Morfema Press

Es lo que es

DBuford

La agrupación venezolana Rawayana sigue dejando en alto el nombre de Venezuela en la música internacional. Este 7 de noviembre, la banda fue nominada por segundo año consecutivo a los Premios Grammy 2026, consolidándose como uno de los proyectos latinoamericanos más influyentes del momento.

El grupo compite en la categoría “Mejor Álbum Rock o Mejor Álbum Alternativo” con su más reciente producción Astropical, una colaboración con los colombianos Bomba Estéreo que ha recibido elogios por su sonido fresco y su fusión de ritmos tropicales y alternativos.

La noticia llega tras un año de grandes hitos para Rawayana, incluyendo su participación en el Festival de Coachella 2025 y una gira internacional que los llevó por América y Europa. A través de sus redes sociales, la banda compartió su emoción con un mensaje directo:

“Astropical a los Grammys Anglo. ¡Muchas gracias a todos por hacerlo posible!”

Los fanáticos respondieron con entusiasmo, llenando los comentarios de felicitaciones y orgullo nacional.

La 68ª edición de los Premios Grammy se celebrará el 1 de febrero de 2026 en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, donde Rawayana buscará sumar un nuevo gramófono a su trayectoria, luego de haber ganado en 2025 en la misma categoría.

Con esta nueva nominación, la banda reafirma su posición como una de las principales embajadoras del talento venezolano en la escena musical global.

Durante el primer día del recorte de 4 % de la actividad en 40 aeropuertos de Estados Unidos se han reportado más de 1700 vuelos cancelados a nivel nacional y unas 32 torres de control afectadas por falta de personal, situación que se ampliará el fin de semana si el Senado no logra poner fin al cierre de Gobierno más largo de la historia del país.

De acuerdo con la central de datos de aviación Cirium, este viernes se cancelaron 1723 vuelos a nivel nacional, es decir, 2,1 % de los 57.672 programados en 40 aeropuertos del país.

Las aerolíneas United con 549 vuelos, Delta con unos 513 y American con 429, fueron las que más cancelaciones reportaron durante la jornada, de acuerdo con el portal, siendo la mayoría vuelos nacionales.

Otras ocho aerolíneas también registraron cancelaciones y las autoridades de aviación reportaron atrasos de cuatro hasta cinco horas en promedio durante la noche a nivel nacional.

Los aeropuertos de Phoenix, Atlanta, Chicago, Nueva York, San Francisco y Washington, fueron los principales afectados en cuanto a vuelos cancelados según reportes del radar FlightAware.

Además, el Departamento de Transporte alertó que 32 torres de control en más de 10 ciudades principales de todo el país reportaron una significativa falta de personal y en ocho de ellas el personal ha tenido que gestionar vuelos con sobrecarga y pidiendo paradas a tierra de salidas para cubrir la demanda de aterrizajes.

La problemática aérea comenzó a agudizarse este viernes, durante el día 37 del cierre de Gobierno más largo de la historia estadounidense y podría complicarse el fin de semana, cuando unos 800 vuelos han sido cancelados y posiblemente otros 1000 sean postergados durante la jornada.

El Senado está convocado a sesionar el sábado. Sin embargo, los republicanos han adelantado que no apoyan las alternativas planteadas por los demócratas para reabrir la Administración y a falta de consensos una posible votación podría fracasar.

EFE

Por Antonio de la Cruz

Una decisión calculada: avanzar sin comprometer el retroceso, preservar el control del ritmo del mercado y mantener abiertas todas las rutas estratégicas en el tablero del crudo.

En el mundo del petróleo, las decisiones rara vez son lineales. Son movimientos calculados, anticipaciones prolongadas, respuestas que se afinan observando la respiración del mercado y las reacciones de los rivales. Lo que hizo la OPEP+ al anunciar un modesto aumento de 137.000 barriles diarios en diciembre —y simultáneamente advertir que detendrá nuevos incrementos durante el primer trimestre de 2026— no es una transición improvisada. Es una maniobra pensada para ganar tiempo, preservar poder y evitar quedar atrapada en un sendero sin retorno.

La señal fue clara: avanzar una casilla, observar, y mantener abierta la puerta para retroceder o acelerar según convenga. No es un salto al vacío; es un paso medido en un tablero donde cada movimiento lleva implícita la posibilidad de deshacerlo si el entorno cambia.

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Una tormenta en los mercados… y la necesidad de pausa

El anuncio ocurre tras un mes convulso. Los precios tocaron su nivel más bajo en cinco años, el Brent rondó los $65 por barril y el WTI los $61, retrocediendo cerca de 15% en lo que va de 2025. La sombra de la sobreoferta —estimada en 3,6 a 3,7 millones de barriles diarios por agencias internacionales— se proyectó sobre la industria. A ello se sumó el impacto inicial de las sanciones estadounidenses sobre las dos mayores petroleras rusas, que elevaron brevemente el Brent $5 antes de que el mercado asumiera que el crudo ruso, una vez más, encontraría nuevos flujos y nuevos puertos.

La OPEP+ miró ese panorama y decidió no cruzar el río en plena crecida. La organización camina sobre una cuerda tensa: por un lado, busca recuperar cuota tras años de ceder terreno a la producción de esquisto de Estados Unidos, Brasil y Guyana; por otro, no puede permitirse exacerbar una caída de precios que pondría en riesgo sus ingresos y la cohesión interna.

Arabia Saudita, Rusia y sus aliados se aferran a una verdad aprendida a lo largo de décadas: en el petróleo, la paciencia es tan valiosa como la producción.

El movimiento reversible

El incremento aprobado no es tanto un impulso como un tanteo. Un gesto hacia los países que desean recuperar espacio en el mercado, acompañado de un recordatorio de que la válvula puede ajustarse hacia atrás sin perder autoridad.

En el lenguaje del equilibrio energético mundial, esto es avanzar con una mano extendida y la otra sobre la palanca del freno. La OPEP+ no quiere perder visibilidad, pero tampoco quiere precipitar una espiral de precios que obligue a un retroceso traumático.

Los productores saben que el mayor riesgo no es actuar, sino actuar sin margen para corregir. Por eso, la señal va más allá del número: se trata de demostrar control, unidad y flexibilidad.

Sanciones, rutas alternativas y la incógnita rusa

La ausencia de referencias explícitas a las sanciones estadounidenses contra Moscú fue, en sí misma, una declaración. Nadie en Riad o Abu Dabi ignora que la presión sobre Rusia podría alterar los flujos globales. Pero admitirlo públicamente sería conceder que factores externos dictan el paso.

En cambio, la estrategia es otra: dejar que el mercado asimile el golpe, observar si Rusia logra redistribuir sus barriles y ajustar después. Si los volúmenes rusos efectivamente caen, la pausa anunciada permitirá reducir producción con legitimidad. Si no caen, habrá espacio para revisar el compás sin perder credibilidad.

El petróleo vuelve a ser geopolítica pura

Lo que observamos no es una simple decisión técnica; es una secuencia de cálculo, reacción e intención. La OPEP+ se mueve sin cerrarse caminos, asegurando que ningún paso dado la coloque contra la pared. Es una lección de conducción estratégica: primero tantear el terreno, luego consolidar posición, y siempre mantener abierta la ruta de escape.

En este mundo de hidrocarburos que nunca abandona la tensión entre cooperación y competencia, el mensaje saudí-ruso es contundente: mantener la iniciativa, pero sin quemar puentes. Las rutas marítimas cambian, las sanciones reordenan alianzas, la energía se reconfigura entre viejos productores y nuevos aspirantes. Pero la esencia permanece: quien controla el compás, controla el panorama.

Hoy la OPEP+ no acelera ni frena del todo. Respira, mide y espera. No cede su papel ni se expone a un desenlace que no pueda revertir. En la larga tradición petrolera, eso no es indecisión. Es experiencia.

Y como siempre, el resto del mundo —desde Wall Street hasta los pozos del Permian— escucha, calcula, y espera el siguiente movimiento.

Por Nelson Hernández

En Venezuela, la producción de petróleo ha pasado por altos y bajos muy marcados. No ha sido posible el mantener una producción cuasi estable en el periodo 1965 – 2024. Pasando por la máxima producción histórica de 1970 con 3754 kBD (miles de barriles diarios) hasta niveles muy bajos de 665 kBD en el 2021, muy similar a la ocurrida en 1941 de 621 kBD. Matemáticamente esa declinación de la producción, equivale a una disminución cada año de 56 kBD en el periodo 1970 – 2024.

La gráfica a continuación refleja esa historia, donde la producción está representada por la linea azul y cuyos valores se leen en el eje Y de la derecha; y las variaciones en periodos de 10 años se muestra en columnas de color verde y se leen en el eje Y de la izquierda.

Entre 1970 – 1985 la producción muestra una marcada declinación. Pasando de 3754 kBD a 1744 KBD. Es decir, una disminución de 2010 kBD. Tal disminución está recogida en las variaciones anuales para las décadas 65 – 75 y 76 – 85, de 108 y 68 kBD, respectivamente.

La década 1986 – 2005, se caracteriza por un crecimiento sostenido con promedios anuales de 121 kBD para la primera década y 34 kBD para la segunda.

Las dos últimas décadas, muestran una desaceleración de la producción. Para la primera década la declinación es de 44 kBD promedio anual, y en la segunda el declive es pronunciado con valores promedios de 212 kBD.

La imagen a continuación resume las razones principales asociadas a las variaciones de producción

A partir de los registros históricos de variación productiva por década, se observa que los incrementos sostenidos en la producción petrolera venezolana han estado acotados por un límite técnico y estructural de expansión anual.

En ningún período histórico se registra una tasa de aumento de potencial superior a 125 mil barriles diarios (kBD) por año, incluso en fases de máxima inversión y estabilidad geopolítica. Considerando este techo operativo, y suponiendo condiciones óptimas no replicadas en el entorno actual, el crecimiento proyectado durante una década completa no podría superar los 1250 kBD sin incurrir en supuestos técnicamente irreales.

La grafica a continuación presenta un conjunto de escenarios con base a la estadística histórica de producción, teniendo como producción base 900 kBD para finales de 2025.

Un escenario conservador con una expansión o incremento de producción de 50 kBD; con el escenario realista (100 kBD), óptimo histórico (150 kBD) y el extrapolado (300 kBD).

Por ende, propuestas que sugieren alcanzar niveles de producción de 3000 kBD en un horizonte de 10 años deben evaluarse bajo criterios de factibilidad técnica, capacidad de inversión acumulada, disponibilidad de reservas explotables, y tasa de recuperación física del parque operativo.

En este sentido, cualquier escenario de crecimiento debe construirse sobre la base de una tasa de recuperación plausible, alineada con las capacidades físicas del sistema, el entorno macroeconómico, el acceso a tecnología y capital, y la evolución geopolítica. 

Las proyecciones desproporcionadas no solo comprometen la credibilidad del análisis energético, sino que también distorsionan la planificación estratégica del país frente a su transición energética.

En conclusión, del análisis estadístico tenemos:

  • Dos décadas iniciales negativas (65-85): Venezuela no logra despegar pese al boom petrolero global, en parte por restricciones de mercado y transición institucional.
  • Dos décadas positivas (86-05): la apertura y la inversión extranjera permiten un ciclo de expansión y el 2do. pico histórico.
  • Últimas dos décadas negativas (06-24): declive estructural, primero lento y luego colapso acelerado.

La historia no es lineal, sino cíclica: dos décadas de frustración, dos de auge, una de estancamiento y una de colapso

Esta arritmia de la producción permite inferir que el modelo estatal y rentista se agoto, por lo cual debe dársele paso a un modelo distinto, con la participación privada en todas las fases de la industria petrolera: Un modelo similar al concesionario, ya aplicado en el país desde 1914 hasta 1975.

El modelo concesionario abre la ventana para un incremento en la producción petrolera, y cuyo nivel o limite, es aquel que establezcan los privados en función de las inversiones a realizar dentro de un marco ganar – ganar para el país y el inversionista.

Nelson Hernández es ingeniero energista @21energia Académico de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela

Por Benigno Alarcón Daza

A finales de 2025, Venezuela se encuentra en un punto de inflexión de máxima tensión, definido por la confluencia de dos fuerzas de magnitud histórica. En el frente externo, el país enfrenta un cambio cualitativo en la política estadounidense, que ha transitado de una estrategia de disuasión basada en sanciones a una de coerción cinética activa en el mar Caribe. Simultáneamente, en el plano interno, la nación sufre un colapso socioeconómico que ha erosionado sistemáticamente el poder adquisitivo, desmantelado los servicios públicos y sumido a la mayoría de la población en un estado de desesperanza. Esta convergencia de crisis ha reducido drásticamente la viabilidad del statu quo, planteando la pregunta central que articula este análisis: ¿cuáles son los escenarios más probables para el futuro a corto plazo del país? Para entender las trayectorias posibles, es indispensable comprender primero la profunda fractura política que define el presente venezolano.

La ruptura poselectoral: el mandato popular ignorado

El punto de partida del conflicto actual es una crisis de legitimidad del régimen de Nicolás Maduro, originada en el desconocimiento de los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio del año pasado. La percepción de un mandato popular ignorado ha creado una brecha insalvable entre el poder formal y la voluntad ciudadana, un hecho cuantificado de manera contundente por encuestas realizadas entre finales de 2024 y principios de 2025. Uno de los pocos estudios que desde entonces se ha hecho público, por el miedo a las consecuencias, el de Meganálisis de febrero de este año revela un consenso social abrumador sobre la ilegitimidad del gobierno.

  • Percepción del ganador: Una mayoría casi unánime del 91.6% de los venezolanos considera que Edmundo González fue el verdadero ganador de la elección.
  • Rechazo a la juramentación: 83,3% de la población manifestó su desacuerdo con la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo período presidencial el 10 de enero.
  • Desconfianza institucional: La desconfianza hacia el Consejo Nacional Electoral (CNE) alcanza 85,82%, mientras que la desconfianza personal en Nicolás Maduro es de 87,5%.
  • Confianza en la oposición: En contraste, figuras de la oposición como María Corina Machado (71,5%) y Edmundo González (51,6%) mantenían altos niveles de confianza popular.

Estos datos, que en estudios más recientes aunque lamentablemente no publicados, se mantienen con muy pocas variaciones, lo que no solo ilustran una fractura política, sino que describen un divorcio fundamental entre la estructura de poder que gobierna y la ciudadanía a la que dice representar. Esta desconexión es el principal combustible de la inestabilidad política, una crisis de legitimidad que se agrava y retroalimenta con el severo deterioro de las condiciones de vida de la población.

El panorama interno: colapso económico y desesperanza social

La crisis política se traduce en un sufrimiento tangible y generalizado para los ciudadanos, cuyo principal motor es el colapso económico. La gestión macroeconómica, combinada con el aislamiento internacional y la parálisis productiva, ha creado un entorno de precariedad extrema que el régimen instrumentaliza como una herramienta de control social. La gravedad de esta situación queda reflejada en indicadores económicos y sociales clave de finales de 2025.

Indicador EconómicoDato Relevante
Percepción económica ciudadana83,4% de los venezolanos calificó los primeros dos meses de 2025 como «malos» o «pésimos». Hoy todos sabemos y sentimos que la situación ha empeorado exponencialmente.
Ingreso familiarMás de 73% de los hogares venezolanos ingresa menos de 250 dólares al mes.
Devaluación aceleradaEl tipo de cambio oficial pasó de ~216 a ~258,80 Bs/USD en la última semana de octubre de 2025, pese a fuertes intervenciones del BCV.
Brecha cambiariaLa diferencia entre el dólar oficial y el paralelo superó consistentemente el 40%, acelerando la inflación.

El impacto de este panorama en la población es devastador. Encuestas no publicadas revelan que alrededor de un 80% de los venezolanos describe su estado de ánimo como «frustrado y triste», un sentimiento que se complementa con una percepción generalizada de persecución política, reportada por más del 70% de la población. Este entorno de colapso interno, caracterizado por la precariedad material y la angustia psicológica, se ve exacerbado por una presión externa que ha adquirido una peligrosa dimensión militar.

La olla de presión externa: la campaña cinética de Washington

A finales de 2025, la política de Estados Unidos hacia Venezuela experimentó un cambio radical, transitando de una estrategia de disuasión basada en sanciones a una de coerción cinética activa. Bajo la justificación de una «guerra contra el narcotráfico», Washington ha desplegado una serie de acciones que han elevado la tensión en el Caribe a su punto más alto en décadas. Las principales manifestaciones de esta estrategia incluyen:

  1. Operaciones letales: Se han ejecutado múltiples ataques en aguas internacionales contra embarcaciones que Washington describe como «narcoterroristas», con un saldo de más de cincuenta fallecidos.
  2. Despliegue estratégico: La presencia militar estadounidense en la región se ha reforzado con el despliegue de bombarderos estratégicos de largo alcance (B-1B y B-52H) y del grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford, uno de los más poderosos de la armada norteamericana, en el Caribe.
  3. Escalada narrativa: El propio presidente Trump ha sugerido una posible extensión de las operaciones a territorio venezolano, declarando que «la tierra es lo siguiente», en alusión a ataques contra infraestructura vinculada a economías ilícitas.
  4. Operaciones encubiertas: Autoridades estadounidenses han reconocido públicamente el uso de capacidades de la CIA en territorio venezolano, confirmando que la presión no es meramente externa.

Esta estrategia, sin embargo, no está exenta de costos políticos. La justificación oficial ha sido fuertemente cuestionada a nivel internacional y doméstico. Expertos de las Naciones Unidas han calificado los ataques como «posibles ejecuciones extrajudiciales», mientras que figuras políticas dentro de Estados Unidos, como el senador Rand Paul, los han denunciado como «asesinatos extrajudiciales» ejecutados sin una autorización formal de guerra por parte del Congreso. Dicha presión es hábilmente utilizada por el régimen de Maduro para sus propios fines.

El gambito del régimen: la mentalidad de asedio como estrategia de supervivencia

Frente a una presión externa sin precedentes, el régimen de Nicolás Maduro ha desplegado una estrategia clásica de supervivencia autoritaria, apalancando la coerción externa para manufacturar cohesión interna y legitimar un estado de excepción de facto. La narrativa de «defensa nacional», posibilitada únicamente por las acciones cinéticas de Washington, le permite justificar la represión y enmarcar cualquier disidencia como traición. Las contramedidas del régimen se articulan en tres frentes:

  • Cohesión militar y narrativa patriótica: A través de ejercicios a gran escala como la operación «Independencia/Defensa de la Costa 200», el gobierno proyecta una imagen de unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Estos despliegues sirven para disciplinar las filas internas, proyectando una unidad que busca reducir la probabilidad de una fractura interna.
  • Geopolítica energética: Como represalia a la cooperación de Trinidad y Tobago con Washington, Caracas suspendió los acuerdos de explotación conjunta del campo de gas transfronterizo Dragón. Este movimiento utiliza la energía como un arma diplomática para castigar a los vecinos que se alinean con Estados Unidos y enviar un mensaje a la región sobre los costos de colaborar en el cerco a Venezuela.
  • Control social y represión: La narrativa de «amenaza externa» proporciona la coartada para intensificar el control social. Un indicador claro de esta tendencia es el incremento del número de presos políticos documentado por la ONG Foro Penal, que pasó de 845 a 875 entre el 13 y el 27 de octubre de 2025.

Esta estrategia de atrincheramiento, aunque efectiva para la supervivencia a corto plazo, agudiza las tensiones, llevando a la pregunta final: dadas estas presiones y contramedidas, ¿qué caminos se abren para Venezuela?

Análisis de escenarios: Navegando el futuro incierto de Venezuela

El análisis de la información disponible sugiere que la situación ha entrado en una fase de probabilidades dinámicas, donde la continuación del statu quo se ha convertido en la trayectoria menos sostenible. La convergencia de la presión externa y el colapso interno ha hecho que un desenlace sea cada vez más probable, aunque su naturaleza sigue siendo incierta. A partir de aquí podemos perfilar tres escenarios principales:

  • Escenario 1 – Estancamiento autoritario (probabilidad decreciente): En esta trayectoria, el régimen mantiene el control a través de la coerción y normaliza el conflicto de baja intensidad con Estados Unidos. Sin embargo, el seguimiento y análisis de la situación nos obliga a considerar el statu quo cada vez menos viable, debido a la insostenible tasa de gasto económico para mantener la estabilidad cambiaria y al creciente costo político y económico que generar para el gobierno la campaña cinética estadounidense.
  • Escenario 2 – Transición democrática (probabilidad media): Este escenario contempla dos vías principales. La primera es una salida negociada que ofrezca garantías a la élite gobernante a cambio de una transición (Escenario 2A). La segunda es un cambio intra-régimen, una fractura en las altas esferas del poder provocada por un aumento insostenible de los costos de lealtad a Maduro (Escenario 2B). La presión externa e interna está diseñada precisamente para incentivar una de estas dos resoluciones del conflicto.
  • Escenario 3 – Incidente cinético limitado (catalizador de alta probabilidad): Este es evaluado como el evento catalizador más probable a corto plazo. Consistiría en una operación militar puntual de Estados Unidos (aérea, marítima o terrestre limitada) que no buscaría una ocupación, sino actuar como un catalizador para forzar un cambio rápido en el cálculo de costo-beneficio de la élite venezolana, precipitando la fractura interna (Escenario 2B) o forzando una negociación seria (Escenario 2A).

Conclusión: En el filo de la navaja

Venezuela se encuentra en un punto de inflexión donde la crisis se define por la colisión de tres vectores: un vector militar de coerción externa sin precedentes, un vector socioeconómico de colapso interno (que ha demostrado en el pasado ser insuficiente para generar un cambio político), y un vector geopolítico en el que el régimen intenta instrumentalizar la energía como su última herramienta diplomática. La tensión central reside en una paradoja estratégica auto-consuntiva: el régimen depende de la presión militar externa para generar la cohesión interna que le permite sobrevivir, pero esta misma presión eleva los costos de gobernar a niveles que hacen su supervivencia a largo plazo insostenible. El profundo deseo de cambio de la mayoría de la población se enfrenta a un régimen atrincherado y a un escenario de intervención limitada que, si bien puede acelerar un desenlace, está cargado de peligros. Cualquier camino hacia la resolución de la crisis venezolana será, inevitablemente, complejo y de alto riesgo, pero posible y necesario.

Vía Infobae

El mandatario estadounidense evitó confirmar si ordenaría una intervención militar en caso de un ataque chino: “No quiero revelar mis secretos”. Afirmó que Pekín sabe que “nunca haría nada mientras él sea presidente”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su homólogo chino, Xi Jinping, “entiende muy bien” las consecuencias que enfrentaría China si decide invadir Taiwán. En una entrevista concedida a la cadena CBS, que será transmitida este domingo, el mandatario norteamericano señaló que durante su actual administración el tema de la isla “nunca ha estado en la agenda” de las conversaciones bilaterales, y que Xi “sabe perfectamente lo que ocurriría” si opta por la vía militar.

“Él nunca lo mencionó porque lo entiende, y lo entiende muy bien”, dijo Trump al referirse a Xi. “No quiero revelar, no puedo revelar mis secretos. No quiero ser uno de esos tipos que dice exactamente lo que va a pasar si algo sucede. El otro lado lo sabe”.

Consultado sobre si ordenaría una intervención militar de Estados Unidos en caso de un ataque chino contra Taiwán, Trump evitó dar una respuesta directa:

“Lo sabrán si sucede, y él entiende la respuesta a eso”, señaló.

El presidente aseguró que funcionarios chinos le han dicho en el pasado que “nunca harían nada mientras el presidente Trump sea presidente”, lo que interpreta como una señal de que Pekín teme las represalias de Washington ante cualquier intento de anexión forzosa de la isla.

Reunión con Xi y nuevos equilibrios en Asia

Las declaraciones de Trump se producen días después de su reunión bilateral con Xi Jinping en Corea del Sur, al margen de la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Gyeongju. Ambos líderes firmaron un acuerdo comercial considerado clave para aliviar las tensiones entre Washington y Pekín tras el regreso del republicano a la Casa Blanca en enero.

Según trascendió, el pacto incluyó compromisos sobre Ucrania y la lucha contra el fentanilo, aunque el comercio de petróleo ruso y la cuestión de Taiwán no fueron abordados en profundidad.
A cambio del compromiso chino de reforzar los controles sobre el tráfico de opioides sintéticos, Estados Unidos accedió a reducir los aranceles del 20% al 10%.

Durante la cita, Xi utilizó una metáfora marítima para describir el vínculo bilateral:

“La relación entre China y Estados Unidos es como un buque de alta mar. Ambos debemos asumir nuestras responsabilidades globales y evitar el naufragio”, dijo el líder chino, según medios estatales de Pekín.

La tensión regional y el factor Taiwán

El clima de aparente distensión contrasta con semanas de fuerte fricción geopolítica, en las que Trump amenazó con aranceles del 100% y nuevas restricciones tecnológicas contra China como respuesta a sus intentos de limitar la exportación de minerales estratégicos.

Las amenazas de Pekín de “recuperar Taiwán por la fuerza” han reavivado uno de los principales focos de tensión en Asia-Pacífico. Estados Unidos mantiene su política de “ambigüedad estratégica”, sin reconocer formalmente la independencia de la isla pero respaldando su defensa.

Washington ha incrementado sus contactos diplomáticos y militares con Taipéi, algo que China considera una grave injerencia en su soberanía. La Casa Blanca, en cambio, sostiene que la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán son “de interés vital para el mundo”.

Vía El Impulso

La adopción de la agrotecnología en Venezuela sigue siendo baja, particularmente entre los agricultores familiares, a pesar de ser una herramienta vital para tomar decisiones acertadas ante el cambio climático.

Así lo indicó Saúl Elías López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (SVIAA) y director de la Asociación Venezolana para la Agricultura Familiar (AVAF), durante su participación en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias.

Desmitificando la agrotecnología

López argumentó que es crucial eliminar el mito de que la agrotecnología es inaccesible o de alto costo. Explicó que este concepto abarca desde herramientas sencillas como:

  • Aplicaciones móviles para el registro de costos, alertas climáticas y planificación de siembra.
  • Plataformas de crédito que facilitan la compra de insumos con planes de pago fraccionados.

Si bien existen tecnologías más avanzadas (drones, servicios satelitales, abonadoras de tasa variable), el directivo enfatizó que lo esencial es que la tecnología solucione los desafíos reales que enfrenta el productor en el campo.

“Es necesario acercar la oferta agrotecnológica a la demanda, que realmente satisfaga necesidades y resuelva problemas. Las soluciones deben surgir de lo que requieren los agricultores, no de lo que las empresas deciden crear”, expresó López.

Observatorio nacional y agricultura familiar

La Asociación Venezolana de Agrotecnología ha creado un Observatorio Nacional de Adopción Agrotecnológica para medir el uso de estos servicios (drones, biotecnología, imágenes satelitales) en el país.

Los datos preliminares muestran que, aunque el conocimiento ha mejorado, la tasa de adopción en la agricultura familiar es de nivel «medio a bajo».

López hizo hincapié en el rol vital de este sector, recordando que la agricultura familiar alimenta a Venezuela, siendo la fuente de más del 80% de los rubros hortícolas y frutícolas.

Impacto en la producción de maíz

En cuanto a la producción de maíz, López reportó una disminución de la superficie sembrada de maíz blanco al inicio del ciclo agrícola debido a las inundaciones en Portuguesa y Barinas.

Sin embargo, estimó que la caída en la producción total de maíz sería de aproximadamente 20% o menos, manteniendo niveles similares a los del año anterior, con unas 340.000 hectáreas cosechadas.

Adaptación al cambio climático y sostenibilidad

Para contrarrestar los efectos del cambio climático, el especialista sugirió adoptar mecanismos de adaptación, entre ellos:

  • Mejorar los sistemas de drenaje en las unidades de producción.
  • Acceder a información climática precisa (estaciones físicas o virtuales) para pronósticos, planificación de siembras y alertas directas.

Finalmente, el presidente de la SVIAA abogó por un desarrollo rural sostenible, que incluya la mejora de la vialidad y el manejo de cuencas hidrográficas.

Instó a integrar la agroecología y la agricultura regenerativa para migrar de un modelo extractivo a una bioeconomía que reduzca pérdidas.

Estas prácticas, concluyó, garantizan suelos más sanos y resistentes a eventos extremos, como las lluvias intensas.

Por Sebastiana Barráez en Infobae

El gobierno difundió videos de supuestas operaciones exitosas, mientras evita pronunciarse sobre víctimas y omite detalles clave de los enfrentamientos recientes en regiones estratégicas del país

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) informó sobre la destrucción de dos campamentos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el estado Amazonas, en el marco de la denominada Operación Neblina 2025. Sin embargo, el anuncio se realizó sin mencionar la detención de guerrilleros, la existencia de víctimas ni el decomiso de armas de fuego, lo que ha generado cuestionamientos sobre la veracidad de los reportes oficiales.

Los videos difundidos por el Comando Estratégico Operacional de la FANB (Ceofanb) muestran uniformes, panfletos y equipos logísticos hallados en el lugar, pero ninguna evidencia de combate reciente. De acuerdo con la versión oficial, las fuerzas bajo el mando del mayor general Wilfredo Alexander Medrano Machado localizaron y destruyeron “dos campamentos logísticos utilizados por grupos Tancol invasores de nuestro territorio nacional”.

El término “Tancol” —acrónimo de terroristas armados narcotraficantes colombianos— es usado por la jerarquía militar chavista para evitar mencionar directamente al ELN o a las disidencias de las FARC. No obstante, el propio comunicado del Ceofanb reconoce que entre los objetos incautados se hallaron “panfletos alusivos al Ejército de Liberación Nacional (ELN)”, junto con chalecos tácticos, radios transmisores, bombonas de gas y 2.000 litros de combustible.

Según fuentes castrenses consultadas, las acciones militares buscan reforzar la narrativa de que el régimen combate a la guerrilla colombiana en territorio venezolano, en un intento por convencer al gobierno de Gustavo Petro de que Caracas no ofrece refugio al ELN. Un oficial declaró a Infobae que existe una orden expresa de minimizar los reportes de enfrentamientos para evitar “consecuencias políticas”.

Silencio sobre las víctimas y la violencia reciente

El operativo se produce pocos días después del choque armado ocurrido el 26 de octubre entre disidencias de las FARC y el ELN en las comunidades de Agropa y Agua Linda, municipio Atures, también en Amazonas. En ese incidente murió Gerson Gómez Estrada, alias Yito, y resultaron heridos la teniente del Ejército Nelci Yineth Tinedo, el civil Wilmer Pastor Barrios Silva y un niño de nueve años. Ningún mando militar se pronunció oficialmente sobre los hechos.

Pese a que los campamentos del ELN operan desde hace años en zonas cercanas a Puerto Ayacucho, la FANB sólo intervino cuando los enfrentamientos comenzaron a afectar a la población local. Los materiales hallados fueron destruidos en el sitio y “puestos a la orden del Ministerio Público”, según el parte militar, lo que implica la ausencia de pruebas judiciales.

Operaciones paralelas en el Zulia

En paralelo, el Ceofanb anunció la ejecución de la Operación Binacional Zona de Paz “Relámpago del Catatumbo”, en el estado Zulia, donde también se destruyeron campamentos clandestinos supuestamente usados para actividades de narcotráfico y minería ilegal. Tampoco se reportaron capturas ni bajas en estos procedimientos.

Los videos publicados por el general Domingo Hernández Lárez muestran estructuras rudimentarias, antenas, materiales de fibra de vidrio y motores fluviales, pero no identifican a qué grupo armado pertenecían los campamentos.

Analistas militares advierten que la falta de transparencia en los reportes y la ausencia de detenidos alimentan las dudas sobre la efectividad real de las operaciones. Mientras tanto, el ELN continúa expandiendo su presencia en las zonas fronterizas de Amazonas, Apure y Zulia, donde convive a escasos metros de instalaciones militares venezolanas.

El venezolano, presuntamente miembro del grupo ‘R’ Sindicato, ingresó ilegalmente a Guyana el mismo día del ataque

El presidente de Guyana, Irfaan Ali, calificó de acto de terrorismo el ataque con explosivos perpetrado por un venezolano en el país el pasado domingo, en el contexto de las tensas relaciones entre Georgetown y Caracas.

«Este ataque presenta todas las características del terrorismo. Fue un intento de sembrar el miedo y el caos, de desestabilizar y de crear tensión», dijo el presidente en un evento conmemorativo de la Fuerza de Defensa de Guyana.

El mencionado ataque tuvo como blanco una gasolinera Mobil en Georgetown y causó la muerte a una niña de 6 años y heridas a varias personas.

Ali prometió que las autoridades trabajarán para esclarecer el móvil del ataque. «Estamos investigando con rigor hasta el fondo de este asunto», afirmó.

Investigaciones del ataque

Los investigadores policiales indicaron que el venezolano, presuntamente miembro del grupo ‘R’ Sindicato en su país de origen, ingresó ilegalmente a Guyana el mismo día del ataque con el artefacto explosivo.

Tras el ataque, el presidente adelantó que el Gobierno está reforzando la vigilancia, los controles y la aplicación de la ley para garantizar que los extranjeros obedezcan las leyes de Guyana y respeten la paz del país.

No obstante, hizo un llamamiento a los guyaneses para que no consideren criminales a todos los extranjeros que viven y trabajan en el país.

«No caigamos en la tentación de generalizar y meter a todos los inmigrantes en el mismo saco. El odio no es la respuesta al odio. El miedo no debe guiar nuestra política nacional», subrayó.

Pena de muerte

La Policía de Guyana y el Ministerio del Interior también indicaron previamente que el venezolano podría ser acusado de terrorismo, delito que se castiga únicamente con la pena de muerte, así como los de asesinato, intento de asesinato, incendio provocado y daños maliciosos a la propiedad.

Guyana y Venezuela mantienen una disputa de larga data por la región fronteriza del Esequibo, rica en petróleo y recursos, que es administrada por Georgetown y reclamada por Caracas.

Las decisiones de Venezuela de los últimos dos años de celebrar un referéndum para anexionarse el Esequibo y de elegir a un gobernador para ese territorio han exacerbado las tensiones.

EFE

Un derrame petrolero en Villa Marina, en el estado Falcón, pone en riesgo la labor de pesca para la subsistencia de varias familias en la región.

Por tal razón, los pescadores protestaron durante la mañana de este viernes 31 de octubre porque los derrames petrolero no solo afectan las costas del estado Falcón sino también su derecho a la pesca y manutención de sus hogares.

Según una nota que publicó el portal El Pitazo, los pescadores denunciaron que este derrame petrolero también mancha sus embarcaciones y ocasiona daños en sus herramientas de trabajo, entre esas, las redes de pesca.

De acuerdo al medio, uno de los pescadores aseguró que este derrame comenzó el 10 de octubre, pero el día 31 ocurrió el mayo esparcimiento en Villa Marina y por eso exigen a las autoridades correspondientes que atiendan esta emergencia.

Presuntamente, funcionarios de Petróleos de Venezuela se presentaron en el lugar y les prometieron solución al problema, hecho que aún no se da. Mientras tanto, las embarcaciones se llenan de crudo y a los pescadores se les imposibilita salir a hacer su labor.

Hace más de un año ocurrió una situación similar en las costas del occidente venezolano, cuyo derrame se extendió hacia los estados Carabobo y Falcón.

Fe y Alegría

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