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Es lo que es

DBuford

Por Lucila Carzoglio y Salvador Marinaro en Letras Libres

Entre la incertidumbre y el hartazgo, esta crónica relata cómo se vive en Shanghái el estricto confinamiento que se impuso desde finales de marzo, como respuesta al mayor brote de covid-19 desde el inicio de la pandemia.

El jueves se llevaron a nuestra vecina. A las cinco de la tarde, una van del gobierno estacionó en el portón del edificio, un complejo de viviendas en la zona oeste de Shanghái. Mientras dos astronautas de mameluco blanco y máscaras transparentes organizaban el operativo, empezaron a llegar los mensajes de la conserjería. No podíamos salir al balcón, abrir las ventanas, ni acercarnos al pasillo. Igual, alguien le sacó una foto y la compartió: Liudmila, una mujer rusa de mediana edad, esperaba en el playón del estacionamiento, vestida con una bata azul celeste desechable, una cofia blanca y visera de plástico. Su maleta también había sido recubierta con un protector. Así se fue, nadie sabe bien a dónde.

Esa noche, volvieron a la una de la mañana. Los hombres de blanco aparecieron con una máquina que parecía una fumigadora manual y hacía el ruido de diez aspiradoras prendidas al unísono. El primer sonido fue el de un disparo y le siguió el de una metralleta vieja, como si lanzara balas de lata. Desinfectaron piso por piso y se fueron, mientras nosotros nos preguntábamos quién sería el siguiente.

Desde mediados de marzo, Shanghái se enfrenta al mayor brote de coronavirus que se haya registrado en China desde el inicio de la pandemia en enero del 2020. Con pruebas masivas cada dos días, los casos se elevan a veinte mil positivos diarios, de acuerdo con las cifras oficiales. El 92% es asintomático y, según los medios estatales, solo hay nueve casos graves. El 18 de abril, después de tres semanas de encierro, se reportaron las tres primeras muertes: dos mujeres, de 89 y 91 años, y un hombre de 91.

Si fuera en otro lugar del mundo, estos números no llamarían la atención ni al más cauto. Pero en un país que ha mantenido la más estricta política de tolerancia cero, ha reducido sus conexiones internacionales al mínimo y ha hecho de estas medidas un motivo de orgullo nacionalista, estas cifras prendieron todas las alarmas. A tal punto que una ciudad de 27 millones de habitantes, con el PIB de Londres, a las orillas del puerto más activo del planeta, quedó totalmente paralizada. La gigafactoría de Tesla, las plantas de ensamblaje de Apple y otras 70 mil fábricas internacionales detuvieron su producción.

Desde nuestro balcón se puede ver que los únicos que circulan por las calles son los hombres de blanco, ya sean médicos, policías o voluntarios. La metrópolis parece un hospital a cielo abierto. El meme que dice “2020 too” con imágenes de las autopistas vacías se repitió como una premonición. Sin embargo, este cierre no se compara con nada de lo visto hace dos años. La ciudad nunca había declarado un cierre total, al menos de modo formal, hasta ahora. Ni tan estricto.

La expresa prohibición de salir de casa también incluye a los supermercados. Kathy Xu, una de las principales inversoras de empresas de alimentos como Meituan y JD, recurrió al trueque para conseguir productos básicos. Según un mensaje publicado en su grupo de vecinos y verificado por Bloomberg News, la millonaria china necesitaba pan y leche. Es que, por días, nadie supo cómo conseguir alimentos. Nosotros tampoco.

A principios de marzo, después del Año Nuevo Chino, los casos empezaron a crecer. Ya para mediados de mes, la mayoría teletrabajaba; los que no, llevaban un pequeño equipaje a sus oficinas, por las dudas. El protocolo obligaba a cerrar los edificios apenas se encontraba un contacto estrecho. Si una persona había estado cerca, había tomado el metro, o había subido en el mismo ascensor con alguien que resultaba positivo más tarde, el complejo quedaba encerrado por 48 horas. En ese lapso, se testeaba a todos dos veces. Las imágenes explotaron en las redes sociales: peluquerías con gente lavándose la cabeza y a su lado, otros durmiendo en bolsas de dormir; estacionamientos de hotel con camas entre los autos; centros comerciales en una escena que parecía sacada de la película Una noche en el museo.

A pesar de estas políticas draconianas, los casos continuaron en ascenso y con ellos las noticias de amigos y conocidos que eran encerrados en circunstancias cada vez más aleatorios. Wenxue, una profesora de español, madre de un nene de dos años, fue encerrada en el campus de su universidad por catorce días. Dormía en una de las aulas junto a otros tres colegas y debía usar el baño al final del pasillo. Christie, una traductora del inglés, fue enviada a un hotel de cuarentena por dos semanas porque uno de sus alumnos había testeado positivo. Y un diplomático latinoamericano quedó atrapado en un loop de 55 días de encierro entre hospitales, centros de testeos y hoteles designados tras su regreso a Shanghái.

Muchos chinos aceptan este presente como el único modo de combatir al virus. El discurso oficial sigue haciendo hincapié en la peligrosidad, en la salud pública, en el nacionalismo. Sin embargo, por primera vez, aparecieron actos de resistencia y hartazgo.

Para finales de marzo, las autoridades locales descartaban día tras día el rumor de una cuarentena a gran escala. Incluso, dos hombres fueron investigados por la policía shanghainesa por esparcir esa información. “El cierre no es posible porque produciría un cuello de botella en el mar de China Oriental. La economía global y local sufriría las consecuencias“, dijo Wu Fan, miembro del comité de prevención sanitaria de la ciudad. Sin embargo, los fideos instantáneos, parte del kit de supervivencia básico, ya habían desaparecido de los supermercados.

Dos días después, el 28 de marzo a las nueve de la noche, la ciudad declaraba un lockdown escalonado de diez días con efecto inmediato. Separados en dos por el río Hangpu, los barrios del este quedarían libres para el primero de abril, mientras que ese mismo día deberían cerrarse los del lado oeste, hasta el 5: unos tuvieron cuatro horas para abastecerse, otros cuatro días. Filas de cientos de personas queriendo entrar a los supermercados, peleas entre compradores por la última col, góndolas vacías, desabastecimiento de carnes y precios que se disparaban. Aparecieron manteros con verduras, huevos y tofu en las esquinas para suplir la falta de productos básicos. Para el 1 de abril, cuando el oeste entraba en cierre, ya sabíamos que nadie del otro lado del río había sido liberado.

El miedo a ser asintomático y que te llevaran a los centros de aislamiento se instaló entre todos. Los espacios de cuarentenas centralizadas empezaban a saturarse de personas que no mostraban síntomas, pero que tenían resultados positivos. Niños de más de siete años separados de sus padres, videos con chicos llorando desatendidos, salas con colchonetas en el piso saturadas de personas o cajas de cartón que hacían de “camas”: las imágenes y las historias empezaron a difundirse por las redes sociales y entre mensajes privados. Algunos vecinos publicaron solicitudes para que los asintomáticos se quedaran en sus casas y los padres pudieran cuidar a sus hijos. El consulado francés elevó una carta reclamando por el principio de “no separación de las familias”.

Entre las fotos y los videos de centros sin condiciones de higiene, aparecieron audios de médicos y expertos que planteaban el colapso del sistema sanitario y que aceptaban que la variante ómicron era semejante a una gripe. Chen Erzhen, director del equipo a cargo de los centros de aislamiento, aceptó: “En caso de que los asintomáticos continúen creciendo, se debe considerar la posibilidad de cuarentenas en la casa”. Por un momento, el rumbo de la pandemia parecía estar cambiando y los centros culturales, los supermercados y museos planteaban volver a abrir con nuevos códigos QR de salud y de rastreo.

Pero la orden vino de Pekín. Luego de la visita de la viceprimera ministra Sun Chunlan, las políticas se recrudecieron. El discurso de Sun llamó a mantenerse firmes en la tolerancia cero. Al otro día, los medios oficiales publicaron que China no podía “perder la batalla contra el virus”. El jefe del órgano de prevención a nivel nacional, Wu Zunyou, dijo que mientras los países de Occidente habían hecho el tangping (es decir, se habían “recostado” o habían “hecho la plancha”), los chinos “debían sentirse todavía más seguros y determinados para tomar las medidas necesarias”.

Al día siguiente, el boletín oficial del gobierno shanghainés anunció que se iban a habilitar otras 30 mil camas en nuevos espacios de aislamiento. Estadios, centros de exposiciones y otros edificios públicos, llenos de catres con bolsas de dormir, se convirtieron en alojamiento para asintomáticos. El diario Shanghai Daily publicó una checklist para armar el equipaje: “ropa interior desechable (por la falta de duchas), tapones para los oídos, máscara para dormir, mantas, shampoo (para enjuagarte el pelo en el lavabo), papel higiénico”, entre otros dieciséis ítems indispensables.

Para los que estamos en casa, el miedo al contagio no es la única preocupación. La comida se transformó en el primer tema del día. En los grupos de chat, en las conversaciones con los jefes, con los amigos o con los vecinos, se difunden links con canastas básicas, contactos de proveedores o instructivos para lograr una compra. Durante una semana, había que levantarse a las cinco cuarenta de la mañana para tener la app abierta y apretar compulsivamente el botón verde. En menos de diez minutos, se agotaban todos los productos disponibles.

Nosotros con el supermercado nunca tuvimos suerte, aunque sí obtuvimos algunos envíos del comité del barrio. La primera vez recibimos ocho paquetes individuales de fideos Sichuan flavor. Ese fue el primero de los 46 paquetes de fideos que nos mandaron, con distintos gustos y formatos. Al botín se sumaron dos bolsas de frescos: una col, dos nabos, tres pepinos, tres berenjenas, dos leches de 250 mililitros –de esas con sorbete–, una caja de huevos y una verdura que nunca habíamos comido –“celtuce”, lechuga china– y nosotros bautizamos “la palmera”.

Al reducirse los envíos a solo unos pocos autorizados por día, las compras comunitarias al por mayor aparecieron como la única vía de proveerse. En los complejos de viviendas que pueden llegar a los cinco mil habitantes, las personas empezaron a organizarse. Pedidos de tomates de cincuenta kilos, cerdos enteros de a mitades, cajas de 180 “naranjas finas australianas”, cada comunidad se abasteció como pudo. Algunos están tan bien conectados, que hasta llegaron a plantearse comprar heladeras extras.

Esto no evitó el hambre (ni la angustia). Hay muchos edificios a los que no llegan los envíos, por la zona donde están ubicados, otros cuya cantidad de habitantes no alcanza para grandes compras. Y esta “solución”, sobre todo, deja fuera a todo aquel que no esté digitalizado o en contacto con sus vecinos. No solo los viejos, que necesitan de ayuda ante tanto Excel y monedas digitales, sino también un estudiante argentino pidió ayuda porque ya había pasado varios días a base de arroz y agua. Solo le quedaba medio paquete.

Ya en la segunda semana del encierro, el blogger Storm Zhang difundió una carta titulada “Help Shanghai”. “La seguridad de la vida básica en la ciudad se encuentra comprometida, muchas personas a mi alrededor cuentan únicamente con gachas de avena y fideos instantáneos para sobrevivir”, escribió. Su post se hizo viral hasta que fue borrado por el aparato de censura a las pocas horas. Algo habitual por estos días en China: “Este contenido no está disponible porque viola las regulaciones”, se lee sistemáticamente.

Desde el 2020, las medidas implementadas han tenido consenso social. Muchos chinos aceptan este presente como el único modo de combatir al virus, incluso en una sociedad con altas tasas de vacunación. El discurso oficial sigue haciendo hincapié en la peligrosidad, en la salud pública, en el nacionalismo. Sin embargo, por primera vez, aparecieron actos de resistencia y hartazgo: gritos desde los balcones, posts pidiendo comida o tratamiento que son censurados automáticamente, videos que muestran un desalojo para dar más espacio a los asintomáticos.

En algunos complejos, las autoridades barriales fueron increpadas. “Tenemos hambre”, “ya no tengo medicamentos para mi hijo”, “hace 22 días que mi madre no recibe comida” son algunos de los mensajes que piden auxilio. En el centro de la ciudad, una bandera se vio por unas pocas horas en la verja de la antigua casa-museo de Sun Yatsen, el fundador de la China moderna. Escrito en caracteres rojos, sobre una tela que recuerda a los dazibaos de la Revolución Cultural, se leía: “Estoy en contra de esta cuarentena sin fin”.

Ante el encierro total y el testeo constante, el aumento de casos llama la atención. Muchos empezamos a creer que, paradójicamente, son los mismos exámenes de PCR los que generan los contagios. En nuestro edificio, ya hubo un próximo: el guardia. Encerrado en su casilla, sin poder salir ni bañarse, espera que lo trasladen. La llave del candado con el que bloquearon la salida a la calle quedó con él.

Vía Petroguía

El ex viceministro de Hidrocarburos de Venezuela, Bernard Mommer, puso fin a su silencio y culpa a Chávez de exacerbar el endeudamiento de Pdvsa

El exviceministro de Hidrocarburos, Bernard Mommer, presentó lo que considera su última publicación sobre la materia que inició en 1983 con el libro “La cuestión petrolera”. Este se llama “Recursos naturales y globalización: petróleo y Venezuela como ejemplos”, el cual forma parte de la Colección Letraviva de la de la Editorial de la Universidad Católica Andrés Bello y tiene el lujo que el prólogo fue escrito por el padre Arturo Sosa Abascal, en su posición de politólogo más que de general de los jesuitas.

Mommer en su texto recoge parte de su experiencia como funcionario del gobierno de Hugo Chávez y su experiencia con el bufete estadounidense Curtis, Malle-Prevost, Colt & Mosle LLP, que fue contratado por Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para enfrentar los procesos de arbitraje internacional que iniciaron las transnacionales Exxon Mobil y Conoco Phillips por las expropiaciones de las antiguas asociaciones estratégicas de la faja del Orinoco en 2007 cuando se decidió que migraran a empresas mixtas con mayoría de Pdvsa.

“En 2018 comencé a trabajar en este libro en mi empeño de ubicar la problemática de los recursos naturales en el contexto de globalización”, señala Mommer en la parte de los agradecimientos.

De acuerdo con el semanario, hay dos aspectos críticos que Mommer señala contra la gestión de Chávez en materia petrolera: en primer lugar, la forma como propició el endeudamiento de Pdvsa y que forma parte de la crítica situación que afronta la empresa en la actualidad; y segundo, el esquema de empresas mixtas que terminó siendo una forma de mantener la política de apertura que se inició en los años 90 del siglo pasado en los segundos gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera.

“Chávez volvió a endeudar el país, recurriendo ahora a PDVSA»

En lugar de reducir la deuda pública internacional, siguió endeudando al país sobre la base de precios máximos. No sacó a PDVSA de los rieles sobre los cuales la había ubicado la nacionalización de 1975”, señala Mommer. “Una vez fracasada la Gran Venezuela (del primer gobierno de CAP) primero se impuso la derecha de Caldera y luego la izquierda con Chávez. No obstante, a pesar de esos cambios circunstanciales extremos, iba a seguir avanzando la apertura petrolera”, agrega.

Señala que parte de ese creciente endeudamiento se acentúa con los suministros que se contratan a favor de China bajo la modalidad de lo que se llamó Fondo Chino justamente en los años 2007 y 2008. En esos años el entonces ministro de Planificación, Jorge Giordani, negó que ese acuerdo con el país asiático formara parte del endeudamiento público externo de Venezuela.

Subsidios y ruina

Mommer también hace especial referencia a los daños que ocasiona el subsidio de los combustibles a la situación financiera de Pdvsa y en específico los perjuicios del contrabando sobre todo de gasolina hacia el exterior.

“Con Hugo Chávez volvieron a crecer los subsidios por el aumento de las devaluaciones”, indica el exviceministro. “Los bajos precios dieron lugar al contrabando que las máximas autoridades del Ministerio de Petróleo y PDVSA estimaron entre 100.000 y 150.000 barriles diarios, lo que implicaba una pérdida entre 1.700 millones y 2.600 millones de dólares”, acota.

Sostiene que semejante volumen solo era posible por vía marítima y no necesariamente terrestre como usualmente se ha señalado por la forma como se ha visualizado esta actividad ilegal en la frontera entre Colombia y Venezuela.

El libro no tiene referencias a la gestión petrolera correspondiente a los años de Nicolás Maduro, que se inicia primero como presidente encargado en diciembre de 2012 tras la convalecencia y muerte de Chávez; y luego asume oficialmente como mandatario tras su triunfo en las elecciones presidenciales de abril de 2013.

Vía El Nacional

Una investigación de la organización Transparencia Venezuela señaló que para los proyectos también se adquirió uso de tecnología obsoleta o no compatible con el sistema eléctrico venezolano

Más de 40 proyectos que habían sido adjudicados hasta 2014 para aumentar la generación hidroeléctrica y termoeléctrica del país tuvieron sobreprecios, de acuerdo con una investigación realizada por la ONG Transparencia Venezuela.

La organización señaló que para dichos proyectos también se adquirió uso de tecnología obsoleta o no compatible con el sistema venezolano.

Para 1998, la capacidad instalada del Sistema Eléctrico Nacional era de 14.000 megavatios, más de lo que Venezuela demandaba.

La destrucción de la industria eléctrica del país comenzó en 2007, cuando el fallecido presidente Hugo Chávez decretó la estatización total del sector. Este proceso se concluyó en 2010, al convertirse Corpoelec en el único operador del país.

Ese mismo año la generación hidroeléctrica se redujo por la sequía, y la respuestas de las plantas termoeléctricas fueron insuficientes. Chávez declaró entonces el estado de emergencia en la industria y se comenzó a agudizar el racionamiento.

«El estado de emergencia le permitió a Corpoelec, Pdvsa y al Ministerio de Energía Eléctrica adquirir equipamiento sin licitaciones, esto terminó en grandes casos de corrupción que han quedado impunes ante la justicia venezolana», reveló la organización.

Recordaron el caso de las plantas termoeléctricas compradas a Derwick, momento en el que se adquirió equipamiento obsoleto y equipo desarmando que no eran necesarios y que nunca fueron instalados.

Además, resaltaron que la Central Hidroeléctrica de Tocoma debió estar lista en junio 2014 pero hasta 2018 tenía un avance de 87% y estaba paralizada.

Documentos obtenidos por Transparencia Venezuela revelan que Venezuela se comprometió a pagar a Odebrecht la cantidad de 2.471.000.000 de dólares por las obras civiles de Tocoma.

«El abandono del mantenimiento, el desconocimiento de los planes de desarrollo, la corrupción y el clientelismo derivaron en los peores indicadores del sistema eléctrico en Venezuela», concluyó la organización.

Por Roger L. Simon

El comunismo viene en varias versiones.

Los soviéticos tenían su versión, los chinos tienen la suya, en estos días curiosamente llamado «Socialismo con características chinas». Los norcoreanos tienen “¡Juche!” Los Jemeres Rojos camboyanos tuvieron el suyo (afortunadamente de corta duración) y los cubanos un estado marxista-leninista bastante tradicional con la espeluznante adición: hace tiempo que incrustaron policías secretos en los vecindarios para vigilar a todos.

Pero todos tienen en común lo que más detestan: la libertad de expresión.

Uniéndose a ellos en este aborrecimiento de la piedra angular de las democracias está ahora la actual administración estadounidense que está a punto de instalar, a través de su Departamento de Seguridad Nacional, una “Junta de Gobernanza de la Desinformación”.

¡Cuán orwelliano puedes llegar a ser!

Pero llamarlo orwelliano es a la vez una subestimación y un insulto al gran George Orwell, cuyo «Ministerio de la Verdad» fue una construcción mucho más inteligente que contenía el matiz irónico pretendido por el autor.

No hay nada de irónico en la locución burocrática de la era Biden que parece inventada por los tontos totalitarios de nuestro Estado Profundo como una advertencia para que los peones no nos pasemos de la raya y pensemos por nosotros mismos. Le debe más al Ministro de Propaganda del Reich, Joseph Goebbels, que al autor de “Animal Farm” y “ 1984 ”.

También podríamos llamarlo —utilizando la retórica china, ya que es su forma de comunismo a la que más se parece ahora la nuestra— “Socialismo con características estadounidenses”.

Al igual que en China, esto permite que una clase oligárquica continúe enriqueciéndose sin intrusiones desfavorables de los humildes siervos.

Que esto provenga de Seguridad Nacional y su jefe Alejandro Mayorkas es más que un poco ominoso. A la intención amenazadora de la iniciativa se suma su decisión de liderar este asalto a la Primera Enmienda, Nina Jankowicz.

Jankowicz era tan “experta” en el campo de la “desinformación” que fue una de las que llamaron más fuerte a la historia de la computadora portátil Hunter Biden desinformación rusa, lo que la convierte en una idiota o una mentirosa. Yo me quedo con este último.

También estuvo involucrada en «comunicaciones estratégicas» («Deep Statish» para propaganda) en Ucrania durante los días en que todo el caos estaba pasando con Burisma.

Pero es peor aún. A través de Breitbart, nos enteramos de que la «talentosa» Sra. Jankowicz grabó una canción en YouTube con la letra «¿A quién debo [eliminar la palabrota más conocida del mundo] para ser rico, famoso y poderoso?»

Bueno, ahora sabemos la respuesta: el pueblo estadounidense. Segunda respuesta: la Declaración de Derechos.

El senador Josh Hawley (R-Mo.) dijo que pensó que era una «sátira» cuando escuchó por primera vez sobre la «Junta de Gobernanza de la Desinformación». También lo llamó una “monstruosidad”. En efecto. Kevin McCarthy despertó de su sueño para considerarlo, ¿qué más?, “orwelliano”. Otros intervinieron.

Uno está tentado de culpar a Biden de todo esto, pero, en este punto, sus habilidades cognitivas se han ido tan lejos que es imposible saber lo que está dirigiendo o incluso entender. Esto bien podría haber venido del Conejo de Pascua que le estaba susurrando durante la búsqueda de huevos de la Casa Blanca a principios de este mes.

Sin embargo, el dedo inmediato debe apuntar a Alejandro Mayorkas, quien, hasta donde sabemos, domina bien sus facultades.

Pero, ¿quién es Mayorkas, de todos modos? Sus políticas parecen construidas para destruir los Estados Unidos tal como los conocemos. Extranjeros ilegales de todo el mundo fluyen con impunidad a través de nuestra frontera sur como nunca en nuestra historia ni en la de nadie más, nadie tiene idea de cuántos son traficantes de drogas, traficantes de personas, terroristas o los tres combinados, sin mencionar que están infectados con COVID , peste bubónica, o quién sabe qué?

Todo esto mientras las muertes por drogas alcanzan números récord y los cadáveres se esparcen por nuestros ignorantes pueblos y ciudades fronterizos, mientras que los únicos que se benefician de todo son los cárteles despiadados que crecen en fuerza y ​​número.

¿Es esto lo que Emma Lazarus quiso decir con “Dame tus cansados, tus pobres…” de su poema sobre la Estatua de la Libertad? Difícilmente. Esas personas venían legalmente a través de la isla de Ellis.

Resolver el problema de la inmigración no sería tan difícil. ¿Qué tal cerrar la frontera, para empezar, mientras aumenta algo llamado inmigración legal? Pero Mayorkas parece inmune a las sugerencias. En cambio, establece una «Junta de Gobierno de Desinformación» para evitar que obtenga cualquiera o para mancillar cualquiera que de alguna manera logre pasar.

Aunque Mayorkas salió de Cuba con sus padres a la edad de un año en 1960, justo después de la Revolución Cubana, y asistió, de todos los lugares, a la escuela secundaria de Beverly Hills (mejor que un campo de reeducación en la Isla de la Juventud), tengo que admitir que ha se me ocurrió que es un agente de la inteligencia cubana.

Sí, es extravagante, es completamente una conjetura y no tengo absolutamente ninguna evidencia directa. Probablemente no sea cierto, pero ciertamente actúa como si lo fuera.


Roger L. Simon es un novelista galardonado, guionista nominado al Oscar, cofundador de PJMedia y ahora editor general de The Epoch Times. Sus libros más recientes son “The GOAT” (ficción) y “I Know Best: How Moral Narcissism Is Destroying Our Republic, If I Have Not Ready” (no ficción).

Vía EFE

La asamblea de accionistas de Credit Suisse rechazó este viernes abrir una auditoría especial para investigar la vinculación del banco en el pasado con personas ligadas a la corrupción, un escándalo conocido como «Secretos Suizos» y que fue publicado el pasado febrero por varios diarios internacionales.

Un 88,5 % del accionariado rechazó esta auditoría, solicitada por la fundación suiza Ethos y que también pedía una investigación especial en torno a la relación financiera del banco con la firma angloaustraliana de servicios financieros Greensill Capital, cuya caída produjo pérdidas al segundo mayor banco de Suiza.

La asamblea aprobó además por amplia mayoría la designación de Axel Lehmann como presidente del Consejo de Administración, un cargo que ya ejercía en funciones desde principios de año, y la de Christian Gellerstad como vicepresidente.

Lehmann tuvo que tomar el timón del banco zuriqués en enero, a raíz de que su antecesor, el portugués António Horta-Osório, dimitiera apenas nueve meses después de asumir la presidencia tras descubrirse que había incumplido repetidamente las normas de cuarentena tanto en Suiza como en el Reino Unido.

Los accionistas aprobaron por otro lado la gestión del banco en 2021, aunque en ella se excluyó explícitamente la cuestión de los fondos Greensill, mientras que rechazaron la de 2020 con un 59,95 % de los votos.

La evaluación de ese año, el primero de la pandemia, no había sido sometida a voto en la asamblea de 2021 debido a los problemas financieros que golpearon al banco, derivados de la caída de otro fondo, el estadounidense Archegos, que generó pérdidas millonarias a Credit Suisse y otras entidades bancarias globales.

Lehmann tomó nota «con pesar» de la reprobación, y se comprometió a analizar desde la junta directiva qué pasos tomar al respecto, indicó la televisión suiza RTS.

La investigación periodística «Secretos Suizos», a cargo de un consorcio de 50 medios internacionales, reveló datos de 18.000 cuentas de Credit Suisse con los que se acusaba a la entidad de abrir cuentas y mantener como clientes a numerosas personas involucradas en escándalos de corrupción y otros delitos entre 1940 y 2010.

El banco supuestamente desoyó las advertencias de sus propios empleados sobre actividades sospechosas de algunos de sus clientes, entre ellos personas acusadas de corrupción en torno a la petrolera estatal de Venezuela o a líderes de Oriente Medio.

Credit Suisse se defendió entonces con el argumento de que los hechos publicados eran «inexactos y sacados de contexto», y asegurando que el 90 % de las cuentas bancarias puestas en entredicho estaban ya cerradas o en proceso de cierre.

Por Manuel Hinds

Ha circulado profusamente un video en el que una economista africana afirma que África es el continente más rico del mundo porque, ¿en dónde hay más oro, más diamantes, más minerales que allí?

El video me recordó un diálogo que sostuve cerca de 1990 con miembros del gobierno de Kirguizia, un país parte de la antigua Unión Soviética, que, anticipando el colapso de ésta, deseaban determinar de qué iban a vivir una vez que se independizaran y se convirtieran en Kirguistán. Hasta ese momento habían subsistido de dos fuentes de ingresos. La primera era la producción agrícola de una comunidad de alemanes que habían emigrado a la Rusia europea en el siglo XVIII, y que Stalin, temiendo que lo traicionaran, había trasladado a ese lugar en las profundidades de Asia cuando Alemania invadió la Unión Soviética en 1941. La segunda era un subsidio que el gobierno soviético les daba por tener una enorme base de proyectiles para bombardear China si era necesario.

En el momento de mi visita, las dos fuentes se habían secado. La producción agrícola había caído porque, en los años de la caída del Muro de Berlín, Alemania se estaba reintegrando y ofreció la nacionalidad a todos los que tenían sangre alemana en cualquier parte. Los alemanes que vivían en Kirguizia tomaron la oferta y se fueron a Alemania. Por otro lado, la Unión Soviética había prácticamente abandonado las bases de proyectiles. Kirguizia se enfrentaba a un colapso económico y no iba a poder pagar por sus importaciones esenciales — petróleo, medicinas, comida que ellos no producían, etc.

Lo único que podían hacer los kirguizios, además de mejorar su disminuida agricultura, era cuidar cabras. Pero los kirguizios tenían el mismo concepto de la riqueza que la economista africana del video. Ellos creían que eran muy ricos porque tenían cabras y no querían entregar su riqueza a los extranjeros, exportando cabras o productos derivados de éstas.

Fue hasta después de buenas discusiones que el gobierno y los kirguizios realizaron que las cosas tienen valor económico solo si hay demanda por ellas, que hay gente que quieren adquirirlas pagando por ellas con cosas que ellos producen, cambiando, por ejemplo, petróleo por cabras. Para conseguir petróleo, hay que dar cabras, y un país será más rico mientras más estén pagando los otros por adquirirlas. Es mejor dos barriles por cabra que uno por cabra. Para que ese precio suba es necesario pensar mucho y diseñar mejores cabras o producir otras cosas más deseadas. Ambas cosas requieren educación, que es la única fuente real de la riqueza.

Igual experiencia tuve en Madagascar a principios de este siglo, cuando cayó el gobierno marxista que había gobernado desde que se fueron los franceses, cuarenta años antes. El nuevo gobierno estaba muy preocupado. No había empresarios locales que pudieran dar empleo a la población. Pero se presentaba una gran oportunidad. Relativamente cerca de allí (1,132 kilómetros) está la isla de Mauricio, mucho más desarrollado, que había crecido mucho con maquilas que ya no eran rentables porque sus ciudadanos ya están demasiado educados y ganaban demasiado para trabajar en ellas. Los empresarios de esta isla estaban dispuestos a poner maquilas en Madagascar, inmediatamente. Pero la gente de Madagascar no quería esas inversiones, porque sentían que los de Mauricio querían robarles su riqueza, que era su trabajo, que por cierto no tenían. Fue muy difícil hacerles ver que sin conocimientos no hay recursos naturales que valgan, ni fuerza física en los trabajadores. Es la educación, el conocimiento, lo que hace que la tierra produzca, y que la industria se cree y que la riqueza que es sólo una posibilidad en la pobreza se vuelva riqueza.

Esta miopía existe también en El Salvador, que está gastando, como nunca ha gastado, en miles de cosas que en realidad ni sabemos qué son, porque el gobierno no informa de sus gastos, mientras la educación languidece y se estanca. El aumento de una deuda es manejable en la medida en la que los recursos conseguidos a través de ella generen los recursos para pagarse. No hay inversión que sea más productiva que una buena educación. Y, sin embargo, la educación del país está abandonada, y comprometida no sólo porque en este momento no se le dan los recursos necesarios, sino porque el pago de la enorme deuda que el país está acumulando por hacer esas otras cosas le va a restar recursos también en el futuro. Y de esto es culpable el pueblo, porque no protesta, porque nunca insiste de los candidatos a puestos públicos le presten atención a esta dimensión del desarrollo.


Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009)

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 28 de abril de 2022.

Vía Meduza

Europa prepara otro paquete de sanciones, el sexto consecutivo. Esta vez estamos hablando de una prohibición del suministro de petróleo ruso a la UE (al menos parcialmente). El ministro de Hacienda, Anton Siluanov, ya ha afirmado que la caída de la producción este año podría llegar al 17%. Acerca de cómo afectará esto al presupuesto ruso, que aún depende en gran medida de los ingresos del petróleo, Meduza habló con Alexander Titov, experto principal del Instituto de Energía y Finanzas.

— ¿Cómo es el sector petrolero ruso ahora? ¿Cómo ha cambiado la industria desde el 24 de febrero?

– El problema es que los datos estaban cerrados y ahora no se puede aprender mucho de las fuentes abiertas. Hay una empresa en Rusia, se llama CDU TEK . Recopila datos de compañías petroleras, coteja y publica todo: sobre exportaciones, sobre producción, sobre perforación, sobre todo. 

decidieron cerrar los datos, inmediatamente cerraron los datos tanto de la Secretaría de Energía como del Servicio Federal de Aduanas. Se ha vuelto más difícil con las estimaciones de exportación. Según mis observaciones, las exportaciones de petróleo crudo se mantienen hasta ahora. Pero durante marzo-abril, se hundieron

En marzo hubo problemas con el fletamento de barcos, con petroleros, en el Mar Negro hubo grandes primas de seguros por riesgo, porque se anunció que esa era una zona de conflicto militar. Muchos barcos no sabían qué pasaría con las sanciones posteriores, con el seguro. Había mucha incertidumbre. Las exportaciones disminuyeron, pero lograron recuperarse en abril. 

— ¿Debido a qué?

— No hubo sanciones adicionales [en abril] al sector petrolero. A principios de marzo hubo un reportaje, por un lado, con las sanciones, por otro, con la  negativa de empresas como BP y Shell a comprar petróleo ruso por riesgos reputacionales. El petróleo ruso se ha convertido en un activo tan tóxico.

Creo que esta ola se calmó un poco, no hubo nuevas sanciones, empezaron a negociar de alguna manera y buscar oportunidades de seguros y pagos, entonces las exportaciones volvieron a crecer.

De hecho, la exportación de derivados del petróleo es más importante . Ahora, de hecho, tenemos un rechazo directo de petróleo solo de los EE. UU. Y de Gran Bretaña, que solo podrán hacer esto antes de fin de año. Las exportaciones de petróleo a los Estados Unidos no fueron tan grandes, pero Rusia suministró ciertos productos derivados del petróleo en grandes volúmenes, por ejemplo, fuel oil. Las restricciones de las sanciones actuales afectan más dolorosamente a los productos derivados del petróleo.

Resultó ser una historia interesante: las sanciones han afectado más a la refinación nacional que a las exportaciones de crudo. Porque han aparecido volúmenes de productos derivados del petróleo que son difíciles de exportar, y las refinerías rusas se han embarcado en reparaciones no programadas durante el tiempo de inactividad forzoso. Por lo general, tienen lugar en la primavera, solo en abril, pero muchas refinerías [mantenimiento programado] se han trasladado a marzo mientras todos intentaban descubrir cómo vivir en las nuevas condiciones. Por lo tanto, la refinación de petróleo se hundió de manera más significativa.

Según mis estimaciones, en marzo fue un 7,4% menor (en términos anuales), y en abril la caída se acelerará al 13-14%. Al mismo tiempo, las exportaciones de crudo crecen: 10,8% anual en marzo y 35% en abril. Pero creo que aún veremos algunas restricciones de la UE, por lo que en mayo habrá una reducción tanto del petróleo como de los productos derivados del petróleo. 

– Los ingresos de Rusia por las exportaciones de petróleo en abril de este año pueden superar significativamente las cifras del mismo período en años anteriores, a esta conclusión llegaron expertos del Instituto de Finanzas Internacionales (EE. UU.) . Todo gracias al alto precio?

— Sí, está relacionado con el alto precio. Nosotros [en el Instituto de Energía y Finanzas] también rastreamos datos sobre los ingresos del presupuesto ruso. Hace un año, el precio estaba en el nivel de 70 dólares por barril, ahora ya está por encima de los 100. Las exportaciones, por ejemplo, disminuyeron, pero no tan significativamente, es decir, no cayó un 30%, pero el precio de estos el 30%, por el contrario, aumentó. Entonces obtenemos más ingresos para el presupuesto ruso. 

— ¿Ya se siente el efecto de  la salida de Rusia de las grandes petroleras extranjeras ?

– Creo que de momento no afectó mucho. De todos modos , los proyectos continúan funcionando de una forma u otra. La propia empresa puede irse, pero la dirección permanece, no se despide a la gente. Por lo tanto, por el momento, la salida [de empresas de Rusia] no tiene un impacto significativo. Para la industria rusa, esto es arriesgado, más bien, en el futuro. 

– ¿Desde un punto de vista tecnológico? Si hablamos de equipamiento, por ejemplo. ¿O también se aplica al personal cualificado, la gestión?

— Equipos, software (software), personal calificado e inversiones, por supuesto.

En el instituto hicimos un análisis específicamente sobre equipos y software y llegamos a la conclusión de que la industria petrolera rusa para algunas tecnologías clave depende mucho de las grandes empresas de servicios occidentales, por ejemplo, de Halliburton y Schlumberger.

La entrega de nuevos equipos será más difícil. Esta es una solución compleja, cada elemento de la cadena es importante. Y si un eslabón desaparece, todo el sistema sufre, algo que no se puede prescindir, por ejemplo, al desarrollar un campo petrolero.

Desde 2014, hemos podido reemplazar algunas cosas con compañías de servicios chinas, pero nosotros [las compañías petroleras rusas] no hemos reemplazado algunas cosas, porque no esperábamos que las grandes empresas nos dejaran. 

— Debido a las sanciones, la caída de la producción de petróleo en Rusia en 2022 podría ser del 17 %, dijo el ministro de Finanzas, Anton Siluanov . ¿Está de acuerdo con esta evaluación y qué significa generalmente en la práctica?

– Una historia bastante complicada. Todos citan solo esta frase de Siluanov. Mis compañeros y yo no pudimos encontrar ningún documento, por ejemplo, del Ministerio de Desarrollo Económico o de otra persona, donde se registre esta cifra, el 17%.

“Tal vez será “un poco menos, un poco más”, agregó Siluanov.

— Anteriormente, Reuters publicó un artículo con referencia a los documentos del Ministerio de Desarrollo Económico, donde había un plan para la producción esperada en 2022. Y justo allí se indicó la bifurcación: una reducción del 9,2 al 17%. Es decir, ellos [Reuters] también presentaron esta figura.

Según tengo entendido, este es un escenario de gran tensión si Europa introduce un embargo total sobre el petróleo y los productos derivados del petróleo rusos. Creo que cuando Siluanov habló del 17%, estaba hablando de un escenario de estrés, que puede ser discutido en el gobierno, en el Ministerio de Desarrollo Económico y el Ministerio de Finanzas al preparar algunos documentos regulatorios. Me parece que este es el límite más pesimista.

– Si asumimos que la situación va según el escenario más pesimista. ¿Con qué se puede comparar tal caída?

— Eso es lo que extrajimos en 2003-2004. Este es un retorno de 20 años.

– En este caso, ¿debemos esperar una caída importante de los ingresos petroleros?

“No solo una caída significativa. El petróleo, por otro lado, proporciona más ingresos [presupuestarios] que el gas o el carbón, debido a los altos aranceles de exportación, debido al impuesto de indemnización .

Al mismo tiempo, no sabemos qué pasará con el precio. Si el precio del petróleo sube a, digamos, 150-170 [dólares por barril], entonces quizás la caída de los ingresos [debido a los recortes de producción] no sea tan crítica para el presupuesto ruso. Bueno, la producción cayó un 17% y los precios subieron un 30% – aquí está, compensación.

Para mí, la dificultad no es ni siquiera que habrá pérdidas para el presupuesto, sino que las compañías petroleras rusas sentirán una presión muy fuerte. Porque incluso cuando comenzó el coronavirus, no redujimos la producción de manera tan significativa. Pero luego tuve que sellar algunos pozos, renunciar a algo. Y en 2021, toda la OPEP+ se enfrentó a que pararon las capacidades, pero no lograron arrancarlas rápido.

La práctica de 2021, cuando todos comenzaron a recuperarse y resultó que no había suficiente petróleo y gas, muestra que esto no se puede hacer en un momento: cerrar y abrir. La inversión se ha ido. Y este debe ser un proceso continuo y constante: este es un flujo de dinero, personas e intereses de las empresas. 

– Si la producción todavía comienza a caer bruscamente, las compañías petroleras tendrán que ayudar a compensar las pérdidas, el tiempo de inactividad de los campos. ¿Aquí las autoridades rusas tendrán que proporcionar beneficios, compensación del presupuesto?

Sí, las petroleras sufrirán [en caso de una gran reducción de la producción], habrá una disputa por los subsidios y los beneficios. Y el gobierno dirá: «Nosotros mismos necesitamos dinero». Será un proceso serio. Pero este es el caso si hay un embargo total directo sobre el petróleo y los productos derivados del petróleo.

Desde el comienzo de la guerra, India ha comprado más petróleo a Rusia que en todo el año anterior. ¿Cuál es la razón de este enfoque: los grandes descuentos o las exportaciones rusas ahora son vulnerables debido a la presión de las sanciones y los compradores pueden usar esto?

— Creo que lo primero está indisolublemente ligado a lo segundo. El trabajo para traer [petróleo ruso] a la India ha estado en marcha durante mucho tiempo, porque es un mercado atractivo con una población y una economía en crecimiento.

India es más prometedora para Rusia que China. Porque en el mercado chino, Rusia tiene una buena participación en términos de petróleo, gas y carbón . Y la política de China es tal que valora mucho la diversificación de los importadores. Y no quiere aumentar la participación de una persona, especialmente porque ahora existen riesgos de sanciones, conflictos, etc. 

Aquí hay una búsqueda de mercado, bastante justificada por Rusia, donde nuestra participación es pequeña, como en India, pero al mismo tiempo es un mercado grande. India es un país muy grande con ingresos no muy altos [de la población]. País en desarrollo. Si los europeos pueden pagar precios altos, por ejemplo, por el petróleo. Bueno, la familia pagó el 3% de sus ingresos y pagará, digamos, el 6%. Para la India, este tema es mucho más crítico. El precio del petróleo en todo el mundo está aumentando ahora, por lo que si existe la oportunidad de obtener un descuento, entonces, por supuesto, lo aprovecharán. 

– El canciller Sergei Lavrov, durante su visita a la India hace un mes , aseguró a sus socios que Rusia estaba lista para discutir los términos de las importaciones de energía, pero advirtió que el pago debe hacerse en rublos. ¿Son estos los primeros pasos para transferir contratos de petróleo a rublos, como sucedió con las exportaciones de gas?

“Creo que este es un mecanismo de protección [para el dinero de exportación]. Y un intento de ejecutar un nuevo sistema que Rusia quiere probar porque enfrenta riesgos. Creo que [las autoridades rusas] no esperaban sanciones tan duras.

– La UE  anunció la preparación del sexto paquete de sanciones, que debería afectar a las importaciones de petróleo, minimizando el daño a Europa. ¿Permite que se aplique este embargo? 

– No es tan fácil. La situación es más complicada que con  el embargo del carbón .

Allí se supuso que la negativa sería suave, porque aún hay contratos de corto plazo que deben cerrarse. [Después del anuncio de sanciones] queda una cola de contratos, lo que significa que se está suministrando carbón desde hace algún tiempo, reduciendo gradualmente las importaciones. Pero el petróleo se comercializa principalmente en el  acto , por lo que si estamos hablando de un embargo total, los compradores de Europa tendrán que abandonar inmediatamente las importaciones. Y hasta ahora no hay nada con lo que reemplazar el petróleo ruso.

El embargo parcial es aún más difícil. Tendremos que decidir quién puede comprar y quién no. Introducir cuotas. No está muy claro cómo hacer esto. Las empresas que compran [petróleo ruso] y los comerciantes son empresas privadas. Es difícil decir ahora si habrá un embargo completo, no lo emprenderé. Pero bien puede ser que [los países de la UE] prohíban ciertos productos derivados del petróleo o introduzcan aranceles. También se está discutiendo un precio máximo.

— ¿Y cómo podría verse este precio máximo en general? ¿Determinarán un monto fijo para la compra de petróleo ruso?

– Los gobiernos europeos tendrán que subvencionar la diferencia a las empresas si los precios están por encima de este techo. Una empresa europea, por otro lado, no puede venir a Rosneft y decir: «Vender a 100 [dólares por barril], eso es lo que me dijo mi gobierno». Es como con el gas: queremos vender por rublos, pero no todos quieren comprar .

–  » Si se niegan en un lugar, venderemos en otros lugares » , dijo Siluanov. ¿Dónde buscar estos otros lugares, si no es Europa?

– El problema es que Rusia ahora no tiene vínculos [alternativos] con algunos países que estarían acostumbrados a nuestro petróleo. Por  especificación, por contenido de azufre . Aquí estamos en una situación difícil. No hay ningún usuario nuevo.

India, por ejemplo, no podrá tomar mucho, este es un proceso largo: se necesitan nuevos acuerdos, se deben rediseñar las refinerías, se necesitan nuevos pagos. ¿Qué podemos decir sobre algunos otros países que no podrán tomar grandes volúmenes, y necesitamos construir nuevas relaciones a largo plazo con ellos? Por lo tanto, existe un riesgo muy grande para Rusia [en el embargo petrolero de la UE]. Hay algunos esquemas grises, pero no puedes gastar grandes volúmenes en ellos.

– ¿Por esquemas grises se refiere al ejemplo de Venezuela, que vende petróleo eludiendo sanciones?

– Algo como eso. O, por ejemplo, estamos transportando [petróleo] a algún lugar del Medio Oriente. Ellos importan petróleo ruso allí y, por el contrario, exportan el suyo propio [de los países de Medio Oriente]. Un sistema astuto. Pero los grandes volúmenes a través de tales esquemas son difíciles de llevar a cabo. A pesar de que parece que el mercado del petróleo es global, esto no es del todo cierto. Necesitamos viajar a todos los países, negociar, promover nuestro sistema de pago. Para el petróleo, eso es difícil.

Por Ashley Belanger en MIT Technology Review

La directora de la Iniciativa de Moneda Digital (DCI en inglés) del MIT sirve como enlace crucial entre los desarrolladores de criptomonedas y los bancos centrales de todo el mundo.

El verano pasado, un subcomité especial del Senado de EE. UU. se reunió de forma remota para sopesar los beneficios de lanzar una moneda digital del banco central, o CBDC, algo que podría, si se diseña de manera óptima, transformar el sistema financiero de EE. UU., haciéndolo más accesible a más ciudadanos. Para los senadores que miraban fijamente sus computadoras portátiles, este fue básicamente el primer día de clases de moneda digital. Y para presentarles este mundo altamente técnico, el primer testigo que llamó la senadora Elizabeth Warren fue la directora de la Iniciativa de moneda digital del MIT, Neha Narula. 

Narula tuvo solo cinco minutos para explicar qué se podría ganar al reinventar la moneda estadounidense y qué podría salir mal. Nunca antes había brindado testimonio ante el Senado. “Entré un poco a ciegas”, dice ella.

Pero había una razón por la que se había elegido a Narula para iniciar la sesión. En los años transcurridos desde su charla TED de 2016 sobre el futuro del dinero , que llegó a 2,5 millones de espectadores, se ganó una reputación a nivel mundial por su comunicación notablemente clara sobre ideas increíblemente complejas y políticamente cargadas en moneda digital. Se ha convertido en una fuente neutral y confiable de conocimiento sobre tecnologías financieras que muy pocas personas entienden realmente. 

Narula pudo ayudar a los senadores a aprender rápidamente no solo cómo funciona la moneda digital en la actualidad, sino también cómo podría rediseñarse para abordar mejor las preocupaciones sobre ética, privacidad, seguridad, equidad e innovación. Ella sabe que, en última instancia, serán los formuladores de políticas quienes decidan si construir una CBDC y cómo, y su objetivo es asegurarse de que conozcan las compensaciones que vendrán con cada decisión. Por ejemplo, les dijo a los senadores que las CBDC de «dos niveles», que requieren una cuenta bancaria comercial y funcionan de la misma manera que los pagos electrónicos en la actualidad, podrían ser menos inclusivas desde el punto de vista financiero y más difíciles de mejorar continuamente que otro diseño muy discutido que la DCI compara. a la creación de efectivo digital. Si bien ese enfoque requeriría una nueva tecnología, no requiere que los usuarios tengan una cuenta bancaria comercial,

“Nunca antes habíamos podido realizar pagos digitales sin un intermediario en el medio”.

Neha Narula

Narula se introdujo en el mundo de las monedas digitales después de terminar sus estudios de doctorado en bases de datos y sistemas distribuidos en el MIT en 2015. Se había tomado unos meses libres para descubrir a dónde quería ir con su investigación, sabiendo que quería involucrarse. en la construcción de tecnología para abordar los problemas que afectan la vida cotidiana de las personas. Durante este descanso, pasó mucho tiempo saliendo con amigos que se habían interesado en Bitcoin. Estaba atrayendo mucha atención en el campus: en 2014, Jeremy Rubin, entonces estudiante del MIT, ayudó a recaudar medio millón de dólares en AirDrop $100 en Bitcoin cada uno para más de 3000 estudiantes universitarios.

Narula dice que Rubin esperaba que su experimento hiciera que más personas se interesaran en investigar Bitcoin, pero no le prestó mucha atención. Luego, sus amigos le dijeron que Bitcoin estaba teniendo problemas para escalar: el sistema estaba luchando para procesar un número creciente de transacciones. Narula había pasado mucho tiempo considerando cómo escalar los sistemas. De repente, estaba leyendo obsesivamente no solo sobre Bitcoin, sino también sobre la tecnología del dinero en general y cómo funciona en el mundo de los bancos centrales, la banca de reserva fraccionaria, los sistemas de pago y las tarjetas de crédito. Vio una oportunidad de resolver un problema real ayudando a reinventar cómo el dinero cambia de manos. 

“Nunca antes habíamos podido realizar pagos digitales sin un intermediario en el medio”, dice Narula. “Esta fue la primera vez que eso sucedía, y estaba sucediendo con una tecnología realmente interesante”.

Narula ingresó a Bitcoin justo al comienzo de la «guerra del tamaño de bloque», un período de 2015 a 2017 cuando la gente comenzó a luchar por el control de los protocolos de Bitcoin a medida que crecía la base de usuarios de la criptomoneda y se imponían limitaciones en el tamaño de las transacciones. 

«Estos mundos son muy diferentes, el mundo de las criptomonedas y el mundo de la banca central».

Neha Narula

En parte como respuesta a esa batalla, Rubin cofundó DCI con el exasesor de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, Brian Forde. Forde se convirtió en el primer director de DCI y comenzó a formar un equipo centrado en la seguridad de Bitcoin. Narula se unió como directora de investigación en 2016 y, aunque inicialmente había sido ambivalente con respecto a Bitcoin, rápidamente se convirtió en una de las autoridades más respetadas del mundo. En un año, Forde dio un paso atrás y Narula tomó el control. Ha sido directora de DCI desde entonces.

En estos días, una o dos veces por semana, Narula visita las oficinas de la esquina de DCI en el tercer piso del MIT Media Lab, donde hay un letrero gigante de Bitcoin iluminado que marca la investigación para la que se fundó DCI. La seguridad de Bitcoin, y la información que puede proporcionar sobre otras criptomonedas, sigue siendo una prioridad de DCI. Pero Narula ha ampliado el alcance de la iniciativa, con proyectos piloto sobre una variedad de nuevos tipos de monedas digitales. Uno de los mayores emprendimientos de DCI hasta el momento es el Proyecto Hamilton, una colaboración de investigación de varios años entre DCI y la Reserva Federal de Boston que explora los desafíos técnicos del diseño de una CBDC.

Esta nueva línea de investigación ha introducido algunos conflictos en DCI; después de todo, muchos investigadores están interesados ​​en las criptomonedas porque elimina la necesidad de bancos u organismos monetarios gubernamentales. Pero Narula ha encontrado una manera de llevar a los entusiastas de las criptomonedas a la mesa con los banqueros centrales para hablar sobre las lecciones que Bitcoin podría tener para el diseño de una moneda digital respaldada por un banco. 

Narula ve a DCI como un territorio neutral. “Estos mundos son muy diferentes, el mundo de las criptomonedas y el mundo de la banca central”, dice. “Nos vemos en parte como un puente”.

No siempre es fácil. “Hay una tensión real”, dice Shira Frank, asesora estratégica de DCI. 

Cuando Frank comenzó a investigar la moneda digital por primera vez, en 2018, sintió que la criptomoneda se había vuelto demasiado tóxica y le preocupaba que la tecnología no pudiera salvarse. “Va tan lejos en la dirección equivocada”, recuerda haber pensado.

Pero Narula le dijo a Frank que la criptomoneda aún tenía un potencial sin explotar, y que gran parte de su toxicidad surgió de una falla generalizada para predecir los resultados más negativos en medio de su evolución apresurada. Narula dice que ahora estamos lidiando con lo que hemos forjado a través de esta planificación inadecuada, pero que podemos usar lo que aprendemos de los errores de las criptomonedas para diseñar nuevas monedas digitales que puedan servir mejor a las personas.

Narula dice que la investigación de Bitcoin ayuda a su equipo a responder preguntas fundamentales sobre otros tipos de criptomonedas, así como sobre las CBDC. Debería ser posible diseñar una CBDC que funcione para «aquellos que a menudo son los más desfavorecidos» por el sistema monetario actual, dice. Si se implementa correctamente, podría ayudar a reducir la burocracia en torno a los programas de apoyo social o eliminar las tarifas que las personas sin cuentas bancarias a menudo deben pagar para acceder a su efectivo. 

A principios de este año, Project Hamilton presentó su diseño para un procesador de pagos rápido que puede manejar 1,7 millones de transacciones por segundo, lo que aparentemente allana el camino para que EE. UU. lance una CBDC. Luego, en marzo, el presidente Joseph Biden emitió una orden ejecutiva para aumentar la investigación de CBDC, un intento de mantener a Estados Unidos por delante de otros países en la carrera de tecnología financiera.

Biden espera una evaluación técnica de lo que se necesitará para diseñar una CBDC para septiembre, y el Proyecto Hamilton informará esa política. Estados Unidos no es el único país que recurre a DCI; Narula dice que el grupo también comenzó recientemente a asesorar a otros países sobre CBDC. Todavía hay preguntas sin respuesta cuando se trata de adoptarlos, agrega. 

La principal preocupación de Narula para cualquier moneda digital nueva, ya sea una CBDC o una criptomoneda, es garantizar que proteja la privacidad del usuario. Ella está observando lo que sucede con el CBDC de China, que ya se ha utilizado para realizar transacciones de miles de millones de dólares. 

Los expertos han señalado que China eventualmente podría vincularlo al sistema de crédito social del país (que utiliza los datos financieros de los ciudadanos para calificar su confiabilidad), advirtiendo que esto podría aumentar enormemente el monitoreo social en ese país y permitirle al gobierno nuevos niveles de control. Incluso podría negar a los ciudadanos el acceso a su propio dinero en respuesta a sus publicaciones en las redes sociales. 

Nadie sabe cómo se desarrollará todo. Pero Narula planea estar allí, junto al brillante letrero de Bitcoin en la oficina de DCI, para ayudar a navegar este nuevo futuro. “Queremos comprender las implicaciones de los diferentes diseños tecnológicos”, dice, porque esté listo o no, “el dinero realmente está cambiando”.

Vía CryptoPotato

El intercambio reveló que se ha preparado para evaluar a los sujetos sancionados y sus familiares que pueden continuar usando sus servicios.

Binance ha intensificado su medida en cumplimiento de las sanciones contra altos funcionarios rusos y sus familiares directos al cancelar varias cuentas vinculadas a los altos funcionarios responsables de la guerra contra Ucrania. El CEO de Binance, Changpeng Zhao (CZ), reafirmó la importancia de implementar tales obligaciones legales para cumplir con los compromisos de la empresa.

Binance adopta una postura proactiva en las cuentas específicas

Binance cerró la cuenta de Elizaveta Peskova, la hija del portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitry Peskov, el 3 de marzo, más de una semana antes de que las autoridades estadounidenses incluyeran a la joven de 24 años como parte del tema de las «élites del Kremlin». a una nueva serie de sanciones. Posteriormente, Peskova se declaró inocente y dijo que no tenía nada que ver con la situación.

La lista de personas rusas que tienen bloqueado el acceso a los servicios de Binance incluye a Polina Kovaleva, la hijastra del Ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov, y Kirill Malofeyev, el hijo de Konstantin Malofeyev, un oligarca ruso que ha sido sancionado por EE. UU., la UE y Canadá desde 2014. CZ tuiteó “contra la guerra, no contra la gente”, comentando sobre el movimiento proactivo de la compañía de cancelar la cuenta de Peskova.

El jefe global de sanciones de Binance, Chagri Poyraz, ha expresado su apoyo a tal medida tomada por Binance para evitar que las entidades e individuos sancionados accedan a su plataforma. Según el reportaje de Bloomberg, señaló que la empresa había fortalecido su brazo para monitorear a las personas asociadas con los sujetos sancionados.

«Lo que es diferente es que nuestras operaciones de control de cumplimiento son ‘proactivas’, con el objetivo de detectar y disuadir el riesgo de delitos financieros antes de cualquier acción regulatoria o legal hacia estas personas o entidades».

Binance en cumplimiento de los requisitos legales

Como el mayor criptointercambio por volumen de negociación, la última acción de Binance contra las cuentas vinculadas a los altos funcionarios del Kremlin ha demostrado que las principales plataformas centralizadas actúan de conformidad con los requisitos legales impuestos por los gobiernos.

Para estar en línea con la quinta ola de sanciones introducidas por la Unión Europea hacia Rusia, Binance realizó cambios en su política hace una semana. La empresa limitó los servicios para «ciudadanos rusos o personas físicas que residan en Rusia, o entidades legales establecidas en Rusia, que tengan criptoactivos que excedan el valor de 10 000 EUR». Las personas sujetas a la restricción deberán completar la verificación del comprobante de domicilio.

Vía El Mundo

El chavismo apuntala la permanencia de Nicolás Maduro en la presidencia de Venezuela con jueces leales y afines ideológicamente al régimen

Nicolás Maduro se ha dotado de un férreo blindaje en solo 48 horas. Primero, con su reelección al frente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), por aclamación, sin debate y como paso previo para convertirse en candidato oficial a las elecciones de 2024. Y segundo, al forzar este martes la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a su medida, con lo que se otorga de al menos 12 años de impunidad al frente del régimen bolivariano.

«Es una nueva etapa de renovación e impulso del sistema de justicia por el bienestar y la paz del pueblo», ha sentenciado el jefe revolucionario. El generalato chavista y los aliados internacionales, con Rusia y Cuba a la cabeza, fortalecen aún más al sucesor de Hugo Chávez.

El nuevo TSJ, que pasa de 32 a 20 magistrados, no solo es tan bolivariano como el anterior, sino que además incumple normativas constitucionales. La mitad de los 20 jueces principales repiten periodo, pese a su prohibición taxativa, y, además, suma incondicionales como Tania D’Amelio, miembro del Consejo Nacional Electoral (CNE) durante 14 años, siempre al servicio de la revolución.

Permanece el actual presidente, Maykel Moreno, pese a su pasado oscuro, manchado con una condena por homicidio durante su etapa de policía. Y también repite Gladys Gutiérrez, presidenta del TSJ hasta 2017 y antigua embajadora en España, una etapa en la que se vinculó con Podemos, en especial con su fundador, Juan Carlos Monedero.

«Desoladora la designación de los nuevos magistrados. La Fiscalía ante la Corte Penal Internacional ya puede ver que será el régimen quien seguirá tomando las decisiones», ha criticado la ex magistrada Blanca Rosa Mármol, jubilada a la fuerza del alto tribunal en 2015 como paso previo para transformar al TSJ en el principal martillo contra la oposición y enfactor clave para los fraudes electorales del mandato de Maduro. El penúltimo ejemplo data de diciembre pasado, cuando sus jueces ordenaron la repetición de las elecciones regionales en Barinas, cuna de la revolución, tras conocerse la victoria de la oposición.

La designación del nuevo TSJ por la Asamblea Nacional ha contado con el apoyo de partidos colaboracionistas y con la abstención del Partido Comunista de Venezuela (PCV), la única oposición real en este órgano chavista. El régimen ha compensado a la falsa oposición con dos magistrados: José Luis Gutiérrez, hermano de Bernabé Gutiérrez, a quien el propio TSJ le entregó la tarjeta electoral de la histórica Acción Democrática, y Luis Emilio Rondón, que ya fungiera como invitado de piedra en el CNE.

Al frente del Comité de Postulaciones Judiciales, del lado «opositor», ha figurado el diputado Timoteo Zambrano, líder de Cambiemos y el «hombre» del ex jefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas.

Los informes previos de Naciones Unidas habían insistido en la renovación del poder judicial como condición principal para avanzar en la investigación de los crímenes de lesa humanidad, incluso se ha tratado en la mesa de negociación de México, auspiciada por Noruega.

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