueva medición se suma a otras encuestas recientes que también reflejan un desgaste en la figura de la alta funcionaria chavista, en un contexto de persistentes dificultades económicas y demandas de elecciones libres por parte de amplios sectores de la sociedad venezolana.

Hemos entrado oficialmente en una nueva era automovilística que incluye un Ferrari eléctrico. Vimos prototipos camuflados circulando por Europa. Los directivos hablaban de ello. Los fotógrafos espía perseguían prototipos ocultos. Pero siempre existió la sensación de que Maranello estaba ganando tiempo antes de enfrentarse al que podría ser el mayor desafío de su historia moderna. Pues bien, se acabó el tiempo. Les presentamos el Ferrari Luce.

Carscoops

Ferrari tampoco se anduvo con rodeos al entrar en la electrificación. En lugar de construir un prototipo de bajo volumen o un gran turismo con prestaciones más suaves, ha creado algo completamente nuevo: un vehículo eléctrico de cuatro puertas, cinco plazas y cuatro motores que desarrolla 1035 CV (772 kW / 1050 PS) y es capaz de alcanzar los 100 km/h en tan solo 2,5 segundos. Esto es solo ligeramente más lento que un par de sedanes estadounidenses que cuestan menos de 300 000 dólares.

La compañía afirma que Luce (que significa “luz” en italiano) no pretende ser simplemente el vehículo eléctrico de Ferrari. En cambio, Maranello lo denomina “Ferrari 360°”, un producto completamente nuevo diseñado para ampliar la gama de la marca sin sustituir los modelos de combustión o híbridos. Por supuesto, no se trata de un “superdeportivo” en el sentido tradicional. Gracias a su arquitectura eléctrica, este es el primer Ferrari de la historia capaz de transportar a un conductor y cuatro pasajeros simultáneamente.

La potencia es clave, y este vehículo la tiene sin duda, pero hablemos primero del peso, ya que determina el rendimiento en muchos aspectos. El Luce pesa 2260 kg (4982 libras), lo que significa que el primer vehículo eléctrico de Ferrari llega con casi dos toneladas y media de masa. No es precisamente ligero, ni siquiera para los estándares actuales de los vehículos eléctricos.

Por otro lado, los ingenieros de Ferrari parecen ser muy conscientes de esa realidad. La compañía afirma que la batería de baja altura, la configuración de cuatro motores, la vectorización de par y el diseño del vehículo le otorgan una respuesta comparable a la de un coche aproximadamente 400 kg más ligero. Es una afirmación audaz, pero a estas alturas, Ferrari no puede permitirse hacer afirmaciones menores.

El Luce nunca iba a ser juzgado como un vehículo eléctrico común. Nadie espera que Ferrari simplemente construya una alternativa más rápida a una berlina o crossover eléctrico de lujo. La reputación de la marca se basa en crear máquinas que transmiten una sensación especial, irracional y emocional… y esto, no lo hace.

El sonido es una de las claves que Ferrari utiliza para lograrlo, y lo más importante es que el del Luce no es artificial ni sintetizado, como suele ser habitual en los vehículos eléctricos que buscan un sonido atractivo. Un acelerómetro de precisión, instalado en la carcasa del eje trasero, capta las vibraciones reales de los componentes giratorios, y un sistema patentado filtra, ecualiza y amplifica la señal de forma similar a una guitarra eléctrica, pero solo cuando resulta funcional para la experiencia de conducción. Ferrari afirma que el resultado es auténtico y funcional, y el conductor puede ajustarlo a su gusto.

También cuenta con un exclusivo sistema de acoplamiento de par motor diseñado para ofrecer una sensación de frenado propia de un deportivo. Hablando de par motor, el Luce utiliza cuatro motores eléctricos derivados del superdeportivo F80 de Ferrari . El vehículo emplea un subchasis con suspensión elástica para amortiguar las irregularidades del terreno, mientras que los motores generan una potencia conjunta de hasta 1035 CV (772 kW).

Cuenta con una batería de 122 kWh, arquitectura de 800 V y puede recuperar 70 kWh en 20 minutos con un cargador rápido de CC de hasta 350 kW. La batería no solo aloja las celdas, sino que también actúa como elemento estructural, aportando un 25 % más de rigidez a la flexión y un 35 % más de rigidez torsional en comparación con los modelos Ferrari de cuatro puertas anteriores. Con todos estos cambios, me sorprende que no lleve el emblema Dino.

Europa primero, los compradores estadounidenses esperan hasta 2027.

Ferrari abrirá el plazo de pedidos en Europa a finales de este año con un precio aproximado de 520.000 €, o más de 600.000 $ al cambio actual. En Norteamérica habrá que esperar más. El Luce no llegará a los concesionarios estadounidenses hasta el segundo trimestre de 2027, y Maranello aún no ha anunciado su precio en Estados Unidos.

Un impostor, un error genético, el Ferrari más feo de la historia

El Ferrari Luce ha generado una de las reacciones más polarizadas y negativas en la historia reciente de la marca. Muchas voces, especialmente de aficionados tradicionales (Ferraristi), lo consideran un error grave. Aquí un resumen de las críticas más duras y recurrentes:

Diseño exterior: “El Ferrari más feo de la historia”

  • Proporciones horrendas y aspecto “gordo”: Muchos lo describen como bulboso, inflado y con líneas blandas que recuerdan más a un crossover genérico o un concepto de ciencia ficción barato que a un Ferrari. Frases comunes: “parece un Fiat inflado”, “un taxi futurista” o “está en medio de comerse un Ferrari real”. youtube.com
  • Falta de alma Ferrari: No tiene la agresividad, las curvas sensuales ni la elegancia muscular típica de Maranello. Se ve “demasiado limpio”, “demasiado redondo” y sin carácter. Críticos dicen que parece diseñado por Apple (LoveFrom / Jony Ive) en lugar de por Ferrari. insideevs.com
  • Comparaciones despiadadas: “Parece un Faraday Future”, “un concept car que debería haberse quedado en el cajón” o directamente “una mierda” (turd). Hay memes y montajes pidiendo que lo conviertan en concept car. reddit.com

Interior: “Frío, soulless y de iPad caro”

  • Estilo Apple excesivo: El diseño minimalista con mucho vidrio (Corning), controles táctiles y formas geométricas se critica como frío, clínico y sin emoción. “Parece el interior de un Honda mediano” o “un Apple Watch gigante”. motortrend.com
  • Falta de lujo y herencia Ferrari: Acusaciones de que usa materiales que parecen baratos o “plásticos” a pesar del precio, y que prioriza minimalismo tecnológico sobre el calor y el drama italiano que se espera en un Ferrari de más de 600.000 dólares. facebook.com
  • Demasiado disruptivo: Para muchos, es “inapropiado” para la marca y rompe con la identidad Ferrari.

Otras críticas fuertes

  • Traición a la esencia Ferrari: Ser eléctrico ya es polémico para muchos puristas, pero combinarlo con este diseño se ve como la prueba de que Ferrari “ha perdido el rumbo” tras cotizar en bolsa y alejarse de Pininfarina.
  • Precio vs. valor: A más de 600.000-640.000 USD, muchos cuestionan quién compraría “eso” cuando un Ferrari tradicional ofrece más carácter por dinero similar o inferior.
  • Riesgo de fracaso comercial: Hay dudas serias sobre si los clientes ultra-ricos aceptarán un Ferrari sin sonido de motor y con este aspecto, especialmente tras el retroceso de otros proyectos eléctricos de lujo. nytimes.com

En resumen, las críticas más destructivas lo llaman el Ferrari más controvertido y decepcionante jamás creado, un experimento de diseño que prioriza la “visión futurista” sobre lo que históricamente ha hecho grande a la marca: pasión, belleza dramática y emoción visceral.

Horas después de que las fuerzas militares estadounidenses sacaran del país al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, el secretario de Estado Marco Rubio llamó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, la mano derecha de Maduro.

The Washington Post

Otras dos personas también estaban en la llamada. Una era su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, según cuatro personas familiarizadas con la conversación. La otra era Mauricio Claver-Carone, mano derecha de Rubio en asuntos venezolanos.

Claver-Carone, abogado de Florida que se desempeñó brevemente como enviado especial para América Latina al comienzo del segundo mandato del presidente Donald Trump, tiene 51 años y no ocupa ningún cargo oficial en el gobierno estadounidense. Sin embargo, mientras la administración elaboraba planes el otoño pasado para exiliar o capturar a Maduro, Claver-Carone estuvo íntimamente involucrado, según su propio testimonio y el de otros.

Desde la destitución de Maduro, Claver-Carone ha asumido un papel aún más relevante como el virrey extraoficial de Estados Unidos en Venezuela, ayudando a implementar el plan del gobierno para colaborar con Delcy Rodríguez y explotar la vasta riqueza petrolera del país sudamericano.

Trabajando directamente con Rodríguez —ahora presidenta interina reconocida por Trump—, su hermano Jorge y otros funcionarios en Caracas, Claver-Carone transmite instrucciones en nombre de Washington, según más de 10 funcionarios estadounidenses, tanto actuales como antiguos, personas en contacto con el gobierno venezolano y otros observadores bien informados que hablaron sobre su papel. La mayoría habló bajo condición de anonimato para tratar temas diplomáticos delicados y la a veces tensa relación entre las dos capitales.

Claver-Carone, quien suele operar por teléfono desde su casa y oficina en el sur de Florida, ha sido fundamental para identificar a los inversores que triunfan y fracasan en el proceso de revitalización de la industria petrolera venezolana, que llevaba mucho tiempo en declive, según personas familiarizadas con sus gestiones. Recientemente, según declaró, avaló a Centerview Partners, una firma financiera con sede en Nueva York que figuraba entre las muchas que competían por ser contratadas por el gobierno venezolano para ayudar a reestructurar su deuda de 170 mil millones de dólares.

Su socia, Jessica Bedoya, ha viajado varias veces este año a Caracas, reuniéndose en cada ocasión con Delcy Rodríguez, según afirmó Bedoya en una entrevista.

Claver-Carone, en una extensa entrevista con The Washington Post, describió su papel en Venezuela como el de un «conector», cuyo profundo conocimiento de los actores y las políticas en Washington y Caracas es necesario y buscado por ambas partes.

Claver-Carone comparó su posición con la de Jared Kushner, yerno de Trump y negociador en Oriente Medio y otras regiones.

Pero “siempre bromeo”, dijo, “ya ​​sabes, la gente me pregunta: ‘¿Eres el Jared de Latinoamérica?’. Y yo les digo: ‘No, Jared es el Mauricio de Oriente Medio’”.

Su elevada posición, aunque extraoficial, y el estricto control que la administración ejerce sobre las decisiones relativas a Venezuela han suscitado dudas sobre la supervisión de los asuntos de esta nación rica en recursos que se está convirtiendo en una neocolonia estadounidense. Bajo la presidencia interina de Rodríguez, el país ha evitado en gran medida convulsiones revolucionarias, mientras que un mercado sin ley bulle de empresas e inversores estadounidenses.

Los críticos afirman que su posición extraoficial también pone de manifiesto la falta de transparencia dentro de la administración Trump entre el mundo empresarial y el diplomático. Aunque la embajada estadounidense en Caracas, que llevaba mucho tiempo cerrada, ha reabierto, la cartera de Venezuela está a cargo casi exclusivamente de la Casa Blanca —donde Rubio también ejerce como asesor de seguridad nacional de Trump— en lugar del Departamento de Estado, según dos funcionarios estadounidenses.

“Para ser alguien que no tiene ningún cargo en el gobierno, desempeña un papel desproporcionado”, dijo un exfuncionario estadounidense familiarizado con el trabajo de Claver-Carone.

En la entrevista, Claver-Carone no negó su influencia, pero afirmó que no elabora políticas.

“Yo no tomo decisiones”, dijo. “Eso, obviamente, le corresponde al presidente y al secretario… Yo solo puedo decir: ‘Miren, esto es lo que veo, estos son mis contactos… esto es lo que hago… ¿Qué quieren hacer? ¿Funcionará? ¿No? Así es como se implementa’”.

El hombre de confianza de Trump para Latinoamérica

Claver-Carone ha sido durante mucho tiempo una figura controvertida en Washington y Latinoamérica.

Hijo de expatriados cubanos nacido en Miami, con un historial de oposición a gobiernos de izquierda en La Habana y Caracas —un trasfondo que comparte con Rubio—, Claver-Carone se convirtió en uno de los artífices de la campaña de máxima presión contra el gobierno de Maduro durante la primera administración Trump, donde se desempeñó como director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

La administración impuso sanciones a Maduro y reconoció a una figura de la oposición como presidente legítimo de Venezuela. Claver-Carone lanzó constantes amenazas contra Maduro y sus aliados, insistiendo en que sus días estaban contados.

Cuando la oposición, respaldada por Estados Unidos, planeó la destitución de Maduro intentando involucrar al presidente del Tribunal Supremo de Venezuela, los agentes de la conspiración le dieron a Claver-Carone un nombre en clave: Comeniños, o el devorador de niños. Este apodo reflejaba la percepción de que era el enemigo número uno del gobierno de Maduro.

La conspiración fracasó y tanto la administración como Claver-Carone se quedaron sin tiempo para seguir presionando por la destitución de Maduro. Durante los siguientes cuatro años, la administración Biden intentó, sin éxito, negociar con Maduro la celebración de elecciones libres en Venezuela.

Antes de las elecciones de noviembre de 2020, Trump había presionado a los gobiernos latinoamericanos para que eligieran a Claver-Carone como el primer presidente estadounidense del Banco Interamericano de Desarrollo. Pero después de dos años, el consejo ejecutivo del banco votó unánimemente su destitución. Según se informó, la votación se produjo tras una investigación ética independiente que halló irregularidades.

Claver-Carone se negó a hablar sobre su salida del Banco Interamericano de Desarrollo, limitándose a decir que no violó ninguna norma y que fue objeto de persecución dentro del banco y difamación por parte de los medios. Afirmó haber firmado un acuerdo de confidencialidad con la institución.

De regreso en Florida, cofundó una firma de capital privado con Bedoya, quien trabajó para él tanto en el Consejo de Seguridad Nacional como en el banco y a quien describe como su «compañera de vida». La firma, llamada LARA Fund, busca conectar a inversionistas estadounidenses con proyectos valiosos en América Latina. Sin embargo, la reelección de Trump en 2024 pronto lo reincorporó al gobierno.

Un mes antes de la segunda investidura de Trump, el presidente electo nombró a Claver-Carone enviado especial del Departamento de Estado para América Latina, un nombramiento temporal de 130 días que no requería la confirmación del Senado.

Dedicó gran parte de su tiempo a trabajar en Cuba y Venezuela, cuyos gobiernos figuraban en la lista de prioridades de Trump y Rubio, mientras la administración declaraba su intención de dominar el hemisferio occidental. También ayudó a orquestar la deportación de más de 230 migrantes venezolanos a una megaprisión en El Salvador.

Casi al final de su mandato interino en mayo del año pasado, Claver-Carone renunció y retomó su trabajo para el Fondo LARA, que, según él, había dejado en manos de Bedoya durante su breve período en el gobierno. Pero a mediados del verano, la Casa Blanca volvió a contactarlo, según relató, esta vez porque «el presidente había tomado algunas decisiones sobre las medidas que quería tomar en Venezuela».

Planificando una Venezuela post-Maduro

Claver-Carone y Bedoya, cuya trayectoria profesional anterior se centró en asuntos del hemisferio occidental en la CIA y el Departamento de Estado, fueron invitados, como ciudadanos privados, a ayudar a «encontrar una solución al problema de la política venezolana» y a presentar opciones sobre «cómo podría ser una Venezuela post-Maduro», declaró Bedoya en una entrevista con The Post. “Ofrecimos sugerencias y consejos sobre cómo entablar una relación bilateral completamente nueva.”

El resultado fue un plan de tres fases —estabilidad, recuperación económica y transición política— para una Venezuela futura sin Maduro. En diciembre, cuando Maduro rechazó la oferta de Estados Unidos de ayudarlo a organizar un exilio cómodo en un tercer país, se puso en marcha la misión militar para capturarlo y llevarlo a una prisión de Nueva York para que enfrentara cargos estadounidenses de corrupción y narcotráfico.

La primera prioridad del gobierno tras la salida de Maduro fue la estabilidad. En la llamada del 3 de enero con Delcy Rodríguez, según fuentes cercanas, Rubio y Claver-Carone le ofrecieron reconocerla como presidenta interina, mientras que su hermano continuaría como presidente de la Asamblea Nacional. Sin embargo, dejaron claro que Washington tendría el control.

Les advirtieron a los hermanos que si no cooperaban con los planes de Trump para «gobernar» Venezuela, como el presidente lo expresó posteriormente ante la prensa, podría haber más ataques militares estadounidenses contra el gobierno venezolano, como el que había derrocado a Maduro apenas unas horas antes.

En una conferencia de prensa tras la captura de Maduro, Trump citó la conversación de Rubio con Rodríguez y afirmó que ella estaba «esencialmente dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande». Añadió que Estados Unidos estaba preparado para lanzar «un segundo ataque, mucho mayor», si ella no hubiera accedido.

Al ser preguntado sobre su participación, hasta entonces desconocida, en la llamada con Rodríguez, Claver-Carone declaró: «Aún no estoy listo para contar esa historia» y sugirió que se le preguntara a Rubio.

Problemas diplomáticos

La extensa e inusual participación de Claver-Carone en las relaciones entre Washington y Caracas, junto con su autodenominada «actitud agresiva» e impaciencia ante las «tonterías», han frustrado a algunos miembros del Departamento de Estado y suscitado dudas sobre posibles conflictos de intereses.

Poco después de la operación contra Maduro, se ordenó a los empleados del Departamento de Estado especializados en América Latina que suspendieran su participación en la política hacia Venezuela. Solo un pequeño círculo de personas en la Casa Blanca, donde Rubio desempeña una doble función como asesor de seguridad nacional de Trump, participa en la toma de decisiones sobre Venezuela, según dos funcionarios estadounidenses.

Claver-Carone afirmó haberse reunido con la diplomática de carrera Laura F. Dogu antes de que viajara a Venezuela en enero para preparar la reapertura de la Embajada de Estados Unidos, y con John M. Barrett antes de que este asumiera el cargo de encargado de negocios en abril.

Su profundo conocimiento de Venezuela y sus contactos de alto nivel en la administración, explicó, permiten a Rubio dedicarse a sus responsabilidades más amplias.

«Delcy tiene el número de Marco, pueden hablar, ella puede enviarle mensajes», declaró Claver-Carone. “Pero el secretario de Estado tiene como un millón de… asuntos. Está haciendo muchísimas cosas. Así que al final del día, cuando el secretario no está, ella dice: ‘¡Dios mío, ¿crees que sabes…?’, lo que sea. Y yo le digo: ‘Oye, mira, déjame hablar con ellos y lo averiguaré, y te responderán’”.

“Eso es muy normal, se llama diplomacia informal”, dijo.

La Casa Blanca remitió todas las preguntas sobre el papel de Claver-Carone, los posibles conflictos de interés y los vuelos de Bedoya a Caracas al Departamento de Estado.

El Departamento de Estado no respondió a preguntas específicas ni a la solicitud de entrevistar a un alto funcionario.

En un comunicado enviado por correo electrónico, un portavoz del Departamento de Estado dijo que Claver-Carone “es un experto con contactos en toda nuestra región y, como buen ciudadano estadounidense, consulta y comparte habitualmente sus puntos de vista con funcionarios estadounidenses. … Pero actualmente no tiene un cargo oficial en la Administración Trump y no actúa en nombre del gobierno de Estados Unidos ni da instrucciones a funcionarios estadounidenses o extranjeros”.

“Cualquier insinuación de esa naturaleza es completamente falsa”, dijo el portavoz.

Claver-Carone también desestimó cualquier sugerencia de conflicto, diciendo que ni él personalmente ni el Fondo LARA tienen inversiones venezolanas. Venezuela aún no forma parte del “perfil de riesgo” del fondo, afirmó, y añadió: “Espero que algún día lo sea”. Señaló que los “tres primeros acuerdos” de la firma se encuentran en El Salvador, México y Paraguay.

Bedoya indicó que el fondo —que en documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. declaró que buscaba recaudar al menos mil millones de dólares— aún no ha recibido ninguna inversión, pero tiene varios proyectos en fase de planificación.

Tanto Claver-Carone como Bedoya afirmaron no recibir remuneración por su trabajo para el gobierno. Bedoya se negó a revelar quién costeaba sus frecuentes viajes a Venezuela.

“Mi función ha consistido en intervenir en asuntos estratégicos, ya sea para reforzar un mensaje de la Casa Blanca o del Departamento de Estado, o para facilitar la ejecución de ciertas actividades prioritarias para Trump”, declaró.

Según los registros de vuelos venezolanos revisados ​​por The Post, el 12 de febrero viajó en el mismo vuelo chárter que dos ejecutivos de Centerview, Matthieu Pigasse y Charles Albinet. Posteriormente, la firma finalizó el contrato con Venezuela para lo que se considera uno de los mayores casos de impago de deuda soberana del mundo.

Claver-Carone y Bedoya afirmaron que ella solo había viajado con Centerview en un viaje que coincidió con la visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. Bedoya indicó que se encontraba en una misión aparte para reunirse personalmente con Delcy y Jorge Rodríguez.

En un mensaje de texto, Pigasse afirmó que “Mauricio Claver no tiene absolutamente ningún papel en nuestra asignación”.

Un portavoz de Centerview declaró que ni Claver-Carone ni Bedoya participaron en la propuesta de la firma para el contrato con Venezuela, el cual ganó gracias a su “experiencia única en las mayores reestructuraciones de deuda soberana del mundo” y la “ausencia de cualquier conflicto de intereses”.

Bedoya afirmó haberse reunido con Delcy Rodríguez cada vez que ha viajado a Venezuela este año, incluyendo a principios de este mes cuando fue a Caracas para “gestionar la extradición de Alex Saab”. Saab, un empresario que fuera estrecho colaborador de Maduro, fue entregado por el gobierno de Caracas para enfrentar cargos de lavado de dinero en Estados Unidos.

En proceso de desmantelamiento y posterior intensificación

En los meses transcurridos desde la destitución de Maduro, la presidenta interina de Venezuela y su influyente hermano se han sentido cada vez más incómodos con el papel de Claver-Carone, según cuatro personas familiarizadas con su postura.

Según seis personas familiarizadas con las conversaciones, funcionarios del gobierno venezolano aparentemente se sintieron presionados por Claver-Carone para contratar a Centerview. En la entrevista con The Post, Claver-Carone insistió categóricamente en que, cuando Rodríguez le preguntó al respecto, solo le aseguró que se trataba de una firma estadounidense de renombre con amplia experiencia en Latinoamérica.

Calixto Ortega Sánchez, vicepresidente sectorial de Economía de Venezuela, declaró por correo electrónico que el gobierno había «colaborado con varias firmas líderes de asesoría financiera» para su proceso de reestructuración de deuda.

Centerview Partners, afirmó, «se distinguió por su profundo conocimiento de la situación, la larga relación que sus banqueros sénior han desarrollado con nosotros, su impecable trayectoria y la rigurosidad de su enfoque».

«Creo que están asustados», comentó una persona cercana a Delcy y Jorge Rodríguez. «Pero estos dos son supervivientes. En cierto modo, saben jugar a este juego».

Claver-Carone afirmó que su papel como enlace gubernamental extraoficial está disminuyendo a medida que la embajada estadounidense, reabierta recientemente, incorpora personal y se familiariza más con los asuntos del país. Con la estabilidad nominalmente asegurada por Delcy Rodríguez —aún no se han planificado elecciones—, el petróleo vuelve a fluir y los ingresos se depositan en una cuenta de Citibank controlada por el Tesoro estadounidense, que a su vez distribuye el dinero a Venezuela. Trump ha declarado que Estados Unidos retiene una parte, la cual, según él, ya se utilizó para financiar la operación militar del 3 de enero.

Claver-Carone afirmó que Venezuela está «a punto» de pasar de la primera fase del plan de la administración —la estabilidad— a la segunda fase —la recuperación económica—.

Reconoce que no todos están contentos con su forma de actuar abrupta y su nivel de influencia, en particular aquellos con intereses monetarios previos en Venezuela que, según él, saqueaban el país.

Sin embargo, sus defensores argumentan que debe ser juzgado por sus resultados.

“Mauricio no se unió al gobierno para hacer amigos”, dijo Pedro Burelli, exmiembro del consejo de administración de la petrolera estatal venezolana y crítico de Maduro desde hace mucho tiempo. “Lo hizo para lograr resultados, y su mano dura habla por sí sola. Hay que juzgarlo por los resultados”.

El envejecimiento puede no ser un proceso irreversible. Esto lo sugiere un nuevo estudio de la Universidad Bar-Ilan, que ha demostrado cómo es posible “rejuvenecer” el hígado de ratones envejecidos aumentando los niveles de una proteína asociada a la longevidad llamada SIRT6.

Radio JAI

Los investigadores partieron de una pregunta central en la investigación sobre el envejecimiento: ¿pueden corregirse las transformaciones celulares que se acumulan con el tiempo incluso después de haberse manifestado? En los últimos años, los científicos han comprendido que el envejecimiento no depende solo del desgaste del cuerpo, sino también de la forma en que las células “leen” y activan su ADN.

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, fue dirigido por el profesor Haim Cohen, director del Sagol Healthy Human Longevity Center y durante años uno de los principales expertos en esta proteína, junto con los doctorandos Ron Nagar y Zecharia Schwartz.

La proteína SIRT6 actúa sobre la cromatina, la estructura que organiza el ADN dentro del núcleo celular. No todo el ADN es siempre accesible: la cromatina funciona como un sistema de apertura y cierre que determina qué genes deben activarse y cuáles deben permanecer “apagados”, y su correcto funcionamiento es esencial para la salud de los tejidos, explica el periódico Ynet. Con la edad, este mecanismo se deteriora. “Cuando eres joven, algunas regiones de tu ADN están cerradas y otras se abren de la manera correcta”, recalcó Cohen. “Con la edad, este equilibrio se rompe y muchos genes importantes para la función hepática dejan de expresarse correctamente.”

Para comprobar si el proceso podía revertirse, el equipo aumentó los niveles de SIRT6 en hígados de ratones envejecidos, equivalentes a los de humanos entre 70 y 80 años. En un mes, aproximadamente el 80% de los cambios celulares asociados al envejecimiento volvieron a un estado juvenil. “Tomamos un hígado viejo y lo rejuvenecimos”, dijo Cohen. “Como volver a un manual original sin errores, páginas rotas ni pliegues.” Las mejoras no solo se centraron en la estructura del ADN, sino también en el funcionamiento del hígado y varios parámetros fisiológicos.

No es la primera vez que SIRT6 muestra potencial: estudios previos ya habían demostrado que ratones modificados para producir más de esta proteína vivían aproximadamente un 30% más, con menor riesgo de tumores y un metabolismo más eficiente.

Los investigadores señalan que serán necesarios muchos más estudios antes de llegar a tratamientos para humanos. Actualmente no existen terapias aprobadas capaces de lograr efectos similares. Una empresa fundada por los mismos investigadores israelíes, SirTLab, está trabajando en el desarrollo de un fármaco basado en SIRT6 de cara a futuros ensayos clínicos.

Elvis Macuare Guerrero, director del Instituto Judicial de Barinas, Injuba, fue destituido de su cargo, luego de un motín de prisioneros que se ha desarrollado en esta región llanera del sur del país. La rebelión de los procesados denunciando torturas, tratos crueles y degradantes, se produjo hace dos días y contó con el apoyo de sus familiares. El Ministerio Público anunció el inicio de una investigación penal por las denuncias recibidas.

El País

La información sobre la destitución de Macuare la ofreció el general Guiseppe Cacioppo, secretario de seguridad ciudadana del estado Barinas, quien confirmó la pronta llegada al estado del ministro de Asuntos Penitenciarios, Julio García Zerpa. El episodio del Injuba ha producido mucho revuelo en Barinas. Las autoridades están ofreciendo a las familias una mesa de diálogo para atender sus denuncias y canalizar las demandas de los presos.

Desde el pasado fin de semana, presos desarmados se treparon al techo del penal, quemando colchonetas y pidiendo ayuda, denunciando el trato que recibían y las terribles condiciones de la cárcel barinesa. En las pancartas que mostraban, podían leerse frases como “SOS” o “no más torturas”.

La Guardia Nacional rodeó de inmediato el Injuba en actitud amenazante, buscando conjurar la rebelión. Los familiares, mortificados, afirmaban que aquella era una protesta legítima y pacífica, puesto que los presos estaban desarmados. Familiares de los reclusos afirmaron que fueron lanzadas bombas lacrimógenas a los pabellones que encabezaron el motín. También se informó de disparos a los reos y de algunos heridos. Según el Observatorio Venezolano de Prisiones, 1.200 hombres y 100 mujeres se habían declarado en huelga de hambre.

Durante los últimos días, han aumentado las denuncias sobre la situación de los presos en este penal: baños de agua helada y corriente; golpizas; requisas violentas, escamoteo de sus pertenencias y negativa a recibir visitas. El pasado 14 de mayo, familiares de los presos habían denunciado el duro trato recibido por el personal en las horas de visita. Afirmaron que se negaba la comida a los presos, y que hombres encapuchados entraron a las celdas a golpearlos. Luego de este episodio, el antiguo director del Injuba, Robert Cabezas, fue sustituído por Macuare.

“Desde el momento en el cual se tuvo conocimiento de los acontecimientos, la Fiscal Superior del estado Barinas, junto a los fiscales adscritos a la Dirección General de Protección de Derechos Humanos, se presentaron en este recinto con el fin de contribuir a la solución pacífica del conflicto”, afirma el Ministerio Público en un comunicado. “Se ha comisionado a la Fiscal 49 nacional con competencia de Derechos Humanos para que adelante las investigaciones correspondientes”

Puedes leer la nota completa en El País

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