Armando Esteban Quito

Abrimos un vídeo casi por accidente. En pantalla aparecen dos figuras enmascaradas, con una estética entre lo artesanal, lo absurdo y lo inquietante. Empiezan a tocar. La guitarra no suena como esperamos. Algunas notas parecen estar “entre” las notas que conocemos. La batería avanza con precisión, pero no siempre por los caminos previsibles. La primera reacción puede ser de desconcierto. La segunda, de curiosidad. Y, sin darnos demasiada cuenta, seguimos mirando.

Por: Oliver Serrano León – Infobae

Algo así explica parte del fenómeno reciente de Angine de Poitrine, dúo experimental de Quebec que se ha hecho especialmente visible por su combinación de rock matemático, máscaras de papel maché, humor surrealista y uso de guitarras microtonales. Su actuación en KEXP ha contribuido a convertirlos en una rareza viral: no solo por cómo suenan, sino por la dificultad de encajarlos en una categoría conocida.

Desde la psicología, el caso es muy interesante porque obliga a preguntarse algo más amplio: ¿por qué puede gustarnos una música que, al principio, no sabemos interpretar?

El cerebro no escucha: predice

Escuchar música no es recibir sonidos de forma pasiva. El cerebro anticipa. Espera que una melodía continúe en una dirección, que una tensión armónica se resuelva, que un ritmo cierre en determinado punto. Buena parte del placer musical surge de ese delicado juego entre confirmación y sorpresa.

Cuando todo es demasiado previsible, la música puede volverse plana. Cuando todo es demasiado imprevisible, puede resultar caótica. Entre ambos extremos aparece una zona especialmente fértil: la música que desafía nuestras expectativas, pero no las destruye por completo. Estudios sobre predictibilidad, incertidumbre y placer musical han mostrado que tendemos a preferir niveles intermedios de complejidad predictiva: suficiente orden para orientarnos, suficiente sorpresa para mantenernos atentos.

Angine de Poitrine trabaja precisamente en ese territorio. Sus canciones pueden parecer extrañas, pero no son puro desorden. Hay repetición, pulso, patrones, energía corporal. La batería ofrece una estructura reconocible mientras la guitarra introduce una sensación de inestabilidad. El resultado es una mezcla psicológicamente eficaz: el oyente no entiende del todo lo que ocurre, pero tampoco se pierde por completo.

Microtonos

El uso de microtonos merece una atención especial. En la música occidental más habitual, estamos acostumbrados a dividir la octava en doce semitonos. El piano, la guitarra estándar o gran parte del pop se mueven dentro de ese marco. La música microtonal, en cambio, utiliza intervalos más pequeños o diferentes a los que ese sistema nos ha enseñado a esperar.

Por eso, para muchos oyentes, una guitarra microtonal puede sonar inicialmente “desafinada”. Pero esa impresión no significa necesariamente que lo esté. Significa que el cerebro compara lo que escucha con sus esquemas previos. Si una nota cae en un lugar que nuestro sistema auditivo-cultural no espera, la interpretamos como rareza, tensión o error.

La investigación sobre aprendizaje de intervalos microtonales desconocidos muestra que los oyentes occidentales sin formación específica pueden empezar a familiarizarse con escalas no habituales mediante exposición. Es decir, lo que al principio parece extraño puede volverse progresivamente inteligible. El gusto musical no es solo una preferencia espontánea: también es aprendizaje perceptivo.

Otros trabajos sobre acordes microtonales poco familiares sugieren que la respuesta afectiva ante estos sonidos depende tanto de propiedades acústicas internas como de regularidades aprendidas por exposición cultural. Dicho de otro modo: no escuchamos solo con el oído, sino también con la historia musical que llevamos incorporada.

La incomodidad también puede ser estética

La clave no está en que Angine de Poitrine elimine la incomodidad, sino en que la convierte en parte de la experiencia. Esto conecta con una idea central en psicología de la música: el placer no surge únicamente de lo agradable, suave o familiar. También puede surgir de la tensión, de la ambigüedad y de la resolución parcial de una expectativa.

La música activa circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, la anticipación y la emoción. Revisiones neurocientíficas sobre placer musical y predicción han propuesto que el disfrute aparece cuando el cerebro detecta patrones, genera expectativas y experimenta desviaciones significativas respecto a ellas. No nos emociona solo lo que suena bonito; nos emociona lo que nos obliga a reorganizar lo que esperábamos oír.

De ahí que una propuesta aparentemente difícil pueda volverse adictiva. La primera escucha produce extrañeza. La segunda permite reconocer un patrón. La tercera convierte lo raro en familiar. En ese recorrido, el cerebro obtiene una pequeña recompensa: ha domesticado parcialmente el caos.

Ver cambia lo que oímos

Angine de Poitrine no es solo sonido. Es imagen, gesto, teatro, personaje. Las máscaras, la estética absurda y la corporalidad de la interpretación influyen en la forma en que escuchamos. La investigación sobre la percepción musical como experiencia multisensorial ha mostrado que los elementos visuales de una actuación no son un simple adorno: pueden modificar la interpretación emocional, estructural y estética de lo que oímos.

No es lo mismo escuchar una pieza microtonal sin contexto que verla ejecutada por dos figuras que parecen salidas de un ritual cómico y artesanal. La información visual puede funcionar como una clave de lectura: esto no es un error, es un juego; no es torpeza, es intención; no es ruido, es lenguaje. De hecho, varios estudios han mostrado que la información visual influye en la evaluación de una interpretación musical y que los gestos del intérprete también cambian lo que percibimos.

En un ecosistema saturado de música pulida, recomendaciones algorítmicas y experiencias cada vez más mediadas por pantallas, esa dimensión física y performativa también importa. Angine de Poitrine parece ofrecer algo difícil de simular del todo: presencia, rareza manual, imperfección significativa. La sensación de “esto está ocurriendo” forma parte del atractivo, especialmente en un contexto donde la experiencia musical en directo sigue asociándose a autenticidad, identidad y conexión social.

Lo raro como refugio frente a lo previsible

Quizá el éxito de Angine de Poitrine tenga que ver con una paradoja contemporánea. Nunca hemos tenido acceso a tanta música y, sin embargo, muchas experiencias culturales parecen cada vez más optimizadas para no incomodar. Las plataformas aprenden nuestras preferencias y nos devuelven variaciones de lo que ya nos gustaba. La sorpresa queda administrada en pequeñas dosis.

Por eso, cuando aparece algo que rompe la plantilla sin renunciar al ritmo, al virtuosismo y al humor, el cerebro presta atención. No porque entienda inmediatamente el código, sino porque detecta una oportunidad de exploración.

Angine de Poitrine no demuestra que todo lo extraño acabe gustando. La rareza por sí sola no basta. Lo que funciona es la combinación entre desviación y estructura, entre microtonos y groove, entre máscara y precisión, entre desconcierto y placer corporal.

En el fondo, quizá no es que disfrutemos de esta música a pesar de no entenderla del todo. Tal vez la disfrutamos porque nos obliga a escuchar de otra manera.

El sobrevuelo y aterrizaje de aeronaves militares de Estados Unidos en Caracas evidencia una evolución de la Operación Lanza del Sur hacia un esquema de presencia militar permanente de Washington en Venezuela, según dice a Infobae el coronel Isdro Echatn Pérez Villalobos. A juicio del oficial venezolano, lo ocurrido el 23 de mayo puede interpretarse como un intento de “normalizar” la presencia militar operacional estadounidense en el país y, eventualmente, como el preámbulo para futuras bases militares en suelo venezolano.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

En conversación con Infobae Pérez Villalobos, licenciado en Ciencias y Artes Militares y geógrafo, coronel retirado de la Fuerza Armada venezolana, sostiene que ese escenario tendría una “implicación geopolítica y geoestratégica determinante”, al pasar de una operación militar puntual a una infraestructura de carácter continuo dentro del territorio venezolano. En su lectura, esa diferencia modifica de forma sustancial el alcance estratégico de la presencia estadounidense.

En el modelo doctrinal militar estadounidense actual la embajada no funciona únicamente como un espacio diplomático. “Es también una base de coordinación política, militar, inteligencia y seguridad”, afirma.

Bajo esa lógica, explica que cuando el general Francis L. Donovan, el comandante Combatiente estadounidense (U.S. Southern Command), aterriza directamente en una embajada durante un “ejercicio de seguridad”, lo que se activa doctrinalmente “es una presencia formal” articulada entre el Departamento de Estado, las Fuerzas Armadas de los EEUU, la CIA y otras agencias gubernamentales en Venezuela.

El analista aclara, en la conversación con Infobae, que esto no implica necesariamente una militarización plena de la política exterior, pero sí revela “una aproximación integrada del poderío de los Estados Unidos”, dice Pérez Villalobos quien además es docente en seguridad y defensa nacional, Doctrina Militar Damasco, geografía, geopolítica y seguridad privada.

En su análisis incorpora el efecto psicológico interno que, a su juicio, busca provocar este tipo de operación. Sostiene que el episodio acarrea “una profunda connotación psicológica” cuidadosamente planificada.

Explica que, en una ciudad como Caracas, ver aeronaves militares estadounidenses sobrevolando el espacio urbano genera una percepción de alteración del equilibrio de poder, de libertad operacional de EEUU frente a potenciales amenazas de grupos armados vinculados al régimen interino. “Muy importante, la percepción de vulnerabilidad y dependencia del aparato estatal aun controlado por el chavismo en manos de Delcy Rodríguez”.

Para Pérez Villalobos, aunque el objetivo declarado por el régimen venezolano, para el sobrevuelo de las aeronaves de EEUU sobre Caracas, haya sido como de “protección diplomática”, la percepción del pueblo venezolano será muy distinta. En la teoría militar, la percepción importa tanto como la capacidad militar real.

En Caracas hubo algunas protestas con pocos manifestantes en rechazo al sobrevuelo de las aeronaves estadounidenses; el coronel Pérez Villalobos no considera que esas manifestaciones sean relevantes.

¿Cuáles son las implicaciones más relevantes del sobrevuelo de aeronaves estadounidenses en el espacio aéreo venezolano?

En principio, desde el punto de vista doctrinal militar estadounidense, la situación del 23 mayo 2026 está dentro del marco de la Operación Lanza del Sur. En ese contexto, los hechos materializados se enmarcan en un escenario político estratégico y operacional en niveles por parte de los Estados Unidos.

¿Dónde colocar la lupa en el análisis de los ocurrido?

Como hecho observable, que el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, llegó a Caracas a bordo de dos MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines, supervisó un “ejercicio de respuesta militar y evacuación” en la embajada de Caracas y sostuvo reuniones con autoridades. La actividad militar fue deliberadamente presentada al público comunicacionalmente como en coordinación con las autoridades interinas.

¿Podríamos estar ante una operación militar de mayor escala?

Según la doctrina militar estadounidense, la situación planteada, no es un indicio o un preludio inminente de una operación militar a gran escala. Pero, sí es un indicativo claro que el Estado Mayor del Comando Sur, en su Planeamiento Conceptual y Planeamiento detallado (PMTD), si prevén la posibilidad cierta de un peligroso deterioro de la seguridad y de una crisis política violenta en Venezuela.

Coronel, usted que conoce la doctrina militar estadounidense ¿Cuál es el escenario que debemos prever?

Bueno, eso presupone dos escenarios secuenciales: uno de ellos es que implicaría necesariamente la necesidad de ejecutar Operaciones de Evacuación de No Combatientes (NEO, por su sigla en inglés).

Ah por eso el argumento, según dijo el canciller Yván Gil, en el comunicado que leyó ante el país, era “un simulacro de evacuación”. ¿En este caso en qué consisten esas Operaciones NEO?

Estas operaciones buscan extraer personal diplomático y ciudadanos estadounidenses en situaciones de grave peligro en escenarios de violencia política y de ejecución de operaciones militares de los Estados Unidos a gran escala.

¿Por eso el tipo de aviones que se vieron sobre caracas?

Precisamente, porque los helicópteros Osprey son plataformas asociadas a este tipo de misiones por tres razones doctrinales: velocidad superior a la de un helicóptero convencional, capacidad de despegue y aterrizaje vertical así como alcance suficiente para operar desde un buque anfibio, como el Iwo Jima que está próximo a las costas de Venezuela; o una base externa sin depender de aeropuertos, que podría ser Puerto Rico, Aruba/Curazao y/o Trinidad.

Habló de dos escenarios secuenciales, el primero las operaciones NEO. ¿Cuál es el otro?

Si, el hecho de usar los MV-22B Osprey y aterrizar directamente en una embajada, lo que confirma la idea de una fase inicial previa de “respuesta rápida y extracción”, como antesala de una fase subsiguiente de una respuesta militar mayor escala.

¿Qué lectura estratégica tiene eso según su conocimiento?

Desde el punto de vista político estratégico, el simbolismo puede ser más importante que el componente táctico en desarrollo, por las implicaciones relevantes que tiene. Se trata de una Operación de Información a nivel estratégico: en la doctrina militar estadounidense, los movimientos militares visibles tienen una audiencia múltiple dirigida a: aliados, adversarios y actores internos.

¿Se enmarca como uno de esos movimientos que el jefe del Comando Sur se haya presentado en persona en lo que aparentemente no era más que un “simulacro”?

Por supuesto, porque la presencia en Caracas del jefe del Comando Sur, aumenta mucho el valor simbólico estratégico, porque un Comandante Combatiente estadounidense (U.S. Southern Command) no suele desplazarse físicamente a una zona de conflicto para una actividad menor o puramente administrativa. En este contexto, el sobrevuelo de Caracas por aeronaves militares estadounidenses no es un simple “ejercicio de respuesta militar evacuación”, eso no es más que la excusa.

Entonces, coronel Pérez Villalobos, a su juicio ¿qué mensaje se envió con ese sobrevuelo de aeronaves y la presencia del jefe del Comando Sur?

Transmite varios “mensajes” simultáneos. Por una parte, a los aliados latinoamericanos de EEUU de mantener la capacidad de intervención militar inmediata en el Caribe. También, a las estructuras criminales transnacionales hostiles y grupos armados asociados al régimen interino venezolano les está diciendo que mantendrá la capacidad de proteger personal e intereses estadounidenses.

Por si se les ocurre un ataque, como muchos de esos grupos armados, colectivos o grupos de choque pregonan en voz baja.

Algo así como “no se equivoquen”, pero también hay aun mensaje director a las autoridades interinas del Rodrigato y es demostrarles la capacidad militar de intervención inmediata, en caso de ser necesario.

Están advertidos, pues.

Si, por si pretenden ser creativos en el Rodrigato. No podemos olvidar que en esos mensajes también está el de la presencia permanente en Venezuela, porque en la doctrina militar estadounidense, posterior a Irak y Afganistán, los Estados Unidos ha preferido reducir ocupaciones militares masivas y sustituirlas por presencia flexible: despliegues temporales, acciones militares puntuales y capacidad de respuesta rápida.

¿Y el impacto para los países vecinos cuál sería?

Hay una reacción regional a nivel latinoamericano, sin duda. Colombia podría interpretarlo como fortalecimiento del intervencionismo estadounidense en la seguridad hemisférica. Brasil podría verlo con más cautela por su histórica preferencia por autonomía estratégica regional. Pero Cuba o Nicaragua probablemente lo leerán como una amenaza inminente y de expansión de la influencia militar estadounidense.

¿En conclusión, coronel, en qué debemos colocar el énfasis?

Por un lado, desde el punto de vista político, el hecho que el Comandante Combatiente estadounidense (U.S. Southern Command), llegue personalmente a Caracas, con medios militares y con visibilidad pública, tiene sin duda un efecto estratégico mucho mayor que su peso táctico real.

La demostración de poder.

Si, porque la evaluación doctrinal evidencia una demostración de movilidad operacional y táctica en territorio venezolano con acceso de capacidades militares y de respuesta rápida.

Pero, como usted explicó, podría estarse creando condiciones para algo mayor.

Exacto, aunque no es la preparación de una ofensiva militar inmediata, sí persigue crear las condiciones necesarias previendo operaciones militares de mayor escala en territorio venezolano Y, desde el punto de vista de las modernas operaciones de información, podría interpretarse como una señal estratégica deliberada que EEUU busca convertir su capacidad temporal en Venezuela, en una presencia permanente aceptada y normalizada dentro de una nueva arquitectura estratégica de seguridad.

Cientos de prisioneros se tomaron este domingo una cárcel en el oeste de Venezuela para denunciar «torturas» por parte de las autoridades carcelarias del régimen venezolano y exigir la destitución del director del penal.

NTN24

Durante años, activistas han denunciado hacinamiento, un precario suministro de alimentos y falta de atención médica en las cárceles venezolanas. También denuncian retrasos procesales y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Los reclusos se agruparon en el techo de la cárcel y colgaron pancartas con mensajes para pedir ayuda. En algunas se podía leer «SOS», «Nos torturan» o «No más tortura». Varios presos tenían el rostro cubierto.

Grandes columnas de humo se elevaban del Internado Judicial de Barinas (Injuba), ubicado en la tierra natal de Hugo Chávez, a unos 500 kilómetros de Caracas. Los presos incendiaron, entre otras cosas, colchones y sábanas.

Agentes cubiertos con escudos rodearon la estructura. Decenas de familiares aguardan ansiosos a las afueras del penal.

Yelitza Arrollo dijo a la AFP que desde el 8 de mayo no ha tenido noticias de su hijo preso en esa cárcel.

«Me lo tienen encerrado, golpeado (…) están sufriendo, porque los están golpeando demasiado feo, torturados, les echan agua fría, les meten corriente, les meten candela, los maltratan demasiado, queremos la destitución del director», afirmó a las afueras de la prisión.

Los familiares también afirmaron que hay varios prisioneros heridos.

Los reos «aseguran haber sido víctimas de golpizas y torturas», indicó la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). También «han sido sometidos a requisas violentas, durante las cuales les destruyen sus pertenencias dentro de las celdas».

Según el OVP, 1.200 hombres y más de 100 mujeres «se declararon en huelga» en esta prisión.

En abril, el régimen confirmó cinco muertos en la cárcel de máxima seguridad Yare III, ubicada a unos 70 km de Caracas luego de un motín. La prisión alberga a un grupo de presos políticos.

La Fiscalía de Estados Unidos mantiene abierta una segunda investigación penal contra Nicolás Maduro, esta vez en Miami, centrada en presuntos delitos de blanqueo de capitales y en las redes financieras del chavismo vinculadas a su testaferro, el empresario colombiano nacionalizado venezolano Alex Saab.

La Gaceta de la Iberosfera

Según fuentes conocedoras del caso citadas por ABC, las pesquisas llevan varios meses en marcha y fueron activadas formalmente alrededor de marzo, cuando Maduro ya se encontraba bajo custodia en Estados Unidos tras la operación militar ordenada por Donald Trump en Caracas en enero, en la que también fue capturada su esposa, Cilia Flores.

Maduro, de 63 años, permanece detenido en una cárcel de Brooklyn a la espera de juicio por la causa abierta en Nueva York, donde se ha declarado no culpable de conspiración narcoterrorista, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y conspiración para poseerlas.

La nueva vía judicial, aún sin imputación formal, está en manos de la Fiscalía federal del Distrito Sur de Florida, una jurisdicción con larga experiencia en investigaciones sobre corrupción venezolana, blanqueo de capitales y estructuras financieras del chavismo. Al frente de las pesquisas figura Michael Berger, fiscal federal de Miami especializado en casos penales internacionales, con participación de agentes del FBI, el Departamento de Seguridad Nacional y el fisco estadounidense (IRS).

La causa de Miami abre un frente distinto al de Manhattan. La imputación de Nueva York, presentada originalmente en 2020 durante el primer mandato de Trump, sostiene que Maduro habría entregado pasaportes diplomáticos a narcotraficantes y facilitado cobertura diplomática para aviones usados por blanqueadores de dinero con el fin de repatriar beneficios del narcotráfico desde México a Venezuela.

Sin embargo, según la información publicada, algunos funcionarios del Departamento de Justicia y de la Casa Blanca tienen dudas sobre la solidez de la causa neoyorquina, entre otras razones porque no incluye cargos de blanqueo de capitales y queda sometida al criterio del juez Alvin K. Hellerstein.

En ese contexto, la investigación de Florida podría convertirse en una vía alternativa si el procedimiento de Nueva York encuentra obstáculos legales. Trump ya sugirió en marzo que Maduro podría enfrentarse a más cargos en Estados Unidos. Durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca, afirmó que el caso actual debía ser «el primero de muchos», porque, a su juicio, al exdirigente venezolano «sólo lo están procesando por una fracción de los delitos que cometió».

El nombre clave en esta nueva línea de investigación es Alex Saab, considerado durante años por Washington como uno de los principales operadores financieros de Maduro. La Fiscalía de Miami ha desclasificado nuevos cargos de blanqueo contra él por su presunto papel en una trama vinculada al programa público venezolano de alimentos CLAP.

Saab ya pasó dos años en una prisión estadounidense tras ser extraditado desde Cabo Verde, hasta que recibió un indulto de Joe Biden en 2023 y regresó a Venezuela dentro de un canje de presos con el Gobierno de Maduro. Ahora ha sido deportado de nuevo a Estados Unidos y acusado por un cargo de blanqueo en una imputación obtenida en enero, poco después de que Maduro fuera trasladado a territorio estadounidense.

Los fiscales creen que Saab controla parte del dinero de Maduro en paraísos fiscales y otros destinos opacos. En 2021 ya figuraba como conspirador no acusado en un caso del Distrito Sur de Florida contra cinco personas por soborno y blanqueo de capitales vinculado al mismo programa estatal de ayuda alimentaria, lo que le valió entre la oposición venezolana el apodo de «empresario del hambre».

La nueva imputación vuelve a situar el programa CLAP en el centro de la trama y extiende los presuntos delitos hasta enero. Los nombres de otros acusados aparecen tachados en el documento hecho público.

El Distrito Sur de Florida lleva años intentando conectar a altos responsables venezolanos con delitos financieros en Estados Unidos. Uno de los precedentes más relevantes fue el de Alejandro Andrade Cedeño, extesorero nacional de Venezuela, condenado en 2018 por su papel en una trama de cambio de divisas y blanqueo de dinero de 1.000 millones de dólares.

La dificultad, según recoge la información, siempre ha sido la misma: vincular de forma directa las cuentas, sociedades pantalla y flujos financieros con los líderes políticos del chavismo.

La deportación de Saab ha sido interpretada en Washington como una señal de mayor cooperación entre las autoridades estadounidenses y el nuevo poder venezolano bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, antigua vicepresidenta de Maduro e interlocutora instalada por Trump. Esa cooperación podría abrir nuevas rutas de información para fiscales y agentes federales.

La misma Fiscalía de Miami que investiga a Maduro también ha impulsado los cargos contra Saab y ha preparado la causa contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, presentada el 20 de mayo.

El Departamento de Justicia no se ha pronunciado sobre esta investigación. Tampoco respondieron a ABC los abogados de Maduro ni los de Saab. Por ahora, la investigación continúa abierta y no existe una nueva acusación formal contra el expresidente venezolano en Miami.

La nueva causa amplía el cerco penal sobre la corrupción venezolana. Washington busca seguir el rastro del dinero de Maduro, Saab y otros operadores del chavismo, en líneas de investigación relacionadas con blanqueo, saqueo de programas públicos y fondos movidos a través de redes internacionales.

En paralelo, Estados Unidos ha cooperado con la investigación en España sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, imputado, y sus cobros internacionales, entre ellos cantidades procedentes de Venezuela, según la información publicada.

Francisco Rodríguez, Torino Capital y el bono PDVSA 2020: el papel de un economista en la operación financiera que pone en riesgo el mayor activo venezolano en el exterior. Esta es la cronología documentada de cómo se construyó la cobertura técnica para una emisión de deuda que la Asamblea Nacional rechazó y que, una década después, sigue colocando a Citgo en el centro del conflicto.

Incisos

§ Las 6W

QuéAnálisis documentado del papel del economista Francisco Rodríguez, como economista jefe de Torino Capital, en la operación de canje de los bonos PDVSA 2020 emitidos en octubre de 2016 con Citgo como garantía.
QuiénFrancisco Rodríguez (Torino Capital), PDVSA, Asamblea Nacional de Venezuela, Ashmore Group (Xin Xu), MUFG Union Bank, jueza Katherine Polk Failla (SDNY), OFAC, gobierno interino de Venezuela.
CuándoEl canje se ejecutó el 6 de octubre de 2016. La cronología documentada abarca desde 2007 hasta mayo de 2026 (últimas licencias OFAC y apelación en curso).
DóndeCaracas (PDVSA, Asamblea Nacional), Nueva York (Torino Capital, tribunales federales), Delaware (Citgo Holding Inc.), refinerías en Illinois, Louisiana y Texas.
Por quéLa operación pignoró el 50,1% de las acciones de Citgo —el mayor activo venezolano en el exterior— sin aprobación parlamentaria, en aparente violación del artículo 150 de la Constitución. Casi una década después, el riesgo de perder Citgo sigue activo.
CómoPDVSA estructuró el canje bajo la Sección 3(a)(9) del Securities Act estadounidense, sin contratar bancos como dealer managers. El informe de Torino Capital de septiembre de 2016 funcionó como garantía técnica ante el mercado.

I. EL ESCENARIO: QUÉ SON LOS BONOS PDVSA 2020

En octubre de 2016, en medio de una crisis económica sin precedentes para Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ejecutó una de las operaciones financieras más polémicas de su historia: emitió los llamados bonos PDVSA 2020, instrumentos de deuda que ofrecían como garantía el 50,1% de las acciones de Citgo Holding Inc., la principal empresa refinadora de petróleo del Estado venezolano en el territorio de los Estados Unidos. La operación se realizó sin la aprobación de la Asamblea Nacional, en aparente violación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En el centro de ese proceso —como analista, como vocero en Wall Street y como actor que contribuyó a generar confianza entre los inversores internacionales— figuró el economista venezolano Francisco Rodríguez, en su calidad de economista jefe de la firma de inversión Torino Capital.

El 6 de octubre de 2016, la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) anunció un canje de deuda: los tenedores de los bonos PDVSA con vencimiento en 2017 podían intercambiarlos por nuevos instrumentos con vencimiento en 2020, con una tasa de interés del 8,5% anual. El monto total de la operación ascendió a aproximadamente 3.400 millones de dólares. El incentivo central para aceptar el canje era una garantía inusual: el 50,1% de las acciones de Citgo Holding Inc., subsidiaria de PDVSA radicada en Delaware.

Citgo es el activo más valioso de Venezuela fuera de sus fronteras. Al momento de la emisión, operaba refinerías en Illinois, Louisiana y Texas con una capacidad combinada de procesamiento superior a 769.000 barriles diarios, además de más de 4.000 estaciones de servicio en la costa este de los Estados Unidos. Su valor estimado oscilaba, según distintas fuentes, entre 11.000 y 13.000 millones de dólares.

La operación implicaba que, en caso de incumplimiento de pago, los tenedores de los bonos adquirirían el control mayoritario —y por tanto la gestión efectiva— de la empresa más valiosa del Estado venezolano en el extranjero.

Las agencias de calificación de riesgo reaccionaron de inmediato. Standard & Poor’s rebajó la calificación de PDVSA a CC desde CCC, calificando la operación como un «intercambio en condiciones de dificultad» (distressed exchange), y señaló que los bonistas serían «coaccionados» para aceptar el canje. Moody’s siguió la misma línea. En los mercados, la operación era ampliamente interpretada como un paso previo al default.

Fuentes: Reuters, «S&P says PDVSA bond swap offer tantamount to default», septiembre 2016; venezuelanalysis.com, noviembre 2024; Cleary Gottlieb, análisis del caso PDVSA v. MUFG, septiembre 2025.

II. EL ANDAMIAJE JURÍDICO ROTO: LO QUE DICE LA CONSTITUCIÓN

La operación presentaba, desde su concepción, dos problemas constitucionales de fondo que la oposición venezolana y juristas independientes identificaron en ese momento y que los tribunales norteamericanos eventualmente tendrían que resolver.

El primero y más directo: el artículo 150 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) establece sin ambigüedad que

«La celebración de los contratos de interés público nacional requerirá la aprobación de la Asamblea Nacional en los casos que determine la ley. No podrá celebrarse contrato alguno de interés público municipal, estadal o nacional con Estados o entidades oficiales extranjeras o con sociedades no domiciliadas en Venezuela, ni traspasarse a ellos sin la aprobación de la Asamblea Nacional.»

Art. 150, CRBV (1999). Énfasis añadido.

El contrato de emisión del bono PDVSA 2020 fue suscrito el 28 de octubre de 2016 con entidades financieras extranjeras no domiciliadas en Venezuela —MUFG Union Bank, N.A. y GLAS Americas, LLC— en su calidad de fiduciario y agente de garantías. La Asamblea Nacional —controlada por la oposición desde diciembre de 2015— nunca otorgó esa aprobación. De hecho, emitió varias resoluciones oponiéndose expresamente al canje mientras las negociaciones estaban en curso.

«el contrato de emisión del Bono 2020 violó el artículo 150 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, pues se trató de un contrato de interés público nacional, suscrito con sociedades mercantiles extranjeras, el cual no fue autorizado por la Asamblea Nacional.»

Acuerdo de la Asamblea Nacional de Venezuela, publicado en asambleanacionalvenezuela.org.

El segundo problema constitucional derivaba del artículo 303 de la misma Constitución, que prescribe que el Estado conservará la totalidad de las acciones de PDVSA. Al pignorar el 50,1% de las acciones de Citgo, PDVSA colocaba al Estado venezolano en posición de accionista minoritario de facto en su propio activo estratégico en caso de default.

«Al pignorar el 50,1% de Citgo, el Estado venezolano se colocó, en caso de default, en posición de accionista minoritario de su propio activo estratégico.»

III. TORINO CAPITAL Y EL ROL DE FRANCISCO RODRÍGUEZ

Francisco Rodríguez es un economista venezolano con credenciales académicas sólidas: obtuvo su doctorado en Harvard y fue, entre 2000 y 2004, jefe de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional de Venezuela. En 2016, se incorporó a Torino Economics —el brazo de análisis económico de Torino Capital, una firma de inversión con sede en Nueva York especializada en deuda venezolana—, donde ejerció como economista jefe hasta 2018 o 2019.

En septiembre de 2016, días antes del cierre del canje, Rodríguez publicó en nombre de Torino Capital un informe en el que concluía que la legalidad del canje de bonos de PDVSA no requería la aprobación de la Asamblea Nacional. Esa conclusión resultó fundamental para el mercado: daba cobertura técnica a los inversores que consideraban participar en la operación.

La importancia real de ese informe quedó documentada años después, cuando la disputa llegó a los tribunales federales de Nueva York. En el marco del litigio PDVSA v. MUFG Union Bank, N.A., los tenedores de los bonos presentaron una declaración jurada de Xin Xu, funcionario de Ashmore Group —uno de los principales fondos tenedores de bonos PDVSA 2020—, que constituye uno de los documentos más reveladores del caso.

Según la declaración de Xu, la decisión de Ashmore de participar en la operación de canje se basó, entre otros elementos, en las conclusiones derivadas de las opiniones favorables del economista Francisco Rodríguez (Torino Capital) y los diputados de Primero Justicia Rafael Guzmán y Julio Borges.

Fuente: Declaración jurada de Xin Xu, Ashmore Group. Citada en maibortpetit.info, agosto 2020, con referencia al expediente judicial en SDNY.

IV. LOS BONOS ORIGINALES Y UN CANJE SIN INTERMEDIARIO

Para comprender el canje de 2016, es necesario conocer la arquitectura de los instrumentos que se estaban canjeando. Las April 2017 Notes correspondían a un bono de 3.000 millones de dólares al 5,25% anual. Las November 2017 Notes sumaban originalmente 6.150 millones de dólares al 8,50% anual. Entre ambas series, el universo de deuda elegible para el canje ascendía a 7.100 millones de dólares.

PDVSA estructuró el canje amparándose en la Sección 3(a)(9) de la Ley de Valores de los Estados Unidos, que exime de registro a los canjes de valores realizados directamente por el emisor con sus propios tenedores cuando no se paga comisión alguna por solicitar adhesiones. Esto significó que ningún banco de inversión colocó su nombre, su reputación ni su responsabilidad institucional detrás de la operación.

«No tenemos ningún contrato, arreglo o entendimiento, y no pagaremos, directa ni indirectamente, ninguna comisión u otra remuneración a ningún corredor, distribuidor, agente de ventas o cualquier otra persona por solicitar adhesiones al canje.»

Fuente: PDVSA Offering Circular, Sección 3(a)(9) Securities Act, SEC Exhibit T3E, 16 de septiembre de 2016.

Lea el análisis completo siguiendo este enlace a Incisos

Los tres escenarios que venimos evaluando en los Análisis de Entorno se actualizan, en continuidad y consistencia con los trabajos previos:

  • El Escenario A es una transición negociada con desarme progresivo del aguijón, con una probabilidad de ocurrencia del 35%, y sigue siendo el escenario más deseable
  • El Escenario B es un reciclaje autoritario con mejora económica relativa, con la probabilidad más alta, en torno al 45%
  • El Escenario C es una ruptura de control con estallido híbrido, con una probabilidad del 20%, y justamente por “baja” no debería ser desechado

La asignación de estas probabilidades se apoya en un conjunto de criterios y premisas políticos, económicos y externos, y no en modelos estrictamente matemáticos cerrados; aunque el seguimiento de los factores que se exponen a continuación responde a una lógica de monitoreo sistemático similar a la que usan los algoritmos de IA.

En el plano político interno, el primer criterio es la capacidad de reversa del poder. Se evalúa si el núcleo duro del chavismo mantiene el control efectivo sobre fuerzas de seguridad, justicia, parlamento de facto y aparato territorial. Cuanto más intacto esté ese “aguijón”, mayor es la probabilidad de reciclaje autoritario (Escenario B) y menor la de una transición negociada (Escenario A).

El segundo criterio es el grado de pérdida de miedo social: cuánta gente vuelve a protestar, a hablar y a organizarse, y cómo responde el Estado, si con tolerancia, control blando o represión abierta. Una sociedad que pierde miedo y recibe menos castigo coherente aumenta la probabilidad de transición (A) o de desborde (C), según exista o no conducción política clara capaz de canalizar esa energía.

El tercer criterio político es la coherencia y fuerza de la oposición democrática: si dispone de liderazgo nítido, narrativa entendible y capacidad de convertir malestar en presión ordenada. Una oposición fuerte y articulada sube la probabilidad del Escenario A; una oposición marginada o dividida alimenta el Escenario B y, en el peor caso, deja el terreno abierto para el Escenario C.

En el terreno económico y social, el primer factor es la fragilidad económica y humanitaria. La combinación de alta informalidad, pobreza extendida y servicios colapsados configura un entorno que, sin mejoras visibles en un horizonte de 6 a 12 meses, incrementa la probabilidad de un estallido híbrido (Escenario C).

Ahora, si aparecen mejoras parciales pero concentradas —rebote de algunos sectores, más importaciones, algo de alivio en ciudades—, la tendencia es a reforzar el Escenario B, donde la economía se estabiliza a un nivel mediocre mientras el núcleo de poder se recicla.

El segundo factor es el ritmo y la calidad del rebote económico: no es lo mismo crecer por un repunte petrolero y remesas que por una reactivación más amplia que genere empleo, servicios y mejores ingresos para la mayoría. Un rebote concentrado en enclaves, sin electricidad ni servicios reparados, favorece la simulación rentable del Escenario B; mientras un rebote acompañado de reparaciones visibles en la plataforma (luz, agua, transporte) favorece el Escenario A.

El tercer factor económico es la electricidad y los servicios básicos: disponibilidad de energía, frecuencia de cortes, capacidad de generación y transmisión y su impacto sobre agua, transporte y telecomunicaciones. Mejoras concretas y sostenidas en un plazo de 90 a 120 días son condición para mover probabilidades hacia la transición negociada; estancamiento o deterioro empujan hacia el estallido híbrido.

En el contexto externo, el primer criterio es la posición de Estados Unidos. Importa el nivel de prioridad política de Venezuela en la agenda de Washington, la disposición a invertir capital político y económico y la forma de usar la condicionalidad. Un Estados Unidos activo, que vincule petróleo a democracia, alivio de sanciones a reformas reales y apoyo financiero a hitos verificables, tiende a aumentar la probabilidad del Escenario A y a reducir la del Escenario B. En cambio, un enfoque que priorice solo estabilidad y energía, con tolerancia a una “democracia limitada” funcional, tiende a consolidar el Escenario B.

El segundo criterio externo es el vínculo con el FMI y el Banco Mundial. La reanudación de relaciones y la eventual firma de programas son señales de transición potencial, pero dependen de la cooperación del gobierno y de reformas mínimas. Si se avanza en datos, programa y reestructuración de deuda en un marco serio, gana peso el Escenario A; si esos vínculos se usan solo para oxígeno financiero sin cambios de fondo, se consolida el Escenario B.

El tercer criterio externo es el clima con acreedores y mercados financieros: la reacción de los precios de bonos, los análisis de riesgo y el apetito por una “historia de recuperación” indican hasta qué punto los actores financieros creen en una transición o en un mero maquillaje. Un optimismo financiero no acompañado por cambios políticos serios alimenta el Escenario B; el optimismo atado a condicionalidad dura y reformas verificables favorece el Escenario A.

Cada escenario tiene además sus propias premisas. En el Escenario A, la transición negociada con desarme del aguijón se apoya en la idea de que el poder acepta compartir parcialmente el control a cambio de garantías personales, reestructuración de deuda y acceso a financiamiento e inversiones; que Estados Unidos y sus socios atan petróleo, alivio de sanciones y apoyo multilateral a amnistía real, libertades básicas y un cronograma institucional.

Y que la sociedad mantiene presión dentro de cauces relativamente ordenados, evitando que el malestar se convierta en estallido caótico. Lo limita, por ahora, la persistencia de una estructura de poder centralizada y disciplinada, con alto control territorial, y el riesgo de que los actores internos prefieran usar la mejora económica para recomponer su autoridad antes que cederla.

En el Escenario B, el reciclaje autoritario con mejora económica relativa parte de premisas distintas: el núcleo chavista conserva mando sobre fuerza, justicia, medios clave y aparato territorial; el rebote petrolero y la reanudación con FMI y Banco Mundial se usan principalmente para estabilizar la macro y mejorar algunos servicios sin democratizar el poder real; y la comunidad internacional, agotada de la crisis venezolana, termina aceptando una “democracia limitada” si a cambio obtiene menos migración, más energía y algo de apertura económica.

Este escenario B se sostiene alto porque ya hay señales de optimismo en foros financieros respecto a Venezuela, aun cuando la situación sigue siendo frágil, y porque el gobierno interino ha demostrado capacidad para negociar simultáneamente con Estados Unidos, acreedores y multilaterales sin soltar el nudo central del poder.

En el Escenario C, la ruptura de control con estallido híbrido se apoya en la fragilidad económica y humanitaria que, sin mejoras visibles, puede derivar en protestas desordenadas y conflictos locales; en el desgaste de la oposición formal y la ausencia de canales institucionales eficaces para procesar el malestar, lo que empuja a expresiones extra‑sistema; y en el posible choque entre expectativas infladas por anuncios de “reconstrucción” y la lentitud real de los cambios.

Lo contiene bajo (en 20%) la capacidad todavía importante del Estado para reprimir selectivamente y disuadir escaladas, y el interés de actores externos en evitar un desborde que comprometa inversiones, energía y estabilidad regional.

En todos los escenarios se asume que la economía seguirá siendo frágil al menos hasta 2027, incluso si hay crecimiento positivo; que el petróleo será la principal fuente de caja y de negociación, pero no bastará por sí solo para solucionar deuda, servicios y pobreza; y que la reconstrucción de electricidad, reputación y cadena de pagos es condición necesaria para cualquier salida sostenible.  Si esos elementos no se tocan, cualquier probabilidad de transición tenderá a bajar con el tiempo.

En síntesis, las probabilidades no salen de una fórmula, sino de ponderar cuánto pesan hoy la capacidad de reversa interna, la fragilidad económica, la fuerza de la presión social, el tipo de involucramiento de Estados Unidos y los multilaterales; así como la rapidez con que se repare —o no— la plataforma mínima de funcionamiento del país.

Estos parámetros no son solo termómetro; también pueden ser palanca. Los articuladores —políticos, empresariales, sociales e internacionales— tienen margen para transformar el escenario más deseable, hoy con menor probabilidad relativa, en el más probable entre los posibles.

Eso exige acortar la distancia entre promesa y resultado, colocar la electricidad en el centro, recomponer la cadena de pagos, formalizar un pacto operativo con empresarios y convertir la condicionalidad externa en una herramienta a favor de reglas, no de personas.

En la medida en que cada avance económico se traduzca en una ganancia institucional irreversible —y no en un gesto reversible a voluntad—, la transición dejará de ser el escenario optimista y pasará a ser el escenario lógico. Esa es la tarea: que el futuro menos probable entre los buenos deje de ser un deseo y se convierta en la trayectoria dominante del país.

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  • España. Se hace público el informe policial del ‘caso Zapatero’. El Mundo: Zapatero era “la garantía” para el crudo venezolano en China. Desde hace años circulan propuestas vinculadas a materias primas venezolanas para el mercado chino, ofrecidas como operaciones con grandes descuentos y supuestos accesos privilegiados. El País: Los jefes de Plus Ultra, sobre cómo llegar al Gobierno: “Delcy que llame a Ábalos. O alguien con ZP”. El Mundo: La policía sitúa al ex presidente y sus hijas como “principales beneficiarios” de la trama corrupta
  • The New York Times: El gobierno de Cuba celebra el legado de Raúl Castro tras la imputación de EE. UU. Las autoridades y los medios de comunicación estatales recurrieron a las redes sociales para proyectar la imagen de una nación unida en torno a un anciano estadista venerado

Lo que no fue noticia (y debería serlo)

  • Que dos aeronaves militares estadounidenses aterrizaron en pleno valle de Caracas, usando el estacionamiento de la embajada como pista improvisada, y repitieron la maniobra varias veces como si se tratara de un aeropuerto propio. No fue un error de navegación ni un simple ejercicio técnico; fue un mensaje visual de quién puede entrar y salir del espacio aéreo caraqueño sin pedir permiso, y de que la presencia militar de Estados Unidos ya no es abstracta ni lejana, sino física y rutinaria. Que ese movimiento se haya presentado como simulacro de evacuación encaja con la fase de “estabilización” del plan de Rubio: mostrar capacidad de proteger a su personal y a ciertos aliados, y recordar que el monopolio de la fuerza en el valle ya no es exclusivo del poder local
  • O que, al mismo tiempo que los aviones en Caracas, helicópteros estadounidenses hicieron ejercicios a baja altura en la franja costera, sobrevolando playas que hasta hace poco eran territorio simbólico del despliegue militar interno y de las maniobras de propaganda del chavismo. Más allá del espectáculo, el gesto marca un cambio de patrón: la proyección de fuerza ya no se limita al Caribe exterior ni a bases flotantes, sino que se deja ver en rutas y puntos sensibles del territorio, en clave de “seguridad compartida” hemisférica. En términos del plan de Rubio, estas maniobras se inscriben en la primera fase de estabilización: garantizar corredores seguros, practicar evacuaciones, reconocer el terreno y enviar la señal de que cualquier escalada descontrolada tendrá un actor externo con capacidad de respuesta rápida
  • Ni que el verdadero significado político de estos vuelos no está en el ruido de los motores, sino en lo que normalizan. Después de la captura de Maduro y del restablecimiento formal de relaciones, la bandera estadounidense ondeando sobre una embajada que recibe aviones y helicópteros militares sin oposición visible indica que el viejo relato de “soberanía absoluta” se ha convertido en otra cosa: una cohabitación tutelada progresiva. Washington demuestra que puede operar dentro del país sin disparar un tiro y, al mismo tiempo, refuerza su mensaje de que el plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición— no es un PowerPoint, sino un marco operativo en curso. A efectos prácticos, estos movimientos amplían la capacidad de presión sobre las autoridades interinas: quien domina el aire y los corredores críticos tiene más palancas a la hora de exigir cumplimiento de acuerdos
  • Tampoco que, en el marco del plan de Rubio, los aviones en Valle Arriba y los helicópteros en la playa son piezas funcionales de la fase uno y la fase dos. En la fase de estabilización, sirven para asegurar la embajada, practicar evacuaciones, disuadir aventuras internas y mostrar que Estados Unidos puede instalar y retirar capacidades militares a voluntad. En la fase de recuperación, abren la puerta a una logística más fluida para empresas, misiones técnicas y actores humanitarios, bajo el paraguas de “seguridad compartida”. Y hacia la fase de transición, refuerzan la idea de que la nueva arquitectura política venezolana nacerá bajo un cielo donde la presencia norteamericana es un dato, y no una hipótesis. Lo que no fue noticia, entonces, es que cada aterrizaje y cada sobrevuelo forman parte de una pedagogía silenciosa: el país está siendo estabilizado con un manual que no escribió Caracas, y los márgenes de maniobra de las élites locales se redefinen con cada vuelo que entra y sale sin ser cuestionado

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La alta representante europea de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, condenó este domingo los “actos terroristas abominables” tras un bombardeo ruso que sacudió Kiev el sábado por la noche y que impactó contra zonas residenciales de la capital, dejando al menos cuatro muertos y más de 100 heridos.

EFE

“Rusia se ha encontrado en un callejón sin salida en el campo de batalla, por lo que aterroriza a Ucrania con ataques deliberados contra los centros urbanos. Se trata de actos terroristas abominables destinados a matar al mayor número posible de civiles”, dijo la jefa de la diplomacia europea a través de redes sociales.

Kallas también condenó el uso por parte de Rusia del misil hipersónico Oréshnik, uno de los más avanzados que tiene el país y que, según la representante europea, está diseñado para transportar ojivas nucleares.

Su uso, añadió, “constituye una táctica política de intimidación y una imprudente política de riesgo nuclear”.

Asimismo, aseguró que los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) debatirán “cómo intensificar la presión internacional sobre Rusia” la próxima semana durante su reunión informal en Chipre.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que el ataque ruso “pone de manifiesto la brutalidad del Kremlin y su desprecio tanto por la vida humana como por las negociaciones de paz” y coincidió en que “el terror contra la población civil (…) es una muestra de desesperación”.

Finalmente, señaló que la UE está “preparando más ayuda para reforzar sus (de Ucrania) sistemas de defensa aérea”.

La Fuerza Aérea de Ucrania informó en un parte que en este bombardeo Rusia empleó 690 sistemas de ataque aéreo, entre drones y misiles de varios tipos.

Un total de 549 drones enemigos fueron derribados y 55 misiles rusos interceptados en este ataque que tenía como “principal objetivo Kiev”, según la Fuerza Aérea de Ucrania.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional ha destapado un complejo entramado de transferencias que conecta pagos procedentes de un empresario vinculado estrechamente a Alex Saab —el presunto testaferro de Nicolás Maduro— destinados al entorno societario que los investigadores identifican como el canal de financiación de los intereses del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, según explican fuentes policiales a THE OBJECTIVE.

The Objective

El eje central de esta nueva ramificación se encuentra en las actividades de Carlos Alberto Parra Delgado, un ciudadano español nacido en Venezuela, cuyos movimientos financieros han hecho saltar las alarmas de la UDEF. Parra Delgado no opera de forma aislada, sino que actúa como el engranaje operativo en territorio europeo de Jorge Andrés Giménez Ochoa, actual presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) y una de las figuras emergentes más poderosas dentro de la estructura económica que sostiene al Palacio de Miraflores.

La conexión mercantil directa entre ambos hombres figura de forma explícita en el Registro Mercantil de España a través de la sociedad FVF Operaciones Globales SL. Esta empresa fue constituida y administrada en primera instancia por el propio Jorge Giménez, aprovechando su condición de máximo dirigente del fútbol venezolano, para gestionar la expansión internacional y los activos financieros en el extranjero de proyectos vinculados a la federación. Para la operatividad diaria de la estructura en Europa, Giménez delegó las funciones directivas en personas de su estricta confianza. Fue entonces cuando se incorporaron Carlos Alberto Parra Delgado y su socio habitual, Óscar Cunto André, a la compañía con cargos directivos y de representación. De esta manera, Parra Delgado se consolidó legalmente como el socio y representante operativo de las iniciativas empresariales de Jorge Giménez en suelo español.

El rastro del dinero

Más allá de la firma oficial de la federación de fútbol, las pesquisas de la UDEF han puesto el foco sobre otra mercantil: Apamate Corporate and Trust SL. En esta sociedad, Jorge Giménez no aparece de manera directa en los documentos oficiales, una estrategia que los investigadores criminales vinculan habitualmente al deseo de evitar la exposición jurídica internacional y eludir posibles sanciones. La administración formal de Apamate Corporate and Trust SL recae exclusivamente en Carlos Alberto Parra Delgado y aparece Óscar Cunto André como apoderado. Ambos son los hombres de paja de Jorge Giménez y tienen un puesto en la sociedad FVF Operaciones Globales SL.

Parte de este complejo entramado societario creado para perder la pista del dinero de origen presuntamente ilícito y tras analizar el teléfono móvil del presunto testaferro de Zapatero, Julio Martínez Martínez, la UDEF también considera que el fallecido banquero chavista Francisco Flores sería una pieza del montaje de Carlos Alberto Parra Delgado (específicamente a través de Apamate Corporate and Trust SL y Softgestor SL). Los investigadores señalan conversaciones directas con Francisco Flores en las que se constata que el 13 de octubre de 2020, Martínez le envió a Flores un borrador de contrato de asesoría desde su empresa (Análisis Relevante SL) con el destinatario en blanco. El objeto del contrato era idéntico al usado para desviar fondos de la aerolínea Plus Ultra y solo cinco días después, el 18 de octubre, Francisco Flores le devolvió el contrato completamente cumplimentado a nombre de Apamate Corporate and Trust SL, la sociedad administrada por Carlos Alberto Parra Delgado.

La vinculación se estrecha cuando, cuatro días después, el 22 de octubre, Francisco Flores envió otro contrato idéntico al anterior, pero cambiando la empresa receptora: en lugar de Apamate, Softgestor SL (mercantil en la que Parra Delgado posee el 65% de las acciones). Apenas ocho días después de este cruce de papeles firmado por Flores, la maquinaria del dinero se activó: Softgestor transfirió 145.200 euros (en dos transferencias de 72.600 euros) a la cuenta de Análisis Relevante SL. El magistrado José Luis Calama destaca en el auto que, a pesar de que Flores puso inicialmente a Apamate en los documentos oficiales, «en las cuentas bancarias de Análisis Relevante no se detecta transferencia con origen en Apamate», sino que todo el dinero terminó saliendo de Softgestor de forma coordinada.

Informe de la UDEF sobre los pagos de Softgestor al presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero.

La conexión con Francisco Flores es importante porque conecta la presunta financiación irregular del PSOE con los cobros de Zapatero. Este banquero chavista está vinculado a la operativa empresarial diseñada para financiar presuntamente a la formación socialista, según detalló en sede judicial el empresario Víctor de Aldama y que aparece reflejada en el sobre entregado al magistrado de la Audiencia Nacional Ismael Moreno. Los informes policiales sitúan a Apamate Corporate and Trust SL como la extensión financiera que el entorno de Giménez empleó para movilizar capitales procedentes de Venezuela hacia Europa. La fecha de estos movimientos coincide en el tiempo con el polémico viaje de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, al aeropuerto de Madrid-Barajas, un vuelo privado en el que Jorge Giménez viajaba como parte de la comitiva oficial. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que Gímenez es amigo personal del novio de Delcy, el empresario venezolano de origen libanés Yussef Abou Nassif Smaili.

El relevo estratégico de Alex Saab

La consideración de Jorge Giménez como socio o continuador de los negocios de Alex Saab responde a un proceso de relevo estratégico dentro del entramado económico gubernamental de Venezuela. La relación entre ambos no se basa en una amistad personal ni en la copropiedad de empresas comunes, ya que no comparten firmas ni actas constitutivas directas. Su vinculación es estrictamente operativa y de sucesión comercial dentro del Estado venezolano. Cuando Alex Saab fue detenido en Cabo Verde en el año 2020 y posteriormente extraditado a los Estados Unidos, el diseño financiero que sostenía el suministro de alimentos y la venta de crudo quedó descabezado. Saab era el arquitecto de los contratos millonarios para la importación de productos destinados a los Comités Locales de Abastecimiento y Continuación (CLAP). Asimismo, controlaba el esquema de intermediación de Petróleos de Venezuela (PDVSA), consistente en vender crudo a través de intermediarios en mercados internacionales para esquivar las sanciones financieras mediante el canje de petróleo por alimentos.

Ante la ausencia de Saab, Jorge Giménez asumió su legado comercial frente al régimen chavista. Respaldado por su vinculación directa con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el grupo empresarial liderado por Giménez absorbió los contratos de suministro de alimentos y tomó las riendas de la comercialización de crudo a través de redes opacas en el exterior. Este movimiento se consolidó de manera definitiva tras el desmantelamiento en 2023 de la facción de Tareck El Aissami y su socio, Álvaro Pulido (históricamente ligado a Saab), dejando a Giménez como el operador de máxima confianza para la captación de divisas del Gobierno venezolano. Los documentos en poder de la UDEF reflejan que el entramado utilizado por Carlos Alberto Parra Delgado en España replica y conecta con los canales de triangulación comercial internacional que originalmente diseñó la red de Alex Saab. El rastreo de la UDEF confirma que los fondos movilizados por el administrador de FVF Operaciones Globales SL forman parte de la misma estructura que hoy nutre económicamente los intereses de los intermediarios en Europa.

El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, la unidad militar que capturó a Nicolás Maduro en las quirúrgicas operaciones que sacudieron a Venezuela el pasado 3 de enero, visitó este sábado Caracas.

NTN24

Donovan se encuentra en Venezuela en una jornada que coincide con un inusual simulacro en el que aeronaves de Estados Unidos sobrevolaron, con el permiso del régimen de Delcy Rodríguez, el cielo de Caracas.

“El general Francis L. Donovan estuvo en Caracas, Venezuela, hoy para su segunda visita oficial al país. Participó en discusiones bilaterales con líderes senior del gobierno interino, se reunió con el liderazgo y el personal de la Embajada de EE.UU., y observó a la fuerza conjunta realizar un ejercicio de respuesta militar”, expresó la cuenta oficial del Comando Sur.

El Comando además indicó que Donovan y “un contingente de miembros del servicio de Estados Unidos fueron transportados a Caracas por dos” aeronaves militares MV-22B Ospreys “que formaban parte del ejercicio”.

“Seguimos comprometidos con asegurar la implementación del plan de tres fases del presidente Trump —particularmente la estabilización de Venezuela— y la importancia de la seguridad compartida en todo el Hemisferio Occidental”, precisó la Unidad militar.

Además, indicó que Estados Unidos está comprometido con una Venezuela libre, segura y próspera para el pueblo venezolano, Estados Unidos y el Hemisferio Occidental.

Este sábado se llevó a acabo en Caracas un inusual simulacro que incluyó sobrevuelo de aeronaves por la capital venezolana ante la mirada atónita de los habitantes, quienes registraron en redes sociales el evento.

El régimen venezolano publicó un comunicado sobre estos sobrevuelos e indicó que fueron hechos a solicitud de la Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas.

«Las autoridades nacionales competentes han autorizado la realización, el día sábado 23 de mayo, de un simulacro de evacuación ante eventuales situaciones médicas o contingencias catastróficas, como parte de los protocolos regulares de seguridad y protección diplomática”, informó.

Dicen que el tiempo no se mide en los días que pasan, sino en el significado que le otorgamos a las heridas compartidas. Hoy, al cumplir catorce años de camino, comprendemos que la historia de Vente Venezuela no ha sido una simple acumulación de fechas en el calendario; ha sido el acto heroico de construir un propósito donde otros solo veían abismo.

Si intentara plasmar aquí cada nombre, cada rostro de nuestra dirección nacional, de los incansables equipos regionales y de los valientes referentes municipales, la tinta no alcanzaría. Y el riesgo de omitir un solo rincón de entrega sería una injusticia imperdonable. Lo hermoso de estos catorce años es que la hazaña no le pertenece a las individualidades; le pertenece a un cuerpo entero que ha aprendido a latir al mismo ritmo.

Ese cuerpo está integrado tanto por quienes desgastan sus días en la primera línea de la estructura, como por ese maravilloso universo de mentes, pensadores y guías silenciosos que, aun sin vestir formalmente nuestra camisa, han llevado esta causa en el rigor de su intelecto y en la pureza de su alma. A los que ejecutan en el pueblo más distante y a los que alumbran con sus ideas desde la distancia constructiva: gracias. La libertad no se confecciona en una tela, se cultiva en el pensamiento y en los valores compartidos.

Viktor Frankl nos legó una verdad inquebrantable: «El hombre que tiene un «para qué» para vivir, puede soportar casi cualquier «cómo»». Cuando la realidad nos golpeó con dureza, cuando el cansancio parecía la única salida lógica, este movimiento no eligió la sumisión. Elegimos el sentido. Decidimos, conscientemente, ser el faro en medio de la niebla. Ustedes han transformado el dolor colectivo en combustible espiritual, devolviéndole a una nación entera la certeza de que su dignidad sigue intacta.

Hoy, mi gratitud hacia cada uno de ustedes trasciende las palabras. Gracias por su coraje invisible, por las horas robadas al descanso, por defender la verdad cuando mentir era lo más cómodo.

Al cruzar este umbral, les pido —les ruego desde lo más profundo de nuestra historia común— que mantengan este compromiso incólume. Cuando el desánimo susurre al oído que el esfuerzo ha sido en vano, recuerden la razón primera por la que encendimos esta llama. La psicología del espíritu nos enseña que el tejido que hemos sanado en los demás es nuestra propia recompensa. No bajemos la mirada, mantengamos el intelecto afilado y el corazón limpio. La historia no olvida a quienes deciden ser responsables ante su propio tiempo.

Gracias por ser el refugio de la esperanza. ¡Felices catorce años, Vente Venezuela! Seguimos, con el sentido intacto y el futuro en la mirada.

Vamos por más…
José Ignacio Gerbasi
@jgerbasi

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