Armando Esteban Quito

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, acusó al gobierno de Venezuela de utilizar el espacio aéreo de Honduras como parte de una ruta para el tráfico de drogas hacia Norteamérica, una declaración que fue rechazada por las autoridades hondureñas.

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Bondi afirmó en una entrevista que el régimen del presidente venezolano, Nicolás Maduro, estaría pagando para asegurar vuelos no detectados desde Venezuela que cruzan Centroamérica con destino final en Guatemala, México y Estados Unidos.

“Hay un puente aéreo donde el régimen venezolano paga para tener acceso al espacio aéreo libre y sin ser detectado hacia Honduras, Guatemala y México, donde pueden traficar estas drogas”, dijo Bondi.

La fiscal también indicó que Estados Unidos ha confiscado activos por un valor superior a 700 millones de dólares vinculados a Maduro, incluyendo aviones privados, propiedades, joyas, automóviles de lujo y caballos de carrera.

“Esto es crimen organizado. No es diferente a la mafia”, añadió Bondi. “Los activos superan los 700 millones de dólares que ya hemos confiscado, pero el régimen de Maduro continúa operando”.

Bondi calificó a Maduro de “narcoterrorista” y pidió su extradición para que enfrente cargos ante la justicia estadounidense. La funcionaria también recordó que recientemente se duplicó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su captura.

En respuesta, el gobierno de Honduras negó las acusaciones, calificándolas como falsas. La Cancillería hondureña emitió un breve comunicado en redes sociales:

“Rechazamos de forma enérgica la falsa declaración de la fiscal Pam Bondi”, publicó el organismo.

Ni el gobierno de Venezuela ni autoridades mexicanas o guatemaltecas han comentado públicamente sobre las declaraciones de la fiscal estadounidense hasta el momento.

En el marco de su gira por América Latina, el senador republicano estadounidense Bernie Moreno se reunirá en Bogotá con el presidente Gustavo Petro para tratar asuntos de seguridad, lucha contra el narcotráfico y la crisis venezolana, sobre la cual ya ha anticipado duras críticas contra Nicolás Maduro.

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Moreno fue categórico al referirse al mandatario venezolano: “Maduro no es el presidente de Venezuela, es un criminal, un narcotraficante; es la persona que ha destruido ese gran país”, afirmó en W Radio.

Según el legislador, Venezuela posee una riqueza natural y humana “extraordinaria”, pero está siendo devastada por un régimen que, a su juicio, vive su fase final: “Creo que el tiempo de Maduro en Venezuela ya está por acabar. No creo que termine este año, el pueblo venezolano ya no soporta más su mandato”.

El senador recordó que Estados Unidos mantiene una recompensa “sustancialmente alta” por información que conduzca a la captura de Maduro y subrayó que Washington seguirá respaldando a la oposición democrática y a los esfuerzos para restaurar el orden institucional en Caracas.

Más de 1.000 militares, policías y agentes gubernamentales de 26 países de América y Europa participaron en la edición del ejercicio anual Tradewinds-25 (TW25), que se llevó a cabo del 26 de abril al 8 de mayo en la península de Chaguaramas, en Trinidad y Tobago, bajo la conducción conjunta del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM) y las Fuerzas de Defensa de Trinidad y Tobago (TTDF).

Defensa

El ejercicio de entrenamiento multinacional Tradewinds, patrocinado por el SOUTHCOM durante 40 años en estrecha colaboración con sus socios y aliados en Centroamérica y Sudamérica, estuvo enfocado en fortalecer la cooperación en materia de seguridad y la preparación operativa de las fuerzas militares y policiales participantes, con un enfoque en seguridad marítima, coordinación interinstitucional y respuesta ante desastres naturales en la región del Caribe.

En la edición de ese año de Tradewinds, además del personal militar desplegado por el Ejército Sur de los Estados Unidos, Fuerzas del Cuerpo de Marines Sur, Reserva del Cuerpo de Marines, Fuerzas Navales de EE. UU. Comando Sur (4.ª Flota) y las Fuerzas Aéreas del Sur, así como la Guardia Costera, intervinieron efectivos militares, fuerzas de seguridad y servicios gubernamentales de Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bermudas, Canadá, Colombia, Dominica, República Dominicana, Ecuador, Francia, Granada, Guyana, Jamaica, México, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Islas Turcas y Caicos, el Reino Unido y el país anfitrión Trinidad y Tobago.

El Ejercicio Tradewinds se inició en 1984 y fue desde entonces un elemento clave en la política exterior de cooperación en materia de seguridad entre Washington y las naciones del Mar Caribe insular y continental, donde se hizo empeño para que los países socios y aliados compartieran conocimientos y mejoraran su capacidad para operar juntos en tiempos de crisis como consecuencia de catástrofes, amenazas de actores regionales hostiles y organizaciones extremistas violentas.

Diosdado Cabello, en su show televisivo del pasado miércoles, retó a Estados Unidos para que la administración del presidente Donald Trump aumente la recompensa por él, tal como hicieron recientemente con Nicolás Maduro.

La Patilla / El Nacional

«Yo tengo un reclamo, a mí no me aumentaron nada, me incomoda eso», ironizó Cabello ante las cámaras, al mencionar que la recompensa de Maduro fue doblada hasta los 50 millones de dólares.

«Me tiene pensativo, de verdad, me pone a pensar. ¿Qué hice mal? Cuéntenme», solicitó con tono burlesco Cabello.

La semana pasada, la fiscal general de EEUU, Pamela Bondi, anunció el cambio de la oferta por información que lleve a la captura de Maduro, a quien señaló de ser el presunto cabecilla del «Cartel de los Soles», organización declarada como terrorista.

“Que sancionan, que le están quitando, que si le quitaron bienes y casas y aviones a Nicolás en Estados Unidos. Ellos dicen que a mí también me bloquearon las cuentas, qué cuentas… cuentas por pagar será que tengo yo. La cuenta de YouTube, ah sí, esa me la bloquearon, es verdad”, dijo en tono de burla.

El también primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) calificó de “estúpidos” a los funcionarios estadounidenses y defendió la lealtad de Maduro al fallecido presidente Hugo Chávez.

“Quien conoce a Nicolás sabe que es el mismo Nicolás de toda la vida. Yo tengo apenas 27 años conociéndolo y es el mismo, no ha cambiado, no ha traicionado al comandante Hugo Chávez, ha aguantado todas las presiones de los gringos”, afirmó.

El pasado 7 de agosto, Estados Unidos duplicó de 25 a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura del mandatario venezolano.

Sobre esto, Cabello se burló porque las autoridades estadounidenses no aumentaron la recompensa que conduzca a su arresto, la cual sigue en 25 millones de dólares.

«Cuando un líder cruza la línea y se convierte en enemigo para la seguridad nacional de Estados Unidos, su desenlace está sellado; la única incógnita es cómo y cuándo caerá».

En marzo de 2003, el presidente George W. Bush apareció ante las cámaras para lanzar un ultimátum de 48 horas a Saddam Hussein: abandonar Irak o enfrentar una coalición militar encabezada por Estados Unidos. No fue un mensaje improvisado. Era la culminación de un proceso en el que Washington había identificado a Hussein como un enemigo existencial: un actor que combinaba ambiciones militares, violaciones sistemáticas de resoluciones de la ONU y vínculos con el terrorismo. La decisión de Bush de actuar sin el respaldo explícito del Consejo de Seguridad de la ONU reflejó una convicción: cuando el enemigo es claro y la amenaza inminente, Estados Unidos no puede esperar a que la burocracia internacional se ponga de acuerdo.

Hoy, bajo la administración de Donald Trump, esa misma lógica ha encontrado un nuevo objetivo: Nicolás Maduro. Pero el terreno ha cambiado. No se trata ya de un Estado hostil convencional, sino del cabecilla de una organización criminal-terrorista transnacional: el Cártel de los Soles. En julio de 2025, el Departamento del Tesoro designó formalmente a este cártel como Organización Terrorista Global Especialmente Designada (SDGT por sus siglas en inglés), y días después, el Departamento de Justicia elevó la recompensa por Maduro a 50 millones de dólares, la cifra más alta en la historia para un líder en funciones.

De Bagdad a Caracas

En operaciones militares, la identificación del enemigo es la piedra angular de la estrategia. En 2003, Hussein fue descrito como un líder imprevisible, en posesión de armas de destrucción masiva, que había burlado inspecciones y acumulado poder militar en violación de acuerdos internacionales. En 2025, Maduro es descrito como un lider criminal que ha capturado el Estado venezolano para proteger y expandir una red de narcotráfico con alcance hemisférico.

La similitud no está en la forma del régimen, sino en el proceso de clasificación estratégica: ambos son presentados como amenazas directas a la seguridad nacional estadounidense. En ambos casos, Washington ha pasado del lenguaje diplomático a la narrativa de neutralización. Y en ambos, la acción unilateral —o con coaliciones limitadas— se considera legítima ante la inacción o parálisis del sistema multilateral: ONU, OEA, CPI.

Dos estrategias, un mismo principio operativo

La administración Bush aplicó la doctrina preventiva: actuar antes de que el adversario tenga la oportunidad de infligir daño. Para Saddam, esto significó invasión, captura, juicio y ejecución.

La administración Trump, en cambio, ha optado por un modelo más adaptado al siglo XXI cuando el objetivo es un líder criminal-terrorista y no un Estado formal:

  • Reencuadre legal: designación del Cártel de los Soles como SDGT.
  • Máxima presión económica y judicial: acusaciones penales, sanciones financieras globales y congelamiento de activos.
  • Incentivos asimétricos: la recompensa de 50 millones de dólares funciona como un multiplicador de riesgo interno para el círculo de protección de Maduro.
  • Opciones de fuerza limitadas: acciones extraterritoriales específicas contra nodos operativos del cártel, sin recurrir a una invasión convencional.

El mensaje a la estructura de poder de Maduro es claro: no se le trata como jefe de Estado legítimo, sino como el capo o líder de una organización terrorista global.

Escenarios y riesgos: cómo termina la amenaza

La experiencia en Irak muestra que, una vez que Estados Unidos fija como objetivo la eliminación, neutralización o reducción de un enemigo, el desenlace no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo y cómo. Pero el caso venezolano presenta variantes:

  • Arresto: captura por fuerzas internas o mediante cooperación internacional; extradición a Estados Unidos.
  • Fuga: salida hacia un país no cooperante como Rusia, Turquía, Emiratos Árabes, prolongando el conflicto.
  • Colapso interno: ruptura del aparato de seguridad y pérdida de control sobre la red criminal, enfrentamiento entre bandas.
  • Negociación condicionada: salida pactada a cambio de garantías personales.

A diferencia de 2003, la opción de ocupación militar total es poco probable. En cambio, el escenario más plausible es una combinación de asfixia financiera, erosión del círculo de lealtades y operaciones puntuales que terminen en arresto o colapso interno.

Lecciones estratégicas

Desde una perspectiva operativa, el caso Maduro representa la aplicación de la “teoría del enemigo” a un adversario híbrido —criminal y político— que no encaja en las categorías de la Guerra Fría ni en las de la guerra contra el terrorismo posteriores al 11S  —fecha de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York—. Washington ha adaptado su manual: sustituye la ocupación militar por la guerra judicial-financiera, y la disuasión diplomática por la presión continua sobre la red personal del capo o líder.

En el terreno, el efecto buscado es el mismo que en 2003: aislar al enemigo, quebrar su estructura de mando y dejarlo sin salida segura. La diferencia es que hoy, la línea de llegada podría no ser un tribunal en su propio país, sino una celda federal en Estados Unidos.

La historia de Saddam Hussein nos recuerda que, una vez que un líder cruza la línea y se convierte en “enemigo” para la seguridad nacional estadounidense, el desenlace está sellado. La cuestión —para Nicolás Maduro— no es si Washington actuará, sino cuál de los escenarios se materializará primero.

Antonio de la Cruz

El momento no pudo haber sido peor. Días antes de una cumbre crucial en Alaska entre Donald Trump y Vladimir Putin, programada para el viernes, las fuerzas rusas rompieron la línea defensiva de Ucrania. Cerca de la zona de ruptura en Dobropillia, justo al norte del bastión ucraniano de Pokrovsk, en la región de Donetsk, los soldados reportan pánico y confusión.

The Economist

Shtyk, oficial de la 93.ª brigada, que ha sido deplegada a la zona, afirma que Ucrania aún está determinando la ubicación del enemigo. Calcula que la principal ruptura había penetrado más de 10 km, cortando una ruta de suministro clave, pero es probable que los grupos subversivos también hayan llegado a otras aldeas. “La brecha aún no se ha expandido, pero la situación es deprimente”, afirma Shtyk. “No se construyeron defensas, no se tomaron decisiones en el momento, y no había nadie para restablecer la línea rápidamente, porque no hay gente”. Con unidades de élite desplegadas en el lugar, Ucrania probablemente contendrá el aumento de tropas y ralentizará el avance ruso hasta convertirlo en un lento y sangriento y agotador avance. Pero el avance ha convencido a los soldados de que Rusia pretende continuar su guerra donde pueda. Les preocupa que el presidente estadounidense saque la lección equivocada: que Ucrania es débil, en lugar de que Rusia es sanguinaria. “Los soldados ucranianos siempre estarán en contra de una paz deficiente en los términos del enemigo”, dice Deputy, comandante de drones de la 30.ª brigada. Si hay un alto el fuego, quiere “colgar el uniforme y no volver a ponérmelo nunca más. No tener que volver a las oficinas de reclutamiento en cinco años”.

Tres años y medio después del inicio de la guerra, los soldados de primera línea están cansados, la moral flaquea un poco y las críticas a los líderes aumentan. Pero todos coinciden en que el tipo de “intercambios de territorio” de los que hablan los líderes estadounidenses antes de la cumbre de Alaska son rotundamente inaceptables. Jabalí, nombre de guerra de un comandante de compañía de la 56.ª brigada, afirma que una retirada traicionaría a los camaradas caídos e iría en contra de la lógica de la batalla actual. Acaba de regresar de tres semanas en las trincheras cerca de Chasiv Yar, donde Ucrania ha mantenido una estrecha franja de tropas frente a más de dos años de ataques rusos. Rusia sigue enviando hombres, afirma, perdiendo quizás diez soldados por cada ucraniano.

Una nube de incertidumbre se cierne sobre la cumbre del viernes de Trump. No habrá lugar en la mesa para Volodímir Zelensky ni para ninguno de los aliados europeos de Ucrania. Si bien un alto el fuego en Ucrania está claramente en la agenda, The Economist entiende que las conversaciones irán más allá. Un área potencial es una normalización más profunda de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y Rusia, incluyendo el levantamiento de las sanciones. Putin anhela este tipo de rehabilitación. Otra es la cooperación en el Ártico, por ejemplo, en materia energética, que retoma las conversaciones que, según se informa, tuvieron lugar en febrero, con funcionarios rusos interesados en atraer a empresas estadounidenses.

Las ofertas que Rusia podría hacer para la paz en Ucrania son menos obvias. En julio, las conversaciones secretas entre negociadores ucranianos y rusos lograron avances significativos, acercando a las partes más de lo que habían estado en mucho tiempo. Entonces, Trump pareció perder la paciencia con las demoras de Putin, amenazándolo con sanciones “paralizantes” si no detenía la guerra de inmediato. El ultimátum de Trump pareció reflejar la influencia de Keith Kellogg, general retirado y enviado presidencial.

Pero otra facción dentro de la Casa Blanca tenía una visión opuesta para un acuerdo con Rusia. Steve Witkoff, un veterano socio inmobiliario a quien Trump nombró como otro enviado especial, realizó una visita sorpresa a Moscú el 6 de agosto. Parece haber hecho ofertas que desviaron las negociaciones hacia propuestas mucho menos aceptables para Ucrania.

Witkoff está a favor de alcanzar un gran acuerdo entre Estados Unidos y Rusia. Su participación en las negociaciones generalmente ha sido en detrimento de Ucrania. También se ha caracterizado por una incompetencia extraordinaria. Los informes sugieren que el enviado estadounidense no comprendió del todo la oferta de Putin de “intercambiar” territorios controlados por Ucrania en el Donbás por la promesa de no atacar otros lugares, obteniendo territorio que su ejército no había logrado conquistar a cambio de palabras. Putin tiene un historial de ofrecer “concesiones” diseñadas para fragmentar la unidad ucraniana.

De alguna manera, el debate sobre si Ucrania debe reconocer el control ruso del territorio que ocupa se ha convertido en una conversación sobre ceder más a Rusia. El concepto de intercambios ha estado sobre la mesa desde el año pasado, cuando las fuerzas ucranianas ocuparon posiciones en la región rusa de Kursk. Desde entonces, Ucrania ha sido expulsada de casi todo Kursk, lo que ha invalidado esa propuesta. Pero la idea zombi de los intercambios aparentemente sigue vigente en Washington. Fuentes afirman que las últimas propuestas de Ucrania tienen una condición clara: un alto el fuego total debe preceder a cualquier conversación sobre cesión de territorio. Cualquier otra condición, advierte una fuente, abriría una “caja de Pandora”. Esto no basta para los estadounidenses, que instan a Ucrania a presentar una contraoferta que incluya parte de su territorio.

Una cumbre a distancia celebrada el miércoles entre líderes europeos, Zelensky y Trump, presidida por Friedrich Merz, canciller alemán, intentó crear un frente unido para resistir tal presión. Los europeos acordaron que una tregua debía preceder a cualquier negociación, que Ucrania debía tener un lugar en la mesa y que recibiría garantías de seguridad en cualquier acuerdo. Merz afirmó que Trump “comparte en gran medida” las posturas europea y ucraniana, sin aclarar cuáles no respaldaba. Sin embargo, los aliados de Ucrania aún temen que el presidente estadounidense insista en intercambios de territorios que serán difíciles de cumplir para Zelensky. En los últimos días, Trump ha retomado su vieja costumbre de culpar al presidente ucraniano por la invasión rusa.

En el frente oriental, hay poco tiempo para leer los titulares. La vida aquí presenta un conjunto diferente de preocupaciones, dicen los soldados. Boar ha pasado las últimas tres semanas intentando sobrevivir, durmiendo con un ojo abierto mientras observa al siguiente grupo de rusos que se arrastra hacia su posición. Los deseos de Trump tienen poca autoridad, dice. “Autoridad significa mis compañeros de armas. Significa Sasha, quien sacó a 300 personas de una trinchera bajo fuego enemigo. Significa Vasya, quien lleva radios a lugares donde nadie más se atreve a ir. Son las filas de cruces que marcan los lugares donde cayeron nuestros camaradas. ¿Cómo podemos simplemente regalar eso?”.

Delcy Rodríguez arremetió contra la líder de las fuerzas democráticas de Venezuela, María Corina Machado, a quien acusó de planear actos violentos en el país, sin mostrar evidencia que respalde sus señalamientos.

La Patilla

Durante un acto público transmitido por medios oficialistas, Delcy Rodríguez aseguró que en Venezuela “se vienen nuevos momentos políticos” tras lo que calificó como un “ciclo electoral constitucional”, y afirmó que su objetivo es “consolidar el poder popular” y “construir el Estado comunal”.

En su discurso, lanzó fuertes señalamientos contra María Corina Machado, refiriéndose a ella como “la señora esta que está encerrada como una cucaracha”, y acusándola de “pensar perversamente cómo hacer daño a Venezuela” y “dónde poner bombas para matar gente, matar niños”.

“Cuando vengan [los fascistas], lo que se encuentren sea la fuerza indestructible del poder popular (…) No se atrevan, porque la van a pasar muy mal; no solamente es la justicia la que los hará pagar, sino la fuerza arrolladora del pueblo venezolano”, advirtió la funcionaria del régimen chavista.

Las declaraciones no estuvieron acompañadas de documentos, imágenes, grabaciones o testimonios que sirvieran como sustento a las acusaciones.

María Corina Machado, líder de la organización Vente Venezuela y figura central de la Plataforma Unitaria Democrática, ha sido objeto recurrente de ataques verbales y acusaciones por parte del chavismo.

En los últimos meses, su participación política ha sido obstaculizada por medidas administrativas y judiciales que le impiden competir en elecciones, pese al respaldo popular que mantiene, antes, durante y después de las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio del año 2024.

Yván Gil señaló este miércoles 13 de agosto a la fiscal estadounidense Pam Bondi de crear un “cuento” contra Nicolás Maduro y el país.

La Patilla

A través de un mensaje en su cuenta de Telegram, el funcionario chavista rechazó las recientes declaraciones de Bondi, calificándolas como parte de un “guion imperial” destinado a desacreditar al régimen.

Gil aseguró que dos aviones propiedad del Estado venezolano fueron “robados” con la complicidad del presidente de República Dominicana, Luis Abinader, y trasladados a Estados Unidos. “La ‘fiscal’, en vez de explicar su papel en encubrir los crímenes Epstein, inventa un cuento contra el Pdte. Nicolás Maduro y Venezuela, digno de una mala serie”, expresó el vocero del chavismo. Según su versión, las aeronaves fueron presentadas falsamente como bienes personales de Maduro, en lo que describió como un acto de robo internacional.

El jefe de la diplomacia del régimen sostuvo que estas acciones forman parte de una estrategia de Estados Unidos que, a su juicio, ha pasado por distintas narrativas para atacar al chavismo, desde acusaciones de comunismo hasta señalamientos de narcotráfico. En defensa de Maduro, destacó que el líder chavista acumula “más de 40 años de servicio público y una vida sencilla”, y acusó a dirigentes en Washington y Miami de ser “los verdaderos magnates” que han saqueado activos como CITGO y las reservas de oro venezolanas.

Gil también calificó las acusaciones como un “show extravagante” para distraer la atención de lo que llamó “golpes certeros” del régimen contra grupos terroristas presuntamente financiados por el Departamento de Estado. “Venezuela con la verdad y la moral seguirá derrotando todos los planes que intenten criminalizar nuestra revolución bolivariana cristiana y socialista del siglo XXI”, concluyó.

Con misa solemne en la Catedral Primada y honores militares, Colombia dio este miércoles un adiós multitudinario al senador y precandidato presidencial opositor Miguel Uribe Turbay, que falleció el lunes, poco más de dos meses después de ser gravemente herido en un atentado en Bogotá.

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La eucaristía fue oficiada por el arzobispo de Bogotá, cardenal Luis José Rueda, en presencia de los expresidentes César Gaviria (1990-1994), Ernesto Samper (1994-1998) y Juan Manuel Santos (2010-2018), así como de la exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez, pero con la ausencia total de representación del gobierno de Gustavo Petro por petición de la familia.

También acudió a despedir al senador del partido Centro Democrático una representación del gobierno estadounidense integrada por el subsecretario de Estado, Christopher Landau; el senador republicano Bernie Moreno y el jefe de la misión diplomática de ese país en Bogotá, John T. McNamara.

«Reconozcamos sinceramente que estos son tiempos de empobrecimiento ético y de polarización agresiva que nos arruina, que acaba con nuestro país. Sembremos semilla de paz y de esperanza», dijo el cardenal en su sermón.

El purpurado expresó su sueño de que un día Colombia «se despertará con la noticia del triunfo de la justicia y de la paz, porque este país que amamos no puede seguir como un país de muertos».

«Un día en nuestra patria las buenas semillas sembradas con lágrimas por tantas personas, hombres y mujeres en campos y ciudades, dará fruto abundante entre cantares de paz y de vida nueva», expresó el cardenal Rueda.

Mientras se oficiaba la misa fúnebre, desde la plaza de Bolívar, en cuyo costado oriental está la catedral, llegaban gritos de «Justicia, justicia», «Miguel no murió, Petro lo mató», «Petro, asesino de policías, militares, líderes sociales y políticos» o «El pueblo unido jamás será vencido», lanzados por simpatizantes del político asesinado, que en 2022 llegó al Senado con la mayor votación de su partido.

La tragedia se repite en la familia Uribe

La misa tuvo momentos muy emotivos, como cuando Alejandro, el hijo de Uribe Turbay, de solo 4 años de edad, se acercó sonriente, como ajeno a la tragedia familiar, al féretro cubierto con la bandera de Colombia y flanqueado por soldados con uniforme de gala del Batallón Guardia Presidencial para depositar una rosa blanca.

Una escena similar se vivió en enero de 1991 cuando el político asesinado, entonces de la misma edad que tiene su hijo, se acercó al féretro de su madre, Diana Turbay, asesinada durante un intento de rescate tras permanecer seis meses secuestrada por el cartel de Medellín.

«Miguel no quería que se repitiera lo que él tuvo que vivir a sus 4 años y que dolorosamente hoy mi hijo amado, Alejandro, está viviendo, ese mismo pasado que Miguel no quería que volviera y que hoy golpea a nuestra familia de la manera más cruda y más cruel», dijo en las palabras de despedida en la catedral su esposa María Claudia Tarazona. «Romper una familia, quitarle a un padre su hijo, a una esposa su esposo, a unos hijos un padre es el acto de maldad más grande que jamás pueda existir».

Y agregó: «Miguel dejó sembrada en Colombia la política decente, el no negociar principios ni valores, la política con rectitud, la política con propósito de servir y no de beneficiarse a sí mismo. Era un hombre convocante, para él cabían todas las formas de pensar y diferentes ideologías, eso sí, arropada siempre bajo el manto sagrado de la democracia, no de las armas ni la destrucción».

También tomó la palabra Miguel Uribe Londoño, padre del político asesinado, quien revivió los momentos que experimentó hace 34 años en el funeral de su esposa, la madre de Uribe Turbay.

«Hoy, 34 años después, esta absurda violencia también me arrebata a ese mismo niño que se convirtió en un hombre bueno, esposo amoroso, padre ejemplar y líder honrado y valiente: Miguel Uribe Turbay. Hoy, 34 años después, también tuvimos que decirle a mi nieto Alejandro, el pequeño hijo de 4 años que deja Miguel, que también su padre fue asesinado», manifestó en la catedral.

Uribe Londoño señaló que el crimen de su hijo «no prescribe en el tiempo», reclamó justicia y prometió: «Dedicaremos todos nuestros esfuerzos para lograr que más temprano que tarde todo el peso de la justicia caiga sobre los verdaderos responsables».

«Esta guerra tiene culpables y responsables, lo sabemos. No tenemos ninguna duda de dónde viene la violencia. No tenemos duda de quién la promueve. No tenemos duda quién la permite. Tenemos que plantar cara a esto y decir: No más, no más, no más. No podemos quedarnos en la resignación y la simple pasividad», agregó.

El toque solemne de la ceremonia fúnebre lo dieron también la Orquesta Filarmónica de Bogotá que, en el momento de la despedida, acompañó al cantante Yuri Buenaventura en la interpretación de la canción «El Guerrero», con la que el féretro, cargado con toda la pompa por los militares, salió de la catedral bajo una lluvia de rosas blancas y por una calle de honor formada por la multitud en dirección al Cementerio Central de Bogotá.

La parlamentaria republicana María Elvira Salazar se refirió este miércoles al anuncio del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre la confiscación de más de 700 millones de dólares en activos asociados a Nicolás Maduro y su círculo interno.

El Nacional

La medida forma parte de una ofensiva legal contra lo que autoridades norteamericanas han calificado de una red de crimen organizado con alcance internacional.

“El dictador Maduro y su títere Diosdado Cabello son narco–terroristas y enemigos de la libertad. Su cartel no solo saquea a Venezuela, sino que también envenena nuestras calles y amenaza nuestra seguridad nacional. No hay negociación posible, solo justicia. ¡Sus días están contados!”, dijo Salazar a través de un mensaje publicado en su cuenta de X.

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, reveló este miércoles que la justicia norteamericana ha confiscado bienes vinculados a Nicolás Maduro valorados en más de 700 millones de dólares.

Bondi detalló en entrevista con Rachel Campos-Duffy para Fox Noticias que los activos incautados incluyen dos jets de lujo, varias propiedades, una mansión en República Dominicana, residencias millonarias en Florida, una granja de caballos, nueve vehículos, así como joyas y grandes sumas de dinero en efectivo.

Comparó la operación del gobierno venezolano con la mafia, al señalar que “esto es crimen organizado, no diferente a la mafia”.

La recompensa de EE UU por Maduro

La fiscal anunció el 7 de agosto el aumento de 25 millones a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca al arresto de Maduro.

Maduro fue acusado por Estados Unidos en 2020, durante el primer mandato de Donald Trump, de narcotráfico y terrorismo. Washington asegura que el Cartel de los Soles es liderado por Maduro, funcionarios y militares de alto rango.

La acusación fue rechazada por el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, quien aseguró que el Cartel de los Soles es un «invento» de Estados Unidos.

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