Armando Esteban Quito

Primero desaparecen los hijos. Después comienza el desgaste de las madres. En Venezuela, decenas de mujeres pasaron los últimos años recorriendo cárceles, tribunales militares y organismos de seguridad para exigir información sobre familiares detenidos por motivos políticos.

Por: Carlos Eduardo Martínez – Infobae

Muchas quedaron atrapadas durante meses —o años— en el circuito de incomunicación, amenazas, trámites opacos y silencio estatal del régimen chavista. Algunas murieron en medio de esa espera.

La confirmación de la muerte de Víctor Hugo Quero Navas, un detenido cuyo paradero fue reclamado públicamente durante meses por su madre, Carmen Teresa Navas —quien también murió tras un prolongado desgaste físico y psicológico atravesado por la búsqueda de su hijo—, volvió a exponer un patrón cada vez más visible: la prisión política venezolana ya no castiga únicamente a quienes son encarcelados. También consume a sus familias.

Durante meses, Carmen Teresa Navas repitió la misma pregunta ante organismos públicos, ruedas de prensa y organizaciones de derechos humanos: dónde estaba su hijo y si seguía con vida. Víctor Hugo Quero Navas había sido detenido en enero de 2025 y permaneció incomunicado desde entonces, sin información oficial sobre su estado de salud, situación judicial o lugar de reclusión.

El caso escaló hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que otorgó medidas cautelares tanto para el detenido como para su madre al considerar que ambos enfrentaban una situación de gravedad y urgencia. Mientras tanto, las autoridades venezolanas continuaban sin ofrecer respuestas claras.

La confirmación oficial llegó meses después. El Gobierno de transición informó que Quero Navas había muerto bajo custodia estatal en julio de 2025, presuntamente por una insuficiencia respiratoria derivada de un tromboembolismo pulmonar. Para entonces, el caso ya se había convertido en símbolo de otro fenómeno menos visible: el desgaste físico y psicológico que enfrentan las madres de presos políticos en Venezuela.

No fue un caso aislado.

Meses antes, otras tres mujeres murieron mientras esperaban —o apenas alcanzaban a recibir— noticias sobre la liberación de sus hijos: Carmen DávilaYarelis Salas y Omaira Navas.

Las tres atravesaron años de incertidumbre, protestas y presión constante en medio de procesos judiciales opacos y detenciones denunciadas por organizaciones de derechos humanos.

Carmen Dávila tenía cerca de 90 años cuando su hijo, el médico Jorge Yéspica, recuperó la libertad tras más de un año detenido. Durante meses había participado en protestas públicas exigiendo su liberación y denunciando el deterioro de salud del médico dentro de prisión.

Cuando finalmente se produjo la excarcelación, ella permanecía internada tras sufrir una crisis relacionada con la presión arterial. Yéspica logró llegar al hospital para verla, pero ya estaba inconsciente. Murió dos días después.

Un día antes había fallecido Yarelis Salas, madre de Kevin Orozco, detenido desde las protestas postelectorales de 2024 y recluido en Tocorón. Salas sufrió un infarto después de participar en una vigilia frente al penal mientras esperaba noticias sobre una posible liberación.

Su hijo salió de prisión días después. No llegó a despedirse.

El 27 de enero se conoció además la muerte de Omaira Navas, madre del periodista Ramón Centeno, quien había sido excarcelado tras pasar cuatro años detenido en una causa cuestionada por organizaciones de derechos humanos y gremios de prensa.

Durante la reclusión de su hijo, Omaira Navas se convirtió en una de las voces más activas reclamando atención médica y celeridad judicial. Tras la liberación, sufrió un accidente cerebrovascular y murió pocos días después. Las coincidencias comenzaron a formar un patrón.

En Venezuela, la prisión política dejó de afectar exclusivamente a quien permanece tras las rejas. El castigo se expandió hacia las familias mediante una combinación de incomunicación, retrasos judiciales, traslados sin notificación, aislamiento y ausencia deliberada de información oficial.

En muchos casos, los familiares pasaban meses sin saber dónde estaban los detenidos, si habían recibido atención médica o incluso si seguían vivos. La incertidumbre dejó de ser una consecuencia del sistema para convertirse en parte del castigo.

Las madres terminaron ocupando el lugar más visible de esa búsqueda. Fueron quienes sostuvieron protestas frente a cárceles, hablaron ante cámaras, recorrieron tribunales y organismos de seguridad, denunciaron desapariciones y presionaron por pruebas de vida mientras el Estado respondía con silencio o intimidación.

El desgaste no fue solamente emocional.

La presión prolongada, el estrés extremo y la incertidumbre permanente comenzaron a traducirse en internaciones, crisis cardiovasculares, deterioro físico y muertes ocurridas en medio de procesos que se extendieron durante años.

Por eso las muertes de Carmen Teresa NavasCarmen DávilaYarelis Salas y Omaira Navas trascienden la dimensión familiar. Exponen el impacto prolongado de un sistema represivo que convirtió la espera en una herramienta política.

La cárcel no terminaba en el detenido.

También continuaba afuera, sobre las madres que dedicaron sus últimos años a intentar encontrar, proteger o liberar a sus hijos.

El exministro venezolano y empresario colombiano Alex Saab, señalado en Estados Unidos como «testaferro» de Nicolás Maduro, se presentó este lunes en una corte federal de Miami, en la que enfrentará cargos de lavado de dinero, tras su deportación el sábado desde ese país.

EFE

La audiencia se celebró en Miami, ciudad a la que Saab llegó el sábado en la noche luego de ser deportado desde Venezuela. De acuerdo con las autoridades judiciales estadounidenses, el empresario fue imputado otra vez por cargos relacionados con conspiración financiera, manejo ilícito de capitales y ocultamiento del origen de fondos.

Saab, de 54 años de edad, compareció ante la jueza Marty Fulgueira Elfenbein vestido con overol marrón de detenido. Durante la sesión, la magistrada ordenó que permanezca bajo custodia federal sin derecho a fianza hasta el 24 de junio.

El empresario había sido señalado anteriormente por Washington como supuesto “testaferro” de Nicolás Maduro. Según las investigaciones estadounidenses, Saab habría construido una red de negocios favorecida por contratos con el Estado venezolano, obtenido millonarios beneficios mediante operaciones presuntamente irregulares.

La deportación fue confirmada el sábado por el gobierno venezolano encabezado por Delcy Rodríguez, que atribuyó la medida a “la comisión de diversos delitos en Estados Unidos”.

La historia judicial de Saab con Estados Unidos comenzó en 2020, cuando lo detuvieron en Cabo Verde durante una escala aérea. Posteriormente fue extraditado a Miami para enfrentar cargos por lavado de dinero, aunque el proceso judicial quedó suspendido antes de iniciarse formalmente.

En 2023, durante la administración de Joe Biden, el barranquillero fue liberado como parte de un acuerdo de intercambio de prisioneros entre Washington y Caracas. Tras regresar a Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro lo designó ministro de Industrias y Producción Nacional.

Nacido en Colombia y de ascendencia libanesa, Saab ha sido considerado durante años una figura clave en la estructura económica del chavismo. Su retorno a Estados Unidos ocurre en un escenario político distinto, marcado por la cooperación entre Washington y Caracas después de la operación del 3 de enero que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York, donde enfrenta acusaciones por narcotráfico.

El fallecimiento el domingo de Carmen Teresa Navas, a los 82 años de edad, cierra uno de los capítulos más conmovedores y dolorosos en el historial reciente de la lucha en defensa de los derechos humanos en Venezuela. Su muerte ocurrió apenas diez días después de que las autoridades reconocieran el deceso de su hijo, el preso político Víctor Hugo Quero Navas, en trágico final de 16 meses de búsqueda incansable.

Por: Aliana Abadi – El Nacional

Navas se convirtió en un símbolo de la resistencia civil y del amor materno frente a la opacidad institucional. Desde el primero de enero de 2025, cuando su hijo, comerciante de 51 años de edad, fue detenido arbitrariamente en las inmediaciones de Plaza Venezuela bajo acusaciones de terrorismo y traición a la patria, la mujer emprendió la búsqueda diaria por tribunales y cárceles.

La insistente búsqueda del hijo

Con la fotografía de su hijo, Carmen Teresa Navas desafió las limitaciones de la edad y los riesgos de la denuncia pública. Durante casi año y medio, recorrió centros de reclusión, incluido el Centro Penitenciario El Rodeo I, el penal donde siempre se le negó información sobre el paradero y las condiciones de salud del detenido.

«Yo soy una madre, voy para 82 años ¿cómo es posible que me tengan en esta angustia tan grande? Apiádense y denme la fe de vida de mi hijo», manifestó Navas en una entrevista en marzo, evidenciando el desgaste emocional y físico al que fue sometida.

Su causa se sumó a las demandas de amnistía general promovidas por organizaciones no gubernamentales y comités de familiares de presos políticos.

La incertidumbre concluyó formalmente hace poco más de una semana, tras la exhumación de un cuerpo que permitió confirmar que Quero Navas había fallecido bajo custodia del Estado meses atrás, presuntamente tras presentar serias complicaciones de salud en prisión sin que sus familiares fueran notificados.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

En este episodio de Sin Filtros Geopolítica analizamos el caso que puede cambiar por completo el futuro judicial del chavismo: Alex Saab fue deportado/extraditado nuevamente a Estados Unidos bajo el gobierno de Delcy Rodríguez.

Maibort Petit sin filtros

¿Puede EE.UU. volver a procesarlo después del perdón de Biden?
¿Qué sabía Saab sobre las operaciones entre Venezuela e Irán?
¿Por qué el régimen chavista lo defendió como diplomático durante años y ahora terminó entregándolo?
¿Le quitaron la nacionalidad venezolana para evadir la Constitución?
¿Qué relación tenía Saab con PDVSA, oro venezolano, combustible y evasión de sanciones?
¿Existe una conexión con Hezbollah y operadores iraníes?

Diosdado Cabello volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que se hicieran virales unas declaraciones de 2021 en las que defendía a Alex Saab y hasta lo calificaba como “patriota venezolano”, en contraste con sus afirmaciones de este lunes 18 de mayo, cuando aseguró que el empresario colombiano que fue deportado a EEUU por Delcy Rodríguez “no es venezolano”.

La Patilla

Durante la rueda de prensa semanal del Psuv, Cabello afirmó que Saab utilizó una cédula venezolana “fraudulenta” y sostuvo que no existe ningún expediente en el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) que certifique su nacionalidad.

“Alex Saab no es venezolano. No lo es. Es un ciudadano de origen colombiano”, declaró.

El ministro chavista incluso aseguró que el documento de identidad presentado por Saab “no tiene ningún tipo de sustento dentro del Saime” y afirmó que esa situación llevó al chavismo a tomar la decisión de deportarlo de Venezuela.

Sin embargo, las declaraciones contrastan de forma directa con el discurso que el propio Cabello sostuvo públicamente el 20 de octubre de 2021 durante la emisión de su programa “Con el Mazo Dando”, poco después de la extradición de Alex Saab desde Cabo Verde hacia Estados Unidos.

En aquella oportunidad, Cabello defendió abiertamente al empresario y lo presentó como un aliado clave del chavismo para burlar las sanciones internacionales para llevar gasolina, alimentos y medicinas a Venezuela.

“Estados Unidos secuestró a un ciudadano que tiene la nacionalidad venezolana. Cuando las cosas se pusieron duras, el señor Alex Saab fue uno de los pocos que dijo ‘presente’. Eso tiene un mérito y hay que reconocerlo. Y fue uno de los encargados de burlar —porque ese es el término— de burlar todas las persecuciones al imperialismo contra la patria, y fue capaz de traer a Venezuela hasta gasolina, medicina, alimentos”, afirmó entonces.

“Por eso hoy, Alex Saab es más patriota venezolano que muchos de esos que han pedido invasiones a Venezuela”, expresó Cabello en 2021.

Refugiados Sin Fronteras y otras ONG de derechos humanos pedirán a la Comisión Europea (CE) con 10.000 firmas que impida la entrada de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en España con motivo de la Cumbre Iberoamericana del 4 y 5 de noviembre en Madrid.

EFE

Por ahora se han recogido 9.300 firmas en España y otros países europeos, con el objetivo de reunir 10.000 y presentarlas el jueves próximo en la representación de la CE en España y simultáneamente en la sede central de Bruselas, explicó a EFE el presidente de Refugiados Sin Fronteras, el venezolano exiliado Sergio Contreras.

También se pide que la Unión Europea (UE) no levante las sanciones que impuso a Rodríguez por la «comisión de crímenes de lesa humanidad». Según Contreras, ella estaba «dentro de la cadena de mando» del chavismo como vicepresidenta de la República hasta enero pasado, cuando los Estados Unidos apresaron a Nicolás Maduro.

Igualmente, los firmantes demandan que la UE, y el Parlamento Europeo en concreto, «pueda escuchar a las víctimas» de abusos de los derechos humanos antes de cualquier decisión sobre levantar eventualmente esas sanciones, como «detenciones arbitrarias, torturas, tratos crueles, degradantes, inhumanos y desaparición forzada».

«Es fundamental que los cuerpos legislativos y que los organismos internacionales escuchen de viva voz a las víctimas para que puedan tomar decisiones de acuerdo a la gravedad de los hechos denunciados», adujo Contreras.

Y que se evalúe si la entrada de Rodríguez en España «pudiese constituir una violación del sistema europeo de derechos humanos y el sistema jurídico europeo». Así como que la CE se pronuncie sobre la «pertinencia legal» de que el Gobierno español la invite a esa cumbre de jefes de Estado y Gobierno iberoamericanos.

«En todo caso -subrayó Contreras-, para nosotros es fundamental que una persona que representa a un régimen que ha violentado derechos humanos no pueda ingresar, estando sancionada, al territorio español».

Él mismo, aseguró, fue detenido arbitrariamente, torturado, juzgado militarmente, aun siendo civil, y encarcelado, hasta que pudo salir por la «intermediación de representantes internacionales».

Lleva ocho años en España, recordó, donde el gobierno le concedió protección internacional con el estatus de «refugiado», como a su esposa e hijos.

Hay noches que no se olvidan. Noches en que el dolor y la lucidez se sientan juntos en la misma mesa, y lo que nace de esa conversación ya no es solo análisis, es historia viva, palpitando.

Por: Elizabeth Sánchez Vegas – Venezuela Late

El programa comenzó con una pausa. No con música, no con titulares. Con una noticia que llegó minutos antes de salir al aire y lo cambió todo: Carmen Navas había muerto. Ese mismo domingo. Mientras el equipo se preparaba para transmitir, la guerrera se fue.

Carmen Navas era la madre de Víctor Hugo Quero Navas, el preso político que murió bajo custodia del Estado venezolano en julio de 2025, y cuya muerte el régimen ocultó durante nueve meses mientras ella recorría cárceles y golpeaba puertas suplicando respuestas que nadie le daba. Había encontrado a su hijo. Había obligado al régimen a confesar. Y entonces, como si su alma supiera que la misión estaba cumplida, se fue a buscarlo.

Las conductoras lloraron. El invitado lloró. Y quienes los escuchaban desde todas partes del mundo lloraron también, porque Carmen Navas no era solo la madre de Víctor Hugo. Era el espejo en que todas las madres venezolanas se reconocen. La prueba de que el amor no necesita partido ni estrategia para vencer al miedo. Solo necesita no rendirse. Y ella nunca se rindió.

Antonio de la Cruz, analista político y energético, presidente de Inter American Trends, Senior Associate del Center for Strategic and International Studies en Washington, hijo de un poeta costarricense exiliado y de una bibliotecaria fundadora de las primeras bibliotecas del Zulia, tomó la voz para hablar de Carmen antes que de cualquier otra cosa, y lo que dijo estremeció a todos.

Confesó que le había compuesto una canción que se llama Los muertos no descansan, porque, dijo, la madre de Víctor Hugo no muere. Ella buscó a su hijo vivo cuando estaba muerto. Y ese detalle atroz destruye cualquier narrativa de normalización, porque no hay licencia petrolera, no hay flexibilización financiera, no hay reapertura económica que pueda borrar la imagen de una madre anciana buscando un hijo que el Estado ya había enterrado en silencio.

Las economías se negocian, dijo Antonio, pero las heridas morales no. Los regímenes pueden resistir la inflación, pueden resistir las sanciones, pueden resistir el aislamiento internacional. Lo que no resisten fácilmente son las madres. Porque una madre rompe el miedo.

Y la historia de Carmen Teresa Navas tiene la fuerza política de las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina. No habla el lenguaje de los partidos. Habla el lenguaje universal del dolor humano. Y ese lenguaje atraviesa fronteras, mueve conciencias y reactiva palabras que el régimen quería enterrar para siempre: desaparición forzada, tortura, lesa humanidad, encubrimiento, cadena de mando. Porque mientras algunos negocian estabilidad, una madre buscando a su hijo muerto demuestra que no existe estabilidad real cuando el miedo sigue administrando el silencio. La estabilidad sin justicia, sentenció Antonio, es apenas una pausa del conflicto.

Y desde ese dolor, desde ese punto de partida absolutamente humano, la conversación se abrió hacia uno de los análisis más completos y más visionarios que se hayan escuchado en un espacio venezolano en mucho tiempo.

Pocas horas antes del programa, Antonio había publicado en X un hilo que circuló como pólvora. Trece puntos. Trece verdades sobre la deportación de Alex Saab a Miami. Y una frase que ya pertenece a la historia de este momento político: No fue una deportación migratoria. Fue la confesión silenciosa del fin de una era.

Durante años, el chavismo construyó alrededor de Alex Saab una épica completa: el diplomático perseguido, el héroe bolivariano, el mártir antiimperialista. Delcy Rodríguez lo llamó inocente, lo llamó mártir, movilizó cancillerías enteras, presionó a Cabo Verde, lo trajo de regreso a Caracas en 2023 como si fuera una victoria de la revolución. El sábado 16 de mayo lo montó en un Gulfstream con matrícula americana y lo mandó a Miami. Y este domingo 17, borró todos esos tuits. En silencio. Sin una sola explicación.

El poder, como escribió Antonio, cambió de idioma. El comunicado del Saime no habló como revolución, no hubo épica, no hubo soberanía, no hubo antiimperialismo. Fue lenguaje de oficina migratoria. Ciudadano colombiano deportado. Y ese cambio de idioma no es solo un cambio de política, es un cambio de alma. Un sistema que durante veinticinco años construyó su identidad sobre la confrontación con el imperio norteamericano ahora justifica sus decisiones en parámetros legales compatibles con Washington. Ya no gobierna la épica. Gobierna el riesgo.

Pero más allá del simbolismo, la deportación de Saab es una bomba de tiempo con mecha encendida. Alex Saab no era un simple testaferro. Era la tubería y el cableado del sistema nervioso del régimen de Maduro. Manejó cargamentos de petróleo, sanciones evadidas, empresas fantasmas, bancos, rutas marítimas, conexiones con el terrorismo islámico, cuentas en Turquía, en China, en Rusia. Era el arquitecto. Y cuando el arquitecto entra a una sala de interrogatorio sin nadie que lo respalde, sin Maduro que lo proteja, con una condena mínima de treinta años sobre la mesa y con hijos pequeños esperándolo, el edificio entero empieza a crujir.

Antonio está casi seguro de que cooperará, no porque sea valiente sino porque es humano, porque tiene una familia, porque la única salida que le queda es contar todo lo que sabe a cambio de reducir su condena. Y lo que sabe puede sacudir no solo a Maduro y Cilia, que están siendo procesados en la Fiscalía de Nueva York, sino a toda una red de nombres, rutas, bancos, operadores, empresas fantasmas y secretos que atraviesan continentes enteros. Saab tiene esa base de datos viva. La tiene él. Y el régimen lo sabe. Por eso el miedo ya no es externo, es interno. Cada operador del régimen se pregunta esta noche qué sabe Saab de mí. Y cuando un sistema basado en el secreto empieza a desconfiar de su propio custodio, ya no gobierna con poder. Gobierna con pánico.

¿Por qué Delcy entregó a Saab? Porque desde febrero la administración Trump se lo venía pidiendo. Porque Venezuela hoy es un estado tutelado, donde la verdadera soberanía no la ejerce Miraflores sino la OFAC, la Oficina de Activos Extranjeros del Tesoro americano, que decide qué empresas pueden operar, bajo qué condiciones, con qué licencias. Ya no habla el pentágono militar, dijo Antonio. Habla el pentágono financiero. Ya no ocupan Caracas con tanques. La ocupan con licencias. Venezuela produce, pero no decide. Esa es la nueva arquitectura del poder.

Y dentro de esa arquitectura, Delcy Rodríguez es la mejor acción del portafolio de Trump. La que le da mayor rendimiento. Cada vez que entrega algo que Washington pide, la ley de hidrocarburos, la ley de amnistía, y ahora Saab, el precio de esa acción sube. Pero que Delcy sea hoy la acción favorita de Trump no significa que esté consolidada. Significa que está comprando tiempo. Y si traiciona los acuerdos, Trump tiene herramientas ejecutivas que no necesitan al Congreso, las sanciones de la OFAC son órdenes ejecutivas, y todo lo que Delcy ha construido puede desmoronarse en horas.

Delcy además está calculando el ciclo electoral americano. Está mirando las elecciones de medio período en noviembre, donde las mayorías republicanas son delgadas, dos o tres votos en el Senado, once en la Cámara. Si los demócratas recuperan esa mayoría, Trump pierde capacidad para ejercer la diplomacia coercitiva que hoy mantiene a Delcy en línea. Y Delcy lo sabe. Como lo saben los cubanos. Como lo saben los iraníes. Todos los regímenes que lidian con Washington leen el ciclo electoral americano como si fuera su propio calendario de supervivencia.

Entonces, ¿qué debe hacer Venezuela? Aquí Antonio dijo algo que muchos no quieren escuchar pero que necesitan oír: a veces la sociedad venezolana es más papista que el papa. Con la ley de amnistía, la sociedad civil empezó a enriquecerla, a discutirla, a agregar condiciones, con toda la razón del mundo. Y Miraflores aprovechó ese debate democrático para darle largas y al final entregar una ley que no libera a todos los presos políticos, que era el objetivo original de Washington. La visión democrática venezolana, que es legítima y hermosa, está siendo usada por Delcy para alargar su estadía en Miraflores.

Y aquí Antonio introdujo un dato que cambia todo el enfoque: el presidente Trump, en una pregunta que le hicieron antes de abordar el avión rumbo a China, lo dijo claro y raspado, sin pausas, sin rodeos, van a salir todos los presos políticos. Esa frase es un arma que los venezolanos no están usando como deberían. La exigencia de liberar a todos los presos políticos no es solo una causa justa, es una orden del presidente de los Estados Unidos. Los estudiantes que hoy le dan a Delcy quince días para liberar a todos los detenidos tienen que invocar esa frase. Conectar esos puntos. Decir, cada vez que reclaman, que esto es lo que Trump pidió. Porque en un estado tutelado, la fuerza del tutor también puede ser la fuerza del pueblo, si el pueblo sabe usarla.

El objetivo concreto, la brújula de todo, es fijar un cronograma electoral. Si mañana Trump anunciara una fecha de elecciones en Venezuela, cualquier fecha, el proceso político cambiaría de inmediato. Habría un horizonte. Un punto de llegada. Y quien crea que el pueblo venezolano no aguanta la lucha hacia ese objetivo que recuerde lo que ya demostró: en febrero de 2023 María Corina Machado tomó la decisión de ir a las primarias, y diecisiete meses después Venezuela fue a votar y demostró que la ventaja opositora no era 70 a 30 sino 80 a 20 o más. El pueblo aguantó. El pueblo siempre ha aguantado. Y lo hará de nuevo.

Sobre María Corina, Antonio observó algo que pasó casi inadvertido en el ruido noticioso de la semana: sus dos entrevistas recientes, particularmente la de Amanpour. En su lectura, María Corina abrió una puerta completamente nueva, una en la que, sin decirlo explícitamente, dejaba ver que podría haber una solución pactada con Delcy que llevara al país a las urnas. Eso, dijo Antonio, tuvo que haberle llegado a Marco Rubio y a la Casa Blanca. Y tuvo que haber generado nerviosismo dentro del grupo de Delcy, porque ella necesita ser percibida como la única que puede garantizar la estabilidad. Si María Corina también puede garantizarla, ese monopolio empieza a fracturarse.

¿Y quién más debería estar nervioso esta noche? Antonio no dudó: Diosdado Cabello. Porque tiene un precio de 25 millones de dólares sobre su cabeza, está en la misma causa judicial que hoy tiene a Maduro siendo procesado en Nueva York, y en el momento en que Delcy necesite mostrar otra entrega a Washington, Diosdado puede convertirse en la siguiente ficha sacrificada.

Y sobre el petróleo, Antonio trazó un mapa geopolítico que va mucho más allá de Venezuela. El estrecho de Ormuz, bloqueado por el miedo a los drones iraníes, no por un problema geológico sino por el pánico de las aseguradoras que se niegan a cubrir cargas que pueden ser hundidas, ha convertido al petróleo venezolano en una variable de seguridad hemisférica que no existía hace cuatro años. Trump acordó con Xi Jinping la compra de 900.000 barriles diarios de petróleo americano a China, parte de ese equilibrio geopolítico que Antonio compara no con Bretton Woods sino con Yalta, cuando las grandes potencias se repartieron el mundo. Hoy, Trump y Xi están trazando en silencio las nuevas áreas de influencia del siglo veintiuno. Y Venezuela está claramente dentro del área americana. No por democracia, por geometría. Por petróleo. Por tierras raras. Por energía hidráulica. Por su posición en el Caribe que Washington ha definido, desde Groenlandia hasta la Patagonia, como su zona de seguridad en occidente.

Pero la noche no terminó en geopolítica. Terminó en poesía. Débora le preguntó a Antonio si podía cerrar con un verso. Uno solo. Dirigido a los venezolanos que están esperando que esto termine bien. Y Antonio buscó en su memoria, en ese rincón de sus más de sesenta poemas donde guarda lo que no cabe en los análisis, y encontró esto:

El futuro tiene las manos abiertas, como el río que despierta en la montaña, como la raíz que busca la sombra y asciende hacia la luz sin vacilar. Hoy, Venezuela, es tu encrucijada, la hora en que la historia te llama por tu nombre. No es un sueño cualquiera, es el latido de la libertad golpeando en cada puerta. El miedo, arma de los poderosos, se vuelve contra ellos, porque un pueblo sin miedo es un trueno que estalla en el cielo. Y nosotros, los que hemos perdido el miedo, alzamos nuestra fuerza en un solo cauce, en un solo nombre, que es el nombre de todos: libertad.

El programa cerró con una canción suya que se llama Abajo cadenas. Y en el chat, alguien escribió lo que muchos sentían pero no sabían cómo decir: aquí no se rinde nadie.

Carmen Navas se fue un domingo. El mismo domingo en que Venezuela pensó en voz alta, lloró sin vergüenza y recordó, una vez más, para qué está luchando. Quizás esa fue su última enseñanza: que el dolor y la esperanza no son opuestos. Son compañeros de camino. Y que una madre que amó sin rendirse es, en este país y en este tiempo, la forma más pura y más poderosa de hacer política.

El documento, dedicado al tema de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, lleva la firma del Papa León XIV con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII.

Vatican News

Magnifica humanitas es el título de la primera carta encíclica de León XIV, dedicada a “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. El documento será publicado el próximo 25 de mayo y lleva la firma del Pontífice con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII. 

La encíclica será presentada ese mismo día, a las 11:30, en el Aula del Sínodo, en presencia del Romano Pontífice, informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Los participantes en la presentación

Intervendrán como ponentes el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y el cardenal Michael Czerny, S.J., prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

También participarán la profesora Anna Rowlands, teóloga y docente de la Universidad de Durham, en el Reino Unido; Christopher Olah, cofundador de Anthropic (Estados Unidos) y responsable de investigación sobre interpretabilidad de la inteligencia artificial; y la profesora Leocadie Lushombo, i.t., docente de teología política y pensamiento social católico en la Jesuit School of Theology / Santa Clara University, en California.

Los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, con representantes de la sociedad civil, protestaron este lunes en los alrededores de la sede en Plaza Venezuela del Servicio Bolivariano Inteligencia (Sebin),  por el fallecimiento de Carmen Navas. 

La Patilla

Los universitario y defensores de derechos humanos en la concentración aprovecharon para exigir la liberación de todos los presos políticos en Venezuela.

La protesta organizada por los estudiantes de la UCV, fue el honor a Carmen Navas, madre del expreso político Víctor Quero Navas, quien por más de un año exigio saber por el paradero de su hijo, a pesar que el régimen chavista ocultó su muerte en detención por más de 10 meses.

Decenas de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela se concentraron este lunes en la plaza del Rectorado y marcharon hasta la Puerta Tamanaco para exigir justicia por la muerte de Carmen Teresa Navas, madre del preso político Víctor Hugo Quero Navas, fallecida el domingo 17 de mayo, apenas diez días después de que las autoridades venezolanas confirmaran que su hijo murió bajo custodia del Estado.

La movilización avanzó hacia la autopista Francisco Fajardo, donde los universitarios corearon consignas como “¡Carmen, tranquila, tu lucha sigue viva!”, “¡Justicia para Víctor!” y “¡Ellos no murieron, a ellos los mataron!”, en una nueva jornada de protesta impulsada por el movimiento estudiantil venezolano.

El presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, Miguelangel Suárez, responsabilizó directamente a la administración chavista por la tragedia familiar. “La muerte de Carmen Teresa Navas tiene un responsable y es la señora Delcy Rodríguez”, expresó durante la concentración.

El representante estudiantil llamó a mantener las protestas en las calles y advirtió que las movilizaciones continuarán hasta lograr justicia. “Nosotros no vamos a esperar que a otra madre venezolana le toque, o que nos toque la nuestra”, señaló ante los manifestantes.

La Policía Nacional Bolivariana (PNB) impidió este lunes el avance de la protesta estudiantil convocada en Caracas en memoria de Carmen Teresa Navas y su hijo, el preso político fallecido Víctor Hugo Quero Navas.

La movilización, encabezada por estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), tenía previsto llegar hasta la sede del Sebin en Plaza Venezuela para exigir justicia por el caso de Quero Navas y denunciar las violaciones a los derechos humanos en el país

Durante la concentración, el estudiante de la UCV Víctor García denunció que funcionarios de la PNB lo arrestaron brevemente y lo golpearon mientras participaba en la protesta junto a otros jóvenes.

Asimismo, el presidente de la FCU-UCV, Miguelangel Suárez, también denunció haber sido retenido temporalmente por agentes policiales durante la concentración. Suárez afirmó que varios estudiantes resultaron golpeados por efectivos de la PNB mientras protestaban pacíficamente frente a la sede del Sebin.

Los manifestantes también rechazaron la muerte de Carmen Teresa Navas, quien falleció días después de haber enterrado a su hijo, tras meses exigiendo información sobre su paradero luego de su detención por organismos del Estado venezolano.

​Como ciudadanos, académicos y defensores del Estado de Derecho, no podemos permanecer indiferentes ante acontecimientos que conmueven la fibra moral de la nación y evidencian la absoluta deshumanización de los procesos de justicia en nuestro país. Desde la Secretaría de la Universidad de Carabobo, expresamos nuestro más profundo pesar y firme condena institucional ante el trágico fallecimiento de la ciudadana Carmen Teresa Navas.

​La partida de la señora Navas no es un hecho aislado; es el desgarrador desenlace de una cruenta cruzada de 16 meses en búsqueda de su hijo, el ciudadano Víctor Hugo Quero Navas, detenido arbitrariamente en enero de 2025. Víctor Hugo Quero pasó a formar parte de las dolorosas cifras de desaparición forzada en el país, encontrándose bajo la custodia absoluta del Estado venezolano, quien por mandato constitucional y convencional tenía la obligación jurídica e intransferible de garantizar su integridad física, su salud y su vida.

​Hoy sabemos con profunda indignación que Víctor Hugo Quero falleció bajo custodia en julio de 2025. El horror de este suceso se agrava exponencialmente al constatar el ensañamiento institucional: la muerte del ciudadano no solo ocurrió en condiciones de total desamparo y presunta falta de asistencia médica oportuna, sino que le fue deliberadamente ocultada a su madre durante casi diez meses. Mientras la señora Carmen Navas recorría de manera incansable y con evidente deterioro de su salud las sedes de los organismos públicos exigiendo una fe de vida, el Estado ya había sepultado sus restos en un acto de opacidad inadmisible, negándole el elemental derecho humanitario de velar a su hijo y conocer su paradero.

​El sufrimiento infligido a este ciudadano antes de su muerte, sumado al dolor psicológico y la tortura moral a la que fue sometida su madre mediante el engaño y el ocultamiento sistemático, constituyen una afrenta directa a la dignidad humana. Una madre ha muerto de dolor pocos días después de haber podido, finalmente, identificar y enterrar los restos de su hijo.

​Sucesos tan abominables como este configuran un colapso ético y administrativo que debe llamarnos a una profunda e impostergable reflexión colectiva. Una sociedad no puede fundarse sobre el olvido, la crueldad o la normalización del horror. El quiebre de las garantías más básicas nos obliga, como institución universitaria dedicada a la luz del saber y la justicia, a alzar la voz para exigir el cese definitivo de la persecución, el esclarecimiento objetivo de los hechos y el establecimiento de las responsabilidades penales e institucionales a que haya lugar.

​Extendemos nuestras más sentidas palabras de solidaridad a sus familiares, amigos y a todas las madres venezolanas que hoy padecen el calvario de la incertidumbre por el destino de sus hijos.

​En Valencia, a los dieciocho días del mes de mayo de dos mil veintiséis.

​Prof. Pablo Aure
Secretario de la Universidad de Carabobo

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