Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente Donald Trump recibía el lunes a Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, en la Casa Blanca, después de que la pequeña nación centroamericana se convirtiera en un pilar crítico de la operación de deportaciones masivas del gobierno de Estados Unidos.

AP

Desde marzo, El Salvador ha aceptado de Estados Unidos a más de 200 inmigrantes venezolanos a quienes los funcionarios del gobierno de Trump han acusado de pertenencia a pandillas y crímenes violentos, y los ha colocado en la notoria prisión de máxima seguridad para pandillas del país, ubicada a las afueras de la capital, San Salvador. También retiene a un hombre de Maryland que el gobierno admite fue deportado erróneamente, pero que no ha sido devuelto a Estados Unidos a pesar de las órdenes judiciales para hacerlo.

Eso ha hecho de Bukele, quien sigue siendo extremadamente popular en El Salvador debido en parte a la represión de las poderosas pandillas callejeras del país, un aliado vital para la Casa Blanca, que ha ofrecido pocas pruebas de sus afirmaciones de que los inmigrantes venezolanos eran efectivamente pandilleros, ni ha publicado los nombres de los deportados.

Cuando se le preguntó si tiene alguna preocupación sobre la prisión donde se encuentran los deportados, Trump dijo a los periodistas la madrugada del domingo que Bukele estaba haciendo un “trabajo fantástico”.

“Está resolviendo muchos problemas que tenemos y que realmente no podríamos resolver desde el punto de vista del costo”, dijo Trump. “Y realmente está haciendo un trabajo increíble. Tenemos algunas personas muy malas en esa prisión. Personas a las que nunca se debería haber permitido estar en nuestro país”.

Desde la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, en febrero, Bukele, cuyo gobierno ha arrestado a más de 84.000 personas como parte de su represión de tres años contra las pandillas, ha dejado claro que está listo para ayudar al gobierno de Trump con sus ambiciones de deportación.

Bukele llegó a un acuerdo bajo el cual Estados Unidos pagará alrededor de seis millones de dólares para que El Salvador encarcele a los inmigrantes venezolanos durante un año. Cuando un juez federal ordenó al gobierno de Trump dar la vuelta a un vuelo que ya estaba en camino a El Salvador con los inmigrantes, Bukele escribió en redes sociales: “ups… demasiado tarde”.

Aunque otros jueces habían fallado en contra del gobierno de Trump, este mes la Corte Suprema despejó el camino para que Trump empleara la Ley de Enemigos Extranjeros, una ley de tiempos de guerra del siglo XVIII, para deportar a los inmigrantes. Los jueces insistieron en que los inmigrantes tuvieran una audiencia judicial antes de ser expulsados de Estados Unidos. Durante el fin de semana, 10 personas más que la administración afirma son miembros de las pandillas MS-13 y Tren de Aragua llegaron a El Salvador, dijo Rubio el domingo.

“También hemos encontrado cooperación en otros países que están dispuestos a recibir a algunas de estas personas, algunos criminales muy peligrosos”, dijo Rubio durante una reunión de gabinete el jueves. Bukele, agregó Rubio, “realmente ha sido un buen amigo para Estados Unidos en ese sentido. Estas son algunas de las peores personas que jamás encontrarás”.

Trump ha dicho abiertamente que también favorecería que El Salvador recibiera a ciudadanos estadounidenses que han cometido crímenes violentos, aunque agregó que “solo lo haría de acuerdo con la ley”. No está claro cómo podría deportarse legalmente a ciudadanos estadounidenses a otro lugar. Leavitt dijo que esos ciudadanos serían “criminales atroces y violentos que han violado repetidamente las leyes de nuestra nación”.

Mientras tanto, la Corte Suprema ha pedido al gobierno que “facilite” el regreso de Kilmar Abrego García, un residente de Maryland y ciudadano salvadoreño que tenía una orden de un tribunal de inmigración que impedía su deportación a su país natal por temor a la persecución de pandillas. Leavitt dijo que el trabajo del gobierno es “facilitar el regreso, no efectuar el regreso,” pero Trump indicó más tarde el viernes que devolvería a Abrego García a Estados Unidos si los jueces de la Corte Suprema decían que lo trajeran de vuelta.

“Tengo un gran respeto por la Corte Suprema”, dijo Trump a los periodistas que viajaban en el Air Force One. Los abogados del gobierno indicaron en un documento legal el sábado que Abrego García permanece en El Salvador, pero no detallaron qué pasos, si es que hay alguno, está tomando el ejecutivo para devolverlo a Estados Unidos. En su actualización diaria requerida el domingo, el gobierno básicamente declaró que no tenía nada que agregar más allá del documento del sábado.

Aunque la represión de Bukele contra las pandillas cuenta con apoyo popular, el país ha vivido bajo un estado de emergencia que suspende algunos derechos básicos durante tres años. Construyó la enorme prisión, ubicada justo a las afueras de San Salvador en la localidad de Tecoluca, para albergar a aquellos acusados de afiliación a pandillas bajo su represión.

Parte de su oferta para recibir a los venezolanos allí fue que Estados Unidos también enviara de regreso a algunos líderes de pandillas salvadoreños. En febrero, su embajadora en Estados Unidos, Milena Mayorga, dijo en un programa de radio que hacer que los líderes de pandillas enfrenten la justicia en El Salvador era “una cuestión de honor.”

Bukele también podría buscar alivio del arancel del 10% recientemente impuesto por Trump, utilizando el argumento de que debilita la economía que Bukele está tratando de fortalecer.

César Ríos, director de la Asociación Agenda de Inmigrantes de El Salvador, dijo que “es crucial que (la visita) no se limite a gestos diplomáticos, sino que se traduzca en acciones concretas que beneficien a los salvadoreños en el extranjero y en casa”.

Bukele y Trump, populistas que han logrado construir sus imágenes a través de los medios, provienen de diferentes generaciones pero muestran tendencias similares en cómo se relacionan con la prensa, la oposición política y los sistemas de justicia en sus respectivos países.

Bukele llegó al poder en medio del primer mandato de Trump y tuvo una relación directa con el líder estadounidense. Trump estaba más preocupado por la inmigración y, bajo Bukele, el número de salvadoreños que se dirigían a la frontera de Estados Unidos disminuyó.

La relación de Bukele con Estados Unidos se complicó más al inicio del gobierno de Biden, que criticó abiertamente algunas de sus acciones antidemocráticas.

Justo antes de la llegada de Bukele a Washington, el Departamento de Estado actualizó su aviso de viaje para El Salvador al Nivel uno, que es para países que se consideran los más seguros para visitar para los ciudadanos estadounidenses. El aviso señala que la actividad de pandillas, y los asesinatos y otros crímenes violentos que la acompañan, ha disminuido en los últimos tres años.

El exmandatario Rafael Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y 2017, respaldó este domingo las denuncias de supuesto fraude en los resultados electorales que hizo Luisa González, candidata presidencial de su movimiento político.

El Nacional

González se negó a aceptar los resultados de la segunda vuelta electoral, en la que, según datos del Consejo Nacional Electoral, fue superada por más de 10 puntos porcentuales por el actual presidente Daniel Noboa.

Correa, a través de su cuenta en la red social X, expresó su desconfianza en los resultados: «Todos saben que estos resultados son imposibles. Sacamos el mismo 44% de la primera vuelta. Estos mafiosos hubiesen podido disimular un poquito más».

Con 92,77% de las actas contabilizadas, Noboa, candidato de Acción Democrática Nacional, obtenía 55,85% de los votos válidos, frente a 44,15% alcanzado por González, de la Revolución Ciudadana. Esto representaba una diferencia de más de 1 millón de votos.

En otra publicación, el exmandatario amplió su posición: «Ustedes saben que, a diferencia de nuestros adversarios, siempre hemos aceptado la victoria del oponente cuando ha sido limpia. Esta vez no lo es. Estadísticamente es imposible el resultado. Luisa sacaría prácticamente los mismos votos que en la primera vuelta. Hicieron un megafraude, pero cometieron un error: se les pasó la mano. ¡Hasta la victoria siempre!».

«El fraude electoral más grotesco»

En su primera declaración tras conocerse los resultados oficiales, González calificó el proceso como el «fraude electoral más grotesco de la historia del país» y aseguró que Ecuador atraviesa una dictadura. También anunció que pedirá el recuento de votos.

Más de 13,7 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar este domingo, en una jornada que definiría si ratificaban a Noboa para un mandato completo entre 2025 y 2029, o si el correísmo regresaba al poder luego de 8 años en la oposición. De haber ganado, González habría hecho historia como la primera mujer en asumir la presidencia del país.

La jornada electoral transcurrió con normalidad y registró una participación de 83,76%, aunque bajo un fuerte dispositivo de seguridad, en el contexto del conflicto armado interno decretado por Noboa a inicios de 2024 para enfrentar el auge de la violencia criminal que ha colocado a Ecuador entre los países con mayores índices de homicidios en la región.

No hay forma ya de parodiar a la Policía británica, una fuerza de seguridad incapaz de poner freno a los delitos violentos que se cometen con cada vez mayor frecuencia, pero que detiene a un número alarmante de británicos por el «delito» de publicar en redes sociales mensajes que ofenden a alguna minoría.

La Gaceta de la Iberosfera

Lo último ha sido el arresto durante siete horas de una madre por el «crimen» de retirar las tabletas electrónicas a sus dos hijas con la intención de que se centren en sus deberes escolares.

Vanessa Brown, profesora de Historia de 50 años, pasó siete horas y media en una celda el 26 de marzo de este año, tras ser acusada de haber robado dos iPads que fueron rastreados hasta la casa de su madre en Cobham, Surrey. Los dos dispositivos pertenecían a sus hijas y Brown simplemente se los había confiscado para que se concentraran en el estudio, como ya ha reconocido la policía de Surrey, informa el portal británico LBC.

«Me resulta bastante traumático incluso hablar de esto ahora», recordó Brown. No está exactamente claro quién denunció el robo de los iPads, pero parece haber sido el exmarido de Brown.

La Policía también impidió que la mujer hablara tras la acusación con sus propias hijas, a una de las cuales sacaron del colegio para interrogarla. Neil O’Brien, diputado conservador y responsable de educación en las filas del partido tory comentó sobre el incidente: «Es absurdo. Roban móviles constantemente y la Policía no investiga, aun sabiendo dónde están. Sin embargo, una persona respetuosa de la ley puede acabar en una celda durante horas por quitarles los iPads a sus propios hijos».

Richard Tice, líder adjunto de Reform UK, el partido de Nigel Farage, dijo que «el mundo se ha vuelto loco» y agregó que «la Policía necesita atrapar a verdaderos criminales, no a madres que cuidan a sus hijos».

¡Hagamos catarsis!

Vivimos en un tiempo donde la palabra “alquimia” ha sido reducida a metáfora fácil o a mistificación estética. Pocos recuerdan que la verdadera alquimia no fue nunca religión ni fábula; fue, y sigue siendo, una disciplina de transformación interior, una ciencia espiritual que exige sacrificio, rigor y un amor inquebrantable por la verdad y la erradicación del autoengaño.

Antes de las religiones, ya existía una necesidad: entender la transformación, el dolor, el amor, el misterio de ser humano. Ahí, ya estaba la alquimia.

Curiosamente, esa misma fibra, esa misma determinación que atraviesa los antiguos tratados alquímicos, recorre también la obra de Mario Vargas Llosa, aunque a primera vista parezcan habitar mundos distintos.

Y sí, Mario Vargas Llosa fue un alquimista que dejó entre sus obras un tratado de transformación implacable, para que cada quien, a través de su lectura, logre calladamente descifrar el mensaje y comenzar esa transformación personal que, en la suma, generará cambios trascendentales en muchos pueblos.

Cuando salió el libro Carta a un joven novelista en el año 1997, sentí que era una obra dirigida a mí; me fascinaba la posibilidad de que ella me diera el soporte necesario para escribir, transformar esa energía que tenía oculta y utilizar esas palabras para impulsar lo que pensaba era una pasión en mí. El libro impactó en mí de una manera tan genial, que él mismo se convirtió en un artefacto alquímico en sí, que permitió mi propia transformación y poner en perspectiva planes que, aún hoy en día, florecen en mí.

En Carta a un joven novelista, Vargas Llosa afirma “Escribir novelas es una manera de ejercer la libertad: de hacer que el mundo sea como lo deseamos.”

Pero transformar el mundo exige primero transformarse a uno mismo, y es allí donde la alquimia y la literatura se tocan en un plano silencioso.

La alquimia enseña que no hay acceso al oro sin atravesar la nigredo, la “noche oscura”, la putrefacción de todo aquello que es falso en nosotros. Así como los personajes de La ciudad y los perros deben enfrentar el derrumbe de sus ilusiones para poder mirar de frente su propia condición, el alquimista debe permitir que su “plomo” que no es más que las impurezas del ego, las máscaras heredadas se descomponga en su laboratorio interno y se pierda la cara como es debido.

El Corpus Hermeticum indica “Aquel que no ha descendido al infierno de su propio ser no puede esperar alcanzar la luz verdadera.”

No hay atajos. No existe redención sin desilusión previa.

Vargas Llosa, con su lúcida crítica a los totalitarismos desde La fiesta del Chivo hasta su ensayo La llamada de la tribu, nos recuerda que la libertad no se sostiene en entusiasmos vacíos, sino en una férrea disciplina de pensamiento, en una vigilancia constante contra las seducciones del poder, la masa y el dogma.

Del mismo modo, la alquimia no se sostiene en emociones dulces ni en deseos de evasión. El camino alquímico exige vigilancia implacable sobre el propio caos interior.

En la alquimia, después de la nigredo, viene la albedo: la purificación, el blanqueo, el doloroso desasimiento de los antiguos deseos y de las falsas identidades. Y más allá aún, la rubedo: el enrojecimiento final, el nacimiento de un nuevo ser que ya no es prisionero del miedo ni de la nostalgia de sí mismo.

No es ese mismo itinerario el que atraviesan los pueblos que luchan por su libertad verdadera, lejos de la tutela de salvadores y redentores fallidos?

En Conversación en La Catedral, Vargas Llosa lanza una pregunta brutal que atraviesa todas las épocas “En qué momento se había jodido el Perú?”

La pregunta no es meramente política. Es alquímica, en qué momento abandonamos el fuego interior que custodiaba nuestra verdad? Cuándo aceptamos ser plomo, en vez de luchar por transmutarnos en oro?

La alquimia, como la defensa de la libertad en Vargas Llosa, es una tarea para los valientes. Y créanme, la alquimia es para valientes. Quizás por eso es tan incomprendida por muchos, porque para practicarla hay que atravesar espacios que la mayoría no está dispuesta a cruzar; hay que enfrentarse a perder los cómodos refugios del ego.

No es para los crédulos ni para los soñadores ciegos, sino para quienes comprenden que ser libre es una batalla diaria contra la inercia, el autoengaño y la resignación.

No es casual que los grandes alquimistas hablaran del opus contra naturam “La Gran Obra es un trabajo contra la naturaleza caída del hombre.”

Lo mismo podría decirse de toda empresa de liberación real, no basta con querer ser libres, hay que forjar la libertad a través de la transformación personal y colectiva.

Hoy más que nunca, en un mundo que trivializa la conciencia y degrada la libertad al rango de mercancía, recordar este parentesco oculto entre alquimia y literatura, entre transformación y libertad, es un acto de resistencia.

No es religión.

No es superstición.

Es una disciplina!

Es como quiso Hermes Trismegisto, la ciencia  de Dios en la tierra para el hombre que no teme morir para nacer.

Y como quiso Vargas Llosa, la defensa irrenunciable de la única condición que da sentido a nuestra existencia, ser libres, incluso de nosotros mismos.

Rafael Egañez Anderson

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha avisado con abstenerse de participar en la próxima cumbre del G20 el próximo noviembre en Sudáfrica tras denunciar que en ese país está ocurriendo un «genocidio» contra los granjeros blancos en una nueva crítica a la política de confiscación de tierras tras la era de la segregación.

La Gaceta de la Iberosfera

Las críticas a Sudáfrica con un tema recurrente en la segunda Administración de Donald Trump, que tiene al magnate sudafricano-estadounidense Elon Musk como uno de sus asesores. El padre de Musk era un político vinculado al comercio de esmeraldas en Pretoria.

Trump ha suspendido la ayuda a Sudáfrica a pesar de que el Gobierno sudafricano insiste en que la ley fue adoptada para resolver una distribución previa realizada de manera sistemática y según criterios étnicos, principalmente entre los sudafricanos blancos.

Además, prevé el pago de indemnizaciones a los propietarios de tierras y las expropiaciones sólo pueden tener lugar si negociaciones de compra anteriores no han tenido éxito. Los afrikáner, recordó el Gobierno en febrero, «continúan siendo uno de los grupos que disfruta de mayores privilegios económicos».

No obstante, esta madrugada Trump ha insistido en que los granjeros blancos siguen siendo objeto de una persecución sistemática que pone en serio peligro su participación en la cumbre de noviembre.

«¿Cómo se supone que vamos a ir a Sudáfrica a la importantísima reunión del G20 cuando la confiscación de tierras y el genocidio son el tema principal de conversación?», ha manifestado Trump en su cuentas de su plataforma Truth Social donde ha denunciado que «están apropiándose de las tierras de agricultores blancos y luego asesinándolos a ellos y a sus familias».

Los ataques a granjas de Sudáfrica existen pero amenazan a blancos y negros por igual, recordó en febrero un tribunal sudafricano que desestimó las acusaciones de un genocidio blanco en el país como «claramente imaginarias».

Gareth Newham, director del programa de justicia y prevención de la violencia del Instituto de Estudios de Seguridad de Sudáfrica, explicó en su momento a la cadena NBC que el motivo por el que los agricultores blancos tienen más probabilidades de ser el objetivo de ataques no es su raza, sino que son relativamente ricos y vulnerables porque viven en zonas remotas.

Frente a esto, Trump ha denunciado un silencio informativo y reiterado sus dudas sobre asistir a la cumbre. «¿Es este el lugar que queremos para el G20? ¡No lo creo!», ha zanjado.

Los líderes opositores venezolanos María Corina Machado y Edmundo González Urrutia felicitaron este lunes a Daniel Noboa, quien fue reelegido presidente de Ecuador con 56,13% de los votos, frente a 43,87% de la correísta Luisa González.

El Nacional

A través de la red social X, Machado manifestó: «Ganó Ecuador, ganaron las Américas, ganó la libertad y la democracia. Desde Venezuela, enviamos nuestro cariño y respeto al querido pueblo ecuatoriano y a mi amigo, el presidente Daniel Noboa. Juntos lograremos un hemisferio libre, próspero y seguro! Seguimos avanzando!».

González, por parte, envío sus felicitaciones a Noboa por su «victoria indiscutible» en las elecciones del domingo, a la que acudieron 83,7% de los ciudadanos habilitados para sufragar, según un reporte definitivo del Consejo Nacional Electoral (CNE).

«Su elección, producto de un proceso democrático transparente y participativo, es una muestra del compromiso del pueblo ecuatoriano con la institucionalidad y el futuro de su país. Le deseo sabiduría y firmeza para continuar conduciendo el destino de los ecuatorianos y de los venezolanos que su país ha acogido», añadió el líder opositor, actualmente exiliado en España.

Luisa González desconoce victoria de Daniel Noboa

La candidata del correísmo desconoció los resultados que le dan la derrota frente al presidente Daniel Noboa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

«Denuncio ante mi pueblo, los medios y el mundo, que Ecuador está viviendo una dictadura y estamos viviendo el fraude electoral más grotesco de la historia de la República del Ecuador», expresó la candidata de la Revolución Ciudadana sin hasta el momento presentar pruebas que puedan sostener su denuncia.

González argumentó que hubo 11 encuestas en las que, según ella, todas le daban la victoria, incluso las más próximas al gobierno.

Con más de 90% de los votos escrutados, la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint, manifestó que la tendencia es irreversible en los resultados, por lo que proclamó que el «binomio ganador corresponde a la lista de Acción Democrática Nacional (ADN) conformado por Daniel Noboa Azin y María José Pinto».

Han transcurrido casi 60 años desde que, el jueves 10 de agosto de 1967, el escritor peruano Mario Vargas Llosa recibiera el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por La casa verde. Originalmente la ceremonia estaba prevista para el 2 de agosto, el mismo día del cumpleaños del autor de Doña Bárbara, sin embargo un terremoto de 6.7 grados sacudió Caracas el 29 de julio de ese año.

Discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Rómulo Gallegos (1967)

Texto del discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos el 4 de Agosto de 1967 en Caracas. Mario Vargas Llosa recibió el premio de manos del propio Rómulo Gallegos. Creditos de fotos (*)

Por Mario Vargas Llosa

«Hace aproximadamente treinta años, un joven que había leído con fervor los primeros escritos de Breton, moría en las sierras de Castilla, en un hospital de caridad, enloquecido de furor. Dejaba en el mundo una camisa colorada y “Cinco metros de poemas” de una delicadeza visionaria singular. Tenía un nombre sonoro y cortesano, de virrey, pero su vida había sido tenazmente oscura, tercamente infeliz. En Lima fue un provinciano hambriento y soñador que vivía en el barrio del Mercado, en una cueva sin luz, y cuando viajaba a Europa, en Centroamérica, nadie sabe por qué, había sido desembarcado, encarcelado, torturado, convertido en una ruina febril. Luego de muerto, su infortunio pertinaz, en lugar de cesar, alcanzaría una apoteosis: los cañones de la guerra civil española borraron su tumba de la tierra, y, en todos estos años, el tiempo ha ido borrando su recuerdo en la memoria de las gentes que tuvieron la suerte de conocerlo y de leerlo. No me extrañaría que las alimañas hayan dado cuenta de los ejemplares de su único libro, encerrado en bibliotecas que nadie visita, y que sus poemas, que ya nadie lee, terminen muy pronto trasmutados en humo, en viento, en nada, como la insolente camisa colorada que compró para morir. Y, sin embargo, este compatriota mío había sido un hechicero consumado, un brujo de la palabra, un osado arquitecto de imágenes, un fulgurante explorador del sueño, un creador cabal y empecinado que tuvo la lucidez, la locura necesarias para asumir su vocación de escritor como hay que hacerlo: como una diaria y furiosa inmolación.

Convoco aquí, esta noche, su furtiva silueta nocturna, para aguar mi propia fiesta, esta fiesta que han hecho posible, conjugados, la generosidad venezolana y el nombre ilustre de Rómulo Gallegos, porque la atribución a una novela mía del magnifico premio creado por el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes como estímulo y desafío a los novelistas de lengua española y como homenaje a un gran creador americano, no sólo me llena de reconocimiento hacia Venezuela; también, y sobre todo, aumenta mi responsabilidad de escritor. Y el escritor, ya lo saben ustedes, es el eterno aguafiestas. El fantasma silencioso de Oquendo de Amat, instalado aquí, a mi lado, debe hacernos recordar a todos —pero en especial a este peruano que ustedes arrebataron a su refugio del Valle del Canguro, en Londres, y trajeron a Caracas, y abrumaron de amistad y de honores- el destino sombrío que ha sido, que es todavía en tantos casos, el de los creadores en América Latina. Es verdad que no todos nuestros escritores han sido probados al extremo de Oquendo de Amat; algunos consiguieron vencer la hostilidad, la indiferencia, el menosprecio de nuestros países por la literatura, y escribieron, publicaron y hasta fueron leídos. Es verdad que no todos pudieron ser matados de hambre, de olvido o de ridículo. Pero estos afortunados constituyen la excepción. Como regla general, el escritor latinoamericano ha vivido y escrito en condiciones excepcionalmente difíciles, porque nuestras sociedades habían montado un frío, casi perfecto mecanismo para desalentar y matar en él la vocación. Esa vocación, además de hermosa, es absorbente y tiránica, y reclama de sus adeptos una entrega total. ¿Cómo hubieran podido hacer de la literatura un destino excluyente, una militancia, quienes vivían rodeados de gentes que, en su mayoría, no sabían leer o no podían comprar libros, y en su minoría, no les daba la gana de leer? Sin editores, sin lectores, sin un ambiente cultural que lo azuzara y exigiera, el escritor latinoamericano ha sido un hombre que libraba batallas sabiendo desde un principio que sería vencido. Su vocación no era admirada por la sociedad, apenas tolerada; no le daba de vivir, hacía de él un productor disminuido y ad-honorem. El escritor en nuestras tierras ha debido desdoblarse, separar su vocación de su acción diaria, multiplicarse en mil oficios que lo privaban del tiempo necesario para escribir y que a menudo repugnaban a su conciencia, y a sus convicciones. Porque, además de no dar sitio en su seno a la literatura, nuestras sociedades han alentado una desconfianza constante por este ser marginal, un tanto anónimo que se empeñaba, contra toda razón, en ejercer un oficio que en la circunstancia latinoamericana resultaba casi irreal. Por eso nuestros escritores se han frustrado por docenas, y han desertado su vocación, o la han traicionado, sirviéndola a medias y a escondidas, sin porfía y sin rigor.

Pero es cierto que en los últimos años las cosas empiezan a cambiar. Lentamente se insinúa en nuestros países un clima más hospitalario para la literatura. Los círculos de lectores comienzan a crecer, las burguesías descubren que los libros importan, que los escritores son algo más que locos benignos, que ellos tienen una función que cumplir entre los hombres. Pero entonces, a medida que comience a hacerse justicia el escritor latinoamericano, o más bien, a medida que comience a rectificarse la injusticia que ha pesado sobre él, una amenaza puede surgir, un peligro endiabladamente sutil. Las mismas sociedades que exilaron y rechazaron al escritor, pueden pensar ahora que conviene asimilarlo, integrarlo, conferirle una especie de estatuto oficial. Es preciso, por eso, recordar a nuestras sociedades lo que les espera. Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritoro admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será nunca conformista.

Sólo si cumple esta condición es útil la literatura a la sociedad. Ella contribuye al perfeccionamiento humano impidiendo el marasmo espiritual, la autosatisfacción, el inmovilismo, la parálisis humana, el reblandecimiento intelectual o moral. Su misión es agitar, inquietar, alarmar, mantener a los hombres en una constante insatisfacción de sí mismos: su función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y de mejora, aun cuando para ello deba emplear las armas más hirientes y nocivas. Es preciso que todos lo comprendan de una vez: mientras más duros y terribles sean los escritos de un autor contra su país, más intensa será la pasión que lo una a él. Porque en el dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor.

La realidad americana, claro está, ofrece al escritor un verdadero festín de razones para ser un insumiso y vivir descontento. Sociedades donde la injusticia es ley, paraíso de ignorancia, de explotación, de desigualdades cegadoras de miseria, de condenación económica cultural y moral, nuestras tierras tumultuosas nos suministran materiales suntuosos, ejemplares, para mostrar en ficciones, de manera directa o indirecta, a través de hechos, sueños, testimonios, alegorías, pesadillas o visiones, que la realidad está mal hecha, que la vida debe cambiar. Pero dentro de diez, veinte o cincuenta años habrá llegado, a todos nuestros países como ahora a Cuba la hora de la justicia social y América Latina entera se habrá emancipado del imperio que la saquea, de las castas que la explotan, de las fuerzas que hoy la ofenden y reprimen. Yo quiero que esa hora llegue cuanto antes y que América Latina ingrese de una vez por todas en la dignidad y en la vida modernaque el socialismo nos libere de nuestro anacronismo y nuestro horror. Pero cuando las injusticias sociales desaparezcan, de ningún modo habrá llegado para el escritor la hora del consentimiento, la subordinación o la complicidad oficial. Su misión seguirá, deberá seguir siendo la misma; cualquier transigencia en este dominio constituye, de parte del escritor, una traición. Dentro de la nueva sociedad, y por el camino que nos precipiten nuestros fantasmas y demonios personales, tendremos que seguir, como ayer, como ahora, diciendo no, rebelándonos, exigiendo que se reconozca nuestro derecho a disentir, mostrando, de esa manera viviente y mágica como sólo la literatura puede hacerlo, que el dogma, la censura, la arbitrariedad son también enemigos mortales del progreso y de la dignidad humana, afirmando que la vida no es simple ni cabe en esquemas, que el camino de la verdad no siempre es liso y recto, sino a menudo tortuoso y abrupto, demostrando con nuestros libros una y otra vez la esencial complejidad y diversidad del mundo y la ambigüedad contradictoria de los hechos humanos. Como ayer, como ahora, si amamos nuestra vocación, tendremos que seguir librando las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía, aunque, como a él, nos derroten en todas.»

Nuestra vocación ha hecho de nosotros, los escritores, los profesionales del descontento, los perturbadores conscientes o inconscientes de la sociedad, los rebeldes con causa, los insurrectos irredentos del mundo, los insoportables abogados del diablo. No sé si está bien o si está mal, sólo sé que es así. Esta es la condición del escritor y debemos reivindicarla tal como es. En estos años en que comienza a descubrir, aceptar y auspiciar la literatura, América Latina debe saber, también, la amenaza que se cierne sobre ella, el duro precio que tendrá que pagar por la cultura. Nuestras sociedades deben estar alertadas: rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.

Otorgándome este premio que agradezco profundamente, y que he aceptado porque estimo que no exige de mí ni la más leve sombra de compromiso ideológico, político o estético, y que otros escritores latinoamericanos con más obra y más méritos que yo, hubieron debido recibir en mi lugar —pienso en el gran Onetti, por ejemplo, a quien América Latina no ha dado aún el reconocimiento que merece— demostrándome desde que pisé esta ciudad enlutada tanto afecto, tanta cordialidad. Venezuela ha hecho de mí un abrumado deudor. La única manera como puedo pagar esa deuda es siendo, en la medida de mis fuerzas, más fiel, más leal, a esta vocación de escritor que nunca sospeché me depararía una satisfacción tan grande como la de hoy.»

Luego del bombardeo de aranceles recíprocos del presidente Donald Trump sobre todas las importaciones mundiales que ingresen a su país, las tensiones globales se han aumentado, especialmente con China -su principal rival económico- que hasta el momento ha recibido una fuerte tarifa arancelaria que llega hasta el 145 %, mientras que el gigante asiático subió los suyos este viernes hasta el 125 %.

Semana

Sin embargo, el país asiático parece preparado, ya que ha invertido 1,9 billones de dólares con la finalidad de ampliar sus fábricas en un plazo de cuatro años. Esto representa un esfuerzo de China por opacar a los fabricantes de todo el mundo mediante la afluencia de productos baratos. Precisamente, ese parece ser el conflicto de Trump, quien tomó sus decisiones económicas con la intención de promover la producción nacional.

Por lo tanto, el último aumento que le hizo Trump a los aranceles chinos corresponde a la más reciente medida de protección contra China, además de seguir ejerciendo presión sobre su adversario. Mientras tanto, el republicano rebajó las tarifas hasta el 10 % para todas las importaciones de los demás países afectados, y abrió un plazo de 90 días para que entraran en vigor.

Ante la masiva presencia china en el mercado global, la Unión Europea, Brasil, México y Tailandia también han impuesto sus aranceles propios en los últimos meses con el objetivo de proteger sus propias industrias de las importaciones de China.

De esta manera, China se ha fortalecido en la construcción de nuevas fábricas, y ahora es experto en equipar las antiguas con nuevas tecnologías más desarrolladas en las que se producen artículos como carros, teléfonos o fertilizantes, entre decenas de más. Todo a un ritmo sin precedentes y con la mira en la exportación hacia el extranjero.

El medio estadounidense también aclaró que actualmente China está trabajando para superar a Alemania con la fábrica de carro más grande del mundo. El fabricante chino BYD está construyendo dos plantas mucho más grandes que la que tiene el récord mundial en Wolfsburgo, Alemania.

Viendo hacia atrás, las exportaciones de China aumentaron hasta 13 % en el 2023 y se dispararon hasta 17 % el año pasado. Así las cosas, la exportación de los productos representa el 20 % del PIB del país.

En contraste, las exportaciones de Estados Unidos —que hace un tiempo eran las más fuertes a nivel mundial— se han desplomado en los último años. A hoy, representan tan solo el 11 % del PIB nacional. Particularmente, las exportaciones a China cayeron un 3 %, es decir, 144.000 millones de dólares, de acuerdo con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.

De esta manera, Trump puede estar usando como escudo sus agresivos aranceles, y así evitar una ola de producto mucho más baratos de China. Hasta ahora, en un aspecto parece que le ha funcionado al republicano, debido a que los aranceles a todas las importaciones de vehículos provocaron que los baratos carros eléctricos de china pierdan su dominio en la industria estadounidense.

China anuncia que enfrentará las políticas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con medidas de libre comercio (es decir, con capitalismo liberal). Según China, las decisiones promoverán comercio e inversiones libres, abierto, justo, no discriminatorio, transparente, inclusivo y predecible. Esto es un “cuento chino”. China no está en capacidad de competir como si fuera capitalista, porque la naturaleza de su régimen totalitario no se lo permite.

Por: Javier Nieves Brizuela – PanamPost

La tiranía totalitaria del Partido Comunista Chino (dueño absoluto del Estado) ha hecho esta misma “oferta engañosa” varias veces en los últimos 54 años. Y el liderazgo de Occidente siempre fingió creerle, obsesionado por aprovecharse de sus “mil millones de consumidores”. Aliados así, los corruptos del PCCh se hicieron ricos y los mercantilistas occidentales vieron aumentar su riqueza, mientras China seguía siendo una dictadura infame.

En 1971, (Reunión Nixon-Mao Zedong de 1972). China mintió y a Nixon le convenía creerle.

Japón aprovechó y probó de la misma mentira; de allí salió el comunicado conjunto de Japón y China del 29 de septiembre de 1972.

La Comunidad Económica Europea (CEE) fue tras el anzuelo y de allí surgió el acuerdo comercial entre la CEE y la República Popular China, del 3 de abril de 1978.

Entonces se volvieron como locos. La CEE incorporó a China a su Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG), en 1978; el Tratado de Restablecimiento de Relaciones Diplomáticas y el Tratado de Relaciones Comerciales de 1979, con el presidente Jimmy Carter; el Acuerdo de Comercio de Textiles, de 1980, y ese mismo año, el Acuerdo para Evitar la Doble Tributación y el Acuerdo sobre Transporte Aéreo y Marítimo Civil; el Acuerdo de Cooperación Comercial y Económica de la CEE y China, del 16 de septiembre de 1985; la Ronda Uruguay (Punta del Este, septiembre de 1986 – Marruecos, abril de 1994). En 2000, el Congreso estadounidense apoyó a la administración demócrata de Bill Clinton y le otorgó a China el Estatus de Relaciones Comerciales Normales Permanentes (Permanent Normal Trade Relations. PNTR). Aquel mismo año, EEUU levantó el veto para que China pudiera ser readmitida en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en enero de 2001.

China lleva más de 50 años comprometiéndose a cumplir con cuatro condiciones: “Unificación de la regulación comercial en todo el territorio; transparencia de la política comercial; reducción de las barreras no arancelarias y consolidación de la liberalización del sistema de precios”.

Pero, también, lleva más de 50 años mintiendo y violando reiteradamente el sistema comercial basado en políticas abiertas orientadas al mercado, para favorecer una cada vez de mayor expansión del Estado comunista chino por sobre el mercado; ha ejercido un trato discriminatorio para el otorgamiento de licencias y no ejerce vigilancia adecuada para evitar el robo de propiedad intelectual extranjera.

A los chinófilos les apasiona hablar de las Reformas de Deng Xiaoping. Esas reformas habían sido expuestas quince años antes (1963), por Zhou Enlai (primer ministro de China y mano derecha de Mao Zedong en aquel entonces). Las llamó “Las cuatro modernizaciones”; un conjunto de políticas públicas para las áreas de agricultura, industria, defensa nacional y ciencia y tecnología orientadas a una apertura de China hacia el exterior que incluía, a lo interno, tímidas iniciativas favorables a la propiedad privada que había sido suprimida por la Revolución Comunista de 1949.

La sanguinaria Revolución Cultural, de 1966-1976, obligó a Zhou Enlai a retroceder y las reformas aguardaron hasta diciembre de 1978, cuando el sucesor de Mao Zedong, Deng Xiaoping, las puso en marcha con el nombre de “Un país, dos sistemas”: la coexistencia de prácticas económicas mercantilistas vendidas como si fuesen capitalistas y de mercados abiertos, en un mismo país con economía de corte socialista, dirigida desde la férrea planificación central del Estado y la dictadura totalitaria del Partido Comunista Chino.

Esta apertura no incluyó alivio alguno en la dictadura política comunista. El escritor y filósofo francés, Guy Sorman (1944), hizo la más esclarecedora investigación sobre la fulana apertura en su libroChina: el imperio de las mentiras (2012. Editorial Sudamericana).

China comete violaciones masivas a los derechos humanos, la oposición política está prohibida, hay miles de presos políticos por pensar distinto, no existen las libertades civiles y la pena de muerte es aplicada a miles de chinos anualmente, y sin derecho a un abogado, los medios de comunicación son férreamente censurados, todas las organizaciones sociales, religiosas, culturales, ecologistas o de copropietarios en condominios están prohibidas.

La tiranía totalitaria china solo permite un partido: el suyo. El Partido Comunista Chino. Asimismo, los sindicatos están completamente prohibidos, lo que hace imposible que puedan reclamar contra los bajísimos salarios y las jornadas de trabajo de 80 horas semanales. Esta situación sirve tanto al Partido Comunista Chino como a los mercantilistas de Occidente, por cuanto ambos disfrutan de la mano de obra barata que aportan fundamentalmente los millones de campesinos pobres que abandonaron el campo por el trabajo en las ciudades.

El Partido Comunista Chino es el que otorga las licencias para formar las empresas, tanto las chinas como las iniciativas extranjeras. Pero a las que son chinas, las juntas directivas, como los órganos consultivos y accionistas de las empresas nacionales, son designados por el Partido Comunista Chino, a través del Departamento de Frente Unido. Pueden enriquecerse, mientras obedezcan al partido, pero, si desobedecen, el DFU puede revocar la concesión, desincorporar a un directivo o expulsar a un accionista.

La tiranía totalitaria china llama a esto “socialismo de mercado”; cada quien es libre de llamarlo como quiera. Los liberales clásicos solo vemos aquí una mala copia del “capitalismo de primera generación”; el horrible capitalismo mercantilista contra el cual insurgió, precisamente, el capitalismo liberal inspirado en el liberalismo clásico, el gobierno limitado y las libertades individuales; elementos éstos, sin los cuales, el capitalismo y sus estructuras jurídicas institucionales (la protección de los derechos de los ciudadanos y la limitación del poder del Estado), son impensables.

Los fanáticos prochinos aseguran que China es un sistema capitalista que logró convertirse en una potencia económica. Incluso, algún charlatán asegura que China es ahora el centro mundial del capitalismo liberal. Pero todas las pruebas muestran que se trata de una tiranía infame que ha logrado acumular mucho dinero. ¿Todo se trata de acumular poder económico? Porque los carteles de la droga también han sabido comercializar sus productos y acumular un poder económico innegable; y no por eso se han convertido en liberales clásicos.

Mario Vargas Llosa falleció a los 89 años este domingo 13 de abril. El lamentable anuncio fue realizado por sus hijos, Morgana y Alvaro, a través de sus redes sociales. El escritor será recordado por sus cuentos, novelas, libros de ensayo y la obtención de un Premio Nobel de Literatura en el año 2010.

Infobae

Se informó que el ex candidato a la Presidencia del Perú falleció en Lima, acompañado de su familia y en un entorno tranquilo. Este suceso pone fin a una vida entregada a la literatura, que ha dejado una huella profunda en numerosas generaciones y continuará haciéndolo en el futuro.

“Con profundo dolor, hacemos público que nuestro padre, Mario Vargas Llosa, ha fallecido hoy en Lima, rodeado de su familia y en paz. Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo”, se lee en el comunicado compartido.

“Esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera, y deja detrás suyo una obra que lo sobrevivirá. Procederemos en las próximas horas y días de acuerdo con sus instrucciones”, continúa el texto.

El premio Nobel falleció a solo unos días de celebrar su 89° cumpleaños, el 28 de marzo pasado. De acuerdo con su hijo Álvaro, quien lo ha estado acompañando estrechamente en los últimos meses, aunque hubo días en los que el escritor se veía más fatigado, en general se encontraba “muy animado”. En esa fecha, el colegio militar Leoncio Prado, en el Callao, donde Vargas Llosa pasó parte de su juventud, organizó un acto simbólico en su memoria, realizado por un grupo de cadetes.

Último adiós

En medio del dolor que significa su partida, los familiares de Vargas Llosa confirmaron que no se le realizará una ceremonia pública y que, tal como lo deseó, sus restos serán cremados.

“No tendrá lugar ninguna ceremonia pública. Nuestra madre, nuestros hijos y nosotros mismos confiamos en tener el espacio y la privacidad para despedirlo en familia y en compañía de amigos cercanos. Sus restos, como era su voluntad, serán incinerados”, finaliza el pronunciamiento de sus hijos.

Un legado literario que perdurará

El fallecimiento de Mario Vargas Llosa supone una gran pérdida para el ámbito literario. Considerado uno de los grandes referentes del “Boom Latinoamericano”, el escritor peruano dejó una marca indeleble en la literatura global. Su vasta obra, que incluye novelas, ensayos y obras teatrales, ha sido traducida a numerosos idiomas, influyendo en generaciones de escritores y lectores.

Entre sus obras más destacadas se encuentran “La ciudad y los perros”, “Conversación en La Catedral”, “La casa verde” y “La fiesta del Chivo”. Su estilo narrativo, que se distingue por su complejidad estructural y su agudo análisis de las realidades sociales y políticas, lo convirtió en una figura clave de la literatura moderna.

Su reconocimiento internacional se consolidó en 2010, cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, un logro que afirmó su lugar entre los más grandes escritores de la historia. En su discurso de aceptación, Vargas Llosa subrayó el poder de la literatura para transformar la realidad y promover la libertad, principios que estuvieron presentes tanto en su obra como en su vida. En 2023, fue admitido en la Academia Francesa, siendo el primer escritor hispanohablante en recibir este honor, lo que resalta la trascendencia global de su trabajo y su impacto cultural más allá de las fronteras de su país natal.

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