Morfema Press

Es lo que es

DBuford

Por Héctor Schamis

Repentinamente, el espectro de Mar del Plata 2005 se hizo presente en Los Ángeles 2022. Estaba en el escenario Alberto Fernández, proyectando la pura política interna sobre la “política exterior”, enfatizo comillas. Defendiendo dictadores e irrespetando al presidente de Estados Unidos en su propia casa. Lo interpeló con el dedo índice en alto y en tono acusatorio—”cuando usted era vicepresidente”.

Allí presente, fue una de esas groserías que cualquier ser con principios no desea presenciar; la vergüenza ajena que abruma. Lo hizo con menos grávitas y menos carisma que Chávez, Kirchner y Maradona en aquella oportunidad, cuando insultaron a George W. Bush en su cara. Y por cierto que con menos plata, en esta Argentina que él mismo empobreció hasta llegar a media sociedad y más.

Tal vez Fernández haya tenido esa imagen marplatense en su cabeza, siempre luchando contra políticos de más importancia y personalidad; siempre siguiendo a alguien y nunca siendo seguido; nunca inspirando demasiado en nadie. Es curioso, a veces Argentina parece un protectorado del Grupo de Puebla. Si su adulación a AMLO empalaga, su obediencia a Maduro aplasta. Y su retórica enlatada sobre el “bloqueo” a Cuba, bloqueo inexistente, lo muestra burdo e ignorante.

A propósito de humillación, Maduro le pidió que invite al presidente Biden a la próxima cumbre de la CELAC; inapropiado, pues Estados Unidos y Canadá están deliberadamente excluidos. Pero así lo hizo Fernández en su obediencia debida, siendo felicitado por Maduro desde Teherán, subrayo, para achicarlo aún más con su obscenidad característica y, de paso, pisotear la memoria de las víctimas del terrorismo de Hezbollah. Ese es Maduro. Y ese es Fernández.

Todo ello en base a la decisión del país anfitrión de no invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela a este encuentro del multilateralismo de las Américas. Los satélites de Cuba, con Argentina, Bolivia y México liderando el embate, acusaron a Biden de decidirlo “discrecionalmente”, instalando esa narrativa Lopezobradorista que la Administración dejó correr sin desmentir ni refutar con suficiente firmeza.

Por suerte para todos, el punto fue aclarado por el presidente Iván Duque en el primer párrafo de su discurso. Nos recordó, “les” recordó, que la declaración final de la Cumbre de Québec de 2001 dispone que “Cualquier alteración o interrupción inconstitucional del orden democrático” será un “obstáculo insuperable” para la participación en cumbres futuras y actividades relacionadas. No hay tal discrecionalidad, se trató de una decisión colectiva. Votada, esto es.

El problema para los dictadores de hoy es que Québec 2001 fue la Cumbre en la que se elaboró el texto de la Carta Democrática Interamericana, suscripta en septiembre del mismo año por todas las naciones hemisféricas excepto Cuba, no casualmente. Pues dicho texto estipula que el continente es democrático, y que la democracia se define como un orden político con elecciones periódicas libres, justas y competitivas; con un sistema plural de partidos; con alternancia; y con separación de poderes, derechos y garantías constitucionales.

En este “déjà vu” del bochorno, quedó opacado que el presidente Biden comenzó su discurso inaugural invocando dicha Carta Democrática, precisamente, y citando su artículo 1 desde el mismo comienzo: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”.

La cacofonía del castro-chavismo y sus clientes también intentó opacar su excelente discurso y las importantes propuestas del gobierno de Estados Unidos, una agenda concreta para abordar el cambio climático, la inequidad, la exclusión, la salud pública, la sustentabilidad del modelo de desarrollo y, lo más arduo, un acuerdo migratorio continental. Todo ello anclado en la democracia compartida.

No es la Alianza para el Progreso, para decepción de algunos ingenuos que solo esperan recursos, pero no obstante la agenda muestra a un Estados Unidos ambicioso, decidido a involucrarse con sus vecinos y a liderar un proceso de transformación. En hora buena, el futuro espera a una América unida con Estados Unidos.

Sin Estados Unidos, los candidatos son China, Rusia e Irán. Todos ellos ya tienen presencia en el continente; a despedirnos de la democracia si es con ellos.

Pero en la narrativa de los aliados de las dictaduras criminales de hoy, la agenda de Biden no era importante. Lo importante era atacar a la OEA y cansarnos con la noción de “organización lacaya”, según repiten López Obrador y Fernández.

Lo central es que desmantelar la OEA es eliminar los principios que invalidan su idea de la política basada en un partido único de jure, como en Cuba, o bien de facto, como en Nicaragua y Venezuela, y como intentan los oficialismos en Argentina, Bolivia y México. Desmantelar la OEA es eliminar la Carta Democrática Interamericana, esa es la norma jurídica que obstaculiza sus intentos de perpetuación.

Si a Fernández le dieron un papel disruptivo, a Ebrard, canciller de López Obrador, le asignaron el rol de (pseudo) estadista. Por eso, se dedicó a cuestionar “la arquitectura de la OEA” con generalidades, sin propuestas especificas y apropiándose de una representatividad que nadie le concedió y en base a atribuir a varios países posiciones ficticias.

Pero en realidad, más que arquitecto Ebrard está en el negocio de la demolición. Es muy simple, la arquitectura de la OEA es la Carta de 1948 y la Carta Democrática de 2001. En ambas se establece que el sistema interamericano es un club de democracias, así como lo es el sistema de cumbres. Si el gobierno mexicano quiere cambiarla, que entonces aclare que está de acuerdo con que dicho sistema sea para democracias, para autocracias o para lo que sea. No se animarán a tanto, disimulan para quién operan.

Luis Almagro lo dejó clarísimo. “No me hubiera gustado que Pinochet, Videla y Gregorio Álvarez estuviesen en esta sala”. La equivalencia es transparente. Eso buscan quienes quieren a Díaz-Canel, Maduro y Ortega en las cumbres. Allí está el desafío para preservar un futuro democrático en las Américas.

@hectorschamis

Vía Nueva Revista

«No deberíamos hablar del capitalismo sino del libre mercado en el que los individuos tienen ideas que pueden triunfar o fracasar” manifestó Pedro Schwartz, catedrático de Economía en la Universidad Camilo José Cela y académico de Ciencias Morales y Política, en una conferencia impartida en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

La sesión, organizada por Nueva Revista y la Escuela de Humanidades de UNIR, se enmarcaba en el seminario “El futuro del capitalismo”, dirigido por el catedrático emérito de Economía Francisco Cabrillo, que presentó al ponente.

“No es la cantidad de capital la que ha hecho más rica a la sociedad. El motor no es la acumulación del capital, sino los individuos, los inventores”

Pedro Schwartz puntualizó que “no es la cantidad de capital la que ha hecho más rica a la sociedad. El motor no es la acumulación del capital, sino los individuos, los inventores. Las personas y sus ideas». Y puso el ejemplo de Amazon, “que nació como una librería por internet”. Primero “surge la idea, y luego, los capitalistas aportan dinero; pero esa idea puede tener éxito o fracasar”.

Negó que “haya sistemas sociales, de los que hablaba decía Karl Marx, o que la historia avance por etapas”. Ese fue -añadió- “el error de Marx, que no entendió la historia, y que creía que el socialismo era científico”. El pensador alemán consideraba que “la historia de la humanidad debe analizarse en términos del progreso de un sistema a otro, del imperio romano al feudalismo, y luego al mercantilismo, la Ilustración, el capitalismo burgués, y por fin el socialismo y comunismo”.

En esta última etapa -agregó el ponente- “se llegaría, según Marx, a una utopía, en la que todos serían rentistas, una sociedad perfecta, sin conflictos entre personas y clases”. La realidad es que “la Unión Soviética exprimió a los trabajadores para acumular capital y crear grandes industrias”.

LAS IDEAS Y LA AUDACIA DE LOS EMPRENDEDORES

Por el contrario, la sociedad “ha prosperado por las ideas y la audacia de los emprendedores”. En Occidente vino gracias a “los intercambios comerciales, la conversión de los mercaderes en financieros; y el hecho de que en el siglo XVII, tanto en Holanda como en Inglaterra, las clases negociantes accedieron a la dignidad burguesa, una forma que para ser respetado ya no era necesario vivir de las rentas y obtener un título nobiliario”, como explica Deirdre McCloskey.

Citó Schwartz a David Hume que señaló tres condiciones para que las sociedades se civilizaran: “el respeto de la posesión, la transmisión voluntaria de las propiedades y el cumplimiento de las promesas”. A lo que es preciso añadir una cuarta: “que los individuos respondan a los cambios de precios en vez de intentar congelarlos, y resistirse a la transformación”.

Por último -agregó- “la gran transformación económica ha sido posible gracias a la división del trabajo, la extensión de los mercados y la innovación técnica, como apuntaba Adam Smith”. Todo ello genera competencia, que definió como “una forma de cooperación, que nos transporta a planos de mayor productividad”. Y “que los socialistas detestan, y la comparan con la guerra”.

La economía libre de mercado ha impulsado “una prosperidad increíble. Su inmensa productividad ha permitido crear el Estado de bienestar”

La economía libre de mercado ha impulsado “una prosperidad increíble. Su inmensa productividad ha permitido crear el Estado de bienestar”. Sin embargo, advirtió el catedrático, “el sistema de bienestar tiene en sí semillas de destrucción”. Así, por ejemplo, “las pensiones de reparto dan lugar a dispendios financieros que no pueden seguir acumulándose sin peligro para las libertades y la propia productividad de las sociedades democráticas”.

Otro peligro “nace de la utilización de la economía como un arma de poder y de muerte”. Se vio en “la Alemania de Bismarck y el Kaiser Guillermo; y lo estamos viendo ahora con Rusia y China”.

El futuro no está escrito” apostilló Pedro Schwartz. El sistema es “frágil y en cualquier momento puede romperse, como lo demuestran los casos de México, Colombia o Chile”.

Por Miguel Ors Villarejo en The Objective

Una doctrina inmune a los desmentidos de la realidad, que se basa en un libro que casi nadie ha leído y que se alimenta de los defectos ajenos. ¿Quién da más?

A qué atribuyes la popularidad del comunismo, a pesar de todas las atrocidades que en su nombre se han cometido?», le planteaba la otra tarde un liberal a otro liberal en un acto público.

La respuesta del interpelado giró en torno al colosal aparato propagandístico de la izquierda, y es cierto que el capitalismo ganó la Guerra Fría, pero perdió la historia de la literatura y su imagen ha quedado indisolublemente ligada a las miserias que refieren en sus novelas Dickens y Zola o Dostoievski.

Atribuir el éxito de Marx a una hábil operación de mercadotecnia me parece, sin embargo, una interpretación parcial y, sobre todo, poco liberal. Si suponemos que estamos rodeados por unos débiles mentales que se dejan seducir por cualquier demagogo, asumimos tácitamente la premisa central del autoritarismo: la gente no sabe lo que quiere y debe ser sojuzgada por su propio bien.

Razones para ser socialista

Reconozcamos que hay buenos motivos para ser antiliberal. De hecho, ha sido la norma durante la mayor parte de la humanidad. Como escribe Karl Menger, el monopolio es «lo más antiguo y primigenio», y tiene mucho sentido. ¿Cómo va a surgir algo positivo de las decisiones que unos mercaderes avaros y egoístas adoptan con el único fin de satisfacer sus vanos e insaciables deseos? La mano invisible de Adam Smith y el orden espontáneo de Friedrich Hayek son totalmente contraintuitivos. Desde por lo menos Platón se ha considerado que, para que las cosas salgan como es debido, hace falta una eminencia gris coordinándolo todo. Todavía a finales del siglo XX a los funcionarios soviéticos les costaba entender el sistema occidental de distribución. «Dígame», consultó uno de ellos con absoluta seriedad a un economista británico, «¿quién se encarga del suministro de pan para la población de Londres?» «La pregunta», observa Tim Harford, «es cómica, pero la respuesta (“Nadie”) resulta perturbadora».

También conviene considerar que, durante mucho tiempo, la evidencia disponible fue poco concluyente, y no me refiero a los primeros tiempos de la Revolución industrial. Cuando el 12 de abril de 1961 Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en viajar al espacio exterior, el New York Times se preguntó si Estados Unidos no iba «por detrás militar y tecnológicamente». Entre no pocos académicos empezó a cundir la sospecha de que quizás el comunismo fuese, después de todo, un modo de organización más eficaz. El PIB soviético crecía a finales de los 50 a tasas tan vertiginosas que, como cuenta en sus Memorias, Nikita Jruschov decidió dejar de «interferir en los asuntos internos de otras naciones», es decir, de exportar la revolución. Le parecía innecesario. «El socialismo», declararía en 1959, «sucederá inevitablemente al capitalismo».

Finalmente, mientras el programa marxista «promete realizar los sueños y viejos deseos de la humanidad» (Ludwig von Mises), el liberal nunca ha ocultado su incapacidad para implantar el paraíso a la tierra. Ofrece humildes recetas para construir lo que Isaiah Berlin llama «una sociedad decente», algo bastante «insulso» que «no es el tipo de propuesta por la que el joven idealista estaría dispuesto a luchar».

La contrarrevolución

Todos esos argumentos pudieron, no obstante, ser válidos hace décadas. Hoy está sobradamente acreditado que el mercado es el sistema más eficaz de asignar recursos. La evidencia práctica es, asimismo, abrumadora: el libre comercio ha impulsado los niveles de bienestar a cotas desconocidas en todo el planeta. En cuanto al proyecto sugestivo de vida en común, decenas de libros han documentado las atrocidades perpetradas para alcanzar la (por lo demás, decepcionante) sociedad sin clases. ¿Cómo es posible que quede quien la promueva?

En su Memoria del comunismo, Federico Jiménez Losantos cuenta que «nunca importó la verdad (que se supo desde el principio) sobre la naturaleza genocida del comunismo en Rusia». Gorki, Malraux, Gide, Dos Passos, Hemingway, Dashiell Hammet y «tantísima gente ilustrísima e inteligentísima» estaban «casi todos al cabo de la calle de lo que pasaba en Moscú».

Y fue eso paradójicamente lo que hizo su convicción más inquebrantable.

Salto de fe

Joseph de Maistre, el contrarrevolucionario francés del siglo XIX, ya advirtió que las únicas cosas que duran son las irracionales, y citaba el caso de la monarquía. ¿Por qué un rey sabio habría de tener un hijo sabio? Se trata de una suposición absurda y fácilmente rebatible. Tampoco el matrimonio indisoluble resiste el menor análisis. ¿Por qué dos personas que se sienten atraídas en un momento dado deben guardarse fidelidad eterna? Aunque el amor libre parece un arreglo más sensato, se ha desmoronado allí donde ha intentado instaurarse, igual que se ahogaron en un baño de sangre los sucesivos regímenes que alumbró la Revolución francesa, avalada por las impecables credenciales del pensamiento ilustrado. «Todo lo que es edificado por la razón», concluye Maistre, «puede ser demolido por la razón». Solo lo absurdo resiste su acción corrosiva.

Y una vez que una creencia ha arraigado, los desmentidos de la realidad dejan de afectarle. Al contrario, sostiene Emmanuel Carrère: «tienden a reforzarla». El escritor francés cuenta en El Reino que los tesalonicenses abrazaron la doctrina de Cristo por su promesa de vida eterna. San Pablo les garantizó que su materialización era inminente. «Lo veréis muy pronto», les dijo. «Ninguno de vosotros morirá sin haberlo visto».

Así que cuando uno de ellos falleció y el Mesías no compareció, los más razonables se dieron de baja. Pero la mayoría pensó que no podían abandonar al primer contratiempo. Era una prueba de Dios, para separar a los tibios de los auténticos creyentes. La fe así reafirmada se liberó de las cadenas de la lógica y, a partir de ese instante, se volvió invulnerable.

En el caso del comunismo, ese salto crítico se produjo, según Jiménez Losantos, con «los procesos de Moscú del 37». Entonces, los militantes «en el banquillo, en la URSS o en cualquier país del mundo, desechan su idealismo y aceptan conscientemente que todo lo que […] Stalin dice es mentira, pero que deben respaldarlo».

La misma magnitud de las denuncias jugaría a su favor. Sucedió igual con el Holocausto. Era tan inverosímil que, hasta los juicios de Núremberg, los testimonios de los escasos supervivientes de los campos de exterminio «se descartaban con incredulidad» y se consideraban meros «embustes con fines políticos».

Y no olvidemos el aliento que prestan al comunismo las crisis que periódicamente padecen las economías de mercado. En octubre de 2008, después del colapso de Lehman Brothers, se dispararon las ventas de El Capital, cuya leyenda se agiganta con cada lector que no tiene.

La verdad y la tribu

Una doctrina inmune a los desmentidos de la realidad, que se basa en un libro que casi nadie ha leído y que se alimenta de los defectos (innumerables) del capitalismo. Como fórmula de captación es imbatible, pero queda su último y definitivo encanto: el monopolio marxista de los buenos sentimientos. «Hay que juzgar el comunismo por sus intenciones y no exclusivamente por sus actos», pontificaba Jean-Paul Sartre en los años 50.

Da igual que Lenin y Trotski, Stalin y Mao, Pol Pot y Kim Il-Sung hayan perpetrado los crímenes más abyectos. Lo han hecho por una causa admirable y esto actúa como un imán. Aunque somos seres racionales y nos importa la consistencia de las opiniones que decimos, somos igualmente animales sociales y nos preocupa lo que las opiniones dicen de nosotros. Nos convertimos al cristianismo o al marxismo porque sus argumentos nos convencen, pero también porque nos halaga el prestigio que reportan y buscamos la aprobación de nuestro entorno. Y si la realidad y su representación discrepan, no siempre rectificamos la representación.

El psicólogo de Yale Dan Kahan realizó el siguiente experimento. Cogió la grabación de una algarada ante un edificio no identificado y se la mostró a un grupo de estudiantes, pero a unos les dijo que era una manifestación provida y a otros, que eran gais indignados contra la ley del Ejército que prohibía revelar la orientación sexual. Luego les pidió que valoraran si les había parecido un acto pacífico y los comentarios se alinearon desalentadoramente con la ideología. Los conservadores juzgaron intachable lo que pensaban que había sido una reacción ante el crimen de bebés inocentes y los progresistas formularon una opinión similar sobre la marcha de los homosexuales. Por el contrario, los conservadores que creían que eran gais protestando y los progresistas a los que les contaron que era una manifestación provida llegaron a una conclusión muy diferente: se trataba de iniciativas violentas e incívicas, que obstaculizaban el derecho a la libre circulación.

Las ideologías nublan nuestro entendimiento y la explicación de Kahan es que prestamos tanta atención a la verdad como a la aceptación de la tribu. Hoy nos sorprende que Jean-Paul Sartre pudiera declarar que «el ciudadano soviético disfruta [con Stalin] de una libertad de crítica absoluta», pero en la Francia de la Guerra Fría los anticomunistas sufrían un acoso feroz y era mucho más prudente «estar equivocado con Sartre que tener razón con [Raymond] Aron».


Miguel Ors Villarejo es periodista económico en The Objective.

Por morfema.press

Las autoridades ucranianas afirman que sus tropas combaten en las calles en torno a la fábrica de Azot y desmienten que el recinto esté rodeado por los invasores.

El gobernador militar de Lugansk, Sergyi Gaidai, aseguró este domingo (12.06.2022) que las fuerzas defensoras ucranianas mantienen el control sobre Severodonetsk, pese al asedio que intentan imponer los invasores rusos sobre la planta química Azot. Las autoridades locales niegan información entregada por los propagandistas rusos, que aseguran tener bloqueado el recinto.

«Azot no está bloqueado. Se está combatiendo en las calles de las cercanías de la planta», afirmó Gaidai, quien agregó que previsiblemente las tropas rusas van a intensificar sus ataques para tomar la ciudad a lo largo de este domingo o el  lunes. Al parecer, los invasores pretenden reeditar la estrategia seguida para lograr la caída de la acería Azovstal, en Mariúpol, y así hacerse con el control de Lugansk.

Rusia sostiene que mantiene ya bajo bloqueo la planta Azot, e incluso Rodion Miroshnik, «embajador” ante Rusia de la «república” de Lugansk afirmó que los civiles que se encontraban refugiados en el recinto, intentando protegerse de los bombardeos lanzados por los mismos rusos, ya comenzaron a abandonar el lugar. El sábado, Miroshnik había cifrado en 500 el total de personas no militares que se guarecían en Azot.

Ataque en Chortkiv

¡Los civiles han comenzado a abandonar Azot!», anunció el ruso en su cuenta de Telegram. «Son recibidos y llevados a un lugar seguro por los combatientes de las fuerzas aliadas», como define a los invasores. Desde hace semanas, Ucrania ha pedido a Occidente artillería de mayor alcance para lograr contrarrestar la ofensiva rusa, sin éxito en sus demandas hasta el momento.

En tanto, un ataque contra la ciudad de Chortkiv, en el oeste de Ucrania, destruyó parcialmente una instalación militar, de acuerdo con información proporcionada por el gobernador de Ternopil, Volodimir Trush. El funcionario explicó que cuatro proyectiles golpearon la urbe la tarde del sábado, dañando además cuatro edificios residenciales. «Fueron disparados desde el Mar Negro. No hubo muertos, pero sí 22 personas debieron ser hospitalizadas”. Entre los lesionados había un niño de 12 años.

Con información de EFE, Reuters, Europa Press

Vía Meduza

El pasado 9 de junio, casi un año y medio después de los disturbios protagonizados en Washington por partidarios de Donald Trump, se celebraron en el Congreso estadounidense las primeras audiencias públicas sobre la investigación de estos hechos. Uno de los objetivos del llamado comité del 6 de enero era determinar si los hechos de ese día fueron solo disturbios, o si se trató de un intento de golpe de Estado en el que Trump intervino. Casi 19 millones de televidentes siguieron la retransmisión de las audiencias; muchos observadores estadounidenses las comparan con las  audiencias de Watergate de 1973 (y este no es el primer evento en la historia de la presidencia de Trump que se compara con ese escándalo). El politólogo Yan Veselov cuenta a qué conclusiones llegaron los congresistas.

El Comité Especial para Investigar el Ataque del 6 de enero al Capitolio de los EE. UU. (también conocido como el «Comité del 6 de enero») se estableció formalmente el 1 de julio de 2021. En un principio, se supuso que se formaría una comisión interpartidaria de ambas cámaras del Congreso (el Senado y la Cámara de Representantes), por analogía con la que investigó los atentados del 11 de septiembre de 2001. Pero como los republicanos del Senado no apoyaron esta idea, el comité fue creado por los esfuerzos de los demócratas de la Cámara de Representantes, a quienes se unieron solo dos miembros del Partido Republicano. Ambos obtuvieron escaños en el comité, los otros siete, junto con el presidente, fueron ocupados por los demócratas.

¿Qué hizo el comité?

La tarea principal del comité era establecer si Donald Trump trató de influir en el procedimiento de conteo de votos electorales en el Congreso , violando así el procedimiento para elegir al presidente de los EE. edificio del capitolio. En el proceso de trabajo, la comisión estudió más de 140 mil páginas de diversos documentos y entrevistó a más de mil testigos (unos cien más recibieron citaciones para comparecer a declarar).

El Comité prestó especial atención a varios puntos

  • Qué estaban haciendo Trump y su séquito durante los disturbios. Los legisladores querían restaurar la imagen casi cada minuto unas tres horas después del inicio del asalto al Capitolio. Para ello, se grabaron un gran número de entrevistas con empleados de la Casa Blanca y personas del círculo íntimo del expresidente, incluidos sus familiares. Después de mucho litigio, el comité también pudo obtener documentos del archivo presidencial (algunos estaban rotos ; los archivistas tuvieron que pegarlos), así como datos sobre llamadas en las que se encontró una «inmersión» que duró 7,5 horas (lo que condujo a algunos periodistas para creer que Trump podría haber usado un teléfono diferente).
  • Cuál fue el esquema con los llamados electores falsos , que se suponía que debían tomar el lugar de los electores legítimos de los estados donde, según Trump, se produjo un fraude electoral masivo. El comité envió citaciones a 20 personas asociadas con el esquema, incluido el líder del Partido Republicano de Arizona, Kelly Ward, el candidato a gobernador de Pensilvania, Doug Mastriano, y Mark Fincham, quien se postula para el Secretario de Estado de Arizona (responsable de realizar las elecciones). También se obtuvo el testimonio del abogado personal de Trump y exalcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, quien trató de convencer a los funcionarios del condado de Michigan para que entregaran las máquinas de votación a Trump (se están investigando intentos similares para presionar a los legisladores y las autoridades) .en varios otros estados).
  • Cómo el equipo de Trump usó acusaciones de fraude electoral para recolectar donaciones y si hay un componente fraudulento en esto. Se solicitó información financiera tanto al Comité Nacional Republicano como a  Salesforce , que manejó la distribución de correos electrónicos promocionales para la campaña de Trump. Con su ayuda lograron recaudar más de 200 millones de dólares , pero, contrariamente a las promesas, solo una pequeña parte de esta cantidad se destinó a servicios que supuestamente impugnarían los resultados electorales, y la mayor parte se destinó a pagar deudas . Además, los empleados involucrados en la campaña de Trump compilaron deliberadamenteCorreos electrónicos de solicitud de donación para que por defecto sean donaciones semanales (en lugar de una sola vez).
  • Papel en las organizaciones de derecha Proud Boys y Oath Keepers en los disturbios . El comité envió citaciones a los líderes de ambos grupos, Henry Tarrio y Elmer Rhodes.

Varios testigos se negaron a cooperar con el comité. Los exasesores de Trump Steve Bannon y  Peter Navarro han sido acusados ​​de desacato al Congreso y están a la espera de juicio. El exjefe de gabinete presidencial, Mark Meadows, inicialmente cooperó con el comité, pero luego se negó a entregarle algunos documentos. De manera bastante inusual, el comité llamó a declarar a cinco congresistas republicanos en ejercicio que afirmaron públicamente haber hablado con Trump por teléfono el 6 de enero. Todos ellos también se negaron a declarar.

¿Qué se ha sabido durante este tiempo?

La mayoría de las noticias provinieron de documentos que Mark Meadows logró entregar al comité. Por ejemplo, el 4 de noviembre (el día después de las elecciones, pero antes de que se anunciaran los resultados), el exgobernador de Texas y luego secretario de energía de la administración Trump, Rick Perry , le escribió a Meadows que si Trump perdía en Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania y otros estados donde los republicanos controlen las asambleas legislativas, será posible simplemente no reconocer los resultados de las elecciones y enviar a sus propios electores. Se encontraron correspondencias con el presentador conservador Seann Hannity de Fox News , el congresista republicano Jim Jordan y la esposa del juez de la Corte Suprema Clarence Thomas Jeannie Thomas ., con quien Meadows discutió y/o coordinó intentos de abolir el voto electoral (y en uno de los mensajes dijo con pesar que esto no tuvo éxito). Una expresión más concreta de estos esfuerzos fueron las presentaciones con un plan paso a paso para la cancelación de los resultados electorales y  un memorando con una justificación legal para esto, escrito por uno de los abogados del equipo de Trump, John Eastman (se  negó a testificar contra mismo ante el comité). 

Meadows también llamó a Rudy Giuliani y a congresistas republicanos para discutir la idea de marchar al Capitolio. Como se supo por la misma correspondencia, luego del inicio de los disturbios, el hijo de Trump, Donald Jr., e incluso tres presentadores de Fox News le escribieron pidiéndole que convenciera a Trump de condenar la toma del Capitolio e instar a los manifestantes a dispersarse. Pero esto no impidió que los mismos presentadores de televisión al aire dudaran de que los partidarios de Trump estuvieran involucrados en los disturbios.

¿Qué aprendimos de la primera reunión pública?

Solo el presidente del comité demócrata, Benny Thompson, y la vicepresidenta republicana, Elizabeth Cheney (quien ya ha recibido bastantes críticas de sus colegas del partido por su participación en el trabajo del comité) usaron el derecho de comentarios de apertura en estas audiencias. Ambos aprovecharon su tiempo para promover la narrativa de que los hechos del 6 de enero fueron un intento de golpe de Estado centrado en Donald Trump. En particular, Cheney dijo sin rodeos que Trump tenía un plan de siete puntos para revertir los resultados de las elecciones presidenciales. 

En su discurso, también mencionó una serie de detalles interesantes, en particular, Trump, después de escuchar los llamados de los manifestantes para colgar al vicepresidente Mike Pence por no cancelar algunos de los votos electorales, dijo que «se lo merecía». También, según ella, el congresista republicano Scott Perry y varios de sus colegas apelaron a Trump por un indulto preventivo, por temor a que fueran procesados ​​por intentar impugnar los resultados de las elecciones.

Hubo una gran cantidad de imágenes de video en las audiencias: además de una recreación de 10 minutos de los eventos del 6 de enero, que utilizó imágenes inéditas, los discursos de los congresistas fueron acompañados por cortes de entrevistas con personas de la administración Trump. Por ejemplo, el exfiscal general William Barr dijo que consideraba «una tontería» la idea de una manipulación masiva de las elecciones de 2020, algo que se hizo eco de la hija de Trump, Ivanka, que trabajaba en la Casa Blanca. Su esposo y asesor de Trump, Jared Kushner , calificó las amenazas de los abogados de la Casa Blanca de renunciar si Trump continuaba insistiendo en el fraude electoral y tratando de cancelarlo como «lloriqueos». Y el presidente del Comité de Jefe de Personal, Mark Milley , dijoque todas las órdenes para dispersar a los manifestantes las dio el vicepresidente Pence, mientras que el jefe de gabinete, Mark Meadows, exigió que todos dijeran que las decisiones las tomaba únicamente Trump.

En la primera reunión también participaron dos testigos. La primera en hablar fue la oficial de policía del Capitolio, Carolyn Edwards, quien resultó herida durante los disturbios del 6 de enero. Ella habló muy emocionalmente sobre su experiencia y el caos de ese día. La siguió el documentalista británico Nick Quested filmando la reunión entre los líderes de Proud Boys y Oath Keepers Henry Tarrio y Elmer Rhodes el 5 de enero, y los miembros de Proud Boys que marcharon hacia el edificio del Capitolio el 6 de enero, antes del final de Trump . concentración de simpatizantes.

Durante la reunión de casi dos horas del comité, no se escuchó nada fundamentalmente nuevo, pero la imagen de los eventos de ese día se complementó con detalles curiosos. No obstante, los legisladores pudieron llamar la atención sobre su trabajo: en Google, la consulta «audiencia del 6 de enero» se convirtió en la tercera consulta de búsqueda más popular, y las audiencias mismas se transmitieron en vivo en todos los principales canales de cable y de noticias, con la excepción de la conservadora Fox News .

¿Que sigue?

Habrá varias reuniones más a lo largo del mes, en las que se discutirá, en particular, si Trump sabía que había perdido antes de hacer una acusación de fraude electoral; sus intentos de presionar al vicepresidente Mike Pence y a los gobiernos estatales para que cancelen los resultados de las elecciones, así como sus llamados a los manifestantes a asaltar el Capitolio.

Se espera que el comité publique su informe final en septiembre, semanas antes de las elecciones legislativas intermedias. En cuanto a las posibles acusaciones contra Trump y otros miembros de su administración presidencial, este tema es competencia del Departamento de Justicia: un comité del Congreso solo puede hacer recomendaciones de carácter legislativo.

El presidente interino dijo que los venezolanos no van a normalizar la agresión ni a la dictadura y por eso seguirán en las calles reclamando sus derechos

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, calificó como una emboscada organizada por miembros del régimen de Nicolás Maduro, los ataques en su contra durante una actividad en la localidad de San Carlos, Estados Cojedes.

El dirigente opositor señaló que “la emboscada, fue liderada por diputados del cuerpo deliberativo que hoy usurpa Jorge Rodríguez. “Debo decirlo, estaban Nosliw Rodríguez y Marcos Mendoza, claramente identificados en las imágenes y los videos que lideran esta emboscada en un lugar que es público”, precisó.

Guaidó, quien viene realizando una serie de actividades públicas durante los últimos días en distintas localidades de Venezuela, dijo quela intención del régimen es generar miedo y pese a ello sus seguidores se mantendrán en las calles.

“El miedo lo tienen ustedes, nosotros vamos a seguir en la calle. Vamos a seguir y retomar los espacios que nos hacen mayoría en este momento en Venezuela.”, advirtió. “No nos van a sacar de las calles. Seguiremos recorriendo el país, seguiremos dando la cara con nuestra gente. Seguiremos honrando nuestro compromiso y reclamando nuestros derechos y nuestra elección, esa que nos deben”, prosiguió.

Por morfema.press

A propósito del 10° aniversario de Vente, la opositora destacó que Venezuela tiene la necesidad de encaminarse a una dirección política que esté alineada con los sentimientos e intereses del país

Entre otras cosas, María Corina dijo

A los ciudadanos honorables que forman parte de esas organizaciones políticas, los invito a desmarcarse y a encontrarnos en en esta lucha común.

Una estrategia de la mafia criminal es vaciar de contenido las causas legítimas de lucha, por eso se habla mucho de la necesidad de buscar la unidad y la reconciliación nacional. ¿Pero saben qué? La verdad es que este país ya está claro, unido y reconciliado en su anhelo común de libertad, de justicia y de honestidad. Quienes están fuera de esa unidad son quienes se arreglan entre ellos, se pagan y se dan el vuelto, y actúan de espaldas a la genuina libertad del ciudadano. 

Precisamente por ello, esas mismas mafias intentan infiltrar a los movimientos ciudadanos para luego implosionarlos y hacerlos fracasar. Ya conocemos sus modos criminales.

Nosotros sí creemos en la unidad: en la unidad de propósitos y en la unidad sin mafias.

Vía REL

¿Qué es lo que define al catolicismo romano? ¿Los concilios? ¿El Papado? ¿La doctrina? Miguel Ángel Quintana Paz opina que estos aspectos son nucleares para comprender la fe católica, pero hay algo incluso más universal que el contenido doctrinal y dogmático, y esto es el way of life, el estilo de vida, católico: algo que lleva, incluso a los ateos, a ser un poco menos ateos y un poco más católicos.

Desde hace algunos años, este filósofo y pensador ha cobrado una gran relevancia en el  entorno académico y divulgativo más próximo al catolicismo y la llamada «Guerra Cultural«. Es el actual director académico del  Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP) en Madrid y ya en 2020 comenzó un debate que permanece vivo hasta la fecha con su artículo «¿Dónde están (escondidos) los intelectuales cristianos?«.

Con la cercanía y sencillez que le caracteriza, Quintana Paz ha vuelto a hacer una de esas preguntas incómodas en The Objective por su evidencia argumental ante un mundo secularizado: Por qué te viene bien ser católico aunque no creas en Dios.

Su tesis es clara: incluso quien no acepte las verdades sobrenaturales del catolicismo, puede ver que la cosmovisión que la fe católica tiene respecto al prójimo, la belleza o los placeres de la vida es, en sí misma, universal y deseable para todos.

Lo demuestra en seis puntos:

1º) Confianza en que todos podemos mejorar

Para el filósofo, la síntesis de la Reforma protestante fue una «lucha de un hombre desesperado -Martín Lutero- contra sus coetáneos renacentistas, enamorados del arte y de la vida», representados por el Papa León X.

En este sentido, la idea de esperanza en lo religioso que se traslada a todos los aspectos es crucial: para los luteranos, «los hombres nunca dejarán de ser pecadores horrendos» y «lo que les cabe es tener fe en que Cristo los salvará, sin que esa fe anule el hecho de que todos son los pecadores horrendos que son», surgiendo «una mirada desconfiada y hostil» del prójimo.

Algo que en Calvino, el otro gran representante de la Reforma, se traduce en que «tanto los que se salvarán como los que se condenarán son seres del todo horripilantes en sus pecados». «La única diferencia es que a los primeros Dios ha decidido, porque sí, salvarlos; mientras que a los segundos incluso Dios quiere abandonarlos a la perdición. ¡Cómo fiarse lo más mínimo de mi prójimo, si quizá sea uno de esos en los que incluso Dios ha perdido toda esperanza! ¿Por qué voy a apostar por él yo?», se pregunta.

Frente a luteranos y calvinistas, la teología católica mantiene la esperanza en el hombre con una única condición: «Que nos pongamos en Sus manos -de Dios-«.

«Era inevitable que de esta teología surgiesen pueblos más vitalistas que los protestantes: españoles, franceses e italianos nos preocupamos de la buena vida y de mejorarla aún más», explica.

Ser católico, explica, reside en tener cierta confianza de fondo, la confianza en que la vida de cualquiera podría volverse excelsa: «Incluida la de usted. No hay condena eterna, o al menos mientras usted ande aún por este mundo. Puede surgir la sorpresa en cualquier momento: su amigo, su portero, su vecino podrían virar cualquier día a mejor. La vida de cualquiera podría ser maravillosa».

2º) Atención a cada cual por sí mismo

De ello se desprende de que «si todos podemos mejorar, entonces cada cual merece ser atendido justo en el punto en que se halle. Ni podemos despacharlo con el rótulo de `pecador´ ni con el de `condenado´ ni con el de `salvado´».

Junto con estas  «etiquetas», Quintana Paz subraya la falta de sentido de otras como «inmigrante, homosexual, mujer o pobre, pues no aportan más datos que eso que es lo principal de cada cual», así como las de «viejo, discapacitado o rarito»: «Mientras haya vida hay esperanza de mejora; para un católico, todos somos más importantes que los adjetivos que nos pongan».

Esta faceta, «llevada hasta el extremo» por el catolicismo en su vertiente religiosa, se muestra por ejemplo en «la atención a los pobres e incluso a los muertos del purgatorio, dos grupos de los que poca compensación cabe luego esperar».

«Justo en ellos está el secreto de cómo tener una relación sana con nuestros semejantes: no como si fueran una mercancía de la que sacar beneficios, sino como algo valioso en sí mismo», añade.

3º) Dar y recibir razones

Siguiendo ambas notas de la teología católica, el filósofo concluye que «no vale dar por perdido a nuestro interlocutor desde el inicio».

Por ello, frente a la máxima luterana de que «la razón es la prostituta del Diablo», razonar, discutir y explicarse «constituye una tarea ineludible para un católico».

«Discutamos, vayamos a sitios -bares, fiestas, peregrinaciones, reuniones familiares- donde nos podamos acalorar. El católico, incluso cuando es creyente, sabe que no puede salvarse solo: santos, vírgenes y feligreses te ayudan si tienes fe; vecinos, amigos o parientes si no la tienes», menciona.  

4º) Mirada mundana, pero sin limitarse a lo cotidiano

También sintetiza una máxima ignaciana al afirmar que «un católico debe ser mundano, aunque a veces el mundo se le quede incómodo o pequeño». Y lo explica: «El católico se preocupa por el cuerpo -según su religión, resucitará- admira el cuerpo -incluso después de muerto, no otra cosa son las reliquias- muestra el cuerpo -las esculturas de Miguel Ángel se destinaron a exhibirse en plazas e Iglesias-«.

Esta atención del catolicismo al propio cuerpo es fácilmente extensible «hacia el cuerpo social»: «Me embadurnaré en los avatares de mi pueblo, o en los de la humanidad entera. También me concentraré a veces en ese cuerpo social más pequeñito donde vivo: mi gremio, mi bando, mi corporación», explica.

Sin embargo, matiza que «la actitud católica reposa asimismo en no dejarse absorber del todo por esas cosas del mundo, lo cual solo desembocaría en neurosis y obsesiones. Hay que elevar la mirada más allá de estos cuerpos o de esta postración que sufre mi pueblo o este casi en que hoy habita la Tierra»

5º) Aprecio de la belleza doquiera se halle

La belleza es, en sus propias palabras «lo que mejor nos permitirá aspirar a lo grande», pues «un católico la aprecia donde quiera que se encuentre».

«Basta contemplar sus templos. O, al menos, basta contemplarlos antes de que, en los últimos 50 años, se protestantizaran. O antes de que asumieran un pobrismo ridículo: si a alguien satisfacían las iglesias hermosas era al pobre que solo en ellas disfrutaba de lo bello y caro. Procesiones, barroco, vestimentas sacras, mantos virginales, liturgia: el católico sabe, con Dostoievski, que la belleza nos salvará«, subraya.

Este aspecto es especialmente constatable por «el católico cultural», más incluso que el «católico creyente», lo que muestra con el ejemplo del laicista Manuel Azaña, presidente de la Segunda República: «Fue la calmada hermosura recordada de su infancia, su vida junto a un convento de las bernardas y otro de carmelitas, lo que le disuadió de expulsar todas y cada una de las órdenes religiosas de España (solo los jesuitas sufrieron su afán desterrador)».

6º) Perdonar (incluso a uno mismo) y tirar para adelante

Como síntesis, considera que solo el perdón posibilita confiar de nuevo «en mi semejante» y «atenderle tal y cómo es ahora y no como fue ayer»: «Frente al puritanismo protestante, que se obsesiona con mantener siempre impoluta la casa para que luzca bella, el católico se esfuerza más bien en limpiarla: no es tan grave si, en medio de los avatares mundanos, al final se nos manchó algún rincón. Friégalo y ya está».

Hoy, en cambio, «miramos al mundo y contemplamos puritanas obsesionadas con castigar un mal piropo que un tenor pronunciara hace décadas», o «puritanos empeñados en punir un tuit desafortunado que emitió un político cuando era joven aún».

«El catholic way of life, en un mundo cada vez más histérico con pedirle cuentas a todos por todo, va a contracorriente: se atreve a perdonar«, concluye.

Vía Forbes

Se trata de viajeros que salieron de Cuba de forma legal, pero se incorporaron en México al flujo irregular para llegar a EEUU

México retornó este viernes a Cuba un grupo de 64 migrantes y con ellos suman 1.247 los ciudadanos de la isla devueltos por las autoridades de ese país en 2022.

El nuevo grupo de migrantes -integrado por 51 hombres y 13 mujeres- llegó al aeropuerto internacional de La Habana y, tras ser sometidos a pruebas PCR para detectar la covid-19, fueron trasladados a sus provincias de residencia, detalló una nota de la agencia estatal Prensa Latina.

Asimismo señala que estos viajeros “no violaron las leyes migratorias, sino que salieron de Cuba de forma legal y se incorporaron en México al flujo irregular” con la intención de llegar a Estados Unidos.

Esta es la operación número 21 realizada para repatriar cubanos desde México este año, indicaron autoridades migratorias de la isla caribeña.

La víspera medios oficiales cubanos informaron de otra operación efectuada por el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos que devolvió a 32 indocumentados por el puerto occidental de Orozco en la operación número 36 de su tipo en lo que va de este año y la tercera en la última semana desde ese país.

Los guardacostas estadounidenses junto a los gobiernos de Bahamas y México han devuelto a la mayor de las Antillas desde enero último un total de 2.980 personas en 69 operaciones de retorno, de acuerdo con fuentes oficiales.

En los últimos meses ha aumentado de forma notable el flujo de migrantes cubanos que buscan ingresar a Estados Unidos utilizando como vías el mar o siguiendo distintas rutas por varios países de Centroamérica como Nicaragua, Panamá y Honduras.

El Gobierno cubano reclama a la Administración de Washington el cumplimiento de los pactos migratorios suscritos entre ambos países, según los cuales EU debe entregar 20,000 visados por año, y La Habana afirma que no se ha ejecutado esa cifra por cuatro años consecutivos.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó este miércoles a EU de estimular la migración irregular al otorgarles “privilegios” a los cubanos que intentan ingresar a ese territorio.

El Ejecutivo de La Habana atribuye también el aumento de la migración a la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que permite a los cubanos solicitar la residencia permanente en Estados Unidos al año y un día de permanecer en ese país.

En abril pasado, delegaciones de Cuba y EU retomaron en Washington su diálogo bilateral sobre asuntos migratorios, el primero de alto nivel desde la llegada del presidente demócrata Joe Biden a la Casa Blanca.

Cuba calificó de “signo positivo” que EU mantuviese una reunión sobre temas migratorios con una delegación de su país.

Por su lado, el gobierno de Washington dijo que esas conversaciones migratorias entre ambas partes fueron “productivas”.

A mediados de mayo EU anunció varias medidas con relación a Cuba, entre ellas el incremento de los servicios consulares de su embajada en la isla y el restablecimiento de un programa de reunificación familiar que llevaba suspendido desde hace años con la acumulación de hasta 20,000 solicitudes.

Según recientes informes de la agencia de Protección de Aduanas y Frontera (CBP, en inglés) de EU, desde octubre -el inicio del año fiscal 2022 del gobierno estadounidense- han llegado a la frontera sur de Estados Unidos casi 115.000 cubanos.

Por Alberto Ray

sta semana la invasión rusa a Ucrania traspasó el umbral de los 100 días. A pesar de ello, aun es temprano para hablar de vencedores y vencidos. Lo que para algunos sería una guerra rápida, comienza a revelar su propia naturaleza y lo que se ve venir no es precisamente el fin, sino una nueva etapa de un conflicto de otras dimensiones.

Sobre el terreno, la estrategia militar rusa de concentrar sus fuerzas en el Donbas para lograr el control completo de la zona ha dado resultados, aunque los ataques sobre otras ciudades como Odessa y Kyiv no han se han detenido. A esto debe sumarse la apertura del corredor hacia el mar Negro y que incluye la ocupación de Mariúpol, también bajo dominación rusa. El presidente Zelensky declaró recientemente que las tropas rusas tienen ya el control del 20% del territorio ucraniano.

Pero esta guerra es mucho más que los combates sobre las ciudades y podríamos ubicarla en 2014 como fecha de inicio, cuando Rusia, tras la revuelta civil que desalojó al presidente pro ruso Viktor Yanukovich y que facilitó la ocupación rusa de Crimea. Desde entonces, los ciberataques en contra de Estado ucraniano, sus servicios y su infraestructura crítica, así como la rusificación de la población ucraniana en la frontera no han cesado.

En los últimos seis años, Putin nunca ha dejado de estar en guerra contra Ucrania. El 24 de agosto de 2017, por ejemplo, día del 26avo aniversario de la independencia de Ucrania de la Unión Soviética, Rusia lanzó un ataque masivo a todo lo que estaba conectado a la internet en territorio ucraniano, causando daños aun no cuantificados.

Luego de estos 100 días de guerra empieza a mostrarse mejor el mapa de actores, en lo que sería una potencial reconfiguración del poder en planeta. Tras las sanciones impuestas a Rusia a finales de febrero de 2022, la economía del país sufrió un bajón severo que se reflejó principalmente en la caída del rublo y la escasez de bienes. Sin embargo, a hoy, la moneda rusa ha recobrado el valor perdido, la escasez se ha reducido de manera considerable y la inflación se estima, no será superior al 23% en 2022. Todo ello gracias a la participación muy activa de China y la India, que han activado un sistema triangular de compensación bancaria, lo que le ha permitido a Rusia saltar los bloqueos económicos.

Por otro lado, la Unión Europea apenas los primeros días de junio pudo acordar un plan para dejar de comprar petróleo y gas a Rusia, aunque aún varios pasos para lograrlo dependen del suministro desde terceros países que no tienen capacidad adicional de producción y la posición de Alemania no está del todo definida.

Los chinos por su parte no han detenido el envío de bienes a Europa y si bien, el intercambio comercial se ha visto afectado por la guerra, nuevas opciones están apareciendo, incluyendo la reactivación de las rutas férreas desde China hasta Alemania, Bélgica y Francia. Una especie de nueva ruta de la seda.

Mientras tanto, los Estados Unidos ha asumido la mayor parte del costo económico de la guerra. A la fecha, más de 70 mil millones de dólares han sido presupuestados (incluyendo los aportes de la OTAN) para el suministro de armas y ayuda humanitaria en un conflicto que ha transformado a Ucrania en un país arrasado y, al mismo tiempo, en un tapón para las pretensiones expansionistas rusas.

El avance de la OTAN hacia Finlandia y Suecia es otra fase de la nueva geopolítica del conflicto, a la que, por cierto, Putin ha desestimado y para lo cual utiliza a Turquía como aliado no convencional para bloquearlo.

Rusia, en su larga historia de guerras ha aprendido que toda guerra tiene en su fase inicial un altísimo costo reputacional, lo que pareciera haber soportado y ahora se prepara para un período de normalización, para el cual no tiene ningún apuro en su doctrina de guerra prolongada, pues la toma del territorio ucraniano va a continuar.

Todo esto es lamentable para las democracias y en particular para el pueblo ucraniano que con su tenaz resistencia trata de contener la guerra y recuperar su territorio, aunque parece poco probable que a estas alturas logre revertir la invasión. Aun es temprano para visualizar el fin del conflicto y va a depender, en parte, de las intenciones reales de Putin de hasta donde está dispuesto a llegar.

Estamos en tiempos en los que toda guerra es global, y esta no es la excepción. En 2007, en un famosísimo discurso que Vladimir Putin dio en la conferencia de Múnich sobre seguridad global, enfatizó sobre la necesidad del fin del mundo unipolar liderado por los Estados Unidos a partir de 1990.

“¿qué es un mundo unipolar? Sin embargo, se podría embellecer este término, al final del día se refiere a un tipo de situación, a saber, un centro de autoridad, un centro de fuerza, un centro de toma de decisiones.

Es un mundo en el que hay un amo, un soberano. Y al fin y al cabo esto es pernicioso no solo para todos los que están dentro de este sistema, sino también para el propio soberano porque se autodestruye desde dentro.

Y esto ciertamente no tiene nada en común con la democracia. Porque, como saben, la democracia es el poder de la mayoría frente a los intereses y opiniones de la minoría.”

Hoy, todo apunta hacia una redistribución del poder con el surgimiento de un polo, que ya no es una única potencia, sino una red de naciones que se entreteje para disputarle el poder a occidente y en la cual Rusia ha asumido la dimensión física y convencional de la confrontación.

@seguritips


Alberto Ray es ingeniero especialista en análisis estratégico de riesgos y toma de decisiones en escenarios complejos. Director ejecutivo de The Risk Awareness Council, organización no gubernamental especializada en análisis de riesgos emergentes. Autor del libro «Riesgos Líquidos»

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