Las elecciones federales en Alemania han puesto de manifiesto una transformación significativa en el panorama político del país: cada vez más jóvenes optan por formaciones soberanistas y patriotas. En particular, Alternativa para Alemania (AfD) ha consolidado su posición como una de las opciones preferidas entre los votantes jóvenes, reflejando un cambio de mentalidad que sacude los cimientos del establishment político alemán.
Entre los menores de 30 años, Die Linke obtuvo el 25% de los votos, seguido de cerca por AfD con un 20%. Las formaciones tradicionales como la CDU/CSU, el SPD y los Verdes quedaron relegadas, con menos del 15% de apoyo en este grupo etario. La inclinación de la juventud hacia AfD no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia generalizada en Europa, donde el desencanto con los partidos tradicionales ha impulsado a los jóvenes a buscar alternativas que defiendan la identidad nacional y la soberanía frente a las políticas globalistas.
En el grupo de edad de entre 30 y 44 años, AfD logró su mejor resultado con un 26%, superando a la CDU/CSU, que osciló entre el 20% y el 22%. En contraste, el SPD y Die Linke quedaron por debajo del 13% en esta categoría. Así, el apoyo a AfD no parece un fenómeno pasajero ni exclusivo de los votantes más jóvenes, sino una tendencia que gana fuerza a medida que la población activa madura y se enfrenta a los desafíos de la inmigración masiva, la inseguridad y la crisis económica.
En las franjas de edad más altas, la CDU/CSU recuperó fuerza, alcanzando entre el 30% y el 32% en el grupo de 45 a 59 años y consolidándose como el partido más votado entre los mayores de 60 años con un 38%-43%. Sin embargo, AfD sigue manteniendo una base sólida incluso entre los votantes de mediana edad, con un 20%-22% de apoyo en el segmento de 45 a 59 años.
La brecha de «género» también ha sido un factor determinante en estos comicios. Mientras que los hombres mostraron una clara preferencia por los partidos de derecha, con un 30% de apoyo a la CDU/CSU y un 23% a AfD, las mujeres distribuyeron sus votos de manera más equitativa. No obstante, entre la Generación Z se observó una divergencia ideológica notable: los hombres jóvenes optaron mayoritariamente por AfD (25%) y CDU/CSU (15%), mientras que las mujeres de la misma edad favorecieron a Die Linke (30%) y los Verdes (20%).
Esta tendencia no se limita a Alemania, sino que se está extendiendo por toda Europa. En Francia, el 30% del voto joven fue para el partido soberanista Agrupación Nacional de Marine Le Pen. En Italia, el 21% de los votantes de entre 18 y 34 años respaldó a Hermanos de Italia, liderado por la primera ministra Giorgia Meloni. Y en España, VOX ha incrementado su apoyo entre los votantes menores de 25 años, alcanzando un 27,4% de intención de voto, situándose por encima del PSOE (15%) y del PP (11%) en este segmento.
Algo similar ocurre fuera del Viejo Continente; en Estados Unidos, según una encuesta reciente de CBS, los estadounidenses menores de 30 años están divididos de manera uniforme entre los partidos, e incluso muestran una mayor inclinación pro-Trump que los baby boomers mayores de 65 años.
Reino Unido se presenta como una excepción, donde el Partido Laborista ganó las elecciones del año pasado con una mayoría aplastante, obteniendo más del 40% de los votos entre los jóvenes de 18 a 24 años. Analistas atribuyen esto al hartazgo por el prolongado período de dominio de la derecha y al peculiar sistema electoral británico, que favorece el bipartidismo.