Armando Esteban Quito

La líder opositora María Corina Machado se unió al duelo nacional por la muerte de Monseñor Mario Moronta, obispo emérito de San Cristóbal, quien falleció este lunes 4 de agosto a los 76 años.

La Patilla

A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, Machado expresó su pesar por la partida del reconocido prelado tachirense.

“Con profundo dolor recibimos la noticia del fallecimiento de nuestro querido Monseñor Mario Moronta. Un hombre de fe inquebrantable, inteligente y bondadoso, pastor incansable de nuestro estado Táchira. Su legado de servicio, amor y compromiso con los más vulnerables vivirá por siempre en nuestros corazones”, escribió.

En sus palabras, también hizo llegar sus condolencias a los familiares, al clero y a los ciudadanos del Táchira:

“Mis más sentidas condolencias a su familia, a la Diócesis de San Cristóbal y a todos los tachirenses que hoy lamentan su partida. Que Dios lo reciba en su gloria y nos dé la fortaleza para seguir su ejemplo”.

Moronta, considerado una de las voces más firmes de la Iglesia venezolana en tiempos de crisis, será velado durante tres días en la Catedral de San Cristóbal, donde se le rendirá homenaje con misas y oraciones. Su muerte deja un vacío espiritual en la región andina y en todo el país, donde fue admirado por su compromiso con los más humildes y por no temer alzar su voz frente a las injusticias.

A finales de junio, la Asamblea Nacional francesa aprobó una medida clave dentro de su hoja de ruta energética: reforzar el papel de la energía nuclear como pilar estratégico del país. La nueva legislación contempla la prolongación del funcionamiento de las centrales actuales, varias de ellas con décadas de antigüedad, y la construcción de 14 nuevos reactores de última generación.

La Gaceta de la Iberosfera

El respaldo parlamentario llegó días después de que el primer ministro François Bayrou defendiera ante el Senado esta «reactivación masiva» del sector atómico, argumentando que la soberanía energética es esencial para la independencia nacional. El jefe de Gobierno subrayó que el elevado uso de combustibles fósiles hace a Francia vulnerable ante potencias proveedoras como Rusia, Arabia Saudí o Estados Unidos.

Francia lidera la producción nuclear en la Unión Europea. Cerca del 36% de su matriz energética proviene de esta fuente, que abastece el 68% de la electricidad nacional a través de 57 reactores distribuidos en 19 plantas. No obstante, durante la última década, tanto el expresidente socialista François Hollande como Emmanuel Macron plantearon una reducción progresiva del peso nuclear.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes su decisión de incrementar los aranceles aplicados a las exportaciones provenientes de la India, en respuesta a lo que calificó como una persistente compra de “cantidades masivas” de petróleo ruso por parte de ese país.

La Derecha Diario

Por ello, aumentaré sustancialmente el arancel que India paga a EEUU.”, expresó Trump a través de su red Truth Social, aunque no especificó cuál será el nuevo porcentaje del gravamen.

El mandatario republicano criticó que la India “no solo compra cantidades masivas de petróleo ruso, sino que además vende gran parte del petróleo adquirido en el mercado abierto con grandes ganancias”. Y concluyó con una condena al accionar del país asiático: “No les importa cuántas personas en Ucrania están siendo asesinadas por la maquinaria de guerra rusa”.

India, el tercer mayor importador de petróleo del mundo, ha mantenido una postura neutral y pragmática frente al conflicto en Ucrania. En ese contexto, incrementó drásticamente sus compras de crudo ruso: pasó de adquirir menos del 2% de sus importaciones desde Rusia a más de un tercio, convirtiendo a Moscú en su principal proveedor, impulsada por los atractivos descuentos ofrecidos por el Kremlin.

En el marco de su ofensiva comercial, Donald Trump impuso un arancel del 25% a productos clave procedentes de India. La medida se lanzó por los desequilibrios comerciales entre ambos países y como un castigo por el creciente vínculo energético entre Nueva Delhi y Moscú.

En paralelo, Trump, visiblemente más impaciente ante la negativa del presidente ruso Vladimir Putin a terminar la guerra en Ucrania, emitió el martes pasado un nuevo ultimátum al Kremlin: tiene diez días para anunciar un alto el fuego.

La decisión de aumentar los aranceles contra India se conoce en una semana clave que podría definir el rumbo del conflicto entre Rusia y Ucrania. Se acerca la

José Astudillo y su familia se preparaban en 2018 -en plena crisis política en Venezuela- para pasar unas vacaciones en Madrid, pero sus vidas cambiaron de repente; un día, cuando estaba llegando a casa, a su esposa le apuntaron con un arma en la cabeza para bajarla de su coche.

Por: Diego Gomes – AS

Ese hecho los llevó a tomar la decisión de irse de su país: “Los pasajes que eran para venir de vacaciones se convirtieron en los pasajes para cambiar nuestra vida”. Para ese entonces, José trabajaba de la mano de César Farías -histórico entrenador venezolano- en Ciudad Vinotinto, una academia para formar jóvenes talentos, y tenía una dilatada trayectoria dentro del fútbol tricolor, pero todo eso quedó atrás al hacer las maletas: “Cuando llegué a España me tocó como todos, trabajar en distintas cosas que nada tenían que ver con fútbol”.

Tras varios meses en Madrid, en una cena familiar nació Venezuela FC: “Mi cuñado me dijo ‘hace tiempo que no juego al fútbol’ y yo tampoco jugaba desde hace mucho, entonces contactamos a algunos amigos para armar un partido. En las noches siguientes, yo le daba vueltas a la idea en casa; yo he hecho muchas cosas relacionadas con el fútbol, tengo el conocimiento y la experiencia, por lo que me decidí a hacer un equipo de venezolanos”. La iniciativa conectó con muchos que, lejos de su tierra, querían distraerse por medio del deporte y al mismo tiempo hacerlo junto a sus compatriotas. Lo que en principio era un equipo de amigos, creció rápidamente gracias al boca a boca y en cuestión de dos meses ya tenía dos equipos inscritos en fútbol 7. Hoy en día cuentan con dos equipos de fútbol 11, uno de ellos federado, y otro de fútbol 7.

El propósito del club tiene como referencia a la masiva migración europea que recibió Venezuela a lo largo del siglo XX. Esas colonias que se establecieron en el norte de Sudamérica fundaron equipos que se incrustaron en la historia del balompié venezolano; José recuerda específicamente al “Deportivo Italia, Deportivo Galicia o Marítimo de Portugal” y afirma que “pensamos en emularlos ahora que nos tocó a nosotros como sociedad irnos a otro país”. Es por ello que el Venezuela FC busca ser una sucursal madrileña en la mayor medida posible: su escudo tiene la misma silueta que el de la selección, su color es el vinotinto y empezaron usando indumentaria de Givova, la marca que para ese entonces vestía al combinado venezolano.

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La Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) dio a conocer el calendario de partidos de su primera semana de la temporada 2025-2026. La zafra comenzará el 15 de octubre con un choque entre los vigentes campeones de la liga, los Cardenales de Lara, contra los Tigres de Aragua.

El Nacional

Los pájaros rojos comenzarán así la defensa de su título de campeones en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto a las 7:00 pm.

La LVBP detalló que ese día, por ser la jornada inaugural de la temporada, el choque con los felinos será el único partido programado. Este año, además, el inicio del campeonato de la LVBP se jugará en honor a David Concepción, ícono de los bengalíes y leyenda del beisbol nacional.

La zafra continuará su programación inicial el jueves 16 de octubre con un choque entre los Leones del Caracas y los Bravos de Margarita en Porlamar. Ese día, además, se enfrentarán Cardenales de Lara y Tigres de Aragua en Maracay. Caribes de Anzoátegui y Navegantes del Magallanes se encontrarán en Valencia y Tiburones de La Guaira y las Águilas del Zulia en Maracaibo. Todos los juegos serán a las 7:00 pm.

Primero la tierra, después el mar y, ahora, el fuego: el fuerte seísmo registrado en Rusia que puso en alerta a todo el Pacífico por el riesgo de tsunami sigue desatando la naturaleza y ha desencadenado una decena de nuevos terremotos, a la vez que ha despertado el volcán Krasheninnikov, que ha entrado en erupción por primera vez en 600 años.

OkDiario

El terremoto -de magnitud 8,8 en la escala Richter– ha sido el responsable del «comienzo de una erupción activa de ceniza, reportado por empleados del servicio de seguridad y el departamento científico de la Reserva Natural de Kronotsky», ha indicado el Servicio Geofísico de Rusia este domingo. Poco después, ha informado de la aparición de chorros de vapor y gas en las laderas del volcán situado en la península rusa de Kamchatka.

Segundo volcán en Rusia

El Krasheninnikov ha sido el segundo volcán en entrar en erupción tras el terremoto de Rusia. Consta de una estructura volcánica de conos fusionados de nueve kilómetros de diámetro, y forma parte del cinturón volcánico oriental que se ubica a 13 kilómetros al sur del lago Kronotskoye y a 200 kilómetros de Petropavlovsk-Kamchatski.

Ésta es «la primera erupción del volcán en la historia de la investigación continúa», han indicado los expertos, que han aclarado también que la caldera «no representa ningún peligro» debido a que a sus alrededores hay páramos volcánicos.

Una decena de terremotos en 24 horas

Asimismo, Rusia ha registrado otro terremoto que nuevamente ha alertado a las autoridades también por el riesgo de tsunami, en este caso de baja intensidad. El seísmo, de magnitud 6,8 en la escala Richter, ha tenido su epicentro a 277 kilómetros de Petropavlovsk-Kam, a 26 kilómetros de profundidad.

Sólo en 24 horas, se han producido más de una decena de terremotos de una intensidad notable en la zona, aunque los temblores han sido muchos más, hasta 65.

El fuerte terremoto de Rusia, origen de todos los demás, activó el pasado miércoles la alerta por tsunami en todo el PacíficoLas alarmas sonaron en países como Japón o Hawái, donde se instó a «tomar medidas urgentes para proteger vidas y propiedades».

En el país nipón se desalojó la central de Fukushima y se instó a la población a buscar lugares elevados en los que resguardarse, mientras que en Hawái se colapsaron las carreteras. El aviso afectaba a todos los países del Pacífico, y en muchos de ellos la población recogió en imágenes el retroceso del agua del mar tras el fuerte seísmo en Rusia, que dejó también ballenas varadas en las costas.

Japón, ‘The Big One’ y el Cinturón de Fuego

La posibilidad de que se produjera un tsunami alertó especialmente a las autoridades y la población de Japón, que cuenta con una gran actividad sísmica por la ubicación del país insular, sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, en el que a su vez se localizan cuatro placas tectónicas en fricción constante. Conocida también como el Anillo de fuego del Pacífico, es una de las regiones sísmicas y volcánicas más importantes y activas del mundo y se extiende a lo largo del océano, especialmente en la zona de las costas. Esto es lo que provoca terremotos de magnitudes elevadas con un intervalo que oscila entre los 100 y 150 años.

Precisamente por ello, los expertos han alertado del megaterremoto que sufrirá Japón con una probabilidad del 80%, indican, un seísmo al que se refieren como The Big One (El Grande) y que podría tener consecuencias desastrosas, advierten, con una magnitud de 9 grados en la escala de Richter.

En un mundo donde la esperanza de vida rara vez supera los 80 años, la historia de Jeanne Calment destaca como un faro de longevidad sin precedentes. Esta mujer francesa, nacida el 21 de febrero de 1875 y fallecida el 4 de agosto de 1997, vivió 122 años y 164 días, un récord que la convierte en la persona más longeva del mundo con registro verificado.

MFM

Su vida, que abarcó tres siglos, dos guerras mundiales y una serie de transformaciones tecnológicas y sociales, es un testimonio fascinante de resiliencia, optimismo y, tal vez, un toque de magia mediterránea. En esta edición de nuestra sección de curiosidades, exploramos la vida de Jeanne Calment, los secretos detrás de su longevidad y el impacto de su legado en la ciencia y la cultura.

Una vida que cruzó épocas

Jeanne Louise Calment nació en Arlés, una pintoresca ciudad del sur de Francia, conocida por sus campos de lavanda y su inspiración en las obras de Vincent van Gogh. De hecho, Calment afirmó haber conocido al mismísimo van Gogh cuando tenía 13 años, en la tienda de su padre, donde el pintor compraba lienzos. Según ella, van Gogh era «sucio, mal vestido y desagradable», una anécdota que, aunque no verificada, añade un toque de color a su ya extraordinaria historia.

Su vida fue testigo de eventos históricos monumentales. Cuando nació, la electricidad era una novedad, los automóviles no existían y la Torre Eiffel aún no se había construido. Vivió la invención del teléfono, el cine, la televisión y el internet. Sobrevivió a dos guerras mundiales, vio caer imperios y nacer nuevas naciones. Su longevidad le permitió ser un puente viviente entre el siglo XIX y el XXI, una rareza que la convirtió en una figura de interés mundial.

Calment creció en una familia acomodada. Su padre era constructor naval y su madre provenía de una familia de molineros. Se casó a los 21 años con Fernand Calment, un primo lejano, y juntos llevaron una vida confortable gracias a los negocios familiares. No tuvo que trabajar, lo que le permitió dedicarse a pasatiempos como la esgrima, el ciclismo, la natación y el piano. Incluso a los 85 años, seguía practicando esgrima, y a los 100, aún montaba en bicicleta. Esta actividad física constante, combinada con una dieta peculiar y una actitud desenfadada, parece haber sido clave en su longevidad.

Cuando se le preguntaba por el secreto de su longevidad, Jeanne Calment respondía con una mezcla de humor y simplicidad: «Siempre estoy sonriendo, y Dios no me ha olvidado». Su dieta, aunque no estrictamente saludable según los estándares modernos, incluía elementos que hoy se asocian con la longevidad. Consumía aceite de oliva en abundancia, tanto en su comida como en su piel, lo que podría haber contribuido a su salud cardiovascular. También comía chocolate –hasta un kilo por semana– y disfrutaba de un vaso de vino de Oporto con regularidad. Sin embargo, uno de sus hábitos más sorprendentes fue fumar: comenzó a los 21 años y no lo dejó hasta los 117, cuando una operación menor la obligó a abandonar el cigarrillo.

Los expertos del Gerontology Research Group, que verificaron su edad mediante documentos como su certificado de nacimiento, acta de matrimonio y registros parroquiales, han estudiado su caso con fascinación. Aunque la genética jugó un papel –varios miembros de su familia vivieron hasta edades avanzadas–, los científicos creen que su estilo de vida y su actitud mental fueron igualmente cruciales. Calment mantuvo una mente aguda y un sentido del humor mordaz hasta sus últimos días. A los 120 años, grabó un disco relatando su vida, titulado Time’s Mistress, y seguía participando en entrevistas con una claridad sorprendente.

Un récord inquebrantable

La verificación de la edad de Calment fue un proceso riguroso. En una época donde los registros históricos podían ser inconsistentes, los investigadores recopilaron más de 20 documentos que confirmaban su fecha de nacimiento y su identidad a lo largo de su vida. Esto incluyó censos, registros escolares y fotografías. Su caso es único porque, a diferencia de otros supuestos supercentenarios, su longevidad está respaldada por pruebas irrefutables, lo que la distingue de figuras históricas como Methuselah, cuya edad de 969 años en la Biblia carece de corroboración.

Entre los hombres, el récord lo ostenta Jiroemon Kimura, un japonés que vivió 116 años y 54 días, desde 1897 hasta 2013. Aunque impresionante, su marca está seis años por debajo de la de Calment, lo que subraya la excepcionalidad de su caso. Otros supercentenarios, como la estadounidense Sarah Knauss (119 años) o la japonesa Kane Tanaka (119 años), se acercaron, pero nadie ha superado el umbral de los 122 años.

Controversias y curiosidades

No todo en la historia de Calment ha estado exento de controversia. En 2018, un matemático ruso, Nikolay Zak, sugirió que Jeanne podría haber sido en realidad su hija, Yvonne, quien habría asumido la identidad de su madre tras su muerte en 1934 para evitar impuestos de herencia. Esta teoría, basada en análisis estadísticos y discrepancias en fotografías, fue ampliamente debatida pero desmentida por expertos en gerontología. Los registros históricos y las entrevistas con personas que conocieron a Calment a lo largo de su vida confirman su identidad. Además, la teoría no explica cómo Yvonne, que murió joven, habría vivido hasta los 122 años.

Una de las historias más famosas sobre Calment es su «pacto con el diablo», como ella misma lo llamó. En 1965, a los 90 años, firmó un acuerdo de renta vitalicia con André-François Raffray, un abogado de 47 años. Raffray acordó pagarle 2,500 francos mensuales a cambio de heredar su casa tras su muerte. Sin embargo, Calment vivió 32 años más, y Raffray murió en 1995, tras pagar más de 900,000 francos –el doble del valor de la casa–. La viuda de Raffray continuó los pagos hasta la muerte de Calment, quien bromeaba diciendo que había «sobrevivido a todos».

El caso de Jeanne Calment no es solo una curiosidad histórica; también ha impulsado la investigación en gerontología. Los científicos estudian su ADN y su estilo de vida para entender cómo algunos individuos pueden desafiar los límites biológicos del envejecimiento. Aunque no hay una fórmula mágica, factores como la actividad física, una dieta rica en antioxidantes, el optimismo y una red social sólida parecen ser comunes entre los supercentenarios.

Calment también dejó una marca cultural. En Arlés, es una figura venerada, y su vida ha inspirado libros, documentales y hasta una ópera. Su historia nos recuerda que la longevidad no solo se mide en años, sino en la calidad de vida. Hasta sus últimos días, mantuvo su independencia, viviendo sola hasta los 110 años, cuando se mudó a una residencia de ancianos tras un pequeño incendio en su apartamento.

Jeanne Calment murió el 4 de agosto de 1997, dejando un récord que, hasta el día de hoy, permanece imbatido. Su vida es un recordatorio de que la longevidad es una combinación de genética, estilo de vida y, quizás, un poco de suerte. En un mundo obsesionado con la juventud, su historia nos invita a celebrar el envejecimiento como una oportunidad para acumular experiencias, sabiduría y, sobre todo, risas. Como ella misma dijo: «Siempre mantengo mi buen humor. Es mi filosofía de vida».

Durante años se ha debatido si Charles Lutwidge Dodgson —más conocido por su seudónimo Lewis Carroll— fue consumidor habitual de opio. Este sacerdote anglicano, matemático, fotógrafo y escritor británico, célebre por su obra Alicia en el país de las maravillas, ha sido objeto de especulaciones que lo vinculan con el láudano, un potente analgésico del siglo XIX compuesto por vino, especias como canela, azafrán y clavo… y, por supuesto, opio. Aunque no existen pruebas concluyentes que confirmen su adicción, es plausible que Carroll haya probado esta sustancia, conocida por inducir estados de ensoñación y alucinaciones. ¿Acaso no parecen alucinaciones las que vive Alicia en su descenso por la madriguera?

Carolina Jaimes Branger – Runrunes

Ahora bien, imaginemos por un momento que Carroll no hubiera vivido en la Inglaterra victoriana, sino en la Venezuela contemporánea. ¿Lo habrían acusado de ser opiómano por escribir sobre absurdos, paradojas y delirios? Difícilmente. En este contexto, habría sido considerado simplemente un cronista más, un observador lúcido de una realidad que supera cualquier ficción.

Porque lo que ocurre en Venezuela no necesita de opio para parecer un sueño febril. Las contradicciones son tan profundas, las paradojas tan grotescas, las exageraciones tan desmesuradas, que uno no puede evitar preguntarse si está perdiendo la cordura. Y entonces, como Alicia, nos encontramos cara a cara con el Gato de Cheshire, que nos recuerda que aquí “lo que es, es lo que no es, porque lo que no es, es lo que es”. Una lógica invertida, una distorsión constante de la realidad. Una alucinación colectiva.

Pienso en nuestros jóvenes: viven en el país de las paradojas, entre la desilusión, las ganas de irse y la resistencia.

En medio de esta distorsión constante de la realidad, la juventud venezolana se encuentra atrapada en una encrucijada existencial. Criados en un entorno donde lo absurdo se ha normalizado, donde la verdad se tergiversa y la esperanza se diluye, enfrentan una serie de consecuencias profundas —psicológicas, sociales y culturales— que marcarán a toda su generación y quién sabe a cuántas venideras.

La educación, lejos de ser un vehículo de emancipación, es algo prácticamente inexistente. En particular, la educación pública. Hace unos años la angustia era que se estaba convirtiendo en un instrumento de adoctrinamiento, por la imposición de una narrativa única, la glorificación de figuras políticas y la censura del pensamiento crítico. Ya, ni siquiera eso.

Con máximo dos días de clases a la semana, sin maestros motivadores porque los sueldos de miseria no les alcanzan (ni que tengan tres trabajos a la vez) y sin profesores de ciencias para los que a duras penas llegan a bachillerato, los venezolanos enterramos nuestro sistema educativo.

La desmotivación intelectual es obvia: muchos jóvenes sienten que estudiar no garantiza un futuro digno, lo que lleva al abandono escolar o a la apatía académica. Los más preparados buscan oportunidades fuera del país, dejando atrás un vacío generacional difícil de llenar. Y como se pretende continuar con la uniformidad ideológica, la diversidad de pensamiento se castiga, lo que limita la capacidad de análisis, debate y construcción de nuevas ideas.

Encima, su futuro laboral es incierto. La precariedad económica y la falta de oportunidades han convertido el futuro en una incógnita angustiante. La mayoría de los jóvenes trabaja en condiciones precarias, sin estabilidad ni derechos laborales y muchos recurren al comercio informal o a trabajos improvisados para subsistir. Esto sigue siendo la principal causa de la migración forzada, una de las consecuencias más dramáticas, con millones de jóvenes buscando en otros países lo que su tierra les niega.

Vivir en una constante contradicción, donde lo que se dice no coincide con lo que se vive, tiene efectos devastadores en la salud emocional, no sólo de los jóvenes, sino de todos.

La juventud venezolana vive en un país que parece sacado de una novela surrealista, pero no por ello ha dejado de luchar. Como Alicia, muchos han aprendido a navegar en un mundo donde las reglas no tienen sentido, pero aún conservan la capacidad de imaginar otro país —uno donde lo que es, sea realmente lo que es.

En los tres artículos anteriores de la presente serie referente a nuestra propuesta para la privatización de la industria venezolana de petróleo y gas, presentamos primero el diagnóstico; seguidamente, a grandes rasgos, la solución planteada; y, en la tercera entrega, formulamos su implementación con mayor detalle. En el presente artículo, cuarto y último de la serie, explicamos los motivos que justifican ejecutar con carácter de urgencia dicho plan privatizador.

Muchos amigos cuyas opiniones valoramos y respetamos enormemente, algunos de ellos expertos con dilatadas y exitosas carreras en la industria de petróleo y gas, han manifestado que no es el momento de emprender un proyecto privatizador del alcance planteado. Argumentan que hay profundos problemas de variada índole y una enorme limitación de recursos. Los amigos tienen razón, sobran los problemas y faltan los recursos. Pero es precisamente por ello que debemos privatizar de inmediato, no hay tiempo que perder. A continuación, explicamos los argumentos que nos llevan a esta conclusión.

The Honeymoon Period

En la política de Estados Unidos, los analistas han acuñado la expresión “el período de luna de miel” para referirse a los inicios de una nueva administración, por lo general unos pocos meses. Durante este breve período, el nuevo gobierno experimenta un aumento de su popularidad y se genera un amplio respaldo para la implementación de sus políticas, tanto por parte del congreso como de los medios y el público en general. Venezuela no escapa a esta dinámica política que se explica por la esperanza de la gente en un futuro mejor.

Por otro lado, la experiencia histórica enseña que el ejercicio del poder desgasta la popularidad de los gobernantes. Incluso si se trata de un gobernante sabio y prudente, rodeado de ministros honestos, competentes y profundamente conocedores de las materias de sus respectivas carteras. Pero también si es un gobierno populista que reparte dinero alegremente. Más tarde o más temprano, la erosión de la popularidad del gobierno, de todos los gobiernos, es un fenómeno inexorable. En la medida que pasa el tiempo y se ejecutan los programas, el gobierno pierde popularidad.

Pero en la actual Venezuela, a la normal pérdida de popularidad, se suma la terrible presión social que significa que más del 80% de nuestra población vive en pobreza; y de estos, más de la mitad se encuentra en pobreza crítica o extrema. Las posibilidades de un estallido social van a estar siempre latentes; y estamos conscientes que la ejecución del ambicioso proyecto privatizador que se plantea será una tarea que tomará tiempo ejecutarla debidamente. Las bondades de sus frutos no serán evidentes de inmediato; los venezolanos las irán percibiendo paulatinamente.

Todo lo anterior nos lleva a concluir que el plan privatizador; con sus respectivas enmiendas constitucionales y nuevas leyes orgánicas; organización de los activos en empresas a ser registradas en la Bolsa de Valores de Caracas; y, convocatorias a licitaciones internacionales públicas y transparentes; debe iniciarse de inmediato mientras el nuevo gobierno disfrute de un sólido apoyo durante la luna de miel.

Las Lecciones de Nuestra Historia

Nada se parece más a nuestras actuales circunstancias que el siglo XIX, cuando nos independizamos del imperio español. Venezuela nació a la vida republicana en 1830 con un primer presidente militar, el General José Antonio Páez. Esta fue una constante a lo largo de todo el siglo: militares al frente de la primera magistratura. Los pocos presidentes civiles fueron casi todos desalojados del poder. Un par de ejemplos bastan para ilustrar el triste destino de los gobiernos civiles. En 1835 fue electo presidente el doctor José María Vargas, sin duda un hombre de grandes cualidades. ¿Qué pasó? Al año siguiente fue obligado a renunciar; ¿y quién lo sucedió? No es difícil adivinar la respuesta, un militar. En las elecciones presidenciales de 1860, por primera vez los venezolanos votan en forma directa y secreta, eligiendo por mayoría abrumadora a Manuel Felipe de Tovar. Al año siguiente renunció y lo sucedió brevemente otro civil, Pedro Gual, hasta que, casi de inmediato, la casta militar se impuso otra vez.

La segunda constante del siglo XIX fue la reelección de dichos militares, aunque más bien sería imposición por la fuerza. Páez fue tres veces presidente; el General Carlos Soublette dos veces; el clan de los Monagas, José Tadeo, José Gregorio y José Ruperto, cinco veces; el General Antonio Guzmán Blanco tres veces; y, el General Joaquín Crespo fue presidente dos veces ya que no pudo llegar a una tercera presidencia por culpa de una bala que se le atravesó en el camino durante la batalla, o tal vez escaramuza, de la Mata Carmelera.

La tercera constante fue la inestabilidad social y política; pero no es de extrañar por cuanto lo que nace torcido es difícil enderezar. Según el historiador Caracciolo Parra Pérez en su magistral “Historia de la Primera República de Venezuela”, obra imprescindible para entender los inicios del proceso independentista, en 1810 “nuestros criollos no tenían serias e irrefutables razones de descontento contra el régimen” y aun así lanzaron al país a un conflicto fratricida. Dicho conflicto, con sus altos y bajos, conocido con distintos nombres; Guerra Federal, por ejemplo; no culminaría hasta que en 1902 los Generales Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez se impusieron en la batalla de La Victoria.

Y, producto de todo lo anterior, la cuarta constante fue la pobreza de las inmensas mayorías, calificada por algunos como “pobreza de solemnidad”.

Nuestro siglo XIX fue un drama, un vasto mar de malos gobiernos, presidentes autoritarios y funcionarios corruptos e incompetentes. La excepción, como pequeñas islas en ese mar, fueron los actores honestos y decentes, quienes por lo general terminaron mal. Tomando el pasado como guía para el análisis y habiendo transitado ya un cuarto del siglo XXI, los escenarios futuros no son muy halagüeños. Al ver la situación presente es imposible escapar a los paralelismos con los albores de nuestra historia republicana: militarismo, reelecciones que más bien asemejan imposiciones, inestabilidad política y social; y mucha pobreza.

Si alguna certeza tenemos, en base a lo anteriormente expuesto, es que para lo que resta del presente siglo, los buenos gobiernos estarán en franca minoría y serán superados por los malos gobiernos en años de ejercicio del poder. Entonces, cuando tengamos un buen gobierno como el que se avizora en el horizonte cercano, será el momento oportuno de ejecutar el plan privatizador. O acaso, nos preguntamos, ¿es preferible esperar a que nuevamente estemos bajo la bota de un gobierno autoritario, incompetente y corrupto?

El Sheikh Yamani y la Edad de Piedra

Ahmed Zaki Yamani fue un personaje legendario en el mundo petrolero. Sirvió como ministro de Petróleo de Arabia Saudita desde 1962 hasta 1986. Del tema conocía; y mucho. En una entrevista que concedió en junio del 2000, hoy famosa y ampliamente citada, Yamani hizo una predicción contundente: “El petróleo será dejado en el subsuelo. La Edad de Piedra llegó a un final no porque tuviéramos una falta de piedras, y la edad del petróleo llegará a un final no porque nos falte petróleo”. La tesis de Yamani es simple, la Edad de Piedra llegó a su fin por un cambio tecnológico. Como hoy sabemos, el hombre desarrolló la metalurgia e hizo mejores herramientas, inicialmente de bronce, dando inicio a la que conocemos como la Edad de los Metales. E igual sucederá, en opinión del Sheikh Yamani, con los combustibles fósiles; serán sustituidos por nuevas tecnologías en materia energética; y, “el petróleo será dejado en el subsuelo”.

Las primeras señales de este cambio tecnológico ya las podemos ver en la industria automotriz y en la generación de electricidad.

En el 2024, China, el mayor mercado y constructor de automóviles del mundo, produjo para consumo interno y exportación, más de 31 millones de vehículos, de los cuales aproximadamente el 40% fueron eléctricos o híbridos. En Noruega, país petrolero como nosotros, durante el 2024 se vendieron poco más de 150.000 carros; y, de este total, los eléctricos e híbridos obtuvieron más del 74% de participación de mercado. Estas impresionantes cifras se mantienen al presente; por ejemplo, en abril 2025, los carros eléctricos e híbridos representaron el 97% de las más de 11.000 unidades nuevas registradas en Noruega.

Todo indica que esta tendencia en el mercado automovilístico se acelerará, por cuanto el componente de mayor costo, la batería, está bajando de precio vertiginosamente. Esta baja se explica por las innovaciones, después de años de investigación y desarrollo, respecto a su composición química; la cual permite, entre otras cosas, almacenar más energía, a menor peso y con tiempos de carga rápida.

Se estima que los carros eléctricos están muy cerca de alcanzar paridad de costos de producción con sus similares de combustión interna; pero a un menor costo de mantenimiento por cuanto tienen menos piezas y componentes. Y respecto al consumo, en términos de energía para desplazarse, todos los estudios serios indican que los carros eléctricos son notablemente más baratos de operar, incluso en lugares con altos precios de electricidad. En su “Global EV Outlook 2025”, la International Energy Agency (IEA) dice: “Hoy en día, los autos eléctricos suelen tener un costo total de propiedad más bajo que los autos con motor de combustión interna durante la vida útil del vehículo, debido a los menores gastos de combustible y mantenimiento”.

Igualmente, en el área de generación eléctrica, se viene dando una verdadera revolución tecnológica. El crecimiento de la potencia instalada, tanto solar como eólica, es impresionante. En plantas solares, a finales del 2024, el mundo superó los 2 TW de potencia instalada. En el mismo año, la generación eólica sumó 117 GW en nuevas instalaciones, para un total de 1,1 TW de potencia instalada global. Y no son únicamente las instalaciones solares y eólicas que crecen a un ritmo acelerado. También las plantas generadoras con tecnología hidroeléctrica, geotérmica, biomasa, biogás, biocombustibles y mareomotriz están en franco crecimiento. Actualmente, las energías renovables representan aproximadamente el 30% de la generación mundial de electricidad.

Hoy día, los costos para construir plantas solares y eólicas, por MW de potencia instalada, son menores a las plantas de combustibles fósiles. Sin contar que, para su operación, los combustibles propiamente, la luz solar y el viento, son gratis.

Por lo expuesto, y de cumplirse la profecía del Sheikh Yamani, existe la posibilidad que los precios del petróleo caigan y afecten gravemente el valor de mercado de la industria. No podemos jugar y arriesgar el futuro de los venezolanos, apostando irresponsablemente a que se mantendrá la situación actual de la industria petrolera. ¿Cuánto tiempo nos queda para aprovechar la actual ventana de oportunidad y privatizar a buenos precios? Es imposible predecir el futuro con total certeza, pero las tendencias son claras y las nuevas tecnologías están produciendo cambios tectónicos en el mundo de la energía. Estamos obligados a actuar con carácter de urgencia y convertir en prosperidad y bienestar para todos lo que actualmente es una enorme riqueza enterrada en el subsuelo. En el futuro cercano, de materializarse en toda su amplitud el desarrollo tecnológico que estamos viendo en automóviles y generación eléctrica, los combustibles fósiles podrían sufrir el mismo destino que la Edad de Piedra.

La Dulce Espera

En ocasiones es importante esperar, tener paciencia hasta que las condiciones sean favorables. Pero hay casos en los cuales la espera es perjudicial. Nuestra reciente historia económica contiene una lección amarga respecto a las consecuencias negativas de esperar.

El 23 de enero de 1961, durante el gobierno del presidente Rómulo Betancourt, se promulgó la constitución de nuestra incipiente democracia. Ese mismo día se decretó la suspensión de la garantía económica contemplada en el artículo 96 constitucional, el cual establecía: “Todos pueden dedicarse libremente a la actividad lucrativa de su preferencia…” sin más restricciones que aquellas por razones de seguridad, salud e interés social.

Ya sea por exceso de prudencia o cualquier otra loable razón, esta suspensión de la garantía constitucional que protegía la libertad económica se mantuvo por décadas. Nunca era el momento adecuado, “hay que esperar” repetían como una letanía funcionarios de todos los niveles y políticos de todo el espectro ideológico.

Pero hoy nos damos cuenta, con claridad meridiana, de las funestas consecuencias de esta “dulce” espera.

La mayor parte de nuestra clase empresarial, ante la incertidumbre legal, se acostumbró a buscar el favor del gobierno de turno para obtener protección y privilegios. Estos se convirtieron en empresarios de la zalamería, más acostumbrados a obtener prebendas que a competir en el mercado abierto.

Los inversionistas, foráneos y locales, ante la falta de seguridad jurídica, reducían sus inversiones en Venezuela; o simplemente arriesgaban sus capitales en otros mercados que otorgaban mayores garantías legales.

Como consecuencia de todo lo anterior, el crecimiento económico fue menor al potencial que nuestras circunstancias favorables auguraban; y la generación de empleos formales, bien remunerados, no logró alcanzar para todos los venezolanos que cada año entraban al mercado laboral, con la consecuente informalidad y precariedad.

Entonces, cabe preguntar ante la actual coyuntura, ¿a qué debemos esperar? ¿A que el nuevo gobierno pierda el apoyo popular? O peor, ¿que sea desplazado por un déspota ignorante, prepotente y corrupto? ¿O que el valor de los activos petroleros se desplome por un cambio tecnológico?

Nuestro llamado, con carácter de urgencia, es que debemos iniciar de inmediato la privatización de toda la industria de petróleo y gas, incluyendo la riqueza mineral del subsuelo.

Nuestros jóvenes tienen grandes sueños y quieren un país mejor. Se ilusionan con la promesa de convertirnos en un gran hub energético y tecnológico. Para convertir esta promesa en realidad debemos ejecutar, sin dilación, el proyecto más importante y ambicioso de nuestra historia. La privatización transformará nuestro país y lo convertirá en una potencia de primer mundo, llevando prosperidad y bienestar a todos.

There is no alternative

Margaret Thatcher

Néstor Suárez
PhD en Economía
4 de agosto de 2025

Los bonos de América Latina vienen teniendo, a nivel general, un desempeño positivo, situación que se refleja en el Emerging Market Bond Index (EMBI), más conocido como riesgo país de la región. El EMBI promedio de América Latina había empezado el año en 427 puntos y, al cierre del 31 de julio, se ubicó en 377, lo que implica una caída del 11,7%.

Bloomberg

De hecho, existen solo dos países en América Latina en los que el riesgo país no bajó en estos primeros siete meses del año: Argentina y El Salvador.

Los bonos argentinos habían sido los grandes ganadores a nivel mundial en 2024, ya que dejaron ganancias extraordinarias a los inversores, pero este año esperan un driver que les permita mantener un impulso. Las elecciones legislativas del 26 de octubre de 2025 son una gran oportunidad para un nuevo salto en los precios.

Las bajas más destacadas las lograron Bolivia y Ecuador, que, no obstante, son el segundo y tercer país con peor EMBI en América Latina:

  • En el caso boliviano, el riesgo país había empezado el año en 2.087, mientras que, al cierre de julio, se ubicó en 1.469. ¿A qué se debe semejante compresión? Al trade electoral: los inversores están apostando a que en las elecciones presidenciales del 17 de agosto de 2025 habrá un giro promercado.
  • En Ecuador, el riesgo país era de 1.200 puntos al cierre de 2025 y ahora está en 787, tras haber superado los 1.900 en algunos tramos del año. La volatilidad se dio por el temor del mercado a que el correísmo vuelva al poder, de la mano de Luisa González. Tras la victoria de Daniel Noboa, que lo llevó a ser reelecto como Presidente, los instrumentos soberanos comenzaron un rally alcista.

En lo que refiere a las dos principales economías de la región también se observó una mejora:

  • En Brasil, el riesgo país había empezado 2025 en 246, mientras que cerró julio en 204.
  • En México, el indicador pasó de 319 a 256.

Los bonos más seguros de la región siguen siendo los de Uruguay (78 puntos de riesgo país) y los de Chile (107), mientras que los peores son los de Venezuela, país que tiene un EMBI de 19.002 puntos.

Por su parte, Argentina, Ecuador y Bolivia no están ni cerca de los niveles de Venezuela, pero si cargan un nivel de rendimiento que les hace imposible ir al mercado a refinanciar deuda.

Así se movió el EMBI en 2025, país por país

Así se movió el EMBI en América Latina desde el 31 de diciembre de 2024 al 31 de julio de 2025:

  • Venezuela: bajó de 23.773 a 19.002
  • Bolivia: bajó de 2.087 a 1.469
  • Ecuador: bajó de 1.200 a 787
  • Argentina: subió de 635 a 730
  • El Salvador: subió de 388 a 418
  • Honduras: bajó de 377 a 313
  • Colombia: bajó de 330 a 306
  • México: bajó de 319 a 256
  • Panamá: bajó de 303 a 231
  • Brasil: bajó de 246 a 204
  • República Dominicana: bajó de 206 a 196
  • Costa Rica: bajó de 198 a 192
  • Guatemala: bajó de 203 a 178
  • Paraguay: bajó de 161 a 142
  • Perú: bajó de 157 a 140
  • Chile: bajó de 117 a 107
  • Uruguay: bajó de 84 a78

¿Qué es el EMBI?

EI EMBI es un índice elaborado por el banco JPMorgan y mide el riesgo país de las economías emergentes. Se utiliza como referencia para conocer cuánto más deben pagar los gobiernos de estos países para endeudarse en comparación con Estados Unidos, considerado emisor libre de riesgo. Es una herramienta clave para inversores que evalúan el retorno y el riesgo de los bonos soberanos de América Latina, Asia, Europa del Este y África.

El índice se construye a partir de una cesta de bonos soberanos emitidos en moneda extranjera, principalmente en dólares, por países emergentes. Cada país tiene un valor propio de EMBI, que refleja la diferencia (o spread) entre el rendimiento de sus bonos y el de los bonos del Tesoro estadounidense de similar plazo. Por ejemplo, si un bono argentino a 10 años rinde 8% y el bono del Tesoro a ese plazo rinde 4%, el EMBI para ese instrumento sería de 400 puntos básicos (4 puntos porcentuales).

En términos generales, el EMBI captura la percepción de riesgo crediticio que tienen los mercados sobre un país: cuanto más alto es el valor, mayor es el riesgo de default o de inestabilidad macroeconómica. Los cambios en el EMBI pueden reflejar tanto factores locales (como politica fiscal, inflación o crisis políticas) como condiciones externas (suba de tasas en EE.UU., apetito global por riesgo, etc.).

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