Armando Esteban Quito

La denominada Doctrina Trump no es nueva en términos de precedentes y política exterior de EEUU e incluso, en otros conflictos. Un desafío sensible en términos diplomáticos

ORLANDO VIERA-BLANCO
12/08/2025

En el contexto de la política exterior de EEUU, las doctrinas presidenciales han marcado épocas y definido el alcance de su política exterior y la proyección de poder estadounidense. Desde la Doctrina Monroe (1823/América para los americanos) hasta la Doctrina Bush (2002/la justa causa) cada una ha legitimado-con matices-el uso del poder militar o económico más allá de sus fronteras.

Con Donald J. Trump, se configura una visión particular que podría denominarse Doctrina Trump contra el Narcotráfico Transnacional y el crimen organizado internacional, donde el flagelo no sólo es un problema policial, sino una amenaza directa a la seguridad nacional, justificando acciones militares, sanciones económicas y operaciones de inteligencia extraterritorial.

Estamos en presencia de actos preparatorios en el ámbito estratégico, jurídico, geopolítico e internacional, que suponen escenarios de cambios palmarios y desafiantes en el manejo del orden público internacional.

La lucha contra el crimen organizado, los crímenes de lesa humanidad; la aplicación de principios extraterritoriales de legítima defensa y responsabilidad de prevenir y proteger [R2P], suben al stage. La era post Manuel Antonio Noriega nos dice mucho de lo que podría venir.

II. Intervención Militar e Inteligencia contra el crimen organizado.

La esencia de la Doctrina Trump en materia de mafias internacionales parte de tres premisas: i.-El narcotráfico como terrorismo transnacional donde [Trump] equipara la amenaza de los carteles con la de grupos terroristas como Al Qaeda o ISIS, habilitando el uso del Título 10 y el Título 50 del Código de EE.UU, que permiten operaciones militares y encubiertas fuera del país. ii.-Autoridad ejecutiva ampliada: Mediante la Ley Kingpin y las órdenes ejecutivas (bajo la IEEPA International Emergency Economic Powers Act) el presidente puede imponer sanciones a individuos, empresas y gobiernos que faciliten el narcotráfico. III.-Cooperación forzada o aislamiento diplomático: Trump presiona a gobiernos extranjeros para colaborar, sopena de inclusión en listas negras como la de Estados patrocinadores del terrorismo.

En el caso Venezuela, la política exterior de Trump teje un traje pret a porter [a la medida] de los acusados en estos delitos […] En marzo de 2020, el Departamento de Justicia acusó a varios altos funcionarios venezolanos de liderar el Cártel de los Soles, una red de militares y políticos involucrados en el tráfico de cocaína hacia EEUU.

Las acusaciones fueron históricas por varias razones: i.-Incriminación directa de un jefe de Estado en funciones, excepcional en la diplomacia norteamericana. ii.-Oferta de recompensas millonarias por información que condujera capturas de cabecillas y colaboradores. iii.-Implementación de la operación “Enhanced Counter-Narcotics” reforzando la presencia del Comando Sur.

Un planteamiento que recientemente ratificó el Departamento de Justicia de EEUU y el propio Presidente Trump, aumentando recompensas y habilitando las FFAA norteamericanas para reprimir el tráfico de estupefacientes. Este enfoque rompió con la política de “contención diplomática”, esto es, un giro de timón con relación a la política que había predominado; un salto hacia la diplomacia coercitiva con respaldo militar.

Precedentes Históricos y orden público internacional

La Doctrina Trump tiene antecedentes claros en la historia de la política exterior estadounidense: i.-La Operación Just Cause (Panamá, 1989), cuando el presidente George H. W. Bush ordenó la invasión para capturar a Manuel A. Noriega, acusado de narcotráfico y amenaza a la seguridad estadounidense. II.-El Plan Colombia (1999): Bajo Bill Clinton y luego George W. Bush, se desplegó asistencia militar y de inteligencia para combatir carteles y guerrillas vinculadas al narcotráfico. III.-Operación Snowcap (años 80-90): Programas encubiertos de la DEA y el Pentágono en Bolivia y Perú contra la producción de cocaína.

Fueron operaciones extraterritoriales contra laboratorios y redes de transporte. La diferencia fundamental es que en el caso venezolano no existe cooperación del Estado receptor, siendo que el propio gobierno es acusado de ser el núcleo de la red criminal.

El giro de la política exterior que representa la Doctrina Trump apunta hacia la normalización de tareas de enforcement contra actores estatales implicados en narcotráfico. Un desdibujamiento de la frontera entre seguridad interna y política exterior, al considerar que las amenazas criminales externas justifican despliegues militares.

En términos geopolíticos estas medidas aumentan la presión sobre China, Rusia e Irán, ya que carteles y redes afines en América Latina pueden ser vistos como satélites de potencias rivales. En definitiva estamos en presencia de un reforzamiento del “poder duro” en el hemisferio occidental, reactivando la lógica de la Doctrina Monroe en clave del siglo XXI.

La Doctrina Trump contra el narcotráfico transnacional se apoya en un entramado de derecho interno estadounidense y en interpretaciones flexibles del derecho internacional:

i.-Derecho Interno: Título 21, Código de EE.UU (Control de Sustancias) que permite procesar a extranjeros si sus actos tienen un “impacto sustancial” en EE.UU, incluso si se cometen fuera del territorio. ii.-Título 50 [U.S. Code sobre Guerra y Defensa Nacional: que autoriza misiones de inteligencia militar contra amenazas externas, incluyendo narcotráfico. iii.-IEEPA [International Emergency Economics Power Act] y Ley Kingpin: facultan sanciones económicas y confiscación de activos. iv.-Declaraciones de Emergencia Nacional (Órdenes ejecutivas/ 13692 y subsiguientes): habilitan medidas excepcionales contra gobiernos vinculados al crimen organizado […] En el campo del Derecho Internacional tenemos la Convención de Viena de 1988 contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes que compromete a los Estados a cooperar, pero no autoriza intervenciones unilaterales.

La Carta de la ONU por su parte, Art. 2(4): prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de un Estado, salvo legítima defensa (Art. 51) o autorización del Consejo de Seguridad. La doctrina de la “Legítima Defensa Anticipada” (usada por EE.UU. post 11-S), permite la acción militar preventiva si la amenaza es “inminente y grave”.

Precedente: Panamá 1989 (Operación Just Cause). Consecuencias políticas

El presidente George H. W. Bush ordenó la invasión de Panamá para capturar a Manuel A. Noriega, acusado de narcotráfico y de poner en riesgo vidas estadounidenses. Sus fundamentos: i.-Protección de ciudadanos y tratados sobre el Canal de Panamá. ii.-Restablecer el orden democrático tras fraude electoral. iii.-Cumplimiento de órdenes judiciales estadounidenses contra Noriega por narcotráfico.

La invasión estadounidense a Panamá del 20/12/1989 denominada Operación Causa Justa—tuvo efectos políticos profundos y bastante inmediatos, no sólo por la captura de Manuel Antonio Noriega, sino porque implicó una reconfiguración total del sistema político panameño: En primer lugar significó el fin del régimen militar: La captura de Noriega y el desmantelamiento de las Fuerzas de Defensa de Panamá después de dos décadas de control castrense sobre el gobierno. Guillermo Endara [electo en mayo de 1989 pero impedido de asumir por Noriega] fue juramentado la madrugada de la invasión en una base militar estadounidense.

No hubo una nueva Constitución política, pero sí reformas en los 90 para fortalecer instituciones democráticas y limitar la influencia militar. La dependencia a EE.UU en materia de seguridad fue palmaria. Hasta 1999, EE.UU mantuvo una fuerte presencia en el país, tanto militar como política, lo que garantizó orden pero también generó debates sobre soberanía.

Desde 1990, Panamá ha tenido transiciones presidenciales pacíficas y regulares cada cinco años, sin interrupciones militares. Esto marca una diferencia radical frente al ciclo de golpes que sufrió entre 1968 y 1989 […] Aunque persisten problemas de corrupción y clientelismo, las elecciones son competitivas y con alternancia de poder. La disolución del ejército y la creación de una fuerza policial redujo el riesgo de golpes, aunque abrió retos en crimen organizado y narcotráfico.

En los 90 se implementaron programas de liberalización económica, inversión extranjera y privatizaciones. El manejo soberano del Canal desde 1999 potenció ingresos y obras públicas. Panamá se convirtió en un hub regional por su posición geográfica y política, esto es, como centro logístico, financiero y de servicios. El PIB per cápita creció de forma sostenida, pero las brechas sociales y regionales siguen siendo amplias, especialmente en zonas rurales e indígenas.

La alternancia en Panamá desde Noriega (post-1989) ha sido estable: Guillermo Endara (1989–1994)–Democracia Cristiana, transición post-invasión; Ernesto Pérez Balladares (1994–1999)–PRD, reformas económicas y privatizaciones; Mireya Moscoso (1999–2004)–primera mujer presidenta, entrega del Canal; Martín Torrijos (2004–2009)–PRD, hijo de Omar Torrijos, impulsó ampliación del Canal; Ricardo Martinelli (2009–2014) –Cambio Democrático, alto crecimiento económico, escándalos de corrupción; Juan Carlos Varela (2014–2019)–Panameñista, lucha anticorrupción, caso Odebrecht; Laurentino “Nito” Cortizo (2019–2024)–PRD, gestión de pandemia y desaceleración económica; José Raúl Mulino (2024–presente) –Aliado de Martinelli, promesas de seguridad y reactivación económica. ¿Podemos hablar de una era post Noriega democrática y próspera?

En términos de estabilidad política, Sí. Panamá es uno de los países latinoamericanos con mayor continuidad democrática desde 1990. En lo económico ha habido un repunte sostenido, sobre todo desde la reversión del Canal. Panamá pasó a ser una de las economías más dinámicas de la región. En términos sociales: Parcialmente. La estabilidad no ha resuelto las desigualdades estructurales; las clases medias y urbanas han prosperado, pero el interior rural y las comarcas indígenas siguen marginadas.

Balance: Podría describirse como una era post-invasión de estabilidad institucional y prosperidad macroeconómica, pero con deudas sociales y persistencia de corrupción política.

Marco conflictivo: Doctrina Trump vs. Principios de no intervención y autodeterminación

La no intervención, la soberanía, la autodeterminación son principios centrales del derecho internacional consagrados en la Carta de la ONU y en la práctica estatal. Prohíben el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de un Estado, salvo excepción (autorización del Consejo de Seguridad o legítima defensa). Sin embargo la estigmatización del Estado Venezolano como un estado fallido y criminal, según formulaciones públicas y prácticas administrativas de la Administración Trump-considera a Estados que cooptan la economía criminal—como una amenaza a la seguridad nacional que puede justificar medidas coercitivas.

A efectos prácticos, los Estados (y especialmente EE.UU) han invocado varias doctrinas/excepciones para justificar el empleo de la fuerza fuera del propio territorio: i.-Consentimiento del Estado. ii.-Autorización del Consejo de Seguridad (Cap. VII, Carta ONU) iii.- Legítima defensa (Art. 51 Carta ONU). Tradicionalmente se admite defensa contra un ataque armado inminente. La defensa preventiva o anticipada ha sido invocada por EE.UU en el pasado para amenazas no convencionales (terrorismo).

Capítulo aparte merece mencionar la Doctrina “Unable/Unwilling” (práctica anglo-estadounidense en counter-terrorism): Se sostiene que un Estado A puede usar fuerza contra actores no estatales operando desde Estado B si B es incapaz o no está dispuesto a impedir prácticas criminales. Aplicarlo al narcotráfico exige probar incapacidad o complicidad del Estado receptor. Es jurídicamente discutida y no universalmente aceptada. El tema se agrava cuando altos funcionarios cometen delitos internacionales (p. ej. trata de personas, narcotráfico con efectos transnacionales). Algunos ordenamientos sostienen que ciertas inmunidades pueden verse limitadas. Sin embargo, la inmunidad ratione personae de un jefe de Estado en funciones sigue siendo una barrera fuerte ante enjuiciamientos penales en foros nacionales extranjeros, salvo casos de crímenes de lesa humanidad [Estatuto de Roma].

En síntesis estamos en presencia de una nueva oferta diplomática, política y jurídica, que elimina los límites entre la jurisdicción interna y extra-territorial, permutando la diplomacia tutelada de reconocimiento de estados [no gobiernos], soberanías y no intervención, por una diplomacia coercitiva, de intervención preventiva o represiva que antepone la seguridad de las naciones afectadas por delitos internacionales, aplica postulados de legítima defensa y categoriza como delitos de persecución extraterritorial a los crímenes organizados.

La denominada Doctrina Trump no es nueva en términos de precedentes y política exterior de EEUU e incluso, en otros conflictos. Un desafío sensible en términos diplomáticos que deberá superar un mundo acostumbrado a anteponer los postulados de autodeterminación, independencia de estados soberanos e inmunidades diplomáticas, aun en naciones dominadas por regímenes autoritarios. Una historia desafiante, compleja, que puede significar un parteaguas, un antes y un después, en la lucha internacional contra el crimen organizado, los crímenes de lesa humanidad y los regímenes autocráticos.

@ovierablanco

Google cerró el pasado 15 de julio un acuerdo histórico con Brookfield Asset Management por valor de 3.000 millones de dólares para acceder a energía hidroeléctrica durante 20 años.

Por: Antonio Vallejo – Xataka

Se trata del mayor contrato corporativo de energía limpia del mundo en esta modalidad, que permitirá a la tecnológica acceder a hasta 3 gigavatios de potencia hidroeléctrica en Estados Unidos.

La inteligencia artificial ha disparado el consumo energético de las grandes tecnológicas hasta niveles nunca vistos. Según la Agencia Internacional de la Energía, para 2030 Estados Unidos consumirá más energía procesando datos que fabricando aluminio, acero, cemento y productos químicos juntos. Hay estudios que indican que los centros de datos podrían llegar a consumir 945 teravatios hora de electricidad a nivel global ese mismo año. Aunque claro, la misma agencia también concluyó en que el consumo de energía de la IA se encuentra sobreestimado.

El contrato inicial abarca dos instalaciones hidroeléctricas en Pensilvania: Holtwood y Safe Harbor, que Brookfield adquirió entre 2014 y 2015. Estas plantas proporcionarán inicialmente 670 megavatios de potencia, pero Google tendrá la opción de ampliar el acuerdo hasta los 3 gigavatios mediante futuras actualizaciones de las instalaciones. Paralelamente, la compañía invertirá 25.000 millones de dólares en centros de datos en Pensilvania y estados vecinos durante los próximos dos años.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Xataka

El 12 de agosto se celebra el Día Mundial del Elefante, una iniciativa internacional impulsada por la Fundación para la Reintroducción de los Elefantes para concienciar sobre la situación delicada de estos grandes mamíferos, cuya población ha disminuido más del 60% en los últimos años, pudiendo extinguirse al finalizar la siguiente década.

Día Internacional de

A principios del siglo pasado se contabilizaron unos cinco millones de elefantes solo en África. Actualmente se estima una población a nivel mundial de 600.000 ejemplares. El principal motivo de esta disminución radica en la elevada rentabilidad producto del comercio ilegal de marfil, afectando la conservación y preservación de la especie y del ecosistema de su hábitat.

Conociendo de cerca a los elefantes

  • Pertenecen a la categoría taxonómica de los paquidermos, por ser mamíferos herbívoros, de gran tamaño y peso, con la piel muy gruesa y dura.
  • Existen 2 especies de elefantes: africanos y asiáticos y cada uno cuenta con subespecies.
  • Pueden pesar hasta ocho toneladas y al alcanzar la edad adulta miden aproximadamente 3 metros de alto por 7 de largo.
  • Los elefantes africanos machos y hembras tienen colmillos. Generalmente usan uno solo de ellos. Solo algunos elefantes asiáticos tienen colmillos.
  • Su periodo de gestación es de veintidós meses.
  • Constituyen un símbolo cultural en Asia. En el hinduismo, Ganesha es uno de los dioses más conocidos, tiene cuerpo humano y cabeza de elefante.

¿Cuáles son los peligros que afrontan los elefantes?

Comercialización de Marfil

El principal riesgo que afrontan los elefantes en el continente africano radica en la caza furtiva e indiscriminada de esta especie, para la comercialización ilegal de sus colmillos, compuestos de marfil. Esta situación es crónica en algunas partes de África y las autoridades no disponen de los recursos suficientes para contrarrestar esta práctica.

Afectación de su hábitat natural

En Asia y África la amenaza qua afrontan los paquidermos radica en el crecimiento poblacional, la expansión agrícola, la deforestación de grandes superficies y la proliferación de plantaciones para la producción de aceite de palma que se ha incrementado en las últimas décadas. Igualmente destaca la construcción de infraestructuras (caminos, canales, tuberías). Esto afecta significativamente al entorno, hábitat natural y rutas migratorias de la especie.

Comercialización para transporte y carga o entretenimiento

La captura de elefantes salvajes tiene como finalidad utilizarlos como animales de transporte y carga en la industria de la madera, o con fines turísticos y de entretenimiento (paseos, exhibiciones y espectáculos circenses). Los entrenadores utilizan herramientas para dominar a los elefantes, causando maltratos y condiciones inadecuadas de cautiverio.

Iniciativas en apoyo a los elefantes

Las acciones que se están llevando a cabo para proteger a la especie están centradas en la erradicación de la caza furtiva de elefantes para la obtención de marfil. Al respecto, organizaciones ambientales y de protección de esta especie unen esfuerzos con los gobiernos locales para vigilar las áreas protegidas y no protegidas ante la amenaza de cazadores furtivos.

En el año 1989 la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) prohibió expresamente el comercio internacional de marfil. No obstante, existen mercados de marfil no regulados que atienden la demanda de países asiáticos.

Recientemente, en países como Tailandia se ha impulsado la aprobación y aplicación de legislaciones que contribuyan a la disminución de la comercialización ilegal de marfil.

Irónicamente el descenso de ejemplares de esta especie ha hecho que se incremente el valor del marfil por parte de mercados inescrupulosos, acentuando aún más el peligro de extinción de los elefantes.

Países como India, Vietnam y Myanmar han prohibido la captura de elefantes para su comercialización y utilización como medio de transporte o carga, o para fines de entretenimiento. Sin embargo, no ha cesado esta práctica indiscriminada.

Podemos contribuir a la protección de los elefantes al no adquirir objetos hechos con marfil y no apoyar la exhibición de elefantes en espectáculos de entretenimiento. También puedes registrarte en boletines de fundaciones y organizaciones sin fines de lucro que apoyen esta causa, mediante la recopilación de firmas a favor de la protección de elefantes asiáticos y africanos.

Estados Unidos reavivó el debate sobre la presencia china en la vía interoceánica. En una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, la representante interina de Washington, Dorothy Shea, habló de una “influencia desmedida” de Beijing sobre infraestructura vinculada al canal y advirtió que ello supone “no solo un riesgo para Panamá y EEUU, sino además una amenaza a la seguridad y el comercio global”.

Infobae

La funcionaria evitó esta vez retomar la vieja aspiración de “control” directo sobre la ruta, asociada a declaraciones anteriores del presidente Donald Trump, pero insistió en que la penetración china sería especialmente notable “en la infraestructura crítica y en las operaciones portuarias”, sin ofrecer detalles. Su intervención buscó anclar la discusión en la seguridad marítima y en las cadenas de suministro.

China respondió de inmediato. El embajador Fu Cong recordó que su país “reconoce la soberanía panameña” y la neutralidad del paso interoceánico, y calificó de “mentiras y manipulaciones” los señalamientos de Washington, a los que atribuyó el objetivo de “buscar el control del canal”. También afirmó que Beijing “se opone con firmeza a la coerción económica y las prácticas de acoso” atribuidas a EEUU, de acuerdo con la misma fuente.

El presidente José Raúl Mulino, anfitrión de la sesión por la presidencia rotatoria del Consejo, defendió el esquema vigente. Subrayó que la “neutralidad” de la vía es “la mejor y la única defensa… contra cualquier amenaza, específica o global”, y la ubicó como pilar del marco jurídico que rige desde finales del siglo XX.

Esa neutralidad emana de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, incluido el “Tratado sobre la Neutralidad Permanente y el Funcionamiento del Canal”, que garantiza el tránsito pacífico “en condiciones de entera igualdad” para buques de todas las banderas. La obligación de mantener ese régimen recae tanto en la república centroamericana como en Estados Unidos.

La operación cotidiana permanece en manos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), un ente autónomo creado por la Constitución. La ACP fija calados, administra cupos y coordina con líneas navieras, aseguradoras y agentes portuarios, además de emitir avisos a la navegación cuando la disponibilidad de agua obliga a ajustar tránsitos.

La disputa actual se mueve en un terreno híbrido: derecho internacional, geopolítica y negocios logísticos. Washington concentra su preocupación en terminales de contenedores y servicios auxiliares que rodean la rutaBeijing reivindica la legalidad de sus inversiones y niega injerencia en la administración del cauce.

El contexto reciente añade presión. La sequía de 2023–2024 redujo el número de cruces diarios y elevó costos de flete, un recordatorio de que el principal riesgo operativo del canal es el agua. La ACP introdujo restricciones temporales y luego inició una normalización gradual con la temporada de lluvias, paso a paso.

Aun con esas tensiones, la ruta sigue siendo un engranaje crítico del comercio mundial. Diversas estimaciones de organismos internacionales sitúan su participación en torno a un pequeño porcentaje del volumen marítimo global, con peso desproporcionado en energía, granos y contenedores que conectan Asia con la costa este de América del Norte y con Europa.

El reciente cruce en el Consejo de Seguridad de la ONU reeditó un patrón conocido: Estados Unidos advierte sobre “influencia estratégica” china en nodos críticos; China acusa “politización” y “coerción económica”. Entre ambos, el istmo procura exhibir autonomía, atraer capital y preservar la reputación de su corredor como espacio previsible y neutral.

Mulino buscó ese equilibrio en su discurso. Reivindicó la capacidad institucional del país para asegurar la neutralidad y recordó que las decisiones sobre la vía recaen en autoridades nacionales. El mensaje implícito: el canal no es un activo de negociación geopolítica, sino un servicio público global bajo reglas claras.

En los últimos meses, Washington pasó de las advertencias a acciones concretas: la embajada anunció el 11 de junio un programa de USD 8 millones para reemplazar equipos de Huawei en 13 puntos de Panamá; el 8 de abril el secretario de Defensa Pete Hegseth firmó en Ciudad de Panamá una declaración conjunta con José Raúl Mulino y la ACP para reforzar la cooperación en seguridad del canal; el 5 y 6 de febrero el Departamento de Estado aseguró que habría exenciones de peajes para buques del Gobierno de EEUU, afirmación que Mulino y la ACP desmintieron con vehemencia; y, en paralelo, creció el escrutinio sobre las terminales de Balboa y Cristóbal —operadas por Panama Ports Company, filial de CK Hutchison—, cuya renovación enfrenta impugnaciones judiciales, mientras la retirada del país de la Iniciativa de la Franja y la Ruta fue leída como un giro de alineamiento con Washington.

Beijing, por su parte, defiende que su presencia responde a una agenda de inversión y comercio sin condicionamientos políticos. Niega que sus empresas operen la vía o influyan en decisiones de la ACP, y encuadra sus proyectos en los marcos regulatorios locales.

Más allá de las acusaciones cruzadas, el punto duro para la comunidad marítima es la previsibilidad. Cada duda sobre la neutralidad o sobre la estabilidad de los servicios portuarios y auxiliares se traduce en primas de seguro, desvíos de itinerarios y decisiones de flota que impactan precios finales.

El canal ya comprobó cómo un shock hídrico altera la ecuación. A ese riesgo físico se suma otro de origen estratégico: la expansión de proveedores chinos en puntos sensibles —puertos, sistemas de comunicaciones, servicios auxiliares— que, de acuerdo con Washington y con parte del sector naviero, introduce vulnerabilidades y dependencia tecnológica. En ese contexto, los programas estadounidenses para depurar redes, fortalecer la cooperación de defensa y exigir estándares de transparencia apuntan a blindar el corredor y a sostener su competitividad frente a rutas alternativas.

En la ONU quedó claro que la estabilidad de la vía exige reglas estrictas y vigilancia sostenida. El canal es más que esclusas: es una pieza crítica cuya fortaleza descansa en decisiones técnicas y en un régimen de neutralidad que Estados Unidos se compromete a respaldar. Beijing rechaza las acusaciones, pero su huella a través de contratos y empresas afines al Estado mantiene encendidas las alarmas. Preservar la confianza global requiere limitar espacios para influencia opaca y reforzar, con apoyo de Washington, los controles que han hecho de esta ruta un servicio previsible.

Este lunes, Bogotá no era la misma, el país tampoco. Desde temprano, la noticia retumbó en titulares de prensa, radio y televisión. Frente al Congreso de la República, cámaras, policías y coronas de flores anunciaban la dolorosa partida. Adentro, el bullicio habitual se apagó: por tres días, el Capitolio Nacional detendría su marcha para despedir a uno de los suyos.

Semana

No era solo un senador ni un precandidato presidencial. Era un esposo, padre, hijo, hermano y amigo. Miguel Uribe Turbay murió en medio de un país convulsionado, marcado por la polarización política y la sombra de una violencia incesante que evoca los capítulos más oscuros de su historia.

A las 6:30 de la mañana, la Fundación Santa Fe confirmó que el senador había fallecido a la 1:56 de la madrugada del lunes 11 de agosto, tras más de dos meses en una Unidad de Cuidados Intensivos. Un derrame en el sistema nervioso central fue la última batalla que no pudo ganar.

La historia se había partido la tarde del 7 de junio, cuando un joven de 15 años, manipulado por manos criminales, le disparó dos veces en la cabeza. La orden la dio alguien que aún permanece oculto. Y la cumplieron varios que ya fueron capturados. Hoy los organismos de inteligencia y la Fiscalía investigan, en un caso que exige respuestas rápidas y contundentes.

Entre el anuncio de su muerte y la llegada del féretro al Salón Elíptico de la Cámara de Representantes pasaron 15 horas. Durante ese tiempo, familiares, amigos y compañeros del Congreso desfilaron en silencio, uno a uno, por los pasillos, aguardando el momento de despedirlo. La espera se hizo larga y el horario se corrió varias veces con el paso de las horas.

El primer día de sepelio de Miguel Uribe Turbay no estuvo marcado por las lágrimas, sino por el silencio, la resignificación y la resiliencia de sus más cercanos. “Para honrar a Miguel solo debe haber amor en nuestros corazones, porque eso era lo que habitaba en el corazón de él, solo amor”, dijo María Claudia Tarazona, esposa de Uribe Turbay, en su primera aparición ante los medios tras conocerse la noticia.

María Claudia mantuvo la mirada firme mientras pronunciaba esas palabras. Con el rostro sereno y la fuerza que exigía el momento, pidió justicia como una forma de dignificar la democracia, pero rechazó cualquier intento de venganza.

“Romper una familia es el acto de violencia más horrible que se pueda cometer jamás (…) Miguel soñaba con un país donde ningún niño repitiera la historia que hoy su hijo está viviendo”, afirmó.

El féretro llegó sobre las 9:00 de la noche al Congreso. El silencio se hizo más profundo. Las filas se cerraron. Desde el pasillo que conecta la Plaza Núñez con el Salón Elíptico, se escuchó el paso firme de los zapatos de charol de los uniformados de la Policía Nacional. Ellos cargaron el cuerpo de Miguel hasta su destino final.

Lea la crónica completa siguiendo este enlace a Semana

Nicolás Maduro propuso un acuerdo binacional militar entre Colombia y Venezuela en el marco del incremento de tensiones con Estados Unidos tras el aumento de la recompensa por su captura a 50 millones de dólares.

Semana

“Unir la cooperación entre las autoridades, gobernadores, alcaldes, autoridades públicas legítimas, unir a los gobiernos nacionales con los ministerios, unir a las fuerzas militares de Colombia con la fuerza bolivariana en la garantía de que es un territorio libre de violencia, grupos armados, narcotráfico completo”, dijo Maduro.

El vocero del chavismo en Venezuela aprovechó para defender la lucha de su país contra el narcotráfico y la producción de coca: “Venezuela es un país libre de cultivo de hoja de coca, libre de laboratorios de cocaína, libre totalmente (…) este año tiene un récord de incautación del porcentaje de cocaína que el narcotráfico trata de pasar por nuestros mares o por nuestro territorio”, dijo.

Seguido a esto, Maduro envió un mensaje al presidente colombiano Gustavo Petro con el fin de hacer frente a la violencia: “si unimos fuertemente el poder económico, el poder institucional, el poder político y el poder militar y policial de Colombia y Venezuela en esta zona, podemos demostrar que como zona piloto la liberamos de la violencia”, aseveró.

El anuncio de Maduro ocurre unos días después de que el presidente colombiano mostrara un respaldo después del anuncio de recompensa por la captura del dictador.

La líder opositora venezolana María Corina Machado envió un contundente mensaje al presidente colombiano Gustavo Petro durante una entrevista con Fox News, en la que respaldó la decisión del mandatario estadounidense Donald Trump de autorizar al Pentágono a realizar operativos militares en América Latina contra grupos narcoterroristas, incluyendo al Cártel de los Soles, vinculado según acusaciones de Washington a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.

La Patilla

María Corina afirmó que la medida del Gobierno de EEUU “es seria” y que potencias como Rusia, Irán y China “saben que el presidente Trump habla en serio”.

Criticó a Petro por intentar frenar las operaciones militares estadounidenses en Colombia y le instó a enfocarse en la crisis de seguridad en la frontera colombo-venezolana.

“El presidente Petro debería ocuparse de los graves problemas que hay en la frontera, porque Maduro es el gran aliado del ELN, de las Farc y de los grupos guerrilleros que operan en la región y que están creando y ampliando una zona de absoluta inestabilidad”, dijo la exdiputada y coordinadora del partido Vente Venezuela.

Por otro lado, aseguró que aún existen instituciones colombianas —en la justicia y en las Fuerzas Armadas— que “entienden que es el momento de colocarse del lado de la justicia y de la democracia, y no del lado de los grupos terroristas y del narcotráfico”.

En un mensaje directo a las autoridades de Bogotá, Machado advirtió: “Acompañar a Maduro es acompañar a una estructura terrorista criminal del narcotráfico. Deben pensárselo muy bien antes de tomar esa decisión”.

Las declaraciones se producen días después de que Trump diera luz verde a operativos militares contra carteles de droga extranjeros, una política que, según analistas, podría tensar las relaciones entre Washington y gobiernos latinoamericanos que mantengan vínculos con regímenes acusados de facilitar el narcotráfico.

La Procuraduría (Ministerio Público) de Colombia solicitó este lunes al Tribunal Superior de Bogotá revocar el fallo que condenó en primera instancia a 12 años de prisión domiciliaria al expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), alegando vicios en la evaluación de pruebas.

EFE

«Respetuosamente solicito a la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá (que) revoque la Sentencia de Primera Instancia proferida por el Juzgado 44 Penal del Circuito con función de Conocimiento de Bogotá, en los aspectos que fueron objeto de disenso», sostiene el recurso de apelación, firmado por el procurador Bladimir Cuadro.

Uribe, fundador y líder del partido de derecha Centro Democrático, se convirtió el 28 de julio pasado en el primer expresidente de Colombia en ser condenado penalmente, luego de que la jueza Sandra Heredia, del Juzgado 44 Penal del Circuito de Bogotá, lo hallara culpable por los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal en un caso que él mismo inició en 2012.

La sentencia de Heredia, que la defensa de Uribe ya anunció que también apelará el próximo miércoles, sostiene que en el llamado ‘juicio del siglo’ quedó demostrado que el expresidente, a través del abogado Diego Cadena, intentó sobornar a exparamilitares presos para que se retractaran de los supuestos vínculos de Uribe con el paramilitarismo de derecha que combatía a las guerrillas izquierdistas en el conflicto armado colombiano.

Sin embargo, en la apelación de la Procuraduría difundida por medios locales, el delegado del Ministerio Público sostiene que el fallo de Heredia carece de «evidencia contundente que desvirtúe la presunción de inocencia» y presenta varios «yerros probatorios».

«Los errores en la apreciación de la prueba, principalmente la incorrecta observación objetiva de la misma, llevaron a la indebida aplicación de la figura de la determinación» en contra de Uribe, señala una de las conclusiones del recurso, de 81 páginas.

Dudas jurídicas

Según Cuadro, no está comprobado jurídicamente que Uribe haya determinado al abogado Cadena para buscar presos paramilitares, tal y como sostiene la tesis de la fiscal del caso, que fue acogida por Heredia.

«No se estableció más allá de toda duda razonable que el expresidente Álvaro Uribe Vélez tuviera el grado de conocimiento exigible para atribuirle la presunta responsabilidad como determinador de cada uno de los eventos acusados. La sentencia de primera instancia no se ocupó de examinar detalladamente este aspecto medular para cada uno de los episodios examinados», añadió.

Además, el recurso señala que unas llamadas entre Uribe y Cadena, avaladas por la jueza como pruebas en el proceso, deberían desecharse por tratarse de comunicaciones amparadas por el secreto profesional entre abogado y cliente, tal como defendió la defensa del expresidente.

Heredia dio a la defensa de Uribe plazo hasta el 13 de agosto para presentar la apelación a su condena ante el Tribunal Superior de Bogotá.

Este caso comenzó en 2012, cuando el exmandatario demandó ante la Corte Suprema de Justicia por supuesta manipulación de testigos al congresista de izquierda Iván Cepeda, que en esa época preparaba una denuncia en el Senado en su contra por sus presuntos vínculos con los paramilitares.

Contrario a lo que imaginó Uribe, la Corte decidió no investigar a Cepeda y en cambio le abrió una investigación a él por manipular testigos para que no declararan en su contra.

El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, afirmó que en los “próximos días y semanas” se verán nuevas acciones para presionar al régimen de Nicolás Maduro, y reiteró que la salida de la crisis venezolana debe ser protagonizada por los propios ciudadanos.

Monitoreamos

En una entrevista con Donald Trump Jr. en su programa Triggered, Landau señaló que medidas recientes como la duplicación de la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares y la designación de su cártel como organización terrorista extranjera “enviaron un mensaje inequívoco” sobre la posición de Washington.

Sin embargo, insistió en que los propios venezolanos son los que deben conquistar la libertad. “El pueblo venezolano tiene que alzarse y reclamar su libertad. No podemos ir por el mundo cambiando gobiernos a nuestro antojo”, dijo Landau, subrayando que la experiencia de Irak y Afganistán demostró los riesgos de que Estados Unidos impulse cambios de régimen de forma directa.

El diplomático sostuvo que la administración Trump seguirá “trabajando con las fuerzas de la democracia y del libre mercado” en Venezuela, pero remarcó que “si la gente no se gana su libertad, no la aprecia”.

Landau calificó de “vergonzoso” que Maduro intente sostenerse en el poder tras perder las elecciones de julio de 2024, en las que María Corina Machado y Edmundo González “ganaron de forma aplastante”.

También advirtió que la crisis migratoria venezolana “ha sido muy desestabilizadora para todo el hemisferio occidental” y destacó que millones de venezolanos han debido huir de las “políticas de izquierda que destruyeron el país más rico de Sudamérica”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el próximo viernes 15 de agosto sostendrá un encuentro con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para discutir un posible acuerdo de paz en Ucrania.

IFM Noticias

El mandatario señaló que la propuesta contempla un intercambio de territorios entre Rusia y Kiev “en beneficio de ambos”, aunque reconoció que se trata de una negociación “complicada”.

El jefe de Estado estadounidense aseguró que “se están acercando” a un pacto de cese al fuego porque “todas las partes quieren paz”. Durante un acto para la firma de un acuerdo de paz entre líderes de Armenia y Azerbaiyán en la Casa Blanca , el mandatario indicó que “Europa quiere paz. Millones de personas han muerto”.

Así lo anunció el mandatario estadounidense en su plataforma Truth Social: «La tan esperada reunión entre yo, como presidente de los Estados Unidos de América, y el presidente Vladimir Putin, de Rusia, tendrá lugar el próximo viernes 15 de agosto de 2025 en el Gran Estado de Alaska».

También hizo referencia al reciente envío de ayuda militar a Ucrania a través de un acuerdo con la OTAN y afirmó que Zelenski “necesita conseguir todo lo que necesita, porque tendrá que prepararse para ceder algo”.

El anuncio se produce después de la visita a Moscú del enviado especial de Trump, Steve Witkoff, quien se reunió con Putin. Tras ese encuentro, tanto la Casa Blanca como el Kremlin confirmaron que se estaba preparando la cumbre entre ambos presidentes.

El asistente presidencial Yuri Ushakov declaró: «Rusia y EE.UU. son vecinos cercanos, con fronteras entre sí. Y parece bastante lógico que nuestra delegación simplemente sobrevuele el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada entre los líderes de ambos países se celebre en Alaska».

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, reaccionó al anuncio y aseguró que Ucrania «no entregará sus tierras a los ocupantes». Zelensky añadió que su país «no recompensará a Rusia por lo que ha perpetrado».

«Esta guerra debe terminar, y Rusia debe terminarla. Rusia la inició y la está prolongando, ignorando todos los plazos, y ese es el problema, no otro», apuntó en un video publicado en X.

De acuerdo con Trump, el plan contempla reunirse primero con Putin y, posteriormente, realizar un encuentro trilateral con Zelenski, aunque descartó que esta última reunión sea una condición indispensable para avanzar en el proceso.

Hungría, Suiza, Roma y Emiratos Árabes Unidos figuran como posibles sedes de la cumbre, aunque el mandatario estadounidense evitó confirmarlo y señaló que podría anunciar la ubicación este mismo viernes.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top