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Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh), Reidy Zambrano, informó que se estima que para este año entre 45 y 50 ondas tropicales pasen por el territorio nacional.

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Detalló que a partir del primero de junio comienza el pasaje de ondas tropicales, las cuales se desprenden de la costa de Cabo Verde en África y recorre el Océano Atlántico. “Se estimá que sean al rededor de 60 de las cuales de 45 a 50 pasarán por el territorio venezolano”, aseveró.

Sistema Nacional de Gestión de Riesgo activo y la alerta climática

“De manera integrada con el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo, mantenemos un monitoreo muy detallado de condiciones climáticas”, dijo Zambrano, durante su participación en el programa Café en la mañana que transmite Venezolana de Televisión.

El pasado año fue el más caliente registrado, durante el cual se batieron todos los récords. Foto: VTV.
Recordó que en Venezuela solo hay dos periodos, no hay estaciones como en latitudes altas y bajas. “Tenemos un periodo seco que inició en noviembre y finalizan abril y un periodo lluvioso que inició en abril en el Sur del país”.

Previo a su anuncio sobre la meteorología venezolana, advirtió que la Organización Meteorológica Mundial reflejó en su informe más reciente que el pasado año fue el más caliente registrado, durante el cual se batieron todos los récords.

“Desde junio de 2023, cada mes, se han batido récords en temperaturas, esto influye directamente en la dinámica meteorológica de nuestro país”, sostuvo Reidy Zambrano.

La muerte no es el fin de todo, sino el comienzo de algo. Es un nuevo inicio”, escribió el papa Francisco, fallecido este lunes a los 88 años, en un texto inédito difundido por medios italianos y que adquiere una carga especial tras su muerte.

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Se trata del prefacio del libro “En espera de un nuevo comienzo. Reflexiones sobre la vejez”, del cardenal Angelo Scola, arzobispo emérito de Milán, que llegará a las librerías este jueves 24 de abril, editado por la Libreria Editrice Vaticana.

El texto, fechado el pasado 7 de febrero, es una meditación personal del pontífice sobre el sentido de la vejez, el valor de la experiencia y la esperanza cristiana en la vida eterna, escrita semanas antes de ser internado por una neumonía bilateral, dolencia por la que estuvo hospitalizado durante 38 días, hasta el 23 de marzo. En sus líneas, Francisco reflexionó con profundidad sobre su etapa vital, entrelazando su propia experiencia con el pensamiento de su “querido hermano en el episcopado”.

“El título lo dice con sabiduría: es un nuevo comienzo, porque la vida eterna, que quienes aman ya experimentan en la tierra en las ocupaciones cotidianas, es el inicio de algo que no tendrá fin. Y es precisamente por eso que es un ‘nuevo’ comienzo, porque viviremos algo que nunca hemos vivido plenamente: la eternidad”, escribió el pontífice argentino, quien encontró en el libro de Scola “una combinación rara de experiencia personal y sensibilidad cultural”.

Francisco subrayó que envejecer no es un problema en sí mismo, sino una oportunidad espiritual y humana, según cómo se viva. “Es cierto que envejecemos, pero ese no es el problema: el problema es cómo envejecemos”, señaló. “Si acogemos con gratitud y reconocimiento el tiempo (incluso largo) en el que experimentamos la disminución de las fuerzas, el aumento del cansancio corporal, los reflejos ya no iguales a los de la juventud, pues bien, incluso la vejez se convierte en una edad de vida”.

En un pasaje especialmente significativo, Francisco reivindicó el uso del término “viejo”, el mismo que Scola utiliza para describirse. “No debemos tener miedo de aceptar el envejecimiento, porque la vida es vida y edulcorar la realidad significa traicionar la verdad de las cosas. Devolverle el orgullo a un término que con demasiada frecuencia se considera malsano es un gesto que debemos agradecer al cardenal Scola”, escribió. “Decir ‘viejo’ no significa ‘ser desechado’, como a veces nos hace pensar una cultura degradada del descarte”, añadió, en una crítica directa a los valores dominantes. “Decir viejo, en cambio, significa decir experiencia, sabiduría, conocimiento, discernimiento, reflexión, escucha, lentitud… ¡Valores que necesitamos desesperadamente!”.

El papa también abordó el papel de los abuelos en las sociedades contemporáneas, insistiendo en su importancia para el desarrollo integral de los jóvenes. “El papel de los abuelos es de importancia fundamental para el desarrollo equilibrado de los jóvenes y, en última instancia, para una sociedad más pacífica, porque su ejemplo, sus palabras, su sabiduría pueden inculcar en los más jóvenes una visión de largo plazo, la memoria del pasado y el anclaje en valores que perduren”, señaló.

La dimensión espiritual ocupa un lugar central en el texto. Francisco elogió las palabras de Scola sobre el sufrimiento y la muerte, que definió como “joyas preciosas de fe y de esperanza”. Mencionó como referencias teológicas las obras de Hans Urs von Balthasar y Joseph Ratzinger, dos figuras que marcaron su pensamiento. Aseguró que el texto nace no solo del intelecto, sino también “del afecto”, porque “el cristianismo no es tanto una acción intelectual o una elección moral, sino más bien el afecto a una Persona, ese Cristo que vino a nuestro encuentro”.

La carta cierra con una imagen cargada de simbolismo. Francisco evocó el momento en que se revistió con el hábito papal en la Capilla Sixtina, en marzo de 2013, y expresó su deseo de volver a abrazar “con gran estima y afecto” al cardenal Scola. “Ahora, ambos, más viejos que aquel día (…) pero siempre unidos por la gratitud hacia este Dios amoroso que nos ofrece vida y esperanza a cualquier edad de nuestra vida”.

Las exequias públicas del papa Francisco comenzaron este miércoles con una solemne ceremonia que marcó el inicio de tres días de recogimiento y oración. El féretro del pontífice, quien falleció el lunes a los 88 años debido a un ictus, fue trasladado desde la residencia de la Casa Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro.

Infobae

El cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo de la Iglesia Católica, presidió la oración inicial antes de que el féretro comience su recorrido. La procesión pasó por la Plaza de Santa Marta y la Plaza de los Protomártires Romanos, antes de llegar a la Plaza de San Pedro.

La entrada al Vaticano se realizó por la puerta central de la Basílica, donde los Patriarcas, Cardenales, Arzobispos, Obispos y miembros de la Capilla Pontificia acompañaron el féretro, todos vestidos con el hábito coral, en un acto solemne que reafirma el respeto y la devoción hacia el papa Francisco.

Una vez en la Basílica de San Pedro, el cuerpo del Papa fue depositado en el Altar de la Confesión, situado bajo el famoso baldaquino de Bernini, un lugar de profundo simbolismo.

La Liturgia de la Palabra dió inicio a las ceremonias, marcando el comienzo oficial de los homenajes públicos que se extenderán hasta el viernes. Durante estos tres días, el templo permanecerá abierto hasta la medianoche el miércoles y jueves, brindando a los fieles la oportunidad de acercarse al féretro y rendir su último adiós a un papa que ha dejado una huella imborrable en la historia de la Iglesia.

El viernes, las exequias llegarán a su fin con la culminación de los homenajes públicos. Se espera que una multitud de fieles, dignatarios y jefes de Estado se reúnan para asistir al funeral de uno de los pontífices más influyentes de la era moderna.

La mayoría de personas cuando escucha el término Gestapo no puede evitar un estremecimiento. Esta organización policial, fundada por decreto el 26 de abril de 1933 por el entonces ministro del Interior Hermann Göring, tenía como único objetivo acabar con todos aquellos que eran considerados un peligro para el gobierno. Para lograr alcanzar su objetivo final, es decir, eliminar a cualquiera que pudiera hacer gala de «tendencias peligrosas para el Estado», la Gestapo no dudaba en emplear los métodos que tuviera a su disposición, por brutales que fueran. Entre los grupos calificados de «peligrosos» y a los que era necesario neutralizar se encontraban judíos, gitanos, comunistas, homosexuales y todos aquellos que presentasen una conducta considerada antisocial según el partido nazi, que gobernaba Alemania con mano de hierro.

Por: J. M. Sadurní – National Geographic Historia

El término «Gestapo» es un acrónimo que deriva de German Geheime Staatspolizei o policía secreta estatal. La función principal de aquella organización era básicamente, tal como su nombre indicaba, la de actuar como policía secreta y estaba formada por oficiales procedentes de otros cuerpos policiales a cuyos miembros no se tuvo en cuenta sus antecedentes políticos, siempre y cuando estos no hicieran peligrar la estabilidad del gobierno. La Gestapo contaba con absoluta libertad de acción para investigar los casos de traición, espionaje y cualquier «agresión» que supusiese, según sus criterios, una amenaza. Su trabajo policial se basaba primordialmente en las denuncias anónimas: un simple comentario en una cervecería podía ser suficiente para que cualquier ciudadano acabara en prisión.

El Estado Mayor de la Gestapo en París. Foto: Cordon Press

LA GESTAPO, DE PRUSIA A TODA ALEMANIA

La Gestapo se creó con la absorción de la Policía Estatal Prusiana, un cuerpo policial que investigaba los crímenes políticos cometidos en Prusia desde mediados del siglo XIX hasta 1933. El último director de la Policía Estatal Prusiana y primero de la Gestapo fue Rudolf Diels, un policía de carrera, mujeriego y camorrista, que había ingresado en el cuerpo gracias a su profundo conocimiento sobre los movimientos radicales urbanos. Pero la «limpieza» de «enemigos del Estado» acometida por Diels no llegó a los extremos que alcanzaría posteriormente, ya que durante sus inicios la Gestapo no estaba formada exclusivamente por nacionalsocialistas, sino que más bien estaba constituida por un grupo de policías que veía en la fusión de ambos organismos una oportunidad para prosperar. Más tarde, las incorporaciones a la Gestapo sí que fueron en su mayoría de reclutas procedentes del ámbito nacionalsocialista, con lo que este cuerpo policial llegó a radicalizarse hasta extremos insospechados.

Ese mismo año, 1934, Göring sustituyó a Diels como comandante de la Gestapo en Prusia y recomendó extender el papel de este cuerpo policial a toda Alemania. De hecho, en su afán por controlar la Gestapo en todo el país, Göring chocó con los intereses del comandante de las SS Heinrich Himmler, que era jefe de la policía de Múnich y que también tenía el objetivo de tomar el control absoluto del sistema policial alemán. En esta lucha de poder, Himmler consiguió hacerse con el control de la BayPoPo, la policía política de Baviera. Al final, ambos hombres aparcaron sus diferencias y Göring transfirió toda la autoridad de la Gestapo a las SS. Pero poco después, el frío y calculador Reinhard Heydrich, jefe de la SD, el Servicio de Seguridad de las SS, acabaría haciéndose con el control absoluto del cuerpo y fue nombrado comandante de la Gestapo, cuya sede central en Berlín se encontraba en la Prinz-Albrecht-Straße número 8, en un edificio que antiguamente había sido un teatro. Muy pronto los berlineses conocería aquel tétrico lugar como la «Casa de los Horrores», puesto que era ampliamente sabido por todos que allí se torturaba y maltrataba a los detenidos mientras se hallaban esposados a la pared.

Sede de la Gestapo en la calle Prinz Albrecht, 8 en Berlín.

También en 1934, las fuerzas conjuntas de las SS y de la Gestapo llevaron a cabo una serie de arrestos en masa, y se aprovechó para eliminar a todos aquellos que resultaban «molestos» para los intereses del partido nazi. Una de sus acciones más sonadas es la que se produjo durante la que ha pasado a la historia como «la noche de los cuchillos largos«, una matanza de miembros de las SA, un cuerpo paramilitar al servicio del partido nazi, también conocidos como «camisas pardas», de la que no se ha podido determinar el número total de víctimas. Pero lo que sí se sabe es quien fue una de las más importantes, su comandante, Ernest Rohm, que fue ejecutado sin juicio alguno al igual que la mayoría de los líderes de esta organización, de la que Hitler había empezado a desconfiar. De este modo, el líder nazi se deshizo de aquellos que consideraba unos peligrosos enemigos.

LA EXPANSIÓN DE LA GESTAPO

La SD contaba con un archivo policial muy completo que reunía los datos de millones de alemanes. Entre la información que contenían estos archivos no faltaban numerosos datos sobre los hombres más importantes de Alemania. Dada su creciente importancia, la Gestapo fue incorporada a la Oficina Principal de las SS para Seguridad del Reich (RSHA); entonces pasó a ser conocida como Departamento IV y empezó su expansión por todo el país. De hecho, la apertura de oficinas de la Gestapo en la principales ciudades de Alemania fue meteórica. Una de ellas estuvo ubicada en un edificio situado en la ciudad de Colonia (conocido como EL-DE-Haus) que a pesar de los duros bombardeos a los que se vio sometida la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial permaneció casi intacto. En la actualidad, ese lugar de trágico recuerdo se ha transformado en un centro de documentación sobre el nacionalsocialismo y en un museo. Los visitantes además pueden visitar la antigua prisión, que ahora es un espacio de recuerdo de todos aquellos que estuvieron presos entre sus fríos muros.

El nombre de EL-DE con el que era conocido el edificio de la Gestapo en Colonia era un acrónimo de las iniciales de su propietario, un empresario católico alemán llamado Leopold Dahmen, y fue alquilado por la Gestapo mucho antes de que estuviera terminado. En los pisos superiores se situaban las oficinas, mientras que en el sótano se ubicaron diez calabozos donde eran trasladados los detenidos mientras esperaban a ser interrogados. La casa también contaba con una sala de interrogatorios y un búnker, al que solo tenían acceso los oficiales y los empleados. En el patio interior se llevaron a cabo las ejecuciones, que se contaron por centenares. Además de en las ciudades, la Gestapo también poseía oficinas en los campos de concentración, cuya dirección se asignó a miembros de bajo rango y a las unidades de exterminio. Sus funcionarios también colaboraron con las SS, con las autoridades de la ocupación militar y con los administradores civiles nazis para ayudar en la captura y deportación de judíos.

Miembros de la Gestapo en una estación de autobuses en Suecia.

LA DESAPARICIÓN DE LA GESTAPO

El nombre de Gestapo despertaba el terror, y por lo general, los alemanes creían que había un agente de la Gestapo espiando en cada esquina, pero la realidad era muy distinta. En su momento de mayor expansión, el número de agentes de la Gestapo no ascendían a más de 32.000, de los cuales poco más de la mitad «mantenían el orden» en las calles. También acostumbraban a pasar desapercibidos entre la gente. De hecho, los miembros de la Gestapo solían vestir de paisano, como un ciudadano alemán corriente, y se identificaban con una placa ovalada en cuyo anverso figuraba un águila con la esvástica entre sus garras y en el reverso se podía leer Geheime Staatspolizei y el número del agente. Hollywood se ha encargado de presentar a los agentes de la Gestapo con largos abrigos de cuero negro, una vestimenta que, aunque identificamos normalmente con ellos, en realidad estaba de moda en la Alemania de aquel tiempo.

Cuando el final de la Segunda Guerra Mundial se hallaba próximo, y a medida que el ejército estadounidense se acercaba más a Berlín, la Gestapo fue disolviéndose poco a poco. Su edificio principal en la capital alemana fue bombardeado el 3 de febrero de 1945, y a primeros de abril sus funcionarios empezaron a quemar archivos y documentación que podían resultar comprometedores. El 29 de abril de 1945, los soviéticos plantaron una bandera con la hoz y el martillo en la sede de la Gestapo en Berlín, aunque fueron repelidos por un nutrido grupo de hombres de las SS. Al final la organización policial más famosa y temida de la historia fue disuelta por el general Dwight Eisenhower el 7 de mayo de 1945. Durante los juicios de Núremberg, la Gestapo fue considerada una organización criminal y quedó prohibida en todo el país. Para siempre.

El ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, graduó este martes 22 de abril la primera cohorte del curso de «Operadores Especiales Revolucionarios» (COER), un nuevo comando especial para «fortalecer la capacidad defensiva de la nación».

Tal Cual

En un acto en la parroquia Macarao (Caracas), se graduaron más de 500 personas de este primer curso que, según el ministro de Defensa, G/J Vladimir Padrino López, fue ideado por Cabello y unifica habilidades y conocimientos de los distintos organismos de seguridad.

«Ahora estamos más cohesionados para hacernos más fuertes, más consistentes a la hora de defender la Patria. Se trata de la FANB con su capacidad, su equipación, su conocimiento. Se trata de los órganos de seguridad ciudadana con los que cuenta el país para garantizar la seguridad interna», dijo durante la actividad.

Diosdado Cabello dijo que estas personas libran una «batalla por la verdad», al tiempo que señaló que «el imperialismo norteamericano no descansa y tiene aquí en nuestro país, desafortunadamente, quinta columnas que trabajan para un amo que les da migajas y ellos se conforman a cambio de la destrucción de la patria».

«Nosotros lo hemos dicho una y mil veces. El día que aquí pongan fuerzas extranjeras un pie o un ataque contra Venezuela, nosotros vamos por todos los quinta columnas que ellos tienen aquí en Venezuela», afirmó.

¿Qué son los «operadores especiales revolucionarios»? El ministro de Defensa explicó que un funcionario de este tipo es «más preparado» y con mayor capacidad para diversas tareas. «Necesitamos combatientes especiales, con tecnología y una característica extraordinaria por encima de un soldado ordinario, de actuación regular».

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En 2023, la Policía Federal de Brasil detectó un movimiento inusual en el pequeño aeropuerto de Santarém, en el estado de Pará: venezolanos aparentemente humildes compraban costosos boletos de último minuto y siempre pagaban por equipaje extra. En octubre, los agentes decidieron ir a por todas y arrestaron a un venezolano que intentaba abordar con 21 kilogramos (46 libras) de oro escondidos en termos.

Por: Fernanda Wenzel – Mongabay

Dos meses después, otra situación atípica llamó la atención de las autoridades: un hombre que transportaba 47 kg (103,6 lb) de oro sufrió un intento de robo en Manaos. Su plan, frustrado por el ataque, era embarcar la carga en un avión privado.

Después de que un juez autorizó a la Policía Federal a acceder a los teléfonos e información financiera de los sospechosos, los agentes encontraron que estos dos episodios estaban conectados y eran parte de un plan mucho más grande para enviar oro ilegal desde la Amazonia brasileña a Venezuela y, posiblemente, a Guayana.

Este esquema fue una novedad para los investigadores y una señal de que los comerciantes ilegales de oro se estaban volviendo sofisticados en medio del creciente asedio de las autoridades brasileñas. Tras cuatro años bajo el gobierno del expresidente Jair Bolsonaro (2019-22), cuyas políticas y discurso impulsaron la minería ilegal, Luiz Inácio Lula da Silva llegó al poder en 2023, atacando la ilegalidad desde dos frentes. Por un lado, los agentes reanudaron las redadas sobre el terreno. Por otro, nuevas medidas administrativas dificultaron el comercio ilegal de oro.

“Podemos ver claramente que el sector se ha reestructurado”, declaró a Mongabay Raoni Rajão, investigador de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). “Nuestras fuentes demuestran que la cantidad de oro que se trafica a través de las fronteras ha aumentado significativamente”.

La organización descubierta por la Policía Federal en 2023 en la llamada investigación Flygold se dividía en cuatro núcleos: suministro, transporte, recepción y lavado de dinero. Según los autos judiciales, el metal era transportado principalmente por venezolanos, quienes tenían mayor facilidad para cruzar la frontera. Se transportaba en transbordadores, barcos, aviones, vehículos e incluso a pie, en una ruta que comenzaba en Itaituba y que podía pasar por Santarém, Manaos y Boa Vista antes de llegar a Venezuela. Allí, uno de los posibles compradores era la empresa Alibaba Goldcenter, concluyeron los investigadores.

Integrado por venezolanos y brasileños y con bases operativas en Itaituba y Boa Vista —la capital de Roraima, ubicada a 230 kilómetros (143 millas) de la frontera con Venezuela— el grupo es sospechoso de haber contrabandeado al menos una tonelada de oro ilegal entre febrero de 2023 y marzo de 2024. La actividad de contrabando alcanzó su punto máximo cuando Estados Unidos levantó las barreras comerciales al oro venezolano, de octubre de 2023 a enero de 2024, convirtiendo al país vecino en una atractiva plataforma de envío.

A medida que avanzaban las investigaciones, surgió un nombre muy conocido. Adriano Aguiar de Castro era un hombre con muchos trucos, como lo demuestran varias investigaciones policiales. Operando durante años en las zonas de oro ilegal de la Amazonia brasileña, era un maestro del lavado de oro y conocía bien los atajos desde las turbias minas en las profundidades de la selva hasta las refinerías de Europa y Asia. Con un simple fraude documental, el metal ilegal entraba al mercado legal por la puerta grande. Sin embargo, a medida que las reglas del juego cambiaban, se adaptó rápidamente y se convirtió en una figura clave en la trama de contrabando de oro.

Según la demanda, era sospechoso de recolectar oro ilegal en Pará y entregárselo al grupo logístico. «Adriano y sus empresas son una pieza más del núcleo de proveedores, que se apropian de oro posiblemente extraído ilegalmente y lo envían para su lavado en otros países», afirma la demanda.

Además de las grandes sumas de dinero que circulaban por las cuentas bancarias de Castro, una foto suya frente a una avioneta en Caracas, la capital de Venezuela, reforzó su papel clave en la organización. Junto a él, en la foto, aparecía Aldo José Pinheiro, señalado por las autoridades como el «líder y responsable de la ruta de transporte del material». Mongabay intentó contactar al abogado de Pinheiro sin éxito. La justicia brasileña emitió una orden de arresto contra Castro, pero no fue encontrado en su domicilio ni se presentó ante la policía.

La defensa de Castro dijo que no haría comentarios sobre el informe de Mongabay.

El maestro de las minas falsas

La primera aparición de Castro en los registros policiales se remonta a 2019, cuando la Policía Federal incautó 110,9 kg (244,5 lbs) de oro escondidos bajo los asientos de un avión en el aeropuerto de Goiânia. Pronto, las autoridades descubrirían que se trataba de solo una pequeña parte de las 1,5 toneladas métricas de oro ilegal comercializadas por la organización criminal ese año, por un valor total de casi 218 millones de reales (37 millones de dólares).

Castro era la mano derecha del líder del grupo, Bruno Cecchini , concluyó la Policía Federal. «[Castro] es uno de los principales artífices de transacciones ilícitas relacionadas con la explotación ilegal de minerales y el blanqueo de capitales derivados de este delito», escribieron los investigadores en un informe de la investigación conocido como Céu Dourado.

Entre sus atribuciones estaba iniciar la construcción de una mina falsa en el municipio de Colniza, Mato Grosso, con el objetivo de engañar a las autoridades sobre el origen del oro comercializado por el grupo. Las instalaciones se construyeron en terrenos con licencias mineras regulares. Sin embargo, el metal provenía de minas ilegales, conocidas en Brasil como garimpos , en el norte de Mato Grosso y el sur de Pará. La práctica, conocida como lavado de oro, estaba muy extendida en la Amazonia brasileña en aquella época.

Cuando las autoridades visitaron el sitio en agosto de 2019, un empleado declaró que estaba construyendo «alojamientos, una cafetería y la instalación de maquinaria para la futura operación de una ‘empresa minera'». También confirmó que no se habían realizado actividades mineras en la zona durante los últimos tres meses, contradiciendo las facturas que indicaban que la extracción de oro estaba en pleno auge. Según los expedientes judiciales, Castro contrató al constructor «para iniciar las obras de infraestructura en el sitio y dar la impresión de que ya se estaba extrayendo oro allí».

En una declaración a Mongabay, el abogado de Cecchini negó cualquier falsedad sobre las operaciones de sus minas. Lea la respuesta completa aquí .

La justicia brasileña aceptó los cargos contra Castro en junio de 2022, y este se encuentra a la espera de juicio. Esto no lo apartó del mundo laboral. Un año después, la foto de un agujero en el suelo haría que los agentes de la Policía Federal recordaran automáticamente a Castro y el caso de la mina falsa.

El agujero medía aproximadamente un metro (3,3 pies) de ancho y 1,5 metros (4,9 pies) de largo, demasiado pequeño para que un adulto pudiera acostarse. A pesar de ello, de allí provenían 379,4 kg (836 libras) de oro, valorados en 137,6 millones de reales (24 millones de dólares), según Fênix DTVM, la empresa comercializadora de oro que declaró en sus declaraciones de impuestos haber recibido el metal de este terreno ubicado a más de 2 km (1,2 millas) de la carretera Transamazónica, en el estado de Pará.

El área era propiedad de uno de los supuestos proveedores de Fênix, José Barbosa de Lima, quien contaba con 10 autorizaciones mineras. De estos yacimientos, Fênix declaró haber extraído un total de 988,2 kg (2178,6 lb) de oro, valorado en 257,4 millones de reales (44,9 millones de dólares) entre 2021 y 2022. Sin embargo, cuando la Policía Federal revisó imágenes satelitales de las tierras de Lima, no encontró indicios de una mina.

Fênix lo justificó diciendo que las operaciones eran subterráneas y envió como prueba una foto de Castro de pie junto al agujero, un esfuerzo aparentemente casero que contrastaba con el gran volumen de oro supuestamente extraído de allí, comparable a los grandes sitios de minería industrial.

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Cuando Francisco fue elegido papa, en 2013, lo primero que saltó a la vista era que, por vez primera, el líder de la Iglesia católica no era un europeo. Y no solo eso: además era un jesuita. Lo que parecía ser una señal de que habían entrado aires de cambio en la siempre hermética estructura vaticana, se vio posteriormente confirmado con algunas medidas adoptadas por el pontífice argentino, la más resonante de ellas la apertura del Colegio Cardenalicio a rincones del planeta antes olvidados.

DW

De esto da fe que ahora haya cardenales de Mongolia, Lesoto, Timor Oriental, Tonga o Irán, países que nunca habían tenido representación en la alta estructura del Vaticano. También el creciente número de cardenales electores provenientes de Asia y la pérdida de poder que han sufrido en los últimos años Europa e Italia, habitualmente el país con más altos representantes.

Todo esto supone transformaciones que incidirán en la elección del nuevo papa, en la que priman factores religiosos, políticos, simbólicos y también geopolíticos, de acuerdo con Marcial Sánchez, doctor en Historia y experto en temas religiosos. «La Iglesia católica está experimentando un cambio en su demografía. Mientras Europa y América del Norte tienen menos feligreses, en regiones como África y Asia están creciendo. Esto podría influir en la elección de un papa proveniente de una región que represente estos nuevos centros de crecimiento de la Iglesia, y por ello las perspectivas de un papa africano o asiático están cobrando más fuerza”, señala a DW el especialista chileno.

¿Otra vez Europa?

Néstor Pongutá, vaticanista y escritor colombiano, dice a DW que es difícil saber a estas alturas quién tiene mayores posibilidades de ser elegido papa, sobre todo porque «hay muchos cardenales de muchos países que no se conocen entre sí, y por eso esta convocatoria servirá para saber quiénes tienen una mejor visión de la Iglesia”. El experto menciona como ejemplo de la enorme cantidad de rostros nuevos a Mykola Bychok, un cardenal ucraniano de 45 años, el elector más joven que tendrá este cónclave.

Francisco nombró al 80 por ciento de los electores que decidirán el nombre de su sucesor, lo que de alguna manera podría apuntar a que el elegido tendrá una visión que podría seguir la línea del fallecido papa argentino. «No es una garantía, pero sí una señal”, dice Pongutá, que menciona a algunos papables, como el filipino Luis Antonio Tagle, el italiano Pietro Parolin (actual secretario de Estado) y el también italiano Matteo Maria Zuppi.

Pero Sánchez llama la atención sobre el hecho de que nombrar un papa europeo podría ser un problema. «Eso podría ser interpretado por algunos como un retroceso, sobre todo si se considera que la Iglesia católica está viviendo una transformación global. La mayoría de los católicos hoy en día no vive en Europa, y un papa europeo podría ser percibido como que la Iglesia sigue demasiado centrada en el Viejo Continente”. Por eso, mirar a Asia, como el mencionado Tagle, a África o incluso otra vez a América Latina puede no ser tan descabellado.

La fuerza latinoamericana

El abogado y vaticanista colombiano Hernán Olano piensa que las posibilidad de América Latina en este cónclave «son casi nulas”, porque los cardenales latinoamericanos carecen de peso dentro del Vaticano, con la excepción de Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y brazo derecho de Francisco en los últimos años. Él es un hombre influyente que, sin embargo, por ser también argentino, pierde posibilidades. «Es poco probable que se repita un argentino en la votación del cónclave”, sostiene Olano, en conversación con DW.

Sánchez lo ve de otra forma. Para él, los cambios de Francisco apuntan precisamente a dar más poder a los continentes antes olvidados por la Iglesia. «El número creciente de cardenales de fuera de Europa puede cambiar la dinámica”, sostiene, y recuerda que «América Latina sigue siendo la región con mayor número de católicos, y varios cardenales latinoamericanos tienen un perfil importante dentro de la curia”. Pongutá usa una equivalencia para reforzar la idea: «En la Iglesia el PIB se mide a través del número de almas, y el mayor número de almas y de seguidores y de fieles está en América Latina”. Y menciona al cardenal colombiano Luis José Rueda como un nombre a tener en mente.

En lo que sí coinciden todos los expertos es en que resulta imposible adelantar resultados del cónclave. Y lo que sentencia la historia es que los que sonaban como papables nunca terminaron dirigiendo a la Iglesia católica. De allí el dicho de que los que entran como papas al cónclave salen siempre como cardenales.

En los anales del papado, pocos episodios resultan tan perturbadores como el Sínodo Cadavérico de 897, cuando el papa Esteban VI decidió someter a juicio al cadáver de su predecesor, Formoso, en un acto que combinó venganza política y un toque de locura medieval. Lo que ocurrió en Roma aquel año sigue siendo un recordatorio escalofriante de las luchas de poder que sacudieron a la Iglesia en el siglo IX.

Formoso, quien fue papa entre 891 y 896, había muerto nueve meses antes del juicio. Su papado estuvo marcado por tensiones políticas, especialmente por su apoyo a Arnulfo de Carintia como emperador, lo que lo enfrentó a la poderosa familia Spoleto y sus aliados, incluido Esteban VI. Cuando Esteban ascendió al trono papal, decidió que la muerte de Formoso no era suficiente castigo.

Ordenó desenterrar su cuerpo, vestirlo con las ropas pontificias y sentarlo en un trono para ser «juzgado» en un sínodo.

El espectáculo fue tan grotesco como suena. Según las crónicas de la época, como los Annales Fuldenses, el cadáver de Formoso fue acusado de violar normas eclesiásticas al haber aceptado el papado mientras era obispo de otra diócesis. Un diácono, temblando, tuvo que «responder» por el muerto mientras Esteban gritaba sus acusaciones. El veredicto fue unánime: Formoso fue declarado culpable, sus actos papales anulados, y su cuerpo despojado de honores. En un acto final de humillación, le cortaron los dedos que usaba para bendecir, y su cadáver fue arrojado al río Tíber.

Pero la historia no termina ahí. El pueblo romano, horrorizado por el juicio, se rebeló contra Esteban VI. El cuerpo de Formoso fue rescatado del río por simpatizantes y enterrado de nuevo, mientras Esteban fue depuesto y encarcelado, donde murió estrangulado meses después.

El Sínodo Cadavérico, lejos de consolidar el poder de Esteban, se convirtió en un símbolo de la decadencia moral y política de la época.

Este episodio, conocido como el «Sínodo del Terror», sigue fascinando a historiadores y curiosos por igual. Fue un momento en que la venganza y el fanatismo llevaron al papado a un extremo inimaginable, dejando una mancha imborrable en la historia de la Iglesia.

La imagen que ilustra esta nota es la pintura «El papa Formoso y Esteban VI» (1870) de Jean-Paul Laurens es una obra que captura uno de los episodios más sombríos y surrealistas de la historia del papado: el Sínodo Cadavérico de 897.

Este cuadro, alojado en el Musée des Beaux-Arts de Nantes, Francia, mide 100 x 152 cm y está realizado en óleo sobre lienzo. Laurens, un pintor francés conocido por su estilo académico y su interés en temas históricos medievales, recrea con dramatismo este juicio póstumo donde el papa Esteban VI sometió al cadáver de su predecesor, Formoso, a un proceso eclesiástico.

En la historia milenaria del papado, pocos nombres resuenan con tanto escándalo como el de Juan XII, el joven pontífice que convirtió el Vaticano en un torbellino de excesos y controversias.

Elegido papa en el año 955 con apenas 18 años, su reinado de una década dejó una huella imborrable, no por su santidad, sino por un comportamiento que aún hoy levanta cejas: orgías en el Palacio de Letrán, acusaciones de incesto y hasta un final digno de un drama shakesperiano.

Juan XII, nacido Octaviano de la poderosa familia Tusculani, no era un desconocido en los círculos de poder romano. Su elección, orquestada por su padre Alberico II, fue más un movimiento político que una vocación espiritual. Sin embargo, nadie estaba preparado para lo que vendría.

Según Liutprando de Cremona, cronista de la época, el joven papa transformó la residencia papal en algo más parecido a un burdel que a un centro de fe. Se le acusó de mantener relaciones con múltiples mujeres, incluidas parientes, y de organizar banquetes donde el vino y los placeres carnales eclipsaban cualquier sermón.

Pero las historias no terminan ahí. Juan XII, apasionado por la caza y el juego, dilapidaba las arcas de la Iglesia en caprichos personales. Las crónicas también lo señalan por actos más oscuros: se dice que invocaba deidades paganas y que su conducta violenta lo llevó a enfrentarse con nobles y clérigos.

En 963, el emperador Otón I, harto de sus excesos, convocó un sínodo que lo depuso, acusándolo de perjurio, asesinato y conducta inmoral. Juan, sin embargo, no se rindió fácilmente: intentó recuperar el trono papal con un ejército, pero su destino fue sellado en 964, cuando, según rumores, fue asesinado por un esposo furioso que lo encontró en una situación comprometida.

Aunque algunas acusaciones podrían haber sido exageradas por sus enemigos, los registros históricos, como el Liber Pontificalis, confirman que Juan XII fue un papa cuya vida desafió todas las expectativas de santidad. Su historia, a medio camino entre la tragedia y la comedia, sigue fascinando como un recordatorio de que incluso en la silla de San Pedro, la humanidad puede manifestarse en sus formas más extravagantes.

El Papa Pío XII murió el 9 de octubre de 1958 en el palacio de Castel Gandolfo, la residencia de verano del Papa, a los 82 años, tras sufrir una insuficiencia cardíaca aguda provocada por un infarto de miocardio súbito.

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El médico del fallecido Papa, Ricardo Galeazzi-Lisi, informó que el cuerpo del pontífice fue embalsamado en la sala donde murió mediante un nuevo proceso -en esa oportunidad- inventado por un embalsamador de Nápoles, el profesor Oreste Nuzzi.

A diferencia de todos los papas anteriores, Pío XII no quería que sus órganos vitales fueran extraídos, exigiendo que se le mantuviera en la misma condición «en la cual Dios lo creó». Según Galeazzi-Lisi, esta fue la razón por la que él y Nuzzi utilizaron un nuevo método de embalsamamiento.

Tal como explicó ABC en sus páginas de la época, Galeazzi-Lisi argumentó que la llamada ósmosis aromática era una práctica similar a la que se había llevado a cabo con el cuerpo de Jesucristo tras su muerte y que evitaba, además, la rigidez típica del embalsamado egipcio

En concreto, el método consistía en introducir el cadáver en una mezcla de aceites y hierbas aromáticas para, a continuación, envolverlo en plástico durante un día entero. Aquello impediría que saliera mal olor.

Pero las cosas no salieron como se pensó debido a las altas temperaturas que justo habían el día del procedimiento. Sin esperarlo, la cara del fallecido Papa se llenó de arrugas. Pero eso no fue lo único: el cabello se cubrió de canas, una extraña sustancia negra salió por los orificios de su cara y el vientre se le hinchó por la acumulación de gases. Lo peor fue el olor que empezó a emanar el cuerpo.

Lo peor llegó durante el traslado del cuerpo del papa Pío XII hasta la basílica de San Pedro. La solución que dio el médico para evitar que el mal olor quedara impregnando en todos lados fue introducir al pontífice en un féretro y envolverlo con celofán. Pero aquello no evitó que, a lo largo del trayecto, la cavidad torácica del Papa explotara.

Finalmente, la pareja de médicos se vio obligada a reconstruir al fallecido, embalsamarlo de nuevo y ponerle una máscara de cera para que los presentes no vieran que su piel se había vuelto negra.

Tal fue la horrorosa impresión que dejaron sus funerales que sus sucesores Juan XXIII y Pablo VI ordenaron por escrito no utilizar nada fuera de lo común y lo normalmente estipulado por la medicina embalsamar a un Papa.

Cabe mencionar que Galeazzi-Lisi fue despedido por el Colegio Cardenalicio, que lo reemplazó por el profesor Antonio Gasbarrini y además fue expulsado del Colegio Médico por comportamiento indigno.

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