Morfema Press

Es lo que es

Antonio de la Cruz

Por Antonio de la Cruz

En los próximos días volverán a México los representantes del régimen de Nicolás Maduro y los de la Plataforma Unitaria que integran el interinato para retomar las negociaciones suspendidas por el heredero de Chávez en octubre pasado, cuando Alex Saab ―señalado, junto con Álvaro Pulido, como el gran operador financiero de la empresa criminal transnacional instalada en Miraflores, así como informante de la DEA por casi un año en 2018― fue extraditado a Estados Unidos. 

Cruzan la línea roja 

El jefe de la delegación madurista, Jorge Rodríguez, había trazado una línea roja para regresar a la mesa de diálogo: la incorporación de Saab al equipo negociador. Seis meses después, el exinformante de la DEA deja de ser una condición sine qua non para regresar a México. La red de empresas de Saab para blanquear los capitales de los negocios ilícitos de Maduro y compañía ha sido reemplazada por otros operadores financieros en Rusia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, China e Irán. 

Lo que pueda decir el empresario colombiano ha dejado de ser una amenaza para la estabilidad política del régimen venezolano. Mas si se ha vuelto una ficha en la negociación con la administración de Joe Biden. Mientras pide su liberación insistentemente, sabiendo que es muy difícil obtenerla por la independencia de los poderes en Estados Unidos, consigue Maduro ampliar y fortalecer su posición en la negociación. Por ejemplo, podría solicitar el retiro de la sanción que tiene Carlos Erik Malpica Flores desde 2017, el sobrino favorito de la primera combatiente, Cilia Flores. Y la suspensión de la sanción económica a la petrolera estatal Pdvsa. 

Mecanismo para ganar tiempo 

Maduro nunca ha creído ―y nada indica que vaya a cambiar de opinión― que el diálogo es la vía para resolver la crisis política de Venezuela, que se centra en la restauración de la democracia. Siempre lo ha visto como el mecanismo para ganar tiempo en el poder y dividir a la oposición. Su razón de ser es seguir atornillado a la presidencia de Venezuela.

Cada año que el sucesor de Chávez pasa en el poder, fortalece su posición dentro de la estructura criminal integrada por varios jefes que controlan los diversos negocios: narcotráfico, contrabando de minerales (oro, coltán, diamantes, etc.), trata de blancas, venta de petróleo y productos refinados, entre otros. 

La Plataforma Unitaria busca en México superar la crisis política venezolana por medio de la convivencia democrática. 

Gerardo Blyde, jefe de la delegación del interinato, dijo en un encuentro con dirigentes del Frente Amplio, el pasado viernes en la Universidad Católica Andrés Bello, que la negociación de fondo que deben producir es un pacto de convivencia democrática en el cual se reconozcan todos. Es decir, cohabitar con Maduro y la empresa criminal transnacional. Porque del memorándum de entendimiento firmado por las partes en agosto del año pasado y convertido en ley por la Asamblea Nacional de Maduro, lo que le interesa al régimen de facto es el levantamiento de las sanciones económicas a Pdvsa. 

La necesidad de divisas 

El heredero de Chávez necesita de nuevo las divisas de las exportaciones de petróleo colocadas en los países democráticos por la indisponibilidad desde marzo de la totalidad de los fondos de Pdvsa, el Ministerio de la Defensa, Minerven, el BCV y miembros de la empresa criminal que fueron depositados en los bancos rusos.

Maduro busca que la administración de Biden otorgue la licencia para perforar, vender y transportar petróleo venezolano a las empresas extranjeras socias de la estatal Petróleos de Venezuela: las europeas Repsol y Eni, la estadounidense Chevron, y a las empresas de servicios Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford International. 

Hasta ahora, Maduro sigue deshojando la margarita. Los lobbies que han hecho las petroleras y los aliados del régimen no han logrado conseguir la nueva licencia que permitiría expandir las operaciones en Venezuela. El argumento para convencer a la administración de Biden es que el exsindicalista del Metro de Caracas no recibirá dólares porque las exportaciones de crudo serían para pagar la deuda pendiente de Pdvsa con sus socias extranjeras. 

Falsos positivos

Sin embargo, el Informe Anual de Chevron 2021 señala que el “préstamo a largo plazo pendiente a Petroboscán de 560 millones de dólares ha sido totalmente saneado a finales de 2021”. Además, reporta que los ingresos de las afiliadas de capital mejoraron el año pasado, “principalmente debido a la pérdida de valor de Petropiar y Petroboscán en Venezuela en 2020”. Es decir, que las pérdidas de 1.396 millones de dólares y 1.112 millones de dólares, respectivamente, fueron cero en el balance del ejercicio correspondiente a 2021. 

Por lo tanto, el argumento utilizado en Washington de que Maduro y compañía no recibirán ingresos por las exportaciones realizadas por Chevron porque serán usadas para pagar deuda no es cierto. 

En un cálculo rápido, los ingresos netos para el régimen madurista estarían en 26 millones de dólares diarios, con una exportación promedio de 500.000 b/d, enviando los volúmenes actuales a Cuba y China para el pago de la deuda del Fondo Chino.  

El otro argumento es el de vetar la importación del petróleo ruso en seis meses por parte de la Unión Europea, para dejar de financiar la guerra de Putin contra Ucrania. En este sentido, la española Repsol y la italiana Eni tendrían la oportunidad de aumentar sus producciones de crudo en Venezuela. Un escenario que requeriría el cambio de la Ley de Hidrocarburos para que las petroleras extranjeras socias tengan mayoría del capital accionario de las empresas mixtas. 

No es el momento de volver a México. Y menos para que el régimen de facto obtenga del gobierno de Biden el otorgamiento de las licencias a Chevron, Repsol y Eni para la explotación y comercialización de hidrocarburos en Venezuela.

Está claro que el bienestar de los venezolanos nunca ha estado en la lista de prioridades del equipo que lidera el psiquiatra presidente de la Asamblea Nacional. Su misión siempre ha sido otra y nunca lo ocultaron. Por esa razón es imperativo que no se le sirva en bandeja .de plata esta oportunidad para lograr sus objetivos.

El regreso a la mesa de negociación en este momento solo favorecerá la permanencia de Maduro en el poder más allá de 2024. ¿Es eso lo que queremos?

Por Antonio de la Cruz

Desde que Nicolás Maduro fue escogido en 2012 por Hugo Chávez y Fidel Castro ?según Piedad Córdoba? para asumir la presidencia de Venezuela en caso de que el militar de Sabaneta de Barinas no sobreviviera a la operación en Cuba, ha sorteado todas las situaciones que les pudiesen haber sacado del poder.  

La continuidad administrativa

La primera ocasión fue la componenda del Tribunal Supremo de Justicia al sentenciar que, a pesar de que Chávez no se pudo juramentar como presidente de Venezuela el 10 de enero de 2013 ante el Poder Legislativo, había “continuidad administrativa” del gobierno en funciones. Por lo tanto, el vicepresidente (Nicolás Maduro) ocupaba el cargo de presidente encargado de la República y no el presidente de la Asamblea Nacional del momento, Diosdado Cabello, como ocurriría si el fallo hubiese sido una declaración de la “falta absoluta o temporal del presidente electo”. 

Era la primera vez que Maduro se salía con la suya, gracias a la Sala Constitucional del TSJ. La oposición aceptó esta decisión porque habría una elección presidencial en un corto plazo. Además, el sucesor de Chávez no contaba con la popularidad de su mentor, quien había derrotado a Henrique Capriles por 9 puntos porcentuales en los comicios del 7 de octubre de 2012.    

Cacerolazo

Cuatro días después de la fecha de la muerte oficial de Chávez (5 de marzo de 2013), el CNE convocó a una nueva elección presidencial para el 14 de abril de aquel año. Maduro obtuvo un resultado favorable por apenas 1,49%, un poco más de 200.000 votos.

En una conversación con un alto funcionario chavista que colaboraba con las agencias de inteligencia estadounidense, me contó que esa noche Miguel Rodríguez Torres participante del 4F y entonces director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional; Diosdado Cabello, también del 4F y presidente de la Asamblea Nacional; Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador y expresidente del CNE, entre otros de la cúpula chavista, decidieron que no podían entregarle la presidencia al “maricón” de Capriles ante los evidentes resultados. Sobre todo, después de que Chávez les había pedido que eligieran a “Nicolás Maduro en caso de que fuera necesario convocar unas presidenciales”. 

Por lo tanto, el Consejo Nacional Electoral procedió de forma expresa proclamarlo como presidente de Venezuela, para acallar la duda de los resultados. 

Capriles convocó a una movilización hasta el CNE para exigir una revisión del proceso, al tiempo que denunció actos de provocación en algunos puntos del país por parte del oficialismo. Sin embargo, 48 horas después solicitó a sus seguidores volcados en las calles que volvieran a sus casas y suspendió la marcha pautada hasta el órgano electoral. “Me han advertido que el gobierno ha empezado a infiltrar la movilización que he convocado al CNE. Mañana no vamos a movilizarnos y le pido a todos mis seguidores recogerse. El que salga está del lado de la violencia, le está haciendo el juego al gobierno. Vamos a derrotar esto desde la protesta pacífica”. Y propuso hacer un “cacerolazo” en todo el país. 

Fue la segunda vez que Maduro se volvía a salir con la suya. En esta ocasión los actores que contribuyeron con ello fueron el CNE de Tibisay Lucena y Capriles. 

Primer diálogo (cancilleres de Unasur)

El clima político y social estaba cargado después de las elecciones presidencial y municipales de 2013. El triunfo pírrico de Maduro en abril fue revertido en diciembre con la estrategia del Dakazo ?usada para combatir una supuesta guerra económica?, que repercutió en el resultado de los candidatos opositores en las alcaldías.  Sin embargo, el país seguía convulsionado por la crisis económica, la escasez y la delincuencia.

Durante los dos primeros meses de 2014, las protestas en los estados Táchira y Mérida comenzaron también en Caracas y otras ciudades. Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado convocaron al país a “La Salida”. Una campaña política que permitía encontrar “una salida pacífica, democrática y constitucional al régimen de Maduro”.

La aprehensión de López el 18 de febrero desencadenó una oleada de protestas que condujo al primer diálogo entre el régimen madurista y la alianza opositora (MUD) con la presencia de 8 cancilleres (Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia y Surinam) de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), junto a un enviado del Vaticano.  

Era la tercera ocasión que Maduro salía ileso. Esta vez, la MUD (Ramón Guillermo Aveledo), Unasur y el Vaticano facilitaron el mejoramiento de la imagen internacional del régimen, el apaciguamiento de los arrestos a los manifestantes y, sobre todo, ganar tiempo.  

Segundo diálogo (expresidentes y el Vaticano)

La frustración de los venezolanos por el fracaso de las iniciativas para desalojar a Maduro del Poder Ejecutivo en 2013 y 2014 condujo al contundente triunfo de la MUD en las elecciones parlamentarias de 2015. Fue la primera victoria electoral de peso para la oposición en 17 años. Obtuvo las dos terceras partes de los diputados.

El nuevo jefe del Parlamento venezolano, Henry Ramos Allup, propuso en febrero de 2016 el cese de las funciones de Maduro a través de la figura de “abandono de cargo”. Mientras que Capriles planteó el referéndum revocatorio presidencial para relevarlo. El Poder Electoral expresó que su realización sería para el primer trimestre de 2017. El diálogo coordinado por Unasur, los expresidentes de España, Panamá y República Dominicana y el representante del Vaticano fracasaría.

Nuevamente, Maduro se saldría con la suya. Fue la cuarta ocasión. Unasur (Ernesto Samper), José Luis Rodríguez Zapatero, Henrique Capriles y el Vaticano con el CNE facilitaron la continuidad de Maduro en el poder, entre otros.

Tercer diálogo, desacato, consulta popular y asamblea constituyente

El régimen de Maduro necesitaba neutralizar las actuaciones de la opositora Asamblea Nacional ?abandono del cargo?, así que con un fallo del TSJ la disuelve en marzo de 2017 y asume sus poderes.

La lucha entre el Ejecutivo y el Legislativo conducen a la AN a convocar en un acto de desobediencia civil una consulta nacional: para rechazar la Constituyente propuesta por Maduro; demandar a la FAN y a todo funcionario obedecer y defender la Constitución del año 1999; y restituir el orden constitucional, en el contexto de la aplicación de los artículos 333 y 350 de la carta magna por la “ruptura del hilo constitucional” por parte de los poderes Electoral y Judicial. 

Dos semanas después se elige la Asamblea Nacional Constituyente de Maduro para “poner orden”, asumiendo las facultades legislativas de la AN de 2015. Uno de sus primeros actos fue el decreto que reprogramó las elecciones regionales para el mes de octubre con el fin de validar su legitimidad. Acción Democrática decidió participar y obligó al resto de los partidos de la MUD a seguirlo. Esto causó una división porque quienes resultaron electos debían juramentarse ante la Constituyente.

Para remate, se da con presencia de “cinco países garantes” un tercer diálogo en República Dominicana que tenía como objetivo resolver la crisis económica y política que afecta a la nación. Empieza a presionar el régimen por el levantamiento de las sanciones estadounidenses.  

Maduro lo volvería a hacer. Era la quinta ocasión que se salvaba. Tibisay Lucena (CNE), Henry Ramos Allup (AD-MUD) y Rodríguez Zapatero facilitarían su continuidad en Miraflores.

Presidencial

En 2018, el sucesor de Chávez adelantó casi siete meses la elección presidencial, para el 20 mayo, por temor a que la hiperinflación acabara con su poco capital político y dificultara su reelección en diciembre.  

Organismos internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y otros países rechazaron la convocatoria por su falta de transparencia y de garantías electorales, y anunciaron su no reconocimiento de los resultados. Sin embargo, Henri Falcón, exgobernador de Lara y líder de Avanzada Progresista, aceptó participar. 

Rusia, China, Turquía, Corea del Norte, Irán, Bolivia, Cuba, Nicaragua y El Salvador expresaron su apoyo a los comicios

Maduro se sale con la suya. Esta vez tenía por primera vez la sombra de la ilegitimidad. Nuevamente, Tibisay Lucena (CNE) le facilitó su permanencia en el poder. 

Cuarto diálogo, interinato, fracaso de operación militar, Rosneft  

En 2019, Maduro es desconocido por los países democráticos como presidente de Venezuela. Reconocerán al presidente de la Asamblea Nacional. Estados Unidos se planta como el gran aliado del interinato. Sin embargo, el 30 de abril fracasó el alzamiento contra Maduro. No prosperó porque los mandos militares, que en 2018 sufrieron un goteo de deserciones, se mantuvieron fieles al régimen. 

La supuesta participación del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, en la Operación Libertad obligó a Maduro a ser cauteloso en su círculo cercano. 

Para sortear las sanciones a Pdvsa, Rosneft se convirtió en el comercializador del crudo venezolano. 

En mayo, se dan los primeros pasos para iniciar el cuarto diálogo que permitiría construir una agenda de paz para el país. Fracasó el proceso coordinado por Noruega en Barbados. 

Maduro se salió con la suya, en un año difícil para su estabilidad política. Fue la séptima vez. Rusia, Noruega, Leopoldo López y Juan Guaidó facilitaron su estadía en el poder. 

Pandemia, State of the Union, Irán, Alex Saab, corrupción 

Guaidó participa en el discurso del State of the Union 2020 y es ovacionado de pie por los representantes y senadores de ambos partidos. Su capital político sale reforzado. Sin embargo, no logra capitalizarlo a su regreso a Venezuela por la pandemia que aprovecha Maduro para que no haya manifestaciones, por el confinamiento de la población. 

Ante la elección parlamentaria en diciembre, el heredero de Chávez pone en marcha una operación que busca dividir y desarticular a las fuerzas opositoras. Además, arremete contra la figura de Guaidó, al que acusa de corrupto en Primero Justicia. 

Irán asumió el rol de Rusia y China, países que no se arriesgaron a desafiar las sanciones de Estados Unidos sobre el comercio con Venezuela. Además, el gran operador para evadir las sanciones Alex Saab es detenido en Cabo Verde en junio de 2020.  

Maduro volvió a salirse con la suya en 2020 y 2021. Fue la séptima y octava vez. En esta ocasión, la pandemia e Irán fueron determinantes para sostenerse en el poder. 

Quinto diálogo, flexibilización de las sanciones estadounidenses, Chevron

La invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022 impactó en las divisas del régimen de Maduro, pues debido a las sanciones financieras de Occidente a las reservas internacionales de Rusia los fondos de Pdvsa habían sido congelados. 

Esta situación combinada con las sanciones estadounidenses a Petróleos de Venezuela ponen contra la pared la gestión del régimen, pues ahora no dispone libremente de los fondos para mantener el aparato que lo sostiene en el poder. 

Por otro lado, las sanciones a las exportaciones de petróleo de Rusia han permitido a la petrolera estadounidense Chevron cabildear ante la administración Biden para que Venezuela sea considerado un país con capacidad de incorporar al mercado 300.000 barriles de petróleo diarios en el corto plazo. Pero para lograrlo es necesario flexibilizar las sanciones a Pdvsa, lo que le permitiría a Chevron regresar al país e implantar los planes de aumento de producción. 

Asimismo, tanto el embajador de la Casa Blanca ante el interinato, James Story, como el director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Juan González, han insistido en que Estados Unidos solo aliviará las sanciones si hay resultados claros en la mesa de diálogo en México.

Nuevamente, Maduro podría salirse con la suya si Estados Unidos flexibiliza las sanciones y regresa a México. Juan González, James Story y Chevron serían los facilitadores para que mantenga el poder en esta ocasión. Por lo tanto, si buscamos resultados distintos, no hagamos por décima vez lo mismo.


Antonio de la Cruz es director ejecutivo de Inter American Trends

En las elecciones regionales y municipales del pasado domingo, el cabellomadurismo perdió nuevamente el voto popular, a pesar de haber ganado 19 gobernaciones, si se confirma el triunfo de la MUD en Barinas. Una más que en 2017. Una tendencia que se observa desde las elecciones de gobernadores de ese año.

En esta ocasión, el PSUV sacó 707.000 sufragios menos que los obtenidos por la suma de la MUD y los que votaron por partidos no oficialistas (4.429.137). Porque todos estos electores buscan un cambio de régimen.

Asimismo, el cabellomadurismo obtuvo una mengua de 600.000 votos con respecto a la elección parlamentaria de diciembre de 2020. También, cabe destacar que entre los comicios de 2020 y 2021, la participación cayó 2% (42%), según las cifras del CNE.

Otro dato importante es que 6 de cada 10 venezolanos no participaron en este proceso. Sin embargo, al tomar en cuenta el éxodo de 6 millones de venezolanos, según la ONU, la abstención real fue de 4 porque 2 están fuera del país. Lo que significa que 4 venezolanos salieron a votar y 4 se quedaron en casa en las pasadas elecciones del 21N.

La abstención hasta las 4:00 pm era de 5 de cada 10 venezolanos. A esa hora, el reporte de la sala situacional de la FANB en Fuerte Tiuna, Caracas, indicaba que la participación en todo el territorio nacional era de 32%. Es decir, que hasta ese momento solo habían votado 3 de cada 10 ciudadanos. Asimismo, las encuestas a boca de urna señalaban que la MUD y los partidos de la seudooposición estaban ganando 15 gobernaciones. Lo que indicaba que el voto espontáneo se inclinaba en contra del cabellomadurismo.

Fue entonces cuando salieron a transmitir los mensajes de la Operación Remate los dirigentes del PSUV por las redes sociales. “La maquinaria se está enfriando en la participación, arrancamos muy bien, pero hemos ido bajando”, dijo el jefe del comando de campaña del partido oficialista, Diosdado Cabello.

Igualmente, Freddy Bernal, candidato del PSUV a la Gobernación del Táchira, advierte en un tono de reclamo: “A todos los jefes y jefas de instituciones, no puede ser que teniendo ustedes 58.000 personas que mover como ustedes pasaron el parte, hasta este momento solo hayan sido capaces de mover 16.000. No puede ser. ¿Dónde está el compromiso? (…) hoy es el día de garantizar la patria, la lealtad al comandante Chávez, al presidente Nicolás Maduro. Vamos a jugárnoslas. Vamos a chequear institución por institución quién logró votar y quién no. No acepto que las instituciones se comporten de esta manera (…) Espero un cambio en esos números”.

Asimismo, el candidato del PSUV para la reelección a gobernador del estado Zulia, Omar Prieto, hizo un llamado en tono desesperado: “UBCH, vamos a dar la batalla por Hugo Chávez, Maduro, nuestros hijos. Tenemos que dar una gran victoria a esta patria, a este pueblo. Y las UBCH tienen con qué. Plan A, plan B que no quede nadie sin votar, comenzó la Operación Remate”.

La práctica violatoria de la ley electoral, la Operación Remate, que mantiene muchos centros electorales abiertos sin gente en fila para votar, permitió al PSUV preservar el número de gobernaciones que obtuvo en 2017 (18) porque pudo superar la diferencia ajustada en los estados que perdían a las 4:00 pm. En el estado Táchira, la periodista Sebastiana Barráez denunció en su cuenta de Twitter un centro de electoral que seguía abierto a pesar de no haber nadie en fila.

En un lapso de 3 a 4 horas, el PSUV consiguió con la Operación Remate que cada persona en lista llevara a votar, a punta de control social e intimidación, a una más. Esto incrementó la cifra de la participación electoral a 41,8%, es decir, 10% adicional al registrado por la FANB a las 4:00 pm.

Ayer, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea determinó en su informe preliminar que “hubo insuficientes condiciones electorales democráticas” en los comicios regionales y municipales del pasado 21N. Además, destacó el uso de la agresión y la violencia en casi todos los estados, con un muerto y varios heridos en el Zulia.

Definitivamente, el 21N el cabellomadurismo perdió el voto popular, aunque haya obtenido 19 gobernaciones. Además, un triunfo de la MUD en Barinas es significativo por el mensaje que deja. La derrota del chavismo en el estado natal del líder de “la revolución”, Hugo Chávez. Por lo que la lealtad del pueblo al “comandante eterno” no ocurrió, lo que confirma el repudio a lo que significa el “chavomadurismo”.

Así que, en la mesa de negociación de México, el madurismo cuenta con el respaldo de solo 2 de cada 10 venezolanos, según los votos del 21N. En consecuencia, hay que buscar una salida a la gobernanza del país realizando unas elecciones presidenciales libres, justas y transparentes lo más pronto posible. De lo contrario, seguirá “la crisis humanitaria, de derecho y crímenes de lesa humanidad”.

Este domingo los venezolanos votarán en las elecciones regionales y municipales convocadas por un Consejo Nacional Electoral que resultó del acuerdo político entre el madurismo, representado por el presidente de la Asamblea Nacional 2020, Jorge Rodríguez, y un sector de la oposición liderado por Henrique Capriles, alto dirigente nacional de Primero Justicia, un partido que también tiene entre sus principales figuras a Julio Borges.

Las también llamadas megaelecciones buscan colocar la primera piedra para la reconstrucción de la confianza en el voto y, sobre todo, que los partidos retomen las capacidades para que la política vuelva a plantearse en términos reales (pragmatic realism).  

En 2017, la decisión de Henry Ramos Allup, secretario general nacional de Acción de Democrática, de acudir al evento electoral para que la MUD participara en la última elección de gobernadores, condicionó al resto de los partidos políticos opositores, con la excepción de Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo, a medirse en unas primarias para escoger los candidatos. 

El resultado de esos comicios regionales para la oposición fue el triunfo en 6 de las 23 gobernaciones, que al final se convirtieron en 4: Táchira, Mérida, Nueva Esparta y Anzoátegui –todas de AD–. Las otras dos, Zulia (PJ) y Bolívar (La Causa R), se perdieron. La primera por la no juramentación ante la Asamblea Nacional Constituyente del gobernador electo, Juan Pablo Guanipa, y la segunda despojada al “no cobrar” Andrés Velásquez

En aquel momento político, una gran parte del electorado opositor consideró ilegal, inconstitucional y fraudulenta la elección de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el cabellomadurismo dos meses antes (30 de julio de 2017), lo que motivó la abstención. Además, el sistema electoral perdió credibilidad porque la empresa Smartmatic –la responsable del software con el que funcionaba el sistema de votación electrónica en Venezuela– denunció que el CNE había inflado en, al menos, 1 millón de votos la cifra de participación en la escogencia de la ANC.

Cuatro años después tenemos que la oposición vuelve a participar dividida en la elección del 21N. 

En esta ocasión, La Causa R se suma a Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo en la no participación, considerando la elección una farsa que le lava la cara y convalida a Maduro y su régimen. Hay un presidente encargado reconocido por Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros, independientemente del resultado electoral el 21N; pero existe un desgaste político de ese interinato y los partidos que lo integran, por el ejercicio del poder y la no salida de Maduro y compañía de Miraflores. Asimismo, concurren los opositores amigos del régimen conocidos como alacranes, que para efecto de los escenarios serán contados dentro de la oposición porque el madurismo los usa en ese sentido.     

Mientras tanto, el PSUV llega a esta elección desgastado por los efectos de la muy mala gestión de los servicios públicos, la pandemia del covid-19 –la respuesta ante el virus le ha pasado factura a algunos candidatos en países donde ha habido comicios– y el dedazo en la escogencia de los candidatos, situaciones todas que pueden provocar una reacción adversa a la hora de votar. 

Además, se devela el verdadero rostro de la “revolución bolivariana”, el criminal. El heredero de Chávez ha sido señalado de presuntos delitos de lesa humanidad (fiscal de la CPI, Karim Khan, anunció el inicio de la fase de investigación de hechos ocurridos en Venezuela), lavado de dinero proveniente de la corrupción y actividades ilícitas (caso Alex Saab et al.) y narcoterrorismo (Fiscalía de Estados Unidos colocó precio a la captura de los líderes del cabellomadurismo y sus cómplices).

Un factor importante que hay que tomar en cuenta en las votaciones es la población que ha migrado (17% según Acnur), por lo que la maquinaria electoral será clave para la movilización de votantes. Sobre todo si el PSUV tiene un techo o voto duro que se mueve entre 18% y 22% en todo el territorio nacional, según la mayoría de las encuestas. 

Otra premisa es que Maduro y compañía necesitan que las elecciones del 21N parezcan libres, justas y transparentes para que la Misión de Observación Electoral de la UE las certifiquen a través del informe preliminar. Es decir, hay una alta probabilidad de que el día de la votación se observe un comportamiento del CNE y del Plan República similar al advertido en las parlamentarias de 2015. 

Por otra parte, el 21N el sistema electoral automatizado arrojará un resultado mayoritario a la tarjeta que gane la gobernación. Al ser una megaelección (3.802 cargos públicos) se entubó el sufragio para simplificar el voto electrónico, lo que hace casi imposible cruzarlo, en perjuicio de la pluralidad democrática. 

Por lo tanto, la participación electoral será clave en los resultados. 

De acuerdo con la simulación realizada por Inter American Trends, con una participación cercana a 50%, la MUD obtendría 4 gobernaciones: Zulia, Sucre, Nueva Esparta y Táchira; mientras que la Alianza Democrática 2: Anzoátegui y Lara. Por encima del 50% de participación en las zonas urbanas, la MUD podría adicionar Vargas y la Alianza Democrática otras 2: Guárico y Miranda. El PSUV conseguiría en el primer escenario 17 gobernaciones –similar a las obtenidas en 2017– y 14 en el segundo. 

Estos resultados, respaldados por la Misión de Observación Electoral de la UE, le darán una mayoría de gobernaciones, alcaldías, concejales legislativos y municipales al PSUV, lo que permitiría imponer en México una agenda para la normalización política en Venezuela. Así, Maduro sobreviviría y convencería a muchos venezolanos de que la democracia no funciona. 

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top