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Es lo que es

DBuford

Vía World Enery Trade

La volatilidad en los mercados de materias primas como el petróleo, el níquel o el trigo, a causa de los riesgos de la oferta que se han derivado de la guerra en Ucrania, también ha alcanzado al gas natural llevando el precio a récords en las últimas semanas.

El gas natural vuelve a ser objeto de preocupaciones luego de las declaraciones del viceprimer ministro ruso Alexander Novak, en las cuales advirtiera que Moscú podría interrumpir sus exportaciones a Alemania a través del gasoducto Nord Stream 1.

La reacción de Occidente

Sus comentarios se produjeron en parte en respuesta a la decisión de Alemania el mes pasado de bloquear la certificación del polémico gasoducto Nord Stream 2, junto con el aluvión de sanciones económicas que han impuesto las potencias occidentales desde entonces, con el objetivo de paralizar la economía rusa.

Estados Unidos anunció a principios de esta semana que prohibirá todas las importaciones de petróleo y gas rusos, mientras que el Reino Unido sugirió que eliminará las importaciones para finales de año.

La Unión Europea tiene previsto reducir las importaciones de gas ruso en dos tercios, pero su medida no es tan severa, en gran parte debido a su gran dependencia de la energía rusa

La zona del euro genera alrededor de una cuarta parte de su energía a partir del gas natural, mientras que Rusia representa alrededor de un tercio de las importaciones del bloque.

Para Berlín, aflojar su dependencia energética de Rusia no se trata simplemente de golpear la principal fuente de ingresos de Moscú. Es una amenaza de hacer retroceder la “Ostpolitik”, una política totémica posterior a la Segunda Guerra Mundial de acercamiento con la Unión Soviética y, por extensión, más tarde con Rusia, que implicó un compromiso económico y político, especialmente a través de vínculos de petróleo y gas.

“Según Goldman Sachs, cualquier nueva interrupción de las importaciones de gas podría tener importantes repercusiones en la producción económica y la inflación de la zona del euro».

Los escenarios propuestos

En una nota de investigación publicada el lunes, el economista jefe para Europa de Goldman, Sven Jari Stehn, y su equipo plantearon varios escenarios y evaluaron cómo podrían afectar a la economía europea.

Entre ellos se incluye un escenario en el que no se producen más interrupciones del suministro más allá de la reducción del flujo en curso desde el pasado mes de septiembre, otro en el que las importaciones de gas a través de Ucrania cesan durante el resto del año, y un tercero en el que todas las importaciones de gasoductos rusos a Europa se detienen a lo largo de 2022.

En el caso del primer escenarios, suponiendo que no hay más interrupciones del suministro de gas, Stehn dijo que «al trasladar las limitaciones físicas del suministro de gas y las presiones al alza de los precios a los efectos del VAB (valor añadido bruto) en la zona del euro y el Reino Unido, estiman que para 2022 en su conjunto los elevados precios del gas podrían lastrar el crecimiento del PIB de la zona del euro en 0,6 puntos porcentuales y el del Reino Unido en 0,1 puntos porcentuales en relación con la previsión de referencia si suponemos que no hay más interrupciones del suministro de gas».

En este primer escenario el impacto en Alemania sería aún mayor, -0,9 puntos porcentuales, añadió Stehn, debido a su gran dependencia del gas ruso.

El escenario en el que Rusia interrumpe todas las exportaciones de gasoductos podría hacer que el crecimiento del PIB de la zona euro caiga 2,2 puntos porcentuales en 2022 en relación con la previsión de base, con un impacto considerable en Alemania (-3,4 puntos porcentuales) e Italia (-2,6 puntos porcentuales).


En cuanto a la inflación, el escenario en el que se interrumpen los flujos de gas a través de Ucrania añadiría 0,7 puntos porcentuales a la previsión de inflación de la zona euro de Goldman Sachs en su punto máximo en diciembre de 2022.

«Si los precios del gas aumentan aún más debido a la interrupción de los flujos de gasoductos procedentes de Rusia, nuestra previsión de inflación general podría ser hasta 1,3 puntos porcentuales más alta, con una probable repercusión también significativa en los precios subyacentes», dijo Stehn.

Goldman Sachs espera para el Reino Unido un rango de entre el 22% y el 90% para el tope de precios de octubre según los tres escenarios, lo que indica un riesgo de dos caras en torno a nuestra hipótesis actual del 55%.

El regulador del Reino Unido revisará el límite de precios de la energía en octubre. A partir del 1 de abril de este año, el tope aumentará un 54% respecto a su nivel anterior, hasta 693 libras (906 dólares) al año, para tener en cuenta el aumento de los precios de la energía incluso antes de la invasión de Rusia en Ucrania.

La hipótesis de base de Goldman es que se anuncie otra subida del 55% en octubre, con un posible aumento del 90% en caso de cierre total de las importaciones.

La perspectiva de nuevas subidas de los precios de la energía ha alimentado el temor a un periodo de estanflación, en el que la economía mundial se ve acosada por una elevada inflación junto con un lento crecimiento económico y un elevado desempleo.

El corte total es improbable

Dada la dependencia de Rusia de las exportaciones a Europa y sus fuentes de ingresos cada vez más reducidas en otros lugares a la luz del conjunto de sanciones internacionales, los estrategas de BCA Research sugirieron en una nota el miércoles que era improbable un corte total.

«Aunque Moscú llegó a un nuevo acuerdo con Pekín el mes pasado para suministrar a la empresa china CNPC otros 10.000 millones de metros cúbicos de gas al año, el nuevo gasoducto previsto para transportar estos suministros tardará entre dos y tres años en completarse», afirmó Mathieu Savary, estratega jefe para Europa de BCA Research.

«Mientras tanto, Rusia tendrá que recurrir a sus ventas a Europa para financiar su incursión militar en Ucrania y garantizar la estabilidad interna».

Sin embargo, la amenaza de Novak sigue poniendo de manifiesto el riesgo de interrupción del suministro energético europeo, que seguirá ejerciendo una presión al alza sobre los precios del gas natural a corto plazo.

«Hasta que no se disipe la prima de riesgo de los precios del petróleo y del gas natural, los elevados costes de la energía darán lugar a un periodo de estanflación en la eurozona», añadió Savary.

Los inversores deberían mantener una postura cautelosa hacia los activos de riesgo europeos a corto plazo.

Vía EFE

El nuevo presidente promete «un nuevo Chile» en un discurso con numerosos guiños a Salvador Allende

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, transmitió el viernes directamente al nuevo presidente chileno, Gabriel Boric, los deseos de su país de «profundizar en las relaciones bilaterales».

En un mensaje en Twitter, Rodríguez explicó que en su encuentro, en el marco de la investidura de Boric en Santiago de Chile, le transmitió también los deseos del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

«Fue un placer saludar al presidente de Chile, Gabriel Boric, y transmitirle una felicitación a nombre del presidente, Díaz-Canel. Le reiteré nuestros más sinceros deseos de éxito y expresé la voluntad de profundizar en las relaciones bilaterales», escribió Rodríguez.

El canciller cubano se entrevistó durante su visita a Chile con las nuevas ministras designadas de Interior y Seguridad Pública, Izkia Siches Pastén, y de Salud, María Begoña Yarza Sáez

También se reunió con su homóloga, Antonia Urrejola Noguera, y con el próximo ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile, Flavio Andrés Salazar Onfray.

Chile y Cuba han mostrado en el arranque de la era Boric su interés mutuo en profundizar las relaciones bilaterales y de cooperación.

«Quiero que sepan que no llegamos aquí solo para llenar cargos, para generar distancias inalcanzables, sino para entregarnos en cuerpo y alma al compromiso de hacer mejor nuestra patria», proclamó desde un balcón del capitalino Palacio de La Moneda, sede de Gobierno.

Entre ovaciones y al son de «El pueblo unido jamás será vencido» y «Chile despertó», miles de personas escucharon la intervención, un evento más informal y cercano que la ceremonia de la mañana, en la que prestó juramento y recibió la banda presidencial de la mano de su antecesor, el derechista Sebastián Piñera.

Junto a las banderas afines a Boric, el público también ondeaba telas de otros colectivos minoritarios: de los indígenas mapuches –que representan el 7% de la población–, el movimiento feminista o la comunidad LGTBI.

El mandatario, que a sus 36 años es el presidente más joven y votado de la historia de Chile, arribó a la sede de Gobierno junto a la primera dama, Irina Karamanos, y tras saludar al público y desfilar delante de la guardia de honor, ingresó en el palacio para ofrecer sus primeras palabras.

Una vez más, el presidente citó al socialista Salvador Allende, que en 1973 y en el mimos palacio desde donde Boric ofrecía su discurso fue derrocado durante un bombardeo que marcó el inicio de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

«Adelante siempre, sabiendo que pronto se abrirán las grandes alamedas por donde pasará el hombre libre, para construir una sociedad mejor», señaló más de medio siglo después de que Allende pronunciara las mismas palabras.

Este no fue el único gesto al expresidente socialista: antes de ingresar a La Moneda, Boric visitó y saludó la estatua que hay a las puertas del palacio, levantada en su honor, en un gesto de homenaje.

El mandatario también puso en relieve a otros líderes chilenos como Eduardo Frei Montalva (1964-1970), Patricio Aylwin (1990-1994) o Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018).

Boric, que lidera una alianza entre el Partido Comunista y el Frente Amplio, trae bajo el brazo una amplia agenda social y, según los expertos, encarna los anhelos de quienes salieron a las calles en 2019 para reclamar más derechos sociales, mejor educación y salud.

Boric insistió en su discurso en la idea «reparar las heridas que quedaron del estallido social», que dejó una treintena de fallecidos, miles de heridos y numerosas denuncias por violaciones a los derechos humanos hacia las fueras de seguridad.

Asimismo, agregó que promoverá «siempre» el respeto a los derechos humanos «sin importar el color del gobierno que los vulnere», en una clara referencia a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

El exdiputado y antiguo líder estudiantil recalcó que el cumplimiento de sus metas «no será fácil», y aclaró que será necesario e invitó a todos a apoyar su proyecto, sus defensores y detractores, «porque los ojos del mundo están mirando».

Entre los principales retos que citó figuran: el cambio climático, la crisis energética, la situación migratoria en la frontera norte o la violencia contra las mujeres y disidencias, citó.

«Cometeremos errores y lo deberemos enmendar con humildad escuchando siempre a los que piensan distintos, apoyándonos en el pueblo de Chile», manifestó.

Para los expertos, su gobierno supone el inicio de una nueva era política, puesto que es el primer presidente ajeno a los dos grandes bloques de centro que gobernaron desde el retorno a la democracia en 1990 y trae bajo el brazo una agenda de cambios profundos y la idea de instalar en Chile un estado de bienestar.

Para lograrlo, dijo rotundamente, «se necesita redistribuir la riqueza que producen quienes habitan nuestra patria».

Por José García Domínguez en Libertad Digital

Todavía están a tiempo de no entrar en Kyiv. Porque aquella vez cayó la URSS, al cabo una simple ficción jurídica. Pero ahora sería Rusia.

Ahora mismo, y pese a todos los muertos y a toda la destrucción, también pese a toda la ignominia, la situación todavía tiene vuelta atrás.

Pero si los rusos llegan a entrar en Kiev, provocando una larga carnicería calle por calle, casa por casa, algo así como un sucedáneo contemporáneo de la batalla de Stalingrado, ya no quedará ninguna salida para ellos, ni digna ni indigna. Ninguna. Kiev puede ser el punto de no retorno para Putin.

Y si todavía escucha a alguien en el Ejército, los militares profesionales, que en todas partes suelen ser los más fríos, racionales y sensatos cuando los aficionados civiles empiezan a perder la cabeza y a desvariar, deberían recordarle lo que dijo en privado Zbigniew Brzezinski, el asesor de seguridad nacional de Carter, cuando el Buró Político del PCUS dio la orden de entrar con los tanques en Afganistán.

«No presionamos a los rusos para que intervinieran, pero a sabiendas aumentamos la probabilidad de que lo hicieran». Literales, esas fueron sus palabras. Una jugada maestra. Los soviéticos acababan de meterse de cabeza en su propia guerra del Vietnam. Un Vietnam desértico y pedregoso que no sólo acabaría un par de lustros después con la derrota humillante del Ejército Rojo, sino con la propia entrada en barrena de la Unión Soviética, incapaz de soportar el coste político y económico de aquella partida en la que, antes de empezar, sabían que llevarían todas las de perder. Porque los rusos, sí, lo sabían, lo sabían perfectamente. Al punto de que Andropov, entonces jefe del KGB (como Putin) y futuro líder supremo (como Putin), lo llegó a verbalizar de modo abierto.

¿Por qué lo hicieron, entonces?

Pues por lo mismo que lo está haciendo Putin ahora. En Afganistán, como hoy en Ucrania, los rusos temían dos cosas. La primera, que la presencia de un gobierno hostil en su misma frontera pudiera contagiar políticamente a su propia población doméstica.

La segunda, que otras potencias, en aquel caso concreto Estados Unidos o China, acabasen estableciendo bases militares permanentes demasiado cerca de su suelo.

Seguro que el razonamiento previo a la invasión de Ucrania en la cumbre del régimen no habrá sido muy distinto.

Aunque todavía están a tiempo de no entrar en Kiev. Porque aquella vez cayó la URSS, al cabo una simple ficción jurídica. Pero ahora sería Rusia.


José García Domínguez es economista y sociólogo español. Colaborador habitual en las páginas Libertad Digital esRadio, Radio 4G

Por Vanessa Valecillo en Libertad Digital

El régimen de Putin deja un gran reguero de opositores asesinados, envenenados o silenciados. La mayoría en extrañas circunstancias.

Hace 22 años que Putin dejó de ser espía del KGB y se instaló en el poder. Se lo sirvió Boris Yeltsin en bandeja de plata sin saber que no le volvería a coger el teléfono.

Cuando las puertas de oro se cerraron tras de sí, se recluyó en un mundo hermético en el que todo crítico con su régimen ha sido asesinado bajo sus métodos. Una dictadura que para el corresponsal español en Moscú, Marc Marginedas, tiene un componente añadido: «Putin llega al poder en un momento en el que Rusia está desgarrada por la lucha entre mafias. Se podría decir que fue la mafia que consiguió imponerse al resto. Han llegado ahí con métodos propios del crimen organizado. Lo que les importa es someter».

Él mismo lo ha sufrido en sus carnes, «sintiendo la presencia de los servicios del Kremlin muy cerca». Tanto, que al inicio de la invasión decidió salir de forma precipitada de Moscú dejando allí todas sus pertenencias sin saber cuándo podrá volver.

Envenenamientos y emboscadas por investigar la verdad

El periodismo es una amenaza para la propaganda mediática del régimen. La periodista, Anna Politovskaya, se erigió como un símbolo de la prensa libre tras su asesinato en 2006 en el ascensor de su casa, cuando subía las bolsas de la compra. Llevaba tiempo en el punto de mira de Putin por sus artículos críticos sobre la guerra de Chechenia.

Cinco personas fueron condenadas como autores materiales pero nunca se logró investigar quién ordenó el crimen. Su familia aún hoy lo sigue intentando a pesar de que su abogada también ha sido envenenada. Su estela fue seguida por Aleksander Livitnenko; un antiguo agente del KGB, envenenado cuando decidió investigar el crimen y descubrió vínculos entre los sicarios y el Kremlin.

Su viuda, Marina Livitnenko, lamenta que «a día de todavía a día, quede la idea de que se intentó suicidar, o de que traficaba con material radiactivo» a pesar de que la justicia europea señaló a Rusia como culpable de envenenarle en 2006. Poco importó que se hubiera exiliado a Londres por motivos de seguridad.

Claros indicios de lo que era el régimen de Putin que, sin embargo, fueron pasados por alto por occidente. Fidel González Raso fue fotoperiodista en la Rusia de Yeltsin y ha experimentado en sus carnes el cambio en las libertades. Ha sido gradual, pero rápido. A su juicio, «se debería haber estado más vigilante con Rusia. Europa ha estado relajada y más pendiente de lo que sucedía en Oriente Medio que en el imperio ruso»

Denunciar la corrupción en Rusia

Aunque considera que el asesinato de Livitnenko era una pista para Europa, no fue la única. En 2009, el abogado Sergei Magnitsky fue encarcelado, torturado y asesinado en prisión por denunciar la corrupción de jueces y policías. En concreto, un agujero de 230 millones que le costó la vida mientras estaba bajo custodia. Esto atrajo la atención internacional y propició investigaciones sobre derechos humanos, que nunca pasaron las fronteras rusas; interceptadas y frenadas por la censura informativa

En 2013, Mijaín Jodorkovksi, el que era considerado el hombre más rico de Rusia, fue condenado a 9 años de prisión por denunciar prácticas corruptas en el Kremlin. Para no correr la misma suerte, otro multimillonario, Boris Berezovski, se exilió a Londres. Al igual que le ocurrió a Livitnenko, no por eso tuvo garantizada la seguridad. Allí fue perseguido y sobrevivió a varios atentados pero, finalmente, murió ahorcado.

A pesar de que las prácticas del régimen son vox pópuli fuera de Rusia, Putin continúa con sus actos internacionales con total normalidad. Así lanza un mensaje periódico a una sociedad instalada en «la fatalidad». Según Marginedas, «los rusos tienen la percepción de que poco se puede hacer porque no sólo no hay sustituto, si no que entienden que arrinconar a Putin, es peligroso»

Navalny y los 4.300 detenidos en las protestas

No hay oposición. Y cuando la ha habido, se ha cortado de raíz. Boris Nemtsov, quiso postularse como rival de Putin y fue asesinado a balazos en 2015. Nikolay Glushkov, también disentió del régimen y falleció por causas aún sin esclarecer en 2018.

Aleksey Navalny ha sido la última víctima de envenenamiento del Kremlin. Este abogado y politólogo decidió fundar la ONG Fundación Anticorrupción con la que se convierte en objetivo prioritario. Actualmente está en prisión desde donde agita a las masas a revelarse contra Putin.

En los últimos días, el régimen ha detenido a más de 4.300 personas por manifestarse en contra de la invasión a Ucrania y ha intensificado los controles a la salida del país. «En el control de seguridad de los aeropuertos están preguntando a los viajeros cuál es su posición sobre la guerra y te registran incluso el ordenador», explica Marc.

Los rusos están retenidos en sus propias fronteras por un mandatario que ya el pasado julio, en plena pandemia, implantó una reforma constitucional para perpetuarse en el poder hasta 2036. Fue uno de los últimos avisos ante los que Europa y la comunidad internacional, miraron hacia otro lado.

Vía Reuters

Australia dijo el lunes que impondría nuevas sanciones a 33 oligarcas y empresarios rusos, incluido el propietario del Chelsea Football Club, Roman Abramovich, y el director ejecutivo de Gazprom, Alexey Miller, por la invasión rusa de Ucrania.

La ministra de Relaciones Exteriores, Marise Payne, dijo que Australia apoyó los movimientos de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, la Unión Europea y Nueva Zelanda para tomar medidas contra los rusos clave.

“Muchos de estos oligarcas han facilitado, o se han beneficiado directamente, de las acciones ilegales e indefendibles del Kremlin en Ucrania desde 2014. En algunos casos, las sanciones también incluyen a familiares directos”, dijo Payne.

Australia había impuesto anteriormente sanciones a políticos rusos, incluido el presidente Vladimir Putin y el ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov, miembros del parlamento ruso y oligarcas después de la invasión de Ucrania

“La próxima prioridad inmediata es continuar con las sanciones al círculo íntimo de Vladimir Putin y a la industria de defensa de Rusia”, dijo Payne..

Vía Eurasianet

Kirguistán, siempre inestable, está viendo una oleada de hombres jóvenes desempleados que regresan de Rusia

Sardor Mirzokarimov comenzó su vida laboral en San Petersburgo hace aproximadamente una década como ayudante de cocina. Con los años, progresó hasta convertirse en el gerente de un restaurante. 

Esa carrera ahora ha terminado.

“El dueño nos dijo que a partir del 1 de marzo ponía a todos en licencia indefinida. Dijo que la razón era que la entrega de productos del mar de Escandinavia, que componían la mayor parte de nuestro menú, se había secado”, dijo Mirzokarimov, un hombre de 37 años de Osh, la segunda ciudad más grande de Kirguistán.

Mirzokarimov ahora ha regresado a casa, como muchos de sus compatriotas kirguises se ven obligados a hacer.

Tan pronto como llegó a Osh, comenzó a buscar trabajo, pero no encontró nada que pagara cerca de los 50,000 rublos que ganaba en Rusia. (Ese salario ahora vale menos de $ 400, pero estaba más cerca de $ 650 antes de que comenzara la guerra en Ucrania).

“En el mejor de los casos, me ofrecen hasta 20.000 som [unos 200 dólares], que no es suficiente dinero para mi familia, dado que los precios de los alimentos se están disparando”, dijo.

Miedo y rumores 

Sin embargo, esta sombría perspectiva no está moderando la prisa de los kirguises por salir de Rusia. El miedo y los rumores alimentan el pánico.

El 3 de marzo, Aibek Matmusayev, quien recibió la ciudadanía rusa en 2021, regresó a su país de origen en uno de los últimos vuelos internacionales realizados por una aerolínea rusa.

“Trabajé como taxista en Moscú”, dijo a Eurasianet el joven de 29 años, nativo de la región de Jalal-Abad. “Recibí un mensaje de audio en una lista de correo a través de las redes sociales. Dijeron que los jóvenes estaban siendo movilizados para la guerra en Ucrania. Sin pensarlo dos veces, renuncié inmediatamente a mi trabajo. Les dije a todos que necesitaba operarme”.

Matmusayev dice que escuchó sobre varias personas que ahora están pasando por el proceso de solicitud de la ciudadanía rusa que fueron convocadas por funcionarios de migración y les ofrecieron contratos para servir con las fuerzas militares involucradas en el asalto a la ciudad ucraniana de Kharkiv. A los hombres se les ofreció un camino rápido hacia la ciudadanía a cambio, dijo.

«No sé si esto es cierto o no, pero también ha habido rumores sobre asiáticos con ciudadanía rusa detenidos en estaciones de metro y llevados a la fuerza a los suburbios, donde supuestamente el ejército los está preparando para enviarlos a la guerra». le dijo a Eurasianet. 

Tales afirmaciones, que han estado circulando febrilmente entre las comunidades de expatriados de Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, obtuvieron cierta reivindicación a fines del mes pasado cuando  comenzaron a circular imágenes de video que  mostraban a un hombre uzbeko que decía que estaba conduciendo un camión del ejército ruso hacia Ucrania .

Periodistas de la radio uzbeka de RFE/RL, Radio Ozodlik,  localizaron al hombre , quien confirmó que le habían ofrecido un contrato de tres meses y ganaba un salario de 50.000 rublos. Le dijo a la emisora ​​que el atractivo del trabajo era que de esa manera podría obtener rápidamente la ciudadanía rusa.

Alexander Kim, un bloguero ruso que dirige un grupo de Facebook sobre temas de bienestar de los inmigrantes, se muestra escéptico de que alguien esté siendo forzado a unirse a las fuerzas armadas rusas. En cambio, favorece la idea de que a los hombres se les ofrecen contratos a corto plazo del tipo al que alude Matmusayev.

Reclutando mercenarios

“El problema es que se está reclutando gente como mercenarios, para que los migrantes puedan ser utilizados para acciones militares contra Ucrania”, dijo a Eurasianet. “Además, a la gente se le ofrece la ciudadanía rusa por la vía rápida o algún otro trato preferencial, como salarios altos”. 

Valentina Chupik, una destacada activista rusa de derechos humanos que ha trabajado durante muchos años brindando servicios legales gratuitos a los migrantes, dijo que el éxodo masivo de mano de obra expatriada ya comenzó. 

“Mucha gente se está yendo. No puedo ser específico sobre el número exacto, pero hay al menos cientos, incluso miles de personas. Las mujeres y los niños son enviados a casa primero”, dijo Chupik.

Un miembro del parlamento kirguís  pronostica  que hasta el 70 por ciento de los expatriados pueden regresar a casa. Las implicaciones económicas son sombrías. Según  estimaciones del Banco Mundial , alrededor del 83 por ciento de las remesas enviadas a casa por trabajadores kirguises establecidos en el extranjero en los primeros tres trimestres de 2021 llegaron desde Rusia. Las remesas equivalen a alrededor del 30 por ciento de la economía del país.

“ No en vano, la gente [en Kirguistán] está preocupada por la agitación social”, dijo Chupik . “Podría suceder dentro de dos o tres meses, tan pronto como los inmigrantes se den cuenta de que sus ingresos en Rusia han perdido tanto valor que la migración ya no es económicamente viable”. 

Los kirguises no son los únicos que buscan una salida 

“No son solo los asiáticos con ciudadanía rusa los que se van, sino también los rusos eslavos a quienes conozco personalmente”, dijo Chupik. “Hay todo tipo de organizaciones de investigación, asociaciones de antropología, ese tipo de cosas, que ofrecen estipendios y adscripciones en países de Asia Central a ciudadanos rusos, que de esa manera pueden huir de las autoridades rusas”.

El legislador Janar Akayev dijo que para muchos expatriados kirguises, la motivación para salir de Rusia es, en gran medida, económica. 

“Estamos en constante comunicación con nuestros compatriotas. Desafortunadamente, están comenzando a experimentar grandes problemas, y nuestros migrantes que trabajan en el sector de servicios son los que más sufren”, dijo a Eurasianet.

A medida que las principales empresas internacionales, incluidas muchas en los sectores de fabricación y ocio, abandonen en masa el mercado ruso, la pérdida de puestos de trabajo comenzará a aumentar. Akayev predice que los trabajadores inmigrantes serán los primeros en ser despedidos.

“Todos los departamentos gubernamentales y legisladores relevantes han estado discutiendo este tema a puerta cerrada y hemos llegado a la conclusión de que necesitamos crear nuevos empleos con urgencia”, dijo. 

Vía WSJ

Arabia Saudí ejecutó a 81 personas que habían sido condenadas por delitos como asesinatos, violaciones, contrabando de armas y vínculos con grupos terroristas, en la mayor ejecución en masa conocida en la historia del reino.

La mayoría de los ejecutados el sábado eran saudíes, según el Ministerio del Interior. Más de la mitad pertenecían a la población musulmana chiíta minoritaria, que tiene un historial de militancia y protesta contra la discriminación. Siete eran ciudadanos yemeníes y uno era sirio.

El Ministerio del Interior no reveló cómo mataron a los hombres. Las ejecuciones en el pasado han consistido en decapitaciones con espada en el reino, que sigue estando entre los principales verdugos del mundo a pesar de los esfuerzos recientes para frenar el uso de la pena de muerte.

Los grupos de derechos han pedido a los líderes saudíes que pongan fin a la pena de muerte y mejoren el sistema de justicia del país para garantizar juicios justos. Las autoridades sauditas niegan fallas en el sistema.

Ejecuciones por decreto real

La corte de apelaciones y la corte suprema de Arabia Saudita escucharon los casos de todos los ejecutados, y las sentencias fueron sancionadas por decreto real, dijo el Ministerio del Interior.

“El Ministerio del Interior anuncia esto para asegurarles a todos que este país… no dudará en disuadir a cualquiera que amenace la seguridad o interrumpa la vida pública…”, dijo.

Las ejecuciones del sábado son las más altas en Arabia Saudita en un solo día, superando las 63 personas asesinadas en enero de 1980 en relación con la toma de la Gran Mezquita de La Meca por parte de un grupo de extremistas saudíes que tomaron rehenes y ocuparon el lugar más sagrado del Islam durante dos semanas antes. las fuerzas de seguridad lo recuperaron en un operativo militar.

Más recientemente, el país ha sufrido ataques esporádicos de militantes vinculados al Estado Islámico y enfrenta ataques regulares con drones y misiles de los rebeldes Houthi, un grupo respaldado por Irán contra el que ha estado combatiendo desde que intervino en la guerra civil de Yemen en 2015. Siete de los ejecutados eran condenados por atacar una reunión chiita en la ciudad de Al Ahsa en 2014, y dos hermanos fueron condenados por matar a su madre e intentar matar a su padre, según el Ministerio del Interior.

La pena de muerte en Arabia Saudita

En 2019, Arabia Saudita solo estaba detrás de China e Irán a nivel mundial en ejecuciones. Ese año, unos 37 hombres, en su mayoría musulmanes chiítas, fueron ejecutados en todo el país en un día, mientras que tres años antes la ejecución de un destacado clérigo chiíta y decenas de miembros de Al Qaeda despertaron la tensión sectaria en la región.

El año pasado, el gobierno dijo que había impuesto una moratoria a la pena capital por delitos relacionados con las drogas que condujo a una reducción del 85 % en las ejecuciones en 2020, y dijo que dejaría de ejecutar a personas que habían cometido delitos siendo menores de edad.

Reprieve, un grupo de defensa en el Reino Unido, calificó las ejecuciones como una «muestra brutal de impunidad» y dijo que teme por otras personas en el corredor de la muerte en Arabia Saudita.

El príncipe heredero Mohammed bin Salman, el gobernante diario del reino, dijo que estaba trabajando para cambiar la ley para reducir el castigo por algunos delitos de ejecución a cadena perpetua. De acuerdo con la ley islámica, dijo, se mantendría la pena de muerte por asesinato. También se ha utilizado contra personas condenadas por violación, incesto, apostasía y terrorismo.

El reino enfrenta un intenso escrutinio sobre su historial de derechos humanos que va más allá del uso liberal de la pena de muerte. Ha generado condena internacional por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y por detener a activistas por los derechos de las mujeres como parte de una campaña contra la disidencia.

En los últimos años, muchas ejecuciones se trasladaron de las plazas públicas a las prisiones, eludiendo el espectáculo mientras el conservador reino musulmán busca suavizar su imagen para atraer turistas occidentales e inversión extranjera.

Por Asdrúbal Aguiar

No me atrevería a afirmarlo, pues resultará hiperbólico para mis lectores. Mas presumo que las trágicas realidades que se engullen al mundo actual, aceleradas por la pandemia del covid 19 y la guerra de agresión contra Ucrania, encuentran algún anclaje en la Venezuela de inicios del presente siglo. Aquellas cierran un ciclo (1989-2019) y marcan un quiebre «epocal» para la Humanidad.

Cuando los rumbos se nos hacen amenazantes o inciertos, lo enseña Ulises y a fin de proseguir, la mirada hacia atrás se vuelve instintiva. Así que traigo a colación las razones que animaran a los gobiernos de Libia e Irak en 1998, reunidos por Fidel Castro, para comprometer su apoyo financiero al candidato presidencial Hugo Chávez Frías. Les venía como anillo al dedo contar como aliado a la industria petrolera venezolana para sus luchas contra Estados Unidos. Pdvsa, una de las más prestigiosas transnacionales del mundo, era parte de la seguridad energética de Occidente, tan icónica como lo fueran para el mundo capitalista las Torres Gemelas de Nueva York, derrumbadas en 2001.

No es casualidad que al concluir su presidencia Rómulo Betancourt, en 1964, después de haber enfrentado las invasiones armadas del comunismo sustentado por Rusia en el Caribe, haya dicho sobre lo “fácil que resulta explicar y comprender por qué Venezuela ha sido escogida como objetivo primordial por los gobernantes de La Habana para la experimentación de su política de crimen exportado. Venezuela es el principal proveedor del Occidente no comunista de la materia prima indispensable para los modernos países industrializados, en tiempos de paz y en tiempos de guerra: el petróleo”. Luego agregaría, con juicio visionario que “resulta así explicable cómo, dentro de sus esquemas de expansión latinoamericana, conceptuara Cuba que su primero y más preciado botín era Venezuela, para establecer aquí otra cabecera de puente comunista en el primer país exportador de petróleo del mundo”.

Diluidas tales referencias en el tiempo y llegado luego el instante en el que Chávez, después de superar la crisis de su frustrada renuncia del 11 de abril de 2002 ha de tropezarse con un referendo revocatorio de su mandato, que al término le desfavorecía – a pesar del apoyo que a su pedido le otorga el mismo Castro, serán los observadores estadounidenses quienes le salven, en 2004. La cuestión petrolera fue otra vez lo determinante. La voluntad legítima del pueblo venezolano expresada en esos comicios «destituyentes» se obvió, por subalterna para los gobiernos de las Américas y europeos.

Al término de ese año, el secretario general de la OEA y expresidente de Colombia, César Gaviria, quien en yunta con el presidente Jimmy Carter y su Centro de Atlanta facilitan los célebres Acuerdos de Mayo, se muestra preocupado por la deriva totalitaria del gobernante venezolano. Le recuerda a este que puede llevar a cabo su «revolución», mientras no burle los términos de la Carta Democrática Interamericana.

Chávez había puesto en marcha La Nueva Etapa, El Nuevo Mapa Estratégico de la Revolución Bolivariana. Sobre su contenido escribo desde las páginas del diario El Universal, sin ser escuchado. Se trataba de otra hipérbole para la opinión de circunstancia, la dominante. Presentó aquél, asociado otra vez con La Habana y el Brasil de Lula da Silva, cuyo emisario se suma al propósito de frustrar los resultados del referendo del 15 de agosto anterior, las líneas maestras de lo que era la aspiración globalista de los causahabientes del derrumbe soviético.

– “El acercamiento a España es algo vital para nuestra revolución, para nuestro gobierno y eso puede hacerse desde la más remota alcaldía de Venezuela”, precisa Chávez. El tiempo le dará la razón.

– “Los enfrentamientos entre los fuertes debemos aprovecharlos… para nuestra estrategia. La Unión Europea, vemos que esta se consolida y eso es muy importante para nosotros, para nuestra estrategia, porque eso debilita la posición de Estados Unidos”, agrega.

Y no se queda allí, en lo filatero, La Nueva Etapa. Muestra un esbozo de estrategia «logarítmica» por su empeño de trascender, que avanza desde antes. Es la aspiración del Foro de Sao Paulo y de su más reciente mascarón de proa, el Grupo de Puebla, como del Partido de la Izquierda Europea.

Todos a uno, a la sazón, encuentran el sólido apoyo de Naciones Unidas. Desde allí se construye la manida tesis del desencanto democrático (Informe Caputo, 2004) y la Agenda 2030 (ONU, 2015).

Pero no le basta el «negocio» al populismo autoritario emergente. Sabe que, para alcanzar el estado de ocio, lo diría Cicerón y lo entiende Chávez, lo primero es derribar los obstáculos «políticos» y culturales.

– “En las repúblicas exsoviéticas … queda una nutriente… Ahí quedó una semilla que ahora parece estar rebrotando”. “China tiene mucho dinero y quiere invertir en estos países. Vamos a invitar a esos capitales chinos. Estamos en el nuevo momento, ellos fortalecidos, nosotros fortalecidos, es el momento de ensamblar”, afirma Chávez con la perspicacia de un diablo iluminado.

Tales tiempos de lo venezolano se volvieron papeles con destino. Irrelevantes para una gran mayoría, pues el cerco de silencio al respecto, sumado a nuestra cultura de presente, lo impusieron tirios y troyanos, el régimen y la oposición partidaria.

Hoy reivindico, cuando menos, la frase que me deja entonces el nuncio apostólico, André Dupuy, con décadas de servicio en la diplomacia vaticana y luego de comentarle mi frustración ante la miopía colectiva: “El Norte los entregó, los dejó solos”.

Los Acuerdos Putin-Jinping sobre el Nuevo Orden Global, suscritos hace un mes, son el gran paraguas de las dictaduras del siglo XXI moldeadas hasta ayer. El «tour de force» en Ucrania es un bautizo de sangre, para dejar atrás al orden mundial que fenece, nacido en 1945: cada localidad de Occidente habrá de labrarse, sola, su libertad o elegir a su dictadura, democráticamente. Es la regla que emerge. Es lo que hace memorable la denuncia del presidente ucraniano: “Nos dejaron solos”.

correoaustral@gmail.com

Cuando las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Reino Unido y otros países invadieron Irak en 2003, Sadam Husein se equivocó al enfrentar convencionalmente a los invasores. No entendió que, a pesar del tamaño y poder de fuego de sus fuerzas, lo que venía era una guerra asimétrica. Enfrentar cara a cara al ejército más poderoso del mundo era suicida. En pocos días la aviación, los tanques y la artillería de Sadam fueron destruidos y sus tropas rendidas en masa. Los americanos y británicos alcanzaron Bagdad, capturaron a Husein y en unas cuantas semanas habían tomado control de un país de 430 000 kilómetros cuadrados. La verdadera guerra en Irak vino después bajo formas irregulares con elevados costos para Estados Unidos. ¿Qué habría ocurrido si Husein hubiera transformado sus Fuerzas Armadas en un enorme ejército irregular desde el inicio?

En 1988 sostuve una reunión con Raúl Castro por encargo de su hermano Fidel. Raúl comenzó la reunión diciendo: “Si los americanos nos invadieran, nuestro poder de fuego convencional sólo serviría en las primeras horas para causar la mayor cantidad posible de bajas antes de que desembarquen. Una vez en tierra sería imposible detenerlos. Por ello nos interesa mucho tu experiencia en la estrategia guerrillera en El Salvador”. La decisión de ir a una guerra irregular puede resultar luego de una derrota como los republicanos en España, pero también puede asumirse en un momento de fortaleza como estrategia para enfrentar a un enemigo muy superior. Los casos contemporáneos más notables serían Vietnam y Afganistán. En el primero fueron derrotados franceses y estadunidenses; en el otro, Reino Unido, la Unión Soviética y Estados Unidos.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania cuentan con 200 000 hombres activos y 900 000 reservistas; poseen tanques y vehículos blindados, artillería, cazas, helicópteros y drones, pero en cantidades insuficientes para enfrentar convencionalmente a una potencia militar como Rusia. Por las noticias se puede deducir que el presidente Volodímir Zelenski y sus jefes militares asumieron que enfrentarían una guerra asimétrica y, planificado o de hecho, adoptaron una estrategia de guerra irregular a gran escala. No ha habido en Ucrania batallas de tanques, duelos de artillería ni combates aéreos. No hay maniobras con grandes fuerzas que impliquen una guerra de movimientos y tampoco una guerra de posiciones generalizada; sin embargo, los ucranianos están causando numerosas bajas, destruyendo muchos tanques y derribando helicópteros y aviones.

La baja del general de división Andréi Sujovetski es una evidencia de que Putin está empezando a enfrentar un enemigo invisible. Eliminar un general implicaría una gran batalla convencional que no ha ocurrido. Las posibilidades son que el general fue eliminado por un francotirador, su transporte fue emboscado o su puesto de mando sufrió un golpe de mano. Todas estas son operaciones irregulares. Es un error interpretar la guerra en Ucrania como si se tratara de batallas de la Segunda Guerra Mundial definiendo quién gana o pierde sólo por las posiciones en el terreno. En la guerra de guerrillas el territorio tiene un valor relativo y los conceptos tiempo y desgaste son los fundamentales. El terreno se puede abandonar con o sin resistencia o ganarlo y mantenerlo de acuerdo a las circunstancias.

La invasión de Putin fue de manual: comenzó con ataques aéreos a cuarteles. Pero al no haber evidencias de bajas por estos ataques, la conclusión es que las instalaciones ya estaban vacías. En otro orden, los invasores entraron sin resistencia y han sido los ucranianos quienes han estado definiendo cuándo y dónde se combate. Esto explica, en parte, el lento avance de Rusia. En la guerra irregular un francotirador puede detener el avance de un batallón. Sobre las bajas, la regla es que quien necesita avanzar y ocupar territorio sufre más muertes, porque la misión de una guerrilla es causar bajas sin aferrarse al terreno. Es bastante probable que las tropas de Putin hayan sufrido ya varios miles de muertos. El mando ruso reconoció 1600 heridos y 498 muertos en los primeros cinco días. Si suponemos que el primer día no hubo resistencia serían 125 muertos y 400 heridos diarios. Esos datos de Rusia son falsos, pero aun así muestran el desastre que están sufriendo.

Putin llamó a la invasión “operación especial”, esto supone acción limitada y no una guerra como la que está ocurriendo. En la guerra es un error creerse la propaganda propia y esto le pasó a Putin. Si nos atenemos al teórico militar más connotado, Carl von Clausewitz, el objetivo en una guerra no necesariamente es destruir físicamente a la fuerza enemiga sino quebrar su voluntad de combate. En Vietnam, por ejemplo, a Estados Unidos le sobraban hombres y medios para continuar, pero la situación política acabó con su voluntad de combate, es decir, el desgaste y tiempo se les vinieron encima. ¿La estrategia de Putin está quebrando o multiplicando la voluntad de combate de los ucranianos?

Putin está arrasando las ciudades ucranianas con bombardeos para desmoralizar a los civiles, reducir la resistencia y evitar sufrir bajas. Algo parecido a los bombardeos norteamericanos en Vietnam. Cuando un ejercito profesional emplea fuego indiscriminado es por desesperación e impotencia, la misma lógica que desata el terrorismo. La victoria es compasiva y la sensación de derrota es salvaje. Putin quiere decapitar al mando matando al presidente Zelenskyy. Estando clara la elevada disposición de los ucranianos de resistir, la conclusión es que a mayor destrucción y víctimas civiles corresponderá más disposición combativa, y sería igual si eliminan al presidente. Recordemos la referencia de Clausewitz sobre el odio al enemigo. La causa moral de los ucranianos es más poderosa que la de los invasores.

En la guerra irregular los mandos son autónomos: no hay una cabeza, sino muchas; el territorio es todo el país, se ataca al enemigo desde fuera y desde dentro de sus propias posiciones, en el campo y la ciudad, de día y de noche, cuando se mueve y cuando descansa, con combatientes uniformados o de civil. Se pueden incluso emplear medios convencionales en operaciones irregulares como hacía el general Vo Nguyen Giap en Vietnam. Con 42 millones de habitantes y 600 000 kilómetros cuadrados es imposible que 190 000 invasores puedan ocupar todo el país y derrotar a la resistencia ucraniana. Esta resistencia podría llegar a tener unos 400 000 hombres permanentes, cientos de miles de milicianos, el apoyo de toda la población, soporte material y de inteligencia de las naciones más ricas y tecnológicamente avanzadas del planeta y santuarios en países fronterizos enemigos de Putin. Ucrania no es Chechenia ni Georgia donde Putin masacró impunemente porque están en Asia. Ucrania es Europa y lo que allí pasa es fundamental para los ciudadanos europeos y obliga a los gobiernos a actuar. Por ello la unidad en las decisiones de tantos países, la severidad de las sanciones, la rapidez de la movilización militar propia, la recepción sin contratiempos a los refugiados y el contundente primer apoyo a Ucrania con mil millones de dólares en armas incluidos miles de misiles portátiles antiaéreos y posiblemente aviones de combate.

Si no hay una negociación, la guerra en Ucrania puede durar muchos meses o muchos años. El problema para las fuerzas de Putin no era llegar, sino mantenerse. A futuro su mayor problema será cómo salir. Putin tiene en contra el tiempo, el presupuesto, las bajas constantes en sus fuerzas y los problemas en casa por la crisis económica generada por las sanciones y el aislamiento. Putin lucía como un líder fuerte frente a las democracias que deben lidiar con elecciones, independencia de poderes, medios de comunicación, opinión pública y derechos de sus ciudadanos. Pero Rusia es muy pobre y Europa es la región más rica del planeta. Putin despertó admiración en derechas populistas como Trump y en las izquierdas nostálgicas que lo ven como el sucesor de Lenin, pero no liderando el comunismo sino una autocracia oligárquica capitalista. En la causa de Putin se juega la suerte de todos sus admiradores.


Joaquín Villalobos es exjefe guerrillero salvadoreño, consultor en seguridad y resolución de conflictos. Asesor del gobierno de Colombia para el proceso de paz

Este artículo fue publicado originalmente en Nexos el 12 de marzo de 2022

Vía Magnifi

El fundador y CEO de Skybridge Capital opinó que Bitcoin está en sus primeros días de adopción y valdría medio millón de dólares en cuatro o cinco años

El CEO y fundador de Skybridge Capital, Anthony Scaramucci, opinó que Bitcoin recién está en sus primeros días de adopción, por lo que estima que la moneda digital podría llegar a los 500.000 USD en los próximos años. Además, cree que es una buena opción para inversionistas que buscan grandes retornos a largo plazo.

En una entrevista para Magnifi by TIFIN, Scarammucci ratificó que Bitcoin podría valer 10 veces más durante los próximos cuatro o cinco años.

“Esto será muy volátil. Habrá períodos de tiempo en los que Bitcoin colapsará, con una caída de más del 50%… [pero] si está dispuesto a alejarse y mirar el gráfico a largo plazo y ver la historia de la adopción, ¿podría Bitcoin llegar a medio millón de dólares por moneda? Creo que lo hará”

Scaramucci.

En cuanto al corto plazo, el empresario estima que Bitcoin superará la barrera psicológica de los 100.000 USD este año, pero de igual manera cree que lo más seguro es que suceda en los próximos dos años.

“Bitcoin sobre los 100.000 USD ¿Podría llegar este año? Sí. ¿Es probable que llegue allí en dos años? Estoy muy seguro de eso. Pero tenemos trabajo que hacer aquí desde una perspectiva regulatoria”

Scaramucci afirma que se equivocó, ya que pensó que los futuros de Bitcoin (ETF) daría un salto en la adopción de la criptomoneda. Es que la SEC aprobó los primeros ETF basados en futuros de BTC en octubre del año pasado, con el objetivo de que inversores tengan exposición en la moneda digital.

Sin embargo, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. aún no aprobó un fondo basado plenamente en Bitcoin, al argumentar que el precio de la criptomoneda es muy volátil y su mercado podría ser manipulado.

La SEC ya rechazó ETF de Bitcoin de VanEck, Fidelity, WisdomTree y otras tantas. Y todavía no hay una fecha clara para la aprobación de esta clase de fondos.

Las recomendaciones de Scaramucci

  • Comprar BTC y promediar su costo, ya que esta última es la forma en la que se puede manejar una tecnología como esta. La idea es invertir cierta cantidad de capital y destinar un poco cada mes.
  • A los inversionistas minoristas invitó a reservar una pequeña parte de sus ingresos, alrededor del 1% o 4%, y los invierta en Bitcoin. Esta fue la estrategia que siguió con Skybridge, ya que invirtió el 4% de los fondos en la moneda digital.

Por último, dejó un mensaje a aquellas personas que aún no confían en Bitcoin: “Sería un error tener una inversión insuficiente o una nula en Blockchain y criptomonedas”.

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