Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Este martes 3 de diciembre, María Corina Machado se presentó ante la Cámara de Diputados de Brasil para contar la verdad de las elecciones del 28 de julio, y denunciar las graves violaciones de derechos humanos que sufren los seis venezolanos asilados en la Embajada de Argentina en Caracas.

La Patilla

“Están convirtiendo la embajada de Argentina en un centro de torturas y una verdadera prisión, y eso no tiene precedentes. Queremos pedir a ustedes que eleven sus voces por esta terrible injusticia”, expresó María Corina Machado, destacando la necesidad de apoyo internacional para poder darle fin a esa situación.

Con respecto al tema del resultado electoral del 28 de julio, Machado le comentó a los diputados brasileños: “Estamos dispuestos a hacer valer la verdad, Edmundo González es nuestro presidente electo de Venezuela, reconocido por congresos y gobiernos del mundo”.

La líder de la oposición venezolana, reiteró su llamado a la comunidad internacional para que haga mayor presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, con la finalidad de que se pueda concretar una transición pacífica en Venezuela, a partir del 10 de enero de 2025.

La Cámara de Diputados de Brasil acogió sus palabras en un contexto de creciente solidaridad regional hacia la causa venezolana, después del triunfo que obtuvo Edmundo González en las presidenciales del 28 de julio, de acuerdo con los datos que arrojan más del 83% de las actas electorales del CNE que lograron recopilar cada uno de los testigos de la oposición.

Los camaradas de antaño recordarán que, cuando les “bajaban la línea” –el informe del buró político–, ésta se concentraba en precisar quiénes constituían “el enemigo principal” de la lucha revolucionaria. Tal enfoque analítico no dejaba de tener sentido, a pesar de estar concebido en términos de un “enemigo” y no de un adversario político. Las propuestas de aquella izquierda fracasaron, …felizmente. Pero la idea de aislar al contendiente y neutralizar o ganarse a los que aparecen como sus aliados, está en la base de cualquier estrategia de confrontación política… como también militar. Tiene pertinencia para definir cuál es el obstáculo principal que confrontan, hoy, las fuerzas democráticas venezolanas.  

Lo que puede llamarse “madurismo” –es decir, el grupo que se ha adueñado del poder–, es resultante de una degradación sostenida de una propuesta, inicialmente encarnada en Chávez, que lució atractiva, en su momento, para muchos venezolanos. El bienestar creciente que les prometía la democracia bipartidista a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado había dado paso a una percepción de injusticia, producto del estancamiento económico, no obstante los esfuerzos del gobierno de CAP II por enderezar el rumbo con un programa de reformas. Contra todo ello insurgió Chávez. Invocó la gesta independentista para “refundar la Patria”, removiendo las trabas que se interponían a que el “Pueblo” disfrutase de la libertad y de la prosperidad por la que había luchado el Libertador. Su propuesta llevó a desmantelar las instituciones de la democracia representativa para asumir, directamente, la repartición del ingreso petrolero, cosechando el rédito político provisto por el salto en los precios del crudo.

Como quiera que fuesen sus verdaderas intenciones, redundaron en la sustitución de un marco normativo para la toma de decisiones, basado en el equilibrio de poderes y el respeto por los derechos humanos –un Estado de derecho–, por criterios políticos y personales del propio Chávez. No tardó en asentarse como razón sine qua non la afinidad con su proyecto y la lealtad hacia él, heredero de Bolívar. En ausencia de transparencia y de rendición de cuentas de la gestión pública, y ante el acoso a los medios de comunicación independientes, la capacidad discrecional de disponer de los recursos públicos fue degenerando en corruptelas cada vez más extendidas. Aparece el “cartel de los soles” y estallan los escándalos de “Pudreval”, Cadivi y otros. Chávez supo aprovechar estos desafueros para afianzar su control sobre los suyos. Dejaba hacer, pero tomaba nota para defenestrar a quien se pusiera crítico.

Con Maduro, la corrupción como instrumento de poder se tornó mucho más decisiva, dada su falta de carisma y la caída en los proventos por la venta del crudo a finales de 2014. El hecho de no provenir de las FAN lo obligó, en especial, a forjar complicidades con su jefatura. Amplió la designación de oficiales aliados en cargos diversos de gobierno o al frente de empresas públicas. Asimismo, les ofreció mayores oportunidades para contratar con el Estado como privados.  Bajo asesoría cubana, implantó un ambiente de terror entre los militares, utilizando a la DGCIM para detectar, perseguir y detener –y frecuentemente torturar y desaparecer– a quienes pudiesen oponerse a sus propósitos de control dentro del sector. 

Estas complicidades se fueron extendiendo a gobiernos forajidos y a bandas criminales, nacionales y extranjeras, en respuesta a las sanciones que le fueron imponiendo al núcleo madurista en razón de su violación de derechos humanos, lavado de dinero y otros ilícitos. A ello se añadió su aislamiento financiero, provocado por el default incurrido en 2017. En tal contexto, Maduro decidió desafiar el ostracismo a que fue sometido con la perversión de premiar, con cargos o condecoraciones, a quienes eran señalados como perpetradores de los crímenes referidos. Instrumenta, así, un proceso de selección adversa para atraer a los peores, a los más degenerados, como aliados de confianza. Estableció con ello la naturaleza de su poder. No olvidemos que, para el fascismo, la política es una guerra. Todo es válido. Carece de escrúpulos morales, legales o humanistas que frenen sus desmanes.  

Con represión e inhabilitando a la Asamblea Nacional elegida en 2015 para usurpar sus funciones, Maduro profundiza la ruptura con la institucionalidad democrática. Pero la necesidad de encontrar salidas a la espantosa hiperinflación y a la caída sostenida de la actividad económica que produjeron las expoliaciones y sus desaciertos de política lo convencieron de la necesidad de adoptar medidas de liberalización económica, así como a buscar una reinserción provechosa en la comunidad internacional con posturas que pudiesen incidir que se levantaran las sanciones en su contra. En este contexto se instrumentan medidas drásticas de corte neoliberal para atajar la subida de precios, con enormes costos para los asalariados, y se alimentan expectativas de unas elecciones medianamente confiables.

Como sabemos, se impusieron inhabilitaciones espurias de candidatos democráticos y trabas de todo tipo a sus movilizaciones de campaña, se censuró su aparición en los medios y fueron hostigados constantemente. A pesar de todo, la propuesta valiente y comprometida de María Corina Machado y su equipo reanimó en el pueblo venezolano la convicción de que el cambio político era posible. Le propinó una paliza en las urnas a la candidatura oficialista, de por sí, muy mala, eligiendo presidente a Edmundo González Urrutia por una proporción de 67% a 30%. La torpe reacción de Maduro, haciéndose proclamar triunfador por el delincuente electoral Elvis Amoroso y con la alcahuetería de un tsj corrupto, para luego complementar con la brutal represión de quienes, espontáneamente, salieron a protestar contra el fraude que se buscaba consumar, pusieron fin al interludio liberalizador que había ensayado, en su momento, el núcleo fascista dominante. Era contrario a su naturaleza, sobre todo porque ponía en peligro su permanencia en el poder. Pero esta reversión a la dinámica de ruptura y de socavamiento del orden constitucional, los situó, ahora, en condiciones mucho más precarias que las que disfrutaba antes.

La razón fundamental es que está al descubierto el rechazo contundente del pueblo al poder madurista. No hay forma de ocultarlo. Fue escrutado a la luz pública, quedando blindado en actas debidamente autentificadas. Reveló, palmariamente, que la polarización no era tal, que no había una “derecha” acechando a una “revolución”. Es la inmensa mayoría de los venezolanos, incluyendo los millones de la diáspora que no pudieron votar y a quienes no dejaron inscribirse, retratados en contra de un poder fraudulento. Desaparecieron sus posibilidades de juego político, su manejo de humo y espejos con el cual culpabilizaba, en nombre del pueblo, a una “ultraderecha” por la crisis económica, el colapso de los servicios y cuánto malestar le infligiese. No sólo que nadie les cree, sino que su efecto es cada vez más contraproducente, pues se percibe como una burla para encubrir corruptelas y demás crimines. Las consignas no le dan para esconderse. No obstante, el empeño en que la gente se resigne a su Gran Mentira ha llevado a radicalizarse y a blindarse contra cualquier intromisión de la realidad. Asumen posturas cada vez más estridentes contra el imperialismo y el “fascismo”—¡los propios exponentes, por excelencia, del fascismo!—para acallar la verdad y castigar a quienes insisten en ella. Se desnudan como los opresores inhumanos que son. Asedian a la embajada argentina buscando quebrar por hambre y falta de servicios a quienes se encuentran asilados en ella, violando los convenios internacionales básicos, y aprueban una fulana Ley libertador para condenar, hasta por 30 años, a quienes promuevan medidas para desalojarlos del poder. Maduro, desafiante, vuelve con su enfermiza práctica de condecorar a esbirros y torturadores, los mismos que fueron sancionados recientemente por sus salvajes atropellos a la protesta popular. Y, de manera cada vez más abierta, la pérdida de legitimidad que resulta irrumpe en el plano económico, con el alza del dólar y de los precios, y la desaparición de toda inversión.

La Gran Mentira de que Maduro es el presidente electo lo ha metido a él y a sus acólitos en una trampa sin salida. Los obliga a radicalizarse en sus intentos por aplastar a la denuncia, lo cual ahuyenta aún más a su periferia y alimenta, en su contra, acciones de la CPI, de Estados Unidos y la UE. Destruye la confianza que fundamentaría toda posibilidad de recuperación económica. Claramente, el “enemigo principal” está identificado en Maduro, Padrino, Diosdado, Tarek W. Saab, los hermanos Rodríguez y demás cómplices del núcleo fascista que se cogió al país. Pero se encuentra al final de un proceso sostenido de pérdida de apoyo que terminará descalabrando el otrora mundo chavista y a incapacitarlos políticamente. Y la represión, su única respuesta, lo que hace es acelerar este proceso. Es menester aislarlos todavía más, teniéndole la mano al chavismo desencantado con propuestas que llaman al encuentro para reconstruir a la nación en un clima de libertad, justicia y de respeto pleno por los derechos humanos.

Uno no puede saber si Maduro intentará posesionarse como presidente el próximo 10 de enero. Quienes, dentro de las FAN y fuera de ellas, deciden no continuar apoyando a quienes se han revelado como traidores a la patria, deben impedírselo. En el caso de que lo logre, no será ningún triunfo. Lo habrá de debilitar aún más. No está lejos el día en que ya no podrá sostenerse, pues las tendencias parecen irreversibles. En su conjuro, debería aprovechar para negociar su salida política en las condiciones más favorables que pueda, antes de que sea demasiado tarde.

Humberto García Larralde
 humgarl@gmail.com

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este martes que su gobierno ya está preparándose para recibir a miles de mexicanos que viven en Estados Unidos en caso de que el presidente electo, Donald Trump, concrete su intención de realizar deportaciones masivas.  También insistió en pedir levantar los bloqueos contra los regímenes  de Venezuela y Cuba. Sostuvo que, a su juicio, esas medidas “afectan a los pueblos”.

El Nacional

“Aun en estos casos, que hubiera una deportación (masiva), también nos estamos preparando para darle la bienvenida a México a todas las y los mexicanos que por alguna razón son deportados desde Estados Unidos. Es nuestra obligación”, apuntó la mandataria durante su conferencia de prensa matutina.

Cuestionada sobre su postura respecto a los amagos del futuro presidente estadounidense, quien asumirá el 20 de enero y comenzaría una deportación masiva de indocumentados, la gobernante mexicana señaló que dialogará con Trump.

Una estrategia humanitaria, la propuesta de Sheinbaum

Al ser preguntada sobre su opinión acerca de las amenazas del futuro presidente de Estados Unidos, quien tomará posesión el 20 de enero y podría iniciar una deportación masiva de indocumentados, la presidenta de México afirmó que mantendrá un diálogo con Trump.

“Hemos planteado que nosotros tenemos una estrategia humanitaria que atiende a los migrantes antes de llegar a la frontera norte, también estamos de acuerdo en que se abran canales de migración legal”, dijo Sheinbaum. 

Además, afirmó que abogará por que se atiendan las causas como, a su parecer, lo ha hecho México con programas sociales como Sembrando Vida, enfocado en campesinos, y Jóvenes Construyendo el Futuro, que da trabajo a aprendices.

“Tenemos que insistir en que la mejor manera de disminuir la migración, si ese es su interés, es atendiendo de fondo la causa de la migración, que es la necesidad, la pobreza esencialmente. La mayoría de las familias no migran por gusto, migran por necesidad, entonces esa siempre va a ser nuestra posición”.

De igual manera, la mandataria mexicana resaltó que existe una colaboración y una relación con Estados Unidos que va más allá de los 3.000 kilómetros de frontera, pero subrayó la importancia de que se respete la soberanía de México, como ocurrió durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).

“Nosotros vamos a apelar también a esa relación que hubo (con la anterior presidencia) y que haya una relación similar y colaborar con diálogos de alto nivel en aquello que sea necesario, siempre respetando nuestra soberanía y con nuestros principios, pero vamos a buscar en qué acciones odemos colaborar”, aseveró.

La ficción de que Joe Biden es un servidor público desinteresado y honorable —socavada durante mucho tiempo por sus propios actos— se derrumbó el domingo por la noche.

Por: Isaac Schorr – The New York Post

Al igual que la credibilidad de sus aliados de mucho tiempo en el Cuarto Poder que ayudaron a escribirlo.

Desde hace más de un año, el presidente y sus delegados han insistido indignados en que no indultará a su hijo Hunter.

Y como Biden es demócrata, no sólo disfrutó del beneficio de la duda de los periodistas estadounidenses, sino también de su elogio preventivo.

SE Cupp se maravilló de que “el contraste” entre Biden y Donald Trump —quien protestó por el caso de zombis con motivaciones políticas presentado contra él por Alvin Bragg— fuera “profundo”.

Andrew Weissmann declaró que Biden estaba “viviendo lo que significa tener un estado de derecho en este país”.

El comentarista legal Neal Katyal dijo que no conocía “otra palabra” para la decisión de Biden que “presidencial”.

Chris Whipple, autor de un libro sobre la Casa Blanca de Biden, calificó su elección de “extraordinaria” y se mostró asombrado por su “claridad moral”.

El biógrafo de Biden, Evan Osnos, expuso la concepción “de la vieja escuela” que tenía su personaje sobre su deber y su agitación ante los “abusos de poder”.

Y cuando un estratega republicano tuvo el descaro —o más bien, la temeridad— de sugerir que Biden se retractaría de su palabra, Abby Phillip, de CNN, le informó, sin falta de fastidio en su tono, que el presidente había “descartado” un indulto para Hunter.

Hasta ahí llegó todo eso.

El domingo, Biden anunció que había indultado a sus descendientes no sólo por los delitos relacionados con armas y con impuestos que cometieron, sino por toda conducta ilegal a lo largo de la última década.

Cuando se le preguntó sobre el cambio de postura el lunes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, dijo que Biden había determinado que la “política de guerra” había “infectado el proceso”.

Si te preguntas qué quiere decir realmente con eso, la respuesta es nada .

Es una jerga confusa y no una explicación creíble.

Los periodistas estadounidenses se cuentan una historia sobre su profesión para vender productos y alimentar sus egos.

Según esa historia, ellos son los guardianes de la democracia, los mejor posicionados y más dispuestos a decir la verdad al poder.

Es poco más que un mito narcisista.

Cuando son los demócratas quienes lo ejercen, la mayoría de los miembros de la prensa consideran que su trabajo no es enfrentarse al poder, sino protegerlo.

Sólo cuando los republicanos están al mando se activa de repente el gen cínico que debería motivar a todo periodista que se precie.

Los medios de comunicación fueron cómplices de las mentiras de Biden sobre la información precisa de The Post sobre la computadora portátil de Hunter Biden en vísperas de las elecciones de 2020 .

Los medios de comunicación fueron cómplices de encubrir el rápido deterioro del estado de salud de Biden.

Y fueron cómplices de cultivar una imagen de un Joe Biden noble y con mentalidad pública que nunca existió.

Durante el primer mandato de Trump, los periodistas advirtieron que “la democracia muere en la oscuridad”.

Durante la campaña electoral, Biden prometió “restaurar el alma” del país.

Toda esta altiva charla fue producto de los delirios de grandeza que acechan al establishment progresista de Estados Unidos.

Su absurda concepción de sí mismos como campeones de todo lo que es bueno y correcto —así como su castigo de sus oponentes como todo lo que es malo e incorrecto— obliga a algunos de ellos a mentir y deja al resto ciego ante verdades que a los demás nos parecen evidentes.

Ahora, sin embargo, cuando se cierra el telón de su presidencia fallida y su lamentable carrera política, hay una verdad demasiado cruda para negarla.

Joe Biden ha destruido no sólo su propio legado, sino también el de quienes lo defendieron.

Mi historia con el sueño es como una montaña rusa: un ascenso difícil y continuo hasta llegar a tramos de descanso adecuado para después precipitarme a gran velocidad hasta largos tramos de apenas algo más de cuatro horas de sueño por noche.

Por: Betsy Stephens – AARP

Al comienzo de mi carrera me enorgullecía mucho pensar que no me hacían falta tantas horas de sueño como a mis colegas. ¡Podía hacer más cosas en un día! Yo era absurdamente productiva y estaba absurdamente exhausta.

Como periodista especializada en temas de salud, inevitablemente conocía la verdad sobre el sueño: es fundamental, no solo para la productividad y la precisión de una persona, sino también para la salud en general, la función cerebral, el estado de ánimo y la longevidad. Pero más o menos en la época en que comenzaba a buscar seriamente la solución —había comprado una máscara para dormir, tapones para los oídos y Tylenol PM; me acostaba y me levantaba a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana; absorbía regularmente ocho horas, que eran como agua para una esponja muy, muy sedienta—, tuve hijos.

Con el primero, pasé de ocho horas regulares de sueño a cuatro, y eso era en una buena noche. Fue una caída libre de la que ni siquiera traté de recuperarme hasta que mi hija más pequeña se aproximó a la preadolescencia.

Para entonces, algo había cambiado. Mis viejos trucos —incluido el cambio de Tylenol PM por algo más potente— no me dieron resultado. Todas las noches daba vueltas en la cama durante horas y a menudo me encontraba completamente despierta a las tres de la mañana.

La doctora Rachel Salas, experta en sueño y profesora adjunta de neurología en Johns Hopkins Medicine en Baltimore, dice que puedo agradecerle este nuevo giro a la llegada de la menopausia. «Los cambios hormonales pueden afectar el sueño». Me explicó que, entre otras cosas, los cambios en los niveles de progesterona y estrógeno pueden causar temperaturas más elevadas en el cuerpo. «Cuando se produce la transición a los niveles más profundos del sueño, el cuerpo realmente necesita refrescarse aún más. Es posible que una persona que duerme con mucho calor vea disminuir la calidad del sueño».

Sea cual fuere el motivo, los registros del sueño en mi Fitbit mostraban claramente mi estado lamentable en eso de dormir. Un martes registré 5 horas completas; después, caí en picada a 1 hora y 52 minutos el miércoles. Acredité un cambio y registré 4 horas y 52 minutos el jueves y me mantuve allí con 4 horas y 56 minutos el viernes. De ahí me precipité en caída libre a 1 hora y 8 minutos el sábado y 1 hora y 40 minutos el domingo.

Este nuevo punto bajo me dejó muy cansada, incapaz de completar un solo pensamiento e irritable. Bueno, eso ni siquiera se aproxima a describir cómo estaba. Quería bajarme de esa montaña rusa de una vez y para siempre.

En una conversación con Salas habíamos repasado varias sugerencias que yo ya había escuchado, e incluso probado, antes: evitar las luces LED (o cualquier luz azul o verde) por la noche y antes de ir a dormir, crear una rutina regular de sueño y dormir siempre a la misma hora. Sin embargo, ella mencionó algo que me llamó la atención: relajarme por medio de la respiración y la meditación. Supongo que decir que hace falta relajarse para conciliar el sueño no suena a gran novedad, pero los investigadores están comenzando a entender las razones por las que los ejercicios de respiración y relajación ayudan a mejorar el sueño.

Algunas investigaciones, por ejemplo, indican que los ejercicios respiratorios pueden aumentar la variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que es una señal de que el corazón bombea sangre según la necesidad del organismo y no responde al estrés (como lo haría con un ritmo robótico y parejo). Investigadores en California determinaron que la meditación de atención plena mejoró la calidad del sueño en personas que habían reportado tener dificultad para dormir. Mientras tanto, un estudio publicado en el Journal of Clinical Nursing conectó los dos factores y demostró que los ejercicios respiratorios fueron esenciales para mejorar el sueño y la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

Salas me advirtió que son necesarias muchas más investigaciones antes de que los científicos puedan establecer una conexión clara, pero en mi cansancio desesperado me pareció que bien valía la pena probar la estrategia.

Comencé con una técnica que siempre había dado buenos resultados con mis hijos cuando eran pequeños. Se llama relajación muscular progresiva. Básicamente, uno comienza por tensar y luego relajar varias partes del cuerpo, comenzando por los dedos de los pies y siguiendo hacia arriba, hasta llegar a la cabeza. Este método —que su creador, el doctor Edmund Jacobson, describió en un libro que publicó en 1929— se basa en la teoría de que al calmar la mente se calma el cuerpo. Eso había sucedido con mis hijos; pocas veces llegamos a los hombros antes de que se durmieran.

Cuando yo lo probé, también fue rara la ocasión en que llegué a los hombros, pero no porque me durmiera, sino porque mi mente se había desviado hacia mi lista de cosas por hacer.

Descarté entonces ese método; a continuación encontré uno que usan los militares y que se describió por primera vez en un libro llamado Relax and Win: Championship Performance in Whatever You Do. Cuando leí que me podía hacer dormir en solo 120 segundos, decidí investigar, a pesar del estrepitoso título. No vacilé cuando vi que había que practicar el método todas las noches durante seis semanas, pero sí me resistí a tener que imaginar que estaba envuelta en una hamaca de terciopelo negro en una habitación oscura noche tras noche. ¿Cabe la palabra claustrofobia?

Por fin, alivio

Finalmente encontré un método que no estaba respaldado por mucha investigación, pero que aparentaba ser el más promisorio para mí. Se conoce como la técnica de respiración 4-7-8, y me pareció que sería relajante, como algo que uno podría hacer en una clase de yoga. Lo creó el médico y escritor Andrew Weil y quienes lo recomiendan afirman que te hace dormir de inmediato: en 60 segundos. 

Yo quise probarlo inmediatamente, así que apenas miré las instrucciones; allí se indica que hay que mantener la lengua en un punto justo detrás de los dientes delanteros superiores tanto al inhalar como al exhalar. También se indica que la exhalación debe ser sonora y durar el doble de lo que dura la inhalación. En cuanto al ritmo de la respiración, es así: 

  1.  Se exhala completamente por la boca, emitiendo un sonido como «wuush».
  2.  Se inhala silenciosamente por la nariz contando hasta 4.
  3.  Se mantiene la respiración (suavemente) mientras se cuenta hasta 7.
  4.  Se exhala por la boca haciendo ruido, emitiendo otra vez un sonido como «wuush», mientras se cuenta hasta 8.

En mi sesión de prueba, a los 60 segundos seguía despierta, pero me sentía más relajada. Creo que me dormí después de 10 ciclos de respiración. Pero no dormí mucho tiempo. Como aparentemente me había dormido durante el paso 3, me desperté sofocada, me faltaba el aire.

Al día siguiente leí las instrucciones con más detenimiento. De hecho, miré un video en el que Weil explica cómo aplicar la técnica. Ahí fue cuando me enteré de que se deben hacer solamente cuatro ciclos de esta respiración en una misma sesión y practicar la técnica dos veces al día (como mínimo) todos los días durante cuatro semanas para lograr los mejores resultados.

El consejo de practicar el ejercicio más de una vez al día me hizo recordar algo que Salas, de Johns Hopkins Medicine, me había dicho cuando hablábamos del impacto que puede tener el estrés sobre el sueño. “Cuanto más puedes hacer que una persona vuelva a su centro durante el día —practicando un par de minutos de meditación o atención plena—, menos estrés tendrá cuando se acueste por la noche”.

De la misma forma en que algunas personas controlan la cantidad de cafeína que consumen durante el día para poder dormir mejor en la noche, yo comencé a controlar mi nivel de estrés con la técnica de respiración 4-7-8. La practicaba a media mañana, por la tarde y, por supuesto, a la hora de dormir.

Algo cambió.

Comencé a irme a la cama más temprano cada noche, tal vez porque el hecho de pensar en el sueño durante el día me preparaba para hacerlo una prioridad por la noche. O quizás estaba llegando a un nivel de relajación en el que la idea de irme a la cama era algo atractivo en vez de una causa de ansiedad. Cualquiera que fuera el motivo, algo estaba poniéndole freno a mi insomnio y elevando los números del registro del sueño que veía en mi Fitbit.

Unas dos semanas después de comenzar, un miércoles por la noche, registré 7 horas y 55 minutos. La noche siguiente registré 7 horas y 51 minutos. El viernes bajé levemente a 6 horas y 31 minutos, pero enseguida recuperé el rumbo y el sábado registré 7 horas y 27 minutos; el domingo fueron 7 horas y 53 minutos. A esto le siguieron noches con registros parejos de más de 7 horas de sueño.

Mi mente está más aguda, soy más productiva y estoy más feliz y menos irritable. Por ahora, me he bajado de la montaña rusa; espero que sea para siempre.

El líder democrático de Venezuela, Edmundo González, exigió este martes respeto a la soberanía de Brasil, tras el hostigamiento del chavismo contra la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas, que se encuentra protegida por la nación brasileña.

La Patilla

Durante su intervención ante la Cámara de Diputados del vecino país, también exigió que se respete la voluntad y soberanía de los venezolanos expresada en la elección presidencial del pasado 28 de julio.

“El pasado 28 de julio los venezolanos decidimos. Obtuvimos una victoria soberana; ahora exigimos respeto a nuestra soberanía y a la de Brasil, a la vista de lo que ocurre con los seis asilados en Caracas”, expresó.

González explicó a los parlamentarios brasileños el motivo por el que Nicolás Maduro no ha presentado aún las actas de escrutinio de los comicios de hace cuatro meses.

“Para Maduro presentar las actas equivale a reconocer su derrota; por eso no las ha presentado ni las presentará. En cambio, nosotros ya las publicamos, y las presentamos en físico en Brasilia, Bogotá, Santiago de Chile, etc”, señaló.

La ley marcial decretada este martes por el presidente surcoreano Yoon Suk Yeol, y que luego anuló, ordenaba el cierre del Parlamento, la prohibición de todas las actividades políticas y protestas y la censura de los medios de comunicación.

Infobae

La medida, que fue luego derogada por el Parlamento, conmocionó a la nación, que ha experimentado varios líderes autoritarios a lo largo de su corta historia. Desde la década de 1980, Corea del Sur ha visto una sucesión de líderes democráticos.

Park An-su, el comandante a cargo de aplicar la ley marcial, dijo que todas las actividades políticas, incluidas las de la Asamblea Nacional, los consejos locales, los partidos políticos y las asociaciones políticas, así como las asambleas y manifestaciones, “están estrictamente prohibidas”.

Agregó que “todos los medios de comunicación y publicaciones estarán sujetos al control del Mando de la Ley Marcial”.

¿Qué es la ley marcial?

La ley marcial se refiere al gobierno temporal por parte de las autoridades militares durante situaciones de emergencia en las que se considera que las autoridades civiles no pueden actuar con eficacia. Esto suele ocurrir en circunstancias extremas como guerras, desastres naturales, disturbios civiles o inestabilidad política.

Su aplicación puede tener importantes consecuencias jurídicas, como la suspensión de los derechos civiles normales y la imposición de la ley militar.

Aunque se pretende que sea una medida a corto plazo, la ley marcial a veces puede persistir indefinidamente.

¿Por qué Corea del Sur declaró la ley marcial?

El presidente Yoon no se refirió a ninguna amenaza específica de Corea del Norte, sino que acusó a sus adversarios políticos internos de simpatizar con Pyongyang y paralizar el Gobierno con actividades contra el Estado. En particular calificó a la Asamblea Nacional de “refugio para delincuentes, una guarida de la dictadura legislativa que pretende paralizar los sistemas judicial y administrativo y anular nuestro orden democrático liberal”.

Desde su toma de posesión en mayo de 2022, Yoon se ha enfrentado a la oposición persistente de la Asamblea Nacional, controlada por partidos rivales.

La medida llega mientras gobierno y oposición seguían discutiendo sobre el proyecto de presupuesto para el próximo año y apenas un mes después de que la oposición progresista, encabezada por el Partido Democrático de Corea, acusara a Yoon de conspirar para imponer la ley marcial como estrategia para eludir la destitución por presunto abuso de poder.

¿Qué implica la ley marcial de Corea del Sur?

Las autoridades militares de Corea del Sur han declarado el estado de ley marcial con restricciones severas sobre las actividades civiles y políticas, según un comunicado oficial emitido este martes.

La proclamación, firmada por el General de Ejército Park An-su, comandante de la Ley Marcial, prohíbe todas las actividades políticas, incluyendo reuniones de la Asamblea Nacional, consejos locales, partidos políticos y manifestaciones.

Quedan prohibidos los actos que cuestionen el sistema democrático liberal, la difusión de noticias falsas y la propaganda. Todos los medios de comunicación pasarán a estar bajo control militar.

La declaración también suspende huelgas y concentraciones, y ordena al personal médico reincorporarse a sus puestos en un plazo de 48 horas bajo amenaza de sanciones. Miles de médicos llevan meses en huelga por los planes del gobierno de ampliar el número de estudiantes en las facultades de medicina.

Los ciudadanos pueden ser detenidos, registrados y arrestados sin orden judicial según el Artículo 9 de la Ley Marcial, con posibles sanciones según el Artículo 14.

La medida exceptúa expresamente a “ciudadanos comunes inocentes”, excluyendo a “fuerzas antiestatales y subversivas”.

Además, con la imposición de la ley marcial, todas las unidades militares del Sur, que sigue técnicamente en guerra con el Norte, que posee armamento nuclear, han recibido la orden de reforzar sus posturas de alerta y preparación ante emergencias, informó la agencia de noticias Yonhap.

Según la ley surcoreana, sin embargo, los legisladores no pueden ser detenidos por el mando de la ley marcial y el gobierno tiene que levantarla si la mayoría de la asamblea nacional lo pide en una votación, algo que finalmente ocurrió.

Todavía no está claro si el presidente acatará la decisión del Parlamento.

¿Qué otras veces Corea del Sur declaró la ley marcial?

Desde la fundación de la República de Corea el 15 de agosto de 1948, se ha declarado la ley marcial 10 veces en respuesta a crisis como la rebelión de Yeosu-Suncheon y la Guerra de Corea.

La declaración de la ley marcial tiene tres precedentes en este país en los últimos cincuenta años.

Tras dar un golpe militar en 1961, Park Chung-hee fue elegido presidente en 1963 y reelegido en 1971.

Bajo su mandato, Corea del Sur experimentó un crecimiento económico sin precedentes, el llamado “Milagro del río Han”, lo que impulsó su popularidad hasta principios de los setenta, cuando esta empezó a decaer y decidió declarar en 1972 la ley marcial y aprobar una nueva constitución autoritaria que estaría vigente hasta poco después de su asesinato en 1979.

En mayo de 1980, el entonces presidente surcoreano Chun Doo-hwan ordenó la ley marcial y los militares detuvieron a los principales líderes políticos de la oposición, se cerraron las universidades, se prohibieron actividades políticas y se restringió la prensa.

Aquella imposición trajo el denominado levantamiento en la ciudad de Gwangju, a unos 330 kilómetros al sur de Seúl, donde se estima que el ejército mató a unos 600 civiles.

El 30 de noviembre de 2020, un tribunal de Corea del Sur declaró culpable a Chun Doo-hwan de difamar a un testigo ya fallecido en relación con la masacre que el ejército perpetró en la ciudad de Gwangju en 1980 cuando era jefe de Estado.

El tribunal de distrito de Gwangju había respaldado el testimonio del testigo, un sacerdote que afirmó en unas memorias publicadas en 2017 que helicópteros dispararon contra civiles durante aquella acción, y condenó a Chun, que tenía 89 años, a ocho meses de prisión, suspendida por dos años.

El ex dictador, una de las figuras más polémicas de la política surcoreana, nunca admitió ninguna responsabilidad ni pidió perdón por la masacre.

Más recientemente, en el verano de 2018, el general Lee Suk-koo, intentó imponer la ley marcial a través de un plan propuesto por la inteligencia militar para acabar con las protestas contra la ex presidenta Park Geun-Hye en 2017, quien estaba acusada de corrupción y que contemplaba el arresto de parlamentarios o la censura de medios.

Sin embargo, poco después, el entonces presidente surcoreano, Moon Jae-in, destituyó al mencionado general y ordenó refundar este organismo.

De nuestro pasado tenemos que comprender nuestro mestizaje, las virtudes de la colonización y de la civilización nativa. Una mezcla que parió una sociedad blindada de plasma multicultural

ORLANDO VIERA-BLANCO
03/12/2024

En la historia pocas figuras representan con mayor intensidad la fusión entre amor, política y ambición que Enrique VIII de Inglaterra. Historia de barbarie, excentricidad y de cuya resistencia al mal, sobrevino una impronta evolutiva. Del atentado a la vida, el amor y la bondad, a la justicia. Edmundo Burque decía que para que triunfe la maldad sólo es necesario que los buenos no hagan nada.

Sus seis matrimonios no sólo definieron su reinado, sino que también transformaron la estructura política, religiosa y cultural de su época. Más allá de los escándalos, los intrincados juegos de poder y los destinos trágicos de sus esposas, subyace una cuestión universal: el amor, la esperanza y la resiliencia humana como factores de libertad y vida.

En este ensayo queremos ilustrar cómo lo súbitamente perverso se transforma en luz; como la cultura vence la sombra y el amor a la ambición.

Las esposas de Enrique VIII: más que piezas de un tablero político.

Catarina de Aragón, Ana Bolena, Jane Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr, son nombres que suelen mencionarse en el contexto de un rey obsesionado con producir un heredero varón. Detrás de cada matrimonio hubo mujeres con historias propias, deseos, miedos y sobre todo, una capacidad única para adaptarse y resistir las exigencias de un entorno despiadado. Seres humanos que dejaron su cabeza en una cesta y su orgullo en un pedestal, sin piedad pero con dignidad.

Catarina de Aragón, encarnó el orgullo frente a la adversidad. A pesar de ser repudiada tras años de matrimonio, nunca renunció a su papel de reina legítima. Ana Bolena, en cambio, fue una figura polarizadora que desafió normas sociales y religiosas, pagando con su vida su audacia. Jane Seymour, la tercera esposa, cumplió con las expectativas del rey al dar a luz a un heredero, pero murió poco después. Las historias de Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr, también reflejan las tensiones entre el deseo personal y las demandas de la corona.

Estas mujeres-en su diversidad-fueron víctimas de un sistema patriarcal, pero agentes de cambio, símbolos de resiliencia y recordatorios que hombre malvado a pesar de la barbarie, recibe una respuesta histórica de virtuosidad y elevada moral colectiva.

La ruptura con la Iglesia Católica, motivada por su deseo de anular su matrimonio con Catarina de Aragón, marcó el nacimiento de la Iglesia de Inglaterra. Este acto transformó el concepto mismo del matrimonio, separándolo de una institución exclusivamente religiosa y adaptándolo a las necesidades de un monarca. La historia de Enrique VIII y sus esposas podría parecer un relato de tragedias personales y juegos de poder. Sin embargo, también nos habla de resiliencia: la capacidad de los individuos para enfrentarse a la adversidad y encontrar formas de sobrevivir, incluso florecer, en medio del caos y la muerte.

Estas historias no son sólo fragmentos de un pasado distante; son llamados de alerta de cómo frente a el abuso del rey, la sangre derramada importa, y se convierte en luz que vence la oscuridad. Venezuela no es la excepción de ese emplazamiento.

La dualidad humana: creación y destrucción

La humanidad es un ser dual por naturaleza. Poseemos tanto la capacidad de crear belleza, conocimiento y sistemas de cooperación como la tendencia a destruir, ya sea por miedo, ambición o ignorancia. Desde conflictos bélicos hasta la devastación ambiental, la historia está plagada de ejemplos de esta pulsión destructiva. Sin embargo, encontramos avances científicos, movimientos sociales y expresiones artísticas que revelan un impulso igualmente fuerte por construir un mundo mejor. La pregunta es por qué destruimos, y cómo, a pesar de ello, seguimos luchando por sobrevivir y prosperar.

Los momentos más oscuros de la historia humana—las guerras mundiales, el Holocausto, las pandemias y los desastres naturales—son también testigos de la capacidad de las sociedades para resistir y reconstruirse. Tras la devastación de la II Guerra Mundial, surgieron iniciativas como la creación de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los DDHH, intentos de transformar el sufrimiento en un compromiso global con la paz y la justicia. La resiliencia humana se basa en la capacidad de aprender de estos episodios y en la voluntad de cambiar, aunque a menudo sea a un ritmo dolorosamente lento. En Inglaterra, la consolidación del Parlamento, la guerra civil [1642-1660], la restauración y la declaración de los derechos de 1689, condujeron a la reforma y al establecimiento del Estado de derecho.

Por qué los venezolanos buenos venceremos

La capacidad de resistir ante la autodestrucción proviene de tres fuentes principales: i.-La memoria colectiva: Los errores del pasado-aunque a menudo repetidos-también nos enseñan a buscar alternativas; ii.- El anhelo de trascendencia: La humanidad no sólo sobrevive por instinto sino por dar sentido a su existencia a través de la religión, la ciencia o la filosofía; El poder de la comunidad: La cooperación y los vínculos sociales han sido claves de la supervivencia desde los albores de la civilización.

Venezuela ha sido ejemplo de resistencia. Algunos nos dicen: ¿Por qué aún no hemos sido capaces de sacar del poder a estos monarcas sin corona que llevan lustros socavando la república? La respuesta es predecible. Hemos sido sorprendidos por nuestra buena fe. Desde el más humilde, pasando por la Iglesia Católica, los académicos y las FFAA, todos se creyeron que Chávez sería el gran líder de la justicia social redentora. Pero como Enrique VIII fue sacando de su camino a cada hombre o mujer que no le pariera un hijo bolivariano, revolucionario y sumiso. Y contenerle ha demandado una lucha muy desigual.

Pero el amor por nuestra cultura y nuestra historia, están arrojando sus frutos. Platón, en El banquete, describía el amor [eros] como un impulso hacia la perfección, un deseo de alcanzar la belleza eterna y trascender las limitaciones terrenales. El amor por Venezuela de Brito, Pérez, Fernando Albán, Neomar Lander, Fabián Urbina, Juan Pablo Pernalete, Bassil Da Costa, Geraldine Moreno, Baduel o Jesús Martinez [en custodia] por nombrar algunos de miles, es voluntad de existencia que trasciende.

En esa misma línea, Erich Fromm, en El arte de amar que es arte de sobrevivir, argumenta que el amor no es una mera emoción espontánea, sino un acto de voluntad y disciplina. Para Fromm, amar es la capacidad de reconocer al otro como un fin en sí mismo, lo que nos invita a trascender el egoísmo y cultivar relaciones que perduren. Entonces frente al odio y la negación de la vida por la codicia y la ambición, prevalece el valor por la vida, de libertad, de justicia y de paz. Esos ideales nunca mueren porque son belleza, una verdad que salva. Si el amor es el impulso que une, la belleza es el reflejo que inspira.

La belleza del quien piensan idiota salvará al mundo

Dostoyevski en El idiota, expresó que “la belleza salvará al mundo”. Esta afirmación, lejos de ser una idealización ingenua, refleja la creencia en el poder transformador de lo bello. La belleza tiene la capacidad de despertar lo mejor de la humanidad: proteger la naturaleza, crear arte y buscar la armonía en nuestras vidas. Maria Corina Machado es amor y es belleza. Es impulso y es inspiración. Frente a las acusaciones responde con dignidad: Traicionar es claudicar, es abandonar nuestra lucha por la libertad, por la reconciliación y por la belleza de un país redimido.

El filósofo alemán Friedrich Schiller, en sus Cartas sobre la educación estética del hombre, plantea que la belleza es un medio para reconciliar los impulsos sensibles y racionales del ser humano. Venezuela está en la búsqueda de ese balance espiritual y racional. Es la genealogía de lo moralmente malo que resiste hacia lo bueno, bello y luminoso. Y a través de sus virtudes. Venezuela florecerá.

En su obra Philosophie de l’art, Hipólito Taine plantea que el arte y la belleza no surgen de manera espontánea. Son el producto de 3 factores clave: la “raza” (herencia cultural), el “milieu” (entorno físico y social) y el “moment” (contexto histórico). Para Taine, comprender la belleza implica entender las fuerzas que moldean a una sociedad.

En Venezuela ha prevalecido el instinto de supervivencia que se alimenta de nuestra memoria colectiva, de nuestro derecho a transcender y nuestro espíritu comunitario. Memoria que es cultura, raza y diversidad. Historias de independencia que trascienden los momentos oscuros de montoneras y caudillos. Historia de una movilización social y urbana sin precedente en Latinoamérica, que nos ha hecho una nación resiliente, aspiracional y libre.

Venezuela es un matriarcado donde la belleza de su ejemplo derrota el horror del tirano. Al decir de Friedrich Nietzsche la afirmación de la belleza, es la afirmación de la vida. Y de ese vientre ha nacido el superhombre (Übermensch) nutrido de leche y placenta que abraza la existencia como un acto de voluntad y de poder.

De nuestro pasado tenemos que comprender nuestro mestizaje, las virtudes de la colonización y de la civilización nativa. Una mezcla que parió una sociedad blindada de plasma multicultural. Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel, destacó esa impostergable necesidad de despojarnos del complejo del salvaje víctima de la opresión y cuya redención es sólo a través de modelos revolucionarios socialistas. Lo contrario. Nuestra redención no está en narrativas antiimperialistas sino en modelos liberales y demócratas que derrotan el resentimiento.

Nuestro presente es un compromiso de evolución libertaria y pacífica. Confucio (551-479 a.C.), el gran pensador chino, construyó una filosofía ética centrada en las virtudes como pilares del orden social y la paz. En sus enseñanzas recopiladas en los Analectas, resalta virtudes como la ren (benevolencia), el ritual o conducta adecuada y la rectitud. Valores que guían al individuo hacia una vida en armonía. Y Venezuela es una nación buena, adecuada, honesta. Se han empeñado en presentarnos como salvajes y revolucionarios. Pero no. Somos bondad que vencerá la cultura del odio.

Séneca (4 a.C.-65 d.C.), representante del estoicismo romano, propuso una visión de la virtud basada en la fortaleza interior y la resistencia frente a las adversidades. En su obra Cartas a Lucilio, describe al hombre virtuoso como aquel que domina sus pasiones y vive en armonía con la naturaleza y la razón. Immanuel Kant (1724-1804), en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres, sostiene que la virtud se fundamenta en el deber moral. Según Kant y su imperativo categórico: “Obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en ley universal”.

Entonces decíamos que Venezuela florecerá. Es la revolución de las orquídeas. No será la primera vez. Lo hizo en 1810 [Declaración de nuestra independencia] en 1830 [restauración de la república] en 1914 [inicio de la era petrolera y fin de las montoneras] 1958 [alumbramiento de la democracia y 2024 [el inicio del fin de la sombras]. Este es nuestro cultivo de redención y de justicia después de la barbarie. Como la restauración y la reforma que sobrevino a Enrique VIII desde la pena de seis mujeres profanadas y ultrajadas, que legaron luz y sed de justicia. Vida y esperanza que penetraron todas las ventanas de las torres del horror y que en medio de la muerte y el dolor, abrazaron la voluntad de existir como expresión de vida, amor, paz y poder que es libertad, que es felicidad.

@ovierablanco
Presidente de Venamerica
vierablanco@gmail.com

La Audiencia Nacional ha condenado a 10 meses de cárcel al exembajador de España en Venezuela Raúl Morodo y a dos años a su hijo, Alejo, después de que estos llegasen a un acuerdo con la Fiscalía y reconociesen que ocultaron a Hacienda ganancias de la petrolera estatal PDVSA entre 2013 y 2014.

EFE

La única que decidió no pactar con el ministerio público y mantuvo su inocencia fue la ex nuera del exembajador, quien finalmente ha sido absuelta por la sección tercera de la Sala de lo Penal, al considerar que no se ha acreditado que participase en los ingresos de su marido o que conociese los hechos.

Aceptaron los delitos contra la Hacienda Pública

La resolución, a la que ha tenido acceso EFE, impone al exembajador y a su hijo las condenas por delitos contra la Hacienda Pública que ambos aceptaron en el acuerdo de conformidad con el fiscal, que rebajó así la petición inicial que solicitaba para ambos: tres años y medio de cárcel para Raúl Morodo y ocho años y medio para Alejo Morodo.

El exembajador de España se sentó en el banquillo acusado de ocultar de ganancias de casi 4,5 millones de euros que obtuvo su hijo Alejo en negocios con la petrolera estatal venezolana PDVSA entre 2013 y 2014. 

Ahora que los demócratas se ven obligados a enfrentarse a la realidad de la aplastante victoria de Trump , los progresistas se esfuerzan por ponerse a la altura de un mundo que ya no quiere seguir el juego de la política identitaria. Los izquierdistas de toda la vida, que ganaron mucho dinero lanzando invectivas a cualquiera que se atreviera a cuestionar la ortodoxia progresista, ahora están tratando de lanzarse con elegancia a la corriente del cambio.

Por: Meghan Murphy – Spiked

Los comentaristas hiperbólicos de los medios de comunicación, como Cenk Uygur y Ana Kasparian, de The Young Turks , dieron un giro de 180 grados de repente. Comenzaron a criticar a los demócratas por ser elitistas intolerantes , a pesar de que ellos mismos habían pasado años vilipendiando a cualquiera que no se mantuviera firme en el activismo trans, calificándolos de » terribles fanáticos «. De repente, las preguntas formuladas por los objetivos de personas como Uygur y Kasparian las repiten estos progresistas en pánico, que ahora se presentan como «moderados».

La activista demócrata y trans Brianna Wu, a quien muchos recordarán como la «mujer» que desencadenó el movimiento Gamergate al afirmar haber sido «acosada» por ser «mujer» en el mundo de los videojuegos, recién hace poco comenzó a identificarse abiertamente como «trans» . Ahora se posiciona como una activista trans «razonable», dispuesta a hacer concesiones cuando se trata de los derechos de las personas trans.

Según Bari Weiss , quien entrevistó recientemente a Wu, Wu ahora cree que «los activistas trans han perdido el rumbo y han alejado a los estadounidenses comunes, debilitando así el movimiento por los derechos de las personas trans en su conjunto». Esto es cierto, por supuesto. Una cosa que aprendimos de las recientes elecciones estadounidenses es que los estadounidenses están hartos de ver a los hombres ganar el oro en las competiciones deportivas femeninas . Ya no se quedarán de brazos cruzados mientras los hombres adultos entran bailando vals en los vestuarios de sus hijas. La ideología de la identidad de género que se nos impuso a todos durante la última década se está convirtiendo rápidamente en algo del pasado. Y los demócratas se están dando cuenta.

Según el New York Times , el congresista demócrata Seth Moulton ha sugerido que el partido «cambie su enfoque sobre las cuestiones transgénero». «Los demócratas pasan demasiado tiempo intentando no ofender a nadie en lugar de ser brutalmente honestos sobre los desafíos que enfrentan muchos estadounidenses», dijo Moulton. «Tengo dos niñas pequeñas, no quiero que un atleta masculino o ex masculino las atropelle en un campo de juego, pero como demócrata se supone que debo tener miedo de decirlo».

Es un comentario bastante tibio, sobre todo teniendo en cuenta que Moulton respaldó una serie de proyectos de ley sobre los derechos de las personas trans en Estados Unidos. El año pasado, firmó una carta en la que pedía al presidente Joe Biden y a los líderes demócratas del Congreso que rechazaran cualquier «disposición anti-LGBTQI+» en el presupuesto, incluida una relacionada con la preservación del deporte femenino en las escuelas y universidades. Sin embargo, ahora dice que tiene » opiniones matizadas » sobre estos temas. «Sé que los derechos de las mujeres son importantes y los derechos de las mujeres trans son importantes, así que tenemos que encontrar un equilibrio que tenga sentido», dijo.

Aunque esto pueda parecer un planteamiento razonable, la verdad lo desmiente. No existe un equilibrio en la cuestión del sexo biológico: o eres hombre o eres mujer. No hay forma de cambiar eso. Obligar a la gente a decir lo contrario ha demostrado ser una estrategia perdedora.

Ante tanta coerción, la gente dejó de tener miedo de decir la verdad sobre las personas trans. La compra de Twitter por parte de Elon Musk ha tenido un impacto particular, ya que lo que antes estaba censurado ya no lo está. Hace dos años, de repente pudimos decir, sobre lo que ahora se llama X, que ningún niño «nace en el cuerpo equivocado». Somos libres de asignar correctamente el sexo a los hombres, a pesar de sus pronombres preferidos. Podemos decir que es inaceptable que los hombres compitan en el deporte femenino. Podemos decir la verdad. Me banearon por tuitear en 2018: » Los hombres no son mujeres » .

Lo que yo sabía, y lo que los entonces zares de las redes sociales también sabían claramente, era que cuantas más personas dijeran esas cosas en voz alta, más personas se sentirían envalentonadas a sumarse. El coraje es contagioso, y también lo es la verdad.

La situación cambió bruscamente. Apenas unas semanas después de que Trump ganara las elecciones de 2024, la congresista republicana Nancy Mace presentó una resolución que prohibía a los hombres biológicos entrar en los baños de mujeres en los terrenos del Capitolio. » TERF completo «, escribió Mace en X, en respuesta a una noticia compartida sobre su resolución. Apenas dos días después, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, anunció la orden : «Todas las instalaciones para un solo sexo en el Capitolio y los edificios de oficinas de la Cámara de Representantes, como baños, vestuarios y vestuarios, están reservadas para personas de ese sexo biológico».

Wu, el supuesto moderado, se enfureció por esto. Él debería tener derecho a usar el baño de mujeres, afirmó, porque es una persona trans . «Tengo vagina. Todos mis documentos dicen que soy mujer. Llevo 16 años casada con un hombre», argumentó en X. Pero los argumentos de Wu no son más razonables que los de quienes dicen que cualquiera puede usar cualquier vestuario, vestuario o baño con el que se identifique. ¿Cuál es la diferencia entre un hombre que ha «transicionado» y un hombre que no lo ha hecho? No hay ninguna. La cirugía estética y un trozo de papel no convierten a un hombre en mujer más de lo que lo hace un profundo deseo de ser mujer. Además, la identidad de género siempre ha sido solo una cuestión de sentimiento y pronunciamiento. No es un concepto concreto, verificable o coherente.

Lo que Wu y quienes intentan adoptar enfoques «moderados» para abordar las cuestiones trans no entienden es que el concepto de identidad de género debe ser desechado por completo. No existe ninguna cirugía que pueda convertir a un hombre en mujer. No existe ningún niño que deba ser mutilado y esterilizado para que «sea realmente él mismo». No existe ninguna circunstancia en la que sea razonable permitir que un hombre compita como mujer en el deporte. Mientras la identidad de género exista como concepto en la ley (es decir, la idea de que uno puede «identificarse» con el sexo opuesto), los hombres podrán afirmar que son mujeres y acceder a los espacios de las mujeres.

La ideología transgénero no tiene sentido en ningún contexto, y no viene al caso si eso incomoda a personas como Wu. No hacemos leyes que se adapten a cada una de las preferencias de cada individuo. Tenemos que trazar los límites de manera que tengan sentido. Y no tiene sentido decir que algunos hombres son en realidad mujeres porque lo sienten con más fuerza que otros hombres, o porque han hecho un mayor esfuerzo por mostrar su feminidad que otros hombres, o porque lo merecen, o porque su documento de identidad así lo indica, o porque están casados ​​con otros hombres. El límite siempre debe trazarse en la verdad. Hacer excepciones basadas en los sentimientos es lo que nos metió en este lío en primer lugar.

Ya estamos presenciando una reescritura de la historia, o al menos un encubrimiento de la misma. Los mismos progresistas y demócratas que llamaron a quienes nos manifestamos en contra del activismo transgénero “fanáticos repugnantes” ahora juegan a ser un discurso razonable, pretendiendo que las cosas nunca fueron tan malas como lo fueron.

Un artículo del New York Times de esta semana describió las amenazas, la censura y la persecución que sufren los disidentes como «críticas implacables». Supongo que si así es como quieres llamar a mi necesidad de contratar guardaespaldas privados para poder hablar de los derechos de las mujeres en público, o de tener que escapar de una banda de activistas trans enmascarados que desean «matar a todas las TERF», o de haber sido baneada de las redes sociales durante cuatro años por llamar a un hombre «él», es tu prerrogativa. Pero es mentira.

La respuesta a quienes nos manifestamos en contra de la ideología de la identidad de género no fue simplemente crítica. Fueron años de amenazas violentas, listas negras, pérdida de ingresos y empleos, acoso, censura, prohibición de usar plataformas, hostigamiento, ostracismo, pérdida de amigos y difamaciones públicas interminables. En el Reino Unido, la policía visitó a mujeres por tuits . Mujeres como Maya Forstater perdieron sus trabajos por decir que los hombres no pueden cambiar de sexo. Mujeres en prisión fueron acosadas y agredidas sexualmente por violentos depredadores masculinos debido a las políticas demócratas. Los cuerpos de menores fueron desfigurados permanentemente y esterilizados gracias a la «medicina de género». Las mujeres perdieron su capacidad de protegerse a sí mismas y a sus hijos o de hablar en su propia defensa.

Ahora, los mismos activistas que nos inculcaron todo esto están aparentemente «repensando y recalibrando sus formas de confrontación, y están contraatacando a las voces más partidarias de todo o nada en su coalición». Yo lo considero una tontería.

El reinado del terror trans ha terminado en Estados Unidos. Hemos ganado. Cualquier «introspección» relacionada con esto que se esté llevando a cabo es una respuesta a esa realidad. Es un intento de convencernos de que desistamos de este triunfo masivo. Pero no debemos permitir que un enfoque más blando empañe nuestro compromiso con las mujeres, los niños y la realidad.

Los demócratas como Moulton afirman que quieren «encontrar un equilibrio» entre los «derechos de las personas trans» y los derechos de las mujeres, y afirman que si los demócratas pueden lograrlo, «creo que podemos darle la vuelta a la situación y ganar realmente en esta cuestión». Wu aparentemente desea que los demócratas «regresen al sentido común, a los temas cotidianos».

Mi compromiso es el siguiente: si todos estamos de acuerdo en que los hombres nunca son mujeres, entonces por fin podremos seguir adelante.

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