Armando Esteban Quito

Miles de simpatizantes de Jair Bolsonaro salieron a las calles este domingo en varias ciudades de Brasil tras el anuncio de Estados Unidos de imponer aranceles al país y sanciones contra el juez a cargo del juicio al expresidente. Acusado de conspirar para mantener su poder a pesar de su derrota en 2022 se expone a ser condenado a una larga pena de prisión en un proceso que se prevé que concluya en las próximas semanas.

RFI

A pesar de no poder participar en manifestaciones ni utilizar las redes sociales, Jair Bolsonaro ha logrado hacerse notar. Una marioneta gigante con su efigie y la boca tapada con cinta adhesiva evoca la censura que sufre la derecha, según Angélica. “No se trata solo de Bolsonaro, es evidente que solo se persigue judicialmente a la derecha, ¡y eso es ilegal! Se persigue a la derecha para que no haya adversarios”, asegura.

 Bolsonaro, investigado por presunta obstrucción a su juicio por intento de golpe de Estado, debe usar un brazalete electrónico, quedarse en casa las noches y los fines de semana, y tiene prohibido utilizar redes sociales.

A lo largo de la playa de Copacabana, las banderas estadounidenses se mezclan con las brasileñas. Con su gorra “Make America Great Again”, Edimar agradece a Donald Trump las sanciones: “Es una advertencia para mostrar al mundo que nuestro país vive una dictadura y que hay que ponerle fin. Esta advertencia viene del exterior, y el pueblo lo agradece”.

“Ánimo, capitán, el pueblo está contigo”. Marise y sus amigas jubiladas han hecho pancartas en apoyo a su candidato para las elecciones presidenciales de 2026. “Por ahora, voto a Bolsonaro. Pero si no es posible, votaré a quien él indique. Porque es honesto y hoy está pagando el precio de su honestidad”, explica a RFI.

Condenado a ocho años de inelegibilidad y amenazado con una dura pena de prisión por intento de golpe de Estado, Jair Bolsonaro no ha renunciado oficialmente a su candidatura.

Sanciones estadounidenses

El miércoles, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones financieras al juez de la corte suprema de Brasil Alexandre de Moraes, quien está a cargo del juicio y también es criticado por los bolsonaristas por su declarada lucha contra la desinformación, que equiparan con «censura».

El mismo día, Trump invocó una «caza de brujas» contra su aliado sudamericano para imponer un recargo arancelario del 50% a productos brasileños importados por su país, una medida que entrará en vigor el 6 de agosto.

En la playa de Copacabana, donde tuvo lugar la manifestación en Río de Janeiro, Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente, celebró las sanciones impuestas al juez Moraes: «La mayor democracia del mundo lo ha designado como un violador de derechos humanos».

 Acusado de conspirar para mantener su poder a pesar de su derrota electoral de 2022 ante el actual presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, se expone a ser condenado a una larga pena de prisión en un proceso que se prevé que concluya en las próximas semanas.

Rodrigo Rivera Morales (Mérida, 1944) sacude con su novela sobre las crisis más humanas de la Venezuela del chavismo. Es un ejercicio intelectual donde deja correr, con un elegante formato ficcionado, hechos crudísimos de la vida real a los que ha tenido acceso como espectador cercano.

Por: Carlos Moreno – Versión Final

Rivera, catedrático y uno de los referentes sobre leyes más destacados del país y Latinoamérica como experto constitucionalista y derecho procesal, ha dedicado el tiempo necesario para hilar un relato generacional que hace radiografía de los peores demonios asentados hoy en el imaginario y la identidad de toda una nación.

Y los arcángeles son precisamente integrantes de una familia, hombres, cuyo nombre Arcángel, parece estar maldito y condenado a la muerte.

Esta novela no es suave, deshuesar en varios capítulos aquellos males instalados en el gen requiere de atención para prever en sus páginas un diagnóstico de la atrocidad de un modelo que vino a carcomer hasta los sentidos más nobles de un pueblo.

Así transcurrió la entrevista con Rodrigo Rivera Morales:

– El título de su libro, «Los arcángeles en el abismo», ¿representa la cercanía de lo divino a lo corrupto o es una especie de destino trágico para los buenos en Venezuela? ¿Podría explicarnos el simbolismo?

En realidad, se trata de personas cuyo nombre era Arcángel. Esa familia era devota de San Miguel Arcángel. No obstante, al elegir el título en el abismo, mi reflexión fue que gente buena podía caer en las tinieblas (el abismo). En el fondo, si no existe una verdadera reflexión sobre lo correcto y lo incorrecto, se puede terminar cayendo en el abismo.

– La novela plantea escenarios basados en hechos reales… ¿Arcángel aún vive?

Los Arcángeles murieron en diversas circunstancias. Arcángel abuelo murió en servicio, por su vocación sindical, en un accidente laboral. Arcángel hijo fue asesinado por cuerpos policiales vinculados al narcotráfico, cuando intentaba salirse y había contactado a agentes de la DEA para denunciar. Arcángel nieto, al darse cuenta de que era utilizado y de que los líderes del gobierno chavista se enriquecían y ostentaban lujos, planeó su salida y preparó un golpe contra algunos de esos líderes. Fue delatado y se ordenó su ejecución. Una muerte similar a la de Óscar Pérez: se rindió, sin embargo, lo asesinaron. Envió un audio-video a un periodista, logró informar a una radio, pero cuando la periodista iba con la noticia redactada y el material audiovisual, fue detenida y todo fue incautado.

– Habla usted de la izquierda destructiva, pero ¿puede catalogarse como izquierda el caso venezolano?

En realidad, ellos se autodenominan de izquierda. Hay gente que elige ser socialista, del PRV, Bandera Roja, PCV. Pero es simplemente un título. Se apropiaron de esa idea y de la tesis de redención social, pero en la práctica son fascistas, autócratas y burócratas.

– ¿Piensa usted que en el fondo la sociedad venezolana es mayoritariamente de izquierda?

Los problemas sociales venezolanos son agudos. Hay una desigualdad patente. El pueblo venezolano clama justicia social, y esto no es patrimonio exclusivo de la izquierda o la derecha. Evidentemente, las desigualdades sociales, la ostentación grosera de riqueza, la injusticia, los malos salarios y el difícil acceso a bienes como salud, vivienda y educación de calidad, alimentan el resentimiento y el enfrentamiento entre clases. En Venezuela, la izquierda nunca tuvo apoyo popular. El chavismo llegó porque la gran prensa y los intocables elevaron a Chávez a un pedestal de vengador y redentor social, pensando que lo dominarían o manejarían. Además, había una gran campaña antipartidista y antipolítica. Claro, los dirigentes de los partidos no entendieron esto y habían dado la espalda al pueblo.

– Usted plantea la simbiosis del Gobierno con el crimen como una herramienta de control. Luego de configurar ese entramado… ¿el gobierno sigue teniendo control o cada cual maneja su feudo?

El gobierno ha dejado feudos a ciertos colectivos y bailan parejo. Cuando dan apoyo a políticas y grupos divergentes del gobierno, los reprimen ferozmente y los eliminan. Caso del Neko en Barrio La Vega y otros colectivos que han sido liquidados (asesinados).

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Versión Final

Arabia Saudita, Rusia y otros seis países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) decidieron este domingo (03.08.2025) aumentar sus cuotas de producción, amplificando la estrategia de reconquista de partes de mercado.

DW

Los ocho ministros de Energía decidieron un aumento «de la producción de 547.000 barriles por día en septiembre de 2025 con relación al nivel de producción de agosto«, indicó un comunicado de la OPEP.

Este aumento ya está anticipado en los actuales precios del crudo, según Giovanni Staunovo del banco UBS, quien no prevé turbulencias en la reapertura de los mercados el lunes.

Ciclo de alza de cuotas de producción contra baja de precios

El precio del Brent, referencia mundial, actualmente se mueve en torno a los 70 dólares, muy lejos de los máximos de 120 dólares alcanzados en la primavera de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania.

La OPEP+ y sus aliados prefieren ahora concentrarse en la recuperación de partes de mercado. Los países productores decidieron hace unos meses aumentar las cuotas de producción luego de luchar durante mucho tiempo contra la baja de los precios disminuyendo la oferta a través de varios recortes de producción.

Uno de esos recortes, 2,2 millones de barriles por día, acordado por Arabia Saudita, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, queda totalmente anulado con el aumento previsto para septiembre.

El horizonte para los próximos meses es más incierto, «nuestro escenario de base apuesta a que el grupo marcará una pausa en sus aumentos», adelanta Warren Patterson, de ING.

Los precios resistieron mejor de lo que los observadores habían anticipado en abril, cuando comenzó el ciclo de alza de las cuotas de producción.

La líder democrática, María Corina Machado, reveló este domingo que en Venezuela hay narcolaboratorios más modernos de los que operan en Colombia, razón que ha convertido al régimen de Nicolás Maduro en una amenaza para la seguridad del hemisferio.

La Patilla

«Las redes de organización descentralizadas, que ya están creciendo, tienen que manifestarse de distintas maneras y se irán anunciando. Ya hay protestas en todas partes de Venezuela» aseguró María Corina Machado al exgobernador del estado Carabobo, Henrique Salas Römer, en una entrevista cortesía de EVTV Miami.

«El balance, obviamente, es de avance, pero indiscutiblemente no hemos logrado el propósito, y hay que decirlo, porque el objetivo es hacer valer la decisión de los venezolanos, y lo que yo sí estoy absolutamente convencida de que fue un punto de quiebre, un día que parte la historia de Venezuela antes y después. Todos hubiésemos querido que Maduro en esa oportunidad ante una paliza como la que le dimos, una derrota realmente arrolladora, hubiera entendido que su mejor opción era aceptar los términos de una negociación que se le ofreció», comentó.

«Sin embargo, se impuso la visión de los más radicales, violentos de su entorno, y decidieron pasar a otro campo de batalla, y en uno tremendamente violento, de feroz represión, en el que claramente ya sin ninguna máscara, pues nos declararon la guerra a los venezolanos. Y en ese plano, y en ese campo de batalla, pues hemos estado luchando, peleando y ganando. Y hemos conservado los espacios conquistados hasta el 28 de julio, y hemos ido avanzando incluso hasta el extremo que hoy Maduro es ya designado y reconocido como el jefe de un cartel de narcotráfico, acusado por terrorismo en los Estados Unidos», agregó.

En su opinión, «ha sido un trabajo con base en una estrategia muy bien pensada, que pasa por ir arrebatándole al régimen los pilares que lo soportan. Y al final hemos ido avanzando en ello, la organización interna, la fuerza ciudadana, arrebatarle la legitimidad para siempre, porque más nunca la va a rescatar. Y ahora era clave que la naturaleza criminal y los vínculos con las redes globales del crimen organizado se reconocieran. ¿Por qué? Porque lo que nosotros enfrentamos es mucho más que una dictadura convencional y, para poder desarticularla, hay que tratarla como lo que es, como una estructura de orden criminal, y ahí se ve cuáles son las presiones que funcionan.

Sobre el problema del narcotráfico, Machado estimó que «hoy en día, el 70 % o más de la droga de Colombia utiliza Venezuela como canal, pero ya hoy en Venezuela se produce droga. Y hay laboratorios que son incluso mucho más modernos de los que operaban en Colombia, pero más aún sabemos lo que está ocurriendo en el Catatumbo, y todo este planteamiento de la zona binacional genera enorme preocupación en las fuerzas democráticas y los organismos de seguridad de todo el hemisferio, porque sabemos el peligro de lo que allí se está constituyendo. Recordamos la forma como han sido detenidos, desaparecidos, incluso nueve alcaldes del estado de Zulia en los últimos meses, creando un corredor desde el Catatumbo hasta la zona del Caribe por el Zulia. Entonces esto es gravísimo».

Asimismo, apuntó que «Venezuela, nuestro territorio, el régimen se lo ha ofrecido a agentes externos, incluyendo agentes iraníes, para tener operaciones aquí, especie de satélite de Teherán en nuestro hemisferio. Entonces esa, por supuesto que, desde el punto de vista de seguridad, también aplica la necesidad de desarticular este régimen».

La marca estadounidense American Eagle ha desatado una ola de indignación en redes por su campaña protagonizada por la actriz Sydney Sweeney. El motivo de la controversia: el eslogan elegido, “Sydney Sweeney has great jeans”, interpretado por algunos como una referencia subliminal a sus “genes” —en alusión a su aspecto caucásico, rubio y de ojos claros— y no sólo a la prenda de vestir.

La Gaceta de la Iberosfera

La empresa ha rechazado de plano cualquier disculpa. «Seguiremos celebrando cómo cada uno lleva sus jeans con confianza. Unos jeans geniales le quedan bien a todo el mundo«, ha declarado la compañía en un comunicado.

El revuelo fue tal que sectores izquierdistas han llegado a comparar el anuncio con propaganda supremacista. Incluso se viralizaron bromas y parodias en redes sociales, acusando a American Eagle de transmitir un “mensaje peligroso” por elegir como imagen a una mujer blanca y atractiva.

La campaña generó reacciones entre activistas y figuras del entorno woke, que consideran “inaceptable” la falta de “diversidad” y el supuesto elogio implícito a rasgos genéticos que evocan “privilegio blanco”.

Frente a las presiones, American Eagle mantiene su postura y defendió el mensaje original: se trata, simplemente, de una campaña de moda que invita a cada persona a lucir sus vaqueros con seguridad y estilo.

Lo irónico es que, mientras arde la polémica, las ventas y el valor de la marca se han disparado en los últimos días. La campaña ha resultado un éxito comercial rotundo, poniendo de nuevo sobre la mesa la desconexión creciente entre la agenda woke y el consumidor medio.

La naviera estadounidense Matson ha decidido dejar de transportar vehículos eléctricos e híbridos enchufables en sus buques. La medida, efectiva de forma inmediata, responde al riesgo de incendios provocado por las baterías de ion-litio, un peligro cada vez más reconocido en el sector. La decisión se produce tras el hundimiento del carguero Morning Midas en junio, después de que un incendio originado en la popa —presumiblemente por uno de estos vehículos— se propagara sin control.

La Gaceta de la Iberosfera

Los incendios en coches eléctricos, como los del Morning Midas, el Felicity Ace (2022) y el Fremantle Highway (2023), han puesto de relieve la peligrosidad de estas baterías. La reacción térmica en cadena —conocida como “thermal runaway”— genera fuegos intensos, difíciles de apagar y con riesgo de reactivarse días o semanas después. La situación ha llevado a varias ciudades alemanas a vetar estos vehículos en aparcamientos subterráneos, y a una naviera noruega a prohibirlos.

La decisión de Matson es un símbolo de una tendencia más amplia: el entusiasmo global por los vehículos eléctricos ha empezado a desinflarse. Fabricantes como Ford, General Motors, Volkswagen o Mercedes han paralizado inversiones, retrasado lanzamientos y vuelven a apostar por híbridos o incluso motores de combustión. A ello se suma la eliminación de las ayudas públicas por parte del presidente Trump, que ha suprimido los subsidios y créditos fiscales aprobados durante las Administraciones anteriores.

Las promesas que rodeaban al coche eléctrico —cero emisiones, mantenimiento barato, autonomía suficiente— han chocado con una realidad mucho más compleja. Los problemas van desde el elevado precio de compra hasta la escasa red de puntos de recarga, pasando por una depreciación acelerada en el mercado de segunda mano. Además, los incendios, las dudas sobre la durabilidad de las baterías y los crecientes costes del seguro han hecho mella en la confianza del consumidor.

China sigue liderando las ventas globales de eléctricos, pero incluso allí las alertas crecen. La existencia de “cementerios” de vehículos sin matricular y las prácticas opacas en el recuento de ventas han generado escepticismo. Mientras tanto, en Europa y Estados Unidos, los datos reflejan una caída significativa en las ventas desde diciembre de 2024.

El argumento ecológico, piedra angular de la narrativa eléctrica, también empieza a cuestionarse. La fabricación de baterías implica minería intensiva de litio, cobalto o níquel, muchas veces en países sin estándares ambientales ni laborales. La huella de carbono de estos procesos, junto al origen fósil de la electricidad en muchas regiones, pone en duda los supuestos beneficios medioambientales del vehículo eléctrico.

Además, los coches eléctricos, por su peso, desgastan más las carreteras y estructuras como puentes o aparcamientos. Estudios recientes señalan que también emiten más partículas por el desgaste de los neumáticos, algunas de las cuales tienen efectos tóxicos sobre la salud.

El viraje del sector automovilístico hacia posturas más pragmáticas sugiere un frenazo en seco de la llamada “revolución eléctrica”. Los híbridos ganan terreno, Toyota se consolida como excepción estratégica, y marcas como Tesla empiezan a sentir presión en sus márgenes.

La retirada de Matson es sólo un síntoma más del desencanto. El futuro de la automoción parece alejarse de la imposición ideológica y volver hacia soluciones prácticas, realistas y sostenibles tanto para consumidores como para la economía.

Mientras algunos esperan que el poder se derrumbe con estruendo, hay quienes saben que las grandes transiciones no comienzan con una explosión, sino con un leve temblor del suelo. Hoy, en Venezuela, ese temblor es cada vez más visible. Ya no se trata de un forcejeo entre gobierno y oposición. La batalla real ocurre en otro plano: el de la presión diplomática, el aislamiento financiero, la estigmatización legal. No es una guerra, es un cerco. Y el régimen de Nicolás Maduro está en el centro de esa niebla que se adensa.

Por: Antonio De La Cruz – El Nacional

La reciente inclusión de Venezuela en la lista de jurisdicciones de alto riesgo por parte del Parlamento Europeo ha sido el movimiento más elegante —y letal— de esta estrategia. No hay tanques ni sanciones nuevas. Solo una palabra: riesgo. Pero en el tablero financiero global, esa palabra es suficiente para que los bancos levanten muros, suspendan transacciones, congelen cuentas. Sin necesidad de un edicto, Europa ha señalado a Venezuela como lo que es: un Estado capturado por redes de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

La reacción del régimen fue predecible: gritos desde la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, amenazas vacías de romper relaciones comerciales. El general vencido que patea el polvo para parecer fuerte. Pero la red ya está tendida. La telaraña no se ve, pero inmoviliza. Los grupos económicos, Fedecámaras, Cámara Petrolera, entre otros, que aún apostaban por la cohabitación comienzan a ver que hacer negocios con la revolución chavista-madurista implica un costo moral y financiero insostenible. Ya no es solo una dictadura; es un socio tóxico.

A esto se suma el paso silencioso, casi fantasmal, de la Corte Penal Internacional. Mientras en Caracas aún se burlan de la justicia internacional, en La Haya se acumulan testimonios, informes, pruebas. Las órdenes de arresto contra dos altos dirigentes talibanes —Haibatullah Akhundzada: líder supremo de los talibanes y máxima autoridad de facto en Afganistán y Abdul Hakim Haqqani: presidente del Tribunal Supremo de los talibanes y principal— el pasado 8 de julio por ordenar, inducir o solicitar políticas represivas contra mujeres y niñas —crímenes de lesa humanidad— no fue un acto aislado. Fue un mensaje. Cuando la represión sistemática se convierte en política de Estado, la justicia global toma nota. Y aunque la orden de captura aún no ha sido anunciada, la espada ya cuelga sobre la cúpula cabellomadurista.

El maestro estratega del Reino de Shu, Zhuge Liang, en el siglo III d.C., decía que la victoria no llega al que más fuerza aplica, sino al que mejor entiende el terreno. Hoy, ese terreno se mueve también en Asia. China, sin una palabra de reproche, ha dejado a Venezuela fuera de su política de visados. Es un gesto sutil pero contundente: Caracas ya no es fiable, ni útil, ni parte del nuevo orden asiático. Ni siquiera es necesaria como aliado táctico. La distancia no se decreta: se ejecuta sin ruido.

Así, el mapa se redefine sin necesidad de acuerdos ni invasiones. Estados Unidos ha retirado licencias clave a las empresas petroleras de occidente y la refinería de la India. Europa ha sellado sus compuertas bancarias. La CPI prepara su sello judicial. Y China, que solo premia la estabilidad y la utilidad, da la espalda. Cada actor avanza por su camino, pero todos terminan rodeando el mismo punto ciego: un régimen que se creyó invulnerable y que ahora descubre que su red de apoyo se está disolviendo como humo en la montaña.

Muchos preguntan: ¿cuándo caerá Maduro? La pregunta está mal formulada. El inteligente no pregunta por la caída, sino por la asfixia. Cuando un árbol se seca desde las raíces, no hace falta empujarlo: cae solo. La verdadera tarea hoy es acompañar, sostener y coordinar la resistencia cívica, el mandato de la soberanía popular expresado el 28 de julio de 2024, y el trabajo infatigable de las fuerzas democráticas.

Porque esta batalla no se ganará en un solo día. No habrá fuegos artificiales. Habrá, sí, un lento vaciamiento del poder, una creciente pérdida de control sobre los recursos, un abandono silencioso de los aliados. Y entonces, como en las leyendas de los antiguos estrategas, el enemigo se encontrará solo, sin salidas, sin movimientos, atrapado en un terreno que ya no le pertenece.

Hoy, Venezuela avanza hacia ese desenlace inevitable: el régimen que se creyó invulnerable se ve atrapado en un cerco silencioso, mientras la resistencia democrática, sostenida por la voluntad popular y la coordinación cívica, consolida el terreno para el cambio. 

El resentimiento, la esperanza y el miedo son las tres grandes emociones políticas. Hugo Chávez subió al poder espoleado por el resentimiento, el sudor frío de la exclusión y el ruido de fondo de la casta y la raza. Personificó las huestes feroces de José Tomás Boves —el león de los llanos— en la guerra de Independencia, en los años de 1814, y fue la reencarnación de las mismas almas que, en 1859, durante la Guerra Federal, entraban en los caseríos y pueblos de Venezuela al grito cortante de: “mueran todos los blancos y los que sepan leer y escribir”. La Revolución bolivariana retomó y reactivó los más profundos complejos históricos que habían permanecido latentes bajo la consciencia colectiva, abotagados por los delirios y contradicciones de la abundancia petrolera. Al mismo tiempo, Chávez fue también la esperanza, la fantasía de que todo podía cambiar, la aparición de la Némesis que, finalmente, nivelaría y haría posible la justicia. Pero ¡ay!, nadie contó con que la máscara del redentor era insostenible en el tiempo, y que al final del cuento de hadas solo quedaría el miedo como emoción para soportar el poder. 

Por: Axel Capriles – El Nacional

Para Thomas Hobbes, el miedo es la razón de ser del Estado. El temor a la muerte violenta en condición de naturaleza, el espanto de ser víctima del instinto salvaje del otro, lleva a los seres humanos a pactar y crear un ente abstracto sobre el que delegan su poder individual y al que encargan su seguridad: el Estado. Pero ¡ay!, tampoco contamos con que el poder coercitivo del Estado se convertiría indefectiblemente en una nueva fuente de represión y turbación. Nicolás Maduro entendió perfectamente que la única manera de destruir la red de solidaridad social que devuelve el poder a los pueblos es el estímulo del horror. Chávez y Maduro tuvieron al mejor mentor, la mejor escuela en métodos de intimidación y represión: Fidel Castro y la Dirección de Inteligencia cubana, el G2. La Tumba, Ramo Verde y el Helicoide, desolladeros de la Revolución bolivariana, son testigos de ello.

El poder de los gobernantes reside en el consentimiento, la cooperación y la obediencia de los gobernados. Cuando falla la autoridad, la legalidad, la identificación psicológica u otros elementos que otorgan legitimidad al poder, la amenaza, el ataque a la propiedad, la restricción de libertades, la coerción y la violencia se convierten en las alternativas para lograr la conformidad. Sus métodos trabajan sobre el miedo, una emoción básica, incrustada en el organismo, orientada hacia la supervivencia individual. El adjetivo es importante. Cada individuo puede transformarse en una isla, incomunicada por sus instintos primarios. El uso sistemático del miedo como instrumento de control social es un factor común en los regímenes totalitarios, porque el terror rompe los vasos comunicantes del cuerpo social. Y la voluntad de unos pocos solo puede dominar la voluntad de muchos mientras los muchos permanecen inconscientes de su fuerza superior. No obstante, así como el miedo a las sanciones es una de las principales razones por la que las personas obedecen, alarmantes señales de peligro que disparan el instinto de supervivencia particular, la superación del miedo es la única manera de reconformar la consciencia de grupo que puede retirar la alfombra de obediencia al poder. 

“No tenemos miedo” fue una de las principales consignas en las grandes marchas y concentraciones en contra del chavismo desde los inicios de la Revolución. Y, en efecto, los venezolanos hemos demostrado en muy distintas oportunidades un espíritu bravío capaz de confrontar la violencia del poder. Después de tantos años de sufrimiento, de tantas tormentas y sangre, es posible que hayamos llegado a un punto de inflexión. Tal vez es el momento de reconocer el miedo, de decir: “sí, tenemos miedo” —es imposible no tenerlo frente a la psicopatía en el poder—, pero también de saber que al reconocerlo podemos enfrentarlo. Como nos ha enseñado la doctrina aristotélica de la virtud —el justo medio—, la valentía no significa ausencia de miedo, sino la capacidad de actuar y tomar los hilos de nuestro destino a pesar de él. El coraje de superar el miedo.

Mariana González, hija del líder opositor Edmundo González, denunció que lleva 207 sin tener información de su esposo, Rafael Tudares Bracho.

El Nacional

A través de la red social X, González recordó que su esposo fue detenido el pasado 7 de enero y desde entonces su familia no ha tenido información de él, situación que calificó como «tortura».

«207 días sin saber si Rafael Tudares Bracho está vivo. Lo desaparecieron. Lo aíslan. Lo borran. Como si su vida no importara. Como si su familia no doliera. Pero no voy a callar. Porque esto es tortura. No voy a dejar de denunciar esta grave violación de derechos humanos», escribió en X.

¿Qué se sabe de Rafael Tudares?

Rafael Tudares Bracho, yerno del líder opositor Edmundo González Urrutia, quedó arrestado tres días antes de que Nicolás Maduro tomara posesión de su tercer mandato presidencial. Esto luego de las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024. Desde entonces, su esposa ha denunciado que no ha recibido información sobre él.

Sin embargo, a mediados de junio se conoció que un tribunal llevaría su caso y que se le acusaba por los cargos de falsificación, conspiración, terrorismo, asociación ilícita, legitimación de capitales y financiamiento.

En medio de estos señalamientos, González ha aclarado que su esposo no tiene nada que ver con los conflictos políticos que lo mantienen privado de libertad, refiriéndose a las declaraciones de fraude electoral en el país. A su juicio, el yerno de Edmundo González es una víctima de dichas circunstancias.

Su esposa ha señalado públicamente que Rafael Tudares Bracho es inocente de los cargos que se le acusan; además, ha negado que él tenga vinculaciones con el FBI como se ha señalado.

En este sentido, Mariana González exige a la justicia venezolana que permita a su familia conocer sobre el paradero de su esposo y que se le garantice su derecho a la legítima defensa.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el viernes que su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, puede contactarlo “en cualquier momento” para discutir el arancel del 50% que su gobierno ha impuesto a productos brasileños. La medida, que entrará en vigor la próxima semana, ha generado un fuerte impacto en las relaciones bilaterales y en el comercio exterior de Brasil.

AFP

Puede hablar conmigo cuando quiera”, declaró Trump ante periodistas antes de trasladarse a su club de golf en Bedminster, en el estado de Nueva Jersey. Consultado sobre qué resultado podría esperarse de ese eventual contacto con el mandatario brasileño, el presidente estadounidense evitó dar detalles: “Ya veremos qué pasa, pero me gusta la gente de Brasil”, agregó.

Las declaraciones de Trump representan su primera apertura pública al diálogo tras semanas de tensiones. El mandatario ordenó el nuevo arancel como represalia política por lo que considera una persecución contra el ex presidente Jair Bolsonaro, su aliado ideológico, actualmente enjuiciado en Brasil por intento de golpe de Estado.

El gobierno estadounidense justificó la medida en una carta enviada el 9 de julio, donde Trump sostuvo que la decisión no responde a intereses comerciales, sino al rechazo hacia lo que calificó como una “caza de brujas” contra Bolsonaro. El viernes, reafirmó esa posición al señalar que “la gente que gobierna Brasil se equivocó”.

El impacto económico de la sanción ya comenzó a generar respuestas en Brasil. El vicepresidente Geraldo Alckmin estimó que el arancel del 50% afectará al 35,9% de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos. A pesar de la magnitud de la medida, la Casa Blanca no respondió hasta ahora a los intentos brasileños de iniciar una negociación formal.

Las palabras de Trump generaron una respuesta inmediata de Lula, quien este viernes reiteró su disposición a dialogar. “Siempre estuvimos abiertos al diálogo”, escribió en redes sociales, en aparente referencia a las declaraciones del mandatario estadounidense.

No obstante, remarcó que “quien define los rumbos de Brasil son los brasileños y sus instituciones”, en alusión a los ataques de Washington contra el Poder Judicial del país sudamericano.

La tensión aumentó esta semana luego de que el gobierno estadounidense anunciara sanciones contra el juez Alexandre de Moraes, magistrado del Supremo Tribunal Federal e instructor del caso contra Bolsonaro. La Casa Blanca congeló sus activos en Estados Unidos y lo acusó de restringir la libertad de expresión, en referencia a sus decisiones para retirar contenidos antidemocráticos de las redes sociales.

Trump insistió el viernes en su desconfianza hacia las instituciones brasileñas actuales, pero no descartó una conversación con Lula. La breve declaración, aunque ambigua, marca un cambio de tono respecto a la línea más dura expresada en las últimas semanas por la administración estadounidense.

Hasta ahora, el gobierno brasileño no ha anunciado medidas de represalia, pero Lula afirmó que su administración está trabajando en mecanismos para proteger la economía, las empresas y los trabajadores frente al impacto de los nuevos aranceles.

El contacto entre ambos mandatarios —si finalmente ocurre— marcaría el primer diálogo directo desde que Trump ordenó las sanciones comerciales. No está claro si la posible conversación derivará en un cambio de política, aunque el presidente estadounidense dejó entrever que el desenlace dependerá de los términos que presente el gobierno brasileño.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top