Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El presidente Donald Trump dijo el martes por la mañana que el juez que bloquea sus deportaciones de inmigrantes ilegales violentos “debería ser sometido a juicio político” por bloquear la voluntad del pueblo estadounidense.

The Daily Wire

Trump aparentemente se refería al juez federal de distrito James Boasberg, quien el sábado emitió una orden que bloqueaba la deportación de más de 250 pandilleros inmigrantes indocumentados a El Salvador. Entre esos prisioneros se encontraban 21 pandilleros de la MS-13 y más de 230 miembros del Tren de Aragua, según informó el lunes la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

La administración Trump ignoró esta orden y, desde entonces, ha afirmado que los vuelos ya estaban en vuelo cuando se emitió. La Casa Blanca también argumenta que el juez carecía de fundamento legal para tal orden.

En una publicación en Truth Social el martes por la mañana, Trump argumentó que el juez estaba obstaculizando el camino del pueblo estadounidense.

“Este juez lunático de izquierda radical, un alborotador y agitador que fue tristemente designado por Barack Hussein Obama, no fue elegido presidente. No GANÓ el VOTO popular (¡por mucho!), no GANÓ LOS SIETE ESTADOS DÉBILES, no GANÓ 2.750 de los 525 condados, NO GANÓ NADA”, publicó el presidente.

Trump recordó al público que una de las principales razones por las que los estadounidenses lo eligieron fue para manejar la crisis fronteriza.

“GANÉ POR MUCHAS RAZONES, EN UN MANDATO ABRUMADOR, PERO LA LUCHA CONTRA LA INMIGRACIÓN ILEGAL PUEDE HABER SIDO LA RAZÓN PRINCIPAL DE ESTA VICTORIA HISTÓRICA”, dijo. “Simplemente hago lo que los VOTANTES querían que hiciera”.

“¡Este juez, como muchos de los jueces corruptos ante los que me veo obligado a comparecer, debería ser DEstituido!”, continuó Trump. “NO QUEREMOS CRIMINALES DESPERFECTOS, VIOLENTOS Y DEMENTES, MUCHOS DE ELLOS ASESINOS TRASTORNOS, EN NUESTRO PAÍS. ¡¡¡HAGAMOS A ESTADOS UNIDOS GRANDE DE NUEVO!!!”

El representante republicano de Texas, Brandon Gill, anunció el lunes por la noche que presentaría artículos de juicio político contra Boasberg.

Spencer Lindquist del Daily Wire informó el lunes que Boasberg, designado por Obama, tiene antecedentes de obstaculizar las políticas de inmigración de Trump, y señaló que el juez libró de la prisión a uno de los funcionarios del FBI que están detrás del engaño Russiagate.

El informe de Lindquist señala que la esposa del juez, Elizabeth Manson, fundó una clínica de abortos en el norte de Virginia y donó más de 11.000 dólares a candidatos demócratas, incluidos el Hillary Victory Fund y Hillary for America.

“Prepárense para llorar. Es una sensación increíble”,  escribió Manson en Facebook antes de la derrota de Clinton. Y después de las elecciones: “Necesitaba una sonrisa en mi página de Facebook después de esta semana horrible”.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladimir Putin, discutieron el martes medidas para poner fin a la guerra en Ucrania y la Casa Blanca dijo que su llamada telefónica iba bien.

Reuters

Trump espera convencer a Putin de que acepte el cese del fuego de 30 días propuesto por Estados Unidos y avance hacia un fin permanente del conflicto que dura tres años.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que los dos líderes habían estado hablando por teléfono desde las 10 am (1400 GMT).

«La llamada va bien y todavía está en curso», escribió Dan Scavino, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, en una publicación en la plataforma de redes sociales X.

No hubo comentarios inmediatos del Kremlin.

Ucrania ha acordado un alto el fuego en el mayor conflicto de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, en el que cientos de miles de personas han muerto o resultado heridas, millones han sido desplazadas y muchas ciudades han quedado reducidas a escombros.

Putin dijo la semana pasada que apoyaba en principio la propuesta de Washington de una tregua de 30 días, pero que sus fuerzas seguirían luchando hasta que se resolvieran varias condiciones cruciales.

Trump espera asegurar avances hacia un plan de paz a largo plazo, que según ha insinuado podría incluir concesiones territoriales por parte de Kiev y el control de la planta de energía nuclear Zaporizhia en Ucrania.

«Se han acordado muchos elementos de un Acuerdo Final, pero aún queda mucho por hacer», dijo Trump el lunes en una publicación en redes sociales. «Cada semana se producen 2.500 muertes de soldados, de ambos bandos, y esto debe terminar YA».

El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, recibió este lunes en el Palacio de la Revolución al reconocido actor, director y productor estadounidense Kevin Costner.

Ciber Cuba

Costner se encuentra de visita en la Isla con «interés en la arqueología subacuática», especificó la Presidencia de Cuba en un tuit con el fin de distanciar el encuentro de cualquier connotación política.

Esta es la segunda ocasión en la que el ganador del Óscar visita Cuba. Su primera estancia en la nación caribeña ocurrió en el año 2001, cuando presentó su película Thirteen Days, basada en la crisis de los misiles de 1962.

Durante esa visita se reunió con Fidel Castro varias horas lo que generó cierta polémica por la situación política de Cuba y las relaciones con Estados Unidos.

En esta oportunidad, Costner ​visitó el Museo Castillo de La Real Fuerza en La Habana, donde mostró especial interés en las piezas de arqueología subacuática que forman parte de la colección del museo.

Acompañado por el arqueólogo subacuático cubano Alejandro Mirabal, Costner recorrió el histórico inmueble y fue recibido por la directora adjunta de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Perla Rosales Aguirreurret.

Por otra parte, no se han revelado más detalles sobre el encuentro con Díaz-Canel, salvo lo publicado por la Presidencia de Cuba, que difundió una foto del actor y el mandatario saludándose.

Sin embargo, este tipo de encuentros no pueden analizarse de manera aislada.

El régimen cubano ha utilizado históricamente las visitas de celebridades extranjeras como una herramienta de legitimación en momentos de tensión.

En medio de una profunda crisis económica, marcada por la escasez de alimentos, medicinas y un éxodo masivo de cubanosla llegada de una figura internacional como Kevin Costner permite al gobierno proyectar una imagen de normalidad y atractivo cultural.

El encuentro con Díaz-Canel, aunque supuestamente sin fines políticos, refuerza la estrategia de mostrar a Cuba como un destino donde personalidades extranjeras son bien recibidas y colaboran con las instituciones estatales. No obstante, esta narrativa omite la represión política y la crisis humanitaria que enfrenta la población cubana.

Además, a diferencia de otras celebridades que han visitado Cuba y han manifestado su opinión sobre la realidad del país, Costner ha mantenido una postura neutral, evitando declaraciones que puedan interpretarse como críticas al régimen.

Esto, sin embargo, no impide que su imagen sea utilizada por el aparato propagandístico del gobierno para reforzar la idea de que Cuba sigue siendo un destino atractivo para figuras internacionales.

La visita de Costner también se da en un momento donde las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están en una etapa de estancamiento. Tras un breve acercamiento durante la administración de Barack Obama (2009-2017), las restricciones impuestas bajo la primera presidencia de Donald Trump (2017-2021) y mantenidas en gran medida por el exmandatario Joe Biden (2021-2025) han limitado el flujo de turistas y acuerdos entre ambos países.

En este escenario, la llegada de un actor de Hollywood puede ser vista como una oportunidad para el régimen de enviar un mensaje de que aún puede atraer personalidades influyentes de Estados Unidos, incluso cuando la relación oficial entre ambos gobiernos sigue siendo tensa.

Mientras Emmanuel Macron intenta cortejar a Donald Trump con sus planes para Ucrania, un político de otro partido francés ha exigido que Estados Unidos devuelva la Estatua de la Libertad, afirmando que los estadounidenses han llegado a «despreciarla».

The European Conservative

Raphaël Glucksmann, del partido de izquierdas Place Publique y figura destacada del grupo Socialista del Parlamento Europeo, declaró el domingo en una conferencia que Estados Unidos se había aliado con los «tiranos», es decir, Rusia. Esto probablemente se debió a la suspensión temporal del intercambio de inteligencia y la asistencia en materia de seguridad a Ucrania.

Hablando en particular sobre la Estatua de la Libertad, que fue regalada a Estados Unidos hace casi 140 años, en el centenario de la Revolución Francesa, agregó:

Te lo regalamos, pero parece que lo desprecias. Así que estarás bien aquí en casa.

Los miembros de Place Publique » aplaudieron » cuando Glucksmann expresó esta demanda, según Le Monde .

Pero en Estados Unidos, el mensaje parece haber tenido éxito principalmente provocando risas, y muchos en las redes sociales invitaron a Glucksmann a «venir a buscarlo».

Otros han interpretado la retórica de Glucksmann como una respuesta a los planes de Trump de deportar masivamente a inmigrantes ilegales , dada la nota en el pedestal de la Estatua de la Libertad: «Dadme a vuestros cansados, a vuestros pobres. A vuestras masas apiñadas anhelando respirar en libertad». Esto provocó más burlas, incluso por parte del deportista estadounidense y partidario de Trump, John Rocker, quien sugirió que Estados Unidos debería enviar a Francia una nueva estatua que represente la gobernanza de fronteras abiertas.

Incluso la Casa Blanca se burló, y la secretaria de prensa de Trump, Karoline Leavitt, le recordó al «político francés anónimo de bajo nivel… que es solo gracias a Estados Unidos que los franceses no hablan alemán en este momento. Así que deberían estar muy agradecidos a nuestro gran país».

El desprecio del político francés se extiende mucho más allá de la administración de Trump, y este mes incluso lo llevó a acusar a la líder del Rassemblement National, Marine Le Pen, de estar «del lado de los adversarios de los intereses de Francia y Europa».

Los astronautas de la NASA Suni Williams y Butch Wilmore viajan de regreso a la Tierra tras pasar más de nueve meses atrapados en la Estación Espacial Internacional (EEI), debido a los fallos técnicos de la cápsula Starliner de Boeing. La misión, que inicialmente debía durar sólo ocho días, se prolongó indefinidamente hasta que la Crew Dragon de SpaceX ha permitido su retorno.

La Gaceta de la Iberosfera

La Starliner de Boeing, que debía llevar a los astronautas de vuelta a la Tierra, sufrió múltiples fallos en su sistema de propulsión y presentó fugas de helio, lo que impidió su uso. Ante esta situación, la NASA mantuvo a los astronautas en la estación mientras evaluaba soluciones y envió la nave de vuelta en septiembre sin la tripulación a bordo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dueño de SpaceX, Elon Musk, han criticado a la anterior Administración liderada por Joe Biden por «abandonar» a la tripulación de Starliner, un «abandono» que, aseguraron, se hizo por «razones políticas». Y durante una entrevista en febrero en el podcast de Joe Rogan, Musk afirmó que había ofrecido traer a la pareja a casa hace ocho meses, pero que la Administración Biden lo había rechazado porque habría hecho que Trump «se viera bien» en la carrera presidencial contra Kamala Harris.

Williams y Wilmore están ahora en camino de regreso a la Tierra en la cápsula Crew-9 Dragon de SpaceX , que se acopló a la EEI a finales de la semana pasada. La nave se desacopló de madrugada y tiene como objetivo amerizar frente a la costa de Florida, Estados Unidos, por la tarde, siempre que el clima lo permita. La hora prevista es 21.57 (GMT), es decir, las 22.57 en España.

Dicho y hecho: nadie esperaba que fuera tan rápido. Poco más de un mes después de la oferta que Bukele hizo a Marco Rubio para acoger convictos de Estados Unidos en la megacárcel de máxima seguridad CECOT, el primer vuelo aterrizó en El Salvador.En él viajaban 261 personas indocumentadas. 

DW

Con un video de producción casi cinematográfica, el propio Bukele alardeó en sus redes de eficiencia y cero tolerancia contra el crimen, mostrando imágenes de la llegada de estas personas al CECOT: «Es una puesta en escena de divulgación global, que presenta a El Salvador como el perfecto anfitrión para criminales internacionales y refuerza la imagen de Bukele como hombre duro, despiadado incluso, una persona que no se doblega frente al crimen”, dice a DW desde El Salvador José Marinero, abogado y experto en políticas públicas.

De las personas deportadas a El Salvador, 137 fueron expulsadas de EE. UU. después de aplicársele la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 por pertenecer supuestamente a la organización criminal Tren de Aragua. Se trata de una ley que permite las deportaciones sin celebración de audiencia y que solo se ha invocado tres veces en la historia del país, las tres en tiempos de guerra. En el avión iban también 101 venezolanos deportados bajo la norma migratoria del Título 8, así como 23 pandilleros salvadoreños, incluyendo dos cabecillas de la pandilla Mara Salvatrucha.

Espaldarazo para el modelo Bukele

El traslado al CECOT confirmaría la sintonía entre Bukele, la administración Trump y una forma de combatir la criminalidad en la que respetar las reglas queda en segundo plano: «Bukele acaba de obtener un espaldarazo por parte del Gobierno de Trump. Esto va a fortalecer la internacionalización de su modelo, donde parece que todo está justificado en razón de la seguridad ciudadana, incluso operar al margen de la ley y de decisiones judiciales”, critica José Marinero.

Es más, el propio presidente de El Salvador se burló en X del pulso que Trump echó al poder Judicial de Estados Unidos. El juez federal James Boasberg bloqueó el uso durante 14 días de la ley de Enemigos Extranjeros de la que se sirvió el Ejecutivo estadounidense para la deportación, y ordenó el regreso de las personas trasladadas en virtud de dicha ley. Al parecer, lo hizo cuando estas ya volaban sobre aguas internacionales. «Ups, demasiado tarde”, escribió al respecto Bukele, acompañando su comentario con el emoticono de una cara riéndose a carcajadas.

Cuestiones legales abiertas

El traslado a la temible cárcel CECOT en El Salvador plantea numerosas interrogantes. ¿De qué delitos se acusa exactamente a estas personas? ¿Han sido ya procesadas? ¿Cuáles son las pruebas? ¿Qué derecho a la defensa se les garantiza? «Estados Unidos ha trasladado de manera sumaria e ilegal a cientos de inmigrantes a El Salvador, donde están recluidos en un sistema penitenciario conocido por su brutalidad”, dice a DW Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch. «El Gobierno de Trump afirma que estas personas son pandilleros venezolanos, pero no ha revelado sus nombres ni ha aportado ninguna prueba de que hayan cometido delitos en Estados Unidos”, prosigue Goebertus.

En principio, está prevista la estancia de estas personas en el CECOT por un año, que puede ser prorrogable, una situación que no tiene respaldo en el ordenamiento jurídico salvadoreño. «No hay ninguna ley, ninguna norma en la Constitución, nada que permita amparar el alojamiento de personas que han delinquido en otro país en cárceles salvadoreñas. Estas personas quedarán en una especie de limbo jurídico», comenta el abogado José Marinero.

«Los Estados involucrados tienen la responsabilidad directa de garantizar los derechos de las personas trasladadas», responde a DW, por su parte, la organización venezolana de derechos humanos PROVEA, que pide a la OEA y a la CIDH que actúen con urgencia para exigir un trato digno a estos presos. «Existe una falta de transparencia por parte de EE. UU. y El Salvador sobre el estado de las personas deportadas y los delitos por los cuales se les procesa. Familiares de víctimas ya están visibilizando casos de personas inocentes trasladadas, sus familias alzan las voces e instamos a que no guarden silencio ante los abusos». Marco Rubio, por su parte, ya ha aclarado que aquellas personas trasladadas que no pertenezcan al Tren de Aragua podrán ser llevadas desde El Salvador a Venezuela. 

Contraprestación de Estados Unidos a Bukele

El mensaje de éxito de la alianza Trump-Bukele en la lucha contra la criminalidad es indudable, pero ¿qué otras prestaciones obtiene El Salvador? El propio presidente salvadoreño ha aludido a una cifra, cuya cuantía se desconoce, para alojar a estas personas en el CECOT. La cantidad ayudaría a la «sostenibilidad” del sistema carcelario del país, uno de los más sobrepoblados del mundo, y que se verá aún más tensionado con la llegada de nuevos reclusos.

«Esto convierte en un destino poco apetecible para la inversión extranjera a El Salvador, cuyo principal ofrecimiento al mundo es albergar criminales internacionales en sus centros de detención”, dice al respecto José Marinero.

El abogado apunta otra razón para el apoyo de Bukele a las deportaciones de Trump: callar a una de las personas que podría haber expuesto ante los tribunales estadounidenses detalles de los supuestos tratos del presidente salvadoreño con las pandillas. Uno de los recién llegados al CECOT es un cabecilla de la Mara Salvatrucha que estaba siendo procesado en EE. UU., explica. «En ese juicio, en principio, iban a ventilarse detalles que pudieran exponer la vinculación del Gobierno en una negociación con las pandillas que hizo descender las cifras de homicidios al inicio de su Gobierno”, revela Marinero.

El destino de los venezolanos en el CECOT

La deportación de presuntos miembros del Tren de Aragua venezolanos a El Salvador se produce en un momento en el que Venezuela había aceptado retomar las operaciones de retorno de EE. UU. de sus ciudadanos. 

La operación ha suscitado la indignación entre la cúpula chavista, que ya ha advertido que acudirá a organismos internacionales para denunciar «crímenes de lesa humanidad» contra los deportados.

«Este caso amplifica la crisis migratoria venezolana, convirtiendo a nuestros migrantes en fichas geopolíticas», advierte a DW la organización de derechos humanos PROVEA. Venezuela tiene derecho a conocer la situación de sus connacionales en el extranjero. «Sin embargo, en la práctica, su capacidad para supervisar o controlar el destino en el CECOT es muy limitada, ante las diferencias de los Gobiernos que encabezan estas naciones». El caso puede complicar aún más las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Venezuela, sentenciadas en las últimas semanas por la revocación de la licencia de Chevron para operar en el país latinoamericano.

Los guardias llevaban etiquetas con sus nombres que decían “Hitler” y “Demonio” y se cubrían la cara con pasamontañas. Los estadounidenses en la prisión venezolana fueron confinados en celdas de cemento, golpeados, rociados con gas pimienta y sometidos a lo que un prisionero llamó “tortura psicológica”.

Por: Julie Turkewitz – The New York Times

Tres meses después de su captura, los estadounidenses estaban tan llenos de ira que se rebelaron. Golpearon las paredes de las celdas y patearon las puertas, dijeron, mientras otros prisioneros se unían a ellos, cientos de ellos gritando por libertad hasta que el hormigón comenzó a agrietarse.

“¿Están conmigo, mis venezolanos?”, gritó uno de los prisioneros, Gregory David Werber, recordó un compañero de celda.

“¡Estamos contigo, gringo!”, gritaron ellos a su vez.

Seis prisioneros estadounidenses regresaron a casa desde Venezuela a finales de enero, con su libertad asegurada tras una inusual y muy pública visita de un funcionario del gobierno de Donald Trump a Caracas, la capital. Los críticos dijeron que la reunión entre Richard Grenell, un enviado especial, y Nicolás Maduro, el autócrata de Venezuela, dio legitimidad a un líder acusado de abusos generalizados de los derechos humanos y de hacer trampa en la elección reciente.

Otros señalaron que consiguió que los estadounidenses volvieran a casa.

Ahora libres y adaptándose a sus nuevas vidas, tres de los exprisioneros hablaron extensamente con The New York Times sobre su detención, proporcionando la visión más detallada hasta la fecha de sus experiencias.

Algunos describieron haber sido encapuchados, esposados y secuestrados en cruces fronterizos legales después de intentar entrar como turistas. Todos ofrecieron una visión interna excepcional de la estrategia en expansión de Maduro para presionar a los líderes mundiales a hacer lo que él quiere: ha hecho prisioneros a decenas de personas de todo el mundo para usarlas como moneda de cambio en las negociaciones.

Otros nueve ciudadanos de Estados Unidos o residentes permanentes legales permanecen bajo custodia venezolana, según el Departamento de Estado. En total, hay al menos 68 titulares de pasaportes extranjeros encarcelados injustamente en Venezuela, según un grupo de vigilancia, Foro Penal, más de los que jamás haya tenido Maduro.

Están detenidos junto con unos 900 presos políticos venezolanos.

Los extranjeros proceden de España, Alemania, Argentina, Colombia, Uruguay y otros lugares. Casi todos fueron capturados en el último año.

La expansión de esta estrategia se produce cuando Maduro pierde apoyo en el país y en el extranjero y busca formas de ejercer influencia. Sus objetivos incluyen el levantamiento de las sanciones de Estados Unidos y el reconocimiento de líderes como el presidente Trump.

Los arrestos de extranjeros también se producen en medio de un tira y afloja dentro del gobierno de Trump sobre cómo tratar con Maduro, según los analistas. Asesores como Grenell han mostrado su disposición a participar en acuerdos transaccionales rápidos: una visita pública para la libertad de los presos.

Otros, como el secretario de Estado, Marco Rubio, impulsan un enfoque más aislacionista destinado a sacar a Maduro del poder, mientras apoyan la liberación de los detenidos.

Un vocero del Departamento de Estado dijo que el gobierno de Estados Unidos estaba trabajando para asegurar la liberación de todos los estadounidenses detenidos injustamente en Venezuela.

Grenell no respondió a una solicitud de comentarios, ni tampoco lo hizo el ministro de Comunicación de Venezuela, Freddy Ñáñez.

El gobierno venezolano ha acusado a algunos de los estadounidenses detenidos de terrorismo y de conspirar para matar a Maduro.

Entre los estadounidenses que aún están detenidos se encuentra Jonathan Pagan, quien había estado dirigiendo una panadería en Venezuela con su esposa venezolana, según los hombres repatriados.

También se encuentra Jorge Vargas, un hombre mayor con problemas de salud que, según dijeron los repatriados, había empeorado tanto que necesitaba ayuda para levantarse de la cama.

Un tercer estadounidense es Joseph St. Clair, un veterano de la Fuerza Aérea que hizo cuatro viajes a Afganistán y había viajado a la región para recibir tratamiento para el trastorno de estrés postraumático, según su padre.

“Sirvió a su país”, dijo su padre, Scott St. Clair. St. Clair estaba preocupado por cómo el TEPT de su hijo le afectaría en prisión. Pidió al gobierno de Trump que hiciera todo lo posible para sacarlo.

“Estoy en una habitación muy oscura”, dijo el padre, “y estoy buscando un rayo de luz”.

Venezuela, sus montañas, sus playas, su gente, los llamaba.

Fue el pasado septiembre. Werber, de 62 años, que se describe como desarrollador de software, estaba en un viaje por América Latina para completar su lista de deseos de cosas por hacer, dijo.

David Guillaume, de 30 años, era un enfermero itinerante de Florida con tiempo libre. “Tengo tres semanas”, pensó. “Solo quiero hacer algo diferente”.

David Estrella, de 64 años, era un padre de cinco hijos de Nueva Jersey que vivía a tiempo parcial en Ecuador. Solo quería ver a sus amigos, dijo.

Todos eran viajeros intrépidos, explicaron, sin saber que se estaban precipitando a una trampa política.

Werber obtuvo una visa y viajó por el país —conduciendo a lo largo de la costa de Venezuela, haciendo senderismo en el monte Roraima— antes de que los funcionarios de un aeropuerto lo detuvieran el 19 de septiembre, dijo, lo encerraran en una base militar, lo llevaran en avión a Caracas y lo dejaran en una prisión de alta seguridad llamada El Rodeo I.

Junto a él fue detenida su novia, ciudadana venezolana.

Guillaume, quien fue detenido el mismo día, y Estrella, quien fue detenido el 9 de septiembre, ni siquiera entraron al país antes de ser capturados. Ambos llegaron a Cúcuta, en la frontera entre Colombia y Venezuela, buscando permiso para entrar como turistas.

Después de presentar su pasaporte a los funcionarios venezolanos, Estrella fue conducido a un vehículo, dijo, esposado, encapuchado y subido a un avión a Caracas.

Guillaume y su prometida, Jaralmy Barradas, ciudadana venezolana, fueron enviados a la capital en carro.

En Caracas, Estrella recordó haber pasado cinco días en una silla en una instalación dirigida por la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Las esposas con púas internas le desgarraron las muñecas, dijo.

Los funcionarios registraron su teléfono y lo interrogaron, siempre con las cámaras grabando.

“Estaba claro que no sabían quién era yo”, dijo, “ni tenían ni idea de por qué me habían detenido, aparte de que era estadounidense”.

Ambos hombres dijeron que también los llevaron a El Rodeo 1, donde los desnudaron hasta dejarlos en ropa interior, los fotografiaron, los afeitaron y les asignaron celdas en un piso lleno de extranjeros.

Decenas y decenas de extranjeros.

Un hombre llamado Tiburón dirigía la prisión. Los guardias solo daban sus alias —Bronco, Lucifer— que llevaban en las solapas.

Las celdas, de dos pasos y medio por cinco pasos y medio, según Estrella, eran de hormigón con puertas metálicas. Los estadounidenses de El Rodeo 1 estaban confinados en estas cajas todo el día, dijeron.

Los prisioneros venezolanos, incluidos los militares disidentes, estaban recluidos en un piso superior; algunos permanecieron semanas en una pequeña habitación llamada “zona de castigo”, donde los desnudaban y les daban de comer poco. Guillaume descubrió esto después de una breve visita.

Tiburón ignoró las súplicas de los estadounidenses de ver a abogados y funcionarios de Estados Unidos, dijeron.

De todos los detenidos en Estados Unidos, Werber era quizás el que tenía más experiencia en esta situación. Había salido de la prisión de Estados Unidos dos años antes, después de ser condenado por blanquear dinero para un cartel de la droga.

Las autoridades federales dijeron que tenía condenas anteriores por fraude con tarjetas de crédito, contrabando, hurto mayor y fuga de la ley: en la década de 1980, escapó de una prisión de California. En un incidente separado en la década de 1990, fue detenido después de una persecución a alta velocidad, según informes de noticias de la época, acusado de utilizar cheques falsos para comprar motos acuáticas y un Porsche.

Werber dijo que todo esto era una “parte pasada” de su vida, que había ido a Venezuela como turista —y para ver la industria del bitcóin— sin planes de cometer delitos.

He hecho cosas que son inexcusables”, dijo. “Pero ahora no soy quien era”.

En El Rodeo 1, se convirtió en una especie de líder, al que los demás llamaban “capitán” y “G furioso”. Y una mañana, se rebeló.

“¡Todos somos inocentes!”, gritó, golpeando la puerta de su celda, recordó. “¡Déjennos ir!”.

Otros se unieron, dijeron los hombres. La furia se extendió. Las soldaduras de metal comenzaron a reventar. Los bloques de hormigón se soltaron.

Dos reclusos usaron los bloques sueltos como arietes, dijo Werber, y las puertas de sus celdas se abrieron.

Pero la sensación de victoria no duró mucho.

Los guardias agarraron equipo antidisturbios, rociaron a los prisioneros con gas pimienta, les arrojaron bolsas en la cabeza y comenzaron a golpearlos, dijo Guillaume.

“Uno de los líderes del regimiento se acercó y me puso el pie en la cabeza”, continuó Guillaume. “Me dijo algo así como: ‘Bienvenido a Venezuela. Bienvenido al infierno’”.

En Washington, Trump acababa de convertirse en presidente, y en Caracas, Maduro pedía un nuevo comienzo de las relaciones bilaterales. Ya para el 31 de enero, Trump había enviado a Grenell a Venezuela.

La reunión fue una gran victoria para el líder venezolano, quien no había recibido la visita pública de un funcionario estadounidense en años.

El autócrata, sonriendo para los fotógrafos, accedió no solo a liberar a los prisioneros estadounidenses, sino también a aceptar a los venezolanos deportados de Estados Unidos. Esto fue clave para las ambiciones de Trump de deportar a millones de migrantes.

Los guardias condujeron a Werber, Guillaume, Estrella y a otros tres a un vehículo. Guillaume pudo ver la costa caribeña mientras descendían hacia el aeropuerto.

Pero no fue hasta que estuvo en el avión cuando creyó que se iba a casa, dijo.

En pleno vuelo, los hombres recibieron una llamada de Trump.

Después, Estrella calificó al presidente de “increíble” y dijo que estaba agradecido de que el gobierno hubiera hecho de su liberación una prioridad. Pero estaba perplejo por la limitada asistencia que recibió a su llegada: perdió más de 18 kilos durante la detención, dijo, y volvió a casa con graves problemas nerviosos y de espalda.

La noche de su liberación, los hombres fueron dejados en un hotel “y eso es todo”, dijo. Ningún examen médico más allá de un control de signos vitales. Ninguna visita de un psicólogo. Ninguna invitación a un programa de rehabilitación del gobierno, algo que normalmente se ofrece a los presos que regresan.

No fue sino hasta marzo que los hombres comenzaron a recibir llamadas del Departamento de Estado, dijeron, diciéndoles que Rubio los había declarado “detenidos injustamente”, una etiqueta que da acceso a años de ayuda.

El vocero del Departamento de Estado dijo que el gobierno estaba en contacto con los repatriados y que buscaba brindarles apoyo adicional.

Seis semanas después de su liberación, Guillaume vive en Colombia, con la familia de su prometida, Barradas, mientras ella está encerrada.

Ella es una de al menos una decena de venezolanos arrestados junto a los estadounidenses: sus novias, esposas y suegros. Los repatriados estadounidenses creen que todos siguen en prisión.

Guillaume dijo que la detención de su novia lo persigue, haciéndolo sentir “indigno”.

Él está libre, pero ella no, dijo, por lo que su corazón y su felicidad siguen atrapados en Venezuela.

Vía: Foro Penal

Este reporte documenta la detención con fines políticos de ciudadanos extranjeros y ciudadanos venezolanos con doble nacionalidad, que han sido privados de libertad y sometidos a procesos judiciales irregulares en un contexto de criminalización de la disidencia política, particularmente, en el contexto represivo que se ha venido desarrollando desde las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el 28 de julio de 2024.

El Foro Penal ha identificado un patrón de represión selectiva dirigido a ciudadanos venezolanos con doble nacionalidad. Por ejemplo, hasta el 27 de julio de 2024, período previo a las elecciones presidenciales del 28 de julio, se contabilizaban 17 venezolanos con doble nacionalidad, privados de libertad por motivos políticos. Sin embargo, durante el período poselectoral, es decir a partir del 28 de julio de 2024, esta cifra aumentó significativamente, llegando a la cifra de 36 a la fecha de cierre de este reporte, 28 de febrero de 2025. Esto evidencia un uso instrumental del encarcelamiento como mecanismo de coerción política y negociación internacional.

Las detenciones en referencia han sido sustentadas en imputaciones infundadas, relacionadas con presuntas conspiraciones contra el gobierno, sin que se hayan presentado pruebas válidas y contundentes contra los detenidos. En la mayoría de los casos, se han imputado delitos como terrorismo, asociación para delinquir, conspiración, rebelión y traición a la patria, contraviniendo los principios de legalidad, proporcionalidad y presunción de inocencia.

En cuanto a los presos políticos con nacionalidad extranjera, llama la atención que para el 28 de julio de 2024 no se tenían registradas detenciones con fines políticos de ciudadanos extranjeros en Venezuela. Sin embargo, a partir de esa fecha, el Foro Penal ha documentado 29 nuevos casos de detención arbitraria de extranjeros por motivos políticos, lo que evidencia un cambio en la estrategia represiva del Estado, vinculada directamente con el contexto electoral y poselectoral.

En la mayoría de los casos, estas personas son etiquetadas como “mercenarios” o “terroristas” sin que existan pruebas sólidas que respalden tales imputaciones.

Como casos relevantes podemos señalar los de:

  • Wilbert Joseph Castañeda Gómez, mexicano-estadounidense. Miembro activo de la Marina de los Estados Unidos (US Navy Seal), a quien se le atribuyen presuntas acciones de terrorismo. Estaría siendo procesado junto con su pareja venezolana y sus suegros.
  • Andrés Martínez Adasme y José María Basoa Valdovinos, españoles. Desaparecidos en la zona fronteriza cerca de Puerto Ayacucho y quienes son señalados como presuntos mercenarios.
  • Renzo Yasir Huamanchumo Castillo, peruano. Detenido en la zona fronteriza del estado Táchira, víctima de desaparición forzada, a quien se ha vinculado con una presunta red de “mercenarios”, cuyo objetivo era desestabilizar y derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. Siendo detenido junto con su pareja, una amiga y el taxista que los trasportaba hacia Venezuela.
  • Jan Darmovzal, checo. Detenido en el estado Amazonas, señalado de estar presuntamente vinculado a un supuesto plan terrorista que tenía como objetivo atacar el Palacio de Miraflores, el día 29 de julio de 2024.
  • Yevhenii Trush, ucraniano. Joven dentro del espectro autista (Asperger). Detenido arbitrariamente en la frontera venezolana el 20 de octubre de 2024, cuando se disponía a ingresar a Venezuela para reunirse en el estado Carabobo con su novia venezolana. A la fecha de elaboración de este informe, permanece en desaparición forzada.

De acuerdo con nuestro análisis, se han vulnerado garantías procesales fundamentales, incluyendo la asistencia consular, el acceso a una defensa privada, la presunción de inocencia y el derecho a un juicio justo.

Según el artículo 7 del Estatuto de Roma, estas prácticas podrían constituir crímenes de lesa humanidad al responder a una política de persecución sistemática con fines políticos.

El 31 de enero de 2025, Richard Grenell, representante especial del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, viajó a Caracas para reunirse con Nicolás Maduro y otros funcionarios, con la intención de negociar la liberación de ciudadanos estadounidenses que se encontraban detenidos en el país y abordar acuerdos relacionados con la repatriación de migrantes venezolanos desde Estados Unidos.

Como resultado inmediato de las negociaciones, el gobierno otorgó la libertad a seis ciudadanos estadounidenses, quienes enfrentaban diversas acusaciones en Venezuela. Las personas liberadas, que fueron inmediatamente deportadas a los Estados Unidos fueron: David Estrella, David Guttemberg Guillaume, Aaron Barrett Logan, Eric Auther, Gregory DavidWerber y Samuel Batista.

Estas acciones afianzan el patrón utilizado por el gobierno de Nicolás Maduro sobre la utilización de ciudadanos extranjeros como fichas de negociación en el ámbito diplomático.

Además, explica por qué estas liberaciones repentinas se realizaron sin las correspondientes órdenes de liberación, requisito fundamental para garantizar que la excarcelación de una persona privada de libertad se realice dentro del marco legal establecido. Igualmente, las órdenes deben ser emitidas por el tribunal competente y notificadas a las autoridades penitenciarias para su debida ejecución, pero esto no ocurrió en estos casos.

Una vez más, estaríamos ante una práctica arbitraria que menoscaba la independencia del Poder Judicial.

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó el lunes que el ente solicitará al Ejecutivo liderado por el dictador Nicolás Maduro emitir una orden para que ningún venezolano pueda viajar a los Estados Unidos, tras el proceso en el que fueron deportados más de 200 presuntos criminales vinculados al Tren de Aragua a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador.

La Gaceta de la Iberosfera

Rodríguez ha argumentado que “no hay Estado de derecho en lo que se refiere a los derechos elementales humanos” en los Estados Unidos, representando un alto riesgo para los venezolanos que lleguen a territorio norteamericano.

Actualmente Venezuela y Estados Unidos no tienen vuelos comerciales directos, por lo que se desconoce cómo podría ser aplicada la propuesta asomada por el líder chavista.

Del mismo modo Rodríguez ha insistido en que la dictadura de Maduro empleará todos los esfuerzos posibles por «rescatar» a los venezolanos que fueron deportados por Trump a El Salvador, donde fueron recluídos por orden del presidente Nayib Bukele en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).

A pocos días del estreno del documental Leaving Neverland 2: Surviving Michael Jackson, el ex guardaespaldas del “Rey del Pop”, Jimmy Van Norman, ha salido en su defensa, desestimando las acusaciones de Wade Robson y James Safechuck como un intento de “ganar dinero rápido” y “sacar provecho” de la controversia. En una entrevista con Daily MailVan Norman criticó duramente a los acusadores, calificando sus testimonios de “estar llenos de mierda”.

Por: Virginia García – Infobae

El hombre, quien trabajó en la seguridad del cantante durante una década, negó haber presenciado comportamientos inapropiados en el Rancho Neverland, donde el famoso albergó a varios niños durante los años 80 y 90. Además, él aseguró que, de haber sospechado algo, habría actuado inmediatamente.

Si alguna vez hubiera pensado que algo malo estaba pasando con los niños, lo habría matado yo mismo. Sin duda. Nunca lo iba a tolerar. Y otros que trabajaban allí también habrían hecho lo mismo”, declaró.

Cabe destacar que el nuevo documental revisita las denuncias de abuso sexual contra Michael Jackson y sigue el desarrollo legal de los casos de Wade Robson y James Safechuck contra la productora MJJ Productions, los cuales han sido desestimados y reabiertos en múltiples ocasiones.

Robson, de 42 años, ha insistido en que el equipo de seguridad del interprete de “Billie Jean” y su personal hacían caso omiso, mientras ocurrían los presuntos abusos: “Hubo muchas veces que los guardaespaldas que trabajaban para Michael estaban justo afuera de la puerta cuando ocurría el abuso, ya sea en Neverland o en los remolques de un estudio de grabación”, dijo en una entrevista para Daily Mail.

Sin embargo, Jimmy Van Norman refutó estas acusaciones y aseguró que “Wade busca el sensacionalismo al decir que todos estuvimos involucrados. Eso no es cierto. Esa declaración parece convertirme en cómplice. No hice nada malo. Estuve allí y no vi nada fuera de lo común que me preocupara. Están intentando vender una historia falsa”, expresó.

Asimismo, el ex guardaespaldas destacó que Michael Jackson era una persona generosa con los niños y recordó cómo apoyó a un niño con cáncer en Arizona, llamándolo a diario a pesar de nunca haberlo conocido en persona. También argumentó que la hospitalidad del artista en Neverland no era prueba de ningún delito.

Desde los años 90, la carrera y el legado del artista han estado marcados por acusaciones de abuso sexual infantil. En 1993, enfrentó una demanda por parte de la familia de Jordan Chandler, la cual se resolvió con un acuerdo extrajudicial de 23 millones de dólares.

“Le dijeron que era más fácil resolverlo que lidiar con toda la cobertura mediática de las reclamaciones. Lo hicieron desaparecer en lugar de arrastrar la vida de Michael a los tribunales. Después, Jordie repudió a su padre y ahora no puede hablar porque tiene el dinero. ¿Qué te dice eso? No hubo ningún caso penal”, dijo el exguardespaldas sobre los primeros casos.

En 2005, el famoso fue absuelto en un juicio penal tras ser acusado de abusar de Gavin Arvizo. Aunque, su guardespaldas afirmó que “los Arvizo, no eran más que un grupo de aprovechadores y abusadores”, puesto que tanto Gavin como sus hermanos eran “lo suficientemente grandes como para patearle el trasero a Michael” si él habría querido intentar algo malo.

Pero, Jimmy Van Norman afirmó que Wade Robson y James Safechuck solo buscan beneficios económicos tras la muerte del cantante en 2009, ya que “esperaron hasta que Michael no pudiera defenderse” de sus acusaciones.

“Cuando escuché estas acusaciones por primera vez, sentí que solo buscaban ganar algo de dinero porque se quedaron aislados del Golden Goose, por así decirloConocí a Wade y a su madre. Los niños rara vez estaban solos, lejos de sus familias, en el rancho. Y si iban solos, eran sus padres quienes los mandaban allí. Entonces, si vas a culpar a alguien por permitir que los niños estén solos con Michael, empieza por ellos.”, dijo.

Por si fuera poco, el hombre comentó que Michael Jackson no se merecía ser señalado de esa manera, puesto que él siempre fue una persona amable y su difícil infancia lo llevó a sentirse seguro con los niños:

“Era un genio, pero era un niño pequeño. Lo quería muchísimo, pero no tuvo una infancia normal. Tuvo que ser un hombre como artista cuando tenía cinco años y eso le dejó con problemas de confianza con los adultos, por eso se sentía seguro con los niños. Michael era una persona tan amable, dulce y generosa. ¿Por qué querrían hacerle daño a él y a su familia después de su muerte?”, señaló.

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