Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Pam Bondi asumió el miércoles como fiscal general de Estados Unidos en una ceremonia en la Oficina Oval, marcando el inicio de su mandato al frente del Departamento de Justicia (DOJ) en un momento de profundas transformaciones impulsadas por el presidente Donald Trump.

AP

El evento, en el que Bondi juró el cargo ante el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas, representó la primera vez que Trump participó en la toma de posesión de un miembro de su gabinete en su segundo mandato. La llegada de Bondi al DOJ se produce en medio de despidos de fiscales de carrera y funcionarios del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), así como la revocación de procesos judiciales vinculados al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, luego de los indultos masivos otorgados por Trump en su primer día de gobierno.

Bondi, ex fiscal general de Florida, asumió el cargo tras ser confirmada por el Senado en una votación de 54-46, en la que solo un demócrata, el senador John Fetterman de Pensilvania, se unió a los republicanos. Durante su audiencia de confirmación, se negó a descartar posibles investigaciones contra adversarios de Trump y reiteró su postura de que el DOJ había sido “politizado durante años”.

La llegada de Bondi al DOJ coincide con un conflicto con el FBI sobre la identificación de agentes que participaron en la investigación del 6 de enero. Esta semana, agentes del FBI presentaron demandas para frenar la solicitud del departamento de revelar los nombres de los investigadores, ya que consideran que podría ser el paso previo a despidos masivos.

El martes, el fiscal general adjunto interino exigió la lista de nombres para evaluar posibles cambios en el personal. Al día siguiente, el mismo funcionario envió un memorando al personal del FBI acusando al director interino de la agencia de “insubordinación”. En el documento, aseguró que los empleados que “actuaron de manera ética y siguiendo órdenes” no debían temer por sus puestos, pero advirtió que quienes actuaron con “intención corrupta o partidista” sí podrían enfrentar consecuencias.

Durante la ceremonia, Trump elogió la trayectoria de Bondi y expresó confianza en que su liderazgo pondrá fin a lo que calificó como “la instrumentalización política de las fuerzas del orden federales”. Por su parte, Bondi afirmó que restaurará la integridad del DOJ y combatirá el crimen violento. “Haré que este país se sienta orgulloso”, declaró.

Los republicanos han destacado su historial en Florida en la lucha contra la trata de personas y el tráfico de opioides. Con Bondi al mando, se espera que el DOJ implemente cambios significativos en su estructura y en las prioridades de aplicación de la ley.

Nueva Jersey no solo es el lugar de nacimiento de Bruce Springsteen, sino también el estado en el que nació uno de los máximos referentes de The Boss: Frank Sinatra. Como el gran admirador del cantante que es, Springsteen no solo gusta de las canciones de Sinatra por sus letras y/o música, sino porque estas lo hacen viajar mentalmente a su Jersey natal, donde se crió escuchando a su colega, con quien años después pudo entablar una relación.

Indie Hoy

La primera vez que oyó a Sinatra

Según recuerda Far Out Magazine, en 1995 el ganador de múltiples Grammys fue invitado a participar del espectáculo tributo a Sinatra para conmemorar el cumpleaños número 80 del cantante, evento en el que también interpretó “Angel Eyes”. En aquella oportunidad, Bruce le dijo al público: “Bueno, estoy acá esta noche no solo para celebrar el arte de Frank, sino también porque él es el santo patrón de Nueva Jersey y desde su ascenso de las calles de Hoboken, básicamente ha sido el dueño del lugar, pero ha tenido la amabilidad de prestarme un pedacito junto a la playa”.

Acto seguido, el músico y cantautor prosiguió: “Nos conocimos por primera vez en una fiesta hace unos seis meses y hablamos sobre la costa de Jersey. Me alegró descubrir que su conversación todavía estaba salpicada con el tipo de palabras que han hecho grande a nuestro estado. Mi primer recuerdo de la voz de Frank fue cuando salía de una máquina de discos en un bar oscuro un domingo por la tarde cuando mi madre y yo fuimos a buscar a mi padre. Ella dijo: ‘Escucha eso, ese es Frank Sinatra. Él es de Nueva Jersey’. Era una voz llena de mala actitud, vida, belleza, emoción y desagradable sentido de libertad, sexo y triste conocimiento de los caminos del mundo”, agregó.

La canción que podría escuchar por el resto de su vida

A pesar de la muerte de Sinatra en 1998, Springsteen ha seguido estrechamente ligado a su arte, el cual se convirtió en la banda sonora de un montón de sus recuerdos de la infancia y adolescencia. De hecho, en una entrevista con Stephen Colbert en 2021, The Boss aseguró que su canción preferida pertenece a su difunto colega. Cuando se le pidió que nombrara el único track que escucharía por el resto de su vida, Springsteen, de 73 años, respondió: “¿Uno? Guau. ‘Summer Wind’, de Frank Sinatra“.

La cantante colombiana Shakira ha sido tendencia por estos días luego de sumar su cuarto gramófono en la 67.ª edición de los Premios Grammy gracias a su disco “Las mujeres ya no lloran” que compitió en la categoría “Mejor álbum de pop latino”.

NTN24

Shakira, quien venció a Anitta, Luis Fonsi, Kany García y Kali Uchis que competían en la misma categoría, también destacó en esta edición de los galardones por la presentación que ejecutó el mismo día de sus cumpleaños.

Asimismo, tomó relevancia el apoyo de su familia, en especial de sus hijos Milan y Sasha, quienes estuvieron con ella en la ceremonia en Los Ángeles, California, Estados Unidos, donde se les vio muy activos en la gala desarrollada durante la noche del 2 de febrero.

Precisamente, el mayor de ellos, Milan, fue preguntado sobre el espectáculo de su madre después de que ésta se bajó del escenario del Crypto.com Arena donde se llevó a cabo la premiación.

Acompañado de Shakira y su hermano Sasha, el primogénito de la colombiana manifestó lo orgulloso de ella: «Estamos super, superorgullosos de ella», dijo.

En cuanto a la presentación de esa noche, en la que la barranquillera interpretó sus éxitos musicales Ojos Así y Music Sessions, Vol. 53, Milan respondió: «¡Definitivamente la rompió! Ella se robó el show. Es la mejor».

Shakira obtuvo su cuarto Grammy, otorgado por la Academia de la Grabación, el mismo día de su cumpleaños número 48 y se lo dedicó a los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, quienes viven días de incertidumbre con la llegada de Donald Trump al poder.

Además, sus hijos estuvieron presentes en su discurso y se llevaron parte de la dedicatoria.

«Las mujeres ya no lloran» es el duodécimo álbum de la artista colombiana y fue su regreso luego de casi siete años sin firmar una nueva producción de estudio.

Precisamente, la artista colombiana se prepara para comenzar este mes una gira internacional de dicho trabajo discográfico que surgió, en parte, de sus reflexiones tras la ruptura con su pareja, el futbolista Gerard Piqué.

Es la primera buena idea que he escuchadoEs una idea extraordinaria que creo que debería ser perseguida, examinada y llevada a cabo, porque creo que podría crear un futuro diferente para todos”, dijo Benjamin Netanyahu en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News al ser preguntado sobre la iniciativa de Donald Trump sobre el futuro de la Franja de Gaza.

EFE

El respaldo de Netanyahu se produjo después de que Trump afirmara en una rueda de prensa en Washington, el martes, que Estados Unidos “tomará el control” de Gaza a largo plazo y la reconstruirá, convirtiéndola en la “Riviera de Oriente Medio”, tras la reubicación permanente de los palestinos en otros países.

¿Qué hay de malo en permitir a los gazatíes que quieran irse que se vayan? Pueden irse, pueden después regresar, pero hay que reconstruir Gaza”, añadió Netanyahu, sin precisar cómo se implementaría la propuesta ni si el gobierno israelí ya ha discutido esta opción con Washington.

Además, Netanyahu elogió nuevamente a Trump en su entrevista con Fox News, describiéndolo como “el mejor amigo que ha tenido Israel jamás”.

La relación entre ambos líderes fue estrecha desde la presidencia de Trump, marcada por decisiones clave como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el respaldo a la expansión de los asentamientos en Cisjordania.

Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, advirtió el miércoles que “toda deportación o traslado forzoso de personas desde un territorio ocupado está estrictamente prohibida”, en referencia a la propuesta de Trump respaldada por Netanyahu.

“El derecho internacional es muy claro, la autodeterminación es un principio fundamental y debe ser protegida por todos los Estados, como la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha subrayado recientemente”, señaló Türk en un mensaje escrito en respuesta a una pregunta de la agencia EFE.

En paralelo, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su preocupación sobre la propuesta, señalando que “si buscamos soluciones no debemos empeorar los problemas”. “Es esencial evitar toda forma de limpieza étnica”, declaró el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, en su conferencia de prensa diaria.

Dujarric insistió en que “todo desplazamiento forzoso de poblaciones equivale a la limpieza étnica”, sin mencionar directamente a Trump, pero en clara alusión a sus declaraciones.

“La victoria de Israel, la victoria de EEUU”

El martes, desde la Casa Blanca, Benjamín Netanyahu aseguró que su país alcanzará la victoria en la guerra de Gaza, al tiempo que agradeció el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en los primeros días de su segundo mandato.

Israel acabará la guerra ganando la guerra. La victoria de Israel será la victoria de Estados Unidos”, declaró Netanyahu en una conferencia de prensa conjunta con Trump.

No sólo ganaremos la guerra trabajando juntos, sino que ganaremos la paz. Con su liderazgo y nuestra colaboración, creo que forjaremos un futuro brillante para nuestra región y llevaremos nuestra gran alianza a cotas aún mayores”, agregó.

Netanyahu reafirmó que Israel debe “terminar el trabajo” en Gaza, refiriéndose a los objetivos militares y estratégicos que su gobierno ha mantenido desde el inicio del conflicto.

Entre ellos, mencionó la necesidad de “destruir la capacidad militar y de gobierno de Hamás, conseguir la liberación de todos los rehenes y asegurarse de que Gaza nunca más represente una amenaza para Israel”.

La procrastinación, ese arte de posponer tareas para sumergirse en actividades más placenteras pero menos importantes, es un fenómeno bien conocido por todos. Nos reímos de él, compartimos memes, y aun así caemos en sus redes una y otra vez, ignorando sabiamente el consejo de no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Pero ¿se ha preguntado alguna vez por qué algunos parecen ser más susceptibles de caer en este patrón de conducta?

Por: Felipe Espinosa Wang – DW

En un fascinante viaje por los laberintos de la mente humana, Russell Fazio, profesor de psicología de la Universidad Estatal de Ohio, y su colega Javier Granados Samayoa han desentrañado algunas respuestas. Su investigación, publicado recientemente en la revista Personality and Individual Differences, se sumerge en el misterioso mundo de nuestras actitudes y cómo influyen en nuestra tendencia a retrasar lo inevitable. Los investigadores han descubierto que quienes nos inclinamos por una visión negativa de la vida somos, como era de esperar, los maestros de la procrastinación.

«Sesgo de ponderación de la valencia»

Centrándose en el «sesgo de ponderación de la valencia», un término elegante para describir cómo nuestras actitudes negativas o positivas toman el volante en decisiones críticas, Fazio y Granados Samayoa exploran este campo con la precisión de un detective. Como apunta Fazio, la gran interrogante es qué lado prevalece en este tira y afloja entre lo positivo y lo negativo cuando enfrentamos una tarea desagradable.

La procrastinación, lejos de ser una simple molestia, tiene consecuencias tangibles. Los estudiantes que se dejan llevar por ella suelen terminar el semestre agobiados por calificaciones más bajas, más estrés y un aumento en las visitas al médico. Sin embargo, no todo es desolación. La investigación también ha arrojado un rayo de esperanza: con un pequeño empujón hacia la neutralidad, incluso el más empedernido procrastinador puede encontrar su camino hacia una productividad más temprana.

«Estamos estudiando esta consideración de lo positivo y lo negativo que existe cuando la gente toma decisiones, y cómo el sesgo de ponderación de la valencia determina el camino que toma la gente», dijo Granados Samayoa.

El estudio de la procrastinación

En un trío de estudios, Fazio y Granados Samayoa pusieron a prueba sus teorías, desde analizar la tendencia a postergar la declaración de renta hasta observar cómo el autocontrol y la motivación juegan sus cartas en la procrastinación estudiantil. Lo que encontraron fue revelador: aquellos con una fuerte inclinación hacia lo negativo y poco autocontrol se veían más afectados por este sesgo, mientras que un poco de motivación adicional podría atenuar sus efectos.

«El primer estudio estableció el efecto básico del sesgo de ponderación negativa, pero el estudio dos aporta algunos matices», dijo Granados Samayoa, ahora becario postdoctoral en la Universidad de Pensilvania. «Para las personas que no piensan demasiado en ello o no pueden pensar demasiado en ello, sus tendencias de ponderación de la valencia guían su comportamiento de forma directa. Pero si alguien está más motivado y es capaz de pensar más en ello, eso puede traer otras consideraciones que amortigüen la influencia del sesgo de ponderación de la valencia», agregó.

Cambio hacia la neutralidad

Así, el clímax de su investigación fue un experimento que demostró cómo modificar este sesgo hacia una perspectiva más equilibrada podría, de hecho, acelerar la realización de tareas entre los procrastinadores. Es un descubrimiento prometedor, sugiriendo que un poco de equilibrio en nuestra valoración de lo positivo y negativo podría ser la clave para vencer la procrastinación.

Y es que, según los investigadores, tener un sesgo negativo no siempre es malo, ya que puede favorecer una evaluación más realista de nuestras capacidades, como prepararnos adecuadamente para un examen. Por eso, Fazio concluye que es preferible un equilibrio objetivo a inclinarse extremadamente hacia el optimismo o el pesimismo.

«Es mejor estar más equilibrado objetivamente que estar en cualquiera de los extremos», afirma Fazio. «Pero la situación en la que es probable que un sesgo de ponderación de valencia concreto sea problemático va a variar», concluyó.

He sido profesor de psicología desde 2012. En los últimos seis años, he visto a estudiantes de todas las edades postergar sus trabajos, saltarse los días de presentación, perder tareas y dejar pasar las fechas de entrega. He visto a futuros estudiantes de posgrado prometedores que no logran presentar las solicitudes a tiempo; He visto a candidatos de doctorado tomarse meses o años revisando un solo borrador de tesis; Una vez tuve un estudiante que se inscribió en la misma clase mía dos semestres seguidos y nunca entregó nada en ninguna de las dos ocasiones.

Por: Dr. Devon Price – Medium

No creo que la pereza haya tenido nunca la culpa. De hecho, no creo que exista la pereza.

Soy psicólogo social, por lo que me interesan principalmente los factores situacionales y contextuales que impulsan el comportamiento humano. Cuando busca predecir o explicar las acciones de una persona, observar las normas sociales y el contexto de la persona suele ser una apuesta bastante segura. Las restricciones situacionales típicamente predicen el comportamiento mucho mejor que la personalidad , la inteligencia u otros rasgos a nivel individual.

Entonces, cuando veo que un estudiante no completa las tareas, no cumple con los plazos o no entrega resultados en otros aspectos de su vida, me siento impulsado a preguntar: ¿cuáles son los factores situacionales que frenan a este estudiante? ¿Qué necesidades no están siendo satisfechas actualmente? Y, cuando se trata de la «pereza» conductual, me siento especialmente motivado a preguntar: ¿cuáles son las barreras para la acción que no puedo ver?

Siempre hay barreras. Reconocer esas barreras, y verlas como legítimas, suele ser el primer paso para romper los patrones de comportamiento de los «perezosos».

Es realmente útil responder al comportamiento ineficaz de una persona con curiosidad en lugar de juicio. Aprendí esto de una amiga mía, la escritora y activista Kimberly Longhofer (que publica bajo el nombre de Mik Everett). A Kim le apasiona la aceptación y el alojamiento de personas discapacitadas y personas sin hogar. Su escritura sobre ambos temas es uno de los trabajos más esclarecedores y desmentidos que he encontrado. Parte de eso se debe a que Kim es brillante, pero también a que en varios momentos de su vida, Kim ha estado discapacitada y sin hogar.

Kim es la persona que me enseñó que juzgar a una persona sin hogar por querer comprar alcohol o cigarrillos es una completa locura. Cuando no tienes hogar, las noches son frías, el mundo es hostil y todo es dolorosamente incómodo. Ya sea que esté durmiendo debajo de un puente, en una tienda de campaña o en un refugio, es difícil descansar tranquilo. Es probable que tenga lesiones o condiciones crónicas que lo molesten persistentemente, y poco acceso a la atención médica para tratarlas. Probablemente no tengas mucha comida saludable.

En ese contexto crónicamente incómodo y sobreestimulante, necesitar un trago o algunos cigarrillos tiene mucho sentido. Como me explicó Kim, si estás recostado en el frío helado, beber un poco de alcohol puede ser la única forma de entrar en calor y conciliar el sueño. Si está desnutrido, unas pocas fumadas pueden ser lo único que mate los retortijones de hambre. Y si está lidiando con todo esto mientras también lucha contra una adicción, entonces sí, a veces solo necesita anotar lo que sea que haga que los síntomas de abstinencia desaparezcan, para que pueda sobrevivir.

Pocas personas que no han estado sin hogar piensan de esta manera. Quieren moralizar las decisiones de los pobres, tal vez para consolarse de las injusticias del mundo. Para muchos, es más fácil pensar que las personas sin hogar son, en parte, responsables de su sufrimiento que reconocer los factores situacionales.

Y cuando no comprende completamente el contexto de una persona, cómo se siente ser ella todos los días, todas las pequeñas molestias y los grandes traumas que definen su vida, es fácil imponer expectativas abstractas y rígidas sobre el comportamiento de una persona. Todas las personas sin hogar deberían dejar la botella y ponerse a trabajar. No importa que la mayoría de ellos tengan síntomas de salud mental y dolencias físicas, y estén luchando constantemente para ser reconocidos como humanos. No importa que no puedan descansar bien por la noche o una comida nutritiva durante semanas o meses. No importa que incluso en mi vida cómoda y fácil, no puedo pasar unos días sin anhelar una bebida o hacer una compra irresponsable. Tienen que hacerlo mejor.

Pero ya lo están haciendo lo mejor que pueden. He conocido a personas sin hogar que trabajaban a tiempo completo y que se dedicaban al cuidado de otras personas en sus comunidades. Muchas personas sin hogar tienen que sortear burocracias constantemente, interactuando con trabajadores sociales, asistentes sociales, oficiales de policía, personal de refugios, personal de Medicaid y una gran cantidad de organizaciones benéficas, tanto con buenas intenciones como condescendientes. Es mucho puto trabajo estar sin hogar. Y cuando una persona pobre o sin hogar se queda sin energía y toma una «mala decisión», hay una muy buena razón para ello.

Si el comportamiento de una persona no tiene sentido para ti, es porque te estás perdiendo una parte de su contexto. Es así de simple. Estoy muy agradecida con Kim y sus escritos por hacerme consciente de este hecho. Ninguna clase de psicología, en ningún nivel, me enseñó eso. Pero ahora que tengo una lente, me encuentro aplicándola a todo tipo de comportamientos que se confunden con signos de fracaso moral, y todavía tengo que encontrar uno que no pueda explicarse y empatizar.

Veamos un signo de «pereza» académica que creo que es cualquier cosa menos eso: procrastinación.

A la gente le encanta culpar a los procrastinadores por su comportamiento. Aplazar el trabajo seguramente parece perezoso, para un ojo inexperto. Incluso las personas que están procrastinando activamente pueden confundir su comportamiento con pereza. Se supone que debes estar haciendo algo y no lo estás haciendo, eso es un fracaso moral, ¿no? Eso significa que eres débil de voluntad, desmotivado y perezoso, ¿no es así?

Durante décadas, la investigación psicológica ha sido capaz de explicar la procrastinación como un problema de funcionamiento, no como una consecuencia de la pereza. Cuando una persona no puede comenzar un proyecto que le interesa, generalmente se debe a a) ansiedad por no ser «suficientemente buenos» o b) confusión acerca de cuáles son los primeros pasos de la tarea. No pereza. De hecho, la procrastinación es más probable cuando la tarea es significativa y el individuo se preocupa por hacerla bien.

Cuando estás paralizado por el miedo al fracaso, o ni siquiera sabes cómo comenzar una empresa enorme y complicada, es muy difícil hacer una mierda. No tiene nada que ver con el deseo, la motivación o la integridad moral. Los procastinadores pueden obligarse a trabajar durante horas; pueden sentarse frente a un documento de Word en blanco, sin hacer nada más, y torturarse a sí mismos; pueden acumular la culpa una y otra vez; nada de eso hace que iniciar la tarea sea más fácil. De hecho, su deseo de hacer la maldita cosa puede empeorar su estrés y hacer que comenzar la tarea sea más difícil.

La solución, en cambio, es buscar lo que está frenando al procrastinador. Si la ansiedad es la principal barrera, el procrastinador en realidad necesita alejarse de la computadora/libro/documento de Word y participar en una actividad relajante. Es probable que ser tildado de «vago» por otras personas conduzca exactamente al comportamiento opuesto.

Sin embargo, a menudo, la barrera es que los procrastinadores tienen problemas de funcionamiento ejecutivo: luchan por dividir una gran responsabilidad en una serie de tareas discretas, específicas y ordenadas. He aquí un ejemplo del funcionamiento ejecutivo en acción: completé mi disertación (desde la propuesta hasta la recopilación de datos y la defensa final) en poco más de un año. Pude escribir mi disertación con bastante facilidad y rapidez porque sabía que tenía que a) compilar investigaciones sobre el tema, b) delinear el documento, c) programar períodos regulares de escritura y d) cortar el documento, sección por sección, día a día, según un horario que había predeterminado.

Nadie tuvo que enseñarme a dividir tareas como esa. Y nadie tuvo que obligarme a cumplir con mi horario. Lograr tareas como esta es consistente con la forma en que funciona mi cerebro analítico, autista e hiperenfocado. La mayoría de la gente no tiene esa facilidad. Necesitan una estructura externa para seguir escribiendo (por ejemplo, reuniones periódicas de grupos de escritura con amigos) y plazos establecidos por otra persona. Cuando se enfrentan a un proyecto importante y masivo, la mayoría de la gente quiere consejos sobre cómo dividirlo en tareas más pequeñas y un cronograma para completarlo. Para realizar un seguimiento del progreso, la mayoría de las personas necesitan herramientas organizativas, como una lista de tareas pendientes, un calendario, una agenda o un plan de estudios.

Necesitar o beneficiarse de tales cosas no hace que una persona sea perezosa. Simplemente significa que tienen necesidades. Cuanto más aceptemos eso, más podremos ayudar a las personas a prosperar.

Tuve un estudiante que faltaba a clase. A veces la veía demorándose cerca del edificio, justo antes de que comenzara la clase, luciendo cansada. La clase empezaba y ella no aparecía. Cuando estaba presente en clase, se mostraba un poco retraída; ella se sentó en la parte de atrás de la habitación, con los ojos bajos, la energía baja. Ella contribuyó durante el trabajo en grupos pequeños, pero nunca habló durante las discusiones de clase más grandes.

Muchos de mis colegas miraban a esta estudiante y pensaban que era perezosa, desorganizada o apática. Lo sé porque he oído hablar de estudiantes de bajo rendimiento. A menudo hay rabia y resentimiento en sus palabras y tono. ¿Por qué este estudiante no toma mi clase en serio? ¿Por qué no me hacen sentir importante, interesante, inteligente?

Pero mi clase tenía una unidad sobre el estigma de la salud mental. Es una de mis pasiones, porque soy psicólogo neuroatípico. Sé lo injusto que es mi campo para la gente como yo. La clase y yo hablamos sobre los juicios injustos que las personas imponen contra las personas con enfermedades mentales; cómo la depresión se interpreta como pereza, cómo los cambios de humor se enmarcan como manipuladores, cómo se asume que las personas con enfermedades mentales “graves” son incompetentes o peligrosas.

El estudiante tranquilo, que ocasionalmente se saltaba clases, observó esta discusión con gran interés. Después de clase, mientras la gente salía de la sala, se quedó atrás y pidió hablar conmigo. Y luego reveló que tenía una enfermedad mental y que estaba trabajando activamente para tratarla. Estaba ocupada con la terapia y el cambio de medicamentos, y todos los efectos secundarios que eso conlleva. A veces, no podía salir de casa o quedarse quieta en un salón de clases durante horas. No se atrevía a decirles a sus otros profesores que por eso faltaba a clases y llegaba tarde, a veces, a las tareas; pensarían que estaba usando su enfermedad como excusa. Pero ella confiaba en mí para entender.

Y lo hice. Y estaba tan, tan enojado que esta estudiante se hizo sentir responsable de sus síntomas. Estaba equilibrando una carga completa de cursos, un trabajo de medio tiempo y un tratamiento de salud mental serio y continuo. Y era capaz de intuir sus necesidades y comunicarlas a los demás. Ella era ruda, no una jodida perezosa. Así se lo dije.

Ella tomó muchas más clases conmigo después de eso, y la vi salir lentamente de su caparazón. En sus años junior y senior, era una colaboradora activa y franca en la clase; incluso decidió hablar abiertamente con sus compañeros sobre su enfermedad mental. Durante las discusiones en clase, ella me desafió y me hizo excelentes preguntas de sondeo. Compartió toneladas de medios y ejemplos de eventos actuales de fenómenos psicológicos con nosotros. Cuando estaba teniendo un mal día, me lo decía y la dejaba faltar a clase. Otros profesores, incluidos los del departamento de psicología, siguieron juzgándola, pero en un entorno donde se reconocieron y legitimaron sus barreras, ella prosperó.

A lo largo de los años, en esa misma escuela, me encontré con innumerables otros estudiantes que fueron subestimados porque las barreras en sus vidas no se consideraban legítimas. Estaba el joven con TOC que siempre llegaba tarde a clase, porque sus compulsiones a veces lo dejaban estancado por unos momentos. Estaba la sobreviviente de una relación abusiva, que estaba procesando su trauma en citas de terapia justo antes de mi clase cada semana. Estaba la joven que había sido agredida por un compañero y que tenía que seguir asistiendo a clases con ese compañero, mientras la escuela investigaba el caso.

Todos estos estudiantes vinieron a mí voluntariamente y compartieron lo que les molestaba. Debido a que hablé sobre enfermedades mentales, trauma y estigma en mi clase, sabían que sería comprensivo. Y con algunas adaptaciones, florecieron académicamente. Ganaron confianza, intentaron tareas que los intimidaban, mejoraron sus calificaciones, comenzaron a considerar la posibilidad de realizar estudios de posgrado y pasantías. Siempre me encontré admirándolos. Cuando era estudiante universitario, no era tan consciente de mí mismo. Ni siquiera había comenzado mi proyecto de toda la vida de aprender a pedir ayuda.

Los estudiantes con barreras no siempre fueron tratados con tanta amabilidad por mis compañeros profesores de psicología. Un colega, en particular, era famoso por no proporcionar exámenes de recuperación y no permitir llegadas tardías. Sin importar la situación de un estudiante, ella era inquebrantablemente rígida en sus requisitos. Ninguna barrera era infranqueable, en su mente; ninguna limitación era aceptable. La gente se tambaleaba en su clase. Sintieron vergüenza por sus historias de agresión sexual, sus síntomas de ansiedad, sus episodios depresivos. Cuando un estudiante al que le iba mal en sus clases le iba bien en las mías, ella sospechaba.

Es moralmente repugnante para mí que cualquier educador sea tan hostil con las personas a las que se supone que deben servir. Es especialmente irritante que la persona que promulgó este terror fuera un psicólogo. La injusticia y la ignorancia de esto me deja con lágrimas en los ojos cada vez que lo hablo. Es una actitud común en muchos círculos educativos, pero ningún estudiante merece enfrentarla.

Sé, por supuesto, que a los educadores no se les enseña a reflexionar sobre cuáles son las barreras invisibles de sus alumnos. Algunas universidades se enorgullecen de negarse a admitir estudiantes discapacitados o con enfermedades mentales; confunden la crueldad con el rigor intelectual . Y, dado que la mayoría de los profesores son personas que triunfaron académicamente con facilidad, tienen problemas para adoptar la perspectiva de alguien con dificultades en el funcionamiento ejecutivo, sobrecargas sensoriales, depresión, antecedentes de autolesiones, adicciones o trastornos alimentarios. Puedo ver los factores externos que conducen a estos problemas. Así como sé que el comportamiento «perezoso» no es una elección activa, sé que las actitudes críticas y elitistas suelen surgir de la ignorancia situacional.

Y es por eso que estoy escribiendo esta pieza. Espero despertar a mis compañeros educadores, de todos los niveles, al hecho de que si un estudiante tiene dificultades, probablemente no esté eligiendo hacerlo . Probablemente quieran hacerlo bien. Probablemente lo estén intentando. En términos más generales, quiero que todas las personas adopten un enfoque curioso y empático con las personas a las que inicialmente quieren juzgar como «perezosas» o irresponsables.

Si una persona no puede levantarse de la cama, algo la está agotando. Si un estudiante no está escribiendo trabajos, hay algún aspecto de la tarea que no puede hacer sin ayuda. Si un empleado no cumple con los plazos constantemente, algo está dificultando la organización y el cumplimiento de los plazos. Incluso si una persona está eligiendo sabotearse a sí misma activamente, hay una razón para ello: algunos miedos que están superando, algunos que no necesitan ser satisfechos, una falta de autoestima que se expresa.

Las personas no eligen fallar o decepcionar. Nadie quiere sentirse incapaz, apático o ineficaz. Si observa la acción (o inacción) de una persona y solo ve pereza, se está perdiendo detalles clave. Siempre hay una explicación. Siempre hay barreras. El hecho de que no pueda verlos, o no los vea como legítimos, no significa que no estén allí. Mira más duro.

Tal vez no siempre pudiste ver el comportamiento humano de esta manera. Esta bien. Ahora. Dale una oportunidad.

Habitualmente se considera que la productividad está asociada a iniciar el día bien temprano. Será por aquel famoso dicho “al que madruga Dios lo ayuda”, que indica cierta clave del éxito estaría en esa costumbre. Pero otras personas prefieren comenzar a trabajar durante las últimas horas de la tarde o incluso a la noche o la madrugada y sienten que su creatividad y productividad está a pleno en esas horas.

Por: Infobae

Hay noctámbulos famosos en todos los ámbitos. Por ejemplo en la política Barack Obama o Winston Churchill, en la literatura Osvaldo Soriano era famoso por trabajar de noche y, en otras sociedad y otro tiempo, también Marcel Proust. Claro, estos últimos por la naturaleza de su actividad no necesitaban trabajar en equipo, en cambio los dos primeros nadie duda que formaron grupos de trabajo altamente efectivos.

Pero ¿hay algún horario que sea el mejor para ser productivos?

Una investigación de la Universidad de Southampton indicó que ambos perfiles de personas tienen características buenas y malas para el desempeño de los equipos de trabajo. Cada estilo de vida muestra virtudes y defectos.

Otro estudio realizado por la Universidad de Sydney sobre los efectos psicológicos y mentales de ciertos ritmos circadianos reveló que los noctámbulos tienen niveles de inteligencia más altos. Cuando los psicólogos Richard D. Roberts y Patrick C. Kyllonen evaluaron la comprensión matemática y lectora, la memoria, la velocidad de procesamiento y el conocimiento vocacional de los participantes, los resultados los sorprendieron.

Si bien la creencia popular señala a los madrugadores como depositarios de las más valiosas virtudes, los científicos mostraron que los noctámbulos superaron a los primeros en cada una de las pruebas. Los psicólogos concluyeron que, aunque la diferencia en el desempeño de los dos tipos de personas era pequeña, era suficiente para contradecir los prejuicios. Un estilo de vida de “acostarse tarde y levantarse tarde” no parece conducir a una desventaja socioeconómica, cognitiva o de salud”, dijeron.

Entonces, los noctámbulos serían líderes más inteligentes, pero esto no necesariamente es así ya que ser un buen conductor para un negocio no depende sólo de la inteligencia. Por ejemplo, un jefe malhumorado crea un ambiente de descontento, mientras la felicidad es un factor muy apreciado en la cultura empresarial.

Por otro lado, también hay estudios que señalan ventajas de los madrugadores. Uno realizado en 2012 por la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) mostró que estos informaron niveles más altos de felicidad, al comparar numerosos ritmos circadianos con niveles de bienestar.

El mismo estudio señaló que los madrugadores tenían parámetros de salud mejores que los noctámbulos, lo que indicó un nivel de bienestar superior. Esto sugeriría que el líder de un negocio que se levanta temprano tendría una actitud más positiva la mayoría de las veces respecto de uno que prefiere desempeñarse más tarde.

Otro estudio, realizado por la Universidad Complutense de Madrid, en 2008, sobre los patrones circadianos y la procrastinación reveló que los noctámbulos son peores procrastinadores por evitación que los madrugadores. El experimento investigó dos tipos de procrastinación: evitación e indecisión.

Los investigadores encontraron una correlación negativa entre la dilación por evitación y los madrugadores, mientras que la correlación entre los dos para los noctámbulos fue positiva. Por otro lado, encontraron que los madrugadores eran ligeramente peores que los procrastinadores indecisos. Los madrugadores de su estudio tuvieron más dificultades para tomar decisiones que sus contrapartes, los noctámbulos.

Los autores de este estudio, Juan Francisco Díaz Morales, José R. Ferrari y José R. Cohen, dijeron cuando publicaron su documento en PubMed que “puede ser que la razón por la cual las personas de la noche no son consideradas de la misma manera que las personas de la mañana es su tendencia a evitar ciertas obligaciones durante el día, haciéndolas… probable que no se ajusten a ciertas tareas que requieren atención inmediata”.

Entonces qué perfil es mejor para una tarea de liderazgo: La respuesta es que ningún estilo de vida se atribuye directamente al éxito en los negocios. La mayoría de las investigaciones realizadas sobre los noctámbulos y los madrugadores nos dejan en una encrucijada en la que cada estilo de vida tiene cualidades tanto positivas como negativas.

Esto significa que no deberíamos obligar a las personas a adaptarse a ninguno de los dos ritmos circadianos. De cualquier manera, las personas de un equipo de trabajo tendrán sus fortalezas y debilidades y será mejor que, dentro de las posibilidades, las personas trabajen en función de su ritmo natural, solo interrumpiéndolo cuando necesitan ráfagas adicionales de creatividad.

Pero ¿qué significa esto último?: Según un estudio de la Universidad Estatal de Michigan de 2011, las personas tienen “un rendimiento consistentemente mayor en la resolución de problemas durante las horas no óptimas del día en comparación con las horas óptimas del día… las tareas que implican creatividad podrían beneficiarse de una hora no óptima del día”.

Una conclusión aceptable sería que un líder no debe alterar por completo su propio ritmo circadiano pensando que así será exitoso. Tampoco debe descartar un cambio ocasional en el patrón. Un conductor inteligente encontrará sus propios ritmos naturales y promoverá los ritmos naturales de sus equipos de trabajo.

Los últimos seis meses han sido duros para el movimiento transgénero; la semana pasada ha sido terrible. El presidente Donald Trump ha firmado una serie de órdenes ejecutivas que apuntan a la ideología de género, afirmando que el gobierno de Estados Unidos solo reconoce el binario sexual masculino-femenino, protegiendo a los menores «de la mutilación química y quirúrgica» y apuntando al adoctrinamiento LGBT en las escuelas. En Canadá, esta semana, dos estudios a gran escala destacaron , una vez más, que la evidencia de la eficacia de las hormonas cruzadas y los bloqueadores de la pubertad es débil hasta el punto de no existir. Esto confirma la Revisión Cass del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, publicada en abril pasado , que condenó el uso de «tratamientos» transgénero en menores.

Por: Jonathon Van Maren – The European Conservative

Hace una década, el movimiento transgénero estaba en ascenso. Ahora, los pilares de su ideología se están derrumbando en todo Occidente. La coalición de activistas que lo ha logrado (desde conservadores sociales hasta feministas radicales, desde Elon Musk hasta J. K. Rowling) es verdaderamente extraña. Hay muchos que merecen una parte del crédito por estas victorias, pero tal vez ninguna figura haya tenido el impacto de J. K. Rowling, quien el 1 de abril del año pasado, días antes de que se publicara la Cass Review, neutralizó por sí sola el proyecto de ley sobre la incitación al odio en Escocia. 

La Ley de Delitos de Odio y Orden Público de 2021 del gobierno escocés, diseñada para reemplazar los delitos de blasfemia y difamación blasfema que se tipificaban en el derecho consuetudinario, finalmente entró en vigor después de años de rechazo ineficaz. Prohíbe el delito vago de “incitar al odio” contra cualquier persona en función de una serie de características, incluida la “identidad transgénero”. La ley era deliberadamente vaga para lograr el máximo efecto amedrentador, y los activistas trans anunciaron triunfalmente que la “utilización de un género incorrecto” y otras objeciones públicas a su ideología ahora eran ilegales.

Rowling apuntó y disparó. Primero, publicó una serie de tuits en los que se refería sarcásticamente a varios depredadores sexuales masculinos que se identificaban como transgénero como “mujeres”. Terminó el hilo lanzando el guante a las autoridades escocesas:

Es broma. Obviamente, las personas mencionadas en los tuits anteriores no son mujeres en absoluto, sino hombres, todos y cada uno de ellos.

Al aprobar la Ley Escocesa contra los Delitos de Odio, los legisladores escoceses parecen haber dado más valor a los sentimientos de los hombres que representan su idea de la feminidad, por más misógina u oportunista que sea, que a los derechos y libertades de las mujeres y niñas reales. La nueva legislación está abierta a los abusos de los activistas que desean silenciar a quienes denunciamos los peligros de eliminar los espacios de un solo sexo para mujeres y niñas, el sinsentido de los datos sobre delincuencia si las agresiones violentas y sexuales cometidas por hombres se registran como delitos cometidos por mujeres, la grotesca injusticia de permitir que los hombres compitan en deportes femeninos, la injusticia de que los hombres que se identifican como trans se apropien de los puestos de trabajo, los honores y las oportunidades de las mujeres, y la realidad e inmutabilidad del sexo biológico…

La libertad de expresión y de creencias llega a su fin en Escocia si la descripción precisa del sexo biológico se considera criminal.

Actualmente me encuentro fuera del país, pero si lo que he escrito aquí se considera un delito según los términos de la nueva ley, espero que me arresten cuando regrese a la cuna de la Ilustración escocesa. Si estás de acuerdo con las opiniones expresadas en este tuit, por favor, retuitéalo.

Terminó con un desafío: #ArrestMe (Arréstenme) . Fue retuiteado más de 35.000 veces. El gobierno escocés cedió. 

El 2 de abril, la policía confirmó que se habían presentado denuncias contra Rowling, pero que sus publicaciones en las que se “equivocaba el género” y otras declaraciones en contra de la ideología transgénero no eran ilegales. El primer ministro británico, Rishi Sunak, expresó públicamente su apoyo a su postura. Rowling declaró su victoria en X: “Espero que todas las mujeres de Escocia que deseen hablar en defensa de la realidad y la importancia del sexo biológico se sientan tranquilas con este anuncio, y confío en que todas las mujeres, independientemente de su perfil o de sus medios económicos, sean tratadas por igual ante la ley. Si persiguen a alguna mujer simplemente por llamar hombre a un hombre, repetiré las palabras de esa mujer y podrán acusarnos a las dos a la vez”.

Rowling se había convertido en el enemigo público número uno del movimiento transgénero cuando, el 19 de diciembre de 2019, salió públicamente en defensa de Maya Forstater , quien había perdido su trabajo por publicaciones en las redes sociales que identificaban a las «mujeres transgénero» como hombres. El movimiento LGBT respondió al tuit de Rowling con una estrategia doble: la acusaron de poner en peligro a los «niños trans», y el grupo de presión LGBT GLAAD se ofreció amenazadoramente a organizar una reunión de reeducación para ella donde pudiera hacer penitencia y corregir su pensamiento. Rowling rechazó despectivamente la oferta. La campaña de cancelación pública se calentó. 

El movimiento LGBT le lanzó todo tipo de ataques: hubo condenas en los medios, editoriales furiosas, prohibición de asistir a eventos relacionados con personajes que había creado. Pero resultó que Rowling había investigado y no estaba interesada en rendirse. De hecho, la yihad trans sólo la enfureció más. Denunció su campaña de destrucción personal en X , escribiendo que las mujeres, incluida ella misma, enfrentan “interminables amenazas de muerte y violación, amenazas de pérdida de sus medios de vida”, sus “empleadores son atacados”, sufren “acoso físico” y, en un caso, “una dirección familiar publicada en línea con [una] foto de [un] manual para fabricar bombas”. 

Para los activistas LGBT, la postura pública de Rowling es más que una oposición: es una traición. Rowling pertenece a una élite cultural y esperaban que estuviera de su lado. Harry Potter es la serie de libros más vendida de la historia. Vendió más de 600 millones de copias, se tradujo a 84 idiomas y se adaptó a películas taquilleras de Hollywood. La franquicia es un fenómeno cultural; hay parques temáticos, recorridos a pie y una asombrosa cantidad de productos. Hasta su fatídico tuit de 2019, Rowling era considerada impecablemente progresista: está a favor del derecho a decidir y apoyó la redefinición del matrimonio , y anunció retroactivamente que un personaje de Harry Potter era gay. 

Pero cuando Rowling abandonó la reserva del arcoíris y el movimiento LGBT intentó cancelarla, resultó ser más poderosa que ellos.

Cuando todo lo demás falló, los activistas LGBT intentaron amenazarla físicamente. Los activistas se presentaron en la casa de Rowling en Edimburgo y publicaron su dirección en línea. Rowling escribió que había recibido “tantas amenazas de muerte que podría empapelar la casa con ellas”, se había enfrentado a “campañas de intimidación” y señaló que muchas “familias habían sido puestas en un estado de miedo y angustia”. Su postura ha revelado la verdadera y fea cara del movimiento transgénero que tantos de sus oponentes menos famosos han sufrido durante años. “Tal vez… la mejor manera de demostrar que su movimiento no es una amenaza para las mujeres es dejar de acecharnos, hostigarnos y amenazarnos”, escribió Rowling. No lo harán, por supuesto.

Rowling tampoco se detendrá. En el quinto aniversario de su famoso tuit de 2019, declaró que su único arrepentimiento es no haber hablado antes. Muchas “personas a mi alrededor, incluidas algunas a las que quiero, me rogaban que no hablara”, escribió en el Times . Pero su silencio le causó un “dolor crónico”, porque “llegué a creer que el movimiento sociopolítico que insistía en que ‘las mujeres trans son mujeres’ no era ni amable ni tolerante, sino de hecho profundamente misógino, regresivo, peligroso en algunos de sus objetivos y abiertamente autoritario en sus tácticas” y cree que “lo que se está haciendo a los jóvenes con problemas en nombre de la ideología de la identidad de género es, de hecho, un escándalo médico terrible”. 

En cuanto a quienes le dicen casi a diario en las redes sociales que está destruyendo su “legado”, la respuesta de Rowling es contundente. “No ando por mi casa pensando en mi legado”, dijo. “Qué manera tan pomposa de vivir la vida, andar por ahí pensando, ¿cuál será mi legado? Da igual, estaré muerta. Me importa el ahora. Me importan los vivos”. Mientras el consenso público se inclina lenta pero inexorablemente contra la ideología transgénero, el nuevo legado de Rowling está empezando a surgir. Ella es una de las pocas élites culturales que tuvo el coraje y la previsión de oponerse y exponer un movimiento violento y totalitario que perpetra el mayor escándalo médico desde la eugenesia. Aprovechó su fama, su riqueza y su poder cultural para amplificar y apoyar a los asediados activistas que habían estado luchando contra el movimiento transgénero ascendente durante años.

Y contra todo pronóstico, está ganando, y exponiendo la cobardía de sus compañeros de la élite y la crueldad del movimiento transgénero en el proceso.

En el principio fue Bibí Andersen. Hay que reconocer que daba el pego. Llegó con el Destape, aquel cambalache transicional por el que la libertad consistía en ver tetas y más aún si las llevaban hombres, saltando al cine con una película titulada precisamente Cambio de sexo y afianzándose luego con el cine de Almodóvar. Como la moral tradicional no dejaba de ver dignidad/alma hasta en el más extraviado, aquí teníamos a Paco Martínez Soria — encarnación misma del español promedio— un tanto desconcertado ante el asunto, pero elogiando a la vedete «bella como un ramo de flores». Ea, que se vista y peine como quiera, venía a decir. Al fin y al cabo, era un juego de adultos y lo suyo se circunscribía al mundo del espectáculo, donde el transformismo siempre ha causado una particular fascinación, desde los cabarés hasta los carnavales. Años después, apareció en nuestras televisiones La Veneno, personaje dotado de indudable carisma, y para hacerle la competencia Javier Sardá llevaba a su programa a Pozí, un desdichado con notorios padecimientos físicos y mentales al que el paladín progresista disfrazaba con trajes de mujer o de niña entre las risas del público.

Por: Javier Bilbao – Ideas

De manera que, por entonces, el travestismo podía ser a menudo espeluznante en su estética y moralmente cuestionable en algunos aspectos, pero en cualquier caso carecía de agenda política, al menos más allá de un soma hedonista ¡Eso ya estaba cambiando, aunque no lo supiéramos! En 1990, Judith Butler publicó su influyente El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad, todo un hito en el viaje de descenso a los infiernos que estamos esbozando, libro pleno de afirmaciones esotéricas y oraculares como la que siguen: «El hecho de que el cuerpo con género sea performativo muestra que no tiene una posición ontológica distinta de los diversos actos que confirman la realidad. Esto también indica que, si dicha realidad se inventa como una esencia interior, esa misma interioridad es un efecto y una función de un discurso decididamente público y social, la regulación pública de la fantasía mediante la política de superficie del cuerpo». Vale, ¿y esto qué significa? Digamos que veía en los travestis a los nuevos revolucionarios. Aunque, al final, esto también fuera performance.

Muestra de lo anterior la vivimos en nuestro país con el aterrizaje de Podemos, la quintaesencia del parto de los montes. No me detendré a desglosar en qué quedaron todas sus promesas, su santa indignación y en si trajeron alguna mejora para las vidas de otros que no fueran sus líderes, pues las luces de aquella fiesta ya se apagaron y en el escenario solo queda un borracho durmiendo la mona. Me centraré en su relación con el asunto transgénero porque ese fue uno de sus puntos programáticos fundamentales, quizá el más importante, si tenemos en cuenta que la aprobación de la Ley Trans fue la cuestión que más larga y agriamente les enfrentó con sus socios de gobierno. Recapacitemos sobre lo que esto significa a la luz del dato de que el 99,98% de los recién nacidos son de uno de los dos sexos, mientras que apenas un 0,018 por ciento a causa de diversas enfermedades congénitas resulta más complicado de clasificar. Ah, pero no estamos hablando de realidades biológicas sino de autopercepciones puramente subjetivas, pues como decía la propaganda de este partido, «solo las personas trans pueden saber quiénes son» ¿Como los Illuminati o el Club de la Lucha? Ojalá fueran así de discretos…

Según dijo Mónica Oltra durante un debate parlamentario: «yo soy mujer, no por mis genitales, lo soy porque pienso y me comporto como una mujer». Vale, ¿y cómo debe pensar y comportarse alguien para ser una mujer? Porque eso nos puede acabar remitiendo a La mujer tal como debe ser, del doctor Salustio y demás guías decimonónicas de urbanidad y buenas costumbres. Para negar la realidad natural de la distinción entre hombres y mujeres eleva por oposición las diferencias culturales a categoría diferenciadora: si un hombre lleva peluca y faldas entonces debemos fingir todos que es mujer. Ahora bien, si es su percepción subjetiva lo que realmente determina su sexo, ¿qué necesidad entonces de disfrazarse, hormonarse o someterse a cirugía? El «derecho a la autodeterminación de la identidad sexual y a la expresión de género» que anunciaba Podemos encierra en sí mismo la contradicción principal que lo destruye: Si la identidad de género no es un hecho biológico, la transexualidad tampoco. Si los genitales no determinan el género, no es entonces necesario mutilarlos para que haya tal equivalencia entre el sexo con el que se nace y el género del que uno «se siente».

Lo que nos lleva a la cuestión fundamental, aquello que le otorga gravedad trágica y que exige una rotunda oposición a toda esta diarrea ideológica: los tratamientos médicos de «reasignación», particularmente en menores, con sus consecuencias devastadoras e irreparables. Resulta muy recomendable respecto a estos temas el libro Nadie nace en un cuerpo equivocado, de los psicólogos José Errasti y Marino Pérez Álvarez. Publicado antes de que se aprobara la Ley Trans, recoge sin embargo otras disposiciones de diversos niveles de la administración, como la elaborada por ejemplo por el Gobierno Vasco —similar a la de otras autonomías— para detectar niños presuntamente transexuales en los centros educativos:

«Cuando el tutor o tutora de un grupo o cualquier miembro del equipo docente observe en un alumno o una alumna de manera reiterada la presencia de conductas que pudieran indicar una identidad sexual no coincidente con el sexo que le asignaron al nacer en base a sus genitales, o bien comportamientos de género no coincidente con los que socialmente se espera en base a su sexo, se procederá de este modo: El/la profesor/a o el tutor/a lo comunicará al Equipo Directivo del centro. El Equipo Directivo recogerá discretamente información complementaria sobre la situación y la contrastará con el tutor-a, con el personal docente y no docente. El tutor-a —junto al Equipo Directivo— valorará la conveniencia de hablar con el/la menor sobre su situación. El tutor-a —junto al Equipo Directivo— se reunirá con las y los representantes legales del/la menor, para informar sobre la situación observada, contrastar y valorar la situación».

Espero que no haya naufragado algún lector entre el lenguaje inclusivo. Ahora bien, ¿cuál sería la «identidad sexual no coincidente con el sexo que le asignaron al nacer en base a sus genitales»? Los autores del citado libro lo explican a continuación:

«Entre los protocolos de actuación no hemos encontrado ningún anexo en donde se incluya un inventario de comportamientos socialmente esperables en un alumno varón y otro paralelo referido a una alumna. Pero los materiales didácticos que asociaciones como Chrysallis están ofreciendo a las escuelas como recursos pedagógicos para tratar estos temas nos ofrecen ciertas pistas. En dichos materiales, por ejemplo, se cuestiona que una niña asignada al nacer como mujer sea auténticamente mujer si no le importa perder los pendientes, si salta de alegría cuando mete un gol, si se pinta un bigote o no le gusta vestir de rosa».

Con ese reglamento en la mano un profesor celoso de su tarea podría arruinarle la vida a cualquier joven, si tenemos en cuenta que la mencionada ley podemita da libertad a los mayores de 16 años para someterse a tratamientos de tratamiento hormonal y mutilación y a aquellos de entre 12 y 16 años con aprobación de sus padres. Bajo unos ropajes de tolerancia e inclusividad y tras la estela de la pedantería académica posmoderna dirigida a impresionar a incautos, estamos ante un sistema que no es mucho mejor que ponerse a vender heroína en la puerta de los colegios, pues acaso… ¿Ha habido alguna vez algún niño o adolescente que no se sintiera desconcertado en algún momento respecto a su propio cuerpo?

En Estados Unidos más de 5.700 menores de edad han sufrido cirugía de cambio de sexo entre 2019 y 2023. En uno de los casos se trató de un niño de 3 años. Las fotografías que servidor ha podido ver del resultado de tales operaciones son grotescas, meros experimentos médicos mengelianos. A esta cifra hay que añadir los casi 14.000 pacientes que han recibido bloqueadores hormonales. Son tratamientos irreversibles que los marcarán de por vida (no son pocos los que terminan en suicidio), que por su progresión en los últimos años tienen un componente de moda, de imitación —los activistas Queer tienen un particular empeño en visibilizarse ante los niños—, y que diagnostican erróneamente comportamientos que pueden estar relacionados, entre otras cosas, con la orientación sexual o con trastornos del espectro autista.

Por todo ello ha resultado de particular trascendencia las órdenes ejecutivas que ha firmado Trump en estos últimos días sobre tales asuntos. En la primera estableció que solo hay dos sexos, en la siguiente consideró que los transexuales no serán aptos para ingresar en el ejército y, finalmente, ha proscrito el apoyo federal a la cirugía de reasignación en menores de 19 años. Son medidas que salvan vidas, intrínsecamente buenas, que marcan un cambio de tendencia cultural. También en los países de su órbita, como España, donde hemos podido ver en los últimos tiempos no ya vedetes, sino hasta políticos con tales pintas, ¿qué será de ellos ahora que pasa la moda? Es significativo que, en los estertores de toda esta extraña doctrina del género, teñida a menudo de culto sectario, se produzcan noticias tan desconcertantes como la del grupo terrorista transgénero animalista y transhumanista de los Zizianos, que ya tiene varias muertes en su haber. Nuestro presente es ya un futuro distópico, esperemos que el péndulo se mueva a partir de ahora en la dirección correcta…  

Un nuevo proyecto de ley en Colombia busca exigir que los presidentes de turno se sometan a un examen toxicológico para verificar el consumo de sustancias psicoactivas.

La Gaceta de la Iberosfera

La propuesta, liderada por el representante del Centro Democrático, Jhon Jairo Berrío, surge en un momento de tensión política y diplomática, y tiene como fin asegurar que el mandatario gobierne en condiciones físicas y mentales óptimas.

En caso de que el examen sea positivo, el presidente deberá apartarse temporalmente del cargo y someterse a un proceso de rehabilitación.

La iniciativa ha sido respaldada por varios miembros del Centro Democrático, incluido el senador Jonathan Pulido (Jota Pe Hernández), quienes destacan que el proyecto busca reforzar la transparencia y la responsabilidad del presidente.

Aparece la controversia

La medida se aplicaría solo en casos específicos, cuando haya indicios legítimos de que el presidente no puede desempeñar sus funciones de manera adecuada. Así, se garantizaría que la autonomía del Ejecutivo no se vea limitada innecesariamente.

Sin embargo, el proyecto ha generado controversia, especialmente por la participación de Eduar Alexis Triana, congresista del Centro Democrático e hijo de Horacio de Jesús Triana, un reconocido narcotraficante y esmeraldero condenado.

Aunque Triana ha defendido la propuesta, su vinculación familiar ha levantado críticas, aunque el partido asegura que no está involucrado en los procesos legales de su padre.

El impulso de Berrío a esta ley tiene un trasfondo relacionado con la reciente crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos. En enero de 2025, el presidente Gustavo Petro ordenó la devolución de aviones con colombianos deportados, una decisión que Berrío interpretó como muestra de irresponsabilidad en un momento crítico. El congresista sugirió, en tono sarcástico, que el comportamiento del presidente podría haber estado influenciado por el consumo de sustancias psicoactivas.

El proyecto, denominado «Narcotest Presidencial», propone que, en caso de que el presidente dé positivo en el test, se le suspenda temporalmente de su cargo hasta que reciba tratamiento. Aunque no cuenta con un apoyo unánime en el Congreso, se espera que su discusión comience el 16 de febrero de 2025.

Berrío ha asegurado que el proyecto no generará costos adicionales para el Estado, ya que las pruebas serán financiadas con los recursos existentes.

Este proyecto ha desatado un debate sobre la idoneidad del liderazgo presidencial y la importancia de que quien gobierne esté en condiciones físicas y mentales adecuadas para asumir la responsabilidad de dirigir el país.

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