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Es lo que es

DBuford

En diálogo con Infobae, el prestigioso investigador Pedro Domingos habló sobre la politización de la tecnología, la guerra cultural, y cómo el régimen de Xi Jinping busca dominar este campo. “Que Dios nos ayude cuando dominen la inteligencia artificial”, alertó

Pedro Domingos es uno de los investigadores en inteligencia artificial más influyentes a nivel mundial. Un campo vital y de suma importancia para el futuro cercano, pero que no está exento de la manipulación por parte de grupos radicales de izquierda ni de la peligrosa amenaza china. El experto, de origen portugués, no duda en denunciar esto y advertir los riesgos para las sociedades del mundo.

“Hay mucha gente, incluidos los investigadores en inteligencia artificial, que por ser naturalmente de izquierdas asumen que sus puntos de vista son el bien evidente”, comentó el profesor emérito por la Universidad de Washington, en diálogo con Infobae.

Desde su oficina en Seattle, abordó esa “politización de la tecnología”, y se refirió también a otras cuestiones como el “wokismo” y la cultura de la cancelación, la “guerra cultural” que impulsan los movimientos radicales, y la carrera entre Estados Unidos y China por la dominación de la inteligencia artificial.

Sobre esto último, advirtió: “Estados Unidos sigue estando por delante de China en materia de inteligencia artificial y tienen diferentes puntos fuertes y débiles, pero China está mejorando muy rápidamente, mucho más que Estados Unidos. En otra década estarán por delante, y que Dios nos ayude cuando lo estén”.

-Usted, una referencia a nivel mundial en el campo de la inteligencia artificial, suele hacer especial énfasis en el creciente peligro de la “politización de la tecnología”. ¿De qué se trata esto?

-Se trata de muchas cosas. En general la tecnología siempre es politizada, porque todos buscan utilizarla en su propio beneficio. Es inevitable, no es algo malo. En particular la inteligencia artificial, que es la tecnología sobre la que he trabajado durante mi vida, ha adquirido recientemente una gran importancia y visibilidad. Y ese es el resultado: se ha convertido muy rápidamente, y se ha politizado mucho. Algo que yo había anticipado hace unos años atrás, pero la velocidad y la extensión me han sorprendido. La inteligencia artificial es inusual en este tiempo por cuestiones de rango y escala. Hay tecnologías a las que nadie les importa. La inteligencia artificial tiene un gran número de posibles implicaciones, y es algo inevitable. Una cosa especialmente alarmante es que la gente, en su mayoría, se centra en lo falsamente peligroso, porque no entienden la tecnología. Otra cosa que veo aquí en los Estados Unidos, y no he visto lo contrario en otros países, es que la extrema izquierda ha saltado sobre ella y la extrema derecha es completamente ajena. Esto no significa que una sea mejor que la otra. Pero no es saludable. Necesitamos un debate que se está dando ahora. Hay mucha gente, incluidos los investigadores en inteligencia artificial, que por ser naturalmente de izquierdas asumen que los puntos de vista izquierdistas son el bien evidente.

-¿Esta manipulación beneficia a los políticos que se presentan como “antisistema”?

-No necesariamente. En Estados Unidos, particularmente en el ámbito académico y también en el mundo tecnológico, el espectro político va desde el centro de la izquierda hasta la extrema izquierda, y luego, por desgracia, la gente que tiende a centrarse en la llamada “ética de la inteligencia artificial” suele ser la gente que está más al extremo. Han tendido a manipular los debates con sus puntos de vista. Sin embargo, ya tienen muchos anzuelos en las empresas tecnológicas, como Google, Facebook, Apple, Microsoft… Tienen lo que llaman “grupos de ética”, cuyo trabajo es impulsar estas políticas, bajo el nombre de la ética en los productos que todos usamos, y están teniendo una influencia que está fuera de proporción. Hay otro aspecto. La gente no se da cuenta, pero muchas redes sociales están dirigidas por algoritmos de inteligencia artificial. Twitter tiene un algoritmo que decide lo que ves, también Facebook. Este nuevo mundo de diferentes medios de comunicación del que teníamos antes, ha creado enormes oportunidades para esa gente. Han aprendido en muchos casos a manipular estos algoritmos para hacer lo que quieren. Hay muchos peligros en todo esto. Pero creo que, a pesar de todo, la gente, tanto de la izquierda como de la derecha, trata de averiguar cómo hacerlo. Todo el mundo en la política, que sabe lo que está haciendo, hace un amplio uso de la inteligencia artificial en sus campañas para averiguar quiénes son los objetivos, y qué enviarles. Es en potencia un arma muy poderosa. Algunos los usan mejor que otros. Si eres un régimen totalitario, como China o Rusia, la inteligencia artificial es un tesoro para reprimir a la gente, por desgracia. Ese es el mayor peligro al que nos enfrentamos hoy en día.

-En los últimos años hemos visto cómo las redes sociales fueron tomadas por trolls, manipulando debates en diferentes partes del mundo. Lo hemos visto con elecciones presidenciales, durante la pandemia y más recientemente con la guerra iniciada por Rusia en Ucrania, por citar algunos casos. ¿Cómo se combate esta tendencia?

-No necesitamos combatirlo. Es inevitable. Lo que tenemos que hacer es recurrir a nuestras ventajas. Si miras a las empresas tecnológicas, como Google, Facebook, hay un marco común de que son manipuladores malvados. Esta es una visión muy equivocada. La influencia hasta ahora es bastante limitada. La gente realmente sobreestima el alcance de lo que se puede hacer, pero a medida que la tecnología mejora se vuelve más poderosa, por lo que no es una razón para ser complaciente. Sobrestiman el uso en su contra, pero dicho esto, todo el mundo está tratando de aumentar sus beneficios. Por ejemplo, este debate sobre la privacidad, que ya es un error, porque la privacidad no es como si se tratara de retener mis datos. No quiero retener mis datos, quiero que mis datos se utilicen para mi máximo beneficio. Tenemos que averiguar cómo compartir y cómo tener el control sobre nuestros datos compartidos, y cómo se utilizan luego en nuestro beneficio, en la política, en el comercio. Todo el mundo tiene que entender la inteligencia artificial lo suficiente como para poder tomar decisiones sobre ella. Necesitamos saber cómo utilizarlas, pero hasta ahora no lo hemos hecho. Y esto da poder a los que saben cómo utilizarla. Un área en la que deberían extenderse pero no lo han hecho es el Gobierno. Los gobiernos están tratando de regular la inteligencia artificial de la misma manera que regulan los coches y los aviones, y la inteligencia artificial se mueve a una velocidad diferente. Lo que se necesita es que la inteligencia artificial trabaje para el gobierno. Hay una pequeña fracción de políticos que tienen gente con los ojos puestos en esto, pero la gran mayoría piensa que la inteligencia artificial va a jugar un gran papel y eso es completamente prematuro para ellos.

-¿Es decir que llevará tiempo que tanto los gobiernos como la sociedad civil estén preparados para hacer frente a esto?

-Lo hará, pero en algunas áreas está sucediendo bastante rápido y en otras muy lentamente. Es por nosotros. Tenemos que hacer lo correcto. Nosotros, los especialistas, tenemos que alertar y educar a la gente, y la gente tiene que involucrarse con otros tomadores de decisiones, tanto empresas privadas, gobiernos, etc. Todos ellos tienen que ponerse manos a la obra. Hay un elemento de alerta en esto, porque los regímenes autoritarios están haciendo una buena utilización de esto. Y esta contienda entre la democracia y la autocracia en el mundo, que siempre ha estado allí, cambia cuando la tecnología llega. Y la tecnología proporciona algunas oportunidades para decidir. La gente no recuerda que cuando la radio y el cine aparecieron los grandes usuarios del poder eran los nazis y los soviéticos. Hitler y Stalin estaban haciendo un gran uso de la radio, mucho antes que Rossevelt y Churchill. Ellos luego lo hicieron, y lo hicieron muy bien. En cierto modo ocurre lo mismo con la inteligencia artificial.

-Usted cuestiona lo que se conoce como “wokismo” y la cultura de la cancelación. ¿Por qué desafía estos conceptos, y qué busca la extrema izquierda con ellos?

-El “wokismo” es una ideología muy peligrosa. Desgraciadamente hay en algunos países, creo que sobre todo en los Estados Unidos, pero se está extendiendo a otros países del mundo: Europa, América Latina. Es una ideología muy nociva, mucho más de lo que mucha gente cree. La he visto crecer en el mundo académico. Pero ya no es sólo un problema del mundo académico, sino que se ha extendido al resto de la sociedad. Hay más de un elemento en ello. Uno es la propia ideología. Si piensas en el comunismo, en el marxismo… En los años 60 casi todos los intelectuales eran marxistas, quizás no en los Estados Unidos, pero en la mayoría de los países el marxismo era lo más obvio. En cierto modo el “wokismo” es el nuevo marxismo. Tiene muchas de las mismas creencias e ilusiones, muchos de los mismos errores. La gente está cometiendo los mismos errores de antes. La clase social y la economía, que fallaron de múltiples maneras… Compara Corea del Norte y Corea del Sur, por poner un ejemplo… Ese virus no desapareció. Y el papel que jugó la clase social no es el mismo de otros aspectos como la raza, el género, la orientación sexual, y todavía la clase de alguna manera. Pero en los Estados Unidos en particular, la cuestión racial siempre ha sido extremadamente sensible, es algo que produce extremos. Así que el “wokismo” se ha pegado realmente a eso. Por ejemplo, todas las cosas que damos por sentadas, como la democracia, la libertad de expresión, la igualdad de oportunidades, la meritocracia… Todas estas cosas que el wokismo ataca. La ideología en sí es realmente mala. Luego está el aspecto de la cancelación de la cultura. Una ideología puede ser mala, pero podemos debatirla, y las mejores ideas prevalecerán. Pero el problema que vemos, y esto es un fenómeno más reciente, algo más de los últimos cinco a diez años, es que se intenta imponer esta ideología a todos los demás. Por ejemplo, alertamos que en las universidades de Estados Unidos la gente tiene que seguir esa línea o los despiden, y en los medios de comunicación igual… Este es un fenómeno generalizado. No se permite desviarse de esta línea o sufrirás grandes consecuencias. Lo que está pasando aquí es muy alarmante, es el camino hacia la autocracia. Es como la revolución cultural en China. El “wokismo” y la cancelación de la cultura están asociados, pero puedes tener “wokismo” sin cancelación de la cultura, o cancelación de la cultura sin “wokismo”. Desgraciadamente, una de las novedades de hoy en día son las redes sociales, que acaban de poner un terreno muy brutal para el “wokismo” y la cultura de la cancelación. Las redes sociales son muy poderosas, pero son una tecnología muy nueva e inmadura.

-Desde sectores más conservadores algunos consideran que se busca una guerra cultural. ¿Está de acuerdo?

-Absolutamente. Esto es diferente en otros países, pero en Estados Unidos la llamada “guerra cultural” existe desde los años 60. Algunas cosas contra las que la gente luchó a partir de los 60 fueron correctas y prevalecieron, pero otras no. Cada década tiene muchos temas de esta guerra cultural. Lo que vemos ahora es una encarnación más violenta, más peligrosa, más agresiva de eso. Si hay que resumir la cultura en los últimos 50 años, en general ha habido oscilaciones en un sentido u otro, pero en general las cosas se han movido hacia la izquierda de forma consistente durante 50 años. Pero el problema es que ahora se ha movido mucho hacia la izquierda. Existe este ejército de personas que imponen estas creencias en la escuela y en las universidades a través de sus profesores formados por radicales. El mundo se ha convertido en un mundo de exterminio. Cualquiera que no esté de acuerdo es malo. Es como la cultura en China. Hay que fusilarlos a todos, hay que llevarlos al gulag. Hay una guerra cultural, no es nueva, pero es mucho peor que hace cinco años.

-¿Considera a China como una grave amenaza si logra dominar el campo de la inteligencia artificial?

-Sí. China tiene una lista de tecnologías que quieren dominar, y en las que están invirtiendo miles de millones, y la inteligencia artificial es una de ellas. Xi Jinping lo ha dicho, también Putin. Xi Jinping cada año da un discurso de Año Nuevo y detrás tiene un conjunto de libros. La gente observa esos libros para ver qué cosas son importantes para el líder. Al parecer, él o ellos eligen esos libros a propósito para enviar mensajes. Y hace unos años uno de los libros era mío, “The Master Algorithm”, sobre la inteligencia artificial, y había otro. Esto te muestra el nivel… Ellos entienden que la inteligencia artificial es: número uno, extremadamente importante económicamente; número dos, una herramienta muy importante para el control social; y número tres, extremadamente importante militarmente. Tenemos que preocuparnos mucho por esto. En general, Estados Unidos sigue estando por delante de China en materia de inteligencia artificial y tienen diferentes puntos fuertes y débiles, pero China está mejorando muy rápidamente, mucho más que Estados Unidos. En otra década estarán por delante, y que Dios nos ayude cuando lo estén. En cualquiera de estos ámbitos.

-China incluso persigue un nuevo concepto de guerra, conocido como “guerra inteligente”. ¿Coincide con los teóricos militares chinos que sostienen que la guerra tal y como la conocemos está a punto de cambiar? ¿En la guerra en Ucrania ya se está dando parte de este cambio?

-En el futuro cercano, un ejército que no utilice la inteligencia artificial no tendrá oportunidad de prosperar. Porque el que tenga la inteligencia artificial en múltiples formas, dejará al otro fuera. El tipo de cosas que vemos en Ucrania son ejemplos interesantes de esto. Por ejemplo, la capacidad para disipar la niebla de la guerra y entender lo que está pasando en el campo de batalla, y antes de que se convierta en un campo de batalla, y quién está haciendo qué con las tropas y qué no; quién está construyendo misiles nucleares; quién está preparando pruebas nucleares; etc. El espionaje… La inteligencia artificial transforma todo esto. Si yo tengo inteligencia artificial y tú no, que Dios te ayude. Todos los sistemas, incluidos los civiles como la energía, el agua, son redes, así que ya no hay fronteras entre los países. Todos estamos en el ciberespacio. Rusia y China tienen sus anzuelos en Estados Unidos… Ahora es un campo de batalla totalmente diferente. La llamada “superficie tecnológica”, ya no es el muro del castillo. Y luego la lucha en sí… Mira lo que pueden hacer los drones: vuelan tanques y helicópteros, uno tras otro. Cambian completamente la relación de fuerzas en el campo de batalla. Y esto es sólo un ejemplo. Estamos llegando al punto de tener ejércitos cada vez más automatizados. Los aviones no tendrán que tener pilotos. Pueden luchar mejor, pueden hacer más… Lo mismo con los chips, con los tanques, pistas de logística de auto-conducción en el campo de batalla… Todas estas tecnologías son aplicables al campo militar. Hay una presión para prohibir las armas inteligentes porque son malas. Esta es una solución peligrosa por múltiples razones. Por ejemplo, las armas de destrucción masiva son dramáticamente diferentes. No cualquiera puede fabricar un arma nuclear, mientras que cualquiera sí puede fabricar inteligencia artificial. El otro aspecto es que las armas de destrucción masiva son malas porque son de destrucción masiva. Las armas inteligentes son más discriminadas. Tener inteligencia artificial en el ejército es necesario si no se quiere perder la próxima guerra. Y es bueno porque salva vidas, incluyendo la de los soldados, que son reemplazados por máquinas y no están en el campo de batalla para ser asesinados.

Vía Nueva Revista

“Algo valioso hemos construido a través de los siglos quienes a uno y otro lado del Atlántico hemos hablado, pensado, leído y escrito en español” afirmó Enrique Krauze, editor de la revista Letras Libres y miembro de la Academia Mexicana de la Historia, en la conferencia inaugural del I Congreso Internacional Hispanoamericano, organizado por La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad Francisco de Vitoria (UFV).

El congreso reúne a expertos y personalidades de la cultura, la historia y la política internacionales para reflexionar sobre la aportación de España y el Hispanismo al mundo.

Enrique Krauze transmitió dos ideas en su intervención: una referida a la historia y otra a la lengua. En cuanto a la primera, incidió en que “las culturas, entendidas como un haz de valores, no compiten entre sí, sino que crecen, se fecundan, aspiran a más, descubren mundos y se descubren a sí mismas”.

 “Hay un imperio bienhechor en el que no se pone el sol (…) El imperio del español; un dominio antiquísimo y moderno, cultural y espiritual, una nación virtual sin fronteras”

“Hay un imperio bienhechor en el que no se pone el sol” agregó. Se trata del “ imperio del español; un dominio antiquísimo y moderno, cultural y espiritual, una nación virtual sin fronteras, múltiple y cambiante, llena de promesas”. En la historia “habrá momentos dramáticos porque toda conquista ha sido así, pero al mismo tiempo, se trata de una historia compartida porque a partir de ahí se construyó una cultura y una civilización nueva. Que no se olvide todo el aspecto constructivo de esa historia compartida”.

En cuanto a la lengua “el castellano, el español, es una de las lenguas más vivas y vivaces del mundo y una de las que con más energía avanzan”, explicó el académico, que recordó que “fue un encuentro de culturas, crisol de muchos metales, conversación de civilizaciones plasmada en la adopción por un pueblo de la palabra de otro”.

También destacó la “vocación de mestizaje”, que caracterizó “en diversos grados nuestra historia cultural y social” y que, en su opinión, marcó el encuentro con el mundo americano cuando los protectores de los indios hicieron convivir el español con los idiomas indígenas.

Enrique Krauze se refirió a la huella del pensamiento de Francisco de Vitoria: “Plantó entre nosotros el árbol de la igualdad cristiana y la libertad natural” y cuyos beneficios “fueron palpables en la vida social, y no tanto en la política o intelectual”.

El árbol hispano de la libertad

“Pero aún con esas salvedades, ese árbol hispano de la libertad suavizó en América los aspectos más dolorosos de la esclavitud, creó leyes e instituciones jurídicas de protección a los indios, introdujo reformas audaces en el crepúsculo del imperio, renovó su estructura conceptual y legal en la tradición liberal del siglo XIX, y llegó al XX lo suficientemente fuerte y generosos como para proteger la vida de los perseguidos de otras tierras, incluidos los de la propia España”, concluyó el ensayista.

Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, intervino en la sesión inaugural del Congreso subrayando que “somos muchos los que reconocemos una identidad común fundamentada en la lengua, los valores, y las tradiciones compartidas a lo largo de los siglos. Una identidad que no entiende de fronteras, y está por encima de las vicisitudes políticas o ideologías coyunturales”.

DAR A CONOCER EL LEGADO HISPANOAMERICANO

José María Vazquez García-Peñuela, rector de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) manifestó que “el I Congreso Hispanoamericano viene a satisfacer la necesidad de dar a conocer el legado de las culturas española e hispanoamericana y su proyección mundial».

Añadió que “este congreso no se acoge al amparo de un aniversario o de una conmemoración, y es un acierto, porque la historia y la cultura hispanoamericana reclama constantemente ser objeto de estudio tras demasiados años de incomprensible desatención”.

El rector de UNIR concluyó diciendo: “no hemos sabido presentar al mundo, y conocer bien nosotros mismos, uno de los mayores logros culturales de la historia de la humanidad”.

Vía Meduza

A finales de junio tuvo lugar el estreno mundial de la película «Elvis» dirigida por Baz Luhrmann («Romeo + Juliet», «Moulin Rouge!», «The Great Gatsby»). La película biográfica sobre la legendaria estrella estadounidense del rock and roll resultó ser desafiantemente brillante, pero no sin matices oscuros. El crítico de cine Anton Dolin vio en esta imagen una historia sobre Fausto, quien entregó su alma.

Cualquier gran película de entretenimiento durante la guerra parece fuera de lugar, pero esta lo está doblemente. El biopic sobre Elvis Presley es patológicamente colorido, escandalosamente ruidoso, grotescamente sobrecargado de detalles, excesivo en todo, como sólo puede hacerlo el genio del kitsch inspirado, el australiano Baz Luhrmann. Sin embargo, hay otra cara de la moneda. Esta película va mucho más allá de lo que esperaríamos de una película de entretenimiento. La leyenda de Elvis, la estrella pop más grande de la música mundial, está llena de matices oscuros, y siempre es una historia no solo de un ascenso meteórico, sino también de una caída trágica. Por supuesto, Luhrmann no descuidó este aspecto. 

En general, hablar de Elvis Presley en el lenguaje del cine es una tarea extremadamente difícil. Hay demasiados matices y microtramas dentro de una gran biografía, y cada matiz está demasiado mitificado por cientos de biógrafos. Más clichés de género obligatorios: infancia y adolescencia modestas, ascenso repentino, éxito y complicaciones que lo acompañan, crisis creativa obligatoria (generalmente entrelazada con una crisis en la vida personal), ocaso y final. Todo esto está presente en la película, de ahí sus notables dimensiones: dos horas y cuarenta minutos.

Pero se necesitaba un núcleo organizador, un leitmotiv. Aquí entra en escena el personaje más importante del cuadro: el narrador y la eminencia gris, el manager de Presley, el coronel Tom Parker. Un impostor que resulta que no era ni el Coronel ni Tom ni Parker. Con una capacidad de persuasión asombrosa, el favorito de Estados Unidos, Tom Hanks, que rara vez interpretaba personajes negativos, se reencarnó en él, oculto bajo un maquillaje impresionante. 

El «Elvis» de Luhrmann solo pretende ser una película biográfica (a veces con más éxito, a veces con menos). Ante nosotros está la parábola del pacto faustiano.

Elvis, interpretado por Austin Butler, esencialmente un debutante en el gran cine, que hace algo místico para igualar las proezas escénicas de su personaje con el fin de transmitir su carisma y energía a la audiencia en el cine, un hombre cuyo don también se convierte en una maldición. Le han dado demasiado y no sabe qué hacer con él: la impracticabilidad es el vicio más peligroso para un estadounidense.

Al mismo tiempo, el éxtasis sagrado en el que Elvis sabe caer desde la infancia bajo la influencia de la música (y exclusivamente de la “música negra”) lo distingue de los artistas artesanos que lo rodean y se convierte en una fuente mágica de donde brota el manantial vivificante de el rock and roll está a punto de estallar. Aquí aparecerá el Coronel Parker, su personal tentador del diablo (de manera divertida, en este papel, el hundido Hanks parece entrar en diálogo con el mayor Mefistófeles cinematográfico, interpretado por el primer ganador del Oscar Emil Jannings en  la película Murnau ) .

¿Qué le ofrece a Elvis a cambio de un alma inmortal? Simplemente convierta su talento en una máquina de hacer dinero. Y no importa cuánto de ellos se embolsó Parker. La esencia de la intriga dramática es cómo Elvis poco a poco comenzó a dejar inspiración, aunque nadie realmente lo notó. 

El «Elvis» excesivo, agotador e insoportablemente brillante encarna visible y audiblemente todo lo mejor que Luhrmann es capaz de hacer. Para él, esto es un verdadero desafío. Parece que al contar la historia de otra persona, el director está tratando con todas sus fuerzas de demostrar (quizás a sí mismo) que él mismo no está persiguiendo ni el dinero ni la fama, que para él la creatividad es un proceso valioso en sí mismo, y la música es el sujeto de unas pasiones especiales e irracionales.

A veces despiadadamente flojo en términos de dramaturgia, «Elvis» mantiene a la audiencia con una partitura musical sorprendentemente precisa, en la que las grabaciones de archivo de Presley se equilibran armoniosamente con nuevas versiones interpretadas por Austin Butler y versiones o canciones originales de artistas contemporáneos (desde Jack White to Eminem) al lado del oscuro blues, el rock and roll y la música gospel, de la que el protagonista se inspiró en su juventud.

Junto con Luhrmann, su constante colaboradora y esposa Katherine Martin demuestra su habilidad única. Su vestuario y escenografía, sin duda, merecen los próximos ‘Oscar’, aunque ahora ostenta el récord de número de premios de la Academia entre los australianos.

Independientemente de lo que disparen Luhrmann y Martin, cada una de sus imágenes siempre habla de amor. Esto se aplica a  la «Trilogía de la cortina roja» , y «Australia», y «El gran Gatsby». Por supuesto, el faustiano «Elvis» tiene su propia línea romántica. Solo que esto no se trata en absoluto de la amada Margaret de Fausto: Priscilla Presley (solo la heroína de Olivia Dejong, no importa cuánto lo intente la actriz, no se le presta demasiada atención), sino sobre el amante ideal, una especie de Bella Elena. Para el Elvis de Luhrmann, esta es su audiencia.

«Elvis» es quizás la mejor película sobre la compleja historia de la relación entre el artista y sus fans, desde el primer amor hasta un largo y destructivo matrimonio para ambas partes. El héroe se comporta como un Romeo apasionado, o como un Podkolesin tímido , o como un Don Juan inspirado, o como un Charles Bovary oprimido. Este amor apasionado mutuo y desenfrenado lo crea y lo destruye, lo salva y lo destruye. Por mucho que el gerente interfiera en estas relaciones de codependencia, no podrá destruir por completo el alma de su pupilo. Elvis será absuelto, aunque sea póstumamente.

No hay duda de que cada segundo espectador, al salir de la sala, primero abrirá su teléfono inteligente o YouTube y encenderá una especie de «Ámame tierno» . El amor no conoce fronteras. 

Por morfema.press

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP), informó que el canal de noticias NTN24 Venezuela, redujo sus operaciones en el país.

«Otra baja en el ecosistema de medios, de nuevo por razones económicas. Se mantendrá en el país a través de la presencia de sus corresponsales, quienes seguirán dando cobertura a los hechos noticiosos», precisó SNTP por medio de su cuenta de la red social Twitter.

«Del equipo de trabajo, permanecen dos reporteros para el seguimiento de la pauta diaria».

Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela, lamentó dicha media y aboga porque «pronto estén de vuelta este y todos los medios que han cerrado o migrado en los últimos años».

Vía CoinDesk

El Salvador compró 80 bitcoins (BTC) más a USD 19,000 cada uno, dijo el jueves el presidente Nayib Bukele.

Bitcoin es el futuro. Gracias por vender barato”, tuiteó Bukele , y acompañó el texto con capturas de pantalla de 40 compras realizadas el jueves por un total de USD 1,52 millones.

La última compra de bitcoin de El Salvador fue en mayo , según Bukele, cuando el país centroamericano adquirió 500 monedas por un total de USD 15,3 millones, a un precio de USD 30.744 cada una.

Según datos de CoinDesk basados ​​en los anuncios de Bukele, El Salvador está 55,03% por debajo de su apuesta de bitcoin. Desde septiembre a la fecha, el país ha adquirido 2.301 monedas por un total de $103,9 millones, pero actualmente su cartera asciende a $46,6 millones.

En mayo, el ministro de Hacienda de El Salvador, Alejandro Zelaya , dijo que la cantidad de bitcoin que tenía el país en ese momento representaba menos del 0,5% de su presupuesto anual, y agregó que las pérdidas de bitcoin representaban un riesgo «extremadamente mínimo» para la posición fiscal del país.

Vía Noticias RCN

El exjefe de la guerrilla de las Farc habría caído en territorio venezolano. El presidente Iván Duque se pronunció al respecto.

Fuentes de inteligencia del Estado le han contado a Noticias RCN que, en efecto, están confirmando la versión de que Iván Márquez habría caído hace algunos días en territorio venezolano.

La información proviene de fuentes humanas confiables e interceptaciones que darían cuenta de estos hechos. Se dice, inclusive, que el ataque contra Márquez fue por parte de los hombres de alias ‘Iván Mordisco’. 

El presidente Iván Duque se ha pronunciado en los últimos minutos respecto a la posible muerte de uno de los exjefes de la guerrilla de las Farc.

“Son en este momento en informaciones que se están verificando estamos trabajando con nuestra inteligencia para verificar esa información y obviamente Tan pronto tengamos alguna corroboración informaremos oportunamente”, indicó el mandatario.

“Estaba en Venezuela protegido por Nicolás Maduro, eso lo sabe el mundo entero”, agregó.

Según las primeras informaciones, Márquez habría muerto en medio de un atentado contra la ‘Segunda Marquetalia’, grupo armado ilegal que lucha por quedarse con el poder de la frontera entre Venezuela y Colombia y así mantener las rutas de narcotráfico.

¿Quién es Iván Márquez?

Quien se dice habría muerto por enfrentamientos de territorios y rutas del narcotráfico en Venezuela fue jefe negociador de la guerrilla de las Farc en los acuerdos de paz que se firmaron con el gobierno de Juan Manuel Santos en La Habana, sin embargo, sus diferencias con Rodrigo Londoño, alias Timochenko, hicieron que este abandonara el proceso con el gobierno colombiano.

Luciano Marín Arango, su verdadero nombre, tiene 67 años y estuvo en las filas de la guerrilla de las Farc desde los años 80 hasta ocupar cargo de gran relevancia en la organización.

Vía AP

El último de una letanía de horrores en Ucrania se produjo esta semana cuando la potencia de fuego rusa cayó sobre civiles en un concurrido centro comercial lejos del frente de una guerra en su quinto mes.

El momento probablemente no fue una coincidencia.

Si bien gran parte de la guerra de desgaste en el este de Ucrania está oculta a la vista, la brutalidad de los ataques con misiles rusos en un centro comercial en la ciudad central de Kremenchuk y en edificios residenciales en la capital, Kyiv, se desarrolló a la vista del mundo y especialmente de Occidente. líderes se reunieron para un trío de cumbres en Europa.

¿Fueron los ataques un mensaje del presidente ruso, Vladimir Putin, mientras Occidente buscaba armar a Ucrania con armas más efectivas para reforzar su resistencia y poner a Ucrania en el camino de unirse a la Unión Europea?

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, así lo sugirió cuando los misiles impactaron en la capital el 26 de junio, tres días después de que los líderes de la UE acordaran por unanimidad convertir a Ucrania en candidata a miembro.

Fue “tal vez un ataque simbólico” ya que el Grupo de los Siete principales poderes económicos y luego los líderes de la OTAN se prepararon para reunirse y ejercer más presión sobre Moscú, dijo. Al menos seis personas murieron en el ataque de Kyiv, que destruyó un edificio de apartamentos.

El ex comandante general de las fuerzas del Ejército de EE. UU. en Europa, el teniente general retirado Ben Hodges, fue más allá al conectar el ataque y las reuniones. “Los rusos están humillando a los líderes de Occidente”, dijo.

Un día después del ataque de Kyiv, mientras los líderes del G-7 se reunían en Alemania para discutir un mayor apoyo a Ucrania durante su cumbre anual, Rusia disparó misiles contra un centro comercial abarrotado en la ciudad de Kremenchuk, en el centro de Ucrania, matando al menos a 19 personas.

El momento de ambos ataques parecía estar yuxtapuesto con las reuniones europeas del presidente estadounidense Joe Biden, el primer ministro británico Boris Johnson, el canciller alemán Olaf Scholz y el presidente francés Emmanuel Macron, todos partidarios de Ucrania.

Desafiando la evidencia, Putin y sus funcionarios niegan que Rusia haya golpeado áreas residenciales. Putin ha negado que las fuerzas rusas hayan atacado el centro comercial Kremenchuk, diciendo que estaba dirigido a un depósito de armas cercano. Pero funcionarios y testigos ucranianos dijeron que un misil impactó directamente en el centro comercial.

No fue la primera vez que los estallidos de violencia fueron ampliamente vistos como señales del descontento de Moscú. A fines de abril, los misiles rusos cayeron en Kyiv apenas una hora después de que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, celebrara una conferencia de prensa con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que estaba de visita.

“Esto dice mucho sobre la verdadera actitud de Rusia hacia las instituciones globales”, dijo Zelenskyy en ese momento. El alcalde de Kyiv calificó el ataque como la forma en que Putin muestra el «dedo medio».

El presidente ruso advirtió recientemente que Moscú atacaría objetivos que hasta ahora había evitado si Occidente suministraba a Ucrania armas que pudieran llegar a Rusia. Si Kyiv obtiene cohetes de largo alcance, Rusia “sacará conclusiones apropiadas y utilizará nuestros medios de destrucción, de los que tenemos muchos”, dijo Putin.

El viernes, un día después de que las fuerzas rusas hicieran una retirada de alto perfil de la Isla de las Serpientes, cerca de la ciudad portuaria de Odesa, en el Mar Negro, luego de lo que Ucrania calificó como un bombardeo de ataques con artillería y misiles, Rusia bombardeó áreas residenciales en una ciudad costera cerca de Odesa y mató a menos 21 personas, incluidos dos niños.

Si bien los mensajes de Rusia pueden ser contundentes y devastadores, las señales de Ucrania bajo Zelenskyy se han centrado diariamente en buscar amplificar la crueldad de Moscú hacia un mundo que día a día corre el riesgo de cansarse de la guerra.

Si el interés se desvanece, el apoyo concertado visto en las cumbres mundiales también podría desvanecerse. y con ello la urgencia de entregar las armas más pesadas que anhela Ucrania.

Zelenskyy tiende a combinar súplicas de más ayuda con recordatorios de que, en última instancia, toda Europa está en juego.

Describió el ataque al centro comercial como “uno de los ataques terroristas más audaces en la historia europea”.

A pesar de todo el sufrimiento indiscutible de Ucrania, fue una declaración audaz de cierta hipérbole en el contexto de los ataques extremistas con muertes masivas en París, Niza, Bruselas, Madrid y Londres solo en este siglo.

Para Zelenskyy y Ucrania, la demanda subyacente no se puede reiterar lo suficiente: proporcionar más armas pesadas y más rápido, antes de que Rusia tal vez logre avances irreversibles en la región industrial oriental de Donbas, donde la lucha calle por calle continúa.

En sus discursos públicos nocturnos, Zelenskyy también se asegura de capturar el costo traumático de la vida cotidiana en Ucrania, apelando mucho más allá de los líderes mundiales al resto del mundo.

Esta semana, acusó a Rusia de sabotear “los intentos de la gente de vivir una vida normal”.

Las imágenes de los escombros humeantes del centro comercial dijeron el resto.

Vía EFE

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reiteró hoy en un mensaje en las redes sociales que Europa debe responder unida a la guerra de agresión rusa que ataca valores comunes.

“La agresión rusa contra Ucrania es una agresión contra toda la Europa unida, contra cada uno de nosotros, contra nuestros valores comunes. Y nuestra respuesta debe ser unitaria”, escribió en un mensaje que acompaña de imágenes de la destrucción que deja la guerra en su país.

En otro mensaje reciente en Facebook, Zelenski aseguró que “las fuerzas del orden y las agencias de inteligencia de Ucrania están haciendo todo lo posible para identificar a todos los soldados rusos responsables del terror” del que son objeto las ciudades de Ucrania.

“Ninguno de ellos podrá eludir su responsabilidad, y las sanciones personales no serán suficientes para estas personas. Una condena y prisión es lo mínimo que merecen”, afirmó.

Vía Semana

En entrevista con SEMANA, el mandatario se sinceró sobre lo que piensa del encuentro Petro-Uribe, del informe de la Comisión de la Verdad, de la renuncia del general Zapateiro, del futuro de Ecopetrol y de darles una segunda oportunidad a Iván Márquez y su gente.

VICKY DÁVILA: ¿Cómo vio la reunión de Petro con Uribe?

IVÁN DUQUE: Positiva. En democracia no podemos llamarnos enemigos. Tenemos disensos, diferencias, podemos ser contradictores, opositores si se quiere, pero no enemigos. Y me parece sano el hecho de que se abra un espacio de conversación. Para el país no es bueno el unanimismo, pero tampoco el odio y la polarización.

V.D.: A usted sí le tocó una oposición feroz de Petro…

I.D.: Cuando gané las elecciones, antes de dar mi discurso de victoria, ya me habían anunciado, no solamente oposición, sino que me habían anunciado que hasta irían a las calles durante todo mi periodo, evitando el desarrollo de mi Gobierno y me llegaron incluso a cuestionar si el Gobierno terminaría. Creo que esta es una oportunidad para demostrar que en democracia no se paga con la misma moneda. Que en democracia, se pueden mantener las diferencias, y que las diferencias, mientras sean sanas y republicanas, son positivas. Por supuesto, también es una demostración de que la oposición no puede ser cerrera y pétrea. No. La oposición tiene que ser el ejercicio de que lo que no conviene, se pueda discutir y sugerir modificaciones. Y lo que conviene, se respalde.

V.D.: ¿Qué opina del acuerdo nacional propuesto por Petro y lo que ha logrado hasta ahora?

I.D.: Tener la capacidad de invitar a que se construyan acuerdos me parece bien, pero hay que tener mucho cuidado con el unanimismo, porque es tan peligroso como la polarización. Son dos extremos de una realidad política. El unanimismo termina convirtiendo el ejercicio de la política en un servilismo, y la polarización termina convirtiendo cualquier tipo de discusión en agresiones y falta de canales de entendimiento. Creo que, frente a esas dos cosas, tener la capacidad de acordar temas, disentir, es lo que más le conviene a la democracia.

V.D.: ¿Se parece el acuerdo nacional de Petro a la unidad nacional de Juan Manuel Santos?

I.D.: ¿Por qué no?

V.D.: ¿Está preocupado por Venezuela?

I.D.: Yo vivo preocupado por Venezuela.

V.D.: Le hablo a propósito de los acercamientos del presidente electo con Nicolás Maduro.

I.D.: Nosotros tenemos una relación de hermanos siameses con Venezuela. Ya hemos acogido a casi dos millones de migrantes en nuestro territorio, pero claramente Nicolás Maduro es un criminal de lesa humanidad. Está siendo investigado por la Corte Penal Internacional, tienen órdenes de captura por narcotráfico en Estados Unidos, él, Tarek William Saab, Diosdado Cabello, y otro grupo de su círculo más cercano. Además, hay más de 50 países que no lo reconocen como un gobernante legítimo. Entonces entiendo la preocupación que existe cuando se habla de un acercamiento, es para que mejoren las relaciones comerciales, económicas, etcétera.

Creo que la primera cosa que hay que exigirle a Maduro es que entregue a los terroristas colombianos que están protegidos en ese territorio, a los cuales él les ha dado santuario, dinero y los ha incluido en todas las líneas de negocio del ‘cartel de los soles’. Me parece también que, si va a haber acercamientos, también tienen que exigirle a él que pare el enclave narcotraficante que está detonando el aumento de los cultivos ilícitos en la frontera, específicamente en el Catatumbo. Tener con él una relación de diplomacia, meliflua y de salón, como la hemos tenido en otras épocas, no es una buena receta. Además, el futuro de Venezuela parte de la base de que haya elecciones libres, transparentes y con veeduría internacional para que la resistencia democrática pueda realmente, con garantías, enfrentar al dictador.

V.D.: Entiendo que Casa Militar es la que organiza el protocolo de la posesión presidencial. ¿Iván Duque, presidente de Colombia hasta el 7 de agosto, va a permitir que Nicolás Maduro asista a la posesión de Gustavo Petro?

I.D.: Vicky, las posesiones de los presidentes se organizan con Cancillería y Casa Militar. Iván Duque, presidente de Colombia, no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela. Eso quiere decir que mientras yo sea el presidente de la república, Nicolás Maduro no entrará a territorio colombiano. Si el próximo presidente lo quiere tener aquí en Colombia, lo podrá hacer una vez haya jurado como presidente. Si él quiere hacerle ese reconocimiento y si le quiere hacer esa invitación mientras yo sea el presidente de Colombia, Nicolás Maduro no es reconocido como jefe de Estado de Venezuela.

V.D.: ¿Está preocupado por Ecopetrol?

I.D.: Sí, me preocupa.

V.D.: ¿Por qué?

I.D.: Porque en los últimos días la caída de la acción ha sido grande. Y sobre todo me preocupa porque Ecopetrol no es de los gobernantes, es del pueblo colombiano. Se han logrado los mejores resultados financieros de la empresa en su historia, aumentamos las reservas y esperamos darle muy buenas noticias al país antes del 7 de agosto. Hemos diversificado el portafolio de la empresa, convirtiéndose hoy en la mayor autogeneradora con renovables no convencionales. Se ha fortalecido el gobierno corporativo, se ha logrado la mayor inversión fuera de Colombia y hoy está produciendo más de 50.000 barriles al día en la cuenca del Permian, en Texas. Entonces el desempeño ha sido muy bueno. Y, obviamente, los mercados en este momento están viendo un camino de incertidumbre. Imagino que, en la medida en que se vaya confirmando el próximo gabinete, se darán cuenta de que la única cosa que no puede pasar es que vayan a matar la gallina de los huevos de oro.

V.D.: Presidente, ¿por qué no asistió a la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad?

I.D.: Vicky, había una agenda programada hace seis meses. Colombia tenía una participación estratégica en la Cumbre de los Océanos, en Lisboa. Recibimos un mensaje a través de internet, que llegó a la Presidencia, y se sugirió correr el evento un día más. Los miembros de la Comisión expresaron que no. Entonces dijimos: ‘Bueno, sigan adelante con la presentación’, y acordamos que tendríamos una reunión en la Casa de Nariño para recibir formalmente el reporte y así se hizo.

V.D.: Algunos pensaron que usted no asistió porque no quería avalar ese informe final de la Comisión de la Verdad.

I.D.: Siempre es bueno tener memoria. Cuando fui elegido, visité la Comisión de la Verdad. Les dije que contarían con el respaldo presupuestal e institucional para cumplir con su labor y eso fue reconocido por el padre Francisco de Roux. También respaldé, cuando fue necesario, extender el periodo por seis meses más, porque ese reporte estaba previsto para entregarse a finales del año pasado y comienzos de este año. Ya recibimos el reporte, no es vinculante, tiene hallazgos y recomendaciones interesantes para el debate nacional. No son recomendaciones sacrosantas, ni mucho menos estamos hablando de que son cláusulas pétreas. Eso quiere decir que podemos estar de acuerdo o en desacuerdo y tener la posibilidad de no quedarnos en si son buenas o malas, si nos gustan o no, sino también hacer sugerencias alternativas.

V.D.: Me hace reír cuando dice “pétreas” (risas). Le voy a decir por qué. El escenario que vimos el día de la entrega del informe sí fue muy Petro.

I.D.: Yo no estuve allí, entonces me acojo a su interpretación.

V.D.: Muchas recomendaciones de la Comisión van de la mano del plan de gobierno del presidente electo, Gustavo Petro. ¿Qué piensa?

I.D.: No voy a entrar a calificar. Hay dos formas de mirar el reporte. Una son los hallazgos sobre lo que ocurrió durante décadas de confrontación y donde claramente lo primero que tenemos que entender los colombianos es que aquí no hay crímenes de derecha y de izquierda. Hay crímenes. Un asesinato, secuestro, extorsión, violación de los derechos humanos es un crimen, cométalo quien lo cometa. Ahí tenemos que asumir que el terrorismo paramilitar y guerrillero son la misma cosa, no hay atenuante ideológico ni político frente a ninguna de esas conductas y, por lo tanto, deben ser vistas bajo el mismo prisma, a la luz del derecho internacional y del derecho nacional.

V.D.: ¿Y la otra forma, presidente?

I.D.: También hay que tener claro que, históricamente, la fuerza pública ha sido institucional. Ha defendido la vida, honra, bienes, derechos y libertades de todos los colombianos e integralmente ha cumplido con su mandato. Puede haber individuos que en su función transgredieron el honor militar y, por lo tanto, deben ser sancionados. Pero no se puede generalizar o estigmatizar a quienes legítimamente han defendido al pueblo colombiano.

V.D.: Usted dice que el informe no es vinculante, pero el presidente electo anunció que lo acatará.

I.D.: Esas recomendaciones no se aplican por decreto o voluntad. Son discusiones que requieren, muchas de ellas, un debate legal, otras requieren actos legislativos. Otras, a mi modo de ver, están tocando ejes axiales de la Constitución y, al modificarlos, se podría generar una sustitución de nuestra carta política. Entonces, no es que uno diga que acoge las recomendaciones. Tienen que ser debatidas en un contexto más amplio.

V.D.: ¿No pueden ser impuestas?

I.D.: Claro, pero también una cosa es la verdad y hallar o aproximarse a la verdad o tener una discusión sobre la verdad, y otra muy distinta es formular políticas públicas que poco o nada tienen que ver con la verdad. Así como hay unas recomendaciones que tienen valor y guardan relación directa con los hallazgos, hay otras que no. Por lo tanto, me parece sano, y eso lo hablamos con el padre De Roux, que tengamos diferencias y son para discutirlas en democracia. La Comisión termina sus funciones el 29 de agosto. A partir de ese día no existe más.

V.D.: Presidente, miremos algunas recomendaciones. Reducir el tamaño de las Fuerzas Militares, ¿se puede?

I.D.: A mi modo de ver, es un gran error. La presencia del Estado a nivel territorial debe ser todavía mayor para ejercer un control efectivo e integral. Cuando empecé el mandato, la fuerza pública ya había tenido una reducción de casi 30.000 hombres. Fuera de eso, por unas decisiones judiciales, tuvimos una estampida de policías que pidieron el retiro y se debilitó el pie de fuerza. Lo hemos recompuesto.

V.D.: ¿Puede garantizarse la seguridad de los colombianos con un Ejército más pequeño?

I.D.: En absoluto. Colombia necesita tener más fuerza Pública.

V.D.: Igualmente, el informe sugiere que el servicio militar también vaya desapareciendo.

I.D.: Ya se han dado muchos pasos. El servicio militar obligatorio ya no existe. En Colombia se logró durante mucho tiempo un reclutamiento que era multiestrato. Eso hay que volverlo a recuperar, porque el servir a la patria tiene que ser una oportunidad de todos. Estoy de acuerdo en que no sea obligatorio, pero sí persuasivo.

V.D.: Petro propuso eliminar el Esmad. La Comisión de la Verdad propone modificarlo o acabarlo.

I.D.: Ya tenemos más de 20 años con el Esmad. Es una fuerza especializada para contener disturbios con la menor letalidad posible. En 20 años solamente se han presentado tres incidentes letales que han sido investigados.

V.D.: ¿Y cómo era antes?

I.D.: En el Gobierno del presidente López Michelsen se presentaron decenas de muertos en uno de los paros más duros de los últimos 50 años. Vimos cuál fue el resultado por el hecho de no haber tenido fuerzas especializadas. Hoy tenemos uno de los cuerpos antidisturbios más preparados de América Latina y el Caribe.

V.D.: ¿Cómo se imagina al país sin el Esmad?

I.D.: El día en que se desmonte el Esmad se va a presentar para muchos sectores una oportunidad de combinar todas las formas de lucha, con terrorismo urbano de baja intensidad, para atentar contra locales comerciales y la propiedad privada. En ese momento tendremos un debilitamiento de la capacidad de respuesta de la fuerza pública para proteger a los ciudadanos. Soy partidario de que el Esmad debe fortalecerse y mejorar sus protocolos.

V.D.: ¿O sea que es peligroso acabar con el Esmad?

I.D.: Es gravísimo. Si usted mira, Francia tiene alrededor de 20.000 hombres antidisturbios y Alemania, el Reino Unido y España son países que tienen cuerpos como este, altamente especializados.

V.D.: La Comisión de la Verdad también recomienda sacar a la Policía del Ministerio de Defensa y llevarla al Ministerio del Interior. Es otra propuesta en la que coincide con Petro. ¿Qué opina?

I.D.: Es equivocado, es un error.

V.D.: ¿Por qué?

I.V.: La Policía lleva 130 años de historia y los primeros 60 fueron muy traumáticos. ¿Por qué? Porque estaba en el Ministerio de Gobierno, era una Policía que se había politizado a tal punto que algunos la llamaban la ‘Policía chulavita’, en la época de la violencia bipartidista. ¿Qué ocurría? Llegaban los ministros y empezaban las presiones políticas locales o en el parlamento: “Asciéndame al uno, modifíqueme al otro, mándeme a este para allí”. Se volvió una Policía absolutamente enclenque por la manipulación política.

V.D.: ¿Cómo cambió?

I.D.: Gustavo Rojas Pinilla dijo: vamos a trasladar la Policía al Ministerio de Defensa, respetando su condición civil, pero para mejorar la integración de todas las fuerzas. El presidente Alberto Lleras Camargo, ese gran estadista, también la mantuvo allí y desde entonces hemos visto los grandes éxitos contra el narcotráfico, el terrorismo, el crimen transnacional, porque tenemos una Policía fuerte, robusta, con disciplina, apolítica, y con un gran nivel de coordinación con todas las fuerzas. El día que la Policía salga del Ministerio de Defensa, habremos retrocedido más de 40 años.

V.D.: Lo que hemos sabido es que esa propuesta no ha caído bien y que hay muchos generales preocupados y desmoralizados…

I.D.: Hay preocupaciones que no son de ahora. Cuando era senador, recuerdo que esa propuesta la llevaron al Congreso. A mí me quedan 36 días, pero si la Policía sale del Ministerio de Defensa se le habrá hecho un daño irreparable a la seguridad de Colombia.

V.D.: La Comisión de la Verdad también plantea cambiar la mecánica para elegir al fiscal general. ¿Le preocupa?

I.D.: La forma en la que está concebida la Constitución es interesante. Hay que entender cuáles son sus ejes axiales, aquellos que, si se llegan a modificar, la sustituyen. Si hay una institución por excelencia, hija de la Constitución de 1991, es la Fiscalía General de la Nación. Álvaro Gómez Hurtado, defensor de su creación, contemplaba que esa institución es una especie de bisagra. ¿Por qué terna el presidente? Hay separación de poderes y colaboración armónica. La Fiscalía no podría operar sin el apoyo de la Policía y ese vínculo es indisoluble y viceversa. También tiene esa bisagra con el Poder Judicial, porque elige la Corte Suprema de Justicia. Si se llega a romper ese proceso, se rompe un eje axial. La Corte Constitucional ha dicho que esos son temas de la naturaleza propia de la Constitución y que, al cambiarse, la terminan resquebrajando.

V.D.: Otra recomendación de los comisionados es cero glifosato. ¿Está de acuerdo?

I.D.: No se trata de ser un defensor a ultranza del glifosato. Hoy tenemos erradicación manual, desarrollo alternativo, sustitución y también aspersión. Hay que contemplarlas todas. Colombia, entre 2000 y 2014, pasó de 198.000 hectáreas de coca a menos de 50.000. Y entre 2015 y 2018 pasamos de menos de 50.000 a más de 200.000. Hubo solo un factor común y fue que se paró la aspersión con glifosato. Ahora han empezado a aparecer decisiones judiciales que le dicen también no a la erradicación manual.

V.D.: Muy grave, presidente. ¿Qué consecuencias podría traer esto?

V.D.: Aquí se llega a desmontar la erradicación manual y se mantiene la idea de que no se puede asperjar, y el país, en menos de un año y medio, tendrá más de 300.000 hectáreas de coca. Eso significará el mayor combustible para la criminalidad que se haya presentado. Por eso paramos esa tendencia creciente, la bajamos y logramos las mayores incautaciones de la historia de Colombia. Hemos destruido un promedio de 5.000 laboratorios de alcaloides, año tras año, en este Gobierno, y eso no se puede detener.

V.D.: Sobre la ayuda internacional, la Comisión de la Verdad dice: “No nos den nada para la guerra”.

I.D.: La colaboración internacional es vital. Este es un tema de corresponsabilidad. Hay una doble moral. Toma mucho enfrentar esto desde la oferta, pero en el plano de la demanda los países de mayor consumo no están haciendo nada pedagógico para que sus ciudadanos consuman menos narcóticos y eso genera un gran desequilibrio.

V.D.: Sin la ayuda de Estados Unidos con el Plan Colombia, por ejemplo, y de otros países para combatir el narcotráfico, ¿sería más efectiva la lucha antidrogas en el país?

I.D.: Sin Estados Unidos, sin el plan Colombia, las Farc hubieran llevado este país a un Estado fallido.

V.D.: ¿Pero de aquí en adelante?

I.D.: La colaboración no solamente es antinarcóticos, es de apoyo militar y policial y también está el desarrollo alternativo.

V.D.: Pero la Comisión ve el apoyo internacional como una injerencia…

I.D.: No lo veo como una injerencia. No podemos construir verdades sobre la base de premisas falsas en acápites. Entonces, “es que es el imperialismo yanqui”. No, acá no hay imperialismo yanqui. Aquí hay una corresponsabilidad. ¿Por qué decidió Estados Unidos entrar a apoyar a Colombia? ¿Porque quería injerir? No. Se dio cuenta de que necesitábamos trabajar de la mano y que para controlar la llegada de más droga a ese país era importante fortalecer la fuerza pública colombiana y la justicia, que es otra cosa que a la gente se le olvida hablar.

V.D.: Los comisionados hablan de caminar hacia una regulación. ¿Eso es legalización? ¿Se puede?

I.D.: Cuando alguien dice “Colombia debe legalizar”, pregunto: ¿legaliza Colombia solita y 180 países siguen en el prohibicionismo? ¿A dónde llegamos? ¿A ponernos entonces la marca registrada de narcopaís o narcoestado? Eso es darle patente de corso al narcotráfico para tener terreno fértil. Por eso, siempre he dicho que una discusión sobre la legalización tiene que ser global. ¿Estamos ante una realidad de poderlo alcanzar? No. Y nos toca vivir también con esa difícil situación.

V.D.: La Comisión también recomienda negociar con ELN, las disidencias y demás. ¿Alguna opinión?

I.D.: No creo en el ELN, y esto que le voy a contar nunca lo he contado. Cuando inició el Gobierno, dije: “¿Vamos a tomarnos 90 días para revisar cómo fueron los 17 meses de conversaciones con el Gobierno que me antecedió?”. En ese tiempo, de negociaciones o diálogos de paz, mataron a 100 personas, produjeron 400 actos terroristas y secuestraron a más de una decena de ciudadanos. Entonces dijimos: “Ese camino de entrar a echar cháchara mientras están haciendo todas estas atrocidades no tiene sentido. Estamos dispuestos a entrar a una aproximación de construcción de paz, pero sobre la base de que se suspendan las actividades criminales y se liberen los secuestrados”. Muy bien, pasaron unos meses… Después, cuando fui a la posesión del presidente López Obrador, me hicieron llegar un sobrecito con una cartica que por ahí la tengo guardada.

V.D.: ¿Qué decía esa “cartica”?

I.D.: Me decían: “Iniciemos un camino de conversaciones, etcétera”. A partir de ese momento se me aproximaron personas de Naciones Unidas y también del Vaticano, después de la visita que yo le había hecho al papa Francisco, y me dijeron: “Mire, hay un camino, una oportunidad que se abre”. Me decían que le diéramos un chance a la construcción de la paz.

A los 20 días, nos mataron 22 muchachos con un carro bomba en la Escuela General Santander. Entonces uno con esos bandidos no se puede tener confianza porque son eso: bandidos, asesinos, terroristas, criminales. Y la prueba es que cada vez que tienen una oportunidad para hacerles daño a los más inermes de la sociedad, lo hacen. Entonces, ¿que se pueda construir un camino? Sí. Pero la pregunta es ¿qué tipo de camino? ¿Queremos darles a ellos patente de corso y validarles ese megacongreso nacional descentralizado para llegar a una asamblea constituyente, y mientras tanto siguen lacerando al pueblo colombiano? No, no creo que ese sea el camino. Habrá otros a los que les gustará. Por lo menos en lo que a mí respecta, mientras he sido presidente, nunca he debilitado al Estado frente a las presiones criminales de ese grupo.

V.D.: Iván Cepeda propuso que los disidentes de las Farc como Iván Márquez tengan una segunda oportunidad y puedan regresar al proceso de paz. ¿Eso es viable?

I.D.: Si le dan otra oportunidad a Iván Márquez, van a terminar premiando una vez más al terrorismo. Se habló de verdad, justicia, reparación y no repetición, y él no cumplió ninguna. Pero, aparte de eso, volvió al terrorismo, al narcotráfico, al asesinato, entonces, ¿cómo así? Lo que tanto se dijo, que después de la firma del acuerdo nadie podría volver a la criminalidad, y ahora le dicen: “No, venga, usted estaba allá jugando a la lleva de colores en Venezuela, y estaban en el tacho, entonces ahora sí venga y entre nuevamente a donde estaba”. Eso es una vergüenza.

V.D.: ¿Entonces qué hacer con Márquez y su gente?

I.D.: Está solicitado en extradición por Estados Unidos. Es un objetivo de alto valor para las Fuerzas Militares de nuestro país. Mientras yo sea el presidente de Colombia, e Iván Márquez tenga un piecito en Colombia, lo vamos a dar de baja. En eso debemos tener absoluta certeza. A él le quedan 36 días conmigo. De ahí para adelante yo espero que la sociedad colombiana le pueda reclamar a ese bandido el daño que le ha hecho a este país y sobre todo las masacres de líderes sociales que han cometido esas disidencias. De políticos no han tenido nunca nada. Son la más vil expresión del narcotráfico, y, de hecho, Marlon Marín, su sobrino, fue el que les dio a las autoridades norteamericanas toda la información de cómo él y Santrich continuaron con las actividades de narcotráfico después de la firma del acuerdo.

V.D.: Para terminar, ¿el informe de la Comisión de la Verdad es la verdad?

I.D.: Es muy difícil contestarle eso. Si le digo sí o no, estaría tratando de creer que hay realidades absolutas. Ese es un reporte que hay que leer, debatir y tenemos que partir de una base: verdad no hay sino una, y esa verdad requiere que tengamos todos los colombianos dos elementos de claridad.

El primero es el respeto por las víctimas. No las podemos convertir en parte de un pimponeo de culpas. Hay que entender que merecen atención y reparación. En este país se hizo daño hablando de las causas objetivas del conflicto, porque muchos criminales que se mal llamaron revolucionarios trataron de justificar asesinatos, secuestros y toda suerte de violaciones. Ellos querían defender unas causas objetivas de esa violencia. Para mí no existen.

Para mí no hay ninguna diferencia entre Salvatore Mancuso e Iván Márquez, ni entre Carlos Castaño y Raúl Reyes. Son criminales, no trato de atenuarles su comportamiento, ni de romantizar su lucha, son criminales. Ese reporte nos tiene que servir para que entendamos que esos crímenes no se pueden volver a repetir en nuestro país y que a esos bandidos hay que siempre tenerlos acechados con el imperio de la ley.

V.D.: Ese informe muestra al Estado como el gran culpable y, de alguna manera, atenúa el accionar de los grupos armados criminales.

I.D.: No puede haber ni justificación ni atenuantes. Hay una diferencia muy clara entre las fuerzas del orden y las que quieren subvertirlo.

Las fuerzas se guían por unos protocolos legales y cualquier conducta contraria tiene una sanción. Los otros son criminales, de principio a fin. Está la legalidad y la ilegalidad. Aquí no podemos, bajo ninguna circunstancia, equipararlas en el mismo plano.

V.D.: No puedo terminar esta entrevista sin preguntarle por los falsos positivos y lo que dice el informe…

I.D.: Siempre he dicho que cualquier conducta contraria al honor militar y a la Constitución y la ley y los derechos humanos merece sanción. Sobre todo todas esas conductas individuales de quienes cayeron en ese tipo de prácticas. Las sanciones tienen que ser ejemplarizantes.

Pero también he sido claro en que no podemos caer en la tesis de otros que es elevar eso a la condición de sistematicidad para convertirlo en una culpa generalizada. Hay que tener mucho cuidado con que las interpretaciones no nos lleven a que la conclusión de todo esto es que Colombia es como Fuenteovejuna, que le preguntaban en esa obra literaria ¿quién mató al Comendador? “Fuenteovejuna, señor, todo el pueblo a una”. Es decir, como todos son culpables, nadie es culpable y, por tanto, tiene que haber un camino de reconciliación sobre la base de la culpabilidad generalizada. No podemos caer en eso porque este es un país donde la mayoría de su gente ha sido de bien y han sido unos muy pocos que desde la criminalidad han violentado a Colombia.

V.D.: Una pregunta rápida, ¿el informe de la Comisión de la Verdad es político o no?

I.D.: Vicky, no me haga preguntas de juzgado, que no se trata de eso. Sin lugar a dudas, hay recomendaciones que tienen naturaleza política, y es evidente, pero no por ello no podemos dejar también de valorar algunas de las cosas que son altamente rescatables. Creo que tenemos que tener la capacidad de debatir, de discutir y para eso está el reporte. Entender que hay unas cosas que tienen que ver con los hallazgos y otras que no, y pueden ser orientaciones políticas. No puede haber una imposición de las mismas.

V.D.: ¿Qué le pareció la renuncia del general Zapateiro?

I.D.: Es un gran soldado, es un hombre de unas grandes condiciones humanas. Qué bueno que me pregunta eso, porque conocí al general Zapateiro recién empezó mi Gobierno. Lo vi después como el comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, lo nombré comandante del Ejército, y es un hombre de unas condiciones morales, humanas, familiares y, sobre todo, de una gran capacidad de enseñar con el ejemplo a la tropa. Es uno de los grandes comandantes que ha tenido nuestro Ejército. Me llena de alegría que me haya acompañado en todas estas batallas que hemos librado contra el crimen. Tendrá siempre mi respeto, mi amistad y mi reconocimiento, y me parece que, como los buenos soldados, lo vamos a despedir por la puerta grande.

V.D.: El expresidente Uribe le pide a la gente no se vaya de Colombia a raíz del triunfo de Petro. ¿Usted recomienda lo mismo?

I.D.: Creo que los colombianos no tenemos que irnos de nuestro país. Acá hay democracia e instituciones. Uno no debería irse de un país por quien se elija como presidente. Aquí no elegimos emperadores, elegimos presidentes y los presidentes todo lo tienen que hacer en el marco de las instituciones. Les digo a los colombianos: sigamos en nuestro país, invirtamos, confiemos y defendamos nuestra democracia. Por eso he dicho que al próximo Gobierno hay que dejarlo que llegue, que empiece, que trabaje, que dé las señales y es en ese momento donde el país hará las reflexiones, pero no por miedo. Uno no puede actuar por miedo en ninguna circunstancia de la vida, porque el miedo es un mal consejero.

V.D.: Presidente, le agradecemos mucho y le quiero proponer que quedemos ‘casados’ para hacer una última entrevista sobre todo lo que pasó en su Gobierno.

I.D.: Lo haremos, Vicky, muchísimas gracias.

V.D.: ¿Quedamos casados?

I.D.: Quedamos casados.

V.D.: Listo, presidente.

Vía Infobae

De acuerdo al presidente de Paraguay, a Mohammad Khosraviragh le habrían cambiado la identidad en Cuba. Y allí reaparece en escena el argentino Edgardo Rubén “Soheil” Assad, líder de la comunidad shiíta cubana, discípulo de Moshen Rabbani e investigado por el atentado a la AMIA

“Al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, le debe encantar el trópico”, comentaba irónicamente un diplomático cubano hace unos años. Era cuando el entonces líder ultraortodoxo iraní venía mucho a América latina para encontrarse con sus amigos del “eje bolivariano”. Decía que quería “contrarrestar el lazo con Estados Unidos”.

Entre 2005 y 2013, Ahmadinejad viajó nueve veces al continente americano. Siempre con escala en Venezuela con tramos a Bolivia (en dos oportunidades), Brasil, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Los presidentes latinoamericanos retribuyeron las visitas. Si bien existía una larga relación venezolano-iraní de la fundación de la OPEP en los sesenta y de relación ideológica con el castrismo cubano desde los ochenta, fue el chavismo la puerta que aprovechó Irán para entrar a un terreno hasta entonces desconocido para el shiísmo persa.

Pasaron nueve años desde la salida de Ahmadinejad del poder, pero la relación del gobierno de Teherán con Cuba y Venezuela sigue siendo muy aceitada. Los tres países comparten la espada que pende sobre ellos de las sanciones comerciales impuestas por Estados Unidos. Los une el espanto hacia “el origen del mal” washingtoniano tanto como convenientes acuerdos económicos e ideológicos. El “antiimperialismo” logra amalgamar sustancias tan disímiles como el castrismo, el chavismo y el islamismo shiíta. El ingrediente principal del pegamento es el populismo que practican con maestría los tres países.

En el medio, aparecen los intereses económico-políticos cruzados. Las economías de los tres países son complementarias, más allá de que la relación sea incomparable en cuanto a volumen. El PBI de Irán es de 1,4 billones de dólares y el de Cuba de apenas 100.000 millones. Irán y Venezuela tienen petróleo, Cuba medicina, un enorme conocimiento de transporte de infraestructura para burlar sanciones comerciales y azúcar que es muy necesaria en Teherán. También los intercambios de transporte y ciertas tecnologías. El resto son las tapaderas comunes para financiar sus compras “clandestinas” en mercado que tienen cerrados por la vía oficial, el lavado de dinero y la financiación a través de comercio híbrido (lícito/ilícito).

Entre esta enorme red, también está el Hezbollah, el partido militar libanés creado y financiado por la Guardia Revolucionaria iraní para influir en Medio Oriente y que tiene una base de operaciones en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, así como operaciones comerciales y militares en Venezuela.

Con Cuba, Irán también tiene un importante intercambio de producción farmacéutica y biotecnología. La vacuna Soberana-2 COVID-19 es uno de los más recientes esfuerzos de cooperación bilateral. Conocida comúnmente como Pasteurcovac en Irán, la vacuna se desarrolló en el marco de una colaboración entre el Instituto Finlay de Vacunas de La Habana y el Instituto Pasteur de Irán. En junio de 2021, la vacuna Soberana-2 recibió la aprobación de uso de emergencia en Irán. Un mes después, los medios de comunicación estatales cubanos anunciaron que Irán sería el primer país fuera de Cuba en producirla a escala industrial. En septiembre, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, habló del potencial “ilimitado” para ampliar los lazos entre Teherán y La Habana.

Las relaciones entre Cuba e Irán se iniciaron tras la revolución iraní de 1979, cuando este último país adoptó una constitución teocrática-republicana y una ideología antiimperialista centrada en la oposición a las potencias occidentales. La naciente República Islámica se unió rápidamente al Movimiento de los No Alineados (MNOAL) y buscó la independencia de las esferas de influencia estadounidense y soviética. Mientras tanto, el difunto presidente cubano Fidel Castro se aseguró el puesto de presidente como portavoz de facto en la conferencia del MNOAL ese mismo año, consolidando el liderazgo de Cuba en la organización.

El movimiento de 90 países miembros era percibido por el entonces Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ruhollah Khomeini, como el camino obvio hacia la neutralidad en medio de la Guerra Fría, a la vez que proporcionaba a Irán socios diplomáticos y económicos que no tenía en Occidente. Para Cuba era tener un poderoso aliado que lo respalde frente a Estados Unidos y sus sanciones a las que había enfrentado en soledad por dos décadas.

La “neutralidad” cubana estuvo siempre en cuestión por su absoluta dependencia de la Unión Soviética. Después de los años turbulentos y de sufrimiento para los cubanos por la caída del régimen en Moscú, el arribo de Vladimir Putin al poder volvió a acercar notablemente a Rusia y CubaIrán también entró en esa alianza después de que Rusia tomara partido por el régimen de Bashar al Assad en la guerra siria. Todos combatieron y combaten en el mismo bando.

En este contexto es que se creó una alianza fuerte también entre sus servicios de inteligencia. Los tres países mantienen regímenes represivos que se apoyan en muy fuertes estructuras de espionaje. La Habana respaldó a Teherán cuando se produjeron las sucesivas represiones tras los fraudes electorales. Lo mismo hizo Teherán después de las protestas del 11 de julio del año pasado. El portavoz de la cancillería iraní, Saeed Khatibzadeh, denunció el apoyo de Estados Unidos al Movimiento de San Isidro y acusó a Washington de “tratar de interferir en los asuntos internos del país”.

Si bien en forma oficial el intercambio comercial entre ambos países aparece como magro, Cuba e Irán mantienen una fuerte cooperación de defensa e inteligencia. El caso mejor documentado data de 2003 cuando los iraníes operaron desde territorio cubano para obstaculizar las transmisiones por satélite con base en Estados Unidos hacia Irán. “Los cubanos tienen un servicio de inteligencia muy conocido y capaz sobre el terreno que puede proporcionar acceso, información y apoyo a otros que también tienen intereses similares como Irán, Venezuela y otras naciones hostiles a Estados Unidos”, explica la profesora Marzia Giambertoni de Brown University, en Providence

La Dirección de Inteligencia cubana -conocida como G2- fue armada y entrenada por la KGB soviética y la Stasi, el Ministerio de Seguridad del Estado de la ex Alemania Oriental, las agencias de inteligencia más fuertes del bloque socialista durante la Guerra Fría. La supervivencia del régimen cubano durante seis décadas puede atribuirse en buena parte a la capacidad de sus servicios de inteligencia para controlar la disidencia interna, consolidar el dominio político y mantener a raya a los rivales externos.

La G-2 recluta entre los estudiantes universitarios prometedores y afines al partido Comunista, especialmente de los programas de ciencias sociales. Desde siempre actuó también a nivel internacional, primero apoyando a los grupos insurgentes marxistas en América latina, y después acompañando las intervenciones militares cubanas en África y otros conflictos de la Guerra Fría. También cuenta con varios campos de entrenamiento por donde fueron pasando aspirantes a guerrilleros desde los palestinos hasta los angoleños y desde los Pantera Negra estadounidenses hasta los Montoneros argentinos.

Con la llegada de Hugo Chávez al gobierno en Caracas en 1992 y su sucesor Nicolás Maduro, la G-2 penetró todos los estamentos de poder venezolanos. Los militares cubanos comenzaron a llegar a las bases venezolanas. Se adoptó una nueva doctrina militar, similar a la de La Habana. La formación ideológica y militar pasó a ser impartida por instructores cubanos. Además, con la ayuda de agentes cubanos, la comunidad de inteligencia venezolana -incluyendo sus ramas civil y militar- fue remodelada y depurada de funcionarios considerados “contrarrevolucionarios”. Incluso varios especialistas cubanos trabajan en el palacio gubernamental en tareas relacionadas con la protección del régimen y el análisis de situación. También crearon las FAES, las fuerzas de acción especial, los grupos de choque oficiales del régimen para eliminar disidentes.

En La Habana, el poder en las sombras de la relación cubano-iraní está protagonizado por el argentino Edgardo Rubén “Soheil” Assad, un viejo conocido de los servicios de inteligencia de todo el continente, “discípulo” de Mohsen Rabbani, el clérigo iraní implicado en el atentado de 1994 contra el centro cultural judío AMIA de Buenos Aires, en el que murieron 85 personas. El experto en el tema Joseph Humire lo calificó como “embajador en jefe informal de Irán para América Latina”. Fue el “pastor” de la muy pequeña comunidad shiíta cubana, integrada por unas 80 personas, hasta 2013 y desde entonces vive por temporadas en la ciudad sagrada shiíta de Qom con visitas prolongadas a la isla. Junto a Rabbani, dirigen el instituto cultural Al Mostafa donde estudian los latinoamericanos que quieren convertirse en clérigos islámicos de la rama del shiísmo. El centro Al Mostafa tiene unas 80 filiales o centros culturales en todo el continente. En varios informes presentados ante el Congreso estadounidense en la última década se los calificó como “centro de reclutamiento y operaciones de inteligencia iraní en la región”.

Edgardo “Soheil” Assad es un hijo de inmigrantes libaneses en Argentina que regresó al país de sus padres cuando tenía 20 años. En los años 90, Assad frecuentaba la mezquita At Tauhid en el barrio de Floresta, en la capital argentina, cuyo líder espiritual era Rabbani. Su familia fue investigada entonces por presuntos vínculos con Nidal Bazoun, un miembro del Hezbollah, que estuvo en Buenos Aires cuando se produjo el atentado de la AMIA.

Soheil Assad tuvo un traspié con la inteligencia cubana cuando quiso entrar al país unos días antes de la histórica visita del presidente estadounidense Barack Obama en marzo de 2016. Los estadounidenses que siguen sus movimientos exigieron a sus pares cubanos que le negaran la entrada en ese momento. “Fue un pequeño malentendido”, dijo después Assad cuando regresó a la isla para reconectar con su comunidad y amigos en los más altos estamentos cubanos a quienes visita, al menos, dos veces al año.

Es en esa red de shiítas cubanos liderados por el argentino Soheil Assad donde se mueven los agentes especiales iraníes que viajan permanentemente entre La Habana y Caracas, donde luego toman algunos de los dos vuelos semanales de Mahan Air a Teherán. Por allí podría haber ingresado Mohammad Khosraviragh, el copiloto del avión del Boeing de la aerolínea Emtrasur retenido en Ezeiza y que, de acuerdo al presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, se habría sometido en Cuba a una cirugía plástica para cambiar la fisonomía de su rostro. En la causa que lleva el juez argentino Federico Villena, se denunció el lunes pasado que “el verdadero apellido del copiloto es `Khosrviragh´” y que supuestamente se trataría de un alto cargo de la Fuerza Quds de Irán quien trabajó muy cerca del asesinado general Qassem Soleimani y que estaba a cargo de “las fuerzas especiales externas” como las que actúan en Cuba y Venezuela.

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