Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

La moneda de Venezuela, el bolívarperdió un 52,2% de su valor frente al dólar en el mercado oficial durante el primer semestre del año. En ese periodo, la cotización de la moneda estadounidense pasó de 52 a 108,9 bolívares, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV).

Infobae

En esos seis meses, el precio oficial del dólar –una moneda utilizada en el país para la mayoría de las transacciones comerciales y la cotización de bienes y servicios– aumentó un 109,4%.

El incremento del dólar, identificado por especialistas como la principal causa del encarecimiento de productos, impacta también en el poder de compra, principalmente de los empleados del sector público y los pensionistas, quienes perciben ingresos en bolívares.

El salario mínimo –que sirve de referencia para otras remuneraciones del sector público– y la pensión siguen fijados en 130 bolívares desde marzo de 2022, una suma que actualmente equivale a 1,19 dólares al mes.

Para los trabajadores públicos, esa cantidad se complementa con un bono de alimentación de 40 dólares y otro denominado «ingreso de guerra económica“, que el régimen de Nicolás Maduro ajustó en mayo de 90 a 120 dólares.

El Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) estima que una persona requiere aproximadamente 100 dólares mensuales para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

La economía del país “no se controla con detenciones”

El mes pasado, el partido opositor Voluntad Popular, fundado por el líder político Leopoldo López, dijo que la economía del país caribeño no se controla con “detenciones”, luego de que la Fiscalía General anunciara la captura del presunto operador de un perfil de Instagram que difundía el precio ‘paralelo’ del dólar estadounidense en la nación, una tasa que está por encima de la cotización oficial de la divisa establecida por el Banco Central.

La economía no se controla con detenciones, sino con instituciones serias, confianza, apertura y libertad. Mientras no haya un cambio político, el bolívar seguirá perdiendo valor y los venezolanos seguirán pagando las consecuencias”, señaló la formación.

Asimismo, indicó que “perseguir a quienes informan sobre el precio del dólar no va a resolver la devaluación del bolívar, ni va a cerrar la brecha cambiaria”.

La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) activó hace cuatro semanas un despliegue nacional de fiscales con el objetivo de “verificar que todos los comercios del país utilicen y cobren de acuerdo con la tasa oficial establecida por el Banco Central de Venezuela”, según informó el canal estatal Venezolana de Televisión.

Luego, la Fiscalía informó sobre la detención del presunto operador de “Monitor dólar”, un perfil en Instagram que difundía el precio ‘paralelo’ del dólar en el país, una tasa que está por encima de la cotización oficial de la divisa establecida por el Banco Central.

La Gran Caracas, vibrante epicentro de Venezuela, afronta una crisis de agua sin precedentes que mantiene a sus habitantes en una rutina de incertidumbre y desabastecimiento. La promesa de un servicio constante y de calidad se ha desvanecido, siendo reemplazada por interrupciones crónicas que se prolongan días y semanas, dejando a millones sin acceso al recurso vital. La situación es un reflejo de una infraestructura hídrica colapsada y la inacción gubernamental.

El Nacional

Esta problemática es un eco constante en cada hogar. Calles que alguna vez vieron un flujo ininterrumpido, ahora permanecen secas. Las cisternas se han convertido en la única esperanza para muchos, aunque su costo sea una pesada carga para la ya castigada economía familiar. La vida diaria se ha transformado en una odisea donde cada gota es preciosa y el almacenamiento se vuelve una prioridad absoluta.

Los sistemas Tuy, pilares del suministro para la capital, operan con infraestructura que ha excedido con creces su vida útilFugas masivas y averías constantes son el pan de cada día, generando pérdidas incalculables de agua antes de que llegue a los hogares. Las elevaciones geográficas de Caracas exigen sistemas de bombeo complejos que, sin energía eléctrica constante, simplemente no funcionan, agudizando la escasez.

El calvario ciudadano

Las quejas ciudadanas son un clamor unánime que resuena en cada rincón de la Gran Caracas. El principal lamento es la insoportable duración de los cortes, que a menudo se prolongan por días, semanas y, en casos extremos, hasta meses. Vecinos del municipio Sucre denuncian que pasan hasta 25 días sin una gota, mientras que en Baruta, la frustración crece tras más de un mes de sequía.

En el corazón de Caracas, residentes del centro relatan semanas sin servicio, realidad que se repite dolorosamente. Zonas del oeste de la ciudad han experimentado la angustia de más de tres meses sin agua, transformando la higiene y las tareas básicas en un lujo inalcanzable. Este panorama es recurrente en parroquias como Antímano, El Paraíso o El Valle.

La falta de agua no es solo una molestia, sino también un golpe directo a la calidad de vida y la salud. La preparación de alimentos se vuelve un desafío titánico, el aseo personal una quimera y la limpieza del hogar una tarea casi imposible. Las familias se ven forzadas a recurrir a costosos camiones cisterna, añadiendo una carga económica insostenible a sus ya mermados bolsillos.

La indiferencia de Hidrocapital: un silencio abismal

Otro punto de quiebre para la ciudadanía es la alarmante falta de comunicación y respuesta de Hidrocapital. A pesar de las constantes quejas y los múltiples intentos por obtener información, los ciudadanos se sienten ignorados. No hay explicaciones claras sobre las causas de los cortes ni un cronograma fiable para el restablecimiento del servicio, lo que genera una enorme incertidumbre.

La empresa estatal, lejos de ser un canal de información transparente, se ha convertido en un muro de silencio. Las redes sociales y los medios de comunicación locales son el único eco de la desesperación ciudadana, que contrasta con la ausencia de comunicados oficiales que expliquen la magnitud del problema o las verdaderas soluciones a largo plazo.

El gobierno, a través del Ministerio de Aguas e Hidrocapital, suele enmarcar las interrupciones en «mantenimientos programados» necesarios para «optimizar» los sistemas. Aunque se anuncian proyectos localizados de mejora y la rehabilitación de tuberías, estos esfuerzos parecen insuficientes frente a la escala y cronicidad de la crisis, que sigue afectando a millones.

Crisis crónica: años sin solución definitiva

La crisis del agua en la Gran Caracas no es un fenómeno reciente; es una problemática crónica que se arrastra por años, sin que se perciba una solución integral y duradera. Los informes de ONG y monitores ciudadanos confirman que la situación ha empeorado progresivamente, con porcentaje alarmante de la población viviendo con suministro intermitente o casi nulo.

La promesa gubernamental de garantizar el derecho al agua y no cortar el servicio por falta de pago choca con la realidad de un suministro intermitente que, de facto, priva del recurso a gran parte de la población. Las medidas paliativas, como los camiones cisterna, no abordan la raíz del problema, que yace en la profunda obsolescencia de la infraestructura y gestión ineficiente.

La desesperación ha llevado a los ciudadanos a la protesta pública. Cierres de calles y manifestaciones son cada vez más frecuentes, un reflejo de la frustración ante la inacción y la falta de empatía de las autoridades. El clamor popular exige no solo agua, sino un plan estratégico claro y transparente que ponga fin a esta agonía hídrica de una vez por todas.

La población de la Gran Caracas sigue esperando una solución real, más allá de los comunicados de mantenimiento y las promesas de optimización. La crisis del agua es un reto humanitario que exige atención urgente y sostenida, lejos de la opacidad y el silencio que han caracterizado la gestión de este recurso vital durante demasiado tiempo.

El 2 de julio de 1931, poco antes del amanecer, los pasos de un hombre resonaron por última vez en los pasillos de la prisión de Klingelputz, en Colonia, Alemania. Lo escoltaban en silencio un sacerdote y un psiquiatra. Caminaba erguido, como si llevara consigo un destino asumido. Su nombre era Peter Kürten, pero en los diarios y en las calles de Düsseldorf era considerado un monstruo, un mito, un espectro urbano bautizado como “El Vampiro de Düsseldorf”.

Por: Mariano Jasovich – Infobae

Durante casi dos décadas, la figura de Kürten se había deslizado sin ser descubierto. A su paso dejaba cuerpos desmembrados, niñas destripadas y un olor persistente a sangre. Su historia era la de un asesino que, lejos de ocultarse, disfrutaba del terror que provocaba. En una ocasión —diría luego un testigo— se quedó conversando con los policías frente al cadáver que él mismo había abandonado.

El hombre que disfrutaba de matar

Esa mañana, la guillotina lo esperaba como símbolo de justicia. A diferencia de otros condenados, Kürten no temblaba. Pidió saber si, al caer su cabeza, aún sería capaz de oír el ruido de su propia sangre manando del cuello. “Ese sería el placer que acabaría con todos los placeres”, dijo.

Su cabeza, separada del cuerpo, fue trasladada a un laboratorio forense para buscar anomalías. No encontraron nada. Ningún tumor, ninguna malformación, ninguna pista en el tejido cerebral que explicara la maquinaria del horror. Hoy, su cráneo momificado —limpio, endurecido, vacío— se exhibe tras un vidrio en el museo Ripley’s Believe It or Not de Wisconsin. Una reliquia del espanto.

Peter Kürten no nació en el vacío, pero sí en una casa donde el afecto había sido erradicado. Era el tercero de trece hijos en una familia obrera de Düsseldorf, una ciudad que entonces se industrializaba a alta velocidad. Su padre, desempleado crónico y alcohólico, gobernaba el hogar con el cinturón y el puño. La violencia física era cotidiana. La sexual, también.

Obligado a presenciar los encuentros sexuales de sus padres desde los primeros años, Kürten creció confundiendo el dolor con el deseo. Su educación emocional fue la crueldad. Su madre intentó protegerlo, pero ella misma era una víctima, sumida en la miseria y el terror. Cuando finalmente denunció al marido por incesto —tras descubrir que había abusado de una de sus hijas—, él fue encarcelado. Peter tenía entonces solo 16 años. Ya era demasiado tarde.

Ese mismo año, robó dinero de la casa y se fugó. Comenzó así su vida errante por el subsuelo del sistema penal alemán. Condenas por robos menores lo llevaron a cárceles en Düsseldorf y más tarde a otras prisiones del oeste del país. Durante sus estancias tras las rejas, comenzó a imaginar escenas de tortura sexual como única vía de escape mental. “Los castigos que he sufrido han destruido todos mis sentimientos como ser humano”, declaró en su juicio.

El día que empezó a matar

Cuando salió libre en 1913, a los 30 años, los animales, que antes servían como válvula de escape, ya no bastaban. Empezó a buscar, sin saber aún dónde ni cuándo, un cuerpo humano sobre el cual ejercer ese poder absoluto que hasta entonces solo había imaginado.

Ese mismo año, en la ciudad de Mülheim am Rhein Christine Klein dormía sin sobresaltos. Tenía 10 años. Su padre, dueño de un pequeño establecimiento comercial, había cerrado el negocio como cada día y regresado a casa.

Kürten había elegido esa casa al azar. Entró con intención de robar, en busca de dinero fácil o cualquier objeto de valor. Pero lo que encontró fue otra cosa. Al ver a la niña dormida, algo se activó. La escena se desfiguró en su mente y el crimen cambió de naturaleza. Más tarde declararía: “Una sed de sangre me invadió por primera vez”.

Estranguló a Christine con sus manos. Luego la violó. Después, con una hoja afilada, le cortó la garganta. La sangre le provocaba una excitación que ya no podía reprimir.

El asesino que volvía a la escena del crimen

Pero no se alejó del todo. Al día siguiente, regresó a la zona y se sentó en una taberna cercana, donde los vecinos comentaban horrorizados el crimen. Escuchó en silencio, mientras observaba sus rostros. Días después, visitaría la tumba de la niña.

Ese asesinato fue el inicio. Dos meses más tarde, entró a la casa de una joven de 17 años, la estranguló y eyaculó mientras ella agonizaba.

La escalada fue interrumpida temporalmente cuando fue reclutado por el ejército alemán en 1914 para la Primera Guerra Mundial. Poco después, desertó. Lo arrestaron. Y como tantas otras veces, regresó a prisión.

En 1929, Düsseldorf se convirtió en un mapa de sangre. A lo largo de calles arboladas, terrenos baldíos y callejones oscuros, aparecían cuerpos con decenas de heridas punzantes. No había patrón evidente entre las víctimas: niñas, mujeres, hombres, incluso menores de edad de ambos sexos. Pero el método hablaba por sí solo. Tijeras afiladas, cuchillos, martillos.

Ese año, Peter Kürten asesinó a siete personas. A muchas otras las dejó al borde de la muerte. Algunas sobrevivieron porque, según los forenses, él había eyaculado antes de asestar el golpe final.

El raid de sangre del Vampiro

A veces usaba las tijeras. En otras, para desorientar a la policía, recurría al martillo o al filo de un cuchillo de cocina. En todos los casos, el resultado era el mismo. La víctima convertida en objeto del placer homicida de un hombre que no mostraba emoción. A menudo, se decía, bebía la sangre directamente de las heridas abiertas. Por eso comenzaron a llamarlo el vampiro.

El efecto psicológico fue inmediato. Düsseldorf entró en pánico. Las familias evitaban salir de noche. Las madres no dejaban a sus hijas caminar solas ni al anochecer ni al amanecer. La prensa hablaba de una sombra sin rostro. La policía multiplicaba patrullajes, interrogatorios y falsas detenciones. Pero Kürten no se escondía. A veces regresaba a la escena del crimen, hablaba con los investigadores, opinaba. En una ocasión, pensó en clavar el cadáver de una mujer a un árbol, para escenificar su obra ante la ciudad. Finalmente la enterró, pero envió un mapa a la policía señalando la ubicación exacta.

El 7 de noviembre de 1929, mató a su víctima más joven, una niña de cinco años. La apuñaló más de treinta veces y dejó su cuerpo debajo de unos escombros. Nadie lo vio. Nadie lo detuvo. El monstruo caminaba entre ellos.

El final del Vampiro

El 14 de mayo de 1930, Maria Budlick aceptó acompañar a un hombre por los senderos del Hofgarten, un parque arbolado de Düsseldorf. Creyó que se trataba de un ciudadano amable que le ofrecía ayuda. Pero detrás de esa cortesía fingida se escondía el mismo rostro que ya había acabado con la vida de decenas. Era Peter Kürten, El Vampiro.

Dentro del bosque, la violó. Pero algo lo detuvo. No la mató. Según su confesión posterior, había alcanzado el clímax y ya no necesitaba nada más.

La joven no fue directamente a la policía. Tal vez por miedo, por vergüenza o por incredulidad. En cambio, escribió una carta a una amiga detallando el ataque. La carta, por error, llegó a la dirección equivocada. La mujer que la recibió, atónita, la leyó, comprendió su gravedad y la entregó a la policía.

Aquella casualidad —una dirección mal escrita— se convirtió en el giro crucial de toda la investigación. La policía buscó a Budlick, la interrogó y reconstruyó su recorrido aquel día. Todo apuntaba al hombre que los periódicos ya llamaban el Vampiro de Düsseldorf.

Peter Kürten lo intuyó. Sabía que las autoridades lo estaban cercando. También sabía que había una recompensa por su captura. Entonces tomó una decisión final y perversa: le confesó todo a su esposa, Auguste Scharf, y le indicó dónde y cuándo debía entregarlo.

La trampa funcionó. El 24 de mayo de 1930, mientras caminaba por una calle de la ciudad alemana, fue detenido por la policía. No opuso resistencia. Solo sonrió.

El juicio de Peter Kürten comenzó en abril de 1931 en Düsseldorf, en una sala abarrotada de periodistas, familiares de víctimas y curiosos. Lo que estaba en juego no era solo su culpabilidad —algo que él mismo había admitido en detalle—, sino la comprensión de lo que había ocurrido en su mente durante cada asesinato.

Confesó 79 delitos, entre ellos nueve asesinatos consumados y numerosos intentos. En su relato no había ni una fisura de remordimiento. Cada palabra era exacta. Cada descripción, brutal. Contó cómo bebía sangre directamente de las heridas, cómo alcanzaba el orgasmo mientras las víctimas se desangraban. Explicó que mataba no por odio ni por venganza directa, sino porque su “instinto asesino” aparecía sin previo aviso.

Viaje a la mente del asesino

El psiquiatra Karl Berg, encargado de realizar el estudio clínico del acusado, lo describió como un caso único de sadismo sexual extremo sin alteración mental reconocible. No padecía esquizofrenia ni psicosis. No tenía delirio. Comprendía perfectamente lo que hacía. Y lo hacía con gusto.

“La tortura era su objetivo, no un medio. La sangre, su recompensa. El asesinato, el clímax de una ceremonia privada”, escribiría Berg en su informe, más tarde publicado bajo el título El sádico.

Después de semanas de testigos, informes forenses, reconstrucciones y peritajes, el jurado solo necesitó 90 minutos para deliberar. El veredicto fue unánime: culpable. La sentencia: nueve penas de muerte. El método: guillotina.

La mañana del 2 de julio de 1931, Peter Kürten descendió los pasillos finales de la prisión de Klingelputz, en Colonia. Eran poco más de las seis cuando el condenado, flanqueado por un sacerdote y un psiquiatra, cruzó el portón del patio de ejecuciones. Caminaba sin temblar. La guillotina estaba preparada.

Momentos antes de colocar la cabeza en la madera, formuló una última pregunta al médico presente. Una frase que heló a todos los testigos:

—Dígame… después de que me corten la cabeza, ¿podré oír, al menos por un instante, el sonido de mi propia sangre brotando del muñón del cuello?

La hoja cayó. El cuerpo se desplomó. Terminaba así, con precisión mecánica, la vida de uno de los asesinos más sádicos del siglo XX.

El chavismo, en su afán por perpetuarse en el poder, ha desarrollado una serie de alianzas con regímenes autoritarios y movimientos terroristas. Desde los primeros días del llamado “socialismo del siglo XXI” ha mostrado un empeño sistemático en confrontar a nuestros vecinos latinoamericanos y a los países desarrollados de Occidente, apoyándose en una narrativa anclada en conceptos y hechos de siglos pasados, como el colonialismo y el imperialismo.

César Pérez Vivas

Ese discurso de ofensas y agresiones no ha contribuido en absoluto al desarrollo de nuestra patria ni a la promoción de una convivencia civilizada en el continente. La política antieuropea, antiestadounidense y antiisraelí del régimen chavista busca justificar su conducta dictatorial mediante una narrativa falsa y completamente desfasada del mundo actual. Examinemos las alianzas más relevantes.

Hugo Chávez, y posteriormente Nicolás Maduro, guiados por esa visión, privilegiaron la relación con la guerrilla antes que con el Estado democrático de Colombia. La alianza del chavismo-madurismo con las FARC y el ELN es un hecho público y notorio. Chávez lo confesó ante la Asamblea Nacional el 11 de enero de 2008, cuando afirmó: “Mi gobierno respeta a las FARC y al ELN (la segunda guerrilla en tamaño de Colombia)”, y remarcó, alzando la voz: “No son organizaciones terroristas, son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia. Hay que darles reconocimiento; son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, un proyecto bolivariano que aquí es respetado”. Desde entonces, nuestro territorio se ha convertido en refugio para esos grupos terroristas, generando constantes tensiones con el Estado y la sociedad colombiana.

En paralelo, el chavismo se entregó a la tutela de la dictadura cubana. Fidel Castro encontró en Hugo Chávez el instrumento perfecto para una de sus más ambiciosas metas políticas: exportar su revolución al continente. La influencia del autócrata caribeño sobre el comandante barinés alcanzó niveles de sumisión total.

La ruptura de Chávez con Occidente se profundizó con su entrega a los intereses geopolíticos y económicos de Rusia, hasta convertir al país en dependiente de los obsoletos sistemas de armas del antiguo imperio de los zares, que encontró en el confundido “comandante eterno” el cliente perfecto para venderle la obsoleta “chatarra”, por más de 50.000 millones de dólares que bien hubiesen servido para atender nuestras múltiples calamidades. 

Para avanzar en esa ruptura, el régimen estrechó lazos comerciales con China. Hipotecó al país ante el poderoso imperio asiático, mediante un intercambio absolutamente leonino para nuestros intereses. La influencia china incluso ha buscado replicar, en Venezuela, su modelo de capitalismo de Estado autoritario. Entre esas imitaciones se cuenta la creación de las Zonas Económicas Especiales, inspiradas en el modelo chino, institucionalizadas mediante la ley del 20 de julio de 2022.

Pero la alianza más antinatural —por lo absurda y peligrosa— es la del chavismo con el chiismo, la corriente más radical y fanática del mundo islámico, mayoritaria en Irán y con fuerte presencia en Irak y el Líbano. Esta relación fue denunciada oportunamente por el obispo emérito de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, en 2011 y nuevamente en 2021, al advertir sobre la creciente presencia de ciudadanos iraníes en Venezuela. Según sus palabras, ello podría conducir al país “hacia un proceso de islamización, con consecuencias mayores en el futuro”.

Moronta agregó, entonces, que “el interés iraní no se centra en los recursos venezolanos, sino en establecer una base estratégica de carácter geopolítico. Venezuela se convierte de forma ‘pacífica’ en un socio de Irán, que ha logrado, sin mucho esfuerzo, un espacio de penetración en un lugar privilegiado de América Latina”.

Esa advertencia se ha hecho más que evidente en estos días. La confrontación entre Israel e Irán —con participación de Estados Unidos— ha evidenciado el grado de compromiso del régimen madurista con la teocracia totalitaria del ayatolá. Esta alianza se sustenta en una identidad política y espiritual común: el odio a Estados Unidos. En el caso iraní, se trata de una hostilidad religiosa e ideológica, alimentada por su propósito de imponer su cosmovisión al mundo. En el caso del chavismo, ese odio se nutre del radicalismo marxista impuesto por la dictadura cubana.

El llamado por Moronta “proceso de islamización” puede resultar a largo plazo más peligroso que la carrera armamentista del régimen iraní. Esa colonización cultural no se detiene con ataques a instalaciones nucleares. Requiere una respuesta en el plano espiritual y cultural que reafirme nuestra visión del mundo, basada en los valores cristianos que han moldeado por siglos la identidad venezolana.

El chavismo ha promovido valores contrarios a los de nuestro pueblo. La exaltación del islamismo, del santerismo y de otras manifestaciones religiosas ajenas a la fe mayoritaria pretende abrir espacio político a un proyecto de dominación fundado en el poder arbitrario y perpetuo. La consigna “¡no volverán!”, expresión de una supuesta irreversibilidad de la “revolución bolivariana”, busca erradicar los valores democráticos sembrados en el alma nacional. La tarea de rescatar la democracia en Venezuela supone también un reto cultural y espiritual: la reafirmación de nuestra identidad histórica, cristiana e hispánica.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ordenó oficialmente la suspensión de la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tras promulgar una ley previamente aprobada por el Parlamento iraní en respuesta al conflicto con Israel y los recientes ataques a instalaciones nucleares dentro del país. La medida marca un punto crítico en la relación entre Teherán y los organismos internacionales encargados de supervisar su programa nuclear.

AP

La televisión estatal iraní informó este miércoles que Masoud Pezeshkian promulgó la ley que suspende la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica, en referencia a la legislación aprobada por el Parlamento el mes pasado, tras la escalada bélica con Israel. La decisión también fue revisada y validada por el Consejo de Guardianes, el órgano constitucional que fiscaliza las leyes aprobadas en la Asamblea.

La ley se activa en un contexto de alta tensión. En las últimas semanas, Estados Unidos ha lanzado ataques aéreos sobre instalaciones nucleares consideradas estratégicas por Teherán. Aunque el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán no ha emitido declaraciones oficiales, el hecho de que Pezeshkian encabece ese consejo implica que la decisión tiene respaldo institucional para su implementación.

Hasta el momento, el OIEA, con sede en Viena, no ha emitido una reacción oficial a la medida iraní. La agencia es el organismo de Naciones Unidas encargado de monitorear los programas nucleares de los Estados miembros para garantizar su uso pacífico. Desde el acuerdo nuclear de 2015, el OIEA ha sido clave en las inspecciones sobre el desarrollo atómico iraní, que incluye el acceso a instalaciones, cámaras de vigilancia, revisiones periódicas y controles sobre enriquecimiento de uranio.

El acuerdo firmado en 2015 entre Irán y las potencias del llamado P5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania) limitaba significativamente el alcance del programa nuclear iraní. Entre otras condiciones, Irán debía reducir su nivel de enriquecimiento de uranio al 3,67%, mantener una reserva limitada del material y restringir el uso de centrifugadoras avanzadas. A cambio, se levantaban sanciones económicas internacionales.

Sin embargo, en 2018, Donald Trump se retiró unilateralmente del acuerdo, argumentando que el pacto no abordaba el programa de misiles de Irán ni su apoyo a grupos armados en Medio Oriente. Desde entonces, las tensiones entre Irán y Occidente han aumentado, con episodios de violencia en el Golfo Pérsico, ataques a infraestructuras y sabotajes atribuidos a ambas partes.

Tras el abandono del acuerdo por parte de Washington, Irán comenzó a incumplir progresivamente los términos del pacto. En la actualidad, según estimaciones del propio OIEA y agencias de inteligencia occidentales, Teherán enriquece uranio hasta un nivel del 60%, un paso técnico corto respecto al umbral del 90% necesario para producir material nuclear apto para armas. Además, posee suficiente material como para construir varias armas nucleares si decidiera avanzar en esa dirección.

A pesar de ello, Irán mantiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles y energéticos. El OIEA y varias agencias occidentales, sin embargo, sostienen que el país mantuvo un programa estructurado para el desarrollo de armas nucleares hasta al menos 2003, aunque no se ha confirmado que ese plan haya sido reactivado oficialmente.

La nueva legislación otorga margen al Consejo Supremo de Seguridad Nacional para definir el nivel y ritmo de implementación, lo que significa que no todos los mecanismos de cooperación con el OIEA necesariamente cesarán de inmediato. Aun así, la decisión representa una ruptura formal con el sistema de monitoreo establecido durante casi una década y podría afectar las negociaciones multilaterales futuras.

La suspensión complica aún más los esfuerzos internacionales por mantener supervisión sobre el programa nuclear iraní y abre un nuevo frente de incertidumbre en un momento en que las tensiones regionales y los riesgos de proliferación nuclear vuelven a cobrar protagonismo.

La Asamblea Nacional controlada por el chavismo aprobó este martes solicitar al Ejecutivo de Nicolás Maduro que el país se retire de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).

El Nacional

El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, encabezó la jornada con un discurso encendido en el que calificó al alto comisionado Volker Türk como encubridor de crímenes y lo responsabilizó de guardar silencio frente a supuestas violaciones cometidas contra migrantes venezolanos en el extranjero. Rodríguez mostró una fotografía del alto comisionado y lo acusó de ser cómplice de “asesinos” y “secuestradores”, al tiempo que impulsó la declaración de “persona no grata” tanto para él como para los funcionarios que integran su oficina.

Desde el podio, Rodríguez llamó a “salir de esa oficina de mierda” y reiteró que, mientras Türk permanezca a cargo del organismo, Venezuela no debería mantener ningún tipo de cooperación ni permitir su presencia en el país. La votación fue cerrada con aplausos y aprobada sin objeción por los diputados chavistas presentes.

«Salgamos de esa oficina de mierda (…) Declaramos persona no grata a Volker Türk, encubridor de asesinos, encubridor de secuestradores y a todos los que trabajan con él. Y no volvamos a esa oficina mientras esa basura esté a cargo de ella», dijo.

Esta no es la primera fricción entre el gobierno de Maduro y organismos multilaterales. Ya en febrero de 2024, el gobierno venezolano suspendió las actividades de la oficina técnica de la Acnudh en Caracas, tras rechazar los informes que documentaban violaciones sistemáticas de derechos. A pesar de que meses después el mismo Ejecutivo propuso reabrir el canal de diálogo con Naciones Unidas.

El viernes, Türk advirtió en un informe que las libertades fundamentales en el país han sufrido un importante deterioro en 2024 y 2025, en el contexto de las presidenciales y parlamentarias celebradas en estos años, y que diversas personas «han sido objeto de detenciones arbitrarias, violaciones del debido proceso y desapariciones forzadas, en medio de continuas denuncias de tortura y malos tratos».

El acceso a las universidades mediante el Sistema Nacional de Ingreso (SNI) es más que la violación de la Constitución venezolana, incluso peor aún que violentar el derecho a la autonomía de las casas de estudio superior, es la aplicación de un plan, basado en un proyecto cubano, que pretende minar la universidad con perfiles de estudiantes que respondan a los intereses de la revolución bolivariana, revela a Infobae una fuente que tuvo acceso al informe que planea el asalto a las universidades.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

Tras la excusa del derecho a una “educación universitaria gratuita y de calidad para todos”, se oculta la estrategia que se preparó para que en medio de la grave crisis del país y el enfoque en temas de superviviencia, lluvias y elecciones municipales, “pueda colar que el SNI adjudique a quienes van a ingresar a la universidad con determinado perfil, no académico, sino moldeable a los intereses de la revolución chavista”, dice la fuente que pidió no ser identificada por temor a las represalias.

El primer paso fue destruir la educación a nivel primario y básico “porque no es casual el abandono en las escuelas con la excusa del bloqueo”; se planificó hace años y se trató de forzar con Hugo Chávez en el poder “pero no se logró”. Nicolás Maduro lo hizo realidad. “La mayoría de la población no puede pagar educación privada, que también ha sido filtrada por intereses de la revolución; es como un cáncer que se extiende”.

Ante la pregunta de ¿por qué se estableció ese plan tan atroz para el presente y el futuro del país? “Si un niño, que nació en revolución y ya es un adulto, no sabe leer ni escribir bien, no sabe matemática, tampoco civismo, es una presa fácil de las ideologías”, responde.

Los grandes movimientos de cambio, para bien o para mal, surgen en las universidades, en el pensamiento crítico, pero la revolución bolivariana pretende la hegemonía de todo, incluso del pensamiento. “Creen que es el momento de dar el zarpazo de controlar quiénes acceden a la universidad”.

Explica que la estrategia del plan que los cubanos idearon para Venezuela está en el acceso, por eso es tan importante para el régimen venezolano que tengan control total del Sistema Nacional de Ingreso.

El objetivo de ese plan es “lanzar para las universidades a quienes puedan implosionarlas, porque un estudiante que no sepa ni siquiera leer ni escribir correctamente, no tiene posibilidades de ser un buen estudiante y mucho menos un buen profesional. Ese muchacho es que va a aflorar el resentimiento de la lucha de clases”.

La revolución bolivariana se propone así devaluar a las universidades venezolanas de mayor prestigio, así las elimina del ránking de las 1.500 mejores universidades del mundo, entre las que aún aparece la Universidad Central de Venezuela (UCV), de Los Andes (ULA), Simón Bolívar (USB), del Zulia (LUZ), Metropolitana, Católica Andrés Bello (UCAB), otras.

“En ese plan se crearon las condiciones para que las editoriales casi desaparecieran, las librerías pasaron a ser papelerías donde incluso en muchas se vende papel higiénico, crema dental, bisutería. Todo fue encaminado a destruir el sistema educativo”.

“Tenemos un individuo en el poder que solo tiene astucia, pero no estudios, que su única preparación fue la de chofer, pero además un ministro de Educación que no lee, que no tiene la preparación requerida para tan alto cargo”, le suma a directores y jefes educativos escogidos para obedecer, además de maestros mal pagados.

El objetivo

Muchos profesores se asombran del bajo nivel de preparación de un estudiante que va a la universidad, que pasó de un año a otro, porque el sistema educativo impuso que el estudiante aprobara el curso como fuera, en un entorno donde el educador apenas gana para sobrevivir”.

Lo primero que el bachiller se encuentra para registrarse en el SNI es una serie de preguntas, que es lo que realmente va a considerar el equipo que prepara a los que ingresarán a las universidades. “Es un censo, cuyas preguntas van dirigidas a determinar cuál es el candidato ideal para penetrar las universidades”.

Por ello “las preguntas no son sobre su preparación, sino por el tipo de vivienda donde vive, si es de zinc o de ladrillo, si está ubicada en un barrio o en una urbanización cerrada, si reciben agua potable o no”.

En esas preguntas que llaman “de tipo social” el perfil se configura con las preguntas sobre la composición familiar, para determinar si son hogares disfuncionales, si los padres trabajan”.

A la comunidad universitaria la mantienen ocupada en este momento con el método para ingresar y muchos están dedicados a explicar como registrarse en el SNI: crear un usuario, completar datos personales, preguntas de seguridad, verificar información y revisar correo y qué hacer sino recibe el email, entonces proceder a escribir a la opsu o llamar por un teléfono advirtiendo que debe tener paciencia porque no se sane cuándo responda.

Para ingresar a una carrera, al estudiante le era considerado el promedio educativo, las habilidades, el conocimiento, la actitud y la aptitud, porque eso garantizaba que el muchacho se esforzara y que entraran los mejores y más preparados, según las carreras.

Para ello era necesario presentar una prueba de acceso a la universidad de manera que de acuerdo al porcentaje obtenido y el número de cupos existentes, podía ingresar a la carrera para la que tenía méritos. Todo eso fue eliminado.

El objetivo es permitir el ingreso de quienes tienen más posibilidades, de acuerdo a los análisis socioeconómicos y de entorno cultural, de ser fieles a la revolución”, revela la fuente que habló con Infobae.

Aclara que el método de elección “es una trampa”, que va disfrazada de supuestamente resaltar los méritos. Por ello dicen que los bachilleres con promedio de 20 puntos podrán optar a cualquier carrera y universidad de su primera opción.

Aquellos egresados con 19 puntos, los cinco mejores promedios de cada liceo público y los tres mejores de cada colegio privado podrán elegir entre sus tres primeras opciones; “aunque considerando variables académicas, territoriales y socioeconómicas. También se anunció prioridad de acceso para pueblos indígenas y bachilleres con discapacidad”.

Todo está diseñado en ese plan para castrar el ingreso de estudiantes críticos, que cuestionen, que se preparen por y para educarse.

Reacción de universitarios

A través de un comunicado, el Movimiento estudiantil venezolano y las Federaciones de Centros Universitarios de las Universidades Central de Venezuela, Los Andes, del Zulia, de Oriente, Carabobo y Simón Bolívar se pronunciaron ante lo que consideran “flagrante violación de la autonomía universitaria por parte del CNU que pretende secuestrar el 100% de los métodos de ingreso a las universidades”.

Ricardo Ignacio Sánchez Mujica, el actual ministro de Educación Universitaria, fue presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la UCV lo que le dio mucha visibilidad durante las protestas por el cierre del canal de televisión RCTV en el 2007.

Cuatro años después, siendo dirigente del partido Un Nuevo Tiempo de Manuel Rosales, fue el diputado suplente de María Corina Machado en la Asamblea Nacional, pero se cerró a favor del partido de gobierno, cuando Diosdado Cabello notificó que Machado había perdido su condición de diputada por haber sido representante alterna de Panamá ante la OEA.

De inmediato Ricardo Sánchez asumió como principal y luego fue candidato por el Gran Polo Patriótico del chavismo, trabajando abiertamente para la revolución, haciéndose cirugías incluso estéticas que cambiaron su apariencia drásticamente.

Sánchez fue nombrado “estratégicamente, no solo por su compromiso con el chavismo, sino por su poca preparación académica e intelectual”, le dice a Infobae el profesor José Ruiz, egresado de la Universidad Central de Venezuela.

Reconoce que “Sánchez no defenderá las universidades, porque solo fue un pico de oro en sus tiempos de estudiante universitario, un activista político sin talento intelectual”, agrega Ruiz.

El Ministro Ricardo Sánchez, por su parte, ha dicho que la reciente medida de eliminar las pruebas internas para ingresar a las universidades obedece a que en su despacho han recibido muchas denuncias sobre venta de cupos en varias de las universidades públicas del país.

La historia de Hugo “el Pollo” Carvajal no es solo la de un general del Cártel de los Soles, sino la de un Estado, bajo Chávez y Maduro, transformado en maquinaria criminal.

La historia de Hugo Armando Carvajal Barrios —“el Pollo”, como lo llamaban con familiaridad sus camaradas y con recelo sus enemigos— bien podría parecer una de esas novelas de dictadores latinoamericanos que tanto abundan en nuestra literatura, pero con un giro más perverso: no es solo la historia de un hombre corrompido por el poder, sino de un Estado entero convertido en instrumento del crimen. Su declaración de culpable ante una corte federal de Nueva York, la semana pasada, no es simplemente la admisión de una responsabilidad personal. Es la constatación judicial de un sistema criminal institucionalizado que durante más de dos décadas ha operado desde Miraflores.

El Pollo Carvajal no fue cualquier militar. Fue el jefe de inteligencia militar de Hugo Chávez, arquitecto del aparato de represión, custodio de los secretos de la revolución y el cerebro tras el desmantelamiento de la DEA en Venezuela en 2005. Un movimiento que despejó el camino para el auge del narcotráfico como fuente paralela de financiamiento estatal. Estuvo en el corazón del chavismo durante más de diez años, lo que le permitió no solo conocer los mecanismos del poder, sino construir redes de influencia, soborno y control que hoy tiemblan ante lo que pueda revelar.

Una maquinaria con rostro de Estado

Su revelación no dejará lugar a dudas: Carvajal ha sido pieza clave en una alianza triangular que unía a Caracas con las FARC colombianas y con actores del eje chiita como Irán y Hezbolá. Bajo su coordinación, el Estado venezolano fue transformado en una infraestructura logística del crimen transnacional. La cocaína atravesaba los llanos camuflada en distintos medios como el ganado, mientras submarinos artesanales cruzaban el Atlántico con cargamentos que en 2024, según Transparencia Venezuela, generaron más de 8.000 millones de dólares anuales, una cifra equivalente al presupuesto oficial del país.

El Pollo sabe de rutas, cargamentos, nombres. Conoce cómo se pagaban sobornos, cómo se financiaban campañas, cómo se lavaba el dinero desde las altas esferas del poder militar hasta las oficinas centrales del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela. Está al corriente de las operaciones que unían a generales del régimen con los cárteles de México, Colombia y Perú, y la forma en que la droga se mezclaba con otras para ingresar a Europa por redes mafiosas. Sabe demasiado, y por eso hoy negocia no solo su condena —que podría ser de 30 a 50 años— sino también la protección de su familia, amenazada por las mismas estructuras que alguna vez comandó.

Una revolución que terminó en mafia

Los hechos que el Pollo Carvajal revele destruyen el mito fundacional del chavismo. Ya no es posible sostener que se trata de una dictadura ideológica que fracasó en su intento de justicia social. No. Lo que emerge, con brutal nitidez, es un régimen que desde sus cimientos operó como una organización criminal, escudada en la narrativa revolucionaria y protegida por una legalidad hecha a la medida. Y lo más revelador: su poder no radica solo en las armas o en el control territorial, sino en una red de complicidades regionales que lo han blindado frente a la acción internacional.

Por eso, su confesión tiene un alcance que trasciende el tribunal: amenaza con arrastrar a múltiples altos funcionarios del régimen —algunos aún activos, otros ya “descabezados”—, pero también compromete a redes criminales en Colombia, México, Perú y Europa, así como organizaciones terroristas. La información que posee puede cambiar el tablero de seguridad hemisférica, especialmente si, como se teme en Caracas, sirve de base para una eventual declaración de Venezuela como Estado patrocinador del terrorismo.

Una etiqueta así no es un simple gesto simbólico. La inclusión formal en la lista de países patrocinadores del terrorismo implica consecuencias devastadoras: aislamiento diplomático, bloqueo financiero total, restricciones severas al comercio exterior, suspensión de cualquier asistencia técnica o económica por parte de organismos multilaterales, y la imposición de sanciones legales contra cualquier entidad —nacional o extranjera— que mantenga relaciones con el país señalado. Supone, además, un estigma político de largo alcance: Venezuela pasaría a formar parte de un club infame del que también han sido miembros Irán, Corea del Norte, Sudán y Siria. Sería, en términos concretos, la certificación de su condición de Estado paria.

La traición que selló su destino

Cuando Carvajal rompió con Nicolás Maduro en 2017 y, más aún, cuando reconoció a Juan Guaidó en 2019 como presidente interino, cometió un acto de traición imperdonable. Para Diosdado Cabello, su antiguo camarada en el Cártel de los Soles, fue el comienzo de una cacería. El régimen, que alguna vez lo recibió en Maiquetía con honores de héroe —El Aissami, Cilia Flores y Elías Jaua incluidos— solicitó su extradición desde España, no para juzgarlo, sino para silenciarlo. Pero fue tarde. En julio de 2023 el Pollo fue extraditado a Estados Unidos y con él se fue la memoria del crimen.

¿Qué hacemos con esta verdad?

El drama venezolano no es el de una dictadura en busca de redención, sino el de una mafia estatal enquistada en el poder. La comunidad internacional —consciente o no— ha sido cómplice pasiva de esta ficción al tratar al chavismo como un interlocutor político. La verdad dicha por Carvajal obliga a repensar toda estrategia: no estamos ante un régimen autoritario clásico, sino ante una corporación criminal con estatus jurídico.

Las democracias —como advierten Levitsky y Ziblatt— no caen de golpe, caen por no saber identificar a tiempo el peligro. Y aquí está el riesgo: si la confesión de Carvajal se trivializa o se archiva como un episodio más, se desperdiciará una oportunidad histórica.

Tres acciones urgentes

Redefinir el relato: El chavismo no debe ser tratado como un actor político, sino como una organización narcoterrorista. El relato debe ser reconstruido desde la evidencia, no desde la diplomacia.

Activar la presión judicial y financiera: Su testimonio ofrece una hoja de ruta para investigar, congelar activos, procesar cómplices. Existen mecanismos multilaterales que no han sido usados a fondo.

Fortalecer a la oposición legítima: La lucha no es solo electoral. Es una batalla contra estructuras paralelas que controlan rutas, financian violencia y corrompen instituciones. En esta contienda desigual, donde la legalidad ha sido secuestrada por el crimen, las fuerzas democráticas necesitan algo más que convicción: necesitan recursos, aliados, y el reconocimiento claro del veredicto del 28 de julio, que es hoy el único fundamento legítimo del poder en Venezuela.

Epílogo para un traidor

El Pollo Carvajal se declara culpable. Y al hacerlo, sacude los cimientos de un régimen que ha logrado sobrevivir a la presión internacional, a las sanciones, a la indignación ciudadana. Su voz, por primera vez, convierte la narrativa del exilio en un caso de derecho internacional. No será fácil, ni rápido, desmontar este entramado. Pero el relato ha cambiado: ya no se trata de elecciones ni diálogos, sino de justicia y máxima presión. 

Como en las novelas de los dictadores, todo parece condenado a repetirse. Pero quizá esta vez —con un traidor como testigo y un mundo más atento—, la historia tenga otro final. Un final que no se escriba desde Caracas, sino desde los tribunales del mundo.

Antonio de la Cruz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que “tendría que arrestar” a Zohran Mamdani, candidato demócrata a la Alcaldía de Nueva York, si este accede al cargo y se niega a colaborar con las autoridades federales en la ejecución de redadas migratorias. Las declaraciones se produjeron el martes durante la visita de Trump al nuevo centro de detención de migrantes en Florida, denominado “Alligator Alcatraz”.

EFE

“Tendríamos que arrestarlo. Mire, no necesitamos un comunista en este país, pero si tenemos uno, lo voy a vigilar muy de cerca”, afirmó el mandatario al ser consultado por la prensa sobre Mamdani, quien recientemente ganó las primarias demócratas en la ciudad de Nueva York.

El presidente añadió que “mucha gente está diciendo que está aquí ilegalmente” y aseguró que su Gobierno revisará “todo” sobre el candidato.

Zohran Mamdani, de 33 años, nació en Uganda y se naturalizó ciudadano estadounidense en 2018. No existe evidencia pública que sugiera que su situación migratoria sea irregular.

No obstante, el congresista republicano Andy Ogles solicitó una investigación sobre su ciudadanía, al insinuar, sin pruebas, que Mamdani habría cometido fraude durante su proceso de naturalización.

La candidatura de Mamdani ha generado atención nacional tras su victoria en las primarias demócratas frente al ex gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo. El candidato obtuvo un 56% de los votos en la contienda interna del partido.

Mamdani se identifica como “socialista democrático” y ha enfocado su campaña en propuestas de apoyo a la clase trabajadora y en su respaldo a la causa palestina.

Entre sus compromisos de campaña, Mamdani ha afirmado que, en caso de ser elegido alcalde, su administración no colaborará con las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad. Esta posición se alinea con políticas de no cooperación que han adoptado anteriormente otras ciudades consideradas “santuarios” en el país.

El resultado de las primarias otorga a Mamdani una ventaja significativa de cara a las elecciones generales, ya que en la ciudad de Nueva York el respaldo del Partido Demócrata suele ser determinante.

Sin embargo, aún no está claro si el partido ofrecerá un apoyo unificado. El actual alcalde Eric Adams, también demócrata, ha anunciado que se postulará como candidato independiente.

La declaración de Trump marca una intensificación del discurso federal contra figuras políticas locales que han manifestado resistencia a la política migratoria del Ejecutivo.

La campaña presidencial en curso, y la creciente tensión en torno a la inmigración y la identidad política, han situado a Mamdani en el centro del debate nacional.

La prohibición de realizar pruebas de ingreso en las universidades públicas, anunciada en la sesión del jueves 26 de junio del Consejo Nacional de Universidades (CNU), vuelve a poner en el ojo la gestión de la autonomía de las instituciones de educación superior.

TalCual

Aunque las autoridades de la UCV señalaron que esperarán que salga publicada la Gaceta Oficial que contiene la decisión, para evaluar cuáles serán los escenarios ante el proceso del Sistema de Ingreso por Mérito Académico y Diagnóstico Integral 2025 (Simadi) que estaba en curso, ya el cronograma presenta un retraso porque justo estaba previsto aplicar la prueba este martes 1ro de julio, pero debió ser suspendida mientras se evalúa la decisión, según informó la secretaria de la UCV, Corina Aristimuño.

«No es una decisión tomada, pero ya el cronograma sufre su primer retraso», dijo Aristimuño.

Las autoridades de la UCV se reunieron en una mesa técnica con representantes del Ministerio de Educación Universitaria y la Oficina de Planificación del Sector Universitario (Opsu) luego del anuncio. La secretaria de la UCV explicó a TalCual que le había consultado a los funcionarios cuál fue la motivación de la medida y solo le respondieron que era «poner orden, ratificar medidas que ya habían sido tomadas». En paralelo, la medida se inscribe en un comunicado hecho por la Asociación de Rectores Bolivarianos, una declaración que aboga por «la gratuidad de la educación superior y el rescate de ese derecho», que según su opinión, consideran que este tipo de modalidades (las pruebas de ingreso) laceran ese derecho.

En la reunión del lunes 30, se aclaró que esta prohibición solo se refiere a los mecanismos de ingreso interno como el caso del Simadi en la UCV, que estaba en pleno proceso y los aspirantes ya habían entrado en la segunda fase. Las otras modalidades establecidas en la UCV para ingresar permanecen, como el programa Samuel Robinson, el acta convenio, el convenio diplomático y los cupos para artistas destacados en cultura o atletas de alto rendimiento en el deporte.

Puedes leer la nota completa en Diario TalCual

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